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lunes, 27 de mayo de 2013

ISTAR Parte 19



ISTAR
~*~
Décimo-Novena Parte

~//~

Andúnië
Frontera con el Reino de Númen


Se quedaron en la ciudad portuaria a descansar y a planificar lo que sería su estancia en Númen. Además, el Príncipe Mokomichi consideró prudente darle un poco de tiempo al Príncipe Yoochun para calmar las emociones que seguramente aún andaban por su cuerpo y mente después de la dolorosa partida de Rómen. El que ya no sería su hogar.

- Creo que la ciudad es segura para nuestras criaturas mágicas.

- ¿Extrañas a Linta?

- Sí, Hayami-Indil. Desde la separación en Rúnya ahora cada vez que me alejo de Linta siento demasiado el peso de su ausencia en mi corazón. Me gusta saberle cerca, y ahora él junto con Nenya y los dragones están a demasiados kilómetros de distancia.

- Entonces puedes llamarle cuando quieras, ChangMin-Írima, no me opongo en absoluto y tal vez sea bueno que conozca a Isilmë. Linta y los demás.

El Príncipe de Hyarmen sonrió complacido y pronto desplegó sus pensamientos hasta contactar con la mente de Linta, pidiéndole venir al Puerto si no tenía inconveniente en hacerlo. El Grifo le aseguró que llegaría por la noche, no quería llamar la atención de los habitantes de Andúnië de todas maneras.

Los Príncipes se hospedaron en una modesta posada cerca de la playa. Para los Príncipes Kim estar allí les producía una inmensa paz, como si el océano les cantase al oído melodías que nunca antes habían escuchado ni en la melodiosa voz de sus padres.

- Es normal, a los Elfos como a las Ninfas el océano les llena de sentimientos de amor infinito. Los mitos dicen que ambas razas vinieron del mar… - Nënar habló con el Príncipe Jaejoong, observando desde un risco a un par de kilómetros de ahí el mismo horizonte que su receptor, quien sentado en la arena contemplaba el manto nocturno unido al océano en una perfecta línea en la distancia.

- Pero nosotros no somos como nuestros padres, aunque poseemos más magia que cualquier otro humano mago, todavía somos al mismo tiempo más humanos que seres superiores como lo cuentan las historias a lo largo de toda Anarion… - El pelioscuro enterró los dedos de sus pies en la arena, dibujando con uno de sus dedos un símbolo en la superficie… - Nënar, ¿Qué crees que pasa con Yunho-Melko que evita tanto la idea de dejarme entrar en Formen?

- El Príncipe Jung está enamorado de ti, Jaejoong. En Formen educan a sus príncipes de un modo muy diferente a como Junsu y tú fueron educados por Nísinen y Telemnar. Hace tiempo, cuando los dragones aún habitaban Anarion con libertad, sé que en Formen eran especialmente apreciados junto con los Fénix. Formen gozó de gran poder hasta entonces, pero Rúnya ya se había establecido hacia las tierras medias de Anarion, y sus reyes atrajeron la atención de mi especie por su impresionante poder mágico.

- Luego Los Reyes de Rúnya pactaron con los dragones su salida de Anarion… - Narvinyë se unió a la conversación, mientras que el castaño salía al encuentro de su hermano permaneciendo a su lado y de pie admirando la misma panorámica que el mayor… -  A lo largo de Anarion escucharás historias acerca de la casi extinción de los dragones y su retiro hacia tierras inexploradas e inaccesibles en los extremos de Anarion, pero la verdad es otra, y se encuentra en nuestras memorias como vestigios de un pasado que poco a poco comienzan a llegar a nuestra conciencia.

- Narvinyë y yo hemos estado pensando que tal vez es esa la razón por la que estos huevos de dragón llegaron a ustedes a través de sus padres. Mi raza no se hubiera retirado de Anarion sabiendo que hay un Reino como Formen, y como Rómen incluso, que disfrutan tanto del poder.

- Aún así, amo a Yunho-Melko. No voy a renunciar a él.

