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sábado, 20 de marzo de 2010

BROKEN cap 1 y 2

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Título: BROKEN
Parejas: HoMin, JaeChun, YunJae, YooSu, WookMin
Género: Drama
Clasificación: NC-17
Resumen: Cuando el amor no es suficiente y el disfraz del engaño solo siembra decepción y dolor, qué queda de un corazón roto que lo único que desea es encontrar la Felicidad, consiguiendo en su búsqueda solo una rotura más…
Advertencia: Lemon


BROKEN

ADVERTENCIA: Lemon

CAPÍTULO 1. DE ENGAÑOS E ILUSIONES

*****

¿Hacía cuánto que estaban juntos? Cerca de cuatro años… y todavía no podía corresponder ese bello sentimiento que su novio le profesa desde entonces… desde el primer beso que dejara sobre sus labios, a pesar de haber sabido que el cariño que le tenía no podía ser llamado amor… a pesar… de saber que su corazón ya estaba habitado…

Pero ese era el peor de los errores de un corazón enamorado…

Creer… tener la Esperanza…

Amar sin límites…

Aunque ello signifique llegar a ser roto en añicos… tan lentamente, que no terminas por darte cuenta, hasta que tal vez es demasiado tarde para dar vuelta atrás, para ignorar el dolor de la incertidumbre…

O peor aún…

De la certeza de que no importaron todos los esfuerzos…

Al final…

Seguías tan Solo como al principio… con el corazón enamorado… deseando solo un trozo de felicidad… un poco de su amor incondicional…

*****

Sentado sobre la banca de un Parque en un atardecer cálido, el chico de ojos café estaba demasiado ensimismado para admirar y disfrutar del paisaje… de la compañía… tan absorto que ni siquiera era consciente del calor de esa mano que entrelazada con la suya hacía un intento más por demostrarle que seguía a su lado… que le seguía amando… de la forma en que Él no ha podido… permaneciendo, siendo sincero, dándole su tiempo… amándole y esperando pacientemente a ser amado de igual manera… o por lo menos un poquito…

- Yunho… - la suave voz de su novio apenas consiguió sacarle de sus pensamientos… aunque, quién sabe hace cuánto tiempo le ha estado llamando, porque puede ver en esos ojos chocolate la preocupación matizada de incertidumbre…

- lo siento, pensaba… en el trabajo… - una mentira más… ¿acaso era capaz de seguir con eso? Tenía caso seguir engañándose a sí mismo y llevarse “entre las patas” al único que le ha demostrado amor en los últimos años…

- si quieres podemos irnos al departamento… - no era nada tonto, sabía que algo no andaba nada, pero nada bien con su novio… pero… qué podía hacer si lo amaba, sino permanecer a su lado…

- no, Minnie, así está bien… - el chico de tez morena sintió el agarre en su mano y lo devolvió apretando un poco esa mano que parecía nerviosa cobijada por la suya… - ¿vamos por un helado?... – sonrió…

Una de esas pocas sonrisas que consigue regalarle… de esas… que calman un poco… solo un poco toda esa inseguridad que los ha ido envolviendo en los últimos meses más que en el principio mismo de su relación… porque ahora ya no había espacio para los “dame tiempo” o “te juro que lo intento”…

Porque ahora solo quedaba la cruel realidad…

El Engaño…

El dolor de saber que no podía renunciar a Él… que tenían el descaro de verse a escondidas cada vez más frecuentemente… que no bastaba con haber sido su amante antes de iniciar este noviazgo con ChangMin, sino haber seguido siéndolo después de ésta; y continuar con las mentiras que construidas día a día solo iban entretejiendo una red firme como el telar de una araña, pegajosa y difícil de quitar, la que inspira asco y aversión, la que enreda sus presas y las mata lentamente en el desespero por liberarse de lo que saben, no tiene escapatoria…

¿Era así su noviazgo con ChangMin? ¿El equivalente a una telaraña?

Era su amor propio tan bajo como para seguir siendo parte de esa infidelidad que solo lastima a todos los involucrados, a ellos y a Él por ser conscientes de la situación, a ChangMin y el novio de su amante que ajenos a la verdad les siguen amando con incondicionalidad…

Caminaron tomados de la mano hasta esa Heladería en la que ChangMin le diera su primer beso, ahí donde le confesara sus sentimientos… ahí, donde le pidiera tan solo una oportunidad…

……flashback……

Era un día soleado de verano, el calor estaba demasiado alto en Seúl, no había hora del día en que no se viera a la gente con una botella de agua en la mano o un pañuelo pasando por las frentes cubiertas de sudor… y toda persona aprovechaba para darse un gusto de esos que a veces se evitan por cuidar la figura… pero claro, no era su caso, nunca lo ha sido, ama comer y no se limita… y menos cuando lo tiene a él de compañía…

Todavía sentía que estaba soñando, no podía creer la suerte que tenía teniendo a Jung Yunho sentado a su lado comiendo helado, sonriéndose y conversando como si fueran grandes amigos de toda la vida… hacía poco más de tres meses que se conocían, cuando coincidieron en uno de los pasillos de la biblioteca… y ese día, ChangMin supo lo que era el amor a primera vista… y hoy comprobaba que el destino si puede ser condescendiente por el simple hecho de tenerle ahí…

- ¿y ya tienes pensado lo que harás cuando nos graduemos?... – el moreno preguntó a su amigo, ese chico de cabello oscuro y corto, de inteligencia envidiable y un humor peculiar que siempre conseguía hacerle sonreír… o sacarle de sus casillas, el sarcasmo podía llegar a ser una fuente de dolor de cabeza… pero con todo y eso, le quería…

- irme de vacaciones en un año sabatino… - respondió con seriedad, y el moreno no supo si creerle o reír si es que aquello era un broma… - pues comenzar a llenar las empresas de solicitudes de empleo, Yunho, qué más… - entonces sí era una broma…

- ya, a veces no te entiendo sabes, Minnie… - el moreno volvió a su recipiente de helado de chocolate con fresa… la fresa le recordaba mucho a Él, porque ese era el color y sabor de sus labios…

- a veces simplemente quiero dejar de lado las respuestas obvias, Yunho; ya de por sí muchos consideran que soy algo aburrido solo porque me dedico un poco más a los estudios… - aclaró sonriendo suavemente, cohibido por esa mirada café que siempre ha conseguido que se le acelere el corazón… - no crees que a veces hay que salir de la rutina verbal…

- ¿rutina verbal? Te refieres a lo que decimos comúnmente… - el morocho asintiendo… - supongo, aunque viniendo de ti es algo irónico, siempre tan obsesivo con el orden y las reglas… - se medio burló… - además, lo tuyo es un humor sarcástico normalmente… - ChangMin se mordió el labio, aquello no pintaba como lo había imaginado… - pero me gusta eso de ti…

El menor de los dos le miró con las mejillas ligeramente sonrojadas, era la primera vez que el moreno le decía algo así… ¿significaba que tendría la mínima oportunidad? Vamos, que no es ignorante, sabe que Yunho ha tenido sus aventuras por ahí con algún que otro chico sin llegar a formalidades, incluso podía haber jurado que ya tenía pareja, porque en ocasiones lo veía más alegre y radiante, vestido más atractivo de lo que ya de por sí lucía a diario… pero resultó que no, el mismo Yunho se lo había dicho…

Entonces… ¿tenía el valor de arriesgarse al rechazo? De pedir solo una… una oportunidad…

- te gustaría que saliéremos un día, Yunho, una cita…

Sí… lo tenía…

- por supuesto, Minnie, suena genial…

Porque hacía días que Él le ignoraba, que evadía sus encuentros y pasaba de largo con sus mensajes y llamadas… era momento… de seguir adelante sin su amante, porque habiéndose enamorado de quien solo lo quiere para una buena sesión de sexo cada semana, a Yunho ya solo le quedaba el corazón roto y el orgullo lastimado…

Solo le quedaba…

Decir adiós a Jaejoong…

………………………

Y fueron días de salir a todas partes, a ver una película o tomar un café, a bailar hasta no dar para más o tumbarse sin hacer realmente nada en el suelo alfombrado del lujoso departamento del menor de los dos…

De contarle en confidencia de amigos que se había enamorado de alguien que no le daba más que migajas de cariño y el placer carnal más exquisito pero tan infinitamente sin sentido cuando es su corazón el que ahora palpita desenfrenado por amor…

De asegurar que luchaba por olvidarlo… de borrar su número del móvil y todo nexo que le pudiera recordar a Él…

Y fue el día aquél…

En que volviendo a la misma Heladería, ChangMin finalmente se le declaró…

Y no pudo menos que aceptar su propuesta decidido a olvidar a Jaejoong, y cerrar los ojos tratando de no pensarlo cuando los labios del menor cobijaron los suyos en una caricia sublime que lejos estaba del desenfreno apasionado con que siempre le besaban aquellos labios sabor fresa…

Y fue el día también, en que una sola llamada sacudió su mundo otra vez…

……flashback……

*****

Park Yoochun le considera su mejor amigo, porque conociéndole desde que eran unos críos casi en pañales, ha permanecido siempre a su lado, le ha acompañado en las buenas, las malas y las peores, le conoce sus virtudes y puede con sus defectos, le arranca una sonrisa sin importar cuán enojado pueda estar o lo deprimente de su estado como aquella primera vez que peleara con su novio…

Por eso, y muchas, pero muchas cosas más, Kim Junsu era su ángel, el chico lindo y simpático de quien no puede ni quiere prescindir nunca…

Solo que… tal vez ha llegado el día en que olvide los límites de una simple amistad…

No es raro verle cada tanto en el departamento del chico de ojos color marrón, pasan las horas platicando de todo y de nada, jugando a esos tontos videojuegos que según Yoochun no hacen más que freír un poquito sus ya dormidas neuronas… por supuesto, una de las cosas que más adora hacer, es molestar a su amigo…

Tal vez porque le gustan sus pucheros…

O el brillo infantil de su mirada…

O la guerra de cosquillas en la que terminan después de cada una de esas peleas que no son tomadas nunca en serio…

O tal vez… solo tal vez… por esos roces entre sus cuerpos que siempre le han hecho sentir chispazos y sonreír más ampliamente…

*****

Junsu había estado más que concentrado en ese duelo de su más reciente adquisición de videojuego; pero cuando se dio cuenta de que solo sus palabras y risas resonaban por todo su departamento, giró su rostro a un lado, donde su mejor amigo estaba con la mirada perdida… y dejó el control de la consola a lado…

- sueles quedarte tildado últimamente, Chunnie… - la voz de su amigo lo sacó de sus pensamientos, era que en los últimos días tenía muy metido en la cabeza un montón de reflexiones innecesarias respecto a su amistad con Junsu…

- ¿has escuchado decir que mis labios son sensuales?... – y esa clase de preguntas que ni siquiera sabía porqué formulaba cuando no vienen al caso… su amigo no supo si reír o llorar…

- ¿es en serio?... – Park enarcando una ceja, de esa manera en que Kim sabe significa que sí… una sonora carcajada saliendo de su garganta, de esa forma tan escandalosamente peculiar de la que su amigo se burla cada que puede… y quiere… - se me había olvidado lo ególatra que puedes llegar a ser, Chunnie…

- no puedes hablar de egolatría cuando lo dicen otros, Junsu… - se defendió, sonriendo coquetamente hacia su amigo… - tú no crees que mis labios sean sensuales…

- no hay necesidad de que flirtees conmigo, Chunnie… - porque conocía ese tono seductor que su amigo emplea, el que seguramente enloqueció a su novio… el que sin querer siempre consigue que se le erice el vello de la nuca…

- pero no respondiste mi pregunta… - sonrió relamiéndose los labios lentamente…

La mirada de Junsu se quedó clavada en ese gesto… en la forma de esos labios gruesos que invitan al pecado provocándole…

Y traga hondo luchando contra lo que enterró muchos años atrás…

Cuando Él llegara a sus vidas…

Cuando Jaejoong enamoró a su amigo y le arrancó de tajo la esperanza de que su amor fuera correspondido…

Porque sí… le amaba como nunca ha podido amar a nadie más…

Teniendo que conformarse con ese puesto que le adjudicó desde niños… el del Mejor Amigo… el de los límites que ahora él mismo rebasa con esas actitudes que no nuevas, le comienzan a poner más nervioso ahora que no tiene a nadie con quien aparentar olvidar sus sentimientos, nadie a quien besar soñando que son esos labios que ahora parecen ofrecerse sumisamente a él…

- ¿estás pensando en besarme?...

Y Yoochun no comprende porque sigue en este repentino juego de seducción, porqué de pronto él mismo se encuentra deseando probar esos labios que en nada se parecen a los que le pertenecen… porque Jaejoong es suyo, ¿no? A pesar de que ha habido momentos críticos en su relación a unos pocos meses de que iniciara hace ya cuatro años… a pesar de que hay días en los que casi siente desconocer a su novio, días en que niega su contacto y evita sus miradas…

- Chun…

Y Junsu no puede hacer más que sentirse hipnotizado por esos oscuros ojos que le miran con un brillo completamente nuevo para él… no que no lo hubiera visto antes… es solo… que jamás dirigido a él…

- hazlo, te doy permiso…

Y fueron ambos los que acercándose lentamente redujeron la distancia entre sus bocas dejando que sus labios se fundan en un beso… suave, lento… casi como si fuera el primero lleno de dudas, miedos e inexperiencia…

Pero pronto Yoochun deja que su maestría tome el dominio y lo convierte en un profundo beso que hace gemir a Junsu en medio de éste… y cuando sus manos se mueven como si tuvieran vida propia enredándose en su cuello…

- “ay no, qué estoy haciendo”… - ya nada Kim puede hacer para detenerlas… - “pero siempre soñé con esto”… - porque han sido guiadas por ese sentimiento oculto en su corazón pero no olvidado… - “nunca nadie me había besado así”

- “son tan dulces y tibios”… - y Park descubrió por vez primera, que había otros labios además de los de su novio que lo hacían necesitar más… - “pero qué estoy haciendo, es mi mejor amigo, debo parar”… - más de nada sirvieron sus pensamientos cuando terminó recostado sobre Junsu en el sofá… con sus cuerpos demasiado juntos para evitar que la temperatura les subiese a los dos…

Y cuando los labios de Park comenzaron a descender por su cuello, lamiendo y chupando gentilmente, mientras sus manos se filtraban por debajo de su polera; Junsu pasó de largo ante el hecho de que su amigo tiene novio, que ha estado con Jaejoong hace cuatro años ya… que sea lo que sea que pase entre ambos, no es más que sexo… una infidelidad… uno de los actos más bajos que siempre pensó no cometería nunca por nada del mundo… pero ante lo que hoy se sentía indefenso y vulnerable… porque Yoochun había pasado el límite…

Le besaba y acariciaba… como nunca nadie lo hizo…

Volteó su mundo, sacudiendo sus sentidos, trastocando su mente…

Ilusionando por instantes su enamorado corazón…

Construyendo una mentira…

Que al final solo conllevará dolor…

Pero importaban en ese momento todos esos argumentos?

No.

Porque les habían ganado las hormonas, la calentura y el deseo…

Las inquietudes que sembradas en el corazón del mayor de los dos, le habían hecho ir ahí por principio de cuentas, después de que Jaejoong se largara con la misma puntualidad obsesiva de cada semana hace unos meses… sabiendo que no volverá hasta entrada la noche, sonriendo ampliamente y negando su contacto, dejando apenas un beso de buenas noches sobre sus labios…

Despidiendo… otro aroma…

Y se había formado ya la idea de que le estaba engañando, de que había otro con quien se acostaba a sus espaldas… por supuesto, porque de otra manera, simplemente no estaría ocurriendo… pero en lugar de cuestionar, de hablar y comunicarse, de exponer sus dudas e incertidumbres… Yoochun había buscado el cobijo de las sonrisas de su mejor amigo, de su humor y cálida mirada…

Fallando por mucho su intención…

Terminando por ser él quien ahora engaña a su novio, desnudando con suma paciencia el cuerpo de su mejor amigo, ese que no ha parado de jadear, gemir y suspirar bajo su cuerpo… de devolverle cada uno de sus besos y corresponder sus caricias regresando el favor de deshacerse de sus ropas… y son las manos de Junsu, que temblorosas toman su erección comenzando a masajear mientras esconde su rostro contra su pecho y su aliento cálido golpea su piel…

Y se deja hacer, porque hace tiempo que no tenía esa sensación de excitación más allá del simple deseo carnal o una obligación por satisfacer sus necesidades sexuales… pero le obliga a parar, y ante la mirada dubitativa de Junsu, Yoochun se recuesta sobre el frío piso de la estancia a lado del sofá, y le indica a su amigo colocarse sobre su cuerpo en ángulo contrario, de modo tal que pueden darse placer al mismo tiempo…

Junsu siente esas primeras oleadas de placer cuando la boca de su amigo engulle su semidespierta erección, distrayéndole por instantes de su propia actividad, gimiendo ronco por esa lengua que se desliza en toda su extensión humedeciéndola y esos labios que presionan su punta… y nota una mano de Yoochun tratando de alcanzar su entrepierna para atenderse… comprendiendo entonces que es momento de tomar su parte, y toma entre sus manos el erguido miembro de su amigo, masajeando con algo de torpeza, no por inexperiencia total, sino por esas corrientes eléctricas que le tienen completamente dominado… y decide regresar el favor, engullendo también la erección de Yoochun, sintiendo su calor y textura, su salado sabor…

Y continúan entregándose placer mutuamente, notándose la experiencia del mayor de los dos porque alarga el momento en que su amigo se corra disfrutando al máximo y haciéndole disfrutar sobre todo a él… y no le importó demasiado que un tanto más ansioso y desesperado, el menor de los dos lo llevara al límite demasiado rápido, tragándose su semilla entre gemidos que siguen escapando de su garganta por ese delicioso placer que Yoochun le sigue proporcionando… y que se extiende todavía un par de minutos más hasta que es su propia esencia la que se pierde en la garganta de éste…

