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MEOW!
Parte 5
(¡Y de pronto más nekos!)
- ¡Meoww~! – El neko lindo seguía maullando
entre jadeos, mientras su mano seguía enterrada en su pelvis estimulando su
erección. El miembro duro, hinchado, caliente y ya sudoroso permanecía erguido
en muestra del nivel de excitación… - ¡Meow Chun~! – Gimoteando sin reparo
alguno el nombre de su novio, revolviendo las piernas y sacudiendo sus orejas
peludas de acuerdo a sus movimientos.
Junsu se mordió los labios rasgándoselos
inconscientemente cuando sus colmillos crecieron sin previo aviso. O lo que es
lo mismo, sin que él advirtiera que su instinto se revelaba. Las uñas en las
manos se desarrollaron también, y su cola. Oh, el flexible músculo peludo que
en otrora se movería frenética de un lado a otro, en esos momentos estaba
enredada en su cintura, y la punta frotando la cabeza de su falo haciéndole
sentir todavía más placer.
- ¡Meow~ meooww~! – Entre maullidos el neko
no se percató de la presencia de su novio.
Yoochun sintió que de inmediato se le subía
la sangre al rostro bañándole la piel de carmesí. La escena era demasiado
erótica para su salud mental y cardíaca. Su Junsu ahí tirado en su cama,
completamente desnudo, sudoroso, ruborizado, jadeoso y concentrado en
autocomplacerse, enredado entre las sábanas desordenadas de su cama,
relamiéndose los labios y aumentando repentinamente el ritmo de su mano
espoleando su pene rojizo. El pelinegro sintió algo correrle por la nariz y de
inmediato se tapó con un pañuelo. ¡Condenado neko violable que no le tiene
consideración! Mira que llamarle en ese estado y más encima seguir como si nada
mientras él corría como poseído por los pasillos de la universidad hasta su
habitación.
De pronto la sangre se fue hacia el sur, la
entrepierna del pelinegro se irguió de una. El bulto prominente resaltó por
sobre la tela de sus pantalones haciendo presión, como si pretendiera hacerle
notar que estaba ahí, con el asta en alto listo para lo que viniera. Yoochun
vio a Junsu revolver un poco las piernas, elevar una y abrir en ángulo la otra,
la que permanecía sobre el colchón; el neko se giró un poco quedando de alguna
manera a la vista su rosado anillo y su falo caliente señalando al frente con
orgullo. El pelinegro sintió otro pinchazo en el bajo vientre y una serie de
oleadas de calor que le hicieron sentir urgido de su desnudez. En un dos por
tres las ropas del pelinegro desaparecieron, y al segundo siguiente ya se había
lanzado a la cama sobre su novio, besándole con apremio y acomodándose entre
sus piernas al instante.
- ¡Nghh Chunnie~! ¡Meow~! – El neko se
contorsionó deliciosamente al sentir las manos de su novio acariciándole
descaradamente por todo el cuerpo.
- Eres un neko travieso… y calenturiento… -
Park sonrió contra los labios de su novio, lamiéndoselos y mordisqueándolos a
su antojo, besándolo y colando su lengua morbosamente dentro de su boca.
- No puedo controlarlo, meow~ Si mi cuerpo
arde yo tengo que hacer que baje. Pero ahora solo baja cuando tú me haces el
amor~ – El pelicenizo pucheó entre jadeos, entre espasmos de placer al sentir
su cadera siendo golpeada cadenciosamente por la pelvis del pelinegro.
-
¡Te voy a dejar K.O., neko travieso! – Exclamó más que emocionado y dispuesto a
ayudarle a su novio con todo este
asunto del celo gatuno.
--//--
Los rayos del sol se colaron por la amplia
ventana de su departamento haciéndole despertar. Jaejoong estiró el cuerpo con
gesto perezoso, notando cómo se le estiraba cada fibra y cómo se le destensaban
hasta los dedos de los pies. Pestañeó varias veces y enterró sus delicados
dedos en sus oscuros mechones tratando de peinarlos mientras se sienta en la
cama y siente que algo va extraño con su cuerpo. Se siente algo más ligero pero
al mismo tiempo con una increíble somnolencia. Tenía ganas de volver a la cama
y enredarse entre las cobijas, hacerse un ovillo y dormir un rato más.
- Yunho~ tengo mucha flojera. No iré a
trabajar hoy… - Dijo como si de hecho su novio moreno estuviera ahí junto a él.
Todo y que ni siquiera ha volteado al otro
lado de la cama compartida, que no se ha percatado de la ausencia de su calor o
sus besos matutinos despertándole con dulzor. Cuando el cerebro del pelioscuro
procesó esos detallitos de su mañana, volteó en busca de su novio. Yunho no
estaba ahí. Se levantó y caminó fuera hasta la ducha, el moreno tampoco estaba
allí, pero dicho sea de paso aprovechó para asearse la boca y lavarse la cara. Se
dirigió a la cocina y colocó la cafetera en la estufa para prepararse un café
amargo y espabilar toda esa flojera que seguía aunada a su cuerpo. Se tallaba
los ojos con pereza y bostezaba presa de cansancio y unas ganas irracionales de
volver a meterse en su calientita cama.
