EPÍLOGO
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El reencuentro
entre Min Woo, Minori y Masaki había sido una de las escenas más hermosas que
la familia recordaría siempre. El abrazo en la sala de espera, las lágrimas de
felicidad, las sonrisas infantiles de la pequeña y sus bracitos aferrándose al
cuello de su Appa. El primer beso después de larga espera, de más de un año
limitándose a las videollamadas, a los presentes entregados impersonalmente en
las fechas importantes; el día que se conocieron, el primer beso, el cumpleaños
de ellos, el primero de Minori. Tantos recuerdos alejados que ahora podrían
construir juntos, sin tner que separarse nunca más.
Porque Masaki ha
cumplido la promesa con su hermano, le ha traído de vuelta del coma, le ha
hecho posible la paternidad, aunque ahora haya dejado a su sobrino recién
nacido en Japón, agradece la comprensión de su hermano y sus padres por dejarle
volver a Seúl.
- Te eché tanto
de menos… - Min Woo, con 18 años ya y su reciente ingreso a la Universidad,
volvió a besar a su novio, sintiendo en sus labios la humedad de las lágrimas
de felicidad derramadas.
- Umma… appa… -
La pequeña Minori les tocaba el rostro con sus manitas, queriendo quitar de sus
mejillas esas lágrimas saladas que no podía comprender.
- Tranquila
cariño, tus papis lloran de felicidad, porque estaremos juntos todos. De ahora
en adelante y para siempre… - Okada besó las manitas de su hija, luego las
mejillas de su novio y finalmente sus labios otra vez… - Te Amo Min Woo ah. Te
Amo tanto que cada día fue una prueba para mí…
- Lo fue para mí
también, Masaki-kun… - afloró entonces una sonrisa en los rostros de los
jóvenes, mientras a la distancia la familia Mokomichi-Shim espera pacientemente
por ellos.
- Deberías
estudiar fotografía, últimamente la pasas haciendo fotos de todo… - Young Min
señaló con un ligero gruñido. Bueno, no es como si el tiempo fuera a cambiar su
carácter.
- Lo estoy
pensando seriamente… - Kwang Min sonrió, tomando otra fotografía de la escena
que se desarrolla ante ellos a unos cuantos metros de allí; mientras Hayami se
encarga de tomar video y ChangMin de esperar, con un hambre atroz haciendo
gruñir sus tripas.
- Te dije que
comieras antes de salir de casa… - Hayami le dijo por lo bajo a su esposo, con
esa sonrisa ladeada de diversión que hizo bufar al morocho…
- No quisiste
prepararme lo que quería… - rezongó con una trompetilla en sus labios. Esos
pucheros le salían más a menudo desde que nació Minori, en cierta forma parecía
que la llegada de su nieta le había ablandado algunos rasgos de su personalidad.
- Cocinaba para
ti o enseñaba a Min Woo a hacerlo para Minori, cariño~
- Solo por eso
te perdoné la vida… - bufó el morocho.
- Te compensaré
para la cena, ¿te parece?
- Quiero el
desayuno en la cama mañana…
- Mimado~
- ¡Jamás!
Los gemelos
Mokomichi rieron por lo bajo, sus padres no cambiarían, y eso en realidad les
agradaba. El ejemplo que han recibido es ese, amarse tal cual se es,
aprendiendo a sobrellevar las diferencias que, irónicamente, los complementan.
- Hayami-san, ChangMin-san, Kwang Min ah, Young
Min ah. Me da mucho gusto volver a verles… - Okada los
saludó, dándole a cada uno un emotivo abrazo.
- Bievenido a
casa, Masaki ah… - ChangMin sonrió. Y su sonrisa valió entonces tanto como la
alegría de Min Woo.
La risa
cantarina de Minori resonó entonces, al parecer la hacía muy feliz estar con
todos ahí. Verles juntos, poder abrazarlos y besarlos.
*****
Wooyoung y
NichKhun estaban felices también, con su estrenada paternidad y el pequeño
varoncito que había llegado a alegrar sus días; no importaban en absoluto las
noches sin descanso, las ojeras en la cara o el pelo enmarañado para el que no
había tiempo de peinar por las mañanas cuando tienen que correr para preparar
el biberón o ir a comprar pañales.
Ciertamente que
hacerse cargo de su bebé de seis meses de edad, era una prueba a todo ese deseo
que expresaron de ser padres, y la estaban solventando con creces.
