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martes, 9 de julio de 2013

Meow! Parte 5



~*~*~*~
MEOW!
Parte 5
(¡Y de pronto más nekos!)


- ¡Meoww~! – El neko lindo seguía maullando entre jadeos, mientras su mano seguía enterrada en su pelvis estimulando su erección. El miembro duro, hinchado, caliente y ya sudoroso permanecía erguido en muestra del nivel de excitación… - ¡Meow Chun~! – Gimoteando sin reparo alguno el nombre de su novio, revolviendo las piernas y sacudiendo sus orejas peludas de acuerdo a sus movimientos.

Junsu se mordió los labios rasgándoselos inconscientemente cuando sus colmillos crecieron sin previo aviso. O lo que es lo mismo, sin que él advirtiera que su instinto se revelaba. Las uñas en las manos se desarrollaron también, y su cola. Oh, el flexible músculo peludo que en otrora se movería frenética de un lado a otro, en esos momentos estaba enredada en su cintura, y la punta frotando la cabeza de su falo haciéndole sentir todavía más placer.

- ¡Meow~ meooww~! – Entre maullidos el neko no se percató de la presencia de su novio.

Yoochun sintió que de inmediato se le subía la sangre al rostro bañándole la piel de carmesí. La escena era demasiado erótica para su salud mental y cardíaca. Su Junsu ahí tirado en su cama, completamente desnudo, sudoroso, ruborizado, jadeoso y concentrado en autocomplacerse, enredado entre las sábanas desordenadas de su cama, relamiéndose los labios y aumentando repentinamente el ritmo de su mano espoleando su pene rojizo. El pelinegro sintió algo correrle por la nariz y de inmediato se tapó con un pañuelo. ¡Condenado neko violable que no le tiene consideración! Mira que llamarle en ese estado y más encima seguir como si nada mientras él corría como poseído por los pasillos de la universidad hasta su habitación.

De pronto la sangre se fue hacia el sur, la entrepierna del pelinegro se irguió de una. El bulto prominente resaltó por sobre la tela de sus pantalones haciendo presión, como si pretendiera hacerle notar que estaba ahí, con el asta en alto listo para lo que viniera. Yoochun vio a Junsu revolver un poco las piernas, elevar una y abrir en ángulo la otra, la que permanecía sobre el colchón; el neko se giró un poco quedando de alguna manera a la vista su rosado anillo y su falo caliente señalando al frente con orgullo. El pelinegro sintió otro pinchazo en el bajo vientre y una serie de oleadas de calor que le hicieron sentir urgido de su desnudez. En un dos por tres las ropas del pelinegro desaparecieron, y al segundo siguiente ya se había lanzado a la cama sobre su novio, besándole con apremio y acomodándose entre sus piernas al instante.

- ¡Nghh Chunnie~! ¡Meow~! – El neko se contorsionó deliciosamente al sentir las manos de su novio acariciándole descaradamente por todo el cuerpo.

- Eres un neko travieso… y calenturiento… - Park sonrió contra los labios de su novio, lamiéndoselos y mordisqueándolos a su antojo, besándolo y colando su lengua morbosamente dentro de su boca.

- No puedo controlarlo, meow~ Si mi cuerpo arde yo tengo que hacer que baje. Pero ahora solo baja cuando tú me haces el amor~ – El pelicenizo pucheó entre jadeos, entre espasmos de placer al sentir su cadera siendo golpeada cadenciosamente por la pelvis del pelinegro.

- ¡Te voy a dejar K.O., neko travieso! – Exclamó más que emocionado y dispuesto a ayudarle a su novio con todo este asunto del celo gatuno.

--//--

Los rayos del sol se colaron por la amplia ventana de su departamento haciéndole despertar. Jaejoong estiró el cuerpo con gesto perezoso, notando cómo se le estiraba cada fibra y cómo se le destensaban hasta los dedos de los pies. Pestañeó varias veces y enterró sus delicados dedos en sus oscuros mechones tratando de peinarlos mientras se sienta en la cama y siente que algo va extraño con su cuerpo. Se siente algo más ligero pero al mismo tiempo con una increíble somnolencia. Tenía ganas de volver a la cama y enredarse entre las cobijas, hacerse un ovillo y dormir un rato más.

- Yunho~ tengo mucha flojera. No iré a trabajar hoy… - Dijo como si de hecho su novio moreno estuviera ahí junto a él.

Todo y que ni siquiera ha volteado al otro lado de la cama compartida, que no se ha percatado de la ausencia de su calor o sus besos matutinos despertándole con dulzor. Cuando el cerebro del pelioscuro procesó esos detallitos de su mañana, volteó en busca de su novio. Yunho no estaba ahí. Se levantó y caminó fuera hasta la ducha, el moreno tampoco estaba allí, pero dicho sea de paso aprovechó para asearse la boca y lavarse la cara. Se dirigió a la cocina y colocó la cafetera en la estufa para prepararse un café amargo y espabilar toda esa flojera que seguía aunada a su cuerpo. Se tallaba los ojos con pereza y bostezaba presa de cansancio y unas ganas irracionales de volver a meterse en su calientita cama.

