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miércoles, 5 de mayo de 2010

DESEOS Cap 1y2

Título: DESEOS
Autora: Felina
Parejas: YooSu, YunJae, KoMin
Género: Romance, Fantasía, Mpreg
Clasificación: NC-17
Resumen: Cuántas pruebas se está dispuesto a enfrentar por amor y en espera de cumplir aquel deseo tan profundo que real sostienes entre tus brazos…
Advertencia: Lemon


**DESEOS**


*****

CAPÍTULO 1. LA FUENTE DE LOS ESPEJISMOS

*****

DBSK estaba en un apropiado receso con una carga de trabajo no tan agobiante como la que tienen recién lanzan un nuevo material. Tenían presentaciones importantes por toda Asia, grabaciones de programas de tv, algunas entrevistas, tenían sesiones de fotos... bueno, todo lo normal, pero definitivamente, no era la misma carga que les espera dentro de pocos meses, cuando el single en el que se encuentran trabajando esté listo y sea momento de promocionarlo y un largo etc. de actividades.

Era bueno entonces tomarse estos tiempos como una especie de vacaciones, aprovechar los descansos que se suceden, disfrutar de verdaderas noches durmiendo. Aunque cierto chico de finos cabellos azabache tomara a consideración pasar también los días en el pacífico mundo de Morfeo.

- eh, Chunnie ah, despierta ya grandísimo dormilón... - Junsu (ahora con el cabello de un color castaño oscuro) zarandeaba a su novio intentando en vano que éste se dignara a abandonar su cómoda y calientita cama.

- déjame en paz, Su... es domingo... - cubrió su rostro con la almohada, en un vano intento por no escuchar los reclamos del castaño, que tironeaba de él con fuerza, despojándolo primero de las cobijas, después se sentó en sus caderas y comenzó a hacerle cosquillas en los costados para que al fin su novio despertara...

Micky se remolinó en la cama por las cosquillas, de sus labios saliendo sonoras carcajadas y de sus ojos algunas lágrimas producto del esfuerzo por las risas... - ok, ok, Su... ¡para ya! en seguida me levanto... - hasta el estómago le había comenzado a doler de tanto reír, trataba de recuperar el aliento tirado en la cama con los brazos extendidos... - quería dormir un poco más... -

- ha sido suficiente, son las once de la mañana, Chunnie... - Xiah lo había liberado con aquel pequeño grito que le lanzó para que lo dejara en paz, pero tenía una sonrisa de suficiencia en su boca, si alguien era capaz de sacar (y también de meter) al pelinegro de su cama, ese era él, que conocía bien los puntos débiles de su pareja.

- pero no hay nada que hacer... - argumentó el chico, estirándose para sacar la pereza de su cuerpo, bostezando largamente. Se levantó y miró a su novio... - porqué no me dejaste dormir un poquito más... - puso un puchero adorable con los labios en trompetilla poniéndole morritos de niño bueno.

- porque es tardísimo y no has comido nada, anoche apenas si cenaste algo porque corriste a la cama... - Junsu se cruzó de brazos, como si lo estuviera regañando, aunque su voz es tan tierna que nunca le funciona esa postura de enojo... - y necesitas alimentarte además de dormir, flojo.

- eres peor que Jae ahora que es la auténtica madre de ésta familia... - metió las manos bajo el pijama, rascándose perezosamente la pansa, andando fuera de la habitación.

- aún así me amas, y no hagas eso que me pones a tono y no hay nadie en casa... - le dijo con una sonrisa pícara, Micky se sonrojó... - derechito a la cocina, Jae dejó comida en el micro, caliéntela y come, después te duermes otra vez si quieres... - el delfín se dedicó en tanto a ordenar la cama que comparte con su novio. Después de que las parejas se dieran a conocer, habían decidido cambiar de departamento, al manager le habían lanzado una gran mentira acerca de la necesidad de una casa con más habitaciones... “para guardar todo lo que nos regalan las fans”... ese había sido el argumento principal, base de una serie de sandeces que por gracia divina el manager se había creído. Así ahora contaban con un departamento con cuatro habitaciones, una para Min, otra para Jae y Yunho, la de Junsu y Yoochun, y la última repleta de los obsequios de sus adoradas seguidoras.

......

El majestuoso hogar de los llamados 12 Grandes se levanta imponente en la montaña más alta y árida de Grecia, oculta para la vista humana, rodeada de enormes paredes rocosas que resguarda en su interior el templo mayor, El Olimpo de los Dioses de la antigua mitología greca.

Sentado en el trono, Zeús, el Dios de Dioses, Señor de la Tormenta y poseedor del poder más grande sobre la Tierra, aguarda pacientemente la llegada de su hermana Démeter, la Diosa de la Fertilidad.

- Artemisa ha estado jugando otra vez en La Fuente... - una voz dulce y suave se escuchó en aquel inmenso lugar.

- Démeter, no sueles venir al Olimpo... - el imponente hombre de largas barbas blancas y unos ojos azules penetrantes recibió con una cordial reverencia a su hermana.

- me preocupa las ideas que pueda tener tu hija, Zéus; conoces bien sus caprichos... - tomó asiento a lado de su hermano... - tu templo nunca ha dejado de ser majestuoso... - enormes pilares se alzaban sosteniendo la estructura de piedra, el piso compuesto de mármol blanco, todo el edificio estaba ataviado con figuras de oro, plata y piedras preciosas.

- ¿mi templo? no olvides que el templo es la casa de los Dioses... - aclaró, indignándose por brevedad, un trueno resonando en los cielos.

- tan mal carácter como siempre... - suspiró la diosa, hermosa mujer de esbelto cuerpo, piel blanca, ojos marrones y una larga cabellera castaña que caía a raudales por su espalda hasta el fin de su columna, no aparentaba más de 30 años. Sus movimientos y gestos eran pulcros, propios de una diosa con la virtud de la paciencia materna. Vestía un largo vestido blanco que rozaba el suelo con su vuelo, precioso atavío de seda con tejidos de flores en hilos de colores que brillan como metal.

- decías algo sobre Artemisa... - acotó el Dios mayor, haciendo caso omiso del comentario de su hermana.

- sé que ha estado entrando en los templos mayores para observar a la humanidad, me preocupa su impulsividad, su eterna juventud hace de su mente una fuente de caprichos e inmadurez...

- es por eso que se le otorgó el dominio de los bosques y los animales, ahí se divierte acompañada de sus ninfas y no se mete en demasiados problemas. Es joven e inmadura, pero se esfuerza en cumplir con sus deberes divinos...

- la Fuente de los Espejismos es su más reciente diversión, pasa horas observando algo en especifico, y por la forma en que le brilla la mirada y sonríe, creo que trama algo.

- hablaré con ella... -

- terminará por convencerte, raras veces eres capaz de negarle algo a ella o a Atena...

- ¿entonces?... - la paciencia agotándose, rayos rugiendo en los cielos.

- déjala a mi cargo un tiempo, es hora de que comience a madurar...

- de acuerdo, aunque...

- lo sé, tiene su carácter... - sin decir más nada, se despidió de Zéus con una reverencia y encaminó sus pasos hacia el templo de la Fuente de los Espejismos.

......

Artemisa, joven que aparenta unos 18 años, de hermoso rostro, cuerpo estilizado y una piel pálida como la luna, con un largo cabello ondulado que parecían finos hilos de oro y el color de los océanos en sus ojos, se encontraba de pie ante la Fuente de los Espejismos, un estante circular de agua mágica en el que se refleja el mundo, obediente a las órdenes de los 12 Grandes muestra todo aquello que se le pide. La Diosa de la Luna está entretenida observando aquélla particular forma de vida...

- no los entiendo... - susurró la diosa, una sonrisa traviesa curvándose en sus finos labios rojos.

......

Unos minutos más tarde ambos jóvenes, con gafas oscuras, jeans, sudadera holgada y gorra (para tratar de pasar sin ser reconocidos) comían helado sentados en una banca de un parque cerca de su departamento para disfrutar de la vista, tonos verdes de diversas intensidades y colores cálidos vestían aquél lugar de recreación.

- Kohei le ha dicho a Min que le gustaría presentarle a su familia la próxima vez que vayamos a Japón... - el castaño se llevó una cucharada de helado de frutillas a la boca, saboreando esa sensación dulce que deja cuando se derrite en su interior y la frescura cuando recorre su garganta.

- en serio... tenemos conciertos el próximo mes en Tokyo... - respondió apenas consciente de ello, el pelinegro estaba más concentrado en observar a su novio que otra cosa, incluyendo comer su propio helado.

- deja de mirarme así, me pones nervioso... -

- es que me parece muy sexy la forma en que te relames cada que pasas el helado... - si por él fuera, le haría el amor ahí mismo. Xiah sintió la mirada cargada de deseo de su novio y se sonrojó violentamente.

- deja de pensar cosas, estamos en un lugar público, ratón pervertido... - intentó espabilarlo, sin mucho éxito...

- mis pensamientos no los puede ver nadie en éste lugar público... - retomó la tarea de comer su helado, imaginando lo divertido que sería degustar ese dulce embarrado en...

Un chorro de agua fresca lo empapó por completo. Xiah había abierto una toma de agua para mojarlo y bajarle la temperatura a su novio, aunque ahora corría muerto de la risa lejos de su alcance. En unos minutos más de carrera ambos jóvenes se encontraban dentro del departamento, besándose apasionadamente, despojándose lentamente de sus ropas...

......

- Artemisa... - la nombrada soltó un gritillo de sorpresa, siempre que Démeter la llamaba se sentía como si fuera su hija y estuviera a punto de recibir una llamada de atención... - qué observas querida...

- nada en particular... - un ligero movimiento de su mano desapareció la visión, dejando solo la vista del agua cristalina.

- a través de los siglos has encontrado en ellos más bien apatía... - Démeter se acercó a su lado, un gesto de mano volvió a mostrar lo que antes veía Artemisa... - entonces, ¿porqué es que llevas semanas observando a éstos humanos en particular?

En la Fuente de los Espejismos se vislumbró cómo Junsu y Yoochun entraban en la ducha, aún besándose y acariciándose con fervor. La Diosa de la Fertilidad hizo otro movimiento de mano para que la imagen despareciera, mientras esperaba por la respuesta de la Diosa de la Luna.

- no los comprendo... a ellos en particular... no son como los demás... su amor, su forma de amar es diferente, desean lo que no pueden tener, van en contra de lo que para el resto del mundo es normal, guardan en secreto lo que más felices los hace... simplemente no los entiendo... -

- y porqué quieres comprenderlos... -

- porque así entendería la postura de Atena defendiéndolos a todos a través de los siglos... porque así entendería a la misma Afrodita, quien dice que el amor es un privilegio que solo los humanos saben valorar... porque así entendería porqué mi Padre aún conserva la existencia de esa raza... -

- para comprenderlos, no necesitas solo observarlos, necesitas acercarte a ellos, vivir entre ellos, convivir como uno de ellos... necesitas relacionarte con los humanos... - explicaba la diosa Démeter, mostrándole en la Fuente imágenes de diversas situaciones de la humanidad... - para eso necesitas entender sus sentimientos...

- no quiero convertirme en humana... - respingó Artemisa, haciendo un berrinche cual niña pequeña.

- nadie ha dicho que te conviertas en humana... - Démeter decidió que por ese día era suficiente charla con la diosa de la Luna, testaruda como su padre, renuente de relacionarse de ninguna forma con la raza humana... - volveré a mis aposentos, pasaré un tiempo en el Olimpo.

Artemisa era más una adolescente rebelde que no buscaba convertirse en adulta, no le gustaba que nadie le diera órdenes ni intentara convencerla de hacer algo que no quería. Detestaba a la humanidad, le molestaba la forma de vida de esos humanos...

- qué clase de broma es esa de llamarse Dong Bang Shin Ki, Dioses Nacientes del Este... Dioses... me molesta que los humanos siempre intenten asemejarse en algo a nosotros, cuando el único poder que parecen tener es el del caos... - volvió su atención a la Fuente, una nueva imagen vislumbrándose en ella...

........

Junsu y Yoochun estaban sentados en el sofá, viendo una película llamada "Stomp the Yard" (n/a: es una película de breakdance muy interesante, y no, tampoco tengo ningún derecho sobre ella u_u!), la habían rentado después de su refrescante ducha compartida.

- Chunnie?... - su novio lo atendió con una especie de gruñido que le indicaba que continuara, aunque el castaño presentía que estaba más que metido en la película... - ¿has pensado en formar familia?

Efectivamente, el morocho había estado más que entretenido con los movimientos de break de los jóvenes actores que protagonizan el film, pero esa pregunta fue más que suficiente para que su atención se volcara hacia su pareja.

- bueno... no últimamente, Su... - sinceró el pelinegro. Y tuvo un poco de temor ante la pregunta, ahora parecía encajar la actitud que tenía en ocasiones el castaño, siempre que veía niños pequeños, sobre todo recién nacidos, los ojos le brillaban de forma especial, entre nostálgica y soñadora. Se podía quedar embelesado mirando a una mujer embarazada, y siempre notaba que el chico se llevaba una mano al vientre, como si deseara poder hospedar a un bebé propio ahí. Y lo que Micky más temía, era que Junsu se fuera a aferrar a algo verdaderamente imposible (hasta donde da su capacidad mental)...

- yo... cuando me enamoré de ti y entendí que mi felicidad jamás estaría a lado de una mujer me llegué a preguntar, algún día desearé tener hijos? formar mi propia familia?... pero, yo sabía que no podría, no como el resto de las parejas heterosexuales, la ciencia y la tecnología todavía no han llegado tan lejos como para embarazar al género masculino, es más, pienso que no estamos biológicamente capacitados para hacerlo algún día... sin embargo, aunque apenas tengo 21 años, últimamente he sentido grandes deseos de poder formar una familia... no digo que ahora... - se apresuró a aclarar al notar que Yoochun palidecía... - pero, tampoco digo que piense en la adopción, ni mucho menos casarme con una mujer... - sonrisa sarcástica... - eso de madre sustituta tampoco me convence, al final el bebé tendría solo la carga genética tuya o mía... he pensado, qué tan difícil me resultará desear algo que nunca va a poder ser... me encantaría tener hijos biológicos contigo, hijos solo tuyos y míos, pero eso no es humanamente posible y no creo en magia ni milagros, digo, no para nosotros, que Dios ha de estar muy molesto siendo que vamos en contra de su legado... -

- Susu ah... - le tomó el mentón, haciendo que calle y le preste atención... - perdóname... - los ojos oscuros de Yoochun comenzaron a derramar silenciosas y gruesas lágrimas, entendía a su novio, porque él lograba sentirse como él, por más que se amaran, por más que pudieran desear un hijo propio, aquello iba a ser simplemente imposible... - Te Amo más que a nada en éste mundo, y definitivamente quiero morir a tu lado siendo un par de ancianos que caminen con bastón, pero; lamento saber que nunca podré darte ese trozo de felicidad, que no podremos ser... - su novio puso un dedo sobre sus labios, negó con la cabeza mientras sonreía con ternura.