- JaeBoo… - La voz del moreno le hizo
sonreír ligeramente más interesado en el mundo. Pero cuando se giró para verlo,
su novio estaba dejando un bolso con lo que parece ser leche sobre la encimera
de la cocina, con sus ojos cafés clavados en él como si hubiera algo
completamente diferente en él… - Estás… creí que… creí que habías dicho que no
ibas a usarlas más durante un tiempo.
- ¿Usarlas?
- Las orejas y cola de gato que traes
puestas. ¿Compraste nuevas? Se ven diferentes a las que tenías.
- ¿Orejas y cola de gato? – El pelioscuro se
tocó la cabeza, un poco más hacia atrás del centro estaban efectivamente dos
orejas peludas, muy suaves.
Tanteó incrédulo y confundido en busca de
la diadema que las sujetara ahí pero no encontró nada. Luego de pronto en su
campo de visión se apareció su cola, se agitaba despacio a un lado y a otro
como si estuviera indicándole que estaba presente también. Las manos del mayor
se fueron de inmediato a su espalda; ahí, justo a la altura del cóccix nacía su
cola. Tenía orejas y cola de gato. No eran accesorios, sino extensiones
naturales de su cuerpo. Como un gato. O un neko de esos que solo aparecen en
los animes, películas de fantasía y libros del mismo estilo.
Un neko.
- ¡Yunho! ¡Tengo orejas y cola de gato! ¡Soy
un neko! – Exclamó sacado de sus cabales, demasiado sorprendido como para
tomarse aquella revelación con calma y serenidad.
- ¿Eh? – El moreno cuestionó francamente
recién saliendo de su estupor erótico. Es que Jaejoong estaba desnudo, y todo
lo que podía ver con esa personificación de
neko le ponía las hormonas locas.
- ¡Maldición Jung Yunho, deja de violarme con la cabeza y presta
atención! ¡Soy un neko! ¡¡Un neko!!
- No te violo,
literalmente hablando claro. Y además, aunque quiera, la cosa funciona si es
con la cabeza… - El moreno recibió un
sonoro golpe en el brazo por seguir pensando perversiones. El pelioscuro
frunció el ceño y por ese segundo se olvidó de su nuevo problema.
- ¡Yunho!
- ¿Qué?
- ¡Mis orejas y cola!
- No pueden ser verdaderas.
- ¡Pues lo son! ¡Resuélvelo!
- ¿Cómo voy a resolver algo que ni siquiera
sé cómo pasó? Quizá y solo estamos soñando.
- Claro, lo mismo los dos.
- Era una idea, JaeBoo.
- ¡No ofrezcas ideas y resuelve esto! – El
pelioscuro casi pataleaba y lloraba presa de… de… Bueno, miedo no es, tan solo
es una condición absolutamente extraña y misteriosa.
- Pero si te quedan muy bien. Te ves más
sexy, Jaejoong ah… - El moreno corrió su mirada por el cuerpo de su novio y
esos rasgos gatunos que, honestamente, a él le fascinaban.
- ¡No soy un neko sino una persona! ¡Soy un
hombre, Yunho!
- El más hermoso y sexy del mundo, si me
permites añadir.
- ¡Yunho por favor, concéntrate!
--//--
ChangMin pensó que era muy molesto que le
despertaran tan temprano y en fin de semana. Sus únicos días de descanso
absoluto, en los que podía comportarse como el neko huraño y sexual que gusta
de los mimos de su novio japonés. Por eso, que el tono de su móvil no dejara de
sonar y Hayami todavía no le llamara a desayunar, le hacía despertar de pésimo
humor.
- Más vale que sea algo de vida o muerte,
Yunho; porque si no te colgaré a la primera.
- Jaejoong es un neko.
- ¡Mierda! Sabía que terminaría pasando,
ustedes dos lo hicieron como conejos con esa fantasía tuya de que usara orejas
y cola de gato, ¿verdad?
- ¿Cómo…? Eso no es lo importante. ¿Por qué
no pareces sorprendido? ¿Por qué no me estás gritando que estoy loco y me
cuelgas para seguir durmiendo o teniendo sexo con Hayami?
- Cállate y presta atención. Vamos a
reunirnos en tu casa en una hora. Todos.
