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jueves, 26 de septiembre de 2013

ISTAR Epílogo



Ahora sí, final de finales~ me he trabado un poco por exceso de tensiones laborales, pero ya está. Espero sea de su agrado ;3 gracias por sus comentarios, espero no decepcionarles; aunque probablemente haya quienes esperen más de esta historia, este es el curso que tenía pensado desde hace tiempo. 


ISTAR
~*~
Epílogo

~//~

Anarion


Tras la derrota de Morion de Ossiriand y la purificación de su casa, Anarion finalmente recobró su estado natural de paz entre los reinos, la guerra ha culminado y las tropas han regresado a sus respectivas tierras. La ola de muerte no desaparecería por supuesto, está ahí como un pasaje de la historia que se recordará largo tiempo, quizá para la eternidad pues ha marcado un episodio significativo. La reaparición de los Dragones como criaturas poderosas, y la reintegración de las criaturas mágicas como seres libres de andar allí donde su deseo les llevara ha marcado otro evento que memorar con sumo respeto en Anarion. Sin embargo seguía marcada cierta preferencia, Hyarmen se conservó como hogar de los Grifos, Númen de los Unicornios, Rómen de los lobos, Formen de los Fénix y Rúnya de los Dragones; aunque eso no excluía de ninguna manera la presencia de manadas menores de otras criaturas en los diversos reinos.

--//--
Reino de Formen

Un mes ha transcurrido desde la desolada guerra, Rúnya ha florecido como el reino próspero y jovial que era antes de la partida del Rey Telemnar y su Reina Nísinen. Regido ahora por el Rey Junsu y el Rey Yoochun, ambos proclamados por derecho de magia como reyes de Anarion pues la esencia de sus dones residen en el sol y la luna respectivamente.

En formen rige el Rey Jung Yunho, quien ha ascendido al trono al ser elegido por su mismo pueblo al admitir la locura del regente Kang Dae al ambicionar más de lo que su propio pueblo deseaba. Además, los Fénix del reino manifestaron su pensamiento al mantenerse en Rúnya hasta que el –entonces– Príncipe fue convocado por los Sabios del Consejo Real para ofrecerle la corona de Formen. Kang Dae es enjuiciado por los Sabios del Consejo Real en una Corte pública en la que su gente también participa.

La Reina Yun Hee ha mediado entre la Corona y los Sabios del Consejo Real, pues como consorte de Kang Dae podría haber reclamado su derecho a gobernar en nombre de su esposo. Sin embargo, la mujer ha renunciado a su título y cedido todos sus derechos a su hijo, acción que ha facilitado la ascensión al trono del, ahora, Rey Yunho, y a su lado rige su esposo Kim Jaejoong, soberano de Rúnya con quien ha contraído nupcias apenas unos días atrás en una de las ceremonias más hermosas que Anarion ha podido presenciar. La gala, la belleza, la magia. Dragones, Fénix, Unicornios, Grifos, Lobos; tantas criaturas bajo el mismo firmamento en una noche esplendorosa.

Para el Primogénito Kim casarse con su amado ha sido una decisión muy importante que tomar. No porque le faltara convicción por amor, sino por el suceso que se presentaba en Formen por el cambio de reinado. Sin embargo, el pueblo le ha recibido con los brazos abiertos. Parecía como si al terminar la guerra, un velo hubiese sido retirado del reino cambiando considerablemente su forma de vida. Morion había extendido su manto perverso hasta Formen a través de Kang Dae, pero tras su muerte el reino también había sido purificado.

Nënar ahora surca los cielos de Formen como lo hacía en Rúnya, reconociéndole como su nuevo hogar. Aunque echa de menos a Narvinyë, ha establecido un vínculo especial con los cinco Fénix del Rey Yunho. Además hasta aquí han venido los dragones que eclosionaron para el Rey Jaejoong, aunque se les suele ver en diferentes partes de Anarion explorando su mundo y pasan largas jornadas fuera de su radar de aire paternalista. Aguamarina, Siena, Nasar y Laurë se pasean con absoluta libertad por toda Anarion, aunque los rumores dicen que se les suele ver cruzar los cielos de Númen hacia Helcaraxë.

– Les gusta ir allí porque fue ese el lugar que les dio la seguridad para ser libres. Seregon fue una dragona inteligente, les dotó de una habilidad única, eclosionar para almas puras. Para Junsu y para mí que nos hayan elegido ha sido el más grande de los elogios posibles de la naturaleza. Helcaraxë era el último lugar al que la magia oscura de Morion los llamaba, pero cuando fueron a eclosionar allí, fue como un reto para Morion, le mandaron el único mensaje que siendo unas crías podían evocar. Nacer en el lugar que Morion creía más seguro para su maldad, incluso por encima de su casa.

