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sábado, 1 de septiembre de 2012

Oneshot YS


Finalmente fluyó, de algún modo siento que tenía esto aguardando en mis pensamientos desde que salió la canción, creo que estaba esperando el momento adecuado para darle la "forma" correcta. 

Personalmente me considero una persona empedernidamente romántica. Sin embargo, a veces tengo que expresar este tipo de dolor. Me gustaría decir más pero no viene al caso n.n así que solo espero guste, y sigamos creyendo fielmente en el YooSu, porque aunque ellos tbn han atravesado momentos difíciles en su relación, siguen apostándole al amor.


Título: UNCOMMITTED
Autora: Felina
Pareja: YooSu
Género: Angustia, Romance
Clasificación: NC-17

UNCOMMITTED

*****//*****//*****

Hace mucho tiempo que él no es el mismo que amigos y familia conocían. “Haz cambiado” le decían a menudo, Junsu sin embargo negaba tales palabras. “Solo he madurado”, respondía. Y en el fondo, el chico de locks cambiantes, se convencía de aquello porque se niega a creer que ha cambiado más que eso. No es que él realmente quiera ser diferente, tan solo necesita vivir, porque mientras vive, él casi puede sacarse de la mente y el corazón aquel amor imposible.

Y terminaba de aquella manera, de bar en bar, de antro en antro; de conquista en conquista. Junsu se había convertido en ese tipo de chico que generalmente es llamado “Casanova”, “conquistador”, “player”. Sí, tal vez; un jugador de la vida que apuesta por nuevas experiencias en busca de ese algo que le haga olvidar el sentimiento fuerte que ha crecido como la mala hierba, aferrada totalmente de raíz a su corazón.

Él tiene tantas personas a las que enorgullecer.

Su padre le ha dicho que espera lleve a casa a una bella novia.
Su madre le ha recordado a menudo que está en edad de sentar cabeza y darle nietos.
Su único hermano se ha convertido en el ejemplo a seguir fundando ya su propia familia.
Sus amigos le dicen que es tiempo de que demuestre su madurez y se comporte como hombre.

Junsu quiere satisfacer las expectativas de todos.
Pero Junsu ama.
A otro hombre como él.

Y sin embargo se ha comprometido en aquel noviazgo que no lleva más de un par de meses formalizado. La chica en cuestión es agradable a ojos de sus padres, es linda, hogareña, cariñosa, profesionista y dedicada. Pero una chica al fin y al cabo. No es lo que el peliazul quiere.

No es Yoochun.

- Déjala… - él es Park Yoochun, el amante pelinegro que tiene el corazón del peliazul. Y le ha arrastrado nuevamente a su departamento, a su habitación… a su cama.

- Sabes que no puedo… - Junsu niega y ladea el rostro evitando los carnosos labios de su amante. No es que no quiera besarle, es que cada beso le ata más.

- Mientes. No es que no puedas, es que no quieres aceptar lo que sientes por mí, enfrentar a tu familia y amigos, arriesgarlo todo por mí… - el pelinegro le recuerda con voz grave, se desliza en su tono la molestia, la decepción y el dolor.

Eso que también Junsu siente.
Eso que no puede resolver, le falta voluntad, valentía.
Le sobran los miedos, le sofoca el amor.

- No insistas, Yoochun… - le mira suplicante y extraña al instante el calor del cuerpo del otro cuando el pelinegro se separa totalmente y le abandona en la cama.

- Vístete y márchate, ¿no decías que tu madre invitó a cenar a tu novia?... – le da la espalda y comienza a vestirse, se coloca con prisas el bóxer y una camiseta. Cada día es más difícil para los dos, pero el pelinegro siente que sobre todo para él.

Es él quien se ha convertido en su amante.
En su plato de segunda mesa.

Es él quien le espera con la esperanza de que se quede a su lado sin tener que preocuparse por quiénes les vean juntos, por el tiempo que pueden compartir.
Es él quien le mira vestirse cada vez sin que le dirija una sola palabra más, sin más que cada uno de esos “te llamo luego” que se entierran como finos aguijones en su corazón.

Yoochun sonríe de medio lado con ironía. Miles de chicas a sus pies, muchos varones cortejándole. Y se ha enamorado de un chico que se niega en aceptar su homosexualidad y que no le ofrece más que encuentros casuales para compartir la cama.

