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jueves, 11 de marzo de 2010

HADO MÍTICO

Hado Mítico 

**Capitulo 1. Pacto Mágico De Sangre**

*****

A sus doce años, Junsu supo que poseía poderes mágicos extraordinarios, sabía bien que su potencial se cataloga en el Nivel 4. Pero sus padres siempre le han pedido, exigido de hecho, que mantenga lo más discreto posible sus habilidades. Por la rivalidad que existe entre las pocas familias mágicas que aún respetan el antiguo códice de Magia. Así que, obedeciendo la voluntad de sus padres, se mantiene a límite, aunque eso no significa que no ha leído y releído cuanto libro se ha encontrado en la biblioteca de su padre.

Fue así como comenzó a hacerse de conocimientos en hechicería que se supone no remotamente debería saber. Ahora, a sus 16 años solo espera que eso que ha aprendido le permita hacer lo correcto.

Primer semana del nuevo ciclo escolar….

- te arriesgas mucho leyendo esos libros, si tus padres se enteran seguro te borran la memoria a ser necesario... – su amigo ChangMin, mejor conocido como Minnie, iba sentado a su lado en el metro rumbo a la escuela, el sol deslumbrando cálidamente el bello amanecer de verano. Parecía sumamente concentrado en un crucigrama, los lentes de armazón delgado resbalaron hasta la punta de su nariz, así que los empujó suavemente con uno de sus dedos.

- lo sé, pero ya obtuve lo que buscaba... – el pelirrojo, sentado a lado de su amigo, repasaba unas hojas en tanto llegaban a la estación correspondiente, cinco minutos más de caminata, y llegaban al Instituto. Guardó los papeles en su mochila y le dirigió una mirada al menor, que seguía sumamente metido en su crucigrama... – no te cansas de eso, digo, no es pensar mucho...

- al contrario, es un buen ejercicio de gimnasia cerebral... – le respondió con su habitual tono serio, mirándole por sobre sus anteojos, como inspeccionándolo.

Junsu se imaginó a las neuronas haciendo piruetas con los axones y las dendritas que las mantienen unidas. Luego se largó a reír por su estúpido pensamiento al imaginarse la llamada “gimnasia cerebral”. Minnie solo suspiró y tiró de él para bajar puesto que habían llegado ya a su destino.

- me pregunto si ya habrá llegado... – cuestionó con ojos soñadores, mientras se mezclaban con decenas de chicos y chicas que arribaban a la escuela.

- no cambiarás de opinión, ¿verdad?... – en la entrada, tres jóvenes ingresaban mientras charlaban tal vez de la creciente popularidad de uno de ellos específicamente, muchas muchachillas sonriendo y murmurando como tontas tras de ellos.

- no puedo, necesito hacer esto... – caminaron a una distancia prudente de aquellos tres chicos, entre ellos, su hermano Jaejoong.

- poder y necesitar no es lo mismo, pero si estás dispuesto a hacerlo a pesar del riesgo que sabes conlleva, entonces te apoyaré; aunque te repito que no estoy de acuerdo.... – el pelirrojo simplemente le sonrió en agradecimiento... – ¿Jae lo sabe?

- aún no, si se lo digo seguramente que también intentará convencerme de no llevar a cabo mi plan... -

……………………………

La mansión de los Kim se levantaba imponente en la zona residencial de Seúl, Corea. Suntuosa, con el jardín al frente lleno de verde pasto y grandes árboles de amplias copas que daban una sombra apacible. Se llega a la entrada por un camino de piedra en formas circulares. Ataviados sus enormes ventanales con protecciones de llamativas figuras, la puerta principal de un color café caoba y un perro pastor alemán siempre en la entrada custodiándola.

El interior es de estilo antiguo con grandes pilares que sostienen la estructura, el piso es de piedra y mármol, y las gruesas paredes de un ladrillo rojizo que le da un toque misterioso. Hay sobre la estancia, colgando de los altos techos, lámparas ataviadas de fino cristal; a la derecha, bajo una repisa de mármol y encimeras de caoba, una chimenea que en invierno arde reluciente y calienta el hogar. Y un ancho pasillo conduce a las escaleras de piedra con pasamanos bañados en plata y divergen en una segunda planta donde se disponen varias habitaciones y un par de baños. Mientras que en el primer piso se encuentran la estancia, comedor, cocina, un par de despachos, una amplia biblioteca y una sala de entretenimiento.

La recámara del pelirrojo es amplia y de un alto techo como todo en la mansión, su cama es de doseles del que se desprenden velos de tela ligera pues aún es verano, se encuentra ubicada en el centro. Al frente hay dos ventanales de cortinajes en color azul turquesa; a la derecha, una cómoda con espejo, un sofá doble dispuesto en el ángulo de las dos paredes. A la izquierda, junto a la pared de su cama, un mueble con su computadora, algunos libros y discos, entre otros papeles ordenados por ahí. A lado de este, un librero donde tiene un equipo de sonido, mas discos y más libros. En la pared opuesta, su closet insertado en relieve, de grandes puertas de madera. A cada lado de su cama, mesitas de noche con una lámpara de luz de estrellas (son mágicas)

Era mediatarde de viernes, y Junsu estaba sentado en su sofá con las piernas cruzadas arriba, leyendo una vez más esas hojas que llevaba por la mañana rumbo a la escuela, y es que tenía que asegurarse de hacerlo apropiadamente o su propia vida y la de él correría riesgo.

Junsu se sacó los anteojos de lectura y dejó sus papeles sobre la cama al dirigirse a su closet, iba a tomarse un baño antes de salir al cine con su hermano, y tal vez, con algo de suerte, Yoochun los acompañe. Escuchó tres toquidos suaves en su puerta y supo que era Jaejoong.

- pasa, hyung…

- ¿aún no te duchas?...

- en 20 minutos estoy listo, no te preocupes… - el pelirrojo tomó su ropa de cambio y una toalla… - ¿Yunho y Yoochun vendrán?

- Yunho sí, pero el ratón no me aseguró nada, ya lo conoces, igual anda por ahí con… - calló abruptamente, hacía poco que su hermano le había hablado de sus sentimientos por su mejor amigo, y aún en ocasiones le costaba recordarlo antes de irse de lengua larga respecto a la chica que Yoochun corteja…

- no tienes porqué evitar hablar de Chunnie… - al pelioscuro se le hacía francamente muy cursi que su hermano le llamara de esa manera a su amigo, aunque nunca ante el susodicho… - como lo hacías antes…

- es que, suficiente debes tener con saber como para que todavía venga yo y te lo recuerde… -

- eres buen hermano, Jae… - se miraron con una sonrisa… - bueno, mejor me doy prisa… - y salió rumbo a la ducha.

- sí, rapidito, rapidito… - se sentó en la cama de su hermano pensando en lo que debe ser enamorarse de alguien de tu mismo sexo y saber que el “afortunado” tal vez no corresponda tus sentimientos.

Y estaba metido en sus pensamientos cuando al mover su mano apoyada sobre la cama, topó con las hojas que Junsu dejara antes. Jae no es de los que andan husmeando en lo ajeno, pero una palabra que alcanzó a leer con el rabillo del ojo le llamó demasiado la atención y por preocupación, terminó por leer el contenido de esos papeles. Así que aguardó ahí al regreso del pelirrojo.

- qué pasa, porqué esa cara… - cuestionó medio divertido, secando su cabello con una pequeña toalla.

- estaba recordando cuando más chicos entrábamos a hurtadillas en el despacho de papá y leíamos los libros de su biblioteca privada… - el menor vio entonces las hojas que había dejado… - pero, no creía que habías podido interpretar este hechizo…

Junsu podría incluso haberse molestado por la intromisión de su hermano al leer algo que se supone es privado, pero también estaba seguro de que de nada le valdría su enojo porque Jae tiene motivos más que suficientes para preocuparse y a la vez molestarse con él.

- el Pacto Mágico de Sangre no es tan complicado como parece, es solo cuestión de…

- Magia antigua, Junsu, demasiado poderosa para que estés pensando en usarla… - Jae trató de sonar comprensivo y tranquilo… - con quién pretendes… - pero ni siquiera tuvo que terminar su cuestionamiento, porque con ver los ojos de su hermano supo la respuesta… - porqué quieres hacer esto con él, Junsu…

- oh vamos, Jae, se que lo sabes, nuestros padres no cobijaron a su familia solo porque sí, no tenemos una historia de buenos samaritanos precisamente, él debe ser el portador del Gen De Dragón.

- Junsu, eso no es mas que un rumor que ha caído sobre los Park. Yoochun ni siquiera da grandes o impresionantes muestras de magia, él ni siquiera sabe que es un mago, y a lo sumo debe estar en la clase 2 o 3 por las cosas que se rumora ha hecho…

- hyung, tienes que creerme, se que él lo es…

- y porqué estas tan seguro de eso…

- yo… tengo el presentimiento, lo se…

- tú lo que tienes es que estás enamorado, pero unirte mágicamente a él no hará que…

- no lo hago por eso… - interrumpió, ligeramente herido de que su hermano piense que intenta atar al pelinegro a él por la magia, él lo ama, sí, y hará esto por ello, pero no para cautivarlo a través de un encanto… - por favor, ni siquiera te pido que me ayudes, ni que lo comprendas, solo, déjame hacerlo… - un silencio se instaló entre los dos. Y Jae miraba fijo en los ojos de Junsu.

- ¿ya pensaste en todo, en las posibles consecuencias de tal acción?

- absolutamente en todo lo que me fue posible de acuerdo con lo que leí…

- ¿Minnie lo sabe?... – el pelirrojo asintió… - ¿y no se opuso?... –

- lo hizo, pero ya sabes, él puede no compartir una opinión o no estar de acuerdo con las decisiones de las personas, pero siempre las respeta y se mantiene al margen…

- cuando volvamos del cine tendrás que contarme detalladamente tu plan porque voy a ayudarte, Minnie puede ser muy inteligente y todo pero estoy seguro de que habrán pasado por alto algún detalle…

- gracias hyung…

……………………………

Al pertenecer a una familia adinerada, no es raro que ellos tengan un chofer a su disposición para ir a donde quieran cuando quieran. La verdad es que a Jae no le gustaba la idea de conducir, y sus padres consideraban que Junsu es muy joven para andar por ahí conduciendo. Así que, muchas personas podían tacharlos simplemente de hijos de papi porque siempre bajaban de la lujosa camioneta negra con cristales polarizados. Yunho, por otra parte, conducía su propio carro del año.

- no se porqué no quisiste que pasara por ustedes, ni que viviera tan lejos de tu casa… - el moreno los esperaba afuera de la sala de cine.

- vaya manera de saludar, Yunho… - el pelioscuro le sonrió, pero el pelirrojo cayó en la cuenta de que era mal tercio, aunque ninguno de ellos lo diga, se nota que tienen una química especial cada que se miran… - ¿Yoochun no te ha mandado ningún mensaje o llamado?

- no… - respondió ligeramente molesto, es que su amigo no podía vivir sin el ratón, o qué… - hola Junsu…

- hola Yunho hyung…

- ¿vamos?... – los hermanos Kim asintieron.

Lo bueno era que no habían tenido que debatir acerca de qué película ver, a ninguno le apetecía el romance, no tenían ganas de aferrarse al asiento viendo una de terror, y la cómica era buena, pero ganó la curiosidad por ver algo de acción y misterio. Los tres adolescentes tomaron asiento a tres filas de quedar hasta atrás, y la Sala estaba casi llena. Jae quedó en medio de los dos, Junsu casi a la orilla pues quedaban solo dos asientos libres. Cada uno con su soda y el bote de palomitas. Llevaba como 10 minutos cuando los asientos a lado del pelirrojo fueron ocupados por Kenryu y Yoochun. Su corazón se aceleró de emoción, pero también se preguntaba porqué el ratón llegaba con su excompañero de equipo. Y al parecer era lo mismo que pensaban Jae y Yunho, pero nadie dijo nada hasta que la película terminó y salieron.

- Kenryu, qué milagro que andas con Yoochun… - comentó el moreno con doble intención, mirándolos pícaramente.

- no andaba con él, nos encontramos por casualidad antes de entrar… - se defendió el muchacho. 17 años, 1.80 de estatura, atractivo de cabello castaño desaliñado, ojos grises, facciones acentuadas, mirada seductora y porte, muy simpático. Es parte del once titular del equipo de fútbol, junto con Yunho, y hasta el ciclo pasado, de Junsu. Y la razón por la cual aclaró el comentario del moreno fue porque es bien conocida su atracción por los chicos, pero de ningún modo está interesado en el ratón.

