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domingo, 14 de julio de 2013

Meow! (completo)




Título: MEOW! 
Estado: Terminado
Autora:
Felina
Pareja:
YooSu (YJ&HM)
Género:
Fantasía, Romance
Clasificación:
NC-17





sábado, 13 de julio de 2013

Meow! Epílogo



~*~*~*~
MEOW!
Epílogo


Esos primeros meses haciéndose cargo de sus pequeños se estaba volviendo una agotadora pero feliz aventura. No existían las noches completas para dormir, ni siquiera para tener esa actividad sexual tan jovial que habían estado manteniendo esos últimos meses con el embarazo del morocho, pero para los dos ver crecer poco a poco a sus críos era más que suficiente.

Esa tarde salieron rumbo al pediatra, para una revisión de rutina. Los tres pequeñines iban en una carriola para tres que simplemente les iba perfecto, aunque ocuparan el ancho de la acera y la gente volteara a verlos curiosos por saber si acaso eran trillizos o simplemente se habían mandado teniendo crío por año, o algo así. Cosa que en realidad no era importante para la joven pareja cuando iban concentrados en vigilar que no se les hiciera tarde para la consulta.

- Es curioso ver cómo ocultan sus orejitas y sus colas cuando saben que andamos en la calle… - El japonés dijo realmente sorprendido por esa habilidad natural de sus pequeños para camuflarse en la sociedad.

- Son inteligentes como yo, obviamente… - El morocho señaló con aire egocéntrico, sonriendo con altivez.

- Por supuesto, lindos nekos inteligentes como su umma… - El japonés le plantó un beso en la mejilla tentado de encasquetarle que si estaban con babys era justamente porque su elaborado plan de protección había fallado en algún punto.

- ¡Yo no soy lindo! Soy sexy e irresistiblemente sexual… - ChangMin se acercó a oído de su novio solamente para ronronearle seductor, sabiendo qué tipo de ronroneo calentaba al japonés.

- Estoy de acuerdo con eso, ChangMin ah. Pero no planearás que diga eso de nuestros bebés, ¿o sí? – Hayami sonrió con presunción, contando mentalmente hasta cien para evitar que hacia el sur se levantara un campamento entre sus pantalones.

- ¡Claro que no! Son unos bebés, baka… - Refunfuñó al tiempo que subían la rampa para entrar a la clínica. Sus pequeños iban recién despertando de su siesta a media tarde, comenzaron a hacer sonidos que podían parecer ronroneos queditos que llenaron el corazón de los jóvenes padres de una emoción embargadora.

ChangMin se detuvo unos instantes, acercándose para robar un beso de labios de Hayami, quien sin necesidad de hacer cuestionamiento alguno supo que este gesto era una forma de decirle que está sumamente feliz con esta nueva etapa de su vida, aunque no lo planearan inicialmente así, no cambiaría por nada este momento, esta experiencia, esta felicidad.

--//--

Llegó a casa con un poco de pereza, hace unas cuantas semanas que Junsu ha dado a luz. Y YooHwan está recién aliviado también; pero ahora que todo son maullidos como llamados de hambre, sueño o atención, para Yoochun llegar a casa era sinónimo de mucho más trabajo del que hace en la empresa donde labora. A saber, su lindo neko había tenido cuatro, cuatro lindos mininos preciosos que comían bastante, dormían más y ensuciaban muchos pañales; pero claro, eran adorables como su umma y cada día crecían otro poquito. Aunque lento para gusto del pelinegro, que hacerse cargo de cuatro bebés a la vez era mucho más difícil de lo que pudo haber imaginado. Bueno, la cosa es que ni siquiera es que hubiesen planeado hacer familia tan pronto. Pero no lo cambiaba por nada del mundo.

Junsu estaba más radiante que nunca, aunque de pronto también lucía semblante cansado, nunca paraba de reír y de cantarles a los mininos, de hablarles de lo feliz que le hacían y de contarles las mil y un cosas que conocerían del mundo humano y de su naturaleza gatuna.

- Baby… - El pelinegro se acercó besándole el cabello antes de los labios… - ¿Qué les cuentas esta vez?

Yoochun se sentó a su lado, viendo a sus cuatro pequeñitos con sus orejas y cola reveladas agitándose de un lado a otro con calma, mientras ellos sonríen sin apartarle la mirada a Junsu, y ahora también a él.

- Les cuento acerca de cómo appa recibió a umma cuando eran unos niños nada más… - El pelicenizo sonrió con cariño, regalándole una mirada de inmenso agradecimiento a su novio… - Les cuento cómo umma conoció al amor de su vida siendo un neko solitario que buscaba desesperadamente una familia, sentirse parte de alguien y de algo. Yoochun ah, cuando me recibiste en tu casa aquella noche, ¿pensaste que llegaríamos a esto?

- No. Cuando conocí a umma una noche hace más de 13 años, solo vi a un niño con orejas y cola de gato que se veía adorable con su sonrisa… - Platicó a sus bebés, al mismo tiempo que sonreía lleno de amor hacia sus pequeñines, todos acostados en la amplia cuna con una de las barreras de madera retiradas para poder observarles mejor, acariciarles y juguetear con ellos tomándoles las manitas y cantando rimas o nanas… - Y luego entonces una tarde hace poco más de un año, umma me sedujo con sus encantos gatunos…

- ¡Meow~! ¡Chunnie no les cuentes eso! – El neko reveló sus orejas y cola, agitando ansiosamente el músculo sobre su coxis, avergonzado hasta las orejas (las humanas, que las gatunas sobre su cabeza estaban respingadas casi con orgullo)… - Yo no te seduje… - Pucheó por último, poniéndole morritos a su novio.

