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lunes, 7 de mayo de 2012

Drabble Final Concert Lima

Bueno, antes que nada, Sí, es el último xD y no, no hay lemon hard xDDD me ha dado flojera además de que el objetivo de esta serie de drabbles era la comicidad pícara ;D así que, no se sobresalten por no leer lemon

Ah sí, la razón por la que la serie fue de "concert en lima" se debió a que fue durante nuestro corto viaje que Maki y yo nos pusimos de simples **cuándo no xD** y ya...


DRABBLE 4
*****

Una vez superado el trauma del nuevo fijador de Junsu, los tres chicos se dispusieron a descansar un poco antes de tomar su vuelo de regreso a Corea. Claro que, aquella mañana después del concierto el rubio no pudo faltar a su costumbre de salir a correr un poco, el ejercicio es muy importante para mantener una buena salud –y cierta parte de su anatomía continuaba firme–. Qué iba él a pensar que salir a hacer algo de ejercicio en el Hotel sería casi suicida.

- ¡Yoochun~!... – el rubio corría… pero por su vida, que de algún modo un grupito de locas fans se había colado en las instalaciones del hotel y ahora le perseguían como desquiciadas gritando quién sabe qué tantas cosas… - ¡Yoochun~!... – lo que el rubio no alcanzaba a comprender es que estaba por convertirse en víctima de violación masiva como no consiguiera huir. Aunque claro, que fuera por ahí gritando el nombre del ratón más sexy del mundo alocaba un poco más a alguna por ahí de las perseguidoras

Cuando finalmente la escandalosa voz infantil de Junsu traspasó muros y ventanas a través de las instalaciones y llegó a oídos de Yoochun, el pelinegro corrió –cual súper-héroe al rescate de su amada (?)– en busca de su rubio delfín de agua dulce. El ratón ahogó un grito de sorpresa cuando vio que su novio era casi alcanzado por unas niñas pequeñas pero con la mirada soñadora más peligrosa posible. Entonces corrió más hasta que logró alcanzarles, sujetó a Junsu de la mano y le arrastró por otro camino hasta que consiguieron perder al grupito de locas fans.

- ¿Se puede saber qué andas haciendo?... – el pelinegro cuestionó con la respiración alterada. Lo suyo, lo suyo… francamente no es el ejercicio físico. A menos que, claro esté, implique una cama, Junsu desnudo y tremendas dosis de calor ¡Oh yeah!...

- Solo quería correr un poco… T^T pero esas chicas no paraban de seguirme Chunnie… - chilló con su típico tono agudo y se lanzó a los brazos de su novio, pegándosele al cuerpo y ayudando realmente poco, muy poco, al autocontrol del pelinegro.

- Bueno… - carraspeó alejando apenas un poquito el cuerpo del rubio. Sí, caray que tampoco es que lo quiera lejos, así no podría darle de esos besitos que le roba con cariño y ligeros tintes de pasión… - No deberías salir solito, en una de esas te secuestran y luego yo qué hago ¿eh?

Junsu se le volvió a pegar haciéndole morritos y murmurando quién sabe qué tantas cosas entre labios. La verdad es que a Yoochun solo le apetecía llevárselo a desayunar, después a tomar una ducha –sí, compartida de preferencia, poder correrle mano y hacerle gritar ahogado bajo el chorro de agua–

- ¡Chunnie!... – el rubio chilló escandalizado. Que su novio, sumido en su matutina fantasía, había comenzado a acariciarle impúdicamente el trasero.

- Por favor no… - escucharon la voz de Jaejoong y en el acto ambos muchachos volvieron la mirada para encontrarse con el pelioscuro, aunque Yoochun no apartó sus manos del firme trasero de Junsu por ello… - es demasiado temprano, estoy cansado y quiero algo de paz, aunque sea un poco, antes de irnos… - murmuró como suele hacer cuando no está dispuesto a discutir (y tiene implicada la consigna muda de que si no hacen caso, pagarán las consecuencias con un severo castigo a base de fastidiarles sin dejarles darse siquiera un beso)

Jaejoong los miró con seriedad –de ese tipo que les sale tan natural a las mamás cuando lanzan un ultimátum–, y solo entonces las manos de Yoochun se apartaron finalmente del trasero de Junsu. Ambos parecían estar completamente de acuerdo: no vale provocar la ira de Jae umma.

