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sábado, 13 de julio de 2013

Meow! Epílogo



~*~*~*~
MEOW!
Epílogo


Esos primeros meses haciéndose cargo de sus pequeños se estaba volviendo una agotadora pero feliz aventura. No existían las noches completas para dormir, ni siquiera para tener esa actividad sexual tan jovial que habían estado manteniendo esos últimos meses con el embarazo del morocho, pero para los dos ver crecer poco a poco a sus críos era más que suficiente.

Esa tarde salieron rumbo al pediatra, para una revisión de rutina. Los tres pequeñines iban en una carriola para tres que simplemente les iba perfecto, aunque ocuparan el ancho de la acera y la gente volteara a verlos curiosos por saber si acaso eran trillizos o simplemente se habían mandado teniendo crío por año, o algo así. Cosa que en realidad no era importante para la joven pareja cuando iban concentrados en vigilar que no se les hiciera tarde para la consulta.

- Es curioso ver cómo ocultan sus orejitas y sus colas cuando saben que andamos en la calle… - El japonés dijo realmente sorprendido por esa habilidad natural de sus pequeños para camuflarse en la sociedad.

- Son inteligentes como yo, obviamente… - El morocho señaló con aire egocéntrico, sonriendo con altivez.

- Por supuesto, lindos nekos inteligentes como su umma… - El japonés le plantó un beso en la mejilla tentado de encasquetarle que si estaban con babys era justamente porque su elaborado plan de protección había fallado en algún punto.

- ¡Yo no soy lindo! Soy sexy e irresistiblemente sexual… - ChangMin se acercó a oído de su novio solamente para ronronearle seductor, sabiendo qué tipo de ronroneo calentaba al japonés.

- Estoy de acuerdo con eso, ChangMin ah. Pero no planearás que diga eso de nuestros bebés, ¿o sí? – Hayami sonrió con presunción, contando mentalmente hasta cien para evitar que hacia el sur se levantara un campamento entre sus pantalones.

- ¡Claro que no! Son unos bebés, baka… - Refunfuñó al tiempo que subían la rampa para entrar a la clínica. Sus pequeños iban recién despertando de su siesta a media tarde, comenzaron a hacer sonidos que podían parecer ronroneos queditos que llenaron el corazón de los jóvenes padres de una emoción embargadora.

ChangMin se detuvo unos instantes, acercándose para robar un beso de labios de Hayami, quien sin necesidad de hacer cuestionamiento alguno supo que este gesto era una forma de decirle que está sumamente feliz con esta nueva etapa de su vida, aunque no lo planearan inicialmente así, no cambiaría por nada este momento, esta experiencia, esta felicidad.

--//--

Llegó a casa con un poco de pereza, hace unas cuantas semanas que Junsu ha dado a luz. Y YooHwan está recién aliviado también; pero ahora que todo son maullidos como llamados de hambre, sueño o atención, para Yoochun llegar a casa era sinónimo de mucho más trabajo del que hace en la empresa donde labora. A saber, su lindo neko había tenido cuatro, cuatro lindos mininos preciosos que comían bastante, dormían más y ensuciaban muchos pañales; pero claro, eran adorables como su umma y cada día crecían otro poquito. Aunque lento para gusto del pelinegro, que hacerse cargo de cuatro bebés a la vez era mucho más difícil de lo que pudo haber imaginado. Bueno, la cosa es que ni siquiera es que hubiesen planeado hacer familia tan pronto. Pero no lo cambiaba por nada del mundo.

Junsu estaba más radiante que nunca, aunque de pronto también lucía semblante cansado, nunca paraba de reír y de cantarles a los mininos, de hablarles de lo feliz que le hacían y de contarles las mil y un cosas que conocerían del mundo humano y de su naturaleza gatuna.

- Baby… - El pelinegro se acercó besándole el cabello antes de los labios… - ¿Qué les cuentas esta vez?

Yoochun se sentó a su lado, viendo a sus cuatro pequeñitos con sus orejas y cola reveladas agitándose de un lado a otro con calma, mientras ellos sonríen sin apartarle la mirada a Junsu, y ahora también a él.

- Les cuento acerca de cómo appa recibió a umma cuando eran unos niños nada más… - El pelicenizo sonrió con cariño, regalándole una mirada de inmenso agradecimiento a su novio… - Les cuento cómo umma conoció al amor de su vida siendo un neko solitario que buscaba desesperadamente una familia, sentirse parte de alguien y de algo. Yoochun ah, cuando me recibiste en tu casa aquella noche, ¿pensaste que llegaríamos a esto?

