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jueves, 3 de enero de 2013

Epílogo LOVE IN THE SOCCER



Porque ustedes lo pidieron ;D finalmente finiquito este proyecto. 

Sé que hubo personas a las que el final de este fic les pareció carente de emoción, lamento no poder satisfacer las expectativas de cada lectora pero la realidad es esa, escribo las cosas cm se me ocurren y procurando llenar las ideas que -en este caso- Maki propuso para el fic.  

Sin más por el momento, les dejo el epílogo lemonoso del serial *u* espero les guste a quienes pedían ver cm se entregarían al amor el YunJae~



ADVERTENCIA: Lemon

EPÍLOGO
*****

***//***//***
Mansión Kim

- ¿Así que estás saliendo aún con ese chico? Te dije bien que…

- Déjalo madre. Recuerdo perfectamente tus amenazas pero finalmente he tomado el valor de dirigir mi propia vida sin tener que preocuparme por complacerte a ti o a papá… - Jaejoong dijo seriamente, dando por terminada la discusión con su madre.

- ¡Si continúas con esto voy a destruir la vida de ese chico! – la Sra. Kim espetó realmente molesta…

- Vas a dejar a ese muchacho en paz, mujer… - el Sr. Kim apareció saliendo de su oficina en la mansión.

- ¡¿Pero es que tú vas a tolerar esto?!

- Hace feliz a nuestro hijo…

- Yo no di a luz a un gay, ¡Tuve un hijo! ¡Un varón! ¡Y ha de casarse con una chica de buena posición!

- Si eso es lo que quieres entonces realmente has perdido la cordura mujer, la felicidad de tu hijo debería estar por encima de cualquier prejuicio.

- ¡Pero…!

- ¿En verdad es tan difícil para ti aceptar que es con otro hombre con quien soy feliz, madre? – el pelioscuro cuestiona mirándole sinceramente dolido. Claro que comprendió que su madre no estaba de acuerdo en su relación con Yunho, pero escucharle gritarlo con aquel enojo… ha dolido.

La mujer le miró, las palabras en sus pensamientos no salieron sin embargo de sus labios. Ha criado a Jaejoong lo mejor que consideró, le ofreció absolutamente todo, pasó tiempo con él, jugó aún arrastrándose sobre pasto y tierra cuando siendo un pequeño gustaba de corretear por los amplios jardines de la mansión; curó los raspones de sus rodillas o sus manos cuando se lastimaba, le dejó mojarse bajo la lluvia y cuidó cada una de sus enfermedades. Ella fue una buena madre, la mejor. ¿Por qué su hijo no entendía que esto no es lo que planeó para él? Que no ve futuro en su relación con alguien de su mismo sexo.

- Vuelve a tu departamento, Jaejoong. Tu madre y yo aún tenemos palabras que intercambiar… - el Sr. Kim acompañó a su hijo a la puerta, le despidió con una sonrisa cálida y le aseguró que todo iría bien… - No me enamoré de una mala mujer, así que no te preocupes, terminará recibiendo a ese muchacho en la familia.

………………………………
Departamento de Jaejoong

A un par de meses de haber reiniciado su relación, pelioscuro y moreno han ido fortaleciendo sus vínculos día con día. Y ha sido maravilloso poder hacerlo con la aceptación final de la Sra. Kim. Yunho todavía recuerda la sensación de vértigo que le acaparó el estómago aquella tarde hace cosa de unas semanas cuando fue citado a casa de su novio. El Sr. Kim resultó ser muy amable, aunque estricto al mismo tiempo, entendió por qué Jaejoong quería demostrarle a su progenitor que podía valerse por sí mismo y hacerse de un respetable lugar en los negocios de su padre pero que algún día heredará. Si Yunho hubiese sabido desde antes que era este hombre el padre de su novio quizá habría titubeado de conquistarle, también comprende que aún haya rumores por ahí que aseguran que él solo se lió con Jaejoong por la fortuna de su familia.

Nada de eso importa ahora en realidad. Todo lo que necesita es el amor de Jaejoong, y ese ya lo tiene. El resto carece de valor, así Jaejoong no tuviera ni un won en los bolsillos de su pantalón, Yunho todavía estaría perdidamente enamorado de él. Porque se enamoró de su belleza, tanto física como de personalidad.

- Se ha confirmado el último partido, cerrarán la temporada de prueba con el actual campeón y nuestro equipo de casa. Va a ser un partido difícil, y habrá mucha presión por parte del público, la gente está entusiasmada, el equipo ha llamado la atención en todo el país y ya esperan con ansia la venta de boletos.

- El FC Seoul tiene una gran fuerza en el campo de juego. Pero, Jaejoong ah… - le quita de las manos la revista que ha estado leyendo y sonríe pestañeando curiosamente… - Vamos a hablar de otra cosa, ¿sí? O a darnos besos, mh… - comienza a darle besos en las mejillas, riendo contento cuando ve los pálidos pómulos pintarse de rosa.

- ¡Eres tan tierno, Yunho ah! – exclama visiblemente enternecido, presionando las morenas mejillas en un gesto que casi descolocó al moreno.

Claro que luego se dieron besos, muchos besos. Pero algo no terminaba de hacer sentir tranquilo al moreno. ¡Él no quiere ser solo un novio tierno!

………………………………

Después de que el día anterior hubiera cenado en el departamento de su novio, Yunho decidió hacer un cambio consigo mismo a primera hora. Bueno, al menos apenas abrieron las peluquerías y las tiendas de ropa. El moreno pidió un cambio de lock que le hiciera ver más maduro pero atractivo…

- Pero si ya eres atractivo~ - el sujeto que le atendió incluso parecía coquetearle. Y para colmo Yunho se sintió avergonzado, definitivamente él tenía que ser menos tierno. ¡Él es el hombre en la relación!

Luego del nuevo corte de cabello, Yunho fue a comprarse algo de ropa nueva, casual pero elegante. Algo que le hiciera sentir bien y que le diera esa imagen varonil que necesita para que Jaejoong no lo vea simplemente tierno.