- Así me gusta… - entonces Jaejoong mostró una de sus cristalinas sonrisas. Y Junsu como Yoochun pensaron que de entre todos, era el pelioscuro el manipulador número uno. Sin duda.

………………………………

La experiencia en Sudamérica había valido mucho la pena. Volverían en cuanto tuvieran la oportunidad. Aunque tendrán que hacer algo más respecto a la seguridad, que otro poco y salían violados. Y eso que, según les comentaron sus traductores en aquellas tierras calientes, las fans se habían comportado. Un escalofrío les había recorrido la columna a los tres.

Volver a casa por ahora, era sin embargo, un gran alicante. Las experiencias en el extranjero les dejaban importantes experiencias, pero también les hacía extrañar mucho su hogar. Sobre todo a Jaejoong, que cada día más lejos extrañaba demasiado a su Yunho, ahí por lo menos, tenían más oportunidades de encontrarse por ahí.

Y a veces, tenían la grata sorpresa de reunirse. Todos.
Aunque solía terminar en la cosa más cómica y desastrosa.

- Pero Junsu ¿Qué le hiciste a mis pantalones?... – el pelinegro casi lloriqueó cual crío cuando encontró aquellos jeans en su closet.

A saber, desde que Yoochun los usara para las fotografías de High Cut, Junsu le había estado insistiendo que se los prestara, que quería verse así de sexy como él y un montón de cosas por el estilo acompañadas de pucheros y caritas adorables que iban ganándole a la fortaleza del pelinegro. Por supuesto, al final accedió, y Junsu los usó para Singles. Solo que ahora, después de tanto pensarlo y animarse en ponérselos de nuevo. Las cosas eran muy, muy diferentes.

ChangMin se destornillaba de la risa al verlo, y a Yoochun le palpitaba la venita de la sien, mientras que Junsu ladeaba el rostro y miraba la parte trasera de su novio.

- Haz adelgazado mucho, ¿No crees, Chunnie? Ya no llenas tus pantalones… - el rubio dijo con inocencia. ChangMin rió mucho más a punto de dolerle el estómago. Y Yoochun solo pensaba en patearlo.

Claro está, no era que hubiese adelgazado demasiado. La única razón por la que ahora su defensa no llenaba sus propios pantalones era porque, se habían amoldado al enorme trasero de Junsu.

Más risas de ChangMin.
Más venita en la sien palpitante.
Más mirada inocente de Junsu al no comprender la situación.

- ¡Oh dios mío!... – Jaejoong gritó llevándose inconscientemente las manos al pecho. Acababa de salir de la cocina (donde para variar la pasaba cada que los chicos decidían reunirse y el morocho no paraba de decir que Yunho appa no lo alimentaba adecuadamente y que estaba en ese último estirón tan propio del desarrollo) y se encontraba con aquella escena… - ¿Tus pantalones se rompieron?

- ¿Romperse?... – ChangMin sonrió de medio lado con sorna… - Nada de eso, Jae hyung, es solo que Junsu los ha usado y su gran trasero tenía que entrar ahí… - terminó de decir y se largó a continuar riendo como desquiciado.

- Púbero engreído… - el pelinegro espetó de mala gana. Definitivamente, tendría que dejar de usar esos pantalones. Con lo que le gustaban.

- Chunnie… - el rubio susurró mirándole con ojitos de niño regañado. A Yoochun le dio demasiada ternura verle esa expresión… - lo siento, ¿arruiné tus pantalones?

Yoochun se le fue encima besándole con súbita necesidad. ¿Que si había arruinado sus pantalones? ¡Pero por supuesto! Pero ahora que lo tiene tan sumiso entre sus brazos, le importa un pepino.

Jaejoong suspiró resignado, que ese par no necesitaba pretextos para mimarse y andar a los besos ¡les sobran motivos! Si hasta de respirar les dan ganas.

