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MEOW!
Parte 7
(¡Es cosa de genética!)
ChangMin sintió que las piernas le
flaquearon y terminó mejor tomando asiento. Hacía días que venía sintiéndose un
poquito diferente, pero nunca imaginó que se trataría justamente de esto.
Embarazarse no estaba en sus planes ahora. ¡Y se había estado cuidando!
- Esto debe ser culpa de Hayami baka… -
Gruñó casi por instinto. Achicó la mirada y los iris felinos se bordearon en
sus pupilas al instante. Sacó su móvil y envió un mensaje de texto, estaba lo
suficientemente molesto y shockeado como para hablar tranquilamente.
Hayami llegó apenas pudo escaparse a media
mañana de su trabajo en los laboratorios de la Universidad, hacía unos meses
que se había integrado con un grupo de doctores en biotecnología en su proyecto
de investigación. Y no, por las dudas, no tenía nada que ver con nekos, y de
hecho que él tampoco se siente particularmente atraído por la investigación,
pero de momento estar ahí le dejaba muy buena paga. En fin, que el japonés se
apresuró a casa apenas pudo.
- ChangMin ah…
- ¡Tú! ¡Hayami no baka, esto es tu culpa! –
El neko arisco le recibió con aquel mal humor que hasta le hizo retroceder un
paso para poder analizar la situación.
- No tengo ni remota idea de lo que me
estás hablando, ChangMin… - Le dijo casi con serenidad. Casi, que estaba a
punto de mandar todo al demonio y plantarle un beso de esos que lo dejen
sofocado, y mansito, para poder hablar. Sí, así solucionan ellos sus problemas.
- ¡Me preñaste! – Le gruñó con el ceño
fruncido.
El japonés se le quedó mirando un rato, el
neko acertadamente pensó que estaría procesando lo que le había dicho. Lo supo
porque vio claramente el cambio de su expresión, primero confundido, luego
analítico y finalmente esa estúpida
sonrisa expandiéndosele de oreja a oreja.
- ¿Vamos a ser papás? – Mokomichi cuestionó
con ilusión. Su arisco neko respondió asintiendo con la cabeza, sin sacarse esa
expresión malhumorada de la cara… - ¿Corro peligro de que me quieras destrozar si me alegro ahora?
- ¡No tendría que estar preñado, baka!
- Ok, eso es un sí disfrazado… - El japonés
suspiró y se acercó a su novio con cautela, por aquello de que ya había sacado
las uñas y sus colmillos no se le antojaban para un beso salvaje… - ChangMin
ah, hemos estado cuidándonos, no puede ser culpa de ninguno que estés
embarazado.
- ¡Claro que sí! ¡Alguien tiene que tener
la culpa, no me preñé de milagro!
- Pero te has tomado las pastillas, y uso
condón prácticamente siempre.
- ¡Exacto! ¡Prácticamente, pero NO siempre!
¡Así que es tu culpa!
- Independientemente de culpas, ChangMin
ah. ¿Quieres tenerlo?
- ¿Tú no? – Las orejas del morocho incluso
bajaron, como si aquella pregunta lo hubiese deprimido, aunque todavía se le
veía el ceño fruncido.
- Sabes que sí, te acababa de preguntar si
podía alegrarme, ChangMin ah.
- Soy demasiado joven y atractivo para
estar embarazado.
- No perderás tu atractivo, y bueno
respecto a la edad… - Carraspeó sin encontrar de pronto algún buen argumento
que tranquilizara a su esquivo novio… - Ok, si eres muy joven, pero creo por
algo resulta que te embarazaste ahora… - El japonés lo abrazo, despacio y
todavía calibrando que tan renuente estaría su novio a sus mimos. Pero el neko
ronroneó dejándose hacer… - Y serás un umma ejemplar, te verás mucho más guapo.
- Mi humor estará peor, y tragaré como
auténtico barril sin fondo… - Renegó entre ronroneos, agitando su cola de un
lado a otro y marcando caminos por los brazos fuertes de su novio con sus uñas,
sin llegar a herirle en lo mínimo la piel.
- Puedo tolerarlo… - El japonés sonrió,
dejándole anclarse con las piernas a su cintura, besándole despistadamente el
cuello y el mentón… - Vamos a ser papás, ChangMin ah. Vamos a sentirnos
felices, ¿sí?
