ISTAR
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Décimo-Novena Parte
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Andúnië
Frontera con el
Reino de Númen
Se quedaron en la ciudad portuaria a
descansar y a planificar lo que sería su estancia en Númen. Además, el Príncipe
Mokomichi consideró prudente darle un poco de tiempo al Príncipe Yoochun para
calmar las emociones que seguramente aún andaban por su cuerpo y mente después
de la dolorosa partida de Rómen. El que ya no sería su hogar.
- Creo que la ciudad es segura para
nuestras criaturas mágicas.
- ¿Extrañas a Linta?
- Sí, Hayami-Indil. Desde la separación en
Rúnya ahora cada vez que me alejo de Linta siento demasiado el peso de su
ausencia en mi corazón. Me gusta saberle cerca, y ahora él junto con Nenya y
los dragones están a demasiados kilómetros de distancia.
- Entonces puedes llamarle cuando quieras,
ChangMin-Írima, no me opongo en absoluto y tal vez sea bueno que conozca a
Isilmë. Linta y los demás.
El Príncipe de Hyarmen sonrió complacido y
pronto desplegó sus pensamientos hasta contactar con la mente de Linta,
pidiéndole venir al Puerto si no tenía inconveniente en hacerlo. El Grifo le
aseguró que llegaría por la noche, no quería llamar la atención de los
habitantes de Andúnië de todas maneras.
Los Príncipes se hospedaron en una modesta
posada cerca de la playa. Para los Príncipes Kim estar allí les producía una
inmensa paz, como si el océano les cantase al oído melodías que nunca antes
habían escuchado ni en la melodiosa voz de sus padres.
- Es
normal, a los Elfos como a las Ninfas el océano les llena de sentimientos de
amor infinito. Los mitos dicen que ambas razas vinieron del mar… - Nënar habló
con el Príncipe Jaejoong, observando desde un risco a un par de kilómetros de
ahí el mismo horizonte que su receptor,
quien sentado en la arena contemplaba el manto nocturno unido al océano en una
perfecta línea en la distancia.
- Pero
nosotros no somos como nuestros padres, aunque poseemos más magia que cualquier
otro humano mago, todavía somos al mismo tiempo más humanos que seres
superiores como lo cuentan las historias a lo largo de toda Anarion… - El pelioscuro
enterró los dedos de sus pies en la arena, dibujando con uno de sus dedos un
símbolo en la superficie… - Nënar, ¿Qué
crees que pasa con Yunho-Melko que evita tanto la idea de dejarme entrar en
Formen?
- El
Príncipe Jung está enamorado de ti, Jaejoong. En Formen educan a sus príncipes
de un modo muy diferente a como Junsu y tú fueron educados por Nísinen y
Telemnar. Hace tiempo, cuando los dragones aún habitaban Anarion con libertad,
sé que en Formen eran especialmente apreciados junto con los Fénix. Formen gozó
de gran poder hasta entonces, pero Rúnya ya se había establecido hacia las
tierras medias de Anarion, y sus reyes atrajeron la atención de mi especie por
su impresionante poder mágico.
-
Luego Los Reyes de Rúnya pactaron con los dragones su salida de Anarion… - Narvinyë se unió
a la conversación, mientras que el castaño salía al encuentro de su hermano
permaneciendo a su lado y de pie admirando la misma panorámica que el mayor… - A lo
largo de Anarion escucharás historias acerca de la casi extinción de los
dragones y su retiro hacia tierras inexploradas e inaccesibles en los extremos
de Anarion, pero la verdad es otra, y se encuentra en nuestras memorias como
vestigios de un pasado que poco a poco comienzan a llegar a nuestra conciencia.
-
Narvinyë y yo hemos estado pensando que tal vez es esa la razón por la que
estos huevos de dragón llegaron a ustedes a través de sus padres. Mi raza no se
hubiera retirado de Anarion sabiendo que hay un Reino como Formen, y como Rómen
incluso, que disfrutan tanto del poder.
- Aún así, amo a Yunho-Melko. No voy a
renunciar a él.