El Rey Jaejoong relató a su amado con paciencia, mientras ambos caminan por los Jardines del Palacio de Formen. El aire que respira se siente húmedo pero relajante en sus pulmones, como si hubiera comenzado una nueva etapa en su vida. No, corrige sus pensamientos y comprende, vive su vida, tal cual como esperaba que fuera. Feliz.

– Me gusta que todas las criaturas mágicas sean libres de ir donde quieran. Antes pensaba que los Fénix solo podían atravesar los cielos de Formen si mi padre o yo se los permitíamos. Rámainen siempre fue el más hábil en los cielos, pero Vilya era temeraria, solía atravesar las fronteras a su antojo. Hasta que le sometí hace algunos años. No lo supe hasta que batallaba contra mi propia mente, con la esencia de Morion dentro de mí, no hice otra cosa más que encadenar las alas de los Fénix. Ni siquiera era mi voluntad la que los regía, sino la de Morion. Por eso, ahora que les veo con sus alas de fuego vagando por todas partes, perdiéndoles de vista durante semanas enteras, me siento feliz por todos ellos. Jaejoong-Vanima, soy feliz por cada detalle de mi vida ahora. Por tenerte a mi lado, porque seas mi Rey, mi esposo, mi amante, mi Todo.

Las mejillas del pelioscuro se tiñeron de rubor. No es invierno, pero tampoco puede culpar al otoño inclemente que ha desplegado sus frescos aires por todo el reino. Por supuesto que no, es la emoción que siente tamborilear en su pecho al verle así, tranquilo, sereno, enamorado. Abrazarse para fusionar sus labios en un beso dulce no cae de más, ni es extraño. Es el toque perfecto para el cuadro aquel. Con los árboles de follaje amarillento cuyas hojas comienzan a caer y los gruesos troncos reflejando grietas que un año atrás no estaban ahí, con el cielo azul a medio oscurecer, limpio de nubes y moteado por las estrellas que comienzan a titilar. Ellos dos, amándose por fin en libertad.


--//--
Reino de Rómen

Cuando Tirion vio perdida la guerra por la que su corazón tanto anheló con ambición, la locura se cernió sobre él como una pesadilla interminable. Aquel mal aunado al conocimiento del fallecimiento de su esposo lo arrastró a una total demencia. Yoo-Hwermë entonces tuvo que enfrentar su partida, una trágica muerte acompañó al regente de su reino. Pero él había esperado este final para su padre, su madre lo había dejado entrever en sus últimos días. Asumió entonces el trono de Rómen aún vestido de luto, la pérdida de sus padres pesaba en su corazón, ambos por igual pues a fin de cuentas era la sangre de ellos la que circulaba por sus venas.

– Necesitas una reina. O un Rey, tú decides.

– Hermano, tu visita alegra mi corazón… – El rey Yoo-Hwermë estrechó al peliazabache en un cálido abrazo.

Cada recinto del Palacio le resultaba entonces enorme, frío y asfixiante. Miles de recuerdos surcan su hogar. Pero la presencia de su hermano alegra su cada día más ocupada vida como regente de su pueblo.

– Y el mío danzaría si tuviera el don… – El peliazabache bromea, sonríe y da unas palmadas suaves en la espalda de su hermano. El Rey. Las cosas han cambiado tanto en tan poco tiempo, que casi parece irreal.

– ¿Tu Rey ha venido contigo?

- No hay lugar al que iría sin Junsu-Lissë a mi lado.

– Debiera compadecerlo…

Comienzan a bromear y de pronto se dan cuenta de que nunca antes habían hecho esto. Siempre tan ocupados en complacer a su padre, que la camaradería fue dejada en un incipiente segundo plano. El castaño les mira a la distancia, Nenya revolotea a sus pies buscando sus mimos, parece un cachorro al que no ha mimado en más tiempo del que puede tolerar. El Rey Junsu sonríe, no le culpa y hasta comprende el pensamiento del lobo, ha volcado toda su atención en Rúnya, en su gente, en las criaturas mágicas que habitan allí. En sus dragones. Narvinyë no es demasiado paciente, y Amatista, Coral, Ámbar y Jade actúan como auténticos adolescentes haciéndole rabiar por todo.

Incluso tú has llegado a tener pensamientos de molestia, Junsu-Enta.

– Es que Coral quiere demasiado a mi Yoochun-Inya. Se lo lleva por largas horas y mi corazón le extraña cuando no está a mi lado.

Nenya ríe y su pensamiento golpea con gracia la mente del castaño. Curiosos pucheros adornan sus labios y el tenue rubor de sus mejillas atrapa pronto la atención de su amado. Los hermanos Park se acercan e interrumpen la peculiar charla entre hombre y criatura. Nenya no reclama, se siente feliz. Va y corre por todo el Palacio, se pierde en los bosques y saluda a la manada que alguna vez le relegó. Todo es diferente ahora, ni Erissëa, el lobo del fallecido Rey Tirion puede ahora mirarle hacia abajo, el respeto ha vuelto.