………………………………

Jaejoong se quedó boquiabierto cuando vio a su novio llegar puntual al restaurante en que quedaron esa noche para cenar. Yunho lucía realmente diferente e incluso más apuesto de lo que recordaba que era. Tal vez era su nuevo corte, o el peinado de cabellos desaliñados y esos rayos rojizos entre sus castaños mechones; quizá era el conjunto casual que viste su atlético cuerpo; la camiseta blanca con los primeros botones desabrochados permitiendo la vista de su clavícula y el inicio de su pecho, el chaleco negro a juego con los jeans del mismo color. A falta de otra palabra: sexy.

Sí, probablemente era ese aire sexy que resaltaba su atractivo lo que tuvo a Jaejoong boquiabierto y con la garganta repentinamente seca mientras siguió el caminar de su novio hasta la mesa.

- Buenas noches, Jaejoong ah… - sonríe y galante ofrece un botón rojo a su novio.

- Buenas… noches… - carraspea y tímidamente toma la flor que su novio ha extendido… - Gracias, Yunho ah… - sonríe avergonzado y huele aquella rosa, el aroma es exquisito. No, se corrige mentalmente en ese momento. Yunho está exquisito… -  ay dios mío… - piensa cuando se da cuenta del calor que ha subido hasta sus mejillas pero que sin duda también circula por el resto de su cuerpo. Oh sí, ése tipo de calor.

Yunho sonríe inflando pecho con orgullo masculino, ha conseguido su objetivo, él lo sabe porque el rostro ruborizado de Jaejoong no hace más que desviarse cada que su mirada se queda prendada de su figura. Y el moreno no es tonto, sabe que Jaejoong está mirando su cuerpo. Una ola de calor le subió a él también por el cuerpo. Y entonces la cena tranquila transcurrió entre pensamientos lujuriosos y las repentinas ganas de Yunho por tumbar todo de la mesa y empotrar a Jaejoong ahí, desnudarle y marcar cada centímetro de su piel.

Cuando terminaron la cena y decidieron ir a tomar unos tragos a un bar cercano, la cosa empeoró. El calor les sofocaba y los besos que comenzaron a compartir eran más intensos y húmedos. Ya no eran suficientes.

- Vamos… vamos a mi departamento… - el pelioscuro enrojeció al escucharse a sí mismo. Aquella invitación era indecorosa. Ambos lo saben.

Cuando Yunho asintió pagando los tragos que se habían bebido y se encaminaron a la salida, ambos supieron que con suerte llegarían al departamento si es que no terminaban montándoselo en el auto de Jaejoong.

¡Un punto a favor para los dos por el tremendo autocontrol!
Que sí llegaron al departamento de Jaejoong. Y apenas entraron las ropas comenzaron a desaparecer camino a la habitación del pelioscuro. Cayeron los besos hambrientos, los deseos de acariciarse sin pudor, de arrancarse sonoros gemidos y escuchar su nombre de labios del otro.

Jaejoong fue estampado contra el muro a lado de la puerta de su habitación, las manos de Yunho acariciaban sus costados mientras su boca succionaba sus pezones haciéndole suspirar pesadamente. Los pantalones de Jaejoong fueron un obstáculo para el deseo creciente de Yunho por poseerle.

- Ahh Yunho… - jadeó ligeramente abochornado cuando sintió sus pantalones deslizarse hacia abajo… - Ni siquiera hemos ahhh entrado…

- Soñé muchas veces con hacerte el amor, Jaejoong… - jadea con voz ronca al tiempo que se aparta un poco para mirarle de cuerpo entero… - Eres realmente perfecto…

- No lo soy… - susurra avergonzado, acercándose para besarle y hacer de cuenta que no le ha hecho sentir así.

Son sus blancas manos las que se deslizan entonces por el torso desnudo de su novio. Yunho jadea entre besos y lánguidamente se deja llevar por ese seductor encanto de Jaejoong para dejarle en sus mismas condiciones. Entre besos y caricias finalmente entran en la habitación; Yunho es sentado sobre el colchón y Jaejoong se sienta en su regazo, anclando sus manos alrededor del cuello del moreno, besándose nuevamente con pasión.

Sus lenguas se enredan y sus labios se acoplan con perfección. Este es un puzzle ideal. No solo sus bocas, sino la forma en que incluso sus cuerpos encajan el uno contra el otro mientras la danza candente de besos húmedos continúa por largos minutos. Yunho acaricia la desnuda espalda de Jaejoong mientras sigue ahí sentado en su regazo, se permite también la libertad de pasar sus manos por su trasero, apretarlo e insinuar su deseo crepitante de tomarlo. Jaejoong jadea para él, entrega sumiso sus labios rojos tras cada nuevo beso apasionado, le desordena el cabello y deja que sus manos bajen por el pecho acariciando su musculoso vientre, animándose incluso en ir más abajo y frotar el prominente bulto bajo los bóxers oscuros que va ganando tamaño.

Jaejoong le empuja de pronto y ante los ojos extasiados de Yunho se baja de su regazo tan solo para tener mejor acceso a su cadera. Jaejoong sonríe pícaro cuando fricciona la erección por sobre el bóxer, se relame los labios y luego deja besos sobre aquel bulto bajo la ropa.

- Mgh… - los gemidos guturales aumentan la excitación de los dos y el pelioscuro siente cómo incluso su propia erección va ganando tamaño entre sus ropas.

Esto tiene que seguir adelante. Ellos se necesitan.

- No he comprado lubricante… el pelioscuro susurra al volver a su vientre dejando besos y lamidas por el moreno torso…

- Puedo prepararte a… ¿a la antigua? – el moreno entrecierra los ojos cuando los dientes de su novio se cierran delicadamente sobre uno de sus pezones.

Jaejoong sonrió internamente, técnicamente él no había pensado en ir abajo, pero tampoco suena tan mal hacerlo. Y Yunho es lo suficientemente lindo como apasionado como para dejarle tomar el control.

- De acuerdo… - cuando ha llegado hasta los labios del moreno, Jaejoong se recostó sobre el cuerpo de él y friccionó sus caderas mientras lamía tres dedos de Yunho y se preparaba mentalmente para el gran paso.