- vamos todos a comer… - propuso el pelioscuro, tiró de su hermano porque se había quedado como idiota mirando a Park.

- ¿tú invitas?... – el ratón cuestionó con una sonrisa, Yunho tosió de pronto, por lo que el pelinegro solo rodó los ojos.

- porqué, no seas tacaño… -

- cuándo piensas volver al equipo, Junsu ah… - el castaño caminó a lado del pelirrojo.

- pero si ya lo he dicho, Kenryu hyung, no creo volver, tengo otros intereses ahora… - e intentó por todos los medios no mirar al pelinegro, quien iba escuchando la conversación.

- ajá, qué puede ser más interesante que jugar fútbol… - el moreno asintió vigoroso las palabras del castaño, mientras que Jae y Yoochun tenían varias ideas para responder a eso.

- pues…

- traidores… - escucharon de pronto la voz de Minnie… - salen todos y no me invitan… - y estaba visiblemente indignado.

- mentiroso, no me dijiste tú en la tarde que ibas a ir a una expo en el museo y ni siquiera me dejaste terminar de hablar… - se defendió el pelirrojo. Los otros cuatro los miraron pero siguieron su camino rumbo a un local de comida rápida.

- se nota que andas en la nube, te dije que el fin de semana voy a ir a una Expo de la Edad Media al Museo, y que no te iba a poder ayudar en lo que tú sabes… - Minnie se acomodó los lentes y luego miró profundamente a Yunho… - te va muy bien ese pantalón, resalta tus piernas y… - le miró el trasero, no tan agraciado como el del pelirrojo, pero que extrañamente le fascinaba al menor.

- eh, gracias, Minnie… - a pesar de que no es la primera vez que el menor le hace comentarios del tipo, el moreno no puede evitar sentirse algo (muy) aturdido por ello. Sería difícil definir la razón por la que el menor lo hace, tampoco es como que se apene o intimide por lanzarle piropos.

- ¿será que podemos entrar ya?, tengo hambre… - Jae forzó una sonrisa en sus labios, molesto aparentemente de la nada. Claro, el que Minnie se le quede viendo de esa manera a su amigo Yunho, nada tiene que ver, no señor, nada.

Durante la amena cena, Junsu miraba una que otra vez a Yoochun, anonadado en sus ojos oscuros, en su sensual sonrisa, en lo sexy que luce con esa camiseta negra con los últimos botones sin abrochar dejando ver parte de su bien formado cuerpo. Y quiso que la tierra se lo tragara cuando al verse sorprendido por el ratón derramó su soda y manchó con mostaza su camisa, al menos su Chunnie solo había sonreído y lo había llamado “despistado”. Kenryu insistió un par de veces mas con el regreso de Junsu, y al ratón le pareció que ese chico estaba demasiado interesado en el pelirrojo.

Aparte de eso, Jae fruncía el ceño cada que Minnie decía algo acerca de lo atractivo y popular que es Yunho con un tono de voz tranquilo y seguro, pero no se sonrojaba ni ponía nervioso, como si lo que decía fuera lo mas normal del mundo. El moreno se atragantó una vez cuando el menor le acarició el brazo halagando sus bien formados bíceps y tríceps.

……………………………

Cuando los hermanos Kim hubieron regresado a casa, Junsu pasó un par de horas exponiéndole a su hermano su elaborado plan. El hechizo no es nada sencillo, como el pelirrojo asegura, y si bien Jae sabe que su hermano posee, como él, una magia poderosa, la magia archaika (antigua) no se debe de tomar a la ligera, ni se tiene permitida para magos menores de edad o con poca experiencia en hechizos de tal magnitud.

- ¿y dónde exactamente pretendes hacerlo?

- aquí…

- ¡aquí! Pero Junsu, nuestros padres se darán cuenta…

- no, ellos han estado viajando mucho últimamente, solo tenemos que aprovechar en la próxima ocasión que salgan, invitas a Chunnie a dormir y lo llevo a cabo…

- ¿y con qué motivo invito al ratón a dormir si sus padres no salen de la ciudad?

- algo se te ocurrirá… - el pelirrojo le sonrió mirándolo con ojos suplicantes.

- de acuerdo… - por lo que el pelioscuro no pudo más que ceder.

……………………………

Dos semanas más tarde, los Sres. Kim dijeron que viajarían a Europa y estarían fuera por cinco días o tal vez más. Junsu supo que esa era su mejor oportunidad, y Jae se las ingenió para invitar el fin de semana a Yoochun a dormir en su casa. No era la primera vez que el ratón dormiría ahí (para tortura del pelirrojo), pero si la primera aún con sus padres en la ciudad.

- Jae, vas a decirme ya el verdadero motivo por el que insististe en que viniera a dormir a tu casa, porque, eso de para sentirte más seguro, con el perro que tienen en la puerta principal es suficiente para intimidar a cualquiera… - el pelinegro estaba sentado en un banco de una barra dispuesta en la cocina, mientras su amigo prepara la cena… - además, Junsu está aquí, y los sirvientes, ah, y los guardias en la caseta de los Jardines…

- ay bueno, no te puedo invitar solo porque sí… - el pelioscuro se sentía algo nervioso, como a su amigo se le de por preguntón, y Junsu había decidido desaparecer en lugar de aprovechar y estar ahí mientras no le saca la vista de encima al ratón.

- pues eso hubieras dicho, no tienes que poner pretextos, ni que no fuéramos amigos… - sonrió divertido cuando su amigo resopló alborotando el fleco sobre su frente… - huele rico… ¿Junsu no cenará con nosotros? No lo he visto desde que llegué…

- anda por ahí… - respondió… y como invocado…

- hola, buenas noches Chunnie, digo, Yoochun… - ¿se habrá corregido a tiempo? Un ligero carmesí se instaló en sus mejillas.

- hola Junsu, por ti preguntaba… - le sonrió, con esa sonrisa tan seductora que tiene y el pelirrojo se sentía derretir ante su mirada que lo recorrió de arriba a abajo, haciendo que se sintiera más avergonzado… - soy yo, ¿o creciste?

- Junsu se estiró algunos centímetros este verano… - respondió el mayor, dado que su hermano se había quedado sin palabras…

- ¿en serio? A ver…- el ratón se paró de espaldas al pelirrojo, logrando un estremecimiento en el menor cuando sin querer, sus traseros se rozaron… - Jae, ¿cuánto le saco?

- según veo yo, apenas han de ser un par de centímetros, Yoochun… - aprovechando la distracción de su amigo, el pelioscuro vertió sobre la cena una poción de sueño profundo.

Dicha poción tiene efecto cerca de la medianoche, entre los magos es considerada la hora culmen de las fuerzas mágicas. Y para el hechizo que Junsu hará es necesario que el ratón tenga un nivel de semiinconsciencia para poder ser influenciado por el pelirrojo.

……………………………

Minnie llegó a las 11:30, para ayudar a los hermanos Kim a preparar el ritual. Del reloj de arena cayó el último resquicio de polvo marcando el final de un día y el comienzo de otro a medianoche. El ritual debía comenzar.

Un Yoochun profundamente dormido yacía en el centro de una habitación de la que habían sido removidos todos los muebles desapareciéndolos temporalmente. Jae y Minnie esperando tras la puerta.

Tal como el hechizo lo señala, ambos magos se encuentran dentro de un pentagrama formado por cinco ofudas (amuleto japonés de papel) que representan los cinco elementos: fuego, agua, viento, tierra y esperanza. Una vez establecido el escudo espiritual que luce como un campo de vapor con ligeros destellos azul claro, el pelirrojo comenzó a realizar secuencias de movimientos que buscan la unión de la conciencia y el movimiento corporal. Era un espectáculo digno y hermoso, la lentitud y la flexibilidad, la circularidad y la continuidad, la suavidad y la firmeza, enmarcados por un sentimiento de armonía que inundaba la habitación tenuemente iluminada por lámparas de luz de estrellas.

La ejecución de una de las artes más antiguas del Oriente, el llamado Tai Chi, lo elevaba a un nivel de concentración y equilibrio único, el mínimo detalle era considerado y respetado, desde su ritmo de respiración hasta los más complejos cambios de formas de movimientos basados en el milenario yin-yang. De forma que, cuando alcanzó el equilibrio entre tales energías dispersadas en el campo espiritual, Junsu comenzó la búsqueda de la sincronización entre su canal energético y el de Yoochun, los llamados siete Chakras.

“Son siete centros que se extienden en forma de remolinos por el campo energético que rodean el cuerpo físico y está compuesto por capas sucesivas de energía que vibran a frecuencias cada vez más elevadas”

La primera dificultad apareció, los chakras del pelinegro no se encuentran óptimamente funcionales, su historia pasada justifica la razón. Y en los primeros tres chakras el pelirrojo se topó con los recuerdos de una infancia atormentada por el hermano perdido, el dolor de sus padres ante la desaparición, el adiós a una ciudad, un reinicio en el que sus progenitores pasan más tiempo lejos en busca de su hermano que preocupados realmente por conservarlo a él.

De pronto sus chakras comenzaron a vibrar con furia cual fiera enjaulada e insultada en su orgullo. La acumulación de energía comenzó a menguar el equilibrio mental del mas joven, podía sentir al pelinegro como si fuera parte de él, o quizá fuera a la inversa. Aun bajo el profundo sueño, Yoochun sintió como si la sangre le hirviera y eso le generaba un extraño dolor e inconscientemente comenzó a emitir gemidos de dolor, por unos segundos sus ojos se abrieron y eran como dos brazas de fuego.

La energía mágica de ambos adolescente comenzó a formar ráfagas inflexibles cuyos vientos desestabilizaban el yin-yang, los ofudas perdían poder y con todo ellos solo podía concluirse en el fracaso del hechizo.

Pero Junsu sabía que esa inestabilidad solo podía anunciar el equilibrio, pues como en todo, los cambios son constantes y continuos, así que se obligó a alcanzar el cuarto chakra, sobrellevar consigo el pasado, el presente, y en alguna medida, el propio futuro de Yoochun para compartir con él, tal vez, su mismo destino. Finalmente consiguió su objetivo sincronizando ambos canales energéticos. Ha llegado el momento de darle vida al pacto. El pelirrojo abrió los ojos, notando a su alrededor la magia de los cuatro elementos girando en armonía, una hermosa mezcla de auras en tono rojizo, café, verde, azul y violeta. En medio de los dos chicos, levitaba una daga grabada con las figuras de dos dragones y cuyo nombre es Xing He Yi, espíritu y movimiento unidos.

Se puso de pie, avanzó sigilosamente entre las energías, tomó la daga e hizo un corte sobre su palma izquierda, luego vio al pelinegro pararse también, aun dormido, acercarse a él y extenderle su mano derecha, en cuya palma realizó también un corte, luego unió su mano a la de él, permitiendo que sus sangres se mezclen y corra así una misma línea que al fundirse con la energía del escudo en que se encontraban, produjo una explosión que cimbró la mansión entera por un par de segundos. Afuera, Jae y Minnie se alertaron pero permanecieron impacientes en su lugar.

Adentro todo había vuelto a la quietud, al equilibrio perfecto, las heridas de sus manos se cerraron, pero quedó una tenue cicatriz en ellas. Lentamente la magia retornó a donde pertenece, a ellos mismos, al aire en la habitación, a las paredes de piedra y más allá a todas las cosas en el exterior, los ofudas se desactivaron y consumieron hasta no dejar rastro. Yoochun calló al suelo profundamente dormido, con una onírica sensación de bienestar nunca antes experimentada. Junsu suspiró y sonrió satisfecho, el hechizo estaba concretado.

Jae y Minnie vieron la puerta abrirse e inmediatamente se dirigieron al pelirrojo, quien lucía agotado e incluso pálido, sosteniéndose apenas en la puerta.

- ¿estás bien?... – Jae pasó una mano por su cintura, pasando la mano izquierda de su hermano por sobre sus hombros para que se sostuviera de él.

- sí… - pero terminó por desvanecerse ante la mirada del pelioscuro y el menor.

- puedes encargarte de Yoochun, voy a llevar a Junsu a su habitación… - “y espero que esto no haya alertado a nadie”

- por supuesto…

……………………………

Los fuertes rayos de sol molestaron los ojos del pelirrojo, estaba tan cómodo en su cama que no quería levantarse, hubiera querido seguir durmiendo hasta muy tarde. Salió de las sábanas y estiró todo su cuerpo, desamodorrándose y espabilando la flojera.

