Porque ustedes lo pidieron ;D finalmente finiquito este proyecto.
Sé que hubo personas a las que el final de este fic les pareció carente de emoción, lamento no poder satisfacer las expectativas de cada lectora pero la realidad es esa, escribo las cosas cm se me ocurren y procurando llenar las ideas que -en este caso- Maki propuso para el fic.
Sin más por el momento, les dejo el epílogo lemonoso del serial *u* espero les guste a quienes pedían ver cm se entregarían al amor el YunJae~
ADVERTENCIA:
Lemon
EPÍLOGO
*****
***//***//***
Mansión
Kim
- ¿Así que estás saliendo aún con ese
chico? Te dije bien que…
- Déjalo madre. Recuerdo perfectamente tus
amenazas pero finalmente he tomado el valor de dirigir mi propia vida sin tener
que preocuparme por complacerte a ti o a papá… - Jaejoong dijo seriamente,
dando por terminada la discusión con su madre.
- ¡Si continúas con esto voy a destruir la
vida de ese chico! – la Sra. Kim espetó realmente molesta…
- Vas a dejar a ese muchacho en paz, mujer…
- el Sr. Kim apareció saliendo de su oficina en la mansión.
- ¡¿Pero es que tú vas a tolerar esto?!
- Hace feliz a nuestro hijo…
- Yo no di a luz a un gay, ¡Tuve un hijo!
¡Un varón! ¡Y ha de casarse con una chica de buena posición!
- Si eso es lo que quieres entonces
realmente has perdido la cordura mujer, la felicidad de tu hijo debería estar
por encima de cualquier prejuicio.
- ¡Pero…!
- ¿En verdad es tan difícil para ti aceptar
que es con otro hombre con quien soy feliz, madre? – el pelioscuro cuestiona
mirándole sinceramente dolido. Claro que comprendió que su madre no estaba de
acuerdo en su relación con Yunho, pero escucharle gritarlo con aquel enojo… ha
dolido.
La mujer le miró, las palabras en sus
pensamientos no salieron sin embargo de sus labios. Ha criado a Jaejoong lo
mejor que consideró, le ofreció absolutamente todo, pasó tiempo con él, jugó
aún arrastrándose sobre pasto y tierra cuando siendo un pequeño gustaba de
corretear por los amplios jardines de la mansión; curó los raspones de sus
rodillas o sus manos cuando se lastimaba, le dejó mojarse bajo la lluvia y
cuidó cada una de sus enfermedades. Ella fue una buena madre, la mejor. ¿Por
qué su hijo no entendía que esto no es lo que planeó para él? Que no ve futuro
en su relación con alguien de su mismo sexo.
- Vuelve a tu departamento, Jaejoong. Tu
madre y yo aún tenemos palabras que intercambiar… - el Sr. Kim acompañó a su
hijo a la puerta, le despidió con una sonrisa cálida y le aseguró que todo iría
bien… - No me enamoré de una mala mujer, así que no te preocupes, terminará
recibiendo a ese muchacho en la familia.
………………………………
Departamento
de Jaejoong
A un par de meses de haber reiniciado su
relación, pelioscuro y moreno han ido fortaleciendo sus vínculos día con día. Y
ha sido maravilloso poder hacerlo con la aceptación final de la Sra. Kim. Yunho
todavía recuerda la sensación de vértigo que le acaparó el estómago aquella
tarde hace cosa de unas semanas cuando fue citado a casa de su novio. El Sr.
Kim resultó ser muy amable, aunque estricto al mismo tiempo, entendió por qué
Jaejoong quería demostrarle a su progenitor que podía valerse por sí mismo y
hacerse de un respetable lugar en los negocios de su padre pero que algún día
heredará. Si Yunho hubiese sabido desde antes que era este hombre el padre de
su novio quizá habría titubeado de conquistarle, también comprende que aún haya
rumores por ahí que aseguran que él solo se lió con Jaejoong por la fortuna de
su familia.
