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miércoles, 15 de febrero de 2012

Confuso Amor {miniserial completo}



Título: Confuso Amor
Autora: Felina
Estado: Terminado
Pareja: YooSu, YunJae, HayaMin
Género: Romance, Humor
Clasificación: NC-17
Advertencia: Lemon (?)


martes, 14 de febrero de 2012

Confuso Amor, Final


CONFUSO AMOR
PARTE FINAL
DE CUPIDOS ALADOS Y FLECHAS ROJAS
*****

Sucedió del modo más curioso imaginable, digno de una de esas películas cómico-románticas a las que ninguno de los dos protagonistas de tal escena estaba acostumbrado a ver. Cuando Jaejoong abrió la puerta corrediza de su balcón y aquella sombra se abalanzó hacia él su acto reflejo fue lanzar golpes con su escoba a diestra y siniestra…

- ¡Largo! ¡Fuera! ¡Llamaré a la policía!... – gritaba el pelicenizo más bien a ojos cerrados sin parar de agitar su escoba dando uno tras otro porrazos al intruso.

- ¡Ay, espera! ¡Jaejoong para! ¡Detente que soy yo, Yunho!... – suplicaba entre quejidos de dolor porque más de un golpe había atinado en sus costillas, entre otras zonas de su cuerpo, con suerte su hombría seguía intacta. Aunque su tobillo estaba resintiendo sus movimientos en su futil intento por sujetar la escoba de su amigo y poder detenerle.

- ¿Yunho?... – el pelicenizo finalmente dejó de apalear a su amigo y abriendo los ojos distinguí la silueta del moreno a la luz de la luna… - ¡Idiota, me asustaste!... – gritó algo más molesto y le dio otro escobazo, aunque esa vez no tan fuerte, tenía un poco de conciencia una vez supo que se trataba del moreno.

- Intenté llamarte pero no contestaste, uno que quiere hablar como la gente civilizada y tú que me recibes a escobazos… - se quejó sobándose por aquí y por allá zonas de su cuerpo… - por cierto, que acción tan de niña molerme a escobazos… - Jaejoong se ofendió ante el comentario y sin miramiento sujetó los hombros del moreno para inmediatamente golpear la zona sensible del chico entre sus piernas… - ¡Mierda!... – chilló adolorido, doblegándose y colocando sus manos en su entrepierna, que dolía horrores… - eso también lo fue… - comentó casi por inercia…

- ¡Idiota! – y el pelicenizo terminó por lanzarle un puñetazo directo al rostro…

Algunos minutos después Yunho estaba acostado en la cama de Jaejoong con varias bolsas de hielo sobre su cuerpo, una en su tobillo, otra más en el ojo izquierdo y una última en su entrepierna. Obviemos el dolor de los escobazos en sus costillas principalmente, está seguro de que amanecerá lleno de moretones y nada tendrán que ver aquellas marcas rojizas con una noche arrebatada de pasión con su amigo. Que desperdicio de hematomas.

- eres un salvaje, Jae…

- eres un idiota, meterte a mi casa como un auténtico ladrón… - refutó mirándole ceñudo y con los brazos cruzados sentado en la silla de su escritorio frente a su cama.

- Ya te dije, lo hice porque no me dejaste otra opción, yo queriendo hablar contigo y tú mandándome al demonio… - refunfuñó acomodando la bolsa de hielo que descansa sobre su ojo… - ¿No decían que carne cruda ayuda a la hinchazón o algo así?

- No me da la gana malgastar mis alimentos en tu atractiva cara, antes di que no te lancé por el balcón… - respondió de mala gana… todavía estaba bastante molesto y sentido con él como para ser más considerado que eso…

- Dios, sigues enojado conmigo… - se quejó mirándole también un poco resentido… - nunca en toda la vida de conocernos te habías puesto así conmigo, Jae…

- Todo mundo llega a su límite… - respondió evadiendo la mirada…

- lo sé, y te empujé a ese límite siendo el más idiota del mundo, lo siento Jaejoong ah… - se disculpó sinceramente. El pelicenizo lo sabe, le conoce lo suficiente para saber cuando le habla con la verdad.

- ¿Era todo lo que querías decir? Pudiste esperar a mañana y no sacarme el susto de la vida apareciéndote así en mi casa, es una suerte que mis padres no hayan venido a averiguar qué pasa con tanto escándalo que armamos; hasta los vecinos se deben haber enterado…

- No es todo lo que vine a decirte. Estuve pensando en las últimas horas un discurso bonito, palabras que valieran la pena pero me duele tanto el cuerpo que ya se me olvidaron, así que lo voy a decir como es, pero no te lo tomes a mal eh, te prometo que luego te compensaré… - Yunho soltó de corrido, luego respiró profundo y se aseguró de que Jaejoong le estuviera prestando atención y lo dijo… - Te Amo… - así, sin bombo ni platillo, sin una escena romántica o una linda declaración. El moreno le miró expectante, pero Jaejoong parecía en shock mirándole con los ojos de par en par… - eh, Jae, esta es la parte en la que respondes algo, de preferencia un “yo también” o me tiraré yo mismo de tu balcón…

- ¿Qué dijiste?... – el pelicenizo preguntó algún tiempo después como saliendo de su ensoñación…

- Que me tiraré de un puente si…

- Antes de eso…

- que Te Amo… - Yunho repitió…

- No es cierto… - Jaejoong se rió de buena gana… - No puede ser cierto, Yunho; ¿Y desde cuándo se supone que me amas, eh?

- Te causa gracia saber mis sentimientos por ti, de haber sabido que te burlabas no hacía tanto jaleo por querer decírtelo y aclarar las estupideces que siempre hago para que terminaras tan enojado conmigo… - el moreno señaló con tono amargo y molesto. Tanto trabajo para que se ría en su cara. Hayami se había equivocado, Jaejoong no le quiere; o tal vez sí, pero no como ellos pensaron.

- No estoy burlándome de lo que dices Yunho, pero no puedes venir a decirme así nada más que me amas, hemos vivido tanto juntos y tú dices tan inexpresivamente eso; ¿Qué esperabas?

- Ya te dije que había pensado en algo romántico, me duele todo el cuerpo para ser cursi… - respondió de mala gana…

- Creo que has venido a decirme eso porque sabes que yo sí te amo y puedo caer fácilmente en ti de nuevo; pero no puedo Yunho, te he dado todo de mí desde que teníamos 14, es fácil para ti venir a decirme eso y aparentar que podemos continuar siendo amigos con derechos, ¿no? No debieras esforzarte tanto, estoy seguro de que te puedes encontrar otra u otro amante que esté dispuesto, pero yo ya no, Yunho… - el pelicenizo le dijo con tono resentido; expresando recién parte de todas aquellas frustraciones que acumulara durante años…

- ¿Eso es todo lo que parece que quiero de ti? ¿Sexo?... – el moreno se levantó haciendo apenas una mueca de dolor, las bolsas de hielo cayeron al piso y una sonrisa triste se curvó en sus labios… - Ahora entiendo cuán imbécil he sido; arruiné nuestra amistad y te herí tanto como para que no creas ni un poco en mis palabras; pero tienes razón en pensar así, nunca he sido bueno expresando mis sentimientos directamente, toda la vida experimentando las cosas que yo quería sin dejar que mi corazón participara también de mis acciones. Pero aunque no lo creas, Jaejoong, Te Amo; siempre ha sido así porque siempre has sido tú el que ha estado ante mis ojos, porque siempre has sido tú por quien velo, a lado de quien quiero estar; porque siempre has sido mi mejor amigo y el que me hace sentir tan bien que cualquier acercamiento me resultaba natural, tanto que dejé que esa sensación ganara territorio y se transformara en esto. Sé que parece que a veces flirteo con las chicas, pero tampoco ha sido así, ellas no me interesan; también sé que nunca he sido bueno para decir te quiero o tener algún detalle contigo, asumí que sabías que no hay nadie más importante para mí que tú pero nunca te lo hice saber. Podría decirte muchas cosas Jaejoong, podría enumerar ahora muchos de mis errores aunque tampoco creo recordarlos todos y cada uno de ellos; podría decir cuán especial ha sido cada cosa descubierta a tu lado o que cada vez que teníamos relaciones era para mí más que sexo; pero incluso si digo eso ahora, todavía creo que no hay suficiente a mi favor para que me creas; así que creo que me marcharé mejor, no entorpeceré más nuestra gastada amistad por mi estupidez…

Yunho terminó de decir en lo que fue el discurso más largo sin elaborar. Las cosas bonitas, las frases con sabor a poema y los halagos con tintes románticos se fueron por la borda junto con su ingenua ilusión de arreglar las cosas con Jaejoong y formalizar un noviazgo. No había ningún Cupido con arco ni flechas de amor que atravesaran sus corazones haciendo que se enamoren y tengan un lindo final feliz. No había nada de eso. El moreno se acercó al pelicenizo viendo cómo no le apartaba la mirada, pupilas sorprendidas que siguen sus movimientos, cuerpo inmóvil que no da señales de correspondencia ni la mínima oportunidad a nada. Estira la mano y acaricia con la mayor delicadeza posible la blanca mejilla, tal vez nunca antes le había acariciado así; tal vez nunca antes fue lo suficientemente delicado, tal vez nunca antes aprecio la verdadera belleza de Jaejoong…

Tal vez.
Falló tanto que no hay corazones rosas flotando alrededor de ellos ni criaturitas aladas sonrientes satisfechos de su logro al unir almas solitarias unidas por el destino.

