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domingo, 5 de mayo de 2013

Epílogo UNEXPECTED DESTINY


EPÍLOGO

*****//*****//*****


*****

El reencuentro entre Min Woo, Minori y Masaki había sido una de las escenas más hermosas que la familia recordaría siempre. El abrazo en la sala de espera, las lágrimas de felicidad, las sonrisas infantiles de la pequeña y sus bracitos aferrándose al cuello de su Appa. El primer beso después de larga espera, de más de un año limitándose a las videollamadas, a los presentes entregados impersonalmente en las fechas importantes; el día que se conocieron, el primer beso, el cumpleaños de ellos, el primero de Minori. Tantos recuerdos alejados que ahora podrían construir juntos, sin tner que separarse nunca más.

Porque Masaki ha cumplido la promesa con su hermano, le ha traído de vuelta del coma, le ha hecho posible la paternidad, aunque ahora haya dejado a su sobrino recién nacido en Japón, agradece la comprensión de su hermano y sus padres por dejarle volver a Seúl.

- Te eché tanto de menos… - Min Woo, con 18 años ya y su reciente ingreso a la Universidad, volvió a besar a su novio, sintiendo en sus labios la humedad de las lágrimas de felicidad derramadas.

- Umma… appa… - La pequeña Minori les tocaba el rostro con sus manitas, queriendo quitar de sus mejillas esas lágrimas saladas que no podía comprender.

- Tranquila cariño, tus papis lloran de felicidad, porque estaremos juntos todos. De ahora en adelante y para siempre… - Okada besó las manitas de su hija, luego las mejillas de su novio y finalmente sus labios otra vez… - Te Amo Min Woo ah. Te Amo tanto que cada día fue una prueba para mí…

- Lo fue para mí también, Masaki-kun… - afloró entonces una sonrisa en los rostros de los jóvenes, mientras a la distancia la familia Mokomichi-Shim espera pacientemente por ellos.

- Deberías estudiar fotografía, últimamente la pasas haciendo fotos de todo… - Young Min señaló con un ligero gruñido. Bueno, no es como si el tiempo fuera a cambiar su carácter.

- Lo estoy pensando seriamente… - Kwang Min sonrió, tomando otra fotografía de la escena que se desarrolla ante ellos a unos cuantos metros de allí; mientras Hayami se encarga de tomar video y ChangMin de esperar, con un hambre atroz haciendo gruñir sus tripas.

- Te dije que comieras antes de salir de casa… - Hayami le dijo por lo bajo a su esposo, con esa sonrisa ladeada de diversión que hizo bufar al morocho…

- No quisiste prepararme lo que quería… - rezongó con una trompetilla en sus labios. Esos pucheros le salían más a menudo desde que nació Minori, en cierta forma parecía que la llegada de su nieta le había ablandado algunos rasgos de su personalidad.

- Cocinaba para ti o enseñaba a Min Woo a hacerlo para Minori, cariño~

- Solo por eso te perdoné la vida… - bufó el morocho.

- Te compensaré para la cena, ¿te parece?

- Quiero el desayuno en la cama mañana…

- Mimado~

- ¡Jamás!

Los gemelos Mokomichi rieron por lo bajo, sus padres no cambiarían, y eso en realidad les agradaba. El ejemplo que han recibido es ese, amarse tal cual se es, aprendiendo a sobrellevar las diferencias que, irónicamente, los complementan.

- Hayami-san, ChangMin-san, Kwang Min ah, Young Min ah. Me da mucho gusto volver a verles… - Okada los saludó, dándole a cada uno un emotivo abrazo.

- Bievenido a casa, Masaki ah… - ChangMin sonrió. Y su sonrisa valió entonces tanto como la alegría de Min Woo.

La risa cantarina de Minori resonó entonces, al parecer la hacía muy feliz estar con todos ahí. Verles juntos, poder abrazarlos y besarlos.

*****

Wooyoung y NichKhun estaban felices también, con su estrenada paternidad y el pequeño varoncito que había llegado a alegrar sus días; no importaban en absoluto las noches sin descanso, las ojeras en la cara o el pelo enmarañado para el que no había tiempo de peinar por las mañanas cuando tienen que correr para preparar el biberón o ir a comprar pañales.

Ciertamente que hacerse cargo de su bebé de seis meses de edad, era una prueba a todo ese deseo que expresaron de ser padres, y la estaban solventando con creces.

- Despertó…

- Qué hora es…

- Las once…

El escaso intercambio de palabras entre Wooyoung y NichKhun pudo resultar la más curiosa de todas, pero la verdad es que hasta el momento se ha sucedido a diario. Incluso en días de descanso como aquél, en que pasaban la mayor parte del día con el pijama puesto y cara adormilada, rascándose perezosamente el vientre sentados en el sofá mirando programas de cualquier otro tema que nada tuviese que ver con mamilas, pañales ni cómo evitar las rozaduras.

- Tendrá hambre…

- Hizo del baño…

NichKhun sonrió, su esposo solía tener la razón. Pese a lo que pudiera pensarse, el hecho de que Wooyoung lo hubiera llevado nueve meses en su vientre, le tenía vinculado a su pequeño Hye Khalan como él no podría estarlo por más que se esforzaba. De cualquier manera, no es que envidiara la posición de su esposo, ama ese vínculo, ama ver a Wooyoung sentado en el sofá de la habitación de su hijo, con él en su regazo dándole la mamila, cantándole una nana y sonriendo, cansado pero sobre todo feliz.

