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viernes, 8 de junio de 2012

Capítulo Final Miniserial YooSu *w*

*****
Parte 4. LA NOCHE DE BODAS


- ¡No tiene que ver una cosa con la otra! ¡Dime cómo metiste tu inhalador en mi hanbok y cómo es que no tenía ni idea de que padecías asma!

- ¿Te asustaste cuando me viste mal?

- ¡Claro que sí!

- ¿Porque me quieres?

- ¡Sí! ¡Quiero decir no!... – el rubio intentó corregirse, maldiciendo mentalmente los latidos de su corazón y ese calor en sus mejillas que sabe se deben al sonrojo que no ha parado de apoderarse de ellas desde hace un tiempo.

- ¿Entonces no quieres casarte conmigo?... – el pelinegro preguntó mirándole seriamente.

Había algo en aquellas orbes negras que hacían que el rubio sintiera la necesidad inmediata de responder con la verdad que palpita contra su pecho. Pero era demasiado orgulloso –y todavía se negaba a aceptar ser gay– y le daba un poco de miedo sentir ese algo ocasionando estragos en su interior. Su vida había sido sencilla hasta la aparición de Park Yoochun en su vida.

- ¿Junsu…?

- Explícame lo del inhalador… - el rubio exigió con voz calmada y mirada evasiva. El pelinegro se permitió sonreír suavemente desde ahí abajo, sentado en el pasto mirando a su, todavía, prometido con la vista a un lado, pero quietecito y con el rostro colorado.

- Es que no puede ser más adorable porque sería como antinatural… - pensó permitiéndose un silencio demasiado largo para gusto del rubio, quien comenzaba a impacientarse y estaba por comenzar a gritar como solía hacer cuando lo sacaba de sus casillas (lo cual era realmente sencillo y masoquistamente hablando, le encantaba al pelinegro)… - No te había dicho sobre mi asma porque nunca me preguntaste. Nunca me has preguntado nada acerca de mí, ni cuando cumplo años o por qué en todos estos meses ni siquiera me he alejado para visitar a mis padres. Tú no me preguntas nada, así que asumo que aún sigues sin interesarte en mí de algún modo particularmente amistoso o romántico…

- Te he besado… - susurró entre dientes despegando apenas los labios, sumamente avergonzado pero incapaz de refutar nada. Yoochun tenía razón. Nunca se ha molestado en preguntarle nada, siquiera su color favorito… - No beso a cualquiera. Solo a ti…

- Lo sé. Pero de todas maneras no quería contarte nada acerca de mí porque pensé que tal vez así te sentirías más presionado a casarte conmigo… - el pelinegro encogió los hombros y luego se levantó quedando de pronto muy cerca del rostro de su prometido… - así que ésta será la última vez que te lo pregunte Junsu ah. ¿Quieres casarte conmigo?

Junsu le miró con la respiración alterada por la repentina cercanía y la profundidad de esos cristalinos y sinceros ojos negros. Tragó hondo y tuvo la intención de alejarse, de huir y dejar que el tiempo pasara así sin más y se resolviera este asunto por cuenta propia. Pero sentía esa opresión en el pecho que le impedía mover un solo músculo, quedándose solo ahí hipnotizado por la mirada de su prometido.

Yoochun sin embargo estaba temblando de nervios. Necesitaba una respuesta y la necesitaba ya. Ha sido muy paciente en esos meses, le ha dado su espacio, le ha dejado ser quien es sin pedir que cambie ni un poco. Pero no iba a soportarlo más, cada día se enamoraba otro poco de ese muchachito renegón y berrinchudo, cada vez que se quedaba absorto en su silueta moría por besarle –y muchas veces simplemente lo hacía en realidad, ya saben, con el pretexto de callarle– y no soltarle nunca de sus brazos.

Sueña con hacerle el amor.

- Iré contigo ante el altar si me respondes cómo llegó el inhalador a mi hanbok… - Junsu dijo con un adorable puchero en su boquita rosa cubierto de un tenue brillo labial que, a saber, Jaejoong le había recomendado para resaltar su belleza natural.

Lo cual por cierto era contra la salud mental del pelinegro que se ha aguantado las ganas de besarle solo porque no le habían dejado a solas con su prometido ni un segundo. Aunque bueno, ahora no hay nadie, ¿cierto? Yoochun solo se dejó llevar, rodeó la cintura de Junsu y redujo la distancia entre sus bocas apoderándose de esos labios humectados que sabían simplemente deliciosos. El rubio primero se resistió –como siempre cuando se besan– pero pronto se rindió y enredó sus manos en el cuello del pelinegro disfrutando de ese embriagador mareo que le atontaba cada que los labios de Yoochun hacían todas esas maravillas que desconectaban su cerebro y dejaban a su corazón al mando de todas sus sensaciones.

- ¿Recuerdas que lo tuve yo todo el tiempo desde que lo recogimos de la tienda?

- ¿Qué?... – el rubio preguntó todavía medio perdido en el beso.

- El hanbok… - el pelinegro sonrió tiernamente. No, definitivamente su prometido no podía ser más adorable.

- Ah sí… - carraspeó y trató de recomponerse cuanto antes cuando se dio cuenta de la situación… - ¿Y entonces desde entonces tú pusiste tu inhalador ahí?... – el pelinegro asintió sonriendo de medio lado, sus manos todavía aferradas a la cintura del rubio, pensando que era demasiada tela que quitarle en la noche de bodas… - ¿Pero y si lo necesitabas? ¿Si tenías un ataque de asma?

- Tenía otro. Éste lo dejé ahí por casos emergentes. E hice bien… - sonrió más ampliamente con ese gesto galante que hacía refunfuñar a su prometido solo porque sí…

- ¡Ególatra! ¡Ahora ya no iré contigo!... – cruzó los brazos y se dio la vuelta caminando con pasos pesados.

- Baby, dijiste que vendrías, ¿no tienes palabra?... – el pelinegro comenzó a seguirle de nuevo, sonriendo mucho más aliviado que como se sintió antes cuando salió tras él luego de que se marchara sin más de la Iglesia.

- ¡Sí tengo! ¡Pero me usaste!

- ¿Cuándo?

- Cuando pusiste tu inhalador en mi traje sin decirme >3<

- Te contaré entonces la otra parte de mi gran idea tras ponerlo ahí.

Junsu frenó y dio media vuelta mirándole atentamente. Yoochun supo que estaba esperando que lo hiciera. Tomó un respiro y se animó en alargar la mano para sujetar la de su prometido, pasando con suavidad su dedo por la argolla de compromiso que habían comprado juntos y lucía tan delicado en esa mano suave.