……………………………
Aquella noche Yoochun tampoco pudo dormir
–aunque hoy había intentado hacerlo en comparación con los días anteriores en
que evitaba cerrar sus ojos–. Le persiguieron pesadillas acerca de su destierro
de Rómen y la actitud de su padre tan renuente a admitirle. Soñaba con espadas
y sangre, con risas perversas y palabras hirientes. Soñaba con un pasado
borroso donde su padre –mucho más joven que ahora– discutía con su hermano
mayor y el Rey de entonces. Tirion alegaba su derecho a pelear por el trono
mientras que el Rey reclamaba que el derecho solo recaía sobre el primogénito.
Soñó con el momento aquel en que Yoo-Hwermë alegó derechos que al no ser
primogénito se le negaban. La Reina Nillë había intercedido aquella vez pero la
pelea dejó al final moretones, sangre y costillas lastimadas en ambos
príncipes.
Todo aquello arremolinándose en sus
pensamientos, torturándole y haciéndole sentir culpas y remordimientos. Luego
de pronto, fuego. Llamas consumiendo todo a su paso, un calor sofocante que sin
embargo no le hacía daño alguno. Cuando aquellos pensamientos oscuros y
dolorosos quedaron reducidos a cenizas, el fuego que quedaba comenzó a desvanecerse
dejando en su lugar un cálido paisaje boscoso que serenó sus pensamientos.
– Duerme, Yoochun-Inya… Lisse oloori… - Un canto suave y una
sensación pacífica arrastrándolo al sueño libre de pesadillas.
……………………………
Rómen
esconde también demasiados secretos, Junsu. La sensación que Nënar y yo
teníamos de no querer estar allí debe tener alguna relación con los
pensamientos de Yoochun.
-
Narvinyë, ¿hice mal en vincularme a Yoochun-Inya con la Danza del Fuego? Siento
que…
-
Arrepentirte ahora de tus acciones no aliviará sus pesadillas ni resolverá su
pasado. Además, si Yoochun no hubiera estado seguro de sus sentimientos, no
hubiera sido posible que se vincularan. No dudes de él, Junsu, de sus
voluntades ni de su poder mágico. Ámalo pero no intentes sobreprotegerlo ni
evitar que el mal se le acerque, Yoochun tiene que desatar sus propias
batallas; del mismo modo en que el Príncipe Jaejoong y tú lo hicieron cuando
decidieron realizar la Danza del Fuego y el Agua con Nënar y conmigo. Sabes bien
que no es fácil ser quien eres, y ni llegar a donde quieres. La paz no se
edifica evitando los males, sino enfrentándolos y dándoles una solución.
El Príncipe Junsu frunció ligeramente el
ceño, inconforme con las connotaciones de la aseveración de su dragón. Sin embargo,
estaba seguro de que la sabiduría de las palabras de Narvinyë no podía ser
cuestionada. Su dragón podrá seguir siendo receloso, pero ha madurado y lo sabe
porque los pensamientos en mente del dragón son ahora diferentes, más complejos
y pesados, se entretejen en
laberintos que él no se atreve a explorar; y al mismo tiempo, la mente del
dragón rojo se sentía tan amplia y libre, que le invitaba a volar. Era, a falta de otro término,
sublime y hermosa. Una mente como ninguna en Anarion.
……………………………
Cuando los primeros rayos de sol de la
mañana cayeron sobre la ciudad, la población comenzó su día. Los pescadores
experimentados, los jóvenes y niños aprendiendo el arte de la pesca, habían
salido a alta-mar con sus balsas, barcos y pequeñas embarcaciones. En el
Puerto, las mujeres y los más pequeños como los ancianos, preparaban el
desayuna y limpiaban sus casas, se alistaban para ir al mercado del mar donde
el comercio se convertía en la principal actividad. Venía gente de todas partes
del Reino porque aquí se encontraban los mejores pescados y mariscos.
- Mis padres mandan comprar aquí cuando se
preparan banquetes en el Palacio con motivo de alguna celebración. Incluso mi
madre participa de los guisos, pasa horas en las cocinas preparando diversos
platillos. A veces le he acompañado, aunque a mi padre le gusta más que dedique
el tiempo a coordinar la atención de los invitados que suelen presentarse desde
días antes al banquete.
- Da la impresión de que en Númen se hacen
muchas celebraciones.
- Se festejan los cumpleaños de los
integrantes de la Familia Real, también los aniversarios del matrimonio de mis
padres, y una vez al mes se hace un banquete por el pueblo, para agradecer que
nacimos en Númen. Además se realizan otras celebraciones como recibir cada
estación del año, sobre todo porque nuestros veranos suelen extenderse y
nuestros inviernos son muy cortos, hay años en los que el otoño no existe en
Númen, y la primavera responde a la magia de nuestros unicornios.
