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lunes, 11 de noviembre de 2013

Capítulo 3 NINE TAILED FOX

Hasta ahora los cambios han sido básicamente por el HayaMin, pero con YJ y YS tbn hay modificaciones, podrán ser mínimas pero importantes xD 


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CAPÍTULO 3. EL LLANTO DEL ZORRO
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Min Woo es un hombre apuesto, de cabello lacio y oscuro que coqueto se distribuye por toda su cabeza, dejando un travieso mechón atravesado en la frente, sus profundos ojos ébano sin embargo esconden una tristeza enorme que sabe se ha provocado él mismo y casi por voluntad. Era joven e inmaduro en aquellos años, y sus decisiones obedecieron más que a su corazón, al deseo inconquistable de libertad. Una libertad que muy a su pesar, nunca ha llegado. Él es un alma que pena entre ambos mundos, un humano en el ayer. El hombre que amó y traicionó al zorro de ojos negros. 

– No hay opción, tendré que cazarles… – El de cabellos ébano miró otra vez la caja de madera que la Abuela de los Tres Dioses le dejara apenas minutos atrás. El contenido en su interior le es familiar y perfectamente conocido.

Sin embargo, a diferencia de aquella ocasión cuando el mismo favor le fue pedido por alguien en la dimensión de los dioses, esta vez, Min Woo no encontraba el valor en su corazón humano para utilizar de nuevo aquel arma. Después de todo su corazón era todo lo que le quedaba de su condición humana, aquello había sido su maldición y el principal motivo por el cual al final del camino recorrido 200 años atrás, el muchacho no se atrevió a abandonar este mundo; para desgracia suya, ahora no pertenecía a ninguno, y transitaba entre ambos como un viajero errante. Mitad zorro, mitad humano.

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Universidad de Seúl

– Junsu…

– ¿Eh?

– Ése será tu nombre, lo estuve pensando en la clase de idiomas porque el profesor me produce sueño; así que para no dormirme, pensé en eso…

– Junsu… – El pelirrojo murmuró entre labios con una sonrisa aflorándole en ellos… – Me gusta. ¡Me gusta mucho, mucho, mucho! ¡Me gusta porque lo has decidido tú!… – Sonríe ampliamente y antes de que el pelinegro pueda negarse, ya le está abrazando de manera asfixiante… – Gracias, Yoochun ah…

– No es necesario que seas tan efusivo para agradecer… – Le empuja e intenta apartarle, pero cuanto más empuja la fuerza del pelirrojo parece crecer… – ¡Yah!                             ¡Suéltame!

– ¡Yoochun es malo conmigo!... – Protesta con los mofletes inflados al separarse, se cruza de brazos y forma pucheros con gesto caprichoso. Quiere ocultarse a sí mismo que de algún modo, le duele el trato de su humano. No se ha arrepentido de las palabras que ha dicho a sus hermanos anteriormente. Está enamorado, quiere ser humano ya no solo por la curiosidad ni el deseo infantil de abandonar su mundo. Es la necesidad en su pecho de querer estar aquí, de vivir con el pelinegro, de conocer todas las facetas del amor. 

– No soy malo, tú eres un encimoso; ¿tienes idea de lo que puede pensar la gente cuando ve a dos chicos abrazándose así?… – Espeta y mira alrededor asegurándose de que no haya miradas curiosas cuchicheando en torno a ellos. Suspira con alivio y se felicita mentalmente por su gran idea para encontrarle en aquel espacio de los caminos de la universidad que suelen estar vacíos.

– ¿Me consideras un chico, un humano?... – El pelirrojo cuestiona con aire soñador, dejando un momento de lado ese dolorcito en el pecho que viene cada que el pelinegro le rechaza como lo hace. Cada que insinúa que le molesta su cercanía, quizá incluso su sola presencia. Él quiere soñar, y los sueños le ocurren incluso a los Gumiho como él. 

– En apariencia, pero ambos sabemos que realmente eres un zorro… – La afirmación tan contundente del pelinegro desinfló rápidamente la ilusión que había aflorado en los pensamientos del pelirrojo, golpeando duramente contra su burbuja de sueños.

– Pero ahora tengo un nombre, soy más humano… – Replicó con ansia, aferrándose a ese simple acto tan propio de los humanos con la esperanza de ser uno de ellos.

– No tienes un nombre como cualquiera, solo he elegido “Junsu” para poder hablarte cuando así lo requiera, por ejemplo si vamos por la calle o en el autobús no puedo decirte “hey zorro”, solo es para facilitar las cosas mientras estás aquí, pero en unos días mi vida volverá a la normalidad y al fin podré fingir que todo esto ha sido solo una pesadilla… – El pelinegro aclaró entonces con tono altanero. Mordiéndose la lengua (en sentido figurado) cuando notó los ojos avellana del pelirrojo cristalizarse en lágrimas. Por alguna razón, verle así de vulnerable le producía algo parecido a la ternura mezclada con culpa. Él no debería decir esas cosas, pero se daba cuenta cuando ya habían salido de su boca, él sabe que suele ser imprudente y demasiado honesto con sus pensamientos. 

– Si llego a ser un humano de verdad antes de que tenga que tomar mi aliento de vuelta, ¿vas a mirarme diferente, Yoochun?

– ¿Mirarte diferente?... – Cuestiona porque no comprende el sentido de tal pregunta, y el pelirrojo no le ayuda cuando solamente asiente por respuesta… – No sabía que querías ser humano, o que pudieras serlo. Es como si pretendiéramos que cualquier animal de este planeta deseara ser un humano también y por el simple hecho de quererlo pudiera serlo. No te conviertes en humano, Junsu, naces como uno; y tú naciste siendo un zorro, admite eso y deja de pensar bobadas… – Dice con suficiente rudeza como para que esa vez el pelirrojo llore.

Pero Junsu no llora –a pesar de que las lágrimas se agolpan ferozmente en sus ojos–; no llora, no quiere darle el gusto a su humano de verle así de vulnerable. Sin embargo, tampoco quiere quedarse, no puede; el corazón le duele y parece que se aprieta contra su pecho, se le contrae el estómago y siente náuseas –ese tipo de cosas que no sentiría si su aliento estuviera dentro de él–; así que hace lo que instintivamente hace cualquier ser –humano o animal– que se siente en peligro.

Huye.

Corre en sentido contrario sin mirar atrás, sin hacer caso de los gritos de Yoochun clamando su nombre. Ya no lo quiere siquiera, prefiere ser un zorro siempre si es que en ningún momento su humano va a tratarle como uno de ellos. Quiere alejarse tanto como le sea posible, y lo hace, corre sin detenerse ni mirar por dónde va, se deja llevar por el aroma a tierra mojada y termina en un parque oculto entre arbustos y cerca de un lago artificial. Se esconde entre árboles y arbustos, se encoge sentado en el paso y abraza sus piernas, llora y del despejado cielo cae una lluvia inesperada, los arcoíris aparecen por todas partes por los rayos de sol que no han dejado de cubrir la ciudad, el atardecer está cerca pero no lo suficiente para ocultarlos. Llueve, no por el clima sino por la influencia que el estado de ánimo de un Gumiho tiene sobre éste.

Es por eso que el zorro de ojos negros le encuentra con relativa facilidad, y es también esa la razón por la que sabe del llanto de uno de los suyos; sus ropas están mojadas, las prendas se le pegan al cuerpo, de igual manera ocurre con su hermano. Al zorro de ojos negros se le parte el alma verle así, encogido contra su cuerpo, sollozando quedito. Probablemente pensando en que salir de su mundo fue la peor decisión que pudo haber tomado.