- ¡Yah! Despéguense, me da asquito verlos con sus arrumacos… - el morocho les lanzó un par de cojinazos hasta que el pelinegro abandonó los labios rosados del rubio; labios que para entonces estaban brillantes por la fuerza repentina del beso asfixiante y las dosis extra de saliva mezclada… - aunque debo admitir que tenía buena vista de la no cola de Yoochun… - comentó con sorna y se largó a reír nuevamente.

Yoochun le fulminó con la mirada y Junsu se puso a palparle el trasero a su novio.

- Pero si sí tienes cola, Chunnie… - el rubio señaló con su característica inocencia. El pelinegro suspiró derrotado, no había manera de luchar contra tanta ternura.

- La tuya es mucho más grande… - recordó el pelinegro y optó por avanzar a la habitación, tenía que cambiarse o seguiría siendo el blanco perfecto para los comentarios sarcásticos de ChangMin.

- ¿Mh?... – el rubio tocó su propio trasero… - pero mi colita es estorbosa, a veces rompo mis pantalones por su culpa… - pucheó lindamente y Yoochun lo pensó mejor.

- Vamos, ayúdame a cambiarme… - sonrió pícaro y estuvo por tomar la mano de su novio para arrastrarle consigo a la habitación cuando…

- ¡Yunho appa, Yoochun quiere violarse a tu nena!... – el morocho gritó (y ya sabemos que con su potencia de voz eso es mucho decir) y al segundo cierto moreno apareció en la estancia…

- ¡Rata desgraciada, deja en paz a mi bebé!... – Yunho dijo con la poca, casi nula, paciencia que tenía cuando de YooSu se trata…

- ¿Podrías por lo menos terminar de abrocharte los pantalones -_-u?... – ChangMin señaló. Y Yunho rápidamente se los ajustó, es que ni del baño le dejaban hacer a gusto.

- Mira, en lugar de estar regañándome a mí porque salgo con Junsu, deberías vigilar más a tu púbero, que con la revolución hormonal de la adolescencia está que se la pasa buscando imágenes porno de Hayami… - el pelinegro dijo con total seguridad. Claro, todo con tal de fastidiar y contraatacar al morocho.

- ¡Qué! ¿Tú andas haciendo eso?... – el moreno volvió la mirada hacia el morocho.

- Pues no tengo por qué responderte… - el morocho le volteó la cara. Y tratándose de él, eso era el equivalente a hacer rabieta. Cada quien en sus estilos.

- ¡Soy tu padre, claro que tienes que responderme!… - a Yunho casi le da un ataque al miocardio con tanto estrés. ¿Por qué los críos crecen tan rápido?

- ¿Quién dijo que eres mi padre ¬¬?

- ¡Ingrato! ¡Años cuidándote, velando tu sueño, partiéndome la espalda, educándote! ¡Y me pagas así!

- *u* Yunho es súper-appa… - Junsu comentó de pronto con ojitos brillantes y expresión infantil. Obviemos que Yoochun se le fue encima de nuevo, sí, otro beso.

- ¡Eso! ¡Soy súper-appa!... – Yunho dijo con seguridad.

- No eres mi padre, y definitivamente no eres súper… - ChangMin dijo con sequedad. Y Yunho terminó deprimido en un rincón de la estancia. No le tiene ni pizca de respeto a todos sus esfuerzos.

Mientras la trifulca se armaba, Jaejoong permanecía al margen, escuchando todo desde la cocina en tanto termina de preparar la comida; solo espera que la cosa no se ponga peor, que Hayami no tardaría en llegar, le han invitado. Cuando Jaejoong se percató de que había demasiado silencio decidió dejar el cuchillo sobre la tabla de cortar y volvió a la estancia. Junsu y Yoochun ya no estaban, y el pelioscuro no necesitó pensarlo, seguro estaban en la habitación mimándose. ChangMin tampoco se encontraba por ahí, pero le conoce, debe haber vuelto a su habitación, donde su portátil le espera con más fotografías que ordenar; solo dios sabe cómo se las ingenia para obtener tanto material de Hayami. Y finalmente, ahí estaba Yunho, hecho un ovillo en un rincón…

- vamos Yunnie, no hagas caso de las cosas que dicen… - el pelioscuro se agachó dándole unas cariñosas palmaditas en la espalda.

- No me respetan Boo… - el moreno dijo con tono lúgubre.

