PROHIBIDO SACAR LOS FANFIC DE ESTE BLOG Image and video hosting by TinyPic
Mostrando entradas con la etiqueta capítulo 7. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta capítulo 7. Mostrar todas las entradas

jueves, 4 de abril de 2013

Capítulo 7 UNEXPECTED DESTINY



CAPÍTULO 7. COMO LAS OLAS DEL MAR

*****//*****//*****

*****

Tomémonos un espacio en éste punto y echemos una mirada en la vida de todos esos personajes que dejamos suspendidas en el tiempo.

Aparte de la inestable relación de Junho con Chansung y esas inseguridades de las que no han hablado y que crecerán inevitablemente tras la ausencia del menor de los dos; tenemos a Nichkhun y Wooyoung, con un matrimonio floreciente de poco más de dos años donde el tema “paternidad” cobra auge cada día que transcurre.

- Pero lo hemos intentado, Nichkhun. Estoy desilusionado de que no funcione nada, y me da envidia saber que nuestros amigos tienen a sus hijos, algunos de ellos incluso sin haberlo planeado… - Wooyoung se dejó caer en la cama, rodó hasta quedar boca abajo y enterró el rostro en uno de los almohadones.

- También me siento desilusionado, Wooyoungie. Si quieres que dejemos de probar, lo haremos. No quiero seguir sometiéndote a tanta presión, ya llevamos años intentando todo cuanto nos han ofrecido… - el Príncipe Tailandés se sentó a lado de su esposo, acariciándole la espalda con cariño, sabiendo que si su esposo no llora en aquel momento es solo porque no quiere derrumbarse otra vez, tal vez han llorado demasiadas lágrimas ya.

- Quiero dejar de probarlo. Quiero dejar de preocuparme por las veces que tenemos que hacer el amor y solamente hacerlo porque tenemos ganas. Estoy cansado de las terapias que solo consiguen frustrarme y lastimarme, mi vientre no va a preñarse y es todo. Lo siento Nichkhun…

- Shh… - su esposo selló sus labios con uno de sus dedos, sonriéndole flojito a modo de apoyo… - No te disculpes, esto no es culpa de nadie. Estoy de acuerdo contigo, pararemos de hacernos pruebas y estudios. Tal vez en un tiempo hablemos de otras formas de hacer familia.

- Khun ah… - Wooyoung se incorporó para poder abrazar a su esposo… - Gracias.

Se sonrieron mutuamente y se consolaron un momento en aquel abrazo. La verdad es que llevaban más de cuatro años intentando de todo para embarazarse. Al principio solo habían hecho pruebas para Wooyoung, resultó que los avances científicos le daban oportunidad a algunos varones para embarazarse, habían descubierto un gen que predisponía de manera natural la facultad para la gestación. Wooyoung tiene el gen, pero por lo demás, se ha vuelto básicamente imposible preñarse. A Nichkhun le realizaron las mismas pruebas para determinar su predisposición genética tras poco más de un año intentando solo con el menor de los dos, pero sus resultados habían sido negativos, y aunque probaron de todas maneras –lo que resultó en un buen tiempo con Wooyoung llevando las riendas de la relación íntima–, no consiguieron de ninguna manera generar posibilidades, aún así les quedó una agradable experiencia, y a veces se toman la libertad de invertir roles en la intimidad.

- No. Gracias a ti, Wooyoung, por haber continuado en esto durante tanto tiempo.

- Es porque queremos familia. Y me hacía mucha ilusión que fuera fruto de ambos, tener la suerte que han tenido algunos de nuestros amigos.

- Quizá el destino no nos sonría con esta gracia, pero todavía podremos formar nuestra familia en un futuro. Podemos adoptar, Youngie.

Aunque Wooyoung asintió a la idea, la verdad es que aún no podía inclinar la balanza de sus emociones a aquel extremo. Se dejó mimar por Nichkhun un rato más, compartiendo besos tiernos y caricias inocentes. Se permitieron hacer el amor sin presión alguna, solo como una forma de expresarse que todavía sigue ahí el mismo amor, que esto no cambia nada entre ellos.

Que la familia llegará, de una forma u otra.


