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lunes, 13 de mayo de 2013

Parte 11 ISTAR



ISTAR
~*~
Onceava Parte

~//~
Reino de Hyarmen

- Jaejoong-Vanima…

- Shh, esta noche, Yunho-Melko, hagamos el amor…

Cuando aquellas palabras emergieron de labios del Príncipe Jaejoong, el de tez morena tuvo la impresión de que esto era un sueño, después de todo no sería la primera vez que el de ojos negros se le presenta entre oníricas ilusiones que se sienten tan reales que durante algún tiempo le fue imposible comprender que no eran más que espejismos asaltándole con la más hermosa de las ilusiones. Sin embargo, “hagamos el amor” es algo que nunca antes se había mencionado ni en el más encantador de sus sueños.

- ¿Eres una ilusión?

- No más, Yunho-Melko.

El intercambio pareció suficiente, al menos de momento, porque el calor compartido y el revoloteo en el estómago eran por primera vez reales para los dos. Incluso el primogénito Kim experimentaba de verdad todas aquellas sensaciones que le llegaban antes a través del vínculo establecido en los sueños. Sueños que él mismo había invocado en numerables ocasiones el último año desde que conoció al Príncipe Jung a través de las memorias de su hermano.

Pero estos besos, éstas caricias, éste tacto, cada jadeo y temblor, eran únicos y reales. Expresiones de un amor sin precedentes. Un amor que nació entre ilusiones anheladas por el corazón de un humano en cuyas venas corre la sangre mezclada de una Ninfa y un Elfo. El alcance de sus dones sin embargo, aún sería sometido a prueba. Una prueba que desde luego, no se le presentará en el camino por ahora. No mientras besa los labios del moreno, o cuando las manos de él aprietan su cintura y se entierra de nuevo en su cuerpo haciéndole sentir el más exquisito de los placeres terrenales.

………………………………

Más allá, entre montañas y bosques, Nënar agitó las alas con ansiedad y lanzó un rugido que hizo eco en las cercanías. La emoción y sentimientos de su receptor azotaron su mente con tal fuerza e ímpetu que fue imposible para la bestia de gran tamaño sentir una especie de coletazo que aturdió sus sentidos.

- ¿Jaejoong ha entregado su cuerpo a ese príncipe?

- Sí, Narvinyë.

- No entiendo por qué nuestros humanos tienen que ser tan instintivos. Aparearse con otros sin efecto natural no tiene sentido para mí.

- Jaejoong no ha querido aparearse con el Príncipe Jung. Le demuestra que todo lo que le dio de sí en sueños, se lo entrega también en la realidad.

- Sigue siendo absurdo… - El dragón rojo renegó, lanzando una flama que se elevó por los cielos nocturnos unos cuantos metros antes de difuminarse en simple humo y calor.

- A diferencia de mí, tú no has madurado, Narvinyë… - El dragón azul cromado se burló, echándose en la tierra de aquella superficie plana a la salida de una cueva de gran tamaño en una de las tantas montañas que se dispersan alrededor de Hyarmen, el refugio temporal de ambos dragones cuando no se encuentran con sus receptores.

- Narvinyë madurará cuando Junsu-Lissë se aparee con Yoochun-Enta… - El lobo apareció de pronto, saltando sobre una piedra de coloración rojiza que estaba cerca del hocico del dragón azul cromado.

- Por qué siempre apareces cuando no eres bienvenido, Nenya. ¡Eres igual de inoportuno que tu principito!

- Yoochun-Enta es un príncipe digno de respeto, Narvinyë; y tú deberías comenzar a tenérselo porque pronto se convertirá en tu… ¿Hermano? ¿Padre? ¿Qué tipo de relación debería considerar que tienes con Junsu-Lissë? Él definitivamente no es tu hermano, pero a veces le veo aura de “madre”.

- ¡Deja de hablar tonterías!

Nenya y Nënar rieron en pensamientos, divertidos por la facilidad con que Narvinyë perdía los estribos.

………………………………

A la mañana siguiente, cuando el pelioscuro y el de tez morena despertaron abrazados el uno al otro, la sensación de regocijo se materializó en el rubor que se pintó en las mejillas de ambos príncipes.