Yoochun entonces sale de debajo de Junsu, pero no le permite levantarse, se coloca a sus espaldas y le toma el trasero, eso es suficiente para entender lo que sigue… y el menor de los dos se asusta un tanto, porque a pesar de todo, es virgen… y sabe que en verdad es doloroso… pero se limita a dejarse llevar, si ha comenzado ya a pecar, que el pecado sea completo y la lujuria inunde el lugar… Yoochun lleva sus dedos a su propia boca humedeciendo tres de ellos, dirigiéndoles luego a la entrada de Junsu, quien gime con dolor cuando el primero le invade… y sus incómodos gemidos es lo único que se escucha en los minutos que tarda su amigo en dilatar su pasaje… y un grito sale de sus labios cuando Park comienza a penetrarle, porque a pesar de que lo hace lento y con cuidado, es su primera vez…

Pero entonces Yoochun se apresura en buscar distraerlo, y desciende sobre su espalda alcanzando su nuca para besarle y susurrar en su oído palabras de confort, mientras a la vez lleva una de sus manos a la entrepierna de Junsu para estimularlo…

Y minutos después, Junsu se ha acostumbrado a su intromisión y a sus estocadas lentas, perdiéndose en el placer de su profundidad, gimiendo ronco y pidiendo un poco más de ese delirante gozo que lo lleva a la luna y le trae de regreso cada que entra y sale de su intimidad… y se sincronizan en ese vaivén de caderas que los arrastra al orgasmo y hace que sus cuerpos se sacudan por los espasmos…

Más cuando Yoochun sale de su interior, y Junsu ve rastros de su semen regados en el piso, es que la razón golpea contra su cerebro y le reprocha la estupidez que acaba de cometer… no solo, pero sin duda el único que podría haber parado y evitado este engaño, era él…

- vete… - murmura sintiéndose sucio y miserable, porque cegado por un sentimiento que sabe no es correspondido, se dejó envolver por ese excitante momento de pertenencia al hombre que ama…

Pero que debió conservar solo como mejor amigo…

- Junsu… - susurra su nombre y siente como quema su interior solo nombrarlo, y ve el desnudo cuerpo de su amigo cubierto de sudor y su semilla, buscando sus ropas desperdigadas en el suelo; y es solo cuando éste le avienta su camisa que reacciona y comienza a vestirse… - Junsu, yo…

- no me digas nada, tuvimos sexo y eso no se puede cambiar, ahora solo quiero que te vayas, Yoochun… - como dolía que ahora le hablara por su nombre con aquel tono cargado de resentimiento y decepción…

E incapaz de decir nada, Park se cambia rápidamente y sale del departamento…

De quien siendo su mejor amigo, había sido mancillado por su propia estupidez…

*****

Un hotel nuevo, otra vez buscando esos encuentros clandestinos que los llenan de un placer que va acabando lentamente con lo que se supone es firme para ambos, porque siendo que tienen un novio que les da lo mejor de sí… terminan encamados en una habitación diferente que alberga una más de sus mentiras…

Y es como una droga, a la que habiéndose vuelto adictos son incapaces de renunciar… porque basta con que la puerta se cierre para que sus labios se unan en desesperados besos matizados de pasión y caricias abnegadas de un deseo que quema como la llama de la lujuria que no puede ser contenida…

Dejando que sus manos se pierdan por el cuerpo del otro deshaciéndose ansiosamente de las prendas que les separan de esa caliente piel que cubren con su tacto y conocen de memoria, repartiendo besos húmedos y candentes caricias, cayendo sobre el colchón desordenando las impecables cobijas de la suite, uniendo sus cuerpos en una danza que cada vez es más arrebatada consumida por el deseo, dejando de lado los besos tiernos o las palabras cariñosas que al principio de todo esto se entregaban…

Porque ahora podía más el simple deseo de ser uno en cuerpo, porque no había nadie que los hiciera gemir con tal fuerza o conociera esos puntos exactos que los hace temblar de placer y sonreír como poseídos disfrutando al máximo cada roce y gemido…

Y Yunho lame sinuosamente cada palmo de su piel, quedándose con ese sabor mezcla de su crema favorito, colonia y sudor… y se pierde en el fresa de sus labios rojos tan dulces y suaves, como expertos y sensuales, los que curvados en una sonrisa no paran de gemir su nombre y besarle con fuego, enredando sus lenguas en un baile infernal de pasión…

Y son las manos de Jaejoong las que toman el erecto miembro de Yunho dirigiéndolo a su propia intimidad, abriendo totalmente las piernas sin esperar a que lo prepare, porque lo necesita y siente como su entrada palpita deseosa de sentirse profanada por su virilidad… el moreno sigue el movimiento de su amante sintiendo cómo su punta comienza a entrar en ese pasaje estrecho que lentamente se va dilatando comprimiendo de esa deliciosa manera su miembro…

Gimiendo ambos por ese placer que los envuelve demasiado rápido y llena la habitación de calor, de ese que sofoca sus sentidos y los turbia de modo tal que se olvidan de todo a su alrededor, dejando solo espacio para ese estar juntos que ni siquiera debiera existir…

No así… no en esas nefastas condiciones…

No como una mentira barata que tan bien han comprado desde hace años…

No.

Cuando alguien les espera en casa con una sonrisa amable y muchos besos y caricias por entregar desde el alma…

Pero es la necesidad de sentirse envueltos por ese cadencioso ritmo de caderas que los enloquece arrancándoles los más roncos gemidos más fuerte que toda razón y lógica… que el amor mismo…

Porque Jaejoong ama esas profundas estocadas que son dejadas con fuerza contra su intimidad… ama esas manos que expertas recorren su cuerpo cubierto de sudor dejándole un poco más de placer, el que se une a ese gozo infinito que solo él le proporciona… ama esa boca que ataca la suya en los besos más profundos que le roban el ya errático aliento… ama esos ojos que atraviesan los suyos desnudándole el alma…

Ama sin amarlo…

Porque es solo su amante…

El hombre de los fines de semana en un distinto Hotel…

Yunho.

Aquél que conociera en una aburrida reunión de trabajo en la empresa de su padre, ahí donde el moreno comenzara desde cero entregando la paquetería…

Al que sedujera como un simple juego para satisfacer una calentura de una tarde… la que se ha alargado ya cuatro años…

Sin poder renunciar a él…

A pesar de lo mucho que ha intentado…

Y con sus piernas enroscadas en las caderas del moreno, Jaejoong alcanzó un orgasmo más gritando de placer cuando la semilla de Yunho se derrama en su interior, sacudiéndose por los espasmos que corren su cuerpo, dejando caer su cabeza sobre la almohada jadeando con la respiración alterada pero una radiante sonrisa adornando sus labios…

Y Yunho se deja caer sobre su pecho sin importar que su peso lo pueda llegar a aplastar, sonriendo por instantes como si en verdad hubiera hecho el amor con el hombre de su vida, gruñendo cansado pero cariñoso cuando las manos de su amante desordenan sus cabellos con caricias que se quedan con el sudor de su rostro…

Pero apenas un minuto después siente que Jaejoong se mueve indicándole que se separe, sale de su interior y se deja caer a lado en el colchón, viendo a su amante levantarse y meterse al baño desde donde la regadera se deja escuchar por varios minutos más… y mientras le espera, Yunho se maldice una vez más por ser tan débil y amarle tanto como para seguir en este juego…

Y lo recuerda a él…

ChangMin.

Porque le ha engañado una vez más revolcándose con otro hombre… que aunque el dueño de su corazón, solo su amante…

Bufa golpeando con fuerza el colchón de la cama con sus dos manos empuñadas, entierra su rostro contra la almohada y grita frustrado consigo mismo… todavía se encuentra desnudo y el semen de Jaejoong sigue en su torso… la habitación aún huele a ellos dos…

Guarda entre sus cuatro paredes la infidelidad cometida…

La cruel realidad…

La que solo lastima…

- puedes ducharte ahora… - la voz de Jae lo hace voltear hacia él, las gotas de agua aun resbalan por su cuerpo, lleva una toalla enredada en la cintura y con otra seca sus lacios cabellos…

- porqué no terminas con Yoochun… - intenta fuerte de no perderse en la imagen erótica que el otro despide en ese momento, controlando ese deseo por él que parece no tener límite ni saciarse nunca…

- ya lo hemos hablado, Yunho… - resopla cansinamente, comenzando a vestirse sin volver a mirarlo… - lo amo…

- ¿lo amas?... – sonrisa mordaz y tono sarcástico… sus ojos cargados de dolor… - se nota, Jae, por eso nos hemos estado acostando cada semana desde hace cuatro meses, menuda forma la tuya de amar a tu novio… - molesto se puso de pie comenzando a vestirse sin reparar en el hecho de que partiendo así, SU novio podría darse cuenta de que huele a sexo…

- no necesito que entiendas mi forma de amar a Yoochun, pero si vernos es ahora un problema para ti, no nos veamos más y asunto arreglado… - era en serio que Jaejoong podía ser tan frío y calculador, tan maldito como para tratarle como a un simple objeto?…

- ¡no vernos más! ¿Ya habíamos dejado de vernos hace unos años, lo recuerdas? ¡Y fuiste tú quien me buscó!... – bramó iracundo… era tal vez la culpa de su propia idiotez…

- no recuerdo yo que te hayas hecho del rogar… - soltó con absoluta seriedad, peinando sus húmedos cabellos con suma tranquilidad…

- tienes razón… - porque solo escuchar su voz parecía hipnotizarlo para que él estuviera dispuesto a correr hasta donde se lo pidiera… - pero ya no más, Jae… ya no más… - terminó de abotonar su camisa…

- estás despidiéndote, Yunho… - odiaba que le hablara con ese tono superior, sonriéndole sensualmente acercándose a él y llevando sus manos a su cuello… - ¿seguro que no vendrás corriendo si te llamo?... – que acercara sus labios a los suyos rozándolos apenas en ese toque que era suficiente para nublar sus sentidos nuevamente…

- solo déjame en paz… - tomó las manos del otro alejándolas de su cuerpo, luchando contra su propio corazón destrozado, tratando de sacar un poco de orgullo…

Buscando una pizca de dignidad…

- no lo haré… - y esa determinación que a ambos les asustaba…

Porque había en las pupilas de los dos un sentimiento profundo que no podía contra todas las barreras y temores de sus dueños…

Que rompía lentamente cada ilusión, cada sueño…

Y dejaba de sus corazones un simple rompecabezas que tal vez no se pueda volver a formar…

*****

Cuando Jaejoong volvió a su departamento, Yoochun estaba sentado en la estancia viendo la televisión… o al menos eso parecía, porque en realidad se drenaba el cerebro tratando de entender porqué carajo había terminado por acostarse con Junsu…

Cómo había tenido el valor de volver a casa y darse una ducha pensando simplemente en hacerle el amor a su novio y sacar de su cuerpo la sensación cálida de la piel de su mejor amigo…

Sintiendo un vacío en el estómago cuando vio a Jae con el cabello oliendo a shampoo, como si acabara también de ducharse…

- ¿estás cansado?... – pero pasa de largo, ignorar la desazón de su corazón al pensar una vez más que tal vez su novio le es infiel… y prefiere ponerse de pie y alcanzarlo en la alcoba para abrazarlo por la espalda comenzando a besar su blanca piel de la nuca…

- un poco, Yoochun… - y alejándose del abrazo de su novio, Jae espera poder conservar tan solo un poco más el sabor de los labios del moreno, la sensación de sus caricias o el calor de sus cuerpos siendo uno…

Y una vez más ambos prefieren callar las inquietudes y aferrarse a las mentiras, con tal de conservar… lo que hace tiempo se fracturó…

El amor de los dos…

*****

ChangMin caminaba por los pasillos del supermercado, eligiendo los ingredientes que necesitaba para preparar la cena, comprando el mejor vino con el que festejar con Yunho ese nuevo puesto al que lo habían ascendido esa misma tarde… quería animarlo un poco siendo que desde ese fin de semana lo notara más tenso e iracundo…

- seguro que está emocionado con la nueva noticia… - habló en voz alta… a pesar de que iba solo…

- ¿quién?... – le preguntó una segunda voz a su lado…

- ¡Wook!... – el menor sonrió ampliamente al ver a su amigo… el mejor de los pocos que tiene…

Porque Lee Dong Wook era el único que ha estado en su vida desde la adolescencia, el que no se ha mofado nunca de su inteligencia, el que siempre le ha animado a seguir adelante… el confidente que sabe todos sus secretos, el que con solo verle a los ojos puede adivinar lo que está pensando… el que le extiende la mano sin importar qué…

- hola, Min, ya sueles hablar solo… - le miró divertido, viendo el carrito de compras de su amigo… - ¿festejarás algo?

- a Yunho le han ascendido… - respondió contento…

- mh, y veo que quieres consentirlo… - tono pícaro… un ligero sonrojo en las mejillas del menor… - van bien las cosas entre ustedes, entonces…

- sí… - porque Wook sabe bien todo en torno a su relación con Yunho, lo difícil que ha sido en momentos su noviazgo, los altibajos, las casi rupturas que por poco ha evitado…

- me alegro… - le palmeó el hombro sonriéndole radiante… - no lo dejes muy cansado, eh, ya sabes que su trabajo requiere que esté concentrado y no perdido en el recuerdo de una noche de pasión…

- no tienes porqué ser tan explícito, sabes… - avergonzado, el menor siguió caminando en busca de lo último que necesita para su cena…

- lo sé… pero a ti siempre te han gustado las explicaciones… - sonrisa pícara…

- ¡pero de cosas científicas y eso!... – entre su novio y su mejor amigo, siempre consiguen sacar su lado tímido…

- ya, ya… - le pasó el brazo por el hombro caminando a su lado… - sabes que solo bromeo, salúdame a Yunho y dale mis felicitaciones… - se apartó para ir por otro lado, a unos metros le esperaba su hermana… - ¡hasta luego, Min!... – y sonriendo se alejó unos pasos por la derecha…

- ¡hasta luego!... – y con muchas ganas de darle una agradable sorpresa a su novio, el menor terminó sus compras volviendo al departamento que ahora comparte con el moreno…

………………………

Dejó la estancia a media luz, música suave y una vela aromática que dejaba un agradable ambiente romántico. Preparó la mesa con velas y el vino en una charola con hielo, dos copas de cristal y su mejor vajilla…

- que cursi me siento… - murmuró sonriendo como lo que es, un chico profundamente enamorado… miró la hora en su reloj de muñeca, su novio no debía tardar en llegar… y así fue, porque un minuto después escuchó la puerta del departamento abrirse y cerrarse…

- Minnie… - y la voz del moreno saludándolo sonriendo ampliamente al encontrarse con ese recibimiento casi sacado de una película romántica…

- ¡Felicidades!... – y un abrazo que ambos necesitaban, olvidando por lo menos esa noche todo lo demás que ha venido rodeando su relación sobre todo en los últimos días…

- Gracias… - un corto beso… de esos que le recuerdan el amor que su novio le profesa… que no necesita más nada ni a nadie excepto a su novio… que lo incentivan a seguir adelante luchando fuerte por no pensar en Jaejoong ni un segundo cada día… - has preparado la cena?...