Yunho deslizó con suavidad su mano abandonando la tibia mejilla que ha ganado un poco de rubor ante su tacto; sonríe tiernamente pero no se ilusiona, Jaejoong se ha ruborizado tantas veces cuando están juntos.

Se pierde el contacto. Extraña el calor de su piel, el sabor de sus labios, la intensidad de sus miradas, el clamor de ardiente cuerpo fundido al suyo. Se equivocó tanto. Quiere despedirse, pero al mismo tiempo le da miedo, así que calla, da media vuelta y sale al balcón en una ironía bastante cómica de la noche. No puede simplemente salir por la puerta principal así que saltará desde ahí. Si se lesiona definitivamente sonreirá y pensará que es cosa de karma. Se tiene bien merecido tantas cosas.

- no seas tonto, sal por la puerta… - el pelicenizo susurra sin volver la mirada. Simplemente espera que el moreno le haga caso. Pero Yunho es cabezota por naturaleza e ignorando sus palabras se avienta desde el balcón cayendo de muy mala manera sobre el césped del jardín frontal… - ¡seme tenías que ser!... – grita asustado corriendo al balcón para ver cómo el moreno se levanta quejándose por lo bajo y cojeando comenzó a andar alejándose…

- bonito espectáculo de medianoche… - la voz de su madre le hace volverse viendo a su progenitora parada en el umbral de la puerta de su habitación…

- ¡Mamá!...

- Creo que Yunho merece que no le creas, pero acabo de verle abrir su corazón por primera vez en todo el tiempo que llevan de conocerse, y es lo que esperabas desde que eras un adolescente, así que querido, no debe estar muy lejos…

Jaejoong corrió atravesando su habitación en un dos por tres, deteniéndose apenas para besar la mejilla de su madre y salir disparado a la calle. Yunho apenas llevaba unos metros recorridos caminando por la acera en deplorables condiciones. Le dio alcance y sin mayor explicación le abrazó besándole con ganas, rodeando su cuello y llorando en medio de aquel beso tan significativo, casi como si fuera el primero. El moreno le abraza rodeando su cintura y le atrae contra su cuerpo, prueba el sabor salado de sus lágrimas pero sabe que esa vez no ha sido tan malo, que si llora no es por ser el idiota insensible; sino por ser el seme idiota que tarde abre su corazón y le habla con la verdad.

- yo también… - sonríe sollozando y dejando que el moreno limpie con sus pulgares las lágrimas que han mojado sus mejillas…

- Te Amo, Jaejoong; seré buen novio desde ahora y para siempre, es una promesa… - sonríe como nunca y se siente feliz al ver aquella respuesta silenciosa del pelicenizo. No fue la declaración más romántica, de hecho fue algo cómica y dramática. Pero lo consiguió, un perdón que quizá no merecía así de fácil; así que tuvo que creer en Cupido y sus flechas rojas.

*****
Departamento de Mokomichi Hayami

ChangMin estaba ahí, acostado en su cama. Pero no piensen mal, que ni estaba despierto ni mucho menos desnudo; el morocho se había quedado dormido luego de que ambos hubieran terminado ese ensayo sobre mitología griega que su profesor de Historia y Arte Contemporáneo le encargara. Para ChangMin realizarlo por cuenta propia no hubiera sido mayor problema, sobre todo considerando el hecho de que se había leído el libro antes que Hayami y que tenía su propio resumen guardado en su portátil. Todo había sido un mero pretexto para pasar tiempo a solas con el japonés, y había sido genial, porque entre trabajo y charla había conocido muchas más cosas de su adoración. Cerca de las dos de la mañana el cansancio le había ganado y sin que se diera cuenta había terminado dormido sobre su cuaderno en la mesa de trabajo del japonés; quien enternecido por su aura adolescente y la carita apacible del morocho, se vio tentado de profanar sus labios pero se contuvo apenas limitándose a cargarle y depositarle con sumo cuidado sobre su cama.

- parece que tus padres sabían que no regresarías a casa ya que tu móvil no ha sonado una sola vez… - pensó mientras acomoda todo en su sitio, los libros, cuadernos, bolígrafos y anteojos del morocho en su bolso. Una vez terminó fue a su clóset y sacó un futón sobre el que minutos más tarde se acostó para dormir también… - no puedo… - suspiró y miró hacia el techo en medio de la oscuridad. La respiración parsimoniosa del morocho le distraía e imposibilitaba conciliar el sueño.

En aquel estado de insomnio pasó casi todo lo que restaba de noche, hasta que se decidió en salir de la habitación e irse al sofá de la estancia, un tanto más incómodo y frío, pero al menos durmió un poco. Se levantó temprano y comenzó a preparar el desayuno, no quería que ChangMin se fuera de ahí con el estómago vacío, y por lo que ha visto –y le han contado, sobre todo Yoochun y Junsu– el menor es de muy buen comer.

Cuando ChangMin despertó y se estiró espabilando la flojera de la somnolencia, bastaron cinco segundos para recordar dónde estaba. Se levantó como de rayo y miró en todas direcciones de aquella habitación en la que ni recordaba haber entrado, su nariz olfateó café y avergonzado se animó en salir. Ahí, sobre el sofá estaba su bolso y su chaqueta, en la cocina, Hayami tarareaba algo en voz baja y a él le pareció un gesto curioso pero tierno. Le gustaría tener más amaneceres como aquel en el departamento del chico que se ha robado su corazón y cada gramo de su admiración.

- Buenos días, Hayami… - saluda tímidamente adentrándose en la cocina maldiciéndose mentalmente por sonar tan… adolescente… es que es adolescente pero casi lleva prisa por crecer y convertirse en adulto. Tiene todo un mundo por descubrir con Hayami y presiente que siendo adolescente él no querrá.

- buenos días, ChangMin ah, ¿Dormiste bien?... – corresponde su saludo volviendo la mirada para dedicarle una amable sonrisa… le parece tierno que se sonroje, muy probablemente contra su voluntad.

- Sí, gracias. ¿Dónde has dormido tú?... – reflexiona recordando despertar solo y no haber sentido compañía durante la noche…

- En un futón, tranquilo; ¿café, leche, jugo?… - ofrece sin dejar de sonreírle, le gusta esa mañana como ninguna otra, desde que saliera de casa de sus padres para independizarse porque su ambiente familiar era insoportable por problemas entre sus progenitores, siempre ha despertado solo. Y aunque era mejor que despertar por un nuevo pleito o trasnocharse por las discusiones de sus padres, la compañía de alguien como ChangMin cobraba un peso extraordinario en ese momento.

- Me gustas, Hayami-san. Me gustas mucho… - suelta de pronto, el cucharón cae de las manos del japonés y hace un ruido sordo al caer en el piso. ChangMin se apresura a recogerlo, pero el japonés lo ha hecho ya… - lo siento, será mejor que me vaya… - sale de la cocina y toma su bolso junto con su chaqueta. No sabe en qué demonios pensaba que dijo aquello así nada más, pero el miedo y la vergüenza le han asaltado así de rápido como las palabras salieron de sus labios.

- ¿Es todo? ¿Te declaras para salir huyendo sin esperar lo que tengo que decir?... – Hayami dice cuando el morocho sujeta el picaporte de la puerta…

- yo… - traga hondo y se voltea encarándole, aprieta la chaqueta entre sus manos pegándola a su vientre, donde el bolso cruzado a su pecho descansa… - no soy bueno hablando, a menos que sea para decir tonterías o ser sarcástico…

- pero acabas de decir que te gusto… mucho… - sonríe suavemente e intenta darle valor…

- y es verdad… pero tú eres mayor que yo y apuesto a que me vez como el adolescente que soy…

- ¿Por qué piensas eso?