*****
Residencia Jung-Kim

La noche que Yunho conoció al novio de Hyeran la cosa no había ido nada bien. Él había sido poco amigable y toda la cena se la había pasado con el ceño fruncido haciéndole preguntas innecesarias al muchacho. Y aún cuando el chico se despidió, el moreno ni siquiera había sido cordial, el tono duro de su voz predominó en todo momento.

Yunho estaba –a falta de otro término– como auténtica fierecita enjaulada, como un león herido en su propio territorio por la manada que ha dirigido toda una vida. Oh sí, estaba enojado, y todo por culpa de Moon Jong Up, un crío de 18 años que se atreve a hacerse llamar novio de su princesa. Por supuesto que no, no le ha sentado en gracia enterarse de aquel joven romance.

- Yunho ah… - el moreno volvió la mirada para encontrarse con la de su esposo, pero lejos de las otrora miradas de absoluto cariño, ahora había un dejo de rencor ahí… - ¡Vamos, amor! ¡No puedes seguir enfadado por lo mismo!

- Tú lo sabías y no me dijiste nada… - señaló con voz agria. De pronto tensándose cuando el pelioscuro se metió en la cama, sin apartarle la mirada. Y si han de saberlo, es difícil sostenerle la mirada a Jaejoong cuando no están en los mejores términos. Y no es que sienta culpa alguna por lo que siente. Es el padre de Hyeran y tiene todo el derecho del mundo de oponerse a sus relaciones sentimentales.

- Pero era algo que Hyeran tenía que contarte. Además, Yunho, ya no es una niña, tiene 17 años y es normal que quiera conocer chicos, tener novio.

- Yo sé todo eso, pero no me parece justo que me vean la cara presentándome al susodicho en mi propia casa, sin que yo tenga idea de que voy a conocer al lobo feroz que quiere robarse a mi princesa.

- Aigoo… - el pelioscuro resopló notoriamente cansado de los celos de appa de su esposo… - Yunho, eres un tonto.

- ¿Y qué si lo soy? ¡Tengo derecho! ¡Soy su padre!

- Y yo su umma, y no voy armando escándalo por crecer, porque sé que es perfectamente natural que lo haga. No podemos mantenerla en una esfera de cristal con una edad de 10 años para toda la vida. Así que Jung Yunho, te guste o no, Hyeran tiene novio, y Moon Jong es un chico que me agrada para ella… - el pelioscuro terminó de decir, le dio la espalda a su esposo y se dispuso a ignorarle por el resto de la noche.

- ¡Bien! ¡Perfecto, Jaejoong! ¡Sigue dejándome de lado en todo lo que tiene que ver con las niñas!

- ¡Hyeran no lo es más! ¡Tiene que entrarte eso en esa cabeza dura tuya!

- ¡Joder! ¡Por qué no puedes entenderme un poco a mí! ¡Por qué tengo que parecerte solo un padre desquiciado con los celos desbordados!

- Tal vez porque te has estado portando como tal últimamente… - Jaejoong respondió, abandonando la cama y saliendo de la habitación con rapidez.

Yunho bufó con los estribos perdidos. Golpeó su almohada durante largo rato, sacando un poco de toda la tensión contenida. Luego salió también de la habitación en busca de Jaejoong, no quiere dejar la discusión así. Con suerte y sus princesas no se habrían enterado, no había elevado demasiado la voz, pero tampoco había sido discreto a decir verdad.

Jaejoong estaba en la cocina tomándose una cerveza. Yunho supo que entonces definitivamente también estaba enojado pues rara vez la consume ahora.

- JaeBoo…

- Ahora no, Yunho. Ahora no, por favor…

Aquella noche ni siquiera durmieron en la misma habitación.

……………………………

Yunho sabía que como Jaejoong o su hija se enteraran de esto que estaba haciendo, estaría más que metido en un serio problema con sus amores.

- Al menos por ahora no tengo que preocuparme por SeungMi, mi princesita linda… - dijo para sí en voz baja, esperando en una esquina ver pasar al novio de su princesa.

A saber, Yunho había movido rápidamente sus influencias por aquí y por allá hasta obtener algo de información del novio de su hija. Supo así que vivía a más de 30 minutos de su casa en una acomodada región hacia el sur de la ciudad, que tomaba todos los días la ruta del metro con puntualidad, y que, pertenecía a una banda de rock en la escuela, misma que ensayaba a pos de una agenda inestable en las casas de los integrantes.