- de hecho… - volvió al comedor tomando las dos copas en una mano y la botella de vino en la otra… - la cena soy yo… - y es la primera vez que es él quien intenta ser seductor, mirándole con lascivia y sonriendo pícaramente…

- ¿y entonces para qué la vajilla?... – se acerca al menor abrazándolo por la cintura, sorprendido pero complacido por la actitud de su novio…

- porque era necesario para el toque romántico, ¿no te parece?... – caminando de espaldas, dejándose guiar por el moreno rumbo a la alcoba…

- me parece que tengo mucha hambre… - y esos labios ansiosos buscando saciar su deseo en la boca del menor… recorriendo con su lengua su cavidad bucal, buscando impregnarse de su sabor…

Y marcarle cada centímetro de piel al tiempo que trata de sacar de la suya toda caricia, beso y calor de aquél que todavía sigue clavado en su corazón…

Ese que habiendo dejado una grieta más en su corazón, quebranta su voluntad con total facilidad…

Y mientras sirven dos copas de vino que sorben poco a poco entre besos, al tiempo que se van desnudando en la habitación que guarda todas sus ilusiones, el móvil que Yunho dejó sobre la mesa vibra y un número parpadea en la pantalla…

Un número…

Que pertenece a Jaejoong…


Continuará……


ADVERTENCIA: Lemon

CAPÍTULO II. ENTRETEJIENDO ERRORES


*****
Departamento HoMin…

Sabía bien que esa piel bronceada casi de su mismo tono no tenía la suavidad de aquélla blancura que sus dedos tantas y tantas veces recorrieron por años, que no era su erizar tan excitante como aquel otro tacto, que no eran sus suspiros tan sugerentes como aquéllos soltados con sensualidad natural por quien pretende olvidar…

Pero que insistentemente vuelve una y otra vez a sus pensamientos dejándole una huella imposible de borrar…

Ya ambos se encontraban desnudos sobre la cama, compartiendo esas caricias casi prohibidas en búsqueda de encender al otro y conseguir que todo lo demás desaparezca de sus pensamientos y quede entonces solo espacio para ellos dos… y ChangMin no podía, a pesar de los años de noviazgo, evitar pensar si alguna de las tantas entregas que han tenido le ha significado a Yunho hacerle el amor… se pregunta si después de las muchas veces desnudos no han tenido solo sexo…

Casi como un cariño devoto que solo quiere expresar agradecimiento…

Pero que no ha conseguido hacerles sentir plenos más allá del placer carnal… ese éxtasis que al final puede incluso transformarse en una burda necesidad que en nada satisface el verdadero deseo instalado en lo más profundo del corazón…

El que con un desliz abrigado en las mentiras puede herir de muerte el alma misma…

Las manos del moreno se filtraron finalmente hasta la entrepierna de su novio, sintiendo cómo ya se encontraba hinchado y duro… comenzó a masajear con un ritmo regular, escuchando esos primeros gemidos excitados que resonaban contra sus oídos con un tono de voz que incluso le parecía ajeno…

- mmhhh, ahh, Yunho, más… fuerte, ahh, mhh, por favor… - y esas súplicas cargadas de un amor incomprendido que se clavaban como dagas en su corazón… aún cuando sus pensamientos tratan con vehemencia el poder amarle como merece…

Si tan solo por una vez su cerebro y su corazón se pusieran de acuerdo, tal vez su vida misma no estaría tan desquebrajada…

Pero cada día era más profundo el pozo de soledad con muros sustentados en ilusiones, mentiras y engaños fraguados inconscientemente por un corazón traicionero que lo único que quiere es tener aquellos instantes de felicidad con el dueño de cada uno de sus agonizantes latidos…

Y se sumía lentamente en una oscuridad en la que su amor propio iba muriendo… llevándose tal vez sin querer, el sentimiento incondicional de su novio…

Porque ChangMin le besaba con una apasionada ternura que casi conseguía aturdir sus sentidos, enredaba su lengua con la suya en movimientos tímidos pero seguros, caricias húmedas que le robaban el aliento y dejaban una sensación de sinsabor que contrastaba con la dulzura impregnada de aquellos labios fresa…

Y las caricias del menor encendían su piel pero no alcanzaban con su calidez el frío instalado en su roto corazón… porque sabía que aunque su cuerpo respondía favorablemente a su tacto, sus noches de pasión no pasaban de sexo…

Porque para desgracia suya, para hacer el amor se necesitaban dos enamorados…

Y entre ellos dos, solo ChangMin lo demuestra… justo como él hace con Jaejoong… y el dolor crece… por su propia incapacidad de renunciar al chico de cabellos oscuros… y sabe que de no tener cuidado le hará daño a ese chico que ahora le tiene bajo su cuerpo, repartiéndole caricias y besos que le hacen gemir bajo, no con aquella desenfrenada pasión con que siente gime para su amante…

Y el menor masajea su miembro mandándole esas corrientes eléctricas que viajan por su columna vertebral otorgándole un placer que se queda solo en su cuerpo, pero que no le enamora como sucede cuando se entrega con Jaejoong… y se muerde el labio al presentir que podría pronunciar su nombre de tanto pensarlo… y cierra con fuerza los ojos maldiciéndose mentalmente por no parar de compararle con ChangMin… su novio, él, quien sigue cubriendo su cuerpo de sinceras caricias que seguramente le nacen desde el alma haciéndole el amor… sin hacerlo realmente…

- Yunho… - el menor sube por su torso dejando cortos besos por toda su piel, besando suavemente sus labios para luego hablarle al oído… - tócame, por favor…

Y solo entonces el moreno es consciente de que hace minutos que sus manos descansan inertes sobre el colchón a sus costados… y ve en la mirada chocolate de su novio el brillo del deseo, pero en el fondo de sus pupilas… el temor… la incertidumbre de imaginar que tal vez siguen en el mismo punto que al inicio de su noviazgo…

Solo intentando…

………………………

Pero que su corazón sigue ocupado por alguien más… ése a quien no conoce salvo por lo poco que Yunho llegó a platicarle cuando eran solo amigos… ése que tanto le había lastimado, por quien tal vez sigue palpitando su fracturado corazón…

No podrá negar que incluso duele estar ahora así, con una desazón clavada en su mente que lejos de hacerle disfrutar de la intimidad con su novio, solo carcome paulatinamente lo que queda de su propio amor herido…

Pero ChangMin no quiere rendirse, porque le ama demasiado y cada día trata fuerte de convencerse de que ha obtenido un poco más del cariño de Yunho, que en algo puede sanar sus heridas y unir nuevamente las piezas en que sigue partido su corazón…

- mmhhh… - gime con un dejo de incomodidad cuando el moreno le penetra despacio, habiendo olvidado por completo el prepararlo…

Y una lágrima rueda involuntariamente por su mejilla cuando se da cuenta de que los movimientos de su novio contra su intimidad no son los mismos de siempre, que no le mira como solía hacerlo, que mantiene los ojos cerrados con fuerza gimiendo ronco mientras le embiste con rapidez lastimándole un poco…

Pero lo soporta, buscando sincronizarse con el vaivén de Yunho y disfrutar del momento… lleva sus manos al rostro del moreno obligándole en el acto a mirarle, y cuando sus ojos café se encuentran con su chocolateada mirada, algo en las pupilas de su novio cambia…

- ¿por qué paras?... – pregunta el menor con la voz agitada, su rostro y cuerpo cubiertos de sudor…

- por nada… - se acerca para besarlo suavemente, como su recién hubiera recordado que estaba con él, reiniciando un vaivén más pausado y profundo…

Y solo entonces su unión es placentera para ambos, mirándose a los ojos, fundiéndose en besos que les dejan un agradable sabor en los labios, gimiendo con voz ronca el nombre del otro, abrazándose como quien busca apoyo imperioso en medio del mar, luchando contra la impetuosa fuerza de sus olas en una tarde de tormenta…

Y las estocadas del moreno se vuelven entonces más rápidas y certeras… pero justo con aquél ritmo que el menor conoce, albergándole de placer, sintiendo las manos de su novio tomándole la cintura para impulsarse dentro de su cuerpo, disfrutando de su caliente erección deslizándose en su estrecho pasaje, sintiendo la humedad que se forma en su extensión, gimiendo más fuerte cuando su entrepierna es atendida por una de aquellas sudorosas manos, masajeando al ritmo de sus estocadas. Y por esos instantes en el que los dos solo pueden saborear el placer físico de ser uno, todo a su alrededor desaparece, alcanzan el éxtasis y explotan derramando su semilla con un último gemido ronco que les da conciencia suficiente para sentir los espasmos que recorren sus cuerpos. Ambos respiran agitadamente, Yunho descansa con su frente apoyada en la de su novio, sosteniendo su peso sobre sus temblorosas manos, mezclando sus alientos de la forma en que ellos no han podido a pesar de estar juntos… formando uno en plenitud…

- ¿te gustó la cena?... – bromeó de pronto el menor…

- mucho, Minnie… - sonriendo gentilmente, el moreno salió de su interior, escuchando un gemido incómodo de parte de su novio… - ¿estás bien?...- preocupándole, porque no es algo que hubiese ocurrido antes…

- hoy estuviste más apasionado, pero estoy bien… - le besó lentamente, sonriendo luego para tratar de confortarlo y que borre esa expresión de su cara…

- debiste decirme… - Yunho se recostó a un lado, instándole a apoyarse en su pecho, su voz sonando culpable…

- estaba demasiado excitado, y no dolió tanto… - ChangMin le besó el pecho, mirando la botella de vino sobre la mesita de noche, aún casi llena, apenas si habían tomado una copa cada uno, pero de repente le habían entrado unas ganas irresistibles de beber hasta embriagarse y olvidar esa incertidumbre que ahora venía a rondar nuevamente sus pensamientos… - Te Amo, Yunho… - dejando escapar esas palabras que nacían desde lo más profundo de sus sentimientos…

Enterrando una daga más en el corazón de su novio, porque el moreno quería poder corresponder genuinamente tan puro sentimiento, pero que solo conseguía hacerle sentir todavía más culpable, maldito y miserable…

- y yo a ti, ChangMin… - y que solo pudiera pronunciar su nombre con cariño, sintiendo un terrible vacío en el estómago cuando su novio le sonrió con un dejo de tristeza al incorporarse y perderse en la ducha, escuchando e grifo llenar la tina de baño…

Tan acusadoramente similar a la última vez que estuvo con Jaejoong…

- ven, vamos a bañarnos juntos… - dejándole un poco de alivio cuando su novio vuele a él sonriéndole pícaro invitándolo a su lado…

- seguro que solo vamos a bañarnos… - haciendo un esfuerzo más por relegar todo lo que tenga que ver con su amante a lo más recóndito de su cerebro y corazón… consiguiendo apenas un poco de éxito al sentir ese beso hambriento que por vez primera parece nublar sus sentidos…

- te aseguro que no… - advierte el menor, sonriéndole juguetón, entrando ambos en la tina, continuando con esos besos que apenas comienzan a parecer sinceros por ambos actores…

Pero que todavía tendrían que luchar contra lo que representa aquél que insistió en llamar al móvil que vibró una y otra vez en la mesa del comedor, el que por suerte (o maldición) estaba en modo silencio… pero que todavía sería visto por su dueño… o tal vez por el propio menor…

*****
Departamento de Kim Junsu…

Había perdido ya la cuenta de la cantidad de veces que se ha girado sobre la cama cubriéndose con las sábanas y enredándose en ellas, abrazando la almohada, cerrando los ojos contando ovejas para conciliar el sueño… y tratar de no pensar en lo que ocurrió esa tarde con Yoochun… recordando con increíble nitidez cada roce, cada beso, cada gemido, el rico sabor de sus labios… sintiendo ese dolor en su espalda baja que también le recordaba el hecho…

- ¡mierda!... – bufó molesto, lanzando en su arrebato las cobijas al suelo, quedando tendido boca arriba sobre el colchón, una mano en su frente… - porqué…

E ignoraba si su inquietud radicaba en no haber evitado el tener sexo con quien era su mejor amigo… o si se trataba de la molestia consigo mismo por haber disfrutado tanto ese momento, a pesar de las circunstancias… y de desear volver a sentir todo ese placer… porque sería tonto e hipócrita decir que no había sido la mejor experiencia que ha vivido, lo que en cierto sentido deseó desde que aceptó amarle…

- si tan solo Jaejoong no estuviera en el medio… - suspiró… - si te hubieras enamorado de mí, Chunnie… - y una lágrima silenciosa que hizo eco en las líneas de su corazón agrietado por el engaño del que fue parte rodó por su mejilla…

Deseando fuerte que por una vez las reglas de la vida pudieran romperse y los “hubiera” existieran… que en algo cambiara su realidad y la suerte de su destino… casi deseaba estar en un mal sueño, despertar y tener nuevamente 20 años, que Yoochun llegara no para hablarle con aquella emoción del enamoramiento… no escuchar el nombre de Jae salir de los labios de su amigo al mencionar al dueño de su corazón… y no haber tenido que soportar su dolor interno, tragándose para mostrar una amplia sonrisa que lo hizo merecedor de un cálido abrazo que solo consiguió derrumbar sus ilusiones y obligarle a olvidarse de su propia intención de confesarse…

Porque ya Yoochun le hablaba de su propia idea para declararse… y él no sería el destinatario de tal proposición…

- ¿ya te había perdido desde entonces, Chunnie?... – y más lágrimas corrieron por sus mejillas bañando su rostro y perdiéndose en su cuello, sollozos ahogados que en vano intentó amortiguar contra la almohada, porque resonaban en el silencio de la madrugada y la oscuridad de su habitación…

*****
Departamento JaeChun

Ni Jaejoong ni Yoochun podían dormir, pero fingían hacerlo para no llamar la atención del otro, descansando entonces acostados en la cama que han compartido cada noche desde hace años, pero que ahora, a diferencia de la emoción de aquellos primeros días haciendo el amor, se sentía fría y muy reducida, porque podían sentir el calor del cuerpo del otro cuando más deseaban no sentirle…

Porque la culpa los estaba matando y solo podían pensar en sus actos infieles, en la cantidad de mentiras dichas sin palabras, pero sí con las simples acciones que ponen de manifiesto día a día; cuando evitan el contacto o rehúyen sus miradas cuando rompen con un beso que otrora solo buscaran profundizar, cuando es preferible salir por separado que escaparse a una noche de antro o quedarse en el departamento para hacer el amor hasta el cansancio…

¿Cuánto había cambiado su relación desde los últimos meses? Más de lo que pueden manejar, tanto… que es más fácil y menos doloroso simplemente pasar de largo ante la realidad…

¿Dónde había quedado el amor que se decían tener?

Tal vez en una de esas clandestinas noches en que Jaejoong se sintió pleno estando con Yunho…

Quizá el día aquél en que Yoochun ignoró la primera vez que su novio negó su contacto habiendo llegado con el cabello húmedo y una absurda explicación que en nada calmó su inquietud…

Posiblemente, en cada beso y caricia que compartió esa tarde con Junsu…

Saberlo? Con el tiempo probablemente…

Mientras más sangran las heridas generadas por el silencio y el temor…

En tanto más se rompen sus ya frágiles corazones…

Y el dolor crece hasta desbordarse cual río crecido en temporal de lluvia, arrasando con todo a su paso, dejando al descubierto lo oculto en el fondo de las cosas…

*****
Departamento HoMin

El menor fue el primero en despertar, era temprano pero más tarde que de costumbre… lo bueno es que era domingo, día libre de responsabilidades liberales…

- “no te distraerás por nuestra noche de pasión”… - pensó al tiempo en que apartaba las sábanas y se levantaba de la cama, recordando el pícaro comentario que hiciera su amigo Wook la tarde-noche anterior…

Al final habían terminado intimando hasta entradas las tres de la madrugada… y aunque la primera entrega había estado llena de inquietudes, lo demás fue solo placer y calor…

Buscó ropa interior, una playera y unos pants que colocarse, luego salió a la estancia, dejando a su novio profundamente dormido (y cansado) en la cama. Fue hasta el comedor para recoger la vajilla y las velas que esa noche usara para ambientar su recibimiento… y vio el móvil de su novio. Nunca ha sido curioso para ver en las cosas del moreno, pero alcanzó a ver de reojo el número de la cantidad de llamadas perdidas y eso picó en su curiosidad…

- el mismo número… - murmuró, viendo que la última llamada había sido cerca de medianoche… pero desconocía el número y no estaba en los contactos del moreno… un solo mensaje de texto…

…- aún debemos hablar…

Sencillas palabras que hicieron que algo se inquietara de sobremanera en el interior del menor… tres sencillas palabras que nada parecían decir… pero que por la insistencia con que el dueño de ese número buscara a su novio, calaron hondo en su inquietud…

- buenos días… - saludó el moreno, tallándose los ojos espabilando el sueño…

- buenos días, Yunho… - correspondió el menor, sonrojándose al ver que su novio todavía iba desnudo… era imposible no enamorarse de un hombre tan atractivo… - eh, no llevas ropa… - y es que aunque la vista era perfecta, no quería distraerse tan temprano en actividades placenteras…

- lo siento… - el moreno sonrió tontamente para luego volver a la habitación para vestirse…

Realmente no había reparado en su desnudez, eso nunca le había pasado, pero al despertar y no haber visto a su novio a su lado había hecho que se sintiera necesitado de verle… de corroborar egoístamente que seguía a su lado, que no se había ido, que no le dejaba después de estar en la intimidad… que él no le trataba nunca como un objeto de deseo…

- alguien parecía necesitarte urgentemente anoche… - el menor le había seguido a la alcoba… - no fue mi intención ver… - le extendió su móvil, sintiéndose avergonzado por haber mirado… - pero eran demasiadas llamadas perdidas y pensé que tal vez era de alguien que conociera, pero… creo que no… - el moreno palideció a reconocer el número, podrá haberlo borrado de sus contactos, pero se lo sabe de memoria…

- debe ser número equivocado, no me es familiar… - mintió… como al parecer le resulta ya tan fácil… solo que esta vez, creía que era lo mejor para todos… para ellos dos en especial… porque Min se merecía un esfuerzo más decidido…

- bueno… - el menor no quiso indagar… no tenía motivo, así que simplemente se puso a ordenar su cama… aunque no le hubiese gustado notar el semblante pálido de su novio… aunque presintiera que algo se le estaba ocultando…

Aunque su propio corazón le gritara desesperado que no debía callar y cuestionar antes de que saber la verdad sea una cruel realidad…

*****

Día domingo y salir juntos a dar un paseo era casi una tortura para los dos… pero preferible estar entre un montón de personas que a solas en su departamento, mejor ver a los niños corriendo por el parque, padres de familia siguiéndoles con la mirada asegurándose de su bienestar, a adolescentes practicando algún deporte o bailando al ritmo de una canción pegajosa, tal vez soñando con grandezas… parejas tomadas de la mano regalándose cariñosas sonrisas y cortos besos quizá llenos de amor…

Y aquello dolía…

Dolía darse cuenta de que era algo que hace tiempo no se entregaban…

Dolía ver que el amor que se tenían se encontraba casi extinto y que nada hacían por tratar de salvarlo…

Y ahí estaban, tomando una tasa de café hablando de cosas triviales, evitando al máximo hablar de ellos dos… alcanzando los silencios ocasionales en los que terminaban por perderse en sus pensamientos…

Y Jaejoong lo recordó… la tarde aquélla en que mantuviera relaciones sexuales por vez primera con Yunho… un supuesto día de aburrimiento en la oficina… el mismo día en que discutiera con Yoochun por primera ocasión, reclamándole que pasaba demasiado tiempo con Junsu, ése amigo que conseguía ponerle los nervios de punta, que hacía que sus celos afloraran, porque podía ver en aquellas castañas pupilas un amor que su novio negaba y nombraba solo como una gran amistad…

……flashback……

Jung Yunho era el nuevo, el típico chico de familia de clase media que empezando desde cero quería demostrarle a todos que podía superarse poco a poco… ése era el concepto que Kim Jaejoong se había formado cuando fue contratado, y llevaba días observándolo desde su oficina a través de los gruesos ventanales; al principio solo por curiosidad, después comenzó a notar lo atractivo que lucía en aquél uniforme azul pálido del mensajero de la empresa… hasta que se dio cuenta de que cuando menos lo esperaba se encontraba ansioso por verlo pasar por los pasillos fuera de su oficina…

