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lunes, 15 de marzo de 2010
SOLO CONTIGO
Título: SOLO CONTIGO
Pareja: YooSu
Estado: Teminado
Género: Drama, Romance
Clasificación: NC-17
Resumen: Cómo superar el dolor de una experiencia cruel y superar los miedos y los fantasmas cuando al mismo tiempo el amor llama a tu puerta…
Advertencia: violación, lemon
**SOLO CONTIGO**
Advertencia: El contenido de este capítulo podría herir la sensibilidad de algunas personas, se recomienda tomar en consideración el leerlo o no…
*****
CAPÍTULO 1. CRUELDAD…
*****
Su nombre es Kim Junsu, es un chico simpático, agradable y relajado que nada tendría que estar pasando por esto a sus 19 años, porque aunque no es exactamente la edad de la inocencia, él jamás habría esperado sufrir tanto…
Y se encontraba en aquel callejón semioscuro sollozando y gritando con dolor, porque esos sujetos le estaban haciendo sentir el peor de los pecados: la lujuria. Sí, porque tomaban su cuerpo peor que a un juguete, porque le hacían sentir peor que escoria, peor que un virus o una bacteria que tiene que ser eliminada, porque sujetado por esos dos hombres no mayores de 26 años, no podía hacer nada para evitar tal ultraje contra su persona, mientras un tercero le penetra salvajemente y ríe como maldito poseído.
Y se desgarra la garganta implorando ayuda, sintiendo las lágrimas correr por sus blancas mejillas, y no comprende todavía cómo es que fue a parar ahí, cómo es que esos tres muchachos le habían tomado por la fuerza diciendo palabras que valía más no recordar, y había terminado contra el muro siendo desvestido a diestra y siniestra por esos pares de manos que ansiosas tocaron todo su cuerpo, dejando sobre su piel la marca de un fuego maldito que no conseguiría apagar ni con el agua más pura.
Tras sus párpados cerrados se ocultaban sus ojos marrón, pretendiendo sentir menos tal dolor en su persona, tratando fuerte de ignorar esas palabras sucias que eran susurradas en su oído, luchando contra sus propios sentidos para no registrar cada sensación maldita bañada de aquella perversión infame con que era ultrajado. Y luchó también por no sentir nada, por no detectar ese punzante dolor en su intimidad o las manos bruscas que masajearon su erección. Y quiso no sentir el momento en que aquel que le embestía terminaba en su interior dejando su hiriente semilla, ni cuando otro succionó de su entrepierna hasta hacerlo terminar también, en un sollozo agudo que marcó en sus oídos el propio sonido de su sufrimiento, y sintió como aquel que lo poseyó salía de su interior e inmediatamente otras manos tomaron sus piernas y se acomodó otra vez para penetrarlo…
Una más… no la soportaría…
Y todo el mundo desapareció a su alrededor, porque era tal el dolor que sus sentidos se desconectaron de su mente, y ya no escuchó más que un zumbido en sus oídos, y se desplomó… o tal vez terminaron de saciar sus instintos y le dejaron cual basura en el suelo.
Y no fue hasta que abrió sus ojos de nuevo que se dio cuenta de que ya no estaba en aquel callejón, miraba lo que parecía el techo de un auto, se asustó de sobremanera e intentó incorporarse, pero dolía tanto cada parte de su cuerpo, que lo único que pudo hacer es dejarse caer de nuevo sobre el asiento trasero mientras emitía un sonoro gemido…
- no te muevas, estás muy lastimado… - escuchó la voz varonil de alguien venir desde el frente, alcanzó a distinguir una cabellera pelinegra de quien iba conduciendo… - te llevaré a un hospital…
- no… - gimoteó como pudo, porque incluso su voz parecía lastimada, era tal vez por el dolor de la situación en sí…
- necesitas que te revisen, podría… - al conductor se le quebró la voz… - podrías tener alguna lesión importante, además, es bueno que expertos te vean, lo que… - ahogó un sollozos… - lo que esos desgraciados te hicieron puede tener consecuencias físicas de importancia, Junsu…
Y fue solo entonces que reconoció esa voz, porque aunque no son amigos, sí compañeros de clase en la universidad… y quiso que la tierra se abriera y se lo tragara, porque lo que menos quería era que alguien conocido se hubiera enterado de lo que le pasó… porque lo que menos quería, era que alguien como Yoochun le hubiera salvado… no, no piensen que se odian, ni tampoco que el chico de cabellos azabaches es un maldito que no merece la amistad de nadie… era… era…
- no quiero ir a un hospital, Yoochun ah, por favor… - y notó que su cuerpo estaba cubierto otra vez por su ropa, y fue consciente entonces de que lo más seguro era que el pelinegro le hubiera visto en tan nefastas condiciones… y odió más su desgracia…
- ¿te llevo a tu casa entonces?...
- yo… - ir a su casa, que sus padres y hermano le vieran en tan deplorable estado, qué les diría… que fue violado por tres sujetos que le tomaron desprevenido mientras volvía de la escuela? ¿Qué podrían pensar sus padres de él, que no tiene la fuerza para enfrentarse y defenderse?... – no…
- de acuerdo… - y siguió conduciendo por las calles de Seúl, dando vuelta para tomar camino a su departamento, porque si su compañero no quería ir a una clínica ni a su casa, entonces a dónde más podría llevarlo…
Yoochun miró por el retrovisor, notando apenas al muchacho de cabellos pelirrojos en la misma postura que lo dejó cuando lo subiera a su auto. Y todavía siente su sangre hervir de rabia cuando por casualidad pasaba por aquella calle hasta el lugar donde su auto había quedado estacionado y partir a pasar el resto de la tarde-noche por ahí, y escuchó aquellos gritos a los que nadie parecía poner atención, internándose con un dejo de temor en aquél callejón para toparse con una de las escenas que ningún humano quiere presenciar… y mucho menos vivir. Y no sabe de dónde sacó la fuerza y la habilidad para golpear a aquellos sujetos y dejarles inconscientes en el suelo, pero no le importaba, se acercó al chico del que habían estado abusando aquellos desgraciados y palideció al reconocerlo…
Tragó hondo esperando no llorar, pero aún así algunas lágrimas resbalaron por sus mejillas, no le conocía demasiado, pero era un chico tan lleno de luz y alegría, que simplemente no podía evitar sentir tristeza de saber que ha tenido que experimentar tal dolor. Buscó sus prendas y se las colocó de nuevo, teniendo cuidado de no lastimarle más de lo que ya está, lo cargó en brazos y descubrió la fragilidad de su cuerpo, tan ligero, que parecía que las fuerzas le habían abandonado. Caminó hasta su auto, y ante la mirada de curiosos lo subió en el asiento trasero, para inmediatamente partir a un hospital…
Reconoció el edificio donde se ubica su departamento y suspiró, tenía que apartar aquellos recuerdos de su mente de alguna forma, porque no quería pensar en ello, quería poder pensar solamente en las sonrisas que más de una vez observó en el rostro de su compañero pelirrojo, ese chico, despistado en ocasiones, que lograba que se derritiera el mismo hielo con su manera de ser, siempre tan jovial, tan puro… una sonrisa se esbozó en sus labios, ahí donde una herida se asomaba con una gota de sangre que se había secado ya, y por supuesto, en el resto de sus cuerpos había otros golpes que se había ganado al dárseles de héroe invencible… pero, de alguna manera, tendría que haber valido la pena, porque vaya a saber el diablo que más atrocidades le pudieran hacer a Junsu.
Aparcó en el estacionamiento del edificio, al menos era una ventaja porque de ese modo no había necesidad de preocuparse por personas mirándolo mientras carga entre sus brazos a un chico con la ropa desgarrada. Sintió que el pelirrojo se tensó en cuanto lo tocó pasando sus brazos por debajo de su cuerpo para cargarlo…
- tranquilo, soy yo, no te haré daño… - palabras suaves que bastaron para que el pelirrojo se relajara… dentro de lo posible.
