~*~*~*~
MEOW!
Parte 2
Yoochun parpadeó varias veces antes de que
su cerebro procesara aquella pregunta, el sentido de las palabras de Junsu. El
neko permanecía ahí, sentado con las piernas cruzadas y las manos en su regazo,
la peluda cola hondeando suavemente de un lado a otro, arriba y abajo,
describiendo trazos sin sentido que de todas formas tuvieron entretenido al
pelinegro un rato, mientras que Junsu permanecía ahí quieto, esperando
pacientemente una respuesta de parte de su amigo. Pero Park simplemente siguió
observándolo, de la cola gatuna pasó a su cintura, delgada y definida,
apetecible para estrecharla; luego su torso, varonil y ligero, atrayente al
tacto; pasó por el rostro pero subió directo a sus orejas gatunas, peludas y de
un lindo color grisáceo, tan suaves que cuando era niño, Yoochun se arrullaba
acariciándolas mientras Junsu dormía agazapado en su pecho.
Finalmente Yoochun centró su mirada en el
rostro de Junsu. Observó detenidamente su contorno, el delicado perfil que
parecía cincelado por el más talentoso escultor. Tan hermoso, tan perfecto. Con
esa nariz respingada, esa boca rosada de labios gruesos y húmedos, y sus ojos,
brillantes y nítidos con el más puro color chocolate.
¿Si podía enamorarse? Él lo está desde hace
mucho tiempo, probablemente si se pusiera en plan cursi y soñador, Yoochun
diría que fue amor a primera vista, aunque cuando se conocieron eran unos críos
solamente, y eso de los sentimientos no pueden ser experimentados de esta
manera a tan corta edad. Aunque luego está lo del Destino.
Yoochun resopló sintiéndose de pronto
demasiado atiborrado de pensamientos. Abrumado y avergonzado de sus
sentimientos, el pelinegro evadió la mirada del neko, acción que entristeció al
pelicenizo porque estaba interpretando negativamente los movimientos del otro.
- ¿Un neko puede enamorarse de un humano?
- Yo lo estoy de ti, Yoochun.
- Pero eres un… chico-gato, ¿cómo sabes que
estás enamorado y no… no es cosa de tu celo?
- Eso ha sido cruel de tu parte, Yoochun… -
El neko frunció inconscientemente el ceño, mientras que el pelinegro no
entendía qué había dicho mal, solo quiere sentirse seguro y no el objeto de sus
deseos para saciar esa necesidad que
tiene de dejar de usar el cascabel… - Hablas de mí como si solo fuera un animal
que quiere aparearse y le da igual con quién.
- ¿Qué?... No… ¡No quise decir eso, Junsu!
Eres un neko adorable, pero para mí eres un chico, uno muy atractivo y sensual.
- ¿Crees que soy sensual? – Al instante la
cola del neko comenzó a moverse efusivamente en todas direcciones, y las orejas
peludas se irguieron. Las mejillas se colorearon y las pupilas brillaron
intensamente.
- Hay que estar ciego para no verlo… -
Murmuró rascándose la nariz con aire avergonzado.
- ¿Y también atractivo? – Yoochun asintió…
- ¿Más que las chicas con las que coqueteas?
- ¡Yo no coqueteo!
- Sí lo haces… - Pucheó el neko…
- Soy amable, y es diferente… - Puntualizó
el pelinegro, en tanto el neko achicaba la mirada con gesto acusador. Yoochun
carraspeó y sintió un pinchazo de culpa. Tal vez sí llegaba a coquetear, ¡Pero
no va en serio!
- No me has respondido~
- Es un atractivo diferente. Ellas pueden
ser bonitas, pero tú… tú tienes una belleza superior… - Las mejillas de Park se
colorearon mucho más al reconocer esto ante él.
El neko se emocionó tanto que se le fue
encima abrazándolo efusivamente y apretándolo contra su cuerpo, con tanta
fuerza que Yoochun sintió que le cortaba la respiración y probablemente le
destrozaría los huesos.
- Junsu… afloja… un poco…
¡Meow~! ¡Lo siento! – El neko aflojó su
agarre pero no el abrazo.
La posición en sí resultaba bastante
comprometedora. Con Yoochun estirado en la cama y Junsu encima de su cuerpo,
con su cadera rozándole la pelvis y su pecho pegado al suyo, además de que sus
rostros estaban muy cerca; Junsu sonreía radiante y Yoochun sentía cada segundo
más y más calientes sus mejillas.