- un pacto mágico de sangre que en realidad no me une más a él… - murmuró mientras se levaba la cara y aseaba su boca. Después se cambió con un pantalón acampanado y una playera de resaque y tenis.

En la habitación del fondo. Yoochun despertó con una enorme sonrisa y sintiéndose particularmente contento y lleno de energía. Se cambió y bajó rápidamente en busca de los hermanos Kim. Como bien supuso, Jae estaba en la cocina preparando el desayuno, pero nuevamente de Junsu ni sus luces.

- oye, antes veía más a tu hermano cuando paso el día aquí…

- y tú desde anoche que solo preguntas por él… - el pelioscuro le miró con sorna…

- es la costumbre… - y por primera vez desde que conoce a los Kim se sintió avergonzado… - no pienses otra cosa…

- yo no pensé nada… - pero por dentro esperaba que la actitud de su amigo resultara en atracción por su hermano…

- buenos días… - el pelirrojo apareció con una sonrisa, se sentó a lado del ratón en la barra… - ¿dormiste bien?

- sí, realmente fue como si hubiera dormido días enteros, porque me siento como nuevo… - el ratón le regresó una dulce sonrisa…

- pues que bien, ¿no?… - Jae acercó platos con cakes, una jarra con leche y otra con jugo de naranja…

- por supuesto… - al pelinegro, que por alguna extraña razón no le había sacado la vista a un sonrojado Junsu, desvió su mirada hacia algo que llamó su atención y sobresalía en hombro del menor de los Kim… - ¿te hiciste un tatuaje?

- ¿eh?... – confundido, el pelirrojo se esforzó en mirar hacia atrás en su hombro, corrió un poco su camisa de resaque y vislumbró difícilmente un dibujo que parecía cubrir parte de su espalda. Salió de la cocina como bólido, corriendo hasta su habitación.

- ¿dije algo que lo incomodara?… - cuestionó más confundido el ratón…

- no… - atinó a responder el pelioscuro, que pensaba en lo que podría haber pasado.

Junsu se sacó la camisa y vio su reflejo en el espejo. Sobre su piel, cubriendo prácticamente toda su espalda, hasta sus omóplatos y un poco de sus hombros, la imagen de un dragón donde los colores negro, dorado y diversos tonos de rojo predominaban haciéndolo notar fiero. Tomó su móvil y marcó a su amigo.

- son las ocho de la mañana en sábado, llegué de tu casa casi a las dos, no podrías dejarme dormir hasta tarde… - replicaba con somnolienta voz el menor, haciendo caso omiso de las palabras de su amigo.

- quieres callarte de una vez y venir a mi casa, Minnie… - casi gritó el pelirrojo.

- ¿ahora? ¿En serio, no puede esperar?…

- ¡no!... – el sonido de la llamada al finalizar se escuchó seguido de un chasquido en su habitación, donde su amigo, literalmente, se apareció de entre miles de partículas blancas y brillantes.

- se puede saber qué es tan urgente ahora para que no me dejaras ni siquiera ducharme, cambiarme y desayunar como la gente decente… - el menor llevaba el pijama, el cabello alborotado y su rostro libre de sus inseparables lentes.

- esto… - el pelirrojo se puso de espaldas… - ¿sabes lo que significa?

- que demonios significa eso, Junsu ah… - cuestionó su hermano entrando abruptamente en su habitación…


Continuará……



**Capítulo 2. Linajes**

*****

- se me vienen varias teorías al respecto… - el menor extendió la palma de su mano, sus lentes aparecieron en un haz de luz blanca y se los colocó… - una, el hechizo decía que una muestra física del pacto podía presentarse al obtener una característica propia del mago con que se ha pactado, y, se supone, Yoochun es portador del Gen de Dragón…

- es un rumor, y Yoochun no tiene ese tatuaje… - opinó Jae…

- ¿lo has visto desnudo?... – cuestionó el menor, y una vez más, el mayor no supo interpretar su expresión, siempre tan neutra, segura y como si hablara de algo de lo más normal. Por su parte, Junsu esperaba la respuesta de su hermano, es que, él ver desnudo a SU Chunnie, sería demasiado…

- por supuesto que no, Minnie; en dado caso, para ver si tiene un tatuaje o no en la espalda, no necesito verlo como dios lo trajo al mundo, muchas veces lo he visto, a él y a Yunho, cuando nos cambiamos para la clase de Educación Física… - explicó… - y cuando me refiero a cambiarnos, aclaro que todos con ropa interior….

- pero hyung, si Chunnie sí es el portador, tal vez el tatuaje que ha aparecido en mi espalda sea una manifestación de su condición ahora que tal vez activé su poder mágico al hacer el pacto, dado que es un hechizo que exige un nivel de magia considerable y él, poco contacto ha tenido con demostraciones de tal naturaleza…

- otra teoría puede ser que de hecho tú seas el portador… - los hermanos Kim clavaron su mirada inquieta y escéptica en el menor… - no es tan descabellado como les parece…

- somos parte de un linaje que nunca ha dejado de estar presente en la sociedad mágica, y las castas pertenecientes a ella… - replicó Jae… - y es bien sabido que esa familia ha estado oculta por siglos…

- eso es lo que la historia dice, pero, que mejor manera de ocultar algo o a alguien que no sabes qué o quién es, que mostrándolo o mezclándolo donde todos lo pueden ver… - opinó el menor.

- pero, si yo fuera el portador, no tendría porqué manifestarlo ahora, sino hasta cumplir los 18 años… - argumentó Junsu.

- pero tú lo has dicho, el pacto pudo acelerar el proceso de revelación, así que como lo dices por ti, deberíamos pensarlo por Yoochun… - los Kim se quedaron pensativos ante eso… - otra teoría es que la magia de la propia daga se transmitió a ti, o a ustedes, digo, alguien ya averiguó si en Yoochun no hay alguna manifestación, sea un tatuaje o alguna característica física que no tenía… - pero toda reflexión se vio interrumpida cuando escucharon pasos en las escaleras… - él viene… - pero Minnie no desapareció, es decir, no como Jae esperaba, puesto que el menor simplemente se volvió invisible…

- intangibilidad… - murmuró sorprendido el pelioscuro, ¿desde cuándo Minnie tenía ese don?

- ¿Jae? ¿Junsu?... – el pelinegro preguntaba por ellos, se había quedado hablando por teléfono con sus padres justo cuando su amigo había subido, según supuso a hablar con su hermano…

- aquí, Yoochun… - Jae se asomó por la puerta, viendo venir a su amigo por el pasillo… -

- bueno, volveré mas tarde… mis padres salen ahora a Suiza, y… voy a despedirlos al aeropuerto… - el ratón se había quedado afuera, pero igual miró hacia dentro de la habitación de Junsu, realmente nunca ha entrado en ella, pero siempre le ha parecido bastante misteriosa pero acogedora cuando la ha visto desde fuera…

- ¿de acuerdo, quieres que vaya… vayamos contigo?... – el pelioscuro aprovechó para tratar de meter a su hermano, pero el pelirrojo por el contrario pensaba que era mala idea…

- no, estaré bien, no es como que tenga 10 años para perderme… - sonrió el pelinegro, luego miró otra vez a Junsu, quien por cierto, aun estaba con el torso desnudo… - tu tatuaje está muy padre, disculpa si te incomodé hace unos minutos al mencionarlo… - y solo entonces el pelirrojo recordó que no llevaba camisa ni nada, y todo sonrojado se puso otra vez la camisa de resaque…

- no, no me incomodé… - murmuró todo apenado, evadiendo la mirada de un sonriente Yoochun, que se sentía extrañamente tranquilo con solo verlo…

- bueno, entonces nos vemos después… - el pelinegro giró para bajar y encaminarse a la salida. Jae como buen amigo que es lo acompañó hasta la puerta principal, mirando algo inquieto a su amigo… - no te preocupes, estoy bien… - pero la mirada del pelinegro no acompañaba sus palabras.

- ve con cuidado… - no convencido, el pelioscuro le sonrió suavemente a su amigo antes de que este saliera acompañado por el can guardián. Luego Jae regresó a la habitación de su hermano… - qué pasó… - cuestionó todo confundido porque al entrar estaba Minnie abrazando a Junsu, quien lloraba desconsoladamente en el pecho del menor.

- ni idea… - respondió Minnie. Y es que apenas el ratón se había ido con Jae, el pelirrojo comenzó a sollozar, para segundos después liberar ese sentido llanto que no lo deja ni hablar.

- Junsu, hermano, qué tienes… - Jae se acercó, acariciando la espalda del pelirrojo, su rostro aun escondido en el pecho de su amigo… - Junsu ah, me asustas…

- es… - sollozo… - que… - se separó de Minnie, sus ojos enrojecidos con lágrimas aun resbalando por sus mejillas… - no lo sé… - sollozó, pasó sus manos por sus ojos para limpiar su llanto… - solo, me siento muy triste… - y luego se abrazó a su hyung, llorando mas fuerte si eso es posible… -

- Junsu… - murmuró intranquilo el pelioscuro, Minnie y él pensando en la misma cosa… el pacto.

……………………………

Yoochun miraba por la ventana del taxi que lo lleva al aeropuerto, más todo lo que pasaba ante sus ojos era infinitamente desatendido por él, en su mente vagas imágenes de su infancia dejándolo el corazón más sentido y un vacío que se le extiende en el estómago…

……..flashback……….

- tranquilízate mujer… - el Sr. Park abrazaba a su esposa, mientras ella trataba de liberarse de su agarre y le golpeaba el pecho con gruesas y dolorosas lágrimas resbalando por sus mejillas…

- cómo me pides eso, Chun-Soo, nuestro hijo desapareció… - protestaba la mujer, sollozando entre gritos que poco a poco iban perdiendo fuerza hasta quedar en murmullos angustiantes… - Yoo Hwan desapareció, Park… nuestro pequeño.

Un niño de 10 años observaba la escena, de pie en la sala de su casa en la ciudad de Virginia, Estados Unidos; contrariado por las palabras de sus padres. Cómo podía ser que su hermano menor haya desaparecido, si él había jugado a su lado hace minutos, antes de que lo enviaran a la ducha.

- lo encontraremos, pero por Yoochun, tendremos que ser discretos y pacientes, mujer… - le murmuró al oído a su esposa, que pareció relajarse ante eso, luego ambos dirigieron su vista al niño… - hijo… - el hombre se acercó a él, se arrodilló y con una mano en el hombro le dijo… - tal vez no lo comprendas ahora, pero… pasará un tiempo antes de que volvamos a ver a tu hermano, sin embargo, no tienes que preocuparte, tú madre y yo lo encontraremos…

…….flashback…….

Más Yoochun no ha entendido aun las palabras de sus padres.

- han pasado siete años ya… - el pelinegro bajó y se encaminó a la sala desde la que saldría el vuelo de sus padres… - y ahora soy yo quien se siente abandonado… ¿es eso egoísta de mi parte?

……………………………

- ¿no crees que hemos protegido demasiado a Yoochun?, hace tiempo que deberíamos haberle hablado de su poder… - una mujer de 38 años, alta, delgada, de largo cabello oscuro y finos rasgos, elegantemente vestida; estaba sentada a lado de su esposo en tanto la llamada de su vuelo era anunciada…

- pero mientras Yoochun no use su magia, más fácil será encontrar a Yoo Hwan, recuerda que creen que uno de ellos es portador del Gen de Dragón… - Park Chun-Soo, hombre de 39 años, dueño de una importante empresa de videojuegos con impacto nacional, vestido con un traje gris y un semblante serio; miraba profundamente hacia el frente, más parecía como si sus ojos miraran algo más allá de lo que tenía ante sí.

- Chun-Soo, sabes que eso es realmente probable, ¿verdad?…

- pero no determinante…

- creí que no los alcanzaría… - el pelinegro llegó a ellos con una sonrisa… - me equivoqué de sala…- soltó con cierto despiste, pasando su mano por su cabello.

- no tardaremos, hijo, será cuestión de unos días… - su madre le abrazó, la llamada que esperaban anunciándose en el altavoz del aeropuerto… - pórtate bien, como siempre lo haces, de acuerdo…

- por supuesto, mamá… - el chico recibió un beso en cada mejilla. Luego su padre le revolvió aún más el cabello, dedicándole una ligera sonrisa…

- los Kim han sido muy amables al aceptarte en su casa cada que nosotros no estamos, y sé que ahora ellos también están de viaje, así que, no vayan a hacer nada con tus amigos…

- vamos papá, qué podría yo hacer con Jae y Junsu, si hasta él que es más divertido nunca hace nada sin el consentimiento de Jae… -

- hazme un favor, llévalo a mi oficina, hay un videojuego de prueba, que lo juegue y me de su opinión, si a él le gusta, saldrá al mercado… - entregaron los boletos e iban a entrar ya al pasillo que los lleva al avión… - te llamaremos cada tanto, de acuerdo?