- Despertó…
- Qué hora es…
- Las once…
El escaso
intercambio de palabras entre Wooyoung y NichKhun pudo resultar la más curiosa
de todas, pero la verdad es que hasta el momento se ha sucedido a diario.
Incluso en días de descanso como aquél, en que pasaban la mayor parte del día con
el pijama puesto y cara adormilada, rascándose perezosamente el vientre
sentados en el sofá mirando programas de cualquier otro tema que nada tuviese
que ver con mamilas, pañales ni cómo evitar las rozaduras.
- Tendrá hambre…
- Hizo del baño…
NichKhun sonrió,
su esposo solía tener la razón. Pese a lo que pudiera pensarse, el hecho de que
Wooyoung lo hubiera llevado nueve meses en su vientre, le tenía vinculado a su
pequeño Hye Khalan como él no podría estarlo por más que se esforzaba. De
cualquier manera, no es que envidiara la posición de su esposo, ama ese
vínculo, ama ver a Wooyoung sentado en el sofá de la habitación de su hijo, con
él en su regazo dándole la mamila, cantándole una nana y sonriendo, cansado
pero sobre todo feliz.
Ser padres había
sido un largo camino, de batallas perdidas. Y la recompensa más hermosa de
todas: Hye Khalan. Como le habían bautizado equilibrando ambas culturas en el
armonioso nombre.
*****
Junho y Chansung
estaban mucho mejor ahora, después del terrible bache por el que habían pasado
hace algunos meses, el amor estaba nuevamente ahí en su máximo esplendor. Maduro
y romántico. Chansung ha conseguido redimir muchos de sus errores, le ha
demostrado con acciones que ha superado los absurdos miedos de su inmadurez,
los que –a pesar de sus casi 40 años– lo habían perseguido llevándole a cometer
los más vergonzosos tropezones en su relación.
- ¿Qué pensarías
si te dijera que quiero tener familia?
- Sé que es algo
que has querido desde hace mucho, Junho ah. Y creeme, estoy listo para la
paternidad si tú lo quieres… - el menor de los dos abrazó a su esposo,
besándole la sien y luego una mejilla, meciéndole con cariño mientras el más
bajo toma algunas verduras que deposita en el carrito de las compras.
- Quiero hacerme
las pruebas. Ya sabes, para ver si tengo el gen para procrear biológicamente… -
murmuró sintiéndose de la nada avergonzado.
- Sacaremos
cita. Junho ah, quiero hacerte feliz, tan feliz como tú quieras. Daré de mí lo
mejor.
Aquella promesa
le fue suficiente a Junho, y una que Chansung se ocuparía de cumplir hasta el
último de sus días.
…………………………………
Un mes después,
tras varios intentos –llenos de pasión y esas mordidas que a Chansung le
fascinaba dar en el cuerpo desnudo de Junho– de embarazarse, Junho comenzó a
tener síntomas que indicaban el probable estado. La prueba de embarazo se la
efectuó dos semanas después de haber iniciado con los síntomas. Positivo.
- ¡Seremos
papás, Chansung!
- ¡Lo seremos,
amor! ¡Lo seremos!
La alegría
contagiada de ambos hombres inundó la estancia de su nuevo hogar. Una casa
comprada en los suburbios de la ciudad, alejada del bullicio, de todo aquello
en lo que ninguno quería pensar cuando salían de sus trabajos.
Tras sonreírse
llenos de esta felicidad, unieron sus labios con dulzura, acariciándose
mutuamente las mejillas.
- Te amo, Junho
ah. Te Amo, por encima de todo. Y ahora, no solo te amo a ti, sino también a
éste bebé que crece dentro de ti… - el más alto posó una de sus manos sobre la
tripa de su esposo, acariciándole con devoto cariño.
- Gracias,
Chansung. Por haber vuelto a mí… - el mayor de los dos sonrió enamorado. Y un
nuevo beso selló la escena que se había desarrollado tras enterarse de su
futura paternidad.
*****
Pese a que
EunHyuk había querido años atrás que DongHae le amara tanto como él le amó, la
realidad había golpeado duro contra su corazón. Pero también le había hecho
darse cuenta de que no tenía más opción que renunciar a ese amor, porque era un
amor que solo podía llegar a destruirle.