– Permítanme cuestionarles algo. ¿Cómo es que son reyes de Anarion y rigen desde Rúnya sin casarse aún?

Las palabras del Rey Yoo-Hwermë quedan suspendidas en el aire. El Rey Junsu y su amado el Rey Yoochun se miran unos segundos, las mejillas se les cubren de carmín y por alguna razón evaden el tema. Hay timidez y reserva en sus miradas, el Rey de Rómen encuentra aquella actitud algo infantil y divertida. Pero sabe que pronto se sucederá una nueva boda en Anarion, tan esplendorosa como lo fue la de los actuales reyes de Formen.

--//--
Reino de Hyarmen

La vergüenza cubre por completo su rostro. El Príncipe ChangMin encuentra esta reunión algo apresurada. El banquete ha estado a cargo de su madre, y sus manos han participado de algunos platillos pese a que sus habilidades en las cocinas siguen siendo pobres. Están aquí como invitados de honor los Reyes de Númen, convocados personalmente por su padre. Y a su lado, con sus dedos entrelazados a los propios, el Príncipe Hayami.

Tan vergonzoso.

Y tan feliz.

– ¡Linta! No aparezcas con esos pensamientos en mi mente.

– No es solo mi pensamiento, sino tus propias emociones vaciando en mi mente el reflejo de tus propias ideas, mi estimado ChangMin. Además, no debiera avergonzarte en absoluto, al contrario; que ambos reinos se lleven bien es una ventaja para tu próximo matrimonio a consumarse.

– No me hagas pensar en la boda.

– ChangMin-Írima… – El Príncipe Mokomichi le llama en voz baja, la mirada de su prometido le atiende de inmediato, sus ojos oscuros le devuelven intranquilidad y él a cambio le regala una sonrisa tranquilizadora… – ¿Por qué no nos excusamos y salimos a caminar? Estoy seguro de que no encontrarán nuestra ausencia como una ofensa.

El de cabellos morochos asiente incapaz de encontrar en ese momento el habla. La galantería de su amado le hace temblar el corazón, tan enamorado, que una vez más su rostro se sonroja. Salen juntos a los Jardines y caminan por los senderos de rosales y arbustos menores. Andan en silencio, las palabras no son necesarias aún. Más allá, donde una Fuente se dispersa al centro de un Jardín que el Príncipe Mokomichi no había visto antes, su prometido le jala mucho más cerca y sin previo aviso topa sus labios con brusquedad. Un beso ansioso, crispado de los nervios de la boda que sus padres planean con emotivo interés al interior del Palacio.

– Hayami-Índil, mi reino será tu reino cuando nos casemos. ¿Eso te hace feliz?

– Lo que me hace realmente feliz, es tenerte a ti por esposo. Lo demás, es una alegría que viene por añadidura, pero incluso si no le tuviera, con tu vida unida a la mía sería más que suficiente.

--//--
Anarion

La historia no ha terminado, ha tenido un nuevo comienzo. Las letras que describan sus días venideros algún día serán escritas en otras hojas con el color del pergamino y el aroma de la tinta a la luz de las velas. Anarion tiene mucho más para contar, sus cinco reinos se han unificado por una causa común: la paz. Florecieron a la luz de una brújula inquebrantable: la esperanza. Y todo lo mejor que tiene para dar, siempre vendrá del Amor.

Algunas vidas terminaron, otras perdieron su oportunidad para vanagloriarse en los frutos de su empeño. Las que siguen allí, verán al mundo cambiar, crecer y evolucionar. Dragones, Unicornios, Lobos, Grifos y Fénix, criaturas mágicas de todas partes del planeta seguirán habitando hasta el último rincón, se vincularán a quienes elijan por decreto, y procrearán su propia estirpe haciendo crecer sus linajes. Humanos con dotes mágicos, Istar revelados; ellos también harán lo propio por los suyos.

– Jaejoong-Vanima, ¿te encuentras bien?

– Sí, Yunho-Melko. Ha sido un mareo nada más.

– No te había visto tan decaído en largo tiempo. Quizá necesitas el aire de Rúnya.

– Lo que me pasa no tiene que ver con el aire que respiro, sino con la vida que crece en mi interior, mi amado Yunho-Melko.

La sonrisa que adorna los rojos labios del Rey Jaejoong hace parpadear confuso al Rey Yunho. Su mano es tomada por la de su esposo y llevada con parsimonia al vientre de su amado.


– Hayami-Índil… – La mirada asustadiza de su esposo hizo al de piel tostada correr hasta su lado.

– ¿Qué sucede, ChangMin-Írima?

– ¿Alguna vez habías escuchado hablar de hombres procreando?

– ¿Eh?

– Creo que… Una vida crece dentro de mí.

