Un capi diario porque quiero terminarlo en estos días y aún nos quedan dos reinos por conocer~ Gracias por el apoyo que le siguen dando, a quienes leen y personalmente a quienes se toman sus minutos para comentar ;D saben que aprecio mucho sus palabras.
ISTAR
~*~
Décimo-Octava Parte
~//~
Reino de Rómen
La Reina Nillë supuso que este momento
llegaría tarde o temprano desde que su hijo Yoochun mostrara esa personalidad
tan dispar a la de su esposo. Supo con el pasar de los años desde el nacimiento
del peliazabache que el destino de su primogénito no sería regir Rómen, su alma
había rechazado el vínculo con el
reino desde su concepción. Había sido un embarazo penoso, sufrido, doloroso.
Cada noche sentía como si la luna le reclamara al niño que llevaba en el
vientre. Y cuando estuvo en labor de parto padeció los dolores más terribles de
toda su vida. Incluso el momento en que el bebé tuvo que ser arrancado a la fuerza de su vientre, él
no emitió llanto alguno hasta minutos después.
Minutos que la Reina dedicó a rezar en el
idioma antiguo heredado de su familia –originaria del reino de la Llama Roja– a la Luna, clamándole una
única oportunidad de cuidar de su primogénito. Las únicas personas que estaban
aquella noche en los aposentos eran la matrona de la Familia Real y un par de
mujeres que le acompañaron en el parto. Y ellas fueron las únicas testigos de
los hechos extraordinarios que probablemente nunca más se verían en Rómen.
- I
Fëanturi i or ilyë mahalmar ëa, i carir quettar ómainen, Isilissë laitalë nai
hiruvalyë. Fëa telperien mar hroa… - Había repetido en varias ocasiones
hasta que un destello de plata emergió de su pecho, un haz de luz que extrajo
de su alma la mitad de su vida y toda su esencia mágica y que como un hilo
plateado flotó en el salón hasta que un aullido de lobo hizo eco en los bosques
del reino.
Entonces el haz de luz plateada cayó sobre
el bebé consumiéndose en su pecho. Y finalmente el llanto explotó en la
garganta del recién nacido llenando sus pulmones de oxigeno por primera vez en
el mundo fuera del vientre de la Reina.
Nillë sonrió agradecida con el espíritu de
la luna por haberla escuchado. Se dejó caer sobre las mantas de su amplia cama y
sintió cómo las fuerzas le flaqueaban repentinamente. Estaba agotada en cuerpo
y alma, pero feliz. Le había dado a su Rey su primogénito, aunque Rómen no
pudiera reclamarlo en el futuro como su heredero.
Desde aquél día el Rey se dedicó a
enseñarle a su primogénito, bautizado como Yoochun, las artes del gobierno. Tres
años después tuvo su segundo hijo, la Reina lo llamó Yoo-Hwermë porque sabía
que sobre él recaerían las responsabilidades que su primer hijo no podría
cumplir. Lo bendijo con un código de
gestos que aprendió de las estrellas. Lómë –noche– siguió siendo regente de
su estirpe, pese a que el Rey Tirion le tuvo particular apatía desde que
ascendió al Trono.
……………………………
Las espadas del Rey y su primogénito
chocaron una vez más. El roce de las cuchillas desprendiendo chispas y haciendo
eco metálico. El menor de los Kim levantó una barrera mágica con su mente
evitando que la Guardia Real se aproximara. El Rey Tirion era un guerrero de
élite, eso quedó demostrado cuando consiguió hacer caer a su primogénito y
aprovechó los segundos de ventaja para abalanzarse sobre el castaño. El
Príncipe Junsu repelió su ataque con sutiles movimientos de defensa, sin ataque
alguno de por medio ni el uso de armas aún cuando lleva una espada atravesada
en la espalda.
- ¡Padre! – El Príncipe Yoochun exclamó y
volvió a la pelea.
El Rey Tirion volvió a arremeter con todas
sus fuerzas, mientras que el Príncipe Junsu encontraba la mirada del Príncipe
Yoo-Hwermë y la Reina Nillë. Vio en aquellos grandes ojos ébano un brillo de
advertencia.
