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CAPÍTULO 3. EL LLANTO DEL ZORRO
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Es un hombre apuesto, de cabello lacio y
oscuro, de profundos ojos ébano que esconden una tristeza insuperable. Su
nombre es Lee Min Ho, un humano que antes fue… al que un zorro de ojos negros
amó.
- Cazarte… - el de cabellos ébano miró otra
vez la caja de madera que la Abuela de los Tres Dioses le dejara apenas minutos
atrás. El contenido en su interior le es familiar y perfectamente conocido.
Sin embargo, a diferencia de aquella ocasión
cuando el mismo favor le fue pedido por alguien en la dimensión de los dioses,
esta vez, Min Ho no encontraba el valor en su corazón humano para utilizar de
nuevo aquel arma.
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Universidad
de Seúl
- Junsu…
- ¿Eh?
- Ése será tu nombre, lo estuve pensando en
la clase de idiomas porque el profesor me produce sueño; así que para no
dormirme, pensé en eso…
- Junsu… - el pelirrojo murmuró entre
labios con una sonrisa aflorándole en ellos… - me gusta porque lo has decidido
tú… - sonríe ampliamente y antes de que el pelinegro pueda negarse, ya le está
abrazando de manera asfixiante… - Gracias, Yoochun ah…
- No es necesario que seas tan efusivo para
agradecer… - le empuja e intenta apartarle, pero cuanto más empuja la fuerza
del pelirrojo parece crecer… - ¡Yah! ¡Suéltame!
- ¡Yoochun es malo conmigo!... – protesta
con los mofletes inflados al separarse, se cruza de brazos y forma pucheros con
gesto caprichoso. Quiere ocultarse a sí mismo que de algún modo, le duele el
trato de su humano.
- No soy malo, tú eres un encimoso; ¿tienes
idea de lo que puede pensar la gente cuando ve a dos chicos abrazándose así?… -
espeta y mira alrededor asegurándose de que no haya miradas curiosas
cuchicheando en torno a ellos. Suspira con alivio y se felicita mentalmente por
su gran idea para encontrarle en aquel espacio de los caminos de la universidad
que suelen estar vacíos.
- ¿Me consideras un chico, un humano?... –
cuestiona el pelirrojo con aire soñador.
- En apariencia, pero ambos sabemos que
realmente eres un zorro… - la
afirmación tan contundente del pelinegro desinfló rápidamente la ilusión que
había aflorado en los pensamientos del pelirrojo.
- Pero ahora tengo un nombre, soy más
humano… - replicó con ansia, aferrándose a ese simple acto tan propio de los
humanos con la esperanza de ser uno de ellos.
- No tienes un nombre como cualquiera, solo
he elegido “Junsu” para poder hablarte cuando así lo requiera, por ejemplo si
vamos por la calle o en el autobús no puedo decirte “hey zorro”, solo es para
facilitar las cosas mientras estás aquí, pero en unos días mi vida volverá a la
normalidad y al fin podré fingir que todo esto ha sido solo una pesadilla… - el
pelinegro aclaró entonces con tono altanero. Mordiéndose la lengua (en sentido
figurado) cuando notó los ojos avellana del pelirrojo cristalizarse en
lágrimas. Por alguna razón, verle así de vulnerable le producía algo parecido a
la ternura mezclado con culpa. Él no debería decir esas cosas pero se daba
cuenta una vez que ya han salido de su boca.
- Si llego a ser un humano de verdad antes
de que tenga que tomar mi aliento de vuelta, ¿vas a mirarme diferente, Yoochun?
- ¿Mirarte diferente?... – cuestiona porque
no comprende el sentido de tal pregunta, y el pelirrojo no le ayuda cuando
solamente asiente por respuesta… - No sabía que querías ser humano, o que
pudieras serlo. Es como si pretendiéramos que cualquier animal de este planeta
deseara ser un humano también y por el simple hecho de quererlo pudiera serlo.
No te conviertes en humano, Junsu, naces como uno; y tú naciste siendo un
zorro, admite eso y deja de pensar bobadas… - dice con suficiente rudeza como
para que esa vez el pelirrojo llore.
