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lunes, 8 de abril de 2013

Capítulo 9 UNEXPECTED DESTINY



CAPÍTULO 9. BESO

*****//*****//*****


*****
Isla Jeju
Jeju Toscana Family Hotel


Dong Joon y Young Min caminaban por la playa, con los pies descalzos y en silencio, ropa holgada en color blanco y la brisa del mar agitándoles suavemente el cabello. El valor que el gemelo Park había reunido seguía ahí, pero parte de su intención era primero hacer que fuera el otro quien hablara. En cierta forma pensaba que los consejos de su appa le estaban viniendo bien ahora. Seducir no es para nada atacar a la persona en cuestión, a veces basta con esperar, enviar silenciosos mensajes de coquetería y algo más. Esa parte a Dong Joon no le había quedado muy clara, pero evidentemente  no había preguntado, ya era suficiente vergonzoso el solo hecho de escuchar a su padre hablándole de esas cosas como para lanzarse a las preguntas. Si es que los genes de su umma también le circulaban por las venas.  

Young Min comenzaba a desesperarse. ¿Qué clase de cita era esta? Si no han cruzado más palabras desde que se encontraron en el living del hotel, y llevan minutos caminando por la orilla de la playa, si ya hasta sospecha que se han alejado hasta probablemente un kilómetro del hotel. ¡Y sigue callado! ¿Qué Dong Joon no piensa decirle algo? Soltar sus cursilerías raras que le hacen perder los estribos y le dan ganas de golpearlo. El gemelo Mokomichi bufó haciendo ruido escandalosamente por la nariz, se detuvo y cruzó los brazos plantándose en la arena con aire altanero.

- ¿Qué mierda de cita es esta? ¡Me tienes harto con tu silencio, Dong Joon! – Espetó fuera de sus casillas, se desordenó el cabello y fulminó al otro con la mirada cuando todo lo que consiguió con su reclamo fue arrancarle una sonrisa… - ¿Qué es lo que ahora te parece tan divertido, maldito imbécil?

- Lo único que me parece gracioso es que me reclames estar callado cuando desde un principio tú también podrías haber comenzado una charla. A mí me gusta ir a tu lado en silencio, así puedo escuchar tu ritmo de respiración y el rumor de tus pasos sobre la arena.

- Romántico idiota… - le gruñó con las mejillas arreboladas en carmín, desvió la mirada y relajó la tensión de sus músculos… - No me gusta el silencio.

- ¿De qué quieres hablar entonces? – Dong Joon reemprendió el camino, notando con agrado cómo el gemelo Mokomichi le imitaba.

- No sé. Cualquier cosa que mate el silencio… - Young Min admitió, no sin dar una de sus significativas miradas al gemelo Park, como exigiéndole que sea él quien inicie algo… - Fue tu idea lo de tener una cita si ganábamos.

- Fuiste tú quien me gritó como desquiciado cada vez que fallaba en algo, alegando que teníamos que ganar ese maldito partido o me patearías el trasero de aquí a la luna… - Dong Joon alegó con una sonrisita, y por un momento Young Min creyó ver bastante claro ahí el gesto de Junsu, una sonrisa entre tierna y pícara.

Young Min se sonrojó un poco más cuando recordó aquel detalle. ¡Si es que su boca lo traicionaba en los peores momentos! Y Dong Joon de pronto tenía la memoria muy agudizada. Lo maldijo mentalmente y apresuró sus pasos como si alejándose fuera a borrarle el sonrojo de las mejillas o calmar su corazón. Dos razones hay que mencionar: el hecho de que haya sobreactuado en el partido destrozando su capacidad deportiva -¡el cuerpo le duele como si hubiera corrido una maratón completa a mitad de tiempo!-; y, que cuando mencionó lo de la retaguardia de Dong Joon fue porque él se le había quedado mirando un buen rato, demasiado embelesado con la prominente curva de los glúteos que sin duda alguna, había heredado de su umma.

- Fue un  buen partido, pero creo que si tuviéramos entrenamiento ahora mismo, no podría correr ni los 100 metros en menos de 15 segundos.

