Aún ayer estaba decidida a no escribir nada :/ es que traigo al ratón algo cansadito xD pero hoy algo fluyó y pues bueno, aunque mi idea era otra al final me gustó como quedó y es solo porque creo que este día merece celebrarse con estas couples que tanto amamos *------*
Maki~~ te quiero por ser mi mejor amiga y estar conmigo siempre desde hace más de 4 años, sigamos pensando babosadas para fechas como esta durante muchos años más, ¿Sí?
A todas las personas que le dedican un tiempo al blog besho, gracias también, tenemos un vínculo especial y son estos dioses los que nos unen~ Se les quiere~
Título:
ESPECIAL DE SAN VALENTÍN
Autora:
Felina
Colaboración:
Makino Mizuki
Parejas:
YooSu, YunJae, HayaMin
Género:
Romance
Clasificación:
NC-17
*****
ESPECIAL DE SAN VALENTÍN
El día se acerca y los chicos están
emocionados, quieren prepararse mutuamente algo especial, romántico e
inolvidable.
Yunho piensa seriamente en el matrimonio,
después de tantos años como pareja dar este paso tan importante suena adecuado
en sus pensamientos. Después de todo incluso han hablado de mudarse juntos. La
convivencia diaria en pareja debe ser indicativo de que están listos. Yunho
sabe que a Jaejoong esto le hace ilusión, tal vez sea momento de las argollas
de compromiso.
Yoochun por su parte solo quiere pasar el
día con su novio, Junsu deberá estar tan emocionado como él, después de todo
son los primeros días de descanso del trabajo y debieran aprovechar la fecha
para mimarse.
Y ChangMin… Bueno, él solo espera que
Hayami baka le prepare una suculenta
y vasta cena. Así de simple es el pensamiento del menor de todos.
Aceptable introducción, ¿no? Veamos cómo
prosperan sus planes.
--//--//--//--
Yunho espera con ansia la fecha del 14 de
Febrero, ¿razón? Los deliciosos chocolates que Jaejoong preparará
exclusivamente para él. Es que se ha vuelto toda una tradición esto entre ellos
dos, probablemente desde el primer 14 que celebraron ya como pareja, y de eso
hace ya varios años. 8 para ser exactos. ¡Y qué años! Tan intensos, tan
matizados de todas las situaciones imaginables, buenos momentos, malos y
peores. Oh sí, los peores tienen que ver con pseudo rupturas que han estado a
punto de separarles por completo pero que, gracias al amor que se tienen, han
sabido convertirse solo en experiencias que fortalecen su relación. Por eso,
Yunho espera ansioso la fecha, oh claro que sí, los chocolates y, la idea que
le ha estado rondando en la cabeza.
- El matrimonio puede no ser necesario si
de todas maneras han hablado de vivir juntos…
- Le quitas todo el romanticismo a lo que
estoy diciendo, Yoochun… - el moreno fulminó con la mirada a su amigo
pelinegro…
- No me dijiste que querías que te diera por
tu lado… - encogió los hombros y dio otro sorbo a su tarro de cerveza…
- No sé por qué Junsu se enamoró de ti, si
eres un completo idiota… - el moreno bufó, imitando entonces la acción de su
amigo.
Yoochun frunció el ceño en muestra de
indignación ante el comentario de Yunho, pero en lugar de responder algo optó
por vaciar de un solo trago el resto de su cerveza, que era ciertamente más de
la mitad del tarro. Luego ambos chicos quedaron en silencio, pidieron más
cerveza y siguieron tomando por un rato. Claramente el ánimo inicial que los
llevó a reunirse aquella tarde-noche se había ido por el caño.
Yunho había tocado un punto sensible en Yoochun, porque el mismo pelinegro muchas veces
se descubre a sí mismo preguntándose por qué Junsu está con él, por qué de
entre todas las personas que ha conocido en su joven vida justamente fue a
fijarse en él. Pese a que muchas personas podrían pensar que es un chico
sensible y de lindos detalles, romántico y seductor, Yoochun muchas veces es
un… vamos, que para simplificar el repentino deprimente estado del pelinegro,
un maldito desgraciado.
