En agradecimiento a sus palabras y como deseo personal de seguir adelante. No me gusta permanecer quieta, si he de "obligar" a mi ratón -cerebro xD- a trabajar, ps lo hago~
Esperemos que de aquí comience libremente el desbloqueo *u*
ISTAR
~*~
Vigésima-Novena Parte
~//~
Hyarrostar
Con todos habiendo emprendido senderos
diferentes, el Príncipe Park y su criatura
Nenya llegaron rápidamente por las fronteras del Norte hacia Hyarrostar. Habían
atravesado bosques y montañas durante casi una semana, el trayecto fue más
pesado y lento que cuando iba con los demás. Y por supuesto, echaba demasiado
en falta a su amado, aunque el Príncipe Junsu procurara mantener el vínculo y se comunicaran por ratos
durante el día.
Sin embargo, hoy, a un par de kilómetros de
la entrada principal al poblado militar de Hyarrostar, el Príncipe Park le
pidió a su amado que rompiera el vínculo hasta que él intentase establecerlo de
nuevo. La resistencia del menor Kim fue evidente, pero no insistió en
contradecir la decisión de su amado por respeto a su templanza.
Ahí estaba, Hyarrostar. Pese a ser la
ciudad militar por excelencia de Rómen, era bella como misteriosa. Se alzan
campamentos a la redonda por kilómetros, asentados en una hondonada enclavada
por una semiluna de colinas escabrosas que serpenteaban uno de los brazos del Río
Eärrámë, el valle provisto de toda
clase de árboles se convertía a su vez en una fortaleza impenetrable con miles
de soldados dispuestos a la guerra y sin temor a la muerte. La grandeza de
estas legiones venía justamente de su temperamento y su valor unitario;
trabajan siempre en conjunto y no dudaban en dar la vida por el hombre a su
lado, son fuertes, hábiles y resistentes; y el Príncipe Yoochun ha sido parte
del entrenamiento de los nuevos soldados que se han integrado a sus legiones
durante los últimos seis años, ha estado cerca de todo el trabajo militar desde
sus catorce de edad.
Por eso llega y decide presentarse ante los
capitanes de las subdivisiones de las legiones; sabe de antemano que se reúnen
todos a media tarde para dialogar acerca de los avances o retrocesos, para
organizar los posibles suministros faltantes para la siguiente jornada; para
detallar un plan de ataque, el peliazabache sabe –muy a su pesar– que el
movimiento de sus tropas vislumbrado desde las altas llanuras kilómetros atrás,
se debe justamente a su pronta partida
hacia el centro.
Cabalgó con decisión entre los campamentos
de la más centrada línea en la ciudad militar, los cascos de su caballo dejaban
huella sobre fango, pasto y piedrecillas; siguió el sendero principal sin
inmutarse por las expresiones de sorpresa –algunas de indignación o temor– de
los hombres que a su paso le iban observando con obvia incredulidad. Un Príncipe
desterrado volviendo a entrar en
tierras que ahora deberían ser prohibidas para él. Pero al peliazabache esto no
le importaba, él supo en su corazón que el alma de su padre estaba demasiado
corrompida, ser parte de esta guerra era inevitable; comandar por el bando que
considera correcto, su destino.
Finalmente llegó a plantarse frente a la
veintena de capitanes de sus legiones, hay ahí jóvenes no demasiado mayores a
él, y los hay también hombres que alcanzan la mediana edad y ostentan con
creces una gran experiencia en batalla. Tres de esos hombres mayores fueron sus
mentores, le enseñaron mucho de lo que sabe, el resto se lo ha mostrado la
experiencia misma. Porque a pesar de que Anarion no es planeta de guerras, las
batallas menores entre reinos e incluso poblaciones menores que quieren revelarse a los regímenes de tal o cual
reino, se suceden, y él ha participado de ellas.
- Alassë' undómë, amigos míos.
- Su presencia no es oportuna, joven Park…
- Aseguró uno de ellos (sin títulos ni mayor respeto que mantener la espada
enfundada), uno de sus mentores. Un hombre que no esperaba negara su presencia,
y sin embargo estaba listo para toda negativa.
- Sigo siendo Comandante de las Legiones de
Hyarrostar, y he venido a exigir ese derecho.
Así justamente fue como el peliazabache se
presentó ante los capitanes de las subdivisiones de sus legiones. Montando en
su caballo negro cuyas crines ondearon brillantes bajo la luz del atardecer,
relinchando y mostrando sus penetrantes ojos chocolate con el fulgor de las
estrellas por revelarse en el firmamento. Nenya, a su lado, se sentó sobre sus
patas traseras entre pasto y fango olfateando el aire, mostrándose pasivo pero
alerta, hay otros lobos negros en aquellas tierras, canis lupus pambasileus que seguramente habrán sabido ya que él se
opuso a las voluntades de Eressëa, el lobo del Rey semanas atrás.