- ¿A qué hora vas a besarme?

Dong Joon sintió sus mejillas calentarse tras aquella directa pregunta. ¿Qué demonios tenía que ver una cosa con la otra? ¿Por qué se lo recordaba así de pronto? ¿Acaso Young Min cree realmente que besarlo es solo hacerlo y ya?

- No sé. En algún momento de nuestra cita… - el gemelo Park sonrió tratando de hacerse el galán.

- La otra vez no resultó como… como esperaba… - Young Min dijo con cierto titubeo de nerviosismo.

- ¿Cómo esperabas que fuera? Porque lo que soy yo, ni siquiera sabía que serías tú quien me besara, así que me tomaste por sorpresa y luego todo fue… raro.

- ¿Raro como bueno, o raro como malo? – El gemelo Mokomichi quiso saber, interesado en lo que sintió el otro durante aquel beso del que ya no volvieron a hablar.

- Solo… raro… - el gemelo Park encogió los hombros y sintió que en aquel preciso instante el ambiente se sentía justamente del modo en que acaba de expresarse. Raro.

Luego el silencio volvió a hacerse del espacio entre los dos. Dong Joon seguía esperando la respuesta de Young Min, pero parecía que no iba a llegar. Si alguien le pregunta, Young Min es realmente difícil de comprender. ¡Y joder, eso le fascina de él! Así que esperó pacientemente a que Young Min dijera algo; mientras él se sentía más y más animado en besarle. No sentía que tuviese que esperar por el llamado momento, él sentía que debía crearse y actuar. O el tiempo de su cita se extinguiría demasiado pronto.

Ahí, le surgió una llamarada de emoción que movió su cuerpo casi sin que él pensara en lo que estaba haciendo. Pero estaba ahí, con una mano rodeando la cintura de Young Min y la otra sujetando su mentón. Sus rostros muy cerca, sus alientos mezclándose.

El gemelo Mokomichi inhaló profundamente en acto reflejo por el repentino acercamiento, sonrojándose al instante mientras piensa que está aquí; con el corazón atorado en la garganta y la expectante sensación de un beso. El gemelo Park le atrajo un poco más, pegando sus cuerpos, pero todavía con unos centímetros separando sus rostros.

Young Min respiraba alterado, en tanto Dong Joon luchaba por controlarse y no salvar del todo la distancia restante. Le gustaba esta sensación de emoción y adrenalina, como una especie de miedo mezclado con insolencia, la entrecruzada línea del gusto o el desprecio. Young Min tragó hondo, pestañeó lentamente y terminó apoyando sus manos en el pecho de Dong Joon, anhelando un beso.

……………………………

Antes de la cena, Yoochun, Junsu, YooHwan y JunHo se encontraron en el bar. Claro que ahí, solo Yoochun estaba realmente bebiendo.

- ¿Y cómo fue que terminaron liándose? – Yoochun preguntó, no sin cierto tono receloso; jugando con su copa de escorpión antes de darle un trago.  

JunHo y YooHwan voltearon a mirarse, se sonrieron enamorados y el pelinegro hizo un mohín de disgusto sin acostumbrarse todavía a esos melosos intercambios de cariño. Junsu rió por lo bajo, si su esposo es así o más meloso. Bien, le gana su lado pervertido, pero todavía es romántico y cariñoso, sobre todo cuando es el castaño quien le pide mimos.

- En realidad, cuñado… - JunHo notó con cierta diversión cómo el pelinegro se tensaba bajo aquel apelativo… - fue una cosa extraña. Como si simplemente de pronto nos hubiéramos dado cuenta de que estábamos hechos el uno para el otro.

- Cursi… - Yoochun gruñó, frunciendo el ceño y haciendo una mueca de disgusto ante las palabras del gemelo Kim.

- ¿Cuánto hace que están juntos?

- ¿Cómo novios? Unos meses. Pero antes nos habíamos estado viendo… ocasionalmente… - YooHwan respondió, esperando ver a su hermano hacer otro escándalo por eso.

Y entonces inevitablemente, hemos de reseñar brevemente la curiosa historia de ellos dos.