El morocho llevó las manos de su esposo hasta su vientre. Luego resopló porque naturalmente no había manera de que su amado sintiera movimiento alguno allí. Al menos no todavía. Pero la sonrisa del Príncipe Hayami le dijo que entendía perfectamente.

– Incluso si había renunciado ya a esta hermosa posibilidad, una vez más has llegado para engrandecer mi felicidad, ChangMin-Írima.

– No hables de esa manera, Hayami-Índil. Consigues avergonzarme demasiado.

Una traviesa sonrisa y un beso. Un nuevo camino por recorrer. Ambos saben que este regalo es sagrado, y que harán todo cuanto esté en sus manos por preservar de Anarion un hogar digno para su linaje.

Isilmë y Linta se alegraron de sobremanera al saberlo, aunque ya lo habían presentido por instinto, corroborarlo por la voz propia del Príncipe ChangMin agitó sus corazones con renovados bríos.


– Yoochun-Inya, estoy cansado. Ve tú solo.

– Pero Junsu-Lissë, a ti te encanta danzar, y la Reina Aratarya está emocionada por recibir tus sabios consejos. Aunque pienso que a mi hermano comienza a preocuparle que su esposa desarrolle la misma fascinación que tú sobre aquellos que te observan. Yo difiero de él.

– Yoochun-Inya, para.

El peliazabache ladeó el rostro sin comprender el cambio de humor de su esposo. De hecho le extraña de sobremanera que esté ahí, acostado en su lecho aún con sus prendas de dormir y renuente a salir. No todos los días su hermano viene de visita, y a su amado esposo parece parecerle más interesante hacer de cuenta que duerme, cuando ambos saben perfectamente que un par de horas son más que suficientes para él.

– ¿Estarás enfermo?

– Mi hermano y yo rara vez enfermamos. Pero no, te aseguro que no es eso.

– Pues estoy preocupado, tú no eres así, Junsu-Lissë.

– Yoochun-Inya… – La castaña mirada del menor buscó los ojos ónix de su esposo, luego palmeó el lado en el lecho invitándole a acercarse… – Necesito reposo, durante al menos ocho meses más.

– ¿Eh? – El peliazabache no comprendió el mensaje de su esposo, ni siquiera cuando éste descubrió su vientre y acarició con una radiante sonrisa… – ¿Qué?

– ¡Yoochun-Enta eres lento para entender!

– ¡No entres en mi mente así nada más, Nenya!

– Pues entiende lo que Junsu-Enta quiere decirte!

– Dejó de ser un escuálido principito para convertirse en un Rey tonto.

– ¡Narvinyë!

El castaño rió con ganas por la discusión que se abrió paso en su mente cuando los cuatro confluyeron en un mismo pensamiento. Aún había espacio para más felicidad.



FIN

domingo, 5 de mayo de 2013

Epílogo UNEXPECTED DESTINY


EPÍLOGO

*****//*****//*****


*****

El reencuentro entre Min Woo, Minori y Masaki había sido una de las escenas más hermosas que la familia recordaría siempre. El abrazo en la sala de espera, las lágrimas de felicidad, las sonrisas infantiles de la pequeña y sus bracitos aferrándose al cuello de su Appa. El primer beso después de larga espera, de más de un año limitándose a las videollamadas, a los presentes entregados impersonalmente en las fechas importantes; el día que se conocieron, el primer beso, el cumpleaños de ellos, el primero de Minori. Tantos recuerdos alejados que ahora podrían construir juntos, sin tner que separarse nunca más.

Porque Masaki ha cumplido la promesa con su hermano, le ha traído de vuelta del coma, le ha hecho posible la paternidad, aunque ahora haya dejado a su sobrino recién nacido en Japón, agradece la comprensión de su hermano y sus padres por dejarle volver a Seúl.

- Te eché tanto de menos… - Min Woo, con 18 años ya y su reciente ingreso a la Universidad, volvió a besar a su novio, sintiendo en sus labios la humedad de las lágrimas de felicidad derramadas.

- Umma… appa… - La pequeña Minori les tocaba el rostro con sus manitas, queriendo quitar de sus mejillas esas lágrimas saladas que no podía comprender.

- Tranquila cariño, tus papis lloran de felicidad, porque estaremos juntos todos. De ahora en adelante y para siempre… - Okada besó las manitas de su hija, luego las mejillas de su novio y finalmente sus labios otra vez… - Te Amo Min Woo ah. Te Amo tanto que cada día fue una prueba para mí…

- Lo fue para mí también, Masaki-kun… - afloró entonces una sonrisa en los rostros de los jóvenes, mientras a la distancia la familia Mokomichi-Shim espera pacientemente por ellos.

- Deberías estudiar fotografía, últimamente la pasas haciendo fotos de todo… - Young Min señaló con un ligero gruñido. Bueno, no es como si el tiempo fuera a cambiar su carácter.