- soy feliz así... - acortó la distancia y lo besó dulcemente, después besó el camino de las lágrimas que derramara por ambos... - quién sabe, si me llegara a embarazar puede que no me aguantaras, con la de cambios de humor que ya me cargo... - eso hizo sonreír a su novio.

- te adoraría más de lo que ya te adoro, mi delfín travieso... - le acarició las mejillas y volvió a besarlo, con la misma ternura que fuera besado antes... - no crees que te llegó un momento de reflexión en un momento un poco raro?

- oye, esa película igual tiene algo de trama, no creas que es puro baile y ya... - se defendió ya con mejor humor el castaño, ambos volviendo a atender el televisor.

- y cómo sabes, no que no la habías visto... -

- ay Chunnie, existe algo que se llama Sinopsis, sabes... -

........

La Diosa de la Luna se llevó una mano a su mejilla, ahí, resbalando tímidamente, una lágrima... - realmente no los entiendo... - el agua cristalina volvió a tomar lugar. Artemisa decidió salir de ahí, tenía demasiadas dudas, era extraño cómo, por más intentos que ha hecho a lo largo de los siglos que su inmortalidad le ha permitido existir, jamás ha comprendido a la raza humana. Aún cuando no niega que ha otorgado algunas de sus virtudes a algunos mortales a lo largo de la historia.

En sus aposentos, Démeter se apartó de la vasija de agua donde había podido observar a Artemisa, (n/a algunos dioses poseen la facultad de observar a otros con sus poderes, entre ellos solo se cuentan Zeus, Hera y la misma Démeter, según yo, claro n_n)

- si quieres comprenderlos, te daré un motivo para ello... -

Artemisa volvió a sus bosques, su astro guardián, la Luna, brillaba intensamente en el firmamento, hacía un aire frío pero era clemente con ella, apenas acariciando su piel. Había cambiado su elegante vestimenta por los ropajes de una amazona, un top de piel de lobo cubría su pecho, no llevaba mangas y dejaba al descubierto su vientre. Portaba una suerte de short de piel de oso y unas botas hasta casi las rodillas. Sus pasos ágiles y veloces se escuchaban apenas como susurros de la noche. Llevaba su arco en una mano y su vista perseguía con la exactitud de un águila a su presa. Se detuvo entre unos matorrales, tomó la flecha, acomodó su arco y apunto en el blanco exacto... pero nunca disparó, las palabras de esos mortales se repetían en su mente, la desconcertaban, le producían una sensación indescriptible.

- no logro entenderlos... - se repitió una vez más.

Sintió una energía muy familiar irrumpiendo en su bosque. Escuchaba un canto bello que daba la sensación del silbido del viento entre las hojas de los árboles, era una melodía suave que le inspiraba...¿amor?... sus pasos la llevaron a un pequeño monte, en lo alto, la figura de Démeter desprendía una luminosa blancura, se acercó en silencio, con sigilo, no quería que interrumpiera tan grato canto por su presencia, pudo notar en el mirar de la Diosa de La Fertilidad cierta intensidad y de sus ojos emanando una especie de luz dorada que le calmaba el alma. La melodía se dejó escuchar por varios minutos más, su voz era tan suave y armónica, que al fundirse con los sonidos propios del bosque era simplemente maravilloso.

- te encomendaré una misión... - finalmente, Démeter fijó su atención en la joven.

- acerca de qué... - no sabía por qué, pero tenía el presentimiento de que aunque no estuviera de acuerdo, no sería capaz de negarse a la petición que se le hiciera, ¿la habrá hechizado acaso su canto?

- quiero que supervises personalmente el curso de un embarazo... - la diosa castaña se acercó a la rubia... - eres después de todo la Diosa de la Luna, tienes la virtud de la protección de los embarazos, ¿no?

- ¿personalmente? significa eso que esperas que vaya a La Tierra y me mezcle con los humanos...

- sí, eso es lo que significa... - Démeter le sonrió como una madre cuando trata de transmitirle a su hijo la seguridad que necesita para hacer una proeza.

- a qué mortal tengo que cuidar... - aceptó resignada... o tal vez interesada?

- antes que eso, necesitas ir con Atena y Afrodita... -

- ¡qué! - exclamó en evidente descontento, pero la Diosa de la Fertilidad ya había desparecido en una estela de polvo dorado.

Démeter regresó a La Fuente de los Espejismos, la visión que le mostraba era tierna, DBSK dormía tranquilamente, teniendo sueños agradables.

- es bueno que Morfeo les de sus bendiciones... - en la palma de su mano apareció un pequeño bolso de terciopelo, de su interior extrajo unos polvos que brillaban con los colores del arcoíris, los dejó lentamente sobre las aguas mágicas de La Fuente... - si vuestro deseo es puro os concederé tal... - los polvos parecían adentrarse en el agua como si éste no fuera más que una cortina etérea entre dimensiones.... - Fecundare ad vita... - susurró, los polvos se impregnaron en aquella imagen siguiendo un camino específico.



Continuará.....









ADVERTENCIA: Lemon

CAPITULO 2. ¿QUE YO QUÉ?

*****

El generoso astro sol dejó libres sus rayos de luz con la puntualidad del alba. El reloj marcó las 6:00 am e inmediatamente el sonido aturdidor del despertador ocupó toda la habitación.

Yunho alargó el brazo tanteando la mesita de noche a lado de su cama, buscando adormilado el objeto molesto e inoportuno que lo había sacado de un placentero sueño. Sintió un roce agradable sobre su pecho e inmediatamente después de eso el sonido cesó, Jae se había encargado personalmente de apagarlo.

- Buenos días Yunnie… - el chico ahora llevaba su cabello de color castaño oscuro con algunos mechones claros. Le dio un suave beso a su novio, disfrutando de esa suavidad en sus labios que tanto adora.

- buenos días JaeBoo... – el moreno, con su cabello color castaño medio, lo atrajo en un abrazo obligándolo a posarse sobre su cuerpo, logrando que sonriera con timidez, no importa cuántas ocasiones haya sido suyo en la intimidad, siempre se cohíbe con sus gestos… - me encanta tu aroma… - escondió su rostro en el cuello de su novio, aspirando con deleite su blanca piel.

- estás loco, sabías… - Jae no encontraba nunca una sola palabra que describiera la actitud de su pareja para con él: romántico, caballero, apasionado, cursi; sería mejor simplemente decir, enamorado. Tenía detalles únicos, siempre haciéndolo sentir especial, aunque nunca tuviera respuesta para frases como: “tienes la voz de los mismos ángeles” “no hay ser más hermoso que el que tengo entre mis brazos” “te hago el amor todos los días, a todas horas, me basta con pensarte”

- ¡JaeBoo!... – el aludido enfocó su mirada “cuándo habían cambiado de posición”… - te quedaste absorto… - anunció el moreno besándole despistadamente el cuello.

- lo siento, no me percaté… - lanzó un suspiro, los labios de su novio subiendo a sus mejillas hasta apoderarse de su boca, probándole lentamente… - hay que levantarnos ya… - Yunho hizo un puchero resignado, se dejó besar en la nariz, sabía que esa era la forma de su Boo de decirle “Te Amo” sin palabras.

Cerca de las 8 am se encontraban los cinco a la mesa, desayunando tan tranquilamente como Junsu y ChangMin lo permitían, con sus típicas peleas de hermanitos, chistes y bromas (no siempre buenos) que en más de una ocasión ha logrado que alguno se atore con la comida o el agua.

- ya viste, así demuestras lo mucho que lo amas… - acusaba el menor al castaño, y es que sus malos chistes hicieron que Yunho escupiera el jugo en el ratón. Jae sonreía divertido en tanto le palmeaba la espalda al moreno, amaba a su familia tal como está ahora.

- ¡no fue mi culpa!... – tomó una servilleta de tela para limpiar el rostro de su novio, aunque su ropa no tuviera mucho arreglo… - Chunnie, de verdad, no fue mi intención.

- lo sé, Susu ah, no te preocupes… - retiró las manos del castaño para pararse. Yunho ya había dejado de toser y Junsu estaba al borde del llanto, y es que la ropa que traía el pelinegro era nueva y había estado tan contento de adquirirla, que realmente se sentía culpable de que ahora estuviera toda manchada… - hey… - le tomó el mentón con una mano y con la otra le limpió un par de lágrimas rebeldes… - me encanta que seas así, me encanta que todos seamos así… - paseó su mirada por los otros tres, que sonreían por la tierna escena… - no me importa que generalmente Yunho termine escupiéndome y manche mi ropa, aunque sea nueva y de diseñador… - bromeó, su novio sonrió… - nunca dejes de ser mi delfín travieso… - le dio un suave beso, a estas alturas el castaño ya estaba más que contento. Aunque estaba muy sensible últimamente… - voy a cambiarme.

Llegaron con puntualidad a la disquera. Pasaban hasta la hora de la comida en la Sala de Grabaciones montando las canciones de su siguiente material, haciendo ajustes en sus voces y demás. Por las tardes ensayaban las coreografías correspondientes para la serie de conciertos que arrancarán en tierras niponas dentro de algunas semanas.

A decir verdad todo iba la mar de bien, a pesar de que las actividades eran prácticamente una rutina, todos los días era una aventura. Vaya! Que trabajar con tu novio y no poder hacerle mimos ni besarle a tu antojo era toda una odisea, dado el montón de gente que iba y venía cooperando en la organización de sus conciertos, y los ensayos con los bailarines (cosa que hacía muy feliz a Minnie porque así podía ver más a Kohei)… ¡que ni en el WC se tenía privacidad!

- porque será que a todos les da por venir cuando intento raptármelo aunque sea por cinco minutos… - pensaba con frustración el pelinegro, lavándose las manos mirando de soslayo a Junsu que conversaba animadamente con otros tres chicos, y es que el delfín no puede evitar involucrarse cuando el tema es Futbol.

…………

- y porqué tengo que cambiar mi apariencia… - cuestionó dramáticamente la menor de las tres diosas ahí presentes.

- ¿no escuchaste una sola palabra de todo lo que dije? – suspiró al borde de la desesperación la Diosa de la Sabiduría. No era que no fuera paciente, era que su hermana Artemisa y ella tenían una añeja rivalidad y ahora se veía obligada a “ayudarla” como prometió a Démeter haría.

- claro que te escuché, no creas que por ser la diosa de la sabiduría yo no soy inteligente… - espetó la rubia. Afrodita solo veía divertida esa riña mientras se limaba sus perfectas uñas.

- entonces, cómo es que no entiendes que debes cambiar tu apariencia, que no tienes sentido común…

- como vuelvas a insultar mi inteligencia te juro que… - y ahí estaban, una con arco y flecha apuntando directo al corazón de su hermana; y ésta, sosteniendo su báculo dorado lista para iniciar una batalla eterna (n/a no se preocupen, no habrá nada de Saint Seiya, lo tengo atravesado u_ú)

- niñas, por favor… - intervino la Diosa del Amor, colocándose al medio de ambas.

- ¡no soy una niña!... – gritaron al unísono, fulminándola con la mirada, bajando las armas.

- me alegro, entonces, como las adultas que somos, llevemos la fiesta en paz, quieren, si me hacen enfadar le saldrán arrugas a mi tersa piel… - en su mano se materializó un espejo, sus dedos deslizándose con delicadeza por su rostro mientras acomodaba también algunos mechones de un color plateado luminoso, lacio, brillante y largo. ¡Vaya! Que una de sus principales virtudes es la belleza. Posee una piel bronceada, enormes ojos verde esmeralda, labios gruesos de un tono rojizo escarlata, una silueta de proporciones exactas y una buena dosis de vanidad.

- es lo único en lo que puedes pensar… - comentó con lasitud Atena, doncella hermosa de cabello azabache (n/a no quise describirla como en el anime) con destellos azulados, ojos color miel y tez clara, figura esbelta y personalidad amable (excepto con sus eternas rivales Afrodita y Artemisa)

- eso, y el hecho de que no quiero pasar toda una vida discutiendo con ustedes. Mira, Artemisa, lo que Atena pretende que comprendas es que si te presentas tal como luces ahora nos tiras el teatrito que con tanto esmero se ha montado Démeter… - Atena rodó los ojos, Artemisa estaba de brazos cruzados y la palabra berrinche escrita en su expresión.

- “demasiado convivir con la humanidad” - lo que trato de decir… - interrumpió Atena… - es que si te vas a presentar en sus vidas debes parecer madura y profesional y con esa pinta de muchacha de 16… - (“18…” - masculló Artemisa, pero fue ignorada…) - no les vas a inspirar ni un poca de confianza.

Artemisa se sintió ofendida pero supo controlarse, porque ahora sí había comprendido toda la palabrería que le soltar antes su hermana.

- está bien… de cuántos años crees conveniente que luzca… - preguntó ya más relajada. Atena abrió los ojos con sorpresa, su hermana, poseedora de las virtudes de la caza y una personalidad un tanto salvaje ¿se dirigía a ella con tal civilidad?... - ¡hey! No tengo una eternidad para ti, sabes… - volvió a perder los estribos.

- “era demasiado bueno”… - unos 28 estará bien.

- ahora que lo pienso, tú porqué estás aquí… - cuestionó a la peliplateado (quien hacía aparecer un closet en medio de la habitación) mientras adquiría rasgos faciales maduros y su cuerpo asumía nuevas proporciones.

- necesitas vestir apropiadamente… - varios conjuntos levitando alrededor de la rubia, quien miraba con susto la sonrisa de Afrodita.

………….

La noche aún era joven y él se sentía demasiado necesitado de saborear sus labios, sentir su piel y alcanzar la gloria apresado entre sus piernas. Junsu se cambiaba con el pijama en la habitación, Yoochun debía estar duchándose aún. Estaba tarareando una canción cuando reconoció aquellos fuertes brazos alrededor de su cintura, abrazándole por detrás.

- te he extrañado tanto… - susurró el pelinegro con voz seductora, haciéndole estremecer de pies a cabeza por esos besos que repartía desde la base de su nuca hasta su cuello, acariciándole el pecho, rozando su entrepierna.

- mmhhh… Chunnie, aahhh… nos, nos van… a escuchar… - articuló entre suspiros y jadeos, la temperatura elevándose.

- no te preocupes, yo me encargo de que no lo hagan… - giró el cuerpo de su novio para poder atacar cómodamente esa boca dulce en un ardiente beso mientras sus manos no paraban de repartir caricias por su desnuda espalda, apretándole el trasero y jugando con el elástico del pantalón del pijama, bajándolo lentamente.