- No. Cuando conocí a umma una noche hace más de 13 años, solo vi a un niño con orejas y cola de gato que se veía adorable con su sonrisa… - Platicó a sus bebés, al mismo tiempo que sonreía lleno de amor hacia sus pequeñines, todos acostados en la amplia cuna con una de las barreras de madera retiradas para poder observarles mejor, acariciarles y juguetear con ellos tomándoles las manitas y cantando rimas o nanas… - Y luego entonces una tarde hace poco más de un año, umma me sedujo con sus encantos gatunos…

- ¡Meow~! ¡Chunnie no les cuentes eso! – El neko reveló sus orejas y cola, agitando ansiosamente el músculo sobre su coxis, avergonzado hasta las orejas (las humanas, que las gatunas sobre su cabeza estaban respingadas casi con orgullo)… - Yo no te seduje… - Pucheó por último, poniéndole morritos a su novio.

Y fue ahí, cuando Yoochun vio a Junsu esbozar aquellas trompetillas con su carita linda cubierta de carmín y sus ojos chocolate brillantes, que el pelinegro comprendió que todo lo valía por escenas como esta. Cuando sus cuatro bebés sonríen acostaditos en su cama, con sus colitas color café y grises como los ojos y la propia cola de Junsu. A Yoochun le parecía encantador que hubiesen heredado tantos rasgos de su novio, aunque el lindo neko insistía en que tenían su color de ojos, negros como la noche; y los labios gruesos y suaves como los suyos también, seguro que provocarían infartos cuando fueran mayores, todo mundo querría besarles.

- Yoochun ah, en qué estás pensando… - El neko se quedó quieto un instante, mirándole detenidamente como si pretendiera leerle el pensamiento. Su cola se alzó en lo alto, sobresaliendo por encima de sus hombros, ondeando suavemente de un lado a otro, y sus orejas, erguidas y rectas parecían prestas a escuchar incluso su corazón.

- En lo feliz que soy teniéndote a ti, Junsu ah; y a nuestros pequeños… - Respondió el pelinegro sin lugar a dudas, empinándose para besarle dulcemente en los labios. Al menos al principio así fue, que luego sin darse cuenta el beso mutó a uno mucho más húmedo. Es que Junsu tenía la culpa, tenía ese aroma tan embriagante que le atontaba y…

- Chun, estoy en época de celo, no te pongas contento que todavía no puedo embarazarme de nuevo y tú no has comprado más condones, meow~

- ¿Qué cosas andas diciendo delante de nuestros mininos, eh? Luego serán unos nekos traviesos como su umma… - El pelinegro sonrió pícaro…

Junsu volvió a puchear, y cuando escucharon graciosos maullidos de gatito; ambos volvieron la mirada hacia sus pequeños. A Yoochun casi le da un ataque de dulzura cuando vio a sus bebés haciendo pucheros igual que su umma. Ya tan chiquititos iban imitando los gestos del lindo neko, y el pelinegro presintió que en adelante su vida estaría llena de nekos adorables.

- ¡Familia, llegamos! – El grito de JunHo se escuchó viniendo de la puerta de entrada. Unos instantes después el gemelo junto a YooHwan y sus gemelos se aparecieron por la habitación de los pequeños… - Hemos venido con una gran noticia.

- ¿Qué pasa?

- Encontramos casa, así que comenzaremos a mudarnos, hyung… - El menor Park sonrió emocionado.

- ¡Meow! Tengo sentimientos encontrados, por un lado me da mucho gusto que vayan a tener su propia casa, pero… - El pelicenizo gimoteó melancólico… - Les echaré mucho de menos, me encanta que vivamos todos juntos.

- Nos visitaremos a menudo, hermanito~ - El gemelo abrazó a su hermano, con la cola gatuna que en sus brazos tiene a uno de sus gemelitos, un lindo pequeñín de apenas un par de semanas de nacido; el menor Park cargaba a la nenita, cuyas orejas y cola eran de un precioso color blanco, mientras que los rasgos gatunos de su hermanito eran color marrón pálido.

