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lunes, 5 de marzo de 2012

Bonus 3 Oneshot YS, YJ, HM


Título: Lepidium meyenii
Autora: Felina
Pareja: YooSu, YunJae & HayaMin
Género: Romance, Humor
Clasificación: NC-17
Advertencia: Lemon

**Lepidium meyenii**
**BONUS YOOSU**

~~YS~~YJ~~HM~~

Park Yoochun sabe bien que su personalidad es un poco –solo un poco, que quede claro– pervertida, que transpira sensualidad –y sexualidad– por los poros y que le es imposible contenerse cuando Kim Junsu es su novio y (superando toda expectativa) derrocha esa sensualidad tan pura y natural que provoca bajas pasiones en cualquiera.

Por eso, el que haya decidido raptarse a su delfín para hacer cositas con él no era concretamente su culpa, era que ese maldito ginseng seguía concentrado en su organismo a grandes dosis que parecían no salir de su sistema –y eso es culpa de Jaejoong por habérselos dado por tanto tiempo, y casi jura con las manos en el fuego, que aún lo hace–. Yoochun se enciende con solo ver a Junsu, y que el rubio vaya por ahí con aquella imagen tan sexy ayudaba menos y provocaba mucho más.

Así pues estaban ahí, escondidos de todo a su alrededor en el departamento de Yoochun –aprovechando que su hermano y su madre no estarían algunos días–; sentados en el sofá de la estancia sus bocas estaban unidas en uno tras otro beso cargado de pasión y ternura; el pelinegro sobre todo el primero, mientras que el rubio ofrecía toda la ternura de su ser algo aturdido por la humedad y el candor de sus bocas.

- Baby… - el ratón se separa repartiendo cortos besos por mejillas y párpados del delfín… - me encantan tus besos… - susurra con esa voz grave que Junsu sabe significa que Yoochun está más excitado que él… - bésame… - ordena pero se aleja cuando el delfín busca sus labios… - allá… - jadea mirándole con lascivia y sonríe cuando ve el rostro de su novio encenderse un poco más…

- ¿Qué?... ¿Dón…dónde?... – tartamudea pasando saliva visiblemente abochornado porque sabe de hecho lo que le pide…

- vamos baby, Micky Jr. también merece tus besos…

- Micky Jr. tiene… otros mimos de mi parte… - susurra notando cómo sin embargo su erección palpita entre sus pantalones al parecer de acuerdo con aquella vergonzosa petición.

Yoochun se inclinó de nuevo sin borrar la sonrisa de sus labios; Junsu cerró inconscientemente los ojos en espera de los gruesos labios de su novio. labios que no llegaron, solo ese airecito cálido que siente sobre su boca…

- kiss me baby, just this once… - susurra con voz sexy, consciente del efecto que su inglés tiene sobre su novio cuando están rodeados de semioscuridad y han tenido el preámbulo de besos y caricias insinuantes…

Junsu se mordió el labio inferior y pareció meditarlo unos instantes. Esos segundos en los que el pelinegro se dedicó a pasear sus labios por el cuello del delfín, buscando más trozos de piel que humedecer con su lengua, desabotonando cada ojal y acariciando con las yemas de sus dedos aquí y allá deslizando con parsimonia la prenda por los hombros, mordisqueando entonces ahí, besando sus brazos, marcando en la clavícula con suaves succiones…

- Te Amo… - vuelve a sus labios dejándole ese beso cargado de aquel sentimiento que le acaba de profesar como suele hacer cada día.

El delfín suspira y sabe que ha perdido, que de todas formas le complacerá en absolutamente todas esas fantasías que le hacen sentir avergonzado; pero también le ama y hacer el amor en todas esas distintas formas que a Yoochun se le ocurren suele transformarse en divertido…

Le empuja despacio hasta que el ratón queda totalmente apoyado en el respaldo del sofá. Sus manos se pasean por su pecho hasta el borde de la playera, le mira y sonríe no menos avergonzado pero sí más confiado.