- Padezco asma desde niño. Al principio cuando mis padres me dijeron que tendría que casarme con alguien perfectamente desconocido para mí estuve en desacuerdo pero no dije nada, no quería echar abajo el honor de mi familia y si ellos ya me habían comprometido con alguien mi deber con mis padres era cumplir por ellos su palabra. Cuando me dijeron que mi “prometida” era en realidad un chico… - suspiró y por un segundo vio las castañas pupilas titubear… - la verdad es que casi me daba un infarto o algo así. No soy gay, y todavía creo que no lo soy…

- Tampoco yo… - el rubio dijo interrumpiendo a su prometido más por inercia y por ese ligero espasmo en el pecho parecido a la decepción o algo así. Es que él apenas comenzaba a convencerse de que sí era… gay. Porque Yoochun realmente le gusta, solo que le cuesta mucho decirlo con palabras.

- Lo sé… - el pelinegro sonrió divertido… - no soy gay pero definitivamente tú me gustas mucho. Me gustaste desde el momento en que te vi el día que nuestras familias decidieron presentarnos. Pero, el otro día mientras pensaba que el día de hoy estaba demasiado cerca, me di cuenta de que casarme contigo era mucho más que solo cumplir la palabra de mis padres. Y de pronto estaba asustado, porque somos demasiado jóvenes y es probable que más adelante te guste alguna chica; eso en verdad me aterra Junsu ah… y se siente como cuando no puedo respirar, dejé el inhalador en tu hanbok porque quiero que sepas que eres como mi medicina, cuando no estás cerca se me oprime el pecho y quiero desesperadamente tenerte a mi lado y respirar del aliento de tu boca, besarte y pensar que a pesar de todo, yo te gusto y… bueno, pensé muchas cosas y hasta pensé un discurso más bonito que las estupideces que estoy diciendo per…

Yoochun no terminó de hablar. Porque fue Junsu quien esa vez le mandó callar besándole con apremio.

- Está bien, puede que me esté volviendo gay por tu culpa… - el rubio le sonrió con las mejillas rosadas de vergüenza cuando rompió el beso y vio que era el pelinegro quien parecía medio atontado en aquel momento. Y él esperaba que fuera por lo bien que besa. No lo sabe, después de todo Yoochun es siempre quien le besa… - seré tu inhalador de ahora en adelante. Vamos, es raro que Jaejoong y los demás no estén aquí buscándonos y eso creo que me preocupa…

- ¿Puedes ser justo así de ahora en adelante? Es pesado cuando la pasas haciendo berrinches…

- ¡No soy berrinchudo! ¡Ah! ¡Ni te creas que voy a besarte más tampoco! ¡Esta vez fue algo espec…!

Yoochun pensó que Junsu quería que le callara de nuevo. Con otro beso.

………………………………

Jaejoong se limpiaba las rebeldes lagrimillas de felicidad mientras Junsu decía “Sí” en el altar y eran declarados esposos oficiales.

- Yunnie *^* más te vale que pronto esté yo así contigo…

El moreno carraspeó nervioso y asintió sin hablar porque el nudo en la garganta y el vacío en el estómago se lo impedían. ChangMin y Hayami estaban agarraditos de la mano y se burlaban por lo bajo de la escena que cómicamente se había iniciado ahí al frente…

- ¡Pero qué intentas, ratón pervertido!

- Besarte…

- ¡Por qué!

- Porque es la hora en la que se me permite besar al novio…

- ¡No, no, no, no! ¡Aléjate de mí ratón pervertido! ¡Waaa, alguien sálveme!

Pero por supuesto, nadie fue en auxilio del rubio, ni siquiera los padres de cada uno de ellos que sonreían contentos al ver a sus hijos formalizando el matrimonio que ellos acordaran desde sus nacimientos. Y Yoochun se salió con la suya cuando finalmente pudo detenerle las manos para que dejara de empujarle y topó sus labios en un dulce beso que hizo arder el rostro de ése Junsu que se rinde correspondiendo tímidamente el contacto.

- T^T quiero mi boda así~ - y sí, ése era Jaejoong poniéndole el arsenal de caras tristes que sabe desarman a su novio… - Yunho ah, ¡exijo que nos casemos o no te dejaré más meterme man…!

Yunho tapó la boca de su novio antes de que todo el mundo ahí se enterara de las cosas que hacen cuando están solos por ahí.

- ¡Está bien, está bien! ¡Vamos a casarnos, Jaejoong ah!

- *0* ¡lo sabía, mi amor!... – el pelicobrizo se lanzó a los brazos del moreno llenándole de besos sumamente emocionado… - ¡Quiero mi anillo!... – dijo y le mostró la mano agitando el dedo anular donde debería ir la argolla.

- Bueno, no lo tengo ahora… - el moreno sudó frío…

- ¡Comprémoslos pronto, sí!

- Claro… en cuanto tenga dinero para comprarlos y…

- ¡Nos vamos a casar! Hay que decírselo a todos…

- ¡No!... – carraspeó… - quiero decir, es el día de Junsu y Yoochun, no hay que quitarles su espacio y eso…

- Es verdad… les diremos mañana… - Jaejoong arrastró a Yunho entonces a felicitar a sus amigos.

Mientras que ChangMin sonreía triunfante. Ahora tenía más de lo que valerse para molestar a sus hyungs.

- Cuando sonríes así, casi me das miedo… - Hayami murmuró a su lado.

- Cállate… - y su adolescente novio jaló de la solapa de su camiseta para estamparle así sin más un beso bastante, bastante apasionado para la salud mental de cualquier persona que les viera.

………………………………

- ¡Waaa Yoochun pervertido! ¡Quítate! ¡Qué demonios intentas!... – chilló más que avergonzado, empujando y huyendo de su esposo por toda la habitación de aquel bonito hotel en las paradisiacas playas de Bora Bora…

- Intento que tengamos nuestra noche de bodas, baby… - sonriendo pícaramente, el pelinegro por nada dejaba de ir tras su esposo, cerrándole el paso una y otra vez cada que se acercaba a la puerta antes de volver a correr por la gran habitación.

- ¡Eres un ratón pervertido! ¡Quieres violarme! ¡Ah, por eso querías que me pusiera el hanbok otra vez! ¡Pervertidooo!... – el rubio se supo de pronto entre los brazos de su esposo sin poder escapar de ellos (en el fondo no quería)

- No puedo violarte cuando ambos sabemos que queremos esto, baby… - le guiñó el ojo y comenzó a mover las manos intentando sacarle el hanbok…

- ¡No! ¡Quiero seguir virgen! ¡Waaaaa esperaaaaa!

Por supuesto. Yoochun no esperó. Y fue así como finalmente consiguió, después de haberse casado con Junsu en el más extraño de los matrimonios arreglados, unirse a él en cuerpo y alma. Aunque al día siguiente el rubio no parara de quejarse porque le dolía horrores todo el cuerpo –sobre todo el trasero– y él mismo tenía algún que otro golpe por aquí o por allá.

- No sé de qué te quejas tanto, como si fueras el único al que le duele algo… - el pelinegro refutó mandándole callar de su manera favorita.

