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sábado, 25 de mayo de 2013

ISTAR Parte 18



Un capi diario porque quiero terminarlo en estos días y aún nos quedan dos reinos por conocer~ Gracias por el apoyo que le siguen dando, a quienes leen y personalmente a quienes se toman sus minutos para comentar ;D saben que aprecio mucho sus palabras.


ISTAR
~*~
Décimo-Octava Parte

~//~

Reino de Rómen


La Reina Nillë supuso que este momento llegaría tarde o temprano desde que su hijo Yoochun mostrara esa personalidad tan dispar a la de su esposo. Supo con el pasar de los años desde el nacimiento del peliazabache que el destino de su primogénito no sería regir Rómen, su alma había rechazado el vínculo con el reino desde su concepción. Había sido un embarazo penoso, sufrido, doloroso. Cada noche sentía como si la luna le reclamara al niño que llevaba en el vientre. Y cuando estuvo en labor de parto padeció los dolores más terribles de toda su vida. Incluso el momento en que el bebé tuvo que ser arrancado a la fuerza de su vientre, él no emitió llanto alguno hasta minutos después.

Minutos que la Reina dedicó a rezar en el idioma antiguo heredado de su familia –originaria del reino de la Llama Roja– a la Luna, clamándole una única oportunidad de cuidar de su primogénito. Las únicas personas que estaban aquella noche en los aposentos eran la matrona de la Familia Real y un par de mujeres que le acompañaron en el parto. Y ellas fueron las únicas testigos de los hechos extraordinarios que probablemente nunca más se verían en Rómen.

- I Fëanturi i or ilyë mahalmar ëa, i carir quettar ómainen, Isilissë laitalë nai hiruvalyë. Fëa telperien mar hroa… - Había repetido en varias ocasiones hasta que un destello de plata emergió de su pecho, un haz de luz que extrajo de su alma la mitad de su vida y toda su esencia mágica y que como un hilo plateado flotó en el salón hasta que un aullido de lobo hizo eco en los bosques del reino.

Entonces el haz de luz plateada cayó sobre el bebé consumiéndose en su pecho. Y finalmente el llanto explotó en la garganta del recién nacido llenando sus pulmones de oxigeno por primera vez en el mundo fuera del vientre de la Reina.

Nillë sonrió agradecida con el espíritu de la luna por haberla escuchado. Se dejó caer sobre las mantas de su amplia cama y sintió cómo las fuerzas le flaqueaban repentinamente. Estaba agotada en cuerpo y alma, pero feliz. Le había dado a su Rey su primogénito, aunque Rómen no pudiera reclamarlo en el futuro como su heredero.

Desde aquél día el Rey se dedicó a enseñarle a su primogénito, bautizado como Yoochun, las artes del gobierno. Tres años después tuvo su segundo hijo, la Reina lo llamó Yoo-Hwermë porque sabía que sobre él recaerían las responsabilidades que su primer hijo no podría cumplir. Lo bendijo con un código de gestos que aprendió de las estrellas. Lómë –noche– siguió siendo regente de su estirpe, pese a que el Rey Tirion le tuvo particular apatía desde que ascendió al Trono.

……………………………

Las espadas del Rey y su primogénito chocaron una vez más. El roce de las cuchillas desprendiendo chispas y haciendo eco metálico. El menor de los Kim levantó una barrera mágica con su mente evitando que la Guardia Real se aproximara. El Rey Tirion era un guerrero de élite, eso quedó demostrado cuando consiguió hacer caer a su primogénito y aprovechó los segundos de ventaja para abalanzarse sobre el castaño. El Príncipe Junsu repelió su ataque con sutiles movimientos de defensa, sin ataque alguno de por medio ni el uso de armas aún cuando lleva una espada atravesada en la espalda.

- ¡Padre! – El Príncipe Yoochun exclamó y volvió a la pelea.