- Realmente no te soñé, Jaejoong-Vanima…

- Te lo dije, que no sería nunca más de esa manera, Yunho-Melko…

- Aún así, me gustaría saber por qué de repente tomaste esta decisión. No es que esté dudando de lo que pasó anoche entre nosotros.

- Sé que no dudas de lo que pasó, y entiendo que tengas curiosidad por saber qué me motivó a cambiar de idea. Yunho-Melko… - El pelioscuro posó una de sus manos sobre la mejilla del moreno… - Siento mucho todo lo que te hice pasar al invadir la privacidad de tus sueños durante tanto tiempo, pese a que al principio fue solo que me gustabas por el claro atractivo que posees, lo que siento ahora por ti es mucho más fuerte que eso.

- Jaejoong-Vanima… - El Príncipe Jung sujetó la mano posada en su mejilla y llevándola a sus labios dejó un casto beso sobre sus nudillos. Todo en él era tan perfecto, que fue inevitable que una sonrisa curveara en sus labios al recordar que toda esa perfección la había recorrido de principio a fin durante la noche… - Debo confesarte que no tengo idea de lo que nos espera en mi propio reino, pero haré todo lo posible por cuidar de esto que sentimos el uno por el otro.

El Primogénito Kim sonrió en muestra de agradecimiento, porque su madre ya le había advertido que enamorarse del heredero al Trono de Formen, podría ser la más grande de sus pruebas en vida.

Y acercarle tal vez demasiado pronto, a la muerte.

………………………………

Dos de los príncipes que también sonrieron radiantes al despertar, fueron el menor de los Kim y el peliazabache, que feliz por la compañía del castaño, incluso parecía reacio a abandonar la calidez de su lecho.

- Yoochun-Inya, dijiste que me acompañarías a caminar por las calles del reino… - Una trompetilla caprichosa asomó en sus labios. Y el gesto nunca pareció tan adorable a ojos del peliazabache.

- Pero me siento tan contento aquí contigo, Junsu-Lissë… - Protestó aferrándose a la delgada cintura de su amado, besando deliberadamente sus mejillas con la intención de ir por su boca, pero manteniendo cierto recato y pudor para hacerlo.

Su relación, cualesquiera que sea y como deba llamarse, era demasiado joven para apresurar las cosas más allá de la noche compartida inocentemente abrazados el uno al otro.

- Será una falta de respeto no acudir al comedor para desayunar cuando los reyes tan amablemente nos invitaron a hacerlo anoche, Yoochun-Inya. Y quiero tomar una ducha y vestirme ligero pero noble para pasear por el reino.

- Tus palabras han conseguido el efecto que buscaban, Junsu-Lissë. Aunque mi corazón se niegue a separarse de ti, te dejaré ir… por ahora… - Una traviesa sonrisa vibró en los gruesos labios del peliazabache, trayendo un intenso sonrojo a las mejillas y hasta las orejas del menor de los Kim.

El Príncipe Junsu probó un segundo los labios de su amado y de inmediato abandonó el lecho que esa noche se convirtió en la mejor cama que pudo haber tenido nunca. Los gráciles pasos del castaño tuvieron prendados los brunos ojos del peliazabache hasta que su silueta desapareció tras el portón de sus aposentos.

- Completamente enamorado… - El Príncipe Park suspiró.

………………………………

Antes incluso de que sol terminara de levantarse en el horizonte, los reyes se reunieron con su primogénito en el Salón del Rey. El recinto es amplio, de forma predominantemente circular, con un recuadro en solitario del Rey Chang Suk en el muro tras el escritorio de abedul. En uno de los muros laterales se encuentra otro con la familia real, y en el contrario, uno donde solo se encuentran los reyes, particularmente en este recuadro la belleza de la recién convertida en Reina resaltaba con colores vivos y brillantes. El Salón del Rey es donde el soberano realiza los trabajos burocráticos más finos de su regencia, donde su simple firma puede cambiar el curso de la vida en Hyarmen. Y es hoy también, el lugar donde el futuro del Príncipe Shim podría ser determinado.

- ¿Viajar a los otros reinos de Anarion? No encuentro necesaria tal incursión, ChangMin.

- Pero padre…

- Lo que los Príncipes de Rúnya hayan dicho no debes tomártelo a cabalidad, confiar en ellos no es un riesgo que voy a tomar.