Es pésimo para recordar fechas importantes,
cuando tiene trabajo se envuelve completamente en él y suele ignorar incluso
las llamadas telefónicas, no se diga los mensajes de texto; no prepara la cena
a menudo y no va por ahí haciéndole arrumacos a Junsu, aunque el muchacho de
eterna sonrisa lo merezca. Porque claro que lo merece, Yoochun sabe bien eso,
es solo que a veces le cuesta un poquito ser cursi y atento. En ocasiones ha sido tan desgraciado que lo primero –y casi único– que hace cuando llega al
departamento de su novio es comérselo a besos y hacerle el amor. Todo un
pervertido. Por eso se pregunta el motivo por el cual Junsu se enamoró de él y
tras cada dulce sonrisa o tierna mirada le dice todos los Te Amo que no puede decirle con su voz cuando hay otras personas
alrededor.
- ¿Crees que Junsu quiera casarse?... –
pregunta de pronto luego del tercer tarro de cerveza compartido, apenas un poco
del amarillento líquido descansa al fondo, y las profundas orbes negras parecen
algo perdidas. Yunho sabe sin embargo que su amigo no está ebrio.
- No te plantees estupideces ahora,
Yoochun. A ti no te agrada la idea del matrimonio y el hecho de que yo quiera
casarme con Jaejoong no te compromete a planteártelo por Junsu.
- Junsu es la clase de chicos que
seguramente imaginan ese tipo de cosas. Quiero hacerlo feliz toda su vida pero
creo que ni siquiera he sido buen novio hasta ahora. La mitad del tiempo estoy
trabajando, y la otra mitad la reparto entre la familia, los amigos y él. En
ése orden, Yunho.
- Pues bien, sé que estos días te tomarás
un descanso, aprovecha y cambia el orden, tus amigos podemos esperar, y
seguramente tu familia entendería también. Tu mamá es una señora ejemplar, y tu
hermano es muy noble, sabrán que está bien si esta vez incluso les visitas solo
un poco.
Yoochun de pronto soltó una risotada, Yunho
enarcó la ceja y le miró a punto de lanzarle improperios por reírse en un
momento como éste, pero suavizó la expresión cuando le vio suspirar y cerrar
los ojos unos momentos.
- Junsu es lo mejor que me ha pasado en la
vida, creo que éste será el primer San Valentín que pase realmente con él.
- De nada… - el moreno sonrió…
- No te estoy agradeciendo… - el pelinegro
le devolvió la sonrisa.
- Lo sé, imbécil… - luego ambos rieron
antes de pedir la cuenta y salir de aquél bar. Afuera ya ha oscurecido, y hace
un poco de frío. Las negruzcas nubes que han cubierto el firmamento amenazan
con soltar una fuerte tormenta… - Voy a comprar las argollas de compromiso,
¿debería decirle a Jaejoong para que me acompañe? ¿O darle la sorpresa y
simplemente proponérselo?
- Jaejoong será feliz de la manera en que
lo hagas. Lo será por el simple hecho de saber que lo quieres tanto como para
casarte con él.
- Junsu te ama, por los motivos que sea
Yoochun. No te hagas quebraderos de cabeza por las puras, disfruta estos días
con él, prepárale la cena, sé detallista. Haz las cosas que sabe espera pero
que no haces a menudo.
El pelinegro volvió a mirar a su amigo.
Yunho no era demasiado mayor a él, pero en numerosas ocasiones le da lecciones
de vida. Puede ser más maduro de lo que incluso podría ameritar, y eso le
reconforta, está seguro de que si Jaejoong y Yunho no fueran sus amigos, él
habría arruinado su relación con Junsu desde hace mucho tiempo. Tal vez ni
siquiera habrían comenzado a salir.
--//--//--//--
Jaejoong sonrió al ver el número en la
pantalla de su móvil. No, no le extraña que Junsu le llame a unos cuantos días
de San Valentín…
- Hyung~
tienes que ayudarme~ - el mayor vio en su mente la cara compungida de su
amigo y eso le hizo sonreír divertido. Su amigo nunca cambiaría.