- Lo estoy pensando seriamente… - Kwang Min sonrió, tomando otra fotografía de la escena que se desarrolla ante ellos a unos cuantos metros de allí; mientras Hayami se encarga de tomar video y ChangMin de esperar, con un hambre atroz haciendo gruñir sus tripas.

- Te dije que comieras antes de salir de casa… - Hayami le dijo por lo bajo a su esposo, con esa sonrisa ladeada de diversión que hizo bufar al morocho…

- No quisiste prepararme lo que quería… - rezongó con una trompetilla en sus labios. Esos pucheros le salían más a menudo desde que nació Minori, en cierta forma parecía que la llegada de su nieta le había ablandado algunos rasgos de su personalidad.

- Cocinaba para ti o enseñaba a Min Woo a hacerlo para Minori, cariño~

- Solo por eso te perdoné la vida… - bufó el morocho.

- Te compensaré para la cena, ¿te parece?

- Quiero el desayuno en la cama mañana…

- Mimado~

- ¡Jamás!

Los gemelos Mokomichi rieron por lo bajo, sus padres no cambiarían, y eso en realidad les agradaba. El ejemplo que han recibido es ese, amarse tal cual se es, aprendiendo a sobrellevar las diferencias que, irónicamente, los complementan.

- Hayami-san, ChangMin-san, Kwang Min ah, Young Min ah. Me da mucho gusto volver a verles… - Okada los saludó, dándole a cada uno un emotivo abrazo.

- Bievenido a casa, Masaki ah… - ChangMin sonrió. Y su sonrisa valió entonces tanto como la alegría de Min Woo.

La risa cantarina de Minori resonó entonces, al parecer la hacía muy feliz estar con todos ahí. Verles juntos, poder abrazarlos y besarlos.

*****

Wooyoung y NichKhun estaban felices también, con su estrenada paternidad y el pequeño varoncito que había llegado a alegrar sus días; no importaban en absoluto las noches sin descanso, las ojeras en la cara o el pelo enmarañado para el que no había tiempo de peinar por las mañanas cuando tienen que correr para preparar el biberón o ir a comprar pañales.

Ciertamente que hacerse cargo de su bebé de seis meses de edad, era una prueba a todo ese deseo que expresaron de ser padres, y la estaban solventando con creces.

- Despertó…

- Qué hora es…

- Las once…

El escaso intercambio de palabras entre Wooyoung y NichKhun pudo resultar la más curiosa de todas, pero la verdad es que hasta el momento se ha sucedido a diario. Incluso en días de descanso como aquél, en que pasaban la mayor parte del día con el pijama puesto y cara adormilada, rascándose perezosamente el vientre sentados en el sofá mirando programas de cualquier otro tema que nada tuviese que ver con mamilas, pañales ni cómo evitar las rozaduras.

- Tendrá hambre…

- Hizo del baño…

NichKhun sonrió, su esposo solía tener la razón. Pese a lo que pudiera pensarse, el hecho de que Wooyoung lo hubiera llevado nueve meses en su vientre, le tenía vinculado a su pequeño Hye Khalan como él no podría estarlo por más que se esforzaba. De cualquier manera, no es que envidiara la posición de su esposo, ama ese vínculo, ama ver a Wooyoung sentado en el sofá de la habitación de su hijo, con él en su regazo dándole la mamila, cantándole una nana y sonriendo, cansado pero sobre todo feliz.

Ser padres había sido un largo camino, de batallas perdidas. Y la recompensa más hermosa de todas: Hye Khalan. Como le habían bautizado equilibrando ambas culturas en el armonioso nombre.

*****

Junho y Chansung estaban mucho mejor ahora, después del terrible bache por el que habían pasado hace algunos meses, el amor estaba nuevamente ahí en su máximo esplendor. Maduro y romántico. Chansung ha conseguido redimir muchos de sus errores, le ha demostrado con acciones que ha superado los absurdos miedos de su inmadurez, los que –a pesar de sus casi 40 años– lo habían perseguido llevándole a cometer los más vergonzosos tropezones en su relación.

- ¿Qué pensarías si te dijera que quiero tener familia?

- Sé que es algo que has querido desde hace mucho, Junho ah. Y creeme, estoy listo para la paternidad si tú lo quieres… - el menor de los dos abrazó a su esposo, besándole la sien y luego una mejilla, meciéndole con cariño mientras el más bajo toma algunas verduras que deposita en el carrito de las compras.

- Quiero hacerme las pruebas. Ya sabes, para ver si tengo el gen para procrear biológicamente… - murmuró sintiéndose de la nada avergonzado.

- Sacaremos cita. Junho ah, quiero hacerte feliz, tan feliz como tú quieras. Daré de mí lo mejor.

Aquella promesa le fue suficiente a Junho, y una que Chansung se ocuparía de cumplir hasta el último de sus días.