- Tengo el presentimiento de que a Jaejoong le agradó por eso, siempre le ha fascinado particularmente el rock… - pensó todavía con mal humor. Y es que no dormir esa noche con su esposo. El mismísimo infierno… - Ahí viene el lobo feroz… - aguzó la mirada y se enderezó cuan largo es. Esperó unos instantes hasta que el chico pasó a su lado, entonces le llamó.

- ¡Oh, señor Jung! – Moon Jong se detuvo con el corazón de pronto latiéndole en la garganta.

La expresión del padre de su novia parecía la de un furibundo militar que se ha quedado con deseos de sangre. Vamos, comprendan al pobre muchacho, su encuentro con su prospecto a suegro no había resultado para nada alentador, encontrarle así de repente cerca de su casa, es para dar miedo. Sinceramente.

- No te quitaré mucho tiempo, jovencito. Esto que voy a decirte es sencillo y rápido… - el moreno se acercó al muchacho hasta que escasos centímetros los separaban. Sus ojos cafés se clavaron en los de Moon Jong como pequeñas rocas hirvientes sacadas del infierno. Venga, recuerden que la perspectiva del chico no es la más ecuánime posible en tales circunstancias… - No voy a pedirte que dejes a Hyeran porque eso sería demasiado estúpido de mi parte. Sin embargo, si valoras tu vida y el futuro de tus días, más te vale, muchacho, no tomarte demasiadas confianzas con mi hija o la próxima vez que nos encontremos a solas, no vendré a hablar. ¿Entendido?

Moon Jong asintió, tragó hondo y trató de sostenerle la mirada al mayor, pero Yunho consiguió el efecto que deseaba. Está seguro de que al menos a partir de entonces, el chico se la pensaría dos o tres veces antes que sujetar siquiera la mano de su princesa.

- Ten buen día, chico… - Yunho sonrió con aire altanero. Dio media vuelta y así sin más, subió a su auto listo para iniciar un agitado viernes de trabajo.


*****
Residencia Park-Kim

Junsu tomó su portátil y se decidió en echarle una mirada a la situación de su hotel. Vestido solamente con la camiseta de Yoochun –que él mismo le quitó entre besos y caricias cuando se decidieron en dormir, aunque claro, no duerman aún–, literalmente solo eso, ni siquiera ropa interior llevaba ya, esa estaba por ahí en alguna parte de la desordenada recámara. Su esposo leía un manga –hay aficiones que no se mueren ni con la edad– acostado en la cama, y él estaba sentado en la cómoda, valiéndose del espejo para ver la silueta del pelinegro reflejada ahí. Sonrió y se miró al espejo también, el cabello completamente alborotado y las mejillas rojas, todavía esa sensación a sudor pegajoso en la piel. Hacer el amor con Yoochun le resultaba siempre tan revitalizante.

- Es como si me enamorara de él cada día un poco más… - pensó para sí, tecleando algunas cosas por ahí en su propia base de datos… - ¿Mh? Yoochun ah, cómo es que se llama el chico que está viviendo con ChangMin y Hayami.

- ¿No es Okada Misuki, o algo así?

- Masaki. Okada Masaki… - el castaño corrigió, recordando claramente el nombre del chico con la ayuda de su esposo… - Creo que el chico se hospedó en el Toscana.

- ¿Sí? Me parece raro, ¿crees que ChangMin y Hayami le hayan dado permiso? Quiero decir, son tutores del muchacho mientras esté en Seúl.

- O tal vez se hospedaron con él.

- ¿Mh? – Yoochun mostró interés al respecto. Dejó su manga en la mesita de noche y saliendo de la cama (completamente desnudo, desinhibido totalmente aunque a su esposo le siguiera provocando sonrojos su total desvergüenza) se acercó a mirar en el monitor… - Se registró con cinco personas más. Bueno, si ChangMin y Hayami fueron con sus hijos eso lo explicaría.

- Quizá.

- Vamos nosotros también, baby.

- ¿Eh? ¿A Jeju?

- Sí. Hace tiempo que no salimos en familia.

- Pero Chun, los chicos tienen que presentarse a la escuela el lunes, y nosotros al trabajo.

