PROHIBIDO SACAR LOS FANFIC DE ESTE BLOG Image and video hosting by TinyPic
Mostrando entradas con la etiqueta parte 7. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta parte 7. Mostrar todas las entradas

martes, 7 de mayo de 2013

Parte 7 ISTAR



ISTAR
~*~
Séptima Parte

~//~
Reino de Rúnya
Valle de Sauces


Kilómetros al Sur de Rúnya se extiende el llamado Valle de Sauces, la depresión entre dos vertientes que se alarga otros cuantos kilómetros más allá, desemboca en una de los brazos del río más importante del reino. El río Mindolluin que se reúne con el océano tras varias ramificaciones siguiendo camino hacia el sur.

Los sauces de este valle eran conocidos en todo Rúnya por su antigüedad, los hay de diversas especies, por lo tanto se distribuyen en diferentes tamaños y edades. Los más viejos son probablemente los Sauces de Babilonia, cuyas ramas finas y elásticas se esparcen a raudales por cada ramificación; predomina el tono dorado de sus numerosísimas y pequeñas hojas, su altura va de los ocho a los doce metros y se les ve comúnmente a los lados del camino principal que atraviesa el valle. Tras de ellos y a lo largo y ancho del Valle, los sauces negros se extienden con magnífica elegancia, por su tamaño superior a los treinta metros suelen ser llamados los guardianes del valle. Y entre ellos, también se abren paso algunos arbustos de la misma familia. Así pues, el verde y el dorado se convierten en el color del Valle, y dentro de él, la humedad y el aroma constante a tierra mojada, su principal característica.

- No había visto este camino antes…

- Eso es, Príncipe Jung, porque generalmente se llega a Rúnya por otros caminos; pero por aquí, aunque atravesaremos montañas y planicies escarpadas, llegaremos en la mitad del tiempo a Hyarmen.

El primogénito de los Kim le respondió, siguiendo al galope en su corcel palomino, de cuerpo marrón claro, crines y cola blanca. Desde que el Valle de Sauces comenzó a vislumbrarse minutos antes, el de tez morena no había hecho otra cosa que aprovechar la distancia que los otros príncipes habían puesto entre ellos, para observar al pelioscuro montar. Cada cosa, cada gesto, cada acción, su simple respirar o el elegante pestañeo, atrapaba poderosamente la atención del Príncipe Jung; llevándole a cuestionarse si es que en sus sueños, el Príncipe Jaejoong no le habrá encantado de alguna manera.

- ¿No tienes curiosidad por saber qué fue lo que tu padre habló conmigo antes de salir del palacio?

- Lo que mi padre, o mi madre al Príncipe de Númen, hayan dicho; ha sido solo para ustedes, Yunho-Melko.

- Si cualquiera de mis padres hablase contigo en privado, yo tendría curiosidad por saber lo que tus oídos han escuchado…

El de tez morena dijo con tal seriedad, que los ojos negros del Príncipe Kim destellaron con algo parecido a la molestia. Volvió el rostro hacia el lado para poder mirar a su interlocutor, el Príncipe Jung apretó las riendas de su caballo zaino, haciéndole incluso relinchar en protesta.

- Cuando nuestro camino nos lleve a Formen, espero que la confianza entre nosotros sea más fuerte que tus miedos, Yunho-Melko; no he depositado mi interés en ti solo porque me haya cautivado tu atractivo; he visto el verdadero don de tu alma, y he de vivir para verlo.

- Desde que te vi en tu palacio hace días, sentí por primera vez en toda mi vida que me vibraba el alma. Te había visto antes en mis sueños; habías enloquecido mis sentidos a tal punto, que mis padres recurrieron a las hechiceras de Formen en busca de una cura para el mal que me atormentaba todas las noches. Era yo quien parecía un fantasma, deambulaba taciturno por los pasillos y salones de mi palacio, temiendo verte en el reflejo de los espejos, incluso de los utensilios de plata o las tinajas de mármol. Ahí donde iba, me perseguías, Jaejoong-Vanima; así que por favor, entiende un poco todo lo que me sucede, porque cuando mis padres comprendieron que más que una maldición, había sido hechizado por un mago de Rúnya, grandes responsabilidades cayeron sobre mí.

