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domingo, 2 de junio de 2013

ISTAR Parte 22



ISTAR
~*~
Vigésima-Segunda Parte

~//~

Reino de Númen


El Príncipe Jung se retiró del bullicio y la alegría. Le punzaban las sienes y se sentía muy agitado. Caminó entre la gente sin prestar atención a lo que la gente pudiera decir de su retirada, todo lo que necesitaba era alejarse lo más que pudiera. Su Fénix seguía azotando su mente y el de tez morena no podía romper el vínculo psíquico por más que intentaba desvanecer el hilo de conexión que quemaba como el fuego. La magua de Rámainen se ha incrementado y él en su descuido le permitió derribar casi todas esas barreras mentales impidiéndole edificarlas de nuevo, como a diario fortalecía.

Ajeno a su entorno, el Príncipe Jung no se dio cuenta de los pasos que le seguían. El pelioscuro pidió al Príncipe Mokomichi que evitara que nadie se acercara a los límites de los jardines circundantes al laberinto. Sabía lo que estaba pasando y necesitaban enfrentar esto solos. El primogénito le había pedido a su hermano menor que usara sus dones telepáticos para impedir que nadie notase la ausencia de ambos. El castaño asintió, sabiendo de todas maneras que aquello no sería suficiente, presentía que pronto tendrían que ejecutar la Danza del Fuego y el Agua.

Con la confianza depositada en el Príncipe Junsu y el Príncipe Hayami, el primogénito Kim se internó en los jardines bordeando el laberinto. En la explanada el castaño bailó y cantó todavía con más belleza para capturar la atención de todos los presentes y darle así más espacio al mayor. Cuando el primogénito Kim se supo lo suficientemente alejado de la algarabía enfrentó a su amado.

- Tienes que hablar conmigo, Yunho-Melko. Confiar en mí y contarme por qué Formen es tan peligroso para mí.

- Para ti y para tu hermano, incluso para los otros príncipes… - Aclaró el de tez morena, evadiendo los ojos negros de su amado, sujetándose las sienes y respirando laboriosamente.

El Príncipe Jaejoong le observó con preocupación. Se comunicó con Nënar pidiéndole de su magia y usando esos dones que generalmente dejaba a su hermano usar pues en él eran naturales, mientras que el primogénito los había aprendido como una serie de hechizos que le exigían más magia de la que solía utilizar en otros dones mágicos que eran propios de su esencia.

- No será fácil que logres entrar en su mente si aún está vinculado a su Fénix. Sin que tú estés vinculado a ellos tu intromisión podría ser peligroso, desestabilizar su conciencia y…

- Nënar, sé los riesgos. Por favor, solo quiero ayudarle a tranquilizarse.

- Si su Fénix sigue vinculado a él, no tenemos muchas alternativas, mi estimado Jaejoong.

El pelioscuro estiró el brazo posando la palma de su mano sobre la frente del de tez morena. Podía sentir las palpitaciones de su cerebro en aquella actividad sobre-exigida para cualquier humano. Aunque el Príncipe Jung es un mago extraordinario, luchar constantemente contra su Fénix ha hecho más que menguar su magia, marcado grietas dolorosas en las conexiones internas de su mente.

- No estamos solos y no somos débiles. Junsu tiene a Narvinyë, yo a Nënar, me parece suficiente mención sobre nuestro poder. Y ocho dragones más que podrían eclosionar para nosotros en cualquier momento… - El pelioscuro susurró con la esperanza de que su amado le escuchara, de que comprendiera que lejos de temer por su vida, debería aceptar su ayuda.

- Incluso así, no es suficiente. Formen es ambicioso, y no ambiciona escudado solo en deseos de grandeza, sino en el conocimiento de sus recursos para alcanzar lo que quiere.

- No soy hijo de cualquiera. Los Reyes de Rúnya gozaron de gran poder durante centurias. Y su grandeza fue menguando solo hasta que renunciaron por voluntad a la inmortalidad de sus razas. Aún entonces se necesitaron más de 20 años para que su magia se extinguiera. Cuando nací ellos todavía eran superiores a cualquier mago en Anarion. Cuando mi hermano nació, no habían perdido aquella gloria. No somos elfos, no somos ninfas, pero tampoco somos solo humanos capaces de magia. Junsu y yo estamos en algún punto intermedio pero nuestros dones mágicos podrían ser tan infinitos como los de nuestros dragones. No me subestimes, Yunho-Melko.