Y fue ahí, cuando Yoochun vio a Junsu esbozar aquellas trompetillas con su carita linda cubierta de carmín y sus ojos chocolate brillantes, que el pelinegro comprendió que todo lo valía por escenas como esta. Cuando sus cuatro bebés sonríen acostaditos en su cama, con sus colitas color café y grises como los ojos y la propia cola de Junsu. A Yoochun le parecía encantador que hubiesen heredado tantos rasgos de su novio, aunque el lindo neko insistía en que tenían su color de ojos, negros como la noche; y los labios gruesos y suaves como los suyos también, seguro que provocarían infartos cuando fueran mayores, todo mundo querría besarles.

- Yoochun ah, en qué estás pensando… - El neko se quedó quieto un instante, mirándole detenidamente como si pretendiera leerle el pensamiento. Su cola se alzó en lo alto, sobresaliendo por encima de sus hombros, ondeando suavemente de un lado a otro, y sus orejas, erguidas y rectas parecían prestas a escuchar incluso su corazón.

- En lo feliz que soy teniéndote a ti, Junsu ah; y a nuestros pequeños… - Respondió el pelinegro sin lugar a dudas, empinándose para besarle dulcemente en los labios. Al menos al principio así fue, que luego sin darse cuenta el beso mutó a uno mucho más húmedo. Es que Junsu tenía la culpa, tenía ese aroma tan embriagante que le atontaba y…

- Chun, estoy en época de celo, no te pongas contento que todavía no puedo embarazarme de nuevo y tú no has comprado más condones, meow~

- ¿Qué cosas andas diciendo delante de nuestros mininos, eh? Luego serán unos nekos traviesos como su umma… - El pelinegro sonrió pícaro…

Junsu volvió a puchear, y cuando escucharon graciosos maullidos de gatito; ambos volvieron la mirada hacia sus pequeños. A Yoochun casi le da un ataque de dulzura cuando vio a sus bebés haciendo pucheros igual que su umma. Ya tan chiquititos iban imitando los gestos del lindo neko, y el pelinegro presintió que en adelante su vida estaría llena de nekos adorables.

- ¡Familia, llegamos! – El grito de JunHo se escuchó viniendo de la puerta de entrada. Unos instantes después el gemelo junto a YooHwan y sus gemelos se aparecieron por la habitación de los pequeños… - Hemos venido con una gran noticia.

- ¿Qué pasa?

- Encontramos casa, así que comenzaremos a mudarnos, hyung… - El menor Park sonrió emocionado.

- ¡Meow! Tengo sentimientos encontrados, por un lado me da mucho gusto que vayan a tener su propia casa, pero… - El pelicenizo gimoteó melancólico… - Les echaré mucho de menos, me encanta que vivamos todos juntos.

- Nos visitaremos a menudo, hermanito~ - El gemelo abrazó a su hermano, con la cola gatuna que en sus brazos tiene a uno de sus gemelitos, un lindo pequeñín de apenas un par de semanas de nacido; el menor Park cargaba a la nenita, cuyas orejas y cola eran de un precioso color blanco, mientras que los rasgos gatunos de su hermanito eran color marrón pálido.

- ¡Es una promesa! – El lindo neko sonrió radiante, llenando de besos las caritas de sus sobrinitos, posando también sus labios sobre las mejillas de su gemelo y cuñado. Yoochun carraspeó receloso de los gestos hacia su hermano y cuñado. Junsu rió bajito volviendo a él y dándole un corto beso en los labios… - Necesitarán ayuda, tu descansa con nuestros peques y YooHwan, mi hermano y yo nos encargaremos de empacar lo básico ahora.

- Deja que sea yo quien le ayude a JunHo, baby.

- No, somos nekos y tenemos más energía y fuerza que ustedes, meow~ - El lindo neko besó otra vez a su novio y luego arrastró a su gemelo hacia las habitaciones de ellos y sus pequeños para comenzar la tarea.

- Me ha hecho sentir uke… - El pelinegro murmuró con un tic nervioso en el ojo.

- Bueno, quizá como quiere probar preñarte… - YooHwan comentó con aire casual, riendo internamente por la cara de su hermano al recordar eso.

- ¡Yo soy seme!

- No grites que los alteras, hyung… - El menor le riñó… - Además no veo por qué haces tanto escándalo de eso, total no te pasará nada si le dejas ser el activo un día.

- ¿Y si me preña? No, no, no. Aparte él es mi novio lindo, toda esa inocencia y ternura, y hasta su sensualidad son sello de su pasividad, lleva el sello de uke en cada poro. ¡Me niego a que vaya arriba!

--//--

Yunho y Jaejoong no podían creer lo rápido que pasaba el tiempo, parecía que apenas ayer se enseñaban a preparar mamilas y cambiar pañales. Y hoy, estaban preparando el cumpleaños número tres de sus trillizos. Sí, ellos como ChangMin y Hayami, han tenido a tres preciosos pequeñines, todos ellos varoncitos, aunque Jaejoong ya está preñado por segunda vez –de apenas tres meses– y asegura que presiente que ahora llegará la parejita de nenas. El moreno ha dicho que le da igual el sexo de sus hijos siempre que sean tan sanitos como sus trillizos.