- Te Amo, ratón pervertido… - murmura y levanta la playera sacándosela por encima de la cabeza pero dejándola en su sitio anclada al cuello del pelinegro, teniendo así el pecho desnudo y a su disposición…

- nhh… - comienzan a nacer los jadeos y gemidos cuando la boca del rubio se pierde por todo su pecho repartiendo tímidos besos pero muy estimulantes…

Al mismo tiempo Junsu frota una de sus manos sobre aquel bulto que crece con rapidez y resalta sobre la ropa. Lengua rosada que furtiva se cuela en el ombligo de ése Yoochun que sufre de deliciosos temblorcitos en la expectativa del placer que se le promete. Jadea aliviando cuando el delfín se decide en desabrochar los pantalones y moverlos lo suficiente para dejar en libertad su hinchado miembro…

- ¡mhhh! – gimiendo ronco cuando la palma caliente rodea la base de su virilidad y observa el rostro relajado y sonrojado del rubio mirándole con paciencia, embelesado como si estuviera contemplando algo magnífico…

Yoochun sonríe y se obliga a no cerrar del todo los ojos por esas oleadas de placer que le corren de pies a cabeza cuando Junsu acerca su rostro y sus labios depositan cortos y castos besos a lo largo de la endurecida extensión…

Es la imagen perfecta que mezcla ternura y erotismo.
Aquello que Junsu encarna con absoluta armonía.

El rubio entrecierra los ojos en gesto de concentración y entrega, quiere complacer a su novio, hacerle sentir bien. Sus besos se transforman, se anima en depositarlos con atrevimiento tomando entre sus labios la caliente carne enrojecida por excitación, su lengua participa chocando contra aquella y sonríe cuando sus oídos captan los sonidos más roncos naciendo en la garganta del pelinegro. Y serpentea entonces hasta la punta, deja un corto beso mientras su lengua encuentra la hendidura lamiendo como si danzara con su igual en medio de un beso apasionado.

Yoochun no puede evitarlo, cierra los ojos y gime alto, tiembla y aprieta los puños arañando la suave textura del sofá. La respiración es un lío y su corazón parece al borde del colapso. De pronto se siente demasiado placer para soportarlo. Junsu parece advertirlo y se separa no queriendo que se corra aún, sube la mirada y le contempla, su mano actúa por voluntad propia y bombea la erección de su novio, quien toma suficiente control para volver a mirarle y dedicándole una sonrisa cariñosa le llama instándole a sentarse en su regazo.

Ambos jadean ante el roce de sus cuerpos, sus bocas se funden en un beso que recupera pasión y deseo. Las manos se vuelven ansiosas y en un santiamén se han desnudado; han vuelto las ansias de sentirse, de entregarse.

Junsu no sabe en qué momento pasó, pero está ahí en ángulo contrario a Yoochun con su miembro en su boca al mismo tiempo que su erección es succionada por el pelinegro. Park se había deslizado un poco hacia abajo en el sofá para mejor ángulo y espacio, Kim descansaba sus piernas en el respaldo mientras sus manos se apoyan mayormente en los muslos del ratón. Así se daban placer mutuamente y al mismo tiempo.

El sonido húmedo de las succiones era prácticamente todo lo que se escuchaba en la estancia; los jadeos y gemidos amortiguados que ahogados eran por esos trozos de carne caliente que ocupa del todo sus bocas.

Las manos de Yoochun abandonan la cintura de Junsu, se mueven a su trasero y acarician los glúteos presionándolos cada tanto con suavidad; después los separa y su boca abandona el miembro del delfín dirigiéndose a aquel orificio apretado que se contrae involuntariamente como acto reflejo ante su lengua impúdica que lame y busca el acceso. Le llena de saliva y presiona el índice colando la punta de su dedo, le deja ahí y vuelve su atención al miembro erecto.

Junsu siente sus mejillas arder, sumamente excitado por la calidad de atenciones titubea en las que entrega, se siente algo torpe y se esfuerza por complacerle. Chupa y mordisquea, juega con la base y mima la punta con su lengua, su dedo índice se entretiene en la hendidura y observa con gusto su logro, ese falo erecto en cuya extensión resaltan las venas que inyectan de sangre y le mantienen altivo.

- ahhh… - gime un poco incómodo cuando advierte a aquel intruso colándose del todo en su intimidad y moviéndose dentro. Casi de inmediato otro dígito se agrega.

Las manos de Yoochun continúan separando los glúteos, el dedo índice de cada una entran y salen de su interior, y a aquel juego se agrega su lengua humedeciendo las paredes internas y mandándole de esas corrientes eléctricas que le distraen de su labor dejando así olvidado el miembro del pelinegro; pero a Yoochun no le importa demasiado, pronto será Micky Jr. quien embista ése estrecho pasaje.