Xiah tampoco se hizo de rogar, hacía días que no intimaban y lo extrañaba horrores. Así que, uniéndose al enemigo (sì, cómo no, n_n), retiró hábilmente la molesta toalla que le impedía palpar aquella zona de su anatomía, acariciando con urgencia, ambos gimiendo entre los besos, ahogándolos apenas para que no se escuchen más allá de esas cuatro paredes.

Pronto sus cuerpos desnudos se acoplaron a la perfección en un exquisito vaivén, gimiendo por lo bajo, besando aquí y allá, aferrándose con egoísmo al otro cuerpo. Las embestidas eran cada segundo más fuertes, más rápidas y profundas. Cuerpos perlados de sudor, ardiente deseo circulando por venas, acercándolos a esa deliciosa explosión de sensaciones. El conocido calor concentrado en el bajo vientre, un mutuo deseo en sus mentes, una última estocada, una última fricción, un gemido ronco que se ahogó en un beso tembloroso motivado por los espasmos del orgasmo.

En el instante en que la esencia de Yoochun ocupó con su candor el interior de Junsu, y los amantes se fundían en ese beso, una radiante luz se consumió en el vientre del castaño.

- Sarang hae, Susu ah…

- y yo a ti, Chunnie….

…………

Artemisa caminaba por los largos e imponentes pasillos del Olimpo, no dejaba de pensar en aquellos humanos, le intrigaban como nunca lo hiciera ningún otro ser sobre la Tierra. Era simplemente que no lo entendía… y le molestaba.

Le molestaba porque no lo comprendía, ella en su inmortalidad y poderes divinos se sentía sobrepasada por algo tan burdo e inconsistente, algo que solo los humanos valoran como si en verdad fuera el tesoro más preciado existente, algo… algo que solo una de su misma clase mantiene como estandarte y es su virtud divina… algo, llamado, Amor.

Como diosa, no tiene el poder neto de la fertilidad, si bien es cierto que entre sus virtudes está la protección de los embarazos. Por eso, entró a hurtadillas en los aposentos de Démeter y tomó un puñado de los polvos contenidos en aquel bolso de terciopelo, guardándolos en un diminuto frasco. Corrió sigilosa de vuelta al Templo de la Fuente de los Espejismos, observó unos segundos aquella imagen…

- solo quiero saber si es amor de verdad, solo quiero comprenderlo… - esparció los polvos que rápidamente parecieron pasar a través del agua, impregnando aquellos cuerpos… - fecundare ad vita… - proclamó e inmediatamente se marchó a sus aposentos, sin darse cuenta de que había sido observada.

- me parece que ahora tendrás dos motivos para acercarte y comprender a la humanidad… - sonriendo, Démeter se alejó de ahí.

………..

Con gracia furtiva eran repartidos besos por todo su pecho, apenas roces que sensibilizaban su piel y lo hacían suspirar de deseo. Caricias que parecían el roce de la seda con la calidez del mismo sol, incrementando su temperatura corporal lentamente en una tortura delirante que ponía su mundo de cabeza y lo hacía pedir más de esas muestras de pasión.

Las caricias sobre su erección eran realmente placenteras, alejaban de sus pensamientos la sensación de dolor ante aquella invasión primeriza en su entrada, todavía no estaba seguro del porqué había aceptado cambiar roles esta vez, es más, no recuerda exactamente en qué momento la idea de sentirse poseído por él le había incluso robado el aliento, pero tenía claro algo: eso los unía aun mas.

Jae estaba demostrando ser un amante multifacético que satisfacía absolutamente todas sus más eróticas fantasías, su imagen tierna seguía ahí, revistiendo con su mirada la pasión con la que sus caderas se embisten contra su cuerpo. Era simplemente perfecto sentirlo dentro, percibir cómo sus paredes abrazan la virilidad de su novio y la forma en que con cada estocada llega más profundo en su interior. Era la primera vez que Yunho tomaba el rol pasivo, y el placer era igual de intenso, saber que es solo su nombre el que su Boo pronuncia con aquel goce, gimiendo en su oído, lo volvía loco, lo hacía acelerar el ritmo y alcanzar el éxtasis a la par que su pareja.

- no te he hecho mucho daño, verdad, Yunnie… - su respiración aun estaba acelerada, y su rostro todavía mostraba el placer que había sentido al liberar su esencia en el interior de su novio.

- ha sido fantástico, enloquecedoramente maravilloso… - el cuerpo de su novio descansaba sobre el suyo, la temperatura de sus cuerpos descendiendo a la normalidad. Yunho enredaba sus dedos en el cabello de Jae, aun húmedo por el sudor del momento.

- gracias, por haberme concedido este deseo… - le besó la nariz, su gesto exclusivo para decirle “Te Amo” sin palabras.

- fue, literalmente, un placer… - ambos sonrieron… - ¿Boo?

- dime…

- es mi turno… - el moreno reinició las caricias, los besos, los susurros, despertando de a poco la líbido en ambos.

…………
Algunas semanas después

Era uno de los pasos más sencillos, pero Junsu sentía que ya no daba para más, desde que se levantara esa mañana se había sentido algo cansado y todo el día se ha sentido desmotivado para hacer nada.

- siento como si llevara 24 horas practicando sin parar… - pensó, suspiró con desgano e intentó nuevamente hacer su paso. Todo a su alrededor comenzó a dar vueltas y al instante se desvaneció dando un golpe seco contra el suelo.

- ¡Su! – Yoochun fue el primero en socorrerlo, ese era el segundo desmayo en los últimos días y ya era preocupante para todos.

- toma, acércalo a su nariz… - Jaejoong le pasó un algodón empapado en alcohol. A los pocos segundos el castaño abrió los ojos, suerte que no había nadie más por ahí en esos momentos.

- que pasó… - estaba algo aturdido, su novio le ayudó a ponerse en pie… - ¡ay, mi traserito!... – y de no ser por lo importante de la situación, todos habrían reído por su comentario.

- te desmayaste, otra vez… - informó Micky, con evidente preocupación por el estado de salud de su novio.

- solo es cansancio… -

- los desmayos no son buen signo de salud, tómate un descanso… - ordenó sutilmente el líder.

- la verdad, te voy a tomar la palabra… - se sentó en el piso, recargado en una de las paredes mientras tomaba agua. Realmente sentía que le pesaba todo el cuerpo.

- no te ofendas, pero no crees que hemos tenidos temporadas más cargadas y tú eres siempre el último en dar señales de cansancio… - el pelinegro lo miró con el ceño fruncido, por lo que Changmin apresuró la intención de su comentario, antes de que su hyung se le fuera a lanzar a los golpes… - solo digo que considerando que llevas días diciendo que te dan calambres por las mañanas, que en la tarde apenas si oliste la comida ya estabas en el baño deponiendo y te has desmayado dos veces, podrías estar enfermo de algo, deberías examinarte…

- ¡irás al médico! – afirmaron al unísono Yunho (como buen líder y appa que es) y Yoochun (como buen novio preocupado)

- pero no es nada, solo debo tomarme las cosas con un poco de calma unos días y luego estaré como nuevo… - intentó zafarse el castaño, poniendo una de sus mejores sonrisas.

- al primer mareo, náusea o calambre que presentes, te llevo al médico y no se habla más… - advirtió el ratón.

- bueno, supongo que en este caso pesa más tu palabra… - comentó divertido el moreno, viendo que como líder había sido desplazado puesto que el delfín asintió como niño bueno a las palabras del ratón.

- perdón… - se excusó apenado Micky.

- don´t worry, más o menos iba a decir lo mismo… -

Xiah ya no se movió de su sitio ni ensayó en lo que quedaba de la jornada, y visto que su appa no había dicho nada, se quedó descansando hasta que fue hora de regresar a casa.

- Yunnie, ¿no crees que estás comiendo mucho?... – señaló Jae con timidez, visto que su novio se llevaba otra barra de chocolate a la boca mientras conducía.

- ¿eh?... tengo hambre, Boo… - respondió sin mayor importancia.

- al menos ahora carga con sus propios chocolates… - pensó aliviado el menor, y es que el bolso de Minnie había sido saqueado por el líder en días anteriores, dejándolo sin sus sagrados postres.

Durante la cena las cosas estaban algo, peculiares. Yoochun mirando cada 30 segundos a Junsu por si le hacía caras raras a la comida. Changmin ignorando su plato puesto que estaba de lo más entretenido con su móvil mensajeándose vaya a saber dios qué cosas con Kohei. Jae mirando preocupado como Yunho devoraba su segundo platillo, y es que en la última semana ha mostrado un apetito feroz, comiendo prácticamente todo el día, que hasta de madrugada se despertaba.

- Yunnie, si sigues así te vas a indigestar… - le dijo suavemente, limpiando migajas de los labios de su novio con la servilleta.

- es que tengo hambre, Boo… - puso cara de cachorro abandonado, con los ojitos brillosos y la boca en trompetilla. Su novio sonrió… - ¿me das postre?... – Jae rodó los ojos, pero no pudo resistirse a esa expresión tan adorable; aunque, apenas si pusiera el pay con helado sobre la mesa, el moreno desapareció en un abrir y cerrar de ojos rumbo al baño.

- lo ves, terminó por hacerte daño… - sobaba con dulzura la espalda de su novio, esperando a que las arcadas le pasaran.

Transcurrieron dos días (y sin que las náuseas hubieran dejado a Yunho, ni los repentinos antojos compartidos con Junsu, quien milagrosamente había estado de lo más tranquilo) la visita al médico no pudo aplazarse más.

- Chunnie, no es importante, fue… fue por el olor a cigarrillo que me mareé un poco, no necesito ir al médico… - argumentaba el castaño, que por más que se negaba a caminar no lograba frenar los pasos de su novio, quien, literalmente, lo arrastraba por los pasillos de la disquera rumbo al estacionamiento, sin importarle las miradas curiosas que los seguían… a ellos y al grupo en sí, dado que detrás iban Jae, Yunho y Min.

- solo espero que no tardemos demasiado y podamos retomar el ensayo pronto… - decía Yunho con ligera molestia. Pero no había podido negarse porque muy a su pesar, Jae tenía razón, había que revisarse para descartar alguna infección o intoxicación, o lo que sea que le tiene en aquel estado. Y claro, de pilón que Lee So Man haya estado presente cuando él y Junsu se marearon al mismo tiempo, recibiendo explicación detallada por parte de Minnie, más la petición simultánea de Jae y Micky para acudir a la consulta, había sido imposible escaparse de ir a l médico. Además, que el manager dijera que el estado de salud de DBSK era más importante que nada casi hasta lo había conmovido, aunque aun se negara a revisarse, así que viendo la negativa en ambos chicos, ordenó a los tres se aseguraran de la visita médica.

- deja de quejarte Su, ni que le tuvieras miedo a las inyecciones… - esa era la voz de Yoochun, quien forcejeaba con su pareja para colocarle el cinturón de seguridad, ambos en el asiento trasero, junto con Min que los observaba divertido. Al frente, Jae arrancaba el motor, Yunho a su lado.

- no quiero que me atiborren de medicamentos… ¡Chunnie malo!... – exclamó con un puchero molesto porque el pelinegro había conseguido su objetivo.

- pon todas las excusas que quieras pero te van a revisar y nos sacaremos de dudas sobre la causa de tu estado de salud… el de ambos… - miró a Yunho.

Llegaron a la consulta, que gracias al cielo estaba prácticamente solo, excepto por un par de pacientes que no les prestaron atención, y el personal de la clínica los conocía bien por lo que no armaban escándalo ante su presencia, lo que no quitaba el murmullo emocionado de enfermeras.

- la dra. Missa Bin les espera, pueden pasar… - la enfermera asistente les indicó la entrada al consultorio. Aunque, ¿había dicho Dra. Missa Bin?

- disculpe, y el dr. Lee?... – preguntó con educación el menor, sus hyung´s entrando en la consulta.

- tomó su semana de vacaciones, pero la Dra. Bin es de las mejores, llegó por recomendación directa del Dr. Lee… - explicó sonriente, no todos los días se puede intercambiar palabras con el encantador Minnie (n/a babeando el teclado)

- oh, muchas gracias, compermiso… - los cinco dentro del consultorio era algo realmente extraño, pero la Dra. no mostró inconformidad, si bien solo Yunho y Junsu estaban sentados al escritorio, el resto detrás en un sofá (n/a que consultorio tan amplio y cómodo o_o¡)

- soy la Dra. Missa Bin, les atenderé en ausencia del Dr. Lee que está en unas merecidas vacaciones, pueden estar tranquilos que soy muy profesional y discreta. Ahora, pueden decirme cuál es el motivo de su consulta?... – se dirigió al castaño y al moreno, el segundo le cedió la palabra al primero.

- además de cansancio, hace algunos días me han dado calambres por las mañanas, también tengo náuseas y vómitos, mi apetito aumentó un poco, tengo antojos, he tenido mareos y me he desmayado dos veces… - soltó de corrido. La Dra. tomando nota.

- y usted, joven Yunho… -

- comencé por comer mucho, bastante a decir verdad puesto que a todas horas tenía hambre y antojos, durante el día me sentía lleno de energía pero apenas llegaba la noche me caía de sueño. Hace un par de días le tengo aversión a algunos olores, lo que ha ocasionado que vomite en ocasiones y también he tenido mareos, pero no me he desmayado.

- ¿han consumido alimentos en mal estado que pueda explicar las náuseas y los vómitos?...

- no, hemos comido siempre lo mismo todos y solo nosotros tenemos ese síntoma… - respondió el líder.

- ¿están tomando algún medicamento que pueda ocasionarles alguna alergia o que haya estado caducado?...

- yo no he tomado nada, ni siquiera aspirinas… - señaló Junsu.

- yo tampoco, Jae me ha preparado algunos remedios caseros… - explicó el moreno.

- ¿se han sobre-exigido en el trabajo?

- no… - aseguraron a la par.

- de acuerdo… - la dra, que tal como lo imaginaron es nada más y nada menos que Artemisa, llenó un par de hojas y se las pasó a los muchachos… - es una orden clínica para que se les realicen algunas pruebas, dado que no parece deberse a infección, ni intoxicación por alimentos o medicamentos, ni exceso de trabajo, son pruebas sencillas, los resultados se los entregarán en cosa de una hora y me gustaría que volvieran si no muy complicado para ustedes… - la rubia estaba siendo realmente profesional. Cosa que inspiró confianza en los cinco.