Ser padres había sido un largo camino, de batallas perdidas. Y la recompensa más hermosa de todas: Hye Khalan. Como le habían bautizado equilibrando ambas culturas en el armonioso nombre.

*****

Junho y Chansung estaban mucho mejor ahora, después del terrible bache por el que habían pasado hace algunos meses, el amor estaba nuevamente ahí en su máximo esplendor. Maduro y romántico. Chansung ha conseguido redimir muchos de sus errores, le ha demostrado con acciones que ha superado los absurdos miedos de su inmadurez, los que –a pesar de sus casi 40 años– lo habían perseguido llevándole a cometer los más vergonzosos tropezones en su relación.

- ¿Qué pensarías si te dijera que quiero tener familia?

- Sé que es algo que has querido desde hace mucho, Junho ah. Y creeme, estoy listo para la paternidad si tú lo quieres… - el menor de los dos abrazó a su esposo, besándole la sien y luego una mejilla, meciéndole con cariño mientras el más bajo toma algunas verduras que deposita en el carrito de las compras.

- Quiero hacerme las pruebas. Ya sabes, para ver si tengo el gen para procrear biológicamente… - murmuró sintiéndose de la nada avergonzado.

- Sacaremos cita. Junho ah, quiero hacerte feliz, tan feliz como tú quieras. Daré de mí lo mejor.

Aquella promesa le fue suficiente a Junho, y una que Chansung se ocuparía de cumplir hasta el último de sus días.

…………………………………

Un mes después, tras varios intentos –llenos de pasión y esas mordidas que a Chansung le fascinaba dar en el cuerpo desnudo de Junho– de embarazarse, Junho comenzó a tener síntomas que indicaban el probable estado. La prueba de embarazo se la efectuó dos semanas después de haber iniciado con los síntomas. Positivo.

- ¡Seremos papás, Chansung!

- ¡Lo seremos, amor! ¡Lo seremos!

La alegría contagiada de ambos hombres inundó la estancia de su nuevo hogar. Una casa comprada en los suburbios de la ciudad, alejada del bullicio, de todo aquello en lo que ninguno quería pensar cuando salían de sus trabajos.

Tras sonreírse llenos de esta felicidad, unieron sus labios con dulzura, acariciándose mutuamente las mejillas.

- Te amo, Junho ah. Te Amo, por encima de todo. Y ahora, no solo te amo a ti, sino también a éste bebé que crece dentro de ti… - el más alto posó una de sus manos sobre la tripa de su esposo, acariciándole con devoto cariño.

- Gracias, Chansung. Por haber vuelto a mí… - el mayor de los dos sonrió enamorado. Y un nuevo beso selló la escena que se había desarrollado tras enterarse de su futura paternidad.

*****

Pese a que EunHyuk había querido años atrás que DongHae le amara tanto como él le amó, la realidad había golpeado duro contra su corazón. Pero también le había hecho darse cuenta de que no tenía más opción que renunciar a ese amor, porque era un amor que solo podía llegar a destruirle.

Así que cuando terminaron, él no hizo más intentos por enamorarle. No puedes enamorar un corazón que ya está ocupado. EunHyuk decidió entonces seguir adelante, conservar la amistad y el cariño que entre DongHae y él todavía existía. Con el tiempo, tras largos años de sanación de su propio corazón, EunHyuk conoció el amor. Y eso, sabe EunHyuk, alivió a DongHae, le quitó esa sensación de culpa que no podía evitar pues finalmente su fallido noviazgo había dejado una dolorosa huella en el corazón de su –ahora– amigo.

Por otro lado, DongHae le ha dado una segunda oportunidad a Kibum. Porque ya no son los muchachos de hace 20 años y ahora, si Kibum llega a equivocarse, no puede culpar a la empresa ni a nadie más.

- No voy a equivocarme, DongHae. No voy a dejar que nadie vuelva a manipularme e interferir con mi felicidad. Con nosotros, porque ahora comprendo que tú eres todo lo que quiero, todo lo que necesito. Todo.

Las palabras de Kibum habían logrado impactar en DongHae cuando las pronunció. Ambos hombres ahora estaban seguros de que la decisión que tomaron antes, había sido la correcta.

- Vamos a dormir, Kibum… - DongHae sonrió, entrelazando sus dedos con los de su novio y tirando de él hasta la habitación.

La habitación que finalmente compartían después de tantos años de luchar contra el destino. Contra el destino que los ha unido, incluso antes de que ellos lo pudieran comprender.

*****

Tras haberse casado, YooHwan y JunHo poco a poco fueron acostumbrándose a su verdadera vida en matrimonio. Aunque cuando decidieron comprometerse pensaron que lo hacían porque ya se comportaban como esposos, ahora comprendían que más que comportarse como tal, eran simplemente una pareja viviendo bajo el mismo techo, respetando los gustos del otro y evitando hacer las cosas que pudiesen molestarles.

Ahora, como esposos, era imposible llegar a cometer esos pequeños actos que molestaban al otro. Cosas tan sencillas como dejar la ropa sucia en el cuarto de baño antes que depositarla en el cesto, preferir la leche tibia antes de dormir, que una taza de té; calzoncillos blancos en lunes y negros en sábado. Dormir de lado derecho y no del izquierdo –aunque antes el lado hubiese sido absolutamente innecesario–, tomar el desayuno en la cama y no en el comedor, o hacerlo con prisas aunque deje migajas en la camiseta antes de salir de casa.

