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miércoles, 1 de mayo de 2013

Capítulo 16 UNEXPECTED DESTINY



CAPÍTULO 16. MÁS QUE HORMONAS

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Residencia Park-Kim

Yoochun presionó inconscientemente las teclas con fuerza cuando escuchó a su hija decir aquello último. Claro que algo le había dicho Junsu acerca de Yoon Hyun sufriendo su primer mal de amores, pero para nada mencionó que fuera de un profesor. La sola idea le provocó náuseas. Sería incapaz de ver a su princesa con un hombre hecho y derecho. Podría tolerar que se enamorase de alguien de su edad, tal vez un par de años mayor, pero de un hombre en toda la extensión de la palabra, ¡jamás!

- Appa…

- Yoon Hyun ah, tienes 15 años, a tu edad no creo que puedas concebir realmente el amor. Este… profesor tuyo, tal vez lo admiras…

- Crees que es una niñada de mi parte, ¿verdad appa? Piensas que puede ser un capricho o que no tengo idea de lo que siento. Y tal vez tengas razón, appa; tal vez sea cierto porque soy una adolescente inmadura que apenas conoce la vida, o intenta conocerla. Pero sé lo que siento, appa. Sé que las mariposas que aletean en mi estómago aparecen solo cuando lo veo, sé que mi corazón va a mil por hora cuando lo escucho dar la clase, que se me sonrojan las mejillas cuando sonríe y explica detenidamente a cualquiera de mis compañeros, sé que me sudan las manos y me pongo torpe cuando se acerca a mi mesa en el laboratorio de biología. Sé que a sus ojos soy incluso solo una niña, appa. Pero él me gusta mucho, tanto que me duele el corazón con tal fuerza que no puedo evitar sentir ganas de llorar.

- Princesa… - el pelinegro suspiró atrayendo a su hija entre sus brazos, besándole el pelo y acariciando su espalda con cariño. La menor sollozó aferrándose con fuerza a la camiseta de su padre.

- Quiero olvidar lo que siento, appa. ¡Pero no puedo! ¡Quiero que termine este primer amor! ¡Que se exprima de mi corazón hasta la última gota! ¡Quiero que deje de doler!

- Pasará, cariño. Un día descubrirás que ese dolor no está más ahí… - consolaba el pelinegro, sintiendo por primera vez la necesidad de que un chico, un adolescente insulso aparezca en la vida de una de sus hijas haciéndose de aquel espacio en el corazón destinado al amor.

*****
Residencia Mokomichi-Shim

Dong Joon había ido a casa de su novio para recogerle, esa tarde irían a un evento deportivo al que ninguno de sus hermanos y hermanas les habían querido acompañar. Las Park dijeron algo sobre hacer cosas de chicas, el gemelo intuyó que Sun Hi estaba nuevamente arrastrando a Yoon Hyun en alguna de sus locuras junto a Hyeran, y por tanto SeungMi. Kwang Min saldría con Junjoong, cuya relación a veces le parecía al gemelo Park que iba mucho mejor que la suya con Young Min. Si tan solo su novio fuese menos arisco y más expresivo. ¡No pide demasiado! Para el caso, le sigue gustando, tanto que incluso cada día parece que lo quiere más. Y Min Woo rechazó la invitación para no hacer mal tercio.

- Oh, lo siento. Tu umma me dio permiso de pasar, pero no dijo que estuvieras ocupado… - El gemelo Park carraspeó abochornado y se volteó para no mirar a su novio. Young Min acababa de salir de la ducha y solamente llevaba una toalla alrededor de la cintura, su pelo pegado a la frente y cuello goteaba, y esas benditas gotas resbalando por su piel le provocaron un sofocante calor que se le agolpó de momento en la cara, pero está seguro que como siguiera mirando, se iría a otra zona más al sur.

- No suelo informarle a mi madre de cada cosa que hago. Me he duchado porque estaba haciendo algo que me hizo ensuciarme… - Young Min evitó a toda costa mirar a su novio, aunque de todas maneras el gemelo Park parecía muy entretenido en mirar la pared.