……………………………

Aquella noche Yoochun tampoco pudo dormir –aunque hoy había intentado hacerlo en comparación con los días anteriores en que evitaba cerrar sus ojos–. Le persiguieron pesadillas acerca de su destierro de Rómen y la actitud de su padre tan renuente a admitirle. Soñaba con espadas y sangre, con risas perversas y palabras hirientes. Soñaba con un pasado borroso donde su padre –mucho más joven que ahora– discutía con su hermano mayor y el Rey de entonces. Tirion alegaba su derecho a pelear por el trono mientras que el Rey reclamaba que el derecho solo recaía sobre el primogénito. Soñó con el momento aquel en que Yoo-Hwermë alegó derechos que al no ser primogénito se le negaban. La Reina Nillë había intercedido aquella vez pero la pelea dejó al final moretones, sangre y costillas lastimadas en ambos príncipes.

Todo aquello arremolinándose en sus pensamientos, torturándole y haciéndole sentir culpas y remordimientos. Luego de pronto, fuego. Llamas consumiendo todo a su paso, un calor sofocante que sin embargo no le hacía daño alguno. Cuando aquellos pensamientos oscuros y dolorosos quedaron reducidos a cenizas, el fuego que quedaba comenzó a desvanecerse dejando en su lugar un cálido paisaje boscoso que serenó sus pensamientos.

– Duerme, Yoochun-Inya… Lisse oloori… - Un canto suave y una sensación pacífica arrastrándolo al sueño libre de pesadillas.

……………………………

Rómen esconde también demasiados secretos, Junsu. La sensación que Nënar y yo teníamos de no querer estar allí debe tener alguna relación con los pensamientos de Yoochun.

- Narvinyë, ¿hice mal en vincularme a Yoochun-Inya con la Danza del Fuego? Siento que…

- Arrepentirte ahora de tus acciones no aliviará sus pesadillas ni resolverá su pasado. Además, si Yoochun no hubiera estado seguro de sus sentimientos, no hubiera sido posible que se vincularan. No dudes de él, Junsu, de sus voluntades ni de su poder mágico. Ámalo pero no intentes sobreprotegerlo ni evitar que el mal se le acerque, Yoochun tiene que desatar sus propias batallas; del mismo modo en que el Príncipe Jaejoong y tú lo hicieron cuando decidieron realizar la Danza del Fuego y el Agua con Nënar y conmigo. Sabes bien que no es fácil ser quien eres, y ni llegar a donde quieres. La paz no se edifica evitando los males, sino enfrentándolos y dándoles una solución.

El Príncipe Junsu frunció ligeramente el ceño, inconforme con las connotaciones de la aseveración de su dragón. Sin embargo, estaba seguro de que la sabiduría de las palabras de Narvinyë no podía ser cuestionada. Su dragón podrá seguir siendo receloso, pero ha madurado y lo sabe porque los pensamientos en mente del dragón son ahora diferentes, más complejos y pesados, se entretejen en laberintos que él no se atreve a explorar; y al mismo tiempo, la mente del dragón rojo se sentía tan amplia y libre, que le invitaba a volar. Era, a falta de otro término, sublime y hermosa. Una mente como ninguna en Anarion.

……………………………

Cuando los primeros rayos de sol de la mañana cayeron sobre la ciudad, la población comenzó su día. Los pescadores experimentados, los jóvenes y niños aprendiendo el arte de la pesca, habían salido a alta-mar con sus balsas, barcos y pequeñas embarcaciones. En el Puerto, las mujeres y los más pequeños como los ancianos, preparaban el desayuna y limpiaban sus casas, se alistaban para ir al mercado del mar donde el comercio se convertía en la principal actividad. Venía gente de todas partes del Reino porque aquí se encontraban los mejores pescados y mariscos.

- Mis padres mandan comprar aquí cuando se preparan banquetes en el Palacio con motivo de alguna celebración. Incluso mi madre participa de los guisos, pasa horas en las cocinas preparando diversos platillos. A veces le he acompañado, aunque a mi padre le gusta más que dedique el tiempo a coordinar la atención de los invitados que suelen presentarse desde días antes al banquete.

- Da la impresión de que en Númen se hacen muchas celebraciones.

- Se festejan los cumpleaños de los integrantes de la Familia Real, también los aniversarios del matrimonio de mis padres, y una vez al mes se hace un banquete por el pueblo, para agradecer que nacimos en Númen. Además se realizan otras celebraciones como recibir cada estación del año, sobre todo porque nuestros veranos suelen extenderse y nuestros inviernos son muy cortos, hay años en los que el otoño no existe en Númen, y la primavera responde a la magia de nuestros unicornios.