Subió al ascensor y de ahí hasta el piso correspondiente en donde se ubica su departamento, ahí donde vive solo porque sus padres viven en Virginia, Estados Unidos, pero él siempre quiso volver a su natal Corea a vivir, por eso ahora se encontraba aquí estudiando una carrera para tener un futuro profesional y económico que no dependa de sus padres.
Bajó al pelirrojo para poder abrir la puerta, notando cómo le costaba al chico mantenerse en pie, se apresuró a abrir, y luego pasó su manos por la cintura de Junsu para ayudarle a entrar, observando su dificultoso caminar… por supuesto, por la forma tan vil en que fue poseído, no era para menos… y volvió a sentir que algo rugía en su vientre, una sensación de odio que jamás creyó ser capaz de experimentar…
- no sé qué hacer ahora, o qué decirte, Junsu ah… - le dijo mientras lo dejaba sentarse sobre el sofá, él de rodillas frente a él…
- descuida… - ¡dios! El solo sentarse nunca había sido un auténtico martirio… - yo… - las lágrimas acudieron a sus ojos y se maldijo por ser tan débil y llorar delante de su compañero…
- está bien, no es para menos que te sientas como te sientes… ellos… - sus manos empuñadas, el pelirrojo cubriendo su rostro sollozando impotente… tal como el propio pelinegro se sentía… - lo siento, en verdad, no mereces algo así… - relajó la tensión de sus manos y tomó las del pelirrojo para apartarlas retirando después las lágrimas con sus dedos…
Estuvieron así un rato, en silencio, solo mirándose sin pensar propiamente en nada, sumidos en la mirada del otro como si en aquello pudieran encontrar algo que les hiciera olvidar la situación por la que ahora se encuentra en el departamento del pelinegro. Y de pronto el pelirrojo recordó la suciedad que cubre su cuerpo…
- podría… ducharme en tu baño… - cuestionó ocultando la mirada de esas oscuras orbes que le habían intimidado… de aquélla manera cálida con que siempre le observaba…
- por supuesto… - asintió mientras se ponía de pie y ayudaba al pelirrojo a hacer lo mismo.
Junsu solo sonrió agradecido por su atención, una sonrisa tan suave que fue casi imperceptible, y caminó apoyado en el pelinegro en tanto lo conducía al baño de aquel departamento que por vez primera conoce… alguna vez imaginó estar ahí, pero no en una situación así. Poca atención puso en realidad, tan poca, que no sería capaz de describir siquiera el color o la textura de los muros… Entró en la ducha y en cuanto la mano de Yoochun le soltó sintió sus piernas flaquear completamente debilitadas y casi caer al suelo, de no ser porque el pelinegro le volvió a sujetar…
- creo… creo que no puedo mantenerme en pie… - murmuró avergonzado… de alguna manera era bueno saber que tenía la capacidad de sentir vergüenza…
- no te preocupes, yo te ayudo… - y sin más, comenzó a sacarle la ropa al pelirrojo, notando estremecimientos en él, e inevitablemente recordó lo que acababa de vivir e inconscientemente le empujó apartándole de su cuerpo al tiempo que caía hacia atrás y se recargaba sobre el muro…
- lo siento… - dijo al darse cuenta de lo que había hecho…
- está bien… - volvió a acercarse, sonriendo suavemente, no seguro de que aquello fuera exactamente lo correcto… - te juro que no te haré nada, ni siquiera pienses en el más mínimo morbo de mi parte, solo quiero ayudar…
El pelirrojo asintió, la ropa le fue retirada totalmente y luego sintió el agua tibia de la regadera cayendo sobre su cuerpo, empapando con sus gráciles gotas toda su piel, sintiendo un ligero escozor en su intimidad cuando el agua se perdió por el camino de su columna vertebral. Sintió las manos de Yoochun deslizarse por su cuerpo con la esponja, jabonando con delicadeza cada palmo de su piel, el pelinegro estaba parado de frente a él sosteniendo en parte su peso, las manos del pelirrojo estaban en sus hombros para soporte de sí mismo.
Y conforme Yoochun iba limpiando cada parte de su cuerpo, Junsu derramaba silenciosas lágrimas al recordar que esos lugares fueron tocados por manos lujuriosas que no hicieron más que lastimarlo, convulsionó sin querer cuando no pudo ahogar el llanto y se largó a llorar de nuevo, siendo abrazado por el pelinegro, que acariciaba su cabello húmedo con gentileza.
Y más tarde salen de la ducha, después de largos minutos bajo la regadera y de haber sido, literalmente, bañado por completo por el pelinegro. Lo envuelve en una toalla grande y le ayuda a entrar en su habitación dejándolo sentado sobre la cama…
- creo que algo de mi ropa podría quedarte… - comenta el pelinegro girándose hacia su clóset, buscando antes en su cómoda ropa interior que facilitarle al pelirrojo… - yo sé que no es agradable usar la ropa interior de otra persona, pero…
- está bien… gracias… - murmura con voz queda… le ve sacar unos jeans y una playera que deja sobre la cama; después siente que lo mira con ojos dubitativos…
- crees poder cambiarte, o?... – así que era eso, le preocupaba que el pelirrojo fuera a pensarse que solo quería estar viéndolo desnudo…
- puedo… gracias… aunque tardaré un poco… - a fin de cuentas, la zona baja de su espalda seguía doliendo horrores, y otras partes de su cuerpo tenía algunas zonas magulladas por la fuerza de aquellos sujetos…
- seguro?...- el pelirrojo asintió… - bueno, me ducharé mientras… - con su ropa empapada después de haber ayudado al pelirrojo antes, el pelinegro salió de la habitación con un cambio de ropa y se perdió en la ducha…
Minutos más tarde, Junsu ya estaba vestido sentado sobre la cama del pelinegro, y solo entonces se tomó tiempo de observar las cosas a su alrededor. La noche se veía claramente al otro lado de la ventana; había una cómoda pegada a la pared de lado derecho, el clóset del izquierdo, y nada más, estaba todo limpio y ordenado, la cama era tamaño matrimonial y el piso estaba alfombrado…
- qué quieres hacer ahora, Junsu ah… - le preguntó el pelinegro entrando de regreso en la habitación, vestido con unos jeans oscuros y una playera de manga larga color blanca, con una toalla pequeña secaba su cabello ligeramente largo…
- no lo sé… - sinceró… - no quiero ir a mi casa aún, pero ya deben estar preocupados, no sé dónde quedó mi bolso… antes… - ¿el recuerdo de su violación le seguiría el resto de su vida?... es que después de que aquellos sujetos lo tomaran dejó caer su bolso, y obviamente no la recuperó…
- oh… - el pelinegro se sintió estúpido por haber sido capaz de solo pronunciar ese monosílabo… - puedes quedarte aquí si quieres y llamar a tu casa… - el pelirrojo le miró casi asustado… - no te preocupes, yo dormiré en el sofá… - aclaró, pensando en que tal vez aquello le preocupara al pelirrojo…
- no tengo que darte tales molestias, yo… me iré a casa… - se levantó, con bastante esfuerzo, pero lo hizo, tratando fuerte de que no se notara su pesado caminar… fallando en el intento…
- no deberías irte aún, en serio, llámales y diles que estás haciendo un trabajo de la universidad y que por más que intentaste no has podido terminarlo, no sé, debe haber algún amigo con el que te permitan quedarte… - el pelirrojo paró en el pasillo al escucharlo…
- gracias, eres muy amable, Yoochun ah… pero… - porqué tenía que regresar esa punzada en su intimidad, porqué…
- no estás en condiciones de ir por ahí, pero se hará lo que quieras, yo solo te doy mi opinión… - le dijo con voz suave, acercándose a él para ayudarlo a seguir caminando pasando su mano por la cintura del pelirrojo… quien esta vez sí sintió un ligero calorcito cubrir sus mejillas…
- gracias… - ¿cuántas veces ha agradecido desde que llegaron a su departamento?... – por todo, por… haberme traído, y… - sus lágrimas volvieron a empañar sus ojos, solo que esta vez no sabía exactamente qué las motivaba, solo sabía que no podía retenerlas, y que al ser abrazado por el pelinegro se sentía ligeramente menos miserable… - ¡no tenían que hacerme esto!... – gimoteó, sintiendo que podía expresarse libremente, dejar salir todo eso que ahora pugnaba por ser gritado… - ¡no tenían que llevarse parte de mí en su acto! ¡Que ganaban con violarme, con ultrajar mi cuerpo! ¡¡Porqué, porqué a mí, qué hice Dios para merecer algo así!!