– Por eso te dije antes, hermano; lo mejor es irnos cuanto antes… – La voz de su hermano mayor llega a sus oídos y solo por ello levanta la mirada, se limpia incesantemente las lágrimas que corren por sus mejillas pero parecen interminables pues no dejan de caer.

La lluvia tampoco cesa pero el pelirrojo nota que el atardecer cae raudamente en el horizonte, el cielo destella tonos rosados y nacarados; inclina ligeramente el cuerpo y es suficiente para mirar su reflejo en el agua del pequeño lago, la imagen que ve sobre las cristalinas aguas le resulta desconocida, nunca se había sentido tan triste, tan solo, tan decepcionado. Es justamente su semblante triste y decepcionado el que  acongoja el corazón del zorro de ojos negros y le vuelve sobre las memorias que tanto había querido enterrar en el pasado; él se vio así hace tiempo.

– ¿Todos los humanos son así? ¿Lastiman tan cruelmente y sin miramiento?

– Los humanos actúan también por instinto, cuando algo les asusta lo atacan, por eso suelen ser así; pero aunque siempre he dicho que los humanos son malos y no debes confiar en ellos, es probable que aún haya humanos que no son tan malos y en los que puedas confiar.

– Yoochun no es bueno ni confiable, él no hace más que ver por sí mismo, habla y siempre terminan doliéndome sus palabras. Él hace cosas buenas también, pero basta con una acción para hacer que me duela todo el cuerpo, para sentir estas ganas de llorar como si se me quemara el interior... – El pelirrojo gimotea, se limpia una vez más el rastro húmedo del llanto en sus mejillas y respira profundo. Al menos ahora caen más lentamente, como si estuvieran terminándose; y de igual manera va cesando la lluvia. 

– Tal vez… hermano, vamos; se hace cada minuto más tarde y tu humano no ha parado de hostigar a sus amigos preguntando por ti, te ha estado buscando como loco en las últimas dos horas…

– ¿En serio?... – El pelirrojo pregunta y su hermano ve en sus ojos reflejarse la esperanza y la ilusión, incluso una sonrisa se ha curvado en sus labios, casi amenazando con formar una radiante, las que son propias de él. 

– En serio… – Admite y comprende que no es nadie para truncar las ilusiones de su hermano por su propia experiencia.

Cuando vio a Yoochun tan alterado diciendo que había sido su culpa que Junsu (ahí fue donde supo que su hermanito había sido nombrado por el humano) saliera corriendo y le viera tan angustiado por lo que pudiera pasarle si andaba por ahí solo y sin conocer a nadie, el zorro de ojos negros advirtió que el alma de ése humano no estaba tan corrompida y que tal vez, podía ser bueno para su hermanito y el pelinegro continuar juntos un tiempo más.

– Pero hyung, Yoochun ah me ha dicho tantas cosas feas. Él dice que no puedo ser un humano, que tendría que haber nacido como uno. Y eso me duele, aunque creo que es verdad.

– Junsu ah.

– ¿Eh? ¿Cómo sabes…?

– Yoochun me ha dicho que te sugirió ese nombre y que te había gustado.

– Me gusta por el solo hecho de que él me lo dio… – Susurra y sus mejillas se colorean de rosado…

– Está bien. Junsu ah, Yoochun sí pudo haber sido cruel al decirte eso, pero todavía es pronto para juzgarle después de cómo le he visto, así que… – Toma un respiro y medita otra vez la decisión que ya antes tomara… – Vamos a quedarnos un tiempo más, incluso si recuperas tu aliento, te ayudaré a convertirte en humano si aún lo deseas…

– ¡Gracias, hyung!... – Asiente emocionado y siente sus energías renovarse. Le abraza y sonríe ilusionado, casi puede sentir el cosquilleo en su espalda baja, sus colas quieren salir también.

– No me han preguntado, pero somos hermanos así que también ayudaré en lo que pueda… – El zorro de ojos oscuros aparece y sus hermanos advierten que aún tiene esa manía de escuchar a la distancia y camuflarse tan bien que casi nunca le sienten cerca… – Pero que quede claro, solo me quedaré si sigo viviendo con ese idiota humano, tiene dinero suficiente para mantener mi apetito y además cocina delicioso, al menos tiene alguna habilidad.

– Siento pena por Hayami-kun… – El pelirrojo murmuró con tono resignado.

– ¿Qué estás insinuando?... – El zorro de ojos oscuros le fulminó con la mirada mientras que el de ojos negros sonrió cariñoso. Después de todo, esa es su familia.

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Residencia Park

Yoochun había terminado en casa de su abuelo Myung-Dae no porque realmente quisiera estar ahí –no estaba de ánimos para escuchar las riñas de su abuelo y menos por su último desdén, antes de conocer a Junsu y los otros dos zorros–, sin embargo, su abuelo conocía a algunas personas influyentes en puestos gubernamentales que tal vez podrían ayudarle a buscar a Junsu. Lo que necesitaba es que se hiciera algo cuanto antes, Junsu llevaba demasiadas horas fuera, solo, vulnerable. La culpa corroyó de nuevo las entrañas del pelinegro.

– ¿Y de dónde es este amigo tuyo? – El hombre de cabello cano cuestionó urgido por una respuesta. Aunque su nieto tiene muchos conocidos en la Universidad, amigos solo han sido Yunho y Hayami, saber de otro amigo que aparece de la nada en la vida de su nieto, solo le hace dudar y pensar lo peor… – Tal vez se haya metido en problemas de tipo legal, quizá sea un tipo que intenta arrastrarlo al crimen… – Así de “graves” eran los pensamientos del hombre.

– Abuelo, no es tiempo de contarte la larga historia… – Carraspeó y miró para otro lado, de lo contrario, su abuelo se daría cuenta de que una vez más, le estaba mintiendo. ¡Pero ahora es por una buena causa!

– Vienes a pedirme ayuda para buscar a un tal Junsu amigo tuyo del que es la primera vez que escucho hablar, definitivamente exijo saber cómo lo conociste y porqué está “extraviado”… – El hombre bufó a punto de perder los estribos…

– Appa, por favor tranquilícese… – Min Hee, la única tía de Yoochun trató de mediar entre los Park.

– ¡Ningún tranquilizarse! ¡He tolerado mucho el comportamiento de mi nieto por el amor que le tengo, pero no voy a consentir un solo capricho más! – Vociferó el hombre con las orejas rojas.

– ¡No es un capricho! ¡Sólo quiero que me ayudes a encontrar a Junsu!... – El tono del móvil del pelinegro irrumpió en la discusión que iba en aumento. Yoochun se tomó la libertad de atender ya que el nombre de Yunho parpadeaba en su pantalla… – ¿Has sabido algo? – Urgió con tono ansioso, ignorando incluso los reclamos de su abuelo que se ha ofendido por ser dejado con las palabras en la boca.

– Sí. Junsu está aquí en mi departamento, su hermano le ha encontrado y traído…

– Voy para allá… – Sintiendo que ahora lo único que le importa es asegurarse del bienestar del zorro de ojos avellana, el pelinegro se dispuso a marcharse… – Gracias por nada, abuelo; he encontrado a mi amigo, me retiro.

– ¡Espera! ¡Yoochun! – Pero el pelinegro no se detuvo ante el llamado de su abuelo, corrió de prisa fuera de aquella casa que le traía también algunos malos recuerdos. Sin embargo, nada empañaba en ese momento su felicidad, su zorro está a salvo.