Y a pesar de eso se siente importante. Porque Junsu puede tener sexo con su novia, con otras chicas. Pero solo hace el amor con él. Junsu le ama, un par de veces se lo ha dicho en medio de un gemido cuando alcanza el orgasmo. Lo ha visto también en su mirada, lo ha sentido en cada beso, cada caricia, cada roce de piel.

Pero duele.
Duele saber que no puede tenerle más que clandestinamente.

El peliazul no había dicho nada. La forma tan seca en que el pelinegro le dijera aquello había dolido en su pecho. El corazón le había dado un brinco incómodo y sus latidos habían cambiado el ritmo de un modo particularmente extraño.

Le reclamaba.

- Adiós, Yoochun… - el peliazul dijo al sujetar la perilla de la puerta y abrirla para finalmente salir sin haber vuelto la mirada.

Sin embargo, el pelinegro estaba en shock. Algo no le había gustado en aquella despedida. No hubo un “luego te llamo” como cada vez. En cambio, había dicho por primera vez un “Adiós” que le produjo ese ardor en el estómago y el repentino miedo a lo que ello significara.

…………………………

- Estúpido, estúpido, estúpido… - espeta entre dientes mientras conduce a casa.

Pero Junsu no sabe si ofende a Yoochun, o se lo dice a sí mismo.
Y sin embargo ha tomado una decisión.

No volver más.
Yoochun no se merece eso.
Él no puede ofrecerle más.

Aprieta el volante y siente ganas de llorar, pero se aguanta. Los hombres no deben llorar. Se recuerda a sí mismo y traga cada gota salada que amenaza con resbalar por sus mejillas.

Mira su reflejo en el retrovisor de su auto, se peina los mechones azulados que caen sobre la frente y respira hondo, se arregla el cuello de su camisa y se repite mil y un veces como cada día, que está bien, que es un chico que habrá de casarse con una chica y tener hijos.

Nunca se convence, pero funciona como un placebo que alivia el dolor en su corazón.

…………………………

Ha pasado cerca de un mes, se ha cambiado nuevamente el color de cabello. Se mira al espejo y sonríe, le gusta cómo luce. Rojo fuego. Pasión, coraje, valentía. Le recuerda a Yoochun; porque Yoochun es fuego, es pasión, es coraje y valentía; y él, simplemente se desmorona de nuevo.

Lo odia.

Odia pensarle cada día con más ahínco que antes. Pareciera que no verle ni buscarle acrecienta el deseo de estar con él. Se maldice y sale de nuevo a distraerse, termina en algún antro bailando sensualmente, ligando con una chica diferente, probando otros labios, acariciando otro cuerpo.

Hiriéndose más a sí mismo.
Hiriendo a la chica con quien decide casarse.

Lo ha dictaminado, tal vez eso sea lo que necesite para escapar de aquél infierno llamado amor. Junsu ha comprado el anillo de compromiso, ha comenzado a mirar departamentos en venta, a idear una boda. No, generalmente son las prometidas quienes se encargan de eso, o a fin de cuentas se hace en pareja. Pero Junsu no quiere. Se dice a sí mismo que solo está ahorrándole distracciones a su novia, la joven empresaria tiene más cosas de las que ocuparse.

Mentiras disfrazadas a medias de verdad.
No son al final más que mentiras.

Y Junsu se ha convertido en un perfecto mentiroso.

- ¿Casarnos? – su novia preguntó y le miró francamente sorprendida.

- Está casi todo listo, tengamos una ceremonia civil sencilla, nuestras familias y amigos más cercanos nada más… - el pelirrojo continuó. Ni siquiera se había molestado en hacer una proposición romántica, simplemente había llegado unos minutos antes al trabajo de su novia y dejado la ostentosa cajita abierta mostrando el caro anillo con un diamante ataviando la argolla de oro.

- ¿No crees que es demasiado pronto para… casarnos?

- Llevamos medio año saliendo…

- Justamente. Y Junsu, yo te adoro, pero la mitad del tiempo que pasamos juntos solo me siento como un cero a la izquierda para ti… de la otra mitad me pregunto en qué bar o antro has conocido a la chica nueva con quien me engañarás otra vez.

Son palabras sinceras que dejan al pelirrojo pasmado. ¿Es que ella lo ha sabido todo el tiempo? ¿Por qué callar? ¿Por qué formar parte de su engaño siento tan sumisa? ¿Es que esto no le molestaba?

