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jueves, 11 de julio de 2013

Meow! Parte 7



~*~*~*~
MEOW!
Parte 7
(¡Es cosa de genética!)


ChangMin sintió que las piernas le flaquearon y terminó mejor tomando asiento. Hacía días que venía sintiéndose un poquito diferente, pero nunca imaginó que se trataría justamente de esto. Embarazarse no estaba en sus planes ahora. ¡Y se había estado cuidando!

- Esto debe ser culpa de Hayami baka… - Gruñó casi por instinto. Achicó la mirada y los iris felinos se bordearon en sus pupilas al instante. Sacó su móvil y envió un mensaje de texto, estaba lo suficientemente molesto y shockeado como para hablar tranquilamente.

Hayami llegó apenas pudo escaparse a media mañana de su trabajo en los laboratorios de la Universidad, hacía unos meses que se había integrado con un grupo de doctores en biotecnología en su proyecto de investigación. Y no, por las dudas, no tenía nada que ver con nekos, y de hecho que él tampoco se siente particularmente atraído por la investigación, pero de momento estar ahí le dejaba muy buena paga. En fin, que el japonés se apresuró a casa apenas pudo.

- ChangMin ah…

- ¡Tú! ¡Hayami no baka, esto es tu culpa! – El neko arisco le recibió con aquel mal humor que hasta le hizo retroceder un paso para poder analizar la situación.

- No tengo ni remota idea de lo que me estás hablando, ChangMin… - Le dijo casi con serenidad. Casi, que estaba a punto de mandar todo al demonio y plantarle un beso de esos que lo dejen sofocado, y mansito, para poder hablar. Sí, así solucionan ellos sus problemas.

- ¡Me preñaste! – Le gruñó con el ceño fruncido.

El japonés se le quedó mirando un rato, el neko acertadamente pensó que estaría procesando lo que le había dicho. Lo supo porque vio claramente el cambio de su expresión, primero confundido, luego analítico y finalmente esa estúpida sonrisa expandiéndosele de oreja a oreja.

- ¿Vamos a ser papás? – Mokomichi cuestionó con ilusión. Su arisco neko respondió asintiendo con la cabeza, sin sacarse esa expresión malhumorada de la cara… - ¿Corro peligro de que me quieras destrozar si me alegro ahora?

- ¡No tendría que estar preñado, baka!

- Ok, eso es un sí disfrazado… - El japonés suspiró y se acercó a su novio con cautela, por aquello de que ya había sacado las uñas y sus colmillos no se le antojaban para un beso salvaje… - ChangMin ah, hemos estado cuidándonos, no puede ser culpa de ninguno que estés embarazado.

- ¡Claro que sí! ¡Alguien tiene que tener la culpa, no me preñé de milagro!

- Pero te has tomado las pastillas, y uso condón prácticamente siempre.

- ¡Exacto! ¡Prácticamente, pero NO siempre! ¡Así que es tu culpa!

- Independientemente de culpas, ChangMin ah. ¿Quieres tenerlo?

- ¿Tú no? – Las orejas del morocho incluso bajaron, como si aquella pregunta lo hubiese deprimido, aunque todavía se le veía el ceño fruncido.

- Sabes que sí, te acababa de preguntar si podía alegrarme, ChangMin ah.

- Soy demasiado joven y atractivo para estar embarazado.

- No perderás tu atractivo, y bueno respecto a la edad… - Carraspeó sin encontrar de pronto algún buen argumento que tranquilizara a su esquivo novio… - Ok, si eres muy joven, pero creo por algo resulta que te embarazaste ahora… - El japonés lo abrazo, despacio y todavía calibrando que tan renuente estaría su novio a sus mimos. Pero el neko ronroneó dejándose hacer… - Y serás un umma ejemplar, te verás mucho más guapo.

- Mi humor estará peor, y tragaré como auténtico barril sin fondo… - Renegó entre ronroneos, agitando su cola de un lado a otro y marcando caminos por los brazos fuertes de su novio con sus uñas, sin llegar a herirle en lo mínimo la piel.