Pero Junsu no llora –a pesar de que las
lágrimas se agolpan ferozmente en sus ojos–; no llora, no quiere darle el gusto
a su humano de verle así de
vulnerable. Sin embargo, tampoco quiere quedarse, no puede; el corazón le duele
y parece que se aprieta contra su pecho, se le contrae el estómago y siente
náuseas –ese tipo de cosas que no sentiría si su aliento estuviera dentro de
él–; así que hace lo que instintivamente hace cualquier ser –humano o animal–
que se siente en peligro.
Huye.
Corre en sentido contrario sin mirar atrás,
sin hacer caso de los gritos de Yoochun clamando su nombre. Ya no lo quiere
siquiera, prefiere ser un zorro siempre si es que en ningún momento su humano va a tratarle como uno. Quiere
alejarse tanto como le sea posible, y lo hace, corre sin detenerse ni mirar por
dónde va, se deja llevar por el aroma a tierra mojada y termina en un parque
oculto entre arbustos y cerca de un lago artificial.
- Por eso te dije antes, hermano; lo mejor
es irnos cuanto antes… - la voz de su hermano mayor le conecta de nuevo con la
realidad.
Y es solo entonces que nota el atardecer
cayendo raudamente en el horizonte, el cielo destella tonos rosados y
nacarados; su reflejo en el agua del pequeño lago le devuelve una imagen que
desconocía. Su semblante triste y decepcionado acongoja el corazón del zorro de
ojos negros, él se vio así hace tiempo.
- ¿Todos los humanos son así? ¿Lastiman tan
cruelmente y sin miramiento?
- Los humanos actúan también por instinto,
cuando algo les asusta lo atacan, por
eso suelen ser así; pero aunque siempre he dicho que los humanos son malos y no
debes confiar en ellos… es probable que aún haya humanos que no son tan malos y
en los que puedas confiar…
- Yoochun no es bueno ni confiable, él no
hace más que ver por sí mismo…
- Tal vez… hermano, vamos; se hace cada
minuto más tarde y tu humano no ha
parado de hostigar a sus amigos preguntando por ti, te ha estado buscando como
loco en las últimas dos horas…
- ¿En serio?... – el pelirrojo pregunta y
su hermano ve en sus ojos reflejarse la esperanza y la ilusión.
- En serio… - admite y comprende que no es
nadie para truncar las ilusiones de
su hermano por su propia experiencia.
Cuando vio a Yoochun tan alterado diciendo
que había sido su culpa que Junsu (ahí
fue donde supo que su hermanito había sido nombrado por el humano) saliera
corriendo y le viera tan angustiado por lo que pudiera pasarle si andaba por
ahí solo y sin conocer a nadie, el zorro de ojos negros advirtió que el alma de
ése humano no estaba tan corrompida y que tal vez, podía ser bueno para su
hermanito y el pelinegro continuar juntos un tiempo más.
- Pero hyung, Yoochun ah me ha dicho tantas
cosas feas. Él dice que no puedo ser un humano, que tendría que haber nacido
como uno. Y eso me duele, aunque creo que es verdad…
- Junsu ah…
- ¿Eh? ¿Cómo sabes…?
- Yoochun me ha dicho que te sugirió ese
nombre y que te había gustado…
- Me gusta por el solo hecho de que él me
lo dio… - susurra y sus mejillas se colorean de rosado…
- Está bien. Junsu ah, Yoochun sí pudo
haber sido cruel al decirte eso, pero todavía es pronto para juzgarle después
de cómo le he visto, así que… - toma un respiro y medita otra vez la decisión
que ya antes tomara… - vamos a quedarnos un tiempo más, incluso si recuperas tu
aliento, te ayudaré a convertirte en humano si aún lo deseas…
- ¡Gracias, hyung!... – asiente emocionado
y siente sus energías renovarse. Le abraza y sonríe ilusionado.
- No me han preguntado pero, somos
hermanos, así que también ayudaré en lo que pueda… - el zorro de ojos oscuros
aparece y sus hermanos advierten que aún tiene esa manía de escuchar a la
distancia y camuflarse tan bien que casi nunca le sienten cerca… - pero que
quede claro, solo me quedaré si sigo viviendo con ese tonto humano, tiene
dinero suficiente para mantener mi apetito…
- Siento pena por Seung Gi hyung… – el pelirrojo
murmuró con tono resignado, el zorro de ojos oscuros le fulminó con la mirada
mientras que el de ojos negros sonrió cariñoso. Después de todo, esa es su
familia.