Nada de eso importa ahora en realidad. Todo
lo que necesita es el amor de Jaejoong, y ese ya lo tiene. El resto carece de
valor, así Jaejoong no tuviera ni un won en los bolsillos de su pantalón, Yunho
todavía estaría perdidamente enamorado de él. Porque se enamoró de su belleza,
tanto física como de personalidad.
- Se ha confirmado el último partido,
cerrarán la temporada de prueba con el actual campeón y nuestro equipo de casa.
Va a ser un partido difícil, y habrá mucha presión por parte del público, la gente
está entusiasmada, el equipo ha llamado la atención en todo el país y ya
esperan con ansia la venta de boletos.
- El FC Seoul tiene una gran fuerza en el
campo de juego. Pero, Jaejoong ah… - le quita de las manos la revista que ha
estado leyendo y sonríe pestañeando curiosamente… - Vamos a hablar de otra
cosa, ¿sí? O a darnos besos, mh… - comienza a darle besos en las mejillas,
riendo contento cuando ve los pálidos pómulos pintarse de rosa.
- ¡Eres tan tierno, Yunho ah! – exclama
visiblemente enternecido, presionando las morenas mejillas en un gesto que casi
descolocó al moreno.
Claro que luego se dieron besos, muchos
besos. Pero algo no terminaba de hacer sentir tranquilo al moreno. ¡Él no
quiere ser solo un novio tierno!
………………………………
Después de que el día anterior hubiera
cenado en el departamento de su novio, Yunho decidió hacer un cambio consigo
mismo a primera hora. Bueno, al menos apenas abrieron las peluquerías y las
tiendas de ropa. El moreno pidió un cambio de lock que le hiciera ver más maduro
pero atractivo…
- Pero si ya eres atractivo~ - el sujeto
que le atendió incluso parecía coquetearle. Y para colmo Yunho se sintió
avergonzado, definitivamente él tenía que ser menos tierno. ¡Él es el hombre en la relación!
Luego del nuevo corte de cabello, Yunho fue
a comprarse algo de ropa nueva, casual pero elegante. Algo que le hiciera
sentir bien y que le diera esa imagen varonil que necesita para que Jaejoong no
lo vea simplemente tierno.
………………………………
Jaejoong se quedó boquiabierto cuando vio a
su novio llegar puntual al restaurante en que quedaron esa noche para cenar.
Yunho lucía realmente diferente e incluso más apuesto de lo que recordaba que
era. Tal vez era su nuevo corte, o el peinado de cabellos desaliñados y esos
rayos rojizos entre sus castaños mechones; quizá era el conjunto casual que
viste su atlético cuerpo; la camiseta blanca con los primeros botones
desabrochados permitiendo la vista de su clavícula y el inicio de su pecho, el
chaleco negro a juego con los jeans del mismo color. A falta de otra palabra:
sexy.
Sí, probablemente era ese aire sexy que
resaltaba su atractivo lo que tuvo a Jaejoong boquiabierto y con la garganta
repentinamente seca mientras siguió el caminar de su novio hasta la mesa.
- Buenas noches, Jaejoong ah… - sonríe y
galante ofrece un botón rojo a su novio.
- Buenas… noches… - carraspea y tímidamente
toma la flor que su novio ha extendido… - Gracias, Yunho ah… - sonríe
avergonzado y huele aquella rosa, el aroma es exquisito. No, se corrige
mentalmente en ese momento. Yunho está exquisito… - ay dios mío… - piensa cuando
se da cuenta del calor que ha subido hasta sus mejillas pero que sin duda
también circula por el resto de su cuerpo. Oh sí, ése tipo de calor.