- vayan con cuidado, y no se preocupen, me portaré bien… -

……………………………

Waterford, Irlanda.

Una enorme sala se ubica en una planta subterránea de aquel Edificio en el centro de la ciudad. Un gran portón de madera fina da acceso a ella, en donde se dispone una mesa triangular con cinco sillas alrededor. Alrededor de ellos , tres puertas que dan a otras salas donde se cuenta con sistemas del más sofisticado equipo de tecnología.

Arriba del portón, un escudo de oro, plata y colores luminosos. El símbolo de un pentagrama ocupa gran parte de éste, en el centro de dicha estrella de cinco puntas, el pentágono que se forma por las líneas entrecruzadas, una imagen sobre relieve de dos dragones que se entrelazan en la parte inferior, uno en el que predominan los colores oscuros y tonos rojizos; en el otro, los colores claros prevalecen, principalmente el azul pálido. Coronado por un cuadro en el que se lee la siguiente frase en latín: Concilium Scarlatum.

Concilio Escarlata. Consejo fundado y dirigido por cinco de las familias mas antiguas y poderosas de la sociedad mágica. Tienen por objetivo encontrar y proteger al portador del Gen de Dragón, antes de que quien se dice es su antagonista natural de con él y trate de eliminarlo antes de llegar a la mayoría de edad; o en peor caso, volverlo su aliado. Los linajes que lo conforman son:

Familia Lee. De orígenes chinos, es la más antigua del continente asiático, con importantes influencias en la INTERPOL.

Familia Kim. Raíces fundamentadas en Corea, posee gran poder económico con una de las redes de negocios en Seguridad Privada más importante de Oriente.

Familia Tanaka. Se le ha conocido con relaciones en el bajo mundo de la mafia japonesa, empero, es una de las más poderosas y en la antigüedad sus negocios eran legales, actualmente se tiene poca confianza en esta familia, más no se le puede negar su derecho al Concilio, por un antiguo decreto mágico.

Familia Ogazawara. De procedencia japonesa, su linaje es de los más puros, poco se han mezclado con humanos sin magia. Su importancia reside en un misterio que no ha sido revelado aun.

Familia Balzac. Originarios de tierras anglosajonas, residen en América, con un poder que se extiende por todo el mundo, cabecillas de una de las franquicias de laboratorios médicos de renombre internacional con impacto en las principales ciudades de Asia, América y Europa.

- los Park van camino a Suiza, tras una pista anónima que bien puede ser una trampa, la verdad es que dudo que den con su hijo así nada más, ellos deberían aceptar nuestra ayuda… - habló Khris Balzac, hombre de poco mas de 50 años, alto, tez clara, ojos azules, cabello cano y una voz pastosa.

- ellos han decidido seguir sus propios métodos por seguridad de sus hijos, aún cuando no tenemos pruebas suficientes para asegurar la procedencia de su linaje, los Park son la mejor opción de la familia heredera del gen… - intervino Sang-Doo, padre de Jae y Junsu.

- al parecer hubo una importante fuente de actividad mágica esta madrugada, ninguno de nuestros contactos pudo identificarlo, pero aseguran que debió ser magia antigua para no ser detectada por ninguno de nuestros hechizos… - de una de las puertas salió una joven hermosa de unos 28 años, ojos rasgados, traje de cuero, una cuchilla en el costado izquierdo y un arma en el derecho… -

- Srita. Lee, su presencia ilumina la sala… - el legado de la familia Ogazawara estaba en manos de un joven de 32 años, apuesto, seductor, pero que poco habla de su propia familia.

- opino que debemos concentrarnos, Seigo… - ignoró la muchacha. Pero el hombre le regaló una sonrisa y un guiño.

……………………………

Yoochun volvió a la casa de los Kim con mejor humor, siempre era lo mismo, cada que sus padres partían él se sentía terrible en los minutos previos, pero cuando finalmente se despedían, sus palabras conseguían hacerlo sentir mejor. No que la tristeza y sensación de soledad desapareciera de sus pensamientos.

- Yoochun, que bien que has regresado, estábamos planeando salir a algún lado… - Jae y Junsu estaban en la sala de entretenimiento, Minnie con ellos, después de que fuera a su casa a asearse y cambiarse.

- pues les propongo ir a la oficina de mi padre, me ha pedido que le muestre a Junsu… - miró al pelirrojo, que desvió su mirada avergonzado… - un nuevo videojuego…

- ¿tendré la primicia?... – cuestionó emocionado, sus ojos brillando como los de un niño a quien le ofrecen un nuevo juguete…

- sí, y si te gusta, sale al mercado… -

- oh, eso es realmente un detalle único de tu papá… - comentó Jae, su hermano asintió conforme sus palabras… - pues, pueden ir yendo, yo tengo que esperar a Yunho, quedó de venir en una hora para ir por ahí todos juntos…

- yo me quedo contigo… - soltó rápidamente el menor, mirándolo con expresión neutra pero que rayaba en lo retador…

- bueno, podemos esperar e ir todos juntos… - señaló el pelirrojo con voz baja, enrojeciendo de solo imaginar que iría con su querido Chunnie solo…

- no, no… - pero su hermano lo que quería era justamente dejarlos pasar mas tiempo juntos, aunque eso signifique aguantar a un pesado Minnie coqueteando descaradamente con su Yunho… ¡un momento! ¿Él pensó SU?... –vayan yendo, de todas formas ya sabes que a Yunho y a mí eso casi no nos gusta, y pues, Minnie dice que espera conmigo…

- pero tal vez Yoochun no quiera ir… - y luego susurró… - solo conmigo… - sonrojo que no pasa desapercibido para el ratón, pero que lo hace pensar simplemente en que es muy tímido, porque ahora que lo piensa, nunca han ido juntos, solos, a ninguna parte.

- ni hablar, iremos, yo también tengo curiosidad por ese videojuego, aunque no se me da para nada jugar, siempre pierdo casi a la primera… - sonrisa amigable… - vamos, cuando hayan decidido a dónde ir, nos llaman, porque si mal no recuerdo, Junsu se quedará prendado del videojuego… - sonrisa burlona…

- yo no… - iba a replicar el pelirrojo, pero la expresión simpática y esos labios tan sensuales del pelinegro lo distrajo por completo.

- vamos entonces… - y sin esperar a más, Yoochun le tomó por la muñeca y tiró de él… - hasta el rato… - y como si fuera él quien vive ahí, salió de la casa, seguido por un silencioso y sonrojado Junsu que pensaba en que sería una tortura estar a solas con el amor de su vida, cuando éste ni en cuenta y le ve solo como un amigo más.

- ¿planeas liar a Junsu con el eternamente enamorado de una chica Yoochun?... – el menor acomodó sus anteojos, mirando cual detective a un sospechoso… -

- no, porqué… - Jae trató de hacerse el desentendido, pero sabía que Minnie no lo creía, porque ni él mismo lo había hecho…

……………………………

Fueron llevados al edificio del negocio Park por el chofer de Junsu y Jae. En todo el camino ninguno dijo nada, porqué, realmente no lo podrían decir. Claro que, el pelirrojo se sentía demasiado avergonzado e intimidado por el ratón. Y Yoochun iba pensando en otras cosas, más que en poner atención al chico sentado a su lado, quien jugaba nerviosamente con los pulgares de sus manos, mirando distraídamente por la ventana. Y a pesar de todo, no podía afirmarse que fuera incómodo. Cuando bajaron de la camioneta, parecía como si fuera una especie de señal para volver a conectarse entre ellos mismos y conversar.

- creo que es la primera vez que nuestros padres coinciden en una salida, ¿verdad?...

- sí, ahora que lo mencionas… - Junsu sonrió, sabía que a Yoochun le dolía cada salida de sus papás, y él lo comprendía, porque a él mismo le entristecía cada que los suyos se iban, sobre todo porque sabía que lo hacían por algo que implicaba la magia…

- ¿Junsu?... – entraron en el ascensor, la oficina de su padre se ubica en el último piso…

- ¿mh?... – el pelirrojo se puso todo nervioso, porque sin querer su mente había comenzado a fantasear con un primer beso encerrados ahí…

- somos amigos, ¿no?... – el pelinegro no lo miraba a él, pero se podía ver claramente una sonrisa curvada en su boca…

- sí, claro… - esa boca que el pelirrojo tanto deseaba probar. ¿Había un tono más rojo que el que ya cubría su rostro?

- entonces, deja de sonrojarte por estar conmigo… - ahora sí, el pelinegro lo volteó a ver, con una sonrisa demasiado cristalina y claramente ajeno al motivo por el que el pelirrojo se comportaba así… -

- ah… - suspiró, pero su propia sonrisa no desapareció, aunque con un dejo de desilusión, trató de hacerla más amplia para el pelinegro… - si, es que, no tengo muchos amigos que digamos, y con el único que voy a algún lado solos es con Minnie…

- bueno, en ese caso, salgamos solos más a menudo… -

- alguien podría decirle a ese ratón despistado que estoy profundamente enamorado de él… - pensó cuando las puertas se abrieron y se dirigieron a la oficina del Sr. Park. La secretaría les dijo que los estaba esperando y les dejó a solas en la oficina.

Un par de horas después, y como tres llamadas de parte de Jae, Junsu finalmente soltó el control de la consola. Salieron con sendas sonrisas en el rostro, la del pelirrojo por haberse divertido tanto, y es que en verdad le había fascinado el juego, lleno de aventura, magia (para variar) y personajes complejos que tenían que superar una serie de pruebas para salvar al mundo. En fin, Yoochun estaba contento porque la alegría de Junsu se le contagiaba, y eso era extraño, porque de alguna extraña manera se sentía como más unido a él.

Era de tarde ya, cuando llegaron a una pista de patinaje, que en verano era una de las actividades favoritas de muchos jóvenes. Jae, Yunho y Minnie (pegado a un brazo del moreno) ya estaban patinando ahí. El menor había dicho que se aferraba al moreno porque se siente inseguro aún, ya que no hace mucho que decidió aprender esa actividad. El pelioscuro no se la creía, y estaba que trinaba de coraje, porque eso sentía, coraje de que Minnie no soltara a SU Yunho, es SU mejor amigo, suyo y de nadie más.

- me parece que Jae no está nada contento hoy… - le dijo el pelinegro al pelirrojo, cuando quitaban los protectores de las cuchillas de los patines y entraban en la pista…

- me parece que Minnie se está pasando… - aseguró Junsu, recordando lo experto que es su amigo sobre el hielo… - y luego me dice que no le gusta… - pensó, deslizándose suavemente sobre el hielo bajo sus pies, dirigiéndose junto con Yoochun hacia los otros tres… - aunque igual Jae siempre dice que son solo amigos…

- oye Minnie, ¿no crees poder patinar solo?... – algo (muy) incómodo, el moreno trataba de ser amable con su amigo para zafarse de él…

- no, porqué, ¿te molesta que te tome del brazo?... – el menor le miró con firmeza, como si en verdad no le fuera a molestar si lo dejaba…

- bueno, no… - pero Yunho era demasiado bueno tratándose de cualquiera de sus amigos, podía llegar a ser burlón con ellos, pero jamás los dejaba cuando necesitaban alguna ayuda… así fuera aferrarse a su brazo.

- ¡genial!... – y Minnie se pegó más a su cuerpo, haciéndolo perder el equilibrio y al caer, casualmente, el menor quedó sobre el moreno, sus rostros muy cerca… Minnie le vio directo a los labios, cuando…

- Minnie, ¿estás bien?... – el pelioscuro lo tomó de la chaqueta y tiró de él hacia arriba para incorporarlo, regalándole una sonrisa de preocupación fingida.

- sí, sí, gracias Jae hyung… - y el menor se dio cuenta, por lo que le devolvió una sonrisa autosuficiente… -

- no que eras muy bueno en todos los deportes… - se medio burló el pelinegro, frenando a su lado, ofreciendo su mano para ayudar al moreno a incorporarse…

- muy gracioso… - Yunho se sacudió el trasero… - cualquiera pierde el equilibrio…

- oye tú… - el pelirrojo tiró de su amigo, alejándose unos metros de los otros tres… - qué pretendes, ¿no que Yunho no te gustaba?