- Porque de lo contrario creo que anoche me habrías besado, o dado alguna señal acerca de querer hacerlo. Eres amable conmigo pero no creo que me veas como a un chico con el que salir…

- ¿Así que pensaste en todo eso?... – el morocho asintió… - Ciertamente anoche no te besé, pero no es porque te vea solo como un adolescente, aunque lo eres… - el morocho resopló evadiendo la mirada… - pero no te besé no porque no hubiera querido, por el contrario, tuve que controlarme para no hacerlo porque besar al chico que te gusta estando a solas en tu departamento no es bueno; una cosa puede llevar a la otra y las cosas se podrían acelerar como no se debe…

- ¿Piensas que tendría sexo contigo así nada más?... – ChangMin cuestionó pero fueron ambos quienes se sonrojaron… - oh… yo… yo no creo que podría dar un paso tan importante en la primer cita siquiera, y anoche solo nos reunimos para hacer trabajo escolar…

- lo sé… - Hayami sonrió no menos avergonzado… - pero todavía era un pensamiento que andaba en mi cabeza, porque también me gustas mucho… y soy algo mayor que tú, y habrá ocasiones en las que siempre sienta diferente…

- ¿Yo te gusto?... – el japonés asintió acercándose a él… - ¿Aunque soy un adolescente?... – Hayami asintió de nuevo… - ¿tanto, como para ser novios?

- Esa es la pregunta que se supone yo haría, ChangMin ah… - le sonríe y atrae un sonrojo más intenso en el rostro del morocho… - pero sí, tanto como para ser novios, si tú quieres…

- ¿no tengo que llamarte oppa, verdad?... – el morocho cuestionó haciendo un mohín de disgusto al recordar a las chicas esas que rondan en cada entrenamiento a su, al parecer, actual novio.

- por favor no, detesto cuando me dicen oppa… - Hayami dijo entre divertido y hastiado de aquella palabra.

Entonces ChangMin sonrió también. Estaba contento, aunque no era muy romántico y hasta parecía insulso el momento, era el mejor de toda su vida. Porque su sentimiento era correspondido y Hayami se inclinaba alcanzando sus labios y dejando sobre ellos el primer beso. Casto, puro, sincero, romántico.

Y sabía que vendrían muchos más, que beso a beso se irían enseñando la gama de emociones de un amor correspondido que parece supervisado por el mismo Cupido.

*****

El tiempo se iba volando. Un año ha pasado de hermoso noviazgo. Yoochun es todo un celoso de su novio, peleándose en más de una ocasión muy al estilo de Yunho cuando cualquiera quiere meterse con él. Junsu le ha reñido cada vez, y cada vez le ha sonreído y agradecido entre besos que se preocupe tanto por él. Han madurado como pareja, se han conocido como tal y también se han entregado el amor en su más sublime intimidad.

Cuando tenían seis meses de relación las cosas habían fluido, los besos, los suspiros, las ganas de conocerse más y sentir aquellas caricias que comenzaron tímidas. Era el momento perfecto, lo sabían, lo sentían. Estaban solos en casa de Yoochun, la noche cálida de verano les invitaba al contacto, al descubrimiento de sus cuerpos. Las ropas desparecieron sin prisas entre miradas nerviosas y sonrojos, entre besos dulces y suspiros, entre caricias calmadas de un tacto sutil que compensan con paciencia y amor.

Junsu fue recostado en la cama de mantas desordenadas y sus suaves risas sonaron en la habitación cuando Yoochun recorrió con las yemas de sus dedos los costados de su figura, delineando lentamente la perfecta silueta que le volvía loco y aceleraba su corazón. Habían sobrado las palabras y faltado lenguaje corporal para decirse aquellos te amo que flotaron en el ambiente cual corazones de algodón azucarados de ternura.

Ambos inexpertos se dejaron llevar simplemente por lo que les dictaba el corazón. Yoochun fue cuidadoso, Junsu se dejó mimar e hizo todo lo posible por resistir el dolor de aquellas invasiones de los dedos de su novio en su intimidad. Se entregó a las sensaciones de su erección acariciada por la mano del pelinegro y cerró los ojos controlando los latidos de su corazón y el ritmo de su respiración. Se aferró a su espalda cuando Yoochun sustituyó sus dígitos por algo más grande y caliente, su miembro erecto y duro avanzó de a poco ganando terreno en su interior. Se entregaron más besos y caricias, se dieron la oportunidad de sentirse, de encontrar el placer en aquella unión casi mágica. Se sonrieron y con lentitud iniciaron la danza de aquel vaivén de caderas que gana confianza como aumenta en pasión.

Se abrazan con recelo, sienten el tamborileo apresurado de sus corazones cuanto más aumentan el ritmo de las estocadas. Y lo toca, Yoochun da en aquel punto sensible dentro de Junsu mandándole las corrientes placenteras más exquisitas posibles, y recibe su recompensa cuando las paredes de su novio le aprisionan cada que entra profundo, la forma en que el roce le sensibiliza al límite cuando sale. Es perfecto, es cadencia, es amor. Sudan, jadean, gimen, muerden, tiemblan. Alcanzan el primer orgasmo juntos.

- Te Amo, Junsu ah… - fue entonces también la primera vez que Yoochun pronunció aquellas dos palabras. Junsu pensó que era magia.

- y yo a ti, Chunnie… - sonrieron y se besaron nuevamente. Sabiendo que a aquella primera vez le sucederían muchas más.

Porque todas las confusiones que dio fruto a su amor, se habían desvanecido ya con el tiempo y cada muestra de cariño.

………………………………

Titubeas y vuelves la mirada atrás, relees algunas líneas, piensas y no sabes con claridad si te ha gustado. Sientes que ha faltado algo, tal vez intensidad, quizá escenas diferentes o nuevos acontecimientos. Pero sonríes, una parte de ti se sabe satisfech@, porque mientras has leído se han movido las fibras sensibles de tu propia historia. ¿Suspiraste? ¿Te ilusionaste? ¿Te enojaste? ¿Alguna lágrima fluyó?

Decides que está bien, que ha valido la pena darle la oportunidad. Hoy es 14 de Febrero, algunos le llaman Día de San Valentín, para otros es mejor decir Día del Amor y la Amistad. No importa en realidad, son convencionalismos, nos damos el pretexto de nombrar fechas para celebrar lo que deberíamos festejar y agradecer día con día. Pero nos gusta, aunque nos falte un poco de esto o nos falle un poco de aquello. Nos gusta porque nos permite esto, dejar volar la imaginación y sentir en alguna parte de nuestros corazones que es la puritita verdad.

Y es entonces cuando te digo: Gracias. Porque sin ti lector, yo no soy nada más que una chica más de los millones de habitantes en el mundo; pero contigo, soy la escritora que siempre encuentra de nuevo el ánimo y el valor para escribir. Sigamos compartiendo nuestras historias. Y que Cupido y sus flechas rojas sigan cayendo sobre los corazones solitarios del mundo ;D



FELIZ DÍA DEL AMOR Y LA AMISTAD *O*



**FIN**

lunes, 13 de febrero de 2012

Confuso Amor, Cap 3


CONFUSO AMOR
PARTE 3
DE INVITACIONES INDECOROSAS Y CONFESIONES DEL CORAZÓN
*****

Podría haber pensado que era un sueño a no ser por la calidez que rodeaba su cuerpo, por aquella mano que abandona una de sus mejillas y baja hasta su cuello deslizándose hacia su nuca invitándole así a profundizar un beso que todavía responde torpemente pero con todo ese amor que siente por su novio.

Junsu flotaba en una nube.
Tan literalmente como se lo puedan tomar, porque ante ese beso de Yoochun él no podía menos que sentirse feliz, en el paraíso. Confiado, seguro de que ese noviazgo que iniciara hace tres meses no era un error ni una mala broma del destino. Porque ahí, en el momento justo en que sus labios eran probados por primera vez por los del pelinegro, él explotaba de emoción.

Yoochun no estaba pensando, no propiamente dicho. Disfrutaba como nunca creyó que podría un beso. El primer beso. Con Junsu. Con quien durante años fue su mejor amigo, quien se convirtió en su novio del modo más extraño, el mismo que durante aquella amistad se hizo de un espacio en su corazón que no habría afirmado minutos antes que pudiera ser el destinado para el amor. Pero lo sentía, ese tierno calor asentarse en su estómago, los revoloteos que vibran ahí, las emociones, el cariño.