Yunho sonríe inflando pecho con orgullo masculino,
ha conseguido su objetivo, él lo sabe porque el rostro ruborizado de Jaejoong
no hace más que desviarse cada que su mirada se queda prendada de su figura. Y
el moreno no es tonto, sabe que Jaejoong está mirando su cuerpo. Una ola de calor le subió a él también por el
cuerpo. Y entonces la cena tranquila transcurrió entre pensamientos lujuriosos
y las repentinas ganas de Yunho por tumbar todo de la mesa y empotrar a
Jaejoong ahí, desnudarle y marcar cada centímetro de su piel.
Cuando terminaron la cena y decidieron ir a
tomar unos tragos a un bar cercano, la cosa empeoró. El calor les sofocaba y
los besos que comenzaron a compartir eran más intensos y húmedos. Ya no eran
suficientes.
- Vamos… vamos a mi departamento… - el
pelioscuro enrojeció al escucharse a sí mismo. Aquella invitación era indecorosa. Ambos lo saben.
Cuando Yunho asintió pagando los tragos que
se habían bebido y se encaminaron a la salida, ambos supieron que con suerte
llegarían al departamento si es que no terminaban montándoselo en el auto de
Jaejoong.
¡Un punto a favor para los dos por el
tremendo autocontrol!
Que sí llegaron al departamento de
Jaejoong. Y apenas entraron las ropas comenzaron a desaparecer camino a la
habitación del pelioscuro. Cayeron los besos hambrientos, los deseos de
acariciarse sin pudor, de arrancarse sonoros gemidos y escuchar su nombre de
labios del otro.
Jaejoong fue estampado contra el muro a
lado de la puerta de su habitación, las manos de Yunho acariciaban sus costados
mientras su boca succionaba sus pezones haciéndole suspirar pesadamente. Los
pantalones de Jaejoong fueron un obstáculo para el deseo creciente de Yunho por
poseerle.
- Ahh Yunho… - jadeó ligeramente
abochornado cuando sintió sus pantalones deslizarse hacia abajo… - Ni siquiera
hemos ahhh entrado…
- Soñé muchas veces con hacerte el amor,
Jaejoong… - jadea con voz ronca al tiempo que se aparta un poco para mirarle de
cuerpo entero… - Eres realmente perfecto…
- No lo soy… - susurra avergonzado,
acercándose para besarle y hacer de cuenta que no le ha hecho sentir así.
Son sus blancas manos las que se deslizan
entonces por el torso desnudo de su novio. Yunho jadea entre besos y
lánguidamente se deja llevar por ese seductor encanto de Jaejoong para dejarle
en sus mismas condiciones. Entre besos y caricias finalmente entran en la
habitación; Yunho es sentado sobre el colchón y Jaejoong se sienta en su
regazo, anclando sus manos alrededor del cuello del moreno, besándose
nuevamente con pasión.
Sus lenguas se enredan y sus labios se
acoplan con perfección. Este es un puzzle ideal. No solo sus bocas, sino la
forma en que incluso sus cuerpos encajan el uno contra el otro mientras la
danza candente de besos húmedos continúa por largos minutos. Yunho acaricia la
desnuda espalda de Jaejoong mientras sigue ahí sentado en su regazo, se permite
también la libertad de pasar sus manos por su trasero, apretarlo e insinuar su
deseo crepitante de tomarlo. Jaejoong jadea para él, entrega sumiso sus labios
rojos tras cada nuevo beso apasionado, le desordena el cabello y deja que sus
manos bajen por el pecho acariciando su musculoso vientre, animándose incluso
en ir más abajo y frotar el prominente bulto bajo los bóxers oscuros que va
ganando tamaño.
Jaejoong le empuja de pronto y ante los
ojos extasiados de Yunho se baja de su regazo tan solo para tener mejor acceso
a su cadera. Jaejoong sonríe pícaro cuando fricciona la erección por sobre el
bóxer, se relame los labios y luego deja besos sobre aquel bulto bajo la ropa.
- Mgh… - los gemidos guturales aumentan la
excitación de los dos y el pelioscuro siente cómo incluso su propia erección va
ganando tamaño entre sus ropas.