El gemelo Mokomichi sonrió sintiéndose de pronto demasiado importante. Y en cierta forma también se sintió mejor al descubrir que su novio se avergonzaba con esos pequeños detalles. Luego se mordió el labio inferior e intentó no pensar en el verdadero motivo por el que se había internado a la ducha hace unos minutos. El calor de su cuerpo y la necesidad de aliviar la sofocante presión de su hombría lo había llevado a recurrir a su mano, a esa acción natural de los adolescentes por aliviar la curiosidad sexual. Masturbarse. Dentro de todo lo que avergonzaba de sobremanera era haberlo hecho con pensamientos obscenos en su cabeza acerca de Dong Joon besándole, acariciándole, desnudándole. Tan cerca, tan caliente, tan placentero.

- Esto… Young Min ah…

- ¿Qué? – el gemelo Mokomichi espabiló sus pensamientos cuando la voz de su novio atravesó el nebuloso velo que se había levantado entre la realidad y sus fantasías.

- Estaba pensando…

- Una gran noticia…

- No arruines el momento con tus comentarios sarcásticos… - el gemelo Park se mordió el labio inferior, miró de soslayo a su novio, justo el momento en que se quitaba la toalla de la cintura para colocarse unos bóxers rojos. Dong Joon tragó hondo y volvió rápidamente la mirada, con el corazón repentinamente atorado en la garganta palpitando como potro desbocado, la cara roja y el calor viajando, como había presentido antes, hacia el sur.

- Habla pues, no te quedes devorando tú solo tus pensamientos que todavía no soy telépata como para adivinarlos… - increpó al tiempo que se ponía los pantalones deportivos cortos y la casaca ligera.

- Pues… - carraspeó agitado. Decir aquello no debería de costarle tanto trabajo, pero claro, esa capacidad de avergonzarse heredada de su umma tenía que irle siempre en contra en los momentos más inadecuados.

- Dong Joon… - el gemelo Mokomichi le llamó con tono de advertencia. Sí, la advertencia de que no tenía tanta paciencia como para esperarle a que se decidiera en decir lo que se supone ya tendría planeado de hecho.

- Quiero hacerlo contigo…

- ¿Eh?

- Eso.

- Oh.

La escena se desarrolló de una forma peculiarmente cómica. La proposición llegó cuando Young Min se colocaba el calzado, pillándole totalmente por sorpresa solo había quedado espacio para los monosílabos. Y ahora estaban ahí, mirándose de soslayo con nerviosismo y calor. Young Min sentado en el borde de su cama; Dong Joon en la puerta de entrada, con las manos en los bolsillos y una gota de sudor corriéndole por la mandíbula.

¿Cómo había dicho Young Min antes que eran ellos? Oh sí, una pareja anormal. 
Definitivamente tendrían que serlo ya que están ahí, a sus 17 años acercándose peligrosamente a la línea que les separaría de una pareja virgen a una iniciando una vida para la que probablemente no están listos.

- Vamos a llegar tarde…

- Sí.

Pero ninguno se movió realmente fuera de la habitación. Young Min se había levantado pero nada más, ni un solo paso dieron sus pies. Dong Joon podría decir que le espera porque ya está de todos modos en la entrada. Les hormiguean los dedos y les tiembla el corazón.

- ¿Por qué? – el gemelo Mokomichi cuestionó así de simple y llanamente. Sabe que su novio entiende de todas formas lo que quiere.

- Te quiero.

- No es una razón suficiente, Dong Joon. Pienso que es por todo lo agitado que han estado los días desde que nuestros padres aceptaron el contrato para grabar el drama de esa historia de vampiros y licántropos. El contenido sexual implícito nos tiene a todos con la curiosidad a flor de piel, hasta mis padres se han dado su escapada a algún hotel hace unas noches, sabemos que necesitaron su momento privado para hacer lo suyo a rienda suelta sin preocuparse por si les vamos a ver o a escuchar si se quedan en casa.

- Mi padre no tiene tanta consideración, creo que me traumé antenoche cuando escuché a mi umma… - el gemelo Park sintió un escalofrío acabar en su nuca. Hubiera sido mejor para él no acordarse de eso en específico. Pero luego la vergüenza de su umma a la mañana siguiente, la mirada titubeante y el tartamudeo constante al verlo a él o a sus hermanas, el caminar incómodo y el hecho de que appa duerme en la habitación para invitados desde entonces… - Appa es muy apasionado con umma… - murmuró para sí, casi ajeno a la mirada de su novio.