Pero ése día, tarde supo que había cometido el peor error de su vida, el que seguro pagaría con creces el resto de sus días; no solo por el hecho de haber engañado a Yoochun y haberse dejado llevar por el más trillado de los pretextos, los celos… sino por haberse descubierto inmensamente pleno al haber tenido sexo con el chico de tez morena…

Yunho lo había visto desde su entrevista para el puesto en la empresa, y desde ese momento se había sentido atraído por el chico de entonces cabellos rubios… se había enamorado de su sensual porte, de sus deseables labios, de su mirada casi fría pero pícara sonrisa…

Pero también había sabido que el hijo del dueño de la compañía jamás le miraría siquiera… así que aquél día en que les sonrió con coquetería natural que parece caracterizarle, se sintió desfallecer de emoción, tenía 21 años pero había sonreído como estúpido adolescente enamorado… y qué decir de la ocasión aquélla en que el rubio aprovechó lo atiborrado del ascensor para pegarse tanto a él que la temperatura le subió estrepitosamente…

Y definitivamente, fue la gloria saberse “objeto del deseo” de Jaejoong, y cayó fácilmente en su red de seducción no oponiéndose en absoluto a ese primer beso que se entregaran encerrados en la bodega de mantenimiento por donde casi nadie se paraba y se encontraba desolado la mayor parte del tiempo…

- tómame, Yunho… - y su petición fue concedida al instante, el rubio sonrió satisfecho al sentir las manos del moreno tomándole el saco pulcro de su traje, dejándolo caer al suelo mientras se devoraban en un beso más…

Y en el suelo terminaron también el resto de las prendas de los dos, con la temperatura muy alta al interior de ese cuarto que olía cachivaches, cloro y detergente… a deseo…

Jaejoong sentía chispazos eléctricos conforme los labios de Yunho descendían por su cuello haciéndole suspirar, jadeando luego por esas manos que se deslizaban provocadoras por su espalda hasta llegar a su trasero y apretarle los glúteos al tiempo que lo levantaba en vilo y lo sentaba sobre un viejo escritorio que se movió de lado a lado por su peso, pero que en nada les importó cuando un beso más fogoso los mantenía unidos dentro de esa burbuja de pasión…

Las manos del rubio acariciaron el pecho y torso del moreno, memorizando inconscientemente cada línea, cada músculo, su suave textura y su calor, quedándose en el camino con la humedad de su sudor, perdido en los ojos café oscuro que deslumbraban deseo y algo más que no alcanzó a dilucidar; sonriéndose insinuantes con la calentura de las hormonas a flor de piel…

Y fueron entonces las manos del moreno las que se deslizaron por todo su cuerpo, sacándole más jadeos, gemidos roncos que nublaban sus sentidos, porque ya antes ha estado con algunos chicos, pero ninguno le excitaba tanto como Jae, porque desborda sensualidad por cada poro de su piel, porque le provoca algo más que solo deseo, porque sus ojos hacen que su corazón lata apresurado, porque sus sonrisas hacen que se sacuda el piso bajo sus pies, porque su voz le llena el estómago de cosquillas… porque le había enamorado casi sin conocerle, y presentía que para amarlo, bastaría con una charla informal y una cena romántica a la luz de las estrellas en la orilla del mar… como fuera, ahora solo podía dejarse llevar por el momento y esperar porque sea más que un encuentro casual…

Jaejoong tomó una mano del moreno, tomando entre sus labios tres de sus dedos humedeciéndolos con su saliva, mientras una de sus manos masajeaba el ya erecto miembro de Yunho; de pie en medio de sus piernas, gimiendo bajo por esa traviesa lengua que jugaba con sus dedos. Después de unos instantes de sensuales miradas, la mano del moreno viajó a la entrada del rubio, que ya se había recostado sobre el escritorio y dejarle así mejor acceso a su intimidad…

Aguantando un grito incómodo que se transformó en un gemido bajo cuando el primer dedo entró en su pasaje, pensando que el moreno es muy tierno al apresurarse en besarle despacio y dejar ese dedo quieto dentro de él, esperando unos segundos antes de comenzar a moverlo dentro y fuera; repitiendo la misma acción con los otros dos, hasta haber dilatado su intimidad con el menor dolor posible, y perfilar entonces su erguido miembro, penetrándolo lentamente, sin dejar de besarle con dulzura, de hablarle al oído con un cariño que abrigó su corazón con un calor nunca antes experimentado con su propio novio.

Compartiendo nuevas caricias y besos tranquilos mientras Yunho aguarda por el momento en que Jae le haga saber que está listo para sus movimientos… comenzando con esas estocadas lentas y suaves que poco a poco aumentan de intensidad conforme los minutos pasan y la pasión guía el vaivén de caderas. Ese delicioso ritmo que pronto les hace gemir más alto, olvidándose por completo del lugar en el que se encuentran, dejando a la suerte el que alguien les llegue a escuchar y pillar en plena faena… disfrutando al máximo de la sensualidad de sus movimientos, las piernas del rubio aferradas a las caderas del moreno, riendo tontamente por el crujir de ese viejo escritorio que en cualquier momento parecía que se partiría en dos, pero que no les detenía de seguir con ese desenfrenado ritmo de embestidas profundas que alcanzaban ese punto que les llenaba del más exquisito placer…

El que se incrementó cuando Yunho tomó a Jae por los hombros impulsándolo hacia él para abrazarlo mientras seguía empujando sus caderas contra la intimidad del rubio, y el miembro de éste se friccionaba entre sus torsos…

- ahh, así Yun, mhh, así, ahh, ¡dios!... – gemía sin control, mordiendo suavemente el hombro del moreno cuando más profundo llegaba…

- mhh, Jae, mhh, ahh, me encantas, ahh… - sentía que estaba demasiado cerca del final… que con el rubio podía en verdad llegar al cielo y sentir el paraíso…

Separó entonces a Jae, buscando con una de sus manos su otra vez erecto miembro, masajeando con fuerza y al ritmo de sus estocadas, dejándole acostarse nuevamente sobre el escritorio, admirando el semblante lleno de gozo del rubio, grabándose el sonido placentero de sus gemidos, del tono excitado de su voz casi gritando su nombre…

Explotando los dos en el más delicioso de los orgasmos…

Yunho se dejó caer sobre el cuerpo de Jae aún sin abandonar su interior, cansado y con la respiración agitada… pero sintiéndose pleno… igual que su amante… aunque un par de minutos después la imagen de Yoochun gimiendo su nombre cuando ha alcanzado un orgasmo en sus días de hacer el amor, golpeara con fuerza su mente, dejando entonces ese sentimiento de culpa y remordimiento cubriendo cada fibra de su ser….

- debemos irnos… - murmuró con voz trémula… completamente opuesto a toda la pasión que acababan de liberar…

El moreno se levantó, saliendo despacio de su interior sin saber qué hacer o decir ahora con claridad… temiendo que como había pensado, aquello no había sido más que una aventura…

Y en silencio, sin dirigirse una sola mirada más, ambos se vistieron y salieron por separado de aquella bodega que por siempre sería el primer mudo testigo de sus mentiras… de un sentimiento sincero negado insistentemente por burdos miedos e irracionales motivaciones que más que ayudar a aligerar la carga de la realidad del engaño, iban destruyendo lentamente sus corazones…

Porque después de esa tarde, algunas semanas después, cayeron en la trampa de sus propios deseos al volver a sentirse dichosos siendo uno… hasta volverlo en una rutina que durante casi cuatro años se alimentó de mentiras y quebró cada una de sus ilusiones, agobiando cada uno de sus días…

Marchitando el amor que Jae sentía por Yoochun… el que Yunho sentía por Jae y que no podía entregarle a ChangMin cuando se hicieron novios… el que Junsu tuvo que callar cuando Yoochun eligiera el rubio…

Quebrantándolo TODO….

……flashback……

Y ahora se preguntaba si en verdad había llegado el momento en que Yunho le dejara, si ignoró cada una de sus llamadas intencionadamente…. Si lograría olvidarlo y no volver a tener esas tardes de pasión encerrados en la habitación de un nuevo hotel…

Si sería capaz de ignorarle en el trabajo, porque ahora que Yunho sería parte de la Mesa Directiva, le vería todos los días aún cuando se quisieran evitar…

Era una tortura…

Un dulce tormento… el suplicio que masoquistamente quiere conservar, una dócil sensación arrebatadora e indulgente que puede con todas sus defensas, con todos los argumentos que le dictan que debe fidelidad al chico que sentado frente a él le observa con la mirada perdida matizada de abatimiento… porque como él, tiene sus propias dudas e inseguridades… sus tortuosas culpas que van corroyendo lo que quedaba de tranquilidad en su interior, debilitando con rapidez el amor que todavía juraba a la luna tenerle…

Y ni Yoochun ni Jaejoong sabían a dónde iría a para toda esta maraña de sentimientos y emociones que solo complicaban sus pensamientos y deseos…

Porque dos nombres les provocaban algo que se negaban a aceptar pero que era más fuerte ahora de lo que algún día tiempo atrás los unió a ellos… porque Yunho y Junsu eran ahora los que rondaban en sus mentes remolinando todo en su interior…

Desestabilizando un poco más sus ya inestables corazones…

………………………

- vayamos a algún lugar a divertirnos, Jae… - habló finalmente el pelinegro, atrayendo la atención de su novio… - luces muy aburrido… - “pensativo”… - y yo tengo ganas de pasar tiempo contigo…. – “quiero dejar de pensar en Junsu”… - perdámonos en algún exótico lugar… - “quiero volver a sentir que te hago el amor”… - y hagamos laguna locura… - “déjame creer que aún me perteneces”…

- ¿ahora?... – el pelioscuro le miró dubitativo, pero las orbes de su novio le gritaban que necesitaban aquello… - vale, pero vayamos a algún sitio donde no tengamos comunicación con el mundo exterior… - “ayúdame a no pensar en Yunho”… - un lugar donde pareciera que solo estamos tú y yo… - “déjame sentir como si fuera la primera vez de lo nuestro”… - un lugar donde podamos hacer y deshacer sin preocuparnos… - “muéstrame que puedes vivir sin tu amigo, a quien extrañamente no has mencionado”

- de acuerdo, planeemos entonces unas vacaciones, amor… - quizá la oportunidad de salvar el naufragio de su relación en picada…

- hecho, vamos ahora a una agencia de viajes… - buscando retomar aquel hilo invisible que los enamoró hace cuatro años, y que lentamente fueron deshaciendo con el curso de sus silencios y mentiras…

Considerando que no estaban listos para pagar la factura de sus errores…

Creyendo todavía en su amor…

Huyendo tal vez de lo que más les asusta…

Haber fallado cuando se juraron amor eterno…

*****
Departamento de Kim Junsu…

Habían pasado ya varios días desde que tuvo sexo con Yoochun en su departamento… y hacía un par de días que buscaba uno nuevo que arrendar porque ahora solo tenía el recuerdo de tal desliz… un recuerdo que le atormentaba, que no quería revivir cada que cerraba los ojos y casi podía volver a sentir el calor del cuerpo del otro… un recuerdo que le quemaba el alma al darse cuenta que desde entonces su “amigo” ni siquiera le había buscado por lo menos para decir “lo siento”… aunque en el fondo era lo que menos quería, llegar a volverle a ver o escuchar…

El sonido del timbre sacándole abruptamente de sus pensamientos. Suspiró cansinamente para levantarse e ir a abrir la puerta… queriendo cerrarla demasiado tarde cuando ya Yoochun había puesto el pie impidiéndole tal acción…

- vete, Chun… - soltó con amargura, porque que estuviera ahí sabía nada bueno iba a traerle…

- no puedo Junsu, te extraño… - el pelinegro le siguió hasta la estancia, sintiéndose ansioso por encontrar una forma posible de recuperar a su mejor amigo… cuando está a unos días de tener un viaje con su novio…

- ¡me extrañas!... – espetó dolido… - ¡no digas tonterías, Chunnie!

- cometí un error, lo sé, pero…

- ¡pero nada!... – cortó elevando la voz… - ¿porqué no lo entiendes? ¡Porqué no te das cuenta! ¡Porqué no paraste, Chunnie!...

- ¡no lo sé, Su! Solo sé que te extraño, quiero a mi amigo de vuelta, al hombro en el cual llorar cuando me siento abatido, los brazos que me brinden calidez, las risas que me contagien, el que me soporta cuando estoy molesto…

- ¡cómo puedes ser tan insensible! Cómo puedes ser tan ciego y egoísta… - el castaño sintió que comenzaba a temblar, presa de demasiadas emociones, el dolor, la tristeza, la ilusión, el desamor, la duda… - cómo puedes venir y decirme todo eso, ¡tuvimos sexo Yoochun! No podemos…

- ¡pero eres mi mejor amigo, Su!... – explotó el pelinegro, desesperado por la situación, queriendo poder volver el tiempo atrás y borrar esa parte de sus vidas…

- ¡los amigos no tienen relaciones sexuales!... – espetó a su vez el castaño, sintiendo el escozor de las lágrimas amenazantes en sus ojos…

Pero Yoochun ya no dijo nada, simplemente se acercó a él en busca de un abrazo, de esa calidez que podía calmar su angustia… o al menos eso esperaba. Pero Junsu se negaba, retrocediendo a cada paso suyo, chocando contra el mueble del televisor…

- Chun, no, por favor… - forcejeaba con el pelinegro tratando de apartarlo, porque su calor solo lo lastimaba más…

Y entonces pasó, sin que realmente el pelinegro pudiera comprender lo que lo motivó a hacerlo… pero lo besó… un beso desesperado que el castaño se negaba en responder, empujándolo por los hombros tratando de apartarlo… y cuando Yoochun liberó sus labios rompiendo ese desesperado contacto en el que buscaba algún alivio de su corazón afligido, no se dio cuenta de que más había enterrado la espina en el alma de Junsu, quien le dio tremenda bofetada apenas se separó, dejándole un dolor ardiente en la mejilla; sus ojos se cruzaron por unos instantes, había tantas cosas escondidas en las pupilas de ambos, tan poco el valor de aceptarlo, de decirlo y disfrutarlo… que Yoochun solo pudo volver a sus labios, sintiendo cómo nuevamente el castaño forcejeaba tratando de separarlo… rindiéndose luego a la dulzura con que sus labios eran probados… sabiendo que se estaban equivocando otra vez, no entendiéndolo, porque al final sabía que aun estaba con Jae… entonces, ¿por qué le hacía eso?

Cuando se separaron, el pelinegro lo abrazó con fuerza, enterrando su rostro en el hombro del castaño, aspirando su aroma, escuchando la respiración agitada de un confundido Junsu que se mantenía inmóvil entre sus brazos…

- Chun… - murmuró el castaño…

- no me cuestiones, Junsu, te lo ruego, solo… - afianzando más su abrazo… - no quiero perderte… - y un sollozo escapando de su garganta… porque había ahora tanto en su interior que se sentía rebasado, y solo se creía capaz de estar ahí, sintiendo el calor de ese cuerpo… de su mejor amigo… tal vez del algo más… - no me dejes, Su…

Una súplica que pudo contra toda razón en el castaño… un ruego que lo conmovió, porque tocó el amor que le tiene, el que esperanzado lucha por ser correspondido… y no pudo menos que devolver el abrazo y envolver el cuerpo de su “amigo” con cariño, suspirando involuntariamente al darse cuenta de lo fácil que había cedido…

Porque así es el amor…

Iluso, ciego y arrebatado…

Creyente fiel de un ferviente anhelo que solo puede traerle más dolor, más amarguras y tristezas…

O tal vez, la correspondencia deseada…

El complemento…

Un sentimiento entregado en la dulzura del romanticismo utópico que culmina en la felicidad plena…

*****

ChangMin estaba seguro de que algo pasaba con su novio, porque más allá de la distancia casi invisible que había desde el principio de su noviazgo, hoy había un irónico abismo que los mantenía tan cerca que le asustaba. Porque Yunho estaba muy cariñoso por momentos, y en otros totalmente ausente, para luego querer compensarle con besos y caricias que terminaba con ellos dos desnudos en alguna parte del departamento…

Y no era que aquello no le agradara, era que podía ver un vacío apoderarse de los ojos de su novio cuando se ensimismaba en sus pensamientos… y en ese vacío, la soledad…

- los suspiros tienen diferentes connotaciones… - escuchó a su amigo Wook hablarle, distrayéndole de su retrospectiva emocional, sentado en una de las mesas de la biblioteca pública… - ¿cuál acertaría en los tuyos?.... – una sonrisa amigable que contagió tan solo un poco el ánimo del menor…

- ¿crees en verdad que el amor puede crecer?... – fue lo que salió de sus labios, en un tono amargo que gritaba el dolor interno de la incertidumbre que insistente se había instalado en su mente y corazón desde hace unas semanas…

- es lo que muchos dicen… - sentándose a su lado, el chico de cabellos oscuros y mirada gentil le observó detenidamente unos segundos… - pero no puede aprenderse Min, existe por voluntad inconsciente, nace desde el alma… - el menor bajó la mirada hacia ese libro de pasta gruesa abierto por la mitad, ese libro sobre filosofía que no ha leído desde hace una hora que lo tomó, que se convirtió en confidente inerte de sus pensamientos… - ¿quieres hablar?...