- ¿Y traviesos también? – El pelioscuro le preguntó con una sonrisita, recordando su frustración de días atrás cuando sus pequeños, dominados por su instinto gatuno, destrozaron totalmente el sofá doble de la sala.

- ¡Esponjoso! Meooww~ – Habían exclamado felices sus pequeños aquella vez, corriendo como auténticos gatitos por toda la estancia, con sus colas predominantemente negras agitándose para todos lados cuando Yunho intentó hacerles llamado de atención por su falta.

- Bueno, esperaría que no se mandaran ningún otro mueble de la casa, luego tengo que trabajar horas extra… - El moreno sonrió, aunque aquel día sí se había enfadado y hasta estuvo con dolor de cabeza por no haber podido hacer entender a sus críos que había ciertas cosas en casa que estaban prohibidas, ahora lo recordaba con paciencia.

- Serán buenas chicas, Yunho. Te darán dolores de cabeza y te sacarán canas verdes hasta que sean unas lindas señoritas que quieran tener citas… - El pelioscuro dijo con tono divertido, rebelando casi inconscientemente sus orejas y su cola cuando el moreno gruñó por lo bajo dándose un golpe en la frente y murmurando cosas como…

- Que sean niños por favor, que sean niños… - Entre una serie de argumentos más que hicieron reír con ganas al neko.

--//--

El día de la fiesta, Yoochun y Junsu llegaron un poco tarde a la reunión en un cálido parque de juegos rentado especialmente para la ocasión. Y es que quizá, solo quizá, el pelinegro mostraba síntomas como náuseas matutinas y algunos mareos que le hacían palidecer cada que pensaba en la probable explicación. Preñado. ¿Saberlo? Lo siento pero no.

FIN



Yo sé que quizá esperarían más, pero, cm dije antes, esto era miniserial, de hecho que me extendí incluso más de lo que pretendía~ Fue solo para divertirnos un rato ;D luego de pronto comencé a tener algunas ideas interesantes pero, recordé que tengo en lista de espera Nine Tailed Fox, y bueno, tenemos que reservar algunas de ellas para los zorritos adorables de nueve colas~~ 

Mil gracias por los comentarios que dejan~ me da gusto saber que para algunas estos días leer Meow! les aligeró sus jornadas *-* y tbn para quienes fue simplemente ese rato de ocio y diversión que viene bn cada vez.  

viernes, 12 de julio de 2013

Meow! Parte final



~*~*~*~
MEOW!
Parte 8
(¡Un mundo de nekitos~!)


Los gemidos y ronroneos de aquél neko eran perfectamente reconocibles en todo el piso del edificio de departamentos. Sus gimoteos desesperados y el sudor perlado por su delicado cuerpo solo conseguían incentivar el deseo de su hombre, contorsionándose de placer, el neko se dejó hacer cuando su novio le obligó a levantar el trasero tanto que básicamente soportaba su peso sobre sus propios hombros, las piernas abiertas al aire y su cavidad siendo penetrada casi con salvajismo le hacían gotear el presemen y suplicar por más de aquellas poderosas embestidas.

- ¡Mghh meow~! ¡Ahí, Yunho~!

Sí, se trata del recién iniciado en la vida gatuna, Jaejoong; que en pleno celo no escatimaba en obtener todo el placer posible de manos –y falo caliente penetrando tan profundo que sentía que le partía en dos– de su novio Yunho; y bueno, el moreno estaba más que encantado de terminar teniendo sexo con su adorable y sensual novio, escucharle ronronear en su oído, que le arañe la espalda y los hombros, que su peluda cola se cuele entre sus cuerpos para enredarse en su propio falo y autocomplacerse, así como ver sus lindas orejas negras cambiar de posición conforme el placer le nublaba los sentidos.

- ¡Yunho! – El neko se corrió derramando su esencia en su propia cara, por la postura tan flexible en que se encontraba. La blanquecina sustancia le ensució el negro cabello y hasta las peludas orejas.

Aquella escena tan erótica y la presión que las paredes de su cavidad ejercieron contra la hinchada erección del moreno fueron elementos suficientes para que Yunho también se corriera, llenando así la entrada de Jaejoong. El moreno le dejó bajar las piernas al tiempo que salía de su interior y se dejaba caer a un lado en la cama. Después de unos segundos sintió el peso de su novio acomodándose en su regazo.

- ¿Ya quieres seguir? Déjame al menos tomar unos cuantos respiros, JaeBoo… - El moreno se quejó todavía exhausto y tembloroso por el orgasmo.

- ¿Sabes de qué me he dado cuenta, Yunnie? – El pelioscuro cuestionó con demasiada dulzura en su voz. Demasiada, porque tal como el moreno le conoce sabe que su novio puede ser mimoso, pero no a estos niveles en los que prácticamente podría dispararle un cuadro diabético. Así fue como el moreno presintió que algo había hecho mal, quizá que no lo había complacido suficiente o a saber qué mierda. Pero cuando su sexy neko deslizó peligrosamente sus filosas uñas por su pecho, el moreno no pudo menos que tragar hondo… - No te has puesto condón, meow~

Yunho tragó hondo. El pequeño detallito de la protección se le había pasado por alto. ¡Pero no es su culpa! Jaejoong que viene y le ronronea al oído, que le lame la oreja y se refriega contra él rozando sus pelvis. ¿Qué hombre en su sano juicio podría recordar colocarse un condón cuando un sensual neko lo excita? ¡Él no!