- Qué exactamente es lo que quieres decirme, Yunho-Melko.

El de tez morena clavó sus ojos marrón en los oscuros del primogénito Kim, guardó silencio por unos instantes y luego aceleró la cabalgata. El pelioscuro no insistió entonces, pero la inquietud de sus pensamientos llegaron a la mente de Nënar, que junto con Narvinyë descansaban ya entre sauces hacia el centro del valle.

- No sucumbas ante las inquietudes de tu corazón, Jaejoong. Este viaje apenas ha comenzado… - El dragón habló en su mente, con su voz ronca pero serena. El pelioscuro incluso recibió una imagen del Río Mindulluin que Nënar había captado antes durante su vuelo.

- Es solo que no puedo evitar percibir cierto tono de reclamo cada que menciona que verme en sus sueños le hizo padecer al borde de la locura. Nënar, qué poder me hizo sentir tan libre de intervenir en sus sueños.

- Creo que los humanos, e incluso las razas mágicas como las de tus padres, llaman a eso amor. Pero el amor, mi estimado Jaejoong; es un hechizo tan poderoso, que ninguna magia puede destruirlo, pero así como la magia no puede hacerle daño, por sí solo puede ser destructivo.

El primogénito Kim suspiró y entonces aceleró también el paso de su corcel, galopando a la carrera esquivó el sendero principal por la derecha. El Príncipe Jung le vio tomar aquella ruta, pero no dijo nada ni hizo movimiento alguno por seguirle. Parecía que de momento, tomar un poco de distancia era necesario para ambos príncipes.

…………………………

Más tarde, cuando la noche cayó sobre el Valle de Sauces, la caravana tomó un descanso. Los caballos no necesitaban ser atados, seguían a sus jinetes por voluntad, aunque aquello no significara en absoluto que sus mentes pudieran conectarse a la de los príncipes de Anarion. El Príncipe Yunho y el Príncipe Jaejoong no han vuelto a cruzar palabra, y para entonces, el pelioscuro ya había salido a dar un paseo montado a lomos de Nënar, con la incipiente necesidad de despejar la mente con los fríos vientos del alto cielo, donde podía tocar con sus dedos las nubes y surcar entre ellas con libertad.

- ¿Me permites ver con tus ojos, Nënar?

- Con gusto, mi estimado Jaejoong…

El dragón sonrió en pensamientos, y atado a ellos la disposición para prestar el alcance de su visión a ojos del pelioscuro. El primogénito Kim gritó de pura emoción cuando pudo ver con aquel alcance tan propio de los dragones. Los colores y las formas variaban considerablemente, podía ver si así lo deseaba incluso los pequeños detalles de una roca en el suelo, a kilómetros de distancia; y por otro lado, al mismo tiempo podía tener una visión lejana de las cosas que tiene cerca, como un ir y venir en la lente de un telescopio que ajusta a voluntad.  

- ¡Me encanta!

- ¿Qué tal unas piruetas?

- ¡Sí!

- ¡Entonces sujétate con fuerza, mi estimado Jaejoong!

El Príncipe Kim se aferró al cuello del dragón y mantuvo también sus pensamientos unidos a la mente de Nënar. Las volteretas, la velocidad y los cambios repentinos pero exactos de cada movimiento de Nënar dispararon la adrenalina del pelioscuro. Podía sentir en su propio cuerpo la forma en que su dragón tensaba la musculatura para realizar tal o cual movimiento, subir o bajar, alargar las alas, plegarlas o desplegarlas, ajustarlas a las ráfagas naturales del viento a aquella altura. Incluso el primogénito Kim se dio cuenta de que Nënar se aseguraba de mantener el ángulo de sus alas de tal modo que le protegería de cualquier ataque si éste llegase a efectuarse. Después de todo y aunque ni él ni su hermano lo quisieran, una guerra podría desatarse, y ellos se han entrenado con sus dragones para tal.