Así que cuando
terminaron, él no hizo más intentos por enamorarle. No puedes enamorar un
corazón que ya está ocupado. EunHyuk decidió entonces seguir adelante,
conservar la amistad y el cariño que entre DongHae y él todavía existía. Con el
tiempo, tras largos años de sanación de su propio corazón, EunHyuk conoció el
amor. Y eso, sabe EunHyuk, alivió a DongHae, le quitó esa sensación de culpa
que no podía evitar pues finalmente su fallido noviazgo había dejado una
dolorosa huella en el corazón de su –ahora– amigo.
Por otro lado,
DongHae le ha dado una segunda oportunidad a Kibum. Porque ya no son los
muchachos de hace 20 años y ahora, si Kibum llega a equivocarse, no puede
culpar a la empresa ni a nadie más.
- No voy a
equivocarme, DongHae. No voy a dejar que nadie vuelva a manipularme e
interferir con mi felicidad. Con nosotros, porque ahora comprendo que tú eres
todo lo que quiero, todo lo que necesito. Todo.
Las palabras de
Kibum habían logrado impactar en DongHae cuando las pronunció. Ambos hombres
ahora estaban seguros de que la decisión que tomaron antes, había sido la
correcta.
- Vamos a
dormir, Kibum… - DongHae sonrió, entrelazando sus dedos con los de su novio y
tirando de él hasta la habitación.
La habitación
que finalmente compartían después de tantos años de luchar contra el destino. Contra
el destino que los ha unido, incluso antes de que ellos lo pudieran comprender.
*****
Tras haberse
casado, YooHwan y JunHo poco a poco fueron acostumbrándose a su verdadera vida
en matrimonio. Aunque cuando decidieron comprometerse pensaron que lo hacían
porque ya se comportaban como esposos, ahora comprendían que más que
comportarse como tal, eran simplemente una pareja viviendo bajo el mismo techo,
respetando los gustos del otro y evitando hacer las cosas que pudiesen
molestarles.
Ahora, como
esposos, era imposible llegar a cometer esos pequeños actos que molestaban al
otro. Cosas tan sencillas como dejar la ropa sucia en el cuarto de baño antes
que depositarla en el cesto, preferir la leche tibia antes de dormir, que una
taza de té; calzoncillos blancos en lunes y negros en sábado. Dormir de lado
derecho y no del izquierdo –aunque antes el lado hubiese sido absolutamente
innecesario–, tomar el desayuno en la cama y no en el comedor, o hacerlo con
prisas aunque deje migajas en la camiseta antes de salir de casa.
Sí, esos
detalles que podían parecer nada, pero que era lo que los hacía sentir
realmente como un matrimonio, esposos.
- Y tú te
quejabas de que era culpa de la falta de romanticismo…
- YooHwannie, no
vamos a discutir ahora, ¿o sí?
- Por qué llegaste
hasta ahora… - el menor Park se cruzó de brazos, casi como si de pronto el tema
anterior careciera de importancia.
- Te dije que
tendría una junta con la directiva de la empresa… - el gemelo Kim respondió sin
prestar demasiada atención al gesto de enfado de su esposo… - ¿Qué sucede? –
cuestionándole cuando, antes de poder pasar del pasillo de entrada, la figura
de su esposo seguía en el medio impidiéndole el paso.
- ¿Dónde está tu
sortija?
- Oh, la sortija…
- el gemelo Kim metió la mano en el bolsillo de su pantalón, donde el anillo de
matrimonio había estado desde la mencionada reunión… - Me había olvidado.
- Pero claro que
te habías olvidado. ¡Por qué mierda te lo quitaste para empezar! – espetó con
aire celoso.
- Iba a lavarme
las manos, y tuve un mal presentimiento, así que me lo saqué. Por qué haces
tanto drama, ¿acaso piensas que te soy infiel, YooHwan?
- P-pues… No. Claro
que no. ¡Pero no niegues que uno puede pensar cualquier cosa cuando ve a su
esposo llegar tarde y el anillo ausente en su mano!
- Estás teniendo
cambios de humor bastante radicales. No es la primera vez que me lo quito, y
sabes que cuando lo hago es por cosas así, para evitar llegar a perderlo.
- Pero no me
gusta verte llegar sin él puesto… - gimoteó, cambiando de enojo a llanto…
- YooHwannie,
creo que estás embarazado.
- ¡Qué! No,
claro que no, por qué lo piensas…
- En serio… - el
gemelo Kim cruzó los brazos y elevó una ceja con incredulidad. Su esposo
asintió, entonces más bien con ese aire inocente que también le afloraba varias
veces al día desde hace cosa de una semana… - Iremos al doctor mañana, sacaré cita.