- Puedo tolerarlo… - El japonés sonrió, dejándole anclarse con las piernas a su cintura, besándole despistadamente el cuello y el mentón… - Vamos a ser papás, ChangMin ah. Vamos a sentirnos felices, ¿sí?

- Baka, estoy feliz. Un poco asustado porque no lo había planeado, pero como tú eres el papá entonces me siento seguro.

- Te Amo, ChangMin… - El japonés rozó su nariz con la del morocho, sonriendo todavía demasiado contento de esta noticia como para disimularlo.

- No te me pongas cursi, meow~ - Ronroneó ronco, sintiendo su cuerpo calentarse súbitamente… - ¡Mierda! ¡Las hormonas ya comenzaron a alterarse!

- Yo puedo encargarme de eso… - El mayor le sonrió coqueto, llevándole al sofá y comenzando a besarle mucho más húmedo, acariciándole sin prisas por encima de la ropa pero planeando deshacerse de ella en unos momentos más.

ChangMin comenzó a ronronear de manera sensual, revolviéndose bajo el cuerpo de Hayami con ansiedad, devorándole los labios y comenzando a desnudarle mucho más rápido de lo que su novio le estaba desnudando a él. Definitivamente serían largos meses de mucha actividad sexual, y es que durante su tiempo de gestación ChangMin sería un neko en celo insaciable y lujurioso. Hayami diría que no hay tanta diferencia a como es comúnmente, pero no se lo haría saber, al menos no de momento que lo que apremia es darle duro y profundo a su novio.

--//--

Después de casi dos semanas transcurridas desde el reencuentro de Junsu y JunHo, el mayor de los gemelos no terminaba de contarle sus aventuras a su hermano. Pese a todo no le había ido tan mal. Escapó un par de veces de pervertidos que lo encontraban durmiendo en la calle, o de predadores cuando se quedaba en los bosques o parques cercanos a algún pueblo o ciudad. JunHo no había encontrado una familia como Junsu a corta edad, de hecho más bien nunca lo hizo, aunque cuando cumplió 14 tuvo la oportunidad de conocer a una señora de mediana edad que vivía sola y le permitió quedarse cuanto quisiera en su casa. Resultó que esta señora había perdido un único hijo aún antes de nacer, y JunHo era solamente la representación de lo que pudo haber sido si pudiese haber disfrutado de su maternidad. Pero a JunHo no le gustaba entrar en detalles de las penurias de su vida, prefería contar sus aventuras y peripecias para llegar a tal o cual lado, para dominar sus rasgos gatunos cuando le afloraba el instinto, y cómo consiguió dar con el rastro de su hermanito.

- ¿Ustedes, cómo apellidan? – El mayor Park cuestionó francamente curioso por el origen de su novio. No es que no le guste cómo se escucha Park Junsu, aunque el mismo pelicenizo a menudo omitía el apellido de adopción.

- Kim.

- Junsu ah nos contó antes que vivían con una tía. Pero cuando Junsu llegó a mi vida él apenas sí sabía comunicarse como un niño normal. La verdad es que durante aquellos años y como era un niño con la imaginación muy vívida, pensaba que tal vez toda su vida había vivido en el bosque o algo así.

- Mi tía no se preocupaba para nada de nosotros. No exageraría si te dijera que para ella éramos simples animales. No aprendimos mucho sobre el diálogo porque no convivíamos con muchas personas, y siendo niños, sin entender qué había de malo en nosotros, éramos tímidos y preferíamos no hacer amistad con nadie, salvo nosotros mismos; y maullar era una forma más fácil de comunicarnos.

El pelinegro se los imaginó siendo unos niños, como cuando Junsu había llegado a su vida. Les vio maullar y juguetear como un par de gatitos, inocentes y lindos, sin pizca de maldad. Le dio ternura y al mismo tiempo detestó a todas esas personas que intentaron ocasionarles algún daño o esclavizarlos de alguna manera. Agradeció entonces que sus padres hayan tenido buen corazón y le hubiesen permitido a Junsu quedarse y formar parte de su familia. Lamentaba en buena medida que JunHo no hubiese corrido su misma suerte, pero al menos se le notaba que es un chico sano y bastante ubicado en su realidad.

- ¿Por qué persigues tanto a mi hermano?

