CAPÍTULO 8. DE LOS MALES, EL
MENOR
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Isla Jeju
Jeju Toscana Family Hotel
Min Woo hizo un
primer intento por liberarse del abrazo, pero incluso él tuvo que reconocer –para
sí mismo– que aquello era una tontería. Estaban lo suficientemente lejos de la
orilla y él definitivamente no podría salir por sí solo nadando. Okada sin
embargo no realizó movimiento alguno para impedirle que se soltara, Min Woo
clavó de nuevo su mirada en la del japonés. Esos ojos marrón le transmitían una
indescriptible sensación de bienestar y seguridad. Y era esa justamente la razón
por la que creía que debería huir.
- No soy el
chico que te dejó, Min Woo ah. No tienes que esforzarte por reprimir lo que
sientas, por favor, siéntete libre de sentir cualquier emoción que venga a ti;
estoy aquí para recibirlas todas.
- No me conoces,
por qué harías eso. ¿Es simplemente que no puedes evitar ser bondadoso? ¿Te
causo lástima por estar embarazado? ¿Crees que ahora que estoy solo necesito de
alguien que me consuele en todo momento?
- No. No se
trata simplemente de bondad, no siento lástima o pena por ti en tu estado, y no
intento consolarte, no de la forma en que creo que estás pensando. Necesitas un
amigo, un confidente, un hombro en el que apoyarte. Todo eso en alguien que no
sea tu familia. Alguien como yo.
Min Woo abrió la
boca con la intención de decir algo, pero se encontró a sí mismo con que lo que
flotaba en sus pensamientos no era algo que podía decir en voz alta como si
nada. El menor Mokomichi quiso decirle a Okada que si estaba dispuesto a
recibir todas las emociones que puedan surgir en él, debería considerar alta la
posibilidad de que se enamore.
- Yo no quiero
jugar contigo, ni lastimarte. Quiero estar contigo, como tú quieras recibirme
en tu vida… - Okada dijo con sinceridad. Permaneciendo ahí, con el chico entre
sus brazos flotando entre el mecer tranquilo de las olas del mar antes de
romper en la playa.
Min Woo no supo
qué decir entonces, demasiado confundido para saber qué debería interpretar de
aquellas palabras recibidas. Demasiado temeroso de preguntar. Suspiró y decidió
que su única opción en ése preciso momento era relajarse, liberar tensiones y
dejar de pensar. Apoyó sus manos en los hombros de Okada y cerró los ojos entregándose
a las sensaciones que el mar le proporcionaba.
Masaki escrutó
el rostro del menor con sus analíticos ojos de médico en formación, pasando por
cada uno de esos finos detalles que conjuntan la perfecta anatomía de su cara. Quiso
pasar las yemas de sus dedos por la línea de su mentón y seguir por el cuello. Le
llamaba mucho la atención la forma de su aguileña nariz, le hacía pensar en que
definitivamente este chico tenía muchos más talentos de los que mostraba. Le gustaban
sus ojos pequeños, y las finas pestañas con las anchas cejas más bien
desproporcionadas. Tenía un rostro lindo
para un chico guapo que no aprecia su
atractivo y carga ahora con una gran responsabilidad: la maternidad. Masaki no entiende cómo aún hay personas como el
chico que solo pasó el rato con Min Woo que desprecian la oportunidad que se
les presenta para quererlos, protegerlos, amarlos. No entiende cómo faltó a
todo ello y terminó dejándole por evadir una responsabilidad que ahora recae
sobre el adolescente solamente, aunque su familia le apoye, es posible que Min
Woo nunca se pueda sacar de la cabeza que su hijo es su responsabilidad y de
nadie más, que solo le tiene a él.
- No tendría por qué cargar solo con algo así.
Pero tampoco estoy seguro de que yo sea el indicado para compartir su
responsabilidad. Quisiera estar contigo de muchas formas, Min Woo. Pero ambos somos
jóvenes, tú más que yo. No me veo haciéndote promesas que tal vez no pueda
cumplir, no solo por mí, sino por el contexto que nos rodea. Aún así, voy a
acompañarte durante este tiempo, vigilaré desde la trinchera de mi presencia
temporal el curso de tu embarazo, te veré dar a luz y si me dejas, cargaré a tu
bebé en mis brazos al menos un par de veces antes de que tenga que volver a
Japón.