Besándolo.
Y a Junsu le encantaba que lo besara, aunque claro está.

- me gustas mucho, Junsu ah…

- ¡Pues tú a mí no! ¡Yoochun pervertido deja de tocarme el trasero!

Jamás iba a admitir nada de aquello. No señor.

- ¡No soy gay!... – refunfuñó cuando el pelinegro descendió por su cuello dejando besitos por la suave piel…

- Yo tampoco… - respondió por inercia, concentradísimo en colar sus manos entre sábanas y ropas hasta alcanzar aquella parte de la anatomía de su esposo que simplemente le volvía loco.

- ¡Entonces deja de manosearme! ¡nhh, Chunnie~!... – el rubio se sonrojó como termostato cuando su cuerpo tembló con gusto por aquellas caricias que le sofocaron en calor.

El maldito sabía lo que hacía.

- ¡Espera! Es verdad ¡Dónde aprendiste a hacer el amor con un chico, ratón pervertido!... – el rubio comenzó a patalear sumamente celoso de pensar que su esposo haya tenido algún tipo de experiencia de aquel tipo con alguien que no fuera él.

- ¡Deja de pegarme!... – el pelinegro le sujetó las manos inmovilizándolas con las propias a cada lado de la cabeza de su novio… - Hay algo que se llama manga yaoi, ahí aprendí, cuando volvamos a casa te mostraré. Ahora deja de golpearme y quejarte…

- ¡Esp…!

Y una vez más, su actividad favorita. O al menos una de ellas, que ahora hacer el amor con su novio estaba en primer lugar; solo que, a diferencia de los besos, no podía meterle mano así como así en cualquier parte o delante de la gente.

Por ahora, solo besarle para que se calle.



FIN

Y entonces todo mundo se pregunta ¿¡Dónde está el lemon!? xDD bueno, bueno, si se portan bien y dejan muchos, muchos comentarios ;D les traigo luego epílogo lemonoso con detalles de la noche de bodas *-* y quizá sepamos si Yunho finalmente le dio anillo a Jaejoong, y qué tan pervertidos puede ser realmente el HayaMin xD

*huye lejos*

domingo, 3 de junio de 2012

YooSu Miniserial (?)

Porque ustedes lo pidieron ;D acá algo más del YooSu "Matrimonio Arreglado" supongo que a estas alturas será bueno tomarlo como miniserial, puede que salgan unos dos capis más xD




*****
Parte 2. LA BODA

Podría decirse que ahora todo estaba bien. En su lugar. O algo parecido visto que Junsu y Yoochun compartían habitación y se la llevaban cada día mejor. Obviemos que para ellos “llevarse mejor” significa simplemente que el rubio admita la presencia de su prometido y no quiera ahorcarle cada cinco minutos solo por aceptar a todo cuanto le pregunta que sí, están próximos a casarse.

Además –aunque sea información que el rubio quiere mantener lo más posible a margen– estaba también el hecho de que ahora habían más besos cayendo a ésta hora o aquella, siempre que tuvieran algo de privacidad y Yoochun decidiera que Junsu calladito siempre era más guapo. Claro que, callarlo le implicaba usar su propia boca para mantener ocupada la del rubio. Cosa que, aunque le arrancaba otros reclamos apenas se le pasaba lo atontado por cada beso, les gustaba bastante.

Sí, y eso que Junsu no es gay. Porque claramente no lo es ¡Ni siquiera le gusta Yoochun! Solo sus besos. Y tal vez enredar sus brazos en su cuello o desordenarle el cabello mientras se besan. Pero de ahí a ser gay ¡pfff! Kilómetros de distancia.

- ¡En serio! ¿Por qué nadie me cree *^*? – Junsu sollozaba infantilmente porque una vez más, Jaejoong y ChangMin se habían liado para molestarle, mientras que Yunho y Hayami se mantenían al margen. Eso, porque hacer enfadar a sus novios llevándoles la contraria podría ser peor.

- Tal vez porque ustedes se escapan cada que pueden para comerse a besos… - ChangMin aventuró con gesto burlón…

- ¡Yo no me escapo! Es Yoochun el que me secuestra >3<

- Claro… - dijeron sus cuatro amigos con ese tipo de sonrisas que le hacen sentir más avergonzado y molesto porque sabe que de hecho, le dan por su lado pero siguen firmes en sus propias creencias.

- Aquí tienes, baby… - el recién llegado le extendió su bebida al rubio, que enrojeció por inercia ante el amable gesto de su prometido por ir a conseguirle su jugo de naranja cuando él se negó en levantarse de su sitio en la cafetería de la escuela renegando como el niño mimado que es. Ajá, por detalles como ese él se sentía un poco, poquísimo, culpable por ir negando todo con Yoochun a sus espaldas. Y aún delante de él en realidad.

- Gracias… - atina a decir y se encoge inconscientemente en su sitio cuando las miradas de los otros cuatro caen sobre él con esa sonrisa pícara que hace que su corazón se acelere un poco más al momento exacto en que el pelinegro se sienta a su lado e intenta tomarle la mano, misma que él aparta de un tirón sintiendo de nuevo esa ligera punzada de culpabilidad por su actuar, pero notando cómo su prometido hace como si nada y bebe de su propio jugo… - hasta en eso teníamos que tener cierto parecido… - piensa y larga un suspiro. Tenían demasiadas cosas en común para su gusto.

- Así que ¿en qué base van en la relación?... – ChangMin preguntó abruptamente con ese tonito serio pero la sonrisa socarrona bien plantada en sus labios.

Junsu se atoró con su jugo y terminó escupiéndolo todo en la cara de Yoochun. Quien simplemente alcanzó a cerrar los ojos ante el ataque y luego tomó un pañuelo que Jaejoong le facilitó -¿Cuántos chicos cargan con pañuelo? Oh claro, Jaejoong lo hace, motivo por el cual medio cuerpo estudiantil se inclina nuevamente en la balanza por dictaminar su orientación sexual como gay– limpiando así su rostro.

- ¡Qué clase de preguntas son esas, ChangMin promiscuo!... – para variar, el rubio espetó todo escandalizado, señalando acusadoramente a su amigo morocho, quien apoyó los codos sobre la mesa y usó sus manos como almohadilla para su mentón mientras le observa divertido y le pica aún más siguiendo con el tema.

- No tienes 15 años para no tener curiosidad por hacer más cosas que besitos y mano sudada con Yoochun hyung, sobre todo si son prometidos y comparten habitación… - el morocho dijo con cierto brillo en los ojos que casi espantó al rubio.

- ¡Pero mira que eres un descarado! ¡Hayami, haz malinfluenciado a ChangMin ah!

- Por supuesto que no, Junsu ah; él es el que me anda sugiriendo cosas… - el chico de origen japonés aclaró con total soltura, sonriendo tranquilamente y mirando de soslayo el rostro del pelinegro, quien continuaba limpiándose lo suficiente para no verse tan mal con la ropa manchada de jugo de naranja… - así que, ¿no han hecho nada de nada, Yoochun hyung?