- Si me embarazo…

- Dudo que un polvo sea suficiente, JaeBoo…

- Si sucede… - El neko advirtió, rozando entonces con una de sus filosas uñas la punta del falo de su novio… - Nuestro querido amiguito no sabrá de acción hasta que tenga a sus mininos.

La amenaza de Jaejoong casi le produjo risa. Casi, que mejor no tentar a su suerte. Lo único que en ese momento rondó la cabeza de Yunho es que si han estado haciéndolo como conejos ha sido justamente porque el pelioscuro anda con el celo a todo lo que da y él es incapaz de dejarle solo con el problema.

--//--

Cuando ChangMin tenía alrededor de cuatro meses y medio de gestación –y una barriga enorme que le hacía incluso lucir gracioso pues sigue luciendo delgado de cara y su cuerpo no ha ganado demasiado volumen–, Hayami lucía algo cansado, tenía ojeras y bostezaba casi todo el tiempo. Mientras que su morocho novio iba por la vida con su habitual carácter y algo de comida siempre a la mano.

- ¿Qué acaso no duermes, Hayami? – Le preguntó una tarde el pelinegro, con eso de que todos se han reunido a comer.

- Lo intento. Pero los antojos de ChangMin no respetan hora y son demandantes. Es imposible negarse… - El japonés miró de soslayo a su novio, que estaba por ahí perdido en una tienda de ropa para embarazadas junto con Jaejoong, Junsu y YooHwan… - ¿Junsu no es así?

- A Junsu se le antojan muchas cosas, pero todavía puedo persuadirlo a esperar o comer otra cosa si lo mimo… - El pelinegro sonrió casi con altanería. Oh sí, su lindo neko estaba preñado desde hace un par de meses, y aunque aún no le brotaba pancita, ya estaba más mimoso que nunca… - ¿Qué hay de Jaejoong, Yunho? – El moreno suspiró pesadamente.

- Él tiene antojos rarísimos, a veces pienso que a propósito me manda al otro lado de la ciudad a comprarle algo solo para vengarse.

- ¿Sigue enfurruñado porque lo preñaste?  - Yoochun preguntó cauteloso.

- ¡Sí! ¡No hemos hecho el amor desde hace mes y medio que se enteró que lo estaba! ¿Tienes idea de lo sufrible que es escucharlo masturbarse? Maullar, gemir y ronronear extasiado. ¡Me está volviendo loco! – Exclamó al borde de la histeria.

Y es que no conforme con escucharlo, a Yunho en muchas ocasiones le ha visto autocomplacerse por ahí en cualquier parte del departamento, quitado de la pena, completamente desnudo, con sus orejas y su cola esplendorosas, su rostro pálido moteado de rubor, el negro cabello pegado al contorno de su cara, el resto de su cuerpo perlado también en sudor, su falo hinchado, alzado con la punta rojiza tan apetecible. ¡Y él en abstinencia!

- ¡Por qué!- Gritó de pronto el moreno al recordar la ocasión de apenas esa mañana en que Jaejoong maullaba en la cama completamente excitado, con un estúpido vibrador en su interior gozando de ese espacio que debería ser exclusivamente suyo.

- Se le pasará en un poco más de tiempo, máximo una semana. Los nekos somos así, rencorosos, pero nuestra necesidad de disfrutar de nuestro instinto sexual es mucho más fuerte. No faltará demasiado para que a Jaejoong hyung le entre la necesidad de que seas tú quien le de todo ese placer que por ahora se da por sí mismo.

- ¿Cómo es que tú pareces saber siempre más cosas de las que debieras? – El mayor Park preguntó a su cuñado, JunHo estaba ahí, sin hacer demasiado ruido, sentado en una banca del pasillo con un helado de vainilla lamiendo como auténtico gatito. El pelinegro se imaginó a Junsu haciendo eso y sintió una punzada en el bajo vientre, por lo que mejor apartó la mirada.

- Soy un neko. Hay ciertas cosas que sabemos por naturaleza.

- ¿Alguna idea de cómo conseguir que ChangMin me deje dormir al menos tres horas de corrido durante la noche?

- Leche… - El neko respondió con simpleza. Tanta que el japonés y hasta el pelinegro enarcaron la ceja en gesto de incredulidad… - Y no me refiero a la leche que sale de ustedes… - Ambos muchachos se sonrojaron.

- ¿No conoces la vergüenza? – Yoochun cuestionó azorado.

- ¿Tú sí? Porque si piensas que cuando haces el amor con Junsu no me entero estás muy equivocado, lo haces maullar demasiado y mi hermanito de por sí es ruidoso.

- No dije nada… - El pelinegro desvió la mirada mucho más avergonzado que antes.

- Entonces, ¿leche? ChangMin puede comer hasta por los codos, hacer mucha actividad antes de la hora de dormir, pero nada lo calma.

- La leche lo hará. Calientita de preferencia, luego un par de rondas de sexo duro y seguro cae como tronco, dormirá al menos seis horas de corrido.

- ¿Y tú cómo lo sabes? No eres un gato promiscuo, ¿verdad?

- Yoochun-hyung, ten por seguro que YooHwan será el primer hombre en mi vida sexual cuando consiga convencerle. Sé eso porque hay más nekos como nosotros, conocí a algunos durante mi adolescencia.

- ¡Chunnie~! – El pelicenizo chilló llamándole del interior de la tienda… - ¡Ven a mirar! ¡Tienes que elegir con qué me veo más sexy para ti!

- ¡No quiero que te veas sexy a menos que vayas a estar encerrado en casa!

- ¡Pero no son pijamas! – Pucheó el lindo neko, cruzando los brazos con gesto infantil.