- está bien, no hay problema, volveremos más tarde entonces… - hicieron una reverencia e inmediatamente se dirigieron al laboratorio, sin revisar siquiera la orden médica que entregaron a un médico que nunca parecía poner atención a las personas, les tomó unas muestras de sangre y en una hora ya tenían sus resultados contenidos en un sobre sellado. Regresaron a la consulta, esperaron unos minutos a que la dra. terminara de atender a un paciente y después ingresaron, le entregaron los sobres a la dra. algo nerviosos tomaron asiento en espera del diagnóstico.

- realmente increíble… - susurró. Absoluta seriedad en su rostro… “realmente su deseo era puro… ¿amor sincero?”… - sé que lo que voy a decirles parecerá absurdo e increíble, una completa locura o broma de mal gusto, pero los resultados han confirmado mis sospechas dado los síntomas que expresaron anteriormente… - “la energía que despiden desde sus vientres es tan pura”… - y si el diagnóstico que voy a ofrecerles no les convence aún hay algo más que podré mostrarles para disipar dudas… - los chicos estaban muy intrigados, por la expresión tranquila de la dra. no parecía nada grave, pero… entonces porqué decía que no creerían su diagnóstico?

- disculpe… - interrumpió Min, que ya estaba de pie en medio de los asientos de Junsu y Yunho… - no puede ser que vaya a decir lo que creo, está bien que los síntomas encajen con el diagnóstico que creo que va a dar, pero, Srita. eso solo pasa en las historias que se inventan nuestras fans, no puede ser que sea eso, es imposible… fisiológica y biológicamente es imposible… ¡son hombres!... – el resto no entendía de qué iba el rollo del menor.

- lo sé, joven ChangMin, pero el diagnóstico que cree que voy a dar es justamente el correcto, cómo pasó, no puedo explicarlo, sinceramente, pero es un hecho… - el menor palideció, volvió a tomar asiento a lado e Jae y Yoochun, ahora estaban más intrigados.

- dra. puede decirnos ya qué tenemos… - urgió el líder.

- por supuesto, permítanme felicitarlos… están embarazados.

Reacciones, excepto en Minnie que ya se había desmayado de la impresión.

1. Cara de estupefacción que decía “no invente”

2. Sonrisa nerviosa y la expresión escrita en sus ojos
de “buena broma, dónde está la cámara escondida”

3. Seriedad absoluta, el cerebro procesando la palabra “embarazado”

4. palidez general y por último…

- ¿¡Que yo qué!? – gritaron al borde del colapso nervioso Yunho y Junsu. Yoochun y Jae tenían los ojos abiertos de par en par sin poder creerse todavía las palabras de la dra.



Continuará……

martes, 4 de mayo de 2010

DESEOS cap 3y4

CAPÍTULO 3. LA AVENTURA COMIENZA

*****

- bueno, al menos está siendo civilizada, yo temía que en cualquier momento fuera a espetarles su condición celestial y bla, bla, bla… - opinó Afrodita, que junto con Atena y Démeter, observaban a Artemisa y su actuar en la Fuente de los Espejismos.

- está en su naturaleza divina anteponer el bienestar de cualquier ser en formación, por eso es protectora de los embarazos… - explicó la diosa de la Fertilidad.

- y recordar que casi te suplicó no ir cuando le dijiste quién era la persona a la que tú habías destinado ayudara, y que ahora sean dos… y sean chicos… yo solo espero que lo pueda controlar, con lo impulsiva que puede llegar a ser… - comentó Atena.

- vamos a darle nuestro voto de confianza… - sugirió Démeter con una dulce sonrisa.

…………

- disculpe, dra… eso es imposible, por si no lo ha notado, somos hombres… - el moreno trata de hacerle ver a esa loca Dra. que estaba muy mal al señalar tal diagnóstico.

- claro que lo noté, hombres muy atractivos si me permite decirle… - sonrió, le encantaba saber que tenía ese poder sobre los hombres, de hacerlos sonrojar antes sus halagos. Pero Yunho estaba más ocupado en drenarse el cerebro buscando una forma de hacer recapacitar a esa loca sustituta del Dr. Lee, hombre 100% cuerdo que jamás habría dicho tal tontería. ¿Él embarazado? Simplemente no, no podía ser… Min aún estaba inconsciente y Junsu estaba como ido, con la vista perdida en ningún punto en particular y una mano en su vientre… - e insisto en que no puedo darles una explicación científica que explique cómo es que lo están, pero el hecho es ése… tómenlo como, un milagro de vida. Además, aunque tiene los síntomas, tiene razón joven Yunho, usted no está embarazado, sino su pareja, el joven Jaejoong…

El nombrado palideció aún más (si es que eso es posible). Yunho abrió los ojos con sorpresa, varias cosas pasando por su mente en ése momento.

- cómo sabe… por… por qué piensa que Jae y yo… ¿él embarazado?... – hiló, más o menos coherentemente, el moreno.

- cómo sé que es su pareja?, bueno, he visto miles de parejas pasar por mi consultorio, una aprende a observar y darse cuenta de los lazos que unen a las personas con solo una mirada. La forma en que lo mira, el hecho de que cuando yo diera el diagnóstica usted lo volteara a ver primero a él… - “¿yo hice eso?”… - y porque dice su nombre con especial cariño; ahora, ciertamente usted presentó los síntomas, pero los resultados de la prueba dieron negativo; asumo que el lazo que los une es muy fuerte y que usted inconscientemente siempre está dispuesto a cargar con los pesares de él; por otro lado, con solo ver al joven Jaejoong puedo saber que él sí que está embarazado, seguramente ha tenido cólicos, dolores de cabeza y un incremento de micción, ¿no es así?... – cuestionó directamente al mayor.

- sí… - murmuró, tragó saliva con nerviosismo, de pronto se sentía mareado y le faltaba la respiración. Yunho lo miró aún más sorprendido, como siguiera así le iba dar un ataque al miocardio ahí mismo. Cómo es que él no notó nada de eso en su novio?

- estoy… embarazado… - salió de su ensimismamiento el castaño, una sonrisa pura y brillante se curvó en sus labios. Sus ojos se anegaron de lágrimas de felicidad… - Chunnie… -

- Su, qué pasa, estás bien… - atendió el pelinegro, preocupado de que se fuera a desmayar o algo así… ¿iban a ser padres?

- ¡vamos a ser padres!... – acto seguido se aferró en un abrazo a su novio, comenzó a sollozar escondiendo su rostro entre el hombro y el cuello del ratón, sin siquiera reparar en el hecho de que estaban reafirmándose como la otra pareja del grupo ante la desconocida Dra. Missa Bin.

- Dra. dijo que podía disipar dudas con algo más… - el mayor se acercó al escritorio, tomando lugar en donde antes estuviera Junsu, el moreno le tomó la mano como muestra de apoyo. Si era cierto que iban a tener un bebé, él estaría ahí más que nunca.

- sin duda la prueba más acertada es una ecografía, intuyo que tendrán poco más de seis semanas de gestación, si es así, la ecografía nos permitirá ver al ser que se está desarrollando en sus vientres…

………

Un par de horas después, Yoochun conducía de regreso al departamento, Junsu a su lado con radiante expresión de contentura, nunca había visto ese brillo en sus ojos, pero le encantaba y era idéntico al de su propio mirar.

Jae y Yunho todavía parecían estar digiriendo la noticia, y es que sinceramente hasta el momento no habían hablado sobre familia y ahora, de pronto, por un… “milagro de vida”, el castaño oscuro iba a darle un hijo propio.

- voy a tener un hermanito y a ser tío… - comentó repentinamente el menor, por fin despertando de su letargo, sonriendo de oreja a oreja… - ¡Felicidades a los cuatro!

Ya en el Departamento…

- vamos a festejar todos, Umma, te ayudo a cocinar, hagamos algo delicioso, sí?... – el delfín estaba que no cabía de felicidad, si por él fuera habría gritado a los cuatro vientos.

- espera un momento, Junsu, quiero hablar con él antes, en privado… - el moreno se llevó a su novio a la habitación. Yoochun los miró con desconcierto.

- ¡Ay, Minnie! ¡Estoy tan feliz!… - el castaño ya se había colgado del cuello de su hermanito.

- ¡oye!... ¡me asfixias!... ¡suelta, suelta!... – batallaba el menor tratando de librarse del abrazo asfixiante de su hyung, sin éxito alguno. Yoochun solo observaba, estaba realmente contento. Finalmente podría ser completamente feliz a lado de su delfín.

En la habitación YunJae …

Ambos estaban sentados en el borde de la cama.

- sé que no habíamos hablado nada respecto a formar familia, pero… ¡wow! Todavía no me creo que esto esté pasando, que… estés esperando un hijo nuestro… - el moreno solo quería transmitirle seguridad a su pareja.

- Yunho… no estoy seguro de querer esto… - sinceró el castaño oscuro, dejándose caer sobre la cama, cubriendo su rostro con sus manos.

- JaeBoo, sé que es difícil, sobre todo para ti que eres quien lleva a nuestro hijo en su vientre… -

- es que Yunho, cómo haríamos para sobrellevarlo, para ocultarlo porque está claro que no podemos hacerlo público, cómo haremos para cumplir con los compromisos del grupo, son nueve meses, bueno ocho ya, pero igual es mucho tiempo, y un embarazo no es fácil de ocultar; imagínate, en unas cuantas semanas ya no podría hacer la mayoría de las coreografías, no sé... es demasiado... – argumentó sin parar...

- pero Jae, entiendo todo lo que dices, yo también lo he pensado, sin embargo, esto es algo que tal vez nunca se vuelva a repetir... es nuestro hijo, Boo; nuestro...

- tengo miedo Yunnie... – el chico se aferró en un abrazo a su novio, que le acariciaba tiernamente la espalda.

- también yo, pero encontraremos la solución para llevar tu embarazo, y el de Junsu, a buen término... – alentó el moreno.

- ¿me lo prometes? ¿No me dejarás en cuanto me crezca el vientre y empiece a ganar peso?... – cuestionó haciendo pucheros, viéndose realmente adorable haciendo esos gestos.

- te lo prometo, Boo; porque ahora te amo más de lo que ya te amaba... JaeBoo, vamos a ser padres... – sonrió emocionado, posó una mano en el vientre aún plano de su novio... – muero porque ya pasen los meses que faltan para tener a nuestro hijo en brazos...

- Te amo, Yunnie ah... – sonrió contento, conmovido por el amor incondicional de su pareja. Comenzaron a besarse lento, despacio, tierno... – ¿te imaginas que realmente hubieras sido tú el embarazado?... – cuestionó juguetón, acariciándole el abdomen.

- gracias a dios la naturaleza es sabia, porque tú eres perfecto para ese papel...

- porque soy muy femenino, o qué... – arqueó una ceja en fingida molestia.

- porque eres tierno...- un beso... – buen cocinero... – uno más... – hermoso... – más profundo... – gran cantante y bailarín... – más pasión... – eres la madre de nuestros otros críos... – picardía en sus labios... – simplemente te sienta bien un embarazo... – mirada lasciva...

- Yunnie tonto... – otro beso, más rico, apasionado. Las manos del moreno colándose bajo su camisa... – estate quieto...

- estaba recordando aquella noche... – instó a Jae a sentarse sobre sus caderas... – me encantó que fueras el seme... – el mayor se sonrojó... – quiero que lo repitamos más a menudo... – le sacó la camisa con una velocidad increíble, ahora besaba tiernamente ese cuello blanquecino, deslizando suavemente sus manos por su pecho y espalda...

- ¿quieres hacerlo ahora? ... – el moreno solo siguió a lo suyo, palpando por sobre el pantalón la entrepierna del castaño oscuro... – Yunnie, no deberíamos... aahhh... – echó la cabeza hacia atrás, dejándole espacio a su novio para que le besara y diera ligeras mordidas a su manzana de adán... – los chicos, es... mmhhh... están afuera, y.... aahhh, dios... – la mano del líder ya se había apoderado de su erección, preparándolo para un momento de pasión sin reservas...

...........

- ¿irán a durar mucho hablando?... – cuestionó con inocencia el delfín, seguía con la idea de preparar una rica comida de celebración. Changmin rodó los ojos ante su comentario, Yoochun sonrió con picardía.

- no creo que estén hablando, hyung... – cuando el castaño entendió el sentido de las palabras del peque, se sonrojó violentamente. A lo lejos, un gemido ronco.

- vamos a comprar algo afuera, dejémoslos solos un bueeen rato... – el ratón arrastró a su novio y a Min fuera del departamento…

- no puedo creer que se lo hayan montado con nosotros en la sala esperándolos... – Junsu todavía se sentía avergonzado, bien que tengan relaciones durante las noches cuando se supone todos duermen. Pero en el día, a sabiendas de que ellos esperaban... le daba harta pena ajena.

- no seas tan puritano, Junsu; que tú y el ratón lo hacen cada que pueden... – molestó el menor, cuando ya estaban a bordo de la van.

- pero cuando nadie anda rondando por ahí... – se defendió el castaño. El móvil del pelinegro vibró con un mensaje entrante, al leerlo solo sonrió pero no contestó... – quién era... – inquirió celoso.

- nadie importante... – aseguró Yoochun, centrando su atención en el camino pues él iba conduciendo...

- si no es nadie importante entonces dime quién era... – exigió, cruzándose de brazos, mirándole retadoramente, pero el pelinegro solo lo miró de soslayo.

- ¿estás celoso?... – cuestionó divertido...

- ¿debo estarlo?... – preguntó a su vez el castaño, frunciendo el ceño con molestia. En el asiento trasero, Min solo observaba entretenido una auténtica scene jealousy YooSu.

- claro que no... – más no respondió la primer pregunta.

- pues lo estoy, quién era... – al parecer los cambios de humor habían comenzado ya, porque Junsu sí era celoso, pero nunca había sido tan terco de sonsacarle información.

- una amiga saludándome, Yuri noona, ¿te acuerdas de ella?... – respondió el pelinegro, sonriendo por la expresión de su novio, le encantaba que lo celara, que le recordara de esa forma obsesiva que era suyo, como su delfín le pertenece a él.

- ah... – musitó Junsu, no del todo conforme, pero recordando que igual su pareja tiene derecho a privacidad; además, si es una chica (esa chica en particular) no tiene nada de qué preocuparse, cierto?

- ay delfín excepción a la regla, no seas paranoico, en dado caso si el ratón te quisiera engañar lo haría con una mujer tipo Hwang Bo o un espécimen tipo Bi Rain... – opinó el menor con la sola intención de molestar a su hyung.

- Min, no me ayudes quieres... – Micky se preocupó de que Xiah hubiera fruncido más el ceño, capaz que se creía esas tonterías, él no lo engañaría nunca con nadie.