Sentir un beso así solo podía tratarse de amor.

Y se separa, abre los ojos a tiempo para notar cómo Junsu a ojos cerrados le sigue como esperando otro beso o quizá que no terminara el anterior. Sonríe enternecido y deposita un pico sobre los rosados labios viendo cómo entonces el castaño parece entender que el beso ha concluido, pestañea lindamente y se sonroja echando el cuerpo ligeramente hacia atrás y acomodando los mechones que caen sobre su frente sin saber qué decir. Está avergonzado pero feliz. Yoochun le ha besado.

- buenas noches, Junsu ah… - le sonríe de nuevo y besa sus mejillas, luego su frente y al final nuevamente sus labios… él también se siente avergonzado y feliz. No se arrepiente en absoluto de haber seguido el consejo de Jaejoong… - nos vemos mañana… - susurra como si se tratase de secretos eso que ahora comparten…

- hasta mañana, Yoochun ah… - devuelve la sonrisa y camina despacio emulando los pasos que el pelinegro da hacia atrás en dirección de la puerta de la casa de su novio.

- ten dulces sueños… - susurra de nuevo iniciando así ese peculiar juego romántico de susurros como secretos de la noche…

- sueño contigo todas las noches… - murmura apenas, notando la forma en que sus mejillas parecen encenderse de rubor ante aquella confesión… es que si Yoochun supiera que es verdad, y que a veces sus sueños vienen cargados de imágenes indecorosas…

- ¿En serio?... – suspira sintiéndose de pronto demasiado emocionado. Casi como si ese primer beso hubiera desencadenado un montón de revelaciones en su corazón. Se detiene en el umbral y ve el sonrojo aumentar en el rostro de su novio… - ¿Qué cosas ha soñado mi novio eh?

- nada malo… - agita la cabeza y forma inconscientemente un puchero… el pelinegro se muerde el labio inferior, no puede creer que tenga ganas de besarle de nuevo… - son solo sueños…

- Junsu ah ha soñado con su novio… - canturrea sonriendo coqueto, se asombra de no tener reparo alguno en comportarse así cuando todavía minutos antes todo le parecía irreal…

- ¡deja de molestarme, Chunnie! – chilla con aquel tono ladino que le arranca una risa al pelinegro y atrae finalmente la atención de la Sra. Kim…

- ¿Qué es eso que le haces a mi hijo, Yoochun-ssi? – la señora indaga con una sonrisa asomándose desde la estancia…

Yoochun palidece al instante. Algo le hace pensar en lo que habría sucedido si la Sra. Kim les hubiese visto besarse. Junsu se sonroja ante la presencia de su madre y trata de explicarle que no es nada, solo una de las tontas bromas de Yoochun…

- pero querido, te has puesto blanco como un fantasma, ¿no pensaste que te reñiría de verdad, no? – la Sra. Kim se muestra incluso divertida… el pelinegro niega apenas agitando la cabeza sin encontrar todavía su voz…

- mamá, no molestes a Yoochun… - el castaño dice con gesto avergonzado, su madre ríe y se despide con amabilidad dejándoles a solas nuevamente…

- ¿Junsu ah, tú mamá no nos vería? Ya sabes, antes… besándonos… - susurra acercándose al castaño para hablarle lo suficientemente quedito para que esa vez no haya duda de que se trata de un secreto.

- incluso si nos hubiera visto no tienes que preocuparte… mi mamá lo sabe… - el castaño responde sonriendo aún avergonzado…

- ¿Lo sabe? ¿Qué sabe?... – le mira con los ojos de par en par y su novio advierte que está asustado…

- Yoochun ah, mi madre siempre ha sabido que estoy enamorado de ti, y no lo ve mal; así que cuando… cuando nos hicimos novios yo se lo conté porque… bueno, me notó algo diferente y no pude ocultárselo… - evitó contarle que ese algo diferente había sido la tristeza y más tarde la decepción porque siendo novios no se comportaban como tal.

- Entonces… - traga hondo y mira en la dirección que su “suegra” ha desaparecido dejándole solos… - ¿tu papá también lo sabe?

- oh no, no sé cómo se lo tomaría él; así que umma y yo hemos decidido guardarlo como un secreto hasta… no sé, después… ¿Te molesta que se lo haya contado a mi umma?

- No… solo es extraño… yo no se lo he dicho a nadie; bueno, solo a Jaejoong…

- ¿Te molestaría que otros supieran que sales conmigo?

- No, Junsu ah; no es que llegue a molestarme, solo creo que debemos ser cuidadosos, no todas las personas se toman con alegría o tranquilidad las relaciones como la nuestra… - conforta y le abraza meciéndole un poco… Junsu envuelve sus brazos en torno a su cintura y espalda, se recarga en su pecho y presta atención… los latidos del corazón de Yoochun no van tan rápido como los suyos, pero le gusta…

- Yoochun ah, Te Amo… - susurra cerrando los ojos. Se avergüenza otro poco y siente el cuerpo de su novio temblar ligeramente. No recibe una respuesta pero las caricias en su espalda le resultan suficiente. Tal vez un día el pelinegro también le diga aquellas dos bellas palabras.

*****
Universidad de Seúl

Yunho y Jaejoong estaban en la misma clase, para mala suerte suya según el pelicenizo. Tenía que aguantar a más de alguna chica coquetearle al moreno y a éste sonreír sin mayor problema respondiendo a aquellas insinuaciones. Sus celos iban en aumento y su capacidad para controlarse en detrimento. No podía seguir ahí, el profesor no se preocupaba por las distracciones en el aula y estas eran demasiadas para su poca paciencia. Estaba por levantarse para salir cuando un papelito arrugado cayó sobre su escritorio. Volvió la mirada a la fila de lado y dos asientos más atrás donde sabe Yunho se sienta –acompañado de una chica, para variar–; el moreno le sonrió haciéndole señas para que lea el papel. Jaejoong pensó que aquello era infantil y sin ánimo para seguirle el juego guardó sus cosas y salió del aula sin importarle si el profesor se enteraba o no de su acción.

Al verle salir, Yunho le siguió –aunque él no tomó sus cosas ya que simplemente se había levantado confundido por el repentino cambio de su amigo para saltarse una clase, no lo había hecho ni siquiera en el Instituto–

- Jaejoong… ¡Jae!... – le gritó en medio del pasillo, pero su amigo no le hizo caso y siguió caminando en dirección a la salida de la Universidad… - Jaejoong, ¿Qué estás haciendo? ¡Yah! Te estoy hablando… - insistía pero no obtenía resultado alguno. Tuvo que correr para darle alcance y sujetar el brazo de su amigo para que se detuviera y le diera la cara… - ¿Se puede saber qué te pasa que te largas así nada más?

- No tengo por qué darte explicación alguna de nada, Yunho; no tengo ganas de estar en clase, punto; ¿satisfecho?... – renegó zafándose de un tirón del agarre…

- En realidad no, ¿Desde cuándo que no quieres ser cumplido? Así la clase fuera la más aburrida del mundo nunca te saltaste ninguna clase, menos en la Universidad…

- oh, ya sabes, siempre hay una primera vez para todo; así como todas las que he tenido solo contigo pero que a ti te valen un reverendo cacahuate… - espetó soltando sin querer parte de sus frustraciones…

- ¿Qué tiene que ver una cosa con la otra?...

- no hay duda, Yunho ah, de que eres el hombre, tan idiota e insensible como uno… - dio media vuelta emprendiendo nuevamente su camino pero el moreno volvió a detenerle, esa vez sujetando con más fuerza su brazo y encarándole con la molestia marcada en su expresión… - suéltame, me lastimas Yunho… - forcejeó pero el moreno no aflojó… - es en serio Yunho… - su tono sonó herido y entonces el agarre aflojó, pero no así la mirada fija y dura del moreno…

- Explícame, qué significa eso de que soy el hombre en la relación y un idiota e insensible, Jae… - pidió con la mandíbula tensa, claramente conteniendo las ganas tal vez de gritar o empujarle. No es que Yunho tienda a ser violento o agresivo, siempre ha sabido manejar muy bien sus emociones como el enojo, pero no es muy bueno cuando se trata de ser romántico o claro con sus sentimientos del corazón.