- Por el contrario, Jaejoong-Vanima, porque reconozco todo ese poder que puedes desplegar junto con Nënar, como tu hermano Junsu con Narvinyë y esos huevos de dragón que siguen vinculados de alguna manera a ustedes, es que me preocupa llegar a Formen. Porque es toda esa grandeza la que mi padre ambiciona. Y sé que puede obtenerla contra tu voluntad.

- Poseo una voluntad inquebrantable, Yunho-Melko. Hace falta más que ambición y un Fénix para someterme.

- No dudo de tus capacidades, Jaejoong-Vanima. Pero he visto lo que mi padre puede hacer. Lo que él puede hacer a través de mí… - Las palabras del Primogénito Kim sacudieron sus pensamientos con fuerza. Él lo entendía, él había visto algo en las noches aquellas en que convertido en sueños perseguía la cordura del de tez morena.

- Eres fuerte, más fuerte que él, Yunho-Melko. Has dicho antes que tienes más de un Fénix. No creo que en Formen sea común que un solo mago pueda vincularse a más de un ave de fuego.

- Soy Encantador de Fénix porque mi padre me dio esa facultad.

- ¿Y si no es así? ¿Y si simplemente has estado creyendo lo que tu padre quiere que creas?

El pelioscuro vio al moreno titubear. Aquel titubeo sin embargo le costó otro agonizante dolor de cabeza. Los intentos de Rámainen por penetrar más profundo en sus pensamientos doblegaron sus piernas haciéndole ceder. Cayó de rodillas, sujetándose la cabeza y apretando con fuerza las mandíbulas, la respiración pesada y esa sensación de vértigo amenazaban con hacerle perder la conciencia. Desvanecerse sin embargo daría a Rámainen la llave perfecta para pasearse por su mente a diestra y siniestra.

- Muilelya yéva muina. Rámainen, Vanya Sínomello

El pelioscuro repitió aquellas palabras hasta que el de tez morena recuperó el control sobre su propia mente. La ruptura del vínculo con el Fénix se había logrado sin ninguna consecuencia importante. El Primogénito Kim se sentía ligeramente debilitado y a través de su conexión con Nënar sabía que el dragón azul cromado estaba tranquilo, pese a que había requerido de su magia no lo suficiente para debilitarle. Sin embargo, sintió sí a sus huevos de dragón agitarse.

- No parece que vayan a salir volando, mi estimado Jaejoong. Puedes estar tranquilo. Además los huevos de dragón de Junsu siguen tranquilos. Tal vez solo presienten que tú estás librando una batalla emocional con el Príncipe Jung.

- Gracias, Nënar.

Un par de minutos después el de tez morena habló.

- No sé si lo sabes, Jaejoong-Vanima, pero hace mucho tiempo en Formen también habían dragones. Eran junto con los Fénix las criaturas mágicas por excelencia de la Familia Real. Formen ostentaba un poderío inigualable, dominaba las tierras en las que hoy se asientan independientes los otros reinos, pero Rúnya siempre fue su excepción. Tu reino, tus padres, le quitaron casi toda su gloria a Formen y durante generaciones el único objetivo de mi familia ha sido devolverle a Formen toda su grandeza.

- Mis padres solían hablar con nosotros en formas muy variadas. Nos enseñaron muchas cosas a través del canto y la danza, de observar la naturaleza y escuchar sus conciencias, tocar el alma de cada criatura a nuestra alrededor. Sé muchas cosas, Yunho-Melko, y no por eso estoy dándole la espalda a mi destino.

- Cuando el Rey Telemnar me pidió hablar a solas en Rúnya, antes de iniciar este viaje, me lo dijo.

…“Mi hijo Jaejoong jamás mirará atrás, seguirá su camino sin importar cuánto te opongas a él. Junsu y él son especiales, nacieron para enfrentar las batallas que quieren evitar.”

- Si lo sabes, si mi propio padre te lo dijo. Por qué sigues intentando evadir nuestra llegada a Formen. 

- No lo entiendes, Jaejoong-Vanima. Quiero evitar que tu hermano y tú enfrenten una guerra que no quieren tener. Quiero evitar que mi padre consiga su perverso deseo. Pero si tú sigues adelante, tendré que matarte.

El pelioscuro abrió sus ojos de par en par. La intensidad en aquellos ojos ambarinos agitaron su corazón e hicieron titubear su mente haciéndole sentir mareado y vulnerable.

- Era esa la razón por la que evitabas hablar conmigo con sinceridad.