- ahora tal vez no, pero... – comenzó a sollozar... – cuando me crezca la tripa y pese toneladas, ya no me querrás (deja vu)... – cubrió su rostro con sus manos, llorando desconsoladamente. Max se arrepintió al instante de su comentario y se juró ahí mismo no volver a bromear con eso durante el embarazo del castaño.

- Susu ah, no seas tontín, jamás te engañaría ni te voy a dejar de querer, y te vas a ver más bello con tu vientre abultado, de no ser porque no lo van a prohibir en algún momento, te haría el amor día y noche, porque me enloqueces cada día más... – conduciendo con una sola mano, el pelinegro usó la otra para apartar las de su novio y le permitiera ver su rostro... – yo solo tengo ojos y corazón para ti, soy todo tuyo y de nadie más...

- de veras, de veritas, ratoncito pervertido... – preguntó entre sollozos, sonriendo con timidez, apretando entre sus manos la de su novio.

- claro que sí, delfincillo de mi alma, Te Amo... – tomó una mano del castaño y la besó tiernamente... – te besaría en los labios, pero no quiero solo un pico y si te devoro como quiero hacerlo no estampamos en algún lado... -

- sigue conduciendo... – asintió el castaño, sonriendo de oreja a oreja.

- hyung, perdóname... – pidió el menor, genuinamente avergonzado... – no debí decir nada...

- lo sé, solo estabas jugando, pero creo que todo esto de las hormonas me ha puesto algo susceptible... – pasó su mano por encima del asiento para revolverle el cabello a Min... – mejor cuéntanos, ¿qué tal las cosas con Kohei?

- ¡super! Voy a conocer a su familia cuando estemos en Japón... aunque, como me va a presentar como su novio, estoy algo nervioso, aunque él dice que no tengo nada de que preocuparme porque sus padres lo apoyan en su preferencia...

- ah, que bonito, eso es muy bueno Minnie, no tendrán que preocuparse... le menor sonrió con marcado nerviosismo, era lógico que de cualquier forma tuviera temor... – ya verás como todo marcha bien...

- es que me asusta algo más... – bajó la mirada apenado...

- ¡no me digas que también lo embarazaste!... – cuestionó sorprendido. Micky solo escuchaba atentamente.

- ¡no!... creo que no... – meditó unos segundos, pero no, su novio no ha tenido síntomas... – lo que pasa es que ha estado muy... romántico últimamente, tiene detalles muy tiernos conmigo y... bueno, cuando le presentas tu pareja a tus padres suele ser porque quieres dar el gran paso en la relación, ¿no?...

- ¿te va a pedir matrimonio? (si bien no algo legal, espiritualmente sagrado)... – ahora sí que el delfín estaba sorprendido. Min por otra parte, había palidecido.

- Min, ¿no te habías planteado la posibilidad de que Kohei quisiera formalizar tanto la relación?... – le preguntó Yoochun, mirándolo por el retrovisor.

- bueno, francamente, no... no sé, es que... mis padres, mis verdaderos padres no saben nada aún y... no sé, estoy confundido, lo quiero mucho pero, además de que soy muy joven, no estoy seguro de amarlo... – sinceró el menor, se sentía mal por pensar así, no le gustaría llegar a lastimar a alguien tan maravilloso como Kohei.

- deben hablar de esas cosas Min... – continuó el pelinegro... – aún cuando solo puedas decirle ahora sobre confusiones e inseguridades, es mejor que quedarse callado...

- es cierto, Kohei es un chico bastante maduro, sabrá escucharte y respetar cómo te sientes ahora, igual él está seguro de lo que siente por ti, pero si tú no lo estás, háblenlo, no vaya a ser que después se hagan daño, Minnie... – secundó Junsu.

- gracias hyung´s... – el menor sabía ahora qué sería lo próximo que conversaría con su novio. Ahora bien... – eh, ¿Micky?

- ¿qué?...

- ¿a dónde vamos?... – cuestionó al ver que el pelinegro daba vuelta una vez más, pero él seguía sin reconocer el camino.

- eh... – sonrió distraídamente... – a dónde quieres ir, yo solo estoy conduciendo a lo tonto... – el menor rodó los ojos...

- ¡Chunnie!... – se exasperó el castaño... – tienes idea del hambre que tengo y tú conduciendo sin más, llévame a un restaurante o algún lado, quiero comer... – exigió haciendo berrinche.

............

Artemisa volvió al Olimpo con más confusiones de las que podía aceptar. Había esperado una reacción diferente en los chicos, quién sabe, tal vez algo similar a una solución rápida del tipo “dígame qué hago para interrumpirlo”; entiende la necesidad de un hombre y una mujer de procrear hijos, pero; ¿porqué un par de chicos desean con tal intensidad descendencia? ¿es eso amor? ¿es egoísmo?

- no intentes encontrarle respuesta a tus cuestionamientos ahora, porque no darás con ninguna que satisfaga tu inquietud... – a veces le intrigaba la facilidad en que Démeter podía leer sus pensamientos con solo mirarla.

- porqué ellos, Démeter... quiero decir, yo lo causé en Jaejoong y Yunho, pero, ¿tú porqué elegiste a Junsu y Yoochun?...

- porque tienen derecho a alcanzar la felicidad que desean...

- si fuera así, toda la humanidad viviría en un mundo de ensueño, la utopía que solo idealizan e inspira a unos pocos dejaría de ser un sueño, no crees...

- no, Artemisa, no lo olvides, la única forma en que las virtudes de los dioses cumplan los deseos de un humano es porque éste es puro, no motivado por el egoísmo ni requerido para tener poder sobre otros...

- pero ellos llamaron tu atención por algo, no elegiste a otros humanos, sino a ellos en específico, porqué...

- ¿porqué los observaste tú por semanas?... – regresó la pregunta, dispuesta a enmarañar los pensamientos de la menor tanto como sea necesario con tal de lograr acercarla a la humanidad, que deje de verles como seres inferiores o egoístas.

- no lo sé... – respondió la rubia después de un largo silencio, un cielo con tonos rozados completando aquel pacífico cuadro, dos diosas sentadas en la pileta de un monumento de mármol, rodeado aquel lugar de vegetación y sonidos naturales. Por primera vez en largo tiempo sentía que pensaba más allá de su divinidad, como un ser en búsqueda de una especie de trascendencia.

- pero lo sabrás, después de todo te has tomado ya varias molestias por ellos, no es así, Artemisa... – Démeter le sonrió con complicidad, dio la vuelta y se marchó dejando a la rubia con sus recuerdos y una ligera sonrisa curvada en su boca, comenzando a entender a la mente humana.

....................

- ¡hola! Ya volvimos... – el menor entró a hurtadillas en el departamento, asomando con cautela su cabeza por el pasillo que da a la sala, donde Jae y Yunho estaban sentado viendo la tele.

- se puede saber qué haces, Minnie... – cuestionó el líder, viéndolo son una sonrisa desde el sofá, en serio que Max podía llegar a parecerle un verdadero crío con la de cosas que se le ocurre hacer.

- asegurándome de que Umma y Appa no estuvieran ocupados... – sonrió el menor...

- ¿y Junsu y Yoochun?... – el mayor trató de ignorar el comentario de su crío, aunque el sonrojo delatara su vergüenza. Todavía no podía creer que haya hecho el amor cuando ellos todavía estaban ahí. Y más pena le daba al ver a Yunho tan despreocupado... – pervertido... – pensó...

- aquí... - el castaño venía con dos bolsas, detrás de él, su novio con... bastantes más...

- se puede saber porqué no me ayudaste, Min... – el pelinegro dejó las bolsas en el suelo, estaba sudando y agitado...

- lo hice... – el menor enseñó un par de pequeñas bolsas que había llevado, sonriendo con inocencia. Micky simplemente lo fulminó con la mirada, ya que recuperara el aliento molería a golpes a su pequeñajo hermano. Se dejó caer pesadamente sobre el sofá.

- pues qué tanto compraron... – cuestionó curioso el líder. Jae ya se había parado para indagar con sus propios ojos.

- a Su le nacieron un montón de antojos en el restaurante y pidió comida para llevar... – comenzó a explicar Min, ayudando al delfín y su Umma a ordenar aquel arsenal alimenticio.

- después fuimos al súper... y prácticamente se le antojaba todo lo que fuera comestible... – concluyó el ratón, cansándose otra vez de solo recordar la travesía.

- también trajimos para todos, no digas las cosas como si todo me lo fuera a comer yo solo... – se defendió el castaño. Yunho ya se había acercado a ayudar.

- crepas de chocolate... – el mayor sonrió complacido, era justo el antojo que acababa de nacerle cuando los chicos llegaron.

- parece que vas a alimentar una legión... – opinó el moreno... – dudo que consumamos algunas cosas para antes de que hayan caducado... – un frío le recorrió la espalda, tímidamente se giró y... ahí estaban su novio y crío middle fulminándole con la mirada...

- eres malo appa, como si no supieras que en este estado vamos a comer hasta por los codos... – Junsu comenzó a sollozar... otra vez.

- Yunho, ¡discúlpate!... – ordenó Jae, abrazando maternalmente al castaño.

- per... pero... – Min se acercó a palmearle la espalda al moreno...

- vete acostumbrando appa, los cambios de humor por la sensibilidad que ocasiona el descontrol hormonal va a ser cosa de las 24 hrs al día por los próximos meses... – el menor fue con su hermano, hablándole despacio, consolándolo. Pero el castaño no dejaba de llorar, por lo que el ratón fue a calmarlo...

- ven, delfincillo travieso, ya no llores... – Junsu se abrazó ahora a su novio... - Yunho no tenía intención de hacerte sentir mal, verdad... – la mirada del pelinegro era como un cañón apuntándole directamente. Min también lo observaba y Jae estaba de brazos cruzados esperando que se dignara a hablar. Al parecer, iba a tener que aprender un montón de cosas y rápido, si quería seguir vivo, con su novio y su hijo embarazados viviendo bajo el mismo techo, su paciencia, capacidad de improvisación y fortaleza tendrían que estar a la orden del día.

- lo siento, Junsu, me alegra que tú si pienses en todo, yo ando medio despistado hoy...- ¡bingo! Dijo lo correcto, porque el chico le sonrió, se enjugó las lágrimas y reinició la tarea de acomodar las cosas.

El día más largo para DBSK por fin terminó, aunque estaban seguros de que en los meses próximos las cosas iban incluso a ser más pesadas, había muchos aspectos de los cuales ocuparse, mucho en qué pensar, un par de embarazos que cuidar, entre otros puntos que tal vez ahora ni siquiera tengan en consideración pero que de seguro los hará pasar noches en vela y alguno que otro trago amargo. Pero confían en que el amor que se tienen diluya cualquier otra fuente de tensión.

Habitación YooSu....

Los chicos estaban tan cansados que apenas si se habían dedicado algunos besos y ahora ya se disponían a dormir...

- ¿Chunnie?

- dime...

- he estado tan contento con la noticia que en ningún momento te pregunté siquiera que opinabas, o si lo quieres tener...

- Susu ah... el pelinegro buscó la mirada del castaño, la luna de octubre estaba más brillante que nunca y su luz se colaba por las cortinas del ventanal... – claro que quiero tenerlo, en ningún momento lo dudé siquiera, estoy tan feliz de este... realmente no encuentro palabras más acertadas que “milagro de vida”, que tengo miedo de dormir ahora y que al despertar me de cuenta de que no ha sido más que un sueño... pero sentirte así, entre mis brazos, sentir tu calor, ver tu semblante radiante, lleno de felicidad, me hace saber que no es un sueño, que es real, y eso me hace muy feliz...

- de verdad, Chunnie, ¿te emociona tanto como a mí el embarazo?... – preguntó con un hilo de voz, lágrimas de felicidad acumulándose en sus ojos...

- sí, Su... todavía habrá muchas cosas que ver, tendremos que encontrar la forma de cuidar de ti y de Jae para que estén tranquilos todos éstos meses, pero... ¡por Dios! Delfín, vamos a tener un bebé propio, solo tuyo y mío...

- gracias Chunnie, gracias por estar conmigo y hacerme tan feliz... – se fundieron en un tierno beso, las lágrimas del castaño terminaron por resbalar por sus mejillas, mezclándose en un beso salado.

- gracias a ti Su, que me has estado enseñando el verdadero amor... – limpió con sus pulgares las mejillas de su novio, ambos sonriéndose con infinito amor... – Te Amo...

- I love you too... – correspondió el castaño en un fluido inglés como no siempre conseguía.

............

Las náuseas matutinas (que se contagiaron espontáneamente a Jae) siguieron siendo cosas de todos los días. Por eso, antes de partir a Japón los chicos decidieron tener una cita médica con quien se convirtió en su ginecóloga de cabecera, la Dra. Missa Bin, para tomar nota de absolutamente todos los cuidados a tener durante su estancia en tierras niponas.

- recuerden, nada de ejercicios que exijan demasiado esfuerzo, aunque les vendría muy bien practicar la natación (al escuchar esa palabra la mente de Changmin inmediatamente la asoció con Kohei y una sonrisa indescifrable apareció en sus labios), nada de medicamentos, ante cualquier malestar del que no hayamos hablado ya, llámenme inmediatamente y tomaremos las medidas pertinentes. A pesar de que los cambios hormonales les indique calor ante este invierno que acaba de comenzar, será bueno que se abriguen para evitar cualquier resfriado, si alguno llega a enfermar, de lo que sea, deberá tener el menor contacto posible con los dos (Jae y Junsu) para evitar que se contagien. Que más... ah sí, dada la buena salud con que cuentan pueden tener relaciones sexuales con regularidad, solo eviten el sexo salvaje o posiciones que requieran gran esfuerzo, vaya, sean tiernos y suaves al hacer el amor... – los más sonrojados eran Jae y Junsu, pero Yoochun y Yunho hasta habían tomado nota. Min solo suspiraba tranquilo al no haber tenido que escuchar indiscreciones, habría jurado que el pelinegro y el moreno le iban a saltar a las preguntas al respecto a la Dra.

- ¿Dra?... – habló Micky, el castaño y el menor contuvieron el aliento...- Junsu tiene un gemelo, ¿es probable que nosotros también esperemos gemelos?... – su novio y Min respiraron tranquilamente. Habían pensado que preguntaría algo respecto al sexo, menos mal que se equivocaron.

- hay una buena probabilidad por predisposición genética, aunque en el primer eco no quedó claro, hay casos en que uno de los bebés se “esconde” y no es visto sino hasta la segunda o tercera ecografía...

- gracias... – el pelinegro sonrió de oreja a oreja, realmente le encantaría tener a dos gemelitos, que se parezcan a su “mami” para que estén igual de hermosos, aunque, pensándolo bien, eso no sería del todo bueno, tendría que tener ojos por todos lados para cuidarlos. Salió de sus cavilaciones cuando el delfín le tomó la mano y le dedica una brillante sonrisa.