- ¿Te gusto, Yoochun ah? – El pelicenizo
cuestionó con tono suave, casi un susurro dulce del viento en una tarde de
primavera.
- Sería imposible que no… - Respondió con
voz algo más ahogada de lo que esperaba. ¡Caray que Junsu lo pone nervioso!
- Pero… Me refiero a si te gusto, siempre…
con… con celo o sin él.
- Me gustas, con celo y sin él; con orejas
y cola, y sin ellas. Junsu ah, eres un ser maravilloso, cualquiera podría
notarlo.
Sus palabras emocionaron otro poco al neko,
aunque en esa ocasión se sentía diferente. No es que se emocionara su
naturaleza felina, sino también y sobre todo su naturaleza humana.
Porque sí, Junsu es un neko; pero hay genes
en su ser que también son de humano. Porque su padre fue un neko y su madre una
humana, pero se impuso en su fuerza y habilidades la sangre felina, mientras
que en sentimientos, la humana.
- Entonces, ¿te enamorarías de mí, Yoochun?
- No… - El neko instintivamente
entristeció… - No puedo enamorarme si ya lo estoy. Junsu ah, llevo toda una
vida enamorado de ti… - Aclaró al tiempo que le acariciaba las tibias mejillas
y veía regresar al tierno rostro el júbilo de sus sentimientos.
- ¡Meow~! – Junsu inconscientemente maulló
emocionado, refregando su mejilla contra la del pelinegro. Bueno, básicamente
se estaba restregando todito contra el muchacho, que no pudo evitar que el
calor le subiera por el cuerpo y ciertas partes de su anatomía despertaran más
que dispuestas a participar de la algarabía.
- Junsu… - Calor y nervios en ascenso.
- ¡Meow~! – Cola gatuna agitándose
vehemente.
- Junsu ah… - Vergüenza acumulada en el
rostro del pelinegro.
- ¡Meoww~! – Neko feliz.
- ¡Junsu! – Pelinegro excitado que lucha
por apartarle.
- Meooww~ Meoww~ - Neko que se niega a
desprenderse y cuya cadera termina golpeando la pelvis de un pelinegro que le
empuja y cae estrepitosamente de la cama, con un hilillo de sangre bajándole
por la nariz… - ¿Por qué me apartas! Este es el momento en el que nos besamos…
- Pucheó rencoroso, pero su cola seguía agitándose con fulgor y sus orejas
continuaban respingadas, todo él lleno de emoción.
Yoochun estuvo tentado de responderle que más
bien parecía el momento para mandar todo al diablo y tener sexo desenfrenado;
pero se mordió la lengua y se reservó el comentario. Buscó un pañuelo y dejó un
tapón en su nariz para contener la repentina hemorragia nasal. ¡En qué aprietos
lo pone Junsu! Literalmente aprietos, que su bendito pantalón estaba oprimiendo
incómoda y casi dolorosamente su entrepierna.
Condenado neko violable.
- Yoochunnie~ ¿te emocionaste de aquí tan
fácil? – El neko miró descaradamente la entrepierna del pelinegro, pero no solo
eso, sino que también tuvo el atrevimiento (inocente a decir verdad) de tocar
el prominente bulto bajo los pantalones de su amigo.
- ¡Junsu por todos los cielos no toques
allí! – Park se apartó lejos, al otro lado de la habitación, con el rostro más
que enrojecido, el corazón a mil por hora y toda la vergüenza posible del mundo
concentrado en su cuerpo tan mortalmente humano.
- ¿Por qué no? – El castaño ladeó el rostro
con aire curioso, su cola seguía inquieta agitándose para todos lados, y sus
orejas cambiaban de altura como su ajustaran el alcance de su capacidad de
escucha.
- ¡Porque no! ¡Es cosa privada!
- Pero ahora somos novios, ¿o no? – El neko
sonrió emocionado, a pesar de que él mismo había hecho la pregunta del millón.
- ¿Novios? Bueno… - El pelinegro carraspeó
cada segundo más aturdido. Qué rápido estaba cambiando su vida. De nuevo. De por
sí que el lindo neko ya la había cambiado cuando era un niño… - Eso, se supone
que debo pedírtelo, cortejarte, tener algunas citas y todo eso.
- ¿¡Podemos ahorrarnos eso y ser novios
ya!? – El neko cuestionó con ansias, sonriendo todavía más eufórico. Comportamiento
que a Yoochun le parecía un poquitín extraño. Seguramente que sin que lo
pensara su celo animal estaba
haciendo estragos en su actitud. ¡Aunque se veía tan mono!
