CAPÍTULO 1. RELOJ PRESUROSO
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17 años después…
El tiempo pasó
mucho más rápido de lo que cualquiera hubiese querido o siquiera imaginado. A
veces tenían la impresión de que vivían en una especie de mundo paralelo al
real y se contagiaban de aquella fantasía plasmada en las historias ficticias
de las fans. Sin embargo, aquello para sorpresa suya era la pura realidad. No
nos detendremos a revisar detalle a detalle todo lo acontecido en aquellos años
que se fueron volando cual hoja de papel que es arrastrada por el viento;
limitémonos a resumir la actual condición de sus vidas.
A saber,
Jaejoong y Yunho son padres de dos lindas señoritas, Hyeran de 17 años y
SeungMi de 13, en personalidad la mayor tiene parecido con su umma, mientras
que la más chica parece haber heredado el carácter de su appa. Junsu y Yoochun
tuvieron de primera unos gemelos que se convirtieron en la dosis de travesura
principal de los primeros años de sus vidas, ellos son Dong Joon, el varoncito
que nació unos minutos antes de su hermana, la linda Sun Hi; más tarde y a
pesar de que el pelinegro no hubiese querido así, tuvieron una nena a quien
bautizaron como Yoon Hyun quien ahora tiene 15 años y es el principal dolor de
cabeza de su appa pues es una adolescente popular de gran belleza. ChangMin y
Hayami bautizaron a sus primeros gemelos como Young Min y Kwang Min (quien es
tan solo 6 minutos menor que su gemelo), ambos con 17 años parecen en ocasiones
incluso menores que su hermano Min Woo de 16 años.
Actualmente ya
no viven todos bajo el mismo techo, tiempo atrás el HayaMin y el YooSu se
vieron en la necesidad de mudarse por circunstancias que más adelante irán
siendo reveladas. Así pues, sigamos echando vistazos en la vida de nuestros
protagonistas… paciencia, porque son tantos que podemos caer en la inevitable
confusión.
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Por las calles de Seúl…
- ¡Que mal umma
eres!... – exclamaron al unísono los gemelos Mokomichi, haciendo extraños
pucheros que solo parecieron acrecentar el dolor de cabeza que le estaba
subiendo a ChangMin, quien hacía su mejor esfuerzo por concentrarse en
ajustarse el cinturón antes de salir a la carretera y perder del todo los
estribos…
- cómo puede ser
que siendo nuestro umma no seas capaz de diferenciar a tus propios hijos… - uno
de los gemelos argumentó cual niño pequeño… aunque ya tuviera 17 años y fuera
un apuesto jovencito rompecorazones…
- son
G-E-M-E-L-O-S ¡idénticos! Y además siempre se visten igual, hablan igual,
sonríen igual, actúan igual, ¡cómo quieren que los distinga si hasta tienen el
mismo color de cabello que su appa!... – el morocho espetó mirando a sus críos
por el espejo retrovisor; y tan explosivo como siempre, estaba rojo de
vergüenza y molestia, lo primero por efectivamente, ser incapaz de diferenciar
a sus propios hijos; y lo segundo porque, a saber, alguno de sus primogénitos
hizo una broma en el Instituto y ambos habían sido reportados, motivo por el
cual había tenido que ir a recogerlos a la hora de la salida.
- nos vestimos
igual porque tenemos los mismos gustos… - uno de los gemelos sonrió lindamente…
- por desgracia…
- mientras que el otro gruñó por lo bajo cruzándose de brazos… - aunque más
bien creo que siempre me copias… - acusó mirándole con ese característico ceño
fruncido que el morocho emplea a menudo. Sí, han adivinado --> ò.ó de que algunas
actitudes y temperamentos se heredan.
- hyung es malo
conmigo… - uno de los gemelos fingió llanto e indignación por el comentario de
su igual… - ¿O estás así porque cierto chico te invitó a salir?... – cuestionó
con tono inocente. De esos tonos inocentes que de inocentes no tienen nada.
- ¡No me invitó
a salir!... – respingó malhumorado… pero sus mejillas habían ganado un ligero
tono rosado…
- ¿o_ó qué chico?...