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Residencia
Park
Yoochun había terminado en casa de su
abuelo Myung-Dae no porque realmente quisiera estar ahí –no estaba de ánimos
para escuchar las riñas de su abuelo y menos por su último desdén, antes de
conocer a Junsu y los otros dos zorros–, sin embargo, su abuelo conocía a
algunas personas influyentes en puestos gubernamentales que tal vez podrían
ayudarle a buscar a Junsu.
- ¿Y de dónde es este amigo tuyo?... – el hombre
de cabello cano cuestionó urgido por una respuesta. Aunque su nieto tiene
muchos conocidos en la Universidad, amigos solo han sido Yunho y Seung Gi,
saber de otro amigo que aparece de la
nada en la vida de su nieto, solo le hace dudar y pensar lo peor… - tal vez se haya metido en problemas de tipo
legal, quizá sea un tipo que intenta arrastrarlo al crimen… - así de “graves”
eran los pensamientos del hombre.
- Abuelo, no es tiempo de contarte la larga
historia… - carraspeó y miró para otro lado, de lo contrario, su abuelo se
daría cuenta de que una vez más, le estaba mintiendo. ¡Pero ahora es por una
buena causa!
- Vienes a pedirme ayuda para buscar a un
tal Junsu amigo tuyo del que es la primera vez que escucho hablar,
definitivamente exijo saber cómo lo conociste y porqué está “extraviado”… - el
hombre bufó a punto de perder los estribos…
- Appa, por favor tranquilícese… - Min Hee,
la única tía de Yoochun y madre de Heechul (quien por suerte no anda rondando
por ahí ya que seguramente aún está gastando su dinero en centros comerciales),
trató de mediar entre los Park.
- ¡Ningún tranquilizarse! He tolerado mucho
el comportamiento de mi nieto por el amor que le tengo, pero no voy a consentir
un solo capricho más…
- ¡No es un capricho! ¡Sólo quiero que me
ayudes a encontrar a Junsu!... - El tono del móvil del pelinegro irrumpió en la
discusión que iba en aumento. Yoochun se tomó la libertad de atender ya que el
nombre de Yunho parpadeaba en su pantalla… - ¿Has sabido algo?
- Sí.
Junsu está aquí, en mi departamento, su hermano le ha encontrado y traído…
- Voy para allá… - sintiéndose así de
rápido aliviado y urgido por encontrarse con el zorro de ojos avellana, el
pelinegro se puso de pie… - Gracias por nada, abuelo; he encontrado a mi amigo,
me retiro.
- ¡Espera! ¡Yoochun!... – pero el pelinegro
no se detuvo ante el llamado de su abuelo, corrió de prisa fuera de aquella
casa que le traía también algunos malos recuerdos. Sin embargo, nada empañaba
en ese momento su felicidad, su zorro
está a salvo.
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Departamento
de Jung Yunho
El zorro de ojos avellana se ha paseado ya
por todo el hogar del moreno, ha hecho una pregunta tras otra por cada
fotografía que vio donde Yoochun aparece. Yunho, sin necesitar demasiada
inteligencia, se da cuenta de inmediato que su amigo pelinegro llama demasiado
la atención del joven pelirrojo, en otras palabras: le gusta.
- Yoochun ah aún no llega, por qué… - la
carita triste del pelirrojo le hizo a pensar al moreno en un niño que extraña a
su mejor amigo siendo un crío. Sonrió cariñoso y despeinándole un poco le
respondió…
- Estaba en casa de su abuelo que está un poco
más retirado, seguramente llega en unos minutos más…
- Yunho hyung, ¿también le darás un nombre
a mi hermano ahora que Yoochun me ha dado uno a mí?... – le pregunta de pronto
y el moreno siente que se pierde a media pregunta…
- ¿Darle un nombre?... – formula y dirige
su mirada al pelioscuro en busca de alguna explicación.