- No.
- ¿Por qué no? – El castaño pucheó.
- Porque no… - El pelinegro sonrió. Francamente
solo se estaba divirtiendo un poco a costa de su amigo. Aunque, ya no era
solamente su amigo, claro que no.
- ¡Meow~! ¡Yoochun malo! – El neko reveló
sus uñas, casi inconscientemente, y amenazó con rasgar las almohadas de la cama
del pelinegro.
- ¡No te atrevas Junsu!
- ¡Yoochun malo dijo que le gusto y que
está enamorado de mí! ¡Pero no quiere ser mi novio ni darme besitos! – Espetó exasperado,
más bien berrinchudo.
Sí, esa palabra le iba mejor dado la
cantidad de pucheros y morritos que estaba poniendo, que casi se tira al piso a
hacer rabieta. Oh bien, que se ponga a rodar curiosamente en la cama
ronroneando contaba en algo. Sí, definitivamente contaba.
- ¡Aish! ¡Está bien! Seremos novios a
partir de ahora, Junsu ah.
- ¡Meow~! – El neko saltó de la cama y
avanzó dando saltitos hasta el pelinegro, sonriendo alegremente con las
mejillas coloreadas, su cola seguía hondeando para un lado y otro, gesto que
solía atrapar la mirada del pelinegro casi hipnotizándole… - ¿Ahora sí vas a
besarme? – El castaño cuestionó poniéndose de puntitas (que era algunos centímetros
más bajo que el pelinegro) y acercando sus rostros. Había inocencia, ternura y
un dejo de diversión en los ojos chocolate del neko que puso algo bobo al
pelinegro antes siquiera de recordar que necesitaba respirar… - Chun~
- Eres tan… tan… Joder Junsu, creo que
estoy loco por tu culpa.
Park terminó de salvar la distancia y le
besó. El neko no tardó nada en enredar sus manos en el cuello del pelinegro, moviendo
sus labios al ritmo del mayor, dejándole libre acceso al interior de su boca,
suspirando y emocionándose otro poco cuando sus lenguas se encontraron y el
contacto húmedo le hizo sentir estremecimientos electrizantes que pusieron en
alerta todos los gatunos sentidos del castaño. Literalmente, allá al sur su amiguito despertó interesadamente, y su
rabo peludo retomó los movimientos frenéticos que mostraban el grado de emoción
que le corría por las venas al neko. Sí, que su aroma fuera disfrazado por el
cascabel, no quitaba su celo.
- Junsu… - El pelinegro quiso hablar, pero
los labios del castaño atacaron con ímpetu prácticamente devorándole. ¡Dónde
mierda había aprendido a besar así!... – Junsu ah…
- Meooww~ – El neko comenzó a moverse
sugestivamente, casi desconectado de su conciencia humana.
- Mghh… - La cuestión ahí era. ¿Yoochun
podría frenar la emoción de su neko?
--//--
Mokomichi Hayami era conocido por su eterna
paciencia. O al menos eso decía la gente cuando se enteraban de que tenía una
relación con Shim ChangMin, quien por el contrario, era conocido por su
personalidad arisca. Verlos como pareja era como pensar en el ying y el yang,
agua y aceite, blanco y negro; opuestos así.
Lo que la gente no sabe, es que ChangMin
también tiene orejas y cola de gato. Aunque lejos de ser un lindo neko como
Junsu, ChangMin es un neko esquivo, huraño y hasta brusco. A Hayami le costó
averiguar cómo relacionarse con él. Oh sí que le costó. Le costaron arañazos,
mordidas, y una serie de incidentes que a menudo recuerda incluso con una
sonrisa. Ellos claramente, tienen su propia historia. ¿Quieren saberla? ¿Sí? Bueno,
lamentablemente al menos de momento, resulta imposible. Y es que nuestro
querido japonés, está atendiendo una
necesidad inmediata de su neko.
ChangMin es un minino bastante exigente. Si
quiere sexo, sexo hay que darle. Y en sus días de celo, mejor complacerlo o literalmente, sería capaz de violar a su dueño. Por eso, Hayami está ahí, siguiéndole el frenético ritmo al
neko, cuyas orejas y cola son de un intenso color marrón; y cuando está en
situaciones como ésta, los colmillos
y las uñas se le revelan al instante, por lo que no es de extrañar que algunas
mordidas y arañazos terminen marcando la piel tostada del japonés.