Sí, esos detalles que podían parecer nada, pero que era lo que los hacía sentir realmente como un matrimonio, esposos.

- Y tú te quejabas de que era culpa de la falta de romanticismo…

- YooHwannie, no vamos a discutir ahora, ¿o sí?

- Por qué llegaste hasta ahora… - el menor Park se cruzó de brazos, casi como si de pronto el tema anterior careciera de importancia.

- Te dije que tendría una junta con la directiva de la empresa… - el gemelo Kim respondió sin prestar demasiada atención al gesto de enfado de su esposo… - ¿Qué sucede? – cuestionándole cuando, antes de poder pasar del pasillo de entrada, la figura de su esposo seguía en el medio impidiéndole el paso.

- ¿Dónde está tu sortija?

- Oh, la sortija… - el gemelo Kim metió la mano en el bolsillo de su pantalón, donde el anillo de matrimonio había estado desde la mencionada reunión… - Me había olvidado.

- Pero claro que te habías olvidado. ¡Por qué mierda te lo quitaste para empezar! – espetó con aire celoso.

- Iba a lavarme las manos, y tuve un mal presentimiento, así que me lo saqué. Por qué haces tanto drama, ¿acaso piensas que te soy infiel, YooHwan?

- P-pues… No. Claro que no. ¡Pero no niegues que uno puede pensar cualquier cosa cuando ve a su esposo llegar tarde y el anillo ausente en su mano!

- Estás teniendo cambios de humor bastante radicales. No es la primera vez que me lo quito, y sabes que cuando lo hago es por cosas así, para evitar llegar a perderlo.

- Pero no me gusta verte llegar sin él puesto… - gimoteó, cambiando de enojo a llanto…

- YooHwannie, creo que estás embarazado.

- ¡Qué! No, claro que no, por qué lo piensas…

- En serio… - el gemelo Kim cruzó los brazos y elevó una ceja con incredulidad. Su esposo asintió, entonces más bien con ese aire inocente que también le afloraba varias veces al día desde hace cosa de una semana… - Iremos al doctor mañana, sacaré cita.

- Pero…

- Sin peros, ahora déjame pasar que estoy harto del traje y solo quiero cenar, tomar la ducha contigo y meternos a la cama a descansar… - JunHo besó a su esposo, cargándole en vilo cando él, lejos de apartarse, demandó más besos caramelados.

Al día siguiente, la sospecha del gemelo Kim fue corroborada por el dr.

- Voy a ser… umma… - la estupefacción en el rostro del menor Park fue un poema a la sorpresa.

- Felicidades, señores… 

- Gracias, Dr… - JunHo sonrió amablemente al hombre de pelo cano, recibiendo las indicaciones para los cuidados a partir de ahora mientras su esposo todavía parecía más bien en shock. Cuando finalmente salió de su estupor, YooHwan chilló emocionado, tanto que incluso se le fue encima al gemelo Kim sin importarle que el doctor en la consulta les viera…

La felicidad y el destino, habían tocado otra puerta.

*****

Muchas otras historias comenzaron aquí, pero algunas de ellas no las veremos en este espacio. Esta ha sido solo una vista del gran espectro de posibilidades.

Por otro lado, y como ya se había mencionado antes. Jaejoong y Yunho con sus hijas Hyeran y SeungMi están en el camino de la vida con la cara positiva sonriéndoles a diario. El moreno ha aprendido a tratar al novio de Hyeran, Moon Jung Up ha demostrado ir en serio con su hija, respetarla y tratarla como lo que es, una princesa. Por otro lado, con 15 años, SeungMi ha comenzado a llamar poderosamente la atención de adolescentes de su edad y mayores, Yunho supo que un chico de 17 la estaba incluso cortejando, y naturalmente, sus celos de appa se dispararon.

- Appa, ya te dije que no tienes que preocuparte, a mí no me interesa salir con nadie aún. Estoy muy bien enfocada en las clases de danza… - la menor Jung le repitió a su padre, sonriendo divertida por la cara roja de su progenitor que estaba que no se creía que el chico aquél hubiera tenido el valor de ir a su casa, plantarse en la entrada exterior y gritar a pulmón abierto que amaba a su hija.

- La juventud está cada generación más loca…

- Yunnie~ deja de haber bilis de a gratis y escucha a tu hija. SeungMi te ha dicho varias veces que ella no está interesada en el atrevido muchachito… - el pelioscuro sonrió igual que su hija, divertido por la expresión de su esposo.

- Es que ya no sé qué otra locura vendrá a hacer ese chiquillo…

- Deja de preocuparte y vamos, que se nos hará tarde y tu otra hija no te perdonará si faltas a su primer presentación con el grupo de canto de la Universidad.

- Sí, ya está. Vamos…

Los tres salieron de casa con el tiempo exacto para llegar a la facultad donde Hyeran cursa su primer año de universidad, y donde –siguiendo casi sin querer la línea de sus padres– se inscribió en el taller de canto, por lo que hoy participaría en un Festival de medio año destinado a recabar fondos para una institución benefactora que cuida de niños con enfermedades terminales.

Pero allí no solo estuvieron ellos, sino que se les unieron el YooSu y familia, así como el HayaMin y los suyos. Y es que en el taller de canto terminaron inmersos también Sun Hi, Dong Joon, Kwang Min, Young Min, Min Woo y Yoon Hyun –la menor Park como invitada especial al piano, ya que aún no empieza la universidad–. En las sillas del público se dispuso una mesa especial para los mayores, y es que ellos siguen siendo ícono de una generación que ha hecho historia y dejado una huella imborrable en el mundo de la música de surcorea.