- ¡Pues entonces compra algo que no sea sexy! – El mayor Park había entrado ya, mirando receloso esa ropa que, aunque le quedaría holgada por del vientre, era demasiado transparente para su gusto.

Jaejoong y YooHwan sonrieron divertidos por la actitud del pelinegro y los berrinches del pelicenizo. ChangMin revoleó los ojos con hastío y se compró ropa al azar, que ahora lo único que quería era que su baka novio le comprara algo de comer.

--//--

A los siete meses de gestación ChangMin y Hayami decidieron saber el sexo de su bebé. La sorpresa fue que no se tratara solo de uno, sino de tres. ¡Tres lindos mininos! Cuando dieron la noticia a sus amigos, Yoochun fue el primero en palidecer.

- ¿Significa que Junsu también podría estar esperando más de uno? – Cuestionó con un hilo de voz, mirando casi ausente la tripa de su novio.

- ¡Sería fabuloso! ¡Quiero que sean al menos tres también! – El lindo neko canturreó más que encantado con la idea.

- ¿Tres? – Yoochun casi se desmaya de solo imaginarlo. Mientras que su novio dejaba al descubierto sus orejas y su cola y maullaba emocionado.

- ¿Tú qué quieres, JaeBoo?

- Tengo la impresión de que hay más de un pequeñín haciendo de las suyas aquí… - El pelioscuro se tocó la tripa, todavía no era demasiado grande pero ya abultaba bastante para su tiempo de embarazo… - Estaré encantado de recibirles aunque fueron dos, tres o más.

El moreno sonrió emocionado y le plantó un beso más que apasionado. El pelioscuro sonrió contra sus labios enredando sus piernas en su cintura, el resto de los chicos carraspeó como para recordarles que no estaban solos, no fuera que se lo quisieran montar de repente ahí mismo.

- YooHwannie, ¿quieres que tengamos mininos?

- ¿Qué? ¡De qué estás hablando!

- Viéndolos a ellos tan contentos con sus embarazos me ha contagiado. Tengamos sexo para preñarte.

- ¡Deja de decir cosas tan quitado de la pena como si fueran normales! ¡Y yo no quiero tener sexo contigo!

El menor Park comenzó entonces a rehuir del gemelo –como solía pasar cada que se reunían todos– dando vueltas por la casa, entrando y saliendo de la cocina o paseando por los pasillos y el patio. JunHo y él ciertamente que no habían formalizado nada desde el primer beso que se dieron hace algunos meses, pero la realidad era que besos como aquél se han seguido sucediendo y ninguno tiene reparo en detenerlos. Claro que, cuando el neko quería llevar esos besos a mucho más, el menor Park chillaba escandalizado y huía de sus perversas intenciones.

--//--

Cuando ChangMin llegó a los nueve meses y entró a quirófano para que sus mininos nacieran, la emoción embargó a Hayami haciéndole incluso llorar de felicidad. Tenían tres preciosos nekitos, dos nenas y un nene en perfecto estado de salud. Jaejoong y Junsu estaban pues a unas cuantas semanas de la misma dicha, cuántos pequeñines tendrían era todavía un misterio, ambos habían decidido esperar hasta el día del nacimiento; lo que tenía a Yunho y Yoochun con los nervios de punta.

Por otro lado, JunHo estaba radiante. Su YooHwan estaba preñado. Tres meses de gestación rebozando en su humor más dócil y sus innumerables antojos de medianoche.

- Todavía no entiendo. Si JunHo es el neko, ¿por qué mi hermano es el que está embarazado?

- Es sencillo. Se dice que hay humanos que portan genes recesivos, lo que significa que hay probabilidad de que sean nekos.

- ¿Cómo Jaejoong?

- No. Estos humanos no desarrollan características gatunas como nosotros, no hay orejas ni cola, y básicamente no hay celo. Pero sí la posibilidad de embarazarse. Técnicamente si tu hermano pudo, tú también podrías, Yoochun… - El morocho sonrió con cierta maldad. Cansado y todo de la cesárea, pero todavía capaz de meterse con sus amigos, sobre todo si pone en aprietos al pelinegro.

- ¿En serio? – El pelicenizo sonrió de oreja a oreja y miró a su novio con ojitos brillantes… - ¡Meow~! ¡Hay que probar si puedes preñarte, Chunnie~! ¡Meoww!

- ¡Qué! No, no, no ¡No, ni pensarlo baby!

- Pero Chunnie~ meow~ meow~

- ¡Nunca!

Y así, mientras el pelinegro trataba –inútilmente– de convencer a su novio de que esa idea estaba muy pero muy mal. YooHwan se sonrojaba en su lugar mientras JunHo ronroneaba en su oído y le besaba el cuello. Yunho mimaba la tripa de Jaejoong, y Hayami besaba el pelo de ChangMin riñéndole bajito por ser tan malo con sus amigos. Los mininos les fueron entregados unos minutos después, la presencia de los bebés fue más que suficiente para que todos se calmaran y entonces todo fueran miradas tiernas y buenos deseos para la primera familia que acababa de ampliarse.

Pero nekos, aún faltaban por nacer.
¿Cuántos? Eso no lo podremos saber.



FIN


No quieran matarme por terminarlo así~ recuerden que era un miniserial y que solo íbamos a divertirnos y pornosearnos un poco con estos nekitos tan sexosos xD 

Reclamos y lindos comentarios, serán bien recibidos~ 

Ya Ne! ;D

jueves, 11 de julio de 2013

Meow! Parte 7



~*~*~*~
MEOW!
Parte 7
(¡Es cosa de genética!)