…………………………

Mientras el Príncipe Jaejoong vuela con Nënar, el Príncipe Jung practica con su espada. Más allá del campamento que el grupo levantó para pasar la noche, el de tez morena hace serpentear su espada por los aires, golpeando sin golpear. Tal fluidez solo era reconocida entre contados guerreros de todo Anarion.

Sin embargo, no es esta escena la que más podría llamar la atención, sino la conversación cada vez más confiada entre los Príncipes de Númen y Hyarmen.

- Antes dijo que no estaba seguro de cómo se tomarían sus padres nuestro arribo, Príncipe ChangMin ¿No les ofenderá que tome la decisión de presentarse con nosotros?

- Mis padres son duros, estrictos y apegados totalmente a los protocolos del reino. Pero creo contar con los argumentos suficientes para honrar el nombre de nuestra familia con su presencia, Príncipe Hayami.

Ambos príncipes se sonrieron entonces con alivio, como si aquellas palabras fueran suficientes para diluir cualquier inquietud. La serenidad del Príncipe de Númen parecía contagiársele al soberano de Hyarmen; el morocho podía sentirlo así; porque a pesar de que es poco el conocimiento que tienen el uno del otro, la compañía del de tez tostada le inspiraba aquella sensación.

- ¿Qué hay de tu familia? Quiero decir, además de tus padres…

- Tengo dos hermanas, ambas menores.

- Yo tengo una hermana y un hermano. Ella tiene 17, y él 13; ambos suelen estar conmigo todo el tiempo, les gusta estar con Isilmë, y a Isilmë le gusta la presencia de mis hermanos.

- ¿Tus hermanos no tienen sus propios unicornios?

- Ninguno ha permitido que se conviertan en sus receptores. Isilmë me ha dicho que se debe a que ellos no comprenden todavía la importancia de los vínculos entre el hombre y las criaturas mágicas. Así que esperamos que con el tiempo ellos maduren este pensamiento.

- Es diferente en Hyarmen. Todos en la Familia Real tienen su Grifo, lo heredas cuando naces, aunque es el Grifo quien decide en qué momento de sus vidas juntos permiten la conexión como receptores.

- Eso es interesante. ¿Cuándo permitió Linta que te vincularas a él?

- Cuando yo tenía tres años. Salvó mi vida, y el vínculo se estrechó desde entonces… - el Príncipe morocho evadió la mirada, el gesto fue suficiente para que el de tez tostada asumiera que aquel era un tema que no podía abordar tan pronto.

…………………………

Narvinyë estaba echado cuan largo era, con los ojos cerrados y el hocico reposando sobre una de sus extremidades superiores, la respiración del dragón hacía parecer que dormía; pero el mínimo movimiento alrededor era percibido por la bestia. Por eso al menor de los Kim no le importaba caminar por allí aunque se alejara del campamento y la noche estuviera bien entrada en madrugada.

- ¿Acaso no duerme, Junsu-Lissë?

- ¡Yoochun-Inya! – El castaño se giró con clara emoción en su expresión. Las mejillas se ruborizaron tenuemente al instante, y sus ojos brillaron cual si fuesen las estrellas del firmamento las que se escondieran allí.

- Parece que acostumbramos encontrarnos de madrugada… - El peliazabache sonrió con picardía, lo que a la distancia hizo rebufar a Narvinyë.

- ¿Es que los dioses no le permiten dormir, Yoochun-Inya?

- Más bien me atrevo a decir que es su presencia lejos de mí la que mueve mi cuerpo en búsqueda del suyo, Junsu-Lissë.