- Padre, ellos quieren un tratado de paz.

- ¿Y has pensado ya que puede ser una treta solamente? La grandeza de Rúnya ha sido un misterio para todos los demás reinos de Anarion durante décadas, te permití viajar allá antes porque tu madre intercedió en tu nombre, pero jamás pensé que olvidarás todo lo que se te ha enseñado a lo largo de tu vida. 19 años he dedicado a ti para formarte como un digno heredero al trono, ChangMin.

- Y no he de decepcionarte. He puesto en práctica todo lo que he aprendido de ti, directa o indirectamente, padre. Soy un digno sucesor al Trono de Hyarmen, pero creo que pensar desde ahora en cómo evitar una guerra en el futuro me convierte en un heredero prudente.

- Dragones, ChangMin. Rúnya tiene dragones. Y les tengo en mis tierras, vagando por allí con absoluta libertad, de la misma manera en que antes lo hacían. Si nos distraemos tan solo un poco…

- Esos dragones podrían hacer lo que quisieran en Anarion. Lo sé, padre. Sé que son las criaturas mágicas más poderosas que pueden haber sobre Anarion, pero son solo dos dragones, jóvenes e inmaduros.

- Y sus receptores dos príncipes que tú mismo comprobaste no son humanos. Hijos de un Elfo y una Ninfa, ambas razas mágicas extintas en Anarion, si han permanecido en nuestro mundo durante tanto tiempo es por algo.

- Aún así… - La voz de la Reina SooMin interrumpió la acalorada discusión de su esposo e hijo… - Pienso que es buena idea que ChangMin siga viajando con los Príncipes, no hay mejor manera de conocer las verdaderas intenciones de nuestros posibles enemigos, que enemistándote con ellos. No tendremos mejor opción que esta, para ver el interior de los otros reinos. ChangMin ya estuvo en Rúnya, posee valiosa información que de ningún otro modo podríamos haber conocido. Pienso entonces que él debe ir, Mi Rey.

- Como siempre, las prudentes palabras de mi Reina… - El rey sonrió a su esposa, alargando la mano para sujetar la de su bella mujer… - Has de ir, pero Linta irá contigo.

- Se hará como ordenes, padre… - El Príncipe inclinó la cabeza con respeto.

- Nos veremos más tarde en Russandol. Querida… - El Rey salió del recinto seguido por su esposa, pero antes de que ella abandonara el salón se giró hacia el Príncipe…

- Una cosa más, hijo mío. No comprometas tu corazón en estos viajes, tu destino ya fue decidido, y como primogénito es tu deber aceptarlo, te debes al reino por el simple hecho de llevar sangre real en tus venas. No olvides eso.

El Príncipe Shim comprendió que la advertencia de su madre debía ser tomada con la debida seriedad.

………………………………

Mientras caminaban por las calles del reino, el menor de los Kim vio a su hermano pasear también por ahí junto al Príncipe Jung.

- Oh, algo ha cambiado también entre ellos… - El castaño señaló con una cristalina sonrisa.

- ¿Te alegra verles juntos? – El peliazabache miró a los otros dos con curiosidad, parecía que el de tez morena estaba comprando algún prendedor para el cabello para el primogénito Kim. Aquel atavío de piedras esmeraldas lucía bien en el largo cabello negro del Príncipe Jaejoong.

- Sí. A mi hermano el Príncipe Yunho le ha gustado desde hace mucho. Me alegro realmente de que al menos se estén llevando bien. Y si además ellos están juntos, como nosotros dos, me sentiré mucho más feliz… - Explicó con un tenue sonrojo en sus mejillas.

El Príncipe Park se sintió tentado de besarle ahí mismo. Pero no era adecuado ni prudente, la gente miraba ya de por sí con interés al de tez morena y al pelioscuro.

- Deja de sonrojarte a cada minuto por ese escuálido principito.

- ¡Narvinyë! ¡Deja de llamarlo escuálido principito!… - El castaño protestó mentalmente, proyectando una imagen de sí mismo en la mente de su dragón. Pero a su dragón ni sus más lindos pucheros conseguían ablandarle.