…Flashback…

Cuando JunHo escuchó hablar por primera vez del hermano menor de Yoochun fue cuando ya Junsu tenía algún tiempo con TVXQ, luego del debut y antes de que el éxito del grupo se fuera por las nubes emprendiendo su largo camino en los escenarios. De hecho, esa primera vez su gemelo ni siquiera lo había nombrado, solo mencionado como el hermanito de su amigo. Desde entonces, Junsu parloteaba tanto como podía acerca de lo que estaban haciendo, de los sueños compartidos y lo magnífico que era todo cuando estaba con ellos –aunque siempre extrañaba a su familia, por supuesto–. Después de un tiempo, las pláticas de Junsu se centraban en Yoochun. Absolutamente todo giraba en torno a él, y a JunHo eso le parecía entre divertido y algo exagerado. No es que fueran celos de hermano mayor –aunque fuesen gemelos y la diferencia de edad se viese reducida a minutos–, pero a veces le ponía de nervios que le despertara de madrugada solo para contarle algo emocionante, algo que tenía que ver con que Yoochun dormía demasiado o que a veces se levantaba para escribir. ¡Él quería cantar sus canciones! Y a JunHo, francamente y en aquellas horas de la noche, no le interesaba demasiado. Pero claro, como buen hermano mayor, le escuchaba y seguía la conversación hasta que Junsu la daba por terminada.

Más tarde, quizá meses o hasta un año, Junsu comenzó a quejarse de que Yoochun era un celoso que no quería compartir a su hermanito.

- ¿Por qué dices eso?

- A Yoochun no le gusta que le diga YooHwannie~ a su hermano… - el menor de los dos había respondido con uno de sus típicos pucheros de niño mimado.

- ¿Y por qué no le gusta?

- No lo sé. Solo dice que no debo llamarle así, que solo a él puedo decirle Yoochunnie~ a que suena lindo para mi amigo… - terminó de explicar con ojos brillantes.

- Sí, Junsu ah. Suena bien para tu amigo. Quizá esté celoso de que le comiences a prestar atención a su hermano menor y no a él, ¿no crees?

- ¿Mh? – el menor de los gemelos ladeó el rostro con gesto pensativo. Ensanchando luego una sonrisa y comenzando a parlotear sobre las posibilidades de que en verdad su amigo estuviera celoso y las razones que podría tener para aquello.

JunHo desde entonces vio en los ojos de su hermano que sucedería tarde o temprano algo que para él resultaba más que obvio. Junsu y Yoochun llegarían a ser más que amigos. Y eso, francamente a él le daban un tanto de celos, no tenía otro hermano con el que compartir todas sus aventuras y desventuras de la vida. Sin embargo, pensó también que en algún momento, él encontraría a alguien que le hiciera sentir así.

Fue varios meses después –tiempo en el cual Junsu no había cambiado su actitud y durante el cual había aprendido a molestar a Yoochun valiéndose de YooHwan– cuando finalmente JunHo y YooHwan coincidieron en una reunión de hermanos. La primera impresión había sido. Normal. No había existido nada parecido a amor a primera vista, ni siquiera habían conseguido hablar demasiado porque con la presencia de sus amigos – Yunho, Jaejoong y ChangMin– la conversación había fluido entre todos como bólido de bromas y cotilleos; desde entonces los atacados centrales fueron Yunho y Jaejoong, con esa actitud de padres del grupo que había hecho rondar rumores por ahí y formado la llamada Couple N° 1 de la agrupación. Luego todo simplemente pareció ir viento en popa por el sendero que ya se habían trazado los mayores.

En adelante, JunHo y YooHwan coincidieron ocasionalmente en conciertos, o reuniones familiares, charlaban un poco y luego cada uno atendía a sus propios amigos o familiares. Más tarde, cuando sus respectivos hermanos formalizaron su relación, encontrarse fue más común. Y entonces las charlas duraban más tiempo y encontraban ameno compartir el tiempo con el otro. La primera vez que YooHwan dijo que tenía una novia, JunHo conoció los celos y sintió un sabor amargo que le subía desde la boca del estómago. La primera vez que el gemelo Kim quiso averiguar si podría ocasionar algo similar en su amigo, comentó que estaba enamorado de una muchacha hermosa. YooHwan le había felicitado e incluso bromeado con querer ser el padrino en la boda.