- Pues…

- ¡Claro que hemos hecho!... – Junsu interrumpió la negativa que iba a salir de labios de su prometido. Sonrojándose como termostato al notar que tal vez había gritado demasiado alto pues varios chicos y chicas en la cafetería volvieron la mirada hacia ellos; cuestión aparte que no debiera haber afirmado tal cosa porque ellos en efecto, no han hecho más que besarse, ni siquiera se deja andar de manita sudada cada que Yoochun pretende tomarlo de la mano de camino a casa o en cualquier hora y lugar… - quiero decir… - carraspeó tratando de hacer tiempo mientras su mente piensa en algo inteligente con lo cual salir de esta… - No es que lo hayamos hecho todo, o sea todo de todo…

- Junsu ah, ¿acaso Yoochun y tú han hecho otra cosa que no sea besarse?... – Jaejoong cuestionó con cierto tono que el rubio no sabría decir si era emocionado o molesto por la forma en que de hecho el pelicobrizo mantiene la mirada en el pelinegro.

- Más vale que la respuesta sea negativa… - siseó Yunho. Ya saben, moreno con complejo de appa sobreprotector que no concibe la idea de que su hijito pierda su inocencia. Bueno, alguien debería decirle a Yunho que los verdaderos padres del rubio ni siquiera se inmutan al saber que los jóvenes prometidos duermen en la misma habitación.

- Junsu y yo no hemos llegado tan lejos… - el pelinegro respondió finalmente… - dejen de presionar a mi novio, luego el que lo tiene que aguantar soy yo…

- ¡Cómo que aguantar, ratón tonto!... – espetó con pucheros…

- ¿Ven?... – suspiró el pelinegro…

- Quiero saber hasta dónde han llegado… - el morocho preguntó casi con aburrimiento… es que necesita algo más con lo que burlarse de sus hyungs…

- ChangMin metiche y promiscuo…  - el rubio le fulminó con la mirada…

- ¿Siquiera sabes realmente lo que significa promiscuo?

Silencio.

- Típico de ti, dices las cosas sin saberlo… - el morocho suspiró restándole importancia al asunto… - pero sé que lo que intentas es decir que soy precoz por tener sexo con mi novio a ésta edad…

Sobra decir que el sonrojo de Junsu ya no daba para más en el espectro universal de los tonos de rojo… incluso Yoochun se había sonrojado levemente. Hayami sonreía quitado de la pena (o lo que en términos de Yunho es lo mismo, con absoluto descaro), Jaejoong estaba que no sabía dónde esconder la cara por vergüenza ajena ya que su crío (sí, también tiene complejo de umma con el morocho) decía las cosas como si estuvieran hablando del clima. Y Yunho… bueno él estaba que se tronaba los dedos y miraba de mala manera al japonés.

- ¡Estoy satisfecho! Es hora de volver a clases… - Junsu jaló a Yoochun y salió de ahí casi corriendo. Era todo un peligro quedarse a escuchar la cantidad de cosas que ChangMin se ponía a decir cuando le daba por hablar de sexualidad.

- ¿Desde cuándo tienen sexo?... – el moreno siseó con cara de pocos amigos. Hayami le sostuvo la mirada sin titubear, Jaejoong suspiró cansino, cuando su novio andaba en plan vengador de la virginidad de ChangMinnie era algo pesado.

- ¿Vamos a volver a hablar del tema, hyung?... – Hayami cuestionó con gesto neutro.

- Yunho hyung, tengo derecho a decidir mis cosas, además aunque dije sexo sabes bien que Hayami y yo nos amamos y por tanto solo hacemos el amor…

- ¡Le entregaste tu mayor tesoro antes siquiera de anillo de por medio!... – vociferó fuera de sus casillas el moreno. Dentro, muy dentro de su ser, le aliviaba saber que al menos Junsu y Yoochun ya estaban comprometidos, aunque no lo decidieran justamente ellos y aún no hubiera anillos de compromiso en sus manos.

- Definamos anillo, porque anillo de por medio definitivamente hubo, sino cómo íbamos a hacerlo, Yunho hyung… - el morocho dijo con altivez.

Y Jaejoong como Yunho enrojecieron como termostatos por la obvia implicación de sus palabras.

- ¡Precoz!... – le gritaron los dos antes de abandonar también la cafetería.

- Bola de puritanos -__-

- Aún hay diez minutos antes de entrar a clases, ChangMin ah… - el japonés le susurró al oído. Y ChangMin comprendió que sí, definitivamente era un precoz, pero promiscuo ¡nunca! Junsu que le anda levantando falsos.

………………………………

Ya estando en casa, la hora de dormir se convirtió en una fuente de sonrojos, palpitaciones apresuradas y curiosidades rondando al pobre rubio que solo podía culpar mentalmente a ChangMin por haber mencionado el tema.

Yoochun volvió a la habitación con la parte inferior del pijama ya puesto y el cabello mojado escurriendo algunas gotas de agua. Junsu tragó hondo cuando se dio cuenta del calorcito en sus mejillas al contemplar al atractivo pelinegro tan tranquilo secándose las puntas de sus mechones con la toalla antes de peinarlo con sus propios dedos, todo aquello sin tener compasión de su estatus adolescente cuyas hormonas se revolucionan al verle el torso desnudo.  

- ¿Sucede algo, baby?... – el rubio atinó a sonrojarse aún más cuando el pelinegro le preguntó aquello conectando sus miradas. Y si había algo que realmente le hipnotizaba eran los profundos ojos negros de su prometido.

- ¡Malvado ToT él sabe que me gustan sus ojos! ¡Sé que lo sabe!... – pensó sin ser capaz de articular palabra alguna mientras aquellas orbes le miraran intensamente. Y sus propios ojos comenzaran a vagar por la silueta de su prometido intercalando miradas entre sus ojos, su boca y su pecho desnudo… - ¡Ay dios! Me está dando calor…

- ¿Te está dando calor? Qué raro, si está muy bien el ambiente ahorita, baby… - el pelinegro dijo y entonces el rubio comprendió que había hablado en voz alta.

- ¡Es que es tu culpa!... – acusó señalándole acusadoramente con el rostro colorado… - ¡Termina de vestirte y deja de andar presumiendo tu torso! ¡Ni que estuvieras tan sexy!

Yoochun sonrió de medio lado comprendiendo a lo que su adorado prometido se refería con calor. Caminó hasta él quedando a escasos 30 centímetros de distancia y ladeó el rostro mirando fijamente las castañas pupilas del rubio.