- ¿A la magia de sus unicornios?

- Sí. Hay zonas en Númen más hermosas que otras y eso se debe a que algunos unicornios han sido corrompidos por la influencia de la magia que viene de los desiertos polares que se extienden hacia el Noroeste. Son tierras a las que casi nadie se acerca.

- Casi… Significa que hay quien sí lo hace… - El Príncipe Shim alcanzó a notar a su prometido desviando la mirada y carraspeando con un toque de evasión… - Tú has ido allí…

- Isilmë y yo teníamos curiosidad… - El Príncipe Mokomichi vio al morocho elevar una ceja con gesto incrédulo… - Éramos jóvenes, ambos. Y a Isilmë siempre le ha gustado explorar lo desconocido.

- ¿Son peligrosos los desiertos polares?

- Sombríos. No es que hayamos quedado invitados a volver. Es un ambiente muy denso y el frío te cala los huesos así lleves abrigo de piel de oso en tu cuerpo. Pero hay muchos otros misterios en torno a los desiertos polares.

- Hayami-Indil, ¿te gusta la sensación del peligro?

- Tal vez… - El de tez tostada sonrió entrelazando sus manos y dándole un suave apretón… - Llegamos al mercado del mar, ¿te gustaría algo en particular?

- Lo que gustes estará bien para mí.

- ChangMin-Írima, estás en mi Reino, déjame complacerte.

- Ya lo haces con gestos tan sencillos como hablarme de ti, sujetar mi mano y caminar a mi lado… - El Príncipe de Hyarmen sintió sus mejillas tibiarse. Su prometido sonrió ampliamente, complacido con el trato y sus rasgos de romanticismo espontáneo.

……………………………

El Príncipe de Formen caminó por la costa hasta que se sintió lo suficientemente lejos del bullicio matutino de la ciudad portuaria. Caminó Puerto adentro internándose entre arbustos, palmeras y otros árboles tropicales. Tenía un intento dolor de cabeza que martilleaba sus sienes.

Desenfundó su espada y se colocó en postura de ataque, agudizó la mirada en un punto muerto al frente y lanzó la primera estocada. Su cuchilla chocó contra otra hoja de metal tomándole completamente desprevenido.

- Tu Fénix pelea nuevamente contra las defensas de tu mente intentando comunicarse contigo. Te exige tanto poder mágico que por eso te punzan las sienes y te fue imposible percibir mi presencia.

- Jaejoong-Vanima, qué haces aquí.

- Como no puedo convencerte de confiar en mí para contarme lo que sucede en Formen; déjame al menos ayudarte a practicar, Yunho-Melko. Se reforzarán las defensas de tu mente y evitarás el lazo mental con tu Fénix si así lo deseas.

El Príncipe Jung pareció titubear por un momento, pero pronto asintió y comenzaron a combatir en un duelo amistoso pero serio. Cada movimiento fluía con certeza, cada estocada apuntaba directo en puntos vitales, aunque no tenían la intención de acertar, retrocediendo de último momento con un ligero y casi imperceptible giro de muñeca cuando el otro no esquivaba el ataque.

Duraron largos minutos en aquel duelo, hasta que el de tez morena comenzó a sudar y sentirse agotado. Frunciendo ligeramente el ceño tras darse cuenta de que el pelioscuro lucía tan sereno como cuando habían comenzado. Pero a los pocos segundos el entrecejo perdió tensión y en cambio el brillo en las pupilas cafés adquirió aquel matiz que el primogénito Kim reconoce en su amado cuando le observa hipnotizado por su encanto sobrenatural.

El duelo cambió de sentido, se convirtió en una danza erótico en la que ambos comenzaron a seducirse, a rasgar con sus espadas las ropas con toda la intención de descubrir porciones de piel. En una ocasión cuando chocaron las hojas de metal, empujaron tratando de imponerse sobre el otro pero en aquel debate terminaron acercándose hasta que sus rostros quedaron a escasos centímetros, compartiendo el aliento alterado por las repentinas ganas de besarse y el calor que les sube desde el vientre.

