ADVERTENCIA: Lime
CAPÍTULO I
ENEMY
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Corea, Seúl
Palacio del Este (Changdeokgung)
2027
Estaba aprovechando que sus hijos habían salido para “disfrutar” del tiempo a solas con Jaejoong. Ahora que sus críos han alcanzado una edad casi adulta como vampiros, Yunho tuvo la suficiente confianza para dejarles salir sin guardia personal. Sí, el Diurno ha resultado bastante protector con sus hijos; tanto, que el aún Príncipe Vampiro del Clan Kim, se burlaba en ocasiones de su amante pues le recordaba a su propio padre cuando a él no le dejaba en paz siempre mandando guardias para su custodia.
En dado caso, ése no era el tema precisamente. No, no había ni siquiera un tema. Solo el deseo y las ganas de continuar así, entregados a la primitiva lujuria de la que sus cuerpos inmortales continúan siendo receptores.
- nhh no muerdas, Jaejoong… - el Diurno gimió al sentir los dientes y colmillos del pelioscuro cerrándose alrededor de la carne de su ingle.
- No es como si fueras a morir desangrado… - el Príncipe se burló dando un par de lamidas a esa herida que en segundos cerró del todo sin dejar siquiera cicatriz, solo un par de líneas de líquido carmín que pronto Jaejoong bebió.
- No finjas, sabes que así como vamos tus mordidas harán que me corra… - el Diurno advirtió sujetándole con fuerza y empujándole contra un buró que está por ahí a medio pasillo en el piso de habitaciones que prácticamente solo ellos ocupan.
- nhh… - gimió excitado, con ese instinto natural al masoquismo que posee, porque oh sí, le fascina provocar a Yunho y que lo empotre contra cualquier sitio con esa mirada lasciva y molesta que amenaza con partirle en dos… - pero siempre estás listo para el ataque después de cada batalla ¡ahh! – gimió de nuevo, algo más alto y ronco, incluso sorprendido pues Yunho le había separado los glúteos con sus rudas manos y penetrado con su potente miembro. Tocado hasta el fondo la sensible carne de su anillo mientras las uñas crecen y rasgan la nívea piel de su trasero… - ¡Yunho!... – gimiendo con éxtasis y una sonrisa de gozo cuando el moreno comenzó a embestir profundo y fuerte.
- Me encanta verte así, Jaejoong… - jadeaba mientras su cadera arremetía una y otra vez contra su amante, todo sin perder detalle de las facciones bañadas de placer que el Príncipe le mostraba nítidamente.
La amplia sonrisa de gozo, los ojos negros nublados de lujuria, los labios rojos exuberantes de sensualidad, los finos colmillos rasgándolos de vez en cuando luego de una sofocante oleada de placer, la delicada piel de porcelana perlada en sudor a través de todo su cuerpo. De esa delgada perfección que luce frágil pero es entre los Grandes de lo más poderoso.
……………………………
Mansión Park
Los cuerpos desnudos de Junsu y Yoochun permanecían abrazados, enredados entre sábanas blancas que irremediablemente estaban manchadas de sangre. Es que cuando se entregaban con la salvaje pasión con que lo habían hecho ya dos veces en la tarde, era inevitable, las garras de ambos lobos salían y desgarraban piel a su paso en el frenético deseo de marcar y poseer lo que ya saben suyo.
Pero por ahora, un descanso entre sonrisas y besos venía bien…
- Extrañaba hacerte el amor así… - el lycan murmuró volviendo a besar esos labios irritados ya por tanto beso. Y no planeaban detenerse por nimiedades.
- Eres un salvaje, Chun… - sonrió dejándose besar, paseando sus manos por los fuertes brazos de su amante.
- Un salvaje amoroso, baby… - acordó entre besos calmados, enredándose un poco más entre las sábanas pero sin perder el contacto contra el tibio cuerpo del centinela… - pareciera que el tiempo no ha pasado, te veo tan hermoso como la primera vez que te vi convertido en todo un muchacho con las hormonas alteradas y un excitante aroma que me ponía todo loco…
- Cuándo fue eso, ¿eh? Yo nunca he sido un calenturiento para que digas que andaba con las hormonas alteradas… - se defendió formando todo un arsenal de adorables pucheros… esos gestos que casi hacían olvidar al lycan que son inmortales y no simples humanos.