- ¡No quiero! – renegó porque tarde se dio cuenta de que aquello le significaba hablar de lo que siente por el moreno. De que está enamorado de él, tan estúpidamente enamorado que siempre desde sus 14 años se ha permitido experimentar todo con él, los más adolescentes juegos sexuales, hasta los más candentes deseos adultos. El amor.

- Jaejoong… - advirtió acercándole más a su cuerpo, mirando directo en aquellas fosas negras que su amigo tiene por ojos y que cada vez parecen tragarle como si fuera engullido por el mismo universo. A Yunho no le importaría perderse ahí, en aquella oscuridad avasalladora que le vuelve un poco más loco y aturde sus sentidos sin necesidad de otra cosa más que su profundidad tan pura y cristalina.

Y sin embargo, Yunho no ha sabido leer apropiadamente en aquellas ventanas del alma.

- No puedo Yunho; terminaremos por lastimar más esta amistad que ya hemos quebrantado dejándonos arrastrar por la calentura, hemos crecido juntos en un lazo no permitido, por favor Yunho; sólo déjame ir, estoy cansado y verte actuar tan pasivamente no me hace bien… - el pelicenizo encontró el valor para decir, esperando que en verdad el moreno no fuera tan ciego y captara entre líneas lo que quiere decirle.

Pero Yunho simplemente le soltó enterrando más aquella espina dolorosa en el corazón de un Jaejoong que cree que es cierto, nunca ha sido más que el amigo con el que coger cuando la calentura y las hormonas están en sus más altos niveles. Y se marchó sin mirar atrás, caminó con pesadez, con aquella agonía en el corazón que hoy parecía doler lo que no dolió con libertad durante tantos años de confusiones, de experiencias tal vez apresuradas.

Comprendió que ni en aquella primera vez que tuvieron relaciones sexuales y a pesar de que Yunho realmente tuvo absoluto cuidado, significó para su amigo más que eso, sexo.

…………………………………

Por supuesto que Yunho no era ningún idiota e insensible. Oh bien, tal vez un poco de ambos, pero estaba consciente de que las cosas entre Jaejoong y él nunca habían fluido de la manera más sensata posible. La más de las veces la curiosidad de adolescente le había llevado a proponerle sus más inquietantes deseos. La primera masturbación, la primer película porno, la primera relación sexual, los primeros intentos de formas diferentes para intimar. El primer beso, incluso cuando aquel nunca tomó un lugar propio de las curiosidades de adolescentes porque se había dado de pronto, sin que se dieran cuenta de que lo querían hacer.

Él sabe que la amistad entre ellos siempre cruzó los límites permitidos. Es que para Yunho, Jaejoong ha sido el chico de hermosura sin igual que le lleve a las más absurdas de las locuras. Incluso llegó a pelear por él, sin que se diera cuenta de ello, llegó a defenderle de los estúpidos rumores acerca de si se metía con tal o cual chica o chico. Su peor pelea la tuvo una vez que Jaejoong faltó a clases porque estaba enfermo, los rumores de hace poco más de un año, cuando tuvieran apenas un semestre en  la Universidad fueron que Jaejoong no podía levantarse de su cama y caminar porque el Profesor de Canto se lo había hecho rudo.

La sangre le había hervido de coraje y repulsión, nunca ha tolerado que hablen de su amigo para manchar su reputación, y menos de aquel modo tan absurdo y grotesco. En aquella época le habían suspendido por una semana y amenazado con expulsarle si volvía a presentarse una situación de tal magnitud en los planteles del campus. Había sido entonces cuando conociera a Hayami, pues el chico japonés se involucró en la pelea cuando vio a cinco sujetos arremeter contra el moreno a la vez. Ahí se habían hecho amigos y había sido Hayami quien le ayudara a ocultar cualquier información a Jaejoong, quien hasta entonces desconocía los verdaderos motivos de aquella suspensión.

- estás un poco lejos de tu clase…

- justo de ti me estaba acordando, Hayami… - el moreno le sonrió a su amigo, quien sentado en uno de los bancos del campus leía un libro mientras su hora libre termina e inicia otra clase… - ¿Qué lees?

- mitología griega, ChangMin ah me ha pedido que le ayude a terminar su ensayo, ¿puedes creerlo?... – el japonés sonrió divertido. Gran trabajo en el que el morocho quiso que le ayudara…

- No en realidad, qué mosca te picó para meterte de tutor con ChangMin, si él sabe de eso a morir…

- lo sé, pero me dio ternura ver cómo se esforzaba por encontrar un pretexto para invitarme a su casa…

- está coladito por ti, ¿sabías?

- sí, y a mí también me gusta, pero me gusta también ver cómo se esfuerza por acercarse a mí; así que lo dejo ser…

- Y sabes también que no estoy muy de acuerdo con ustedes dos, ¿no?

- sí, sé que tienes cierto complejo de hyung casi appa sobreprotector con ChangMin; pero tranquilo bear, tienes asuntos más delicados de los que ocuparte, ¿O me equivoco?

- la he metido hasta el fondo con Jaejoong… - el moreno suspiró sentándose junto al japonés…

- algo que no sepa… - Hayami le miró divertido…

- No estoy hablando de ese meter… - Yunho le miró molesto…

- tampoco yo, malpensado; creo que ese es tu problema Yunho, y me extraña siendo tú, no pareces el tipo de chico que piensa primero con los pantalones y luego con el cerebro; Jaejoong es sensible, aunque no lo parezca, y tú siempre terminas haciéndole sentir como si fuera tu juguete favorito…

- ¿Eso hago?

- Sí, ¿No te habías dado cuenta? Amigo, estás peor que Yoochun, él al menos cuidaba de Junsu sin meterse en su vida más de lo que un amigo lo haría; tú en cambio, haces de Jaejoong tu tesoro preciado, le cuidas, le proteges, te metes en líos por él; pero nunca le has dicho lo que sientes, salvo cuando lo que sientes es calentura y ganas de tener sexo con él…

- ¿Tú desde cuándo demonios sabes tanto?

- desde que a Jaejoong se le ocurre invitarme a tomar con él para desahogarse junto con Yoochun; aunque como Yoochun toma igual que él, a las justas deben recordar lo que dicen…

- he sido bastante idiota, ¿Verdad?

- a la infinita potencia… - concordó sonriendo sin embargo como lo hace un buen amigo… - pero tienes suerte, Jaejoong te quiere Yunho, haz las cosas bien…

- tú no las hagas tan bien con ChangMin, todavía sigo en desacuerdo con lo de ustedes…

- ¿Nosotros qué, Yunho hyung?... – el morocho cuestionó llegando en el momento justo en que el moreno terminaba su frase, por lo que realmente no se había enterado del resto de la conversación…

- nada Minnie… - el moreno le revolvió el cabello aunque el morocho le apartó la mano mirándole ceñudo, no le gusta que le trate como a un chivato… - bueno, me voy; tengo una visita que hacer inmediatamente… Hayami, gracias… - agitó la mano a modo de despedida y se marchó.

- ¿De qué estaban hablando?

- cosas de adultos, ChangMin ah… - el japonés le molestó sabiendo que su joven amigo refunfuñaría alegando que es más maduro que muchos supuestos adultos… - ¿Ah sí? Ven a mi departamento esta noche, entonces…

ChangMin se sonrojó como termostato y Hayami sonrió divertido. Aunque su sonrisa casi desaparece cuando el morocho asintió sin dirigirle la mirada. ¿Era en serio? ChangMin estaba aceptando acompañarle aún cuando sabe que vive solo y… que cualquier cosa puede pasar en el departamento de un sujeto que bien podría intentar aprovecharse de él.

…………………………………

A medianoche Jaejoong apagó su móvil. No pensaba atender una sola llamada de Yunho. Estaba enojado, cansado y con dolor de cabeza, lo que menos quiere es verle… en un buen tiempo.

Sin embargo, Yunho no estaba dispuesto a dejar que le haga a un lado. Sabe que ha cometido infinidad de errores, y cuando quiere aclararlos y enmendarlos el pelicenizo le cierra las puertas, ¡De ninguna manera! Así haya tenido que escabullirse por la azotea y lastimarse el tobillo cuando se aventó al balcón de la habitación de su amigo.