- ¿A la magia de sus unicornios?
- Sí. Hay zonas en Númen más hermosas que
otras y eso se debe a que algunos unicornios han sido corrompidos por la
influencia de la magia que viene de los desiertos polares que se extienden
hacia el Noroeste. Son tierras a las que casi nadie se acerca.
- Casi… Significa que hay quien sí lo hace…
- El Príncipe Shim alcanzó a notar a su prometido desviando la mirada y
carraspeando con un toque de evasión… - Tú has ido allí…
- Isilmë y yo teníamos curiosidad… - El
Príncipe Mokomichi vio al morocho elevar una ceja con gesto incrédulo… - Éramos
jóvenes, ambos. Y a Isilmë siempre le ha gustado explorar lo desconocido.
- ¿Son peligrosos los desiertos polares?
- Sombríos. No es que hayamos quedado
invitados a volver. Es un ambiente muy denso y el frío te cala los huesos así
lleves abrigo de piel de oso en tu cuerpo. Pero hay muchos otros misterios en
torno a los desiertos polares.
- Hayami-Indil, ¿te gusta la sensación del
peligro?
- Tal vez… - El de tez tostada sonrió
entrelazando sus manos y dándole un suave apretón… - Llegamos al mercado del
mar, ¿te gustaría algo en particular?
- Lo que gustes estará bien para mí.
- ChangMin-Írima, estás en mi Reino, déjame
complacerte.
- Ya lo haces con gestos tan sencillos como
hablarme de ti, sujetar mi mano y caminar a mi lado… - El Príncipe de Hyarmen
sintió sus mejillas tibiarse. Su prometido sonrió ampliamente, complacido con
el trato y sus rasgos de romanticismo espontáneo.
……………………………
El Príncipe de Formen caminó por la costa
hasta que se sintió lo suficientemente lejos del bullicio matutino de la ciudad
portuaria. Caminó Puerto adentro internándose entre arbustos, palmeras y otros
árboles tropicales. Tenía un intento dolor de cabeza que martilleaba sus
sienes.
Desenfundó su espada y se colocó en postura
de ataque, agudizó la mirada en un punto muerto al frente y lanzó la primera
estocada. Su cuchilla chocó contra otra hoja de metal tomándole completamente
desprevenido.
- Tu Fénix pelea nuevamente contra las defensas de tu mente intentando
comunicarse contigo. Te exige tanto poder mágico que por eso te punzan las
sienes y te fue imposible percibir mi presencia.
- Jaejoong-Vanima, qué haces aquí.
- Como no puedo convencerte de confiar en
mí para contarme lo que sucede en Formen; déjame al menos ayudarte a practicar,
Yunho-Melko. Se reforzarán las defensas de tu mente y evitarás el lazo mental
con tu Fénix si así lo deseas.
El Príncipe Jung pareció titubear por un
momento, pero pronto asintió y comenzaron a combatir en un duelo amistoso pero
serio. Cada movimiento fluía con certeza, cada estocada apuntaba directo en
puntos vitales, aunque no tenían la intención de acertar, retrocediendo de último
momento con un ligero y casi imperceptible giro de muñeca cuando el otro no
esquivaba el ataque.
Duraron largos minutos en aquel duelo,
hasta que el de tez morena comenzó a sudar y sentirse agotado. Frunciendo ligeramente
el ceño tras darse cuenta de que el pelioscuro lucía tan sereno como cuando
habían comenzado. Pero a los pocos segundos el entrecejo perdió tensión y en
cambio el brillo en las pupilas cafés adquirió aquel matiz que el primogénito
Kim reconoce en su amado cuando le observa hipnotizado por su encanto
sobrenatural.
El duelo cambió de sentido, se convirtió en
una danza erótico en la que ambos comenzaron a seducirse, a rasgar con sus
espadas las ropas con toda la intención de descubrir porciones de piel. En una
ocasión cuando chocaron las hojas de metal, empujaron tratando de imponerse
sobre el otro pero en aquel debate terminaron acercándose hasta que sus rostros
quedaron a escasos centímetros, compartiendo el aliento alterado por las
repentinas ganas de besarse y el calor que les sube desde el vientre.