- ¿tendremos la misma conversación de nuevo?... – el menor se sobó el brazo del que Jae había tirado para levantarlo hace un momento.

- pues tú dirás… -

- ahora te pondrás de lado de tu hermano, ¿no?

- no me pondré de ningún lado si ninguno de los dos es capaz de ser sincero…

- bueno, pues sostengo lo que siempre he dicho, Yunho es un chico muy atractivo, me gusta y no tengo problema en demostrarlo, pero no estoy enamorado de él, si bien tampoco me importaría experimentar algunas cosas con él…

- no te entiendo, sabes, no te entiendo… - iba a seguir replicando cuando vio a una chica que a sus ojos era señal de incomodidad. ¿Porqué?… - Mimi… - murmuró. El menor lo miró contrariado, pero luego siguió la vista de su amigo y la vio, patinando acompañada de su mejor amiga…

Y no fueron los únicos, Yoochun también la vio, y sintió su corazón acelerarse en su pecho, le dio un vuelco el estómago y una sonrisa estúpida curvarse en sus labios. Ahí, a no mas de tres metros de él, estaba el ángel más hermoso del mundo, a sus ojos, la chica más hermosa.

Aki Tanaka, chica de 17 años mejor conocida como Mimi; compañera de curso de Jae, Yunho y Yoochun, joven bruja de baja estatura, una sonrisa alegre, labios sensuales y una personalidad atrayente. Pertenece a una de las familias más antiguas de la sociedad mágica, goza de popularidad por su atractivo físico, más no se le ha conocido más de un novio.

Yoochun está perdidamente enamorado de ella desde hace algunos meses, pero nunca se ha atrevido a acercarse a la chica, a pesar de que muchas compañeras de escuela suelen liarla a alguno de ellos, incluyendo a sus inseparables amigos Yunho y Jae, por la popularidad de que todos gozan.

Acompañada iba la chica por Iwasa Mayuko, líder del equipo de porristas del Instituto, de 17 años también, popular, atractiva de un físico envidiable (claro, con tanto ejercicio que se exigen, cómo no) y personalidad amable.

Las chicas avanzaban sonriendo porque Mimi recién estaba aprendiendo a patinar, instada por su mejor amiga, superando un miedo de la infancia a pisar una pista de hielo, cuando a la edad de 8 años tuvo un accidente en el que perdió a su madre durante una tormenta de nieve.

Finalmente ambas chicas perdieron el equilibrio, y Mimi sin mover un solo músculo seguía resbalando por el hielo por temor a darse un buen sentón, e iba justo en la dirección de Yoochun, con quien termino por estamparse al cabo de unos segundos. El pelinegro la tomó por los hombros para evitar que cayera, su rostro le daba al pecho y respiraba agitada con las mejillas sonrojadas.

- ¿estás bien?… - le preguntó el pelinegro, su corazón latiendo tan rápido que sentía que se le saldría.

- sí, gracias… - la chica elevó su mirada para encontrarse con su salvador… - Park Yoochun, que sorpresa… - le sonrió dulcemente.

Y él agradecía por ese día, porque nunca antes había sentido tan cerca a su chica ideal. Y ella sonreía porque él es un chico atractivo y está entre sus brazos. Y Junsu salía de la pista con el corazón destrozado, seguido por su amigo Minnie, mientras Jae lo observaba y no sabía si irse también o quedarse, porque no quería que nadie sospechara nada por la actitud de su hermano, y deseaba golpear a su amigo por lastimar así a Junsu, pero al mismo tiempo no podía culparlo porque supo incluso antes lo que Yoochun siente por Mimi que lo de su hermano. Y Yunho miraba confundido la expresión de Jae, porque notaba cierto enfado en su mirada y tenía el ceño fruncido, ¿era acaso que ahora resultaría que le gusta Yoochun? Y si así fuera, ¿porque a él le late de forma diferente el corazón, como si doliera?


Continuará……

miércoles, 10 de marzo de 2010

HADO MÍTICO cap 3 y 4

**Capítulo 3. Delfín **

*****

Mayuko miró hacia su amiga, sonriendo porque estaba felizmente abrazada a uno de los chicos más atractivos de la escuela…

- claro que, no es para nada tan guapo como Hiro… - los ojos de la chica brillaron emocionados de solo recordar al chico en cuestión.

- gracias por… - Mimi se separó con las mejillas ligeramente sonrojadas, de Yoochun, el pelinegro extrañando el calor entre sus brazos, sonrojado también… - por haber evitado que cayera…

- de nada… - murmuró apenas, la chica le miraba directo a los ojos, y él sentía que se inclinaba inconscientemente hacia ella… como si estuviera hechizado…

……………………………

Junsu y Minnie ya estaban fuera de aquel lugar, el pelirrojo sentía un vacío en el estómago que lo hacía sentir incluso mareado, era tanto el dolor que sentía cada que veía al pelinegro con la mirada iluminada al verla a ella, que no podía evitar que el recuerdo de aquél fatídico día para su corazón vuelva a su mente cada tanto…

………flashback……….

Era un día como cualquiera, excepto que cuando entró en la cafetería, sus ojos se toparon con algo que jamás pensó tendría que ver, había hasta entonces la mas mínima esperanza de que él pudiera llegar a fijarse en su persona, puesto que no le había visto interés alguno en ninguna chica… pero, ese día… ese día Yoochun no sacaba la vista de la mesa de las chicas mas populares de la escuela, justo a lado de en la que se encontraban el trío de amigos, ahí donde él había querido sentarse a disfrutar de observar y escuchar al ratón, pero que ahora le significaba una tortura.

- Junsu, pensé que te habrían castigado o algo… - pero era tarde para dar marcha atrás, su hyung lo vio y le llamó con la mano para que se sentará con ellos, Minnie acompañándolo.

- no… solo que, hice algo antes… - el pelirrojo se sentó a lado de su hermano, mientras el pelinegro ni siquiera los saludaba por estar embobado con esa chica que él supo se trataba de la popular Mimi.

- eh, Yoochun, deja de mirarla ya o se dará cuenta de que te la comes con la mirada… - se burló el moreno, haciendo que el ratón se sonroje por su comentario.

- creo que la mitad de la escuela no te escuchó, podrías hablar más fuerte por favor… - le dijo con una sonrisa sarcástica, pero claramente avergonzado.

- yo creo que una atracción física no puede ser equiparada a la atracción por amor, así que, no se porqué se emocionan tanto, no es como que el hecho de que te haya gustado por su claro atractivo físico o su popularidad te hayas enamorado de ella… - opinó Minnie, como siempre, descolocando a todos con sus comentarios, más ni sus palabras lograron que el corazón del pelirrojo dejara de sentirse acongojado. Era claro algo, Yoochun es heterosexual.

- nadie ha dicho tampoco que me enamoré de ella…- refutó con una sonrisa el pelinegro… -

- pero seguro que será lo que sigue… - comentó divertido Jae. Y Junsu supo que esa era la probabilidad más amplia.

……………………………

- así que, después de todo, si te enamoraste de ella… - soltó con una sonrisa Yunho, sentado con sus dos amigos debajo de un árbol en los jardines de la escuela, Junsu no debió usar la orbitación para aparecerse entre las copas de ese árbol y poder escuchar lo que conversaban… -

- eso creo, sí, lo estoy… sueño con ella todas las noches desde hace una semana… - aceptó Yoochun, sonriendo con algo de picardía.

- nunca pensé que enamorarme de ti me sería tan doloroso… - pensó el pelirrojo antes de desaparecerse de ahí, habiendo escuchado las palabras mas crueles de toda su vida.

…..flashback……

……………………………

Jae carraspeó interrumpiendo ese momento, justo cuando sentían ya que sus labios se encontrarían, haciéndolos apartar bruscamente, ambos mirando para cualquier parte que no fuera la persona frente a sí. El pelioscuro no había podido evitar hacerlo, después de todo, no podía ignorar el dolor de su hermano, y no quería ser egoísta ni mal amigo, pero preferirá que el día que esos dos se besen, no sea ante sus ojos.

Yunho le miró más confundido aún, y dado que su amigo no hablaba sino que simplemente había desviado la mirada y comenzado a patinar lejos de ese par, supuso que su mejor amigo sentía algo por el ratón, que si bien es también un gran amigo, no le conoce de toda la vida como a Jae, y es tal vez por eso que se siente incómodo, porque el pelioscuro ni siquiera le ha dicho nada… ¿es que la confianza que se tenían hasta antes de que Yoochun le quitara el titulo de mejor amigo ante Jae? ¿Se había perdido tanto?

- ¿a dónde va Jae?… - fue el mismo pelinegro quien lo sacó de sus cavilaciones, las chicas ya no estaban ahí junto a ellos, Mayuko había arrastrado a Mimi cuando vio a su adorado Hiro entrando en la pista en el otro extremo, y Mimi solo había alcanzado a sonreírle con un guiño y un gesto de mano.

- no lo sé… - y el moreno no pudo evitar que su voz sonara ronca ni que el ceño al mirar al pelinegro denotara su molestia.

- ¿qué, porqué estás molesto?... – cuestionó sinceramente confundido, de pronto, en cuestión de un minuto, todos reaccionaban raro, primero Jae saliendo de la pista sin decir nada, luego Yunho mirándolo como si le hubiera faltado al respeto o algo… y cuando barrió la pista con la mirada buscando a Junsu y Minnie éstos tampoco estaban… - hice algo o dije algo que los molestó, o porqué es que de pronto ya no estamos todos juntos…

- francamente… - suspiró, procurando mantener la cabeza fría, de no dejarse llevar por esa sensación de celos hacia el pelinegro… - no, no es eso, no hiciste nada, Junsu y Minnie solo se fueron sin decir, y Jae, bueno… a él hay que preguntarle… -

Yoochun asintió, siguiendo al moreno fuera de la pista, se colocaron el calzado y fueron hasta donde Jae, sentado en una de las mesas dispuestas alrededor de la pista, tomando un poco de agua, se le veía extraño, con una expresión entre molesto y desilusionado, y eso confundió bastante a sus dos amigos.

- Jae, qué te pasa, eh… - cuestionó directamente Yunho, que por nada del mundo deseaba una respuesta del tipo “me gusta Yoochun y me ha cabreado verlo con esa Mimi”… ¿porqué no querría escuchar eso?

- nada, me sentí algo mareado, eso es todo… - existen las excusas tontas, las buenas mentiras, las improvisadas, las que delatan y las que hacen ver claramente que te intentas salirte por la tangente, como la que acababa de dar el pelioscuro, evadiendo la mirada de sus dos amigos, pensando en su hermano, preocupándose por él…

- volvamos a tu casa entonces, te llevo y descansas… - pero ni Yunho ni Yoochun tuvieron el valor de cuestionar más, de confrontarlo y sacarle la verdad, porque cuando Jae se negaba a decir algo, no había poder sobre la tierra que lo hiciera hablar…

……………………………

Aquella era una de las vistas mas preciosas que sus ojos podrían ver, adoraba ese lugar desde hace tanto, que no podía evitar volver ahí cada que su corazón sangraba un poco más y la herida se hacía más profundamente mortal.

Un lago de un azul profundo bordeado por montañas de aromas frescos y sonidos de aves e insectos componiendo una música natural que relajaba sus sentidos, que lo hacía sentir parte de algo incorrompible, de algo maravilloso que podía ver todos los días. Rodeado de murmullos provenientes del espeso bosque a su espalda, de secretos que llegaban a sus oídos y se convertían en alientos de seguir adelante, de no dejarse vencer, que le decían que el amor aunque duele no deja de ser lo más bello del mundo.

Podía pasarse horas ahí, en esa pequeña cabaña que sus padres tienen en tierras londinenses, ahí donde se aparecía cada que lo necesitaba. Se sentaba en el pórtico en una mecedora mientras no apartaba su vista de ese lago, escuchando incansable la melodía de la naturaleza, sonriendo con un dejo de tristeza, pensando en las palabras de su amigo apenas minutos atrás, cuando salieran de la pista de patinaje.


……flashback…….