- ¡Junsu-Enta!
– El llamado de Nenya llegó justo a tiempo para evitar que una jauría de
lobos se le fueran encima al castaño.
Nenya saltó al frente interponiéndose entre
el castaño y sus congéneres. Eressëa comandaba la manada de lobos negros,
siendo el lobo del Rey el único de pelaje completamente blanco. Las fauces de
los animales lucían amenazadoras, con hilillos de saliva brotando de los colmillos
y los ojos enrojecidos.
- No
hagas esto, Eressëa. No hay necesidad de que nos enfrentemos. ¡Pertenecemos a
la misma familia!
- Tú
no eres uno de los nuestros, Nenya. Nunca lo has sido. Eres único en tu
especie, ninguna hembra de mi clan querría aparearse contigo porque los que
nacieran de ti estarían condenados a la extinción.
- Has
perdido los cabales, igual que el Rey, Eressëa.
Mientras hablaban entre sí, los dos lobos caminaban
en círculos, con la penetrante mirada puesta en el otro y atentos al mínimo
movimiento que indicara el ataque.
- ¡Ríndete Yoochun!
- ¡Jamás!
El menor de los Kim observó con pesar la
insistencia del Rey por detener a su hijo y por avanzar a través de él hasta
darle alcance. Vio con tristeza que los ojos del Rey, oscuros y cenizos, le
regresaban tan solo la visión de un mañana de batallas sin sentido. Era momento
de partir, sería imposible mediar palabra alguna con el regente de esa manera.
-
Yoochun-Inya, si en verdad quieres seguir conmigo, tendremos que marcharnos.
-
Entonces así se hará, Junsu-Lissë… - El peliazabache pidió entonces los
favores de la Luna (que en contadas ocasiones realizaba y siempre era a través
de su lobo) y cegó a su padre con destellos de luz plateada obteniendo así la
ventaja que necesitaba… - Lo siento, padre… - Susurró con culpa cuando el filo
de su espada alcanzó el hombro del Rey haciéndole caer de rodillas… - Me
marcho, padre. Lamento no hacerlo con tus bendiciones.
- A partir de ahora, cuando cruces la
puerta principal del Palacio en compañía de éste príncipe, Rómen solo
reconocerá un hijo en sus tierras. Yoo-Hwermë será el único hijo para mí.
- Námarië, Nostaro.
……………………………
Cuando castaño y peliazabache dieron
alcance a los demás –apenas a las afueras de la frontera de Rómen cerca de la
costa oeste–, ninguno de los príncipes hizo cuestionamiento alguno. Se había
roto un lazo con Rómen. Pero si incluso el Tratado de Paz se concretaba entre
los otros reinos, Rómen tendría que ceder pues nunca podría regirse por cuenta
propia ni ganar una guerra.
- ¡Junsu!
¿Estás bien?
-
Estoy bien, Narvinyë. Has cuidado bien de los huevos de dragón… - El castaño sonrió
agradecido, acarició el cuello de su dragón y acarició sus huevos de dragón.
- ¡Por
supuesto que los cuidé bien! Y lo habría hecho incluso protegiéndote a ti al
mismo tiempo, pero no, me mandaste dejarte y arriesgaste tu vida por tu…
escuálido amado.
El menor de los Kim se permitió una
sonrisita tras los reclamos de su dragón. Le acarició con cariño y besó su piel
con gratitud.
- Vamos a avanzar hacia Andúnië, es el
Puerto más cercano y seguro hacia Númen… - El de tez tostada aprovechó para
anunciar, los otros príncipes asintieron sin demasiada ceremonia.
Era de esperar que los ánimos no fueran los
mejores. El Príncipe de Númen pensó en la suerte que tuvo tras conseguir unirse
en matrimonio con el morocho sin que los Reyes de Hyarmen se opusieran, aunque
presentía también que había algunos intereses político-económicos que habían
impulsado al Rey a aceptar su petición. Por otro lado, para el pelizabache todo
había resultado como la contraparte del todo, había perdido a su familia,
desterrado de su propio hogar.