- Pues tendremos todavía dos días para divertirnos… - el pelinegro sonrió ampliamente, y su esposo juraría que es porque ya se imagina la clase de diversión que tendrá.

- ¿Dos días? No Chunnie, sería un viaje demasiado apresurado.

- No importa, será divertido de todas maneras. Vamos baby, eres dueño de ese hotel, apuesto a que puedes acomodarnos rápidamente en algunas habitaciones… - el pelinegro dejó repetidos besitos en los labios de su esposo sin darle tiempo a responder nada… - le diré a las chicas que empaquen se preparen para salir.

- Pero Yoochun, ¿ahora? ¿En serio?

- ¡Por supuesto, baby!

Así, los Park-Kim salieron esa noche rumbo a Jeju, cuando los Mokomichi-Shim apenas habían arribado a la Isla.

……………………………

Todavía reticente –o lo que en este caso es lo mismo, incómodo por la reacción que ve venir en ChangMin–, Junsu reservó habitaciones para su familia. Y la de Jaejoong y Yunho también. No pregunten, todo ha sido por culpa de su adorado ratón, y sus repentinas ganas de reunir a toda la familia en una visita express en el Toscana.

Así pues, a primera hora las furgonetas de ambas familias arribaron al Hotel, con el alba levantándose en el horizonte y una fresca brisa con aroma a mar flotando por ahí.

- ¿Y ahora? ¿Por qué esa cara? – Yoochun le preguntó a Yunho cuando ambos se encontraron en el living.

- Jaejoong y yo discutimos hace dos días… - el moreno respondió con algo parecido a un gruñido de león herido. O el pelinegro tuvo esa impresión.

- ¿Por?

- Hyeran tiene novio.

- ¡Oh mierda! Si tu hija tiene novio eso significa que mi Sun Hi seguramente andará por las mismas… - Park torció los labios con recelo… - Será mejor que averigue pronto si es así, espantar a los pretendientes de mi princesa nunca ha sido tarea sencilla… - bufó.

- ¿Le espantas los pretendientes a Sun Hi? – el moreno le preguntó francamente interesado en el cómo logra aquello cuando él ni siquiera se entera bien de las cosas hasta que ya las tiene en las narices. Cierto, es que él evita convivir con sus princesas.

- ¡Por supuesto! ¿Yunho, tú no lo haces? – por toda respuesta el moreno lanzó un sonoro bufido… - Pues con razón que Hyeran tiene novio. ¿Ya lo conociste?

- ¿Por qué razón crees que discutí con Jaejoong? – enarcó una ceja con aire indignado.

- Claro. Tiene lógica. ¿Cómo lo convenciste de venir entonces?

- Le dije que tal vez el sonido del mar me relajaría y yo podría redimir mi actitud respecto al novio de Hyeran.

- Yunho, dudo que el mar te ayude en eso.

- Lo sé.

……………………………

Una vez todos instalados, fue cuestión de tiempo que se encontraran con los Mokomichi-Shim. El encuentro resultó entonces más bien… caótico.

- ¡Qué hacen ustedes aquí! – el morocho los señaló con el dedo y la cara roja de repentina ansiedad. Molestia tal vez. Sí, probablemente ambas cosas, inclinando la segunda en la balanza.

- ¿Qué haces TÚ aquí? ¡Ahora entiendo por qué no contestabas el teléfono! ¡Y yo como buena umma tratando de localizarte para invitarte a venir! – Sí, ha sido Jaejoong quien ha explotado primero. En una forma poco convencional en él que generalmente procura la compostura. Pero bueno, cuando se trata de sus críos y con eso de que anda enojado con su esposo.

- ¡A la mierda el fin de semana relajado! – el morocho se frotó las sienes con resignación.

- ¡Vaya! Será un fin de semana agitado… - Hayami comenzó a saludarlos a todos.

Mientras que Dong Joon miraba de arriba abajo a Young Min y se deleitaba la pupila con su semidesnudez. ¡Young Min en shorts solamente! Pese a que no consiguió dormir cómodamente en la furgoneta, ahora le parecía el mejor sitio donde podía estar. Le sonrió al gemelo Mokomichi, y por supuesto, él le regresó un ceño fruncido y su supuesta indiferencia. Por otro lado, Kwang Min pucheó infantilmente al pensar que sería el único sin nadie con quien pasar el rato, Junjoong debería aparecer de pronto y hacer su fin de semana un viaje digno de recordar.