Yoochun era incapaz de decir nada, qué respuesta podía dar a las preguntas que él mismo se hacía, qué podía hacer cuando la impotencia volvía a su cuerpo otra vez al sentir a ese ser entre sus brazos llorar amargamente una dolorosa experiencia que le marcará tal vez de por vida, cómo ayudarlo realmente a seguir adelante, a no sufrir más, a superarlo y dejarle en una especie de olvido en el pasado…
- qué hice… - y sus gritos fueron perdiendo fuerza, pero el sentimiento seguía ahí, y sus lágrimas no paraban, pero las fuerzas le abandonaban una vez más, y sentía todo su cuerpo débil y las imágenes no dejaban de golpear con furia su mente… - qué hice… - murmullo lastimero que murió ahogado en el llanto imperecedero reflejo de su dolor…
El pelinegro le abrazó con fuerza, tratando de hacerle sentir algo de confort, cosa tal vez imposible, pero él no perdía nada con intentar, y comenzó a mecerse suavemente con el pelirrojo entre sus brazos, dejando que moje su camisa con sus lágrimas, que se aferre a él con la poca fuerza que le queda… rogando internamente, por tener el poder de ayudar a un ángel al que le acababan de cortar las alas….
Continuará……
CAPÌTULO 2. SHOCK
*****
Nunca tantas lágrimas vio derramadas, ni mucho menos liberadas con tal dolor, gotas de agua salada que se deslizaban con la amargura de una experiencia cruel que aún podía sentir sobre cada fibra de su ser. Junsu sollozaba con gritos ahogados que se convertían en débiles gimoteos, su rostro apoyado en el pecho de Yoochun, ambos ahora de rodillas en el suelo, ahí donde habían terminado cuando toda fuerza abandonó el cuerpo del pelirrojo y se derrumbó obligando al pelinegro a caer sujetándolo, cobijándolo con ternura entre sus brazos, con aquello que ahora era lo único que podía ofrecerle.
Largos minutos de llanto lastimero, ese que empapó su camisa, ese que humedeció las mejillas y cuello del pelirrojo… ese que dejó un reflejo rojizo en sus hinchados ojos, brizna de lágrimas prendadas en sus castañas pestañas, pupilas marrón ausentes… hipidos producto del llanto y la emoción, manos que se apoyan apenas en su espalda… cansancio… párpados pesados… calidez… sueño.
Yoochun notó el respirar mesurado del pelirrojo y sonrió con tristeza, acarició sus lacios cabellos unos momentos, antes de pasar su mano derecha por debajo de las piernas de Junsu, mientras la otra descansa bajo su espalda, se impulsa para levantarse y lo lleva de vuelta a la cama, depositándolo en ella con suavidad, le sacó el calzado y lo cobijó con las mantas, besó su frente con suavidad y le susurró un “descansa”; aunque sintiera que aquello estaba de más o era inapropiado. Tomó una manta y salió a la estancia. El reloj del muro marcaba la 1:20 am, y solo entonces tuvo noción del tiempo transcurrido. Recordó que Junsu había mencionado la preocupación de sus padres y se inquietó, tenía que avisarles de alguna manera la ausencia del pelirrojo sin tener que mencionar el motivo.
Al final buscó en el directorio telefónico, sabía que era muy tarde, y la verdad era que no tenía ni idea de lo que podía decir cuando atendieran su llamada. Se sintió casi aliviado cuando reconoció una voz joven al otro lado de la línea, se trataba del hermano del pelirrojo, y como si éste pudiera presentir algo, no pidió demasiadas explicaciones y agradeció que estuviera cuidando de Junsu, mencionó que ya le había dicho a sus padres que el pelirrojo se quedaría con un amigo a terminar un trabajo de la universidad.
Ligeramente aliviado, Yoochun regresó a la habitación tan solo para cerciorarse de que Junsu dormía tranquilamente, y al ver el rostro angelical, un reclamo interno estalló contra todo poder divino que permitió tal atrocidad. Una parte de él quiso recostarse a su lado y abrazarlo con fuerza como si con aquel gesto le pudiera transmitir seguridad en sus sueños… aquella protección que tanto clamó horas antes el pelirrojo y que llegó revestido con su propia persona cuando ya el daño fue hecho. Limpió con el dorso de la mano esas lágrimas rebeldes que pugnaban por salir, echó una última mirada al pelirrojo y volvió a salir.
Fue difícil conciliar el sueño, no solo porque no podía apartar el rostro y cuerpo heridos de Junsu de sus mente, sino también por el dolor de los golpes que se ganara al enfrentarse a esos tres sujetos que ni siquiera había podido ver claramente porque no les había puesto atención excepto para apartarlos del chico que escuchara gritar.
……………………………………….
Se encontraba nuevamente en aquel callejón oscuro, era sujetado con fuerza por aquellos sujetos otra vez, mientras un tercero sonreía con malicia al colocarse entre sus piernas y dirigir su erección a su intimidad. Él se desgarraba la garganta suplicando que parara, pero nadie parecía escuchar… estaba solo… a merced de la mente enferma de tres despreciables sujetos…
- No!.... para! Por favor… ya no más!... – gritó entre sollozos, abriendo sus ojos asustado, sus mejillas bañadas por el llanto…
- Junsu… - el pelinegro entró encendiendo la luz de la habitación, los gritos del pelirrojo le habían despertado de un sueño que tal vez apenas había conciliado… - Junsu, está bien, fue solo una pesadilla… - se sentó en la orilla de la cama a su lado, notando cómo el pelirrojo le miraba desconcertado, como si aún no comprendiera dónde estaba, sollozando temeroso…
- Yoo…Yoochun?... – gimoteó con la voz entrecortada…
- sí, tranquilo, estás a salvo aquí… - acercó con cuidado sus manos al rostro del pelirrojo, limpiando con sus pulgares aquél río de lágrimas que se desbordaba sin parar…
- ¡Yoochun!... – exclama aferrándose a él en un fuerte abrazo, presionando entre sus manos la camisa del pelinegro, sollozando otra vez en su pecho…
……………………………………
… Porque el duelo no solo se experimenta por la pérdida de un ser querido, sino también por la que conlleva el detrimento de una parte de nuestro propio ser… sea física, emocional o psicológica… Para Junsu, su inocencia, su autoestima, su seguridad y confianza… las alas que nos permiten volar en un mundo de ensoñación.
……………………………………
- porqué, Yoochun ah… - gimoteó en murmullos apagados… - porqué tenían que llevarse tanto de mí… pisotearon todo lo que era…
- no, Junsu ah… - replica con suavidad, acariciando sus cabellos, sintiendo que aun tiembla con su toque, pero no se aleja, permanece ahí, entre sus brazos… - yo sé que tal vez no es momento, o que ahora no lo puedas creer, pero no dejes que ellos en verdad te hayan robado todo lo que eres…
- ¡me violaron! Yoochun… - se separa del abrazo y espeta con enojo reservado, su cuerpo se tensa y desea gritar todo aquello que continúa atorado en su garganta… - cómo crees que me siento, poseído con brutalidad por otros hombres, ultrajaron mi cuerpo, mancillaron mi dignidad… - exclamó con voz doliente... - porqué a mí, porqué… -
Y sabe que no recibirá respuesta, porque la única cruel verdad… es que le había pasado. Siente los brazos del pelinegro abrazándolo otra vez, y teme la seguridad que siente entre sus brazos, porque Yoochun es solo un buen compañero que le ha tendido la mano en su peor momento de vida, más no alguien que vaya a quedarse a su lado por siempre y brindarle esa sensación de seguridad día y noche… porque está convencido de que ahora irá por la vida con temor de todo a su alrededor.