El Rey Tirion volvió a arremeter con todas sus fuerzas, mientras que el Príncipe Junsu encontraba la mirada del Príncipe Yoo-Hwermë y la Reina Nillë. Vio en aquellos grandes ojos ébano un brillo de advertencia.

- ¡Junsu-Enta! – El llamado de Nenya llegó justo a tiempo para evitar que una jauría de lobos se le fueran encima al castaño.

Nenya saltó al frente interponiéndose entre el castaño y sus congéneres. Eressëa comandaba la manada de lobos negros, siendo el lobo del Rey el único de pelaje completamente blanco. Las fauces de los animales lucían amenazadoras, con hilillos de saliva brotando de los colmillos y los ojos enrojecidos.

- No hagas esto, Eressëa. No hay necesidad de que nos enfrentemos. ¡Pertenecemos a la misma familia!

- Tú no eres uno de los nuestros, Nenya. Nunca lo has sido. Eres único en tu especie, ninguna hembra de mi clan querría aparearse contigo porque los que nacieran de ti estarían condenados a la extinción.

- Has perdido los cabales, igual que el Rey, Eressëa.

Mientras hablaban entre sí, los dos lobos caminaban en círculos, con la penetrante mirada puesta en el otro y atentos al mínimo movimiento que indicara el ataque.

- ¡Ríndete Yoochun!

- ¡Jamás!

El menor de los Kim observó con pesar la insistencia del Rey por detener a su hijo y por avanzar a través de él hasta darle alcance. Vio con tristeza que los ojos del Rey, oscuros y cenizos, le regresaban tan solo la visión de un mañana de batallas sin sentido. Era momento de partir, sería imposible mediar palabra alguna con el regente de esa manera.

- Yoochun-Inya, si en verdad quieres seguir conmigo, tendremos que marcharnos.

- Entonces así se hará, Junsu-Lissë… - El peliazabache pidió entonces los favores de la Luna (que en contadas ocasiones realizaba y siempre era a través de su lobo) y cegó a su padre con destellos de luz plateada obteniendo así la ventaja que necesitaba… - Lo siento, padre… - Susurró con culpa cuando el filo de su espada alcanzó el hombro del Rey haciéndole caer de rodillas… - Me marcho, padre. Lamento no hacerlo con tus bendiciones.

- A partir de ahora, cuando cruces la puerta principal del Palacio en compañía de éste príncipe, Rómen solo reconocerá un hijo en sus tierras. Yoo-Hwermë será el único hijo para mí.

- Námarië, Nostaro.

……………………………

Cuando castaño y peliazabache dieron alcance a los demás –apenas a las afueras de la frontera de Rómen cerca de la costa oeste–, ninguno de los príncipes hizo cuestionamiento alguno. Se había roto un lazo con Rómen. Pero si incluso el Tratado de Paz se concretaba entre los otros reinos, Rómen tendría que ceder pues nunca podría regirse por cuenta propia ni ganar una guerra.

- ¡Junsu! ¿Estás bien?

- Estoy bien, Narvinyë. Has cuidado bien de los huevos de dragón… - El castaño sonrió agradecido, acarició el cuello de su dragón y acarició sus huevos de dragón.

- ¡Por supuesto que los cuidé bien! Y lo habría hecho incluso protegiéndote a ti al mismo tiempo, pero no, me mandaste dejarte y arriesgaste tu vida por tu… escuálido amado.

El menor de los Kim se permitió una sonrisita tras los reclamos de su dragón. Le acarició con cariño y besó su piel con gratitud.

- Vamos a avanzar hacia Andúnië, es el Puerto más cercano y seguro hacia Númen… - El de tez tostada aprovechó para anunciar, los otros príncipes asintieron sin demasiada ceremonia.

Era de esperar que los ánimos no fueran los mejores. El Príncipe de Númen pensó en la suerte que tuvo tras conseguir unirse en matrimonio con el morocho sin que los Reyes de Hyarmen se opusieran, aunque presentía también que había algunos intereses político-económicos que habían impulsado al Rey a aceptar su petición. Por otro lado, para el pelizabache todo había resultado como la contraparte del todo, había perdido a su familia, desterrado de su propio hogar.