- En qué, Junsu ah…
- No
sé qué regalarle a mi Chunnie. Y quiero hacerle unos chocolates ricos pero ya
sabes que la cocina y yo no nos llevamos muy bien. – Una vez más Jaejoong
imaginó al chico al otro lado de la línea, seguramente con los labios en
trompetilla formando esos pucheros de niño acorralado que le hacen lucir
justamente infantil.
- Ok, ok; toma nota de todo lo que te voy a
decir porque tendrás que comprar cada ingrediente, no te puede faltar ninguno
ni deberás cambiar ninguno tampoco, ¿de acuerdo?
Jaejoong recitó cada ingrediente necesario
para que Junsu preparara esos chocolates que tanta ilusión parecían hacerle
para Yoochun. Pero lo que dejó a Junsu con las mejillas ardiendo, fue su último
consejo.
- Piensa en lo que le gusta más a Yoochun y
prepárale algo especial. Vístete sexy para él o algo. Y Junsu, cuando digo sexy
no hablo justamente de tus pantalones ajustados… - unas risas del pelioscuro y
luego ese hasta luego que no bajó en
nada el sonrojo del menor… - Ahora, ¿qué haremos Yunho y yo?... – meditó… - no
me ha propuesto nada en especial… Pensaré en algo para pasarla bien… - sonrió,
ligeramente avergonzado por la rápida idea que cruzó por su cabeza.
--//--//--//--
Yunho pasó por varias joyerías de prestigio
en el centro de la ciudad, algunas argollas llamaron su atención pero no se
convencía de ninguna. En cierta forma sentía que Jaejoong debería acompañarle
para elegir, pero al mismo tiempo quería darle la sorpresa.
- Esto es más complicado de lo que pensé… -
se tomó el mentón y con mirada analítica siguió observando varios modelos de
anillos de compromiso.
La señorita que le atiende le da algunos
consejos, incluso le hace algunas preguntas discretas sobre la afortunada futura Sra. Jung; por lo
que el moreno sonríe nervioso y afirma que su futuro esposo aunque es delicado
y con algunos rasgos femeninos, es un hombre sencillo al que quiere sorprender.
Está de más decir que la señorita se disculpó varias veces por la confusión,
aludiendo que es mucho más común que vayan ahí hombres que buscan comprometerse
con mujeres, así que abochornada por la situación, la señorita sugirió que
pensara de cualquier manera en el rasgo más atractivo de su novio para que
eligiera acorde a la personalidad del chico en cuestión. Yunho agradeció el
gesto y siguió mirando un rato más. Necesita sentirse seguro de la elección que
realice.
--//--//--//--
Cuando Junsu regresó a su departamento se
dejó caer pesadamente en el sofá de la estancia. Estaba agotado, y hablando del
castaño ya era realmente mucho decir. Esto de ir solo de compras no le gusta,
hubiera preferido que Jaejoong hyung se ofreciera a acompañarle, pero cuando ni
siquiera lo sugirió, él no tuvo más remedio que encargarse con sus propios
recursos.
Y entonces fue que casi peleó por los
últimos moldes en forma de corazón y boca que quedaban en la tienda, la otra
chica que también había puesto ojo en los moldes sucumbió hasta que él le hizo
sus caritas más lindas casi suplicando que le permitiera quedárselos porque era
su primer aniversario con su chico. Una pequeña mentira blanca no hace daño a
nadie, ¿verdad? Luego entonces Junsu tuvo que ir al centro comercial en busca
del ingrediente final para su regalo de San Valentín, todo y que para los
chocolates ya tenía todo comprado. Si en realidad esa fue la parte más
vergonzosa, preguntar por aquello,
ver varios modelos –y no hablamos precisamente del producto a adquirir–
mostrándoselos y tener que elegir alguno. Sí, definitivamente aquella ha sido
la experiencia más agotadora y vergonzosa de toda su vida.