- Te ves tan guapo, por qué siempre luces tan lindo, baby… - el pelinegro halagaba a su esposo con expresión enamorada. Le era imposible contenerse, cada día los halagos brotaban de sus labios no por costumbre, sino por inercia de un sentimiento que le palpitaba en el corazón a diario.

- Chun, no es momento para halagarme a mí, es el día de tus hijos… - el castaño sonrió sonrojado, tratando de ignorar las miradas de su esposo y su mano juguetona acariciándole el brazo… - ¡Chunnie~! – exclamó abochornado por el repentino beso que el pelinegro le robó.

- Te Amo, Junsu ah. Ahora vengo, iré a desearle suerte a nuestros hijos… - el pelinegro rió feliz por ocasionar los sonrojos de su esposo, apresuró sus pasos tras bambalinas, sonriendo orgulloso de sus tres hijos cuando les vio, guapos y seguros, esperando el momento de salir al escenario… - ¡Fighting! – exclamó en voz baja, solo asegurándose de que los gemelos y su hija menor le vieran, levantó los pulgares de sus manos y luego regresó a su lugar tras ver la sonrisa agradecida de sus hijos al verle…

- Volviste rápido…

- Es que tus hijos están más que listos, les preparaste muy bien para estos momentos, baby…

Por otro lado, Hayami y ChangMin estaban junto con Masaki, quien tenía sentada a Minori en sus piernas.

- Nunca he escuchado a Min Woo cantar en público…

- Es porque nunca lo ha hecho, es tímido para presentarse ante la gente que no es su familia… - Hayami señaló.

- Pero él va a estar bien, ¿verdad?

- Lo estará… - ChangMin sonrió… - sobre todo si vas y se lo dices tú, Masaki.

- Espera aquí, Minori, appa volverá en un momento… - Okada encargó a sus suegros el cuidado de su pequeña y corrió tras bambalinas.

Los gemelos Mokomichi estaban con Min Woo, peinándole los mechones perfectamente acomodados que caían sobre su frente y animándole para que no estuviera nervioso. Cuando vieron a su cuñado llegar, les dejaron espacio para hablar.

- ¿Listo?

- Muero de nervios, Masaki-kun…

- Lo harás bien, estoy seguro… - el japonés sonrió…

- No sé… - pero claramente su novio (y futuro esposo) no pensaba lo mismo.

- Sabelo. Lo harás bien, Min Woo ah. Todo lo que tienes que hacer cuando salgas es ver a tu familia, a tus seres queridos y pensar que es una reunión más de familia. No te estreses por otros detalles.

- Gracias… - el menor Mokomichi sonrió ampliamente, sintiendo cómo con solo mirar a los ojos de su novio, mucha de la tensión se disipaba.

Masaki le dio un corto beso en los labios, y tras desearle suerte una vez más, regresó a su lugar, donde Minori ya le esperaba con alegría pues había estado jugando con sus abuelos.

Minutos después el telón se levantó. Y una exposición en homenaje a los grandes grupos de pop nacional de las primeras décadas del siglo dio inicio.

Pero eso, es el fragmento de una historia que solo puede construirse en su imaginación. El resto, déjenselo al amor.


*FIN*






*Suspira y mira la hora del reloj en la lap de su hermana* Son casi las 10 de la noche y aquí estoy, finiquitando del todo un proyecto más. Me siento un poco nerviosa de saber cómo será recibido este final entre quienes le han dado la oportunidad leyéndolo.

Yo estoy contenta con el resultado, pese a que francamente no ha sido como lo pensé cuando decidí hacer esta secuela.
Muchas cosas quedaron solo en mis pensamientos, algunas otras eliminadas por completo por sentimientos personales hacia algunos personajes que no son más demasiado significativos para mí. Aparte de eso, no he escrito ni un solo lemon, y no lo ha necesitado, aunque originalmente me había planteado realizarlos como suele ser costumbre en mí. Pero en cierta forma, escribir algo medianamente diferente a lo pensado, me hace sentir bien.

Me gustaría decirles muchas más cosas, pero es tanto el lío en mi cabeza que probablemente terminaría escribiendo más de alguna incoherencia. Así que les evitaré los desvaríos xD

Así pues, no me queda más que agradecerles por acompañarme una vez más en otra de las locuras que me llegan a la mente. Agradezco también a Maki por sus aportaciones, después de todo a nuestra manera fuimos parte de la historia, lamento en buena medida también que nuestra querida Duva no haya podido sumarse con la misma intensidad que cuando escribí SCANDAL, pero ella sigue siendo parte de este proyecto de una u otra forma.

Y ya sin más, me despido. Solo por ahora, seguiremos viéndonos en el blog con todos esos proyectos que siguen en proceso, con las historias que aún no he pensado pero que seguramente llegaran. Este año sigo siendo para ustedes, una fan más que expresa su amor por nuestros dioses a través de la escritura.

Ya Ne!




viernes, 3 de mayo de 2013

Final UNEXPECTED DESTINY


CAPÍTULO 19. DESTINY

*****//*****//*****


*****
Residencia Mokomichi-Shim

- ¿Va a nacer ya? ¡Va a nacer ya! – ChangMin chilló. Oh sí, jóvenes de todas las edades, Shim ChangMin –también conocido como garrosha gruñona, jirafa insípida, entre otros apelativos que seguramente no valdría mencionarle en ese preciso instante al menor dong bang, por su propia seguridad– chilló de emoción, nervios y un sinfín de emociones y sentimientos que se le agolparon en el alma.