Por aquellos tiempos dejaron de hablarse con frecuencia, JunHo rara vez le llamaba y evitaba tanto como podía las reuniones en las que pudieran coincidir. Se enteraba a través de Junsu –y este a través de Yoochun– sobre cómo le iba en la vida a YooHwan. Así supo que aquella novia de la que le habló fue pasado tras casi un año de relación, pero al tiempo, una segunda novia aguijoneaba el corazón del gemelo, obligándose entonces a hacer lo único honesto que podía. Olvidarlo.

Y claro, caer en la misma disyuntiva ilógica de un enamorado. Querer enterrar un sentimiento que, por principio de cuentas, nunca pide permiso para florecer en el corazón.

Pero JunHo no había querido deprimirse por descubrir que, tras enamorarse de verdad por primera vez en su vida, no iba a ser correspondido. El gemelo no intentó por años ser más que un amigo ocasional para YooHwan. Hasta que, en el cumpleaños 30 del menor Park, se encontraron tomando un tarro de cerveza solos en un bar, con un YooHwan lacrimoso que embriagado parloteaba algo sobre mala suerte en el amor y las novias que le han dejado siempre con el mismo pretexto.

- Demasiado lindo para sostener una relación duradera.

- Esas mujeres no han sabido apreciarte. No hagas caso, ni te pongas deprimido, encontrarás a la adecuada… - intentó consolarle, palmeándole la espalda con algo de torpeza.

Salvo Junsu, JunHo nunca había tenido la necesidad de consolar a ningún otro hombre. Y Junsu era, relativamente, fácil de consolar. Porque lo conoce y sabe de antemano que le gustan los abrazos, los mimos y una taza humeante de chocolate con malvaviscos de sabores flotando en la superficie caliente de la bebida lechosa; y, dependiendo el motivo de sus tristezas, despotricar contra Yoochun haciéndole quedar como el insensible ratón tonto que no sabe apreciar los sentimientos de su hermanito. Todo y que a veces, Junsu exageraba y se hacía ideas en su cabecita sin consultar realmente lo que había pasado. Yoochun la más de las veces era inocente. Las más de las veces, no siempre.

- ¿Por qué sigues soltero? – la pregunta de YooHwan tomó a JunHo desprevenido.

Así que antes de responderle se tomó casi todo su tarro de amarillenta y amarga cerveza hasta que sintió unas gotas resbalarle por la comisuras de los labios, perdiéndose por su cuello hasta manchar las solapas del cuello de su camiseta. Dejó caer el tarro sobre la superficie de madera de la mesa y se limpió con el dorso de la mano la humedad que había quedado en su barbilla. JunHo entonces sintió un calorcillo subirle por la boca del estómago hasta concentrarse en sus mejillas. Nunca había sentido esto. Y definitivamente nunca, se había quedado tan prendado de la silueta de un hombre, o considerar sexy el simple acto –otrora grotesco– de un hombre derramando su cerveza por beber demasiado rápido. YooHwan pestañeó varias veces para salir de aquella repentina e ilógica ensoñación. Sin embargo, tal vez por causa del licor que ya le circulaba por las venas, no consiguió sacarse de la cabeza la palabra sexy para describir al gemelo Kim.

- Había alguien con quien me hubiera gustado estar. Pero no coincidimos en sentimientos. Así que prefiero seguir soltero antes que engañar a alguien con romances que serán siempre pasajeros.

- Eso es… maduro, pero al mismo tiempo suena muy solitario. ¿Qué harás de tu vida si esa persona no te corresponde alguna vez?

- Continuar solo, supongo… - JunHo torció una sonrisa amarga.

Se sintió vulnerable con el tema de conversación e intentó drenarse los sesos en busca de cualquier otro que desviara la atención de esto. Sin embargo, encontraba de alguna forma deferente hacerlo, después de todo es el cumpleaños 30 de YooHwan, la medianoche había quedado atrás hace cerca de una hora, y él se sentía entre afortunado y maldecido por haber sido el primero en felicitarle, y el primero en consolarle porque su última novia (casi prometida) acababa de romper con él.