- ¿Así que es mi culpa y no me consideras atractivo ni sexy?… - preguntó y serpenteó su mano por su propio cuerpo en una imagen demasiado atrayente para la salud mental del rubio, quien casi juraba que iba a salirle sangre por la nariz como siguiera viéndolo y tan de cerca… - es un poco contradictorio ¿sabes? Si no soy atractivo o sexy, porqué te da calor por mi culpa…

- ¡Cállate! >//<

- Junsu ah, deberías de dejar de ir en contra de ti mismo, si te gusto solo acéptalo, no se trata de nada malo…

- ¡Que no soy gay!... – chilló avergonzado y molesto. Más avergonzado que molesto.

- Tampoco yo, no es que me gusten LOS chicos, solo me gustas tú… - el pelinegro dijo con calma, con seriedad, llevando su mano a la cintura del rubio y acercando ambos cuerpos más…

- Suéltame… - susurró sonrojado…

- Por qué… - preguntó con calma, acercando su boca al rostro sonrojado de su prometido…

- Porque… porque… Yoochun ah… - suspiró cuando sus labios se rozaron… - No me beses más, por favor… - susurró con voz temblorosa, estaba nervioso y asustado.

- Pero quiero besarte. Quiero que entiendas que no me tomo esto a la ligera. Quiero que te des cuenta de que realmente me gustas… Te Quiero, Junsu ah. Y no tiene nada de malo, independientemente de que estemos comprometidos porque nuestros padres así lo decidieron, yo Te Quiero…

- Maldito, habla tan bonito *^* que por ahora me ha vuelto a convencer…

Junsu pensó mientras la distancia entre sus bocas se reduce a nada y se besan con tranquilidad. Yoochun aprovechó entonces para pegar sus cuerpos totalmente, le sintió temblar y suspirar en medio del beso ante aquel movimiento. Las manos del rubio subieron casi en automático a su cuello y el pelinegro se preguntó si es que su prometido estará consciente de que lo hace o simplemente lo hace. De todas maneras se siente muy bien, le gustan los pequeños estremecimientos que sacuden su cuerpo cuando los dedos de su prometido se enredan entre sus cabellos y juega con ellos, le gusta también cuando suspira entre besos, cuando se deja llevar y enreda su lengua con la suya haciéndole explotar de felicidad.

Yoochun de verdad no lo sabe, pero está segurísimo de que está completamente enamorado de Junsu. Con todo y ese humorcito renegado con el que le trata a diario.

- Así que, ¿deberíamos pasar a la siguiente base?... – el pelinegro cuestionó pícaro…

- ¡Ratón pervertido! >///< - y el rubio le propinó tremenda cachetada antes de salir dando un portazo rumbo a la ducha. Y vaya que la necesitaba, bien helada por favor.

Yoochun sonrió sobándose la mejilla y pensó que además de estar enamorado, era un masoquista.

………………………………

Habían pasado ya un par de meses. Meses en los que la relación entre Junsu y Yoochun no había dado mayores cambios, el rubio seguía renegando por todo y negando efusivamente ser gay, mientras que el pelinegro aprovechaba cualquier oportunidad para besarle y asegurar que tampoco era gay, solo le gustaba él.

Pero hoy, las cosas iban a dar otro giro…

- ¡Qué quieres que vayamos a dónde!... – el rubio gritó alterado. Es que Yoochun tenía la culpa, no podía llegar a darle ese tipo de noticias así como así. ¡Esas cosas se planean!

- He hablado con mis papás y con los tuyos y están de acuerdo…

- ¡Y a mí cuándo pensabas preguntarme si estoy de acuerdo!... – el rubio chilló histérico. Es que… es que…

- ¿Tenía que preguntarte?... – el pelinegro cuestionó con seriedad…

- ¡Claro que sí! ¡Se supone que es cosa de dos!

- Bueno técnicamente lo es, pero a ti solo debiera preguntarte LA pregunta el día en que te pida formalmente ante tus padres como mi prometido…

- ¡No, no, no y no! ¡Voy a negarme! ¡Me niego desde ahora acompañarte a comprar anillos de compromiso!... – chilló alterado… - ¡No quiero casarme contigo!

- ¿Por qué no?... – Yoochun preguntó lo más calmado que pudo, porque en el fondo, realmente se sentía decepcionado de la reacción tan férrea de su prometido. Bien que ya le sabe lo renegado y berrinchudo que es, pero caray, ni siquiera un voto de confianza.

- ¡Porque no!... – se tiró de los cabellos con frustración… - somos unos críos, no podemos casarnos así nada más aunque ya estemos comprometidos. ¡Eso es! ¡Ya estamos comprometidos para qué quieres pedir mi mano de todos modos!

- Ya te lo dije, porque realmente me gustas y quiero hacer las cosas como si no estuviéramos comprometidos por acuerdo entre nuestras familias… - el pelinegro respondió sinceramente, con el ceño fruncido y unas repentinas ganas de besar a su novio para que se calle. Pero besarle no iba a ser necesario, porque sus palabras habían conseguido el silencio del menor de los dos, quien sonrojado abrió la boca varias veces sin conseguir emitir una sola palabra… - si no quieres acompañarme no lo hagas, pero luego no te quejes si no te gusta tu anillo…

Yoochun comenzó a andar fuera de la casa sin esperar realmente que Junsu lo siguiera. Pero cuando el rubio le alcanzó un par de calles más allá en absoluto silencio, él sintió que había dado otro gran paso en la relación.

Conquistar a Junsu era solo cosa de dejarle ser sin intentar cambiarle.

………………………………

El día de la boda casi llegaba. ¡Y todavía tiene 17 años! Junsu estaba nervioso, muy nervioso, jugueteaba con sus dedos y hacía girar su anillo de compromiso en el dedo anular con ansiedad, miraba de tanto en tanto por encima de su hombro en espera de Yoochun. ¡Prometió que llegaría a tiempo!

- Deja de moverte, hijo mío… - la Sra. Kim sonrió enternecida, Junsu murmuró algo entre dientes y trató de mantenerse quieto… - si te pinchan no vayas a reclamar eh… - su madre advirtió con gesto divertido mientras las dos mujeres que bordaban el hanbok del rubio para el gran día seguían a lo suyo.

Ella estaba demasiado emocionada. Su hijo menor iba a casarse. Realmente iba a casarse como se acordó entre familias. Y tal como lo ve ahí luchando por controlar su hiperactividad y el deseo de que su prometido llegue ya, su Junsu también se ha enamorado como Yoochun de él, solo que no lo acepta abiertamente, es algo orgulloso y quizá todavía tiene miedo de ese sentimiento tan grande que de pronto se apareció en su vida.

- ¡Wow! Pero qué guapo te ves, Junsu ah…

- ¡Tú! ¡Se puede saber porqué llegas tarde! ¡Tendrías que haber llegado hace rato! ¿Dónde estabas? ¿Con quién estabas? ¿Qué estaban haciendo?