- ¡mierda!... – se quejó sin poder callar el grito de dolor ni haber disimulado todo ese ruido que alertó a Jaejoong quien con escoba en mano salió a su oscuro balcón listo para moler a golpes al intruso que se atrevía a intentar entrar en su habitación a esa hora de la noche…


Continuará……



PARTE FINAL
DE CUPIDOS ALADOS Y FLECHAS ROJAS


domingo, 12 de febrero de 2012

Confuso Amor, Cap 2


CONFUSO AMOR
PARTE 2
DE VISITAS CLANDESTINAS Y BESOS ROBADOS
*****

Se sucede como algo sin sentido, insípidas palabras que no hacen más que remover las fibras sensibles de la historia personal. Es ahí donde radica el verdadero entusiasmo de los lectores o espectadores cuando vuelven su atención a un proyecto iniciado. Ocurre la identificación en distintos niveles ante los acontecimientos de sus personajes favoritos, incluso de los menospreciados y hasta odiados. Surgen la gama de emociones de toda persona en cuyo juicio y sentido común se alberga la capacidad innata del ser humano para sentir. ¿Es esta la razón por la que vuelves aquí? ¿La misma que impulsa a mi mente a crear situaciones triviales pero a su modo diferentes y hasta originales? ¿Me concedes un voto de confianza? ¿O tal vez uno de duda?

Sometes a prueba la capacidad escritora de un alma que no busca mayor aprobación que la del reconocimiento silencioso de su trabajo aunque tenga la necesidad egoísta de todo ser humano por las palabras de aliento. Eso también es amor, en una de sus tantas formas expresada sin el deseo incipiente de mayor gratitud.

…………………………

ChangMin cerró el libro y sacándose sus lentes se talló los ojos en gesto de cansancio. Llevaba toda la tarde absorto en aquel texto que en determinado momento parecía ni siquiera avanzar, pero ahí estaba el fruto de su esfuerzo, llevaba más de la mitad del libro y podría terminar su ensayo unos días antes de la fecha final. Así tendría más tiempo también para dedicarlo a su más reciente obsesión: Hayami.

No lo malentiendan, no es una obsesión en cuyo fruto encuentre la desestimación de su vida normal ni una idea o pensamiento irracional que menoscabe todo lo demás. Es una admiración profunda al esfuerzo y la determinación; es el asombro ante la perfección de su anatomía varonil y la exaltación hacia su atractiva mirada.

Él sabe que su enamoramiento está en aquella fase generalmente denominada ceguera; no ve los defectos en Hayami como algo malo, sino cada uno de sus aspectos como algo digno de admiración y respeto. Le encanta, le fascina, le vuelve un poco loco e irracional. Es el causante de sus escapadas de clase si es que decide entrenar fuera de horario, de algunos de sus resfriados por seguirle incluso en días lluviosos o en intensas nevadas, y todo porque el mismo Hayami no se detiene con nada. Eso es quizá lo que realmente le ha cautivado: su temple.

- Y sin embargo no encuentro el valor para declararle mi amor. Soy demasiado cobarde, no quiero que vuelvan a rechazarme como ya una vez me pasó… - echa el cuerpo hacia atrás recargándose totalmente en su silla, cierra los ojos y respira profundo sintiendo la forma en que sus pulmones se llenan del vital oxígeno.

Presta atención y escucha los latidos de su corazón, lentos, pausados, intensos. Así es como ha fluido su amor. Pero, contrario a la determinación de su corazón por latir con prisa e impulsarle a la acción, el joven morocho no tiene el valor de enfrentarse al muchacho más allá de la observación silenciosa a la distancia.

…………………………

No se trata simplemente de un amor declarado con libertad o entregado sin remordimientos y ciertas culpas que lavar en el olvido y la compensación irreverente de acciones que no hacen más que engrandecer el sentimiento confuso que se ha instalado en su corazón.

Jaejoong lo sabe y es justamente esa la razón por la que cada día se siente más y más atrapado entre las paredes asfixiantes de ese amor que siente por Yunho, intranquilo por el curso de la relación que han mantenido desde los 14, cuando experimentaron las vivencias sexuales de una masturbación mutua y aún más de todo lo que pasó entre los dos después de eso.

Había toda una historia que contar al respecto, y poco tiempo para memorarla por completo cuando se niega a sí mismo en mirar al ayer.

Aquella tarde había terminado con un extraño sabor de boca. Yunho fue todo un éxito en el Hospital, había cautivado a todos con su baile y con su caballerosidad. Y Jaejoong no podía odiarle por eso, por el contrario, le gustaba más. Ni siquiera pudo seguir molesto con él luego que salieron con otro tanto de agradecimientos por el apoyo y el tiempo dedicado a aquellas personas que muchas veces son olvidados por sus propios familiares.

- lo he pasado genial, Jae; quiero venir cada fin de semana… - entusiasmado y cargado con esa dosis de ternura y ganas de vivir, el moreno no dudó en abrazar la cintura de su amigo y caminar juntos como si fuera la cosa más natural del mundo.

- no te he invitado a hacerlo… - el pelicenizo protestó frunciendo el ceño. Aunque la idea no le desagradaba en absoluto estaba ahí el pensamiento de tener que pasar más tiempo con él y alimentar las cada día más gastadas esperanzas de que Yunho se de cuenta de que le tiene enamorado.

- pero Jaejoong ah… - juguetea en su cuello a modo de súplica con rasgo infantil pero seductor. Nota el temblor en el cuerpo del mayor y sabe que se le ha erizado el vello de la nuca.

- he dicho que no, no seas tan absorbente Yunho… - le empuja lejos y aunque sonríe sabe que ha sonado demasiado duro, que el moreno ha captado la intención de su negativa y no insistirá.

- tomaré el metro, te veo el lunes en la Universidad… - anuncia una vez que han dejado las cosas del pelicenizo en el auto de éste. Se despide agitando la mano y se aleja. Jaejoong se muerde el labio para no retenerle, es mejor así, eso piensa, eso quiere creer… pero no es lo que siente.

…………………………

Yunho camina despacio, las manos en los bolsillos de su chaqueta y la mente perdida en el tiempo. Jaejoong últimamente actúa diferente, casi como si no quisiera más su compañía, como si ya no le quisiera…

- Incluso cuando lo hemos compartido todo, siento que ha llegado el momento de romper algunas costumbres… - suspira y patea a la nada imaginando una piedra en el camino. Se pierde en sus memorias y anhela poder dar marcha atrás y quedarse en los tiempos aquellos en los que Jaejoong y él eran uno, en los que entregarse a la felicidad del otro lo era todo y nadie se interponía entre ellos porque parecían encerrados en una burbuja de cristal impenetrable.

***Flashbacks***

Llevaban casi un año teniendo aquellos encuentros clandestinos cada que las hormonas estaban en sus más altos niveles y era irrefrenable el deseo de sentir las manos del otro calmando las ansias de sus cuerpos encendidos con aquel bulto entre sus piernas que se levantaba a veces en las condiciones más insensatas.

Se habían llegado a masturbar ya en los baños del Instituto, en el gimnasio escondidos en el cuarto de triques. En la casa de Yunho, en la casa de Jaejoong. Pero cada vez que aquello sucedía y luego de los muchos besos que terminaban compartiendo, ambos sentían que no era suficiente, que faltaba algo más, que querían ir más allá de aquellos toqueteos indecentes a los ojos de cualquiera, pero tan deliciosos que no había modo de negarse a ellos.

Estaban aquella tarde en casa de Yunho, terminaron un trabajo en conjunto para la clase de literatura del Instituto y habiendo culminado más rápido de lo pensado, se decidieron a ver una película. Estaban solos en casa, el padre del moreno estaba en el trabajo aún, y su madre junto con su hermana menor habían salido a casa de una amiga de la Sra. Jung, seguro volvería dentro de una o dos horas. Por tanto, tenían oportunidad para portarse mal y ver aquella película para adultos que les venía generando curiosidad desde hace días.

- ¿Estás listo? No vale echarse para atrás en cuanto empiecen las escenas porno… - Yunho advirtió con tono juguetón, y Jaejoong tuvo la impresión de que el moreno se sentía muy mayor que él aunque solo hay unos días de diferencia entre sus edades.

- ¡ponla ya!... – Jaejoong espetó con el rostro colorado aunque aún no comenzaba siquiera la película…

- pero mírate Jae, ya estás colorado y aún no la pongo… - rió divertido señalando la cara de su amigo…

- ¡Cállate, tonto!... – le pateó botándolo de la cama y colocando de paso la almohada sobre su regazo… por si las dudas, no fuera a excitarse con la película antes de que el moreno lo haga…

- pero no me tires… - se quejó sobándose el trasero y luego finalmente puso la película.

