~*~*~*~
MEOW!
Parte 8
(¡Un mundo de nekitos~!)
Los gemidos y ronroneos de aquél neko eran
perfectamente reconocibles en todo el piso del edificio de departamentos. Sus
gimoteos desesperados y el sudor perlado por su delicado cuerpo solo conseguían
incentivar el deseo de su hombre, contorsionándose de placer, el neko se dejó
hacer cuando su novio le obligó a levantar el trasero tanto que básicamente
soportaba su peso sobre sus propios hombros, las piernas abiertas al aire y su
cavidad siendo penetrada casi con salvajismo le hacían gotear el presemen y
suplicar por más de aquellas poderosas embestidas.
- ¡Mghh meow~! ¡Ahí, Yunho~!
Sí, se trata del recién iniciado en la vida
gatuna, Jaejoong; que en pleno celo no escatimaba en obtener todo el placer
posible de manos –y falo caliente penetrando tan profundo que sentía que le
partía en dos– de su novio Yunho; y bueno, el moreno estaba más que encantado
de terminar teniendo sexo con su adorable y sensual novio, escucharle ronronear
en su oído, que le arañe la espalda y los hombros, que su peluda cola se cuele
entre sus cuerpos para enredarse en su propio falo y autocomplacerse, así como ver
sus lindas orejas negras cambiar de posición conforme el placer le nublaba los
sentidos.
- ¡Yunho! – El neko se corrió derramando su
esencia en su propia cara, por la postura tan flexible en que se encontraba. La
blanquecina sustancia le ensució el negro cabello y hasta las peludas orejas.
Aquella escena tan erótica y la presión que
las paredes de su cavidad ejercieron contra la hinchada erección del moreno
fueron elementos suficientes para que Yunho también se corriera, llenando así
la entrada de Jaejoong. El moreno le dejó bajar las piernas al tiempo que salía
de su interior y se dejaba caer a un lado en la cama. Después de unos segundos
sintió el peso de su novio acomodándose en su regazo.
- ¿Ya quieres seguir? Déjame al menos tomar
unos cuantos respiros, JaeBoo… - El moreno se quejó todavía exhausto y tembloroso por el orgasmo.
- ¿Sabes de qué me he dado cuenta, Yunnie? –
El pelioscuro cuestionó con demasiada dulzura en su voz. Demasiada, porque tal
como el moreno le conoce sabe que su novio puede ser mimoso, pero no a estos
niveles en los que prácticamente podría dispararle un cuadro diabético. Así fue
como el moreno presintió que algo había hecho mal, quizá que no lo había complacido suficiente o a saber qué
mierda. Pero cuando su sexy neko deslizó peligrosamente sus filosas uñas por su
pecho, el moreno no pudo menos que tragar hondo… - No te has puesto condón,
meow~
Yunho tragó hondo. El pequeño detallito de
la protección se le había pasado por alto. ¡Pero no es su culpa! Jaejoong que
viene y le ronronea al oído, que le lame la oreja y se refriega contra él
rozando sus pelvis. ¿Qué hombre en su sano juicio podría recordar colocarse un
condón cuando un sensual neko lo excita? ¡Él no!
- Si me embarazo…
- Dudo que un polvo sea suficiente, JaeBoo…
- Si sucede… - El neko advirtió, rozando
entonces con una de sus filosas uñas la punta del falo de su novio… - Nuestro
querido amiguito no sabrá de acción
hasta que tenga a sus mininos.
La amenaza de Jaejoong casi le produjo
risa. Casi, que mejor no tentar a su suerte. Lo único que en ese momento rondó
la cabeza de Yunho es que si han estado haciéndolo como conejos ha sido
justamente porque el pelioscuro anda con el celo a todo lo que da y él es
incapaz de dejarle solo con el problema.
--//--
Cuando ChangMin tenía alrededor de cuatro
meses y medio de gestación –y una barriga enorme que le hacía incluso lucir
gracioso pues sigue luciendo delgado de cara y su cuerpo no ha ganado demasiado
volumen–, Hayami lucía algo cansado, tenía ojeras y bostezaba casi todo el
tiempo. Mientras que su morocho novio iba por la vida con su habitual carácter
y algo de comida siempre a la mano.
- ¿Qué acaso no duermes, Hayami? – Le preguntó
una tarde el pelinegro, con eso de que todos se han reunido a comer.
- Lo intento. Pero los antojos de ChangMin
no respetan hora y son demandantes. Es imposible negarse… - El japonés miró de
soslayo a su novio, que estaba por ahí perdido en una tienda de ropa para
embarazadas junto con Jaejoong, Junsu y YooHwan… - ¿Junsu no es así?
