Seguimos avanzando y acercándonos al final~
ISTAR
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Vigésima-Séptima Parte
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Reino de Formen
Antes de comenzar a danzar para los reyes
de Formen, el Príncipe Junsu habló con su amado para advertirle algunas cosas
que sucederían en adelante. Los hermanos Kim saben que todo este recibimiento y
algarabía son solo una trampa de parte del Rey Kang Dae, por eso es que el
pueblo no está aquí, para ellos la bienvenida en sus calles fue sincera y
honesta. Pero tras las manos que se extienden con amistad, está el arma que
apuñalará por la espalda.
- Cuando
mi hermano y yo culminemos esta danza, habremos de marcharnos de Formen. Las
espadas y la traición caerán sobre nosotros como un puñado de buitres al acecho
de la carroña. Yoochun-Inya, Linta, Isilmë y Nenya han avanzado ya hacia el
Sureste, camino a Rúnya; nuestros pequeños dragones van con ellos. Nënar y
Narvinyë están por llegar aquí.
- Por
qué entramos en Formen, Junsu-Lissë; tengo la impresión de que ustedes han
sabido esto desde antes de que llegáramos.
- Te
diré lo que sé en cuanto salgamos de aquí. Ahora solo tienes que prepararte,
Yoochun-Inya. Mantén la guardia y tu espada lista para ser desenvainada. Y no
importa lo que veas, solo sigue mi fuego y el de nada más.
-
Junsu-Lissë.
-
Díselo al Príncipe ChangMin y al Príncipe Hayami, por favor. Y no pierdas de
vista mi fuego.
La incertidumbre corroyó las entrañas del
Príncipe Park, pero silenciando sus pensamientos simplemente confió en su amado
y comunicó sus palabras a los Príncipes de Hyarmen y Númen en susurros
inadvertidos para la guardia de la realeza o los reyes mismos.
Por su parte, el Príncipe Jaejoong clavó su
mirada en los ojos cafés del Príncipe Yunho. Antes de llegar a Formen el
primogénito Kim se lo había dicho estando en Orocandi ante tres de sus fénix.
-
Cuando lleguemos a Formen y tus padres nos reciban con los brazos abiertos, mi
hermano y yo sabremos que el momento de la verdad ha llegado. Sé lo que mi
padre habló contigo antes de salir de Rúnya. Sé lo que tu padre te ha pedido y
la razón por la que no has querido regresar a tu reino. Pero tendrás que
confiar en mí, Yunho-Melko. Y cuando llegue el momento, bailaré para ti con un
solo objetivo, voy a vincularme a tu mente, y a la de cada uno de tus fénix. No
podrás evitarlo, y de corazón no querrás hacerlo. Así como has confiado en mí
ahora mostrándome a tus fénix, habrás de hacerlo entonces, cuando elijas entre
la libertad de tu mente, y el cautiverio al que le has permitido atada a los
deseos de tu padre.
Así que estaba aquí, el momento que tanto
evadió el Príncipe Jung; el momento en el que su padre y su amado darían inicio
a una batalla sin precedentes en Anarion. Y él, atado a su reino de nacimiento,
tendría que decidir entre su obligación como heredero al trono, o la libertad
de su mente y corazón.
--//--
Cuando los Príncipes Kim desplegaron sus
mentes hacia sus dragones, estos se mostraron reticentes a esperar, se agitaban
irascibles y la potencia con que batían sus alas podía compararse con el inicio
de una tormenta. Los pequeños dragones habían chillado y expresado su
inconformidad al ser alejados de sus receptores
y sus hermanos mayores lanzando
fumarolas que amenazaban con formarse en auténticas llamas de fuego crepitante
incluso si no tienen la madurez para escupir fuego. Linta, Isilmë y Nenya
habían tenido que buscar la manera de llegar con sus pensamientos a la
primitiva mente de los pequeños dragones, pero estos no habían aceptado partir
hasta que Nënar y Narvinyë bramaron con potencia, tan fuerte que probablemente
el eco de sus bufidos llegó hasta Formen.
- ¡Ahora
vayan! Nos encontraremos en Dorthonion al alba. Manténganse ocultos hasta que
lleguemos.
--//--
Los tambores comenzaron a sonar en el
amplio recinto, los Príncipes Kim se pararon entonces al centro de aquella
medialuna de pilares, espalda con espalda permitieron que sus ojos fueran
vendados con un listón blanco por un par de doncellas de la Compañía de la
Reina.