ChangMin sintió que las piernas le flaquearon y terminó mejor tomando asiento. Hacía días que venía sintiéndose un poquito diferente, pero nunca imaginó que se trataría justamente de esto. Embarazarse no estaba en sus planes ahora. ¡Y se había estado cuidando!

- Esto debe ser culpa de Hayami baka… - Gruñó casi por instinto. Achicó la mirada y los iris felinos se bordearon en sus pupilas al instante. Sacó su móvil y envió un mensaje de texto, estaba lo suficientemente molesto y shockeado como para hablar tranquilamente.

Hayami llegó apenas pudo escaparse a media mañana de su trabajo en los laboratorios de la Universidad, hacía unos meses que se había integrado con un grupo de doctores en biotecnología en su proyecto de investigación. Y no, por las dudas, no tenía nada que ver con nekos, y de hecho que él tampoco se siente particularmente atraído por la investigación, pero de momento estar ahí le dejaba muy buena paga. En fin, que el japonés se apresuró a casa apenas pudo.

- ChangMin ah…

- ¡Tú! ¡Hayami no baka, esto es tu culpa! – El neko arisco le recibió con aquel mal humor que hasta le hizo retroceder un paso para poder analizar la situación.

- No tengo ni remota idea de lo que me estás hablando, ChangMin… - Le dijo casi con serenidad. Casi, que estaba a punto de mandar todo al demonio y plantarle un beso de esos que lo dejen sofocado, y mansito, para poder hablar. Sí, así solucionan ellos sus problemas.

- ¡Me preñaste! – Le gruñó con el ceño fruncido.

El japonés se le quedó mirando un rato, el neko acertadamente pensó que estaría procesando lo que le había dicho. Lo supo porque vio claramente el cambio de su expresión, primero confundido, luego analítico y finalmente esa estúpida sonrisa expandiéndosele de oreja a oreja.

- ¿Vamos a ser papás? – Mokomichi cuestionó con ilusión. Su arisco neko respondió asintiendo con la cabeza, sin sacarse esa expresión malhumorada de la cara… - ¿Corro peligro de que me quieras destrozar si me alegro ahora?

- ¡No tendría que estar preñado, baka!

- Ok, eso es un sí disfrazado… - El japonés suspiró y se acercó a su novio con cautela, por aquello de que ya había sacado las uñas y sus colmillos no se le antojaban para un beso salvaje… - ChangMin ah, hemos estado cuidándonos, no puede ser culpa de ninguno que estés embarazado.

- ¡Claro que sí! ¡Alguien tiene que tener la culpa, no me preñé de milagro!

- Pero te has tomado las pastillas, y uso condón prácticamente siempre.

- ¡Exacto! ¡Prácticamente, pero NO siempre! ¡Así que es tu culpa!

- Independientemente de culpas, ChangMin ah. ¿Quieres tenerlo?

- ¿Tú no? – Las orejas del morocho incluso bajaron, como si aquella pregunta lo hubiese deprimido, aunque todavía se le veía el ceño fruncido.

- Sabes que sí, te acababa de preguntar si podía alegrarme, ChangMin ah.

- Soy demasiado joven y atractivo para estar embarazado.

- No perderás tu atractivo, y bueno respecto a la edad… - Carraspeó sin encontrar de pronto algún buen argumento que tranquilizara a su esquivo novio… - Ok, si eres muy joven, pero creo por algo resulta que te embarazaste ahora… - El japonés lo abrazo, despacio y todavía calibrando que tan renuente estaría su novio a sus mimos. Pero el neko ronroneó dejándose hacer… - Y serás un umma ejemplar, te verás mucho más guapo.

- Mi humor estará peor, y tragaré como auténtico barril sin fondo… - Renegó entre ronroneos, agitando su cola de un lado a otro y marcando caminos por los brazos fuertes de su novio con sus uñas, sin llegar a herirle en lo mínimo la piel.

- Puedo tolerarlo… - El japonés sonrió, dejándole anclarse con las piernas a su cintura, besándole despistadamente el cuello y el mentón… - Vamos a ser papás, ChangMin ah. Vamos a sentirnos felices, ¿sí?

- Baka, estoy feliz. Un poco asustado porque no lo había planeado, pero como tú eres el papá entonces me siento seguro.

- Te Amo, ChangMin… - El japonés rozó su nariz con la del morocho, sonriendo todavía demasiado contento de esta noticia como para disimularlo.

- No te me pongas cursi, meow~ - Ronroneó ronco, sintiendo su cuerpo calentarse súbitamente… - ¡Mierda! ¡Las hormonas ya comenzaron a alterarse!

- Yo puedo encargarme de eso… - El mayor le sonrió coqueto, llevándole al sofá y comenzando a besarle mucho más húmedo, acariciándole sin prisas por encima de la ropa pero planeando deshacerse de ella en unos momentos más.

ChangMin comenzó a ronronear de manera sensual, revolviéndose bajo el cuerpo de Hayami con ansiedad, devorándole los labios y comenzando a desnudarle mucho más rápido de lo que su novio le estaba desnudando a él. Definitivamente serían largos meses de mucha actividad sexual, y es que durante su tiempo de gestación ChangMin sería un neko en celo insaciable y lujurioso. Hayami diría que no hay tanta diferencia a como es comúnmente, pero no se lo haría saber, al menos no de momento que lo que apremia es darle duro y profundo a su novio.