- No lo haré. No me tiene contento el hecho de que hayas sido tú quien se coló en su lecho anoche. ¿Acaso tú también quieres aparearte con él? – El dragón rojo rebufó en las montañas, alardeando el despliegue de sus alas y las flameantes llamas que emergían de su garganta y se elevaban en el cielo.

- ¡No quiero aparearme con Yoochun-Inya!... Aún…

- ¡Si ese escuálido principito se atreve a tocarte lo someteré a otra de mis pruebas!

- ¡Narvinyë, deja de ser un celoso! Deberías emocionarte por mi felicidad.

- Me emocionaría. Si ese escuálido principito no me hiciera dudar de sus intenciones. Además, cómo sabes que él no está comprometido en su reino.

- Yoochun-Inya…

- ¿Sí?

- ¿Estás comprometido en Rómen? Tengo curiosidad porque no hemos hablado mucho de tu familia, y bueno… como nosotros… yo quiero saber…

- Hasta el día en que salí de mi reino, no. No estoy comprometido, Junsu-Lissë…

………………………………

Cerca de la hora del crepúsculo, El Príncipe ChangMin y el Príncipe Hayami caminaban hacia Russandol para presenciar el cuarto día de Umbardacil.

- ¿Alguna vez has retado a alguien?

- Una vez. A mi maestro de armas.

- ¿Cuál fue el resultado?

- Gané.

- Debiste sentirte orgulloso de ti mismo, y él de ti también… - El de tez tostada miró a su congénere de soslayo, el morocho lanzó una sonrisita.

- No. Aunque ese día aprendí mucho. Yo tenía 15 años, y estaba furioso porque durante la práctica mi maestro una vez más me había dado una paliza. Así que le reté, quería sacar toda la frustración que sentía, y al mismo tiempo demostrarle a mis padres que su hijo no era ningún débil incapaz de vender a un hombre de 50 años. Mi maestro me dejó ganar, y él dijo algo muy importante. “Si no aprendes ahora de tus mayores, cuándo piensas que la sabiduría llegará a tu mente antes de que tus músculos envejezcan”.

- Sabias palabras.

- Lo sé… - El morocho sonrió. Inquietándose por el insistente tamborileo de su corazón.

- ¿Alguna vez te retaron?

- Tres veces. La última fue el año pasado, y el anterior a ese dos veces, al inicio y al final de la ceremonia de Umbardacil.

- ¿Te importó el resultado de los duelos?

- No realmente. Aunque muchos duelos durante Umbardacil se toman con intensidad, la mayoría de la gente viene a Russandol a divertirse. Encontrarás que muchos niños se retan, y entonces aprendes cosas valiosas de ellos.

- Como qué.

- Tu peor enemigo siempre puede convertirse en tu amigo, y tu mejor amigo podrá darte la espalda, pero nunca traicionarte.

El Príncipe de Númen sonrió ante la madurez del Príncipe Shim. Y temió que cada día que pasaba a su lado, conociendo los pequeños detalles que lo han transformado el hombre que es, le hagan sentir por él ese tipo de cariño que sea capaz de nublar sus sentidos y perturbar la entereza con que fue criado en Númen.

Luego de pronto una luz blancuzca en forma de espada cayó justo frente al Príncipe Mokomichi. El morocho abrió los ojos con sorpresa pues no habría imaginado que alguien en Hyarmen fuera capaz de esto.

- Esto es…

- Alguien te ha retado en Russandol.  

………………………………

Cuando la gente comenzó a reunirse en Russandol, se anunció que la hora del crepúsculo sería abierta por el primer duelo de la noche. El Príncipe Shim se reunió con el soberano de Númen antes de que él saliera a la explanada. Pero antes de decirle nada se quedó sin aliento, el Príncipe Mokomichi se veía realmente atractivo ostentando aquel traje de guerra que al morocho le hizo sentir demasiado calor. Agitó ligeramente la cabeza tratando de ahuyentar de su mente aquellos pensamientos insanos.

- Sería prudente que no te distrajeras en este momento con eso, ChangMin.

- Lo sé, Linta.

- Sé quien retó al Príncipe Hayami.

- ¿Por qué estás tan nervioso? ¿Acaso sabe quién me retó, Príncipe ChangMin?

Apenas el de tez tostada cuestionó, la silueta de una mujer vestida como una amazona apareció del otro lado de la explanada.

- Mi madre…


Continuará……