- Baka, estoy feliz. Un poco asustado
porque no lo había planeado, pero como tú eres el papá entonces me siento
seguro.
- Te Amo, ChangMin… - El japonés rozó su
nariz con la del morocho, sonriendo todavía demasiado contento de esta noticia
como para disimularlo.
- No te me pongas cursi, meow~ - Ronroneó
ronco, sintiendo su cuerpo calentarse súbitamente… - ¡Mierda! ¡Las hormonas ya
comenzaron a alterarse!
- Yo puedo encargarme de eso… - El mayor le
sonrió coqueto, llevándole al sofá y comenzando a besarle mucho más húmedo,
acariciándole sin prisas por encima de la ropa pero planeando deshacerse de ella
en unos momentos más.
ChangMin comenzó a ronronear de manera
sensual, revolviéndose bajo el cuerpo de Hayami con ansiedad, devorándole los
labios y comenzando a desnudarle mucho más rápido de lo que su novio le estaba
desnudando a él. Definitivamente serían largos meses de mucha actividad sexual,
y es que durante su tiempo de gestación ChangMin sería un neko en celo
insaciable y lujurioso. Hayami diría que no hay tanta diferencia a como es
comúnmente, pero no se lo haría saber, al menos no de momento que lo que
apremia es darle duro y profundo a su novio.
--//--
Después de casi dos semanas transcurridas
desde el reencuentro de Junsu y JunHo, el mayor de los gemelos no terminaba de
contarle sus aventuras a su hermano. Pese a todo no le había ido tan mal. Escapó un par de veces de
pervertidos que lo encontraban durmiendo en la calle, o de predadores cuando se
quedaba en los bosques o parques cercanos a algún pueblo o ciudad. JunHo no
había encontrado una familia como Junsu a corta edad, de hecho más bien nunca
lo hizo, aunque cuando cumplió 14 tuvo la oportunidad de conocer a una señora
de mediana edad que vivía sola y le permitió quedarse cuanto quisiera en su
casa. Resultó que esta señora había perdido un único hijo aún antes de nacer, y
JunHo era solamente la representación de lo que pudo haber sido si pudiese
haber disfrutado de su maternidad. Pero a JunHo no le gustaba entrar en
detalles de las penurias de su vida, prefería contar sus aventuras y peripecias
para llegar a tal o cual lado, para dominar sus rasgos gatunos cuando le
afloraba el instinto, y cómo consiguió dar con el rastro de su hermanito.
- ¿Ustedes, cómo apellidan? – El mayor Park
cuestionó francamente curioso por el origen de su novio. No es que no le guste
cómo se escucha Park Junsu, aunque el
mismo pelicenizo a menudo omitía el apellido de adopción.
- Kim.
- Junsu ah nos contó antes que vivían con
una tía. Pero cuando Junsu llegó a mi vida él apenas sí sabía comunicarse como
un niño normal. La verdad es que durante aquellos años y como era un niño con
la imaginación muy vívida, pensaba que tal vez toda su vida había vivido en el
bosque o algo así.
- Mi tía no se preocupaba para nada de
nosotros. No exageraría si te dijera que para ella éramos simples animales. No aprendimos
mucho sobre el diálogo porque no convivíamos con muchas personas, y siendo
niños, sin entender qué había de malo en nosotros, éramos tímidos y preferíamos
no hacer amistad con nadie, salvo nosotros mismos; y maullar era una forma más
fácil de comunicarnos.
El pelinegro se los imaginó siendo unos
niños, como cuando Junsu había llegado a su vida. Les vio maullar y juguetear
como un par de gatitos, inocentes y lindos, sin pizca de maldad. Le dio ternura
y al mismo tiempo detestó a todas esas personas que intentaron ocasionarles
algún daño o esclavizarlos de alguna
manera. Agradeció entonces que sus padres hayan tenido buen corazón y le
hubiesen permitido a Junsu quedarse y formar parte de su familia. Lamentaba en
buena medida que JunHo no hubiese corrido su misma suerte, pero al menos se le
notaba que es un chico sano y bastante ubicado en su realidad.
- ¿Por qué persigues tanto a mi hermano?