- A mi Chunnie le tiene que gustar
>//< - dijo para sí, levantándose y yendo a la ducha, ya mañana sería el
gran día de sorprender a su novio…
--//--//--//--
Yoochun seguía dándole vueltas al asunto,
este año quiere que sea realmente especial. Así que habló con su madre
avisándole que estas vacaciones iría solamente a visitarla pero no a quedarse
en casa, quería pasar unos días de calidad con su novio. La Sra. Park accedió
con una sonrisa y un apretón de mejillas a su hijo…
- ¡Aigoo! Pareciera mentira que has
madurado, Yoochun ah. Sé que eres un gran chico y que Junsu te ama por sobre
todas las cosas, pero hijo mío, en este caso en especial eres realmente tú el
afortunado de tenerle. Haz todo lo que puedas para hacerle feliz, ¿mh? Ese
chico es un ángel y tú eres muy travieso~
- ¡Umma!... – el pelinegro había adquirido
un lindo sonrojo en sus mejillas. Esta clase de conversaciones con su mamá
podrían llegar a ser bochornosas.
- Aunque pases el tiempo con él, no olviden
venir a comer un día, ¿ok? Quiero consentirle un poco…
- Umma, yo creo que a Junsu todo mundo
quiere consentirlo… - el pelinegro sonrió… - Así que no quieras consentirlo
tanto, eh; o también me pondré celoso de ti.
- Aigoo~ pero que celoso mi hijo~
--//--//--//--
Aquel 14 de Febrero Junsu se levantó
temprano y lleno de energías. Yoochun y él hablaron la noche anterior –horas
pegados al móvil por cierto– planeando comenzar su día por la tarde. Por eso el
castaño comenzó a temprana hora a preparar todo. La cocina había terminado muy
sucia luego de que él hiciera sus chocolates, pero le habían quedado bien y de
buen sabor. Satisfecho con su propio desempeño, el castaño se apresuró en tomar
la ducha y arreglarse, dejar todo listo y salir a encuentro de su novio. Para su
mala suerte, su madre le llamó a
medio camino invitándole a comer en casa, su hermano y su padre estaban ahí
también. No podía faltar…
- Umma, es que yo…
- ¿Tenías
planes ya, Junsu ah?... – la pregunta de la Sra. Kim puso nervioso al
castaño. Después de todo es su familia a quien no le han dicho nada acerca de
su relación… - ¿Saldrás con una linda
chica? Omona, invítala a comer con nosotros, Junsu ah.
- Yo no…
- Vamos,
vamos. No seas vergonzoso. ¡Les esperaremos! – la Sra. Kim ni siquiera le
dio tiempo de decir más nada, simplemente había colgado. Y el castaño
conociendo a su madre, está seguro de que realmente esperará que llegue con su chica.
- ¿Ahora qué haré? – el castaño se mordió
el labio inferior mientras estaciona su auto a un lado en la carretera y saca
su móvil. Se siente de pronto orillado, y no sabe cómo terminar aquél día que
pareciera de pronto ni siquiera inició.
- Junsu
ah, dónde estás. ¡Vienes tarde!
- Lo siento Yoochun ah. Ha… ha surgido algo
en casa, mis papás quieren que vaya.
- ¿Ahora?...
- Sí…
- Pues…
si es importante está bien Junsu ah. Nos veremos cuando te desocupes.
- Gracias.
- Hasta
luego Junsu ah…
- ¡Yoochun!
- ¿Sí?
- Saranghae…
- Yo
también…
Esa había sido una conversación inesperada
y algo fría. Junsu sintió que se le apretujó el pecho y le asaltó la culpa. Él
tendría que hablar con sus padres acerca de su relación con Yoochun. Porque
Yoochun lo merece.
Así que luego de explicarle a su madre que
llegaba solo porque no iba a encontrarse con una chica sino con Yoochun, él
esperó que su madre hubiera captado la indirecta. Pero no, la Sra. Kim
solamente había comenzado a decirle que en lugar de pasar aquél día con los
amigos, buscara una linda chica a la que hacer su novia. ¡Si muchas están
enamoradas de él! Junsu sonreía incómodo y solamente veía el segundero del
reloj de pared ir lento. El molesto tic tac parecía acusarle de algo. De
cobarde quizá.