Masaki pensó
todo aquello, sin querer decirlo de viva voz. Sabe mejor que nadie que debe ser
paciente, amable y tomarse lo que sea que esté estableciendo con Min Woo, con
calma. Él sabe también que lo que siente por este chico es un sentimiento fuerte,
algo que podría llamar amor; sin embargo se detiene, prefiere evitar nombrar con
una concepción tan poderosa a sus sentimientos y emociones. Quiere evitar
muchas cosas, entre ellas, anclarse por anticipado a un sentimiento que podría
no florecer. Min Woo es vulnerable, podría enamorarse
de él pero solo como un sentimiento de agradecimiento por acompañarle en esos
momentos de su vida en los que se siente utilizado –con justa razón–,
transgredido en sus ilusiones, ofendido en su orgullo.
- ¿Podemos salir
ya?
- Claro que sí.
Su hilo de
pensamientos se ve interrumpido por la sutil petición del menor. Le acompaña fuera
y luego se sientan en la arena. Min Woo juega con la suave superficie como
cualquier adolescente permitiéndose ser algo infantil, entierra sus pies en la
arena y construye castillos con sus manos. Masaki promete una sola cosa,
quedarse ahí lo suficiente para ver cómo recobra su alegría y las ganas de
vivir sin más preocupación que una vida de bastos horizontes.
……………………………
JunHo y YooHwan
se tensaron al ver a Yoochun de pie en el pasillo, Junsu lanzó un curioso
chillido demasiado parecido al llamado de un delfín. Las profundas orbes negras
destilaban molestia y reclamaban una explicación, aunque las otras tres
personas ahí presentes supieran que ni la más minuciosa explicación le sería
suficiente o le convencería de que eso estaba bien. Una relación consensuada
por ambas partes no debería ser un problema, excepto cuando un tercer participante
como observador externo era capaz de encontrar oposición hasta en las más
absurdas justificaciones.
- Yoochun, antes
de que pierdas los estribos, tienes que saber que tu hermano y yo ya hemos
decidido estar juntos.
- ¡Salta a la
vista! – bufó el pelinegro… - Lo que también salta a la vista es el hecho de
que no parece que sea algo que acaba de iniciar, y de todas maneras me vengo
enterando apenas. ¿Tú sabías de esto?
- ¡No! – Junsu chilló
casi ofendido de que su esposo siquiera lo esté insinuando… - Me entero igual
que tú, por pura casualidad.
- YooHwan…
- Oh vamos
hyung, no tengo 20 años para que todavía sientas que tienes cierto derecho a
decidir sobre mi vida… - el menor de los Park dijo, alzando el mentón en gesto
retador, parándose a lado del gemelo Kim con aire confiado. JunHo le rodeó la
cintura acercándole a su cuerpo.
Yoochun tensó
los puños conteniendo las repentinas ganas de golpear la simpática cara de su cuñado –por Junsu, no por su hermanito; por si
cabe aclarar–, pero todavía tenía ciertos rasgos parecidos a su esposo ¡Y él
jamás golpearía ni el reflejo en el agua de Junsu!
- Si vas a venir
a increparme madurez, entonces exijo que me digas cómo es que estoy enterándome
de esta manera que estás manteniendo una relación con JunHo.
- Queríamos
tranquilidad, disfrutar de lo nuestro hasta que fuera inevitable contarles a
nuestras familias, porque ya sabíamos que no te lo ibas a tomar de la mejor
manera… - el gemelo fue quien respondió.
- ¿En qué clase
de concepto me tienes? ¡Soy tu cuñado!
- No intentes
explotar ahora las habilidades de actuación que adquiriste años atrás, hyung… -
el menor Park revoleó los ojos… - Por qué no dejamos esta innecesaria discusión
para otro momento. Quiero disfrutar estos días con mi novio, si no te importa,
hyung.
- ¡Claro que me
importa! ¡Más les vale a los dos estar abajo en cinco minutos! ¡Esto tiene que
atenderse con la familia! – Yoochun espetó dando un sonoro golpe al piso con el
pie. Dio media vuelta y se fue dando pasos pesados por el pasillo rumbo al
ascensor.