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Departamento de Jung Yunho

El zorro de ojos avellana se ha paseado ya por todo el hogar del moreno, lleva ropa del muchacho (igual que su hermano mayor) pues al llegar empapados no han tenido más opción que cambiarse; Junsu no tiene ropa suya ahí y aunque su hermano mayor podría haber utilizado algo de lo que consiguieron que el pelinegro les comprara, había terminado usando ropas de Yunho; el pelirrojo, curioso por naturaleza ha hecho una pregunta tras otra por cada fotografía que ha visto donde Yoochun aparece, sintiéndose incluso aliviado de que en cada una de aquellas imágenes solo aparezca con el moreno y el de tez tostada, no hay ninguno de chicas que le hagan sentir inseguro. Yunho, sin necesitar demasiada inteligencia, se da cuenta de inmediato que su amigo pelinegro llama demasiado la atención del joven pelirrojo, en otras palabras: le gusta.

– Yoochun ah aún no llega, por qué… – La carita triste del pelirrojo le hizo pensar al moreno en un niño que extraña a su mejor amigo siendo un crío. Sonrió cariñoso y despeinándole un poco le respondió.

– Estaba en casa de su abuelo que está un poco más retirado, seguramente llega en unos minutos más, no desesperes Junsu ah, te aseguro que a él también le hace emoción encontrarse contigo.

El zorro de ojos avellana sonrió tan ampliamente que su hermano mayor temió que fuera a revelar sus colas, por lo que despistadamente trató de desviar la atención de su anfitrión acercándose a él con la excusa de preguntarle o decirle cualquier cosa. Pero entonces el pelirrojo les miró con suspicacia, el brillo de curiosidad que danzaba en sus pupilas puso en alerta los sentidos del zorro de ojos negros. Tenía el presentimiento de que nada bueno surgiría de labios de su hermano.

– Yunho hyung, ¿también le darás un nombre a mi hermano ahora que Yoochun me ha dado uno a mí? – Le pregunta de pronto y el moreno siente que se pierde a media pregunta, el de ojos negros suspira. Al menos esto no es tan grave como ya temía. 

– ¿Darle un nombre? – Formula y dirige su mirada hacia el de ojos negros en busca de algo que le ayudara a clarificarse.

– Te lo explicaré irremediablemente en cuanto Yoochun venga y lleve a Junsu con él, así será mejor para todos, Yunho ah. 

El pelirrojo miró a uno y a otro con la interrogante dibujada en sus facciones aniñadas. Luego sonríe ampliamente y efusivamente se abraza al moreno, ignorando inocentemente el ceño fruncido de su hermano mayor al notar aquella repentina muestra de afecto sin aparente explicación.

– ¿Sabes? Mi hyung a veces se comporta como una umma, ¿te gustaría ser mi appa, Yunho hyung?

– ¿Qué?... – Yunho y el zorro de ojos negros preguntan a la vez. Se miran por un segundo y sus mejillas se bañan de carmín. La implicación de aquellas palabras hacen eco en sus pensamientos y al mismo tiempo parece bloquearles el habla. Si es que el zorro de ojos negros presintió algo de esto.

– Ustedes dos se ven muy bien juntos~ – El pelirrojo sonrió cual niño pequeño que ha encontrado algo realmente interesante y emocionante.

– Junsu ah, ese tipo de cosas no se dicen así como así… – El zorro de ojos negros advirtió, y su mirada fue suficiente para que el pelirrojo desistiera del tema, con puchero en los labios y ansioso porque el pelinegro llegue, decidió dar otra mirada a las fotografías sobre el mueble de la estancia en las que su humano luce tan feliz.

Yunho optó por no mencionar más nada, se había quedado trabado en la insinuación que Junsu hiciera. Apenas unos segundos después el timbre llamó la atención de los tres y él se sintió básicamente aliviado, como salvado por la campana. 

– ¿Y Junsu?... – Ni bien el pelinegro entró en el departamento de su amigo le empujó a un lado con cero tacto en busca del pelirrojo, su negruzca mirada se paseó de inmediato por la estancia, sonriendo al notar esa mata de cabellos rojos que atravesó la sala como de rayo. 

– ¡Yoochun ah! – Todo sonrisas, el pelirrojo se arrojó a brazos del pelinegro, liberando inconscientemente sus colas, las que se desplegaron esplendorosas dejando a Yunho con los ojos desorbitados.

– ¡Yah! ¡No hagas eso así nada más! ¡Escóndelas!... – El pelinegro riñó alterado, tratando en vano de ocultar las nueve esponjosas colas tinturadas en la punta en tono rojizo, mirando de soslayo el estado de shock de su amigo moreno.

– ¡No lo puedo evitar!... – Respinga pucheroso, restregando su mejilla con la del pelinegro aunque él intenta apartarle y cubrir las colas del zorro… – ¡Estoy tan feliz de verte, Chunnie!

– ¿Chunnie? ¿De dónde sacaste ahora eso? ¡Te digo que escondas tus colas, Junsu! – Exclama entre vanos intentos de controlar la obvia emoción del zorro, casi sudando a chorros ante la imposible misión de ocultar las grandes y esponjas colas rojizas.

Junsu sonríe como niño pequeño, agita sus colas un poco antes de concentrarse en ocultarlas, su mirada avellana no se ha apartado de la figura del pelinegro, quiere ver sus profundos ojos negros y escucharle decir que estaba preocupado, que también le pone feliz verle de nuevo. Pero Yoochun no hace más que suspirar aliviado cuando las colas desaparecen, volver la mirada y observar a Yunho.

– Esto… – Carraspea y se drena el cerebro buscando el modo de explicarle… – Yunho, verás…

– ¿Qué clase de broma es esta? – El moreno cuestiona, pero su semblante sigue claramente tildado. El zorro de ojos negros suspira, es momento de hablarle con la verdad a su anfitrión.

– Yoochun ah, por qué no se van Junsu y tú, yo me encargaré de explicarle a tu amigo lo que ha pasado… – El zorro de ojos negros se ofrece con semblante tranquilo; y Yoochun acepta que en esa situación, es mejor tomar el ofrecimiento.

– Gracias. Vamos Junsu… – Toma la mano del pelirrojo y tira de él, el zorro de ojos avellana se deja llevar aún todo sonrisas, mira embelesado el agarre de su humano, entrelaza sus dedos y se siente contento porque esa vez el pelinegro no reniega ni se aparta de aquel tipo de contacto.

Una vez que Yoochun y Junsu han salido del departamento, el zorro de ojos negros camina hasta Yunho, agita su mano delante del asombrado rostro moreno y al no obtener respuesta clara, hace aquello que se le ocurre guiado por una especie de voluntad que casi le parece ajena.

– Sal de tu ensoñación, lo que has visto es real… – El zorro susurra con voz suave al oído del moreno. Su aliento golpea la piel y eriza el vello de la nuca del moreno, el zorro ha usado un tono sensual a propósito, sabe que ahora el moreno abandonará su letargo aunque con las mejillas rojas por la sensualidad de su gesto… – ¿Estás lo suficientemente lúcido ahora?

– Eso depende, ¿me he vuelto loco?

– No. ¿Recuerdas que te dije que no tenía nombre y que te explicaría lo que mi hermano dijo? – El moreno asintió por respuesta… – Bueno, lo que has visto es parte de la explicación. Junsu, mi otro hermano y yo, somos a lo que ustedes los humanos llaman Gumiho.

– ¿Zorro de nueve colas?

– Sí.

– ¿Estás de broma, cierto?

– ¿Te pareció una broma lo que viste antes?

– Eso es… imposible… – Yunho murmuró llevándose una mano a la cabeza, enterrando los dedos entre sus mechones cafés.

– No lo es… – El de ojos negros aseguró y dando un paso atrás, desplegó por primera vez sus colas. Las nueve esponjosas (aunque no tanto como las del pelirrojo) colas matizadas en azul y blanco se agitaron elegantemente… – Por favor, no te desmayes ni entres en shock de nuevo.