- JaeBoo… - La voz del moreno le hizo sonreír ligeramente más interesado en el mundo. Pero cuando se giró para verlo, su novio estaba dejando un bolso con lo que parece ser leche sobre la encimera de la cocina, con sus ojos cafés clavados en él como si hubiera algo completamente diferente en él… - Estás… creí que… creí que habías dicho que no ibas a usarlas más durante un tiempo.

- ¿Usarlas?

- Las orejas y cola de gato que traes puestas. ¿Compraste nuevas? Se ven diferentes a las que tenías.

- ¿Orejas y cola de gato? – El pelioscuro se tocó la cabeza, un poco más hacia atrás del centro estaban efectivamente dos orejas peludas, muy suaves.

Tanteó incrédulo y confundido en busca de la diadema que las sujetara ahí pero no encontró nada. Luego de pronto en su campo de visión se apareció su cola, se agitaba despacio a un lado y a otro como si estuviera indicándole que estaba presente también. Las manos del mayor se fueron de inmediato a su espalda; ahí, justo a la altura del cóccix nacía su cola. Tenía orejas y cola de gato. No eran accesorios, sino extensiones naturales de su cuerpo. Como un gato. O un neko de esos que solo aparecen en los animes, películas de fantasía y libros del mismo estilo.

Un neko.

- ¡Yunho! ¡Tengo orejas y cola de gato! ¡Soy un neko! – Exclamó sacado de sus cabales, demasiado sorprendido como para tomarse aquella revelación con calma y serenidad.

- ¿Eh? – El moreno cuestionó francamente recién saliendo de su estupor erótico. Es que Jaejoong estaba desnudo, y todo lo que podía ver con esa personificación de neko le ponía las hormonas locas.

- ¡Maldición Jung Yunho, deja de violarme con la cabeza y presta atención! ¡Soy un neko! ¡¡Un neko!!

- No te violo, literalmente hablando claro. Y además, aunque quiera, la cosa funciona si es con la cabeza… - El moreno recibió un sonoro golpe en el brazo por seguir pensando perversiones. El pelioscuro frunció el ceño y por ese segundo se olvidó de su nuevo problema.

- ¡Yunho!

- ¿Qué?

- ¡Mis orejas y cola!

- No pueden ser verdaderas.

- ¡Pues lo son! ¡Resuélvelo!

- ¿Cómo voy a resolver algo que ni siquiera sé cómo pasó? Quizá y solo estamos soñando.

- Claro, lo mismo los dos.

- Era una idea, JaeBoo.

- ¡No ofrezcas ideas y resuelve esto! – El pelioscuro casi pataleaba y lloraba presa de… de… Bueno, miedo no es, tan solo es una condición absolutamente extraña y misteriosa.

- Pero si te quedan muy bien. Te ves más sexy, Jaejoong ah… - El moreno corrió su mirada por el cuerpo de su novio y esos rasgos gatunos que, honestamente, a él le fascinaban.

- ¡No soy un neko sino una persona! ¡Soy un hombre, Yunho!

- El más hermoso y sexy del mundo, si me permites añadir.

- ¡Yunho por favor, concéntrate!

--//--

ChangMin pensó que era muy molesto que le despertaran tan temprano y en fin de semana. Sus únicos días de descanso absoluto, en los que podía comportarse como el neko huraño y sexual que gusta de los mimos de su novio japonés. Por eso, que el tono de su móvil no dejara de sonar y Hayami todavía no le llamara a desayunar, le hacía despertar de pésimo humor.

- Más vale que sea algo de vida o muerte, Yunho; porque si no te colgaré a la primera.

- Jaejoong es un neko.

- ¡Mierda! Sabía que terminaría pasando, ustedes dos lo hicieron como conejos con esa fantasía tuya de que usara orejas y cola de gato, ¿verdad?

- ¿Cómo…? Eso no es lo importante. ¿Por qué no pareces sorprendido? ¿Por qué no me estás gritando que estoy loco y me cuelgas para seguir durmiendo o teniendo sexo con Hayami?

- Cállate y presta atención. Vamos a reunirnos en tu casa en una hora. Todos.