- YooHwannie me gusta mucho, meow~ - Los rasgos gatunos del gemelo se revelaron con emoción.

- ¿Y cómo fue que supiste que él era mi hermano? ¿O que Junsu estaba con nosotros?

- Hoy en día puedes saber muchas cosas si vas y preguntas con las personas indicadas. Servicios Sociales tiene todos los datos de información acerca de los niños desaparecidos y todas esas cosas, yo solo tuve que obtener acceso y preguntar… - El neko de orejas y cola color pardo sonreía cálidamente… - ¿Mi hermano y tú salen hace mucho?

- Un par de meses apenas.

- ¿Lo quieres?

- Claro que sí.

- Me da gusto. Se nota que es feliz. No podía haber esperado más para él. Fue difícil para mí no saber dónde estaba, si le tratarían bien, si estaría a salvo… - Los ojos del gemelo se oscurecieron un instante, entonces el pelinegro se animó en acercarse y tocarle la rodilla como si pretendiera anclarlo a la realidad, le sonrió y dando unas palmaditas en su muslo le aseguró que todo estaba bien ahora, que no había necesidad de pensar más en el ayer… - YooHwan es un chico muy guapo e inteligente, ¿me darías permiso de cortejar a tu hermano?

- Me parece que ya lo has estado haciendo, JunHo hyung… - El pelinegro sonrió divertido ante el sonrojo que se apoderó de las mejillas de su cuñado. Se le veía tan adorable que le daban ganas de apachurrarlo y pellizcarle los mofletes.

- ¡Ni lo pienses! – Le acusó el gemelo poniéndose a la defensiva, uñas al frente y colmillos crecidos.

- ¡Wow! ¡Espera, qué es lo que no debo pensar! – El mayor Park retrocedió por inercia, preguntándose en qué momento su querido novio y su hermanito regresarían de la tienda, ni que estuviera tan lejos.

- ¡Quieres abrazarme como si fuera un peluche, meow~!

- Ah bueno… - Carraspeó rascándose distraídamente la nariz. Siempre que se ponía nervioso o era pillado in fraganti tenía aquel rasgo de comportamiento… - No lo pensaré, pero tranquilo. Ni que tuviera dobles intenciones.

- Las dobles intenciones las tienes con mi hermano, lo sé. Y se te nota.

- ¿Se me nota?

- Sí. Creo que si pudieras estar encerrado las 24 horas del día con él en un cuarto con una cama y comida, serías feliz haciéndole el amor sin ninguna otra preocupación… - Yoochun carraspeó todavía más, pensando en cómo desviar el tema… - Al paso que van, no me extrañaría que mi hermano resultara preñado.

- ¡Ya nos estamos cuidando desde que ChangMin nos dijo!

- Pero antes de eso seguramente que ni siquiera lo pensaron, ¿verdad?

El mayor Park volvió a palidecer. Aunque haga ya dos semanas desde que cambiaron sus hábitos sexuales, le sigue preocupando la posibilidad de que antes ya hubiese dejado su semilla para ser fecundada.

- ¡Chunnie~ meow~! – El pelicenizo entró al departamento (desde hace una semana lo habían adquirido, junto con su hermano y YooHwan para vivir los cuatro juntos, al menos de momento) lleno de energía como siempre. Se abalanzó sobre su novio besándole de inmediato como si hiciera una eternidad que no lo hacía.

- ¡Shit! Junsu ah tú quieres que todos piensen que soy un pervertido, ¿verdad?

- Por qué, Chunnie… - El pelicenizo le miró con su habitual carita inocente. Como si no estuviera colgado de su novio con piernas y brazos.

- Porque justo ahora tu hermano y YooHwan deben estar pensando que te quiero llevar a la cama y comerte a besos… - El pelinegro le susurró al oído, aspirando el aroma de su cuello con ganas de, en verdad, secuestrarlo por ahí… - Mierda, parezco un neko en celo por tu culpa, baby.

- ¿Mi culpa? – El neko lindo sonrió divertido, mirándole con un dejo de travesura… - Yoochun ah, no te pongas que luego no podemos hacer nada… - le pucheó.