- No puedes venir a reclamar nada, el Rey
Tirion dijo expresamente que te había desterrado de Rómen… - Dijo uno de los
capitanes, el más joven de todos.
El peliazabache frunció el ceño y clavó su
fiera mirada negruzca sobre el muchacho. No tendría más de treinta, pero por el
solo hecho de ser mayor que él se sentía con el derecho a refutar cualquier
palabra que viniese de él. Además seguía las órdenes del Rey Tirion.
- Mi padre ha sido cegado por deseos
ambiciosos de un poder que no le será entregado. Formen ha manipulado las
entrañas de Rómen y todos han caído en sus redes. Apoyaremos a Rúnya…
- ¡No puedes pedirnos eso! ¡Las legiones de
Hyarrostar no van a seguirte, Yoochun! – Otro de los capitanes, el más presto a
la feroz batalla increpó con aires de grandeza.
- Cuida la forma en que te diriges al
Príncipe Park, Dak-Ho… - El más experimentado de los capitanes resolvió con
seriedad, imponiendo su autoridad ante los demás. El peliazabache le miró con
respeto, este hombre de mediana edad y cabello cano seguiría siendo de los
mejores militares de su reino…
- Él ya no es…
- Su sangre sigue siendo de la realeza. El
Rey Tirion le desconoce como su hijo primogénito, pero la Reina Nillë y el
Príncipe Yoo-Hwermé siguen reconociendo al Príncipe Yoochun como soberano de
Rómen… - El capitán Shin puntualizó, inclinándose y ofreciendo su espada al
servicio del peliazabache… - Bienvenido a Hyarrostar, Príncipe Yoochun.
- Gracias, Capitán Shin. Su lealtad será
recompensada por los dioses… - El peliazabache deslizó su mirada por los otros
capitanes. Veía resistencia, y salvo el Capitán Shin, ninguno otro parecía
decidido a inclinarse… - ¡Dirigiré estas legiones como las comandé antes, he
participado de los entrenamientos de muchos de estos hombres, y les he dirigido
a la victoria en muchas ocasiones! ¡Si he de pelear contra ustedes y vencerles
para demostrar que todavía soy el mejor, así ha de hacerse! ¡Pero no me iré de
estas tierras sino es al frente de las legiones!
Firmeza y seguridad, coraje y valor; esas
cualidades y actitud mostró el peliazabache. Su caballo relinchó y se levantó
sobre sus patas traseras imponiendo respeto; los cascos bajo sus patas lucían
poderosos y cada músculo tenso revelaba su fuerza; no por nada había cabalgado
casi sin parar días con sus noches por entero. Este caballo había llegado para
él desde las tierras de Rúnya y pertenece a su amado, había sido invocado por
el Príncipe Junsu para que le llevara lejos, y le había dado alcance un día
después de que partiera de Dorthonion. Al paliazabache saberse a lomos de un
corcel de su amado le daba aún mayor fuerza.
Los capitanes se apartaron a un lado y
formaron un círculo dejando al medio al peliazabache montado en su caballo. El Príncipe
Yoochun comprendió que estaban aceptando su reto. Desmontó y palmeó el costado
del cuello del animal…
- Cabalga hasta el río y descansa, has
hecho ya bastante por mí… - Le sonrió a la bestia y vio cómo caminaba por un
lado abriéndose paso entre los capitanes.
Luego el peliazabache miró alrededor, se
posicionó en postura de defensa y llevó una mano a la empuñadura de su espada. Nenya
se mantuvo al margen, este es un enfrentamiento en que su receptor no necesita de su ayuda mágica ni los beneficios de su
vinculación.
--//--
Reino de Rúnya
Desde que los reyes partieran de este
mundo, el reino de la Llama Roja se
había sumido en un inalterable estado de parálisis temporaria, contenido en un
campo mágico que mantenía resguardados todos sus secretos. Dicho campo es un mecanismo natural que se levantó en
todas direcciones a lo largo y ancho del reino, iniciando en las fronteras más próximas
a todos los puntos que convergen con los otros cuatro reinos. Todo –y eso
incluye humanos y animales– al interior de Rúnya parecía congelado, nada se agitaba ni movía de ninguna manera. La primaveral
estación eterna estaba más resplandeciente y hermosa que nunca, pero al mismo
tiempo dejaba una sensación entrañable de sopor.