- Claro que te respetan, es solo que hoy están demasiado… - carraspeó y mandó lejos la palabra que rondaba su mente “excitados” no era la mejor idea ahora… - inquietos, Junsu y Yoochun son como recién casados, andarán pegados como lapas por mucho tiempo más y no nos queda más que resignarnos y darles nuestra bendición. Y ChangMin, bueno, es nuestro adolescente gruñón al que se le alborotan las hormonas, debemos acompañarle y darle alguna que otra platicada, para que se cuide y esas cosas, que con Hayami va todo viento en popa y hay que agradecerlo, no cualquiera soporta a nuestro crío con ese humor que se carga…

Jaejoong se largó en explicar, y de aquel modo el aura depresiva de Yunho desapareció. Oh bien, también fue porque cuando finalmente se animó en mirarle detenidamente, la cosa se puso interesante. Jaejoong con delantal siempre le despertaba un morbo enorme.

- Yun…Yunho… espera… nhh… - el pelioscuro jadeó acalorado cuando, en cosa de segundos, estaba echado sobre el piso con su novio besándole por aquí y por allá con ansiedad, levantándole la ropa para acceder a su vientre y lamer sin pudor alguno su sensible piel…

- Y luego dicen de mí -__- no mires baby… - Yoochun le tapó los ojos a Junsu, llevándole (convenientemente) de regreso a la habitación. Después de todo, había tiempo para algo rápido.

Cuestión aparte el espectáculo con que se encontró Hayami algunos minutos más tarde al llegar. Había tenido que esperar como cinco minutos a que un Jaejoong más o menos decente le abriera…

*****

Junsu parpadeó confundido al entrar al departamento de Yoochun. Ahí, en medio de la estancia estaba un objeto que le resultaba sin duda familiar…

- ¿Esa no es la urna que usamos en la apertura del concierto Beginning?

- Exacto, cortesía de Jaejoong… - el pelinegro sonrió pícaro. La de ideas que se ha formado en su pervertida mente con aquella caja transparente de reducido espacio… - siempre lo he dicho, mi soulmate me entiende como pocos…

- ¿Soulmate?... – el rubio frunció el ceño con celo, no podía evitarlo, no le gustaba demasiado que su novio y Jaejoong se trataran de aquel modo…

- Baby, no te pongas celoso, que ahora lo único que pienso es en hacerte el amor ahí dentro…

- ¿Eh?... – en segundos, ya se encontraba, tal como el pelinegro lo dijera; dentro de aquella caja en la que el calor se concentraba mucho más y con un Yoochun inquieto que casi no le dejaba respirar entre beso y beso mientras le va desnudando…

………………………………
Japón

Una de las tres urnas del concierto terminó a su vez en el departamento de Mokomichi. Aunque claro, no era justamente lo que captó de buenas a primeras la atención de ChangMin cuando le visitó en aquella gira por tierras niponas.

- ¡Qué demonios hace un simulador de auto en tu recámara!... – gritó todo alterado… y sí, aunque intente ocultarlo, colorado hasta las orejas.

- Ahora mismo voy a explicarte, con práctica… - Hayami le sujetó las manos y le obligó a sentarse en su regazo, mientras él toma lugar en el asiento del simulador y enciende el aparato en modo todoterreno. Sobra decir, había mucho movimiento y la erección del japonés pronto comenzó a rozarse descaradamente con el trasero del morocho.

………………………………

- JaeBoo, ¿Has visto el extraño autobús ahí afuera?... – Yunho le dijo a su novio cuando entró al departamento…

- Por supuesto, no sabes lo difícil que ha sido conseguirlo… - Jaejoong sonrió con sensualidad. Y Yunho enarcó una ceja con intriga… - Sabes, mientras estuvimos en Sudamérica tuve un sueño… - el pelioscuro comentó con aire casual mientras avanza hacia su novio con andar sensual… - voy a contarte con detalle lo interesante que estuvo… - se relamió los labios rojos y le dio un beso que dejó sin aliento al moreno, medio atontado por segundos, en tanto el pelioscuro ríe cantarín y agita unas llaves ante sus ojos…

- Yo conduzco… - sonrió más que complacido e interesado, no tenía aún idea de lo que iba el sueño de su novio, pero, si así había comenzado con un beso. El resto iba a ser por demás interesante.