Junsu y Minnie iban caminando por la calle, en silencio, llegaron a un parque y tomaron asiento, el pelirrojo se sentía devastado, no solo por la presencia de esa chica y la mirada de enamorado del pelinegro, sino por lo que sintió después. Una emoción dichosa que no sentía él pero que le recorría hasta la última fibra de su cuerpo, el corazón latiéndole a mil por hora en el pecho, exactamente de la misma forma que a él le late cuando Yoochun le sonríe, pero, no era su caso, porque el pelirrojo se sentía terriblemente triste, a la vez que esa emoción de dicha traspasaba su cuerpo y su mente. Y después vino una sensación de frustración e incertidumbre, como la que él sentía cada que veía su sueño de una relación con el pelinegro más alejado.

- creo… creo que lo he comprendido… - murmuró Junsu, sentado con los codos apoyados en sus rodillas, él ligeramente inclinado hacia delante, su rostro escondido tras sus manos… -

- empatía emocional, ¿verdad?… - el menor solo pudo ver que su amigo asentía… - lo sabía, lo de esta mañana, también fue por él…

- aun así, no me arrepiento… - apartó las manos de su rostro, dejándolas caer al frente, aun inclinado y sus codos en sus rodillas, su mirada apagada, sus ojos opacados… - aunque duela, no me arrepentiré nunca de amarlo, no me importaría dar mi vida por la de él…

- porqué nunca se lo dijiste, Junsu, porqué, si antes de que Mimi apareciera se lo hubieras dicho, tal vez ahora no estarías aquí conmigo, tragándote un llanto que sabes que tarde o temprano terminará por sumirte en una soledad en la que ni Jae ni yo queremos verte…

- ay Minnie, no soy como tú, sabes, no me resulta fácil demostrar tan abiertamente mis sentimientos por alguien, además… tal vez escuchar el rechazo de su propia voz me sería mas doloroso, así… así, por lo menos… así es por mi cobardía y no por su desprecio…

- Junsu, si ya has decidido rendirte a luchar por su amor pero dar la vida misma por el amor que le tienes, entonces, no entiendo qué caso tiene que esperes por él, porqué no te das la oportunidad con Kenryu, si se nota a leguas que le gustas…

- porque eso no sería más que una falacia, sería aprovecharme de los sentimientos de él, se que me quiere, pero no sería capaz de estar con él cuando en mi mente siempre está Yoochun… yo no haría jamás algo así…

- pero… podrías llegar a quererlo, tal vez… tal vez necesitas darte la oportunidad de mirar hacia otro horizonte…

……flashback……

- Kenryu… - murmuró el pelirrojo mientras una estrella fugaz surcaba el oscuro firmamento bañado de estrellas. Luego de eso, su cuerpo desapareció en un haz de luces rojizas… -

………………………

Berna, Suiza.

Conocida por sus estructuras de aspecto medieval, Berna es una de las ciudades más importantes en el mundo, pues ha sido considerada patrimonio internacional por el valor de su historia. Asentada sobre la meseta suiza, su importancia política la ha vuelto un blanco importante para aquel mago oscuro que sigiloso se mueve por el mundo sin que aún se le logre identificar, preocupando con sus movimientos a la sociedad mágica, a aquellos que no han sido seducidos por su ambición y se han aliado a su causa.

Por eso es que un grupo de magos bajo mandato de la Srita. Lee y agentes activos de la INTERPOL, siguieron de cerca a los Park hasta el barrio de Búmpliz, en aquel edificio ubicado en la esquina de una calle bañada por la oscuridad de la noche. Entraron con pasos firmes y temple porte hasta un vestíbulo donde un hombre afroamericano les esperaba.

- los famosos Park, familia estigmatizada con un legado que ha sacudido al mundo mágico… - su voz resonó con eco en el edificio, al parecer abandonado, en donde no había mas que algunos muebles desperdigados por aquí y por allá, llenos de polvo y telarañas, mismas que colgaban de los rincones en el techo, un olor desagradable impregnándose en su sentido del olfato.

- nos darás lo que dijiste, o mejor marchamos por donde vinimos… - cortó Chun-Soo, una sensación de frío le corrió por la espina dorsal, y sintió que su esposa le apretaba la mano en señal de incomodidad.

- lo que el amor puede hacer con los humanos, magos o no magos… - el hombre negro sacó un pequeño papel doblado del bolsillo de su chaqueta, extendiéndolo entre sus dedos hacia el Sr. Park… - te diré algo más Chun-Soo, él no te entregará a tu hijo a cambio de nada, y presiento que el precio que pide no estarán dispuestos a pagarlo… -

- quién es él… - cuestionó Chun-Soo, sombras moviéndose alrededor de ellos, su esposa mirando alrededor con finos ojos que tenían un brillo luminoso que atrajo la atención del hombre negro.

- sabes que no te lo diré, pero, te diré algo más, mientras el gen de dragón no despierte, no solo no verás a Yoo Hwan y tendrás que seguir cuidando de Yoochun, sino que el don de tu esposa acrecentará tus preocupaciones, porque ahora, ella es más poderosa y peligrosa para él que tus propios hijos o cualquier otro mago… - dicho eso, el hombre desapareció en un haz de luces púrpuras…

Inmediatamente después de entre la oscuridad las sombras que los inquietaran hace unos segundos tomaron forma y varios hechizos estuvieron cerca de impactarlos cuando ambos señores desaparecieron también en un haz de luces plateadas.

- el mensaje fue entregado conforme lo planeado, atacarlos no era más que una diversión… - se escuchó una voz trémula, cinco hombres con capucha desaparecieron en un vapor oscuro. Los magos que han seguido a los Sres. Park también desaparecieron, con suerte nadie los había notado o sentido. Pero como fuera, la situación era más complicada de lo que parecía, cuál era el don de la Sra. Park que interesaba tanto a ese mago oscuro que no han podido identificar?

…………………………

Lunes. Mansión Kim.

- buenos días… - saludó con una sonrisa el pelirrojo, llegando a la cocina donde Jae ya le esperaba con el desayuno listo.

- buenos días, Junsu ah… - el pelioscuro enarcó una ceja, su hermano dejó caer el bolso de su equipo deportivo en el suelo… - piensas volver al equipo?

- sí… - mordió una tostada, su hyung esperando una respuesta más específica… - he hecho el pacto con Yoochun, ahora tengo tiempo y mente para pensar en otra de las cosas que mas feliz me hace… -

- oh… - el pelioscuro siguió comiendo, pero no dejaba de notar algo diferente en su hermano, su mirada seguía triste, sin duda que le había afectado de sobremanera enterarse el día anterior de que Yoochun y Mimi se habían formalizado después del encuentro hace dos días en la pista de hielo.

- estoy bien, hyung, no te preocupes, sobreviviré… - Junsu intentó hacer de su sonrisa una que tranquilizara a su hermano, pero él también sabía que su mirada lo delataba.

……………………………

Como siempre, Minnie y Junsu se reunían en la estación del metro para irse juntos a la escuela, no que el pelirrojo no pudiera irse en la camioneta, pero, le daba en cara que todos de por sí lo miraran como niño mimado junto a Jae, como para aguantar eso todas las mañanas, por eso optaban por tomar el metro.

- ¿entrarás al equipo porque ya hiciste el pacto, o porque quieres distraerte para no ver a Yoochun con ella?... – le dijo el menor, cuando caminaban rumbo a la entrada de la escuela, en donde Yoochun y Mimi ingresaban tomados de la mano, captando la atención de todos, los murmullos entre chicas y chicos viajando rápidamente por las instalaciones.

- qué mas da eso, Minnie, solo se que quiero jugar y sentirme feliz al hacerlo… - el pelirrojo trató fuerte de que sus ojos no se anegaran en lágrimas, tragándose el dolor que esa punzada en el corazón al verlos dándose un pico le provocó.

Más tarde, a la hora del almuerzo, Junsu se fue directo a la oficina del Entrenador del equipo de fútbol, llamó a la puerta y esperó a que le permitieran la entrada.

- pase… - el Entrenador Ahn Jung llenaba unos papeles cuando vio al pelirrojo entrar… - joven Kim, que sorpresa…

- entrenador, ¿puedo hablar con usted un momento?... – pidió tímidamente, jamás olvidará la decepción de su coach cuando renunció al equipo el ciclo pasado, justo en las finales del campeonato regional.

- no… - cortó tajante el hombre, volviendo su vista a los papeles…

- Señor, por favor, serán solo cinco minutos, si una vez que me escuche no tiene interés alguno en darme una oportunidad, lo entenderé y me marcharé, pero déjeme hablar…

- no necesito escucharlo, joven Kim, además, tengo cosas que hacer, pero le diré algo… - lo miró directo a los ojos… - el entrenamiento empieza a las cinco, no llegue tarde, claro que, como comprenderá, estará en el equipo suplente, se ganará su titularidad como todos los demás, ¿entendido?

- gracias entrenador… - el pelirrojo sonrió ampliamente, no sabía porqué era que tan fácil le permitían volver al equipo, pero no se quejaba en absoluto… -

- procure no defraudar al equipo otra vez… -

- se lo aseguro, señor, compermiso… - y radiante de alegría por esa gran noticia, Junsu se fue directo a la cafetería, donde Minnie, Yunho y su hermano le esperan. Yoochun y Mimi también deben estar ahí, pero solo espera que no en la misma mesa.

Y cuando llegó la sonrisa radiante de sus labios desapareció, porque en la misma mesa estaban todos ellos, incluso Kenryu, conversando animadamente con la chica, excepto Jae, que se sentía bastante incómodo con la situación, y era algo que no pasaba desapercibido para Yunho, pero que fingía muy bien no enterarse.

- hola… - saludó cortésmente el pelirrojo, sabiendo que no tenía más opción que enfrentar las cosas y dejar de huir de ellas… -

- ah, Junsu, ya pensábamos que no vendrías… - Kenryu le dedicó una sonrisa.

- tenía que hablar con el entrenador… -

- ¿y qué te ha dicho?... – preguntó el moreno. Los demás expectantes también.

- no me ha dejado hablar… -

- no te preocupes, yo hablo con él y le digo que nos vamos a huelga de ser necesario, te necesitamos en el equipo… - aseguró Yunho, como capitán del equipo, su voz en las decisiones que le conciernen tiene peso.

- no será necesario… - el pelirrojo sonrió… - no me dejó hablar pero me dijo que me presentara al entrenamiento hoy…

- ¡felicidades!... – dijeron todos a la vez, excepto Mimi que no se sentía con demasiada confianza con el chico.

- eh, Junsu, se que ya la conoces, pero, de todas formas, quiero que saludes a Mimi, mi novia… - el pelinegro se sentía tan feliz, que prácticamente lo anunciaba por radio, televisión y prensa escrita… -

- si, felicidades, hacen una bonita pareja… - ¿alguien habrá notado el tono triste de su voz? Ojalá que no, porque sino quedaría como un idiota desilusionado. Como fuera, le hizo una reverencia a la chica y le regaló una sonrisa dulce, como si en verdad la noticia de su noviazgo le pareciera fabulosa.

- gracias, Junsu ah… - pero a ojos de Mimi, el chico era más bien tímido con las personas que no conoce, porque es bien sabido que con sus amigos y compañeros de fútbol, siempre era el alma de la fiesta, haciéndolos reír con sus ocurrencias casi infantiles, tiene una simpatía carismática que logra que cualquiera le tome cariño cuando lo conoces.

Las sonrisas y miradas coquetas entre Yoochun y Mimi no pararon en todo el almuerzo, los fugaces besos que se daban, logrando que en esos segundos la tensión cayera sobre el grupo. Junsu conversando con Minnie y Kenryu, quien le miraba con ternura, deseando poder protegerlo de la tristeza que conoce al no ser correspondido, porque él siente justo eso al verlo. El menor mirando cada tanto al moreno, pensando en lo que será enamorarse como el pelirrojo, dispuesto a tanto por una persona, ¿él estaría dispuesto a dar su propia vida por Yunho? Jae que desviaba la mirada hacia cualquier parte con tal de no mirar, ni siquiera a su hermano porque no quería ver su dolor plasmado en sus ojos. Yunho pensando en la forma en que podría ayudar al pelioscuro, habiendo concluido que su mejor amigo debía estar enamorado de Yoochun, y que a él le daba una punzada en el corazón de solo pensarlo.

……………………………

Junsu llegó puntual a los vestuarios del equipo de fútbol, donde todos le miraron sorprendidos cuando entró, algunos no le tenían el mismo respeto y admiración de antes, tal vez por eso parte de su propia popularidad se vio perdida en el último período del ciclo escolar pasado.

- buenas tardes… - saludó cordialmente, dejando su mochila en el suelo.