- Yunho-Melko, bésame…
Las palabras del Príncipe Jaejoong sonaron
a orden. Una orden que el Príncipe Jung estuvo más que dispuesto en acatar. Apartaron
las espadas al tiempo y de inmediato fusionaron sus labios en un beso
apasionado, exquisito e insuperable. Como si estuviesen vertiendo en aquel
contacto íntimo y húmedo, todos los pensamientos que no podían expresar con
palabras. Aquella mañana volvieron a hacer el amor.
- Se llama Rámainen. Pero no es mi Fénix,
le tengo porque sometí su mente, por
eso me llaman Encantador de Fénix. Rámainen es el más cercano a mí y el más
poderoso, pero no es el único Fénix que tengo bajo mi dominio.
El pelioscuro le miró sorprendido. Y con
muchas inquietudes asentándose en su mente.
……………………………
Park Yoochun no quería dormir aquella
noche, negó la compañía de Nenya y buscó a su amado, durante todo el día lo
había evitado y ahora se daba cuenta de que era al castaño a quien necesitaba
para sentirse mejor.
Le encontró en la playa, admirando el
océano del mismo modo en que lo hiciera la noche anterior, excepto que esta vez
el primogénito Kim no estaba ahí pues descansaba con el de tez morena en sus
habitaciones compartiendo el calor húmedo de Andúnië. Narvinyë, Nënar y Linta
estaban más allá en los riscos, las tres criaturas reposaban en un aletargado
estado de somnolencia, los huevos de
dragón custodiados al centro, tranquilos luego de que los Príncipes Kim
hubieran cantado para ellos hace unos minutos.
Nenya paseaba con Isilmë recorriendo los
bosques tropicales, aprendiendo mutuamente de sus dones mágicos y la influencia
sobre la apariencia de los paisajes de sus respectivos reinos. El lobo estaba
disfrutando la compañía de la unicornio, por eso el peliazabache sabe que su
amigo no se tomó a mal que le pidiera estar a solas.
- Junsu-Lissë… - Susurra incluso si a la
distancia pareciera que el castaño no va a escucharle.
Pero el menor de los Kim lo hace, le ha
sentido desde que salió de la posada, cuando sus suaves pasos comenzaron a
deslizarse sobre la arena.
- Yoochun-Inya… - Sonrió y esperó a que su
amado llegara a su lado. Dejándole tomarle el rostro por las mejillas y unir
sus labios en un dulce beso.
El peliazabache comprendió que esta noche
necesitaba de su amado, de su cuerpo tibio pegado al suyo, sus suaves jadeos y
sus brazos alrededor de su cuello mientras hacen el amor. Necesita de su
Junsu-Lissë, más que del consuelo que puede ofrecerle en sueños, de su tacto
real y cálido, de su esencia encantadora.
……………………………
Después de aquellos días de descanso, los
Príncipes de Anarion siguieron su camino al Palacio de Númen, están a unas
pocas horas de llegar, e Isilmë trota con elegancia por los verdes campos de
los alrededores del Palacio. Hace minutos que se había adelantado a la
caravana, su velocidad al correr era impresionante, y sobre tierra, solo
criaturas mágicas como Nenya podían igualar su agilidad.
Cuando la alcanzaron, Isilmë desplegó su
alegría con tal algarabía que florecieron algunas plantas en aquellos vastos
campos.
- Mi
amado Hayami, quiero entrar a Númen con tu prometido montado en mi lomo.
- Él
te agrada, ¿verdad?
- ¡Por
supuesto! Y Linta también, es un grifo muy amable y sabio, conoce muchas más
cosas de las que podía haber imaginado… - Isilmë relinchó y agitó las crines dando
elegantes pasos a encuentro de los Príncipes de Anarion.
- ChangMin-Írima, Isilmë insiste en que le
montes.
- ¿Eh?
- Dice que será para Ella todo un honor
entrar a Númen con el prometido de su amigo
montado en su lomo.
El Príncipe de Hyarmen abrió la boca varias
veces, pero no pudo negar el honor que la bella criatura equina le brindaba.
- Será un placer, Isilmë Lindórië… - El
morocho inclinó la cabeza, y la unicornio correspondió con el mismo gesto con
que le recibió días atrás.
Así fue como los Príncipes de Anarion
iniciaron el camino por el sendero principal al Palacio de Númen.
Continuará……
GLOSARIO
Rámainen.
“Sobre
alas”