- Querido…
- ¡Umma!
- ¿Te he sorprendido?... – el castaño
asintió… - Llevas rato metido en tu cabecita, y aunque soy tu madre y hay
ciertos gestos que puedo leer en ti, no logro ver qué te pasa hoy. Pareces
inquieto y has estado muy tranquilo para ser tú.
- Umma… - el castaño suspiró, mirando a su
madre, escuchando a su padre y a su gemelo conversar en la estancia con otros
familiares, riendo divertidos por alguna anécdota de alguno de sus primos. Y
él, sentado en el jardín con el móvil en las manos esperando cualquier llamada,
al menos un texto, de su novio…
- ¿Quién es?
- ¿Eh?
- Tu enamorada… sé que se trata de amor por
lo que veo en tus ojos, pero no puedo dar con la persona indicada, así que
estoy esperando que tú me lo digas… - la Sra. Kim solicitó cariñosamente.
- Oh, umma… mi… mi enamorada… bueno no es
una enamorada… - sonrió nerviosamente, pasando sus dedos por su cabello
desordenándolos y ordenándolos inconscientemente… - Umma, Yoochun te cae bien,
¿verdad?
- Sí. Es un gran chico. Y tu mejor amigo.
- Yoochun es muy especial para mí, umma. Lo
ha sido desde hace mucho tiempo. Tú sabes que es con él con quien más paso
tiempo, y me gusta mucho estar con él. Aunque a veces podemos no hablar de nada
y solo… acompañarnos… - claro, él no puede simplemente soltarse a su madre que
hay días y noches en las que Yoochun lo único que hace es desnudarle el cuerpo
y llenarle el alma de caricias… - Yoochun siempre me hace sentir bien, es… es
la persona más valiosa en mi vida.
- Así que es él… - el castaño asintió, la
expresión de su madre no lucía feliz, aunque tampoco enojada… - Es él con quien
ibas a reunirte en la tarde… - su hijo volvió a asentir… - Entiendo. ¿Lo amas?
- Muchísimo umma, tanto que me pone algo
más bobo y torpe, me hace enrojecer incluso si solo me sonríe. Yoochun es lo
mejor que me ha pasado, umma. ¿Puedes entenderlo y aceptarlo?
La Sra. Kim suspiró y volvió la mirada al
interior de su casa, donde su familia seguía riendo entre cotilleos a costa de
cualquiera ahí dentro. Ella miró especialmente a su esposo, luego a su otro
hijo, al gemelo del que está sentado a su lado, los frutos de su amor.
- No soy quién para juzgar tus
sentimientos, hijo. Si es así como has decidido, no tengo por qué oponerme… -
la Sra. Kim sonrió a su hijo, quien le abrazó agradeciendo su comprensión… -
Bueno, ya te he acaparado casi toda la tarde, será mejor que le llames y te des
prisa, San Valentín no ha terminado.
- ¡Umma, gracias! – el castaño le abrazó de
nuevo y le dio un beso en cada mejilla para luego ponerse de pie…
- ¡Junsu! – el castaño volteó… - Discúlpame
con él por acapararte, vengan a comer mañana~
--//--//--//--
ChangMin no gusta de esta fecha en
particular, le da un poco de pereza tener que pensar que regalarle a su novio.
Así que termina vagando por el centro comercial de última hora, compra chocolates
y otros dulces para Hayami. Piensa en llamarle para decirle que le espera en su
departamento apenas salga del trabajo, pero le responde el buzón de voz y se
digna en dejarle buzón de voz…
- ¿Se puede saber por qué no contestas?
¡Hayami no baka más te vale que no estés haciendo nada estúpido como engañarme
con cualquiera!... – espetó de corrido, carraspeando luego y fingiendo que no
le interesa la idea de su novio por ahí coqueteando (o recibiendo coqueteos) de
otros y otras… - Compré algunas cosas para ti, llega temprano a casa. ¡Tienes
que preparar la cena!