– cuestionó el morocho con tono celoso. Uno de los gemelos sonrió nerviosamente
mientras el otro simplemente volteó la mirada viendo hacia el exterior… -
ustedes pueden callar ahora, pero tarde o temprano lo sabré…
Los gemelos
pasaron saliva nerviosamente, mientras que el menor de los tres suspiró sin
emitir comentario alguno, sentado al lado de su umma y pensando que los viajes
de regreso a casa siempre eran mejor cuando era appa quien iba por ellos porque
era más relajado y divertido; umma solía fruncir el ceño y maldecir de tanto en
tanto a algún cafre por la carretera. Cuestión aparte que siempre renegara con
sus hermanos.
- ¿será que appa no lo mima?... – pensó
con cierta inocencia, aunque por supuesto (que no es un chivato de 13 ¬¬) tiene
clara idea de lo que aquel pensamiento significa.
Cuando ChangMin
estacionó la camioneta en el parking de su casa, los gemelos salieron
prácticamente disparados de ahí, mientras Minwoo se toma su tiempo para sacarse
el cinturón y tomar su mochila. Definitivamente, la paciencia la había heredado
de Hayami.
- ¿Tú sabes
quién es el chico en cuestión?... – oh y por supuesto, se tomó su tiempo porque
veía venir la pregunta por parte de ChangMin.
- umma
¿Realmente quieres que traicione la confianza de mis hermanos?... – el morocho
le observó largamente y finalmente el menor comprendió que aquel gesto era una
afirmación. Minwoo suspiró y bajó de la camioneta quedando aún de frente hacia
su progenitor… - es un chico del equipo de atletismo del Instituto, con esa información
debería ser suficiente por el momento umma, no soy quién para ir y echar de
cabeza a uno de mis hermanos, y menos al chico en cuestión que aunque parece
sumamente interesado en mi hyung, a veces se parece bastante a su appa… -
terminó de informar y finalmente se
retiró, cerrando la puerta y jurando que su umma estaría que apretaba el
volante conteniendo la cantidad de maldiciones contra el pobre muchacho cuya
única imprudencia era haber puesto sus ojos sobre uno de los hijos de Shim
ChangMin.
- Tengo que
saber quién es… - ChangMin soltó lentamente el volante. No por paciencia ni
nada parecido, sino porque la tensión de sus músculos no le dejaba para otro
tipo de maniobra. Obviemos que como umma, es bastante celoso de sus críos, con
todo y que no son unos niños. Al menos no sus gemelos, que por nada estarán en
la adultez temprana.
*****
Residencia Jung
Jaejoong está en
la cocina preparando la cena, acompañado por Hyeran, su hija mayor y con ese
espíritu consentidor que la caracteriza y por el cual suele terminar preparando
los alimentos junto a su umma a diario. Por otro lado, SeungMi llega con Yunho,
la adolescente toma clases de danza y vuelve cuando su appa pasa por ella luego
del trabajo; la menor Jung es el tesoro del moreno –su hija mayor es su
princesa- porque, como él, tiene una natural pasión por el baile en cualquier
ritmo habido y por haber.
- umma ¿Por qué
appa es tan sobreprotector con SeungMi y conmigo?... – la adolescente cuestionó
de pronto…
Pero Jaejoong
intuitivo como siempre (que no por nada ha tenido ese instinto materno toda la
vida desde que adoptó junto a Yunho a Junsu y ChangMin como hijos hace bastantes años atrás. Claro
que, en sus planes iniciales Yoochun era el tercer hijo, pero luego ese ratón
pervertido miraba con ojitos enamorados a Junsu, y el incesto no estaba
permitido en su familia, no señor. Bien, evitemos desviarnos de tema).
Decíamos, con su intuición de umma, Jaejoong comprende que aquella inquietud
venía a colación desde que el fin de semana anterior el moreno se negó en
rotundo en dejarle ir de viaje a la playa con algunas de sus compañeras de
escuela y aunque cuatro adultos (papás de dos de esas chicas) irían como
tutores, la negativa de Yunho había sido rotunda.
- tu appa es un
hombre y tiene bien arraigado el sentido de protección hacia las personas que
ama… - si no lo sabrá él… - ustedes son sus hijas, sangre de su sangre y de la
mía, son lo más preciado que tiene y le cuesta un poco ir comprendiendo que
conforme crecen y adquieren nuevos niveles de madurez también tienen otras
necesidades… - el pelioscuro (que se había casado
con aquel tono de cabello en las últimas fechas) trató de explicar eso que sabe
tal vez su hija no alcance a comprender.