- No creo que debamos liarnos sexualmente aún, Dong Joon… - el gemelo Mokomichi le dijo seriamente, mirándole a esos penetrantes ojos que parecieran titubear con algo parecido a la decepción ante sus palabras… - Somos muy jóvenes, no quiero que nos arrepintamos después.

Dong Joon asintió incapaz de encontrar la voz en su garganta. De alguna forma esto se había sentido como un rechazo. No quería pensar en cosas como no resultar lo suficientemente atractivo para su novio, o no estimularle como para provocarle deseo sexual. No quería… pero terminó pensando en ello.

Así, en medio de un silencio más bien incómodo, ambos adolescentes salieron de la habitación de Young Min, caminaron por el corredor hasta la estancia, donde ChangMin les despidió con un simple hasta luego.

La que debió ser una divertida tarde, resultó una silenciosa cita con sabor amargo. Claramente la negativa de Young Min había dolido a Dong Joon. Aunque supiera que sus argumentos tuvieran razón, no evitaba sentirse incómodo. Él ha fantaseado con hacer el amor con Young Min desde antes siquiera de que comenzaran a salir.

- ¿Estás enojado? – el gemelo Mokomichi le preguntó suavemente (sí, sin nada de gruñidos ni malas maneras. En realidad que sentía un resquicio de culpa).

- No… - Dong Joon respondió sinceramente. Porque no está enojado, solo dolido. Y tampoco es que le culpe, al contrario, lo entiende y le da la razón. Pero ahí está, que la mente y el corazón no siempre van de acuerdo.

- No dije que no quisiera hacerlo. Solo pienso que será mejor si esperamos un poco más.

- Lo sé.

Young Min se mordió el labio inferior, la voz de Dong Joon sonaba demasiado seca y distante. Le miró de soslayo comprobando que la mirada de su novio estaba en las canchas del estadio, ignorándole deliberadamente. Tuvo la intención de sujetarle la mano, pero casi como si Dong Joon lo hubiese visto venir, el gemelo Park retiró su mano apoyándola en su muslo.

- ¿Te arrepientes, Dong Joon?

- De qué.

- De estar conmigo… - Young Min se sorprendió cuando la mirada de su novio cayó inmediatamente sobre su rostro. La incredulidad tan nítidamente pintada en su expresión…

- ¿Se te fundieron las neuronas?  Y mira que tienes millones.

- Idiota.

- Tú lo serás, por hacerme esa pregunta tan estúpida. Una pequeña diferencia de opinión y crees que ya voy a estar reculando. Lo que siento por ti no es una estúpida calentura hormonal, grábate eso en la cabeza, Young Min.

- No me gusta que te comportes como lo estás haciendo, es como si no fueras tú.

- Oh pues discúlpame por tener mis momentos de introspección… - frunciendo el ceño, el gemelo Park giró el cuerpo para encararle mejor. Todo y que la gente alrededor comenzaba a mostrarse curiosa por la conversación de ellos… - ¿Qué están mirando? – espetó a los ajenos a su vida privada.

- Estás enojado… - Young Min dijo inconscientemente. Sí, porque él solo habría querido pensar aquello, pero por alguna razón su boca había decidido traicionarle.

- Ahora sí que lo estoy. No me tomé a mal tu rechazo porque tienes razón, pero me molesta que parezca que piensas que estoy contigo solo porque quiero tu cuerpo y no a tu corazón.

- ¡No dije nunca nada parecido!

- ¡Pues haces que parezca si concluyes que me arrepiento de ser tu novio solo porque no vamos a tener sexo pronto!

La elevada discusión de los adolescentes tuvo la atención de todas las personas alrededor. Los cuchicheos, las sonrisas ladinas y hasta los malintencionados comentarios no muy discretos llegaron de inmediato.

- Mierda… - gruñeron al mismo tiempo, bajando del graderío y saliendo del estadio visiblemente azorados.