- Claro que sí. Cuando ingresaste al grupo Sentinella y eras un adolescente lleno de hormonas… creo que entonces te gustaba él… - Yoochun dijo sin poder evitar que saliera el tono celoso de su voz. Aunque recordar a Jared también era incómodo (y triste para el centinela)…
- Está bien, Chun; no vamos a hablar de eso… - sujetó el rostro de su amante acercándolo al suyo para fundir sus labios con suavidad.
Compartiendo de esos besos dulces que calman cualquier cosa que se haya revuelto en las entrañas del pelinegro.
- Te Amo, Junsu ah. Te Amo…
- También Te Amo, Chunnie…
Y compartir esas palabras que todavía les significan demasiado y alivian cualquier recuerdo del pasado.
*****
Europa, Rumania (Antes Dacia)
Los siete chicos comenzaron el ritual. En parte movidos por la simple curiosidad de lo desconocido. En parte motivados por una fuerza ulterior en sus mentes que los instaron a estar ahí.
Licántropos, vampiros e híbridos. Las tres razas de las criaturas nocturnas otrora temidas por la humanidad hoy casi olvidadas de nuevo entre mitos y leyendas, están ahí.
Y Katoh solo espera su momento para atacar. Ha cercado con sus bestias el perímetro. Mantiene su mirada en el símbolo que se encuentra dentro del círculo que los siete chicos han creado. Es una forma definida que brilla con estelas en tonos rojizos, púrpura y zafiro.
- Mi pase a los poderes ilimitados… - Katoh sonrió con ansia, los colmillos crecieron con lentitud y sus ojos adquirieron un peculiar tono ambarino nunca antes visto en ninguna criatura nocturna… - todos listos, estamos por atacar.
Los siete chicos se abrieron una herida en la palma de sus manos, derramando de su sangre en las líneas que conectan el círculo sobre el que están parados con el símbolo de en medio. Las llamas que habían permanecido encendidas ahí se consumieron, mientras la sangre fluyó directo hacia el símbolo, impregnándose entre las líneas curvas y rectas que le dan figura. La herida pronto se cerró sin dejar rastro… y ellos se tomaron de las manos para finalizar el ritual… ninguno titubeó, pero sus ojos no destellaban más que una opacidad parecida al reflejo del trance y la sumisión inconsciente de la mente.
- Ahora… - Katoh ordenó en el momento justo en que una explosión de poderes le sucedió al término del ritual.
La ola expansiva de los poderes sobrenaturales lanzó a los chicos un par de metros hacia atrás de donde cada uno se encontraba. Aturdidos por el impacto y confundidos por el lugar, los siete chicos se miraron sin comprender del todo cómo o por qué estaban ahí y qué era esa silueta nebulosa suspendida al centro de donde estuviera antes el símbolo de los antiguos tracios.
- ¡Cuidado!... – gritó uno de los vampiros Jung cuando de entre las penumbras emergieron decenas de criaturas que se lanzaron contra ellos con la única intención de…
*****
Corea, Seúl
Palacio del Este (Changdeokgung)
Ogazawara despertó sobresaltado, sudando frío y con las uñas desarrolladas; ésas que se habían enterrado en contra de su voluntad en el brazo de su amante, quien tomado completamente desprevenido despertó atacado por el dolor y la confusión.
- ¡Lo siento!... – el híbrido ocultó sus uñas sintiéndose culpable por el daño ocasionado al morocho.
- ¡Qué diablos…! – gruñó mirándole ceñudo, sintiendo cómo al instante las heridas se cierran y solo quedan algunas gotas de sangre sobre su piel.
- He tenido una pesadilla… - el híbrido le dirigió la mirada con aprehensión… - o quizá una visión. No lo sé, ha sido tan confuso…
- ¿Qué viste?
- No puedo recordarlo, solo parecían imágenes difusas y… ¡Ngh!... – ese gemido extraño que alertó al morocho, quien salió del lecho mirando inquieto a su amante transformándose en bestia… - ¿Dónd…dónde están?
- ¿Quiénes, Kenryu?... – el morocho cuestionó sabiéndose de pronto en guardia, casi como si temiera a la criatura que se revelaba ante sus ojos.
- ¡Nuestros hijos! ¡Dónde están, ChangMin!... – bramó el híbrido, habiendo tomado entonces la figura de la bestia más parecida al licántropo.