- Tú…

- Sé que no estás enamorado de mí, Junsu ah… - la chica le mira, se atisba en su mirada la molestia y el rencor… - pero hago mi mejor esfuerzo por ser lo suficientemente buena para ti, para ser digna de tu familia; pero incluso así, queriéndote como he aprendido a hacerlo, no quiero casarme contigo cuando eres incapaz de comprometerte con el corazón…

Comprometerse con el corazón.

Las palabras retumban en su cabeza y se vuelve un manojo de nervios y desesperación. Ha dejado el lugar de trabajo de su novia y ha salido a toda prisa con la única idea en la mente de bailar. Bailar y olvidarse de todos y de todo.

De Yoochun.

Y termina en un antro otra vez. La música contagiosa le atrae a la pista y él no duda en internarse ahí. Su cuerpo reacciona por cuenta propia, se sacude de un lado a otro con ritmo candente, chicas le rodean al instante, se convierte en imán de sensualidad para propios y extraños. Junsu cierra los ojos y deja que su cuerpo se mueva siguiendo el ritmo de cada canción. La S-Line se agita cada minuto con más cadencia, las ondas de sus caderas, la pasión de su rostro por el baile. Suda y por aquellos instantes realmente se olvida de todo.

Permanece ajeno a los intentos fortuitos de cada chica a su alrededor por engatusarle, ignora las miradas lujuriosas de hombres y mujeres que devoran su cuerpo.

Solo quiere liberarse.
Pero entonces comienza a sonar aquella balada-pop de ritmo particularmente lento pero contagioso. Un cuerpo se pega al suyo de forma descarada, siente una mano en su cintura y el aroma inconfundible de la colonia de Yoochun le inunda el olfato.

She said, you’re not ready
Baby, you’re not ready for the real thing
She told me that I’d be unfaithful and I cannot believe

Se mueven al compas. La espalda de Junsu contra el pecho de Yoochun. Sus cuerpos rozándose, el calor emergiendo velozmente a través de ambos. Las manos del pelirrojo suben y se enredan a su modo tras el cuello del pelinegro, enredad sus dedos entre los mechones, los percibe algo más largos desde la última vez que los sintió sedosos a través de sus dedos. Sus ojos permanecen cerrados y su cuerpo continúa moviéndose al ritmo de la canción, dirigiendo los movimientos de su amante.

Su amante.
El recuerdo de aquella realidad golpea su mente, abre los ojos y trata de huir de aquel contacto pero los fuertes brazos del pelinegro le retienen ahí, sujetan su cintura y siente el roce de la pelvis chocarle morbosamente contra el trasero. Yoochun juega con fuego, le provoca, le seduce. Y él siente que demasiado fácil puede perder esta prueba.

She said you can’t be committed
I said baby i dont really get it
She said you’re not the right type only good for one night
You never stay committed to me

- Por qué te ocultas… - la voz del pelinegro susurra ronca en su oído, su aliento caliente le golpea la piel sobre la nuca, y el aroma a licor le embriaga al instante los sentidos… - Huir no hará que dejes de sentir lo que tienes en el corazón, Junsu. Mira a tu alrededor, baby; puedes tener a quien quieras comiendo de tu mano, lo sabes y lo sé. Quizá esta noche podrías tener a cualquier chica en una habitación de hotel diferente, podrías tener sexo con quien te dé la gana, pero todavía sabes que no sientes ni un poco de todo el placer que te sofoca cuando estás conmigo. Y eso, te guste o no, es amor, Junsu ah.

Las palabras se incrustan como cristales en cada pensamiento posible en su mente. Junsu mira alrededor, a la gente bailando, tomando, besándose, sonriendo, ligando. Él sabe de todo eso porque él ha tomado parte de cada una de aquellas acciones en muchas ocasiones antes. Luego piensa en que desconoce al chico en que se ha convertido. Querer satisfacer las expectativas de su familia le ha llevado a esto, a transformarse en la faceta más cobarde y oscura de su personalidad. Él no va a renegar de lo que ha sido, porque aunque no sea su “yo” más amable, sigue siendo parte de sí.

- Voy a amarte toda mi vida, lo sabes y lo sé, Junsu. Sin embargo, aún cuando puede que nunca me comprometa con nadie, no voy a esperarte para siempre. Toma tu decisión Junsu, te comprometes contigo mismo, o vive una farsa comprometiéndote con las metas de tu familia y amigos.