- ¿Piensas en Park?

- ChangMin-Írima, a partir de ahora él tendrá que cargar con una dura realidad. Incluso cuando lleguemos a Númen será imposible evitar que sea señalado. Hecil, le llamarán muchos en toda Anarion.

- Tengo el presentimiento de que para él ahora es más importante ser simplemente Park Yoochun, e incluso Yoochun-Hecil, antes que haber abandonado al Príncipe Junsu. Hayami-Indil, ¿tus padres también podrían desterrarte si insistes en casarte conmigo?

- No puedo responder con certeza por el pensamiento de mis padres. Creo y deseo que nos apoyen, pero si eso no llegase a ocurrir, también preferiría cargar con el estigma de Hecil.

……………………………

- Yoochun-Inya… - El castaño se sentó a lado de su amado, han pasado dos días desde que salieron de Rómen, y el peliazabache no ha hablado casi nada con nadie… - No encuentro palabras para consolar tu corazón, pero quiero que sepas que puedo entender tu dolor porque estoy vinculado a ti.

El peliazabache giró el rostro para encarar a su amado. Le sonrió flojito y asintió. Seguía con un nudo atravesado en la garganta. Un nudo que era imposible deshacer o evitar que se formase ahí. Su padre le había dado la espalda y orillado al destierro antes que intentar comprender sus sentimientos. No le había dado la mínima oportunidad de interceder por sus decisiones. Y cuanto más pensaba en ello, más le quemaba su propia sangre en las venas.

- Junsu-Lissë, ahora te has comprometido con un simple plebeyo.

- Los títulos de la realeza jamás me han importado, Yoochun-Inya. Me enamoré de ti por quien eres como hombre, no por quien eras como príncipe.

El peliazabache sonrió y sintió que un poco al menos se aligeraba la oscura decepción en su corazón. Tal vez perdió a su familia, pero lo conserva a él. Y tiene la sensación de que si tuviese que poner esto en una balanza, él habría declinado por la más importante, la que le hará verdaderamente feliz.

- Incluso si ahora no eres un Príncipe de Rómen, tu matrimonio con Junsu te convierte en uno pues él sigue siendo Príncipe de Rúnya… escuálido principito.

El dragón rojo rugió y mostró la atemorizante hilera de colmillos en su hocico en una especie de sonrisa burlona. El peliazabache sonrió sintiéndose de alguna manera aún mejor por el comentario de Narvinyë, que aunque pareciera que pretendía molestarle, en realidad buscaba mejorar su estado de ánimo.

- Tus palabras conmueven, Narvinyë.

- ¡Bájate de mi cola, Nenya!

- Ellos nunca cambiarán… - El castaño rió al ver al dragón rojo y al lobo en aquella particular forma de demostrarse su amistad.

- Junsu-Lissë.

- ¿Sí?

- Gracias. Por ser mi prometido, por haber estado allí hombro con hombro a mi lado.

- Tennoio, Yoochun-Inya.

……………………………

- Jaejoong-Vanima… - El de tez morena abrazó la delgada cintura del pelioscuro besando castamente su mejilla… - Estamos cada vez más cerca de Formen, cuando lleguemos, apártate de mí si es necesario. No quiero correr el mismo riesgo que el Príncipe Yoochun admitió con temple.

- ¿Por qué no, Yunho-Melko? ¿Hasta cuándo vas a seguir guardándome secretos?

- Es necesario, lamento decepcionarte con mis silencios.

- Me decepciona la idea de tener que renunciarte. Intento de verdad, Yunho-Melko, entender tu pensamiento, la forma en que tu mente trabaja, pero aún ni siquiera sé por qué evitas comunicarte con tu Fénix. Sé que cuando practicas con tu espada y alcanzas un formidable nivel de concentración es porque tu Fénix intenta con más ahínco llegar a tus pensamientos también. Tu poder mágico es grande, igual que el de tu Fénix. Las aves de fuego son las únicas criaturas mágicas que han sido comparadas con el poder de los dragones. ¿Acaso eso tiene relación con lo que sucede en Formen? ¿Con el hecho de que no me quieras cerca de ti en Formen?