Luego de un momento a otro Jaejoong se encontró de espaldas al colchón, con las piernas abiertas y Yunho entre ellas haciéndole un magnífico y delicioso sexo oral al tiempo que dilataba su intimidad. Jaejoong pensó que nunca en su vida imaginó que sería capaz de gemir tanto y tan alto, de alterarse de esta manera tan desorbitadamente salvaje.

- ¡Ahh!  - gimió ronco cuando los dos dígitos del moreno golpearon algún lugar sensible en la profundidad de su entrada.

Yunho sudó excitado al escucharle gemir así y sintió otra punzada en su bajo vientre que hinchó más su erección. Movió sus dedos más rápidamente dentro y fuera, procurando el mismo punto que tocara antes para provocar el placer de su novio. Jaejoong sintió la dolorosa excitación de su miembro sacudiéndose erguido, siguiendo de algún modo el movimiento de sus caderas agitándose en busca de mayor contacto con aquellos intrusos que se sienten deliciosos en su interior.

- Yunho ahhh te quiero… te quiero a ti mhh… - se retuerce en placer, mordiéndose los labios y presionando sus propios pezones entre sus dedos… - entra en mí… - gime descontrolado, deseoso de mucho más placer.

- Aún no termino de prepararte… - media sin dejar de mover sus dedos, agregando el tercero y sintiendo cómo su novio arquea la espalda y larga un suspiro de placer mezclado con incomodidad…

Jaejoong piensa que no hay oxígeno suficiente para sus pulmones, la intromisión de tres dígitos se siente muy diferente, pero pronto se acostumbra a ellos y pide de nuevo a Yunho que le tome. El moreno saca sus dedos y coloca una almohada bajo la cintura del pelioscuro para que su cadera quede en mejor altura y ángulo, se perfila entre sus piernas y traga hondo sintiéndose repentinamente nervioso. Está por hacerse uno con su novio, el chico que ama.

- Oh dios… - Yunho gimió ahogado cuando comenzó a penetrarle, todavía se sentía demasiado estrecho, y además está caliente y húmedo.

- ¡Mgh! – Jaejoong gimió también, pero porque piensa que el tamaño de su novio no tiene comparación con la sensación de aquellos intrusos que durante minutos estuvieron en su cavidad dilatándole.

Cuando el moreno sintió que alcanzó el tope se quedó quieto. La respiración de ambos era pesada y errática, el sudor que ha comenzado a perlarse en sus cuerpos desnudos les da ese aire erótico que hace juego con la escena de romántico placer. Jaejoong asiente algunos instantes después y se aferra a la espalda de Yunho cuando le siente moverse contra él. Embestidas lentas, rítmicas, gemidos roncos.

Poco a poco el ritmo de las estocadas aumenta, Jaejoong pide más y Yunho no duda en complacerle. El mayor enrosca sus piernas alrededor de la cintura del moreno y entierra sus uñas en la espalda dejando un camino rojizo de rasguños producto de cada penetración que toca su punto sensible. Alcanzan un frenesí candente de vaivén y sincronizan su deseo entre besos y gemidos altos. El calor ha llegado a incrementarse peligrosamente, les sofoca y les marea, se les aturden los sentidos. Hay demasiado sudor y la excitación parece que les arrastra al borde del éxtasis. Las punzadas en el bajo vientre anuncian el final y ellos no dudan en aferrarse el uno al otro gimiendo ahogado contra el cuello del otro en espera del orgasmo.

- ¡Ohh ahhh! – gimen los dos cuando lo sienten. El semen de Jaejoong sigue el de Yunho y terminan sucios y pegajosos.

Cuando Yunho abandona la cavidad de Jaejoong su semilla resbala entre sus piernas y mancha las sábanas desordenadas de su cama desecha. El moreno sonríe algo perdido todavía entre los espasmos del orgasmo, pero su lengua no escatima en descender y lamer los rastros de la blanquecina sustancia sobre el vientre del pelioscuro.

Jaejoong lanza unas risitas avergonzadas pero gozosas, ha hecho el amor por primera vez en su vida y no hay manera de que pueda arrepentirse. Yunho vuelve a sus labios y le besa despacio. Es el momento perfecto, el recuerdo ideal.

- Te Amo, Jaejoong ah…

- Y Yo a ti, Yunho. Te Amo…

La mano de Jaejoong acaricia una morena mejilla, Yunho deja caer una de sus manos sobre aquella que le toca y entrelaza sus dedos para luego llevarla a su boca y besar los nudillos. Se miran con absoluto cariño y más besos caen. Este amor es inmortal. Porque es puro, verdadero y sincero, porque ya no tienen miedo.

*****
Estadio Mundialista de Seúl
Sede del FC Seoul

Han transcurrido dos años desde que Yunho pisó esta cancha, un par de años desde aquel partido en el que culminó su especie de preparación para convertirse en jugador profesional, tal como su promotor Kim Jaejoong lo había planeado. Dos años de duros entrenamientos y grandes momentos personales. Yunho sabe que todo es diferente ahora, sobre todo porque el uniforme que viste no es el de su antigua Universidad, sino ese de camiseta roja y rayas negras con los shorts negros. Sonríe y mira a las gradas, en primera fila está Jaejoong, como su novio más que como su promotor. A su lado en el campo de juego, Junsu y Yoochun también forman parte de las filas del equipo representativo de la capital surcoreana.

Todo es perfecto.
Ha alcanzado su sueño. Tanto el profesional como del muchacho de 23 que se siente realizado como persona. La argolla en el dedo anular de su mano izquierda le dice todo, su futura boda con su prometido Jaejoong motiva ahora su euforia.