- El auto… - Hayami dijo casi en estado de shok. Casi, que no por nada acompañó a su malhumorado esposo en cada parto de sus hijos, y aquí entre nos, la primera vez cuando el nacimiento de los gemelos, no fue nada sencillo. Tomó un respiro y al dirigirse a la puerta de entrada solo se aseguró de llevar las llaves para encenderlo.

- ¡La maleta¡… - los gemelos exclamaron de pronto saliendo de su propio estupor, chocando graciosamente entre sí cuando intentaron avanzar hacia el segundo patio, corriendo por los corredores hasta la habitación de su hermano.

- Umma… - el menor trataba de respirar, pero las contracciones le estaban viniendo muy seguidas y dolorosas.

- Tranquilo cariño. Respira como te enseñamos, tú solo respira Min Woo ah… - el morocho le sujetó una mano mientras con la otra le rodeaba la cintura para darle alguna especie de sustento físico. Y así fue como le fue mostrando cómo respirar adecuadamente para soportar las dolorosas contracciones.

ChangMin tensaba el rostro cuando su hijo resentía una nueva contracción, casi sintiendo en carne propia aquellos espasmos en el vientre. Venga, que ya pasó por ahí en dos ocasiones, aunque hace 17 años ya de la última vez.

- Umma, Masaki-kun…

- Sí, sí cariño. Enseguida le llamaremos…

- Umma, tengo miedo…

- Tranquilo Min Woo ah, todo va a estar bien.

- Pero aún no cumplo los nueve meses umma, y estoy seguro de que nacerá ya.

- Y va a estar bien, no te preocupes. Tú solo concéntrate en respirar, cariño.

Así, entre consuelos constantes, ChangMin consiguió llevar a Min Woo hasta el auto. Hayami arrancó cuando todos estuvieron en la camioneta, escuchando a los gemelos llamarle a Masaki para avisarle que era momento.

*****

El camino al hospital fue emotivo, con ChangMin y los gemelos asegurándose de acompañar a Min Woo, de darle ánimos y hasta felicitarle porque lo estaba haciendo muy bien. Mientras Hayami se concentraba en el camino y miraba de tanto en tanto por el retrovisor a toda su familia acompañándose en aquel hermoso momento. Pronto o no, su nieto iba a hacer. Su primer nieto.

- Vaya, cómo ha pasado el tiempo… - susurró para sí, sonriendo contento antes de que un chillido de su esposo le hiciera soltar una risotada, más de nervios que de cualquier otra cosa. ChangMin le fulminó con la mirada y le aseguró que no le dejaría entrar a la cama en semanas. ¡Semanas!

Cuando llegaron al hospital y el menor Mokomichi fue ingresado de inmediato en una de las salas para revisarle y verificar si es que el parto estaba por darse efectivamente, Masaki arribó.

- ¿Está bien? – preguntó de inmediato a Hayami, porque ChangMin estaba imposible de acceder, moviéndose inquieto de un lado a otro.

- Lo están revisando, Masaki… - Mokomichi le palmeó la espalda invitándole a sentarse a esperar.

Okada se sentó por un minuto, con el corazón en la garganta y todos los nervios del mundo atravesados ahí también. Min Woo tenía apenas 34 semanas de gestación, pero al parecer su bebé estaba en vías de nacimiento ya. Además no era el único con los nervios a flor de piel, claramente ChangMin estaba peor que ninguno. Si hasta lucía como si fuera otra persona y no el siempre centrado y sereno Shim ChangMin. Debía ser que es muy diferente ser madre, a ser abuelo, sobre todo si esperaban aquello hasta dentro de unas semanas más.

- Vamos a intervenir al joven Mokomichi Min Woo, ¿Algún familiar para que llene la documentación?

- Yo me encargo… - Hayami acompañó al doctor que se había acercado a hablarles, mientras que ChangMin y Masaki se mordían los labios y estrujaban sus manos con nerviosismo.

- ¿Alguien que desee estar en la sala de operaciones? El jovencito Mokomichi desea que la anestesia sea local, y lo recomendable es que el esposo o un familiar le acompañe.

- Ve tú, Masaki… - el morocho le sonrió al japonés.

- Gracias, ChangMin-san… - Okada le agradeció enormemente que le permitiera aquello. Acompañar a Min Woo durante el nacimiento de su bebé era algo simplemente perfecto.

Así, Okada siguió al Dr. hasta la sala de operaciones, una rutina de aseo que se tiene conocida gracias a sus estudios universitarios. Y sin embargo, los nervios y la ansiedad totalmente opuesta. Min Woo sonrió al verle entrar, derramó algunas lágrimas entre la emoción y el miedo, gimoteando cuando una mano sujetó la suya…

- Vas a hacerlo muy bien, Min Woo ah. No tengas miedo, estás en excelentes manos… - Okada quiso consolarle y darle ánimos. El grupo de médicos y enfermeras sonrieron ante la escena y luego procedieron con la operación.

Afuera, ChangMin no paraba de caminar de un lado a otro, dejándose abrazar por Hayami apenas regresó. Mientras los gemelos decidían que la noticia debía ser enterada a la familia.