Uncommitted, I’ll never admit it
And then i’ll never get it but somehow she could be right.


Yoochun le soltó entonces. Y mientras sus manos se alejaban de su cuerpo, Junsu pudo sentir de nuevo ese vacío como cada vez que tenía que renunciarle. Se dio media vuelta con la mirada ansiosa, la respiración alterada y el martilleo doloroso de su corazón quejándose dentro de su pecho. La silueta del pelinegro se movía a paso rápido entre las personas en la pista, el pelirrojo estaba paralizado entre el miedo y la desesperación.

La decisión más importante de toda su vida y debía tomarla en segundos.
Tenía el presentimiento de que si esa noche le dejaba ir así sin más, Yoochun no le dejaría entrar ningún mañana de nuevo en su vida.

Pero Junsu aún titubeaba.
Tanto qué pensar y tan poco tiempo para resolver cada cosa.
Él no quiere fallarle a sus padres.
Él no quiere decepcionar a su hermano.
Él no quiere tener que enfrentarse al mundo con sus verdaderos sentimientos.

Pero entonces, ¿pasaría la vida incapaz de comprometerse con sus deseos?

La silueta del pelinegro desapareció de su vista. El pelirrojo ahogó un grito de angustia cuando se percató de que sumido en sus pensamientos había continuado inmóvil en el mismo lugar. Obligó a su cuerpo a reaccionar y pronto sus piernas le obedecieron moviéndose velozmente entre el mar de gente en la pista. Salió del antro mirando a todos lados en busca del pelinegro, ya no le encontró, sacó su móvil y marcó su número pero le atendió el buzón de voz.

Miedo.
Eso era todo cuanto sentía en aquel preciso instante.

- Yoochun… Yoochun… Yoochun… - murmuraba su nombre con desesperación, buscó su auto en el parking del local y encendió el motor dispuesto a ir en su búsqueda hasta su departamento. Tenía que hablarle, tenía que decirle que es verdad, que es un cobarde pero que no puede seguir la vida sin tenerle a su lado. Pisó el acelerador y al instante el freno… - Yoochun… - él estaba ahí, parado frente a su auto, mirándole como quien da una última oportunidad… - ¡Yoochun!... – corrió a abrazarle apenas salió nuevamente de su auto, el pelinegro correspondió el abrazo y sonrió tiernamente contra su pelo mientras le deja esconderse contra su cuello… - No te vayas, no me dejes… - susurró con la voz angustiada, aferrándose con fuerza al cuerpo del pelinegro… - eres el único… eres el único con quien puedo comprometerme de corazón…

Yoochun sonrió más ampliamente. Ese es el Junsu de quien se enamoró por principio de cuentas. El que, a pesar de las circunstancias, es capaz de amarle.

Enfrentar al mundo puede valer la pena solo por esto.
Por un compromiso sincero y mutuo.

De otro modo, son solo falsos compromisos, mentiras a medias. “Patadas de ahogado” como cuenta un dicho popular.

- Es tú única oportunidad, Junsu ah; desde ahora tienes prohibido tener aventuras o una novia, así que…

- Lo sé… - abandona el escondite de su cuello para poder mirarle a los ojos… - terminaré con ella, y de ahora en adelante saldré a bares y antros solo contigo… - sonríe y siente que sus mejillas se ruborizan cuando las manos del pelinegro caen sobre ellas y sus dedos le regalan tibias caricias…

- Te Amo, Junsu ah… - el pelinegro susurra contra sus labios. Y sonríe de nuevo cuando siente contra su boca aquel suspiro cálido que ha escapado de la del pelirrojo…

- Yo… yo también a ti, Yoochun ah… - corresponde y aunque no ha dicho literalmente tan hermosas palabras, ambos saben que es verdad.

Porque cuando Junsu le besa, los dos sienten todo ese amor ser entregado con sinceridad.

Y después de todo su novia ha tenido razón. Él no estaba listo para comprometerse. No con ella ni con su familia o amigos.

Yoochun le había esperado por mucho tiempo.
Y éste compromiso en el que no hay una sortija de por medio, es más valioso y real que la locura que estuvo por cometer antes.

Su verdadera historia, estaba por comenzar.



**FIN**