- ¡Perfecto! ¡Ahora toda esa gente sabe que quieres tener sexo conmigo!

- ¡No es momento de que me vengas con esos reclamos! ¡Me importa una mierda lo que la gente piense!

- ¡No me grites!

- ¡Es lo mismo que haces!

- ¡Pero soy yo!

A Dong Joon le dio un tic nervioso en el ojo. Young Min se sonrojó al darse cuenta de la tontería que acababa de decir.

- Me voy a casa.

- Cobarde.

Dong Joon le encaró al instante, su orgullo había sido herido demasiadas veces ese día como para tolerarle así como así todos sus desplantes.

- No soy un cobarde, pero me siento tan rabioso e impulsivo que me siento lo suficientemente valiente como para secuestrarte en un hotel y tomarte como he estado fantaseando, Young Min… - el gemelo Park susurró con voz ronca. Una voz que su novio jamás le había escuchado. Una voz que le erizó el vello de la nuca y aceleró su pulso.

- Como si fuera a dejarme hacer lo que quisieras… - el gemelo Mokomichi el sostuvo la mirada y trató de mantener su expresión de chico rudo. Pero sus mejillas tibias le traicionaron del mismo modo que lo hizo antes su boca. ¡Maldito cuerpo que no le estaba cooperando!

- Podrás decir que no quieres que hagamos nada aún, pero me doy cuenta de que tu cuerpo dominado por las hormonas no opina lo mismo… - Dong Joon sonrió con galantería. Una maldita sonrisa demasiado sexy que desbocó el corazón de Young Min.

- Todavía sería como si estuvieras abusando de mí… - el gemelo Mokomichi tragó hondo cuando sintió los labios de su novio rozando descaradamente su mentón, su cuello y la clavícula.

- Lo sé… - el gemelo Park lamió la piel trazando los huesos de la clavícula.

- Mghh… - Young Min se sorprendió de escuchar su propio jadeo.

- Será mejor que me vaya ahora mismo… - Dong Joon dio un paso atrás sorprendido de su actuar.

Se miraron a los ojos unos segundos y luego el gemelo Park simplemente corrió alejándose de su novio. O definitivamente insistiría hasta conseguir lo que deseaba, o dañar su relación con alguna discusión innecesaria. Young Min se quedó en su sitio unos instantes más, necesitaba tranquilizarse y espabilar el calor de su cuerpo.

- Idiota. Como vuelvas a proponerlo no sé si tendré la voluntad para negarme.

*****
Tiempo después.
En algún restaurante de la ciudad.

La familia había salido a comer fuera esa tarde, ChangMin no había tenido ganas de cocinar, y Hayami andaba falto de tiempo. Además, venía bien salir de vez en cuando así.

- ¿Recuerdas cuando regresamos a casa de Jaejoong y Yunho el día de la fiesta por el aniversario de SCANDAL? – Hayami cuestionó a uno de sus gemelos.

- Sí appa…

- ¿Por qué abrazaste a Yunho y no a mí? Soy tu padre.

- Yunho hyung estaba primero.

Hayami enarcó una ceja, incrédulo a la respuesta de su hijo. Kwang Min formó un gracioso puchero, esos que hacía cuando suplicaba silenciosamente no le obligaran a hacer o decir algo.

- Te aferraste a él con demasiada confianza.

- ¿Appa, estás celoso? – Kwang Min cuestionó con aire inocente.

- Ni que te fuera a cambiar por Yunho, eres mucho menos sobreprotector que él… - ChangMin sonrió con aire burlesco. Era raro, muy raro ver a su esposo frunciendo el ceño por pequeños detalles como aquél.

- Así es appa, no te cambiaría por ningún otro appa del mundo porque tú eres el mejor… - Kwang Min sonrió ampliamente, con ojitos inocentes y toda un aura tierna e inocente que ablandó el corazón de su padre.

- La próxima vez que decidan ver a Momo-chan y lloren desconsoladamente, vengan a mí para consolarles.

- ¿También yo? – Min Woo se señaló, recordando que él había abrazado a su umma.

- Por supuesto, por qué no. Últimamente todos ustedes solo le hacen caso a umma.