- vamos a tu casa, Wook, por favor… - porque sentía que las palabras se agolpaban en su garganta debatiéndose por salir y expresar toda aquella incertidumbre que corrompe sus sentidos, su ser entero…

Dong Wook asintió sin dudar, podía vislumbrar las lágrimas agolparse en los ojos de su amigo… llanto que no tardó en desbordarse apenas entraron en el departamento del morocho, media hora más tarde, cuando le menor se aferró a él desesperado por comprender lo que está pasando…

Porque el mejor esfuerzo por parte de Yunho solo ha revelado un poco más toda esa desazón y angustia que ChangMin presiente tiene nombre y apellido… porque el moreno no ha dejado de recibir llamadas de aquél mismo número de aquélla noche, y ha visto a su novio sumirse lentamente en una melancolía cada que eso ocurre, una tristeza que intenta ocultar con sus acciones cariñosas, pero que sus pupilas delatan fácilmente…

Porque ni negar en rotundo conocer al dueño de aquél número telefónico calma un poco sus preocupaciones y temores, porque el que busque inmediatamente sus labios dejando que sus manos le llenen de caricias que no son como las que solía entregarle, no hacen más que hacerle dudar un poco más… porque se sienten como si estuvieran destinadas para alguien más…

- tranquilo Min, yo estoy contigo… y siempre voy a estarlo, porque Te Amo… - el menor se separó mirándole con absoluta sorpresa… el morocho limpiando sus lágrimas con sus pulgares, sonriéndole amorosamente… - estaré para ti tal como necesites que lo esté… - y un repentino beso que el menor comenzó al apoderarse de sus labios…


Continuará……

viernes, 19 de marzo de 2010

BROKEN cap 3 y 4

ADVERTENCIA: Lemon

CAPÍTULO III. THE TEARS I´VE CRIED YOU


“…Una vez alguien dijo, qué son las lágrimas, sino gotas de agua salada vertidas por un alma que busca sanar la herida sangrante de aquél agonizante palpitar…”

*****
Departamento de Dong Wook

El beso era tranquilo, suave… nuevo y temeroso… con sabor a tristeza… porque ChangMin sabía que estaba mal, porque el chico de cabellos oscuros ha sido su mejor amigo desde hace tiempo, y aunque le ha confesado que le ama, no es el dueño de su corazón… pero necesita tanto sentir esa calidez romántica que solo el amor puede expresar…

Mientras Dong Wook solo esperaba que ese primer beso entre los dos terminara porque no quería complicar un poco más las cosas… porque sí, lo amaba; pero no esperaba convertirse en un motivo más para que esos ojos chocolate ganen opacidad cada día… y es que aunque el amor lo cura todo, tal vez en su caso solo pueda ocasionar un poco más de dolor…

El menor abandonó sus labios con una última caricia entregada por los suyos, chupando gentilmente el inferior… suspirando un poco agitado por la falta de oxígeno, los ojos cerrados negándose a abrirlos y encontrarse con una realidad que le asustaba y avergonzaba, porque no tenía claro lo que ahora debía decir o iba a pasar…

Sus rostros aún estaban cerca, aún compartían ese aliento irregular que se mezclaba sin calmar el ansia de sus corazones latiendo violentamente por motivos distintos… Dong Wook mirando cada línea en esas facciones pensativas tan características de su amigo, en esos labios más bien delgados, en su contorno masculino que demarcaba muy bien su edad… en esas líneas de expresión con las que ha soñado y adorado tal vez desde el primer día en que lo vio estando en la Universidad…

Y no hubo necesidad de palabras… o quizá sea mejor decir que no encontraron valor en ese instante… pero en cambio unieron sus bocas, compartiendo de esas caricias de labios que pronto encontraron el ritmo de una danza lenta y cariñosa… y una mano del morocho viajó a la mejilla del menor, ocasionando un ligero sobresalto y un suspiro atrapado en medio del beso… y más pronto de lo que pudieran controlar, la pasión nació desde alguna parte de sus corazones enamorados mandando sobre ellos un nuevo juego de besos tanto más confiados y necesitados de un contacto más íntimo…

Y de un momento a otro, Wook sintió la mano de ChangMin tanteando el borde de su camiseta rozando la piel de su costado izquierdo… y tembló… tembló de deseo y amor… pero hizo un esfuerzo por evitar el error…

- Min, espera… - separándose de esos extasiantes labios, luchó por no ceder a la tentación irreverente de hacerlo suyo…

- por favor, Wook… - suplicó todavía a ojos cerrados el menor, aferrándose al cuello de su camiseta, respirando laboriosamente por los besos pasados…

- date cuenta, Min… tienes novio… - suspiró deslizando su propio dolor en el tono de su voz… pero no apartándolo…

ChangMin apretó los labios ahogando un sollozo… resultaba irónico… la persona a la que ama ha poseído su cuerpo numerosas ocasiones por años sin poder hacerle el amor… mientras que quien le ama no quiere tocarlo por una particular muestra de respeto… o quizá temor… y él era egoísta, porque lo único que deseaba ahora era sentir un poco de amor de verdad…

- solo esta vez, Wook, te lo pido, quiero saber lo que es hacer el amor… - y una lágrima resbalando impetuosa por su mejilla… una lágrima que no tardó en ser bebida por el chico de cabellos oscuros…

- te podrías arrepentir, Min… podría hacer más grande la herida… - murmuraba, acariciando esas mejillas todavía húmedas por las lágrimas, sonrosadas por la situación…- solo quiero que entiendas que si hacemos esto, aceptáremos juntos las consecuencias que vengan…

Silencio…

ChangMin disfrutando de esa suavidad con que sus mejillas eran acariciadas, sintiendo algo de seguridad y un extraño revoloteo en el estómago que no sabía si era nervio, miedo, ansiedad o deseo… o todo eso y mucho más… ama a Yunho, de eso está seguro, pero… desea tanto sentir y disfrutar de amor verdadero…

- necesito de tu amor, Wook… - palabras soltadas con la urgencia de un corazón lastimado que ha buscado mantenerse impávido por años… un corazón que albergando un puro sentimiento hoy sentía que podría dejar de latir si no era alimentado por un poco de cariño…

El morocho volvió a besarlo, dejando con cada movimiento de sus labios sobre los del menor, un poco de ese incondicional amor que le tiene desde hace mucho tiempo…. Tal vez un poco de alivio que sabe bien es solo temporal… poco más que una ilusión burda que al final no hará más que oscurecer la realidad…

Porque esa es llana y palpable…

Porque no hay de por medio un amor mutuo, más sí la fuerte necesidad de acallar un poco todo ese dolor que iba consumiendo al menor…

Y Dong Wook dejó que sus manos se deslizaran por el cuerpo del otro, que fuera quedando al desnudo aquélla suave piel bronceada que se erizaba y hacía suspirar a un ChangMin que mantenía los ojos cerrados creando de aquél momento un recuerdo invaluable construido sobre un espejismo que al romperse no dejaría más que nuevas confusiones y dificultades… un espejismo que sin embargo, en ese momento le estaba brindando sensaciones verdaderamente nuevas para él… casi de felicidad plena…

Porque nunca había vivido esas caricias que alcanzaban a tocar su corazón, que le estremecían hasta lograr que se removiera inquieto preso entre el morocho y el sofá… que deseara con impaciencia que su amigo cubriera cada recoveco de su cuerpo con el suave tacto de sus yemas, que marcara con sus labios toda la extensión de su piel… que llegara a su parte más íntima y lo tomara hasta hacerlo delirar de romántico placer…

Pero entonces volvía a él esa realidad matizada en aquélla voz que susurraba su nombre conforme iba besando su pecho y pasaba por el medio hasta alcanzar sus pectorales…

Entonces recordaba que con quien estaba…

No era Yunho…

Y que no amaba a ese que ahora le rodea la cintura instándole a ponerse de pie y caminar entre besos, y aún con los ojos cerrados, hasta la habitación del morocho… hasta ese lecho que esa vez guardaría su calor y su olor… en el que se mezclarían sus esencias… entre aquéllas cuatro paredes donde comenzaron a quedarse atrapados los ecos de sus gemidos, de sus jadeos cada segundo más intermitentes y altos…

Y arrugó las sábanas entre sus manos cuando aquél primer intruso invadió su intimidad… porque incluso eso se sentía diferente ahora, dolía pero al mismo tiempo le dejaba una sensación de tranquilidad indescriptible… y abría más sus piernas dejándole mejor espacio para que se adueñara de su pasaje como nunca se ofreció siquiera a su novio… y cuando finalmente ya esos intrusos fueron sustituidos por aquél erecto miembro, no pudo más que aferrarse a la espalda del morocho y arquear ligeramente la espalda buscando que llegue pronto al tope y quedarse quietos hasta que el dolor pase…

Sincronizándose poco después en un vaivén de caderas que los envolvió en un lento placer que con cada embestida los iba arrastrando a un mundo de sensaciones indescriptibles que les nubla los sentidos y los hace flotar en la nube del éxtasis… reaparecen los besos y con entregadas furtivas caricias, retumban los gemidos que dicen su nombre y mueren las preocupaciones y los temores….

Pero solo por esos instantes en los que el calor de sus cuerpos fundidos en uno inunda la habitación… solo por esos minutos en los que el sonido húmedo de sus estocadas marca ese pasaje que se acopla a su virilidad… solo por esos segundos en los que con un último gemido ronco de ambos, se les tensa cada músculo antes de explotar y concluir un acto de amor… en el que irónicamente fue el actor ausente… por lo menos ese complemento del todo…

Dong Wook permaneció apoyado en sus manos sobre el cuerpo de ChangMin, aún cuando los espasmos lo estaban haciendo temblar, pero no quería perderse detalle de esas facciones del menor… porque tal vez nunca volvería a admirar ese gozo avasallante que ahora se delineaba en aquel rostro relajado cubierto de sudor, en esa boca entreabierta que aun se esforzaba por respirar con normalidad… en esos ojos cerrados que tal vez ocultaban la mirada brillante de un intenso placer…

Habían tenido un orgasmo, tocado el cielo con la punta de los dedos, alcanzado la gloria y saboreado el elixir de los dioses…

Pero apenas aquéllas pupilas chocolate se abrieron paso tras los párpados, la realidad volvió a ellos como un tornado sin miramientos derrumbando esa linda ilusión de amor…

- gracias… - pero nada evitó que aquélla palabra fuera pronunciada por los labios del menor… sonrojándose violentamente al ser consciente de aquél trozo de carne liberado aún preso entre sus estrechas paredes…

- voy a salir… - y con cuidado, abandonó aquélla calidez, aquél pasaje en el que quedaba su esencia como un recuerdo que sería borrado con una ducha, y eliminado en cuanto el novio de su amigo volviera a profanar su intimidad…

- debo irme, ya es tarde… - y queriendo no perder atención, el menor comenzó a buscar sus ropas para vestirse y partir a su departamento con tiempo suficiente para bañarse y su novio no llegue a darse cuenta de la infamia que acababa de cometer…

- Min, estamos bien, ¿verdad}’… - le detuvo el morocho cuando ya estaba por salir de su departamento… - esto no cambia nada entre nosotros, ¿cierto?

Y una mirada avergonzada con un asentimiento de cabeza fue todo lo que recibió, antes de que el menor saliera casi corriendo de ahí… con todavía el olor de ambos impregnado en la piel y la sensación irreverente de que nada malo había hecho…

Cuando acababa de engañar a Yunho siendo él quien pidiera ser tomado por otro… por su mejor amigo…

Dong Wook retiró las sábanas y cobijas de su cama para mandarlas lavar apenas amaneciera… porque aunque quisiera dormir entre ese olor a intimidad de ChangMin, conservar un poco más su calor o recordar con detalle lo que acababa de pasar… la realidad era otra, y no quería hacerse de falsas ilusiones que corroyeran su propio corazón ya herido al saber que no es correspondido…

Porque fue él mismo quien dijo que estaría ahí de la forma en que su amigo quisiera…

Pero ello no significaba edificar esperanzas sobre castillos débiles que con una brisa se vendrán abajo…

Lo ama… pero no puede esperar a que por un acostón, porque eso es lo que fue a pesar de todo… ChangMin le ame de vuelta…

*****

Y ahí estaba de nuevo, sumido en la tormenta de emociones y sentimientos que solo Jaejoong era capaz de causarle… porque con solo unas palabras lo había complicado todo otra vez…

Porque haber escuchado ese “…me voy a París con Yoochun…” clavó más profundo su amor por el pelioscuro, recordándole cruelmente cuánto le amaba, cuánto le extrañaba, cuánto le necesitaba…

Cuánto dolía saber que no importaba la intensidad de sus intentos… no podía enamorarse de ChangMin y sacar a Jaejoong de su corazón…

Y casi deseaba tener el poder de volver el tiempo atrás y nunca involucrarse sexualmente con el pelioscuro… porque después de cuatro años, nada más que pasión se entregaron en cada encuentro… aunque con cada uno de ellos su corazón fuera ilusionándose otro poco antes de aquélla primera vez en que su amante le dejara en claro que jamás renunciaría a su novio por él…

Antes… de que la primer lágrima de impotencia y desilusión rodara por sus morenas mejillas y alimentara con su humedad el dolor que fue acrecentándose en ese músculo que en su pecho ahora no tiene más que fracturas y late con angustia deseando casi mejor morir…

Yunho levantó la vista hacia el firmamento poblado de brillantes estrellas que tan fantástico contraste hacía con el oscuro manto de la noche, y el reflejo apenas visible de las luces de la ciudad… sentado en el cofre de su auto, aparcado en la orilla de aquél mirador en el que tantas y tantas ocasiones se ha ido a esconder para derramar aquéllas lágrimas que ya no puede contener, pero que por nada se ha permitido liberar delante de su novio…

… su novio… ChangMin…

Y aparece una más de esas melancólicas sonrisas que delatan lo mucho que se odia por ser tan vil, por haber cargado con esa mentira por años… por atreverse a llorar por lo que parecía un nuevo adiós de Jae… tal vez el definitivo…

Pero dolía…

Y aunque quisiera poder evitarlo, ese dolor está ahí, carcomiendo lentamente lo que le queda de vida… y él no ha encontrado manera de ignorarlo, de olvidarlo o enterrarlo… porque ha echado raíces en su destrozado corazón… y ya no parece que pueda sumergirse más en el fondo de su pozo de soledad…

*****
Departamento de Kim Junsu

El castaño sonrió con ironía, una vez más estaba acostado en su cama sin pizca de sueño, con los ojos rojos de tanto llorar y la desazón acuciante de saberse profundamente enamorado de Yoochun… de saber que había aceptado sin oponer resistencia el volver a ser los mejores amigos apenas un par de horas atrás…

Que había permanecido entre sus brazos disfrutando de esa calidez que sabe no le pertenece, pero que por esos minutos solo fueron para él… que esos besos compartidos aunque nada hayan significado para el pelinegro, a él le habían recordado cuánto poder tiene sobre su persona… cuán fuerte es el amor que le tiene como para seguir ahí para él… a pesar de las circunstancias…

- en resumen, soy un idiota… - murmuró molesto, pero consciente de que para desgracia suya así es el amor…

Y que básicamente no tiene nada a su favor para luchar contra ese sentimiento… porque no hay nadie que le guste siquiera un poquito como para intentar olvidar a Yoochun… y por supuesto, dejar que el tiempo y el destino decidan cuál será al final la suerte de su corazón parece por momentos su mejor opción…

Su corazón…

Ése que ya está herido de muerte, pero que le suplica con cada latido que no desperdicie oportunidad alguna de estar con su dueño… con ese chico de profundos ojos negros que le estremece por más que quiera evitarlo…

- un completo idiota… - murmura con una sonrisa que es difícil de comprender… hundiendo nuevamente su rostro contra la almohada húmeda por su llanto… por esas lágrimas que son el fiel testigo de su cruda realidad…

De esa certeza que corroe sus sentidos y le recuerda casi con burla que no es más que un amigo… el Mejor… título desesperante y desesperanzador de su condición, martillando contra su cerebro el hecho de que será más fácil convertirse en un simple amante… antes que llegara a ganarse su corazón…. Porque ese ya le pertenece a Jaejoong…

- un idiota enamorado… - concluyó con la voz ahogada por el llanto, teniendo espasmos causados por su dolor, por esos sollozos que no puede controlar…

¿Sería posible que derramara más lágrimas, cuando lleva años llorando por un amor no correspondido?

*****
Departamento HoMin…

ChangMin entró con los nervios a flor de piel, le preocupaba que Yunho ya estuviera ahí y comenzara a hacer preguntas, que escuchara su respiración agitada o percibiera ese olor a sexo en su piel…

Pero estaba todo oscuro y en silencio… y sintió cómo su corazón se quebraba un poquito más corroído por todas esas dudas que nuevamente volvían a sus pensamientos…

Y lloró…

Lloró amargamente al pensar en la cantidad de veces en que ha llegado a su departamento encontrándolo vacío y frío, las ocasiones en que minutos después Yunho llegaba con aquél semblante abatido, el cabello húmedo y un tanto huraño…

Hasta hace unos días evitando su contacto…

Hasta hace unos días buscándolo casi desesperado…

Y comprendió cuán mal estaba TODO con su novio, cuán fuera de sitio se encontraban las piezas que conformaban ese noviazgo y que no terminan por encajar porque falta el otro lado de ese par que complementa la del amor…

Cayó aún cerca de la entrada del departamento, el ruido seco de sus rodillas al ceder hizo eco en el silencio de la noche, y sus sollozos llegaron a cada rincón… porque ahora también venía a sentirse abrazado por la culpabilidad al recordar que él mismo acababa de engañar a su novio acostándose con otro… y le corroyó lentamente esa avasallante sensación de culpa acompañada de repudio hacia sí mismo…

¿Porque con qué derecho podría ahora reclamar nada a Yunho?