- YooHwannie me gusta mucho, meow~ - Los
rasgos gatunos del gemelo se revelaron con emoción.
- ¿Y cómo fue que supiste que él era mi
hermano? ¿O que Junsu estaba con nosotros?
- Hoy en día puedes saber muchas cosas si
vas y preguntas con las personas indicadas. Servicios Sociales tiene todos los
datos de información acerca de los niños desaparecidos y todas esas cosas, yo
solo tuve que obtener acceso y preguntar… - El neko de orejas y cola color
pardo sonreía cálidamente… - ¿Mi hermano y tú salen hace mucho?
- Un par de meses apenas.
- ¿Lo quieres?
- Claro que sí.
- Me da gusto. Se nota que es feliz. No podía
haber esperado más para él. Fue difícil para mí no saber dónde estaba, si le
tratarían bien, si estaría a salvo… - Los ojos del gemelo se oscurecieron un
instante, entonces el pelinegro se animó en acercarse y tocarle la rodilla como
si pretendiera anclarlo a la realidad, le sonrió y dando unas palmaditas en su
muslo le aseguró que todo estaba bien ahora, que no había necesidad de pensar
más en el ayer… - YooHwan es un chico muy guapo e inteligente, ¿me darías
permiso de cortejar a tu hermano?
- Me parece que ya lo has estado haciendo,
JunHo hyung… - El pelinegro sonrió divertido ante el sonrojo que se apoderó de
las mejillas de su cuñado. Se le veía tan adorable que le daban ganas de
apachurrarlo y pellizcarle los mofletes.
- ¡Ni lo pienses! – Le acusó el gemelo poniéndose
a la defensiva, uñas al frente y colmillos crecidos.
- ¡Wow! ¡Espera, qué es lo que no debo
pensar! – El mayor Park retrocedió por inercia, preguntándose en qué momento su
querido novio y su hermanito regresarían de la tienda, ni que estuviera tan
lejos.
- ¡Quieres abrazarme como si fuera un
peluche, meow~!
- Ah bueno… - Carraspeó rascándose
distraídamente la nariz. Siempre que se ponía nervioso o era pillado in fraganti tenía aquel rasgo de
comportamiento… - No lo pensaré, pero tranquilo. Ni que tuviera dobles
intenciones.
- Las dobles intenciones las tienes con mi
hermano, lo sé. Y se te nota.
- ¿Se me nota?
- Sí. Creo que si pudieras estar encerrado
las 24 horas del día con él en un cuarto con una cama y comida, serías feliz
haciéndole el amor sin ninguna otra preocupación… - Yoochun carraspeó todavía
más, pensando en cómo desviar el tema… - Al paso que van, no me extrañaría que
mi hermano resultara preñado.
- ¡Ya nos estamos cuidando desde que
ChangMin nos dijo!
- Pero antes de eso seguramente que ni
siquiera lo pensaron, ¿verdad?
El mayor Park volvió a palidecer. Aunque haga
ya dos semanas desde que cambiaron sus hábitos
sexuales, le sigue preocupando la posibilidad de que antes ya hubiese
dejado su semilla para ser fecundada.
- ¡Chunnie~ meow~! – El pelicenizo entró al
departamento (desde hace una semana lo habían adquirido, junto con su hermano y
YooHwan para vivir los cuatro juntos, al menos de momento) lleno de energía
como siempre. Se abalanzó sobre su novio besándole de inmediato como si hiciera
una eternidad que no lo hacía.
- ¡Shit! Junsu ah tú quieres que todos piensen
que soy un pervertido, ¿verdad?
- Por qué, Chunnie… - El pelicenizo le miró
con su habitual carita inocente. Como si no estuviera colgado de su novio con
piernas y brazos.
- Porque justo ahora tu hermano y YooHwan
deben estar pensando que te quiero llevar a la cama y comerte a besos… - El
pelinegro le susurró al oído, aspirando el aroma de su cuello con ganas de, en
verdad, secuestrarlo por ahí… - Mierda, parezco un neko en celo por tu culpa,
baby.
- ¿Mi culpa? – El neko lindo sonrió
divertido, mirándole con un dejo de travesura… - Yoochun ah, no te pongas que
luego no podemos hacer nada… - le pucheó.