- Hayami baka, ahora también estás celoso de mí… - el morocho enarcó una ceja con aire incrédulo.

- Bueno, nuestro Min Woo ya tiene seis meses de embarazo y todo lo que recuerdo es a ustedes juntos para todos lados. Soy parte de la familia también, ¿saben? Ni siquiera me invitaron a la ecografía…

- ¡Oh appa, lo siento mucho! – Min Woo se sonrojó apenado al caer en cuenta de aquello.

- Por eso espero que ninguno de los tres se olvide de que sigo aquí, no soy solo el appa que trabaja todos los días y se asegura de mimar a umma aunque no le guste que sea cariñoso.

- Hayami… - el morocho vio por primera vez a su esposo con aire cansado. Sus hijos rodearon rápidamente la mesa para llegar y atraparle en un hermoso abrazo de oso que le hizo sonreír conmovido.

Tendría que haber prestado más atención, pero se había enfocado nuevamente en una sola cosa. En Min Woo y su embarazo. Pese a que su hijo tiene a Masaki, él había derrochado todas sus atenciones en él. Y había dejado a su esposo en segundo plano –lo admite con su buena dosis de vergüenza y culpa–, olvidando incluso lo atareado que ha sido el tiempo para él, entre las grabaciones del drama que habían comenzado con algunas pruebas de vestuario y maquillaje, y el hecho de que Hayami no ha querido descuidar el negocio familiar, ChangMin se supo tan confiado en él que dejó todas las responsabilidades económicas sobre sus hombros.

- Olvidé que mi baka jamás descuida a su familia por más ocupado que pueda estar… - pensó y cuando sus hijos finalmente soltaron a appa, él se acercó dándole un corto beso en los labios… - Lo siento, cariño. Por olvidarme de que no eres un súper héroe, sino el hombre mortal más maravilloso del mundo entero. Te compensaré por todo lo que no he hecho por ti este tiempo… - la promesa del morocho fue incentivo suficiente para que Hayami se relajara y sonriera como él sabe, con esa arrogancia tan suya que hizo bufar a ChangMin y vociferar que claro que no haría nada de nada.

Hayami le jaló y ahí delante de sus hijos le besó con todo el amor y la pasión que ChangMin siempre conseguiría despertar en él. Los chicos sonrieron ligeramente avergonzados por la efusiva muestra de amor entre sus padres, pero los tres desearon el día de mañana poder tener esa clase de amor en su vida, que los sentimientos actuales florecieran y maduraran así de perfecto.

*****

Cuando Yoochun supo que sus hijas habían ido a visitar a su umma al trabajo de media semana de su esposo, sospechó que se encontraría con una escena así. Sus hijas e hijo bailando al sensual ritmo de Junsu.

- Joder… - gruñó entre dientes, viendo a su esposo darle algunos consejos a sus hijas para que el movimiento de caderas resultara más fluido… - ¡Yah! ¿Qué haces dándoles armas de seducción a tus hijas?

- Y a nuestro hijo también… - el castaño le guiñó el ojo antes de soltar una de sus escandalosas carcajadas.

- No le encuentro la gracia… - dijo el pelinegro cruzándose de brazos con cara de pocos amigos.

- Pero Chunnie~ - su esposo alzó las manos angelicalmente haciendo uso de sus inmortales pucheros.

- Nada de peros… - gruñó.

- Appa, no seas injusto con nosotras, a diferencia de umma y de ti, no es suficiente con nuestra linda cara para sobresalir, y el baile de fin de curso está a la vuelta de la esquina… - protestó Sun Hi poniendo sus caritas más tiernas en su primer intento por convencer al pelinegro de dejar que umma les siga enseñando a moverse así como él.

- ¿Ves, Chunnie? Tus hijas quieren aprender, y yo soy buen umma *u*

- Ellas, pero yo no, umma…

- ¡Oh por favor! Si te encanta pavonearte por ahí haciendo esas piruetas de gimnasia que se te dan tan bien… - la gemela exclamó resoplando el mechón que cayó sobre su frente.

- No me pavoneo… - el gemelo se defendió. O intentó, porque en realidad sí que las hace solo para llamar la atención.