Los Príncipes Kim desplegaron sus
pensamientos hacia sus dragones adultos, Nënar y Narvinyë siguieron el camino
surcando los cielos hasta pasar más allá de las fronteras. Vislumbraron un movimiento
sutil de destello rojizo abriéndose a lo largo y ancho de los cuerpos de sus
dragones, los más pequeños que han aprendido ya a volar con suficiente destreza
como para no mantener un ojo sobre ellos, lanzaron inquietos gruñidos, como si
estuvieran sintiendo en sus cuerpos una magia completamente diferente a la que
se esparce por el resto de Anarion. El tintineo delicado de las gotas de rocío
cayendo sobre la Llama Roja hizo eco
en las tierras del reino y atrapó poderosamente la atención de los dragones
como los Príncipes Kim.
- El
último canto de lamento que aún cae cada noche sobre Rúnya… - Nënar observó
derramando sus pensamientos en la mente de su receptor.
- Se
oye igual que el canto de nuestra madre cuando la primavera no podía extenderse
más allá hasta los confines de Anarion… - El menor de los Kim pensó con
melancolía, añorando las noches estrelladas en que se sentaban su hermano y él
a las faldas de su madre a escucharle cantar estos lamentos que aunque mustios,
cargaban también una gran esperanza.
- Hermano.
- ¿Sí?
- ¿Podrías adelantarte? Quiero hablar con
el Príncipe Jung antes de ingresar al reino.
Las palabras del primogénito Kim no le
sorprendieron en absoluto al menor. El castaño asintió y susurró a su caballo
avanzar. Cabalgó a prisa tomando el estrecho sendero franqueado por arbustos y flores
exóticas que al paso del joven Príncipe parecieron cobrar vida otra vez,
extendiendo sus pétalos y mostrando sus colores con renovada intensidad.
- Pareciera que el Príncipe Junsu deja la
primavera a su paso… - El moreno comentó con tono casual, asombrado por la
forma en que una ola de magia parecía extenderse a los lados por cada metro que
el menor Kim avanzaba camino dentro de su reino.
- En el momento en que cualquiera de
nosotros traspasara las fronteras de Rúnya esto iba a suceder. Nuestro hogar vuelve a vivir, tal como lo pensaron
nuestros padres incluso antes de que naciéramos. Ellos siempre supieron que
esto tarde o temprano sucedería y se prepararon lo mejor posible.
- ¿Tus padres veían el futuro?
- Mis padres podían ver muchas cosas. Otras
las deducían por experiencia. Las guerras siempre llegan, pueden destruir
poblaciones enteras y enriquecer a los que resultan más fuertes. Pero Yunho-Melko,
la razón por la que le pedí a mi hermano que partiera antes es porque quiero
hablar contigo acerca de lo que pienso que ha de suceder. Sé que no me has
mostrado los diversos caminos de tu mente por una justificable razón.
-
¡Jaejoong! ¡Cuánto más piensas exponerte!
-
Todo cuanto sea necesario para que confíe en mí, Nënar.
El dragón azul cromado se agitó rabioso en
las montañas del reino. El pelioscuro pudo sentir la presión que ejerció la
poderosa mente del dragón contra sus voluntades queriendo doblegarle. Pero el
primogénito se mantuvo estoico soportando todos aquellos embistes mentales.
Nënar rugió alto y desplegó sus poderosas alas con bríos.
- ¡No
vengas! ¡Nënar te lo pido por favor, déjame enfrentar mi destino!
-
¡Sabes por qué él no te ha permitido ver más allá! ¡El Príncipe Yunho sigue
siendo más enemigo nuestro que de su reino, Jaejoong! – Bramó el dragón,
levantando el vuelo y dejando a los pequeños dragones inquietos pues perciben
todo ese conflicto entre su receptor humano
y el dragón que les ha enseñado lo que son.
Narvinyë trató de mantenerse pasible, pero la
inquietud también zozobraba sus pensamientos y alcanzaba la mente del Príncipe
Junsu. El menor Kim sin embargo continuó la cabalgata, estando a unas cuantas
yardas de la entrada principal al Palacio, cuyos altos pilares se encuentran
atrapados por hileras de guías de un verde oscuro que han ganado terreno en
todo el reino; pero estas se deslizaron abajo y atrás conforme el castaño fue
ingresando. Todo estaba volviendo a su cauce natural, la vida estaba de nuevo
ahí. Pero las personas y animales no despertarían
del largo letargo hasta que no fuese el primogénito quien traspasara las
fronteras.
- ¡Déjame
tomar mis propias decisiones, Nënar! ¡Este es el momento!
- ¡Te
permití vincularte y traerle aquí! ¡Pides demasiado Jaejoong!