El Príncipe Jaejoong viste unos pantalones
holgados de tela ligera en color perla, algunos bordados con hilo de oro en las
orillas inferiores resaltan la belleza de los ropajes de su reino; encima lleva
un blusón más bien pegado a su figura, el color es azul claro y carece de
estampado alguno; pero sobre éste porta una chaqueta de tela semitransparente
en tono dorado que le llega a medio muslo y está bellamente ataviada de
bordados en hilo de plata y oro dando vida a figuras de oleajes del océano y
otras formas irregulares. Las amplias mangas tienen a la altura de la muñeca una
extensión de tela caída que mide más de tres metros de largo, la seda suave y
ligera en tono rosa descansa en las palmas de sus manos esperando la ocasión
para mostrar su propio movimiento.
Por su parte, el Príncipe Junsu ha emulado
las prendas de su hermano, variando tan solo el color pues una vez más, el
menor de los Kim se ha inclinado por los tonos en rojo y nacarado. La chaqueta
lleva bordados que emulan llamas y vientos tempestuosos ocasionados por el
batir de las alas de sus dragones.
- No olviden sus tiaras, estimados
Príncipes… - El Rey Kang Dae ordenó a dos más de las doncellas a servicio de la
Reina que colocaran aquellas tiaras sobre el cabello de los Príncipes Kim.
Más que sencillas tiaras eran coronas con
campanillas colgando de los decoraciones que se levantaban por encima de sus
cabezas hasta diez centímetros. El sonido de las campanillas se acentuaría con
cada movimiento, y complicaría escuchar claramente el golpear de las semillas. Los
Príncipes Kim sonrieron sin embargo, participarían del juego del regente de
Formen, pero no le darían el gusto de verles caer en su trampa, porque estaban
preparados para ello.
Los tambores continuaron tocando, y el
sonido ronco de sus percusiones sin aparente ritmo marcaba sin un compás. El Rey se sentó en una silla de
finos grabados con un tazón de semillas sobre una simple mesita. Kang Dae
sonrió con malicia cuando lanzó las primeras semillas para golpear tambores de
los pilares al azar.
- Que comience el digno espectáculo de la
conocida belleza de Rúnya…
Y las vestimentas de los Príncipes Kim comenzaron
a ondear siguiendo el sutil curso de sus precisos movimientos al compás de los
tambores a la vez que hacían piruetas y golpeaban con las puntas de las
extensiones de tela de sus ropajes uno a uno cada tambor en los pilares que era
alcanzado por una semilla. Fluyeron así los movimientos rítmicos tan propios de
la cadencia de las Ninfas a las orillas de un río, saltaban con agilidad y
extendían a lo largo sus piernas en tanto sus manos emulaban la amplitud y las
extensiones de seda rozaban otro tambor; giraban y caían con gracia, doblaban
sus cuerpos en posiciones cuya belleza era perfecta y envidiable, la flexibilidad
era sublime y las formas que dibujaban las extensiones de seda al vuelo un
verdadero espectáculo de belleza, tal como el mismo Rey había dicho minutos
atrás.
De un momento a otro el regente de Formen
lanzó el resto de las semillas a la vez esparciéndolas por la medialuna de
pilares. Los sonidos del golpeteo en los tambores parecía imposible de seguir
con precisión, pero los Príncipes Kim habían detenido sus movimientos para
prestar suma atención, agudizando su oído élfico a cada sonido emitido en la
espaciosa sala. Escucharon entonces incluso la respiración asombrada de los
vasallos del Rey; los murmullos de las doncellas y la risa reservada de la
Reina. También el palpitar acelerado del corazón del Príncipe Jung y el
Príncipe Park; la respiración parsimoniosa del Príncipe ChangMin y el Príncipe
Hayami. Y por último, el movimiento en el cuello del Rey Kang Dae cuando tragó
hondo motivado por la inminente resequedad en su garganta y la disposición a
iniciar cuanto antes la revuelta contra ellos.
Todas las semillas cayeron al suelo
haciendo un sonido seco. Los Príncipes Kim continuaron entonces con su danza,
emularon movimientos anteriores y agregaron otros todavía más sublimes sin
dejar de tocar con las extensiones de seda uno a uno los tambores en un sentido
exacto siguiendo el curso de los sonidos que escucharon antes cuando las
semillas golpearon en aparente desorden los tambores de los pilares. Y ahí,
cuando estaban por terminar de emular el eco de las semillas en los tambores, bastó
un movimiento de cabeza de parte del Rey Kang Dae para que un grupo
considerable de guerreros entraran por las cuatro puertas que dan al amplio
recinto.
Sin embargo, aquello no inmutó la cadencia
y el ritmo de los Príncipes Kim. Pronto el sonido estruendoso de alas
batiéndose irrumpieron en la sala, Nënar y Narvinyë estaban sobrevolando el
alto techo del recinto, rugiendo y escupiendo serpientes de fuego que
encontraron camino a través de los cristales en la cúpula que se fundieron al
instante bajo el calor de sus llamas antes siquiera de tocar el piso. Los pocos
sirvientes y guerreros en el recinto
observaron admirados, pero sin retroceder. Las serpientes de fuego siguieron su
curso hasta rodear a los Príncipes Kim, convirtiéndose entonces en parte de su
danza. Algunas de las serpientes de fuego se mantuvieron alrededor de ellos
simplemente flotando, describiendo elipses al azar; mientras que varias de
ellas cobijaron los cuerpos de los Príncipes de Rúnya acentuando su
magnificencia al ser manipuladas por sus pensamientos.