Junsu le siguió
tratando de sonscarle a su esposo la loca idea que se le haya atravesado ahora,
intentando también mediar por su hermano y su cuñado, alegando que tienen
derecho a estar juntos si se gustan, sobre todo considerando el hecho de que
son lo bastante adultos. Yoochun hizo oídos sordos todo el camino hasta llegar
al restaurante. Donde terminaron todos sentados. Yoochun llamó a sus hijos para
que fueran por Yoon Hyun y SeungMi, la única que le hizo caso fue Sun Hi, Dong
Joon alegó estar demasiado ocupado a mitad de un partido definitivo acerca de
su futura postura activa.
Una vez que las
chicas se fueron con Sun Hi, y por tanto con Hyeran y Kwang Min; Yoochun
convocó a la familia, es decir, a Jaejoong, Yunho, ChangMin y Hayami. Sentados todos
a la mesa, Yoochun comenzó con la supuesta reunión familiar para decidir si se
aprobaba o no la relación de su hermano con su cuñado.
- Creo yo que
esto es una reverenda tontería… - obviamente fue el morocho quien respingó. Ya suficiente
tenía con que estén todos ahí arruinando su fin de semana familiar, como para
tener que perder tiempo discutiendo algo que le tiene sin cuidado.
- Es un asunto
de familia… - Yoochun replicó, frunciendo el ceño.
- Justamente.
Hayami y yo nos vamos…
- ¡Alto ahí! –
el pelinegro les fulminó con la mirada.
- Hyung, ChangMin
tiene razón, para qué tenemos que hacer esto. Ni siquiera es que vayamos a
cambiar de opinión ya te lo hemos dicho… - YooHwan resopló fastidiado. Bastante
ha hecho ya con estar ahí, haber suspendido su interesante mañana de intensa
pasión con JunHo por tener que bajar para esta absurda reunión familiar.
- Me permito
apoyar lo que ChangMin y YooHwan dicen… - Yunho comentó con aire desinteresado,
cansado de que Jaejoong le ignore, que ni porque están sentados juntos se ha
dignado en hacerle caso.
- Pero…
- No es el fin
del mundo, Yoochun; además ambos tienen la madurez suficiente para hacer con
sus vidas lo que quieran… - Jaejoong secundó, incómodo con esa situación con su
esposo pero inseguro de resolverlo.
- ¡Qué! ¿Es que
acaso nadie piensa apoyarme? – ChangMin, Hayami, Yunho y Jaejoong tenían una
rara expresión de desinterés total… - ¿Junsu…? – el castaño le hizo un lindo pucherito,
sujetó su mano en esa clase de apoyo que el pelinegro ha aprendido a
identificar como “No estoy de acuerdo,
pero todavía soy tu esposo” que de todas maneras no le ayudaba en esos
momentos… - ¡Bien! ¡Gracias por nada, familia!
- Deja el drama
de una buena vez, ni que se tratara de la virginidad de YooHwan, que es más que
obvio hace años perdió. Y no estoy seguro de que con JunHo.
- Ok, dentro de
todo lo que sí debo agradecer es que no te hayas liado con el sarcasmo andante…
- el pelinegro resopló entre fastidiado y resignado.
- ¿Qué dijiste,
frentón con delfinoadicción? – al morocho comenzó a latirle la venita en la
sien. Y todos supieron que en cosa de nada estos dos comenzarían una tonta
discusión.
- Sí, mil veces
mejor con JunHo que con esta jirafa insípida. De hecho me siento en la
responsabilidad moral de agradecerte que no hayas terminado con ChangMin, eso
hubiera sido catastróficamente tu peor decisión.
- ¿Qué? – ese fue
Hayami, quien comenzaba a sentir una novedosa apatía hacia el pelinegro… - ¿Estás
insinuando que tomé una mala decisión al enamorarme de mi esposo?
- Bueno…
- Haya paz,
todos. Esto se ha vuelto una pérdida de tiempo para todos nosotros. Yoochun solo
relájate, no es como si YooHwan fuera un crío, y estoy seguro de que JunHo lo
quiere, sus sentimientos siempre han sido nobles, como los de Junsu.
- ¿Ahora hablas
como el umma de la familia? Cuando es más que obvio que todos pasan por alto mi
sentido natural de responsabilidad por mi hermano menor… - Yoochun bufó
indignado.