Y perdidos en regalarse mimitos, JunHo aprovechó para ayudarle a YooHwan a guardar las cosas que habían comprado.

- YooHwannie, ¿te puedo besar?

- ¡Qué! – Exclamó tomado totalmente por sorpresa. Cierto que este neko lo ha estado acosando siguiéndole para todas partes, pero nunca le había insinuado siquiera aquello.

- Hace mucho que muero de ganas por hacerlo.

- ¿Qué acaso te parece de lo más normal hacer esa clase de preguntas? No es como si me estuvieras preguntando la hora, ¿sabes? Y apenas si te conozco, y no soy gay.

- Puedes cambiar de opinión si te beso… - El neko dijo con soltura, y tal confianza que hasta el menor Park se planteó la posibilidad.

YooHwan lo encaró casi como si le estuviera retando a conseguir que cambie de orientación sexual con un solo beso. JunHo sonrió, una sonrisa tan cristalina y confiada que el menor Park sintió un cosquilleo en la boca del estómago amenazándole la cordura. El gemelo le sujetó despacio por la cintura, ambas manos en los costados presionando apenas lo suficiente para empujarle contra la encimera sin apartarle la mirada, acercándose lentamente a su rostro, notando cómo se le tiñen las mejillas de rubor. Cuando finalmente sus labios se encontraron, YooHwan sintió que todo su mundo le colapsaba debajo de los pies y miles de mariposas se desataban en su estómago.

¡Le ha fascinado el solo roce!

Y cuando JunHo comenzó a besarle, realmente besarle. YooHwan sintió estremecimientos por todo su cuerpo, sobre todo cuando la lengua del gemelo se coló al interior de su boca e hizo todos esos movimientos que le dejaron medio mareado y bobo, haciéndole flaquear hasta las piernas.

- Meow~ ¿y ahora qué piensas, YooHwannie? – El neko ronroneó sonriente.

- Tal vez ya era gay, no ha sido por tu beso… - Balbuceó más que avergonzado, admirando medio embobado las orejas y la cola del neko.

--//--

Si Yunho ya encontraba que Jaejoong era demasiado sexy, siendo un neko en celo se le multiplicaba magníficamente la sensualidad. Sus ronroneos y su soltura para andar por la casa completamente desnudo cuando no estaba en el trabajo le podrían enloquecer.

- JaeBoo… - Jadeó el moreno cuando vio a su novio entrar y comenzar a sacarse la ropa sin más, dejando al descubierto sus rasgos gatunos… - Ni siquiera terminas de cerrar la puerta y ya te vas desnudando, eso es provocarme de mala manera.

- Según veo no es gran problema para ti, Yunho… - El pelioscuro le guiñó un ojo y al pasar a su lado dejó que su cola se enredara en el muslo del moreno, haciendo movimientos sugestivos que elevaron la temperatura de su novio… - Meow~ te encanta que esté en celo porque sabes que soy el primero en querer hacer el amor… - Se le acercó besándole despacio, dejando un rastro de saliva desde sus labios hasta su mentón y más allá en el cuello, mientras sus ágiles dedos se van deshaciendo de los botones de su camiseta para tener acceso a su pecho… - Fuck me Yunho, meow~

¡A la mierda! Su novio neko quiere sexo, sexo le dará. Duro y salvaje.

--//--

- YooHwannie~ ¿te has puesto duro? – El neko gemelo dejó caer su mano en la entrepierna del menor Park.

- ¡Qué estás tocando! – El menor se sobresaltó visiblemente avergonzado de su estado. ¡Es que este condenado neko besa tan bien!

- Es normal, no te avergüences… - El gemelo le sonrió lindamente… - Yo también me he puesto a tono, mira… - Dijo y llevó la mano de su novio (que sí, desde el beso hace un par de días lo había tomado como su novio formal) hacia su propia entrepierna, donde el menor sintió el bulto bajo los pantalones haciéndole sonrojar todavía más… - Vamos a tener relaciones, ¿sí YooHwannie?

- ¡Por qué dices ese tipo de cosas!


Continuará…… 

Estamos en recta final! ;D 

Nos llenaremos de nekitos~