El Príncipe Park recordó ahí el momento en
que sus ojos negros presenciaron tan bello baile. Su amado lucía entonces tan
hermoso y alegre como aquella noche de su cumpleaños 21. Pero a diferencia de
aquella ocasión, ahora las serpientes de fuego no consumían sus ropajes. De cualquier
manera el peliazabache procuró desconectar su atención de su amado, debía
permanecer atento a su alrededor.
De un momento a otro Nënar entró por el
espacio vacío que una vez ocuparon los cristales en la cúpula, se abalanzó en
picada hasta el centro del recinto. El menor de los Kim se apartó entonces
dejando el sitio a su hermano. De las fauces del dragón azul cromado brotó
entonces una serpiente de agua, todos los presentes miraron asombrados el
cambio repentino y natural en el aliento del dragón. Pese a que se sabe de los
dragones de agua, la especie ha sido considerada a lo largo de la historia de
Anarion como muy rara, y generalmente estos dragones habitan los océanos sin
salir de sus profundidades. Nënar fue entonces el primer dragón también que
veían escupir tanto fuego como agua. Una
cualidad asombrosa y casi increíble.
El moreno abrió sus ojos de par en par
francamente tomado por sorpresa ante esta revelación pues no lo había
imaginado. Entendió entonces por qué este baile era llamado Danza del Fuego y el Agua. Se mezclaban
en la belleza de sus movimientos dos elementos de la naturaleza completamente
opuestos. Furia y nobleza, caos y purificación. Absorbido por aquella imagen,
el Príncipe Jung no se percató de las serpientes
de agua que rodeaban su cuerpo hasta que la sonrisa cantarina del Príncipe
Jaejoong inundó sus oídos y su silueta estuvo tan cerca que él comprendió que había
sido atraído al centro del recinto hipnotizado por su encanto y su magia.
Sintió un torrente cálido viajar por su
torrente sanguíneo, y un tirón en la boca del estómago cuando las serpientes de agua se transformaron en
una cápsula que no le dejaba respirar. Por un segundo su mente colapsó presa
del miedo, pero al instante todo cedió a una sensación de paz indescriptible. Y
se supo perdido en un espacio blanco y lleno de quietud en donde solo podía
percibir la mente de sus fénix y algo más. Una mente serena pero compleja,
bella pero misteriosa; y conectada a esta, una mucho más extensa y confusa.
Cuando el Príncipe Jung abrió los ojos a la
conciencia estaba frente al Príncipe Jaejoong; con los ropajes empapados y el
cabello goteando agua. El pelioscuro le sonrió y cuando escuchó de nuevo su
voz, el moreno comprendió que se comunicaba telepáticamente. Se han vinculado. Ellos
dos, y sus respectivas criaturas mágicas.
- ¡Yunho! ¡Qué es lo que estás haciendo!
El grito de su padre le sacó abruptamente
de sus pensamientos. Y él recordó que esto no era un simple baile en una de las
celebraciones de su reino. Cuando el moreno volvió la mirada se encontró con
aquello que había temido. La hueste que su padre había enviado al recinto
intentaba llegar hasta los Príncipes de Anarion para capturarles, pero Nënar y
Narvinyë habían levantado un muro de fuego que les impedía el paso.
- ¡Sube,
Yunho-Melko! – Escuchó la voz de su amado retumbando en sus pensamientos. Los
ojos cafés del Príncipe Jung miraron no sin cierta aprehensión a través de la
muralla de fuego al Rey Kang Dae, y tras de él, a su madre Yun Hee quien le
miraba también con un matiz de miedo en sus amieladas pupilas.
- ¡Tenemos
que irnos, Yunho! – Fue allí que reconoció la voz de su Fénix más poderoso.
Rámainen sobrevolaba por encima del recinto, sus amplias alas de fuego
crepitaban con fuerza; y aunque su tamaño no asemejaba el de los dragones de
los Príncipes Kim, su templanza y su mirada bastaban para imponer respeto.
El moreno tragó hondo y de un salto
consiguió asir la mano que le ofrecía su amado Jaejoong, montado ya a lomos de
Nënar junto con el Príncipe ChangMin. Fue así que todos abandonaron Formen. El
Príncipe de Númen iba montado junto al menor Kim y el Príncipe Park en Narvinyë;
y los siete fénix del Príncipe Jung volaban con ellos a gran velocidad
alejándose con determinación.