Min Woo saludó a todos con una venia y una sonrisa frágil. Masaki le acompañaba aprovechando para ser presentado con algo más de formalidad ante todos. Sun Hi le sonrió con aire coqueto y el menor Mokomichi sintió un desagradable tirón en la boca del estómago, por lo que se obligó a relegar aquellas sensaciones de su cuerpo, no solo no tiene motivos para tenerlas, sino que además podrían afectar a su bebé. Y no quiere para nada eso. Luego de saludarlo, tanto Sun Hi como Hyeran se perdieron rumbo a las albercas del hotel –previo llamado de atención de sus padres por no coquetear con nadie ni dejar que se les acerquen los lobos–. SeungMi arrastró a Yoon Hyun al restaurante, Junsu fue con ellas –tras habérselo indicado a su esposo–, acompañado de Jaejoong.

- Pues Jaejoong sí que está enfadado contigo, eh. Ni siquiera te volteó a mirar cuando se fue con mi baby y las niñas.

- Has sido días de locos en casa… - admitió el moreno. Que junto con el pelinegro terminaron en sentados en otra mesa del restaurante, lejos de sus esposos e hijas.

- No es solo por lo del novio de Hyeran, entonces. ¿Qué más ha sucedido?

- ¿Recuerdas a Junjoong, el hijo de Hyun Joong? – el pelinegro asintió… - tuvimos algunos roces por culpa de ese chiquillo también. Creí que le tiraba los tejos a mi Boo.

- El crío de… ¿cuántos tenía? ¿20?

- 22… - puntualizó el moreno.

- Los que sean. ¿Cómo se te ocurrió pensar que quería con Jaejoong?

- Le buscaba demasiado… - gruñó.

- ¿Y…? aunque le hubiera estado persiguiendo como fan desquiciado, dudo que Jaejoong quiera tener una aventura con un muchacho, o con cualquiera.

- Lo sé. Pero de todas maneras me molestaba que ese chiquillo le estuviera buscando y que se vieran a solas.

- Siendo así te entiendo. Me pondría como energúmeno si cualquiera intenta acercarse así a Junsu.

- Tú ya te pones famélico si solo voltean a mirarle… - el moreno acusó sonriendo apenas un poco divertido.

- ¡Yah! ¡Eso no es verdad!

- ¿Seguro?

- Sí. Ni que fuera cualquier celoso obsesivo… - Yunho rió un poco más, luego con un movimiento de cabeza señaló hacia la mesa donde sus esposos estaban disfrutando de un nutritivo desayuno. A Yoochun la expresión le cambió en un parpadeo, porque un chico de apariencia extranjera que estaba sentado en la mesa de a lado, conversaba con Junsu con demasiada confianza para su gusto… - ¡Y ese imbécil que hace hablando con mi esposo como si se conocieran de toda la vida!

- Ahora me siento mejor. No soy el único que reacciona exageradamente. Venga, Yoochun, el pobre tipo debe estar halagando su hotel solamente.

- El tipo ése cómo va a saber que Junsu es el dueño… - el pelinegro gruñó, a nada de levantarse e ir hasta donde los chicos para ponerle los puntos sobre las íes al sujeto en cuestión.

Pero entonces vio por el rabillo del ojo una silueta conocida caminar por el living rumbo al ascensor.

- ¿YooHwan? – el pelinegro estiró el cuello tratando de distinguir mejor la silueta del hombre que acababa de ver, y jura, luce exactamente igual que su hermano menor.

- ¿No estaba en Japón?

- Sí. Espera, voy a llamarle… - sacó su móvil para marcar a su hermano, pero entonces su mirada volvió a caer sobre la mesa de su esposo… - Pero antes… - caminó hasta la mesa y apenas llegó sujetó el rostro de Junsu por el mentón plantándole un intenso beso que los dejó a los dos sin aliento, y al castaño avergonzado y medio embobado… - Creí ver a YooHwan antes. Ahora que lo pienso, podrías checar si está registrado en el hotel.