- Sí lo haces… - su gemela lo fulminó con la mirada… - Appa, anda sí, no seas celosito~

- Pues… princesa, no necesitan bailar como umma, ustedes ya sobresalen por el simple hecho de que son hermosas.

- No somos las únicas chicas bonitas en el Instituto, appa... – Sun Hi comentó.

- Pero sí las más… - Yoochun insistió. Orgulloso padre de sus princesas, pero no menos celoso, venga que es inherente a su condición.

- No creas appa, para empezar está Hyeran. Tengo que reconocer que le heredó esa belleza sobrenatural que tiene tío Jaejoong, con un poco de esfuerzo ella consigue verse demasiado bonita, hasta me da envidia.

- Tú también eres sobrenaturalmente bella, Sun Hi; lo heredaste de tu umma… - Yoochun vio a su esposo con cara de bobo, por lo que Junsu se sonrojó.

- Yoochun ah, tus hijas quieren aprender, no importan sus motivos, sino que quieren hacerlo. Y a mí me gusta mucho pasar este tiempo con ellas.

- Vale… - el pelinegro se rindió.

- ¡Gracias appa! – Sun Hi se lanzó a brazos de su padre llenándole las mejillas de besos.

- Princesa, deberías mimarme así no solo cuando accedo a tus caprichos… - el pelinegro le riñó falsamente, sonriendo contento de ver a su hija radiante.

- Yo te mimo appa~… - la gemela volvió a colocar música de ritmos pegajosos… - Ahora, únete appa…

- Oh, no soy tan bueno en eso como umma. Mejor me quedo aquí a observar nada más… - el pelinegro intentó colarse al fondo del salón para sentarse en la duela.

Pero sus hijas no se lo permitieron, y terminó tratando de recordar cómo es que se movía el esqueleto en aquella clase de canciones que nunca fueron realmente su fuerte. Junsu reía contento, y Dong Joon terminó grabando con su móvil una memorable escena familiar.

…………………………
Residencia Park-Kim

Esa noche, antes de acostarse a dormir Yoochun decidió hacer algo respecto a su hija Yoon Hyun, pues a dos meses de la última charla que tuvieron, su pequeña princesa seguía teniendo días en los que la veía más bien desanimada, y sabe que tiene que ver con ese profesor que al parecer sigue en su corazón.

- Chun, qué haces mirando la lista de estudiantes del Instituto.

- Le busco novio a nuestra Yoon Hyun.

El castaño sintió como si una fuerza superior le noqueara. Aquella frase en labios de su esposo era simplemente inverosímil.

- Y… por qué haces eso, Chun.

- ¿No es obvio, baby? – su esposo negó… - Quiero que nuestra princesa sea feliz, le haré conocer casualmente al chico ideal para ella.

- ¿Por eso estás viendo sus perfiles?

- Así es. Busco un chico que sea atractivo e inteligente, de personalidad más bien tranquila, que le guste la biología o alguna ciencia afín, y también el piano y el baile. Algunas características de ese profesor que le gusta a nuestra princesa, y algunos de sus gustos también.

Junsu lo pensó dos veces antes de emitir comentario alguno. Quiso decirle a Yoochun que el amor no es algo que pudiese provocar deliberadamente. Pero también pensó en que Yoochun estaba haciendo un esfuerzo enorme por evitar su instinto celoso hacia su hija como para ser él mismo quien le busque novio. Sonrió y se sentó en las piernas del pelinegro dándole un dulce beso, sintiéndose de alguna manera orgulloso de su esposo.

- ¿Qué tal él? – el castaño señaló la fotografía de un muchacho de 16 que hizo fruncir el ceño a su esposo, pero casi al segundo lo relajó y comenzó a mirar detenidamente su perfil. 

*****

La reunión con los padres de JunHo y YooHwan estaba ahí. Y era todo un éxito, la noticia de su compromiso fue recibida con algarabía por parte de los mayores.

- ¡Oh mi dios! ¡Hace tanto que no se planean bodas en esta casa! – La Sra. Kim exclamó emocionada.

- Será hermoso verlos caminar al altar… - La Sra. Park comentó con lágrimas en los ojos. La felicidad volvía con creces a su familia.