Y entonces algo
hizo clic ahí en las mentes de casi todos los presentes. Por ejemplo, YooHwan
captó que le faltó al respeto a su hermano por el simple hecho de que lo es, de
que a su modo, siempre se ha preocupado por él, y que debió pagarle con al
menos un voto de confianza de que se fuera a tomar la noticia con solvencia.
JunHo meditó su propia reacción cuando Junsu le comunicó que estaba enamorado
de su –entonces– mejor amigo, lo difícil que fue admitirse gay y sobrellevar
sus sentimientos cuando los consideraba no correspondidos, además de la alegría
que le dio enterarle de la relación cuando Yoochun y él finalmente se
formalizaron. Junsu no había esperado prácticamente nada para contárselo, e
incluso Yoochun le había hablado para pedirle que confiara en que haría feliz a
su hermano pues sabe cuán unidos son. En aquél entonces incluso algo había
mencionado respecto a lo que él esperaría de quien tenga el honor de ganarse el
corazón de su hermanito, que para él era como parte de su tesoro más valioso,
junto a sus padres y Junsu.
En la misma
línea de meditaciones, ChangMin admitió que el pelinegro tenía algo de razón,
al menos deberían habérselo dicho sin importar la reacción que hubiese tenido. La
familia merece enterarse de las cosas que suceden a sus integrantes. Hayami
pensó que dentro de sus celos desenfrenados y su pobre capacidad para afrontar
los cambios en su vida, Yoochun era noble. Torpe, pero noble.
Jaejoong finalmente
captó algo que francamente había pasado por alto. Algo que había justificado
haciendo alarde de un conocimiento profundo de la mentalidad de su esposo. Se dio
cuenta de que se había equivocado en varias cosas. La que le viene primero a la
mente, no haberle dicho a Yunho sobre el novio de Hyeran antes de que le
conociera en aquella cena que fue tan incómodo. La misma donde se había
preocupado más por la tranquilidad de su hija, que por los sentimientos de su
esposo. Yunho había merecido después de todo saber los hechos de su boca,
aunque le hubiese pedido guardar el secreto, quizá incluso le hubiera ayudado
mejor a contener su desacuerdo y no hacerle quedar como un padre celoso
sobreprotector que no se preocupa por su hija. Él se olvidó de comprender a
Yunho y su forma de querer a su familia, sus princesas son lo más sagrado que
tiene y es normal que le cueste verlas crecer. Además, también se equivocó
cuando sostuvo las reuniones con Junjoong, aunque sus razones hayan sido
nobles, él debió confiarle a Yunho la verdad, después de todo son esposos.
Por su parte, el
moreno admitió que la madurez de Yoochun podía ser puesta en tela de duda en
situaciones muy particulares; pero jamás fallaba cuando tenía que tomar
decisiones importantes. Ha actuado como cualquier hermano mayor, padre o amigo
leal. Así que piensa que tal vez, y solo tal vez, se ha equivocado al hablar
tan directamente con el novio de su hija. Quizá le busque de nuevo, para darle
una oportunidad de verdad.
- Ok, por qué
todos me miran de repente así… - el pelinegro frunció el ceño cuando se percató
de que las miradas de los hombres estaba encima suyo haciéndole sentir incómodo…
- A veces quisiera poder leerles la mente…
- pensó.
Junsu lanzó una
risita y se empinó hasta posar sus labios sobre los de su esposo dándole un
corto pero muy cariñoso beso. El gesto fue suficiente para que Yoochun relajara
el cuerpo.
- Hyung, eres el
mejor hermano del mundo. Y te quiero mucho, aprecio que te preocupes por mí. Así
que, mira cómo soy feliz con JunHo…
- No vamos a
decepcionarte. No somos unos chicos en busca de relaciones pasajeras. Nos conocemos
más de lo que parece, y vamos a demostrarte que es tan fuerte que no vamos a
dejar que se extinga la llama que se encendió entre nosotros.
- Careces de
tacto para asumir las situaciones, pero admito que has hablado con algo de
coherencia digna de mi reconocimiento, frentón delfinoadicto…
- Solo diré que
estoy de acuerdo en algo contigo. Mejor con JunHo, porque ChangMin es todo mío.
Yoochun iba a
protestar a los últimos comentarios, pero Junsu actúo sellándole los labios con
otro beso. Eso, o seguro terminaría por arruinar esas palabras de halago que su
esposo acaba de pasar por alto.