Aún hay metas por cumplir, y tiempo para ello. Pero ahora, ahora solo saltar a la cancha en compañía de sus amigos, cuidar que el celoso de Yoochun no haga alguna tontería porque alguien del equipo contrario mire el trasero de su novio Junsu. Y esperar que Seong Jo y ChangMin lleguen esa vez a tiempo porque de alguna manera solían llegar tarde –el pelinegro insiste en que el morocho es un adicto al sexo con el preparador físico, comentario que trae por consecuencia un Seong Jo abochornado que se rasca la nuca con torpeza y un ChangMin que gruñe y comienza a discutirle a Yoochun que el único adicto a estar como conejo haciéndolo es él y el dejado de Junsu–. Sí, definitivamente perfecto. Todo en la vida de Yunho le parece así…

- ¡Yunho ah! ¡¡Fighting!! – el moreno alza la mano y saluda a su novio, asiente en una muda promesa por luchar hasta el final y ayudar a su equipo en alzarse con la victoria. Se ajusta la banda de capitán y se concentra.

El silbatazo inicial suena en el campo de juego.
Su nueva vida, también ha comenzado apenas.



**FIN**

miércoles, 2 de enero de 2013

Capítulo final LOVE IN THE SOCCER



Originalmente mi intención era subir el capi final más temprano, pero me distraje con la familia y recién hace un par de horas me di el tiempo de ponerme dedos al teclado xD 

Es el capi final u.u otro proyecto terminado, así que empezamos el año muy bien, no creen ;D espero que les guste, gracias a Maki por las ideas y por la confianza y la paciencia que me tiene siempre. Aún tenemos proyectos que continuar, así que sigamos siendo pacientes que así, uno a uno irán avanzando ;D


ADVERTENCIA: Lemon


CAPÍTULO 11.
ES DIFÍCIL JUGAR SI NO ES CONTIGO
*****

***//***//***
Residencia Choi

- Esta tarde tenemos que hacerlo…

- ¿Eh? – a Seong Jo casi se le caen las copas de cristal cuando el morocho le lanzó aquella proposición que solo podía interpretarse de una manera.

Sexo.

Seong Jo trató de tranquilizarse y ordenar sus pensamientos antes de que cualquier palabra saliera de su boca. Por las dudas que esté interpretando mal. Muy mal dado el grado de intimidad que su pensamiento inmediato abarcaba. Tener sexo con su novio 9 años menor que él simplemente era… Un paso demasiado grande e importante que dar y no tomarse a la ligera.

- ¿En qué tanto estás pensando, Seong Jo ah? Lo que acabo de decir no es algo por lo que debas drenarte el cerebro, es algo… normal y natural, ¿no?... – el morocho dijo. Y por un segundo el entrenador físico pensó que sería estupendo si su novio solo estuviese hablando de comer, de ver televisión o salir a dar un paseo luego de la comida.

- Prefiero preguntar antes que aparentar ser un malpensado así que. ¿Exactamente qué es eso que tenemos que hacer esta tarde, ChangMin ah? – el hombre cuestionó con tranquilidad, dejando finalmente las copas de cristal sobre la mesa, mirando detenidamente a su novio para no perderse detalle de su respuesta, por si se le escapaba algún punto de interpretación.

- Sexo. Relaciones sexuales. Hacer el amor. Cualquiera de las formas dichas son adecuadas para mí y no me ofenden. Y creo que es momento de que lo hagamos… - el menor respondió. Tranquilamente, por si alguien quiere saberlo.

Seong Jo casi se va de espaldas. ¿En qué momento su novio había adquirido este nivel de confianza y naturalidad para decir las cosas? ¡Este tipo de cosas! El preparador físico carraspeó visiblemente afectado por la proposición, abochornado ante la sola idea de tocar a ChangMin con tal intimidad.

Por su parte el morocho desvió la mirada ligeramente acalorado. Era sencillo decir aquello, pero definitivamente que su novio reaccionara cual si hubiera dicho una cosa demasiado grave y se quedara callado le estaba poniendo nervioso. ¿Y si resultaba que el idiota de Yoochun no estaba tan idiota y Seong Jo era asexual? ¿O qué tal si simplemente por azares del destino no le despertaba aquel deseo sexual que normalmente las parejas provocan entre sí?

¡Claro!
ChangMin incluso se golpeó la frente ante el pensamiento que ocupó su mente en ese instante. El morocho debería haber investigado antes de hablar. Tendría que haber descubierto si Seong Jo le miraba de alguna manera particularmente diferente, y no solamente con aquella inocencia que rayaba en la ternura y casi le hacía sentir ofendido al morocho. Caray, que no es ningún chico como Junsu que pueda ser confundido con un muchacho dulce que necesita ser tratado con absoluta delicadeza. Tampoco es como Jaejoong hyung, lo suficientemente hermoso y elegante como para que la gente le considere digno de cierta feminidad indiscutible. ¡Él es bastante hombrecito para estas cosas! Gay y todo, pero hombre.

Seong Jo por su parte había estado pensando al respecto tanto como los nervios del momento le permitieron…

- ChangMin ah…

- ¿Sí?

- ¿Por qué la repentina urgencia por eso?

- No es urgencia. Solo creo que… estamos listos para hacerlo.

- Aún hay un montón de cosas que no conocemos el uno del otro. Qué tal si en un par de semanas nos damos cuenta de que lo nuestro no funciona tan bien como quisiéramos, si encuentras alguien que te guste más o si… o si…

- ¿O si encuentras alguien que te guste más que un muchachito como yo que siempre, siempre va a ser nueve años menor que tú?

- No necesitas molestarte…

- Es molesto que aunque intente ser algo más maduro para ti tú sigas pensando solamente en la diferencia de edad. La verdad es esta Seong Jo ah, seguiré siendo nueve años menor hasta el día en que muera.

- Pero no tendrás 20 toda la vida, ChangMin ah. Solo quiero que te detengas a pensar un momento en ello. Hacerlo conmigo hoy va a cambiar una parte muy importante en ti. Y si cuando tengas más edad piensas que te hubiera gustado esperar al menos un par de años más, va a ser imposible regresar el tiempo. Es esta mi forma de pensar ChangMin ah, porque tengo 29 años y veo la vida diferente a ti, no porque seas inmaduro o inexperto, sino simplemente porque tienes 20.

- ¿Yo te gusto?

- Claro que sí, no se trata de que no me gust…

- ¿Me quieres?

- Sí te quiero, si me dejas terminar de explic…

- ¿Despierto ese tipo de deseo en ti?