Cuando Yoochun siente que Junsu está listo, no soporta la tentación de estrujar con fuerza los glúteos o de golpearlos quizá demasiado fuerte…

- ¡Chun!... – el rubio se queja y gira el cuerpo buscando la mirada de su novio…

- lo siento baby, es que se antoja… - le da otros golpecitos y ve los pucheros formarse en los labios rosados del delfín…

- deja de maltratar mi traserito… - respinga y se deja hacer cuando el pelinegro le acaricia con cariño dejando besos en sus glúteos…

- ¿Traserito? Modestia aparte, verdad… - le empuja y en unos pocos movimientos ha conseguido recostarle en el sofá…

- No te burles, Chun, que mi traserito le encanta a Micky Jr. y lo puede castigar… - puchea y se remueve bajo el cuerpo de su novio…

- ya, ya; no me estoy burlando baby… - lucha contra él y le somete apresándole por la cintura con sus piernas, y llevando las manos del rubio por sobre su cabeza sujetándoselas de las muñecas… - me encanta tu trasero, como me encanta todo de ti, y es perfecto… - consuela y toma ventaja hablándole así, suave y ronco al oído, luego le acaricia con la respiración a lo largo del cuello y roza apenas con sus labios la delicada piel caliente humedecida con diminutas perlas de sudor.

- lo… lo dices solo para… que no te castigue por maltratarme… - jadea sabiendo que está a nada de ceder, consciente de que es demasiado el calor que todavía le sofoca, que su miembro sigue duro y duele porque hace rato que el pelinegro ha dejado de mimarle, de que su entrada palpita dilatada y en espera de aquel acompañante que le brinda un placer indescriptible…

- no te maltraté, Su; es imposible no tener ganas de apretujarte y nalguearte… - sonríe conciliador y soltando las manos de su novio sabiendo que ya no intentará escapar, las lleva de nuevo por debajo del cuerpo del delfín hasta su trasero acariciándole suavemente…

- pero no me gustó… - sincera con tiernos pucheritos y el pelinegro toma nota mental de no hacer aquel tipo de cosas aunque muera por dejarle roja la piel de los glúteos y se le antoje mordisquearle para marcarle más a ser posible como suyo.

- ok, nada de nalgaditas para el baby… - le besa los labios con dulzura y casi cree que allá abajo la cosa ha bajado…

- me gusta más cuando lo hacemos así, Chunnie… - sonríe y su mano cae sobre la erección de su novio, acaricia arriba y abajo brindándole atenciones que envían el anterior pensamiento del pelinegro muy lejos porque el calor asciende de nuevo… - cuando sé que mandas pero que el único dolor o escozor en mi piel viene de la unión de nuestros cuerpos cuando somos uno y me amas apasionada y dulcemente…

- jamás podría ser de otro modo; así parezca solo sexo, siempre hacemos el amor Junsu ah… - asegura y retoma la confianza y las ganas de marcarle.

Coloca sus manos bajo las rodillas del rubio y las eleva hasta que sus manos se apoyan sobre el sofá a la altura del pecho del delfín. Las piernas así de elevadas le dejan la vista perfecta de la intimidad rosada de su novio, casi ha perdido la dilatación y por eso no duda en llevar su lengua de nuevo ahí dejando saliva en grandes cantidades, colándola dentro y saboreando el rugoso interior de sus paredes.

- nhhh… Chun… - jadea y cierra los ojos rindiéndose al placer. A esa pasión que le gusta, que le enciende… - ¡ahh!... – lanzando esos gemidos agudos cuando la boca de su novio sube jugando con sus testículos y le roba el aliento tragándose de una su miembro…

Junsu se sofoca en placer, Yoochun compensa maravilloso aquel momento que le resultó incómodo. Siente la lengua pasearse por la extensión y concentrarse de tanto en tanto en la punta, enredándose en ella y tironeando, enloqueciéndole así como realmente le gusta.

- Chun… Chun más… - gime con las mejillas a tope de carmesí, producto entonces de nada más que excitación.