- ¿Eh? Ah. Sí, claro que sí. Pero, ¿no estaba en Japón trabajando? – el castaño cuestionó olvidándose totalmente del francés que había estado intentando sonsacarle su número de teléfono.

- Es lo mismo que sé yo, pero estoy seguro de que lo vi hace unos minutos en el living.

- Está bien. Un favor más para ti, pienso cobrarme con réditos Chun~

- Umma, seguimos aquí… - Yoon Hyun dijo con una sonrisita, contenta de ver a sus padres tan enamorados como siempre. Envidiando repentinamente la suerte de ellos, cuando ella fue rechazada por su primer amor.

- Pero no nos oponemos a que sigan coqueteándose, tíos; es mejor verlo en vivo y espontáneamente, y así no tengo que preocuparme por las censuras de sus dramas de antes de que naciéramos… - SeungMin dijo toda sonrisas.

Y de pronto el rostro de Junsu y Jaejoong se encendió al rojo vivo al recordar las escenas censuradas en las que ellos participaron en aquellos tiempos a lado de sus, ahora, esposos.

- No avergüencen a sus ummas, princesas… - Yoochun les guiñó el ojo a modo de complicidad. Su hija sonrió cubriéndose la boca, mientras que SeungMi reía divertida… - Por cierto, Jaejoong, levántale pronto el castigo a tu esposo, no quiero pasarla el fin con él sino con mi baby y mis hijos, aunque creo que ellos no vinieron a pasarla con nosotros.

- Pues Yunho es perfectamente capaz de cuidarse solo, así que no te preocupes por dejarle solo… - Jaejoong dijo con aire indignado.

- Mira que todavía tiene lo suyo eh, luego no vayas a ponerte celoso si te lo quieren conquistar, Jaejoong ah… - Yoochun dijo con malicia, aprovechando que unas señoritas bastante atractivas vestidas a temprana hora con sus provocativos bañadores, se le acercaban.

Jaejoong frunció el ceño y pinchó con molestia un trozo de fruta. Las niñas continuaron disfrutando de las escenas yaoi tan naturales que se les estaban presentando. Y al menos por esos momentos, a Yoon Hyun realmente se le olvidaron sus males de amor.

Junsu riñó a Yoochun por lo bajo, mandándole no meterse en las discusiones de sus hyungs. El pelinegro alegó inocencia absoluta y le apuró más bien en checar si su hermano estaba hospedado ahí. Minutos después, Junsu se mordía el labio inferior indeciso entre contarle a su esposo las cosas. Resultaba ser que no, Park YooHwan no tenía habitación a su nombre. Por otro lado, se topó con la sorpresa de que su hermano JunHo sí que estaba por ahí. En una de las suites, acompañado por alguien más.

- ¡Hyung! ¡YooHwannie! – el castaño se cubrió los ojos para evitar ver más de lo que quisiera.

A saber, luego de descubrir que su gemelo estaba en el hotel fue directamente a su habitación para saludarle –y de paso averiguar qué motivos le habían traído al Toscana, y también con quién estaba–. Oh sorpresa la suya cuando, luego de que su hermano le abriera, con el cabello desordenado y el cinto de sus jeans suelto; viera a su cuñado al fondo acomodándose la camiseta.

- Junsu… qué… qué haces aquí.

- ¡Tú qué haces aquí! ¡Con YooHwan! Un momento, ustedes… ustedes… ¡Ohmygodsun!! ¡A Yoochun le dará algo! ¿Y desde cuándo ustedes están saliendo? ¡JunHo, por qué no me lo habías dicho! – soltó de corrido, entre curiosos gestos de molestia, preocupación y berrinche.

- La idea ni siquiera era que te enteraras en estas circunstancias, ni tan pronto… - JunHo se frotó la barbilla. Luego le pidió a su hermano que no dijera nada, pero cuando Junsu iba a salir de la habitación, Yoochun ya estaba en el pasillo. Fue inevitable que se diera cuenta.

- ¿Qué… demonios… hacen juntos?

……………………………

Kwang Min decidió unirse a sus primas en las albercas mientras Dong Joon y su gemelo jugaban a no querer estar juntos pero pegados como lapa por todas partes. Hyeran y Sun Hi encontraron por demás entretenida la compañía del gemelo, porque se compartían un montón de chismes de la escuela.