- ChangMin ah. No se trata de que no me gustes o de que no te quiera, tan solo digo que…

- No respondiste. ¿Es que no te provoco? ¿No has pensado alguna vez en hacer algo más que tomar mi mano o besarme? – entonces el morocho bajó la mirada sintiéndose inseguro.

Seong Jo se acercó a él, le tomó la mano y besó sus nudillos con cariño. ChangMin estuvo por reclamarle aquel trato. Él no es delicado ni quiere ser tratado como una chica. Pero el reclamo quedó suspendido en sus pensamientos cuando Seong Jo le besó el cuello antes de succionar un pedacito de piel. El morocho se estremeció de pies a cabeza ante aquel contacto. De alguna manera él no se esperó este tipo de acercamiento así nada más, en medio de una especie de discusión.

- Soy un hombre ChangMin ah, con hormonas y también con sentimientos. Eres mi novio, puede ser que yo suela parecer algo torpe, bobo, tímido y hasta inocente. Pero todavía sigo siendo un hombre. Incluso si nunca he tenido relaciones con nadie, sigo siendo un hombre. Un hombre enamorado de su primer novio en toda su vida. Un hombre enamorado que claro que te desea, que imagina con hacer más que tomar tu mano o besarte… - tras cada argumento dado, Seong Jo siguió repartiendo besos y lamidas insinuantes por el cuello del morocho, acariciando a su vez sus brazos y su espalda… - Pero no puedo negarte que me asusta un poco… - sincera y sube finalmente por el mentón hasta alcanzar sus labios, rozándolos suavemente antes de besarle despacio… - Tengo miedo de que esto no resulte para toda la vida…

- Ni tú ni yo podemos saberlo… - ChangMin susurra contra los labios de su novio, negándole la retirada cuando sujeta su nuca y le mantiene cerca, besándole también… - Está bien siempre que los dos queramos hacerlo, ¿no crees?

- Hay cierta lógica en eso… - Seong Jo sonríe besándole nuevamente, tal como ambos quieren en ese momento, sin importar que de pronto se hayan olvidado de la comida, o de la botella de vino tinto y las copas de cristal sin llenar… - Y sé que te gusta pensar con razón…

- No creas todo lo que dicen de mí, no soy tan nerd ni tan gruñón… - suspira casi sin darse cuenta de que lo hace, de que su cuerpo está temblando tras cada beso algo más confiado y húmedo, tras aquellas manos fuertes y grandes que acarician los costados de su cintura.

- Eso no me interesa. Me importa solamente conocerte a ti tal como te he conocido hasta ahora. Que seas genuino y sincero conmigo, ChangMin ah… - el preparador físico comenzó a empujarle y a desnudarle camino a su habitación… - Si en cualquier momento quieres parar…

- Shh, quiero hacer el amor contigo, Seong Jo ah. No tienes idea del tiempo que llevo soñando contigo… - el morocho sonrió dejándose llevar, desnudando a su novio con dedos nerviosos pero la suficiente seguridad de hacer esto como para no titubear ni salir corriendo de ahí aunque su corazón latiera de pronto a mil por hora y el cosquilleo en la boca de su estómago se pareciera a una sensación de huida.

Son solo los nervios de la primera vez. Y ChangMin por un minuto se sintió realmente inmaduro, torpe e inexperto, pues aunque Seong Jo ha dicho que tampoco ha tenido relaciones con nadie –y él le cree porque no tiene motivo para no hacerlo–, cada uno de sus movimientos son seguros y directos. El morocho se sorprendió cuando se supo de pecho al colchón sobre la cama del mayor, recibiendo los besos que su novio reparte por su espalda, temblando involuntariamente tras cada trazo marcado por los dedos algo toscos que van delineando sus costillas y la línea de la columna vertebral. Suspira y entierra el rostro en la almohada entre el vértigo de la vergüenza y el placer. Seong Jo le ha levantado la cadera para tener acceso a su virilidad como lo tiene a su intimidad. ChangMin sabe que se sonrojó al límite cuando sintió sus mejillas calientes, la lengua de Seong Jo se pasea por sus glúteos al mismo tiempo que una de sus manos acaricia su virilidad, la que rápidamente ha ganado tamaño y grosor.

Seong Jo lame alrededor de la entrada de ChangMin, deja mucha de su saliva ahí antes de animarse en presionar un dedo abriéndose paso en aquel estrecho lugar. El morocho muerde la almohada y cierra los ojos con fuerza, es incómodo y hasta duele. No es que no hubiese estado preparado para esto, simplemente la realidad nunca se compara con los pensamientos. El mayor lo metió lentamente, sin dejar de estimular el miembro de su novio ni de lamer o besar las morenas nalgas. Una vez dentro lo movió ahí antes de comenzar un ritmo de dentro y fuera que fue cediendo la cerrada estreches. De aquel modo algunos minutos después tres dígitos salen de la entrada dilatada con un curioso chasquido húmedo que hizo sentir una punzada a Seong Jo, tan excitado que hace rato lucha por controlarse para no entrar de una vez en su novio.

- Gírate, quiero verte a la cara mientras somos uno, ChangMin ah… - el morocho obedeció hasta quedar tumbado de espaldas al colchón.

Seong Jo estuvo tentado de decirle que se veía muy mono con el rostro colorado y sudado, pero pensó que tal vez aquel sería un halago que heriría el orgullo de su joven novio. Así que se limitó a sonreírle, a inclinarse para besarle en los labios con pasión y descender por su pecho lamiendo toda piel a su paso, saboreando los montecitos endurecidos y animándose en succionar cada uno de ellos en tanto se acomoda entre sus largas piernas y le deja decidir dónde colocarlas. ChangMin las flexiona hasta que casi tocan su propio torso, deja entonces que Seong Jo le penetre, lenta y suavemente, inclinándose a la vez sobre su cuerpo de modo que las plantas de las piernas de ChangMin quedan apoyadas en los hombros de Seong Jo. La postura es cómoda y la penetración profunda y menos dolorosa.

- Te quiero mucho, ChangMin ah… - el mayor susurra contra los labios del morocho.