El ratón complace y aumenta el ritmo de sus succiones, siente el sabor salado del líquido preseminal y acelera el movimiento de su cabeza; siente las manos de su novio sujetando sus cabellos, dedos enredándose entre sus mechones y tironeando cuando más placer siente. No pasa demasiado tiempo cuando un tirón fuerte le anuncia el final y el semen de Junsu explota en su boca; pero no traga, conserva la semilla y libera el flácido miembro yendo de inmediato a su cavidad, en donde deja caer de su boca el líquido blanquecino… el delfín apenas se da cuenta de aquella acción, demasiado perdido en su orgasmo parece volver a la realidad solo cuando la mitad de la erección del pelinegro se ha perdido en su entrada…

- ¡Oh god!... – Yoochun gime un poco adolorido cuando las casi cerradas paredes internas comprimen su miembro hinchado. Había dejado pasar demasiado tiempo.

- ¡Chun!... – gimotea incómodo y se aferra inconscientemente a la espalda del pelinegro…

Ambos sudan y quisieran aguardar pero es imposible, sus cuerpos demandan el movimiento y el placer. Cuando Yoochun entró completamente comenzó a moverse dentro y fuera, al principio lento y suave, detectando el roce de carne contra carne, sintiendo la vertiginosa sensación de plenitud ascender desde su vientre.

- ahh… más, Chunnie… más… - el rubio jadea en su oído y le muerde por aquí y por allá sin fijarse en el lugar en que sus dientes se entierran con suavidad…

- sujétate… - el pelinegro advierte y le da apenas tiempo de procesar la información cuando ya le embiste con rapidez y profundidad.

- ¡aahhh! ¡Sí!... – gime y echa la cabeza hacia atrás disfrutando de las estocadas, de ese golpeteo constante de un vaivén que toma confianza y aumenta en pasión.

Esa pasión quemante que les insta a fundirse en besos esporádicos que les roba el aliento con todavía más facilidad porque todos sus sentidos van colapsando de a poco. Arde la piel sudada, el cuerpo disfruta y se tensan los músculos. Yoochun libera las piernas de Junsu y éstas responden enredándose de todas maneras en la cintura del pelinegro, quien toma mayor impulso sujetándose del apoyabrazos del sofá para aumentar el frenesí de sus estocadas. Están cerca, el miembro de Junsu que hasta entonces había estado friccionándose entre sus cuerpos recibe atenciones de él mismo, el delfín se masturba y gimotea sintiendo su final. Yoochun quisiera fundirse a él, tocar más profundo, alargar el momento; el sudor le corre por las sienes, baña su cuerpo… el placer se acumula, le tensa… le hace explotar dentro de su novio en esas estocadas finales que casi parecen erráticas…

- todavía no terminas… - susurra agotado pero no duda en acompañar la mano del rubio ayudándole a bombear…

- ¡nhh!... – tiembla y se sacude disfrutando de su segundo orgasmo. Se desploma del todo sobre el sofá y respinga un poco cuando el cuerpo del pelinegro cae sobre el suyo… - vamos… a tu cama, Chun, pesas…

- mentiroso, lo que pasa es que quieres más… - Yoochun ríe y Junsu le golpea el brazo visiblemente avergonzado… - ¡Baby! Luego dices que yo te maltrato, eh…

- dices cosas que no son ciertas, solo dije ir a tu cama por comodidad… - puchea de nuevo y se deja besar cuando su novio atrapa sus labios con dulzura y cansancio…

- de todas maneras lo vamos a hacer de nuevo, todavía tengo energía… - sonríe con picardía y antes de que el delfín se dé cuenta, ya están sumidos en una danza de placer. Él a cuatro sobre el colchón y el ratón embistiendo como si la vida le dependiera de ello.


**FIN DEL BONUS YOOSU**




~~YS~~YJ~~HM~~

- JaeBoo, más vale que eso que estás cocinando no sea ginseng andino… - Yunho murmuró con tono serio, de brazos cruzados en el umbral de la cocina y unas ojeras que dejaban más que claro que la excesiva actividad sexual le estaba pasando mella…

- claro que no Yunnie~ - el pelioscuro sonrió lindamente y escondió la envoltura de aquel nuevo ginseng… por supuesto que no es ginseng andino… él también estaba demasiado cansado… pero mimaría a su novio dándole un relajante ginseng siberiano…
- con suerte no tiene efectos como los del otro… - sonrió ligeramente preocupado… en realidad no, la curiosidad típica de un minino parecía circularle últimamente por las venas…

Además, ¿Qué podría ser lo peor?