--//--

Andúnië
Frontera con el Reino de Númen

La ciudad al Oeste se estableció en la Costa del mar Númenor, es uno de los principales Puertos del Reino, reconocido por su clima húmedo y su gente de cálida actitud. Pescadores de buen humor habitan en el Puerto, y sus doncellas son de las más bellas en todo el Reino de Númen.

Nënar, Narvinyë, Nenya y Linta aguardaron más allá en las últimas colinas del Valle que circunda con la ciudad. Los huevos de dragón con ellos.

- ¡Mi amado Hayami!

El pensamiento flotó con alegría en la mente del Príncipe Mokomichi cuando bajó de su caballo. A la distancia podía sentir los latidos del corazón de su unicornio, agitados y contentos acercándole cada zancada más.

- ¡Isilmë! – El de tez tostada desplegó su pensamiento, sonriendo feliz al vislumbrar a su unicornio.

El bello corcel de un blanco resplandeciente corría a toda velocidad por la playa, las crines se agitaban y mecían por el viento y la carrera. Los cascos de sus extremidades parecían tocar apenas la arena sin levantar más que un puñado de minúsculos granos a su carrera. A su encuentro con el de tez morena, el unicornio reposó con gracia su cuello en el hombro de su receptor. El largo cuerno en su frente terminaba en una perfecta punta brillante, las suaves espirales que marcaban a lo largo llegaban a reflejar resplandores de colores cuando la luz del sol caía sobre el cuerno.

- Bienvenido, mi amado Hayami.

- Estoy de regreso, Isilmë… - El de tez tostada acarició el cuello y peinó sus onduladas y largas crines.

- ¿Es él? ¿A quien tu corazón ha elegido?

- Sí.

- Bienvenido, Príncipe Shim ChangMin, prometido de mi amado Hayami… - El unicornio inclinó la cabeza al mismo tiempo en que flexionaba una de sus extremidades delanteras y la otra permanecía estirada. La reverencia tomó por sorpresa al morocho haciéndole incluso sonrojar cuando su prometido le comunicó las palabras del unicornio.

- Gracias, Artaher Isilmë… - El Príncipe de Hyarmen hizo una venia respetuosa hacia el unicornio.

Isilmë relinchó y sacudió la cabeza en un gesto que el de tez tostada comprendió era de agrado por su prometido, pero al mismo tiempo de diversión.

- Es hembra… - El morocho escuchó decir al primogénito Kim, quien con respeto se acercó a saludar a Isilmë.

- ¿Eh?

- Isilmë, mi unicornio es hembra. Pero no hay palabra definitoria de género entre los unicornios, salvo su nombre… - El de tez tostada respondió a su prometido, que abochornado por la confusión atinó a fruncirle el ceño.

- Mis disculpas, Isilmë Lindórië… - La unicornio inclinó la cabeza y luego caminó hasta cada príncipe tocando con la punta de su cuerno la frente de cada uno de ellos.

- Les da la bienvenida a Númen, aunque estas son solo las fronteras costeras, el Palacio de Númen se encuentra a dos días más de camino.



Continuará……




GLOSARIO

I Fëanturi i or ilyë mahalmar ëa, i carir quettar ómainen, Isilissë laitalë nai hiruvalyë. Fëa telperien mar hroa: "Amos de los Espíritus que está sobre todos los tronos, aquellos que hablan con voces, que la luz de luna bendiga su futuro. Te entrego mi espíritu plateado a cambio de su vida."

Námarië, Nostaro. “Adiós, padre”.

Andúnië. Puesta de Sol.

Hecil. Perdido u olvidado por los amigos. Marginado, desterrado.

Tennoio. Hasta siempre.

Artaher. Señor Noble.

Lindórië. La que se alza en belleza.