ChangMin intenta responder pero la voz se le atora en la garganta cuando Seong Jo se mueve hacia atrás saliendo de su interior. El roce de su falo caliente le nubla los sentidos, la lentitud con que retrocede hasta casi salir le da tiempo de asimilar tras cada estocada su intromisión, se regodea al sentirle volver y tocar profundo, tan dentro de sí que el menor se recuerda a sí mismo no volver a dudar del inmenso placer que ofrece el tocar aquel sensible punto que todo hombre posee pero que solo algunos tienen el valor de explorar.

- ¡Ohh! ¡Seong Jo ahh! ¡Ahí, otra vez! – solloza sumido en placer, abrazándose a sus propias piernas pasando las manos por debajo de sus muslos para mantenerlas en su sitio y facilitarle a su novio cada nueva estocada.

- ¡Mghh! ¡Me encantas ChangMin! – gime sin pudor, aunque con el rostro sonrosado. Se apoya en las palmas de sus manos y extiende sus piernas, el ángulo ideal para golpear una y otra vez aquel anillo que comprime en cada penetración profunda su falo.

Incluso si dura quizá poco, esta primera vez se vuelve perfecta. Incluso si todavía hay ciertas dudas y temores, hoy están haciendo el amor. Incluso si ninguno sabe bien cómo tratar al otro, estar juntos sigue siendo perfecto.

*****

- ¿Estás terminando lo nuestro?

- Es lo mejor Yunho. La verdad es que solo fuiste una aventura para mí…

Yunho vio inseguridad en los ojos de Jaejoong. Tal vez ellos no llevan demasiado tiempo conociéndose, tal vez su relación apenas había comenzado; pero era muy observador y en aquél tiempo había aprendido a leer sus miradas.

- Estás mintiendo… - el moreno dijo seguro.

- No estoy mintiendo. Tómalo como quieras Yunho, pero lo nuestro llega hasta aquí… - el pelioscuro dijo con firmeza, aunque sus ojos siguieran traicionándole.

- Por qué simplemente no me dices la verdad, Jaejoong ah, no soy un crío para no entender las cosas…

- Acabo de hacerlo. Tenía ganas de experimentar lo que sería cortejar a un chico, enamorarle y hacerme de un espacio en su corazón, solo para destrozárselo y saber que soy tan importante que a pesar del dolor que le causo, nunca va a olvidarme… - algo de verdad hubo en sus palabras. Claro que Jaejoong quería ser tan importante para Yunho que nunca le olvidara. La diferencia es que en sus sueños guajiros, Jaejoong no terminaba con Yunho, se hacían felices.

- ¿Es todo? ¿El niño rico solo quería jugar con los sentimientos de alguien inferior a él?

- Así es.

Yunho tragó hondo. Él sabe que Jaejoong le está mintiendo, pero no puede luchar por el amor de los dos él solo, necesita algo de ayuda, de cooperación. Y sin embargo, Jaejoong solo le estaba enterrando en un hueco de soledad y mentiras. El moreno asintió sin poder decir más nada, el nudo en la garganta que sintiera aquella vez en el departamento del mayor se le ha atravesado nuevamente impidiéndole el habla. Yunho dio media vuelta y se marchó dejando a Jaejoong solo en medio de su oficina. El pelioscuro no había tenido valor para citarle en su departamento, aquello habría sido mucho más doloroso; tampoco había querido hacer tal bajeza en un lugar público, y la oficina en la empresa de su padre había sido su mejor opción. Además así podía asegurarle a su madre que había cumplido su condición.

Tal vez nadie que supiera sus motivos para terminar con Yunho podría entenderlo. Tal vez nadie comprende cuán peligrosa puede llegar a ser la élite sobre todo si alguien como su madre la turbia. Jaejoong probablemente ha sido cobarde, pero incluso en su cobardía, él solo pudo preocuparse primordialmente por el futuro de Yunho. Para él no existen los cuentos de hadas.

- Vi a un chico salir de aquí, y si mal no recuerdo es el mismo del que me hablaste cuando decidiste demostrarme que puedes valerte por ti mismo para crecer en los negocios…

- Padre… - el pelioscuro se sorprendió al ver a su progenitor ahí. Rara vez se presenta en su oficina, generalmente le manda llamar.

- Por lo que alcancé a escuchar que le dijo a tu secretaria, no te quiere como su promotor más…

- Tuvimos algunas discrepancias… - Jaejoong se mordió el labio inferior. No ha pasado por alto el detalle, ha contactado ya a otros buenos promotores que pueden seguir el curso de la carrera deportiva del moreno.

- ¿Y por algunas discrepancias vas a rendirte? Esta no es la forma en que esperaba que me demostraras que puedes hacer valer tu propia inteligencia en los negocios. Ibas por muy buen camino…

- Has estado al pendiente de cada cosa que hago, ¿verdad?

- Soy tu padre…

- ¿También has usado tus influencias para ayudarme?

- Cada cosa que lograste para fortalecer las habilidades de tu protegido la conseguiste tú. Estuve al pendiente pero no moví un solo dedo para entorpecer tus planes, puedes estar seguro de eso.

- Gracias… - Jaejoong titubeó en si aquella era la palabra adecuada y este el momento pertinente para una conversación.

- Espero que no te rindas, que soluciones esas discrepancias y me demuestres realmente que eres digno de ser mi hijo… - JaeSung palmeó el hombro de su hijo antes de salir de su oficina…

*****
Residencia Park

Yoochun está nervioso, quiere hablar con sus padres sobre su relación con Junsu pero nunca encuentra el momento. Si es que el momento no se encuentra, ¡se hace! Pero estaba indeciso. No sabe cómo se lo tomarán y todavía piensa que si les decepciona él se sentirá muy mal. Junsu es el chico de su vida, lo sabe. Pero sus padres son justamente eso, su familia.

- Has estado inquieto todo el fin de semana, querido… - la Sra. Park le miró con preocupación, y el pelinegro solo consiguió sentirse más nervioso… - ¿Estás teniendo problemas en la Universidad?

- No se trata de eso, madre.

- ¿Entonces?... querido, soy tu madre, puedes confiar en mí.