…………………………………

Un mes después, tras varios intentos –llenos de pasión y esas mordidas que a Chansung le fascinaba dar en el cuerpo desnudo de Junho– de embarazarse, Junho comenzó a tener síntomas que indicaban el probable estado. La prueba de embarazo se la efectuó dos semanas después de haber iniciado con los síntomas. Positivo.

- ¡Seremos papás, Chansung!

- ¡Lo seremos, amor! ¡Lo seremos!

La alegría contagiada de ambos hombres inundó la estancia de su nuevo hogar. Una casa comprada en los suburbios de la ciudad, alejada del bullicio, de todo aquello en lo que ninguno quería pensar cuando salían de sus trabajos.

Tras sonreírse llenos de esta felicidad, unieron sus labios con dulzura, acariciándose mutuamente las mejillas.

- Te amo, Junho ah. Te Amo, por encima de todo. Y ahora, no solo te amo a ti, sino también a éste bebé que crece dentro de ti… - el más alto posó una de sus manos sobre la tripa de su esposo, acariciándole con devoto cariño.

- Gracias, Chansung. Por haber vuelto a mí… - el mayor de los dos sonrió enamorado. Y un nuevo beso selló la escena que se había desarrollado tras enterarse de su futura paternidad.

*****

Pese a que EunHyuk había querido años atrás que DongHae le amara tanto como él le amó, la realidad había golpeado duro contra su corazón. Pero también le había hecho darse cuenta de que no tenía más opción que renunciar a ese amor, porque era un amor que solo podía llegar a destruirle.

Así que cuando terminaron, él no hizo más intentos por enamorarle. No puedes enamorar un corazón que ya está ocupado. EunHyuk decidió entonces seguir adelante, conservar la amistad y el cariño que entre DongHae y él todavía existía. Con el tiempo, tras largos años de sanación de su propio corazón, EunHyuk conoció el amor. Y eso, sabe EunHyuk, alivió a DongHae, le quitó esa sensación de culpa que no podía evitar pues finalmente su fallido noviazgo había dejado una dolorosa huella en el corazón de su –ahora– amigo.

Por otro lado, DongHae le ha dado una segunda oportunidad a Kibum. Porque ya no son los muchachos de hace 20 años y ahora, si Kibum llega a equivocarse, no puede culpar a la empresa ni a nadie más.

- No voy a equivocarme, DongHae. No voy a dejar que nadie vuelva a manipularme e interferir con mi felicidad. Con nosotros, porque ahora comprendo que tú eres todo lo que quiero, todo lo que necesito. Todo.

Las palabras de Kibum habían logrado impactar en DongHae cuando las pronunció. Ambos hombres ahora estaban seguros de que la decisión que tomaron antes, había sido la correcta.

- Vamos a dormir, Kibum… - DongHae sonrió, entrelazando sus dedos con los de su novio y tirando de él hasta la habitación.

La habitación que finalmente compartían después de tantos años de luchar contra el destino. Contra el destino que los ha unido, incluso antes de que ellos lo pudieran comprender.

*****

Tras haberse casado, YooHwan y JunHo poco a poco fueron acostumbrándose a su verdadera vida en matrimonio. Aunque cuando decidieron comprometerse pensaron que lo hacían porque ya se comportaban como esposos, ahora comprendían que más que comportarse como tal, eran simplemente una pareja viviendo bajo el mismo techo, respetando los gustos del otro y evitando hacer las cosas que pudiesen molestarles.

Ahora, como esposos, era imposible llegar a cometer esos pequeños actos que molestaban al otro. Cosas tan sencillas como dejar la ropa sucia en el cuarto de baño antes que depositarla en el cesto, preferir la leche tibia antes de dormir, que una taza de té; calzoncillos blancos en lunes y negros en sábado. Dormir de lado derecho y no del izquierdo –aunque antes el lado hubiese sido absolutamente innecesario–, tomar el desayuno en la cama y no en el comedor, o hacerlo con prisas aunque deje migajas en la camiseta antes de salir de casa.

Sí, esos detalles que podían parecer nada, pero que era lo que los hacía sentir realmente como un matrimonio, esposos.

- Y tú te quejabas de que era culpa de la falta de romanticismo…

- YooHwannie, no vamos a discutir ahora, ¿o sí?

- Por qué llegaste hasta ahora… - el menor Park se cruzó de brazos, casi como si de pronto el tema anterior careciera de importancia.

- Te dije que tendría una junta con la directiva de la empresa… - el gemelo Kim respondió sin prestar demasiada atención al gesto de enfado de su esposo… - ¿Qué sucede? – cuestionándole cuando, antes de poder pasar del pasillo de entrada, la figura de su esposo seguía en el medio impidiéndole el paso.

- ¿Dónde está tu sortija?

- Oh, la sortija… - el gemelo Kim metió la mano en el bolsillo de su pantalón, donde el anillo de matrimonio había estado desde la mencionada reunión… - Me había olvidado.