No habían transcurrido más de cinco minutos cuando la primer escena de aquella película erótica comenzó. Ambos estaban atentísimos a la pantalla del televisor, no querían perderse detalle acerca de la forma en que el hombre besaba a la mujer y tocaba de ella todo sin tapujo alguno. Los sonidos que escuchaban ciertamente les generaba pudor pero al mismo tiempo ese morbo natural en todo adolescente de 15 años que está presto a la experimentación. Jaejoong se aferró a su almohada y sintió una punzada en la entrepierna en señal de excitación; Yunho por su parte tragó hondo y se fijó en la manera en que las manos masculinas trataban con cierta delicadeza a la mujer, cómo la desvestía y se instalaba entre sus piernas haciendo cosas que no había pensado en la intimidad femenina. Sin embargo, Yunho solo podía pensar en las veces que su boca se ha animado en atender así la virilidad de Jaejoong, el exquisito sabor que le queda en la boca cuando succiona y lo acerca al final.

- mmhhh… - el moreno jadeó ante la escena de la película mezclada con sus recuerdos, se mordió el labio inferior y evitó mirar a un lado, no quería que Jaejoong se burlara de él por excitarse tan pronto.

Pero Jaejoong no tenía pensado burlarse, por el contrario se sintió aliviado, no era el único que estaba en aquellas condiciones. Se animó en moverse, solo un poco, quedando más cerca de Yunho, rozando sus hombros y sintiendo ese escalofrío que sacudió el cuerpo de su amigo.

- ¿Te gusta ver eso?... – Jaejoong preguntó en voz baja, en parte porque tenía vergüenza de preguntar, pero también porque era probable que la respuesta no le guste.

- Me parece informativo… aunque supongo que entre hombres debe ser diferente, la mujer lubrica sola, pero un hombre no tiene una vagina que se moje por sí misma, yo creo que a un hombre ser penetrado por otro le debe doler… - Yunho respondió sin apartar la mirada de la pantalla, interesado en la forma en que el hombre penetra a la mujer y se mueve en un ritmo regular sujetando un muslo femenino mientras agita su cuerpo adelante y atrás.

- ¿por qué siempre tienes que decir las cosas con absoluta soltura?... – Jaejoong apartó la mirada de la televisión. Le resultaba de alguna forma innecesario continuar viendo.

- ¿Qué dije?... – Yunho volvió la mirada con aire confundido, los sonidos de la televisión se escuchaban con claridad y aquello solo hacía que el moreno continuara divagando también en sus recuerdos, donde Jaejoong jadeaba y gemía bajito sollozando de placer cuando lo masturbaba…

- no importa, vamos a seguir viendo… - intentó sonar indiferente y volvió la mirada a la película. Los personajes habían cambiado de posición pero sucedía algo extraño, el hombre penetraba a la mujer por detrás, aún en su vagina, pero un dedo masculino presionaba contra la cavidad anal de la chica. Sin embargo, no parecía que a ella le doliera aquella intromisión, él por el contrario piensa que estando en su lugar lo resentiría…

- está bien… - Yunho lo dejó pasar y así terminaron de ver aquella película. Estaban excitados pero de alguna forma habían esperado más… - la próxima vez consigamos una entre hombres.

- ¿Qué?... – Jaejoong le miró perplejo… - ¿Para qué?

- quiero saber cómo tienen sexo los hombres… - Yunho se encogió de hombros…

- ¿Quieres tener sexo con… alguien?... – Jaejoong cuestionó casi con miedo…

- me gustaría contigo, ¿A ti no?...

Una semana más tarde habían visto una película porno gay. Solo una parte, porque les había resultado extraño y habían preferido besarse y tocarse, tener un primer intento de relación sexual en la que Jaejoong no pudo tolerar la preparación porque dolía demasiado.

- en la película el tipo preparó al otro con algo…

- lubricante…

- entonces compremos lubricante, Jaejoong ah…

- ¡no podemos comprarlo! No es algo que llegues a pedir a la farmacia como si nada, Yunho…

- ya veré cómo lo consigo pero lo haré, quiero tener sexo contigo… - el moreno dijo con total seriedad. Su amigo quiso decir algo pero no supo qué, así que simplemente se quedó callado.

Durante varios días Yunho estuvo investigando en la red acerca de las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo, entre hombres para ser más específicos, descubrió algunas cosas que la verdad no había pensado ni mucho menos tomado en cuenta. Como que puede ser una fuente de infecciones, pero lo que más le preocupó, que podía lastimar gravemente a Jaejoong si no lo preparaba de manera adecuada. Por supuesto, se informó sobre su principal objetivo: lubricantes para el sexo anal. Y con tal información bajo la manga se las ingenió para comprarse uno de aquellos tubitos que le llegaron vía postal.

El gran día llegó algunos días después, cuando tuvieron la oportunidad de pasar todo un fin de semana solos en casa de Yunho. Sus padres habían llevado a su hermana menor al parque de diversiones, pero como él ya no es un niño y se aburre, sus progenitores accedieron en dejarle, junto con la condición de que se portaran bien y no fueran a hacer un desorden en casa. Cuando Jaejoong acompañó a su amigo a la habitación de éste y supo lo que Yunho quería, una parte de él quiso negarse y volver a su casa; pero la otra también tenía curiosidad.

- no te preocupes, Jaejoong ah, estuve investigando mucho y sé bien cómo tengo que hacerlo, aunque no te prometo que no te va a doler, te aseguro que seré muy cuidadoso y pararemos en cuanto así lo quieras…

Jaejoong asintió y se acostó en la cama con el corazón latiéndole en la garganta. Era emocionante y al mismo tiempo le daba miedo. Esto era dar un paso gigante en la relación; iba a tener sexo con su mejor amigo, le iba a entregar su total virginidad.

***Flashbacks***

- ¿Qué ha cambiado, Jaejoong ah? ¿Cómo es que ahora ni yo tengo el valor que tenía en aquellos años para decirte las cosas como eran?... – el moreno meditó mientras salía del metro y caminaba unas cuadras más hasta su casa. En su camino se encontró con Junsu y Yoochun en la casa del primero, quien era su vecino de barrio; iba a saludarles cuando notó algo curioso, podía notar las mejillas sonrojadas del castaño a la distancia, y al pelinegro titubeando en lo que parecía ser la despedida. Le pareció que estaban actuando por demás extraños cuando han sido grandes amigos durante mucho tiempo.

…………………………

- nos vemos… mañana, para… para acompañarte al fútbol, Su… - el pelinegro agitó la mano y sonrió nervioso, no sabía cómo despedirse en aquel momento. Tal vez Junsu estaría esperando un beso o algo por el estilo porque se supone ahora son novios, y terminaron pasando una tarde-noche increíble cuando terminaron en el cine y luego cenando en su local favorito entre bromas y risas. Pero estando ahí, solos; la sensación era completamente diferente y casi era como haber recordado de pronto que ahora ya no eran solo los mejores amigos…

- buenas noches, Chunnie… - sonríe y se muerde el labio; ha soñado este momento miles de veces pero sabe que será diferente; nunca ha besado y tiene un poco de miedo de hacerlo muy mal, pero todavía tiene la suficiente emoción como para esperar.

Esperar.
Esperar.
Y esperar sin éxito ese beso que no llegó cuando Yoochun finalmente dijo “buenas noches” y se fue con paso acelerado sin darle siquiera un beso en la frente o la mejilla.

Junsu se sintió decepcionado y triste entró a su casa. Anunció su llegada pero no se detuvo a conversar con su madre cuando le preguntó acerca de cómo había estado su salida. Solo quería encerrarse en su habitación y llorar. Pero no de alegría como siempre pensó que podría hacer cuando Yoochun fuera su novio y le quisiera tanto como él, sino de frustración porque nada estaba resultando como imaginó mil y un veces.

*****

Transcurridas dos semanas las cosas no han cambiado demasiado. Yunho y Jaejoong no pasan tanto tiempo juntos como antes, siempre encuentran excusas para evitarse, aunque en un par de ocasiones han terminado ya en la cama del otro porque simplemente no se puede renunciar así sin más a las gloriosas entregas de pasión en las que los besos se vuelven infinitamente necesarios.

Yoochun y Junsu siguen siendo novios; y aunque el día del recital el castaño le dio todas las señales posibles al pelinegro para que le besara, éste no hizo más que darle un fuerte abrazo, desordenar su cabello y agradecerle por haber estado ahí en primera fila para aplaudir y halagar su desempeño en el piano.