- Esto que me está pasando no es sencillo de contarte, madre. Podría decepcionarte.

- ¿Embarazaste a alguien?

- ¡No! – su Junsu no puede embarazarse, sino probablemente se preocuparía. Aunque no lo han hecho tantas veces tampoco.

- ¿Te drogas?

- No.

- ¿Debes dinero?

- Tampoco.

- ¿Estás metido en algún tipo de problema legal?

- No madre.

- Entonces no hay manera de que hayas hecho algo que pueda decepcionarme… - la Sra. Park sonrió cariñosa.

- Estoy enamorado. Estoy saliendo con… estoy con… - el pelinegro carraspeó y más nervioso terminó sentándose en las escaleras cerca del final hacia la planta baja…

- Querido…

- ¿Te acuerdas de Junsu?

- ¿Cómo no recordarlo si es tu mejor amigo y todavía hace un par de semanas estuvo aquí contigo haciendo el vago? – la Sra. Park rió ligeramente divertida al recordarlos… - Ustedes dos solían parecer un par de chiquillos, por cierto no le he visto por aquí. ¿No habrán peleado, o sí?... – el pelinegro negó con la cabeza antes de suspirar. Su madre tiene un muy buen concepto del pelirrojo, ¿y si cambia radicalmente al contárselo? Él no soportaría que sus padres odien a Junsu por ser su novio… - Yoochun querido, ¿es Junsu?

- ¿Eh?

- ¿Es Junsu de quien estás enamorado?

- Madre, yo… yo…

- Querido… - La Sra. Park sonrió cariñosamente y se sentó junto a su hijo en el escalón… - no sé si te habías dado cuenta, pero llevas mucho tiempo enamorado de él.

- ¿Qué?

- Lo supe desde hace tiempo, la forma en que le mirabas, la confianza que le tenías, lo feliz que eras por el simple hecho de estar con él. Incluso las horas que pasabas hablando por teléfono con él aunque se hubieran visto todo el día en la universidad. Esas son cosas que los mejores amigos no hacen, así que entonces comprendí que tu cariño por Junsu era… diferente.

Yoochun parpadeó sorprendido. Realmente él había sido tan obvio incluso para su madre, pero no para sí mismo. La Sra. Park posó su mano sobre la rodilla de su hijo y le sonrió maternalmente. El pelinegro supo que esta era su forma de decirle que lo aprobaba. Y sintió un gran alivio. Al menos con su madre no hay problema alguno.

- ¿Quieres que te acompañe a hablarlo con papá?

- Gracias, madre… - el pelinegro sonrió agradecido y se permitió ser abrazado dulcemente por su progenitora.

Después de todo parecía que el destino era amable con él. Hace un par de días ha hablado con los padres de Junsu y ha sido bien recibido en su familia. Y ahora tiene la esperanza de que así como su madre, su padre también pueda comprender que este amor que siente por Junsu no tiene absolutamente nada de malo.

………………………………

Cuando Yoochun volvió a reunirse con Junsu la sonrisa no le cabía en el rostro.

- ¿Por qué estás tan contento, Chunnie?

- Porque Te Amo, baby~ - el pelinegro le besó sin prisas, saboreando cada recoveco de aquella boca rosada que tanto adoraba… - Te Amo.

- Haces que me avergüence Chunnie… - puchea y se sonroja, recibiendo sin embargo con alegría aquellos besos que siguieron. Esa tarde lo hicieron de nuevo. Y supieron que por toda la vida, hacer el amor sería como la primera vez.

Maravilloso y perfecto.

*****

A una semana desde su rompimiento con Yunho, Jaejoong no ha podido soportarlo más. Ha terminado en un karaoke tomando como barril sin fondo embriagándose a punto de desconocer su reflejo en el espejo. Canta totalmente desafinado pero con harto sentimiento un montón de canciones que van desde las más alegres y divertidas, hasta las típicas cortavenas que sumen más en depresión.

El pulcro traje ha quedado reducido a un atuendo deplorable, el saco tirado por ahí en alguna parte de la cabina, la corbata atada en la frente y los primeros botones de su camiseta blanca desabrochados; despeinado y sudado y con un evidente olor a licor, Jaejoong daba una vista casi lamentable de no ser porque incluso ebrio, era lo suficientemente bello y sexy como para despertar bajas pasiones. Con suerte y está solo.

Solo.

- ¡Shunho ah! – grita con la lengua trabada de pronto dejándose caer en el sofá, tirando el micrófono a un lado y sacando su móvil marcándole de inmediato. No hay tiempo ni cordura para pensar. El tono se escuchó demasiado tiempo para gusto del pelioscuro, estuvo por mandar al mismísimo diablo al moreno por no contestarle cuando respondieron su llamada.

- ¿Jaejoong? – escuchó el tono sorprendido del menor de los dos.

- ¡Shunho! – exclama sonriendo escandalosamente, trastabillando con sus propios pies al haberse levantado cual si fuera a abrirle la puerta, cayendo de nuevo al sofá… - sho penshé que sha no me querías, hip…

- Estás tomado… - le aseguran al otro lado de la línea, y él inconscientemente hace un gracioso puchero.

- ¡Sshooolo un poco, hip! – ríe tontamente y se sirve otro trago vaciando una botella más de licor.

- ¿Por qué estás tomando?

- ¡Porsh tu culpa, hip! ¡Porsque eresh un tonto que hashe mi vida complicada!

- Salí de tu vida hace una semana porque me lo dejaste claro. Así que ahora ya no es mi culpa. Deja de tomar y descansa, no es bueno para tu salud, Jaejoong hyung.

- ¡No, no, no, noooo! ¡No me digash hyung! ¡Shunho ah, ven!

- Estás ebrio.

- ¡No me imporshta! ¡Ven Shunho~!

- Descansa, hyung… - el moreno terminó la llamada y al instante Jaejoong se puso a llorar.