Atrás, el Rey Kang Dae endureció la mirada
y ordenó una sola cosa.
- Capturar a los Príncipes de Rúnya con
vida, debo tenerlos para poder controlar a sus bestias, impresionantes dragones
en nuestra época.
--//--
Dorthonion
Hacia la frontera septentrional con las
tierras de nadie entre Formen y Rúnya, las altas tierras boscosas se extienden
por kilómetros. Ninguna fuerza legionaria podría llegar hasta aquí sin antes
realizar una pesada travesía de al menos una semana sin descanso. Pero Linta,
Isilmë y Nenya junto a los pequeños dragones habían llegado considerablemente
rápido. La velocidad con que las criaturas mágicas pueden correr y volar les
había permitido esta odisea. Y tal como los dragones dijeron, al alba se les
unieron.
El Príncipe ChangMin corrió de inmediato
hasta Linta, abrazándole con alivio al corroborar que no le había pasado nada
en absoluto durante el viaje.
-
Ellos ni siquiera se percataron de nuestra presencia cuando estábamos cerca, mi
estimado ChangMin; era improbable entonces que supieran siquiera el ritmo que
tomamos cuando abandonamos las fronteras de Formen.
- Lo
sé. Pero he visto con mis propios ojos la ambición del Rey Kang Dae, y lo basto
de sus huestes distribuidas prontas a la batalla en todas direcciones saliendo
de Formen.
- Es ahora cuando todos deberemos tomar
rumbos diferentes… - Dijo el Primogénito Kim y todos le prestaron atención… -
Mi hermano y yo regresaremos a Rúnya, nuestro reino también tiene sus propias
fuerzas militares y aunque no queremos esta guerra, ya ha sido iniciada, pronto
Formen se unirá a Rómen y la unión de ambos reinos los convierte en un enemigo
poderoso. Es por eso que esperamos que Hyarmen y Númen se alíen a nosotros.
- Linta y yo podemos llegar a Hyarmen en
pocos días si emprendamos el camino cuanto antes. Mi reino sin duda apoyará a
Rúnya, Príncipe Jaejoong.
- Númen ya se había pronunciado a favor de
Rúnya, Isilmë y yo partiremos de inmediato también.
Mientras el Príncipe ChangMin y el Príncipe
Hayami se despedían entre sí pues habrían de tomar caminos independientes; el
menor Kim se acercó a su amado.
- Yoochun-Inya, vendrás conmigo a Rúnya.
- No.
- ¿No?
- No, Junsu-Lissë. Todavía soy comandante
de las legiones de Hyarrostar, estoy seguro de que mis hombres aún me darán su
lealtad si voy ante ellos. Lo estuve pensando mientras tu hermano y tú danzaban
en Formen.
- ¿Estás seguro,
Yoochun-Inya?
- Lo estoy. Nenya
y yo tomaremos camino hacia Las Tierras del Sureste.
El menor Kim
asintió con un dejo de aprehensión. Abrazó a su prometido y besándole se
aseguró de derramar sus pensamientos en su mente.
……………………………………
Alejados del resto, moreno y pelioscuro
sabían que tenían algo pendiente aún. Establecido el vínculo entre ellos y sus
criaturas mágicas, el primogénito Kim quería conocer la verdadera historia de
su amado. Entender el motivo real por el cual era llamado Encantador de Fénix y
la razón por la cual siete aves de fuego le han seguido fuera de Formen.
El Príncipe Jung vació entonces los
pensamientos ocultos de su mente en la compleja del Primogénito Kim. El
pelioscuro al mismo tiempo desconectó su vínculo de Nënar, y el Dragón azul
cromado se agitó nervioso e iracundo en las montañas, rugió alto y potente, tan
alto que la tierra se sacudió y los cielos fueron cruzados por una serpiente de fuego que escupió con
fuerza. Siempre tan fiel a sus sentimientos
de dragón.
El Príncipe Jaejoong vio un péndulo balancearse
en el enorme reloj empotrado a un muro construido de piedra de cantera; sus
grandes ojos negros se pasearon alrededor, pero las penumbras de aquella sala
consumían cualquier otro mueble o persona que pudiera estar ahí; olía a
humedad, incienso y cera. De pronto un crujir de madera, el antiguo mecanismo del
reloj se atasca pero nada detiene el movimiento oscilatorio del péndulo.
- Bienvenido a la casa de Ossiriand, el
corazón de Seregon le espera, joven Príncipe de Formen, cómalo sin dudas y
tendrá la habilidad para controlar tantos fénix como haya en Anarion…
Continuará……
GLOSARIO
Dorthonion. “Tierra de los
Pinos”.
Seregon. “Sangre de Piedra”.
Ossiriand. “Tierra de los
siete ríos”.