- Pero claro que te habías olvidado. ¡Por qué mierda te lo quitaste para empezar! – espetó con aire celoso.

- Iba a lavarme las manos, y tuve un mal presentimiento, así que me lo saqué. Por qué haces tanto drama, ¿acaso piensas que te soy infiel, YooHwan?

- P-pues… No. Claro que no. ¡Pero no niegues que uno puede pensar cualquier cosa cuando ve a su esposo llegar tarde y el anillo ausente en su mano!

- Estás teniendo cambios de humor bastante radicales. No es la primera vez que me lo quito, y sabes que cuando lo hago es por cosas así, para evitar llegar a perderlo.

- Pero no me gusta verte llegar sin él puesto… - gimoteó, cambiando de enojo a llanto…

- YooHwannie, creo que estás embarazado.

- ¡Qué! No, claro que no, por qué lo piensas…

- En serio… - el gemelo Kim cruzó los brazos y elevó una ceja con incredulidad. Su esposo asintió, entonces más bien con ese aire inocente que también le afloraba varias veces al día desde hace cosa de una semana… - Iremos al doctor mañana, sacaré cita.

- Pero…

- Sin peros, ahora déjame pasar que estoy harto del traje y solo quiero cenar, tomar la ducha contigo y meternos a la cama a descansar… - JunHo besó a su esposo, cargándole en vilo cando él, lejos de apartarse, demandó más besos caramelados.

Al día siguiente, la sospecha del gemelo Kim fue corroborada por el dr.

- Voy a ser… umma… - la estupefacción en el rostro del menor Park fue un poema a la sorpresa.

- Felicidades, señores… 

- Gracias, Dr… - JunHo sonrió amablemente al hombre de pelo cano, recibiendo las indicaciones para los cuidados a partir de ahora mientras su esposo todavía parecía más bien en shock. Cuando finalmente salió de su estupor, YooHwan chilló emocionado, tanto que incluso se le fue encima al gemelo Kim sin importarle que el doctor en la consulta les viera…

La felicidad y el destino, habían tocado otra puerta.

*****

Muchas otras historias comenzaron aquí, pero algunas de ellas no las veremos en este espacio. Esta ha sido solo una vista del gran espectro de posibilidades.

Por otro lado, y como ya se había mencionado antes. Jaejoong y Yunho con sus hijas Hyeran y SeungMi están en el camino de la vida con la cara positiva sonriéndoles a diario. El moreno ha aprendido a tratar al novio de Hyeran, Moon Jung Up ha demostrado ir en serio con su hija, respetarla y tratarla como lo que es, una princesa. Por otro lado, con 15 años, SeungMi ha comenzado a llamar poderosamente la atención de adolescentes de su edad y mayores, Yunho supo que un chico de 17 la estaba incluso cortejando, y naturalmente, sus celos de appa se dispararon.

- Appa, ya te dije que no tienes que preocuparte, a mí no me interesa salir con nadie aún. Estoy muy bien enfocada en las clases de danza… - la menor Jung le repitió a su padre, sonriendo divertida por la cara roja de su progenitor que estaba que no se creía que el chico aquél hubiera tenido el valor de ir a su casa, plantarse en la entrada exterior y gritar a pulmón abierto que amaba a su hija.

- La juventud está cada generación más loca…

- Yunnie~ deja de haber bilis de a gratis y escucha a tu hija. SeungMi te ha dicho varias veces que ella no está interesada en el atrevido muchachito… - el pelioscuro sonrió igual que su hija, divertido por la expresión de su esposo.

- Es que ya no sé qué otra locura vendrá a hacer ese chiquillo…

- Deja de preocuparte y vamos, que se nos hará tarde y tu otra hija no te perdonará si faltas a su primer presentación con el grupo de canto de la Universidad.

- Sí, ya está. Vamos…

Los tres salieron de casa con el tiempo exacto para llegar a la facultad donde Hyeran cursa su primer año de universidad, y donde –siguiendo casi sin querer la línea de sus padres– se inscribió en el taller de canto, por lo que hoy participaría en un Festival de medio año destinado a recabar fondos para una institución benefactora que cuida de niños con enfermedades terminales.

Pero allí no solo estuvieron ellos, sino que se les unieron el YooSu y familia, así como el HayaMin y los suyos. Y es que en el taller de canto terminaron inmersos también Sun Hi, Dong Joon, Kwang Min, Young Min, Min Woo y Yoon Hyun –la menor Park como invitada especial al piano, ya que aún no empieza la universidad–. En las sillas del público se dispuso una mesa especial para los mayores, y es que ellos siguen siendo ícono de una generación que ha hecho historia y dejado una huella imborrable en el mundo de la música de surcorea.