– Son… realmente son colas de zorro… – El moreno dijo con obvia sorpresa, todavía incrédulo a lo que sus propios ojos le muestran…

– Y eres el segundo humano a quien le muestro mi verdadera esencia como Gumiho, así que guarda el secreto, Yunho ah.

– Pero… ¿Cómo? ¿Por qué? ¿Cómo es que Yoochun…?

– Sé que tienes muchas preguntas. La noche es joven, si quieres que responda a algunas de ellas, debes comenzar por ordenar tus ideas y hacer preguntas claras, te aseguro que responderé cada una de ellas siempre que sepas cómo formulármelas.  

Yunho miró directo en los ojos negros del otro. La sinceridad cristalizada en sus pupilas sacudió su corazón. ¿Seguro que no ha enloquecido? Porque encuentra hermosa la imagen ante él. Si antes este chico ya había agitado su interior poniéndole nervioso, ahora hacía palpitar su corazón de una forma que le producía más que nervios, ansiedad. Ese tipo de ansiedad que le pone algo bobo e irracional, ese tipo de ansiedad que viene… de un probable enamoramiento.

………………………………
Departamento de Park Yoochun

Durante el camino Junsu no había parado de hacerle caritas lindas a Yoochun agradecido –según él– por su preocupación, mientras que el pelinegro negaba en rotundo todo lo que el de ojos negros hubiera dicho. Por supuesto, recién era consciente ahí mientras caminan ambos escaleras arriba hasta el departamento del pelinegro, de su comportamiento, y no piensa admitir que se preocupó porque… ¡Él no tiene por qué preocuparse!

– De todas maneras, ten más cuidado, tal vez ahora que yo tengo tu Aliento seas más vulnerable a resfriarte. Tu cabello aún está húmedo y traes puesta ropa de Yunho, seguramente te mojaste bajo la extraña lluvia de la tarde, ¿verdad?

– Yoochun ah está preocupado por mí~ – El zorro insistió, sonriendo feliz de que el pelinegro note incluso la ropa que trae puesta o su cabello húmedo… – La lluvia ha sido culpa mía, cuando un zorro llora…

– Yoochun oppa… – Una dulce voz femenina detuvo a ambos muchachos en medio del pasillo. La bonita chica parada junto a la puerta arrancó una sonrisa enorme en labios del pelinegro, la misma que borró la alegría del rostro del pelirrojo y rompió su burbuja… – Estaba por irme…

– Hong SeNa, qué sorpresa tan agradable… – El pelinegro se apresura en saludarla al estilo americano, besando la mejilla de la chica en cuestión. Junsu frunce el ceño y tiene un repentino celo hacia la susodicha… – ¡Aish!... – El pecho del pelinegro se agita en respuesta, sabe que es el aliento de Junsu que le produce aquella punzada de dolor.

– ¿Estás bien, Yoochun oppa? – La chica le mira con preocupación, pero el pelirrojo ve en su mirada cierto matiz de capricho. No le agrada. Además ha obtenido la atención de Yoochun inmediatamente. Eso le disgusta aún más.

– Sí, SeNa, no te preocupes… – Sonríe y se hace el fuerte tratando de ignorar el dolor y cada punzada, vuelve la mirada hacia el pelirrojo y le hace gestos como pidiéndole ayuda. Junsu sin embargo decide ignorarle, está molesto también. Esta chica acaba de arruinar su momento de reconciliación con el pelinegro.

– Oh, menos mal; he pensado que quizá estabas enfermo ya que en la Universidad también estuviste actuando un poco extraño, oppa…

– Solo estuve muy ocupado resolviendo algunas cosas… – Sonríe coqueto y ahoga un gemido de dolor cuando siente otra punzada, más fuerte que las anteriores.

– Yoochun ah, ¿vamos a entrar ya? Estoy cansado, hambriento y con sueño… – El pelirrojo interviene y trata de acercarse, pero el pelinegro le mira con una sonrisita extraña a ojos del zorro, no está seguro de lo que significa pero de todas maneras le hace detenerse.

– Adelántate, yo acompañaré a SeNa de regreso a su casa, es peligroso que una chica tan linda como ella ande sola por las calles a esta hora… – Alardea galante, y siente de nuevo esa punzada que casi le sofoca. Fulmina con la mirada al pelirrojo y jura mentalmente cobrarse esta de alguna manera.

– No seas mal educado, oppa; quién es tu amigo…

– Oh cierto, lo siento. SeNa él es Junsu, Junsu ella es SeNa, ¿verdad que es bella?

– Mucho gusto, Junsu oppa… – La chica sonríe y hace una ligera inclinación de cabeza, finge vergüenza por el cumplido del pelinegro y se acomoda un mechón de su corta melena tras la oreja con supuesta timidez.

– SeNa-shii… – Saluda por cortesía, incómodo y resentido con Yoochun porque prefiere a esta chica que a él… – Esperaré dentro entonces, Yoochun ah… – Evade el momento y se adentra en el departamento apenas el pelinegro le abre la puerta, quedándose con las palabras en la boca cuando intenta decirle algo y la puerta es cerrada en sus narices… – No me agrada ella… – Repite y reposa su frente contra la superficie de madera de la puerta, siente una repentina congoja y extraña su Aliento, le siente molesto y sabe que debe estar siendo una tortura para el pelinegro. Y trata de no pensar demasiado en eso, porque si Yoochun es capaz de soportar el dolor de su Aliento molesto, es porque esa chica le importa demasiado… – Entonces si me convierto en humano, ¿todavía no sería suficiente para que me mires diferente, Yoochun ah? – Lanza al aire y siente el vacío en su pecho, no es solo la ausencia de su Aliento sin embargo... – Tengo miedo de no gustarte, de no ser lo suficientemente bueno para ti como para enamorarte, Yoochun ah.

………………………………
Departamento de Mokomichi Hayami

– ¡Quiero más! ¡Por qué te niegas a preparar más de ese delicioso platillo! – El de ojos oscuros exclamó con el ceño fruncido, incrédulo ante la idea de que este humano se niegue a sus deseos. Definitivamente debería comérselo. Ningún humano desaíra a un Gumiho.

– Te he dicho que se terminaron algunos de los ingredientes que se necesita para la preparación. Si quieres más tendrás que esperar a mañana. Además, por qué estás comiendo tanto, Sí he notado que tu apetito es superior a la media, pero incluso pareces más ansioso que esta mañana o anoche.

– ¿No te lo había dicho? Conservar esta apariencia requiere mucha energía, y no me gusta sentirme agotado, así que como mucho por eso.

– Francamente no te entiendo, chico sin nombre.

– Es fastidioso que me estés diciendo "chico sin nombre".

– Es que no me has dicho tu nombre.

– ¡Te digo que no tengo!

– Y yo definitivamente no entiendo muchas cosas de las que dices y haces. Tal vez si me dieras un poco más de información sería más fácil todo para los dos.

El zorro de ojos oscuros resopló frustrado. Luego pensó que Yoochun sabía acerca de ellos, y tenía la impresión de que su hermano mayor no ocultaría el secreto por demasiado tiempo para Yunho. ¿Qué más daba si él le contaba la verdad al japonés de una vez? Cerró los ojos y se talló el puente de la nariz. Respiró profundo y le indicó al otro que tomara asiento pues iba a confesarle algo increíble.

– Ni se te ocurra desmayarte porque en serio te dejaré ahí y esperaré a que recuperes la conciencia cuando quieras.

– Suéltalo de una vez, cuál es el misterio.