- intento ponerme
en sus zapatos, umma; de verdad lo intento ¡Pero appa lo vuelve complicado!
Cada que hay que pedir permiso para salir primero frunce el ceño y arma lío
haciendo interrogatorio individual de cada amiga y amigo con que voy a salir… -
Hyeran comentó con tono aniñado, con ese rintintín que incluso Yunho le ha
dicho a Jaejoong le heredó.
- yo sé que appa
puede llegar a asfixiar por su forma
de proteger…
- a veces siento
que actúa como un chaleco de varas o camisa de fuerza… - murmuró con tono
resentido. Venga, que no es fácil ser hija de Jung Yunho.
- tu appa lo
sabe e intenta controlarse, pero tienes que comprender que es parte de su
personalidad, no esperes que cambien y un día te diga todo sonrisas “¡Adelante Hyeran, ve a donde quieras y con
quien quieras!... – dijo imitando de último el tono de voz de su esposo, la
adolescente rió ligeramente divertida porque, en definitiva, a su umma le va
más el estilo dictaminador de voz seria y mirada firme. Jaejoong se contagió de
la risa de su hija y acomodándole los mechones tras la oreja con gesto materno
le aseguró que de todos modos, hablaría con Yunho acerca de ser más flexible
con las salidas.
*****
Residencia Mokomichi-Shim
Es cierto que su
tolerancia a la frustración nunca ha sido buena… ok, es tan baja que
generalmente parece un hombre malhumorado que rezongará hasta de ver pasar una
mosca. Por supuesto, hay un poco de exageración en toda esta percepción, es
verdad que ChangMin no goza de grandes dotes de paciencia, pero todavía tiene
buenas dosis de buen humor y hasta pensamientos románticos. ¡Stop! Retrocedamos
y tachemos información confidencial… pensamientos románticos… ustedes no
están para saberlo, y por mi propia seguridad, yo nunca lo dije.
A sus treinta y
tantos años, el morocho tiene que lidiar ahora con más situaciones que le
crispan los nervios. No es sencillo educar a tres varones, cuando dos de ellos
–gemelos– se meten en alguno que otro problema sin querer –vamos a obviar cierto sarcasmo en tal afirmación– o son
tan lindos que medio cuerpo estudiantil en el colegio suspiren por ellos y
provoquen los celos –reservados (y que conste que estamos obviando el
sarcasmo)– de umma en el morocho.
Hayami –su
esposo y el culpable de haberse cambiado de acera– no ayudaba mucho, se
burlaba de él y hasta le culpaba…
- nuestros hijos
están así de guapos porque eres su umma… - así es como le dejaba la culpa y
tomaba ventaja sonriéndole burlón pero tan sexy que era imposible resistirse,
por lo menos, a unos cuantos besos.
Sin embargo,
Troya todavía estaba por arder.
*****
Residencia Park-Kim
Junsu, siempre
tan orgulloso de sus hijos, se supo contagiado por la emoción del
descubrimiento que acababa de realizar involuntariamente…
- ¡Ya eres todo
un hombrecito!... – exclamó con las mejillas ruborizadas al tiempo que abraza a
su hijo y casi se siente el muchachito aquél que siente un enamoramiento por
primera vez… - ¿Cuándo se lo dirás? Podemos organizar una reunión y tú
aprovechas ¡Y entonces puedo tomarles fotos!
- ¡Umma, No!
¡Eso sería demasiado vergonzoso! Además todavía no tengo pensado declararme ni
nada… - Dong Joon se agitó con nerviosismo alejándose de su umma con cautela.
Le ha visto emocionado por algo y no quiere imaginarse ser el blanco de sus grandes ideas. Sí, en eso había sacado a
su appa, desconfiados hasta la médula de las emociones del pobre delfín.
- ¿Cómo que
no?... – el delfín formó un puchero. Sí, a sus años los gestos no han cambiado
nada, por el contrario, se han perfeccionado y hasta parecen ser más adorables.
Eso es lo que Yoochun dice.
- Bueno, no es
que no quiera declararme, solo digo que de momento no pienso hacerlo, umma…
- ¡Te pareces a
tu appa!... – suspiró… - eso significa que serás el seme… - volvió a suspirar
mientras su hijo se sonroja más a cada palabra… - probablemente pasen años
hasta que te animes a declararte…
- umma, no soy
appa, ¿sí?... – su hijo le sonrió tratando de conciliarle.