ChangMin por su parte estaba como todas las tardes ahí, observando a Hayami entrenar en la cancha de atletismo. Ha mejorado sus tiempos para los 400 metros libres y su condición en general. Claro que, no es el único presente, hay chicas que van también a ver al equipo de atletismo, las novias de algunos de ellos, y los novios de algunas de ellas. Hayami tiene un pequeño club de admiradoras que todos los días hacen escándalo con sus pancartas y mantas de corazoncitos con su nombre escrito en colores brillantes y chillones. ChangMin siente un poco de envidia porque Hayami siempre les agradece saludándolas y sonriendo amablemente. Y le odia un poquito por eso, porque a él nunca le voltea siquiera a mirar.

- ¡Oppa, saranghae!... – les escuchó gritar en coro y se le revolvieron las tripas cuando vio a una de ellas mandarle un beso volado como si el muchacho de tez morena fuera su novio.

- ¿Oppa? Por qué será que las chicas siempre tienen que ser así de cursis… - hastiado del espectáculo, el morocho optó por marcharse esa vez con anticipación. No se sentía muy bien ni con ánimos de masacrar su autoestima con aquellas escenas.

El silbato de salida que el entrenador sonó no le importó demasiado, bajó uno a uno los escalones de la gradería sin mirar hacia la pista. Pero tenía grabado en su memoria el particular sonido del calzado de Hayami deslizándose sobre el tartán, es como si conociera el peso exacto de sus pisadas en la carrera. Por eso supo que llegó nuevamente en primer lugar seguido apenas por algunos segundos por el resto de sus compañeros de equipo. Tampoco le extrañó la felicitación del entrenador. Y francamente en aquel momento no le importaba, solo quería marcharse.

- ¿Por qué te vas tan temprano hoy, ChangMin ah?... – escucha que le dicen y se detiene estupefacto e incrédulo… gira apenas el cuerpo para encontrarse con Hayami que le mira sonriente, sudado y agitado por la reciente carrera… atractivo como nadie. El morocho se habría pateado mentalmente si tan solo alguna de sus neuronas hubiera sido capaz de procesar algo más que el hecho de que Mokomichi Hayami estaba ahí acercándose más sin apartarle la mirada, con ese caminar tan varonil que aceleró su corazón y el pulso… - ¿ChangMin?... – el japonés agitó su mano ante el rostro inexpresivo del morocho… - ¿Hola? ¿Hay alguien ahí?

- tengo trabajos que hacer… - respondió después parpadeando constantemente en reflejo de vergüenza y estupor…

- comprendo… suerte entonces… - le revolvió el cabello y sonriente el japonés volvió al entrenamiento.

ChangMin sintió que casi podría derretirse ahí mismo –por cursi que sonara– porque por primera vez en meses Hayami, SU Hayami, le había no solo dirigido la palabra sino que había tenido aquel toque tan cercano con su persona. Oh bien, solo le había revuelto el cabello pero vamos, ¿Qué enamorado no se toma el mínimo gesto como algo grandioso y sinigual?

- sabe mi nombre… ¡Sabe mi nombre!... – exclamó apenas conteniendo el grito y luego simplemente se quedó ahí parado viendo al chico de sus sueños correr y practicar… ya ni siquiera se marchó como dijo que haría.

Se había olvidado de las niñas aquellas que le gritan “oppa” o de que estaba con la mirada clavada en el muchacho. Así terminó el entrenamiento y Hayami volvió a sonreírle y agitar la mano cuando se fue junto a sus compañeros a los vestidores para ducharse y cambiarse. ChangMin se decidió en esperar y reunió el valor para dirigirse a él y tal vez… invitarle a salir, ¡O lo que sea! Necesitaba hablarle más.

- ¿Creí que tenías trabajos que hacer?... – Hayami le dijo cuando volvió y sin más invitación que el verle de pie donde mismo…

- recordé que tengo uno en el que podrías ayudarme… - ChangMin dijo de corrido sabiendo que estaba comportándose demasiado adolescente para ser verdad. Él tenía que mostrarse algo más maduro y controlado de sus emociones…

- será un placer… - el muchacho le sonrió…

Y ChangMin pensó que comenzaba a acercarse al chico de sus sueños con viento a favor.

*****

- ¿Cómo que son novios?... – Jaejoong exclamó sorprendido ante la declaración de su amigo pelinegro.

- hace poco más de dos semanas… - Yoochun asintió largando un suspiro.

- pero… ¿Desde cuándo estabas enamorado de Junsu que nunca me lo dijiste? Aunque se te notaba un poco a decir verdad… - reflexionó al final con gesto pensativo, es que ahí cobraba sentido la actitud del pelinegro con el castaño.

- ¡No estoy enamorado de él! ¿Cómo que se me notaba?... – el pelinegro se removió inquieto en su lugar. Tal vez no había sido la mejor idea hablar sobre aquello en un café, la gente comenzaba a mirar hacia ellos con curiosidad…

- espera, no estoy entendiendo. Acabas de decir que Junsu y tú son novios hace más de dos semanas, ¿pero no estás enamorado de él? ¿Entonces por qué son novios?

- fue algo extraño en realidad, yo ni siquiera pensaba preguntarle eso, solo quería invitarlo al recital de la semana pasada, pero entonces él dijo que sí quería y me abrazó y luego dijo que tenía tiempo queriendo decírmelo también y al final dijo algo sobre no saber cómo ser mi novio, hasta entonces entendí todo y… no tuve el valor para decirle que yo no quería preguntarle eso, que no lo había pensado… Jaejoong, no sé qué hacer, Junsu quiere que lo bese ¡lo sé! Pero no puedo hacerlo ¡Es mi amigo!

- Yoochun… - suspiró… - tienes que entender algunas cosas. Uno, no debiste engañarle, si Junsu se entera de lo que hiciste se sentirá avergonzado y herido, y te aseguro que le dolerá mucho más que si le hubieras aclarado las cosas en ese momento. Dos, no puedes seguir diciendo que es tu amigo, porque claramente no lo es, para él eres su novio, y a menos que pienses decirle la verdad, será mejor que dejes de pensar en él como uno. Tres, ¿No se han besado?

- No…

- Yoochun, creo que estás siendo un total idiota, ¿tienes idea de cómo debe estarse sintiendo si no lo has besado siquiera una vez?

- ¡Es que no puedo! Lo he intentado, de verdad; lo he pensado pero… cuando le tengo cerca, cuando veo su rostro colorado, sus ojos cristalinos… Jaejoong, tengo miedo, Junsu es mi amig… - el pelicenizo enarcó una ceja y fue suficiente para que el pelinegro no terminara la palabra… - oh bien, es mi… novio… pero no sé cómo ser su novio cuando no le veo como tal…

- Creo que tienes miedo de descubrir que también estás enamorado… - Jaejoong sonrió ligeramente… él había pasado por eso con Yunho. E incluso aún no tenía el valor para decírselo de frente.

Yoochun abrió la boca para replicar un par de veces. Pero las palabras se quedaron atoradas en su garganta. Porque tal vez, Jaejoong tenía razón. Tal vez sí quería a Junsu como algo más que amigos y tenía miedo de descubrirlo…

- bésalo…

- ¿Qué?

- que lo beses. Sabrás en ese instante si es verdad que no puedes verlo como tu novio. No dejes ir la oportunidad, Yoochun; podría tratarse del amor de tu vida.

*****

Habían tenido una cita, Junsu estaba contento porque era la primera vez que Yoochun al invitarle a salir había empleado la palabra cita. Y ahora estaban de nuevo ahí, afuera de su casa despidiéndose, el castaño no podía evitar sentir nervios y mariposas en el estómago, cada vez como desde hace tres semanas tenía la esperanza de que esa vez si le besara…

- bueno… buenas noches, Junsu ah, lo he pasado genial… - sonrió y con las manos en los bolsillos se quedó en su lugar esperando a que su novio abriera la puerta de su casa.

- buenas noches, Chun… - decepcionado otra vez, el castaño abrió la puerta y se despidió con una última sonrisa antes de cerrar la puerta y recargarse en ella suspirando pesadamente.

Yoochun caminó algunos metros alejándose por la acera. Pero entonces corrió de regreso y llamó a la puerta. Tenía que arriesgarse, besar a Junsu no podía resultar para nada malo, ¿cierto?

Cuando Junsu abrió la puerta se sorprendió por el repentino movimiento de Yoochun, quien tomándole completamente por sorpresa sujetó sus mejillas topando sus labios en un primer beso.

El tan soñado primer beso de novios…


Continuará……


PARTE 3
DE INVITACIONES INDECOROSAS Y CONFESIONES DEL CORAZÓN