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domingo, 12 de mayo de 2013

Parte 10 ISTAR



ISTAR
~*~
Décima Parte

~//~
Reino de Hyarmen


Después de haber surcado los cielos del reino, el Príncipe de Númen estaba sentado a la mesa del gran comedor junto a los otros cuatro príncipes de Anarion. El Príncipe Shim no se encontraba ahí, había ido a encontrarse con sus hermanas antes de que los reyes arribaran al salón. El de tez tostada se sentía sin embargo tranquilo, nunca antes había volado, pero hacerlo a lomos de Linta, con el Príncipe ChangMin ante él hablándole incluso de los puntos que alcanzaban a verse desde lo alto, había sido de las experiencias más gratificantes de toda su vida. Le gustaría repetir ese acontecimiento, sentir el viento en la cara, la libertad del vuelo… la sensación cálida en la boca del estómago hormigueándole por la cercanía con el cuerpo del Príncipe anfitrión, sus manos rodeándole la cintura, su pecho pegado a su espalda; el aroma de su cabello colándose en su nariz incluso si la velocidad del vuelo le podría impedir percibir cualquier olor.

- Parece usted algo ausente, Príncipe Hayami…

La voz del primogénito Kim le despierta del letargo mental en que había caído presa de los recuerdos de apenas unos minutos atrás. El Príncipe Mokomichi sonríe apenas negando delicadamente las palabras del Príncipe Jaejoong.

El momento no era necesariamente incómodo, sentados alrededor de la mesa rectangular con unas finas copas de cristal conteniendo un vino elaborado en los viñedos del reino, el ambiente se sentía tranquilo. Incluso si el Príncipe Jaejoong no le había dado una respuesta al Príncipe Yunho; y también pese a que el Príncipe Junsu y el Príncipe Yoochun no hacían otra cosa que dirigirse miradas confidentes y sonrisas avergonzadas.

La servidumbre tras de ellos aguardaba la llegada de la familia Real, y mientras tanto se mantenían en absoluto silencio. A los Príncipes Kim la idea de contar con sirvientes no les agradaba demasiado, de hecho ellos no tenían personas así en Rúnya, tan solo guardia Real para posibles acontecimientos de batalla. El caso de los otros tres príncipes era similar al de su anfitrión.

Y ahí, echado a lado de la silla del peliazabache, Nenya se mantenía pasivo en el suelo, con los ojos cerrados pero su mente conectada a la de su receptor, evadiendo de momento los pensamientos del peliazabache, que seguían flotando en el mismo sentido que el lobo ya le había expresado antes y que tanto parecía avergonzar al joven.

- En cuanto Narvinyë lo perciba volverá a ponerse celoso… - el lobo pensó con diversión, agitando las peludas orejas unos instantes al captar el sonido de pasos deslizarse con firmeza y elegancia hacia el gran comedor… - La Familia Real ha llegado… - Nenya levantó la cabeza, y unos segundos después los Shim entraron al salón, el lobo se irguió entonces sobre sus cuatro patas.

- Perdonen la tardanza… - Se excusó el Rey, seguido por la reina y sus hijas, ChangMin al frente como primogénito que es… - Bienvenidos a Hyarmen, Príncipes de los principales reinos de Anarion…

El recibimiento oficial por parte del Rey se sintió más como una mera formalidad, aunque tampoco se incrustaba como una hipocresía. El alto hombre que no debía pasar los cuarenta años de edad, se sentó en la silla principal en uno de los extremos de la mesa, la corona de oro y piedras preciosas perfectamente colocada en su cabeza, donde los oscuros mechones ondulados estaban pulcramente peinados. La reina, de gran belleza, tomó sitio en el otro extremo del comedor, su largo vestido de color durazno resaltaba su delgada silueta y el color de sus ojos miel. Las princesas, adolescentes según percibieron los otros príncipes, imitaron con solemne elegancia a sus padres, ambas jovencitas eran tan bellas como su madre, los vestidos rosa pálido y perla combinaban con exquisita sutileza su inocente hermosura.

- Me llamo Chang Suk, ella es mi esposa SooMin, y ellas mis preciosas hijas SooJin y SooYun.

- Encantado de conocerles… - Los cinco Príncipes dijeron al unísono, con un ligero movimiento de cabeza a modo de saludo respetuoso.

- ChangMin me ha hablado del motivo que les ha traído a mi Reino, espero comprendan que su visita es inesperada, y perdonen la falta de organización para su recibimiento…

- Al contrario, mi Lord, en nombre de mi reino le pido disculpas por arribar a Hyarmen sin petición oficial para ello… - El primogénito Kim señaló con suma elegancia.

- Acepto sus disculpas, aunque no tenga motivos para ofrecerlas. Sé que actualmente la relación entre los cinco reinos de Anarion parecen tensas, pero Hyarmen quiere aprovechar su estadía para demostrar que no tenemos intenciones de iniciar guerra alguna contra nadie.