- ¡Ahh~ sí~ ahí! ¡Mgh~ Hayami baka, no te
canses ahora! – El neko marrón gruñó clavándole las uñas en los omóplatos, su
cola se agitó frenética enredándose de alguna manera en una de sus propias
piernas para mantenerla elevada y en ángulo, sintiendo así mayor profundidad en
las estocadas.
- Eres un… neko salvaje e insaciable,
ChangMin ah… - El japonés sonrió con altanería, sujetando con fuerza la cintura
del morocho y embistiendo casi con rudeza. Casi, porque su ímpetu bien que le
gusta a su novio.
--//--
Tenemos en esta historia también a dos
hombres viviendo una relación bastante consolidada tras años de iniciada. Ellos
son Kim Jaejoong y Jung Yunho. Pero no, no hagan conjeturas tan rápido porque
ninguno de ellos es un adorable neko, aunque Jaejoong bien podría pasar por uno
si le colocamos orejitas y cola. Y créanlo, a Yunho le fascinaría que así
fuera, si el muchacho de tez morena tiene sus fantasías al respecto. Y no,
tampoco es que ellos sepan de hecho la condición sobrenatural de Junsu o ChangMin,
aquello todavía es un secreto, aunque parece ser que está a punto de ser
revelado. Al menos en parte.
Jaejoong y Yunho son amigos de los otros
cuatro chicos desde hace algún tiempo, por eso no extraña en absoluto que de
vez en cuando los seis se reúnan en algún bar o centro comercial para pasar un
agradable rato. Rato que suele terminar con Junsu y Jaejoong arrastrando a
Yoochun y Yunho de compras, mientras que ChangMin y Hayami se unen por mera
solidaridad… la realidad es que al morocho le gusta ir de compras, pero por
nada del mundo habría de admitir aquello de viva voz.
En fin, que a todo esto hoy es una de esas
tardes en las que han quedado de encontrarse para divertirse un poco. Han quedado
de comer juntos y de ahí hacer el vago merodeando las tiendas en el Mall. Junsu
se ha apuntado inmediatamente para perderse en los videojuegos, y Jaejoong ha
estado de pucheroso diciendo que le gusta un bolso que vio en una tienda
departamental.
Para no extendernos en explicaciones innecesarias,
desde que Junsu y Yoochun se hicieron novios, el neko lindo no pierde
oportunidad para írsele encima y comerle a besos. Y no es que el pelinegro se
queje o vaya evitando que lo haga, porque francamente le encanta. Lo que sin
embargo ninguno había advertido, es que estando en un sitio público –aunque aquél
pasillo estaba algo desierto. Mentira, lo que pasa es que a la gente le importa
un reverendo cacahuate lo que otros hagan o dejen de hacer– las orejas y la
cola de Junsu se revelaran animosamente mientras se besan. Yoochun tenía
atrapado a Junsu contra un muro, así que eso también evitaba que quedara
demasiado al descubierto la evidencia de su condición sobrenatural. Aunque no
tanto para la mirada avispada de Jaejoong.
- ¡Qué…! ¿Son orejas y cola de gato?
Jaejoong ladeó el rostro como tratando de
encontrarle realmente la figura adecuada a lo que veía. Yoochun y Junsu se
habían separado al instante, con el rostro colorado y la respiración agitada, y
sorprendidos por la pregunta del pelioscuro. Junsu se tocó la cabeza, donde
entre su mata de cabellos sintió efectivamente sus orejas gatunas, ni qué decir
de su cola, que se agitaba entusiasmada por los besos compartidos anteriormente
con el pelinegro. Por su parte, Yunho había echado a volar su imaginación –y la
verdad es que no prestaba atención a si eran o no reales las orejas y la cola
de Junsu–, en su mente ya tenía bien plasmado a su novio, desnudo de pies a cabeza,
con orejas y cola de gato, negras para que hagan juego con el color de su
cabello y sus grandes ojos.
ChangMin y Hayami iban llegando también,
así que se enteraron a medias de la situación. Pero lo suficiente para captar
de qué iba el asunto. ChangMin bufó y pensó que era momento de hablar con Junsu
acerca de ciertas cosas de neko, como controlar ese instinto sexual en público.
Continuará……
¿Qué tal? ¿Gusta? *-*
Porque de todas maneras dudo que se extienda más allá de una cuarta o quinta parte xD -huye-