……………………………….
Se duchaba una, dos, tres, las veces que fuera necesario por día hasta sentir que realmente estaba limpio… pero nunca conseguía sentirse así, porque a una semana de tan amarga experiencia, Junsu se sentía tan sucio como aquel maldito día, y casi no dormía porque las pesadillas le perseguían en sueños y cuando despertaba de ellas, se negaba en absoluto a volver a cerrar los ojos. Se le veía demacrado por la falta de descanso, mas delgado porque casi no come, usa ropa holgada y playeras de manga larga porque algunas heridas sutiles aparecen por todo su cuerpo, ahí donde con mayor fuerza fricciona la esponja cada que toma un baño.
Sus padres y hermano están preocupados, pero no han conseguido que el pelirrojo les exprese su malestar, y optaron por dejar de cuestionar cuando hace un par de días contestó enojado, mostrándose fácilmente irritable desde entonces. No tolera que nadie lo toque, que nadie lo mire, que nadie le hable, hoy ha dejado de asistir a la universidad… y Yoochun está preocupado por ello.
Llama por teléfono pero nadie atiende, decide ir a su casa de los Kim, más no parece haber nadie, y todo es silencio. Se siente intranquilo y a decir verdad asustado, hasta antes, en la universidad, el pelirrojo por lo menos buscaba sentarse cerca de él, aunque no han intercambiado una sola palabra desde aquella noche, y él respetaba sus silencios.
- ¿Yoochun?... – escuchó que lo llamaron cuando abría la puerta de su auto y se disponía a marcharse, levantó la mirada y se encontró con el hermano del pelirrojo… - has venido a ver a Junsu?
- sí… pero no está… - observa a JunHo y no puede creer que sea su hermano gemelo, son realmente diferentes; éste chico es más alto y corpulento, de personalidad reservada y carácter fuerte…
- si está… - saca las llaves de su casa y con una indicación de cabeza le invita a pasar… - pero desde ayer se niega a salir de su habitación, mis padres se tuvieron que ir al trabajo, yo quise quedarme pero me rogó que lo dejara solo, no ha querido decirme lo que pasó… - entran y cruzan el pequeño jardín frontal, antes de abrir la puerta principal… - tiene pesadillas a diario, despierta asustado y solo le escucho gimotear tu nombre; fui a buscarte para pedirte un favor, tu ayuda con Junsu, sea lo que sea que pasó… - sus ojos se opacaron, en realidad sospecha lo que pasó con su hermano, pero es tan difícil de aceptar que se niega siquiera a pronunciarlo… - fuiste tú quien lo apoyó en el momento, creo que confía en ti y que solo tú puedes ayudarlo a salir de ese estado de ánimo en que se ha sumido…
- no estoy seguro de poder hacer mucho por él… - recuerda que no tuvo, ni tiene aun, palabras que decirle al pelirrojo… qué dices después de una situación así?
- por lo pronto creo que tu presencia le hará bien, temo que en cualquier momento quiera hacerse daño físico…
- ¿ha intentado algo?...- pregunta con temor…
- tal vez nada grave, pero, se ducha constantemente y he visto su piel irritada… - el pelinegro lucha porque la imagen no se forme en su mente, pero falla; e irremediablemente termina recordando el estado en que lo encontró, y se llena de tristeza e ira de nuevo… - y me siento un inútil al no poder acercarme a él, a mi propio hermano, a mi gemelo… -
- intentaré hablar con él… - asegura con la convicción que tiene tan solo de cuidar de Junsu…
Entran a la casa y siente un escalofrío, porque mira a su alrededor y jura que no hay una sola pizca de polvo hasta en el rincón más oculto del lugar. Huele a cloro mezclado con lavanda, jura que el piso brilla de limpio y su semblante denota su incredulidad.
- mi hermano se ha vuelto algo obsesivo con la limpieza… - escucha que le dice JunHo, mientras suben las escaleras, el pelinegro ya no dice nada, prefiere no hacerlo aunque se cuestiona si el pelirrojo siempre ha sido quisquilloso con la limpieza. El gemelo llama a la puerta de la habitación de su hermano y aunque no recibe respuesta sabe que está ahí… - Yoochun vino a verte, le permitiré entrar, hyung… - el pelinegro le mira dubitativo pero luego inhala profundamente y asiente hacia el gemelo dándole a entender que está listo para entrar.
JunHo abre la puerta, le palmea el hombro a Park y se retira después de echar un vistazo dentro de la habitación, sus ojos se cristalizan y el pelinegro supone que se irá a derramar su llanto en su propia recámara. Da un paso dentro y ve al pelirrojo sentado en el pequeño escritorio de la esquina a lado izquierdo, escribiendo quién sabe que cosa en una libreta, nota la fuerza con que el bolígrafo es presionado contra la hoja de papel…
- ¿Junsu?... – llama con suavidad, por si el pelirrojo no se ha dado cuenta de su presencia. Pero el chico ni siquiera parpadea… - Junsu, soy Yoochun… - intenta de nuevo, indeciso entre tocar su hombro o no para atraer su atención… - Junsu, por favor, mírame… - pide con un tono mas fuerte, pero a la vez sutil…
El pelirrojo levanta la mirada y se le queda viendo unos instantes, sus pupilas marrón parecen ausentes, y Yoochun se estremece al no ver expresión alguna en su rostro, y tiene la impresión de que luce mas agotado que el último día que lo vio. Da unos pasos mas y se pone en cuclillas para estar un poco mas a la altura del pelirrojo, levanta su mano temblorosa y la acerca lentamente a la mejilla de Junsu… fría, pálida… y su corazón se desgarra cuando al mirar a un lado puede leer lo escrito por el pelirrojo…
…. – impuro y sucio. Porqué a mí, ¡Dios!....
Misma frase repetida una y otra, y otra vez, en bastantes hojas de aquella libreta.
- Junsu ah… - traga hondo después de escuchar su voz ahogada… - Junsu, quiero ayudarte, pero no sé cómo…
- porqué… - pregunta de pronto, enfocando su mirada en el pelinegro… - porqué…
- yo… - siente un calor en el estómago y un nudo en su garganta. Realmente no sabe qué responder… pero sus manos depositan suaves caricias en las mejillas del pelirrojo…
- ¡no me toques!... – exclama de pronto, empujándolo por los hombros y poniéndose de pie…
- Junsu…
- ¡no! Se lo que quieres! Lo mismo que ellos!
- no…
- ¡lo mismo que todos los que me miran y solo puedo sentir sus ojos desnudándome!…
- no…
- ¡solo quieres mi cuerpo como lo tomaron ellos!
- ¡no!... – grita finalmente… - no es verdad…
- mientes… - gimotea…
- no lo hago, Junsu ah… - paso a paso busca acercarse otra vez al pelirrojo. JunHo observa desde el umbral pero no interviene…
- siento que me volveré loco, Yoochun ah… - gruesas lágrimas vuelven a deslizarse por sus mejillas…
- no, Junsu ah, no es así… - abraza a un tembloroso pelirrojo que corresponde el abrazo y entierra su rostro en el hombro del pelinegro…
- no puedo entenderlo, duele demasiado… - murmura entre sollozos…
Y una vez más, Yoochun no tiene palabras para consolarlo, no tiene claro qué puede hacer o decir para sanar una herida de tal magnitud. Solo sabe que quiere cobijarlo con sus propias alas, darle su calidez y no dejarlo caer.
