Ahora sí, final de finales~ me he trabado un poco por exceso de tensiones laborales, pero ya está. Espero sea de su agrado ;3 gracias por sus comentarios, espero no decepcionarles; aunque probablemente haya quienes esperen más de esta historia, este es el curso que tenía pensado desde hace tiempo.
ISTAR
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Epílogo
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Anarion
Tras la derrota de Morion de Ossiriand y la
purificación de su casa, Anarion
finalmente recobró su estado natural de paz entre los reinos, la guerra ha
culminado y las tropas han regresado a sus respectivas tierras. La ola de
muerte no desaparecería por supuesto, está ahí como un pasaje de la historia
que se recordará largo tiempo, quizá para la eternidad pues ha marcado un
episodio significativo. La reaparición de los Dragones como criaturas
poderosas, y la reintegración de las criaturas mágicas como seres libres de
andar allí donde su deseo les llevara ha marcado otro evento que memorar con
sumo respeto en Anarion. Sin embargo seguía marcada cierta preferencia, Hyarmen
se conservó como hogar de los Grifos, Númen de los Unicornios, Rómen de los
lobos, Formen de los Fénix y Rúnya de los Dragones; aunque eso no excluía de
ninguna manera la presencia de manadas menores de otras criaturas en los
diversos reinos.
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Reino de Formen
Un mes ha transcurrido desde la desolada
guerra, Rúnya ha florecido como el reino próspero y jovial que era antes de la
partida del Rey Telemnar y su Reina Nísinen. Regido ahora por el Rey Junsu y el
Rey Yoochun, ambos proclamados por derecho de magia como reyes de Anarion pues
la esencia de sus dones residen en el sol y la luna respectivamente.
En formen rige el Rey Jung Yunho, quien ha
ascendido al trono al ser elegido por su mismo pueblo al admitir la locura del
regente Kang Dae al ambicionar más de lo que su propio pueblo deseaba. Además,
los Fénix del reino manifestaron su pensamiento al mantenerse en Rúnya hasta
que el –entonces– Príncipe fue convocado por los Sabios del Consejo Real para
ofrecerle la corona de Formen. Kang Dae es enjuiciado por los Sabios del
Consejo Real en una Corte pública en la que su gente también participa.
La Reina Yun Hee ha mediado entre la Corona
y los Sabios del Consejo Real, pues como consorte de Kang Dae podría haber
reclamado su derecho a gobernar en nombre de su esposo. Sin embargo, la mujer
ha renunciado a su título y cedido todos sus derechos a su hijo, acción que ha
facilitado la ascensión al trono del, ahora, Rey Yunho, y a su lado rige su
esposo Kim Jaejoong, soberano de Rúnya con quien ha contraído nupcias apenas
unos días atrás en una de las ceremonias más hermosas que Anarion ha podido
presenciar. La gala, la belleza, la magia. Dragones, Fénix, Unicornios, Grifos,
Lobos; tantas criaturas bajo el mismo firmamento en una noche esplendorosa.
Para el Primogénito Kim casarse con su
amado ha sido una decisión muy importante que tomar. No porque le faltara
convicción por amor, sino por el suceso que se presentaba en Formen por el
cambio de reinado. Sin embargo, el pueblo le ha recibido con los brazos
abiertos. Parecía como si al terminar la guerra, un velo hubiese sido retirado
del reino cambiando considerablemente su forma de vida. Morion había extendido
su manto perverso hasta Formen a través de Kang Dae, pero tras su muerte el
reino también había sido purificado.
Nënar ahora surca los cielos de Formen como
lo hacía en Rúnya, reconociéndole como su nuevo hogar. Aunque echa de menos a
Narvinyë, ha establecido un vínculo especial con los cinco Fénix del Rey Yunho.
Además hasta aquí han venido los dragones que eclosionaron para el Rey
Jaejoong, aunque se les suele ver en diferentes partes de Anarion explorando su
mundo y pasan largas jornadas fuera de su radar de aire paternalista.
Aguamarina, Siena, Nasar y Laurë se pasean con absoluta libertad por toda
Anarion, aunque los rumores dicen que se les suele ver cruzar los cielos de
Númen hacia Helcaraxë.