En medio de aquellas lágrimas Jaejoong tecleó un mensaje de texto. La dirección del karaoke donde está. Tuvo la esperanza de que Yunho llegara a salvarle. Pero un par de botellas después y su casi inconsciencia por el nivel etílico en sus venas, Jaejoong perdió la esperanza de que el moreno apareciera. Se puso de pie con algo de dificultad y caminó a la puerta de la cabina, pero antes de que llegara siquiera a ella ésta se abrió…

- Shunho… - el pelioscuro sonrió bobamente, perdido en licor. Y sintió los brazos del moreno sosteniéndole antes de caer de lleno al suelo… - hash venido. Esho shignifica que aún me quieresh, vershdad, hip.

- Vamos, te llevaré a tu departamento, hyung.

- No, no. No me digash hyung… - puchero… el moreno cargándole casi al estilo nupcial para poder llevarle fuera que no paraba de moverse… - shoy Shaeshong. Y todavía quiero sher tu hip tu hip hip novio…

Yunho estuvo tentado de refutarle cualquier palabra que saliera de sus tentadores labios rojos. Pero pensó que era mejor simplemente ignorarle, llevarle a casa y dejarle durmiendo. Mañana no recordaría esto y él podría seguir en su lucha por sacárselo del corazón.

- Fue mi culpa, hip. Fui un cobarde, hip. Mi madre amenazó con hip con truncar tu carrera hip. Sho no podía permitirslo hip. Ashí que tershminé contigo hip. Pero sho te quiero Shunho. Realmente te quiero… - Jaejoong rápidamente fue sintiéndose pesado y somnoliento. El aire fresco del exterior agitó apenas sus cabellos, pero no fue suficiente para espabilar la borrachera… - Te quiero… - repitió adormilado, dejándose llevar por inercia, confiando en esos fuertes brazos que le transmitían su calor.

………………………………
Departamento de Jaejoong

El dolor de cabeza no le extrañó. Sabe bien que la noche anterior se ha excedido, la resaca le ha pasado factura por la cantidad de licor ingerido. Jaejoong renegó de la claridad de la luz de sol que se colaba por las ventanas, y se cubrió el rostro con la almohada queriendo ignorar la jaqueca y el sabor agrio en la boca. Desagradable. Él tomó nota mental de no volver a hacer. Aunque claro, esta nota mental probablemente sea desechada después. Un agradable aroma a café le llegó al olfato y casi de inmediato él se puso de pie.

- ¡Mierda! – quejándose al instante pues la jaqueca se sintió peor y todo le daba vueltas.

- Eso pasa por tomar demasiado… - Jaejoong abrió desmesuradamente sus grandes ojos negros cuando vio a Yunho recargarse en el marco de su puerta… - Te he preparado el desayuno.

- Yunho…

- Al menos ahora puedes decir bien mi nombre…

- Yo… Yunho… lo siento… - susurró desviando la mirada, incapaz de hilar coherentemente nada en ese preciso instante.

- ¿Recuerdas algo de lo que dijiste anoche?

- ¿Eh? – el pelioscuro realmente forzó su memoria para traer recuerdos. Había imágenes difusas y un terrible dolor de cabeza.

- Si logras recordar después y aún sostienes lo que dijiste, sabes dónde encontrarme.

- Yunho…

- No me importa lo que la gente diga o cuánto puedan amenazarme con mi propio futuro, pero no puedo hacer esto solo, Jaejoong ah. Una relación de verdad como un partido de soccer es cuestión de trabajo en equipo.

Tras decir aquello el moreno se encaminó fuera del departamento del pelioscuro. Otra vez. Con la sensación de vacío torturándole la boca del estómago y unas ganas enormes de volver sobre sus pasos, estrecharle entre sus brazos y besarle. Jaejoong se quedó de pie a lado de su cama, procesando lo que acababa de pasar, y para cuando lo hizo se maldijo por tener resaca, él no habría tardado tanto en comprender si estuviera plenamente en sus cabales. Salió al comedor y sonrió tiernamente al ver el desayuno que el moreno preparó para él. Decidió probar un poco antes de tomar otra decisión apresurada, él necesitaba seguridad para cualquier otra jugada futura.

*****
Universidad autónoma de Seúl
Área deportiva

- ¿Jung Yunho?

El moreno se detuvo antes de entrar, como todas las mañanas, a la cancha de fútbol. Ahí, ante él estaba un hombre de grandes ojos negros y lacios cabellos oscuros, vestido en un elegante conjunto casual. Yunho sonrió al tener esa sensación de deja vu. Así exactamente –o casi– le había conocido meses atrás. Y como entonces, todavía creía que su encuentro con el pelioscuro había desatado el amor a primera vista para el que su corazón había estado reservado.

- Sí. ¿Usted es…?

- Kim Jaejoong, tu nuevo promotor… - el pelioscuro extendió la mano al mismo tiempo que sonrió… - Si a usted le interesa uno, por supuesto.

- No he tenido buena experiencia con promotores. Tuve uno antes pero me abandonó a medio camino.

- Lo sé. Investigué un poco al respecto. Pero si me permite hablar en mi favor, su antiguo promotor no existe más, ha enfrentado al rival en un campo de juego minado y ha caído. Pero yo, soy libre de pensar y sentir. A este Jaejoong no le importa lo que su madre diga o amenace con hacer, está dispuesto a luchar por lo que cree y a trabajar en equipo contigo. Si te interesa.

Ambos se sonrieron incapaces de negar los latidos desenfrenados de sus corazones. Tal vez han iniciado con errores su historia. Pero como en juego de soccer, el partido no termina hasta el silbatazo final. Y este juego, apenas había comenzado.

- Creo que le daré una oportunidad a este Jaejoong… - el moreno se acercó entrelazando sus dedos.

- No más hyung… - el pelioscuro sonrió al tiempo que le jala dejando sus rostros muy cerca, compartiendo el aliento.

- De acuerdo…

- Te Amo, Yunho ah…

- Gracias. Te amo, Jaejoong ah…

Una sonrisa y una promesa sellada con un beso.
Un beso sincero, libre de dudas, de inseguridades o miedos.
Un beso con el compañero del alma, el complemente ideal.

Para el juego más importante de todos.
El juego de la vida.
Hasta el silbatazo final.



**FIN**



 ¿Epílogo? ;D