Porque un Ángel lastimado nunca pierde su pureza, su brillo solo es cubierto por un velo de dolor que con amor puede ser removido…
Continuará……
Publicado por
felinayoosu
a las
5:09:00 p. m.
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Yoosu
domingo, 14 de marzo de 2010
SOLO CONTIGO cap 3 y 4
CAPITULO 3. PROTESTA Y CONCIENCIA
*****
Un par de semanas después la situación de Junsu ha empeorado, sus padres desesperados intentan internarle en una clínica psiquiátrica para que sea atendido; porque su obsesión con la limpieza ha aumentado, no ha vuelto a la universidad, casi no come, ha llegado a reaccionar violentamente cuando intentan llamar su atención tocando su hombro, lo que se debe a su vez por el ensimismamiento en que se sume y que lo abstrae de la realidad, sus pesadillas no lo dejan dormir y se niega a hablar con ellos.
… A veces los padres actúan impulsados por la desesperación, porque no ven otra salida…
- Mandarlo ahí no ayudará… - replicaba el gemelo, sentado con sus padres en la sala, el pelirrojo encerrado en su habitación… - lo que Junsu necesita es nuestro amor, no que lo alejemos…
- se ha alejado solo, JunHo… - explota el Sr. Kim… - yo ya no lo soporto, si tu hermano no quiere que lo ayudemos estando en casa, no nos deja otra alternativa…
- me mudaré… - suelta de pronto, su madre le mira entre asustada y sorprendida… - con Junsu… nos mudaremos a un departamento, algo sencillo… si ya se ha cerrado no tenemos que rematar internándolo en una clínica que puede ser peor que una prisión…
……………………………………………
Yoochun le había estado visitando todos los días, cuando los padres del pelirrojo no se encontraban en casa. A veces Junsu simplemente gritaba, golpeaba con sus puños el pecho del pelinegro mientras derramaba nuevas lágrimas y seguía preguntando por qué a él. Pero luego se tranquilizaba rodeado por sus brazos, en ocasiones terminaban recostados en la cama del pelirrojo, largos minutos en los que Park le cobijaba permitiendo que humedeciera su ropa con su llanto, en tanto él solo puede acariciar sus pelirrojos mechones y proporcionarle su calor.
Más cuando JunHo le informa que buscará un departamento para mudarse con su hermano y evitar que le internen en una clínica; el pelinegro no duda en ofrecer el suyo para que se queden con él si lo desean. Después de discutirlo y darse cuenta de que el espacio no es óptimo para los tres, terminan rentando un nuevo departamento al que se mudan juntos, porque Yoochun se niega a abandonar a Junsu.
Los Sres. Kim le apoyan con un porcentaje de la renta, y JunHo y Yoochun consiguen un empleo de medio tiempo para cubrir el resto de los gastos, ambos tienen la esperanza de que Junsu mejore lo suficiente como para que acepte por cuenta propia ayuda profesional.
Los días pasan y no hay cambios importantes en el comportamiento del pelirrojo, pero notan que ahora su reacción ya no es violenta, aunque si salta en su lugar siempre que alguno se le acerca. Los muchachos han hecho de todo con sus trabajos para conseguir que no se crucen con sus estudios y que no obliguen a dejar solo a Junsu, aunque inevitablemente aquello sucede en ocasiones… como ésta…
Yoochun llegó una hora después de lo acostumbrado por la tarde, no era de extrañar que el departamento estuviera impecable; tampoco que el pelirrojo no anduviera por ahí, solía estar en su habitación escribiendo en lo que se había convertido en su Diario; y que a pesar de que generaba curiosidad en el pelinegro y el gemelo, respetaban sin siquiera atreverse a echarle una mirada…
Pero cuando Park se asomó a su recámara y no lo vio, suspiró porque sabía bien cuál era el otro lugar en que se encontraría. Llevó sus pasos al baño y llamó suavemente…
- ¿Junsu?... - pero sabía que el pelirrojo no respondería… - Junsu ah, ¿hace cuánto estás ahí?... – porque solía durar largos minutos bajo la ducha, tal vez buscando purificar su cuerpo… - Junsu, si no sales en un par de minutos, voy a entrar, ¿de acuerdo?... – porque no quería darle tiempo de volver a lastimarse como la última vez, de tallar con tal fuerza su piel que se hizo pequeñas heridas aquí y allá…
Se recarga en el muro junto a la puerta, contando mentalmente los segundos, esperando que en cualquier momento su amigo salga de la ducha (¿podía llamarlo amigo? Después de todo han estado compartiendo mucho desde aquél cruel día, pero realmente no han hablado. No le conoce más que esa faceta herida y enojada con la vida por su despiadada experiencia… entonces, agregando el hecho de que viven bajo el mismo techo, ¿se pueden llamar amigos?)
Han pasado ya dos minutos y no deja de escuchar el sonido del agua cayendo sobre aquel cuerpo, algunos sollozos llegan a sus oídos y no puede evitar entrar sin anunciarse otra vez…
- Junsu… - murmura con tristeza al verlo ahí, con la esponja tallando fuertemente sus brazos, otras partes de su cuerpo tienen zonas rojizas… - no sigas… - el pelinegro se le acerca para quitarle la esponja al pelirrojo, pero…
- no, Yoochun ah, aún estoy sucio… - replica con la voz entrecortada, sin siquiera reparar en el hecho de que está desnudo y forcejea con el pelinegro por no soltar la esponja…
- basta, Junsu ah, te haces daño… - poco importaba empaparse la ropa, le partía el alma verlo así y escucharlo decir aquello… pero no lo podía culpar tampoco, ¿cierto?