– Les gusta ir allí porque fue ese el lugar
que les dio la seguridad para ser libres. Seregon fue una dragona inteligente,
les dotó de una habilidad única, eclosionar para almas puras. Para Junsu y para
mí que nos hayan elegido ha sido el más grande de los elogios posibles de la
naturaleza. Helcaraxë era el último lugar al que la magia oscura de Morion los
llamaba, pero cuando fueron a eclosionar allí, fue como un reto para Morion, le
mandaron el único mensaje que siendo unas crías podían evocar. Nacer en el
lugar que Morion creía más seguro para su maldad, incluso por encima de su
casa.
El Rey Jaejoong relató a su amado con
paciencia, mientras ambos caminan por los Jardines del Palacio de Formen. El aire
que respira se siente húmedo pero relajante en sus pulmones, como si hubiera
comenzado una nueva etapa en su vida. No, corrige sus pensamientos y comprende,
vive su vida, tal cual como esperaba que fuera. Feliz.
– Me gusta que todas las criaturas mágicas
sean libres de ir donde quieran. Antes pensaba que los Fénix solo podían
atravesar los cielos de Formen si mi padre o yo se los permitíamos. Rámainen
siempre fue el más hábil en los cielos, pero Vilya era temeraria, solía
atravesar las fronteras a su antojo. Hasta que le sometí hace algunos años. No lo
supe hasta que batallaba contra mi propia mente, con la esencia de Morion
dentro de mí, no hice otra cosa más que encadenar las alas de los Fénix. Ni siquiera
era mi voluntad la que los regía, sino la de Morion. Por eso, ahora que les veo
con sus alas de fuego vagando por todas partes, perdiéndoles de vista durante
semanas enteras, me siento feliz por todos ellos. Jaejoong-Vanima, soy feliz
por cada detalle de mi vida ahora. Por tenerte a mi lado, porque seas mi Rey,
mi esposo, mi amante, mi Todo.
Las mejillas del pelioscuro se tiñeron de
rubor. No es invierno, pero tampoco puede culpar al otoño inclemente que ha
desplegado sus frescos aires por todo el reino. Por supuesto que no, es la
emoción que siente tamborilear en su pecho al verle así, tranquilo, sereno,
enamorado. Abrazarse para fusionar sus labios en un beso dulce no cae de más,
ni es extraño. Es el toque perfecto para el cuadro aquel. Con los árboles de
follaje amarillento cuyas hojas comienzan a caer y los gruesos troncos
reflejando grietas que un año atrás no estaban ahí, con el cielo azul a medio
oscurecer, limpio de nubes y moteado por las estrellas que comienzan a titilar.
Ellos dos, amándose por fin en libertad.
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Reino de Rómen
Cuando Tirion vio perdida la guerra por la que
su corazón tanto anheló con ambición, la locura se cernió sobre él como una
pesadilla interminable. Aquel mal aunado al conocimiento del fallecimiento de
su esposo lo arrastró a una total demencia. Yoo-Hwermë entonces tuvo que
enfrentar su partida, una trágica muerte acompañó al regente de su reino. Pero
él había esperado este final para su padre, su madre lo había dejado entrever en
sus últimos días. Asumió entonces el trono de Rómen aún vestido de luto, la
pérdida de sus padres pesaba en su corazón, ambos por igual pues a fin de
cuentas era la sangre de ellos la que circulaba por sus venas.
– Necesitas una reina. O un Rey, tú
decides.
– Hermano, tu visita alegra mi corazón… –
El rey Yoo-Hwermë estrechó al peliazabache en un cálido abrazo.
Cada recinto del Palacio le resultaba
entonces enorme, frío y asfixiante. Miles de recuerdos surcan su hogar. Pero la
presencia de su hermano alegra su cada día más ocupada vida como regente de su
pueblo.
– Y el mío danzaría si tuviera el don… – El
peliazabache bromea, sonríe y da unas palmadas suaves en la espalda de su
hermano. El Rey. Las cosas han cambiado tanto en tan poco tiempo, que casi
parece irreal.
– ¿Tu Rey ha venido contigo?
- No hay lugar al que iría sin Junsu-Lissë
a mi lado.
– Debiera compadecerlo…
Comienzan a bromear y de pronto se dan
cuenta de que nunca antes habían hecho esto. Siempre tan ocupados en complacer
a su padre, que la camaradería fue dejada en un incipiente segundo plano. El castaño
les mira a la distancia, Nenya revolotea a sus pies buscando sus mimos, parece
un cachorro al que no ha mimado en más tiempo del que puede tolerar. El Rey
Junsu sonríe, no le culpa y hasta comprende el pensamiento del lobo, ha volcado
toda su atención en Rúnya, en su gente, en las criaturas mágicas que habitan
allí. En sus dragones. Narvinyë no es demasiado paciente, y Amatista, Coral, Ámbar
y Jade actúan como auténticos adolescentes haciéndole rabiar por todo.