Y entonces el zorro de ojos oscuros reveló sus nueve colas, las suyas estaban tinturadas de un color arena en las puntas que le daba un toque bastante interesante, se agitaban tranquilamente arriba y abajo en la espalda del zorro. Mokomichi tenía sus ojos abiertos de par en par, honestamente sorprendido.

– ¡Wow! Eres hermoso.

Las palabras que brotaron de labios del japonés no hicieron otra cosa que hacer arder furiosamente las mejillas del zorro de ojos oscuros. Es la primera vez que un humano halaga su apariencia Gumiho.

………………………………
Universidad de Seúl

– ¿Jung Yunho?... – El moreno se detuvo ante aquél hombre de cabellos oscuros que parecía saber bien quién es él. Inquieto y listo para defenderse (nada de paranoia) asintió… – Tengo algo para ti…

– No le conozco, así que preferiría no aceptar nada que venga de usted…

– Oh, esto realmente te interesará. Sé que un zorro vive ahora contigo… – La palabra “zorro” fue suficiente para que el moreno se enganchara en la conversación… – No necesitas saber demasiado ahora, pero sí esto… – El apuesto hombre extendió una botellita transparente que contiene un líquido igual de cristalino… – Si quieres entender más sobre el zorro que cuidas, te recomiendo beber esto en luna llena.

– ¿Qué es? ¿Por qué he de beberlo y en luna llena? No me gustan los misterios y menos cuando viene de alguien completamente desconocido.

– Llanto de zorro. Llanto del zorro que cuidas, llanto derramado en la noche en que un humano le traicionó. Bébelo y muchas respuestas llegarán a ti, verás lo que sucedió esa noche y decidirás si lo cuidas, o me ayudas a atraparlo.  

– ¿Quién es usted? ¿Por qué está diciéndome todo esto? No tiene sentido.  

– Porque fui ese humano, al que ese zorro amó hace un tiempo… – Los ojos del moreno se abrieron de par en par al escuchar tal declaración. Por alguna razón su corazón retumbó inquieto e incómodo... – Escucha Yunho, conoce la historia verdadera porque a partir de ahora, no les ayudaré más, voy a cazarles…

……………………………………
Departamento de Park Yoochun

– ¡Demonios, es tardísimo! ¡No llegaré a la primera clase! – El pelinegro prácticamente estaba corriendo por toda su habitación arreglándose.

Le extrañó no ver por ahí a Junsu, esa noche de hecho ni siquiera había dormido con él, no se había colado en su cama como todos los días desde que conviven juntos en su departamento. La noche anterior cuando regresó de acompañar a SeNa a su auto –luego de haber estado platicando con la chica por cerca de media hora–, Junsu le miró largamente, suspiró y con expresión decaída anunció que se iría a dormir. Park había esperado que se colara en su habitación en cualquier momento, aquello no sucedió. Durante un buen rato el pelinegro no consiguió conciliar el sueño, aunque el Aliento en su pecho estaba tranquilo, él se sentía extraño. Como si hubiera cometido una falta muy grave. Y finalmente cuando pudo dormir ya estaba entrada la madrugada, por eso seguramente que ni se enteró de su reloj sonando la alarma, la debió haber apagado sumido en letargo y continuado en brazos de Morfeo. Por eso ahora estaba que corría como loco tratando de salir cuanto antes rumbo a la Universidad.

– ¿Junsu? ¡Junsu!

– Estoy aquí, no necesitas gritarme.

– ¡Shit! – Exclamó pillado totalmente por sorpresa cuando el pelirrojo le respondió asomándose en el umbral de su habitación… – ¿Por qué no me despertaste? ¿Por qué has estado tan callado?

– No sabía que tenías que levantarte a pesar de que tú mismo apagaste tu alarma despertadora. Y estoy callado porque no tengo nada qué decir.

Park se le quedó mirando un instante. Algo mal iba con el zorrito pelirrojo. Se acercó a él y colocó su mano sobre la frente del zorro, inmediatamente las mejillas claras se ruborizaron, Yoochun lo notó pero pensó que tal vez era por el decaimiento de Junsu.

– No parece que tengas fiebre. De todas maneras debería llevarte a chequeo médico. Como ayer te empapaste en la lluvia…

– Estoy bien. Por favor Yoochun ah, no te preocupes por mí. Se te hará aún más tarde.

– ¡Maldición, es verdad! ¡Vamos!

– La Universidad es para humanos, yo soy solamente un zorro. Saldré más tarde con mis hermanos. Dentro de poco podrás librarte de mí, Yoochun ah. Ahora vete que es muy tarde.

Park parpadeó confundido. Este no era el Junsu al que se había estado acostumbrando –aunque no lo admitiera–, pero aún así salió de la casa. No quería pensar demasiado, algo dentro de él se negaba a hacerlo, como si temiera caer en una trampa.

– Se siente extraño… – El pelinegro llevó una de sus manos a su pecho, el Aliento estaba tranquilo, pero él percibía algo más que le hacía sentir diferente, inquieto quizá.



Continuará……




miércoles, 27 de marzo de 2013

Capítulo 3 UNEXPECTED



CAPÍTULO 3. EL CORAZÓN NUNCA ES EL MISMO

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Instituto Superior

Young Min sintió como si todas las barreras mentales que se ha esmerado en levantar para no ceder a las atracciones de antaño se vinieran abajo en aquél preciso instante en que su aliento y el de su primo se mezclaban mareándole a tal punto que podría desfallecer. Tragó hondo buscando un poco de equilibrio físico y mental, clavó sus ojos en los de Dong Joon buscando indicios de lo que realmente les estuviera llevando a esto pero declinó el intento a los pocos segundos. Aquellos ojos negros le ponían más nervioso e incluso lo intimidaban.

- ¿Por qué no vas y flirteas con Kwang Min? Después de todo somos gemelos idénticos… - el gemelo Mokomichi no sabe por qué ha mencionado aquello. Pero al hacerlo, los recuerdos vinieron a él.

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Residencia Mokomichi-Shim
4 años atrás

La nueva casa de la familia era grande, fresca y cómoda. El jardín delantero estaba diseñado muy al estilo oriental –aunque no se regía pulcramente por la filosofía al respecto–, según ChangMin porque Hayami había insistido. Pero claro, si a él realmente no le hubiese gustado no habría permitido que aquel jardín hubiera sido colocado en su hogar.

Había un pequeño estante con peces de colores rojo y dorado, un trozo de bambú que golpetea insistentemente como péndulo derramando un chorro de agua sobre el espejo líquido; desperdigadas por todo el jardín hay piedras de diversos tamaños y formas sin ningún orden, rodeadas por esteras de grava y finas flores blancas. Un camino de adoquín lleva a la entrada principal, donde la casa les recibe con colores propios de la madera. El interior está proporcionadamente distribuido.

Apenas al entrar hay un modesto recibidor donde puede dejarse el calzado para ingresar, no lo toman como una obligación para quien llega, pero ellos tienen la costumbre arraigada y pronto dejan su calzado ahí. La estancia les recibe luego de un corto pasillo donde hay un armario para colocar prendas de visitas y otros utensilios; a la derecha, el comedor y enfrente la cocina –amplia, para beneplácito de Hayami quien sigue siendo el cocinero oficial de su familia, aunque su hijo Min Woo suele acompañarle en la tarea–, un nuevo pasillo lleva a la recámara principal y un baño. A la izquierda una puerta deslizable conecta con un patio trasero bordeado por cuatro recámaras más, tres de las cuales serán ocupadas por los hijos, y la cuarta destinada para visitas; un segundo baño y un cuarto más chico para triques variados. Y más atrás, un jardín trasero con árboles frutales y un cuarto de lavandería.