- Te lo explicaré irremediablemente en
cuanto Yoochun venga y lleve a Junsu con él…
El pelirrojo miró a uno y a otro con la
interrogante dibujada en sus facciones aniñadas. Luego sonrió ampliamente y
efusivamente se abrazó al moreno, ignorando inocentemente el ceño fruncido de
su hermano al notar aquella repentina muestra de afecto sin aparente
explicación.
- Sabes, mi hyung a veces se comporta como
una umma, ¿te gustaría ser mi appa, Yunho hyung?
- ¿Qué?... – lanzaron al unísono tanto
Yunho como Jaejoong. ¿Estaban pensando lo mismo?
- Ustedes dos se ven muy bien juntos… - el
pelirrojo sonrió cual niño pequeño que ha encontrado algo realmente interesante
y emotivo.
- Junsu ah, deja de decir tonterías… - el
zorro de ojos negros advirtió, y su mirada fue suficiente para que el pelirrojo
desistiera del tema, con puchero en los labios y ansioso porque el pelinegro
llegue, decidió dar otra mirada a las fotografías sobre el mueble de la
estancia en las que su humano luce
tan feliz.
Yunho optó por no mencionar más nada, se
había quedado trabado en la insinuación que Junsu hiciera. Apenas unos segundos
después el timbre llamó la atención de los tres.
- ¿Junsu?... – ni bien el pelinegro entró
en el departamento de su amigo le empujó a un lado con cero tacto en busca del
pelirrojo…
- ¡Yoochun ah!... – todo sonrisas, el
pelirrojo se arrojó a brazos del pelinegro, liberando inconscientemente sus
colas, las que se desplegaron esplendorosas dejando a Yunho con los ojos
desorbitados.
- ¡Yah! ¡No hagas eso así nada más! ¡Escóndelas!...
– el pelinegro riñó alterado, tratando en vano de ocultar las nueve esponjosas colas
tinturadas en la punta en tono rojizo, mirando de soslayo el estado de shock de
su amigo moreno.
- ¡No lo puedo evitar!... – respinga pucheroso,
restregando su mejilla con la del pelinegro aunque él intenta apartarle y
cubrir las colas del zorro… - ¡Estoy tan feliz de verte, Chunnie!
- ¿Chunnie? ¿De dónde sacaste ahora eso? ¡Te
digo que escondas tus colas, Junsu!... – interroga antes de lanzarse de nuevo a
la imposible misión de ocultar las grandes y esponjas colas rojizas.
Junsu sonríe como niño pequeño, agita sus
colas un poco antes de concentrarse en ocultarlas, su mirada avellana no se ha
apartado de la figura del pelinegro, quiere ver sus profundos ojos negros y
escucharle decir que estaba preocupado, que también le pone feliz verle de
nuevo. Pero Yoochun no hace más que suspirar aliviado cuando las colas
desaparecen, volver la mirada y observar a Yunho.
- Esto… - carraspea y se drena el cerebro buscando
el modo de explicarle… - Yunho, verás…
- ¿Qué clase de broma es esta?... – el moreno
cuestiona, pero su semblante sigue claramente tildado.
- Yoochun ah, por qué no se van Junsu y tú,
yo me encargaré de explicarle a tu amigo lo que ha pasado… - el pelioscuro se
ofrece con semblante tranquilo; y Yoochun acepta que en esa situación, es mejor
tomar el ofrecimiento.
- Gracias. Vamos Junsu… - toma la mano del
pelirrojo y tira de él, el zorro de ojos avellana se deja llevar aún todo
sonrisas, mira embelesado el agarre de su
humano, entrelaza sus dedos y se siente contento porque esa vez el
pelinegro no reniega ni se aparta de aquel tipo de contacto.
Una vez que Yoochun y Junsu han salido del
departamento, el zorro de ojos negros camina hasta Yunho, agita su mano delante
del asombrado rostro moreno y al no obtener respuesta clara, hace aquello que
se le ocurre guiado por una especie de voluntad que casi le parece ajena…
- Sal de tu ensoñación, lo que has visto es
real… - el pelioscuro ha susurrado con voz suave al oído del moreno. Su aliento
le ha golpeado la piel y erizado el vello de la nuca, pero es incentivo
suficiente para abandonar el letargo de la impresión… - ¿Estás lo
suficientemente lúcido ahora?