Para entonces, ambos príncipes estaban muy cerca el uno del otro. La distancia era tan escasa que el aliento se mezclaba apenas exhalaba de sus labios. Sus miradas se habían conectado con tal confianza que si pusieran un poco de esfuerzo y voluntad, podrían acceder a la mente del otro.

- Dime de verdad, ¿no duermes?

- Bastan unos minutos para descansar, mi hermano y yo no necesitamos largas horas de sueño como la mayoría de las personas. Herencia de nuestros padres… - Hablando en susurros, sus rostros no dejaban de permanecer cerca, ni de buscar insinuantemente un contacto diferente.

- ¡Bésalo! ¡Si sigues esperando el momento terminará, Yoochun-Enta!

- ¡Nenya! ¡Sal de mi cabeza ahora mismo!

- ¡Já! ¡No harías nada sin mi ayuda, Yoochun-Enta!

El lobo renegó, y ofendido por el desprecio de su receptor, rompió el lazo psíquico con él alejándose un poco de ahí, lo suficiente para no sentir las emociones a flor de piel que corrían por el cuerpo del peliazabache.

- Junsu-Lissë…

- Yoochun-Inya…

Ambos Príncipes suspiraron, sintiendo estremecimientos por todo su cuerpo cuando sus labios se rozaron. Luego un bufido sordo les hizo separarse repentinamente. Narvinyë estaba ahí, con expresión recelosa en sus ojos rojizos y las fumarolas emergiendo constantemente de sus fosas nasales…

- ¡Me niego a permitir que te seduzca este escuálido principito!

- ¡Narvinyë!

- Antes que permitirle cortejarte, le someteré a MI prueba de fuego… - bramó el dragón, golpeando la superficie de fango, hojas secas y piedrecillas bajo una de sus patas superiores.

- ¡Pero, Narvinyë! ¡Es mi decisión permitir que un hombre me corteje! – El menor de los Kim renegó con serios aspavientos que incluso hizo tragar hondo al peliazabache.

Sobre todo cuando vio al dragón rojo dar un paso al frente e inclinar la cabeza, el hocico quedó ante su rostro, el aliento a fuego y la penetrante mirada rojiza le hicieron titubear, pero no retroceder.

Él estaba dispuesto a lo que el dragón decidiera. Porque antes que príncipe, el hombre ya había tomado su propia decisión. Amarle.

Aunque no supiera aún que tal vez sus destinos tuvieran algunos obstáculos esperándole en su propio reino.


Continuará……



GLOSARIO

Mindulluin: Torre Azul. 



 *-*  me vino la idea a la cabeza y no pude evitar escribirla, todo y que debería estar haciendo otras cosas ;D pero bueno, ¿Qué les pareció? ¿Más dudas? Paciencia, se irán resolviendo en el transcurso de los minicapis~ 

Ya Ne!

viernes, 8 de marzo de 2013

Parte 7 JEONSA



 Ahora sí, recta final~ ;D

JEONSA
*****
Parte 7

/**//*//**/

Su nombre es Kim Sung Hae, conocido bandido y asesino de la época que intocable ha escapado durante años de cualquier tipo de justicia. Sin embargo, el espadachín tiene un secreto que contadas personas en el país pueden conocer –su fama incluso podría traspasar fronteras–. La existencia de un hijo. Kim Jaejoong. El parecido físico del muchacho a su madre hace casi irreconocible su parentesco con el espadachín, pero justamente su habilidad con la espada y el dominio de las artes marciales, son la característica más clara de su relación sanguínea con el bandido.

- Cada que te veo te pareces más a tu madre.

- Encuentro alentador que lo menciones, Sung Hae.