**FIN**



martes, 17 de abril de 2012

Drabbles Concert Lima


DRABBLE 2

*****

¿Cómo habían terminado en aquel lugar?
Ah sí, tal vez estaban en una pesadilla. O quizá finalmente alguna fan loca les había secuestrado y dopado con alguna extraña sustancia que les obligaba a hacer la voluntad impuesta por mentes perversas. Seguramente era eso, y estaban siendo tratados como simples marionetas de las más locas ideas que rondan en las retorcidas mentes de ese par de chicas que les miran atentamente desde el fondo del autobús con sonrisas algo bobas pero mirada maquiavélica.

¡Mil puntos para Yoochun por su acertada teoría!

- Deja de usar demasiado tu cerebro, creo que se está fundiendo la única neurona que te servía… - ChangMin golpeó la cabeza del pelinegro en un vano intento por sacarle de sus pensamientos.

A saber, se encontraban de paseo en una conocida ciudad de México, la llamada Perla Tapatía se había convertido de algún modo en su reciente parada turística. Solo que, por andar siguiendo a Junsu y sus increíbles –nótese el sarcasmo en pensamientos del morocho– ideas, habían terminado extraviados en la inmensa ciudad, incapaces de comunicarse pues nadie habla coreano y la señorita que tuvo a bien hablar en inglés con el pelinegro les había dicho expresamente que esa ruta de autobús les llevaría de regreso al punto de origen.

- Yo creo que entendiste mal, Yoochun… - Junsu dijo con voz analítica…- porque llevamos 10 minutos aquí y me parece que solo estamos alejándonos más y más de donde estábamos…

- Yo entendí perfectamente la indicación de la muchacha… - se defendió tratando de memorizar con detalle si es que no había llegado a confundirse…

- O quizá estabas mirándola demasiado… - el rubio señaló con cierto tono celoso. Y Yoochun se tomó la libertad de sonreír ampliamente…

- ¿Celoso, delfincillo travieso? Te recuerdo que estamos metidos en éste embrollo por tu curiosidad…

- ¡No estoy celoso!... – chilló sonrojándose violentamente… - Y no es verdad, no ha sido mi culpa…

- Claro… - cuatro voces se escucharon entonces al unísono… Por supuesto, además de Yoochun y ChangMin, Jaejoong y Yunho estaban a bordo de la aventura.

Recapitulemos.

Ahí, a bordo de un autobús de aspecto desmejorado repleto de gente y parados sujetándose apenas de las horizontales barras de metal que transita por las desdichadas calles de Guadalajara, los seis –Sí, seis, visto que de algún modo Hayami se había colado en su aventura– chicos miraban inquietos para todas partes; de repente absortos en la cantidad de gente transitando por las aceras o la estridente música de ritmos extraños que no terminaba por resultar agradable; de repente atónitos ante la velocidad tomada abruptamente por el conductor del bus que los obligaba a reafirmarse a la barra metálica, o las vueltas en calles escalonadas que los lleva a espacios más recónditos y extraños, a zona más bien peligrosa donde los baches y los empedrados hacen rebotar de un lado a otro sin ton ni son el bus, y en consecuencia a ellos mismos.

Yunho pensó que aquello traería severas consecuencias a su resentida columna, Jaejoong dejó de intentar mantener erguida la espalda porque aquello parecía empeorar los rebotes, Yoochun pensó que si estuviera en otras circunstancias –menos gente mirándolos– la situación sería interesante con Junsu pegado a su cuerpo –fricción, meneo involuntario, saltos inesperados, sí, muy interesante la imagen en su pervertida mente–, Junsu iba entretenidísimo mirando todo, sonriendo como niño pequeño que se divierte en la montaña rusa –el gusto por la adrenalina–, ChangMin casi se arrepentía de haber tomado tan amplio desayuno, todo parecía estar batiéndose en su estómago y la sensación no era para nada agradable –pero todavía se le antojó el exquisito aroma que le llegó a través de la ventana desde un restaurante por el que pasaron y en el que alcanzó a escuchar esa música característica del país visitado y esporádicamente recordó una foto trucada que se encontró de Jaejoong vestido con traje de charro–