- Y la misma por la que había evitado el vínculo con Rámainen. Desde que el Rey Telemnar depositó aquellos conocimientos en mi mente yo solo he sentido que debo protegerlos recelosamente. Mi Fénix consiguió penetrar en mi mente, y aunque no ha accedido a esos pasadizos en ella, conforme siga empujando contra las pocas barreras que quedan, sé que llegará a esos niveles de mi conciencia. Se me terminan las opciones y el tiempo, Jaejoong-Vanima.

- Déjame ayudarte, Yunho-Melko. Si me vinculo a ti puedo hacerlo.

- Si te vinculas a mí, mi padre obtendrá lo que quiere.

- Te lo he dicho, no me subestimes.

- No te subestimo. Pero tengo miedo de lo que pase. Arriesgar tu vida no es una opción, Jaejoong-Vanima.

- Hemos llegado hasta aquí, Yunho-Melko. Se firmará ese tratado de paz de una forma u otra. Sobrevivimos al desprecio de Rómen, sobreviviremos a la prueba de Formen.

- Formen no es como Rómen. Y no es que menosprecie su poder, militarmente es el segundo reino mejor organizado, si Rómen llegase a ser parte de una guerra, no dudaría de sus victorias. Pero Formen es despiadado, no importan las barreras que pongas delante de sus tropas, las derrumbarán haciéndolas añicos, pisando por encima de escombros malolientes a podredumbre, no se detendrá ni de noche.

- Iremos a Formen. Yunho-Melko. Contigo o sin ti en la compañía… - Dictaminó con templanza.

- ¿Me orillarías a pelear contigo?

- No… - El pelioscuro clavó sus grandes ojos negros en los ambarinos de su amado… - No es así, Yunho-Melko. Puedes pelear conmigo si piensas que tienes oportunidad de detenerme, pero si no lo haces, y sé que no lograrías derrotarme ni mucho menos matarme, yo aún seguiré adelante. Formen es el último reino en este viaje, y juro por todos los dioses que voy a completarlo.

……………………………

Al siguiente amanecer las reminiscencias de la alegría del banquete de la noche anterior seguían cayendo por Númen con grandes sonrisas y un día activo en el reino.

El Príncipe Hayami salió a pasear por las tierras de trigo y otros granos, Isilmë iba de nuevo con el Príncipe ChangMin en sus lomos, parecía que a la unicornio le agradaba particularmente pasar tiempo con el prometido de su receptor. El paseo se extendió hasta entrado el mediodía, cuando el húmedo clima hacía sentir al príncipe morocho incómodo por esa sensación a sudor adherido a todo su cuerpo. Las vestimentas le parecían ahora demasiado pesadas y sofocantes, deseaba con todas sus fuerzas volver al Palacio y tomar una ducha de agua fresca. El recuerdo incipiente de su encuentro íntimo con su prometido en las duchas instaló un intenso sonrojo en sus morenas mejillas.

- ¿Te encuentras bien, ChangMin-Írima?

- Sí, Hayami-Indil. Es solamente que no me acostumbro al clima de Númen.

- Deberíamos volver, a tu amado ChangMin le hace falta refrescarse en sus habitaciones, mi amado Hayami.

- Tienes razón, Isilmë. Volvamos.

- Refréscate con un poco de esta bebida, puedes tomar una ducha si así lo deseas también. Mi padre me ha convocado así que tendré que dejarte a solas unos momentos.

- Estaré esperando tu regreso, Hayami-Indil.

El morocho se sonrojó mucho más cuando su prometido le besó sin advertirlo. Los labios del de tez tostada sabían incluso mejor que ayer. O era quizá que él había encontrado un sabor adictivo en ellos. El Príncipe Shim agitó la cabeza en negación luchando por apartar aquellos pensamientos de su mente.

- Debo admitir que saberte enamorado es muy agradable, mi querido ChangMin.

- ¡Linta! ¡No encuentro agradable sentir vergüenza por cada gesto que él tiene conmigo!

- Es eso justamente lo que me agrada… - El Grifo se permitió una sonrisa, vaciando su particular alegría en los pensamientos de su receptor.

El Príncipe de Hyarmen murmuró cosas ininteligibles mientras se despojaba de las prendas superiores, sin embargo antes de poder continuar con su intención de tomar una ducha, el llamado a su puerta le hizo colocarse al menos el blusón ligero para atender.

- Príncipe ChangMin…

- Príncipe Kaminari…

- ¿Está usted ocupado?

- No.