Al espadachín no le extrañó en absoluto el trato impersonal y de hecho arisco con que el pelioscuro le dirigió la palabra. La relación entre padre e hijo es casi nula, probablemente debido a que la madre de Jaejoong nunca estuvo de acuerdo con el camino que Sung Hae tomó anteponiendo sus ambiciones a una familia estable. Además, Jaejoong le odia porque le considera culpable de la muerte de su madre, y porque jamás se ha preocupado realmente por él. Tanto así que ni siquiera se hizo cargo de su crianza, dejándole desde bebé bajo el cuidado de la única hermana de su madre, habiéndole visto solo algunas ocasiones siendo la primera que recuerde cuando ya tenía 7 años y tuvo que sujetar por primera vez una espada sin haber podido evitar que su “omma” fuera asesinada durante un saqueo, y donde su “appa” perdió un ojo al protegerle.

La historia de vida de Jaejoong es larga y dramática, pero el muchacho prefiere no pensar en ello demasiado. Por eso ver hoy a Sung Hae le produce ira y náuseas, nunca es buen augurio. Sobre todo si viene a pedir un favor.

- Cómo está Chan Yeong.

- No finjas interés por mi padre, no va contigo.

- Te guste o no, cuanto más creces también tienes más mi carácter, Jaejoong.

- Maldigo el momento en el que mi madre se enamoró de ti.

- Maldices tu existencia misma, entonces… - Sung Hae sonrió arrogante.

Y Jaejoong torció un gesto de inconformidad pero optó por no decir más no encontrando caso alguno en hacerlo. Indudablemente tiene algunos de sus rasgos de personalidad. Puede ser hiriente cuando así lo quiere.

- Hace unos días algunos de mis muchachos se toparon con un grupo menor de japoneses. Eran escolta de una Compañía de burócratas que iban a reunirse con el Rey para establecer acuerdos de paz. Al parecer hubo confusiones y terminaron enfrentándose.

- Seguramente intentaron atracar la Compañía y ellos respondieron defendiéndose.

- ¡Tsk, tsk! Una lengua muy presta al juicio.

- El antecedente de un hombre siempre precederá sus actuares.

- Supongamos que tienes razón. La cosa es que mis muchachos aseguran que uno de ellos sobrevivió. He seguido el poco rastro y ésta es la única villa a la que pudo haber llegado. ¿Podrías decirme si has visto algún japonés por ahí?

- No. Pero tengo curiosidad por saber qué interés tienes en un simple japonés. ¿Era una figura importante?

- Un samurái. Hijo del líder de un Clan al servicio del Imperio Japonés. Espero que comprendas por qué me interesa.

- Puedes ir y buscarle por cuenta propia si quieres. Pero no te acerques a mi casa.

Jaejoong giró sobre sus talones marchándose de ahí. Sung Hae sonrió ante la actitud del pelioscuro. Refinado y calculador. Una mezcla de personalidades muy interesante a ojos del espadachín.

- Hay solo dos caminos en tu futuro, hijo mío. Te unirás a mí, o tu espada y la mía tendrán que enfrentarse a duelo tarde o temprano… - el bandido dijo para sí cuando la silueta del menor desapareció entre arbustos y árboles.

……………………………………

ChangMin arrugó el papel entre sus manos. Jaejoong le había hecho llegar un claro mensaje sobre el riesgo que Hayami corre estando ahí. Sin embargo, no hay muchos lugares a dónde recurrir y a menos que el morocho contara alguna muy buena mentira a sus padres, o les contara la verdad, tampoco podía irse así como así y no considera buena idea dejar que Mokomichi se marche solo.

- Ahora tus pensamientos son muy claros, ChangMin-kun. La preocupación que perturba tu mente dispone tus ideas en tus facciones como un libro abierto.

ChangMin lo observó unos instantes. Ambas miradas expresaban seriedad y determinación. Hayami pensó que el morocho habría sido un samurái ejemplar.

- Te dije que quedarme te traería problemas.

- Mis amigos y yo te ayudaremos a escapar.