Mientras tanto, Dong Joon y Young Min terminaron retándose a voleibol de playa con una pareja de chicos de la región que ostentaban ser los mejores. Han terminado en aquel juego más por orgullo que por otra cosa. La cosa era que, entre ellos mismos había surgido una apuesta. Dong Joon dijo que si perdían contra aquellos muchachos, él le dejaría en paz, pero que si por el contrario, ganaban, entonces Young Min definitivamente tendría una cita con él.

- Hecho… - el gemelo Mokomichi aceptó porque. ¡Él no es ningún cobarde!

Sin embargo, ambos pasaron por alto el hecho de que aquel deporte no era justamente lo suyo. Si hubiese sido fútbol probablemente tendrían más posibilidades.

……………………………

Min Woo estaba observando las olas del mar rompiendo en la playa. Masaki se acercó con un poco de agua para él y cuestionó por qué no se animaba en entrar, pues la tarde y noche anterior le había visto hacer lo mismo. Contemplar.

- No sé nadar… - admitió con cierta vergüenza… - Mis hermanos siempre dicen que me enseñarán, pero como podrás darte cuenta, sus prioridades suelen cambiar de un momento a otro sin más. Así que sigo esperando a que me enseñen de verdad… - sonrió con tintes divertidos. Lo que le agradó mucho a Okada.

- Yo soy muy buen nadador, puedo enseñarte ahora si quieres… - ofreció con una sonrisa.

- No es necesario… - Min Woo susurró sintiendo cómo aumentaba su vergüenza. Arrepintiéndose incluso de haberlo mencionado cuando se pudo haber inventado cualquier pretexto.

- Por favor, Min Woo ah… - Okada extendió una mano al menor Mokomichi, sujetándole firmemente cuando Min Woo acercó la suya.

Luego comenzaron a entrar en la playa. El oleaje suave de las olas que ya han chocado en la orilla les hacía cosquillas en los pies, y poco a poco el nivel del agua iba cubriéndoles más del cuerpo. Min Woo sin embargo se sentía cómodo y seguro. Okada le sostenía con firmeza de la mano, pero también le había rodeado la cintura con la libre. Su corazón iba rápido otra vez. Y él sentía que la compañía de Masaki todos esos días ha sido justamente como las olas del mar.

Relajante y mágico.

- ¿Confías en mí, Min Woo ah?

- Sí.

- Entonces no te sueltes, porque yo no lo haré… - la promesa que saliera de labios del joven japonés soltó todas las mariposas que el adolescente pudiera tener retenidas en el vientre.

Y sintió sus mejillas colorearse fuertemente cuando Okada lo acercó un poco más a él haciendo del contacto un auténtico abrazo. Entonces se dio cuenta de que sus pies ya no tocaban fondo, pero flotaba abrazado a Okada. Y sus ojos no le soltaban como tampoco lo hacían sus brazos. El cosquilleo iba en aumento y la sensación de paz era reemplazada por una vergüenza mayúscula que le instaba a salir huyendo de ahí.

Con el miedo de enamorarse otra vez.



Continuará……




Y estamos aquí con un capítulo más. Nuevas relaciones por conocerse, otras en aires de consolidarse, o tal vez debilitarse. Hoy parece un capítulo de muchas sensaciones, de nuevas inquietudes y sueños. Suspiro como cada vez que culmino el siguiente paso dado, miro la hora en el extremo del monitor y sonrío ante la idea de que llego tarde. Hace media hora tendría que haber entregado esto, pero no importa demasiado, siempre que mantengamos el ritmo constante. Tal vez los siguientes dos días traiga un capi diario, luego he de volver al trabajo y he de buscar el modo de mantenerlas al menos dos o tres veces por semana.

Tomo un sorbo de agua y masajeo mis hombros. Se ha cumplido lo esperado para el día, es momento de entregar la actu cual pan caliente salido del horno.

Han de “perdonar” mi atrevimiento por retomar la pareja JunHwan, recientemente se ha ganado el trocito de mi corazón que habían estado debatiéndose ;D

Sin más, me despido con un cordial agradecimiento por las lecturas y sus comentarios. Sigue siendo ése el principal alimento para el ánimo de su servidora.

Ya Ne! ;D