- disculpe, pero no sabemos cuánto tiempo exactamente permaneceremos en Japón, eso podría ser un problema para el Control Natal, qué nos recomienda... – cuestionó Yunho.

- como supongo buscan que esto sea lo más discreto posible me comprometo con ustedes a encargarme personalmente del Control Natal, aunque tenga que llegar a ir a Japón, pero no se preocupen, tengo colegas que ni preguntarían nada si les pido su equipo médico, así podrán estar más tranquilos, y también yo... – sonrió la rubia.

- gracias, es usted muy amable, esperamos no tener que llegar al extremo de incomodarla de tal forma... – opinó Jae...

- no es incómodo para mí... ahora bien, les recomiendo que busquen alguna forma de permanecer estables en un solo lugar, viajar constantemente no es bueno para el desarrollo del embarazo... -

- nos estamos ocupando de ello... – aseguró el líder.

- cualquier cosa, recuerden que pueden llamarme, no importa la hora ni el día, ¿de acuerdo?...

- gracias nuevamente... – los cinco se retiraron. La partida a Japón era al día siguiente y tenían que terminar de empacar. Cuando se hubieron retirado...

- aún tengo pruebas para ustedes, quiero ver si su amor puede ser incondicional ante todo, quiero ver si serán capaces de soportarlo todo, incluso la tentación cuando sus parejas no puedan estar a su lado... – una sonrisa siniestra apareció en ese rostro angelical.



Continuará....






ADVERTENCIA: Lemon

CAPÍTULO 4. ACUERDOS EN EL ESTIRA Y AFLOJA

*****

El arribo a tierras niponas se efectuó sin contratiempo alguno. Para explicar las repentinas náuseas, mareos ocasionales y el restringido ejercicio físico de Junsu y Jae, Yunho le dijo al manager que era por una ligera infección que habían atrapado pero que pronto estaría todo con la normalidad debida. Si bien convencerlo de su propia salud había sido algo complicado dado que Lee So Man le recordó que él había tenido los mismos síntomas antes, expresando una preocupación encausada hacia posibles atentados contra el grupo.

- nada de eso, Señor, ha sido una situación meramente circunstancial, usted no se preocupe, en unas semanas el grupo estará al 100, mientras tanto daremos le mejor para no defraudar a nadie... – así fue como cerró su base de argumentos el líder, consiguiendo por fin quitarse de encima a un manager visiblemente preocupado por DBSK.

- a alguien se le ha ocurrido una buena idea para enfrentar el aspecto más importante, ¿cómo haremos para cumplir con la agenda del grupo cuando Junsu y Jae ya no puedan hacer presentaciones?... – cuestionó ChangMin, los cinco sentados en la cómoda estancia del departamento que ocupan en Japón... – porque yo la verdad todavía no encuentro una forma que no implique contarle al manager y hacer cancelaciones por meses... – se miraron todos entre sí, la misma expresión marcada en sus rostros... absoluta incertidumbre... – no... – afirmó el menor.

- a mí se me ocurre algo, pero igual creo que es muy tonto...

- nada es tonto en estos momentos, Junsu, dinos... – animó el líder...

- bueno... – se estrujó las manos nerviosamente... – busquemos a alguien que pueda sustituirnos... – expresión de incredulidad en todos... - bueno, por mí no habría tanto problema solo tengo que hablar con mi hermano, le enseñamos las coreografías, le cambiamos el look y seguro nadie notará que no soy yo, el problema sería encontrar a alguien que se parezca lo suficiente a Jae... – soltó de corrido, viendo la cara de los cuatro se sonrojó “por eso había dicho que era algo tonto”...

- en general es una buena idea... – por la expresión del menor supieron que no le parecía tan genial...

- ¿pero?... – instó Yoochun a que continuara su comentario...

- hay algunos detalles a considerar; primero, habrá que decirle la verdad a tu hermano y no sé, hay que pensar en su reacción, en si de entrada aceptaría o si no terminaría por complicarse todo, hyung...

- Jun Ho (su hermano) y yo tenemos una relación muy estrecha, no creo que signifique un problema contarle la verdad, él siempre ha sabido apoyarme y se que si se lo pido lo hará... – aseguró el castaño. Micky por otro lado, tragó saliva y comenzó a sudar frío de solo pensar en aquello, nunca ha hablado con Jun Ho como cuñado, y de repente tener que hacerlo y además decirle que embarazó a su hermano, simplemente le da temor, lo acepta, teme el rechazo de la familia Kim.

- bien, segundo, ¿tu hermano canta? ¿Podría aprender a bailar como tú? ¿Al comportarse podría pasar por ti?

- el baile y el comportamiento no serían gran dificultad si comenzáramos desde ya a instruirlo, pero admito que en canto tal vez si tendríamos un gran problema...

- bueno, encontraríamos alguna solución para ello, pistas o algo, ya se nos ocurrirá algo; qué más Min... – a Yunho la idea le estaba gustando, como más pronto termine de exponer los puntos flacos (fallas) el menor, mejor pueden acercarse a la solución referente al grupo.

- lo más grueso que el delfín ya mencionó; un doble para Umma... – las cuatro miradas cayeron sobre el mayor, intimidándolo. Que culpa tiene él de ser tan único y no tener un gemelo, y que su novio lo haya embarazado... eso le pasa por no cuidarse.. ¡argh! Pero porqué se habría preocupado por eso si es hombre... mejor para de pensar, le comenzará a doler la cabeza. Así, cada uno se había sumergido en sus pensamientos por largo rato, hasta que...

- es tarde ya, vamos a dormir y descansar, mañana hay que presentarnos en la disquera e integrarnos al trabajo. Después continuamos pensando en esto, eventualmente la luz llegará a nuestros ojos y daremos con la perfecta solución... – el moreno intentó motivarlos, pero siendo sincero consigo mismo hasta él está preocupado.

Contaban con uno, a lo sumo dos meses para tener claro qué hacer, porque para entonces el vientre ya se notará y la participación de Junsu y Jae estaría más limitada.

.............

- porqué no te quedaste con los síntomas Yunnie... – el castaño oscuro tomó la bolsa de galletas de soda porque servían para aminorar las náuseas permitiéndole continuar su día con normalidad.

- lo siento, cariño... – ambos se sonrojaron, realmente le moreno era muy tierno, pero lo evitaba al máximo cuando se encontraban en el trabajo, y aunque estuviesen hablando en voz baja no dejaba de ser un riesgo... aunque se escuchaba tan tierno!...

– ya estoy ganando peso, ¿cuando haya tiempo me acompañarás a comprar ropa nueva?... – le apetecía tanto que su novio lo abrazara, que lo hiciera sentir seguro y tranquilo, eso del embarazo era un regalo de dios sin duda, pero no deja de temer, aún hay cosas en las que no han reparado, por lo menos no lo han hablado, como lo que harán o dirán cuando de pronto haya bebés en el grupo, ni modo que los den en adopción apenas nazcan, ¡eso ni pensarlo! Y, de una u otra forma sus respectivas familias tendrán que enterarse y eso es algo más que le preocupa, la reacción que puedan tener...

- claro que sí, Boo... – el moreno también deseaba abrazarlo, besarlo tiernamente, pero el resto de las personas hacía aquello imposible; aunque Min estaba más que contento con Kohei por ahí, dándose miradas coquetas y cruzando alguna que otra palabra de compañeros, siendo discretos a pesar de que percibía deseo en aquellos ojos de los jóvenes... - ¿ya mejor?... – cuestionó refiriéndose a las náuseas. El castaño oscuro asintió con una sonrisa y retomaron el ensayo.

Junsu también comía galletas de soda (cosa que extrañaba a más de uno en los ensayos), aunque no podía hacer mucho respecto a los mareos, que con menor frecuencia, aún se presentaban (durante el primer trimestre es normal, les había dicho la Dra. Bin), así que solo podía esforzarse al mínimo, controlar muy bien su ritmo respiratorio, beber muchos líquidos y tomar descansos cada tanto (lo que seguía extrañando a más de uno, ok que se tomaban descansos en los ensayos, pero casi cada hora, desconcertaba a muchos por ahí, gente del staff, bailarines, y es que solo el manager estaba enterado de la “mentira”)

- hay que pensar en algún paso más suave, este te hace marear... – el pelinegro estaba preocupado por la salud de su novio y el desarrollo óptimo de su (o sus) bebé (s)

- no te preocupes, Chunnie, estoy bien... – el castaño le sonrió con seguridad... – estamos bien... – completó pasando disimuladamente una mano por su vientre. Yoochun asintió, no del todo convencido y drenándose el cerebro para encontrar una solución a todo el asunto, aunque al final, terminaba donde mismo.

.............

Esa noche Kohei invitó a Min a su departamento (cosas de la vida, que el chico no es rico, pero el departamento en su cd. natal es regalo de sus padres, mientras que él se encarga de mantener el que tiene en Corea), a lo que el menor no se hizo de rogar, le extrañaba mucho, quería sentirlo, besarlo, hacerlo suyo... aunque antes estuviera aquella conversación.

- estás bien, te he notado preocupado desde que llegaron... – Kohei se sentó a lado de ChangMin, entregándole una soda mientras pasaba su brazo por sobre los hombros del menor.

- estoy bien... – pero obviamente ni el menor se convenció a sí mismo.

- oye, es por la cena con mis padres este fin de semana?... – el bailarín lo miró directamente, tomando una de sus manos con cariño... – si es por eso y no quieres, podemos cancelarlo...

- no es eso... – sonrió el menor, sí era algo de lo que debían hablar, pero entre los embarazos de sus hyungs, su deseo de hacerlo ya y un poco el temor sí de conocer a los padres de su novio... realmente estaba confundido, su cabeza era un lío.

- ¿entonces?...

- es algo... de lo que no puedo hablar contigo aún, pero, gracias por preocuparte por mí, te prometo que en cuanto pueda te contaré todo... – le dio un suave beso a su novio...

- porqué me das solo probadas si sabes que me encanta... – el bailarín atrapó los labios de su novio en un apasionado beso. En un ágil movimiento la soda fue a parar sobre la mesa de centro, un obstáculo menos, sus manos desabrochando lentamente la camisa, palpando la suave piel que se erizaba a su contacto...

- Kohei... – suspiró el menor, tratando de controlarse, sentía que debía abordar aquel tema antes, o después lo dejaría pasar de largo. Su novio simplemente gruñó, mientras lo recostaba sobre el sofá sin parar sus caricias, que ahora frotaban su entrepierna sobre el pantalón, haciendo suspirar de placer al menor... – espera... tengo algo que... decir... – Kohei paró las caricias, pero siguió besándole el cuello... – si sigues así... mmhhh, no podré... hablar... – su pareja se separó, pero no cambiaron las posiciones, aún estaba sobre el cuerpo de Min... – antes, cuando comenzamos a salir, tú dijiste que nunca habías llevado a ninguno de tus exnovios a presentar con tus padres... – el bailarín frunció el ceño... – yo... me pregunto porqué es diferente conmigo... – cuestionó tímidamente.

- así que después de todo si era también por eso que andas nervioso y preocupado... – el bailarín se alejó del cuerpo de su novio, ambos sentados nuevamente, Min no lo miraba, tenía la vista clavada en el suelo... – es diferente por una sencilla razón... eres el único a quien Amo... – sí, y no le costaba admitirlo, a sus 24 años era la primera vez que estaba enamorado con el alma, aunque el dueño de su corazón no lo estuviera de él...- lo siento... – murmuró después de un silencio que se tornó incómodo para él.

- por qué... – el menor pensó que si alguien debía disculparse sería él, después de todo nunca ha correspondido tal confesión, siempre se limita a sonreír cuando le dice que lo ama, o a besarlo, tal vez le ha dicho que lo quiere, pero ambos saben que la relación entre ellos es más pasional que emocional, si bien Kohei tiene perfectamente claro cuánto lo ama, pero tampoco puede obligar al menor a quererlo con la misma intensidad.

- supongo que te presioné, estoy yendo demasiado rápido contigo, por eso lo siento; pero la intención de que conozcas a mis padres es porque quiero que sepan quién es el chico que me hace tan feliz.

- ¿solo eso?... – se le escapó al menor. Kohei sonrió.

- ¿qué otra cosa pensaste?...

- ¿eh?... – Min comenzó a sentirse estúpido, él pensando en matrimonio y...

- oh, ya veo... – por fin el bailarín comprendió lo que pasaba con su novio... – pensaste que te propondría matrimonio, que te pediría vivir conmigo o algo así?... – ahora sí, Max se sentía estúpido en el amplio sentido de la palabra, enrojeció furiosamente y se maldijo mentalmente... – Minnie ah... – tomó sus manos con ternura, buscando que le dirigiera la mirada que hace minutos le negaba, el menor finalmente accedió, posando sus oscuros ojos en los de Kohei... – yo Te Amo... – no era la primera vez que se lo decía, y como en aquellas ocasiones pudo notar en el mirar del menor que no era correspondido... - pero creo que no estamos listos para dar un paso tan importante... sobre todo si tú aún tienes tus dudas... – un dejo de tristeza y decepción apareció en su semblante, lo que hizo sentir culpable al menor.

- Kohei, yo... yo... te quiero mucho... – otra vez solo esas palabras, soltadas casi por obligación... – eres una de las personas más importantes de mi vida, es solo que... es... – ésta vez su novio no salió al rescate, no intervino con palabras como “está bien, olvídalo” o “no te preocupes, Min, sabré esperar”, para luego fundirse en un beso necesitado y desesperado por intimidad. Guardaron silencio por unos instantes, Min se drenaba el cerebro una vez más, tenía que decir algo, lo correcto, la verdad... – todo lo que he vivido contigo ha sido completamente nuevo para mí, muy bello, pero... hay ocasiones en las que no sé qué decir o hacer, siento que me llevas ventaja, que no soy lo que mereces, has conocido a otros y yo solo te tengo a ti...

- olvídate ya de mis ex, Min, eres quien me llena de vida, no me importa más nada que vivir el presente contigo, no necesitas saber siempre qué hacer o decir, es parte de esto, es ir conociéndonos; ¡por dios! Yo tampoco sé qué hacer o decir en ocasiones para animarte, hacerte reír o tener tu atención... ni siquiera se si lograré hacer que me ames... pero sigo intentando...

- ¿insinúas que yo no lo intento?... – cuestionó ofendido, sí, la verdad es que Min a veces era algo impulsivo y solía estar a la defensiva tratándose de sentimientos hacia Kohei, no le gustaba que otros dudaran de su amor, menos el propio Kohei, nadie excepto él podía hacerlo.

- no estoy insinuando nada... – aclaró con paciencia el mayor de los dos, recargándose en el respaldo del sofá, dejando que a Min se le bajara la repentina bronca...