- ¡Vamos a compartir habitación, hyung! – Kwang Min exclamó con alegría, corriendo como un niño rumbo a una de las recámaras, abriendo con algarabía y llamando a su gemelo a gritos… - ¡Hyung! ¡Hyung apresúrate!

- No quiero compartir habitación con él… - Young Min señaló con seriedad, mirando a sus padres como si les estuviera avisando su decisión y estuviera listo para alguna reprimenda.

- Está bien, hay suficientes habitaciones y ya estaba pensado que cada uno tuviera la suya… - Hayami sonríe hacia su gemelo, mirando de soslayo a Min Woo caminar pacientemente por el corredor de madera hacia la que parece será su recámara.

Young Min asomó la cabeza en la habitación en la que Kwang Min ha entrado, observa el interior y se sorprende de ver lo espaciosa, por fuera pareciera que no es tan amplia.

- Estoy seguro que podemos meter dos camas individuales aquí…

- No vamos a compartir habitación Kwang Min…

- ¿Por qué no?

- Porque quiero tener mi propia recámara sin tener que pelear por el espacio… - Young Min gruñó, con esa actitud tan parecida a la de su umma cuando va y se niega a hacer cualquier cosa. Kwang Min frunció el ceño ofendido por el comentario pero luego rápidamente cambió aquella expresión por mohines tiernos de inconformidad… - Ni lo intentes, eso podría haber funcionado antes con cualquiera, pero no sirve de nada conmigo.

- ¡Pero somos gemelos! Siempre hemos estado juntos… - Kwang Min protestó con aspavientos infantiles, casi colgándose del brazo de su hermano en un intento por evitar que saliera y convencerle de continuar compartiendo habitación.

- El que seamos gemelos no nos obliga a seguir siempre juntos en todo, sobre todo si nuestra casa ahora es lo suficientemente grande para que cada uno de nosotros tengamos nuestro espacio… - Young Min intentó explicarse. Pero su gemelo solo parecía entristecer ante sus palabras… - No hagas drama de esto, quieres.

- El único aquí que está haciendo drama eres tú, queriendo de pronto tu espacio como si antes realmente no lo hubieras tenido. Pero bien, si así lo quieres… - Kwang Min salió de la habitación y volvió a la entrada principal, atravesó el jardín hasta la calle y rebuscó entre los montones de cajas de la mudanza las que le pertenecían.

Desde entonces Kwang Min limitó su comunicación con Young Min al máximo. Se hablaban para lo muy básico –la cortesía es una norma familiar que por nada sus padres dejaban pasar por alto–, y salían todos juntos rumbo a la escuela, pero una vez ahí cada quien iba por su rumbo. Sin embargo, con 13 años de edad y los renovados intereses por establecer contacto con el sexo opuesto y las amistades duraderas –aparte de la familia–, los gemelos Mokomichi decidieron hacer cambios en sus apariencias. Así dichos cambios no hubieran sido acuerdo mutuo. Aún así, Young Min puso el grito en el cielo haciendo lo que, tratándose de un Mokomichi con sangre Shim en sus venas, cualquiera podría considerar un berrinche.

- ¡Por qué te cortas el cabello igual a mí! – gritó con frustración.

- No tenía idea que te cortarías el cabello también… - Kwang Min encogió los hombros restándole importancia.

- ¡No tenías idea! ¿Y aún así llevamos el mismo corte?... – gruñó, pero su gemelo simplemente encogió de nuevo los hombros… - Appa, umma, quiero volveré más tarde.

- ¿A dónde se supone que vas ahora, jovencito? – ChangMin habló sin elevar la voz, pero con el ceño levemente fruncido en gesto automático de carácter.

- ¿Cómo a dónde? Umma, tengo que cambiar mi corte…

- Se te ve bien, qué necesidad hay de que gastes de nuevo… - Hayami miró a su hijo por encima de su tazón donde una dulce mezcla daría vida a un delicioso pastel de zanahoria.

- ¡No quiero parecerme a él! – Young Min señaló alterado a Kwang Min, quien ignoraba olímpicamente su rabieta y continuaba con sus tareas sentado en el comedor entre un par de libros abiertos y un cuaderno de dibujo, colores y laminillas.

- Es normal que tengan gustos tan parecidos, hijo; son gemelos y hay un montón de teorías que explican el vínculo tan nutrido entre gemelos idénticos sobre todo.

- ¡Umma, no me interesan los teorías! ¡No quiero parecerme a él!

- No me levantes la voz Young Min… - el morocho miró seriamente a su hijo. Si no fuera por estas muestras de carácter, él realmente no podría diferenciar a sus hijos el uno del otro.

- Lo siento… - se disculpó de inmediato, avergonzado de su arranque de ira contra su umma que solo quería ayudar… - Pero en serio, no quiero parecerme a él. ¿Podrían dejarme hacer algún otro cambio con mi cabello? He pensado en teñirlo.

- Solo tienes 13 años para comenzar a hacerle daño a tu cabello con esas cosas… - Hayami aportó desde la cocina, terminando de expandir la mezcla en un recipiente para meterlo al horno.

- Tu padre tiene razón.

- ¿Qué edad tenías cuando comenzaste a pintarte el cabello, umma? Además no haré algo radical solo no quiero parecerme a Kwang Min.

- Cuanto más intentes ser diferente a tu hermano terminarás notando más parecidos, Young Min. Sólo relájate, hijo. Aunque físicamente ustedes sean idénticos, todavía sigue siendo muy diferente tú carácter del suyo, y eso es lo que realmente te vuelve a ti quien eres, como a él.

Aquella tarde la discusión había terminado ahí. Pero en adelante cada tanto era inevitable que Young Min se encaprichara con querer lucir diferente a Kwang Min, sobre todo cuando las chicas comenzaran a abordarlos, siempre confundiéndolos hasta que un mínimo rasgo de personalidad parecía diferenciarlos. Entonces también Young Min comprendió que la mayoría de las veces no intentaban abordarlo a él, sino a su gemelo. Y eso le frustraba aún más.

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Actualidad
Instituto Superior

- ¿A qué vino eso? – el gemelo Park se apartó. No tanto pero lo suficiente para que sus rostros no compartieran el aliento.

- ¿En serio ibas a besarme? – Young Min enarcó una ceja. Y habría cruzado los brazos con indiferencia de no ser porque Dong Joon aún estaba demasiado cerca.

- Bueno… - el gemelo Park se sonrojó tenuemente, pero ahí bajo la luz de la lámpara en el techo justo sobre ellos, era mucho más fácil notarlo.

- ¿Y qué te hace desear hacer tal estupidez?

- No había pensado en que consideraras estúpido gustarle a alguien, y que ése alguien quisiera besarte… - el gemelo Park refunfuñó avergonzado y molesto. ¿Por qué era tan difícil solamente poner las cosas en blanco o negro? ¡Es complicado cuando pone todo en grises!

- No estoy seguro de que sea a mí a quien quieras… - carraspeó nervioso… - besar. No sería la primera vez que alguien se acerca a mí pensando que soy Kwang Min.

- Al principio era difícil saber quién era cual cuando solo los veía. Pero siempre ha sido suficiente que empieces a hablar para saber que se trata de ti. Y sí, eres tú a quien le pedí una cita el otro día, el mismo a quien pensé en besar hace un minuto, Young Min.

El sonrojo se expandió por ambos rostros. La vergüenza de Dong Joon tras admitir tan nada románticamente aquella verdad acerca de su atracción por Young Min, mientras que éste no sabe a qué se debe su sonrojo, si hay algún rasgo de timidez en su persona que le acerque a una emoción visceral y hormonal que le acerque a alguna atracción por el otro. Lo que fuera, ninguno tendría tiempo para esclarecerse en aquel momento, cuando la puerta del armario se abre y es justamente Kwang Min quien sonríe divertido por encontrarlos tan callados, cerca el uno del otro y con la cara roja.