-
Solo quiero evitar una guerra, sé que puedo Nënar. Puedo pasar más allá de las
barreras que siguen levantadas entre su corazón y yo. Yunho-Melko es bueno,
tiene buenas intenciones.
- No
sé si puedo opinar lo mismo de sus fénix. Siempre escondiéndose por ahí, manteniéndose
al acecho…
- El dragón azul cromado se mantuvo flotando en el aire, con la vista agudizada
hacia el norte, donde la presencia de los fénix del Príncipe Jung se mantiene
estática.
- Conoces
mi mente y mi corazón, Nënar. Sabes como yo que esto es inevitable.
Fue solamente así que el dragón azul
cromado desistió de todos sus intentos por convencer a su receptor de detenerse. Nënar torció el vuelo hacia el este,
dirigiéndose hacia allá simplemente siguiendo la incipiente necesidad de la soledad de sus propios pensamientos.
El Príncipe Jung, que no había permanecido
ajeno al mutismo de su amante, aguzó la mirada y flexionó su mente buscando
enlazarse a la de Nënar, desesperándose mentalmente por no alcanzar siquiera un
resquicio de la compleja mente.
- Estamos vinculados, Yunho-Melko; pero
hasta que no decidas dejar libre tanto tu corazón como tu mente y me permitas
viajar en ellos como si fueran míos también, nuestra vinculación no será
efectiva como la de mi hermano con el Príncipe Yoochun.
- Nënar desconfía de mí con cada fibra de
su mente, por qué tú insistes en no hacerlo igual, Jaejoong-Vanima.
- Porque en el momento en que me llamaste
justamente así, mi destino ya había sido atado al tuyo.
--//--
Reino de Hyarmen
Cuando el Príncipe ChangMin se presentó
ante sus padres, los reyes ya le esperaban para que dirigiera algunas tropas
que comenzarían a desplegarse desde el noreste hacia el reino de la Llama Roja.
- Hemos movilizado tantos guerreros como
hay en Hyarmen, pero todavía el éxito dependerá de la unión que mantengamos con
Númen y si los Príncipes Kim en Rúnya consiguen despertar a sus hombres del letargo en que se dice está sumido el
reino.
- Lo sé, padre… - El joven morocho no tuvo
necesidad alguna de ofrecer más palabras.
Se le reveló el plan estratégico que sus
padres ya han formado ante sus ojos. En una plancha de roca y madera estaban
distribuidos mapas y pequeñas figuras que podrían simular un ajedrez. El Príncipe
ChangMin observó detenidamente, ubicando de inmediato los movimientos que debía
llevar a cabo.
- Linta y yo vamos a alistarnos para partir
al amanecer.
- Descansa un poco, hijo mío. Has viajado
largo trecho y tu corazón sigue inquieto por la separación necesaria de tu
prometido. Ten en cuenta que es solo temporal, querido.
- Madre, ¿qué asegura que regresemos vivos
de la guerra?
Los pensamientos del joven morocho se
desplegaron insolubles hasta la mente de su Grifo. Linta chirrió inquieto y
azotado por la pena disimulada de su receptor.
El Príncipe ChangMin temía demasiado a la muerte por una sola razón: Amor.
--//--
Reino de Númen
Isilmë cabalgó hasta el interior del
palacio, en el recinto principal los reyes presidían una reunión con los cabecillas
de las tropas de su reino que ya se han movilizado a las poblaciones más
fronterizas en dirección a Rúnya. Las crines de la unicornia brillaron
particularmente aquella noche, y su cuerno refulgió a la luz de la luna cuando
se inclinó en muestra de saludo hacia los soberanos. El Príncipe Mokomichi
desmontó de un salto y sus cabellos sujetos en una coleta llevaban retazos de
hojas secas y otras ramas que se le quedaron en los mechones al cabalgar por
caminos improvisados atravesando los bosques tropicales.
- Bienvenido, Hayami.
- Padre, madre… - El joven de tez tostada
hizo una venia respetuosa, luego una ligera inclinación que fue emulada con
mayor pronunciación por los cabecillas de las tropas.
- Has llegado en el momento justo, nos han
informado que hay tropas de Formen y de Rómen demasiado cerca de los límites
con Rúnya, pasando a través de senderos que no sabíamos que estaban ahí.
- La Reina Nísinen me advirtió antes sobre
esto. Me confió también que hubo una época antes de ustedes y aún de los que
estuvieron anteriormente, en que Númen y Rúnya estrecharon relaciones debido a
la característica de nuestros unicornios. Me habló de pasajes ocultos bajo la
tierra que pueden llevarnos más rápido y en silencio hasta Rúnya…
Continuará……
GLOSARIO
Alassë'
undómë.
“Buenas noches”.