Jaejoong y Yunho
se voltearon a mirar finalmente, y bastó para saber que tenían qué hablar. Así que
decidieron tener una conversación en privado. En su habitación.
……………………………
Dong Joon y
Young Min estaban tirades en la arena, sudorosos con el rostro colorado por el
esfuerzo y la respiración aún alterada.
- Tenemos una
cita… - el gemelo Park sonrió complacido consigo mismo. Guardando el resto de
su comentario para otra ocasión, porque esa mañana si han ganado ha sido
también por el espíritu competitivo de Young Min.
El gemelo
Mokomichi soltó un gruñido, pero nada más. No soltó ninguna queja verbal, ni
siquiera se inmutó cuando Dong Joon tomó su mano disimuladamente. Definitivamente,
las cosas entre los dos iban avanzando viento en popa.
……………………………
- Lo siento. Por
haberte ocultado que Hyeran tenía novio. Asumí tu reacción y decidí evitarla
presentándotelo así nada más. También siento no haberte dicho desde el
principio la razón por la que aceptaba las visitas de Junjoong. Respecto a él
creo que en el fondo me gustaron tus celos, me gustó sentir que te preocupaba
que un muchacho de 22 años pudiera tener mi atención como si en verdad él quisiera
seducirme. Me sentí importante. De una manera diferente, porque sé que siempre
he sido importante para ti, Yunho ah.
- También tengo
que disculparme, JaeBoo. Sé cuánto me cuesta ver a nuestras hijas crecer,
aceptar que conforme la edad habrán situaciones que inevitablemente aparecerán,
como ahora el novio de Hyeran. También sé que mi comportamiento no ha sido el
más tratable últimamente, así que supongo que debo tratar de cambiar algunas de
mis actitudes. Quiero que Hyeran sea feliz, que encuentre el amor y
eventualmente forme su propia familia, tan solo que aún no consigo olvidar los
días en que todavía era una niña que se preocupaba simplemente por jugar, y no
por lucir bonita, sobre todo si ya es hermosa.
- A Hyeran le
preocupaba demasiado cómo fueras a tomarte el que salga con alguien, por eso no
te lo dijo, ni siquiera me lo había dicho a mí, solamente lo descubrí.
- Me pierdo de
más cosas de las que quisiera. Creo que en cierta forma tengo un poco de
renuencia a verla crecer más allá del seno familiar.
- Lo haces bien,
y lo haremos aún mejor Yunho ah.
- Tú ya lo haces
increíble, JaeBoo…
Finalmente llegaron
las sonrisas sinceras, las miradas cargadas de amor y las ganas de un abrazo
acogedor. Pese a que habían discutido apenas unos días atrás, y que las
discusiones eran esporádicas, estar enojados el uno con el otro siempre
conseguía ponerlos de mal humor y susceptibles al contexto. Por eso se sentían
agradecidos con el otro por la capacidad innata de reconocer sus errores,
compartirlos, perdonarlos y dejarlos atrás.
Tras la
reconciliación verbal que dejó una agradable sensación a ligereza, ellos no
quisieron contener esa otra parte que tanto habían echado en falta –todo y que
fueron solo un par de días– y se encontraron fusionando sus labios en un fogoso
beso, respirando ruidosamente por la nariz y buscando desesperadamente
deshacerse de las ropas del otro.
La desnudez se
presentó rápidamente, los jadeos y el sudor le acompañaron apenas unos minutos
después entre besos cargados de pasión y caricias candentes. Ambas erecciones
se irguieron orgullosas, friccionándose entre sí tras cada agitación de pelvis
cuando Yunho simulaba embestir a Jaejoong, descansando el peso de su cuerpo
sobre el del pelioscuro, sin frenar los besos, sin evitar el calor embriagador
que les ha envuelto. Apenas han comenzado, y la mañana florece lentamente hacia
el mediodía.
……………………………
JunHo y YooHwan
habían regresado a su habitación luego de que Yoochun sonriera quedo a los dos,
a modo de aprobación de su relación. Aunque ambos sabían que en adelante
todavía verían llegar sus celos de hermano mayor. Por lo pronto, lo único que
querían era aprovechar el tiempo, hacía demasiadas semanas que no se veían.
- Están frías… -
YooHwan se quejó cuando las manos del gemelo pasaron por debajo de su camiseta
de seda palpando la piel de su vientre.