- Les comunicaremos a todos… - Kwang Min y Young Min comenzaron a llamarlos a todos, empezando por sus abuelos y pasándose al YunJae, YooSu y cualquier otro amigo de la familia.

No pasó mucho tiempo antes de que todos comenzaran a llegar al hospital,  preguntando si ya había nacido o si aún estaba en quirófano. La espera pareció eterna, pero cuando el doctor que realizó la cesárea apareció en la sala, la alegría se disparó entre todos los presentes.

- Una bebé sana, aunque dado que nació antes de tiempo, le tendremos unos días en observación, a la bebé y a la madre.

- ¿Podemos verlos? – ChangMin cuestionó con ansiedad. Todo lo que quería hacer era abrazar a su hijo y verle cargando a su nieto.

- Solamente una persona puede pasar ahora, Sr.

- Ve tú, ChangMin ah… - Hayami dejó que su esposo fuera el primero en verles.

- Gracias, baka… - el morocho sonrió feliz, dándole un beso a su esposo y yendo con el Dr. a la sala donde está Min Woo con su nieta y acompañados por Okada.

Junto a la camilla estaba una incubadora donde el bebé estaba por su propia salud. Min Woo tenía una mano dentro, acariciando los bracitos y las piernitas, hablándole cariñosamente, pidiéndole que se aferre a la vida y no le de ningún susto hasta que les den el alta. ChangMin sonrió enternecido, ver a su hijo recostado en la cama y una mano estirada para poder tocar a su bebé, era una escena simplemente maravillosa.

- Min Woo ah… - ChangMin murmuró con lágrimas de felicidad en sus ojos.

- Umma… - el menor Mokomichi sonrió visiblemente cansado, pero feliz. Seguramente que la operación dolería horrores cuando el efecto de la anestesia pasara, aún así, todo lo que le importaba era su bebita, su familia allí reunida.

El morocho se acercó a abrazarle, agradeciendo el espacio que Okada les dejó para compartir ese momento de madre-hijo que bien merecido se tenían. Después de eso todo fue alegría, lágrimas de contentura, felicitaciones y buenos deseos para la nueva integrante de la familia.

*****
Un mes más tarde finalmente todo estaba en su cauce. Min Woo y su bebita, a la que habían llamado Minori estaban en casa de sus padres sin preocuparse más por las continuas visitas al hospital para vigilar el crecimiento de la pequeña, ahora solo lo normal durante los primeros meses de vida. Min Woo y Masaki se veían francamente felices, tanto, que ChangMin y Hayami no podían evitar sentir un poco de tristeza al saber que dentro de poco Okada se marcharía. Cada día que pasaba la distancia en el tiempo se acortaba más hacia su partida.

- Nunca voy a olvidar el que le hayas puesto como a mi hermano, Min Woo ah…

- No habría existido mejor nombre para nuestra hija que ése, Masaki-kun… Minori Okada.

Ambos sonrieron y fusionaron sus labios en un cálido beso. La pequeñita en brazos de Min Woo succionaba del pezón del menor Mokomichi, que para sorpresa de casi todos, tenía la facultad de amamantar directamente a su bebé. Según estudios médicos recientes respecto al embarazo masculino, el amamantar era una cualidad que no todos los varones con capacidad para embarazarse desarrollaban, por lo que Min Woo era feliz, aunque se sentía extraño, le gustaba saber que su bebita tomaba leche de él. Además era una escena muy tierna, ChangMin y Hayami hasta lo han grabado en video.

*****

La alegría que se vive en casa de los Mokomichi-Shim se contagiaba en diversas formas al resto de la extensa familia. Todos estaban pasando pues por buenos momentos. El drama inspirado en Darkness Deep seguía siendo un rotundo éxito en la pantalla chica, y se rumoraba su extensión hacia una segunda y una probable tercera temporada. Lo que traducido en otras palabras, también significaba un Yunho y un Yoochun celosos renegando a menudo por los vestuarios de Jaejoong y Junsu, así como de la repentina cantidad de fanboys que aparecían a diario, cada vez también más descarados e intrépidos. Por su parte, Hayami y ChangMin estaban de momento más enfocados en su nieta, dejando un poco de lado los celos, pero tan profesionales como siempre cumpliendo la agenda de las grabaciones.

Aparte de ello, los hijos de todos ellos seguían con sus vidas viento en popa. Hyeran y Moon Jung Up estaban avanzando cariñosamente en su noviazgo, con Yunho cediendo cada día sus celos de appa sobreprotector la cosa marchaba de maravilla. Sun Hi y Kim Jin Wan también han prosperado en su relación, ellos algo más aventurados que Hyeran y Jung Up, incluso piensan en sexo, pero a pesar de todos los reclamos que la gemela Park le haga a su padre por ponerse en plan “llega virgen al matrimonio”, es ella quien ha alargado su primera vez cada ocasión, llegando a plantearle a su novio que si es aquello lo que busca, ya puede ir marchándose por donde llegó. Junsu piensa que su hija será una personita complicada, y no sabe de dónde lo heredó, pero todavía le gusta mucho su personalidad.

Hablando de las más chicas, SeungMi había dejado de pensar en Dong Joon como su futuro esposo, aunque todo ese tiempo se ha mantenido callada y resignada, como si estuviera de acuerdo con el noviazgo de su oppa con Young Min, en el fondo todavía le tenía envidia al Mokomichi, porque el gemelo Park realmente le gustaba mucho, tanto que todavía llegaba a suspirar por él y dibujar ridículos corazoncitos en sus cuadernos. Sin embargo, ha comprendido –gracias también a que Jaejoong habló con ella discretamente– que no puede hacer nada para cambiar los sentimientos en el corazón del muchacho.