- Yunho-Melko, bésame…

Las palabras del Príncipe Jaejoong sonaron a orden. Una orden que el Príncipe Jung estuvo más que dispuesto en acatar. Apartaron las espadas al tiempo y de inmediato fusionaron sus labios en un beso apasionado, exquisito e insuperable. Como si estuviesen vertiendo en aquel contacto íntimo y húmedo, todos los pensamientos que no podían expresar con palabras. Aquella mañana volvieron a hacer el amor.

- Se llama Rámainen. Pero no es mi Fénix, le tengo porque sometí su mente, por eso me llaman Encantador de Fénix. Rámainen es el más cercano a mí y el más poderoso, pero no es el único Fénix que tengo bajo mi dominio.

El pelioscuro le miró sorprendido. Y con muchas inquietudes asentándose en su mente.

……………………………

Park Yoochun no quería dormir aquella noche, negó la compañía de Nenya y buscó a su amado, durante todo el día lo había evitado y ahora se daba cuenta de que era al castaño a quien necesitaba para sentirse mejor.

Le encontró en la playa, admirando el océano del mismo modo en que lo hiciera la noche anterior, excepto que esta vez el primogénito Kim no estaba ahí pues descansaba con el de tez morena en sus habitaciones compartiendo el calor húmedo de Andúnië. Narvinyë, Nënar y Linta estaban más allá en los riscos, las tres criaturas reposaban en un aletargado estado de somnolencia, los huevos de dragón custodiados al centro, tranquilos luego de que los Príncipes Kim hubieran cantado para ellos hace unos minutos.

Nenya paseaba con Isilmë recorriendo los bosques tropicales, aprendiendo mutuamente de sus dones mágicos y la influencia sobre la apariencia de los paisajes de sus respectivos reinos. El lobo estaba disfrutando la compañía de la unicornio, por eso el peliazabache sabe que su amigo no se tomó a mal que le pidiera estar a solas.

- Junsu-Lissë… - Susurra incluso si a la distancia pareciera que el castaño no va a escucharle.

Pero el menor de los Kim lo hace, le ha sentido desde que salió de la posada, cuando sus suaves pasos comenzaron a deslizarse sobre la arena.

- Yoochun-Inya… - Sonrió y esperó a que su amado llegara a su lado. Dejándole tomarle el rostro por las mejillas y unir sus labios en un dulce beso.

El peliazabache comprendió que esta noche necesitaba de su amado, de su cuerpo tibio pegado al suyo, sus suaves jadeos y sus brazos alrededor de su cuello mientras hacen el amor. Necesita de su Junsu-Lissë, más que del consuelo que puede ofrecerle en sueños, de su tacto real y cálido, de su esencia encantadora.

……………………………

Después de aquellos días de descanso, los Príncipes de Anarion siguieron su camino al Palacio de Númen, están a unas pocas horas de llegar, e Isilmë trota con elegancia por los verdes campos de los alrededores del Palacio. Hace minutos que se había adelantado a la caravana, su velocidad al correr era impresionante, y sobre tierra, solo criaturas mágicas como Nenya podían igualar su agilidad.

Cuando la alcanzaron, Isilmë desplegó su alegría con tal algarabía que florecieron algunas plantas en aquellos vastos campos.

- Mi amado Hayami, quiero entrar a Númen con tu prometido montado en mi lomo.

- Él te agrada, ¿verdad?

- ¡Por supuesto! Y Linta también, es un grifo muy amable y sabio, conoce muchas más cosas de las que podía haber imaginado… - Isilmë relinchó y agitó las crines dando elegantes pasos a encuentro de los Príncipes de Anarion.

- ChangMin-Írima, Isilmë insiste en que le montes.

- ¿Eh?

- Dice que será para Ella todo un honor entrar a Númen con el prometido de su amigo montado en su lomo.

El Príncipe de Hyarmen abrió la boca varias veces, pero no pudo negar el honor que la bella criatura equina le brindaba.

- Será un placer, Isilmë Lindórië… - El morocho inclinó la cabeza, y la unicornio correspondió con el mismo gesto con que le recibió días atrás.

Así fue como los Príncipes de Anarion iniciaron el camino por el sendero principal al Palacio de Númen.


Continuará……



GLOSARIO

Rámainen. “Sobre alas”