- No consigo hacerme a la idea de estar solo. Quiero encontrar el amor y vivir todas esas tonterías de vida que platican mi hermano y el tuyo. Quiero formar una familia, como ellos, quiero saber que envejeceré a lado del amor de mi vida, que veré crecer a nuestros hijos, y más tarde a nuestros nietos… - YooHwan sonrió con un dejo de melancolía, pidió otro tarro de cerveza y se la empinó de una.

JunHo pensó en Yoochun, algunas cosas parecen rasgo de familia. Tendrían que serlo, porque como Junsu, él prefiere los consuelos encerrado en el seno familiar, encerrado en un abrazo de su hermano, y una humeante taza de chocolate o café descansando en la mesita de noche.

- No desesperes, YooHwannie, la indicada llegará… - el gemelo le sonrió, notando las mejillas rosadas del menor Park alumbrarse bajo la luz media de las barras luminosas en el techo.

- Tarde o temprano, la persona que quieres llegará a ti también… - el menor Park le devolvió la sonrisa, sintiéndose un poco mareado por la cantidad de cerveza en su sistema.

Una hora más tarde, ambos salían del bar entre trompicones y cantos trabados por la lengua entumecida y ligera por el alcohol ingerido. JunHo llevaba un brazo por encima de los hombros de YooHwan, y éste, una mano rodeando la cintura del gemelo. Reían por nada y se acusaban mutuamente de ebriedad. Cayeron un par de veces y se levantaron entre risas y burlas, hasta llegar a una esquina en la que finalmente pidieron un taxi –ninguna había llevado su auto por suerte, y por supuesto, no tenían ganas de llamar a ninguno de sus respectivos hermanos–, indicaron cada uno su dirección, pero de camino, con la mente no menos clara y el vértigo amenazando con hacerles vomitar, decidieron llegar a casa del mayor, que estaba más cerca.

Ingresaron al departamento de JunHo entre más risas escandalosas y caminar zigzagueante, ambos dejaron el calzado en la entrada y se internaron con los pies vestidos únicamente por sus calcetines, se sacaron las chaquetas lanzándolas por ahí con descuido, y cuando se percataron de las cosas, ya se estaban devorando los labios. Aquella noche se conocieron al desnudo por primera vez, se escucharon jadear y gemir o pedir por más, fusionaron sus cuerpos haciéndolos sudar, transpirando más que alcohol por los poros, un sentimiento que de nuevo no tenía nada, pero que recién parecía que podría florecer. En las peores condiciones posibles.

- ¡Mierda! – YooHwan maldijo apenas despertó y fue consciente de su desnudez, del calor de otro cuerpo acostado a su lado… - ¿Jun…? ¿¡JunHo!?

El menor Park abrió los ojos de par en par, tiró de las sábanas y se envolvió en ellas saliendo estrepitosamente de la cama, dando de bruces contra el suelo, desconociendo aquella habitación, pero no al otro habitante del lecho que acababa de abandonar. Vio al alto hombre estirarse perezosamente sobre el colchón, despreocupado de su desnudez –ciertamente, inconsciente de ella pues recién iba despertando–, largar un bostezo y frotarse los ojos, despeinarse otro poco los lacios mechones castaño oscuro y finalmente enfocarle.

- No… puede… ser… cierto… - dijo lentamente, así, palabra a palabra. Deseando de pronto que la tierra se abriera y se lo tragara.

- Nos…nosotros… nosotros lo hemos… hecho… - tartamudeó el menor Park, consciente del dolor incómodo en su espalda baja y la cantidad de marcas violáceas en la piel del gemelo. Seguro de que si se mira en un espejo, encontrará las mismas evidencias de su apasionado encuentro.

- YooHwan…

- No creí que… fuera gay…

- YooHwan, no necesariamente…

- No tengo sexo con cualquiera a menos que me guste, incluso si estoy ebrio, JunHo.