- bienvenido Junsu, será mejor que te pongas al corriente rápido, no digo que estés fuera de forma, pero, tú sabes, has estado fuera de actividad por cerca de medio año… - habló uno de sus compañeros, claras palabras envenenadas.

- daré mi mejor esfuerzo para tener la titularidad lo más pronto posible y trabajar como el equipo que somos… - respondió el pelirrojo, sonriendo como si las palabras escuchadas no le hubieran afectado.

- claro que así se hará, siempre has sido de los mejores, es más, todos sabemos que eras tú quien ordenaba el medio campo y daba juego hacia la delantera, así como apoyabas a la defensa… - señaló Kenryu.

- bueno, vamos todos a demostrar lo que sabemos en el campo y ya, se alistan pronto o nos quedamos una hora más a entrenar… - Yunho habló con firmeza, todos volviendo a lo suyo. Cinco minutos después estaban todos haciendo algunos ejercicios de calentamiento.

……………………………

Jae y Yoochun estaban en el gimnasio de la escuela, nadie más estaba a esa hora, porque los del turno vespertino estaban en otras clases, y los equipos de los diversos deportes entrenando en otras instalaciones. Ellos estaban ahí porque el pelioscuro había decidido hacer un poco de ejercicio mientras esperaba a que su hermano terminara su entrenamiento. Sentía que no podía dejarlo solo, quería estar cerca por si le necesitaba, de alguna u otra forma.

- oye Yoochun… - el pelioscuro estaba en la caminadora.

- qué… - mientras que el ratón hacía algo de pesas con unas mancuernas de peso medio.

- ¿qué opinas de mi hermano?

- ¿a qué te refieres?

- sí, vamos, qué te parece, si fueras una chica, ¿te enamorarías de él?... – se sintió incómodo cuando escuchó la carcajada de su amigo, pero no dijo nada.

- qué clase de pregunta es esa, Jae… - realmente, cómo podía preguntarle algo así, él no sería capaz de ponerse en la mente de una chica y averiguar si se sentiría atraído por alguien que sabe claramente es de su mismo sexo.

- una muy sencilla, no se porqué le haces tanto escándalo… - comenzó a correr, aumentando la velocidad de su aparato, sintiendo que de esa forma sacaba la tensión, la molestia que sentía porque uno de sus mejores amigos hiciera sufrir a su hermano, era injusto y hasta absurdo, pero, es de su hermano de quien se habla después de todo.

- ok, ok, mira, no puedo decirte si me enamoraría de Junsu si fuera chica, porque sencillamente no me puedo imaginar tal cosa, pero… tu hermano es muy simpático, es bastante infantil en ocasiones, pero, también es un chico muy responsable. Junsu es… como los delfines…

- ¿cómo?... – el pelioscuro casi resbala en el aparato, por suerte se equilibró a tiempo y siguió en lo suyo mientras escuchaba al ratón.

- si, ya sabes, los delfines son uno de los animales más inteligentes, y Junsu lo es, aunque sus notas no sean las mejores, cuando lo he escuchado hablar he podido notar esa cualidad en él. Además, has notado que los delfines parecen estar siempre sonriendo, no? Bueno, hasta donde recuerdo, tu hermano siempre lleva una sonrisa en la boca, y eso es algo que inspira confianza y hasta seguridad, a mí me hace pensar que si un día necesito hablar con alguien, él sería un buen escucha. Y, una vez lo escuché cantar en la sala de música, y su voz es como el canto de los delfines, tiene ese toque que relaja, que te hace sentir mejor, así que… lo que pienso de Junsu es que es como un delfín, inteligente, simpático y una especie de relajante natural.



Continuará……



**Capítulo 4. Me Gustas?**

*****

- Yoochun, ¿eres consciente de la clase de comparación que acabas de hacer?... – Jae bajó la velocidad de su aparato hasta que paró totalmente.

- claro, me gustan los delfines, y tu hermano es el delfín más tierno y cute del mundo… - pero el pelinegro no se dio cuenta de la magnitud de sus propias palabras y su amigo lo supo porque el ratón lo había dicho con estima de amigos, pero pudo ver en sus ojos un destello que le permitió tener una precognición (visión futura) borrosa que le dejó una sensación agradable.

- faltará ahora que comiences a llamarle de esa manera… - el pelioscuro tomó una toalla y comenzó a secar el sudor de su rostro.

- ¿crees que se moleste?... – el ratón dejó las mancuernas y se encaminó a otro aparato para hacer fuerza en las piernas…

- no creo, rara cosa hace que Junsu se moleste… -

- por cierto, he notado que anda muy pegado a Minnie, tu crees que ellos… no sé, ya sabes… que ellos… - una ligera incomodidad de decir las palabras tal cual son le hacía sentir un vacío en el estómago…

- ¿que ellos se gusten? – Jae sonrió. Yoochun demasiado concentrado en su ejercicio, así que solo asintió, esas palabras se le quedaban en la garganta, negándose a ser pronunciadas… - no lo creo, ya vez que a Minnie más parece agradarle Yunho… - sacudida incómoda en el estómago… - y Junsu, bueno, mi hermano tal vez quiera a alguien más…

- quien sea la afortunada se llevará el premio mayor, Junsu, el delfín… - sonrisa… - es como una inagotable fuente de felicidad…

- Yoochun, ¿te estarás escuchando?... – pensó el pelioscuro, sentado en un aparato para abdominales, a lado del ratón, pero ya solo tomando agua… - ¿puedo preguntarte algo?

- seguro…

- ¿qué harías si un chico llegara y te dijera que está enamorado de ti?…

Por el tipo de cuestionamiento, el ratón impulsó demasiado rápido sus piernas y por el peso con el que trabajaba, sintió un tirón en uno de sus muslos.

- ¡mierda! – gritó por reflejo ante el dolor.

- ¿eso dirías?… - Jae se puso de pie, indignado, molesto, decepcionado. Rayos! Tiene que controlarse y recordar que su amigo está con Mimi.

- qué… ¡no!… Joder, me lastimé… se puede saber porqué me andas haciendo esa clase de preguntas…

……………………………

- Yunho, dejé el bolso con las redes nuevas para las porterías en el gimnasio, haz el favor de traerlas… - el entrenador le pidió, mientras tomaban un descanso y hablaba con algunos de sus compañeros de equipo acerca de cómo mejorar el desempeño en la cancha…

- sí, entrenador… - el moreno dejó su botella de agua encaminándose al gimnasio.

……………………………

- soy curioso… - se defendió el pelioscuro…

- y porqué no tienes curiosidades más normales, o enfocadas a alguien más… - al ratón le incomodó sentirse de pronto en una temática de índole gay…

- no es como que sentir atracción por alguien de tu propio sexo sea anormal, sabes… - ahora sí, el pelioscuro se molestó por la reacción de su amigo…

- no quise decir eso, no tengo nada en contra de ese tipo de relaciones, pero me pilla por sorpresa que me preguntes…

- bueno, no te vuelvo a preguntar y ya… - silencio incómodo…

- ¿Jae?...

- qué…

- no estás enamorado de mí, ¿cierto?...

- ¡qué!... claro que no, idiota, cómo se te ocurre… - Yoochun suspiró aliviado… - no te ofendas, pero si en dado caso me gustara algún chico, tú no serías mi tipo…

- ¿no?… - sonrisa pícara… - y entonces quién lo sería, Jae…

- a mi me gusta Yunho… - ok, vamos por partes…

1. ¿Por qué carajo lo tuvo que hablar en presente?
2. ¿Por qué se sonrojó al decirlo, y sobre todo, tan espontáneamente reborbotar esas palabras de su boca, como si hubieran estado ahí pacientes a la ocasión ideal para ser reveladas?
3. ¿qué demonios tenía que hacer Yunho en la entrada del gimnasio justo en ese momento?
4. porqué el moreno se acercaba a él tranquilamente, con su profunda mirada clavada en su ser, las manos en los bolsillos y un ligero carmesí en sus mejillas.

Yoochun sintió que sobraba en ese momento, comprendía ahora porqué de los ocasionales disgustos del moreno o el pelioscuro cuando el otro le dejaba de lado por alguna razón.

Yunho quedó de frente a Jae, su corazón latiéndole con furia en el pecho, demasiado emocionado como para pensar. Dio un paso más, el espacio entre sus cuerpos a centímetros de ser eliminado.

El ratón estaba a punto de avanzar sigiloso fuera del gimnasio… cuando Jae salió corriendo como bólido dejando a sus amigos con la palabra en la boca.

- ¡por merlín! Que diablos es lo que pasa conmigo… - el pelioscuro orbitó (desapareció) en un haz de luces azules.

……………………………

- realmente me alegra que hayas vuelto… - Kenryu se acercó a Junsu, sentado en el pasto simplemente descansando…

- gracias… - las palabras de Minnie resonando en su mente…

- si te recuperas rápido, estoy seguro que para una semana o dos estarás nuevamente en el equipo titular…

- sí, claro, daré lo mejor de mí… - el pelirrojo sonrió con determinación, el castaño no pudo evitar quedársele viendo, logrando un sonrojo en él…

- siento mucho que Yoochun no pueda ver lo mismo que yo… - murmuró el castaño, deseando poder aliviar el dolor que tan claro se ve en los ojos del menor de los dos.

Junsu no supo qué decir a eso, se siente cohibido y culpable cada que Kenryu le habla de esa manera, desde aquél día en que el defensa le confesara sus propios sentimientos hace cerca de medio año….

…..flashback……

Acababan de ganar un partido más, iban como líderes en la liga estudiantil regional y con tal ritmo de victorias y un despliegue de buen fútbol, llevarse el campeonato era casi un hecho. Ya todos se habían duchado, cambiado y comenzado a retirar.

- Junsu, ¿puedo hablar contigo unos minutos?... – el castaño sonrió cuando el pelinegro aceptó y se quedaron solos en los vestidores. Desde entonces Junsu ya había descubierto cuán enamorado estaba de Yoochun, así que realmente no se había percatado de la forma en que era visto o tratado por Kenryu… - yo, tal vez esto que voy a decir te incomode, pero quiero que sepas que aceptaré cualquier reacción de tu parte…

- eres un chico muy bueno, no creo que puedas decir algo que me haga reaccionar de manera negativa… - ah, la inocencia e ingenuidad de Junsu.

- estoy enamorado de ti… - al castaño no le extrañó que el pelirrojo abriera los ojos de par en par y se quedara en shock… - yo, me preguntaba, si tengo alguna posibilidad de ser correspondido…

- yo… lo siento… - el pelirrojo bajó la mirada avergonzado y culpable… - me, me gusta alguien ya… perdón…

- entiendo… - el castaño retrocedió, sintiendo su corazón partirse en mil pedazos y sus ojos llenarse de lágrimas… - espero que esa persona te haga feliz, disculpa si te he importunado con mis palabras…. – y salió presuroso de ahí, dejando al pelirrojo con una extraña sensación mezcla de alegría, tristeza y molestia; por saberse querido por alguien, como lo desea ser por Yoochun, y saber que es una remota posibilidad…

…..flashback….

- se que aun lo amas, se que te duele verlo con Mimi… y quiero que sepas que estoy aquí, como tu amigo… y que aún te quiero Junsu ah… - le dijo bajito, casi al oído, para que el resto de sus compañeros no escuchara, después se incorporó y se fue a conversar con los demás. El pelirrojo se quedó en su lugar, pensando, hasta que el entrenamiento se retomó…

……………………………

Yunho no se pudo concentrar en el resto del entrenamiento por estar pensando en las palabras que escuchara de voz de Jae, y la forma en que éste salió corriendo sin dar tiempo a nada. Le ha llamado a su móvil pero ninguna de sus llamadas ha sido atendida, y el moreno no se atreve a presentarse en casa de los Kim porque no está seguro de lo qué hacer o decir cuando lo vuelva a tener en frente. Así que se quedó en su casa.

La mansión Jung no dista en lujo o extensión de la de los Kim, pero sí en estructura y acabado, siendo más de estilo moderno. Sus padres, sobre todo su padre, el Sr. Byung-Jin, es un hombre que gusta de adquirir objetos antiguos en subastas, y hoy fue una de esas ocasiones en que llegó con algo nuevo…

- qué compraste esta vez, papá… - el moreno se sentó a lado de su padre en el sofá de la estancia…

- en realidad, es un medallón que data de la edad media, se dice que pertenecía a una bruja, pero ya sabes, en aquel entonces casi cualquier persona podía ser tachada con ese título, y, no es como que la magia exista de verdad… -

- ¿entonces porqué lo compraste?...