Esto tiene que seguir adelante. Ellos se
necesitan.
- No he comprado lubricante… el pelioscuro
susurra al volver a su vientre dejando besos y lamidas por el moreno torso…
- Puedo prepararte a… ¿a la antigua? – el
moreno entrecierra los ojos cuando los dientes de su novio se cierran
delicadamente sobre uno de sus pezones.
Jaejoong sonrió internamente, técnicamente
él no había pensado en ir abajo, pero
tampoco suena tan mal hacerlo. Y Yunho es lo suficientemente lindo como
apasionado como para dejarle tomar el
control.
- De acuerdo… - cuando ha llegado hasta los
labios del moreno, Jaejoong se recostó sobre el cuerpo de él y friccionó sus
caderas mientras lamía tres dedos de Yunho y se preparaba mentalmente para el gran paso.
Luego de un momento a otro Jaejoong se
encontró de espaldas al colchón, con las piernas abiertas y Yunho entre ellas
haciéndole un magnífico y delicioso sexo oral al tiempo que dilataba su
intimidad. Jaejoong pensó que nunca en su vida imaginó que sería capaz de gemir
tanto y tan alto, de alterarse de esta manera tan desorbitadamente salvaje.
- ¡Ahh! - gimió ronco cuando los dos dígitos del
moreno golpearon algún lugar sensible en la profundidad de su entrada.
Yunho sudó excitado al escucharle gemir así
y sintió otra punzada en su bajo vientre que hinchó más su erección. Movió sus
dedos más rápidamente dentro y fuera, procurando el mismo punto que tocara
antes para provocar el placer de su novio. Jaejoong sintió la dolorosa
excitación de su miembro sacudiéndose erguido, siguiendo de algún modo el
movimiento de sus caderas agitándose en busca de mayor contacto con aquellos
intrusos que se sienten deliciosos en su interior.
- Yunho ahhh te quiero… te quiero a ti mhh…
- se retuerce en placer, mordiéndose los labios y presionando sus propios
pezones entre sus dedos… - entra en mí… - gime descontrolado, deseoso de mucho
más placer.
- Aún no termino de prepararte… - media sin
dejar de mover sus dedos, agregando el tercero y sintiendo cómo su novio arquea
la espalda y larga un suspiro de placer mezclado con incomodidad…
Jaejoong piensa que no hay oxígeno
suficiente para sus pulmones, la intromisión de tres dígitos se siente muy
diferente, pero pronto se acostumbra a ellos y pide de nuevo a Yunho que le
tome. El moreno saca sus dedos y coloca una almohada bajo la cintura del
pelioscuro para que su cadera quede en mejor altura y ángulo, se perfila entre
sus piernas y traga hondo sintiéndose repentinamente nervioso. Está por hacerse
uno con su novio, el chico que ama.
- Oh dios… - Yunho gimió ahogado cuando
comenzó a penetrarle, todavía se sentía demasiado estrecho, y además está
caliente y húmedo.
- ¡Mgh! – Jaejoong gimió también, pero
porque piensa que el tamaño de su novio no tiene comparación con la sensación
de aquellos intrusos que durante minutos estuvieron en su cavidad dilatándole.
Cuando el moreno sintió que alcanzó el tope
se quedó quieto. La respiración de ambos era pesada y errática, el sudor que ha
comenzado a perlarse en sus cuerpos desnudos les da ese aire erótico que hace
juego con la escena de romántico placer. Jaejoong asiente algunos instantes
después y se aferra a la espalda de Yunho cuando le siente moverse contra él. Embestidas
lentas, rítmicas, gemidos roncos.