La repentina seriedad del asunto se perfilaba demasiado complicada para ambos. Esa mañana no se dijeron más nada. Ni se miraron otra vez. YooHwan se vistió en silencio y con prisas, salió de aquel departamento y no volvió a intentar siquiera encontrarse con JunHo en adelante hasta varios meses después. Aquella segunda noche, ambos estaban sobrios… y necesitados del calor y los besos que se hubieran compartido aunque recordaran todo a medias.

Luego simplemente no había más obstáculo para lo que habían iniciado y se habían formalizado. En secreto de momento. Hasta que claro, el telón se abrió en el Toscana.


…Flashback…


……………………………

- Cuando estén de regreso en casa, mejor que se lo hagan saber a nuestras familias o yo mismo me encargaré de hacerlo. Y saben bien que soy capaz de ello… - Yoochun sentenció, sujetó la mano de Junsu y tirando de él le llevo a un lado, comenzando a bailar una canción que amenizaba un grupo en vivo aquella noche.

JunHo y YooHwan volvieron a mirarse con confidencia, se sonrieron y acercaron sus rostros fusionando sus labios en un cálido beso antes de unirse a sus hermanos en el baile.

……………………………

- ¿Qué haces? – Young Min cuestionó con un hilo de voz, carraspeando de inmediato en busca de ella.

Dong Joon sonrió terminando de apartarse. Sin haberle besado aún.

- Todavía no quiero besarte.

- ¡Qué! ¡Quién demonios te crees que eres para venirme con estos tontos jueguitos de seducción! ¡Si vas a besarme hazlo de una buena vez que me tienes hasta los cojones de nervios!

- Aigoo~ ¿y con esa boquita comes? – Dong Joon sonrió todavía más divertido con el arranque del otro.

- ¡Vete a la…!

Y ahí, a medio camino de un insulto espetado por la frustración de un beso anhelado que no le era entregado, Young Min encontró resistencia en esos labios suaves y tibios que presionaron contra los suyos. Una bomba de calor explotó en su vientre, y una parvada de aves aleteó con bríos ahí dentro, se le calentaron las mejillas y sus manos se aferraron con fuerza a los hombros de Dong Joon profundizando lentamente el beso. Había un poco de nervios, una dosis de ansiedad y varios gramos de romanticismo en aquel beso. Sus bocas se acoplaban maravillosamente y sus labios sabían tan dulces y adictivos que no querían renunciar a ellos, ni aún dejar de explorarse mutuamente cuando sus lenguas participaron de aquel primer beso húmedo.

- Me gustas, Young Min ah. Demasiado para ser sano…

- Esa no es una declaración para nada romántica, Dong Joon…

- De todo te quejas. Además quién dijo que estaba pretendiendo ser romántico.

- Te odio.

- Lo sé.

- Imbécil.

- Hasta la médula.

Y sí, ellos habían entendido el verdadero mensaje detrás de aquel intercambio de insultos.

……………………………

Aquel último día de estancia en el Toscana, adultos y jóvenes se reunieron en la alberca para realizar una serie de divertidos juegos en el agua. También de algún modo, SeungMi anduvo constantemente tras de Dong Joon queriendo hacer pareja con él para cualquier juego en el que tuvieran que participar.

- SeungMi-ssi, tal vez sea mejor si haces pareja con mi hermanita… - el gemelo Park intentaba convencerla de dejarle en paz, notando con cierto nerviosismo que Young Min no lucía nada contento con el hecho de que su prima se la pase colgándosele del brazo.

- Pero oppa, quiero emparejarme contigo. Además ya somos pareja de todos modos…

- ¿Eh?

- ¡Recuerda que cuando crezca más me convertiré en tu esposa, Dong Joon oppa!