…Un buen samurái posee tres virtudes: inteligencia, compasión y valentía. Cuando se conoce a alguien, se debería captar rápidamente su carácter y reaccionar de manera adecuada para cada persona. Esto se trata pues de virtudes…

Hayami recordó una de las tantas enseñanzas de su maestro mientras ChangMin habiendo salido de casa parecía haber ido en busca de consejo de sus amigos. Mokomichi pensó sin embargo que era el momento de irse y evitarle problemas. Tomó sus sables y dejó una nota de agradecimiento y despedida para el morocho. Saliendo sigiloso y sin hacer el mínimo ruido.

……………………………………

Tae Yun recibió a Yoochun en una de las salas de su casa, donde generalmente hace meditación. Ha sido el pelinegro quien ha solicitado hablar con él a solas. Junsu aguarda con su madre en la cocina mientras preparan la comida.

- Agradezco sus finas atenciones… - señaló tras una venia antes de arrodillarse e inclinar el cuerpo en una venia más pronunciada de respeto.

- ¿Cuál es el motivo por el cual has tomado valor para hablarme? No parece que sea propiamente referente a tus encuentros íntimos con mi hijo guardados en clandestinidad. ¿Sabes que has actuado con falta de respeto y que tus actos pueden ser señalados como deshonrosos?

- Le ofrezco mis sinceras disculpas por el atrevimiento de mi parte por arrastrar a Junsu en esto. Pero no puedo expresar desprecio alguno por lo que siento por él, Señor.

- Lo sé… - Tae Yun suspiró. Y en cierta forma envidió la suerte de su hijo, pero también admiró la valentía de Yoochun por levantar la voz ante su padre y defender sus sentimientos. La amargura se deslizó impetuosa por su garganta cuando pensó en que incluso si él hubiera sido valiente, no hubiese tenido la dicha de conocer siquiera un abrazo del hombre que ama… - ¿Qué es lo que quieres?

- ¿Cómo llegó a tiempo a casa de mi padre?

Tae Yun tomó un respiro. Responder a esto era como decirle a Yoochun que hace años pasea a la misma hora todas las noches por su casa. Solo con la estúpida ilusión de ver a Yu Dong. No es que él no pueda verle durante los días. Es solo que la noche le hacía sentir seguro.

- Fue casualidad que pasara por ahí. Venía de ver a un amigo y escuché el alboroto. Es una suerte que nadie más se enterara. Sé que quieres a mi hijo, pero todavía tendrías que haber pensado en tu padre, en la cara que tiene que dar a la gente todos los días.

- Lamento mucho los problemas que he ocasionado… - se disculpa sinceramente.

- Habremos de esperar ahora a que se solucionen.

- Mi padre no querrá verme nunca más. Sé que le he deshonrado. Pero aunque su determinación me ponga entre la espada y la pared, siento que mi corazón irá siempre tras Junsu. No podría tener una vida sin él.

- Así es el amor, Yoochun. Así es el amor.

……………………………………

ChangMin había terminado visitando a Yunho antes que a nadie. Pero solo mencionar a Jaejoong ha puesto al moreno arisco e inquieto.

- ¿Acaso ustedes dos no piensan arreglarse nunca?

- He ofendido su orgullo y me he equivocado bastante, ChangMin. Dudo mucho que Jaejoong tenga intenciones de colaborar en tu causa si por asoma voy metido en el mismo plan.

- Hyung, piénsalo bien por una vez en tu vida. ¿Jaejoong hyung te gusta?

Su pregunta le toma irremediablemente por sorpresa. Yunho se deja caer en un taburete y se sujeta las sienas con desesperación. Es esto lo que ha intentado responderse a sí mismo desde su último encuentro con el pelioscuro.

- No lo sé.

- Sí lo sabes. Tienes miedo de admitirlo, pero lo sabes. Te he visto, hyung. Todo este tiempo queriendo superarlo, entrenando para ser más fuerte y vencerle. No es solo que quieras ser mejor que Jaejoong hyung, es que quieres ser capaz de protegerle, y no podrías hacerlo a menos que le superaras. Corres tratando de alcanzarlo sin darte cuenta de que él no huía, te esperaba pacientemente a lado del camino, hyung.