- ¿Tengo que contestar todo eso? Porque creo que me mareaste un poco con tanto, baby…

- ¡No me digas baby que estoy enojado contigo!... – espetó cruzándose de brazos y formando pucheros de niño mimado…

- Solo llegué 15 minutos tarde, no seas exagerado. Ah, lo que pasa es que estás celoso porque seguramente pensaste que andaría por ahí coqueteando con alguien… - el pelinegro sonrió divertido…

- ¡Ni quien pueda sentir celos por un ratón feo y tonto como tú!... – resopló indignado. Y colorado entre la molestia y la vergüenza porque era verdad, una parte de él se hacía ideas acerca de Yoochun poniéndole el cuerno con alguien y burlándose de él antes incluso de que la boda comience.

- Deja de gritar, las señoras aquí presentes pensarán que eres un maleducado Junsu ah… - el pelinegro dijo ignorando sus reclamos y pasando a saludar a las mencionadas, su suegra entre ellas, entregándole una rosa blanca en muestra simplemente de caballerosidad…. – también me entretuve comprándote esto, había muchos clientes en la florería… - él dijo con voz algo más suave y las mejillas ligeramente coloreadas. En todo ese tiempo era la primera vez que el pelinegro tenía aquel tipo de detalle.

Y para qué mentir, Junsu se sintió halagado. El ramo de rosas rojas era precioso y olían exquisito.

- El malvado sabe cómo bajarme el enojo siempre *^*

- Ya no estés enojado, tanto fruncir el ceño no es lindo en un chico tan hermoso como tú… - el pelinegro halagó con sinceridad… y su prometido atinó a sonrojarse murmurando un gracias y dejando que los ajustes a su traje tradicional de novia terminaran de realizarse.

- *-* Yunnie~ vamos a casarnos pronto también, ¿Sí? Quiero usar un hanbok como Junsu *^*

Tanto Junsu como Yoochun dieron un respingo de sorpresa cuando escucharon la voz de Jaejoong. ¿En qué momento había llegado? Yunho por su parte tragó hondo, no estaba seguro de querer casarse aún. Ama a su novio, sin duda lo ama, pero… ¿casarse?

Jaejoong fue hasta la pequeña salita de estar donde algunas revistas con diseños de hanbok estaban dispuestas para gusto del cliente. Le brillaron los ojos y Yunho solo pudo tragar más hondo.

Jaejoong realmente querría boda.


Continuará……

lunes, 13 de febrero de 2012

Confuso Amor, Cap 3


CONFUSO AMOR
PARTE 3
DE INVITACIONES INDECOROSAS Y CONFESIONES DEL CORAZÓN
*****

Podría haber pensado que era un sueño a no ser por la calidez que rodeaba su cuerpo, por aquella mano que abandona una de sus mejillas y baja hasta su cuello deslizándose hacia su nuca invitándole así a profundizar un beso que todavía responde torpemente pero con todo ese amor que siente por su novio.

Junsu flotaba en una nube.
Tan literalmente como se lo puedan tomar, porque ante ese beso de Yoochun él no podía menos que sentirse feliz, en el paraíso. Confiado, seguro de que ese noviazgo que iniciara hace tres meses no era un error ni una mala broma del destino. Porque ahí, en el momento justo en que sus labios eran probados por primera vez por los del pelinegro, él explotaba de emoción.

Yoochun no estaba pensando, no propiamente dicho. Disfrutaba como nunca creyó que podría un beso. El primer beso. Con Junsu. Con quien durante años fue su mejor amigo, quien se convirtió en su novio del modo más extraño, el mismo que durante aquella amistad se hizo de un espacio en su corazón que no habría afirmado minutos antes que pudiera ser el destinado para el amor. Pero lo sentía, ese tierno calor asentarse en su estómago, los revoloteos que vibran ahí, las emociones, el cariño.

Sentir un beso así solo podía tratarse de amor.

Y se separa, abre los ojos a tiempo para notar cómo Junsu a ojos cerrados le sigue como esperando otro beso o quizá que no terminara el anterior. Sonríe enternecido y deposita un pico sobre los rosados labios viendo cómo entonces el castaño parece entender que el beso ha concluido, pestañea lindamente y se sonroja echando el cuerpo ligeramente hacia atrás y acomodando los mechones que caen sobre su frente sin saber qué decir. Está avergonzado pero feliz. Yoochun le ha besado.

- buenas noches, Junsu ah… - le sonríe de nuevo y besa sus mejillas, luego su frente y al final nuevamente sus labios… él también se siente avergonzado y feliz. No se arrepiente en absoluto de haber seguido el consejo de Jaejoong… - nos vemos mañana… - susurra como si se tratase de secretos eso que ahora comparten…

- hasta mañana, Yoochun ah… - devuelve la sonrisa y camina despacio emulando los pasos que el pelinegro da hacia atrás en dirección de la puerta de la casa de su novio.

- ten dulces sueños… - susurra de nuevo iniciando así ese peculiar juego romántico de susurros como secretos de la noche…

- sueño contigo todas las noches… - murmura apenas, notando la forma en que sus mejillas parecen encenderse de rubor ante aquella confesión… es que si Yoochun supiera que es verdad, y que a veces sus sueños vienen cargados de imágenes indecorosas…

- ¿En serio?... – suspira sintiéndose de pronto demasiado emocionado. Casi como si ese primer beso hubiera desencadenado un montón de revelaciones en su corazón. Se detiene en el umbral y ve el sonrojo aumentar en el rostro de su novio… - ¿Qué cosas ha soñado mi novio eh?

- nada malo… - agita la cabeza y forma inconscientemente un puchero… el pelinegro se muerde el labio inferior, no puede creer que tenga ganas de besarle de nuevo… - son solo sueños…

- Junsu ah ha soñado con su novio… - canturrea sonriendo coqueto, se asombra de no tener reparo alguno en comportarse así cuando todavía minutos antes todo le parecía irreal…

- ¡deja de molestarme, Chunnie! – chilla con aquel tono ladino que le arranca una risa al pelinegro y atrae finalmente la atención de la Sra. Kim…

- ¿Qué es eso que le haces a mi hijo, Yoochun-ssi? – la señora indaga con una sonrisa asomándose desde la estancia…

Yoochun palidece al instante. Algo le hace pensar en lo que habría sucedido si la Sra. Kim les hubiese visto besarse. Junsu se sonroja ante la presencia de su madre y trata de explicarle que no es nada, solo una de las tontas bromas de Yoochun…

- pero querido, te has puesto blanco como un fantasma, ¿no pensaste que te reñiría de verdad, no? – la Sra. Kim se muestra incluso divertida… el pelinegro niega apenas agitando la cabeza sin encontrar todavía su voz…

- mamá, no molestes a Yoochun… - el castaño dice con gesto avergonzado, su madre ríe y se despide con amabilidad dejándoles a solas nuevamente…

- ¿Junsu ah, tú mamá no nos vería? Ya sabes, antes… besándonos… - susurra acercándose al castaño para hablarle lo suficientemente quedito para que esa vez no haya duda de que se trata de un secreto.