………………………………

Finalizado el banquete y toda ceremonia protocolaria, los reyes se despidieron de los Príncipes para retirarse a descansar. Los días de Umbardacil en Russandol eran agotadores. Las princesas se retiraron también, una de ellas con una mirada significativa hacia el Príncipe Jung que moteó las mejillas del pelioscuro de un rubor lejano a la vergüenza. Celos. Algo que en mucho tiempo –probablemente en toda su vida– no había experimentado.

- Jaejoong-Vanima… - El de tez morena le llamó con suavidad, cuando todos los demás salían también del comedor.

- Necesito ver a Nënar, Príncipe Jung… - El primogénito Kim se alejó casi con prisas, aunque su elegante caminar no demostrara su ansiedad por la partida.

El Príncipe de Formen se quedó mirando la silueta del joven príncipe con resignación. Parecía que el pelioscuro podría evadirle terminantemente hasta que quiera, y él no tenía ni el valor ni las ganas para confrontarlo más.

Por su parte, el pelioscuro efectivamente salió en busca de su dragón, necesitaba despejarse. Nënar acudió a su llamado acercándose al Palacio con un aleteo tan delicado como su gran tamaño y fuerza le permitió, podía ser cauteloso si lo quería, pero a los dragones por naturaleza les gusta anunciarse, imponerse y no ocultarse. El Primogénito Kim se reunió con él entre los vastos jardines del Palacio. Nënar agachó la cabeza para permitirle que le acariciara el hocico y debajo de éste, con los ojos cerrados su receptor buscaba controlar sus emociones.

- Jaejoong, sabes como yo que no podrás controlarlos para siempre. Si tanto deseas estar con él, por qué no hacerlo.

- Si cedo nuevamente al deseo de mi cuerpo por estar con Yunho, qué sucederá en el futuro, Nënar. Mis padres me lo advirtieron, incluso mamá cuando realizamos la Danza del Fuego y del Agua con ustedes; enamorarme de Yunho libremente podría afectar su lugar en Formen.

- Desde mi forma de verlo, el Príncipe Jung ya afectó su lugar en su reino. Y tú deseo no responde solo a tu cuerpo, sino también a tu corazón, Jaejoong.

El pelioscuro suspiró y reposó su cabeza en el hocico de su dragón, cerca de sus fosas nasales. Los delicados dedos del primogénito Kim delinearon los pliegues de la coraza de Nënar, suaves caricias de agradecimiento por estar con él, por haberle aceptado como su receptor. Por haber nacido con él.

………………………………

Pasada la medianoche y cuando todos dormían ya, el menor de los Kim abandonó sus aposentos y con sorprendente sigilo atravesó el pasillo hasta las habitaciones del Príncipe Park. Nenya estaba ahí, echado al pie de la amplia cama adoselada, pero apenas la ataviada puerta de madera se abrió con cuidado, las peludas orejas del lobo se levantaron percibiendo el suave sonido, y el característico olor del príncipe Kim inundó su nariz. El lobo levantó la cabeza y con sus ojos acostumbrados rápidamente a la oscuridad vio la silueta del castaño.

- Junsu-Enta, ¿qué hace aquí?

- Nenya~ - El castaño sonrió y acercándose al lobo le acarició el pelaje alrededor de las orejas… - Desde cuándo soy Junsu-Enta, ¿mh?

- Desde que Yoochun es Inya para ti, y tú eres Lissë para él. De alguna manera ustedes dos parecen pertenecerse mutuamente.

- ¿Tú no te opones como mi Narvinyë celoso?

- No. Pero vayan con cuidado, Junsu-Enta; no comprometas demasiado tu corazón, las heridas del cuerpo pueden sanar, pero las del alma no.

- ¿Por qué me dices eso, Nenya?

- Después seguramente viajaremos a Rómen, entonces lo sabrás, Junsu-Enta. Por ahora, les dejaré solos, iré a molestar a Narvinyë… - El lobo incluso rió en pensamientos mientras saltaba de la cama y salía por el balcón, donde los amplios ventanales estaban abiertos y el suave viento nocturno acariciaba las cortinas de seda.

El castaño sonrió al verle partir e imaginarse el drama que haría su dragón cuando Nenya llegara a su lado. El menor de los Kim sabía que Narvinyë estaba retozando más allá en las montañas, con Nënar vigilando que no haga alguna tontería como acercarse demasiado a los dominios de algunos Grifos. El castaño no ha tenido oportunidad de ver personalmente a muchos de ellos, salvo Linta y los Grifos de la Familia Real, los demás parecen mantenerse ocultos en las montañas, y aparecer algunos de ellos solamente para los duelos que el Príncipe ChangMin mencionara se efectúan en Russandol.

- De todas maneras eso no es muy importante en este momento… - El castaño sonrió y luego suavemente se deslizó bajo las mantas recostándose a lado de un profundamente dormido peliazabache que aún no se percataba de su presencia… - Eres tan atractivo, Yoochun-Inya… - Sin dejar de sonreír, el castaño acarició lenta y casi imperceptiblemente el contorno del varonil rostro de su amado, percibiendo bajo el tacto de uno de sus delgados dedos la textura de su piel, incluso el calor tibio de ésta.