- Pero…
- Sin peros,
ahora déjame pasar que estoy harto del traje y solo quiero cenar, tomar la
ducha contigo y meternos a la cama a descansar… - JunHo besó a su esposo,
cargándole en vilo cando él, lejos de apartarse, demandó más besos caramelados.
Al día
siguiente, la sospecha del gemelo Kim fue corroborada por el dr.
- Voy a ser…
umma… - la estupefacción en el rostro del menor Park fue un poema a la
sorpresa.
- Felicidades,
señores…
- Gracias, Dr… -
JunHo sonrió amablemente al hombre de pelo cano, recibiendo las indicaciones
para los cuidados a partir de ahora mientras su esposo todavía parecía más bien
en shock. Cuando finalmente salió de su estupor, YooHwan chilló emocionado,
tanto que incluso se le fue encima al gemelo Kim sin importarle que el doctor
en la consulta les viera…
La felicidad y
el destino, habían tocado otra puerta.
*****
Muchas otras
historias comenzaron aquí, pero algunas de ellas no las veremos en este
espacio. Esta ha sido solo una vista del gran espectro de posibilidades.
Por otro lado, y
como ya se había mencionado antes. Jaejoong y Yunho con sus hijas Hyeran y
SeungMi están en el camino de la vida con la cara positiva sonriéndoles a
diario. El moreno ha aprendido a tratar al novio de Hyeran, Moon Jung Up ha
demostrado ir en serio con su hija, respetarla y tratarla como lo que es, una
princesa. Por otro lado, con 15 años, SeungMi ha comenzado a llamar
poderosamente la atención de adolescentes de su edad y mayores, Yunho supo que
un chico de 17 la estaba incluso cortejando, y naturalmente, sus celos de appa
se dispararon.
- Appa, ya te
dije que no tienes que preocuparte, a mí no me interesa salir con nadie aún. Estoy
muy bien enfocada en las clases de danza… - la menor Jung le repitió a su
padre, sonriendo divertida por la cara roja de su progenitor que estaba que no
se creía que el chico aquél hubiera tenido el valor de ir a su casa, plantarse
en la entrada exterior y gritar a pulmón abierto que amaba a su hija.
- La juventud
está cada generación más loca…
- Yunnie~ deja
de haber bilis de a gratis y escucha a tu hija. SeungMi te ha dicho varias
veces que ella no está interesada en el atrevido muchachito… - el pelioscuro
sonrió igual que su hija, divertido por la expresión de su esposo.
- Es que ya no
sé qué otra locura vendrá a hacer ese chiquillo…
- Deja de
preocuparte y vamos, que se nos hará tarde y tu otra hija no te perdonará si
faltas a su primer presentación con el grupo de canto de la Universidad.
- Sí, ya está. Vamos…
Los tres
salieron de casa con el tiempo exacto para llegar a la facultad donde Hyeran
cursa su primer año de universidad, y donde –siguiendo casi sin querer la línea
de sus padres– se inscribió en el taller de canto, por lo que hoy participaría
en un Festival de medio año destinado a recabar fondos para una institución
benefactora que cuida de niños con enfermedades terminales.
Pero allí no
solo estuvieron ellos, sino que se les unieron el YooSu y familia, así como el
HayaMin y los suyos. Y es que en el taller de canto terminaron inmersos también
Sun Hi, Dong Joon, Kwang Min, Young Min, Min Woo y Yoon Hyun –la menor Park
como invitada especial al piano, ya que aún no empieza la universidad–. En las
sillas del público se dispuso una mesa especial para los mayores, y es que
ellos siguen siendo ícono de una generación que ha hecho historia y dejado una
huella imborrable en el mundo de la música de surcorea.
- Te ves tan
guapo, por qué siempre luces tan lindo, baby… - el pelinegro halagaba a su
esposo con expresión enamorada. Le era imposible contenerse, cada día los
halagos brotaban de sus labios no por costumbre, sino por inercia de un
sentimiento que le palpitaba en el corazón a diario.
- Chun, no es
momento para halagarme a mí, es el día de tus hijos… - el castaño sonrió
sonrojado, tratando de ignorar las miradas de su esposo y su mano juguetona
acariciándole el brazo… - ¡Chunnie~! – exclamó abochornado por el repentino
beso que el pelinegro le robó.