- De haber sabido esperaba un poco más para abrir…

- ¡Cállate! – Young Min gruñó.

- ¡No es lo que piensas! – Dong Joon agitó las manos en negación tratando de sacar de la mente de Kwang Min la idea que seguramente se ha formado en su cabeza.

- Lo que sea, ustedes dos transpiran tensión sexual el uno por el otro… - Kwang Min rió burlón, saliendo del gimnasio sin esperar a su gemelo ni a escuchar ninguna explicación. Después de todo no la necesitaba, su gemelo siente algo por Dong Joon y él lo puede asegurar por el simple hecho de ser justamente su hermano gemelo.

- No vuelvas a intentar besarme… - Young Min encaró al otro, frunciendo el ceño como si así dejara más clara su petición… - Así como no quise tener una cita contigo, tampoco quiero nada romántico.

- No te creo. Más bien parece que estás asustado de que me gustes porque tal vez también te gusto.

- ¡Qué!

- Sí. Definitivamente debo gustarte. Pero eres tan testarudo y siempre a la defensiva que antes que permitir que alguien se acerque a ti eres capaz de repelerle con lo peor de tu personalidad. Pero sabes qué, no importa, tarde o temprano serás tú quien me busque a mí, Young Min.

Dong Joon salió del gimnasio con altivez. Mientras que el gemelo Mokomichi se quedaba ahí con la sorpresa pintada en su expresión. Hasta que saliendo de su estupor consiguió tomar control de sus acciones y frunció el ceño, bufó sonoramente y pateó una piedra imaginaria en el suelo. ¡Él jamás buscaría a ese idiota!

*****
Residencia Jung-Kim

Cuando Yunho regresó a casa después del trabajo, y siendo que Jaejoong solo trabaja por las mañanas, el moreno solía llegar cansado –o enfadado de la tediosa rutina– y con todas las ganas del mundo de disfrutar de su familia. Así que cuando lejos de encontrarse con su afable familia solo vio a Jaejoong con aquel chiquillo Junjoong, el hijo del –odioso– Hyun Joong, conversando tan animadamente en la estancia, un tic nervioso se apoderó del rostro del moreno.

- Yunho~ - el pelioscuro se levantó de su sitio cuando reparó en la presencia del moreno.

- JaeBoo… - con obvio recelo el moreno abrazó a su esposo dándole un profundo beso ahí delante de su visita incluso antes de educadamente saludarle.

Jaejoong supo que su esposo estaba actuando celoso, pero al menos de momento no se molestó en explicarle nada ni recordarle que no había motivos para ir comportándose como un crío inseguro.

- Bienvenido a casa, cariño… - el pelioscuro acarició disimuladamente el pecho de su esposo con sugestión. Luego volvió su mirada al chico que de pie aguardaba educadamente a que los mayores repararan en su presencia… - ¿Recuerdas a Junjoong?

- Por supuesto… - el moreno murmuró entre dientes, alargando la mano para saludar al muchacho… - A qué se debe tu visita, Junjoong.

- He venido a pedir consejo a Jaejoong hyung respecto a algo, Yunho hyung. Espero no encuentre inoportuno ni molesto que haya tenido el atrevimiento de visitarle en su casa sin anunciarme antes… - el muchacho dijo con solemnidad. Y el moreno pensó que esto podría tratarse de alguna treta de mal gusto en la que el chiquillo se comporta tan educado solo para quedar bien ante los ojos de su esposo.

- Si mi esposo ha tenido en bien recibirte en nuestra casa, no tengo objeción alguna que hacer… - Yunho comentó, aunque pensara seriamente en echar al muchacho cuanto antes. No le agrada, está seguro de que anda por ahí tonteando con su esposo.

- Oh no, he encontrado muy divertido conversar con él…

- Jaejoong hyung es muy amable. No me extraña en absoluto que aún sea digno de cautivar a cualquier mujer u hombre. Es usted muy afortunado, Yunho hyung; con todo respeto permítame halagar la belleza y la seductora personalidad de Jaejoong hyung… - Junjoong hizo una venia hacia ambos hombres.

Yunho achicó la mirada con gesto reservado respecto al comentario del chiquillo, mientras que Jaejoong soltaba una risita avergonzado por el cumplido recibido. Junjoong se despidió apenas un minuto después alegando un compromiso con su familia.

- El chico ese te tira los tejos…

- Aigoo~ las ideas que te haces, Yunho ah… - el mayor rió divertido…

- No son ideas. Se nota a leguas que le gustas… - el moreno bufó indignado, no creyendo que su esposo no se dé cuenta de lo obvio.

- No le gusto. Que haya halagado quién soy no necesariamente significa que le guste. ¿Acaso no puede ser simple amabilidad?

- No… - Yunho negó en rotundo. Y Jaejoong encontró adorables los celos de su esposo.

- A tu edad y todavía celoso. A veces pienso que lo eres incluso más que Yoochun.

- No quiero a ese chiquillo rondándote. Es todo… - Yunho subió a su habitación dejando a Jaejoong con las palabras en la boca.

El pelioscuro sonrió entre divertido y enfurruñado. Por un lado le parecía mono que Yunho le celara, sobre todo por hacerse ideas tontas como un muchacho de 22 años cortejándole. Pero por el otro lado le molestaba que ni siquiera le haya dejado contarle nada. De cualquier manera de momento lo dejaría pasar.

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Hacemos un paréntesis en todo esto para relatar a grandes rasgos la vida de los otros personajes de esta historia. Tenemos a los otrora chicos bestia, Wooyoung y Nichkhun se casaron hace un par de años, tras varios rompimientos ocasionados por las inseguridades de Wooyoung y la inestabilidad del Príncipe Tailandés respecto a sus sentimientos y lo mucho que se dejaba llevar por los rumores de la sociedad. Junho y Chansung viven juntos desde mucho antes, en una relación apasionada en la que el matrimonio ni siquiera se ha mencionado. Taecyeon y Jay siguen siendo una pareja muy dispareja, con alguna aventura de parte de ambos por ahí que ha puesto en tela de duda su relación, pero aunque han intentado separarse y continuar con sus vidas, al final terminan liándose de nuevo.

Hemos de recordar también a los brillositos, Minho y TaeMin se casaron hace cerca de 7 años, tras unos pocos de relación y actualmente esperan tener el milagro de la paternidad. Jinki y Jonghyun también siguen siendo novios; pero solo eso, porque por más que Jinki ha esperado que Jonghyun capte el hecho de que quiere comprometerse, el puppy sigue siendo bastante despistado para temas del amor. Quien está que irradia felicidad es Key, casado con Daito desde hace cinco años, se siente realizado con su pequeño HyunSoo, próximo a cumplir tres años de edad.

Tampoco debemos olvidarnos de los SuJu, aunque sus historias no se entrelazaron con la misma intensidad con anterioridad, todavía es posible que tengamos encuentros con sus experiencias de vida. Quizá averigüemos si Kangin obtuvo suficiente madurez para convertirse en el hombre digno de Leeteuk, o si Heechul y Siwon pudieron mantener su noviazgo estable tras los cambios de personalidad que cada uno fue experimentando; o si a pesar de todos los pormenores DongHae siguió con Kibum o si su corazón terminó cautivado por alguien más.  

Volveremos a ellos más adelante para contar sus historias también.

*****
Residencia Park-Kim

Cuando Junsu llegó de su clase de danza contemporánea en una prestigiosa universidad privada, Sun Hi le pidió permiso para salir a hacer tarea con Hyeran, también le avisó que Dong Joon había ido a la empresa donde Yoochun trabaja llamado por él.