El gemelo Park sonrió nervioso, sin saber cómo sacarle aquella idea a la menor Jung. Quiso decirle algo, pero nunca encontró las palabras, y pronto terminaron todos arrastrados en un primer juego. Seis parejas se iban a disputar el título al más fuerte. Yunho y Yoochun se apuntaron de inmediato –todo por el orgullo seme–, Jaejoong revoleó los ojos pero siguió a su esposo alberca adentro, y Junsu le recordó a Yoochun que él no era tan ligero a su edad y con dos embarazos que le dejaron sí o sí, algunos kilos de más. A la contienda se unieron Kwang Min con Sun Hi, Hyeran con Masaki –porque Min Woo no debía jugar esta clase de juegos por su embarazo–, y aunque Dong Joon había querido intentarlo con Young Min, SeungMi consiguió colarse a su lado, por lo que Young Min participó con Yoon Hyun. ChangMin tenía la cámara más que lista para grabar las ridiculeces de sus amigos, Hayami se iba a enfocar en sus hijos, Min Woo sería observador como YooHwan y JunHo; y finalmente uno de los empleados del hotel la haría de una especie referí tomando los tiempos y asegurándose de que nadie haga trampa.

El juego era sencillo, pero de resistencia y fuerza al mismo tiempo. En el centro de la alberca se dispusieron seis barras individuales de las que cada pareja tenía que colgarse y aguantar el máximo tiempo posible aferrados a ella. Naturalmente, el hombre –o seme– era quien se colgaba directamente de la barra, mientras que su pareja se abrazaba a ellos cual koala a su árbol de eucalipto, con brazos y piernas bien trenzadas en el vientre y hombros de su pareja.

- Me estoy arrepintiendo… - Yoochun murmuró al sopesar su peso primero, miró a su esposo y luego suspiró… - El trasero te pesa demasiado…

- ¡Chun! – Junsu respingó dándole un golpe en el brazo.

- Me dolió… - murmuró sobándose en la zona donde fue golpeado… - Igual si perdemos será culpa de tu trasero… - su esposo le pucheó.

Yunho se frotó los brazos mientras Jaejoong le masajeaba los hombros y le daba su apoyo entre promesas más que interesantes. Los gemelos Mokomichi pensaban que no la pasarían tan mal, SunHi y Yoon Hyun eran esbeltas y delicadas. Masaki pidió amablemente a Hyeran permiso para cargarle, y ella incluso se sonrojó por su amabilidad. Dong Joon por otro lado tuvo que lidiar con una inquieta SeungMi que aprovechaba la situación para tratar de ser buena futura esposa animándole con exagerado entusiasmo.

Al final padre e hijo Park fueron los primeros en caer, Yoochun por culpa del trasero de Junsu; y su hijo por que la menor Jung era simplemente… imposible. Yunho fue el siguiente en caer, aunque duró colgado más de un minuto, lo que llenó de orgullo a Jaejoong. Masaki se veía bastante relajado, y de los gemelos Mokomichi, Young Min no conseguía concentrarse porque sin querer viraba el rostro en busca del imbécil de Dong Joon para ver qué hacía con SeungMi colgada de su brazo. Así que la batalla final fue entre Kwang Min y Masaki, tras más de tres minutos colgados de la barra, ambos cedieron casi al mismo tiempo su peso.

- ¡Eres realmente fuerte, Masaki-kun! – Hyeran halagó emocionada.

- Gracias, Hyeran-ssi… - el japonés hizo una venia a modo de reciprocidad, y luego volvió junto a Min Woo, preguntándole si se encontraba bien o si tendría algún antojo.

- Tu fuerza es impresionante. ¿Haces gimnasio? – el menor Mokomichi le preguntó curioso, con las mejillas ligeramente ruborizadas y una expresión de admiración en el rostro.

- Sí. Cuatro veces a la semana, antes de volver a casa de la Universidad… - Siguieron conversando.

- SeungMi-ssi, escucha… - el gemelo Park sujetó a su prima por los hombros y le miró directo a los ojos… - es un poco… ehm… incómodo que vayas diciendo eso a cada momento.

- Pero es verdad, seré tu esposa cuando sea más grande…

- Pero yo no quiero casarme contigo…

- ¿Por qué no? No tendré 13 años siempre, oppa…

- Sé que no. Y sé que vas a ser una señorita muy guapa cuando tengas la edad de mis hermanas, digo eres hija de Jaejoong hyung, obvio que seas bella como Hyeran lo es. Pero, la cosa es… es que a mí no me gustan las chicas. Me gusta alguien ya, y aunque no es mi novio todavía, espero lo seamos pronto. Así que, ¿podrías dejar de insistir en eso de casarnos, SeungMi-ssi?