Y perdidos en regalarse mimitos, JunHo
aprovechó para ayudarle a YooHwan a guardar las cosas que habían comprado.
- YooHwannie, ¿te puedo besar?
- ¡Qué! – Exclamó tomado totalmente por
sorpresa. Cierto que este neko lo ha estado acosando
siguiéndole para todas partes, pero nunca le había insinuado siquiera aquello.
- Hace mucho que muero de ganas por
hacerlo.
- ¿Qué acaso te parece de lo más normal
hacer esa clase de preguntas? No es como si me estuvieras preguntando la hora,
¿sabes? Y apenas si te conozco, y no soy gay.
- Puedes cambiar de opinión si te beso… -
El neko dijo con soltura, y tal confianza que hasta el menor Park se planteó la
posibilidad.
YooHwan lo encaró casi como si le estuviera
retando a conseguir que cambie de orientación sexual con un solo beso. JunHo
sonrió, una sonrisa tan cristalina y confiada que el menor Park sintió un
cosquilleo en la boca del estómago amenazándole la cordura. El gemelo le sujetó
despacio por la cintura, ambas manos en los costados presionando apenas lo
suficiente para empujarle contra la encimera sin apartarle la mirada,
acercándose lentamente a su rostro, notando cómo se le tiñen las mejillas de
rubor. Cuando finalmente sus labios se encontraron, YooHwan sintió que todo su
mundo le colapsaba debajo de los pies y miles de mariposas se desataban en su
estómago.
¡Le ha fascinado el solo roce!
Y cuando JunHo comenzó a besarle, realmente
besarle. YooHwan sintió estremecimientos por todo su cuerpo, sobre todo cuando
la lengua del gemelo se coló al interior de su boca e hizo todos esos
movimientos que le dejaron medio mareado y bobo, haciéndole flaquear hasta las
piernas.
- Meow~ ¿y ahora qué piensas, YooHwannie? –
El neko ronroneó sonriente.
- Tal vez ya era gay, no ha sido por tu
beso… - Balbuceó más que avergonzado, admirando medio embobado las orejas y la
cola del neko.
--//--
Si Yunho ya encontraba que Jaejoong era
demasiado sexy, siendo un neko en celo se le multiplicaba magníficamente la
sensualidad. Sus ronroneos y su soltura para andar por la casa completamente
desnudo cuando no estaba en el trabajo le podrían enloquecer.
- JaeBoo… - Jadeó el moreno cuando vio a su
novio entrar y comenzar a sacarse la ropa sin más, dejando al descubierto sus
rasgos gatunos… - Ni siquiera terminas de cerrar la puerta y ya te vas
desnudando, eso es provocarme de mala manera.
- Según veo no es gran problema para ti,
Yunho… - El pelioscuro le guiñó un ojo y al pasar a su lado dejó que su cola se
enredara en el muslo del moreno, haciendo movimientos sugestivos que elevaron
la temperatura de su novio… - Meow~ te encanta que esté en celo porque sabes
que soy el primero en querer hacer el amor… - Se le acercó besándole despacio,
dejando un rastro de saliva desde sus labios hasta su mentón y más allá en el
cuello, mientras sus ágiles dedos se van deshaciendo de los botones de su
camiseta para tener acceso a su pecho… - Fuck
me Yunho, meow~
¡A la mierda! Su novio neko quiere sexo,
sexo le dará. Duro y salvaje.
--//--
- YooHwannie~ ¿te has puesto duro? – El neko
gemelo dejó caer su mano en la entrepierna del menor Park.
- ¡Qué estás tocando! – El menor se
sobresaltó visiblemente avergonzado de su estado. ¡Es que este condenado neko
besa tan bien!
- Es normal, no te avergüences… - El gemelo
le sonrió lindamente… - Yo también me he puesto a tono, mira… - Dijo y llevó la
mano de su novio (que sí, desde el beso hace un par de días lo había tomado
como su novio formal) hacia su propia entrepierna, donde el menor sintió el
bulto bajo los pantalones haciéndole sonrojar todavía más… - Vamos a tener
relaciones, ¿sí YooHwannie?
- ¡Por qué dices ese tipo de cosas!
Continuará……
Estamos en recta final! ;D
Nos llenaremos de nekitos~