En fin, la situación estaba así. De pronto el autobús hizo una parada en una calle amplia, el semáforo en rojo y una cantidad impresionante de gente subió a paso veloz mientras atrás un asiento era desocupado y Hayami se tomaba la libertad de tomar asiento y jalar en el acto a ChangMin sentándole en su regazo. Por supuesto, el morocho protestó e intentó huir pero el japonés apretó su cintura y él tuvo que quedarse quieto cuando vio que así de pronto el autobús iba a reventar y era imposible moverse de su sitio sin que terminara apachurrado entre el mar de personas que entre cuchicheos inentendibles o miradas perdidas en celulares o reproductores de música, les ignoraban por completo.

Más allá, Yoochun finalmente cumplía su fantasía. En la inercia del movimiento de la gente terminó apretado contra Junsu, quien le daba la espalda y estaba prácticamente pegado al muro del autobús en aquel espacio trasero desprovisto de asientos. Se sujetó de la ventana y trató de concentrarse en todo lo que pudiera mientras miraba las calles pasar. No, no había demasiado éxito. La entrepierna de Yoochun había crecido y se le restregaba en el trasero. Entre el movimiento involuntario del inestable camino por el que pasaba el autobús, y la personalidad atrevida del pelinegro, el rubio no sabía realmente cómo manejar la situación. Se estaba excitando en un lugar completamente público.

- Chun… - jadeó inconscientemente, cerró los ojos con fuerza y respiró profundamente tratando de controlarse.

- ¿Si? Baby… - el pelinegro se rozó descaradamente aprovechando un meneo del autobús cuando pasaron, al parecer, por una zona repleta de baches…

- Deja…de hacer eso… - pero sin querer encorvó la espalda. Era imposible no sentir aquel prominente bulto palpitar contra su trasero. Junsu se sonrojó de sobremanera al darse cuenta de que estaban siendo demasiado atrevidos. Y en un acto inconsciente se giró, creyendo vagamente que mirándole de frente podría hablarle para convencerle de que se controlara.

Error.
La penetrante mirada de Yoochun le hizo sentir escalofríos, y la forma posesiva con que rodeó su cintura mientras se pegaban más a ser posible, aumentó estratosféricamente su calor corporal. Junsu pensaba en ese preciso instante que lo único que deseaba era que la gente desapareciera y su novio pudiera tomarlo ahí mismo.

El movimiento oscilatorio e inestable del autobús continuó, y con ello el roce incipiente de sus caderas, la erección de ambos muchachos se rozaba y friccionaba de forma deliciosa con aquello. El calor iba en aumento, la excitación por igual. Ninguna podía controlar la respiración y llevaban las mejillas arreboladas de carmesí. El sudor comenzó a perlarse, formando esas finas gotas que pronto se convertirían en sutiles cuencas de sudor que rodarían por la piel.

Mientras tanto. ChangMin luchaba por mantener cierto control. Había intentado incluso levantar sus caderas para evitar estar del todo sentado sobre el regazo de Hayami. Pero era cansado, además el japonés no hacía más que apretarle contra su cuerpo, como si de hecho tuviese toda la intención de que aquello se diera de ese modo, como si estuviese disfrutando morbosamente de la situación, de la postura. De ese cabalgar involuntario del que eran parte.

- mhh… - gimió el morocho en una ocasión cuando, tal parece, el autobús que iba a gran velocidad habiendo entrado nuevamente a una calle pavimentada en más o menos aceptables condiciones, se pasó un tope y la gente abordo saltó en su sitio por inercia del movimiento. ChangMin había caído con algo de brusquedad sobre el regazo del japonés y el miembro de éste había golpeado su trasero.

Así como cuando están por hacer el amor.

- No gimas así… - el japonés sonrió contra la nuca del morocho, provocándole nerviosos espasmos… - la gente podría pensar mal… - dejando finalmente un beso casi imperceptible para cualquiera.


O casi para cualquiera. ChangMin tuvo la impresión de que al otro lado de aquella última fila de asientos en el fondo del autobús, dos chicas les espiaban con sus celulares.