- Pues vas por
el mismito camino, Yoochun sentía cosas por mí y no se atrevió a nada hasta que
grabamos un drama en el que por casualidad éramos pareja…
- umma, hasta
donde appa cuenta tú también sentías algo por él, incluso antes y no diste
tampoco ningún paso… - Dong Joon aventuró con la esperanza de desaparecer del
radio de atención del delfín.
- yo ya sabía
que iba a ser uke, así que corresponde al seme ser el que de siempre los
primeros pasos en la relación ¡Y tú serás seme!... – dictaminó casi con
orgullo, que hasta los rasgados ojos en forma de gotita brillaban emocionados.
- pues… YoungMin
no tiene precisamente actitud uke… - murmuró sonrojado hasta las orejas…
- es hijo de
ChangMin, era de esperarse que le heredara el carácter rebelde y la negativa de
su condición uke… - el delfín sonrió con gesto divertido. Si el morocho le
estuviera escuchando seguramente ya estaría rezongando y casi obligando a su
crío a demostrar que es seme. Una risa algo más escandalosa inundó la estancia
cuando el delfín se imaginó aquello.
- ¿umma…?
- Yo no tengo
problema con que seas seme o uke…
- ¡Umma!... –
avergonzadísimo, Dong Joon comprendió que la ternura de su progenitor no
escatimaba en demasiada transparencia para hablarle de aquellas cosas.
- Siempre he
sido uke y no me quejo, pero llevas en tus venas la sangre de tu appa, y créeme
cuando te digo que Yoochun jamás cedería su personalidad seme; creo que una vez
comiences a salir con Young Min descubrirás ese lado tuyo un poco, o quizá muy,
lascivo… - el delfín soltó una risita y su hijo optó por la huída echando humo
por las orejas. Acababa de tener la conversación más vergonzosa de su vida con
su umma… - ¿Qué dije?... – Junsu se preguntó con aire inocente sin entender por
qué su hijo se marchaba murmurando por lo bajo y rojo como tomate… - ahh me
recuerda a mí cuando iba por la vida todo enamorado por mi Chunnie… - suspiró y
sonrió recordando aquellas épocas en las que se sonrojaba por cualquier cosa
que el pelinegro hiciera o dijera. Ciertamente, aún se sonroja a menudo.
……………………………………
Dong Joon quería
que le tierra se abriera y lo tragara. ¿Cómo podía su umma hablar de un tema
tan íntimo y vergonzoso como si nada?
Claro que es
verdad que está coladito hasta los huesos por Young Min, pero ni de loco salta al ruedo sin antes saber con
claridad cómo agarrará al potro salvaje para domarlo. O mínimo evitar que le mate
apenas intente acercarse de algún modo romántico. Carraspeó y se dio golpecitos
en la frente mientras cierra los ojos. Ciertamente, hace un par de días…
…flashback…
Dong Joon tomó
una respiración profunda y salió disparado a gran velocidad apenas el sonido
ensordecedor del disparo de salida sonó por el campo de atletismo del
Instituto. Escuchaba los ánimos de sus compañeros de clase y de algunas admiradoras que estaban ahí para
apoyarle. En mente tenía sin embargo una sola imagen: Young Min –quien también
pertenece al equipo de atletismo– él y su personalidad algo arisca que solía
retarle a ser mejor que él sin tener que decírselo siquiera. Young Min solía
decir muchas cosas con una sola mirada.
Al principio y
dado que se conocen de toda la vida –no por nada vivieron durante los primeros
años de su infancia bajo el mismo techo– lo atribuyó simplemente a que siendo
de la misma edad y visto que de niños Dong Joon había sido algo –solo algo–
molesto con los gemelos Mokomichi, ahora el mayor intentaba hacerse ver como
alguien respetable. La cosa sin
embargo era, que en algún punto de aquella supuesta rivalidad (recordemos que
es algo que el gemelo Park ha concluido por cuenta propia); Dong Joon había
comenzado a sentir cosas por Young Min.
Cosas del tipo atracción, gustar,
pensarle demasiado, quedarse como idiota mirándole, soñarle; incluso desearle con todas y cada una de sus
adolescentes hormonas.