- ¿Me haría el favor de acompañarme?

- Por supuesto.

El morocho siguió al joven Príncipe por pasillos y escaleras hasta un recinto que de inmediato reconoció de entrenamiento. Había guardias allí practicando con diverso armamento y sin él. Todos se detuvieron solo el tiempo necesario para saludar al Príncipe Kaminari. Luego el adolescente tomó una lanza de bambú y señaló con esta al morocho.

- Tengamos un duelo. Mi hermano ha presumido bastante de sus dotes y quiero comprobarlo por cuenta propia, Príncipe ChangMin.

- ¿Le importaría decirme cuál es su verdadera motivación, Príncipe Kaminari?

- Usted se ha robado a mi hermano. Tiene toda su atención, se convertirá en su esposo muy pronto. No me simpatiza del todo su inclusión en Númen, pero no soy quién para oponerme a la voluntad de mi familia.

- Conocida su motivación, me pregunto si un duelo resolverá la molestia que veo ahora reflejada en sus ojos, Príncipe Kaminari.

- Quizá sí, quizá no. Pero estoy seguro de que es preferible para usted que le haya pedido un duelo, y no que simplemente le hubiese atacado mientras dormía… - El joven príncipe sonrió con aire burlesco. A ojos del morocho aquella faceta no tenía parecido alguno con el aura que hasta entonces el joven príncipe había estado mostrando… - ¡En guardia! – Exclamó para al segundo lanzarse contra el morocho dando por iniciado un combate al que el morocho no rehuyó.

……………………………

- ¡Nenya! – El menor de los Kim hizo graciosos mohines de vergüenza tras el pensamiento del lobo azul. Su amado se sonrojó y abochornado no pudo menos que rascarse la nuca con torpeza.

- No hay necesidad de avergonzarse. Es perfectamente natural que deseen intimar a diario.

- ¡Sabía que ese principito solo tenía instintos!

- ¡Narvinyë! ¡No tengo solamente instinto! ¡Amo a Junsu-Lissë y es natural que quiera conocer los secretos de su alma!

- ¿De su alma? ¡Tú lo que quieres es conocer los secretos de su cuerpo y hasta inventarte recovecos que explorar!

La curiosa discusión de los cuatro actores de aquella escena de sonrojos y reclamos indignados, parecía poner de buen humor a los huevos de dragón del castaño. Se agitaban y vibraban en risas similares a las del dragón rojo cuando socarronamente las dejaba vagar libres por la mente del castaño.

Dentro de todo el conflicto para el primogénito Kim y el Príncipe Jung, o los duelos a los que era retado el Príncipe Shim; este cuadro dejaba una pincelada menos tensa en aquel paisaje que plasma un fragmento de la historia. Además, para el menor de los Kim era mucho mejor ver a su amado enfocado en esto que en el dolor de su destierro, y en consecuencia, a él le ayudaba a no pensar en la ausencia de sus padres.


--//--
Desiertos Polares

Las grandes extensiones de lechos de roca y llanuras de grava se ensanchaban y alargaban tan lejos que a la vista humana el horizonte no terminaba de separar aquellos desiertos del cielo. Las dunas de nieve formaban figuras perfectamente alineadas en curvaturas blancas con tonalidades azules debidas al grosor de sus estructuras. Las bajas temperaturas y las ventiscas que soplan constantemente se convertían en la mejor defensa natural de los desiertos polares. La vegetación y la fauna eran prácticamente inexistentes, aunque los misterios de los desiertos polares fueran más allá del conocimiento del reino de Númen.

- ¿Qué haces aquí, Súrion?

- He venido a advertirte, Príncipe Yunho. Rámainen ha sido tomado nuevamente por tu padre. Si no asistes a Formen con los Príncipes de Rúnya y sus dragones, no habrá Fénix en Formen que te obedezca nunca más.

El Príncipe Jung vio al ave de fuego levantar el vuelo y alejarse nuevamente hacia el Norte. Allí, en los límites de los desiertos polares, el de tez morena vio a su segundo Fénix perderse en el horizonte mientras que él se queda con un incipiente vacío en la boca del estómago.

- Yunho-Melko…

- Jaejoong-Vanima.

- Partamos a Formen cuanto antes. No tienes opción, deberás confiar en nosotros, pero sobre todo en ti mismo.



Continuará……




GLOSARIO

Muilelya yéva muina. Tu secreto está oculto.
Vanya Sínomello. Vete de aquí –a algo o a alguien–.
Súrion. Hijo del viento.