- ¿Qué te sucede? Kenryu no me gusta esto… - preguntó y advirtió como dándole a entender que si intentaba alguna estupidez, por sus hijos, incluso a él lo atacaría…
- No estoy seguro… - jadeó sintiendo su sangre hervir, todo su cuerpo se sentía demasiado caliente y urgido a la retirada. Él nunca había experimentado este tipo de transformación… - ¡Maldición, ChangMin! ¿Crees que lastimaría a nuestros propios hijos?... – espetó. Había una trágica historia tras aquélla actitud repentina del morocho. Claro que la había…
- Solo… hacía demasiado tiempo que no te alterabas así, solo estoy inquieto… - se defendió sabiendo que su amante tiene razón. Que a pesar de todo, él no tenía (ni había tenido hace algunos años) culpa de nada. Bajó la guardia y trepó por la cama para llegar al otro lado hasta el híbrido… - fueron a Rumania, dime que están bien, Kenryu… - gimió de pronto cuando su cabeza dio para pensar con claridad. Kenryu no se transformaría ni actuaría así a menos que algo estuviera yendo mal con sus hijos. Y él no soportaría perder a uno más.
- Quédate aquí, advierte a tu hermano y a Yoochun, nuestros hijos están ¡ngh!... – gimió de nuevo, dando unos pasos atrás y tambaleándose, cayendo de rodillas y transformándose en…
Algo más.
- ¡Kenryu!... – ChangMin gritó francamente temeroso. Su amante acababa de salir a una velocidad impresionante por el amplio ventanal de la habitación en el ala contraria a los aposentos de Jaejoong y Yunho. El morocho solo vio la silueta un par de veces más antes de que desapareciera del todo de su vista… - ¡Maldición!... – gruñó preocupado y con prisas se vistió para salir y atravesar rápidamente los pasillos hasta las habitaciones de su hermano… - Levántense, hay que salir de inmediato… - dijo apenas abrió los portones de la entrada a la habitación principal…
- ChangMin, qué sucede… - el pelioscuro rodeó su cuerpo con la manta color vino mientras se levanta y advierte la mirada de su hermano…
- Kenryu ha sido sin decírmelo, pero hyung, se ha transformado en algo que nunca antes le vi…
- ¿En qué se transformó?... – El Diurno inquirió con los pantalones puestos pero la misma mirada inquieta de su amante…
- En una criatura temible de rabia, su mirada me inspiró temor y su fuerza parecía superior. Pero hyung, él dijo que tuvo una pesadilla o una visión, y nuestros hijos debieron estar en ella, debemos partir cuanto antes. Debes avisarle a Junsu y Yoochun…
- Andando… - Yunho fue directo al muro frontal derecho, detrás de un cuadro estaba un sistema de seguridad con código binario que mantenía oculto todo un armamento.
Jaejoong comenzó a vestirse también mientras ChangMin baja a la estancia al tiempo que se comunica con sus amigos y va hasta la antigua biblioteca de su padre, en el fondo, otra bodega le suministrará de armas de la más alta tecnología ampliamente desarrollada en aquellos años.
La batalla no se haría esperar.
*****
Europa, Rumania (Antes Dacia)
Los siete chicos estaban peleando con fuerza y agilidad, una a una las criaturas iban cayendo sin vida, víctimas de la furia de los adolescentes. Las ropas rasgadas manchadas de sangre, algún rasguño por aquí y por allá, mentón y cuello con rastros del rojo carmín, colmillos certeros, garras afiladas; el instinto agudizado. Pero todavía eran superados en número por esas extrañas criaturas que parecían una dudosa mutación de licántropo primitivo con murciélago, pues tenían en sus rostros el horrendo aspecto de aquellas criaturas míticamente ligadas a los vampiros.
Mientras ellos luchaban contra aquellas criaturas, Katoh había caminado tranquilamente hasta el círculo que ellos habían ocupado antes. La silueta nebulosa sin figura definida continuaba ahí, parecía que en su interior se desataba una tormenta feroz y los destellos de rojo, púrpura y zafiro seguían centelleando en aquella masa de poderes contenidos.
- Finalmente será mío… - los ojos ambarinos de Katoh brillaron con ambición al contemplar la nebulosa. Sus manos se extendieron para tomarla…
- ¿Qué fue lo que hicimos?... – uno de los gemelos Park, el varón ChulSoo, preguntó dando muerte a otra criatura.