*FIN*



domingo, 4 de marzo de 2012

Bonus 2. Oneshot YS, YJ, HM


Título: Lepidium meyenii
Autora: Felina
Pareja: YooSu, YunJae & HayaMin
Género: Romance, Humor
Clasificación: NC-17
Advertencia: Lemon

**Lepidium meyenii**
**BONUS YUNJAE**

~~YS~~YJ~~HM~~

Generalmente toma las duchas con Yunho –costumbre que habían adquirido tiempo atrás y a la que rara vez faltaban– pero visto las circunstancias actuales de su febril cuerpo, Jaejoong estaba ahí. Es que no había podido soportarlo más, dolía horrores aquella erección tan altiva que continuaba erguida a pesar de que llevaba minutos bajo el chorro de agua fría…

- esto no funcionará si sigo pensando en Yunho, en como gime en mi oído cada que embiste con fuerza y toca mi sensible interior… - el pelioscuro gimoteó tratando en vano de ocultar el sonrojo de sus mejillas coloreadas por la excitación, por cada sensación que sacude su cuerpo cuando memora vívidamente aquellos recuerdos. Sí, eran aquellos pensamientos los culpables.

Se apoyó en la baldosa con una mano dejando entonces que el agua caiga sobre su espalda en tanto su otra mano baja y rodea la carne caliente de su falo temblando al instante de puro placer…

- mi culpa… no debería seguir tomando té de ginseng andino… - jadeó medio aturdido de placer al mover su mano arriba y abajo estrujando suavemente la punta de su miembro cada que llegaba al final.

Jaejoong se mordió los labios entre espasmos de placer motivados por aquellas corrientes eléctricas que viajan a lo largo de su columna vertebral irradiándose luego por todo su cuerpo. Aumentó el ritmo de su movimiento y descubrió que aquello no era suficiente, necesitaba más que el autoerotismo para complacerse…

- oh dios… - jadeó ronco y empujó su cuerpo contra el muro sintiendo el húmedo frescor de aquel en su espalda, el chorro de agua bañó entonces su rostro descendiendo desde ahí por el resto de su cuerpo.

Sabía lo que necesitaba, sabía lo que quería… pero Yunho no estaba ahí para darle aquel gozo. Así que tuvo que ingeniárselas por cuenta propia mientras tanto. Cerró el grifo y se estiró tomando un poco de champú embarrando dos de sus dedos. Aquel era un acto vergonzoso pero altamente imprescindible. Jaejoong salió de ahí para inclinarse sobre la encimera, una de sus piernas apoyada en el filo de ésta y su mano viajando por su espalda hasta su intimidad; empujó un dígito en su cavidad procurando lentitud al hacerlo, estaba tan excitado que rápido sus paredes se expandieron dando cabida a aquel intruso que se coló con facilidad.

- ¡mierda, Yunho!... – gimió el nombre de su novio sin poder creer que le esté obligando a hacer aquello.

Es que el muy tonto debería estar ahí desde hace media hora, pero no, a saber dónde andaría metido que no se dignaba en hacer acto de presencia. El pelioscuro gimoteó con algo de incomodidad cuando advirtió aquel dolorcito en su entrepierna exigiendo atención, pero si no tenía cuidado podría resbalar y lastimarse, así que ahí abajo tendría que esperar un poco. Agregó un segundo dígito en su entrada y comenzó a meterlos y sacarlos buscando el ritmo que le hiciera sentir bien aliviando la tensión de su cuerpo ansioso de más y más placer.

……………………………………

Yunho entró al departamento con aquel ramo de rosas rojas que había comprado para su Jaejoong. ¿Motivo? Ninguno en realidad, simplemente le había apetecido llevárselas, también tenía un bolso con champagne para acompañar la cena, es que esa tarde había tenido inmensas ganas de consentir a su novio. Pero para cuando se dio cuenta de que el departamento estaba demasiado silencioso para su gusto, el moreno se preguntó si es que Jaejoong habría corrido a los demás, y si habían tomado por costumbre pasar rara noche en casa, y más bien escaparse por ahí a tener sus momentos de pareja con calidad.