- ¿Y tu hermana?

- En su habitación. Como siempre, le he dicho si quiere acompañarme pero no ha querido.

- Está bien, Sun Hi. Ve con cuidado y saluda a Hyeran de mi parte.

- Gracias, umma… - la gemela Park besó la mejilla del castaño y luego tomó su bolso para salir de casa.

Junsu subió las escaleras hasta la habitación de su hija menor. Se detuvo unos instantes en el pasillo, antes de llamar a la puerta, el castaño piensa en su hija, en lo que puede haber pasado para que Yoon Hyun esté tan apartada de todos desde hace un tiempo cuando su personalidad había sido otra hasta hace unas semanas. Suspiró y llamó a la puerta dando unos suaves golpes.

- Hola, princesa…

- Umma… - la adolescente saludó con respeto, cerrando una carpeta de aros donde al parecer había estado escribiendo sobre hojas rosa pálido.

Junsu dio una rápida mirada a la habitación de su hija. Tan ordenada como siempre, con un aroma a flores suspendido en el ambiente y el color rosa predominando en todo el decorado. No había allí algo que le indicara lo que podía ir mal con su hija.

- Sun Hi salió con Hyeran. Por qué no quisiste ir con ellas.

- Harán tareas de la escuela. Qué caso tenía que fuera.

- Es cierto, princesa… - el castaño sonrió cálidamente y se sentó en el borde de la cama de su hija, mientras ella permanecía en la silla de su escritorio de trabajo… - ¿Me lo dirás en algún momento, preciosa?

- ¿Decirte qué, umma?... – el castaño sonrió cariñoso, sin tener que decir nada más la adolescente comprendió que no podía seguir ocultándole nada a su umma… - Estaré bien.

- Sé que sí. Pero no puedo dejar de preocuparme, casi no sales de tu habitación, y ahora no quieres salir con tu hermana, ni con SeungMi. Lo que sea que te haya pasado, no debe ser más fuerte que tú, princesa. ¿Entiendes? – su hija asintió… - Bien, voy a preparar la cena para cuando todos vuelvan, así que si quieres hablar, estaré en la cocina… - el castaño besó la frente de su hija y luego salió de la habitación.

Yoon Hyun volvió su atención a la carpeta sobre su escritorio. Esto era más que un desahogo para su corazón herido por primera vez en su joven vida. Ciertamente a ella no le dolía el rechazo, sino el motivo por el que fue rechazada.

*****

De regreso a casa, Yoochun aprovechó para preguntarle a Dong Joon acerca de cómo lo estaba llevando con quien le gusta.

- De mal en peor.

- Podrías tener un poco más de confianza en ti mismo, hijo.

- Tal vez. Pero en este caso no es solo cuestión de confianza. Es que quien me gusta ostenta tozudez en grandes cantidades.

Yoochun frenó abruptamente luego de aquella revelación. Se estacionó a un lado y miró a su hijo con seriedad. Dong Joon se sintió analizado por la mirada de su padre y por primera vez en mucho tiempo, se sintió francamente como un crío a su lado.

- ¿Por casualidad este alguien que te gusta es uno de los hijos de ChangMin y Hayami?

- Por… por qué piensas algo así, appa…

- La tozudez es característica de su familia. Y tú no has parecido particularmente interesado en ninguna chica hasta donde sé. Dong Joon, ¿eres gay?

- Es una forma muy rara de cuestionármelo, appa. Pero sí, supongo que lo soy ya que me gusta un chico. Umma lo sabía desde antes, pensé que te lo habría contado.

- Junsu ah me dijo solo que estabas de conquista.

- Yo nunca mencioné que fuera a ir de conquista. Ni siquiera tenía pensado pedirle una cita cuando lo hice. Ni mucho menos pensaba besarle cuando ya lo estaba intentando. ¡Y me rechazó las dos veces!

- ¿Quién?

- ¡Pues él!

- Me refiero a cuál de los tres Mokomichi.

- Young Min.

- Oh my god. ¿Young Min es el que tiene el carácter reforzado de malhumor? – su hijo asintió… - Deberías haberte enamorado por lo menos de Kwang Min, su personalidad es más amable.

- Appa, si hubiera manera de elegir quién le gusta a uno, crees que yo mismo no habría hecho algo para evitar que se tratara justamente de Young Min.

- ¿Por qué te gusta? – el adolescente encogió los hombros… - ¿Lo amas?

- No sé. Él me gusta, pero no sé si estoy enamorado. Quiero decir, no sé si me veo a su lado como estás tú con umma.

- Lo sabrás en el momento indicado. Por ahora, aunque él te haya rechazado si en serio te gusta, debes seducirlo.

- ¡Seducirlo! – el gemelo Park se sonrojó ante la idea… - ¡Pero si solo tengo 17!

- Y eres mi hijo, e irás arriba… - el pelinegro frunció el ceño… - Ningún hijo mío puede ser rechazado sin que yo haga algo para que el chico que quieres coma de tu mano.

- Comienzo a arrepentirme de que appa lo haya sabido… - el adolescente suspiró derrotado.


*****
Residencia Mokomichi-Shim

Min Woo suspiró y meditó seriamente aquello durante toda la tarde. Cuando finalmente tomó una decisión, salió de su habitación y fue a la estancia, se sentó en el sofá retomando su lectura de un libro que tomó de la biblioteca de la familia y aguardó a que sus padres regresaran de la cena de beneficencia a la que salieron por la tarde. Sus hermanos estaban por ahí haciendo el vago, seguramente cada uno en su habitación. Por un lado para él mejor así, esto que tiene que decirle a sus padres es delicado, y por mínimo le hará merecedor de algún regaño.

- De haber sabido que esto iba a pasar habría tenido mucho más cuidado cuando acepté hacerlo. No sé si preocuparme más por la reacción de umma o de appa. No, ambos se lo tomarán muy mal en cuanto lo sepan… - Min Woo suspiró de nuevo, cerró su libro y trató de tranquilizarse. Sus padres han llegado… - Umma, appa, okaeri.

- Buenas noches, hijo… - ambos saludaron.

- ¿Tus hermanos?

- En sus habitaciones. ¿Qué tal estuvo la cena?

- Aburrida por momentos, como siempre… - Hayami dijo con una sonrisa. El adolescente imaginó que en aquellos momentos de aburrimiento, seguramente su padre se había encargado de avergonzar a su umma.

- Es tarde, ¿ya cenaste Min Woo?

- Sí, umma. Pero, antes de retirarme a dormir, tengo algo que decirles.

- Te escuchamos, hijo.

- Bueno pues… creo… Creo que estoy embarazado…

Ni ChangMin ni Hayami podían dar crédito a lo que definitivamente habían escuchado.



Continuará……




Tras inconsistentes momentos para escribir, tallo mis ojos y doy una última mirada al capítulo tan solo para comprobar que no me he olvidado de nada de lo pensado. Sonrío satisfecha y procedo a descansar unos minutos antes de publicar esto. Pienso que me gustaría contarles más cosas pero no encuentro algún punto de contacto entre ustedes y yo. Supongo que esto sería más fácil si tuvieran alguna inquietud o cualquier cosa que nos permitiera intercambiar algunas palabras en este pequeño espacio que de algún modo hemos instalado como nuestro.

Pues bien, por ahora esto queda aquí, saben bien que no espero otra cosa más que mantenerlas prendadas de esta historia para que vuelvan aquí en adelante. Agradezco con humildad sus comentarios, sus silenciosas lecturas y la confianza depositada en su servidora. Hemos de seguir adelante con muchas más aventuras~

Ya Ne!! ;D