Yunho le miró y frunció inconscientemente el ceño. ChangMin en verdad era demasiado maduro e inteligente para su edad.

- ¿Por qué te preocupa tanto este chico que mencionas?

- Porque creo que me gusta.

- No lo conoces.

- Dije que tal vez me gustaba, no que estaba enamorado de él. De cualquier manera, le salvé antes, ¿cómo podría un guerrero abandonar a un herido a mitad de una misión?

- ¿Le has tomado como una misión? – el moreno no pudo evitar sonreír ligeramente burlesco. Era increíble ver al menor de aquella manera. Entre avergonzado y molesto, pero sobre todo, decidido… - Está bien. Voy a ayudarte, pero si tú no tienes un plan bien elaborado, no sé quién de nosotros podría tener la suficiente inteligencia para armarlo.

- Por ahora solo me preocupa sacarle de aquí. Podemos lanzar una mentira piadosa y decir que vamos a entrenar al campo del Norte.

- Mi padre creerá en eso. Pero no en partir de noche.

- No tenemos mucho tiempo, debemos partir de inmediato.

- Podrían reconocerle.

- Me encargaré de eso. Veámonos en una hora en las afueras de la villa. Y hyung, gracias por esto… - el morocho casi corrió a la salida de la casa de los Jung, pero antes de salir volvió a mirar al moreno… - Hyung, aclara tu mente y tu corazón. Jaejoong hyung merece ser feliz, y sé que tú también quieres serlo junto a él.

……………………………………

Cuando ChangMin volvió a su casa y encontró vacía su habitación; la nota que Mokomichi le dejara solo consiguió llenarle de angustia. El morocho tomó solamente el arco y la flecha que le regalara su padre y por ser el arma con que mejor se desempeñaba y salió a tropel tratando de encontrar algún rastro del samurái.

……………………………………

Hayami colocó prudentemente su mano en el mango de su sable, perfiló el cuerpo y aguardó pacientemente a que la silueta que ha estado sintiendo los últimos minutos se haga visible.

- Así que tú eres Mokomichi Hayami, hijo del gran samurái Katsuro Mokomichi.

- ¿Quién eres tú?

El hombre sonrió sin llegar a desenfundar su espada. Sin embargo el japonés podía ver con sus simples movimientos que era un gran espadachín, que era probable que le ganara sin demasiado esfuerzo aún si no tuviera ninguna secuela de las heridas que están casi curadas pero no del todo cicatrizadas.

- Mi nombre no es importante. Y descuida, mi intención no es matarte. Aún… - el hombre sonrió con prepotencia y el samurái instintivamente afinó la guardia… - Te necesito vivo para atraer la atención de tu clan, sobre todo de tu padre. Pretendo hacer algunos intercambios culturales con él.

- Entonces me temo que no puedo permitirle tomarme prisionero, Señor… - Mokomichi desenfundó el sable y atacó.

Aún a sabiendas de que su movimiento era imprudente, tampoco podía darse el lujo de ofrecer su vida como paliativo para los planes de este hombre perverso que no dudó en defenderse y atacar causándole más de una herida importante en cuestión de minutos. Podía tener la habilidad de su padre, y él todavía no era lo suficientemente habilidoso para vencerle en batalla.

De la nada una flecha atravesó el aire y a tiempo el espadachín la esquivó antes de que su espada cayera sobre el hombro del japonés.

- Tienes amigos… - el hombre dijo vislumbrando a la distancia entre los árboles del bosque, a un jovencito morocho respirando agitadamente. Y tras de él, un moreno que seguía la carrera directamente hacia ellos… - y a Jaejoong también… - Sung Hae torció un gesto de inconformidad cuando vio a su hijo llegar a caballo desde otra dirección.

Probablemente el momento de enfrentarse ha llegado.


Continuará……