- ¿A qué te refieres con todos? ¿No puede
ser más pronto? Jaejoong está histérico mirándose sin parar en el espejo y
alegando que esas cosas deberían
desaparecer porque no es neko. Aunque es muy sexy y resalta su hermosura, dan
ganas de abrazarlo, mimarlo, acariciarlo y…
- ¡Cállate, pervertido! Yoochun y Junsu
también deben estar, llámalos. Nos vemos en una hora… - El neko arisco cortó la
llamada y todavía con refunfuños y mal humor, salió de su habitación andando
hasta la cocina, donde Hayami terminaba de preparar sus sagrados alimentos
matutinos… - Iremos a casa de Jaejoong y Yunho.
- ¿Pasó lo que dijiste el otro día? – El morocho
asintió, olfateando elegantemente su platillo… - Tendrías que haberles
advertido todo desde antes.
- No me dio la gana.
- Ya lo sé… - El japonés sonrió divertido
por la actitud de su novio… - A tu manera eres también un neko muy travieso,
cariño… - El neko gruñó y comenzó a comer.
--//--
Yoochun y Junsu acababan de tener el
segundo orgasmo de la mañana. El pelinegro cayó exhausto a un lado, con su
abdomen sucio del semen del pelicenizo, el sudor cubriendo todo su cuerpo y el
cabello pegado a su cara. No conforme con haberle hecho abandonar sus clases
apenas el día anterior, era momento que no le dejaba descansar entre una ronda y otra decentemente. El neko ronroneó y
se hizo un ovillo pegándose al cuerpo de su novio, el pelinegro sonrió cansado
pero no dudó para nada en rodearle la cintura y acomodarle mejor en su pecho,
besándole la coronilla y acariciándole las orejas peludas. Estaban sumidos en
su mundo rosa cuando su móvil vibró
indicación de que le había llegado un mensaje de texto.
- A
las 10 en nuestra casa. ChangMin tiene algo sumamente importante que decirnos.
El texto de Yunho era bastante específico,
y el pelinegro tenía el presentimiento de que no tenía más opción que hacer
caso y presentarse. A regañadientes consiguió que Junsu abandonara el lecho y
se internaran juntos en la ducha. Lo que significó otra ronda de apasionado
sexo, muchos maullidos y hasta ronroneos. Junsu era un neko demasiado activo, pero claro, todo era culpa del celo.
--//--
Yoochun y Junsu eran los últimos en llegar
a la casa de Jaejoong y Yunho, y el pelinegro intuía que de alguna manera
terminaría siendo señalado como culpable. Que él es el corruptor de lindos jovencitos como su novio Junsu.
- Se lo montaron antes de venir, ¿verdad? –
El morocho les gruñó de mala gana cuando los chicos entraron en la estancia.
- No te incumbe… - Intentó persuadir el
pelinegro, mientras su lindo neko se sonrojaba y sonreía nervioso, casi
incómodo bajo la mirada del morocho.
- Me incumbe. De hecho esta reunión es
culpa de todos ustedes… - Gruñó señalando a todos, Hayami por su parte
permaneció sentado en su sitio, esperando a que su novio se siente a su lado.
- ¿Cómo es que de pronto esto es culpa
nuestra? – Yoochun se señaló a sí mismo y miró a Junsu.
- Pues…
ChangMin iba a responder cuando el timbre
de la residencia sonó. Yunho y Jaejoong se miraron confundidos. No esperaban a
nadie más. El moreno fue a abrir la puerta, sorprendiéndose de saber quién era
justamente quien estaba presente.
- ¿YooHwan?
- ¿Está mi hyung aquí?
- Sí, acaba de llegar con Junsu.
- ¡Perfecto! – El menor de los Park casi
suspiró aliviado, agradeciendo con una simple venia el que su amigo moreno le
permitiera entrar… - ¡Hyung!
- ¿YooHwan?
- ¡No vas a creerlo!
- ¿Qué cosa?
- ¡Meow! – El maullido proveniente del otro
lado de la puerta dejó a todos con cara de circunstancia. O a casi todos,
porque el menor Park de inmediato se escondió detrás de su hermano.
- ¿YooHwan, de casualidad traes a un gatito
contigo?
- ¿Un gatito? ¡Un neko, hyung!
- ¿Eh? – Todos voltearon a la entrada en
busca del susodicho neko cuando el
moreno abrió por segunda vez la puerta.
Ahí estaba un lindo neko bastante… dulce. Era
un poco más alto que el menor Park, pero le daba cierto parecido a Junsu. Tenía
la musculatura algo más desarrollada pero el color de sus ojos era exactamente
el mismo.
- ¿Y de dónde salió este otro neko? –
ChangMin preguntó más para sí.
- JunHo, meow~
Continuará……
Nos hemos llenado de nekos!! *u* xDD
¿Qué sorpresas más vendrán?
¿Cómo fue que Jaejoong se convirtió en neko?
¿Junsu finalmente se preñará?
¿Y ahora, JunHo con YooHwan?
Awww no sé~ me gustaría que dejaran más de sus comentarios y opiniones, estoy tomándolas en cuenta para seguir escribiendo esta cosilla divertida de mininos ;D