- A Junsu se le antojan muchas cosas, pero
todavía puedo persuadirlo a esperar o comer otra cosa si lo mimo… - El
pelinegro sonrió casi con altanería. Oh sí, su lindo neko estaba preñado desde
hace un par de meses, y aunque aún no le brotaba pancita, ya estaba más mimoso
que nunca… - ¿Qué hay de Jaejoong, Yunho? – El moreno suspiró pesadamente.
- Él tiene antojos rarísimos, a veces
pienso que a propósito me manda al otro lado de la ciudad a comprarle algo solo
para vengarse.
- ¿Sigue enfurruñado porque lo preñaste? - Yoochun preguntó cauteloso.
- ¡Sí! ¡No hemos hecho el amor desde hace
mes y medio que se enteró que lo estaba! ¿Tienes idea de lo sufrible que es
escucharlo masturbarse? Maullar, gemir y ronronear extasiado. ¡Me está
volviendo loco! – Exclamó al borde de la histeria.
Y es que no conforme con escucharlo, a
Yunho en muchas ocasiones le ha visto autocomplacerse por ahí en cualquier
parte del departamento, quitado de la pena, completamente desnudo, con sus
orejas y su cola esplendorosas, su rostro pálido moteado de rubor, el negro
cabello pegado al contorno de su cara, el resto de su cuerpo perlado también en
sudor, su falo hinchado, alzado con la punta rojiza tan apetecible. ¡Y él en
abstinencia!
- ¡Por qué!- Gritó de pronto el moreno al
recordar la ocasión de apenas esa mañana en que Jaejoong maullaba en la cama
completamente excitado, con un estúpido vibrador en su interior gozando de ese
espacio que debería ser exclusivamente suyo.
- Se le pasará en un poco más de tiempo,
máximo una semana. Los nekos somos así, rencorosos, pero nuestra necesidad de
disfrutar de nuestro instinto sexual es mucho más fuerte. No faltará demasiado
para que a Jaejoong hyung le entre la necesidad de que seas tú quien le de todo
ese placer que por ahora se da por sí mismo.
- ¿Cómo es que tú pareces saber siempre más
cosas de las que debieras? – El mayor Park preguntó a su cuñado, JunHo estaba
ahí, sin hacer demasiado ruido, sentado en una banca del pasillo con un helado
de vainilla lamiendo como auténtico gatito. El pelinegro se imaginó a Junsu
haciendo eso y sintió una punzada en el bajo vientre, por lo que mejor apartó
la mirada.
- Soy un neko. Hay ciertas cosas que
sabemos por naturaleza.
- ¿Alguna idea de cómo conseguir que
ChangMin me deje dormir al menos tres horas de corrido durante la noche?
- Leche… - El neko respondió con simpleza. Tanta
que el japonés y hasta el pelinegro enarcaron la ceja en gesto de incredulidad…
- Y no me refiero a la leche que sale de ustedes… - Ambos muchachos se
sonrojaron.
- ¿No conoces la vergüenza? – Yoochun cuestionó
azorado.
- ¿Tú sí? Porque si piensas que cuando
haces el amor con Junsu no me entero estás muy equivocado, lo haces maullar
demasiado y mi hermanito de por sí es ruidoso.
- No dije nada… - El pelinegro desvió la
mirada mucho más avergonzado que antes.
- Entonces, ¿leche? ChangMin puede comer
hasta por los codos, hacer mucha actividad
antes de la hora de dormir, pero nada lo calma.
- La leche lo hará. Calientita de
preferencia, luego un par de rondas de sexo duro y seguro cae como tronco,
dormirá al menos seis horas de corrido.
- ¿Y tú cómo lo sabes? No eres un gato
promiscuo, ¿verdad?
- Yoochun-hyung, ten por seguro que YooHwan
será el primer hombre en mi vida sexual cuando consiga convencerle. Sé eso
porque hay más nekos como nosotros, conocí a algunos durante mi adolescencia.
- ¡Chunnie~! – El pelicenizo chilló
llamándole del interior de la tienda… - ¡Ven a mirar! ¡Tienes que elegir con
qué me veo más sexy para ti!
- ¡No quiero que te veas sexy a menos que
vayas a estar encerrado en casa!
- ¡Pero no son pijamas! – Pucheó el lindo
neko, cruzando los brazos con gesto infantil.
- ¡Pues entonces compra algo que no sea
sexy! – El mayor Park había entrado ya, mirando receloso esa ropa que, aunque
le quedaría holgada por del vientre, era demasiado transparente para su gusto.
Jaejoong y YooHwan sonrieron divertidos por
la actitud del pelinegro y los berrinches del pelicenizo. ChangMin revoleó los
ojos con hastío y se compró ropa al azar, que ahora lo único que quería era que
su baka novio le comprara algo de comer.
--//--
A los siete meses de gestación ChangMin y
Hayami decidieron saber el sexo de su bebé. La sorpresa fue que no se tratara
solo de uno, sino de tres. ¡Tres lindos mininos!
Cuando dieron la noticia a sus amigos, Yoochun fue el primero en palidecer.