– Incluso
tú has llegado a tener pensamientos de molestia, Junsu-Enta.
– Es
que Coral quiere demasiado a mi Yoochun-Inya. Se lo lleva por largas horas y mi
corazón le extraña cuando no está a mi lado.
Nenya ríe y su pensamiento golpea con
gracia la mente del castaño. Curiosos pucheros adornan sus labios y el tenue
rubor de sus mejillas atrapa pronto la atención de su amado. Los hermanos Park
se acercan e interrumpen la peculiar charla entre hombre y criatura. Nenya no
reclama, se siente feliz. Va y corre por todo el Palacio, se pierde en los
bosques y saluda a la manada que alguna vez le relegó. Todo es diferente ahora,
ni Erissëa, el lobo del fallecido Rey Tirion puede ahora mirarle hacia abajo,
el respeto ha vuelto.
– Permítanme cuestionarles algo. ¿Cómo es
que son reyes de Anarion y rigen desde Rúnya sin casarse aún?
Las palabras del Rey Yoo-Hwermë quedan
suspendidas en el aire. El Rey Junsu y su amado el Rey Yoochun se miran unos
segundos, las mejillas se les cubren de carmín y por alguna razón evaden el
tema. Hay timidez y reserva en sus miradas, el Rey de Rómen encuentra aquella
actitud algo infantil y divertida. Pero sabe que pronto se sucederá una nueva
boda en Anarion, tan esplendorosa como lo fue la de los actuales reyes de
Formen.
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Reino de Hyarmen
La vergüenza cubre por completo su rostro. El
Príncipe ChangMin encuentra esta reunión algo apresurada. El banquete ha estado
a cargo de su madre, y sus manos han participado de algunos platillos pese a
que sus habilidades en las cocinas siguen siendo pobres. Están aquí como
invitados de honor los Reyes de Númen, convocados personalmente por su padre. Y
a su lado, con sus dedos entrelazados a los propios, el Príncipe Hayami.
Tan vergonzoso.
– Y
tan feliz.
–
¡Linta! No aparezcas con esos pensamientos en mi mente.
– No
es solo mi pensamiento, sino tus propias emociones vaciando en mi mente el
reflejo de tus propias ideas, mi estimado ChangMin. Además, no debiera
avergonzarte en absoluto, al contrario; que ambos reinos se lleven bien es una
ventaja para tu próximo matrimonio a consumarse.
– No
me hagas pensar en la boda.
– ChangMin-Írima… – El Príncipe Mokomichi
le llama en voz baja, la mirada de su prometido le atiende de inmediato, sus
ojos oscuros le devuelven intranquilidad y él a cambio le regala una sonrisa
tranquilizadora… – ¿Por qué no nos excusamos y salimos a caminar? Estoy seguro
de que no encontrarán nuestra ausencia como una ofensa.
El de cabellos morochos asiente incapaz de
encontrar en ese momento el habla. La galantería de su amado le hace temblar el
corazón, tan enamorado, que una vez más su rostro se sonroja. Salen juntos a
los Jardines y caminan por los senderos de rosales y arbustos menores. Andan en
silencio, las palabras no son necesarias aún. Más allá, donde una Fuente se
dispersa al centro de un Jardín que el Príncipe Mokomichi no había visto antes,
su prometido le jala mucho más cerca y sin previo aviso topa sus labios con
brusquedad. Un beso ansioso, crispado de los nervios de la boda que sus padres
planean con emotivo interés al interior del Palacio.
– Hayami-Índil, mi reino será tu reino cuando
nos casemos. ¿Eso te hace feliz?
– Lo que me hace realmente feliz, es
tenerte a ti por esposo. Lo demás, es una alegría que viene por añadidura, pero
incluso si no le tuviera, con tu vida unida a la mía sería más que suficiente.
--//--
Anarion
La historia no ha terminado, ha tenido un
nuevo comienzo. Las letras que describan sus días venideros algún día serán
escritas en otras hojas con el color del pergamino y el aroma de la tinta a la
luz de las velas. Anarion tiene mucho más para contar, sus cinco reinos se han
unificado por una causa común: la paz. Florecieron a la luz de una brújula
inquebrantable: la esperanza. Y todo lo mejor que tiene para dar, siempre
vendrá del Amor.