- ¿Piensas en Park?
- ChangMin-Írima, a partir de ahora él
tendrá que cargar con una dura realidad. Incluso cuando lleguemos a Númen será
imposible evitar que sea señalado. Hecil,
le llamarán muchos en toda Anarion.
- Tengo el presentimiento de que para él
ahora es más importante ser simplemente Park Yoochun, e incluso Yoochun-Hecil,
antes que haber abandonado al Príncipe Junsu. Hayami-Indil, ¿tus padres también
podrían desterrarte si insistes en casarte conmigo?
- No puedo responder con certeza por el
pensamiento de mis padres. Creo y deseo que nos apoyen, pero si eso no llegase
a ocurrir, también preferiría cargar con el estigma de Hecil.
……………………………
- Yoochun-Inya… - El castaño se sentó a
lado de su amado, han pasado dos días desde que salieron de Rómen, y el
peliazabache no ha hablado casi nada con nadie… - No encuentro palabras para
consolar tu corazón, pero quiero que sepas que puedo entender tu dolor porque
estoy vinculado a ti.
El peliazabache giró el rostro para encarar
a su amado. Le sonrió flojito y asintió. Seguía con un nudo atravesado en la
garganta. Un nudo que era imposible deshacer o evitar que se formase ahí. Su padre
le había dado la espalda y orillado al destierro antes que intentar comprender
sus sentimientos. No le había dado la mínima oportunidad de interceder por sus
decisiones. Y cuanto más pensaba en ello, más le quemaba su propia sangre en
las venas.
- Junsu-Lissë, ahora te has comprometido
con un simple plebeyo.
- Los títulos de la realeza jamás me han
importado, Yoochun-Inya. Me enamoré de ti por quien eres como hombre, no por
quien eras como príncipe.
El peliazabache sonrió y sintió que un poco
al menos se aligeraba la oscura decepción en su corazón. Tal vez perdió a su
familia, pero lo conserva a él. Y tiene la sensación de que si tuviese que
poner esto en una balanza, él habría declinado por la más importante, la que le
hará verdaderamente feliz.
- Incluso
si ahora no eres un Príncipe de Rómen, tu matrimonio con Junsu te convierte en
uno pues él sigue siendo Príncipe de Rúnya… escuálido principito.
El dragón rojo rugió y mostró la
atemorizante hilera de colmillos en su hocico en una especie de sonrisa
burlona. El peliazabache sonrió sintiéndose de alguna manera aún mejor por el
comentario de Narvinyë, que aunque pareciera que pretendía molestarle, en
realidad buscaba mejorar su estado de ánimo.
- Tus
palabras conmueven, Narvinyë.
- ¡Bájate
de mi cola, Nenya!
-
Ellos nunca cambiarán… - El castaño rió al ver al dragón rojo y al lobo en
aquella particular forma de demostrarse su amistad.
- Junsu-Lissë.
- ¿Sí?
- Gracias. Por ser mi prometido, por haber
estado allí hombro con hombro a mi lado.
- Tennoio, Yoochun-Inya.
……………………………
- Jaejoong-Vanima… - El de tez morena
abrazó la delgada cintura del pelioscuro besando castamente su mejilla… -
Estamos cada vez más cerca de Formen, cuando lleguemos, apártate de mí si es
necesario. No quiero correr el mismo riesgo que el Príncipe Yoochun admitió con
temple.
- ¿Por qué no, Yunho-Melko? ¿Hasta cuándo
vas a seguir guardándome secretos?
- Es necesario, lamento decepcionarte con
mis silencios.
- Me decepciona la idea de tener que
renunciarte. Intento de verdad, Yunho-Melko, entender tu pensamiento, la forma
en que tu mente trabaja, pero aún ni siquiera sé por qué evitas comunicarte con
tu Fénix. Sé que cuando practicas con tu espada y alcanzas un formidable nivel
de concentración es porque tu Fénix intenta con más ahínco llegar a tus
pensamientos también. Tu poder mágico es grande, igual que el de tu Fénix. Las aves
de fuego son las únicas criaturas mágicas que han sido comparadas con el poder
de los dragones. ¿Acaso eso tiene relación con lo que sucede en Formen? ¿Con el
hecho de que no me quieras cerca de ti en Formen?