- Eso depende, ¿me he vuelto loco?
- No. ¿Recuerdas que te dije que no tenía
nombre y que te explicaría lo que mi hermano dijo?... – el moreno asintió por
respuesta… - bueno, lo que has visto, es parte de la explicación. Junsu, mi
otro hermano y yo, somos a lo que ustedes los humanos llaman Gumiho.
- ¿Zorro de nueve colas?
- Sí.
- ¿Estás de broma, cierto?
- ¿Te pareció una broma lo que viste antes?
- Eso es… imposible…
- No lo es… - el pelioscuro susurró y dando
un paso atrás, desplegó por primera vez sus colas. Las nueve esponjosas (aunque
no tanto como las del pelirrojo) colas azules se agitaron elegantemente… - por
favor, no te desmayes ni entres en shock de nuevo…
- Son… colas de zorro… - el moreno dijo con
obvia sorpresa, todavía incrédulo a lo que sus propios ojos le muestran…
- Y eres el segundo humano a quien le
muestro mi verdadera esencia como Gumiho, así que guarda el secreto, Yunho ah…
- Pero… ¿Cómo? ¿Por qué? ¿Cómo es que
Yoochun…?
- Sé que tienes muchas preguntas. La noche
es joven, si quieres que responda a algunas de ellas, debes comenzar por
ordenar tus ideas y hacer preguntas claras…
Yunho miró directo en los ojos negros del
otro. La sinceridad cristalizada en sus pupilas sacudió su corazón. ¿Seguro que
no ha enloquecido? Porque encuentra hermosa la imagen ante él.
………………………………
Departamento
de Park Yoochun
Durante el camino Junsu no había parado de
hacerle caritas lindas a Yoochun
agradecido –según él– por su preocupación, mientras que el pelinegro negaba en
rotundo todo lo que el pelioscuro hubiera dicho. Por supuesto, recién era
consciente ahí mientras caminan ambos escaleras arriba hasta el departamento
del pelinegro, de su comportamiento, y no piensa admitir que se preocupó porque…
¡Él no tiene por qué preocuparse!
- Yoochun oppa… - la dulce voz femenina
detuvo a ambos muchachos en medio del pasillo. La bonita chica parada junto a
la puerta arrancó una sonrisa enorme en labios del pelinegro, la misma que
borró la alegría del rostro del pelirrojo… - estaba por irme…
- Hong SeNa, qué sorpresa tan agradable… - el
pelinegro se apresura en saludarla al
estilo americano, besando la mejilla de la chica en cuestión. Junsu frunce
el ceño y tiene un repentino celo hacia la susodicha… - ¡aish!... – el pecho
del pelinegro se agita en respuesta, sabe que es el aliento de Junsu que le
produce aquella punzada de dolor.
- ¿Estás bien, Yoochun oppa?... – la chica
le mira con preocupación, pero el pelirrojo ve en su mirada cierto matiz de
capricho. No le agrada.
- Sí, SeNa, no te preocupes… - sonríe y se
hace el fuerte tratando de ignorar el dolor y cada punzada, vuelve la mirada
hacia el pelirrojo y le hace gestos como pidiéndole ayuda.
- Oh, menos mal; he pensado que quizá
estabas enfermo ya que en la Universidad también estuviste actuando un poco
extraño, oppa…
- Solo estuve muy ocupado resolviendo
algunas cosas… - sonríe coqueto y ahoga un gemido de dolor cuando siente otra
punzada, más fuerte que las anteriores.
- ¿Yoochun ah, vamos a entrar ya? Estoy cansado,
hambriento y con sueño… - el pelirrojo interviene y trata de acercarse, pero el
pelinegro le mira con una sonrisita, no está seguro de lo que significa.
- Adelántate, yo acompañaré a SeNa de
regreso a su casa, es peligroso que una chica tan linda como ella ande sola por
las calles a esta hora… - alardea galante, y siente de nuevo esa punzada que
casi le sofoca.
- No seas mal educado, oppa; quién es tu
amigo…
- Oh cierto, lo siento. SeNa él es Junsu,
Junsu ella es SeNa, ¿verdad que es bella?