En fin, en
resumen, esa mañana durante el entrenamiento de rutina del equipo de atletismo,
Dong Joon simplemente se había propuesto superar su récord personal. Si lo
conseguía, le pediría a Young Min salir. Ir al cine o algo, no una cita justamente, solo salir. Por salir.
O algo.
Suerte o
maleficio. Dong Joon superó su récord. Con todas las agallas del mundo –vil
mentira, las piernas le temblaban peor que gelatina y el corazón le latía tan
furioso que lo escuchaba en sus oídos. Bendita la hora en que los genes de su
umma se le revelaban– se acercó al gemelo Mokomichi y tomando una profunda
respiración le lanzó la pregunta así sin más…
- ¿Te gustaría
tener una cita conmigo, Young Min?... - ¡No, No! ¡Eso no era lo que tenía que
decir!
El gemelo
Mokomichi le miró con el ceño fruncido escaneándole de arriba abajo. Se
preguntaba si es que su amigo casi primo se habría fumado algo o tal vez el esfuerzo al correr le había dañado algunas
neuronas. O tal vez simplemente estaba fuera de sus cabales por alguna razón
extraña que no tenía explicación lógica inmediata. Lo que sea, no le
simpatizaba aquél tipo de atrevimiento.
- No soy una
chica para que vengas a pedirme una cita,
Dong Joon… - Young Min dijo con cero tacto (por algo es hijo de ChangMin,
gracias) y dando media vuelta se reintegró a las prácticas.
Dong Joon se
quedó quieto en su sitio. Juraría que escuchó el viento soplar muy al estilo
del oeste. O algo parecido, esas escenas donde el silencio es tal que el aire
silba sin miramiento alguno haciendo notar la incomodidad del rechazo… de algo
que ni siquiera quería pedir. No en aquella extensión de la palabra cita.
De cualquier
manera.
Un rechazo.
…flashback…
- Ni siquiera ha
dado señal alguna de que yo le guste… - el muchacho suspiró dejándose caer en
su cama.
- ¡Oppa!... – un
torbellino apareció de pronto irrumpiendo en su habitación sin consideración
alguna… - ¡la encontré!... – chilló como lo hace su umma cuando algo le
emociona porque creía imposible. O algo así…
- Si sabes que
hay algo que se llama privacidad ¿verdad? Y alguito más por ahí que se llaman
modales…
- Sí, pero ahora
eso es lo de menos… - Sun Hi (algo más parecida a la peculiar belleza de Junsu)
saltó a la cama arrodillándose a lado de su gemelo (para variar); ignorando a
su vez el reproche de su hermano… - ¡Encontré la segunda y tercera parte del
drama de nuestros padres!... – gritó más que emocionada.
- ¿Y se supone
que eso me tiene que emocionar como colegiala?... – Dong Joon enarcó una ceja
muy al estilo de Yoochun cuando siente que algo sin interés le quita su valioso
tiempo para pensar en Junsu; ¿qué? Es un hombre perdidamente enamorado. Bien,
bien, no nos desviemos de tema o perderemos el hilo de la ya enredosa historia.
- ¡Claro! Se
trata de los momentos cruciales de nuestra propia historia…
- Exagerada.
- Amargado.
- ¿Amargado?...
– a Dong Joon aquello le tomó por sorpresa, y casi en lugar de enfadarse
parpadeó confundido.
- Sí, eres un
amargado porque Young Min no te hace caso… - actuando tan infantil como Junsu
cuando hace berrinche, Sun Hi abandonó el lecho de su hermano… - iré a
contárselo a Hyeran, ella si entenderá lo importante de esto. Hasta SeungMi y
Yoon Hyun entenderían…
- No arrastres a
las crías en tus locuras, Sun Hi-ssi…
Pero su hermana
le ignoró por completo y con la frente en alto salió de la habitación de su
hermano con ese bolso de plástico blanco en el que se encuentra su gran adquisición y en lo que no reparó Dong
Joon hasta que su hermana hubo salido definitivamente.
- ¿Qué tiene de
interesante ver ese drama? Además, nuestros padres casi nunca lo mencionan y
más parece tema tabú. Hasta donde recuerdo de hecho se convirtió en clasificación
no apta para menores por su contenido. Y hablando de dramas yaoi eso lo dice
todo… - entrecerró los ojos y luego se sintió un poco mareado. Sí, mala idea
imaginar el contenido explícito de sexo con sus padres y sus tíos como
protagonistas… - me siento enfermo…
……………………………………
Por otro lado.