- ¡No quiero! – la menor Jung frunció los labios en señal de disgusto y luego le dejó solo, dando pasos grandes hasta donde estaban los demás.

Jaejoong y Junsu alcanzaron a enterarse de lo sucedido, intercambiaron una mirada y aquel gesto fue suficiente para saber lo que cada uno tendría que hacer, sobre todo Jaejoong con su princesa.

Los juegos continuaron luego en otra ronda divertida de luchas en el agua, waterpolo y saltos desde el trampolín. El viaje en Jeju estaba por terminar, y lo hacía muy bien.  

- ¿Cómo que se quedan? – Yoochun achicó la mirada con recelo, mientras todos los demás avanzaban por el lobby rumbo a sus respectivos transportes.

- Tenemos reservada toda la semana, hyung. Pero cuando volvamos hablaremos con nuestras familias, ¿bien?... – YooHwan le sonrió a su hermano con nobleza, esperando decirle de aquella manera que le estaba agradecido por cuidar tanto de él; pero que era ya lo bastante adulto para saber que esta relación era la que realmente le hacía feliz.

- Ok. ¡Cuídale bien, cuñado! – bufó todavía celoso, pero consciente de que sus dramas no harían cambiar de opinión a ninguno de los dos hombres.

- Por supuesto, así de bien como tú has cuidado de mi hermano, cuñado… - JunHo sonrió al pelinegro, viendo la forma en que el ceño de su cuñado se fruncía un poco más.

- ¡Fuck! – Yoochun maldijo por lo bajo. Porque si ha entendido bien, su hermanito será pervertido toda una semana en garras del embustero buen mozo de JunHo.

- ¡Chunnie! Déjales ya en paz y vamos, no es que tengan 20 años para que intentes evitar que hagan ciertas cosas que tú me has estado haciendo durante años… - el delfín rió escandalosamente, arrastrando a su esposo cuando éste comenzó a lanzar advertencias a diestra y siniestra acerca de lo que le pasará a JunHo por muy su cuñado que sea si se atreve a mancillar demasiado la honra de su hermanito.

JunHo y YooHwan agitaron sus manos hasta que vieron a Yoochun sentado de lado del copiloto con el cinturón de seguridad bien puesto y todavía lanzando su repertorio de advertencias en tanto Junsu arrancaba y sus hijos se hacían chicos en los asientos traseros para no enterarse más de la actitud de su padre.

*****

Días después, todos recibieron una invitación de parte de la Directora de la revista SCANDAL para su próximo evento con razón de su décimo noveno aniversario en el mercado como una de las revistas más importantes a nivel internacional. Los chicos pensaron en la cantidad de noticias de las que seguramente se enterarían pues como se les hizo saber, también habría una impresionante cantidad más de invitados contemporáneos.

- ¿Segura que podrás lidiar con esto? Ambas sabemos cómo se ponen las cosas cuando Qi, Heechul y Jo Kwon coinciden, sobre todo si los chicos están ahí… - la co-presidenta de la revista hablaba con su amiga, la famosa reportera estrella que estaba organizando todo para que resultara perfecto.

- No es como si todavía tuviéramos que preocuparnos porque Heechul moleste a Jaejoong, ambos están casados y más que felices con sus respectivos.

- Bueno, pero luego no digas que no te advertí que la fiesta se convertiría en un zoológico… - ambas rieron divertidas. Imaginan lo divertido que resultará todo.



Continuará……



Con un ligero retraso después de un bache inspiracional el fin de semana, acá con un capítulo más de esta historia que todavía no sé qué tanto habrá de alargarse.
¿Seguimos en el mismo barco? ¿Alguien subió recientemente? ¿Otras prefirieron bajarse en algún puerto detrás?
Agradeciendo de antemano sus comentarios y palabras de comprensión y/o aliento, me despido con un gran abrazo para tod@s ustedes ;D

Ya Ne!!