- ¿Significa que Junsu también podría estar
esperando más de uno? – Cuestionó con un hilo de voz, mirando casi ausente la
tripa de su novio.
- ¡Sería fabuloso! ¡Quiero que sean al
menos tres también! – El lindo neko canturreó más que encantado con la idea.
- ¿Tres? – Yoochun casi se desmaya de solo
imaginarlo. Mientras que su novio dejaba al descubierto sus orejas y su cola y
maullaba emocionado.
- ¿Tú qué quieres, JaeBoo?
- Tengo la impresión de que hay más de un
pequeñín haciendo de las suyas aquí… - El pelioscuro se tocó la tripa, todavía
no era demasiado grande pero ya abultaba bastante para su tiempo de embarazo… -
Estaré encantado de recibirles aunque fueron dos, tres o más.
El moreno sonrió emocionado y le plantó un
beso más que apasionado. El pelioscuro sonrió contra sus labios enredando sus
piernas en su cintura, el resto de los chicos carraspeó como para recordarles
que no estaban solos, no fuera que se lo quisieran montar de repente ahí mismo.
- YooHwannie, ¿quieres que tengamos mininos?
- ¿Qué? ¡De qué estás hablando!
- Viéndolos a ellos tan contentos con sus
embarazos me ha contagiado. Tengamos sexo para preñarte.
- ¡Deja de decir cosas tan quitado de la
pena como si fueran normales! ¡Y yo no quiero tener sexo contigo!
El menor Park comenzó entonces a rehuir del
gemelo –como solía pasar cada que se reunían todos– dando vueltas por la casa,
entrando y saliendo de la cocina o paseando por los pasillos y el patio. JunHo
y él ciertamente que no habían formalizado nada desde el primer beso que se
dieron hace algunos meses, pero la realidad era que besos como aquél se han
seguido sucediendo y ninguno tiene reparo en detenerlos. Claro que, cuando el
neko quería llevar esos besos a mucho más, el menor Park chillaba escandalizado
y huía de sus perversas intenciones.
--//--
Cuando ChangMin llegó a los nueve meses y
entró a quirófano para que sus mininos
nacieran, la emoción embargó a Hayami haciéndole incluso llorar de felicidad. Tenían
tres preciosos nekitos, dos nenas y
un nene en perfecto estado de salud. Jaejoong y Junsu estaban pues a unas
cuantas semanas de la misma dicha, cuántos pequeñines tendrían era todavía un
misterio, ambos habían decidido esperar hasta el día del nacimiento; lo que
tenía a Yunho y Yoochun con los nervios de punta.
Por otro lado, JunHo estaba radiante. Su YooHwan
estaba preñado. Tres meses de gestación rebozando en su humor más dócil y sus innumerables antojos de
medianoche.
- Todavía no entiendo. Si JunHo es el neko,
¿por qué mi hermano es el que está embarazado?
- Es sencillo. Se dice que hay humanos que
portan genes recesivos, lo que
significa que hay probabilidad de que sean nekos.
- ¿Cómo Jaejoong?
- No. Estos humanos no desarrollan
características gatunas como nosotros, no hay orejas ni cola, y básicamente no
hay celo. Pero sí la posibilidad de embarazarse. Técnicamente si tu hermano
pudo, tú también podrías, Yoochun… - El morocho sonrió con cierta maldad. Cansado
y todo de la cesárea, pero todavía capaz de meterse con sus amigos, sobre todo
si pone en aprietos al pelinegro.
- ¿En serio? – El pelicenizo sonrió de
oreja a oreja y miró a su novio con ojitos brillantes… - ¡Meow~! ¡Hay que
probar si puedes preñarte, Chunnie~! ¡Meoww!
- ¡Qué! No, no, no ¡No, ni pensarlo baby!
- Pero Chunnie~ meow~ meow~
- ¡Nunca!
Y así, mientras el pelinegro trataba –inútilmente–
de convencer a su novio de que esa idea estaba muy pero muy mal. YooHwan se
sonrojaba en su lugar mientras JunHo ronroneaba en su oído y le besaba el
cuello. Yunho mimaba la tripa de Jaejoong, y Hayami besaba el pelo de ChangMin
riñéndole bajito por ser tan malo con
sus amigos. Los mininos les fueron
entregados unos minutos después, la presencia de los bebés fue más que
suficiente para que todos se calmaran y entonces todo fueran miradas tiernas y
buenos deseos para la primera familia que acababa de ampliarse.
Pero nekos, aún faltaban por nacer.
¿Cuántos? Eso no lo podremos saber.
FIN
No quieran matarme por terminarlo así~ recuerden que era un miniserial y que solo íbamos a divertirnos y pornosearnos un poco con estos nekitos tan sexosos xD
Reclamos y lindos comentarios, serán bien recibidos~
Ya Ne! ;D