El morocho colgó su móvil y siguió su
camino. Pero ahora estaba tan estresado y molesto que fue inevitable abrir una
caja de chocolates. Solo una, para la ansiedad.
--//--//--//--
Jaejoong había corrido a su departamento
para preparar a tiempo su presente para Yunho. Se puso el delantal floreado de
tonos primaverales y sonrió feliz cuando, una hora más tarde a su llegada, la
puerta de su departamento se escuchó.
- ¡Feliz San Valentín, Yunho! – el
pelioscuro exclamó cuando su novio entró a la cocina siguiendo el aroma a dulce
y pasta…
- ¡Feliz San Valentín, JaeBoo! – el moreno
se acercaba para estrecharlo entre sus brazos y darle su merecido beso de
buenas noches, cuando el pelioscuro le hizo parar en seco mostrando un peculiar
molde con una temblorosa gelatina que descolocó un poco al moreno…
- Especialmente para ti, es mi regalo de
San Valentín… - el pelioscuro sonrió radiante, la desbordante sensualidad
adornando sus labios rojos y esa mirada cristalina matizada de vergüenza.
- Gracias, Jaejoong ah… - sonrió de vuelta,
todavía contrariado por no recibir los acostumbrados chocolates…
- Prueba… - extendió una cuchara y sonrió
aún más.
Yunho tomó el utensilio y lo metió en la
temblorosa gelatina, al tomar un trozo descubrió el motivo por el cual la
inquieta masa se agitaba. El rubor se expandió de pronto por las pálidas
mejillas del pelioscuro, quien a su vez salía de detrás de la encimera y dejaba
al moreno verle en su esplendor. Jaejoong deshizo el nudo trasero de su
delantal dejándolo caer al suelo, Yunho tragó hondo al contemplar la
hipnotizante desnudez de su novio.
- Estoy listo para ti, Yunho ah… - el
pelioscuro insinuó con gesto coqueto. Trepó a la encimera y dejó una pierna
colgando mientras flexiona la otra y la abre sutilmente dejando a la vista su
erección. Inclinándose un poco hacia atrás, apoyado en sus brazos estirados en
ángulo, el níveo vientre de músculos marcados atrajo la atención del moreno,
luego su vista ascendió por el pecho, deleitándose con el respirar tranquilo,
tentado de besar y morder el largo cuello y culminar en sus labios. Pero cuando
la mano de Jaejoong bajó por su propio torso hasta bordear la entrepierna y
perderse más abajo hasta su intimidad, Yunho sintió ese excitante pinchazo en
la boca del estómago y metió desordenadamente su mano en la gelatina, sacando
del interior del molde ese vibrador con forma de lengua que su novio había
colocado ahí y que pronto supo dónde definitivamente iba a utilizarlo.
La propuesta de matrimonio puede esperar
unas cuantas horas.
--//--//--//--
- ¡Yoochunnie! – el castaño se lanzó a
brazos de su novio apenas él entró al apartamento, fusionando sus labios en un
dulce beso que rápidamente ganó intensidad. Ambos suspiraron al separarse,
toparon sus frentes y se miraron a los ojos con una flamante sonrisa adornándoles
el rostro… - Feliz San Valentín, Chunnie~
- Feliz San Valentín, baby… - un besito más
y las repentinas ganas de arrancarle la ropa para hacerle el amor. Pero no,
Yoochun ha prometido a sí mismo controlarse, tener más detalles románticos y demostrarle
a Junsu por qué es lo mejor que le ha pasado en la vida… - Esto es para ti… -
sonrió mostrándole una dorada cajita larga envuelta con un moñito blanco.
- Gracias… - el castaño sonrió contento de
recibir su presente, lo abrió con cuidado y besó fugazmente a su novio por el
detalle… - Me encanta~ - le dio un par de besos más y luego le pidió que le
colocara la pulsera en su mano. Era sencilla pero preciosa.
- Las que te adornan… - el pelinegro respondió
entre besos y sonrisas… - Ya creía que me ibas a dejar plantado el día de hoy…
- Lo siento… - el castaño se sonrojó
ligeramente culpable… - pero Yoochun ah, se lo he dicho a mi madre.