- Te Amo, Junsu
ah. Ahora vengo, iré a desearle suerte a nuestros hijos… - el pelinegro rió
feliz por ocasionar los sonrojos de su esposo, apresuró sus pasos tras
bambalinas, sonriendo orgulloso de sus tres hijos cuando les vio, guapos y
seguros, esperando el momento de salir al escenario… - ¡Fighting! – exclamó en
voz baja, solo asegurándose de que los gemelos y su hija menor le vieran,
levantó los pulgares de sus manos y luego regresó a su lugar tras ver la
sonrisa agradecida de sus hijos al verle…
- Volviste
rápido…
- Es que tus
hijos están más que listos, les preparaste muy bien para estos momentos, baby…
Por otro lado,
Hayami y ChangMin estaban junto con Masaki, quien tenía sentada a Minori en sus
piernas.
- Nunca he
escuchado a Min Woo cantar en público…
- Es porque
nunca lo ha hecho, es tímido para presentarse ante la gente que no es su
familia… - Hayami señaló.
- Pero él va a
estar bien, ¿verdad?
- Lo estará… -
ChangMin sonrió… - sobre todo si vas y se lo dices tú, Masaki.
- Espera aquí,
Minori, appa volverá en un momento… - Okada encargó a sus suegros el cuidado de
su pequeña y corrió tras bambalinas.
Los gemelos
Mokomichi estaban con Min Woo, peinándole los mechones perfectamente acomodados
que caían sobre su frente y animándole para que no estuviera nervioso. Cuando vieron
a su cuñado llegar, les dejaron espacio para hablar.
- ¿Listo?
- Muero de
nervios, Masaki-kun…
- Lo harás bien,
estoy seguro… - el japonés sonrió…
- No sé… - pero
claramente su novio (y futuro esposo) no pensaba lo mismo.
- Sabelo. Lo harás
bien, Min Woo ah. Todo lo que tienes que hacer cuando salgas es ver a tu
familia, a tus seres queridos y pensar que es una reunión más de familia. No te
estreses por otros detalles.
- Gracias… - el
menor Mokomichi sonrió ampliamente, sintiendo cómo con solo mirar a los ojos de
su novio, mucha de la tensión se disipaba.
Masaki le dio un
corto beso en los labios, y tras desearle suerte una vez más, regresó a su
lugar, donde Minori ya le esperaba con alegría pues había estado jugando con
sus abuelos.
Minutos después
el telón se levantó. Y una exposición en homenaje a los grandes grupos de pop
nacional de las primeras décadas del siglo dio inicio.
Pero eso, es el
fragmento de una historia que solo puede construirse en su imaginación. El resto,
déjenselo al amor.
*FIN*
*Suspira y
mira la hora del reloj en la lap de su hermana* Son casi las 10 de la noche y
aquí estoy, finiquitando del todo un proyecto más. Me siento un poco nerviosa
de saber cómo será recibido este final entre quienes le han dado la oportunidad
leyéndolo.
Yo estoy
contenta con el resultado, pese a que francamente no ha sido como lo pensé
cuando decidí hacer esta secuela.
Muchas cosas
quedaron solo en mis pensamientos, algunas otras eliminadas por completo por
sentimientos personales hacia algunos personajes que no son más demasiado
significativos para mí. Aparte de eso, no he escrito ni un solo lemon, y no lo
ha necesitado, aunque originalmente me había planteado realizarlos como suele
ser costumbre en mí. Pero en cierta forma, escribir algo medianamente diferente
a lo pensado, me hace sentir bien.
Me gustaría
decirles muchas más cosas, pero es tanto el lío en mi cabeza que probablemente
terminaría escribiendo más de alguna incoherencia. Así que les evitaré los
desvaríos xD
Así pues, no
me queda más que agradecerles por acompañarme una vez más en otra de las
locuras que me llegan a la mente. Agradezco también a Maki por sus
aportaciones, después de todo a nuestra manera fuimos parte de la historia,
lamento en buena medida también que nuestra querida Duva no haya podido sumarse
con la misma intensidad que cuando escribí SCANDAL, pero ella sigue siendo
parte de este proyecto de una u otra forma.
Y ya sin más,
me despido. Solo por ahora, seguiremos viéndonos en el blog con todos esos
proyectos que siguen en proceso, con las historias que aún no he pensado pero
que seguramente llegaran. Este año sigo siendo para ustedes, una fan más que
expresa su amor por nuestros dioses a través de la escritura.
Ya Ne!