El morocho sin embargo no tuvo tiempo para pensar más nada. Su raciocinio se tomó un descanso cuando las hormonas se le encendieron –muy a pesar de sus intentos por evitarlo– y es que el maldito autobús había vuelto a zona espantosa, llena de baches y por tanto esa brincadera que solo hacía que continuara cabalgando mientras tortura el miembro del japonés y siente su propia erección crecer a niveles insospechados. Sudaba y se sentía caliente, demasiado caliente para su propia salud mental. Todo lo que quería era que Hayami se lo hiciera en ese instante y calmara le ebullición de su sangre impulsada la excitación.

Por otro lado. Jaejoong había quedado atrapado en la parte delantera del autobús, incapaz de ubicar correctamente a sus amigos. Incluso Yunho se le había perdido repentinamente de vista y comenzaba a preocuparse. ¿Y si alguien los reconocía y los secuestraba? Su mente comenzaba a divagar.

Azorado por la situación comenzó a sentirse mareado. Intentar comunicarse con alguien de los pasajeros sería inútil, no le entenderían ni media palabra. Volvió la mirada hacia el frente y vio en el espejo retrovisor del conductor unos anteojos demasiado familiares y una quijada de hecho, demasiado familiar.

- Un lunar junto a la boca… - susurró demasiado concentrado en la imagen parcial que el reflejo le devolvía… - el conductor se parece a… ¡Yunho!... – gritó más bien escandalizado. ¿Desde cuándo su Yunho iba conduciendo aquél autobús en una ciudad completamente desconocida?

- shh, ¿No lees bien, Boo?... – el moreno sonrió sexy y señaló con un dedo el letrero pintado en la parte superior del autobús… - “No distraiga al conductor”… - leyó… - y ése soy yo, a menos que quieres que te enseñe ahora mismo a manejar la  palanca de velocidad… - el moreno agitó adelante y atrás el tubo metálico adornado en la punta por una especie de montadura de piel… - es grande… - el moreno susurró con cierto tono lascivo…

Como ése que solo usan cuando están a punto de hacer sus cosas en privado. ¡Y definitivamente ahí nada es privado ni lógico!

………………………

Jaejoong despertó sobresaltado, sudoroso y angustiado. Pero en el momento en que se dio cuenta de que aquello no había sido más que el más raro sueño de toda su vida, sintió también algo de alivio. Luego le dieron náuseas. Había visto-imaginado-soñado a sus críos siendo manoseados morbosamente por cierto par de yernos que luego le escucharían. El ceño se le frunció en automático e incluso su mente había comenzado a planear las charlas que tendría a bien tener con Yoochun y Hayami por andar violando tan descaradamente la inocencia de sus bebés Junsu y ChangMin. Sí, el complejo de umma nunca desaparecía.

Se levantó y miró el reloj en su móvil sobre la mesita de noche. Faltaba poco para que la alarma sonara, era el día del concierto y había dormido –si es que tener aquellos sueños podía considerarse dormir– a las justas un par de horas. Pero se sentía todavía con ánimos. Tendrían un gran concierto como lo tuvieron días pasados en Chile.

Sonrió y se dispuso a tomar la ducha. Luego se entretuvo en el desayuno y más tarde haciendo algunas llamadas –la de rigor con su Yunho en Japón entre ellas–, y para cuando fue a hablarles a Junsu y Yoochun para prepararse para salir rumbo al sitio para el concierto. Les pilló en la cama. Al final cuando salió suspiró resignado. Sabía que Yoochun no dejaría escapar a Junsu sin meterle mano  -si Jaejoong supiera que fue Junsu el que evitó que Yoochun escapara– y para rematar, a pocos minutos del concierto se ve obligado a perseguir al delfín por todo el sitio tras el escenario esperando que se ponga los benditos pantalones. Por su culpa se habían retardado para salir. Pero estaba comenzando bien, la euforia de las fans le impulsaba a seguir adelante…


Continuará (?)


PD. Debo decir que todas estas sandeces se nos ocurrieron a Maki y a mí durante su estancia en mi casa y en lima para el concierto. No tienen demasiado sentido y son con el único objetivo de reírnos un poco xDDD