- ¿Qué cosa?
- Lo nuestro.
- ¡Oh!... Y… ¿Se lo ha tomado bien? – el
castaño asintió…
- Quiere que vayamos a comer uno de estos
días…
- Mi madre dijo lo mismo… - el pelinegro
sonrió sintiéndose más aliviado. Le da gusto saber que su suegra al menos, no
les da la espalda.
- ¡Tu regalo! – exclamó de pronto,
corriendo a la cocina y sacando ese par de cajitas que huelen claramente a
chocolate… - Espero te gusten, los he preparado yo mismo… - el castaño susurró
avergonzado pero orgulloso de sí mismo…
- Estarán deliciosos entonces, Junsu ah… -
el pelinegro sonrió dándole otros cuantos besos cortos a su novio antes de
destapar cada cajita y probar un delicioso corazón de chocolate oscuro y una
boca de chocolate blanco, ambos rellenos… - ¡Exquisitos!
- ¿De verdad?
- De verdad… - asintió vigorosamente y robó
más besos de esa boquita rosada que pedía a gritos que se la comiera. ¡No
podría contenerse demasiado!
- Aún… aún tengo algo para ti… - le
arrastró a la estancia y le sentó en el sofá. Luego puso música de fondo, una
conocida melodía intoxicante y comenzó a bailar para él.
Yoochun de por sí ya se estaba excitando
con verle bailar así de sexy, pues casi le da algo ahí mismo cuando Junsu se
bajó los pantalones y él pronto captó que la delicada prenda que cubre su
desnudez total es un comestible bóxer de chocolate. Oh sí, iba a disfrutar
mucho comiéndose a su novio esa noche.
--//--//--//--
Cuando Hayami llegó al departamento de su
novio, mucho más tarde de lo que esperaba, no le extrañó en absoluto ver el
ceño fruncido del morocho.
- Feliz San Valentín… - el morocho gruñó
enfadado, empujando una caja de chocolates contra el pecho de su novio.
- Feliz San Valentín, ChangMin ah… - el
japonés sonrió suavecito, empinándose para besar esos fruncidos labios que se
dejaron hacer respondiendo apenas un poco el beso… - Iba a traerte rosas pero
seguro me las lanzas a la cara…
- Bien pensado… - volvió a gruñir…
- ¿Quieres? – ofreció amablemente de sus
chocolates recién adquiridos…
- No, gracias… - otro gruñido…
- ¿Seguro? – el morocho asintió… - ¿En
serio? Me gustaría compartir chocolate con mi gruñoncito novio…
- ¡No estaría de malas si no hubieras
llegado tan tarde! ¡Ya ni siquiera es 14! – espetó señalando la hora en el
reloj de pared que marca claramente las 12:03 am…
- Adelanté trabajo para estar libre toda la
semana, he pedido vacaciones pero conozco a mi jefe, como se le ocurriera era
capaz de cancelarme a medias vacaciones y hacerme ir, así que dejé todo listo.
Lo siento ChangMin ah… - el morocho suavizó un poco la expresión. Eso significa
que le tendrá para él solito toda una semana… - ¿Seguro no quieres?
- Bueno… - el morocho agarró la caja y tomó
un chocolate, le dio un pequeño mordisco y luego lo llevó a labios de su
japonés novio.
Pero para cuando Hayami comprendió el
mensaje de molestia, ChangMin ya se había internado en su habitación con la
caja de chocolates en mano. Y sin tregua a compartir.
- Siendo así, me conformaré con besos sabor
a chocolate… - Hayami sonrió divertido por los enojos (berrinches) de su novio
y siguió su camino.
No, ChangMin no le compartió de los
chocolates, pero le dejó besarle toda la noche entre jadeos y mucho calor.
--//--//--//--
Al final no fue un San Valentín como pudo
haberse planeado, pero lo importante de aquella fecha no fueron los presentes
sino el amor compartido. Ese que no necesita de fechas para celebrar su
comunión.
Y eso por sí solo, vale todas las fechas
especiales del año.
FIN