- porque a tu padre le gusta llenar esta casa de cosas antiguas… - la Sra. Jung llegó desde la segunda planta, vestida elegantemente…. – amor, es tarde ya, tenemos que irnos…

- cierto, esa fiesta de beneficencia es importante… - dejó el objeto en una caja de madera con incrustaciones de piedras preciosas, luego lo colocó a lado de un candelabro cerca de la chimenea… - volvemos mas tarde, sal a divertirte por ahí, hijo, no te quedes aquí encerrado a aburrirte, aun es temprano… - el reloj marcaba las ocho de la noche…

- solo no llegues muy tarde… - su madre le besó la mejilla… - nos vemos después, hijo…

- que les vaya bien… - sus padres salieron de la casa. El moreno se dejó caer en el sofá, pensando aun en Jae, pensando en si ir o no a la casa de su amigo… Cuando el timbre de su puerta sonó. Esperó a que alguno de los sirvientes abriera, igual a él no solían visitarlo, casi siempre buscaban a sus padres.

- el joven Shim le busca, joven Yunho… - anunció el mayordomo, tras de él se apareció el menor, con sus peculiares anteojos y su expresión neutra…

- hola, Minnie, que sorpresa que vienes a mi casa… - algo confundido por la presencia del menor, el moreno se puso de pie y con un movimiento de mano lo invitó a tomar asiento en la estancia…

- en realidad, vine, porque… - Minnie calló al ver la cajita que el Sr. Jung dejara a lado de la chimenea… - ¿es tuyo eso?

- no, mi padre la adquirió en alguna subasta, supongo sabes de lo que se trata, todos saben que tú y Jae tienen las notas más altas de toda la escuela… - el moreno tomó la caja y se la extendió al menor…

- no estoy seguro de lo que es, pero es claro que corresponde a la edad media… - Minnie observó detenidamente el objeto, realmente le fascinaba todo lo que tenía que ver con aquella época, tal vez por el significado que tenía para ellos como magos.

- Minnie… -

- ¿mh?

- ¿venías a algo en particular?

- sí… - dejó la caja en la mesa de centro, mirando directo en los ojos del moreno, que sintió un escalofrío por la intensidad con que los oscuros ojos del menor lo traspasaban… - ¿quieres a Jae hyung?

- ¿eh?... – notoriamente consternado por el cuestionamiento, el moreno no evitó el sonrojo en sus mejillas.

- creo que sí… - el menor desvió la mirada, realmente algo dolía en su interior…

- porqué me preguntas eso, Minnie… - “porqué ahora”

- creo que… yo… te… - el móvil del moreno lo interrumpió, logrando un sobresalto en Yunho con el inesperado sonido; pero su corazón se aceleró cuando leyó el texto que le mandara Jae…

- “siento lo de esta tarde, por favor, no me preguntes más”… - eso era todo lo que el pelioscuro había sido capaz de escribir, recostado en su cama, drenándose el cerebro pensando en el porqué de sus palabras hace algunas pocas horas. Deseando no haberlo dicho nunca, porque ahora no se sentía capaz de volver a ver a la cara a su mejor amigo con la misma confianza y sensatez que antes…

- mejor me voy, en realidad no debí venir… - Minnie supo que el mensaje que había recibido Yunho era de parte de Jae, porque al moreno le brillaban los ojos de aquella manera solo tratándose del mayor de los Kim. Salió a paso rápido de ahí, sin hacer caso de las palabras del moreno, que le seguía los pasos, corrió hasta la calle, donde su auto esperaba, subió y ordenó a su chofer que lo sacara rápido de ahí… - ¿que tontería estaba a punto de hacer?

……………………………

Yoochun no se extrañó cuando sus padres le llamaron para decir que aun tardarían algunos días más antes de volver, tal como habían hecho los Kim con Junsu y Jae. Pero se sintió algo incómodo de ir a dormir a casa de ellos porque los hermanos parecían de pronto decaídos, y su presencia no les levantaría el ánimo si él ni siquiera comprendía lo que pasaba con ellos. Intuía que Jae estaba así por lo que pasó el día anterior con Yunho, que durante toda la mañana y parte de la tarde ni siquiera se dirigieron la palabra, y él se sentía estúpído y egoísta porque su burbuja de felicidad estaba presente, Mimi, su novia, por fin su novia, se sentaba a unos cuantos asientos delante de él en la fila de a lado. Y cada que la veía, sonriendo con Mayuko y otras chicas, no podía evitar recordar la cita que tuvieran el domingo pasado, hace apenas dos días, cuando tuvo el valor de declarársele.

……flashback……

Era una cafetería muy bonita, bastante romántica si se permitía aclarar, concurrida por parejas de todas las edades que gustaban de compartir un momento tranquilo, el ambiente perfecto con música de fondo, el rico aroma de café impregnado, pero no siendo molesto, sino invitando al paladar a ser saboreado, a degustar un delicioso trozo de postre, mientras se conversa en complicidad con alguien especial.

Yoochun todavía no se creía que la hubiera invitado… y más aun, que ella haya aceptado, ahora le esperaba ansioso en la entrada del local. Cuando la vio bajar del auto, la puerta había sido abierta por el chofer, él se acercó de inmediato a ella. Se veía realmente hermosa, con ese sencillo vestido color celeste, con vuelo en la parte inferior, dejándole ver sus piernas. El cabello sujeto en una cola de caballo sencilla, el rostro resplandeciente con un ligero maquillaje en sus ojos y labios. Simplemente bella…

- te ves… muy bonita… - había atinado a decir… sonrojado ante la imagen de un ser tan bello. Pensando en la mejor forma de expresarle sus sentimientos y no trabarse en el proceso.

- gracias… - ella, nerviosa también, caminó a su lado mientras entraban al local.

Se sentaron en una mesa para dos, como prácticamente todo ahí, pues como se ha mencionado, es frecuentado principalmente por parejas. Hicieron su pedido, y mientras tanto charlaron de cosas triviales, ambos demasiado nerviosos. Un rato después, el ratón finalmente se decidió a abrir su corazón, le tomó la mano por sobre la mesa y la miró directo a los ojos, mejillas sonrojadas, manos temblorosas, tal que no sabían cuál de los dos era el que se encontraba mas avergonzado.

- Mimi, yo… la verdad es que no se cómo decir esto de la mejor forma, podría decirte un lindo poema, o haber compuesto para ti la mejor de las canciones, y aun con ello, no tendría palabras suficientes para expresarte lo mucho que me gustas… - ella se sonrojó un poco mas por sus palabras, y una sonrisa dulce se curvó en sus labios. Yoochun tragó antes de continuar, sintiendo la boca seca y el corazón latiéndole violentamente en el pecho, demasiado emocionado… por un segundo una imagen de un Junsu sonriente pasó por su mente, pero rápidamente fue apartada por el rostro radiante de la chica ante él… - yo, me preguntaba si, me permitirías demostrarte lo mucho que me gustas, si me darías una oportunidad, si te gustaría ser mi novia… -

- sí… - la chica amplió su sonrisa, y pasando por sobre la mesa, notó cómo el chico se acercaba a ella para depositar un beso en su mejilla, en la comisura de sus labios…

- gracias… -

…….flashback…….

……………………………..

Junsu aceptó ese día acompañar a Kenryu a su casa, ubicada en la zona centro de la ciudad, un departamento en un edificio importante, después de todo solo iban a jugar, solo eso y nada mas; y lo necesitaba, porque Minnie últimamente estaba más apartado, y Jae se la pasaba encerrado en su habitación sin querer hablar de Yunho, y Yoochun era feliz con Mimi; así que a él no le venía mal salir con un amigo, cierto?

La habitación del castaño está pintada de rojo oscuro en dos de sus cuatro paredes, las otras de un color negro, aunque poco de la pintura se alcanza a vislumbrar por todo aquello que cubre las cuatro paredes. Su cama está pegada al ángulo de la pared del fondo, adornada con un cubrecama negro; en realidad todo en esa recámara dejaba claro cuál era el equipo y jugador preferido de Kenryu.

Sobre la cabecera de su cama tiene una playera del Milán con el nombre de Kaká estampado en la parte trasera y el autógrafo del jugador escrito en ella; de la misma manera tiene una de la selección brasileña, a lado de la anterior, ambas como estandartes de su cama. En la pared del frente, cerca de la cómoda, está una pizarra donde suele anotar jugadas defensivas que pueden servir para su equipo, mismas que ve cuando disfruta de los partidos por la tv, y que luego se dedica a anotar con detalle en una libreta que tiene con jugadas de todo tipo y que no duda en compartir con Yunho (como capitán del equipo) y con el entrenador. En ocasiones el moreno le dice que a veces siente que él es más capitán de lo que debería, pero siempre con una sonrisa, pues se entienden muy bien.

Hay en la habitación también, un escritorio con los libros del colegio, pero, si prestas atención, descubres que ahí hay más sobre fútbol, incluyendo revistas especializadas en tal deporte. Está también su computador en otro escritorio pegado a éste, una lámpara de noche situada en el medio para cuando la noche lo alcanza y se inspira para alguna jugada; hasta Junsu llegó a decirle que su forma de apasionarse por el fútbol lo rebasa a él mismo, y eso que él adora el balónpie, pero, desde la aparición de Yoochun en su vida, sus prioridades se modificaron sustancialmente.

En fin, volviendo a la habitación que es más como un museo en honor a Kaká, se encuentra además, una repisa con medallas y trofeos que ha ganado a lo largo de su infancia y adolescencia. No falta por supuesto, la foto de cada equipo en el que ha participado dependiendo del nivel escolar en que se ha encontrado. Pero tiene especialmente enmarcada la de su actual equipo… solo porque Junsu aparece en ella, con esa sonrisa que él tanto adora, con ese rostro de ángel que lo cautivó desde la primera vez que lo vio y había dejado de ser, a sus ojos, un niño. Tiene también una foto con el pelirrojo, de cuando, junto con otros amigos, Yunho incluido, asistieron a un partido del pasado Mundial Corea 2006. y a lado de ésta, el boleto de entrada de aquel partido, aquel en el que viera por vez primera a su ídolo Kaká dominar el balón en la cancha de fútbol.

No falta por supuesto, la consola en el mismo mueble de la televisión, y su minivideoteca de juegos de FIFA y otros, principalmente de deportes. Y esa, había sido la razón por la que Junsu estaba ahora en su habitación.

El pelirrojo a pesar de amar el fútbol no tenía nada de eso en su recámara, si por él fuera más bien tendría de cierto ratón que en ese momento debe estar pasándola de lo lindo con la Srita. Mimi, a quien el mismo chico no puede odiar puesto que aun cuando tiene el amor que él desea, no es como que lo haya tenido de mala manera, sucedió que su Yoochun se enamoró de la persona equivocada… o así lo veía Junsu.

- si de todos los suspiros que salen de tus labios yo pudiera pedir un deseo seguro ahora nada me faltaría para ser feliz… - pensaba el castaño, en tanto Junsu dejaba su mochila en el suelo a lado de la mesa de estudio que está en la habitación (amplia, cabe señalar) y tomaba asiento…

- se nota que Kaká es tu favorito, ¿estás enamorado de él?… - el pelirrojo cuestionó con una simpática sonrisa…

- es mi ídolo, y podría decirse que como su fan estoy enamorado de él, pero… sabes bien a quién le pertenece mi corazón… - Kenryu estaba decidido a luchar por Junsu, aunque éste no le pudiera amar, buscaría que lo quisiera lo suficiente para estar a su lado…

- tienes la última versión de FIFA… - cambió de tema el pelirrojo, no queriendo incomodar, o sentirse mal otra vez por no corresponder los sentimientos del castaño.

- Junsu… - el castaño le tomó de la mano, ambos de pie, uno frente al otro, Kenryu es algunos centímetros mas alto, por eso el pelirrojo solo le veía el mentón, porque se negaba a elevar la mirada, a ver los ojos de su amigo, a ver un sentimiento en ellos y llegar a equivocarse… -

- no sigas, por favor, Kenryu… - sintió que el castaño le tomaba el mentón y lo instaba a mirarlo…

- te quiero… - le susurró, acercando su rostro a él, el pelirrojo no quería equivocarse, pero le dolía tanto el corazón que tal vez el amor de Kenryu pudiera curar su herida, por lo menos lo suficiente para no llorar cada noche, para no sumergirse en la soledad…

Cerró los ojos por inercia, los labios del castaño se posaron sobre los suyos con suma ternura, apenas un roce, y se separaron…



Continuará……