- estoy sucio, sucio, no importa cuánto me bañe, el hedor no se va, huelo a ellos, a esos despreciables hombres que tocaron y tomaron mi cuerpo… - gimoteó con rencor, golpeando al pelinegro porque le había quitado la esponja… - nunca volveré a ser el mismo de antes, nunca podré estar con nadie… no merezco que tú me trates así… - pierde fuerza y sus manos se quedan solo en los hombros del pelinegro…
- de qué hablas… - cuestiona contrariado…
- porque eres atento y tierno conmigo, porque me cuidas y me cobijas siempre entre tus brazos, y yo estoy sucio, y no debo… no quiero sentir esto… - evade la mirada y mira el suelo, el agua aun cae sobre ellos, mojándolos con sus tibias gotas…
- Junsu… - le insta a mirarle a los ojos… - lo que esos malditos te hicieron no tiene nada qué ver con lo que tú eres, mereces que te cuide, que te… que te abrace y te proteja… - y por primera vez desde aquella noche, ve en los ojos marrón del pelirrojo un brillo donde antes solo había vacío… y siente un calorcito nacer en la boca de su estómago… - tú no estás sucio, Junsu ah… - susurra con dulzura, acariciando las pálidas mejillas del pelirrojo, delineando con suavidad el contorno de ese rostro cansado de sufrir… - te quiero, Junsu ah… - el pelirrojo abre los ojos de par en par y retrocede chocando contra el azulejo…
- no me digas eso… - su voz se desliza con temor y un dejo de timidez, un rubor casi imperceptible cubre sus mejillas…
- lo digo porque es lo que siento, y definitivamente lo mereces… - se apresura a decir cuando nota que el pelirrojo abre la boca para replicar… - eres un chico maravilloso, tenías brillo propio, tus sonrisas iluminaban el día de muchos, los chicos en la clase reían por tus chistes aunque no fueran los mejores… - sonríe sin atisbo de burla, solo buscando animar a su amigo; una ligera sonrisa se curva en labios del pelirrojo, porque recuerda que así era, que a veces, cuando más confianza tomaba, se le ocurría contar algún chiste y terminaba riendo más por su incapacidad para ser cómico que el chiste en sí… - eres inteligente y muy joven, Junsu ah, no dejes que esta amarga experiencia te consuma… - sus miradas se cruzan y ninguno es capaz de discernir lo que los ojos del otro le transmite… pero es agradable… - déjame ayudarte…
- tengo miedo… - acepta, bajando una vez más la mirada… pero es un temor nuevo… uno que no puede definir con claridad…
- eso no es malo, pero no dejes que el miedo domine tus acciones, domínalo a él para actuar, no estarás solo, a pesar de las circunstancias, sabes que cuentas con tus padres; y definitivamente tienes a JunHo… me tienes a mí… - el pelirrojo levanta la mirada y le observa con sus castañas pupilas… - apóyate en nosotros y enfréntalo para que lo puedas dejar atrás, Junsu ah, por favor… - el pelirrojo se siente tocado por la calidez de esas orbes oscuras que le miran con profundidad…
- eres un sol, Yoochun… - escapa de sus labios lo que creía solo haber pensado, y en ese momento en verdad se sonroja, no solo por lo que ha dicho, sino también al ser consciente de su desnudez, del pelinegro frente a él empapado de pies a cabeza, sonriéndole con suavidad; el agua aún cayendo sobre ellos…
- vamos, ya has estado lo suficiente aquí… - sin realmente reparar en la vergüenza del pelirrojo, cierra el grifo de la regadera, toma la toalla y envuelve a su amigo en ella…
- puedo solo, Yoochun ah, gracias… - murmura con timidez cuando entran en su habitación…
- por supuesto, te espero en la sala, hay que limpiar esa irritación de tu piel, Junsu ah… - el pelirrojo asiente y minutos mas tarde se sienta a lado del pelinegro en el sofá; el pelirrojo lleva una camisa de resaque y pants, calcetas gruesas para caminar por el departamento sin necesidad de calzado… - es alcohol, puede arder un poco…
Junsu se deja hacer, porque solo en los momentos en que Yoochun está con él se siente tranquilo, casi feliz… como si pudiera olvidar el dolor de su experiencia. Pero al mismo tiempo se asusta, porque le agradan las atenciones del pelinegro, porque piensa que ya no podría vivir sin él, que si le deja, volverá a derrumbarse, y se siente un egoísta al pensar así, porque abusa de los cuidados de Yoochun al atesorarlos; y no, tampoco es que busque solo llamar su atención, el pelirrojo en verdad se siente fatal, le resulta imposible frenar cuando se ducha y termina friccionando su piel, porque basta con ver su desnudez para que los recuerdos de aquella noche golpeen con furia su mente, para que sienta sobre su cuerpo aquellas lujuriosas manos acariciándole bruscamente, profanando todo su ser…
Siente los dedos del pelinegro en sus mejillas, y solo entonces se da cuenta de que ha vuelto a llorar; de que las lágrimas han vuelto a brotar de sus ojos sin que él pueda retenerlas… porque aún duele… quema su interior… le sigue consumiendo la vida…
- está bien, Junsu ah, estoy aquí, contigo… - abre sus brazos y deja que una vez más el pelirrojo se oculte en su pecho y derrame ese amargo dolor… - está bien, Su, solo déjalo fluir, es mejor que guardártelo… - acaricia suavemente su espalda, besa su coronilla y espera… sin ser capaz de hacer ni decir mas nada que simplemente permanecer ahí… a su lado… para él…
……………………………………………
Los días siguen avanzando y el estado de ánimo de Junsu parece mejorar, ha dejado de bañarse con la misma frecuencia, aunque aún lo hace dos o tres veces por día; pero sí ha dejado de irritarse la piel por tanto friccionar la esponja. A poca más de un mes de haber dejado de acudir a la universidad, hoy finalmente el pelirrojo ha decidido volver; después de hablar con el Rector y mentir respecto al verdadero motivo de su ausencia durante tantas semanas, consigue su aprobación para continuar, con la condición de que se ponga al corriente en un par de semanas y pueda salvar el semestre…
Semanas que pasan rápidamente, tiempo en que Yoochun y JunHo sienten que lo peor finalmente ha pasado a notar que vuelve a sonreír, sino con la misma jovialidad de antes, sí con esa sinceridad propia de la inocencia. Y sus ojos ya no lucen ausentes ni opacos, el brillo ha vuelto a sus pupilas marrón, ha recuperado peso y el color de su piel… el ángel está esperanzado en tener nuevas alas y emprender otra vez el vuelo…
- ¿cansado?... – le pregunta su hermano al ver que sale de su habitación con los ojos semicerrados y un caminar perezoso… pero es sorprendente verlo así…
- no creo poder leer una sola página más… - camina hasta la cocina y toma un vaso de agua fresca, JunHo está en la sala viendo un partido de béisbol… - oochun ah no ha llegado?
- no… - bastante más concentrado en el deporte que en su gemelo, ni siquiera nota el murmullo decepcionado de su hermano, quien se sienta a su lado… -
- ya debería de estar aquí, ¿no crees?… - mira el reloj de pared, hace 20 minutos que el pelinegro habría llegado normalmente… y por un momento se asusta, piensa en lo peor, pero se niega rotundamente a formarse esas imágenes en la cabeza…
- no te preocupes, seguro está por ahí haciendo el vago, o tal vez se encontró con una chica… - señala con un poco de picardía, el pelirrojo siente un vuelco en el estómago y no sabía porqué incluso le daba náuseas el solo pensar en que Yoochun esté con una chica… - podemos llamarle y preguntar si todo esta bien si eso te hace sentir más tranquilo… - su hermano niega con la cabeza…
- solo me extrañó que no llegue aún, pero tienes razón, debe estar por ahí distrayéndose… - “a lo mejor ha comenzado a sentirse cansado de estar aquí, o tal vez ahora que ya me encuentro mejor ha decidido volver a su vida antes de mí”… baja la mirada y mira sus manos, examinándolas como si algo en ellas pudiera hacer que olvide la repentina tristeza que lo invadió…
Algunos minutos después Yoochun llegó, se le veía el semblante iluminado, como cuando algo grandioso e inesperado sucede. JunHo sonrió distraídamente, el partido de su deporte favorito era su mundo en ese instante; Junsu… salió disparado a su habitación sin siquiera saludar…
- ¿qué le pasa a Junsu?... – confundido por esa reacción, el pelinegro trató de que el gemelo pudiera ayudarlo a comprender…
- estaba preocupado por ti… - mirándolo con una sonrisa divertida, el gemelo le palmeó el hombro… - pero veo que no tenía motivo alguno para estarlo, ¿a quién conociste, Yoochun?... – claro que, JunHo sabía que el pelinegro y su hermano tenían una relación muy fuerte, como amigos… pero no era tonto, sabía también que algo más había entre ellos, surgido definitivamente de la forma que uno menos desearía, pero estaba ahí, un sentimiento más fuerte que una amistad… falta ayudarles un poco a averiguar si es amor…
- yo no… ¿estaba preocupado por mí?... – sin esperar respuesta, fue hacia la habitación del pelirrojo, llamó suavemente, entrando cuando se le permitió el acceso… - hola… - saludó… ¿porqué saludaba?