- Mucho gusto, Junsu oppa…
- SeNa-shii… - saluda por cortesía,
incómodo y resentido con Yoochun porque prefiere
a esta chica que a él… - esperaré dentro entonces, Yoochun ah… - evade el
momento y se adentra en el departamento apenas el pelinegro le abre la puerta,
quedándose con las palabras en la boca cuando intenta decirle algo y la puerta
es cerrada en sus narices… - No me agrada ella… - repite y deja caer su frente
contra la superficie de madera de la puerta, siente una repentina congoja y extraña
su aliento, le siente molesto y sabe que debe estar siendo una tortura para el pelinegro. Y trata de no
pensar demasiado en eso, porque si Yoochun es capaz de soportar el dolor de su
aliento molesto, es porque esa chica le importa demasiado… - Entonces si me
convierto en humano, ¿todavía no sería suficiente para que me mires diferente,
Yoochun ah? – lanza al aire y siente el vacío en su pecho, no es solo la
ausencia de su aliento sin embargo.
………………………………
Departamento
de Seung Gi
- ¡Por tu madrecita linda! ¡Pero tú por qué
comes tanto!... – Seung Gi gritó escandalizado cuando (por segunda noche
consecutiva), el de ojos oscuros arrasó con la comida sin más.
- ¿Eres border o algo así? Te lo dije
anoche, mantener esta apariencia humana me da hambre… - el zorro de ojos
oscuros respondió con su típica cara malhumorada y altanera.
- Estoy harto, entiendes ¡harto! Que te
mantenga el gobierno, ¡te quiero fuera de mi casa ahora mismo!…
- Cállate… - el zorro espetó sin más,
comenzando a recoger los trastos de la mesa, esa noche por lo menos ayudaría a
limpiar, y que su humano diga que le
fue bien porque él no es de esos zorros que van por ahí siendo “amables” con los
humanos.
- ¡No me ignores! ¡Ni tampoco me calles! ¡Te
digo que…!
- Gritas demasiado, ya te dije que si
quieres que me vaya tienes que llamar a tu amigo Yoochun, él tendrá que hacerse
responsable de mí entonces…
Seung Gi bufó por lo bajo, pero indispuesto
a dejarse intimidar por las amenazas
de su invitado –contra su voluntad– marcó al móvil de su amigo…
- Quiero que vengas ahora mismo por tu
amigo…
- No
tengo tiempo ahora Seung Gi, estoy con SeNa ¡SeNa!
- Me importa un reverendo cacahuate, ¡ven
ahora mismo!
- Aguanta
solo unos días más, te prometo que te lo compensaré. ¡Gracias!
Y así, la extensa –nótese el sarcasmo–
conversación fue terminada por Yoochun mismo. Seung Gi regresó entonces a la
cocina, su invitado estaba lavando los trastos sucios ya.
- Tendrás que hacer más que limpiar mi
cocina para pagarme todo lo que te tragas…
- Quién dijo que te estoy pagando, estoy
siendo amable contigo, humano tonto…
- ¡Me desesperas!
- Tú a mí también…
- ¡Argh!
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Universidad
de Seúl
- ¿Jung Yunho?... - El moreno se detuvo
ante aquél hombre de cabellos oscuros que parecía saber bien quién es él. Inquieto
y listo para defenderse (nada de paranoia) asintió… - Tengo algo para ti…
- No le conozco, así que preferiría no
aceptar nada que venga de usted…
- Oh, esto realmente te interesará. Sé que
un zorro vive ahora contigo… - la palabra “zorro” fue suficiente para que el
moreno se enganchara en la conversación… - no necesitas saber demasiado ahora,
pero sí esto… - el apuesto hombre extendió una botellita transparente que
contiene un líquido igual de cristalino… - Si quieres entender más sobre el
zorro que cuidas, te recomiendo beber esto en luna llena…
- ¿Qué es?
- Llanto de zorro. Llanto del zorro que
cuidas, llanto derramado en la noche en que un humano le traicionó.
- ¿Cómo sabe eso y por qué habría de
confiar en usted?
- Porque fui ese humano, al que ese zorro
amó hace un tiempo… Escucha Yunho, conoce la historia verdadera porque a partir
de ahora, no les ayudaré más, voy a cazarles…
Continuará……