- sabes que tengo miedo de no poder hacerlo, de no amarte como mereces, yo no quiero hacerte daño...

- me lastima que digas eso ahora, Min... – el menor sintió como si algo helado se le enterrara en el corazón... – porque desde que comenzamos a salir tú siempre sacas a colación mis relaciones pasadas...

- porque no quiero que les extrañes, porque quiero saber cómo ser mejor que ellos...

- pero tú necesitas tal cosa, nunca te he comparado ni necesito hacerlo, eres todo lo que necesito, me enamoré de ti tal como eres, no quiero que cambies, menos si solo lo haces por parecerte a ellos...

- tú sabes que siempre trato de dar lo mejor de mí, que me gusta pensar las cosas, tengo temores y no pareces querer respetarlos... – el tono de su voz era peligrosamente serio y frío...

- tal vez... tal vez sea bueno darnos un tiempo... – cómo dolía decir esas palabras.

- por... porqué... – el corazón le latió furiosamente...

- porque lo necesitas Min, ambos lo necesitamos... conoce a otros si quieres, no sé, solo... solo démonos un respiro, yo voy a seguir aquí, seguiré amándote pero, la próxima vez que hablemos de nosotros quisiera que hayas aclarado tus sentimientos...

- ¿y terminando conmigo crees que lo voy a lograr?... – lágrimas de enojo y tristeza se agolparon en sus ojos, se puso de pie por impulso, quería correr y al mismo tiempo quedarse... – así es como demuestras que me amas ¡terminándome!... – gritó ya al borde de la desesperación, no había lógico en aquella decisión, no para el menor, y si no hay lógica no tiene razón de ser, no para Min, que siempre se guía por la razón.

- pues no sé de qué otra forma hacerlo, Min... – el mayor se puso de pie, pero modelaba su voz, no quería gritar, no quería desesperarse y decir algo de lo que se arrepienta después... – he aceptado no escuchar un solo “te amo” de tu parte en estos meses, he callado cuánto me dolía escucharte decir “no sé si podré amarte”, te he dado tu espacio, te he respetado tanto como pude en tus inseguridades, pero ya no puedo más, Min... dime, dime qué más quieres de mí si ya te he entregado todo mi ser...

- tienes razón... es mi culpa entonces, ¿no?... -

- no es eso lo que quise decir... – intentó aclarar el mayor, pero Min no lo escuchó, o más bien no quiso escucharlo...

- soy yo el que está mal aquí, perdóname, te he hecho perder el tiempo... – mientras hablaba ya había tomado su abrigo y caminado hacia la puerta, sin mirar atrás, sin escuchar las peticiones de Kohei de quedarse y hablar...

Salió a toda prisa, rogaba porque el elevador no fuera a tardarse porque los pasos de Kohei se escuchaban muy cerca tras de él, algunas personas bajaron del ascensor, Min subió rápidamente, sabía que el bailarín no diría nada puesto que una pareja de casados estaba a bordo, por lo que solo se miraron a los ojos mientras las puertas se cerraban separándolos, dejándolos solo con su dolor.

El bailarín volvió a su departamento, cerró la puerta y al instante se desarmó resbalando sobre ella... – ¿cómo fui a arruinarlo todo?... – gruesas lágrimas surcando sus mejillas.

ChangMin se apresuró a la calle, esperando para tomar un taxi, caminando por las calles iluminadas de la ciudad, pasando de largo si alguien le reconocía, nada más le importaba en esos momentos, nada más que su propio dolor y arrepentimiento...

- que idiota, cómo podía esperar que lo comprendiera?... – limpiaba las lágrimas de su rostro una y otra vez, pero éstas seguían resbalando en torrente de sus ojos... – yo solo fui sincero con él, y... y ahora ya no le tengo... ¿así duele el amor?

………………………………

Se perdió por horas solo caminando sin rumbo, sumido en sus pensamientos, tratando de entender lo que había pasado. Cuando el cansancio de apoderó de su cuerpo (y de su corazón), Min volvió al departamento, entró haciendo el menor ruido posible, ya era tarde así que sus hyungs debían estar durmiendo ya. Aunque sabía el regaño que le esperaba al amanecer cuando Yunho en su papel de líder le recriminara trasnocharse a mitad de semana y con un montón de trabajo pendiente.

- las tres de la mañana... – escuchó cuando apenas iba a girar la perilla de su habitación... – acaso tú y Kohei esperan que les recuerde que tenemos responsabilidades que cumplir... – el tono de Yunho era firme, con un dejo de picardía, por supuesto, el moreno pensaba que la tardanza de su crío era debida a una larga noche de pasión con el bailarín.

- no será necesario, Yunho, a partir de ahora me tendrás aquí todas las noches... – sin haber siquiera volteado, el menor entró y cerró con seguro la puerta de su habitación.

El líder supo que algo no andaba bien con su crío, y que ahora era mejor dejarlo solo.

- espero que puedas dormir... – susurró en la puerta con tono paternal, después regresó a su cama con Jae...

- ¿Minnie está bien?... – preguntó el castaño oscuro con preocupación, aunque algo adormilado...

- no lo sé, no me dio tiempo de preguntar... tu duerme, Boo, mañana hablamos con él... – le dio un beso en la frente y lo abrazó. Jae se durmió casi inmediatamente, otro de los efectos del embarazo, mucho dormir. Por otro lado, el moreno no concilió el sueño, aún mucho en qué pensar y ahora también estaba Min...

........

Aparte de haber sido el último en llegar a la mesa, Max apenas si ha tocado su plato.

- sabes que las preocupaciones no son buenas en nuestro estado, verdad... – comenzó Junsu, cansado del silencio tirante y angustioso en que habían caído.

- claro que lo sé... – respondió cortante el menor “por eso no he dicho nada”

- pues como no empieces a hablar vas a lograr en serio que nos preocupemos, y no quieres eso en tu conciencia, verdad, peque... – secundó Jae, que últimamente se entendía de las mil maravillas con Junsu, tal vez por el embarazo y la susceptibilidad que adquirieron.

- no, pero no es nada importante, no tienen que preocuparse... – intentó evadir.

- si no es importante, porqué no has comido prácticamente nada... – el menor jugaba con los cubiertos revolviendo la comida... – y porqué tu semblante dice todo lo contrario... – intervino Yoochun...

- ¿qué pasó con Kohei?... – Yunho directo al grano...

- terminamos... – sus ojos se humedecieron de nuevo. Junsu y Jae se llevaron una mano a la boca ahogando un grito de sorpresa...

- pero, apenas ayer se les veía muy contentos cuando se fueron... – comentó el pelinegro...

- ya sabes lo que se dice, no creas en todo lo que ves o escuchas...

- Min, qué pasó, discutieron, tuvieron un malentendido... te engañó?... – de solo pensar en la posibilidad el moreno ya había empuñado las manos, nadie lastimaba a su familia sin recibir un castigo...

- no, appa... – aclaró el menor, sonriendo suavemente por la actitud de Yunho, siempre tan impulsivo cuando se trata de ellos... – no me engañó, fue... – suspiró... – es que él me ama pero yo no sé si lo amo a él...

- lo hablaron entonces?...

- sí, Micky, lo hablamos... y terminamos...

- creí... creí que Kohei entendería...

- y lo hizo, Junsu, realmente lo hizo, me ha estado entendiendo por meses, es mi turno de entenderlo a él y pensar las cosas por un tiempo. Fue lo mejor para los dos, lo estaba lastimando pensando que hacía lo correcto al ser sincero con él, pero nunca hice un esfuerzo, dejé que me amara sin condiciones y yo solo le entregaba migajas de cariño. Lo quiero mucho y me duele saber que ya no podré abrazarlo, besarlo o estar con él en la intimidad, pero si no puedo responderle un “Te Amo” no es justo estar juntos...

Jae se paró y le besó en la frente, como una madre a su hijo... – ahora estás aprendiendo a amar con el corazón y no solo con el cerebro (o las hormonas)... – luego comenzó a levantar la mesa. Junsu le imitó, no sin antes darle un beso en la mejilla a su hermanito. Yoochun y Yunho le revolvieron el cabello en gesto fraternal. Los cuatro sonriendo y confundiéndolo, qué no deberían compartir su tristeza, mimarlo, darle un montón de consejos, alentarlo, motivarlo o algo así?

.........

- oye tú, a dónde crees que vas... – el castaño oscuro fulminó a su novio con la mirada, ¿cómo se atrevía a hablarle con ese tono?... – digo, Jaecito de mi alma, a dónde vas vestido así... – suavizó el moreno, es que la presión lo está haciendo tener arranques y hablar antes de pensar.

- ¿eh?... – el mayor arqueó la ceja confundido y molesto. ¿Qué había de malo en su vestimenta? Llevaba un pantalón oscuro, playera de manga larga y una chaqueta. A su parecer, estaba perfecto, es más, a su novio debería de apetecerle algo más, porque ese calor que siente, definitivamente es hormonal.

- no sé si escuchaste el pronóstico del tiempo, pero allá afuera está haciendo frío... – señaló hacia la calle a través de la ventana, un día ligeramente nublado con viento fresco... - y no queremos que pesques un resfriado, verdad... -

- no exageres, además, no es como si no estuviera abrigado... – el mayor se dirigió a la entrada...

- no seas crío... – decidido, el moreno tomó a su novio del brazo y lo llevó de vuelta a la habitación, entre reclamos y berrinches de Jae que hacía lo posible por liberarse del agarre.

Al mismo tiempo en que el YunJae entraba en su habitación, el YooSu salía de la suya, mientras Changmin observaba todo divertido.

- te lo advierto Chunnie, como insistas en que me ponga esa... – apuntó con desdén a lo que en realidad era una gabardina muy gruesa... – cobija, no me pones un dedo encima por una semana... – Junsu caminaba enfurruñado lejos del alcance de su novio.

- Susu ah, no seas injusto, yo solo me preocupo por tu salud y la de nuestro bebé... – explicaba por septuagésima vez el pelinegro, siguiendo a su novio por la sala, como un par de niños que juegan a los “quemados” (juego de persecución), estaba dispuesto a no ceder. Aunque le preocupa la amenaza que le lanzara ¿no tocarlo por una semana? ¡el infierno!

- y yo me ocupo de eso, esta chaqueta es calientita, no me voy a poner esa... cobija... – se defendía, septuagésima vez el castaño.

- delfincito, dulzura, cariño... – cuántas vueltas le han dado ya a la sala?

- ni intentes la persuasión hablándome bonito... -

- ok, de acuerdo, no te pongas esto, pero ponte algo más cubridor, Su... – el ratón dejó la prenda sobre el sofá tomando asiento, se masajeó las sienes, su novio sí que lograba estresarlo en cuestión de minutos, pero lo amaba. A Junsu verlo así le conmovió, pero es que cuando quieren los dos son tan testarudos. El delfín regresó a la habitación, y al momento en que entraba, el YunJae salía de la suya, Yunho con cara de susto y Jae con el ceño fruncido, pero un abrigo de lana y una linda bufanda alrededor de su cuello.

- esperaré abajo... – el mayor salió sin decir más nada.

- qué pasó... – preguntó Min, pero Yoochun imaginaba la respuesta.

- he conseguido a un alto precio proteger a mi novio y nuestro bebé... -

... Retrocedamos un par de minutos, cuando el YunJae entró en su habitación...

- Yunho, suéltame... – acción que realizó el moreno...

- como no tengo tus gustos para vestir, mejor tú elige lo que te guste, pero de aquí no sales si no te abrigas mejor... – le dijo lo más calmado de lo que fue capaz.

- no quiero... – se montó en su macho el mayor (n/a por si alguien no conoce la expresión, que dicho sea de paso se escuchó muy sexosa, ejem, ejem... bueno, que la frase significa que se puso de inflexible con una idea), cruzándose de brazos mirándolo retador.

- JaeBoo... – voz de paciencia límite... – recuerda lo que dijo la Dra. Bin, tú tal vez no sientas frío por el descontrol hormonal, pero hazme caso, afuera está helando y la chamarra que traes no es suficiente...

- no me la voy a pasar en la calle, de aquí al estacionamiento, el camino a bordo de la camioneta, de ahí a otro estacionamiento y luego a la disquera, en qué momento me va a dar el frío...

- Boo, no me orilles a obligarte...

- como te atrevas, no hacemos el amor durante todo el mes... – (n/a que manera de manipular a alguien a través del sexo, no n_n! Quién les manda a ser tan golosos, jojojojo) Oh sorpresa cuando Yunho tomó un abrigo y se lo colocó a un confundido Jae, después enroscó la bufanda en su cuello... –

- lo siento, Boo... – intentó darle un beso pero el mayor se dio la vuelta y salió con su novio detrás.

... volviendo al presente...

Xiah volvió con una gabardina de pana, abajo traía un chaleco tejido sobre una camisa de cuello de tortuga, Yoochun sonrió agradecido, pero el castaño solo siguió de largo rumbo al estacionamiento, donde Jae estaba igual de enfurruñado que él, aunque sabía que sus respectivas parejas tenían toda la razón del mundo, pero, el orgullo.

- y esto apenas comienza... – suspiró el pelinegro.

- y que lo digas... – suspiró el moreno.

- y aún faltan siete meses y cacho... – el menor les palmeó la espalda, tratando de no doblarse de la risa que ver la expresión que llevaban le provocaba, admitía que en ocasiones como esa llegaba a ser divertido verlos.

...........

Escenas como esa se repitieron casi todos los días, Jae no le permitía a Yunho hacerle el amor, y el delfín apenas si le aceptaba algunos besos a su ratón. Lo único positivo de esas “peleas” entre sus hyungs era que Jae y Junsu tenían toda su atención sobre él y eso le ayudaba a Min a no pensar en Kohei, por lo menos mientras no participaba de los ensayos, porque cuando era así se la pasaba pensando y divagando sobre cosas en las que antes ni al caso, como: “porqué Kohei tiene que hablar tanto con la chica de vestuario” “desde cuándo el aroma de su perfume le nubla los sentidos” “porqué oír su voz le hace sentir cosquilleos en el estómago” “es normal sentir celos de todas las personas que conviven con él” “porqué se pone nervioso toda vez que por alguna razón sus miradas se cruzan” “porqué los deseos de besarlo se acrecientan cada día más” “¿es amor, es costumbre, es egoísmo, es necesidad de sentirse especial, es mero placer?”

- deberías intentar ser menos racional, Min... – había sido el consejo de Jae cuando éste lo sorprendiera murmurando maldiciones por lo bajo porque Kohei se divertía platicando con la chica de vestuario mientras terminaban de arreglarse para el primer concierto.