- incluso si nos hubiera visto no tienes que preocuparte… mi mamá lo sabe… - el castaño responde sonriendo aún avergonzado…

- ¿Lo sabe? ¿Qué sabe?... – le mira con los ojos de par en par y su novio advierte que está asustado…

- Yoochun ah, mi madre siempre ha sabido que estoy enamorado de ti, y no lo ve mal; así que cuando… cuando nos hicimos novios yo se lo conté porque… bueno, me notó algo diferente y no pude ocultárselo… - evitó contarle que ese algo diferente había sido la tristeza y más tarde la decepción porque siendo novios no se comportaban como tal.

- Entonces… - traga hondo y mira en la dirección que su “suegra” ha desaparecido dejándole solos… - ¿tu papá también lo sabe?

- oh no, no sé cómo se lo tomaría él; así que umma y yo hemos decidido guardarlo como un secreto hasta… no sé, después… ¿Te molesta que se lo haya contado a mi umma?

- No… solo es extraño… yo no se lo he dicho a nadie; bueno, solo a Jaejoong…

- ¿Te molestaría que otros supieran que sales conmigo?

- No, Junsu ah; no es que llegue a molestarme, solo creo que debemos ser cuidadosos, no todas las personas se toman con alegría o tranquilidad las relaciones como la nuestra… - conforta y le abraza meciéndole un poco… Junsu envuelve sus brazos en torno a su cintura y espalda, se recarga en su pecho y presta atención… los latidos del corazón de Yoochun no van tan rápido como los suyos, pero le gusta…

- Yoochun ah, Te Amo… - susurra cerrando los ojos. Se avergüenza otro poco y siente el cuerpo de su novio temblar ligeramente. No recibe una respuesta pero las caricias en su espalda le resultan suficiente. Tal vez un día el pelinegro también le diga aquellas dos bellas palabras.

*****
Universidad de Seúl

Yunho y Jaejoong estaban en la misma clase, para mala suerte suya según el pelicenizo. Tenía que aguantar a más de alguna chica coquetearle al moreno y a éste sonreír sin mayor problema respondiendo a aquellas insinuaciones. Sus celos iban en aumento y su capacidad para controlarse en detrimento. No podía seguir ahí, el profesor no se preocupaba por las distracciones en el aula y estas eran demasiadas para su poca paciencia. Estaba por levantarse para salir cuando un papelito arrugado cayó sobre su escritorio. Volvió la mirada a la fila de lado y dos asientos más atrás donde sabe Yunho se sienta –acompañado de una chica, para variar–; el moreno le sonrió haciéndole señas para que lea el papel. Jaejoong pensó que aquello era infantil y sin ánimo para seguirle el juego guardó sus cosas y salió del aula sin importarle si el profesor se enteraba o no de su acción.

Al verle salir, Yunho le siguió –aunque él no tomó sus cosas ya que simplemente se había levantado confundido por el repentino cambio de su amigo para saltarse una clase, no lo había hecho ni siquiera en el Instituto–

- Jaejoong… ¡Jae!... – le gritó en medio del pasillo, pero su amigo no le hizo caso y siguió caminando en dirección a la salida de la Universidad… - Jaejoong, ¿Qué estás haciendo? ¡Yah! Te estoy hablando… - insistía pero no obtenía resultado alguno. Tuvo que correr para darle alcance y sujetar el brazo de su amigo para que se detuviera y le diera la cara… - ¿Se puede saber qué te pasa que te largas así nada más?

- No tengo por qué darte explicación alguna de nada, Yunho; no tengo ganas de estar en clase, punto; ¿satisfecho?... – renegó zafándose de un tirón del agarre…

- En realidad no, ¿Desde cuándo que no quieres ser cumplido? Así la clase fuera la más aburrida del mundo nunca te saltaste ninguna clase, menos en la Universidad…

- oh, ya sabes, siempre hay una primera vez para todo; así como todas las que he tenido solo contigo pero que a ti te valen un reverendo cacahuate… - espetó soltando sin querer parte de sus frustraciones…

- ¿Qué tiene que ver una cosa con la otra?...

- no hay duda, Yunho ah, de que eres el hombre, tan idiota e insensible como uno… - dio media vuelta emprendiendo nuevamente su camino pero el moreno volvió a detenerle, esa vez sujetando con más fuerza su brazo y encarándole con la molestia marcada en su expresión… - suéltame, me lastimas Yunho… - forcejeó pero el moreno no aflojó… - es en serio Yunho… - su tono sonó herido y entonces el agarre aflojó, pero no así la mirada fija y dura del moreno…

- Explícame, qué significa eso de que soy el hombre en la relación y un idiota e insensible, Jae… - pidió con la mandíbula tensa, claramente conteniendo las ganas tal vez de gritar o empujarle. No es que Yunho tienda a ser violento o agresivo, siempre ha sabido manejar muy bien sus emociones como el enojo, pero no es muy bueno cuando se trata de ser romántico o claro con sus sentimientos del corazón.

- ¡No quiero! – renegó porque tarde se dio cuenta de que aquello le significaba hablar de lo que siente por el moreno. De que está enamorado de él, tan estúpidamente enamorado que siempre desde sus 14 años se ha permitido experimentar todo con él, los más adolescentes juegos sexuales, hasta los más candentes deseos adultos. El amor.

- Jaejoong… - advirtió acercándole más a su cuerpo, mirando directo en aquellas fosas negras que su amigo tiene por ojos y que cada vez parecen tragarle como si fuera engullido por el mismo universo. A Yunho no le importaría perderse ahí, en aquella oscuridad avasalladora que le vuelve un poco más loco y aturde sus sentidos sin necesidad de otra cosa más que su profundidad tan pura y cristalina.

Y sin embargo, Yunho no ha sabido leer apropiadamente en aquellas ventanas del alma.

- No puedo Yunho; terminaremos por lastimar más esta amistad que ya hemos quebrantado dejándonos arrastrar por la calentura, hemos crecido juntos en un lazo no permitido, por favor Yunho; sólo déjame ir, estoy cansado y verte actuar tan pasivamente no me hace bien… - el pelicenizo encontró el valor para decir, esperando que en verdad el moreno no fuera tan ciego y captara entre líneas lo que quiere decirle.

Pero Yunho simplemente le soltó enterrando más aquella espina dolorosa en el corazón de un Jaejoong que cree que es cierto, nunca ha sido más que el amigo con el que coger cuando la calentura y las hormonas están en sus más altos niveles. Y se marchó sin mirar atrás, caminó con pesadez, con aquella agonía en el corazón que hoy parecía doler lo que no dolió con libertad durante tantos años de confusiones, de experiencias tal vez apresuradas.