Y no es que no fuese feliz antes, pero desde que Yoochun se casó con Junsu e hicieron su linda familia, la Sra. Park había estado preocupada por el futuro de su hijo menor. Verle ahora feliz con JunHo le hacía sentir tranquila también.

- Al final ha quedado todo en familia, literalmente… - Comentó el Sr. Kim con una sonrisa.

Sonrisa que se contagió a todos los presentes. Junho y YooHwan se miraron y compartieron en aquel silencioso contacto, un mutuo agradecimiento por llevar felicidad a sus progenitores.

La misma felicidad que se brindan por el solo hecho de amarse.

*****
Residencia Jung-Kim

Jaejoong se sorprendió al ver a su amigo Hyun Joong en la puerta de su casa.

- ¿Está mi hijo aquí?

- Oh, Hyun Joong ah, cuánto tiempo sin vernos. No, Junjoong debe estar en casa de ChangMin, su novio es Kwang Min, no ninguna de mis hijas, aunque tampoco hubiera sido malo que se enamorara de alguna de mis princesas. Bueno, SeungMi aún es muy chica.

- Es tan gay como su padre… - el comentario del hombre sonó casi hosco, por lo que el pelioscuro calló, prestando atención al estado de su amigo.

- ¿Estás bebido?

- Creo que sí, ya que estoy aquí. En tu casa, Jaejoong.

- Vuelve a tu casa, Hyun Joong. Toma un poco de café y descansa, te sentirás mejor.

- ¿Por qué, Jaejoong? ¿Por qué elegiste a Yunho?

*****

Yunho estaba haciendo su mejor esfuerzo por ser un padre comprensivo y menos celoso con el novio de su princesa. Pero eso no significa que se tome a la ligera las escenas como aquella, presenciada sin querer –en mal momento se le ocurrió pasar por el centro comercial a comprar una botella de vino para compartir con Jaejoong, saliendo del trabajo– cuando por azares del destino vio a su hija besándose con su novio en las afueras de la plaza.

- Hyeran… - la voz del moreno sobresaltó a ambos adolescentes, obligándoles a separarse inmediatamente.

- ¡Appa!

- Sr. Jung… - Moon Jung le saludó con una respetuosa venia, pero por la mirada del hombre, supuso que mentalmente seguro le estaba matando lenta y dolorosamente…

- Appa, solo estábamos besándonos. Es normal ya que somos novios, con tu consentimiento… - comenzó a decir la adolescente, temiendo la reacción de su padre.

- Más que un beso parecía que te estaba haciendo una revisión bucal exhaustiva…

- Sr. Jung, por favor no…

- ¡Shh! Nos vamos a casa, Hyeran…

- Pero appa…

- ¡Ahora!

- No iré…

- ¿Qué dijiste?

- Hyeran, ve con tu padre.

- No… Appa, te amo, te admiro y te respeto. Pero tienes que aprender a dejarme ser libre, no soy una niña, y sé que tampoco una adulta, pero no estaba haciendo nada malo y lo sabes.

Yunho vio en los ojos de su hija la inquebrantable determinación de Hyeran y finalmente, cedió. Además, el chico se había ganado un punto a favor cuando pidió a la adolescente que fuera con él, comprendió que quiso evitar una discusión entre padre e hija.

- No llegues tarde… - dio media vuelta y se marchó. Pero llegar a casa podría resultar…



Continuará……






OMG ya el capi 16, estamos más y más cerca del final *-* y no he escrito lemon xDD sigo sintiendo que es un gran logro para mí. En fin, no al caso.

Me disculpo de antemano por las faltas de ortografía y redacción que encuentran, la mala costumbre de no revisar irá siempre en mi contra ;D pero espero que no sean ni demasiado evidentes ni horrorosas xD

Y ahm… no sé, me encuentro cada día incapaz de decir nada. Me gusta cómo ha ido avanzando la historia, copia o no de kasa llena mezcla con Scandal xD tiene su propia esencia y es lo que importa.

Por lo demás, saben que siempre aprecio sus comentarios. Me encantaría recibir muchos más pero bueno, he de conformarme con los que se sirven en bien dejar.

Ya Ne!