--//--
Andúnië
Frontera con el
Reino de Númen
La ciudad al Oeste se estableció en la
Costa del mar Númenor, es uno de los principales Puertos del Reino, reconocido
por su clima húmedo y su gente de cálida actitud. Pescadores de buen humor
habitan en el Puerto, y sus doncellas son de las más bellas en todo el Reino de
Númen.
Nënar, Narvinyë, Nenya y Linta aguardaron
más allá en las últimas colinas del Valle que circunda con la ciudad. Los huevos de dragón con ellos.
- ¡Mi
amado Hayami!
El pensamiento flotó con alegría en la
mente del Príncipe Mokomichi cuando bajó de su caballo. A la distancia podía
sentir los latidos del corazón de su unicornio, agitados y contentos
acercándole cada zancada más.
- ¡Isilmë! – El de tez tostada desplegó su
pensamiento, sonriendo feliz al vislumbrar a su unicornio.
El bello corcel de un blanco
resplandeciente corría a toda velocidad por la playa, las crines se agitaban y
mecían por el viento y la carrera. Los cascos de sus extremidades parecían
tocar apenas la arena sin levantar más que un puñado de minúsculos granos a su
carrera. A su encuentro con el de tez morena, el unicornio reposó con gracia su
cuello en el hombro de su receptor. El
largo cuerno en su frente terminaba en una perfecta punta brillante, las suaves
espirales que marcaban a lo largo llegaban a reflejar resplandores de colores
cuando la luz del sol caía sobre el cuerno.
- Bienvenido,
mi amado Hayami.
-
Estoy de regreso, Isilmë… - El de tez tostada acarició el cuello y peinó sus
onduladas y largas crines.
- ¿Es
él? ¿A quien tu corazón ha elegido?
- Sí.
-
Bienvenido, Príncipe Shim ChangMin, prometido de mi amado Hayami… - El unicornio
inclinó la cabeza al mismo tiempo en que flexionaba una de sus extremidades
delanteras y la otra permanecía estirada. La reverencia tomó por sorpresa al
morocho haciéndole incluso sonrojar cuando su prometido le comunicó las
palabras del unicornio.
- Gracias, Artaher Isilmë… - El Príncipe de
Hyarmen hizo una venia respetuosa hacia el unicornio.
Isilmë relinchó y sacudió la cabeza en un
gesto que el de tez tostada comprendió era de agrado por su prometido, pero al
mismo tiempo de diversión.
- Es hembra… - El morocho escuchó decir al
primogénito Kim, quien con respeto se acercó a saludar a Isilmë.
- ¿Eh?
- Isilmë, mi unicornio es hembra. Pero no
hay palabra definitoria de género entre los unicornios, salvo su nombre… - El
de tez tostada respondió a su prometido, que abochornado por la confusión atinó
a fruncirle el ceño.
- Mis disculpas, Isilmë Lindórië… - La
unicornio inclinó la cabeza y luego caminó hasta cada príncipe tocando con la
punta de su cuerno la frente de cada uno de ellos.
- Les da la bienvenida a Númen, aunque
estas son solo las fronteras costeras, el Palacio de Númen se encuentra a dos
días más de camino.
Continuará……
GLOSARIO
I
Fëanturi i or ilyë mahalmar ëa, i carir quettar ómainen, Isilissë laitalë nai
hiruvalyë. Fëa telperien mar hroa: "Amos
de los Espíritus que está sobre todos los tronos, aquellos que hablan con voces,
que la luz de luna bendiga su futuro. Te entrego mi espíritu plateado a cambio
de su vida."
Námarië,
Nostaro.
“Adiós, padre”.
Andúnië. Puesta de Sol.
Hecil. Perdido u olvidado por los amigos. Marginado,
desterrado.
Tennoio.
Hasta
siempre.
Artaher.
Señor
Noble.
Lindórië.
La
que se alza en belleza.