Poco a poco el ritmo de las estocadas
aumenta, Jaejoong pide más y Yunho no duda en complacerle. El mayor enrosca sus
piernas alrededor de la cintura del moreno y entierra sus uñas en la espalda
dejando un camino rojizo de rasguños producto de cada penetración que toca su
punto sensible. Alcanzan un frenesí candente de vaivén y sincronizan su deseo
entre besos y gemidos altos. El calor ha llegado a incrementarse peligrosamente,
les sofoca y les marea, se les aturden los sentidos. Hay demasiado sudor y la
excitación parece que les arrastra al borde del éxtasis. Las punzadas en el
bajo vientre anuncian el final y ellos no dudan en aferrarse el uno al otro
gimiendo ahogado contra el cuello del otro en espera del orgasmo.
- ¡Ohh ahhh! – gimen los dos cuando lo
sienten. El semen de Jaejoong sigue el de Yunho y terminan sucios y pegajosos.
Cuando Yunho abandona la cavidad de
Jaejoong su semilla resbala entre sus piernas y mancha las sábanas desordenadas
de su cama desecha. El moreno sonríe algo perdido todavía entre los espasmos
del orgasmo, pero su lengua no escatima en descender y lamer los rastros de la
blanquecina sustancia sobre el vientre del pelioscuro.
Jaejoong lanza unas risitas avergonzadas
pero gozosas, ha hecho el amor por primera vez en su vida y no hay manera de
que pueda arrepentirse. Yunho vuelve a sus labios y le besa despacio. Es el
momento perfecto, el recuerdo ideal.
- Te Amo, Jaejoong ah…
- Y Yo a ti, Yunho. Te Amo…
La mano de Jaejoong acaricia una morena
mejilla, Yunho deja caer una de sus manos sobre aquella que le toca y entrelaza
sus dedos para luego llevarla a su boca y besar los nudillos. Se miran con
absoluto cariño y más besos caen. Este amor es inmortal. Porque es puro,
verdadero y sincero, porque ya no tienen miedo.
*****
Estadio
Mundialista de Seúl
Sede del
FC Seoul
Han transcurrido dos años desde que Yunho pisó
esta cancha, un par de años desde aquel partido en el que culminó su especie de
preparación para convertirse en jugador profesional, tal como su promotor Kim
Jaejoong lo había planeado. Dos años de duros entrenamientos y grandes momentos
personales. Yunho sabe que todo es diferente ahora, sobre todo porque el
uniforme que viste no es el de su antigua Universidad, sino ese de camiseta
roja y rayas negras con los shorts negros. Sonríe y mira a las gradas, en primera
fila está Jaejoong, como su novio más que como su promotor. A su lado en el
campo de juego, Junsu y Yoochun también forman parte de las filas del equipo
representativo de la capital surcoreana.
Todo es perfecto.
Ha alcanzado su sueño. Tanto el profesional
como del muchacho de 23 que se siente realizado como persona. La argolla en el
dedo anular de su mano izquierda le dice todo, su futura boda con su prometido
Jaejoong motiva ahora su euforia.
Aún hay metas por cumplir, y tiempo para
ello. Pero ahora, ahora solo saltar a la cancha en compañía de sus amigos,
cuidar que el celoso de Yoochun no haga alguna tontería porque alguien del
equipo contrario mire el trasero de su novio Junsu. Y esperar que Seong Jo y ChangMin
lleguen esa vez a tiempo porque de alguna manera solían llegar tarde –el pelinegro
insiste en que el morocho es un adicto al sexo con el preparador físico,
comentario que trae por consecuencia un Seong Jo abochornado que se rasca la
nuca con torpeza y un ChangMin que gruñe y comienza a discutirle a Yoochun que
el único adicto a estar como conejo haciéndolo es él y el dejado de Junsu–. Sí, definitivamente perfecto. Todo en la vida de
Yunho le parece así…
- ¡Yunho ah! ¡¡Fighting!! – el moreno alza
la mano y saluda a su novio, asiente en una muda promesa por luchar hasta el
final y ayudar a su equipo en alzarse con la victoria. Se ajusta la banda de
capitán y se concentra.
El silbatazo inicial suena en el campo de
juego.
Su nueva vida, también ha comenzado apenas.
**FIN**