- oh bien, eso es mejor para mi Boo y para mí… - sonriente, el moreno salió de la cocina luego de haber dejado las cosas por ahí desordenadamente. La primer misión es encontrar al dueño de sus desvelos… - está demasiado silenc…

- nhh…

Yunho entonces agudizó el oído. Ése había sido sin duda un gemido quedo, ahogado entre paredes con eco como la ducha –lo sabe muy bien porque, bueno, con el tiempo de convivencia y la cantidad de veces que él y Jaejoong se lo han montado ahí, ese tipo de detalles se saben–, se dirigió allá con pasos suaves, caminando casi como lo haría un ladrón que no quiere ser descubierto. Así, con aquel sigilo abrió la puerta de la ducha…

La imagen erótica más hermosa del mundo apareció ante sus ojos.
Y su amigo ahí abajo despertó interesado en el dueño de aquellos seductores gemidos. El moreno se mordió el labio inferior y sin despegar los ojos de la figura mojada de su novio se adentró en la ducha. El bulto entre sus piernas aumentó cuando su mirada topó con la vista clara de los dedos del pelioscuro embistiendo con algo de torpeza su propia intimidad, el aro rojizo dilatándose en respuesta a aquellas invasiones le pareció casi algo irreal, como si fuera la primera vez que de hecho le observa. Se relamió los labios y tragó hondo sintiendo aquella punzada en el bajo vientre indicio de excitación.

- sigue, Boo… - jadeó casi inconscientemente al tiempo que comienza a frotar su virilidad por encima de sus ropas…

- ¿Yunho?... – el pelioscuro detiene todo movimiento en el momento exacto en que le escucha… se sonrojo de sobremanera e intenta parar toda acción… pero para cuando intentó apartar su mano de su intimidad ya tenía al moreno pegado a su cuerpo con una de sus manos impidiéndole hacerlo…

- no lo hagas, continúa JaeBoo… - se inclinó y llevó una línea de lamidas por su espalda iniciando desde el coxis y subiendo con paciencia llevándose con la lengua gotas de agua y sudor…

- ahh Yunho… - jadeó apenas capaz de sostenerse con una pierna pues la otra continuaba apoyada en el filo de la encimera. Eso era lo que faltaba para sentirse realmente bien, el calor del moreno envolviéndole, el sonido de su respiración alterándose a medida que el contacto entre los dos se vuelve más íntimo y sexual.

- ¿Tan caliente estabas, Boo?... – cuestiona con tinte divertido y arranca nuevos gemidos de su novio cuando agrega él mismo un tercer dígito acompañando a los de su novio e indicándoles el ritmo exacto con que hacerle sentir extasiado mientras su entrada se dilata más…

- mhh… Yunho… ayúdame… - el pelioscuro gimió intentando que el moreno se diera cuenta de que su entrepierna clamaba por atención…

- ¿Aquí?... – cuestionó con voz ronca a la vez que introduce su dedo profundamente y obliga a los de su novio a hacerlo también…

- ohh… - Jaejoong gimió de sorpresa y placer cuando aquel movimiento alcanzó el punto sensible de su interior mandándole deliciosas oleadas de gozo.

- ¿Si era ahí, Boo?... – Yunho se divierte y mordisquea su lóbulo, su cuello, sus hombros, le besa la nuca, succiona porciones de piel a su antojo sabiendo que tiene a su novio perdido en placer, que no piensa coherentemente… y que como le duele a él su miembro le duele a su novio… pero lo disfruta, tiene su dosis de sadomasoquismo queriendo alargar ese momento exacto en que sus dedos se acompasan y terminan de preparar la entrada de Jaejoong.

Saca su dedo y se aparta del cuerpo del pelioscuro, le escucha gimotear inconforme pero pronto le compensa cuando arrodillándose a su espalda sustituye con su lengua la ausencia de su dígito…

- ¡Yunho!... – gime más alto y se tambalea apenas equilibrándose cuando aunado a aquel placer se le suma el que viene del bombeo al que su erección se hace merecedor.

Le resulta incómoda la postura, pero el moreno no le deja cambiarla. Gime y goza de aquellas atenciones, siente que se agota y se marea, le viene bien pero es cansado… no sabe qué pensar, va perdiendo noción de tiempo y espacio, queda solamente placer.