Con qué cara iba a exigirle una explicación de su comportamiento ante cada nueva llamada o mensaje de aquél supuesto número equivocado que tan insistente estuvo en los últimos días…

Con qué argumentos podría pedir explicaciones de nada…

Y lo recordó… aquello que desde que le pidiera una oportunidad al moreno había sido la realidad… NO LE AMABA…

Y se quebró como nunca imaginó siquiera que podría hacerlo… se doblegó en el suelo con sus manos presionando los costados de su cabeza, llorando amargamente con tal fuerza que podía escuchar sus sollozos y esa desesperada forma en que intenta tomar un poco de aire al sentir cómo sus pulmones no se abastecen lo suficiente por causa de esas lágrimas que libres ruedan por sus mejillas y han empapado ya su cuello…

Poco le importó escuchar la puerta abrirse y esos pasos algo apresurados que terminaron cuando Él se arrodilló a su lado atrapándole inmediatamente entre sus brazos…

- Minnie, qué te pasa… - pero el menor solo pudo temblar ante aquélla voz preocupada y cariñosa, y llorar más fuerte por esas caricias dejadas sobre su cabello… - Minnie… - y supo por ese tono de voz que estaba asustado, que haberlo encontrado en aquél estado, con las luces apagadas y sin tener idea de lo que le pasa, le tiene aterrado… - Minnie, por favor… - suplicó el moreno en su oído… y solo entonces el menor devolvió el abrazo aferrándose desesperado a su cuerpo, aún de rodillas en el piso de madera…

- Te Amo, Yunho… - fueron las palabras que brotaron libremente de su boca, pasando con determinación ante ese nudo en su garganta, elevándose por sobre los sollozos…. Y sus manos apretaron un poco más el cuerpo del moreno mientras sus labios comenzaban a dejar húmedos besos en su cuello…

Y Yunho no sabe qué hacer ni qué decir… porque de pronto no entiende con exactitud lo que está pasando y solo puede permanecer inmóvil rodeando a su novio que justo en esos instantes parece tan frágil… pero casi inmediatamente percibe ése olor diferente proveniente de aquélla piel tersa que no deja de estremecerse… y casi no necesitó preguntar porque sabe bien lo que aquél aroma significa…

Y quiso llorar acompañando a su novio, quiso golpear hasta el cansancio a quien se atrevió a tocar lo ÚNICO que había sido SUYO sin que nadie más lo reclamara… quiso gritar de frustración, culpa y enojo… quiso… quiso tantas cosas, volver el tiempo atrás y nunca haberse equivocado… en cambio…

- porqué… - se atrevió a preguntar en un susurro que resonó con increíble fuerza en el oído del menor… y el moreno se maldijo a sí mismo por tener el valor de cuestionar…

Cuando tal vez todo era su culpa…

Y ChangMin apartó rápidamente su rostro de aquél escondite en el que había permanecido oculto, clavó sus ojos chocolate en los café oscuro del moreno, el brillo en los ojos del menor contenían tanto… que Yunho supo que la propia pregunta que hubiese formulado estaba marcada con énfasis en la expresión de su novio…

Y el silencio reinó… tal vez por segundos, pero tiempo suficiente para sentirlo eterno…

Y entonces el miedo los atormentó… como si el propio infierno les rodeara ahora con su acuciante ambiente de pecados inmerecedores del perdón…

*****
Departamento JaeChun

Ahí estaban ya listas las maletas de ese viaje que con demasiada ansiedad anhelaban realizar… porque aquéllas maletas estaban llenas de necesidades, dudas e ilusiones… de la esperanza de salvar aquél sentimiento que los uniera hace ya cuatro años…

Era increíble cuán larga se vuelve la espera cuando ansías algo… era impensable lo nerviosos que se sentían con solo cruzar una mirada… y casi parecía fácil recuperar el amor que ahora parecía marchito…

Aquél sentimiento avasallante que los envolviera desde el primer día que se conocieron…

……flashback……

Yoochun apenas podía respirar sin parecer un adolescente que ha sido flechado por la criatura más hermosa del mundo que haya creído ver algún día… pero ahí estaba, parado en el lobby de aquélla compañía en la que sus padres planeaban una alianza financiera, observando como hipnotizado a ese joven de sedosa cabellera rubia que subía al ascensor sin borrar esa casi inexistente sonrisa que a pesar de todo le daba un aire sensual irresistible…

Y cuando las puertas del elevador se cerraron, ya sus oscuros ojos se habían prendado de aquélla mirada fría que extrañamente le había parecido encantadora ocasionándole un vuelco en el estómago… y espabiló apenas lo suficiente como para registrar el nombre del chico una vez se lo hubiese preguntado a la recepcionista que toda sonrisas le había informado que ese atractivo rubio era nada más y nada menos que Kim Jaejoong, el hijo del dueño de la empresa… y el pelinegro no se inmutó al ver la mirada soñadora o escuchar aquél suspiro de la recepcionista al hablar de él…

Por el contrario, comprendió que la popularidad del chico debía ser así de grande… y más creció su interés por conocerle… de enamorarse y vivir una historia digna de una película yaoi… sonrió estúpidamente ante su último pensamiento e inmediatamente quiso contarle a su mejor amigo lo que le pasaba… porque nunca había sentido toda esa emoción al solo ver a un muchacho, y verdaderamente sentir que su corazón había sido robado…

Pero antes de ir con Junsu y comportarse como auténtico adolescente en su primer amor… antes tenía que abordarlo a Él… y obtener una primera cita con Jaejoong…

Y conocerse fue la cosa más natural del mundo, porque rápidamente habían congeniado muy bien, notándose la atracción que sentían el uno por el otro… ésa que quedaba al descubierto con esas miradas que iban y venían cuando se encontraban en el mismo sitio durante alguna reunión de negocios en que coincidían con sus respectivos padres, esas sonrisas que invitaban a acercamientos más atrevidos cuando salían a cenar y sus pies jugaban por debajo de la mesa provocando al otro… aquéllas palabras que se murmuraban con sensualidad cuando bailaran juntos en aquélla noche de antro… esas caricias ansiosas que comenzaran por sobre sus ropas y terminaran en esa primer noche en la intimidad después de esa cena romántica a la luz de las velas en el que fuera departamento de Yoochun… el día en que finalmente se hubiera animado a declararse sabiéndose apoyado por su mejor amigo, que ya desde entonces era su persona más importante, aún por sobre sus progenitores, porque Junsu era su pilar, era quien le comprendía sin prejuicio alguno de por medio…

- realmente me gustas mucho, Jae… - susurró con la voz emocionada mientras cortaba la distancia hacia el rostro del rubio… ambos de pie en la estancia, donde cerca estaba una chimenea que proporcionaba un cálido ambiente de romanticismo en aquéllos primeros días de invierno…

- y tú a mí, Yoochun… - sonriendo, el rubio fusionó sus labios con los del pelinegro… consciente de que no hace ni un minuto acaba de responderle un “sí” a su petición de ser pareja…

No era el primer novio que tenía… Park lo sabe muy bien, pero era suficiente saberse ahora dueño de sus sentimientos, sentir contra su pecho su corazón desbocado al perderse en el sabor dulce de los labios de su formal pareja…

Y demasiado rápido se supo embriagado de su perfume mezclado con su fresco aroma natural, perdido en la suavidad de la piel blanca como la nieve que iba dejando al descubierto, anonadado en esos suspiros que escapaban de esa boca que pronunciaba su nombre pidiéndole un poco más de contacto…

Y ambos gimieron al sentir el sensual roce de sus desnudos cuerpos al caer sobre la cama, uniendo sus bocas en besos cada vez más apasionados que a la vez les descontrolaba más la respiración… aumentando el calor que de ellos desprendía producto de la excitación y ése sentimiento que aún se juraban en susurros que morían en el aire cada segundo más denso de la habitación…

Jaejoong acariciaba con ansia la espalda de su novio, revolviéndose inquieto bajo el cuerpo de Yoochun pues éste masajeaba su entrepierna con una calma delirante al tiempo que devoraba su cuello… y de un ágil movimiento dejó al pelinegro bajo su cuerpo, extasiado en esos jadeos descontrolados que iban quedándose en la alcoba por los besos y lamidas que dejaba sobre aquel bien formado pecho; llevó sus manos a esos anchos hombros, palpando con lentitud sus músculos, volviendo luego al torso hasta llegar al excitado miembro de su novio y comenzar a masajearlo con movimientos lentos de arriba abajo…

- mmhhh, aahhh, ahh, Jae… más rápido, mhh…

Los gemidos de Yoochun fueron en aumento conforme el ritmo de aquéllas delicadas manos sobre su erección… se mordió el labio ahogando un grito de placer cuando la boca del rubio lo engulló comenzando a succionar llevándolo a un mundo que nunca antes había conocido, aún cuando ya un par de experiencias sexuales le precedían a esa primera con quien considera el amor de su vida….

Pero antes de venirse en la boca de Jaejoong, Park lo apartó atrayéndolo a su cuerpo para besarle apasionadamente, enredando sus lenguas sin reserva alguna compartiendo el sabor del pelinegro… y pronto Jae se supo nuevamente contra el colchón y las manos de su novio acariciando ansiosas sus glúteos acercándose a su intimidad…

- sé lo que quieres, ahh, Yoochun… ahh, quiero sentirte… hazme el amor…

El pelinegro no necesitó más, acercó sus dedos a la boca de su novio para obtener suficiente saliva que le permitiera prepararlo para introducirse sin ocasionarle tanto dolor…

Ahogó los gemidos de incomodidad con más de sus besos, en tanto uno a uno, sus tres dedos iban dilatando aquél pasaje que se sentía cálido al tacto… tomando las piernas de Jae, las colocó sobre sus hombros mientras posicionaba la punta de su erección en su entrada comenzando la penetración más placentera que nunca hubiera imaginado… porque esas paredes estrechas le iban presionando de una forma tan delirante que sus sentidos estaban turbados y él solo podía gemir el nombre de su novio a medida que toda su erección ocupaba su intimidad…

Y aguardó apenas por el momento en que Jae se acostumbrara a su intromisión y pudo moverse con esas pausadas estocadas que le seguían arrancando roncos gemidos de placer y otros revestidos de dolor al rubio… hasta que unos minutos después ya ambos gozaban de ese vaivén de caderas cadencioso, y Jae bajó una de sus piernas dándole un ángulo erótico a las estocadas que Yoochun dejaba frenéticamente contra su intimidad…

- ahh, ahh, mhh, ahh… - gemían ambos con fuerza, acariciándose con desenfreno, con el sudor perlándose en sus cuerpos y el olor de sus sexos inundándoles los sentidos…

Transportándoles a ese punto de placer en el que solo hay espacio para la oleada de sensaciones que corren por sus cuerpos contagiando cada célula, haciéndoles explotar con un gran gemido y disfrutar de esos deliciosos temblores que quedan al haber alcanzado el orgasmo…

- maravilloso… - murmura el rubio mientras desliza sus dedos entre aquéllos lacios mechones azabaches húmedos por el sudor…

- eres perfecto, Jae… - un beso tranquilo antes de abandonar su interior y abrazarse compartiendo el calor, entregándose caricias delicadas y palabras de amor antes de ceder al sueño y dormir profundamente…

Dormir exhaustos por el ejercicio físico, contentos por saber que no hay nada tan rico como ése hacer el amor con la calma de sus corazones enamorados que no dudan en entregarse a la pasión de sus personalidades seductoras…

……flashback……

Más aquello que por instantes pudiera parecerles sencillo de recuperar, moría con un solo pensamiento que volviera con la imagen de quienes casi querían culpar de su problema ahora…

Porque Jaejoong no podía simplemente olvidar todo aquél torbellino de sensaciones agradables que estar con Yunho le proporcionaba, de ese tacto que solo recordar podía sentir sobre cada palmo de su piel; de esos estremecimientos avasalladores que cada palabra susurrada en su oído le hacía olvidarse de todo a su alrededor…

- “tengo que olvidarte, Yunho”… - el pelioscuro se dio la vuelta buscando el cuerpo de su novio, sabía que no dormía, aunque como él, lo había estado fingiendo… - “necesito volver amar a Yoochun”… - a tientas y sin mediar palabras (porque no existía nada coherente en ese momento que expresar) buscó esos labios que hace meses besaba más por obligación, y que ahora necesitaba volver a desear… volver a amar…

El pelinegro correspondió de inmediato por su propia necesidad de volver a perderse en su sabor y no tener más en mente que besar hasta el cansancio esos labios rojos y borrar el sabor de los de Junsu… poder olvidar lo que sea que le estaba pasando con el castaño…

Y mientras más apasionado se volvía el roce de sus bocas, más deseaban que el tiempo pasara ya y pudieran marcharse esas dos semanas a París… porque tal vez unos días lejos de la tentación que les representa Yunho y Junsu, ellos podrían sanar lo suficiente la herida que los mantenía separados por ese abismo en el que iban cayendo las mentiras, dudas y sinsabores…

*****
Departamento de Dong Wook…

No era que el techo de su habitación fuera muy importante… ni siquiera que le estuviera prestando realmente atención… era que su mirada fija en un punto muerto de aquél techo blanco estaba perdida en recuerdos y reflexiones en torno a lo que había pasado con ChangMin…

Lo que se había permitido cuando bien sabía que no importaba lo que dijeran, no iba a dejar de ser un error, que si bien no habían matado ya su amistad, estaba seguro iría debilitando lentamente ese lazo hasta romperlo… y era un precio muy alto que solo ahora atinaba a sopesar con la magnitud correcta…

Pero que alguien detenga a un corazón enamorado y le pase la receta…

Porque él simplemente no había podido... había perdido la batalla contra su necio corazón… y en la guerra por el amor de ChangMin, sabía no tenía las herramientas necesarias…

Porque para ganarse el corazón del menor, no era suficiente amarlo… no cuando ya aquél corazón palpitaba a ritmos diferentes siempre buscando el ritmo del de Yunho… de ése que como quiera que sea, que quizá no mereciendo el amor del menor, era el único dueño del más profundo sentimiento de ChangMin…

- y sin embargo, estoy dispuesto a seguir hasta que tú mismo me pidas salir de tu vida… - el morocho suspiró sonriendo con tristeza… porque podría asegurar que aquello que dijera muy probablemente pasaría… - ¿porqué será que el destino nos permite enamorarnos de quien no puede amarnos de vuelta?... – y la primer lágrima por desamor rodó por su mejilla… y a esa le siguieron muchas, muchas más que fueron humedeciendo su rostro resbalando por el contorno hasta bañar su cuello y empapar su pijama… gotas de agua salada que también fueron mojando su almohada repleta de sueños e ilusiones…

Y supo que al final no era solo producto de su dolor, sino también por el que sufre ChangMin… y lloraba por los dos… porque podía comprender a su amigo y casi compartir la misma sensación de desilusión al amar sin ser amado…

*****
Departamento HoMin

No habían podido romper el silencio en el que se habían sumido desde hace demasiados minutos… el reloj sobre el mueble de la entrada marcaba poco más de las dos de la madrugada… y ellos seguían abrazados sin atreverse a hablar o moverse… porque era tal el miedo de dar un paso que era más fácil congelar el momento aunque los segundos siguieran pasando…

- ¿qué es lo que he dejado de hacer que no has podido enamorarte de mí?...

Y el silencio murió cortado por aquéllas palabras que dichas con suavidad por el menor rasgaron profundo en el corazón del moreno… porque es algo que se ha cuestionado cada día desde hace meses… a lo que solo una respuesta ha encontrado…

…Jaejoong…

Y se maldice otra vez por no dejar de pensarle… por ser incapaz de decir palabra alguna… sintiendo el cuerpo de su novio tensarse por su silencio, los brazos del menor perdiendo finalmente fuerza y caer libres a los costados de su cuerpo, escuchó ese sollozo rebelde que tragado ahora con molestia por ChangMin hizo sentir peor (si es que se podía) a Yunho…

- ¡no!... – exclamó el menor habiendo llegado a su límite, cediendo a ese sentimiento de ansiedad y enojo que por tantos días se estuvo alimentando en su interior… y el moreno no pudo menos que retroceder un paso cuando su novio le apartó bruscamente negando su abrazo… - ¡ya no puedo más, Yunho!... – pasó el dorso de sus manos por sus ojos tratando de apartar las lágrimas que increíblemente parecían no poder agotarse… - ¡porqué te quedas callado! ¡Porqué no has terminado conmigo si aún le amas a ÉL!!

- ¡porque no quiero amarlo más, Minnie!... –explotó angustiado, queriendo evitar más de aquéllos reclamos válidos pero que no quería enfrentar… no podía… no ahora…

- ¡pues no lo parece! No cuando una vez más llegas así, pensativo y melancólico… ¡te he dado lo mejor de mí! Me he esforzado, Yunho, ¡pero no puedo más!... ¡no puedo más!... y sin embargo, no quiero dejarte, no quiero que me dejes…

- no te lo estoy pidiendo…

- pero estás ahí tan… tan sereno… como si no te importara, es que ni siquiera te das cuenta de que yo… - calló… porque estúpidamente había estado a punto de confesar su propia infidelidad…

- no estoy sereno, Minnie… ¡estoy asustado!... me importas mucho más de lo que puedes creer… yo sé… yo sé que no he sido buen novio…

- ¿me has engañado?... – preguntó… sí, el menor preguntó a pesar de estar seguro de aquello… el moreno le miró con los ojos abiertos de par en par… pero solo por unos segundos porque luego apartó la mirada clavándola en cualquier lugar que no fuera el chico frente a él… - ha sido con Él, o con cualquier idiota que se te ha cruzado en el camino?... – continuó el menor… ya no le importaba nada más que no fuera obtener un poco de sinceridad de su novio… aunque fuera en aquello que tanto dolía…

- no he ido por ahí acostándome con cualquiera, ChangMin… - el moreno incluso se sintió ofendido…

- entonces ha sido solo con Él, ¿no?... – el menor sonrió con sarcasmo… - ¿cómo se llama?...

-¿¡qué!?

- ya que has estado engañándome por tanto tiempo, quiero por lo menos saber el nombre del dueño de tu corazón…

- no tiene caso hacer esto, Minnie…

- porqué no… - clavó su mirada en aquéllos ojos café oscuro que hasta parecían intimidarse ante sus pupilas chocolate… - ¿es acaso que te ha dejado? ¿Que ya no tendré que preocuparme por la hora en que llegarás, o si traerás el cabello húmedo, o que te marches con puntualidad cada tanto a verte con él?