- ¿A qué te refieres con todos? ¿No puede ser más pronto? Jaejoong está histérico mirándose sin parar en el espejo y alegando que esas cosas deberían desaparecer porque no es neko. Aunque es muy sexy y resalta su hermosura, dan ganas de abrazarlo, mimarlo, acariciarlo y…

- ¡Cállate, pervertido! Yoochun y Junsu también deben estar, llámalos. Nos vemos en una hora… - El neko arisco cortó la llamada y todavía con refunfuños y mal humor, salió de su habitación andando hasta la cocina, donde Hayami terminaba de preparar sus sagrados alimentos matutinos… - Iremos a casa de Jaejoong y Yunho.

- ¿Pasó lo que dijiste el otro día? – El morocho asintió, olfateando elegantemente su platillo… - Tendrías que haberles advertido todo desde antes.

- No me dio la gana.

- Ya lo sé… - El japonés sonrió divertido por la actitud de su novio… - A tu manera eres también un neko muy travieso, cariño… - El neko gruñó y comenzó a comer.

--//--

Yoochun y Junsu acababan de tener el segundo orgasmo de la mañana. El pelinegro cayó exhausto a un lado, con su abdomen sucio del semen del pelicenizo, el sudor cubriendo todo su cuerpo y el cabello pegado a su cara. No conforme con haberle hecho abandonar sus clases apenas el día anterior, era momento que no le dejaba descansar entre una ronda y otra decentemente. El neko ronroneó y se hizo un ovillo pegándose al cuerpo de su novio, el pelinegro sonrió cansado pero no dudó para nada en rodearle la cintura y acomodarle mejor en su pecho, besándole la coronilla y acariciándole las orejas peludas. Estaban sumidos en su mundo rosa cuando su móvil vibró indicación de que le había llegado un mensaje de texto.

- A las 10 en nuestra casa. ChangMin tiene algo sumamente importante que decirnos.

El texto de Yunho era bastante específico, y el pelinegro tenía el presentimiento de que no tenía más opción que hacer caso y presentarse. A regañadientes consiguió que Junsu abandonara el lecho y se internaran juntos en la ducha. Lo que significó otra ronda de apasionado sexo, muchos maullidos y hasta ronroneos. Junsu era un neko demasiado activo, pero claro, todo era culpa del celo.

--//--

Yoochun y Junsu eran los últimos en llegar a la casa de Jaejoong y Yunho, y el pelinegro intuía que de alguna manera terminaría siendo señalado como culpable. Que él es el corruptor de lindos jovencitos como su novio Junsu.

- Se lo montaron antes de venir, ¿verdad? – El morocho les gruñó de mala gana cuando los chicos entraron en la estancia.

- No te incumbe… - Intentó persuadir el pelinegro, mientras su lindo neko se sonrojaba y sonreía nervioso, casi incómodo bajo la mirada del morocho.

- Me incumbe. De hecho esta reunión es culpa de todos ustedes… - Gruñó señalando a todos, Hayami por su parte permaneció sentado en su sitio, esperando a que su novio se siente a su lado.

- ¿Cómo es que de pronto esto es culpa nuestra? – Yoochun se señaló a sí mismo y miró a Junsu.

- Pues…

ChangMin iba a responder cuando el timbre de la residencia sonó. Yunho y Jaejoong se miraron confundidos. No esperaban a nadie más. El moreno fue a abrir la puerta, sorprendiéndose de saber quién era justamente quien estaba presente.

- ¿YooHwan?

- ¿Está mi hyung aquí?

- Sí, acaba de llegar con Junsu.

- ¡Perfecto! – El menor de los Park casi suspiró aliviado, agradeciendo con una simple venia el que su amigo moreno le permitiera entrar… - ¡Hyung!

- ¿YooHwan?

- ¡No vas a creerlo!

- ¿Qué cosa?

- ¡Meow! – El maullido proveniente del otro lado de la puerta dejó a todos con cara de circunstancia. O a casi todos, porque el menor Park de inmediato se escondió detrás de su hermano.

- ¿YooHwan, de casualidad traes a un gatito contigo?

- ¿Un gatito? ¡Un neko, hyung!

- ¿Eh? – Todos voltearon a la entrada en busca del susodicho neko cuando el moreno abrió por segunda vez la puerta.

Ahí estaba un lindo neko bastante… dulce. Era un poco más alto que el menor Park, pero le daba cierto parecido a Junsu. Tenía la musculatura algo más desarrollada pero el color de sus ojos era exactamente el mismo.

- ¿Y de dónde salió este otro neko? – ChangMin preguntó más para sí.

- JunHo, meow~


Continuará……



Nos hemos llenado de nekos!! *u* xDD 

¿Qué sorpresas más vendrán?

¿Cómo fue que Jaejoong se convirtió en neko?

¿Junsu finalmente se preñará?

¿Y ahora, JunHo con YooHwan?


Awww no sé~ me gustaría que dejaran más de sus comentarios y opiniones, estoy tomándolas en cuenta para seguir escribiendo esta cosilla divertida de mininos ;D