- ¡Es una promesa! – El lindo neko sonrió radiante, llenando de besos las caritas de sus sobrinitos, posando también sus labios sobre las mejillas de su gemelo y cuñado. Yoochun carraspeó receloso de los gestos hacia su hermano y cuñado. Junsu rió bajito volviendo a él y dándole un corto beso en los labios… - Necesitarán ayuda, tu descansa con nuestros peques y YooHwan, mi hermano y yo nos encargaremos de empacar lo básico ahora.

- Deja que sea yo quien le ayude a JunHo, baby.

- No, somos nekos y tenemos más energía y fuerza que ustedes, meow~ - El lindo neko besó otra vez a su novio y luego arrastró a su gemelo hacia las habitaciones de ellos y sus pequeños para comenzar la tarea.

- Me ha hecho sentir uke… - El pelinegro murmuró con un tic nervioso en el ojo.

- Bueno, quizá como quiere probar preñarte… - YooHwan comentó con aire casual, riendo internamente por la cara de su hermano al recordar eso.

- ¡Yo soy seme!

- No grites que los alteras, hyung… - El menor le riñó… - Además no veo por qué haces tanto escándalo de eso, total no te pasará nada si le dejas ser el activo un día.

- ¿Y si me preña? No, no, no. Aparte él es mi novio lindo, toda esa inocencia y ternura, y hasta su sensualidad son sello de su pasividad, lleva el sello de uke en cada poro. ¡Me niego a que vaya arriba!

--//--

Yunho y Jaejoong no podían creer lo rápido que pasaba el tiempo, parecía que apenas ayer se enseñaban a preparar mamilas y cambiar pañales. Y hoy, estaban preparando el cumpleaños número tres de sus trillizos. Sí, ellos como ChangMin y Hayami, han tenido a tres preciosos pequeñines, todos ellos varoncitos, aunque Jaejoong ya está preñado por segunda vez –de apenas tres meses– y asegura que presiente que ahora llegará la parejita de nenas. El moreno ha dicho que le da igual el sexo de sus hijos siempre que sean tan sanitos como sus trillizos.

- ¿Y traviesos también? – El pelioscuro le preguntó con una sonrisita, recordando su frustración de días atrás cuando sus pequeños, dominados por su instinto gatuno, destrozaron totalmente el sofá doble de la sala.

- ¡Esponjoso! Meooww~ – Habían exclamado felices sus pequeños aquella vez, corriendo como auténticos gatitos por toda la estancia, con sus colas predominantemente negras agitándose para todos lados cuando Yunho intentó hacerles llamado de atención por su falta.

- Bueno, esperaría que no se mandaran ningún otro mueble de la casa, luego tengo que trabajar horas extra… - El moreno sonrió, aunque aquel día sí se había enfadado y hasta estuvo con dolor de cabeza por no haber podido hacer entender a sus críos que había ciertas cosas en casa que estaban prohibidas, ahora lo recordaba con paciencia.

- Serán buenas chicas, Yunho. Te darán dolores de cabeza y te sacarán canas verdes hasta que sean unas lindas señoritas que quieran tener citas… - El pelioscuro dijo con tono divertido, rebelando casi inconscientemente sus orejas y su cola cuando el moreno gruñó por lo bajo dándose un golpe en la frente y murmurando cosas como…

- Que sean niños por favor, que sean niños… - Entre una serie de argumentos más que hicieron reír con ganas al neko.

--//--

El día de la fiesta, Yoochun y Junsu llegaron un poco tarde a la reunión en un cálido parque de juegos rentado especialmente para la ocasión. Y es que quizá, solo quizá, el pelinegro mostraba síntomas como náuseas matutinas y algunos mareos que le hacían palidecer cada que pensaba en la probable explicación. Preñado. ¿Saberlo? Lo siento pero no.

FIN



Yo sé que quizá esperarían más, pero, cm dije antes, esto era miniserial, de hecho que me extendí incluso más de lo que pretendía~ Fue solo para divertirnos un rato ;D luego de pronto comencé a tener algunas ideas interesantes pero, recordé que tengo en lista de espera Nine Tailed Fox, y bueno, tenemos que reservar algunas de ellas para los zorritos adorables de nueve colas~~ 

Mil gracias por los comentarios que dejan~ me da gusto saber que para algunas estos días leer Meow! les aligeró sus jornadas *-* y tbn para quienes fue simplemente ese rato de ocio y diversión que viene bn cada vez.