--//--

Después de casi dos semanas transcurridas desde el reencuentro de Junsu y JunHo, el mayor de los gemelos no terminaba de contarle sus aventuras a su hermano. Pese a todo no le había ido tan mal. Escapó un par de veces de pervertidos que lo encontraban durmiendo en la calle, o de predadores cuando se quedaba en los bosques o parques cercanos a algún pueblo o ciudad. JunHo no había encontrado una familia como Junsu a corta edad, de hecho más bien nunca lo hizo, aunque cuando cumplió 14 tuvo la oportunidad de conocer a una señora de mediana edad que vivía sola y le permitió quedarse cuanto quisiera en su casa. Resultó que esta señora había perdido un único hijo aún antes de nacer, y JunHo era solamente la representación de lo que pudo haber sido si pudiese haber disfrutado de su maternidad. Pero a JunHo no le gustaba entrar en detalles de las penurias de su vida, prefería contar sus aventuras y peripecias para llegar a tal o cual lado, para dominar sus rasgos gatunos cuando le afloraba el instinto, y cómo consiguió dar con el rastro de su hermanito.

- ¿Ustedes, cómo apellidan? – El mayor Park cuestionó francamente curioso por el origen de su novio. No es que no le guste cómo se escucha Park Junsu, aunque el mismo pelicenizo a menudo omitía el apellido de adopción.

- Kim.

- Junsu ah nos contó antes que vivían con una tía. Pero cuando Junsu llegó a mi vida él apenas sí sabía comunicarse como un niño normal. La verdad es que durante aquellos años y como era un niño con la imaginación muy vívida, pensaba que tal vez toda su vida había vivido en el bosque o algo así.

- Mi tía no se preocupaba para nada de nosotros. No exageraría si te dijera que para ella éramos simples animales. No aprendimos mucho sobre el diálogo porque no convivíamos con muchas personas, y siendo niños, sin entender qué había de malo en nosotros, éramos tímidos y preferíamos no hacer amistad con nadie, salvo nosotros mismos; y maullar era una forma más fácil de comunicarnos.

El pelinegro se los imaginó siendo unos niños, como cuando Junsu había llegado a su vida. Les vio maullar y juguetear como un par de gatitos, inocentes y lindos, sin pizca de maldad. Le dio ternura y al mismo tiempo detestó a todas esas personas que intentaron ocasionarles algún daño o esclavizarlos de alguna manera. Agradeció entonces que sus padres hayan tenido buen corazón y le hubiesen permitido a Junsu quedarse y formar parte de su familia. Lamentaba en buena medida que JunHo no hubiese corrido su misma suerte, pero al menos se le notaba que es un chico sano y bastante ubicado en su realidad.

- ¿Por qué persigues tanto a mi hermano?

- YooHwannie me gusta mucho, meow~ - Los rasgos gatunos del gemelo se revelaron con emoción.

- ¿Y cómo fue que supiste que él era mi hermano? ¿O que Junsu estaba con nosotros?

- Hoy en día puedes saber muchas cosas si vas y preguntas con las personas indicadas. Servicios Sociales tiene todos los datos de información acerca de los niños desaparecidos y todas esas cosas, yo solo tuve que obtener acceso y preguntar… - El neko de orejas y cola color pardo sonreía cálidamente… - ¿Mi hermano y tú salen hace mucho?

- Un par de meses apenas.

- ¿Lo quieres?

- Claro que sí.

- Me da gusto. Se nota que es feliz. No podía haber esperado más para él. Fue difícil para mí no saber dónde estaba, si le tratarían bien, si estaría a salvo… - Los ojos del gemelo se oscurecieron un instante, entonces el pelinegro se animó en acercarse y tocarle la rodilla como si pretendiera anclarlo a la realidad, le sonrió y dando unas palmaditas en su muslo le aseguró que todo estaba bien ahora, que no había necesidad de pensar más en el ayer… - YooHwan es un chico muy guapo e inteligente, ¿me darías permiso de cortejar a tu hermano?

- Me parece que ya lo has estado haciendo, JunHo hyung… - El pelinegro sonrió divertido ante el sonrojo que se apoderó de las mejillas de su cuñado. Se le veía tan adorable que le daban ganas de apachurrarlo y pellizcarle los mofletes.

- ¡Ni lo pienses! – Le acusó el gemelo poniéndose a la defensiva, uñas al frente y colmillos crecidos.

- ¡Wow! ¡Espera, qué es lo que no debo pensar! – El mayor Park retrocedió por inercia, preguntándose en qué momento su querido novio y su hermanito regresarían de la tienda, ni que estuviera tan lejos.

- ¡Quieres abrazarme como si fuera un peluche, meow~!

- Ah bueno… - Carraspeó rascándose distraídamente la nariz. Siempre que se ponía nervioso o era pillado in fraganti tenía aquel rasgo de comportamiento… - No lo pensaré, pero tranquilo. Ni que tuviera dobles intenciones.

- Las dobles intenciones las tienes con mi hermano, lo sé. Y se te nota.

- ¿Se me nota?

- Sí. Creo que si pudieras estar encerrado las 24 horas del día con él en un cuarto con una cama y comida, serías feliz haciéndole el amor sin ninguna otra preocupación… - Yoochun carraspeó todavía más, pensando en cómo desviar el tema… - Al paso que van, no me extrañaría que mi hermano resultara preñado.

- ¡Ya nos estamos cuidando desde que ChangMin nos dijo!