- hola… - de pie frente al pelinegro, el pelirrojo se sintió culpable por ya no ver el semblante iluminado de su amigo… pero, ni él entendía porqué había corrido a encerrarse en su habitación, era solo que no había querido quedarse y escuchar algo que tal vez lastime su corazón…
- siento haber llegado tarde… - porque supuso que su amigo pudo pensar que algo malo le hubiera pasado… algo tal vez como a él… - me encontré con una amiga y…
- está bien… - interrumpió con el corazón apretujado; era eso lo que no quería escuchar… - solo… - miró al suelo, no sabía qué decir… pero le asaltaba un miedo irracional de solo imaginar que él se vaya, que de alguna manera ya no esté con él como antes…
- ¿Junsu?... – le habló suavemente, intrigado por el repentino silencio del pelirrojo…
- Te Quiero, Yoochun ah… - soltó con voz temblorosa, levantó la mirada asustado por lo que dijo… por lo que su amigo pudiera decir y pensar…
- yo también Te Quiero, Junsu ah… - correspondió con una sonrisa limpia y cristalina, el pelirrojo se sonrojó ligeramente…
… Porque el fantasma del miedo hiere más que la experiencia en sí, es solo cuestión de tiempo y amor para que las alas de un ángel vuelvan a surgir…
Continuará……
CAPÍTULO 4. TOCANDO FONDO
*****
Han pasado ya dos semanas desde que un “Te Quiero” saliera de labios de ambos muchachos, pero en realidad nada ha cambiado entre ellos, siguen siendo amigos…
- y yo un egoísta que solo quiere tenerlo a su lado… porqué… porqué sólo con él puedo sentirme seguro, porque sólo su presencia y el calor de sus brazos me hace olvidar todo el dolor de la despiadada experiencia que me tocó vivir…
Acostado en su cama, en medio de la oscuridad de la madrugada, el pelirrojo dejó que sus pensamientos se perdieran en debrayes mentales que insistentemente acudían a su cabeza… sobre todo desde que Yoochun comenzara a pasar tiempo con aquella amiga que ya antes mencionara, una chica a la que no veía desde sus años en Estados Unidos, y que ahora se encontraba de vacaciones (bastante largas para gusto de Junsu) en Seúl.
Y así, sus días y noches siguieron transcurriendo sin que el pelirrojo pudiera evitar sumirse otra vez en la soledad… y se agudizó cuando una tarde en que ni Yoochun ni JunHo pudieron acompañarle de regreso al departamento, como han estado haciendo desde hace algunos días, al volver por cuenta propia tuvo la impresión de haber visto a uno de aquéllos despreciables sujetos que lo violaron… literalmente, corrió asustado a casa, encerrándose en su habitación temblando de miedo… acurrucado en un rincón entre una modesta cómoda y la esquina del muro…
Y una vez más, el dolor lo rebasó, no pudo contenerlo en su pecho, sus pensamientos o su alma, herida invisible que desgarraba su ser… y tocó fondo… dejó que sus lágrimas corrieran, que el cuerpo le doliera y las palabras fluyeran en murmullos de su boca… se permitió reclamarle a Dios su destino, el que JunHo y Yoochun no estuvieran con él…
Se permitió ser débil, un niño asustado, derrumbarse nuevamente por sus miedos… y deseó desaparecer… ni siquiera fue consciente del momento en que se puso de pie y corrió a la cocina, trastabillando en el camino porque no ha encendido una sola luz y la noche ya cubrió con su manto la ciudad… abrió uno de los cajones y tomó un cuchillo… solo quería que el dolor parara, que despareciera, que se evaporara y se fuera con el viento…
Y ahí… cuando pensó que ya no podría más, sumergido en el dolor y empapado por el llanto… que se rendiría sin importar más nada… Él, su rayo de luz… el dueño de su corazón, apareció. Yoochun no habló para no sacarlo del obvio ensimismamiento en que el pelirrojo se encontraba, puesto que ni siquiera había reparado en el ruido de la puerta al abrirse y cerrarse cuando llegó; ni cuando el pelinegro le llamó suavemente al escuchar sus sollozos… Park siguió su sonido pero al encontrarlo en la cocina con aquél cuchillo demasiado cerca de su muñeca izquierda, sintió que el alma le abandonaba el cuerpo por el susto de la impresión; ya con la luz encendida se cercó lentamente al pelirrojo, colocado a su lado, una de sus manos fue a la izquierda de Junsu para apartarla del filo del cuchillo, mientras que a la vez, con su otra mano alejaba la portadora del utensilio…
- suéltalo, Junsu ah, por favor… - murmuró con angustia, sus propias lágrimas amenazaban con desbordarse en cualquier momento… ¿en qué momento le había perdido de nuevo?
- ¿Yoo…chun?... – parpadea sorprendido, como quien acaba de despertar de un sueño y no recuerda no el momento en que se quedó dormido…
- suelta el cuchillo, Junsu, por favor… - suplica ya con lágrimas resbalando por sus mejillas, temblando sin querer por el simple miedo que lo corrompe destrozando sus nervios…
El pelirrojo mira hacia sus manos y solo entonces se da cuenta de lo que estuvo a punto de hacer, suelta el cuchillo e inmediatamente es abrazado con fuerza por el pelinegro, que solloza y le acaricia el cabello…
- ¡dios! Junsu, no vuelvas a darme un susto así, me muero si a ti te pasa algo… - hablaba con la voz quebrada, abrazándolo con recelo, como si temiera que al soltarlo se le fuerza a ir o intentar otra estupidez…
- lo siento… - atinó a decir el pelirrojo, sintiéndose culpable por el llanto del pelinegro… - yo no…
- Te Quiero, Junsu, demasiado, no podría vivir sin ti... – seguía diciendo, las manos del pelirrojo en su pecho, porque lo tenía tan fuertemente abrazado que no le dejaba mucho espacio para moverse…
- yo… lo siento, Yoochun, yo no, yo solo… - piensa y recuerda la razón por la que llegó a eso… - me aterré, Chunnie…
- porqué… - controla su llanto y lo mira preocupado; y solo entonces cae en cuenta de que Junsu está solo… - ¿JunHo no pasó por ti?
- estaba ocupado y dijo que lo esperara, pero no quise, pensé, pensé que podría volver a andar solo sin que ustedes tengan siempre que pasar por mí, y… - siente que su amigo se tensa, sus lágrimas resbalan fluidamente por sus mejillas, seguramente está pensando lo peor… - creí, creí ver a uno de esos sujetos que me… - evade la mirada y siento el escozor de sus ojos, tanto llanto derramado, tanto dolor… ¿acaso no desaparecería nunca?
- oh, Junsu… - no necesita que diga más y comprende, lo vuelve a abrazar pero ya no con fuerza sino con cariño, cálidamente… - te prometo que no volveré a dejarte solo, dios, Junsu, no me importa pasar por ti, cuidarte…
- gracias…. – murmura sintiéndose más tranquilo, esta vez si puede devolver el abrazo y deja sus manos en los hombros del pelinegro pasándolas por su espalda…
- pero Junsu, lo que intentabas…- titubea y siente al pelirrojo tensarse entre sus brazos… - prométeme que no lo volverás a hacer, te lo ruego… - suplica, su voz sonando angustiada, sus ojos rojos y sus mejillas aun húmedas…
- yo… te lo prometo… - el pelinegro le besa la mejilla y lo vuelve a abrazar, sin darse cuenta de que el pelirrojo se ha sonrojado por su gesto, todavía podía sentir la suave tibieza de esos labios sobre su piel…
……………………………………
JunHo no se enteró de ese incidente, pero si llegó preocupado al departamento apenas Junsu y Yoochun se habían recuperado del momento, el gemelo suspiró aliviado cuando le dijeron (mintiendo claro está, porque el pelirrojo sentía que era suficiente con haber causado problemas al pelinegro como para rematar y hacer sentir también culpable a su hermano) que Park había pasado por él, y que le habían mandado un texto para explicarle, pero que seguramente el sistema había fallado y no le había llegado.
Y tal como lo prometiera Yoochun, desde entonces nunca por ningún motivo dejaba de acompañar al pelirrojo a donde fuera; y aunque Junsu se sentía seguro y cómodo con la compañía del pelinegro, también se fue dando cuenta de que era injusto y egoísta de su parte porque sacaba provecho de sus miedos y debilidades para que su amigo no le dejara solo…
Así que en realidad su estado de ánimo ya no mejoraba, ni tampoco podría decirse que estaba feliz… a pesar de los intentos de Yoochun por hacerlo sonreír… ¿porqué teniendo todo lo que necesitaba, no paraba de sentirse triste?