- ¡Invocamos a Zamolxys!... – respondió uno de los trillizos Ogazawara, la mayor, Min Jee. La más parecida a ChangMin en personalidad e inteligencia.
- ¡Y por qué demonios hicimos eso!... – Jung HyunShik, el mayor de los varoncitos de Jaejoong y Yunho, le rompió la mandíbula a otra criatura. Él definitivamente era como el Diurno. Algo sádico para matar.
- ¡No hagan preguntas ahora!... - la gemela Park, SooYun, sacó una garra ensangrentada del torso de otra de criatura… - ¡Hay que detenerlo!
*****
Sobrevolando cielo Ruso
- ¿Hay manera de que Kenryu pudiera llegar antes que nosotros?... – Yoochun aventuró, demasiado inquieto por la seguridad de sus hijos. El Jet que les lleva hasta Rumania era veloz, lo más veloz del mundo, pero todavía no lo suficiente para evitar un fatídico desenlace.
- No lo sé. No tengo claro en qué le vi transformarse. Y aunque pude sentir un inmenso poder emanando de él y le perdí en segundos de vista, no estoy seguro de nada ahora… - ChangMin respondió y los otros intercambiaron la misma mirada preocupada, ansiosa…
Enojada.
*****
Europa, Rumania (Antes Dacia)
Fue Kenji Ogazawara, el único varón y el menor de los trillizos; el primero que consiguió acercarse a Katoh. Pero éste fácilmente le golpeó hiriendo su estómago con las uñas largas y filosas como agujas ardientes.
- ¡Kenji!... – los adolescentes se abalanzaron en su ayuda, pero las criaturas continuaban apareciendo e interponiéndose.
- Poderosos, pero inexpertos… - Katoh torció una sonrisa prepotente y volvió su atención a la masa nebulosa…
- ¿Por qué sigue solo mirando?... – se cuestionó Mi Young, la trilliza bendecida por las virtudes de su tía y su abuela, según ChangMin lo ha reconocido a lo largo de sus años adolescentes. Mi Young mató a dos criaturas más acercándose otro poco sin despegar la vista de aquella escena, analizando cada detalle tanto como sus conocimientos le permitían… - ¡Está esperando! ¡Espera que nuestros poderes se estabilicen!... – gritó a sus hermanos, primos y amigos…
Kenji apenas podía mantenerse en pie y defenderse, no estaba sanando. Los otros seis avanzaron entonces con fuerza, como si se hubieran coordinado para atacar de frente y al mismo tiempo. Y así lo hicieron. Pero el resultado fue el mismo. Vio caer a sus hermanos, primos y amigos con heridas similares a la suya.
- Es patético pretender derrotarme… - Katoh se burló de ellos. Vio la nebulosa y advirtió que estaba lista.
Era momento de tomar todo ese poder para sí.
- ¡Maldición!... – gruñó Hyun Ki, el otro gemelo Jung. Incapaz de levantarse, la herida dolía y ardía demasiado, parecía que algo penetraba hasta su torrente sanguíneo debilitándole e impidiendo que sanara con la rapidez de su naturaleza inmortal.
Katoh llevó sus manos a la nebulosa, recitó algunas palabras en lengua antigua y aquella masa se agitó convirtiéndose en una compacta esfera de color oscuro que daba la impresión de un pequeño cuerpo emergido de las entrañas de la tierra. Katoh sonrió complacido. Había valido la pena esperar a que los hijos de Kenryu y los demás alcanzaran esta edad. El momento exacto en que sus poderes alcanzan el máximo pero se mantienen reprimidos y solo a través de un antiquísimo hechizo que se le atribuye al Dios Zamolxys de la desaparecida Dacia, pueden tomarse y moldearse para ser consumidos por cualquier otro ser, mortal o inmortal.
Katoh tomó la pequeña esfera con una mano y al instante ésta reaccionó agitándose oscilatoriamente con gran velocidad, una estela oscura se generó a partir de sus movimientos, una cortina que fue en aumento y rodeó el cuerpo del japonés.
Los siente adolescentes miraban con impotencia, incapaces de hacer nada más que justamente observar. Una implosión y un Katoh más poderoso que sonreía cínicamente consciente del aumento de su poder.