- ¡Qué
emoción!... – Hyeran gritó como colegiala cuando su prima le dio la noticia por móvil… - tenemos que verla cuanto
antes~…
- Pero no puede
ser aquí, ni en tu casa, si Jaejoong-ssi o Yunho-ssi se enteran seguro nos
riñen…
- podemos
aprovechar cuando están en el trabajo… - Hyeran sugirió, demasiado ansiosa por
ver el “KoMin” del drama en acción. Sí, ella eran fan de esa
“pareja”.
- Que es el
momento que estamos en la escuela… - Sun Hi le recordó. Luego ambas suspiraron
y se quedaron en silencio. Pensativas y centrando toda su atención e
inteligencia a aquel problema.
*****//*****//*****
16 años atrás
Seúl,
Corea
Residencia
TVXQ
Desde que la familia creció considerablemente con la
llegada de sus primeros hijos, Junsu estaba preocupado por encargar de nuevo, por lo
que a menudo le insistía a Yoochun que comprara… condones.
- ¡No, baby! No
se siente igual… - el ratón refunfuñó por millonésima vez luego de que su
futuro esposo (que sí, a pesar de que el delfín había insistido en el tema del
matrimonio antes de que sus gemelos nacieran, aquello simplemente no había sido
posible por diversas razones, pero ahora se encontraban comprometidos y
próximos a contraer nupcias) le pidiera que fuera a la farmacia por sus
condones.
- Entonces nada
de sexo para ti hasta que te compres unos… - el delfín se abotonó la camisa que
segundos antes su prometido le había desabotonado entre besos y caricias. Claro
está, iban a aprovechar la noche antes de que sus pequeñines despertaran en
medio de la madrugada pidiendo aliento, cambio de pañal o algo.
- ¡Pero Junsu!
- Dije que no…
Y últimamente
cuando Junsu decía “no” era NO.
Un año después,
y pese a que Junsu en verdad se negó muchas veces a intimar con Yoochun sino se
compraba sus benditos condones. Junsu quedó embarazado por segunda vez. Había
dejado de tomar las pastillas anticonceptivas y su ratón pervertido, no se
había dignado en usar gorrito.
- De ahora en
adelante, durante los próximos siete meses, no me tocas ni un pelo Park
Yoochun… - el delfín amenazó a su recientemente convertido en esposo, sin ápice
de duda…
Continuará……
Me permito tomar
un trago de agua tratando en vano de luchar contra el terrible calor primaveral
y reviso apenas por encima el
capítulo recién terminado. Admito que parece una nueva versión de Kasa Llena y
sonrío, a algunas personas les gustará, otras pensarán que definitivamente es
trivial y habrá quienes ni siquiera le den una oportunidad.
Abandono el
teclado de mi lap y medito unos momentos. ¡Bah! Realmente no puedo complacer a
todo el mundo y esto es simple y sencillamente muy divertido, no cambiaré una
sola palabra ni la intención del texto. Quedará tal como está. Sonrío de nuevo
y me decido en mirar una vez más –como por trillonésima vez- el MV de
TARANTALLEGRA. No hay nada que ver con esto pero todavía rondan en mi cabeza
tantas ideas que me pregunto si es que para la meta lograré cumplir el objetivo
impuesto.
Sigo pensando
que no tiene caso meditar nada sobre esto. Las lectoras no necesitan saberlo, y
este no es el lugar para comunicarlo. Acomodo los anteojos que han resbalado
por el puente de mi nariz y me decido en dejar las cosas tal como están. La
palabra “Destiny” se forma en mis pensamientos y comprendo que de muchas
formas, cada nueva actualización se lleva otro poco de lo que sea que
signifique el destino. Tal vez estábamos destinadas a encontrarnos a través de
estos escritos. Me río de mis divagaciones y terminantemente desisto de
continuar escribiendo cuanta tontería me atraviesa la mente.
UNEXPECTED
DESTINY apenas ha comenzado, faltan historias por contar, personajes por
reaparecer; nos esperan muchos capítulos para reír, soñar, llorar y no sé,
cuánta cosa sea capaz de provocar.
Ya Ne!! ;D