- ¡basta, ChangMin!.... – que no continuara, que no calvara más el puñal de la culpa, ni agrandara la herida de su propia estupidez al haberle traicionado tan vilmente por años…

- ¡no quiero!... – elevó la voz el menor… - Te Amo, Yunho, y te juro que perdonaré cualquier cosa que hayas hecho, pero quiero que seas sincero una vez en lo que llevamos saliendo, quiero tener un poco de confianza en que podemos funcionar, quiero sentirme menos estúpido por estar aquí parado frente a ti suplicándote un poco de ese amor que tan incondicionalmente le has entregado a quien amas aún cuando solo pudieron ser amantes…

Sus palabras se clavaron como espinas filosas en su corazón, porque Yunho no creía merecer aquello… porque mucho daño había hecho ya… y no se sentía capaz de sanar lo suficiente para volver a empezar…

- yo… no quiero hacerte más daño, Minnie…- atinó a decir con la poca voz firme que le quedaba, porque se estaba desmoronando ahí como nunca pensó que podría…

- ni siquiera te importaría que yo me hubiera metido con otro, ¿verdad Yunho? Ni eso ni nada de lo que pudiera hacer logrará que me mires más allá de un amigo con el que has tenido sexo durante casi cuatro años, ¿cierto?... – espetó con la mandíbula apretada… se estaba yendo todo por un caño, las esperanzas, los sueños, las ilusiones… el amor… todo se estaba muriendo justo ahí…

- claro que me importa que otro te haya tocado… - y de solo pensarlo su cuerpo se tensó…

- ¡no lo parece!...

- eras lo único que me pertenecía solo a mí, Minnie… quiero pensar que no sabías lo que hacías, que no quisiste que otro te tocara, que solo pensabas en mí porque me amas… - y dio un paso buscando acercarse otra vez a quien todavía considera su novio… - que estabas mal hace unas horas porque odiabas que otro se hubiera atrevido a marcarte, que solo esperabas que te abrazara y te llenara de caricias y besos…

- y lo quise… quise que te dieras cuenta de que aún cuando Te Amo puedes perderme, quise que te enfadaras y me reclamaras, que por lo menos una vez me hicieras sentir deseado por ser yo y no solo un recipiente sobre el cual verter tus necesidades y culpas… quise creer que me orillarías a pedirte perdón motivado por mi propia culpa al haber permitido y deseado que otro me hiciera sentir lo que contigo nunca he podido… - el moreno mirándolo confundido… - nunca hemos hecho el amor…

- ¿y ése con quien estuviste te lo hizo?... – cuestionó con molestia… celos tal vez… pero una clase de celos que no podía adjudicar al amor…

- no… - el menor bajó la mirada… - aunque sé que me ama, al final solo terminé cayendo en un error, porque para hacer el amor se necesitan dos enamorados…

Silencio…

Incómodo… porque estaban más tranquilos de lo que debieran a pesar de saber que ambos habían cometido infidelidad… de que tal vez la confianza acababa de morir para siempre llevándose consigo el último vestigio de esperanza…

- crees que necesitamos seguir con lo nuestro, o es mejor que terminemos?...

Yunho miró a ChangMin con intensidad… pensando en la respuesta que debe dar…

Porque Jaejoong ha dicho adiós…

Porque ChangMin ya no es solo suyo…

Porque sabe que no podrá amar al menor como espera y merece…

Porque tal vez la distancia ahora pueda ser la mejor opción…

Pero el sentimiento que las pupilas chocolate le transmiten le ha mantenido a flote en los últimos días y teme que sin ellas termine por derrumbarse…

Pero sería capaz de seguir siendo tan egoísta como para mantenerle a su lado?


Continuará……




ADVERTENCIA. Lemon

CAPÍTULO IV. BECAUSE YOUR LIE


*****

…No se renuncia a la persona que se ama, se le deja ir cuando decide marcharse…

*****
Departamento de Dong Wook…

Por más que intentaba, era imposible no memorar cada detalle de ése encuentro íntimo que viviera con ChangMin, y es que no solo había quedado grabado en las paredes de su departamento… se le había tatuado en la piel, como un fuego invisible que sin embargo quema cada fibra de su ser…

Y bastaba con cerrar los ojos para que el rostro sonrojado y sudoroso de ChangMin se le apareciera en el pensamiento casi imposibilitándole seguir su vida con normalidad, porque nada importaba que fuera conduciendo o estuviera en el trabajo… simplemente no le podía dejar de pensar y amar…

…El amor puede ser la peor de las trampas…

Pero la realidad volvía golpeándole con la fuerza de un huracán derrumbando toda posible ilusión a su paso… ChangMin seguía siendo novio de Yunho…

Aún cuando ya habían pasado días desde la última vez que se vieran y hablaran… aún cuando una parte de él hubiera suplicado a los cielos que aquélla relación culminara… la realidad seguía siendo cruda… el destino seguía jugándole en contra…

Y dolía un poquito más darse cuenta de que ya nada era igual… ni de su parte ni mucho menos de la de ChangMin… porque ahora ya ni siquiera le llamaba para saludar, y él no tenía valor para buscarle… porque aunque hubieran asegurado que todo estaba bien entre ellos, que seguían siendo amigos…

Amigos jamás podrían volver a ser…

Porque al fin y al cabo habían tenido sexo pretendiendo hacer el amor… sin amor… pero sí mucha tristeza y necesidad de un cariño que simplemente no podían corresponderse…

El morocho pasó con desgano el pincel por ése lienzo lleno de líneas y curvas sin sentido de diversos colores, todos en tonos oscuros… tristes como el matiz de su alma… y es que había querido… había querido demostrarse que la desilusión no podía también romper los hilos de su pasión por el arte…

Pero qué arte podía crear ahora que su más grande inspiración parecía haberse alejado cual criatura fantástica olvidada en leyendas escondidas entre páginas gastadas de un libro enterrado bajo el polvo de la ignorancia…

Y optó por dejarle, abandonar la brocha y los pinceles, y acuarelas y el lienzo mismo…. Cubrir con una fina tela lo que apenas había comenzado a tomar la forma del perfil reflexivo de ChangMin, serio y absorto, como más de una vez llegó a contemplarle cuando leía en la biblioteca… optó, por darse la vuelta y cerrar bajo llave esa habitación donde quedaba tal vez el último trozo de su corazón partido…

*****

Yoochun conducía por ese camino de avenidas y calles que tan se sabía de memoria que las recorría inconscientemente… porque demasiadas veces le buscó con el más absurdo de los pretextos o solo porque sí… porque de una u otra forma siempre había terminado por buscarle…

Pero hoy... hoy solo quiere decirle algo, recordarle tal vez que le sigue queriendo y cuán arrepentido está por haberlo hecho suyo cuando NO debió pasar… cuánto le necesitaba a su lado como amigo…

Y sabía que era vil de su parte, que le había lastimado y que tal vez seguiría haciéndolo por insistir en seguir formando parte de su vida… pero es que simplemente no podía… no quería concebir la idea de un mañana sin esas sonrisas brillantes o esas pupilas casi infantiles retándole a hacer algo nuevo…

Un mañana sin Junsu pintaba demasiado desolado…

Y sabía que estaba mal, que no era correcto pensar así… que esa noche se marcharía con Jaejoong a París a salvar su relación… a reavivar el amor… pero no había podido (querido) irse sin hablar antes con su “amigo”… y se pasó imprudentemente ése último semáforo que recién cambiaba al rojo… pero ansiaba tanto verle ya… y sonrió tontamente al ver al castaño batallar con la puerta de entrada al Edificio con ese montón de bolsas de mandado que se negaban a quedarse en donde él intentaba colocarlas para maniobrar… y se apresuró en alcanzarle…

- ¿te ayudo?... – cuestionó tomando esa bolsa que finalmente había resbalado y que se hubiera desparramado en el suelo…

- ¡Chun!... – saltó sorprendido el castaño, poniéndose sumamente nervioso al volverle a ver… después de todo habían pasado días sin que supiera nada de su amigo…

- vamos, te ayudo con esto… - trató de ignorar el gesto de sorpresa y casi incomodidad en Junsu, tomando otra de las bolsas y sonriendo como si todo siguiera como antes de intimar, instándole a adentrarse de una buena vez en el edificio… - ¿tienes visita? ¿O te ha aumentado el apetito?... – tarde se dio cuenta de la idiotez que había preguntado… pero vamos, Junsu era de los que a lo sumo llenaban una bolsa de despensa y ahí llevaba muchas más…

- la ansiedad supongo… - se encogió de hombros caminando adelante del pelinegro deseando no llegar al ascensor o que estuviera lleno de gente… todavía dolía demasiado la cercanía de Yoochun… dolía que le tratara como si en verdad hubiese borrado de su memoria lo que pasó entre ellos…

Dolía descubrir que a pesar de las cosas, solo para él aquélla primera vez lo había significado TODO… y que aún cuando quemaba horrores, era uno de sus recuerdos más preciados… aunque ahora se estuviera hundiendo en la tristeza y estuviera comiendo demasiadas cosas dulces y sabores chocolate con las que esperaba endulzar un poco su mala suerte y evitar la depresión…

Pero cuando se ama, aquello se vuelve prácticamente imposible…

Como imposible fue que no fueran los únicos a bordo de ese ascensor que le pareció de pronto demasiado pequeño y no evitaba que sintiera el calor del pelinegro o de escuchar su tranquila respiración, y casi los latidos acompasados de su corazón…

Y dolió un poco más descubrir que para Yoochun las cosas parecían marchar más que bien…

Entraron al departamento en medio de un silencio que ninguno podría asegurar cómodo o incómodo, y guardaron las cosas como lo haría cualquier pareja que llevara años saliendo, porque el pelinegro sabía bien dónde guardaba cada cosas el castaño y ni siquiera necesitó preguntar…

Y se asustó un poco cuando cayó en cuenta de lo fácil que estaba resultando estar así… porque solo podía significar que nada estaba realmente bien entre ellos…

- ¿quieres algo de tomar?... – cuestionó al fin el castaño decidido a espabilar un poco esa opresión en su pecho, sabiendo que de entrada no sería capaz de negarse a las visitas del pelinegro…

- estoy bien, gracias… - negó y volvieron a la estancia…

A ése lugar que les traía recuerdos de gemidos y murmullos, de un calor quemante que casi parecía invitarlos otra vez a pecar. Junsu se mordió el labio maldiciendo mentalmente el no haberse mudado de departamento como habían planeado… pero es que al final el amor y su lado masoquista habían ganado… quería por lo menos esos recuerdos…

- te importa esperar mientras tomo una ducha, ¿o llevas prisa?... – más no se atrevió a mirar aquéllas oscuras orbes que sabe le miran fijamente…

- te espero, quiero platicar contigo, Junsu ah… - y volver a escuchar su nombre con aquélla voz varonil solo hizo que se le erizara el vello y saliera casi corriendo al baño antes de que su cuerpo decidiera comenzar a reaccionar ante aquél hombre que le tentaba más de lo que podía controlar…

Se vio obligado a darse una ducha fría, porque el calor de su cuerpo se negaba a abandonar su piel deseando volver a sentir aquéllas caricias y ésos besos apasionados y dulces que ya una vez probara…

Pero sabía que estaba mal…

¡Que NO debía!

Pero esos benditos hilos de agua helada en nada calmaron la ansia de su cuerpo y la ilusión de su corazón… quizá por ello se atrevió a volver a la estancia con solo un pantalón flojo, el torso desnudo y el cabello todavía escurriendo algunas gotas de agua que se perdían resbalando por el contorno de su rostro… con los pies descalzos y una mirada que al pelinegro le estremeció…

Yoochun tragó hondo al verlo… porque le resultó una visión demasiado erótica… porque le había hipnotizado esa castaña mirada en cuyas pupilas brillaba un deseo… un deseo que presentía compartir…

Porque no se opuso a ése Junsu sentándose a horcajadas en sus caderas que le rodeó el cuello con sus manos antes de robarle un beso que correspondió sin dudar…

- Junsu ah… - murmuró apenas con la poca voz que le quedó porque el aliento se le había ido entre aquéllos labios que se alejaron apenas unos centímetros…

- ya no puedo ser de nadie más que tuyo… - y volvió a besarle consciente del error que estaba fraguando…

- pero Su… - intentó hablar entre cortos besos que el castaño seguía dejando sobre sus labios… besos que no estaba negando, que le estaban atontando de a poco otra vez… porque eran demasiado dulces y suaves como para negarse al elixir de su sabor…

- ya lo sé… - porque Jaejoong sigue en medio… - no te estoy pidiendo compromiso ni formalidades, solo… - sus manos pasando decididas por debajo de la camisa del pelinegro, obteniendo un sobresalto ante su frío tacto, más no que se apartara o le negara la caricia… - solo quiero que pase…

Y las manos de Yoochun posándose en ésa espalda fría y ligeramente húmeda que sabe se erizó apenas su piel más cálida entró en contacto… y se descubrió deseando nuevamente fundirse a ése cuerpo, paseando sus manos por la espalda del castaño con insinuantes movimientos que comenzaron a provocar jadeos que escapaban de ésos labios suaves que continuó saboreando y se le entregaron tan sumisamente…

Poco a poco logró que el frío se desplazara por completo de su piel y quedara solo el calor que sus propias manos y labios iban dejando sobre su cuerpo… y dejó que casi sin moverse de la posición en que se encontraban, Junsu le desnudara lentamente entre sonrisas y besos que parecían ser compartidos por dos personas que se aman sin atadura ni duda alguna de por medio… pero cuando la realidad era que aquello era una farsa cimentada sobre mentiras e incertidumbres de un corazón enamorado y otro confundido… confundido en la ternura de ése que aún en sus caderas se movía haciendo que su despierto miembro rozara su entrada gimiendo de deseo por profanarla de nuevo…

- mhh, mhhh, Su… - y sus manos tomando decididas las caderas del castaño para posicionarlas sobre su erección…

- mmhhh… - y sintió cómo era penetrado sin preparación previa alguna, arrancándole gruesas lágrimas de dolor por la intromisión que resbalaron por sus mejillas perdiéndose en su piel sudada…

Y solo pudo aferrarse a los hombros del pelinegro sin importar ése dolor previo porque solo quiere sentirlo dentro… dentro de su cuerpo como sabe nunca estará en su corazón… sabiendo que una segunda vez no dejará de ser solo sexo… y gimió adolorido cuando Yoochun se movió dando la primer embestida… gritó bajo ante la segunda… y sintió que se desgarraría con la tercera…

- ahh, Chun, más, ahh, despacio, por fav…mhh… or… ahh… - y es que esa era su segunda vez, ya ni siquiera podía valerse de lo acostumbrado que pudiera haber quedado en la primera cuando hacía días que no había tenido esa clase de intimidad…

Yoochun paró abruptamente sus movimientos… casi como si recién recordara que estaba unido a Junsu, que lo había penetrado sin dilatar su pasaje… y solo entonces reparó en la presión que sus paredes estrechas hacían en su miembro, caliente, duro, hinchado… lo estaba lastimando y él ni siquiera se había dado cuenta!

- lo siento… - atinó a murmurar con esa voz excitada que no podía evitar… queriendo controlar empero ese deseo de seguir moviéndose dentro del castaño… de disfrutar de esas deliciosas sensaciones que su entrada le provoca en su estrecha calidez…

- está bien… - un beso dulce… - solo más despacio… - una sonrisa lasciva… él moviendo sus caderas con más suavidad buscando su propio ritmo para acostumbrarse a su miembro…

- mhh, Jun…su, ahh… - le enloquecía… le enloquecía sentirse rodeado por ése calor, le aturdían esos besos intermitentes que el castaño le robaba… pero lo hizo, dejó que fuera el castaño quien dominara el ritmo de las embestidas…

Hasta que fue el propio Junsu quien acostumbrado totalmente a su erección, le pidió más, más fuerte, más rápido… más profundo; arrastrándolos juntos a ese mundo de placer que les hace casi perder la noción de tiempo y espacio; y Yoochun libera su esencia en la intimidad de Junsu, mientras éste se corre manchando sus torsos… y el castaño se deja caer sobre el pecho del pelinegro, aún sentado en sus caderas… aún sintiendo ese miembro descargado en su interior… con esa cálida humedad que ha quedado en su pasaje… y es Yoochun quien en un movimiento se recuesta en el sofá al tiempo que abandona su interior y escucha ese quejido de dolor que sabe fue su culpa de al principio lo que lo genera… más no dice nada porque es incapaz….