Algunas vidas terminaron, otras perdieron
su oportunidad para vanagloriarse en los frutos de su empeño. Las que siguen
allí, verán al mundo cambiar, crecer y evolucionar. Dragones, Unicornios,
Lobos, Grifos y Fénix, criaturas mágicas de todas partes del planeta seguirán
habitando hasta el último rincón, se vincularán a quienes elijan por decreto, y
procrearán su propia estirpe haciendo crecer sus linajes. Humanos con dotes
mágicos, Istar revelados; ellos también harán lo propio por los suyos.
– Jaejoong-Vanima, ¿te encuentras bien?
– Sí, Yunho-Melko. Ha sido un mareo nada
más.
– No te había visto tan decaído en largo
tiempo. Quizá necesitas el aire de Rúnya.
– Lo que me pasa no tiene que ver con el
aire que respiro, sino con la vida que crece en mi interior, mi amado
Yunho-Melko.
La sonrisa que adorna los rojos labios del
Rey Jaejoong hace parpadear confuso al Rey Yunho. Su mano es tomada por la de
su esposo y llevada con parsimonia al vientre de su amado.
…
– Hayami-Índil… – La mirada asustadiza de
su esposo hizo al de piel tostada correr hasta su lado.
– ¿Qué sucede, ChangMin-Írima?
– ¿Alguna vez habías escuchado hablar de
hombres procreando?
– ¿Eh?
– Creo que… Una vida crece dentro de mí.
El morocho llevó las manos de su esposo
hasta su vientre. Luego resopló porque naturalmente no había manera de que su
amado sintiera movimiento alguno allí. Al menos no todavía. Pero la sonrisa del
Príncipe Hayami le dijo que entendía perfectamente.
– Incluso si había renunciado ya a esta
hermosa posibilidad, una vez más has llegado para engrandecer mi felicidad,
ChangMin-Írima.
– No hables de esa manera, Hayami-Índil. Consigues
avergonzarme demasiado.
Una traviesa sonrisa y un beso. Un nuevo camino
por recorrer. Ambos saben que este regalo es sagrado, y que harán todo cuanto
esté en sus manos por preservar de Anarion un hogar digno para su linaje.
Isilmë y Linta se alegraron de sobremanera
al saberlo, aunque ya lo habían presentido por instinto, corroborarlo por la
voz propia del Príncipe ChangMin agitó sus corazones con renovados bríos.
…
– Yoochun-Inya, estoy cansado. Ve tú solo.
– Pero Junsu-Lissë, a ti te encanta danzar,
y la Reina Aratarya está emocionada por recibir tus sabios consejos. Aunque pienso
que a mi hermano comienza a preocuparle que su esposa desarrolle la misma
fascinación que tú sobre aquellos que te observan. Yo difiero de él.
– Yoochun-Inya, para.
El peliazabache ladeó el rostro sin
comprender el cambio de humor de su esposo. De hecho le extraña de sobremanera
que esté ahí, acostado en su lecho aún con sus prendas de dormir y renuente a
salir. No todos los días su hermano viene de visita, y a su amado esposo parece
parecerle más interesante hacer de cuenta que duerme, cuando ambos saben
perfectamente que un par de horas son más que suficientes para él.
– ¿Estarás enfermo?
– Mi hermano y yo rara vez enfermamos. Pero
no, te aseguro que no es eso.
– Pues estoy preocupado, tú no eres así,
Junsu-Lissë.
– Yoochun-Inya… – La castaña mirada del
menor buscó los ojos ónix de su esposo, luego palmeó el lado en el lecho
invitándole a acercarse… – Necesito reposo, durante al menos ocho meses más.
– ¿Eh? – El peliazabache no comprendió el
mensaje de su esposo, ni siquiera cuando éste descubrió su vientre y acarició
con una radiante sonrisa… – ¿Qué?
– ¡Yoochun-Enta
eres lento para entender!
– ¡No
entres en mi mente así nada más, Nenya!
–
Pues entiende lo que Junsu-Enta quiere decirte!
–
Dejó de ser un escuálido principito para convertirse en un Rey tonto.
–
¡Narvinyë!
El castaño rió con ganas por la discusión
que se abrió paso en su mente cuando los cuatro confluyeron en un mismo
pensamiento. Aún había espacio para más felicidad.
FIN