- Cuando estoy
nervioso se ponen así… - el gemelo suspiró contra el cuello de su novio,
dejando besos por su nívea piel.
- Lo sé… - el
menor Park sonrió, jadeando después cuando las manos de su novio se dirigieron
al cinto de su pantalón.
- Claro que lo
sabes… - el gemelo sonrió subiendo de vuelta a los labios del menor Park,
besándole con calma, como si no llevasen ningún tipo de prisa, como si tuvieran
todo el tiempo del mundo para besarse, incluso como si sus pulmones no fuesen a
reclamar nunca por una bocanada de oxígeno.
Un beso tan dulce
que parecería creado en una fantasía nada más. Las grandes manos de JunHo se
deshicieron despacio de la camiseta de YooHwan, dejando que luego fuera él
quien le sacara la suya entre sonrisas y besos con cierto sabor a primer amor y
mariposas en el estómago.
- Siguen frías…
- YooHwan se quejó, sonriendo y mordisqueando el mentón de su novio, que por la
estatura era lo que le quedaba más cerca de sus ansiosos labios. Sobre todo
cuando JunHo se inclina y le hace doblar la espalda mientras le empuja sobre el
colchón.
- Se calentarán
en cualquier momento… - el gemelo prometió, al mismo tiempo que metía sus manos
entre los pantalones y ropa interior de su novio buscando refugio en las profundidades de la intimidad de su anatomía.
……………………………
- ¡No lo puedo
creer! ¿En serio estás saliendo con él? – Sun Hi chilló con algarabía cuando
Kwang Min les contó que ha tenido algunas citas con Junjoong.
- Bueno, no es
que me haya pedido ser su novio, pero supongo que citas a solas significan
mucho, sobre todo porque me dijo que le gustaba… - el gemelo Mokomichi sonrió
emocionado, con las mejillas pintadas de rosado tras añadir aquel tema en la
conversación. Despreocupado de ser el único chico entre las cuatro chicas, sus primas.
- Debe ser muy
romántico ser conquistado así… - Hyeran dijo con ojos brillantes.
- ¿A ti no te conquistaron
así, unnie? – SeungMi preguntó con aire curioso.
- No voy a
contarte cómo me cortejaron… - Hyeran abanicó su rostro con una de sus manos,
avergonzada de pronto.
- Qué tiene de
malo que nos cuentes… - su hermana frunció el ceño… casi como su padre cuando
exige una explicación.
- Que no es tan
importante ni emocionante como saber más detalles acerca de cómo Kwang Min oppa
es conquistado por Junjoong. Los romances entre chicos son más interesante que
los heterosexuales…
- Ahí van las
fujoshis dejándose arrastrar por su alma aventurera… - Yoon Hyun sonrió por lo
bajo, indicándole a la menor de todas que guarde silencio y las deje ser,
mientras ellas se van mejor a nadar.
Kwang Min se
sintió intimidado bajo la mirada emocionada de sus primas, y casi se arrepintió de haber mencionado nada.
*****
Nos tomamos un
breve descanso y aprovechamos de echar un nuevo vistazo en la vida de otros
personajes inmersos directa o indirectamente en esta historia.
Durante los
tiempos en que la revista SCANDAL incursionó en el mercado versátil del
espectáculo, mantuvo entre sus filas a la internacionalmente famosa Reportera Estrella, quien de una forma u
otra conseguía hacerse de las notas más impresionantes en las vidas de figuras
populares de la época. Con el tiempo la chica fue acercándose tanto a estos
chicos que consolidó una estrecha amistad con algunos de ellos en particular.
Key Kibum, el autonombrado Qi Diva,
Heechul y Jo Kwon. De manera tal que terminaba entre interesantes y muy
alborotadas reuniones con los chismes
del momento. Así supo, por ejemplo, cuando Qi Diva se embarazó y fue partícipe
de la preparación de su baby shower. También supo –y fue de las emociones más
grandes que recordará el resto de su vida– cuando MinHo y TaeMin se
comprometieron en matrimonio, e incluso fue invitada especial. Entre otras
importantes experiencias en las vidas de los chicos.
Hoy en día la reportera estrella dirige la revista en
compañía de una de sus mejores amigas, mientras que la tercera representante de
SCANDAL seguía inmersa en nuevas ideas para libros que espera resulten un
éxito.