Y ahí estaba, recostado en el sofá con el castaño sobre su cuerpo; desnudos, sudados, con la esencia del otro en alguna parte de sus pieles… con una sensación de tranquilidad que se rompió en cuanto el móvil del pelinegro sonó desde el bolsillo en su pantalón tirado en el suelo…

Y el nombre de Jaejoong parpadeando en la pantalla del artefacto…

- Junsu… - el pelinegro miró con culpa al castaño apenas éste salió de encima suyo para permitirle atender el móvil, que habiendo sido ignorado por Park, había dejado de sonar…

- no digas nada, yo te lo pedí, no voy a reclamarte nada, Chunnie… - y besó suavemente esos labios que balbuceaban sin conseguir una sola palabra o frase coherente… - mejor date prisa, tu novio te debe estar esperando…

Y aunque dolió demasiado decir aquello, el castaño se dio cuenta de que acababa de convertirse por voluntad propia en amante del pelinegro… porque ¡Dios! Quería eso, quería por lo menos eso…

Esos encuentros casuales que no dejarían de ser solo sexo, vacío y burdo, pero que le daban esos instantes de plenitud al sentirse como si fuera lo único que importara a Yoochun…

- Junsu ah, no debí, lo siento… - intentaba disculparse el pelinegro, abrochándose los pantalones y tratando de pensar con la claridad que no tuvo antes… pero el castaño le sonrió cálidamente mientras sellaba sus labios con uno de sus dedos impidiéndole que siguiera hablando… que siguiera diciendo aquéllas palabras de arrepentimiento… y le colocó el mismo la camisa que minutos atrás le hubiera quitado con calma y devoción, abrochando uno a uno los botones sin evitar rozar una vez más su piel… - Junsu…

- no digas más, por favor Yoochun ah… me conformo… - sus ojos cristalizándose, negándose a derramar una lágrima delante del pelinegro… - me conformo con esto, solo… vuelve ¿sí? Vuelve y déjame sentirte aunque sea solo por instantes, déjame sentir tu calor, tus caricias y tus besos, aunque no sean realmente míos, déjame vivir la ilusión cada tanto…

- Junsu, no… - cómo podía el castaño pedirle tal cosa… cómo podía estar dispuesto a convertirse en… su amante… - porqué, Su… no es justo y lo sabes…

- por favor… - suplicó abrazándolo con fuerza, enterrando su rostro contra su pecho…

- no lo mereces, no cuando no puedo ofrecerte a cambio algo de seguridad y tranquilidad… - el castaño sollozando ante sus palabras… sabía que estaba siendo muy mierda, que lo estaba lastimando otra vez… que había cometido el mismo error por segunda vez… que había tropezado con la misma piedra… y que Dios! Casi quería volver a hacerlo si el castaño volvía a envolverlo en sus besos, en sus caricias, en su propio calor…

- ¡no me importa! Solo te quiero a ti, date cuenta Chunnie… date cuenta de que ya no puedo seguir sin ti… - y levantó el rostro mirando las orbes oscuras del pelinegro… - tú me lo pediste una vez, que no te dejara, ahora yo te lo pido Chun, no me dejes… no me importa ser solo tu amante… - el pelinegro se estremeció al escuchar tal palabra de labios del propio castaño, clavándose cual espina de la rosa más delicada en su pecho… - vuelve Chun… vuelve a amarme aunque sea solo una mentira de pasión…

El móvil de Yoochun sonando otra vez…

- debo irme… - murmuró con la voz quebrada… el castaño le soltó mirando el suelo, pensando en que era probable que ahora en verdad no le volviera a ver… que esa había sido la última vez que lo sintiera unido a él… - volveré… - y un beso en su frente demasiado cariñoso como para que ese “volveré” significara que estaba aceptando una relación de amantes… - cuídate, Junsu ah… - y una caricia en su mejilla que solo consiguió arrancarle todas esas lágrimas que apenas había contenido cuando Park salió de su departamento sin mirarle ni besarle en los labios una vez más…

Dejándole con la incertidumbre de no haber comprendido el significado de ese “volveré”…

*****
Departamento HoMin

Yunho sabía bien que había sido de lo más egoísta al retenerle a su lado prometiendo esa vez dar lo mejor de sí para que la relación funcionara… jurándole no volver otra vez a caer en las redes de aquél que lamentablemente se ha clavado tan profundo en su corazón y sabe no podrá sacarlo por más que intente…

Porque Jaejoong era el amor de su vida…

Aunque la vida misma se negara a que el amor le sea correspondido…

El moreno ahora llegaba temprano a casa, siempre con una sonrisa y un dulce beso que dejar sobre labios de ChangMin, mientras se disponen a hacer algo, sea cenar o salir a caminar o pasear por ahí… quería hacerlo bien esta vez, de verdad quería, y por eso se esforzaba, trataba de tener esos detalles que jamás tuvo…

Porque era momento de dejar de tratar a ChangMin como a un amigo íntimo o ése en quien depositar un cariño que pretendía para alguien más…

Porque era momento… de regresarle un poco de amor verdadero a su novio…

- me han dado vacaciones en la empresa, toda una semana para cuando yo quiera tomarlas… - el moreno bebió de su copa de vino mientras veía que la mirada del menor brillaba notoriamente contento con la noticia…

- podríamos salir a algún lado, Yunho… - el menor dejó de lado su platillo, concentrándose entonces solo en su novio… - yo puedo ausentarme cuando quiera a fin de cuentas, no por nada soy hijo de un importante empresario…

- que modesto, Minnie… - se medio burló el moreno… y es que normalmente el menor se comportaba como una persona de clase media, atendiendo su trabajo y siendo sencillo… pero en ocasiones, decía de forma tan natural que más bien sonaba arrogante, que era millonario, que el moreno solo podía ya reír de esa actitud…

- lo siento, ya sabes, se me olvida… - bajó la mirada avergonzado…

Y eso le asustaba… porque de pronto parecía todo ir demasiado bien como para ser verdad o duradero… además…

No ha hablado ni vuelto a ver a Dong Wook, así que ahora era él quien estaba haciendo las cosas mal… y no quería… no quería arruinar la oportunidad perfecta que parecía estar presentándose entre ellos…

- está bien… - pero su novio ya no le miraba, se notaba que estaba avergonzado pues tenían las mejillas teñidas de un tono rosa bajito… aunque también parecía que pensaba seriamente en algo más… - hey, a dónde te gustaría que fuéramos, ¿eh?... – le dijo con voz cariñosa, mirándole con una sonrisa dulce como al parecer solo quería sonreírle para brindarle seguridad y confianza… el menor le miró de nuevo pero todavía avergonzado…

De pronto también se sentía tanto más femenino y no era precisamente su estilo con todo y que es el pasivo de la relación…

- no lo sé… cualquier lugar juntos suena bien… aunque, ya sabes, se dice que París es la ciudad del romanticismo…

Y Yunho tembló…

Porque no podía ser que de entre todas las posibles ciudades del mundo, a su novio se le fuera a ocurrir querer ir justamente a París…

Donde Jaejoong sabe se encontrará por esos días… con Yoochun… salvando su propia relación…

- pero si no te gusta, siempre podemos pensar en muchos destinos turísticos más…. – habló el menor al notar que el moreno incluso había palidecido un poco… y con su tono de piel, aquello era bastante notorio…

- no… - aclaró la garganta, esperando no echar a perder todo tan demasiado rápido… - París suena bien si quieres que vayamos ahí… quiero que estés contento con el lugar que elijamos…

- lo estaré si también para ti es un lugar agradable, Yunho…

Y parecía que así de fácil se tambaleaba otra vez todo lo que intenta construir… porqué el destino se empeñaba en ponerles pruebas tan difíciles…

En ponerle en el mismo camino que Jaejoong…

*****
París, Francia

Era efectivamente la ciudad más hermosa, espectacular y elegante que pudiera recordar… era… utópica y romántica… el sitio perfecto para tratar de volver a encender la llama de amor…

Yoochun y Jaejoong se hospedaron en uno de los hoteles más importantes de la ciudad, el día estaba maravilloso con el sol en lo alto siendo clemente con la fuerza de sus rayos bañando las calles… casi parecía que ya olvidaban todo lo que en Seúl les hacía enloquecer al grado de cometer de los actos más bajos de la humanidad…

El engaño…

Porque era lo que ambos eran, a pesar de los intentos que han realizado para evitarlo… siempre cayendo de nuevo… unos mentirosos… tal vez por causa del destino, de las malas decisiones, de la incapacidad para ver las cosas con la claridad que se presenta ante sus ojos…

Mentirosos al fin y al cabo… y la mentira por sí misma, no tiene justificación válida…

- haremos un itinerario, o simplemente nos dejamos llevar por lo que París tenga por ofrecernos… - el pelinegro ya estaba desempacando sus pertenencias acomodándolas en los cajones de lado derecho de la cómoda a disposición en la suite…

- quiero que nos dejemos llevar un poco… casi como algo loco, Yoochun… - sonrió coquetamente… para inmediatamente acercarse a su novio envolviendo su cuello con sus brazos… - sabes, hace tiempo que no hacemos el amor en un hotel… - se mordió el labio para inmediatamente morder el mentón del pelinegro…

- el viaje te sentó bien, no Jae… - sonrió con picardía antes de tumbar al pelioscuro sobre la cama colocándose luego sobre su cuerpo… - parece que hemos estado en abstinencia demasiado tiempo, ¿verdad?... – y sus labios comenzando a besar esos labios rojos que se le entregaban sumisos…

Pero que no le generaban muy a su pesar ese mar de sensaciones que solo estando con Junsu había conseguido sentir… y sabía que volvía a ser egoísta y desconsiderado por pensar en el castaño cuando es su novio quien jadea bajo su cuerpo por esas caricias que tan acertadamente comienza a dejar sobre su cuerpo, despojándole poco a poco de las prendas…

Más Yoochun no sabía que por la mente de Jaejoong pasaban las mismas disyuntivas que por la suya… porque el pelioscuro no podía evitar que sus pensamientos volaran hasta Yunho recordando el tacto de sus manos…

Y ahí estaban, intentando hacer el amor consiguiendo apenas sexo burdo mientras gimen y pronuncian el nombre de quien no está más en sus corazones…

Y alcanzaron un clímax que lejos estuvo de ese orgasmo que los envolvía en el placer de la plenitud del amor, de esa sensación de complementariedad que solo conseguían con una persona…

Entonces, si sabían bien que no era amor lo que sentían por el otro, ¿qué caso tenía estar ahí queriendo salvar lo que ya había muerto? ¿Qué era lo que los mantenía unidos?

¿Orgullo? ¿Ante la idea de pensar que no tuvieron lo suficiente para mantener a flote una relación que pintaba perfecta?…

¿Miedo? A equivocarse ahora y llegar a descubrir después que a quien se deja en ése momento era efectivamente la otra mitad del alma… ¿a que sean Yunho y Junsu en realidad solo una obsesión y no amor verdadero?…

¿Culpa? ¿Al saber que habían sido sus errores y vacilaciones las que habían llevado la relación a este punto?…

¿Temor al fracaso?

¿Pavor a la soledad?

Qué…

Qué exactamente buscaban pretendiendo llenar los huecos, los espacios vacíos de algo que sencillamente ya ni siquiera existía… porqué insistir en formar un rompecabezas del que faltan piezas perdidas en el tiempo, las que no pueden recuperarse ya por más que se luche contra la corriente… cuando es el curso de ésta la que les lleva muy probablemente a la felicidad verdadera…

Qué necedad en luchar y luchar por mantener a flote un bote que se hunde cada día más a prisa, aún cuando se saque esa agua turbia que va estancándose haciendo más pesada la navegación…

Porqué caminar a paso veloz en esas tierras que no tienen principio ni fin, porqué querer alejarse del camino a lado que les ofrece un transitar sí, más cargado de obstáculos y dificultades, lleno de esas piedras que hacen que uno se haga más fuerte, con claros que disfrutar y tempestades que enfrentar… pero con la felicidad dispuesta en cada detalle lista para ser gozada en la pequeñez de las cosas…

Porqué preferir el camino de las mentiras, de las dudas, las incertidumbres y la angustia…

Tal vez… tal vez es algo que no puede ser respondido, porque vamos, el humano por naturaleza es algo torpe… gusta de tropezar una y otra vez con el mismo tope antes que ver que puede dar la vuelta o intentar otra maniobra para llegar al objetivo… es también víctima y victimario por esa capacidad multifacética para disfrutar de los más grandes pesares y enajenarse con las más grandes alegrías… es egoísta y ciego, bondadoso y estúpido… un conjunto de emociones, sentimientos e ideas que juegan en los polos de la vida…

Eso… eso era lo que Yoochun y Jaejoong no lograban dejar en el pasado, lo que les mantenía atados a ilusiones de las metas planteadas en el inicio de la carrera de su noviazgo… a los fantasmas de los errores conscientemente pasados por alto que ahora les pasaban una factura alta que creían no poder costear…

¡Pero Dios! Si alguien tiene la receta para ir contra todo lo que ellos están viviendo, que les hagan el favor de ofrecérselas que estarían dispuestos a pagar el precio pedido con tal de hacer más allá de lo correcto, lo mejor para todos…

Porque mientras ellos creen que salvando su relación se ayudan a sí mismos y dejan de lastimar a esos que ahora se han quedado en Corea… son justamente esos chicos que les extrañan horrores y se les han entregado con la incondicionalidad del amor ciego, quienes más desean el dolor siga ahí con tal de tenerles a su lado…

Porque aún cuando Yunho hace lo propio permaneciendo a lado de ChangMin, sabe que de su corazón jamás podrá expulsar a Jaejoong pues se ha quedado prendado a él habiendo echado raíces por cuatro años… raíces fuertes y firmes que le han ido cuarteando en su poder cada trozo de corazón…

Y Junsu… él había dejado más que claro que estaba dispuesto a ser el amante… no había que explicar más nada… porque con sus actos, con la opacidad de sus pupilas demuestra que la vida misma entregaría sin dudar…

Porque para ambos vale más todo el dolor del mundo… antes que renunciarles si son ellos quienes no parecen tener tampoco voluntad para dejarles…

Y así, Yoochun y Jaejoong pasean por las calles de la ciudad de la luz, mirando escaparates de miles de cosas, tomándose fotos sonriendo con un fulgor que no danza en sus pupilas, entrelazando sus manos en caricias que no nacen desde el alma…

Buscando una última ancla a la que aferrarse para huir, irónicamente, de la verdadera felicidad que cual lienzo antiguo, queda colgado en una fría sala que ataviada con los más finos detalles… no deja de estar desolada cuando la hora de exposición culmina…

*****
Seúl, Corea

ChangMin había incluso estado evitando la biblioteca… pero era ese espacio silencioso donde creía que mejor podía controlar sus propios demonios y analizar sus temores…

Donde más de lo que pueda narrar, Dong Wook le hizo compañía simplemente permaneciendo a su lado cuando más estresado estuviera… sin importar los motivos de la tensión que el morocho tan bien leía en sus ojos…

Porque está seguro que aún cuando es con Yunho con quien ha vivido por años, nadie más que Wook le conoce cual libro abierto leído una y mil veces de principio a fin…

Las ironías de la vida…

Que no dejan de ser ventanas del alma… oportunidades de la retrospección de nuestros más profundos sentimientos…

El menor caminó por ese pasillo casi al final de la biblioteca en la planta alta… la sección de Arte… donde libros de grandes artistas de distintas épocas tenían algo que enseñarle en lo complejo, sencillo o tergiversado de sus versos, pinturas, esculturas o monumentos…

- siempre te viste muy bien con ese aire intelectual con que paseas tu vista por los estantes… - la voz del morocho consiguió que el menor se sobresaltara al escucharle… que su corazón se acelerara a punto de la taquicardia…

Porque era la primera vez que volvían a verse desde que… tuvieran sexo…

- Wook… - y odió suspirar su nombre cuando se supone no… NO debiera sentir nada más que esa amistad que fracturó por voluntad propia al pedirle lo tomara hace algunos días…

- si te molesta mi presencia, por favor no dudes en pedirme que me aparte de tu lado, Min… - y que le dijera aquello con la tranquilidad que él no logra encontrar en ninguna célula de su cuerpo, solo conseguía que se sintiera más miserable…

Porque sigue intentando que las cosas funcionen con Yunho…

Cuando presiente que el mínimo desliz inconsciente de su corazón enamorado lo aleje nuevamente de su lado…

- quédate… - pidió al tiempo en que volvió su vista a los libros… - tú eres el pintor, a quién me recomiendas leer…

- no hay mejor decisión que la tomada por instinto cuando de arte se trata… porque el instinto es la raíz de todo lo que somos, las emociones, sensaciones, miedos, alegrías y sinsabores… la esencia de la vida misma…

ChangMin le miró sorprendido… rara vez su amigo se ponía en plan poético… de hecho, solía decir que los poemas eran lo más cursi y depresivo del arte… como lo eran los versos homenajeando la luna, las estrellas o una cualidad humana reflejada en las más exquisitas formas de lo existente… porque eran frases utópicas y suplicantes de lo que el corazón humano sabía imposible…

Y Wook siempre se había aferrado a los posibles en su vida…

Aún cuando su más grande sueño era lo más inverosímil de la misma…

El amor de ChangMin…

- no necesitas mirarme así… sigo siendo yo… un poco decepcionado de un amigo que se desapareció con la facilidad con que el aire se nos escapa de las manos… - claro estaba, hablaba de él, eso el menor lo sabía… - ¿has estado bien, Min?

- realmente… te mentiría si te dijera que sí, pero tampoco es que esté mal… solo…

Silencio…

Asfixiante… porque los ojos de Wook le consumen sumiéndole en un abismo oscuro sin fondo…

- intentar está bien… hasta que se vuelve una monotonía sin sentido… hasta que por sí mismo, intentar es una mentira… una pantalla con la cual escondemos nuestro verdadero sentir…

- es algo cruel de tu parte decir eso. ¿No es que la esperanza muere al último?… - se defendió el menor… porque eludir la certeza de aquellas palabras era creer en el moreno…

- ¿la esperanza?... – sonrió con ironía mezclada con tristeza… - la más grande de las virtudes humanas… aferrarse a la esperanza puede llegar a ser agotador, Min… - y el menor comprendió que lo decía por su propia experiencia… por su propia desilusión al amarle sin poder recibir la misma intensidad de vuelta….

- pero, ¿no es preferible luchar hasta el último aliento, antes que dejar que la vida pase delante de tus ojos sin poder de hecho vivirla con todos sus sabores y contemplarla en todos sus colores?

- tal vez… y es por eso que sigo aquí, Min… sigo aquí, como tu amigo… - sus miradas conectadas… - pero si la amistad es incluso tanto más dolorosa e incómoda que antes, debes saber, que solo me iré, que solo me haré a un lado cuando seas tú mismo quien me lo pida…

- ¿y en verdad estás dispuesto a ser solo mi amigo, aún cuando… algo demasiado íntimo pasó entre nosotros?…

- me aferro a mi propia esperanza siendo solo tu amigo…

Porque valía más la mentira de un “todo está bien” disfrazado en una amistad intacta…

Que un día más sin el espejismo de un resplandeciente amanecer abrazado a su cuerpo y sintiendo su amor…


Continuará……