Yoon Hyun conoció finalmente a un chico de 16 años que, curiosamente, su appa parecía aceptar de buen agrado en casa cuando era invitado, todo y que no hacía más de un mes que se conocieron. Lo que la menor Park no sabe es que fue justamente appa –en colaboración con Junsu umma– quien hizo todo un elaborado plan para que se conocieran casualmente en el parque de diversiones.

Pero antes de continuar hablando de los más jóvenes, demos un vistazo en otras historias entrecruzadas en este relato que hoy llega al final de sus páginas.

*****

Luego de haber dejado de intentar embarazarse, Wooyoung se encontró un día con náuseas matutinas, cansancio y un peculiar aumento de apetito, sobre todo de antojos de alimentos que generalmente evitaba. Los síntomas les hicieron dudar y hasta ilusionarse –no podrían negarlo de ninguna manera– por lo que NichKhun insistió en acudir al médico cuanto antes. Después de las pruebas de rutina y su consecuente resultado negativo, se realizó la prueba de sangre para embarazo.

Positivo.
La más hermosa de las noticias que podría haber recibido la pareja.

- ¡Vamos a ser papás, Youngie~! – El Príncipe Tailandés exclamó más que emocionado, abrazándole con cariño y dándole vueltas sin poder contener la alegría.

- ¡Sí, Khunnie! ¡Al fin, después de tanto buscarlo! – No menos emocionado que su esposo, Wooyoung sonreía radiante, cubriendo el rostro de NichKhun con besos de felicidad.

- Ahora a cuidarte mucho más estos meses, cariño. Voy a ser un poco egoísta y desearé que sean gemelos, ¿te gustaría, Youngie?

- Me encantaría, Khunnie. Me encantaría…

Más sonrisas y más felicidad. Nuevas cosas que planear en sus vidas. Porque a partir de ese momento, ya no eran solo ellos dos, sino tres, tal vez cuatro, miembros de la familia.

--//--

Hacía dos meses que había salido de su casa, dos meses en que Junho le ha colgado cada intento de llamada, que le ha cerrado la puerta en las narices tras cada petición de hablar, que le ha ignorado saliendo del trabajo. Chansung sabe que ha sido muy estúpido, sabe que se merece este trato. Pero sabe también, que ama a Junho por sobre todas las cosas, que fue ese amor el que le volvió casi loco, el que no supo manejar ni interpretar para hacer feliz al hombre que ama.

- Embriagarte sería lo común en cualquier otro hombre perdido…

- Pero comer como tú, eso sí que rompe todo estereotipo…

Ahí estaban, Jaebum y Taecyeon acompañando en sus penas al menor. Chansung incluso había ganado algunos kilos ya, y es que si antes comía bastante, ahora simplemente. Bueno, sus amigos pensaban que la cerveza en cierta forma habría sido mejor.

- ¿Me pasas la mermelada?

- Chansung. Amigo, en serio, estás llevando esto demasiado lejos…

- Jay, no fastidies y pásame la maldita mermelada.

- Si quieres podemos intentar hablar con Junho por ti, ya sabes, hacerla un poco de intermediarios.

- Taec, lo peor que podría suceder es que ustedes quieran ayudar. La última vez que supe de sus relaciones, ambos tenían novia y seguían acostándose juntos. No creo que en este caso ustedes sean los mejores consejeros.

- Eso fue golpe bajo… - Aseguró Jay, frunciendo el ceño y cruzándose de brazos.

- Realmente lo fue… - Taecyeon pensó sin embargo que su amigo menor tenía razón. Deberían intentar hacer ellos dos las cosas bien, antes que querer ayudarle a mejorar su vida.

Chansung no dijo nada, tan solo los miró significativamente antes de estirarse por encima de la mesa hasta alcanzar la mermelada, embaturrar unas cucharadas en una tostada y continuar comiendo.

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Si bien Jaebum y Taecyeon fueron descartados para hablar con Junho, Wooyoung y Nichkhun todavía tenían algo más de credibilidad para hacerlo.

- Seguramente que tienes toda la razón del mundo para estar enojado con él…

- No estoy enojado con Chansung, Wooyoung ah. Estoy harto de sus estupideces solamente.

- Bueno, depende de cómo lo mires hasta podría decirse que son sinónimos.

- Miren, agradezco que se preocupen por él, en serio pero…

- No estamos preocupados solo por Chansung, sino también por ti, Junho. Lo amas, te ama… - señaló Nichkhun.

- Y es un idiota que no merece que lo ame, gracias por todo amigos, pero tengo trabajo que hacer…

- Solo dale otra oportunidad, Junho. Dásela a él y a ti mismo. Ustedes dos nacieron para estar juntos.

- No lo sé, NichKhun. No lo sé…

*****

El día en que Okada volvía a Japón había llegado. Min Woo con Minori le acompañaron al aeropuerto, junto con ChangMin y Hayami como los gemelos. Minori tenía ya 3 meses, y era una pequeña muy saludable y bonita, tenía ojos castaños y una piel rosada que daban ganas de abrazarla y llenarle de besos.