- Y ahora, a tomar lo que todavía necesito… - una risa perversa y sus pasos altivos hasta uno de los chicos, a quien sujetó por el cuello levantándole en vilo…
- ¡Suéltalo!... – y esa voz rasposa cargada de odio que le hizo dar media vuelta para encontrarse con…
- Kenryu… - el de ojos ambarinos le sonrió con sorna… - luces diferente…
- Suéltalo… - siseó ignorando cualquier intento de charla…
- Oh, pero si es tu hijo, aunque tiene el aroma de un lobo en su piel… - sonrió mordaz. El menor de los Ogazawara intentó defenderse, pero no había fuerza y se sentía cada vez más débil.
El híbrido sin embargo no lo repitió. Se lanzó contra Katoh a sabiendas de que su movimiento podría ser fatal para Kenji, pero consciente también de que no había tiempo que perder y confiando en sus renovados poderes –eso que aún no le queda claro a él mismo pero relaciona directamente con la aparición de Daijiro y el ritual que sus hijos y los demás comenzaron, después de todo había llegado ahí por ellos, por las visiones fugaces y borrosas que percibió a través de ellos, apareciendo y desapareciendo en distintos puntos hasta llegar–
Kenji cayó casi inconsciente pero vivo, Katoh había provocado otra herida sobre el pecho pero sin alcanzar el corazón. Kenryu y Katoh se enfrascaron en una feroz batalla de la que el híbrido se veía más desprotegido, los poderes de Katoh realmente le estaban superando. Y aquello por sí solo, ya era demasiado peligroso.
Por su parte, los siete adolescentes continuaban ahí, tirados entre suelo ensangrentado, retorciéndose de dolor, sintiéndose cada segundo más débiles…
Algunos minutos después Yunho y los demás llegaron. Un segundo bastó para que el Diurno y el Lycan Louxsna se le unieran a Kenryu en la batalla contra Katoh. Era sin embargo demasiado habilidoso y fuerte, los eludía con relativa facilidad. Por otro lado, ChangMin, Jaejoong y Junsu se habían apresurado en ayuda de sus hijos.
- No están sanando… - Jaejoong dijo al ver las heridas de sus gemelos…
- Dales de tu sangre… - ChangMin señaló al tiempo que abre una herida en cada una de sus muñecas y les proporciona de ella a sus hijas. Kenji está sin embargo más allá, entre la pelea de su amante y sus amigos contra el de ojos ambarinos… - nh… - reprime un jadeo de dolor, sus hijas succionan demasiado rápido. Como si hubieran tenido toda una vida sin el preciado alimento para vampiros.
Jaejoong y Junsu le han imitado, y sus hijos hacen exactamente lo mismo. Succionan durante largo rato, sus colmillos se han clavado sobre piel y músculo con la fuerza de su naturaleza. Se retuercen debajo de sus “ummas” y sus ojos cobran ese intenso color azulino tan característico de las criaturas nocturnas. Las heridas comenzaron a sanar entonces, no demasiado rápido pero lo hacían. Y al mismo tiempo ellos sentían el calor quemante de dolor desaparecer, lo que fuera que hubiese circulado por sus torrentes sanguíneos se iba ya. Pero también los dejaba inconscientes.
Cuando los seis adolescentes terminaron de alimentarse, Jaejoong, Junsu y ChangMin sintieron la debilidad atacarles, habían tomado demasiado de su sangre y de sus poderes. Sin embargo, ChangMin todavía tiene un hijo que salvar. Tambaleante y habiéndose asegurado de que sus hijas estuvieran bien y solo desmayadas, el morocho caminó en dirección a Kenji.
- Ya he perdido un hijo, no perderé otro… - se repetía paso a paso, con la mirada fija en el menor de sus trillizos.
Katoh le vio y acertando un golpe poderoso a Yunho, Yoochun y Kenryu, fue directo hacia el morocho cuando estaba a un paso de Kenji.
- Ah, no sabes cuánto disfrutaré verte perder a otro… - sonrió con sorna.
Pero antes de que pudiera hacerle nada a él o a Kenji, Kenryu había aparecido interponiéndose entre su amante y Daijiro, sus garras se enterraron en el pecho del oji-ambarino…
- No tienes corazón… - el híbrido dijo sorprendido…
Y es que aunque suele decirse de las criaturas nocturnas que no tienen corazón, tal afirmación siempre iba ligada a una cuestión emocional, incapaces de sentimientos. Pero Katoh, fisiológicamente no tenía un corazón…
Continuará……