Yunho afloja el cinturón de sus pantalones, baja el zipper y desliza la prenda junto con su ropa interior hacia abajo. Se estimula unas cuantas veces aliviando apenas la tensión de su falo, pero no es suficiente, es imposible alargarlo más. Lo necesita, lo ansía. Se levanta y rodea la cintura de Jaejoong al tiempo que le insta a apartar su mano y perfila su erección en aquella dilatada y mojada cavidad…

- nhh… - Jaejoong gimotea en expectación, sonríe casi inconscientemente con aquel tinte sensual que le caracteriza…

- sigues usando ese ginseng, ¿verdad Boo?... – resuenan las roncas palabras en el oído del pelioscuro, se estremece y asiente sin tregua a las mediaciones de inocencia… - te dije que… - susurra con tono peligroso y empujando sus caderas entra de una en su novio…

- ¡mhhh!... – gime medio adolorido pero todavía demasiado excitado como para que ninguno de los dos se percate de que aquella intromisión ha sido demasiado dura y profunda, que el moreno ahora está más grande y caliente para hacerse de su entrada con aquel salvajismo…

- no necesito viagra para darte como te encanta… - termina de decir y sujetándose a los costados de la cintura de su novio toma impulso para moverse dentro y fuera con ganas…

Gimen juntos y se sincronizan. La pierna elevada de Jaejoong mejora el ángulo de entrada de Yunho, les brinca mayor placer a los dos. El moreno se pega a la espalda del pelioscuro y continúa con las embestidas fuertes, profundas, rápidas y certeras. De un momento a otro le abandona y sale de su interior, le gira y lo sienta en la encimera, apenas en la orilla para tener espacio suficiente para seguir.

- ¡Joder, Boo!... – el moreno gime y siente que desfallecería ahí mismo. Es apretado y caliente, su falo es succionado con vigor por la entrada de su novio a la vez que la imagen extasiada que le ofrece incentiva su libido y las ganas de marcarle como suyo.

- ahh ahh más Yunho… - curva los labios rojos en una sonrisa gozosa y se sujeta a los hombros del moreno cuando las embestidas retomadas golpean con fuerza su intimidad.

El choque de piel contra piel produce un sonido húmedo demasiado erótico; está ahí el sudor, la humedad producida por el vapor acumulado que no había tenido tiempo para evaporarse. La ducha se transforma en el contenedor de gemidos y placer, de calor y el ritmo exacto de la más candente de las danzas…

Alcanzan el punto máximo de frenesí. Yunho termina por sujetarle con fuerza por la cintura y le levanta, Jaejoong se cuelga de su cuello y enreda sus piernas en torno a la morena cintura. Yunho embiste con toda su energía, la respiración se le ha alterado de sobremanera, el cuerpo tenso amenaza con arrastrarle al orgasmo. Jaejoong disfruta de cada estocada, del roce de aquel trozo de carne hirviente que deja huella en su interior, de ese frotamiento constante en el que su erección es estimulada presa entre sus torsos…

Están cerca, lo sienten, lo esperan. Toda aquella excitación, todo ese calor, todo el deseo y la tensión los llevan finalmente a la explosión de sus sentidos, alcanzan el éxtasis, les cobija el orgasmo. Tiemblan entre espasmos de gozo y Yunho tiene apenas fuerza para sentarse en la taza de bajo con Jaejoong en su regazo y sus cuerpos aún conectados por aquellas partes de su anatomía.

- te veías tan sexy cuando llegué, que otro poco y me corría en ese instante… - el moreno sonríe y se permite besar castamente los labios de su novio.

- es tu culpa, sabes. Por qué no llegabas… - frunce el ceño y exige su explicación. Ha pasado un momento difícil antes teniendo que complacerse a sí mismo…

- te lo mostraré en cuanto… - sonríe y es él quien inicia en ese momento un beso apasionado en el que no le da tregua a la lengua del pelioscuro por dominar… - lleguemos a la cocina… - su ronca voz resuena y Jaejoong comprende que para eso…

Primero terminarán haciéndolo en el pasillo, en la estancia, en el comedor. Y solo al final, en la cocina. Pero sonríe encantado, su erección se ha despertado de nuevo con la sola idea de aquellos encuentros, y en su entrada, un intruso palpita por demás emocionado con la proposición.


**FIN DEL BONUS YUNJAE**