- Te ves tan guapo, por qué siempre luces tan lindo, baby… - el pelinegro halagaba a su esposo con expresión enamorada. Le era imposible contenerse, cada día los halagos brotaban de sus labios no por costumbre, sino por inercia de un sentimiento que le palpitaba en el corazón a diario.

- Chun, no es momento para halagarme a mí, es el día de tus hijos… - el castaño sonrió sonrojado, tratando de ignorar las miradas de su esposo y su mano juguetona acariciándole el brazo… - ¡Chunnie~! – exclamó abochornado por el repentino beso que el pelinegro le robó.

- Te Amo, Junsu ah. Ahora vengo, iré a desearle suerte a nuestros hijos… - el pelinegro rió feliz por ocasionar los sonrojos de su esposo, apresuró sus pasos tras bambalinas, sonriendo orgulloso de sus tres hijos cuando les vio, guapos y seguros, esperando el momento de salir al escenario… - ¡Fighting! – exclamó en voz baja, solo asegurándose de que los gemelos y su hija menor le vieran, levantó los pulgares de sus manos y luego regresó a su lugar tras ver la sonrisa agradecida de sus hijos al verle…

- Volviste rápido…

- Es que tus hijos están más que listos, les preparaste muy bien para estos momentos, baby…

Por otro lado, Hayami y ChangMin estaban junto con Masaki, quien tenía sentada a Minori en sus piernas.

- Nunca he escuchado a Min Woo cantar en público…

- Es porque nunca lo ha hecho, es tímido para presentarse ante la gente que no es su familia… - Hayami señaló.

- Pero él va a estar bien, ¿verdad?

- Lo estará… - ChangMin sonrió… - sobre todo si vas y se lo dices tú, Masaki.

- Espera aquí, Minori, appa volverá en un momento… - Okada encargó a sus suegros el cuidado de su pequeña y corrió tras bambalinas.

Los gemelos Mokomichi estaban con Min Woo, peinándole los mechones perfectamente acomodados que caían sobre su frente y animándole para que no estuviera nervioso. Cuando vieron a su cuñado llegar, les dejaron espacio para hablar.

- ¿Listo?

- Muero de nervios, Masaki-kun…

- Lo harás bien, estoy seguro… - el japonés sonrió…

- No sé… - pero claramente su novio (y futuro esposo) no pensaba lo mismo.

- Sabelo. Lo harás bien, Min Woo ah. Todo lo que tienes que hacer cuando salgas es ver a tu familia, a tus seres queridos y pensar que es una reunión más de familia. No te estreses por otros detalles.

- Gracias… - el menor Mokomichi sonrió ampliamente, sintiendo cómo con solo mirar a los ojos de su novio, mucha de la tensión se disipaba.

Masaki le dio un corto beso en los labios, y tras desearle suerte una vez más, regresó a su lugar, donde Minori ya le esperaba con alegría pues había estado jugando con sus abuelos.

Minutos después el telón se levantó. Y una exposición en homenaje a los grandes grupos de pop nacional de las primeras décadas del siglo dio inicio.

Pero eso, es el fragmento de una historia que solo puede construirse en su imaginación. El resto, déjenselo al amor.


*FIN*






*Suspira y mira la hora del reloj en la lap de su hermana* Son casi las 10 de la noche y aquí estoy, finiquitando del todo un proyecto más. Me siento un poco nerviosa de saber cómo será recibido este final entre quienes le han dado la oportunidad leyéndolo.

Yo estoy contenta con el resultado, pese a que francamente no ha sido como lo pensé cuando decidí hacer esta secuela.
Muchas cosas quedaron solo en mis pensamientos, algunas otras eliminadas por completo por sentimientos personales hacia algunos personajes que no son más demasiado significativos para mí. Aparte de eso, no he escrito ni un solo lemon, y no lo ha necesitado, aunque originalmente me había planteado realizarlos como suele ser costumbre en mí. Pero en cierta forma, escribir algo medianamente diferente a lo pensado, me hace sentir bien.

Me gustaría decirles muchas más cosas, pero es tanto el lío en mi cabeza que probablemente terminaría escribiendo más de alguna incoherencia. Así que les evitaré los desvaríos xD

Así pues, no me queda más que agradecerles por acompañarme una vez más en otra de las locuras que me llegan a la mente. Agradezco también a Maki por sus aportaciones, después de todo a nuestra manera fuimos parte de la historia, lamento en buena medida también que nuestra querida Duva no haya podido sumarse con la misma intensidad que cuando escribí SCANDAL, pero ella sigue siendo parte de este proyecto de una u otra forma.

Y ya sin más, me despido. Solo por ahora, seguiremos viéndonos en el blog con todos esos proyectos que siguen en proceso, con las historias que aún no he pensado pero que seguramente llegaran. Este año sigo siendo para ustedes, una fan más que expresa su amor por nuestros dioses a través de la escritura.

Ya Ne!