- recuerda no esforzarte demasiado... – Yunho ordenaba los mechones en la frente de Jae, bueno, fingía hacerlo para acercarse a él y hablarle. Aunque estuviera molesto, el castaño oscuro no lo iba a alejar, la preocupación por el bebé era primero que nada.

- descuida... – el mayor sonrió, realmente la molestia ya se le había pasado desde el momento en que esos tiernos ojos oscuros lo miraran esa tarde. Inconscientemente se mordió el labio inferior, deseaba un beso, ahí y ahora, pero era imposible, discreción ante todo. El moreno conocía ese gesto, sabía que quería un beso, él quería besarlo, pero tendrían que esperar a estar solos.

- si te llegas a marear o es muy cansado... – el pelinegro le hablaba al oído, ambos caminando por los camerinos.

- Chunnie, ya lo sé, deja de preocuparte, vamos a estar bien... – pasó disimuladamente una mano por su vientre, sonriendo con seguridad...

- ok, es que estoy nervioso... – el castaño sujetó su mano por un instante, lo suficiente para tratar de transmitirle confianza... – bueno, aquí vamos... – un hombre de staff los llamaba a escenario.

.......

Ese y los conciertos que le siguieron por poco más de dos semanas habían resultado en un total éxito, aunque era de llamar la atención que Jae y Junsu hayan hecho pequeñas modificaciones en sus coreografías, si bien sus movimientos no dejaban de hacer gritar a las fans. Además, el sentimiento que todos ponían, especialmente en las canciones de amor, era inigualable, el brillo en sus ojos, las miradas que se movían en contra de su voluntad hacia el dueño de sus corazones, generando así una gran fuente de segmentos YooSu y YunJae para las fans que claro, creían que todo era fanservice, alguna que otra se atrevía a soñar y afirmar que aquello era tal vez real, pero al final todo quedaba en rumores, mientras la verdad seguía oculta comúnmente en las cuatro paredes de su departamento, y algún que otro encuentro en lugares solitarios de la disquera, como los besos que Yunho le robaba a Jae cuando se acompañaban al baño y este misteriosamente se encontraba vacío. O cuando Yoochun atrapaba a Junsu en algún camerino desolado. Mientras Min se la pasaba en la luna pensando en Kohei, sin querer aceptar lo que ya es obvio por temor a que sea solo por el reciente rompimiento.

Así, por lo pronto las cosas marchaban, dentro de lo que cabe, bien, porque el Manager no paraba de preguntarle a Yunho si los chicos ya se encontraban totalmente bien de salud, ya no se les ha visto con mal aspecto, al contrario se les ve muy sanos, aunque siguen requiriendo de descansos y, a ojos de varios, comienzan a ganar peso, que hasta los encargados de vestuario se han visto ya en la necesidad de ajustar sus vestimentas.

- solo diles que hagan más ejercicio, para que pierdan las libras que tengan de más, que hagan dieta si es necesario, recuerda que la imagen del grupo es muy importante... – Lee So Man metía papeles a su maletín, iba a salir a ultimar detalles para su presentación en un programa local, después de eso un viaje de dos semanas a Corea y de regreso a Japón para continuar con la promoción del álbum.

- sí Señor, yo me encargo de decirles... – pero internamente Yunho se preguntaba qué hacer, habían llegado al límite, era momento de tomar cartas en el asunto respecto de los embarazos, y tal como veía en esos momentos al manager, preocupado por no dejar que el éxito de DBSK se viera truncado de ninguna manera (léase, unas cuantas libras que habían ganado Jae y Junsu) definitivamente descartaba la opción de contárselo todo, capaz que desintegraba al grupo, se volvía todo aquello un escándalo, perjudicaría a su novio e hijo, y ser realmente felices se convertiría en algo más que un espejismo con la prensa y laboratorios sobre ellos tratando de averiguar cómo había ocurrido aquél milagro de vida.

- Yunho, ¿me estás escuchando?... – So Man ya estaba en la entrada, esperando a que el moreno saliera para poder irse también él...

- sí, Señor, disculpe... – el líder salió ligeramente apenado, vaya dios a saber qué más le haya dicho el manager, porque él no escuchó ya nada...

- bien, entonces así quedamos, que se pongan a trabajar en su imagen porque el trabajo más pesado e importante comienza a finales de mes... – el hombre se alejó con pasos apresurados rumbo al ascensor y de ahí, a llenarles de más compromisos la agenda.

Yunho regresó al departamento con mal aspecto, estaba visiblemente preocupado. Apenas si entró cuando escuchó un grito de Jae, corrió de prisa hasta la habitación, su novio se encontraba con la respiración alterada y los ojos llenos de lágrimas...

- Jae, qué pasó, estás bien, te duele algo... – cuestionaba en tanto le miraba por todos lados, buscando algún indicio de malestar físico, hasta que lo tomó por los hombros viéndolo directo a los ojos... – Boo, qué sucede, me estás asustando...

- es... – sollozo... – es que... – se limpió las lágrimas, se sentía un tanto lerdo por comportarse así, las malditas hormonas que seguían haciendo de las suyas con sus estados de ánimo... – ya no me queda nada de la ropa, Yunnie... – y se largó a llorar desconsoladamente en los brazos de su novio, que suspiraba aliviado mientras le acariciaba la espalda con ternura; era solo eso, tan fácil como comprar ropa y ya... – todo lo que me entra es solo la ropa sport... – hizo un puchero, señalándose a sí mismo para que viera su vestimenta, pants, playera, una sudadera y tenis... - pero... – otro sollozo... – mi adorada ropa ya no me queda... – llorando otra vez, escondiendo su rostro en el pecho del moreno, que ahora que ponía atención se daba cuenta de que el closet estaba vacío puesto que toda la ropa estaba regada por la habitación, todo un desorden, poco común en Jae.

- ya, Boo, está bien, ahora mismo nos vamos de compras, eh, qué dices... – le dio un suave beso en la boca, después comenzó a limpiar con sus pulgares las lágrimas del rostro de su novio.

- es que, Yunho... tú no entiendes, me estoy poniendo como ballena... – puchero adorable, su blanca piel teñida de un tono rosado... – y si ya no recupero mi cuerpo, tú adorabas mi cuerpo...

- y quién ha dicho que ya no lo adoro... – al rescate de un estado depresivo... – me encanta, solo que tú no me has dejado hacerte el amor... -

- porque te lo ganaste, recuerdas?... – se justificó el castaño oscuro... – además, no lo hemos hecho con todas las de la ley, pero no te hagas que sí me has metido mano... – le sonrió coquetamente... -

- vale, tal vez lo hice... – aceptó, un sonrojo se instaló en sus mejillas, pero no de vergüenza sino de excitación porque su novio cambiando una vez más de humor, ahora se estaba poniendo de calenturiento acariciándole el trasero...

- ya pasó un mes, Yunho... – le susurró seductoramente, adiós a las lágrimas de hace unos segundos, hola a la lujuria...

Dejándose llevar a los dos les importó poco que alguno de los muchachos fuera a llegar, es más, ni sabían dónde andaban, les dan la tarde libre y se desaparecen, bueno, ahora que lo recuerda...

- Yunnie, Min... – lo paró cuando el moreno ya lo había recostado sobre la cama (y algunas de sus camisas) y le besaba el cuello...

- ¿qué tiene?... – cuestionó distraído, todavía un solo objetivo en su mente...

- él está en... aahhh... para... – lo alejó de su cuerpo, sonriéndole con una disculpa por frenarlo así, él también quería, pero... – Min está en la sala de Música, componiendo creo, y me parece que está algo deprimido desde su rompimiento con Kohei... – eso fue suficiente para que la temperatura le bajara al moreno, que dicho sea de paso recordaba lo que el manager le dijera, o sea, regreso a las preocupaciones... – estás bien, te quedaste muy serio...

- Jae, el manager dice que tú y Junsu están ganando peso... – su novio palideció, entendía lo que eso significaba... – tenemos que hacer algo ya, no podemos esperar más ni seguir buscando excusas, el viernes nos vamos a Corea por un par de semanas, hay que aprovechar para, pues, no sé, cuando estemos todos juntos tomamos la decisión, por cierto, dónde están Yoochun y Junsu...

- me parece que ellos se fueron de compras, a Junsu tampoco le queda ya su ropa, pero yo quise esperarte a que volvieras de tu reunión con el manager, y mientras me probé todo para ver si algo me quedaba, obviamente no fue así... – sus ojos se cristalizaron otra vez pero ya no lloró... – perdona... -

- eh, porqué... – cuestionó algo confundido el moreno...

- te estoy ocasionando tantas tensiones... – acarició el rostro de su novio, pasando por sus mejillas, su frente, todo el contorno, su nariz... – te ves estresado y sé que es por nuestra causa...

- ya te he dicho, Boo, nada me importa más que tú y Junsu puedan estar lo suficientemente tranquilos durante el embarazo, estas tensiones no son nada comparado con la emoción que siento de saber cada día que voy, vamos, a ser padres... -

- eres el mejor Yunnie, no puedo imaginar amando a nadie que no seas tú... – le besó tiernamente, un beso largo, suave, pausado... – Te Amo...

- y yo a ti, JaeBoo... – lo besó otra vez, pero entonces el teléfono de la casa sonó... – yo contesto...

Pero cuando salió a la sala, Min ya había contestado...

- hola?... - al otro lado de la línea solo se escuchó silencio... – hola?... – intentó de nuevo, pero otra vez nada. Y él que no está de humor para bromas... – bien, si no es nada entonces haga el favor de no molestar, quiere... – después simplemente colgó.

- ¿nadie te contestó?... – cuestionó el líder...

- no, y el identificador solo marca que es número privado, igual no era nada, alguna broma solamente... – restó importancia el menor.

- sí, tal vez... eh, Min, cómo estás... – actitud de padre preocupado.

- si te digo que bien no me vas a creer, verdad... – el moreno asintió, Max suspiró... – pues, lo extraño, pero, no sé, creo que no quiero apresurar nada, es decir, no quiero tomar una decisión a la ligera, me gusta mucho, siempre me ha gustado, pero siempre que pienso en lo que extraño de él termino pensando en... – se sonrojó violentamente... – bueno, ya sabes, así que no puede decirse que lo amo, y no pienso volver con él solo por una atracción física y de deseo...

- y porqué no intentan ser amigos, Min, es raro verlos con ganas de hablarse, yo creo que podrían intentarlo, es decir, tuvieron una relación y definitivamente no la terminaron de la mejor forma, pero, siempre es bueno tener alguien con quien hablar aparte de la familia...

- sí, tal vez... – pero el menor no estaba convencido de aquella posibilidad, como Kohei le permita algún tipo de acercamiento sabe que terminarán intimando, y al caño sus intentos por olvidarlo.

- solo piénsalo... pero cuando digo que lo pienses no me refiero a que lo analices como algo lógico, cuantificable o todos esos raciocinios que sabes manejar muy bien porque sin duda eres un genio, Min; el corazón también piensa, sabes, y cuando lo hace te permite sentir cosas, darte cuenta de ellas... – el moreno se acercó a darle un abrazo paternal... – la vida es como las canciones, es más que simples notas al azar, es ponerles un sentimiento para que lleguen a los corazones de las personas y les inspire algo en particular... -

ChangMin le miró algo confundido, pero viniendo de su appa, aquellas palabras debían ser un buen consejo que llevar a la práctica.

.........

- aahhh, Chunnie... eres... mmhhh, un pervertido aprovechado… - el castaño trataba de no gemir muy fuerte, de hablar en susurros, Yoochun se las había ingeniado para raptar a Junsu en el probador de una tienda departamental y ahora se encontraba atrapado entre la pared y el cuerpo del pelinegro, en tanto éste le envestía suavemente (por aquello del embarazo, pero por dios que difícil era controlarse con su delfín), las piernas del castaño abrazándole por las caderas.

- es tu culpa... mmhhh... Su, por... aahhh, aahhh... ser perfecto... – entre gemidos, el ratón continuaba sus estocadas en el cuerpo de su novio, besando su cuello cada tanto, disfrutando del roce que el miembro del delfín hace entre sus torsos desnudos, con la camisa desabrochada pero sin retirar, los pantalones del castaño en el suelo, los suyos en sus tobillos. Había sido todo muy rápido, el deseo se había apoderado de sus sentidos y cuando menos se dieron cuenta ya se encontraban enfrascados en su pasión.

- Chunnie... mmhhh, más... aahhh.... rápido, por favor... – el castaño sentía que le quemaba todo el cuerpo y que el pelinegro estaba siendo demasiado cuidadoso con él, quería que llegara hasta el fondo como solía hacerlo, quería sentir el chocar de sus caderas en un vaivén desenfrenado.

- aahhh, Su, no... mmhhh... no es, bueno... – jadeos ahogados en un beso, que si no, gritaba de placer, aunque al final Junsu le mordiera un poco salvaje el labio dedicándole una sonrisa lasciva... – aahhh... – aunque haya sido excitante, sabía que su novio estaba tratando de enloquecerlo para lograr su objetivo, que dejara de ser delicado con él, pero, su bebé... -

- estamos bien... mmhhh, no nos harás... aaahhhh... daño... – el delfín se abrazó aún más al cuerpo de su amado, besándolo con toda la lujuria que recorre sus venas, logrando que el ratón por fin respondiera con embestidas más fuertes, más rápidas y profundas.

Algunos minutos después ambos se corrieron, el ratón en el interior de su novio, y éste en sus torsos. Se dieron un beso más calmado, mientras Yoochun bajaba con cuidado a Junsu, sus cuerpos aun temblando por el orgasmo alcanzado, realmente era algo que nunca les ha faltado, con Junsu sabe que siempre alcanzará el éxtasis, con él y nadie más, estar con él no tiene comparación con ninguna de sus experiencias sexuales pasadas (pues sí, que el ratón no llegó virgen a su primera vez con Junsu, mientras que el delfín sí que lo era).

- no me vuelves a acompañar a comprar ropa solo... – le dijo el castaño con un sonrojo de vergüenza, sí, después de montárselo en un lugar público donde cualquiera los podría haber pillado, al delfín le entró lo puritano.

- pero si te ha encantado, Su... – el pelinegro le ayudaba a su novio a terminar de vestirse, él rápidamente había abrochado sus pantalones y camisa, pero su novio había tenido más trabajo, además, ya no le permitía agacharse, porque es mala postura para el embarazo.

- calla, ratón pervertido... – pero su sonrisa de satisfacción lo delataba completamente.

- Te Amo... – se fundieron en un beso tierno antes de salir, disimuladamente y uno por uno, de ese pequeño probador.

- también te amo, ratón pervertido... – Junsu tomó el pantalón que había sido causante de su aventura sexual ahí, que ni se lo había probado pero ahora tendría que comprarlo para no sentirse tan culpable.

...........



continuará....