- Pero antes de eso seguramente que ni siquiera lo pensaron, ¿verdad?

El mayor Park volvió a palidecer. Aunque haga ya dos semanas desde que cambiaron sus hábitos sexuales, le sigue preocupando la posibilidad de que antes ya hubiese dejado su semilla para ser fecundada.

- ¡Chunnie~ meow~! – El pelicenizo entró al departamento (desde hace una semana lo habían adquirido, junto con su hermano y YooHwan para vivir los cuatro juntos, al menos de momento) lleno de energía como siempre. Se abalanzó sobre su novio besándole de inmediato como si hiciera una eternidad que no lo hacía.

- ¡Shit! Junsu ah tú quieres que todos piensen que soy un pervertido, ¿verdad?

- Por qué, Chunnie… - El pelicenizo le miró con su habitual carita inocente. Como si no estuviera colgado de su novio con piernas y brazos.

- Porque justo ahora tu hermano y YooHwan deben estar pensando que te quiero llevar a la cama y comerte a besos… - El pelinegro le susurró al oído, aspirando el aroma de su cuello con ganas de, en verdad, secuestrarlo por ahí… - Mierda, parezco un neko en celo por tu culpa, baby.

- ¿Mi culpa? – El neko lindo sonrió divertido, mirándole con un dejo de travesura… - Yoochun ah, no te pongas que luego no podemos hacer nada… - le pucheó.

Y perdidos en regalarse mimitos, JunHo aprovechó para ayudarle a YooHwan a guardar las cosas que habían comprado.

- YooHwannie, ¿te puedo besar?

- ¡Qué! – Exclamó tomado totalmente por sorpresa. Cierto que este neko lo ha estado acosando siguiéndole para todas partes, pero nunca le había insinuado siquiera aquello.

- Hace mucho que muero de ganas por hacerlo.

- ¿Qué acaso te parece de lo más normal hacer esa clase de preguntas? No es como si me estuvieras preguntando la hora, ¿sabes? Y apenas si te conozco, y no soy gay.

- Puedes cambiar de opinión si te beso… - El neko dijo con soltura, y tal confianza que hasta el menor Park se planteó la posibilidad.

YooHwan lo encaró casi como si le estuviera retando a conseguir que cambie de orientación sexual con un solo beso. JunHo sonrió, una sonrisa tan cristalina y confiada que el menor Park sintió un cosquilleo en la boca del estómago amenazándole la cordura. El gemelo le sujetó despacio por la cintura, ambas manos en los costados presionando apenas lo suficiente para empujarle contra la encimera sin apartarle la mirada, acercándose lentamente a su rostro, notando cómo se le tiñen las mejillas de rubor. Cuando finalmente sus labios se encontraron, YooHwan sintió que todo su mundo le colapsaba debajo de los pies y miles de mariposas se desataban en su estómago.

¡Le ha fascinado el solo roce!

Y cuando JunHo comenzó a besarle, realmente besarle. YooHwan sintió estremecimientos por todo su cuerpo, sobre todo cuando la lengua del gemelo se coló al interior de su boca e hizo todos esos movimientos que le dejaron medio mareado y bobo, haciéndole flaquear hasta las piernas.

- Meow~ ¿y ahora qué piensas, YooHwannie? – El neko ronroneó sonriente.

- Tal vez ya era gay, no ha sido por tu beso… - Balbuceó más que avergonzado, admirando medio embobado las orejas y la cola del neko.

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Si Yunho ya encontraba que Jaejoong era demasiado sexy, siendo un neko en celo se le multiplicaba magníficamente la sensualidad. Sus ronroneos y su soltura para andar por la casa completamente desnudo cuando no estaba en el trabajo le podrían enloquecer.

- JaeBoo… - Jadeó el moreno cuando vio a su novio entrar y comenzar a sacarse la ropa sin más, dejando al descubierto sus rasgos gatunos… - Ni siquiera terminas de cerrar la puerta y ya te vas desnudando, eso es provocarme de mala manera.

- Según veo no es gran problema para ti, Yunho… - El pelioscuro le guiñó un ojo y al pasar a su lado dejó que su cola se enredara en el muslo del moreno, haciendo movimientos sugestivos que elevaron la temperatura de su novio… - Meow~ te encanta que esté en celo porque sabes que soy el primero en querer hacer el amor… - Se le acercó besándole despacio, dejando un rastro de saliva desde sus labios hasta su mentón y más allá en el cuello, mientras sus ágiles dedos se van deshaciendo de los botones de su camiseta para tener acceso a su pecho… - Fuck me Yunho, meow~

¡A la mierda! Su novio neko quiere sexo, sexo le dará. Duro y salvaje.

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- YooHwannie~ ¿te has puesto duro? – El neko gemelo dejó caer su mano en la entrepierna del menor Park.

- ¡Qué estás tocando! – El menor se sobresaltó visiblemente avergonzado de su estado. ¡Es que este condenado neko besa tan bien!

- Es normal, no te avergüences… - El gemelo le sonrió lindamente… - Yo también me he puesto a tono, mira… - Dijo y llevó la mano de su novio (que sí, desde el beso hace un par de días lo había tomado como su novio formal) hacia su propia entrepierna, donde el menor sintió el bulto bajo los pantalones haciéndole sonrojar todavía más… - Vamos a tener relaciones, ¿sí YooHwannie?

- ¡Por qué dices ese tipo de cosas!


Continuará…… 

Estamos en recta final! ;D 

Nos llenaremos de nekitos~