Por lo demás, se
le recuerda a ella con particular interés por haber sido parte de la historia
que unió a Hayami con ChangMin.
……………………………
Hacía unas
semanas que TaeMin presentaba aquellos síntomas que le hacían pensar
ilusionadamente en embarazo. Por eso no se negó a ir al doctor para hacerse un
chequeo general cuando MinHo se lo propuso, descartar primero lo esperable,
analizar después en lo deseado. Tras varias pruebas de rutina y la afirmada
buena salud de TaeMin, se decidieron por el análisis de sangre para embarazo.
Positivo.
Y sus vidas han
cambiado radicalmente, para bien.
- ¡Me siento tan
feliz, MinHo ah!
- ¡También yo,
TaeMinnie! ¡Vamos a ser padres!
*****
Isla Jeju
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Cuando Dong Joon
le propuso a Young Min tener una cita, el gemelo Mokomichi no esperaba que el
gemelo Park se tomara aquello con tanta seriedad.
- ¡Y encima se
pone romántico! – refunfuñó viendo de reojo el arreglo floral (sencillo, pero
lindo) que Dong Joon le había mandado cerca de media tarde…
- Estas
emocionado, deja de fingir hyung…
- ¡No es verdad!
- Según me
enteré… - lo que significa que Dong Joon se lo dijo… - estuviste más que
entregado al partido. No es propio de ti entusiasmarte con ningún deporte salvo
el atletismo. Creo que te esforzaste particularmente porque querías un pretexto
para tener una cita con Dong Joon.
Young Min
frunció el ceño, pero fue incapaz de debatir las palabras de su gemelo. Después
de todo, tal vez había algo de verdad en ello.
- ¿Qué tanto
escribes en tu bendito móvil? – preguntó más por intención de cambiar el foco
de atención, que por realmente querer saber lo que hacía su gemelo.
- Me texteo con
Junjoong… - Kwang Min respondió con una enorme sonrisa. Lo que hizo a su gemelo
revolear los ojos, debió suponerlo… - Dice que me extraña, y que le hubiera
encantado venir a este viaje, pasear conmigo en la playa, con la luna y las estrellas
bailando en el cielo…
- Ridículamente
cursi…
- No es
ridículo. Es el tipo de cosas lindas que las personas se dicen cuando se gustan…
- Kwang Min refutó con un puchero.
- Lo que sea… -
resopló Young Min, plantándose frente al espejo para peinarse.
- Para no estar
interesado en esa cita con Dong Joon, te has esmerado en tu apariencia, hyung…
- el gemelo se burló de su hermano.
- Solo… cállate…
- Young Min terminó por desordenarse el cabello solo para mostrarle a su
hermano que no era verdad lo que decía. ¡Él no quiere lucir guapo para Dong
Joon!
……………………………
- Luces
guapísimo…
- Guárdate tus
comentarios de conquistador para alguien más, idiota.
Dong Joon sonrió
ante el carácter de Young Min. No le extraña en absoluto su reacción, de hecho,
es lo que le gusta de él. Sí, de algún lado ha heredado cierta tendencia al masoquismo. O quizá son simplemente
dosis propias del enamoramiento.
- Hoy voy a
besarte… - el gemelo Park dijo como si nada, sonriendo mientras ambos caminan
por el living…
- ¿Qué? – Young Min
parpadeó entre contrariado y pillado por sorpresa por la desquitada afirmación
del otro.
Dong Joon
simplemente sonrió más. Sí, definitivamente tenía que besarlo, y hacer de ese
segundo beso, un primer beso de verdad.
Continuará……
Hoy no tengo
mucho que decir. Ha sido un día largo y raro, saturado de emociones que me han
sumido en un letargo deprimente del que apenas conseguí salir para terminar
esto. Así que admito incluso que no sea de agrado de ustedes, a veces es así. Y
no, no he escrito sin ánimo para ello, por el contrario, fue el escape que
encontré para mejorar un poco mi estado de ánimo. Aún así, me encuentro incapaz
de decir si puede resultar interesante, o si caerá como una especie de capítulo
de relleno. Me disculpo de antemano si encuentran el tiempo dedicado a esta
lectura como una pérdida.
Sin más, nos
estaremos viendo por aquí pronto.
Ya Ne.