Comprendió que ni en aquella primera vez que tuvieron relaciones sexuales y a pesar de que Yunho realmente tuvo absoluto cuidado, significó para su amigo más que eso, sexo.

…………………………………

Por supuesto que Yunho no era ningún idiota e insensible. Oh bien, tal vez un poco de ambos, pero estaba consciente de que las cosas entre Jaejoong y él nunca habían fluido de la manera más sensata posible. La más de las veces la curiosidad de adolescente le había llevado a proponerle sus más inquietantes deseos. La primera masturbación, la primer película porno, la primera relación sexual, los primeros intentos de formas diferentes para intimar. El primer beso, incluso cuando aquel nunca tomó un lugar propio de las curiosidades de adolescentes porque se había dado de pronto, sin que se dieran cuenta de que lo querían hacer.

Él sabe que la amistad entre ellos siempre cruzó los límites permitidos. Es que para Yunho, Jaejoong ha sido el chico de hermosura sin igual que le lleve a las más absurdas de las locuras. Incluso llegó a pelear por él, sin que se diera cuenta de ello, llegó a defenderle de los estúpidos rumores acerca de si se metía con tal o cual chica o chico. Su peor pelea la tuvo una vez que Jaejoong faltó a clases porque estaba enfermo, los rumores de hace poco más de un año, cuando tuvieran apenas un semestre en  la Universidad fueron que Jaejoong no podía levantarse de su cama y caminar porque el Profesor de Canto se lo había hecho rudo.

La sangre le había hervido de coraje y repulsión, nunca ha tolerado que hablen de su amigo para manchar su reputación, y menos de aquel modo tan absurdo y grotesco. En aquella época le habían suspendido por una semana y amenazado con expulsarle si volvía a presentarse una situación de tal magnitud en los planteles del campus. Había sido entonces cuando conociera a Hayami, pues el chico japonés se involucró en la pelea cuando vio a cinco sujetos arremeter contra el moreno a la vez. Ahí se habían hecho amigos y había sido Hayami quien le ayudara a ocultar cualquier información a Jaejoong, quien hasta entonces desconocía los verdaderos motivos de aquella suspensión.

- estás un poco lejos de tu clase…

- justo de ti me estaba acordando, Hayami… - el moreno le sonrió a su amigo, quien sentado en uno de los bancos del campus leía un libro mientras su hora libre termina e inicia otra clase… - ¿Qué lees?

- mitología griega, ChangMin ah me ha pedido que le ayude a terminar su ensayo, ¿puedes creerlo?... – el japonés sonrió divertido. Gran trabajo en el que el morocho quiso que le ayudara…

- No en realidad, qué mosca te picó para meterte de tutor con ChangMin, si él sabe de eso a morir…

- lo sé, pero me dio ternura ver cómo se esforzaba por encontrar un pretexto para invitarme a su casa…

- está coladito por ti, ¿sabías?

- sí, y a mí también me gusta, pero me gusta también ver cómo se esfuerza por acercarse a mí; así que lo dejo ser…

- Y sabes también que no estoy muy de acuerdo con ustedes dos, ¿no?

- sí, sé que tienes cierto complejo de hyung casi appa sobreprotector con ChangMin; pero tranquilo bear, tienes asuntos más delicados de los que ocuparte, ¿O me equivoco?

- la he metido hasta el fondo con Jaejoong… - el moreno suspiró sentándose junto al japonés…

- algo que no sepa… - Hayami le miró divertido…

- No estoy hablando de ese meter… - Yunho le miró molesto…

- tampoco yo, malpensado; creo que ese es tu problema Yunho, y me extraña siendo tú, no pareces el tipo de chico que piensa primero con los pantalones y luego con el cerebro; Jaejoong es sensible, aunque no lo parezca, y tú siempre terminas haciéndole sentir como si fuera tu juguete favorito…

- ¿Eso hago?

- Sí, ¿No te habías dado cuenta? Amigo, estás peor que Yoochun, él al menos cuidaba de Junsu sin meterse en su vida más de lo que un amigo lo haría; tú en cambio, haces de Jaejoong tu tesoro preciado, le cuidas, le proteges, te metes en líos por él; pero nunca le has dicho lo que sientes, salvo cuando lo que sientes es calentura y ganas de tener sexo con él…

- ¿Tú desde cuándo demonios sabes tanto?

- desde que a Jaejoong se le ocurre invitarme a tomar con él para desahogarse junto con Yoochun; aunque como Yoochun toma igual que él, a las justas deben recordar lo que dicen…

- he sido bastante idiota, ¿Verdad?

- a la infinita potencia… - concordó sonriendo sin embargo como lo hace un buen amigo… - pero tienes suerte, Jaejoong te quiere Yunho, haz las cosas bien…

- tú no las hagas tan bien con ChangMin, todavía sigo en desacuerdo con lo de ustedes…

- ¿Nosotros qué, Yunho hyung?... – el morocho cuestionó llegando en el momento justo en que el moreno terminaba su frase, por lo que realmente no se había enterado del resto de la conversación…

- nada Minnie… - el moreno le revolvió el cabello aunque el morocho le apartó la mano mirándole ceñudo, no le gusta que le trate como a un chivato… - bueno, me voy; tengo una visita que hacer inmediatamente… Hayami, gracias… - agitó la mano a modo de despedida y se marchó.

- ¿De qué estaban hablando?

- cosas de adultos, ChangMin ah… - el japonés le molestó sabiendo que su joven amigo refunfuñaría alegando que es más maduro que muchos supuestos adultos… - ¿Ah sí? Ven a mi departamento esta noche, entonces…

ChangMin se sonrojó como termostato y Hayami sonrió divertido. Aunque su sonrisa casi desaparece cuando el morocho asintió sin dirigirle la mirada. ¿Era en serio? ChangMin estaba aceptando acompañarle aún cuando sabe que vive solo y… que cualquier cosa puede pasar en el departamento de un sujeto que bien podría intentar aprovecharse de él.

…………………………………

A medianoche Jaejoong apagó su móvil. No pensaba atender una sola llamada de Yunho. Estaba enojado, cansado y con dolor de cabeza, lo que menos quiere es verle… en un buen tiempo.

Sin embargo, Yunho no estaba dispuesto a dejar que le haga a un lado. Sabe que ha cometido infinidad de errores, y cuando quiere aclararlos y enmendarlos el pelicenizo le cierra las puertas, ¡De ninguna manera! Así haya tenido que escabullirse por la azotea y lastimarse el tobillo cuando se aventó al balcón de la habitación de su amigo.

- ¡mierda!... – se quejó sin poder callar el grito de dolor ni haber disimulado todo ese ruido que alertó a Jaejoong quien con escoba en mano salió a su oscuro balcón listo para moler a golpes al intruso que se atrevía a intentar entrar en su habitación a esa hora de la noche…


Continuará……



PARTE FINAL
DE CUPIDOS ALADOS Y FLECHAS ROJAS