- Llamaré en cuanto llegue…

- De acuerdo…

- Volveré pronto, ¿sí? – Okada vio a su novio asentir, conteniendo las lágrimas mientras carga a la bebé… - Pórtate bien con umma, Minori, sé buena niña con él preciosa… - le dio unos besos por toda su carita y casi lloró también cuando escuchó que su vuelo era anunciado… - Te Amo, Min Woo ah.

- Y yo a ti, Masaki-kun… - se dieron unos cuantos besos cortos y aún sin querer, separaron sus manos cuando Okada tuvo que dirigirse hacia su andén de salida luego de despedirse del resto de la familia que le acogió durante aquel año.

Min Woo se enjugó las lágrimas que corrieron por sus mejillas cuando la silueta de Masaki desapareció en los pasillos. La espera valdría la pena, él lo sabe. Y sabe también, que cuando termine, su cuñado habrá recuperado la conciencia y comenzado su familia al lado de la mujer que no le ha abandonado.

- Esperaremos a appa, Minori. Le esperaremos con los brazos abiertos, ¿verdad? – el menor sonrió con esperanza. Con amor, con determinación.

- Cariño, volvamos a casa.

*****

Kwang Min y Junjoong eran otra pareja estable. El lazo entre ellos era particularmente fuerte, se tenían toda la confianza del mundo para hablar de cualquier cosa.

- Appa lo está haciendo muy bien, hace seis meses que se divorciaron pero les veo por primera vez realmente enamorados, teniendo citas y todo… - Junjoong se veía feliz platicando de aquello con su novio.

- Creo que les ha caído de maravilla comenzar de nuevo… - Kwang Min se recostó en el pecho de su novio, mirando hacia el frente las fuentes de aguas saltarinas haciendo un digno espectáculo de creatividad y sutileza.

- Sí, también lo creo… - Junjoong besó la sien de su novio, abrazándole más cerca y disfrutando de la vista.

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Dong Joon y Young Min seguían comportándose casi del mismo modo. Casi, porque Young Min de pronto tiene sus arranques de melosidad y la pasan de manita sudada y besitos dulces. Aunque hoy, no es uno de esos días…

- ¡Yah, idiota! ¡Presta atención a la carrera!

- ¡Estoy atento! ¡Eres tú el que se atraviesa en mis pensamientos!

Cosas así sucedían a menudo cuando estaban en práctica de atletismo. Dong Joon no conseguía superar sus marcas porque Young Min llegaba primero a la meta, según pretextos del gemelo Park, porque era buen novio y le dejaba ganar.

- ¡Es absurdo!

- Todavía que soy buen novio contigo )3(

- ¡No me vengas con esos pucheros!

- Herencia de mi umma… - Dong Joon sonrió luego… una sonrisa pícara.

- Claro, y eso herencia de tu appa, ¿verdad? – Young Min gruñó.

- Of course, y le he heredado muchas cosas más, eh… - movimiento pícaro de cejas.

- Idiota… - bufido.

Y un entrenador sacado de quicio que no haya cómo conseguir que sus mejores corredores se dediquen a lo suyo en lugar de andarse coqueteando.

*****

¿Si Junho le dio una segunda oportunidad a Chansung? Sí, lo hizo. Aunque fue hasta que transcurrió un año desde que se separaron. Comenzando a sanear las heridas de antaño que no se han cerrado, a establecer nuevamente la confianza y el dialogo. A reconocerse, a aprender a quererse otra vez. Enamorarse de nuevo.

- Junho ah…

- ¿Qué?

- ¿Me dejas morderte?

Junho se sonrojó. Sí, a su edad todavía se sonroja. Asintió y luego de que Chansung le besara con apasionado cariño, sintió los dientes del menor de los dos enterrándosele en el hombro con suavidad, sin lastimarle, haciéndole jadear con esos temblorcitos en el cuerpo que le recuerdan gratamente a los días aquellos en que hacer el amor, comenzaba con unas cuantas mordidas y muchos besos húmedos.

*****

Por otro lado, el drama que los seis hombres hubieran estado rodando durante el último año llegaba al final de su segunda temporada, pero con planes para una tercera en próximos meses. Además, el regreso de Okada estaba programado.

- Estás emocionado, verdad Min Woo ah…

- Sí, umma. Volveremos a ver a tu appa, Minori…

La pequeña de poco más de un año ya caminaba por todas partes. Y conocía muy bien a su padre pues hablaba a diario con él, y también lo veía en la pantalla de la tableta de su umma.

- Appa… - repitió la pequeña con una sonrisita, yendo de inmediato por esa fotografía que estaba en la mesa de centro de la estancia. Dispuesta ahí para que estuviera justamente a su alcance, para que le viera y le abrazara cuando quisiera. Minori le llevó la foto a Min Woo, trepándose luego al sofá y de ahí al regazo de su umma… - Appa…

- Sí, Minori. Appa vendrá pronto. Muy pronto.

Y esa era una promesa, que se cumpliría sí o sí.
Porque eso, era parte del destino.


FIN



Pues ahí está, el final de otro proyecto. El desenlace de otra historia. Yo me siento cómoda con terminarlo así, en el epílogo cerraré del todo algunas partes, otras quedarán allí sin más argumento.

Y de momento no sé qué más podría decirles, excepto el Gracias de cada vez. Gracias por leer, por comentar, por acompañarme en otro proyecto. Bueno, regular, falto de sentimientos o algo más. La opinión que cada un@ tenga de la historia la respetaré ^^

Nos vemos en el epílogo~

Ya Ne!