- Junsu-Lissë… - El peliazabache murmuró entre sueños, moviéndose hasta quedar mucho más cerca del castaño, que se sonrojó al escuchar su nombre salir de aquellos gruesos labios que le invitaban a ser besados.

- No se escucha mi nombre tan maravilloso como cuando tú lo pronuncias, Yoochun-Inya… - Y como si de pronto sus pensamientos hubiesen alcanzado la mente del peliazabache, éste abrió sus ojos…

- ¡Junsu! – Exclamó tomado totalmente por sorpresa, contrariado por la claridad con que distinguió la silueta de su amado al abrir los ojos, casi como si los rayos lunares hubiesen caído sobre él exclusivamente para alumbrarle (y resaltar su belleza, según un pensamiento en mente del príncipe de Rómen).

- ¿Por qué te alejas como si hubieras visto un fantasma? – El Príncipe de Rúnya frunció los labios en una tierna trompetilla de disgusto.

- ¿Es…estás…? ¿Estás en mi cama? – Tartamudeó avergonzado, mientras que su amado asentía sin despegarle la mirada… - ¿Por qué?

- ¿No quieres que esté aquí, Yoochun-Inya?

- No quise decir eso.

- Incluso me gritaste solo “Junsu”…

- Me tomó desprevenido abrir los ojos y verte acostado a mi lado, Junsu-Lissë.

- Está bien, admito mi culpa por invadir tu espacio personal así nada más.

- ¿Qué te trajo aquí de todas maneras, Junsu-Lissë? ¿No duermes más?

- He dormido lo suficiente para descansar. Luego simplemente quise recostarme a tu lado. Pero tú aún debes dormir, mañana me gustaría que diéramos un paseo por las calles del reino, ¿Me acompañas, Yoochun-Inya?

- Te acompañaré con gusto, Junsu-Lissë. Pero no creo poder dormir más contigo a mi lado…

- ¿Por qué no? – La respuesta que el menor de los Kim recibió fue un roce de labios de su amado, una caricia en su nariz y una mano sujetando su cintura… - ¿Prefieres besarme, Yoochun-Inya?

- Sin duda… - La voz del peliazabache sonó así de pronto algo más ronca.

Las mejillas del menor de los Kim se encendieron de rubor cuando ambos cuerpos quedaron tan cerca que el calor que emanaba de ellos se mezclaba en una nube de sensaciones inquietantes que aceleraron su pulso. Sin embargo, y pese a que a él también le gustaría pasar toda la noche compartiendo besos con su amado, recordó que el peliazabache al ser más humano que él necesitaba de una buena cantidad de horas sueño para no debilitarse.

- Lisse Oloori, Yoochun-Inya… - Sonrió antes de comenzar a besarle, con tal suavidad y ternura que el peliazabache nunca supo después de cuántos besos como aquel, o cuántos minutos transcurrieron antes de que sus ojos volvieran a cerrarse presa del sueño.

………………………………

Luego de pasar un rato con Nënar y tras la llegada de Nenya y su interminable jugueteo con Narvinyë –que generalmente hacía molestar al dragón rojo–, el primogénito Kim regresó al interior del Palacio. Sus pasos sin embargo no le llevaron de vuelta a sus aposentos. La puerta que abrió, la cama en la que entró apartando mantas frescas y los labios que besó, eran del Príncipe Jung.

- Jaejoong-Vanima…

- Shh, esta noche, Yunho-Melko, hagamos el amor…

………………………………

El Príncipe Shim volvió a girar sobre su cama, incapaz de conciliar el sueño o de sacar el vuelo de esa tarde en lomos de Linta, con el Príncipe Mokomichi en su espalda abrazándole la cintura.

- ¿Qué sucede conmigo? ¿Por qué mi corazón late tan aprisa?

- Te enamoras, ChangMin.

- Linta… - El morocho se inquietó al escuchar a su Grifo en sus pensamientos… - Por qué concluyes tan precipitadamente algo así, para enamorarse hay que conocer a la persona.

- ¿Y no es eso lo que haces? ¿Conocer al Príncipe de Númen? Sabes bien que la razón por la que le invité a conocer Hyarmen desde el cielo es porque tú querías mostrarle algo especial a él, algo que tus otros invitados no podrían observar. Él te gusta, ChangMin.

Las mejillas del joven morocho se tiñeron de rubor. En otro momento hubiera negado tales palabras, pero ante Linta, él no podía hacer tal cosa.

- Me estoy enamorando de Hayami. De otro hombre. Mi familia no lo aceptará.





Continuará……


Siento que ahora si podré irme a descansar tranquilamente ;D después de que tuve un día bastante malo, saqué un poco de frustraciones y tensiones escribiendo este minicap. ¿Qué les ha parecido? ¿Qué más creen que pasará en Hyarmen?