- ¿Junsu?... – escuchó la voz del pelinegro llamarle…
- hola, Yoochun… - el pelirrojo curvó una sonrisa, pero sus ojos marrón han vuelto a perder brillo…
- ¿viniste a ver a JunHo practicar?… - sentados en una pequeña elevación del Parque Deportivo donde el gemelo entrena su deporte favorito, el pelinegro llegó recién y por casualidad…
- sí, era eso o quedarme en el departamento sin tener nada que hacer…
Silencio.
- sabes, he notado que desde aquél día, cuando tú, bueno… - el pelinegro no está seguro de cómo debe abordar el tema ahora… se siente nervioso y teme decir algo inapropiado…
- ¿lo primero o lo segundo?... – ayuda el pelirrojo, porque ninguno quiere volver a pronunciar esas palabras… violación, intento de suicidio…
- lo segundo… te he visto decaído y… tal vez, y es solo una opinión, tal vez deberías considerar el apoyo profesional…
- lo sé…
Porque él sabe que no avanza ni retrocede, que ha llegado a un punto en el que se puede decir que se ha estancado en un bache rutinario de emociones que solo sirven para no derrumbarse de nuevo; pero sabe que no tiene deseos de caminar hacia delante, que no piensa en el futuro y se niega a pensar en el pasado, que nada le interesa realmente, que llega la noche y solo quiere llorar, no importa si está con JunHo o Yoochun, o alguien más, al final del día termina sintiéndose solo, y cuando cierra los ojos, aún recuerda aquélla noche, y cuando ve su cuerpo desnudo al ducharse, todavía siente que está sucio y huele a ellos… porque marcaron su piel, y con ello su alma misma…
………………………………….
Algunos días después, Junsu se integra en un Programa de tratamiento psicológico y farmacológico, porque un estado depresivo como el que había terminado por alcanzar al pelirrojo necesitaba de aquello. Han pasado ya un par de meses, y es poco a poco que el pelirrojo verdaderamente siente que va superando el impacto de su violación…
- qué es lo que te preocupa, Yoochun?... – cuestiona el gemelo, ambos van de camino a la consulta donde el pelirrojo se atiende una vez por semana…
- porqué…
- porque parece que tienes miedo de que mi hermano avance un paso para retroceder dos…
- ¿no fue eso lo que ya pasó? Junsu estaba bien y bastó con que creyera haber visto a uno de esos malditos para que terminara por deprimirse… - omitió el hecho del incidente, así que el gemelo se enteró a medias…
- Yoochun, el terapeuta no lo explicó, fue como un proceso de duelo para Junsu, era normal que pasara por todas estas etapas, la negación, el shok, el reclamo, la melancolía, la mezcla de todo, la aceptación consciente de su dolor, el tocar fondo, el comprender que lago se ha desestructurado en su interior, ahora eso es lo que le permitirá superarlo, dejarlo atrás y seguir adelante sin esos miedos…
……………………………………
Algunas semanas después, el pelirrojo comienza a sentirse genuinamente tranquilo… aún trabaja en superar los miedos que su experiencia dejaran, pero ahora él mismo siente que avanza…
Ha llegado época de lluvias, y con ella tormentas de estruendosos truenos que logran que Junsu no quiera dormir solo esa noche. Se ha ido la luz y no sabe porqué tiene que ser tan infantil para algunas cosas, porque esto no tiene que ver con lo que le pasó… desde pequeño no le ha gustado dormir solo en una noche de tormenta. Abre la puerta de la recámara de su gemelo y lo piensa dos veces antes de decidir meterse a la cama de JunHo, porque recuerda cuán inquieto es y no tiene ganas de amanecer en el suelo… se muerde el labio y mira a su izquierda, hacia la habitación del pelinegro…
- ¿estoy buscando pretextos?... – cierra la puerta de con su hermano y camina a la de Park…
Salta en su lugar cuando un relámpago resuena con furia en el exterior, suspira y abraza su cuerpo tallando un poco sus brazos, tiene frío y tiembla un poco. Se siente patético y continúa su camino, abre la puerta de la habitación del pelinegro y entra sigilosamente; distingue la silueta de Yoochun y escucha claramente su parsimonioso respirar. Se queda de pie pensando en si será bueno llamarle para despertarlo y pedir permiso para dormir con él, o simplemente acostarse a su lado…
- no puedo hacer ni una cosa ni otra, no debería estar aquí… - se arrepiente y da la vuelta listo para irse a dormir con su hermano…
- ven, Junsu ah… - escucha la voz somnolienta del pelinegro…
- yo, perdón… no quería despertarte… - murmura sinceramente arrepentido y avergonzado…
- no importa, ven, acuéstate, hace frío… - todavía más dormido que despierto, el pelinegro abre las cobijas esperando por su amigo. El pelirrojo acepta y se mete a la cama, inmediatamente siente que es cubierto por las cobijas y los brazos de Yoochun lo abrazan… - buenas noches, Junsu ah…
- buenas noches, Chunnie ah… - susurra tímidamente, pero ahora puede aceptar sin reserva alguna que le gusta ese calor que lo cobija, sentir esos brazos rodeándole con cariño…
Cierra los ojos y apenas unos segundos después vuelve a saltar en su lugar al escuchar un fuerte relámpago, el viento soplando con ímpetu y la lluvia cayendo copiosamente en las calles…
- vele el lado positivo… - escucha en su oído… - son fuente de electricidad… y también dormimos más calientitos… - el pelinegro sonríe suavemente y le abraza más cerca… sabe que al pelirrojo aquellos contactos no le incomodan, y él lo hace sin morbo alguno de por medio…
- pero se escucha muy feo allá afuera… - murmura como un niño pequeño…
- solo duerme, Su, nada va a pasar…
……………………………………
Yoochun despierta y se encuentra con la cabeza del pelirrojo sobre su pecho, aún duerme plácidamente y eso le alegra, aún cuando se siento fresco por la pasada lluvia y hay un delicioso aroma a tierra mojada viniendo desde fuera. Es como la escena perfecta despertando a lado de quien se ama…
Abre los ojos con sorpresa al darse cuenta de la intensidad de sus pensamientos, lleva sus manos a las sienes y talla presionando un poco, desde cuándo ese tipo de sentimientos está ahí, porqué no le resulta nuevo… siente al pelirrojo moverse y murmurar somnoliento, abriendo sus ojos pausadamente…
- buenos días… - saluda tímidamente cuando ya se ha apartado del pelinegro, avergonzándose al darse cuenta de la posición en que se encontraba…
- buenos días… - corresponde el gesto, apreciando ese carmesí en las mejillas del pelirrojo. Pero piensa que vale más que nada en el mundo…y que quiere despertar muchas mañanas más así… - Junsu ah, ¿quieres ser mi novio?
…Porque la esperanza del amor es tan cálido como un rayo de sol en invierno, y los ángeles se regocijan en cantos armónicos cuando son protegidos…
Continuará…
*****
Un par de semanas después la situación de Junsu ha empeorado, sus padres desesperados intentan internarle en una clínica psiquiátrica para que sea atendido; porque su obsesión con la limpieza ha aumentado, no ha vuelto a la universidad, casi no come, ha llegado a reaccionar violentamente cuando intentan llamar su atención tocando su hombro, lo que se debe a su vez por el ensimismamiento en que se sume y que lo abstrae de la realidad, sus pesadillas no lo dejan dormir y se niega a hablar con ellos.
… A veces los padres actúan impulsados por la desesperación, porque no ven otra salida…
- Mandarlo ahí no ayudará… - replicaba el gemelo, sentado con sus padres en la sala, el pelirrojo encerrado en su habitación… - lo que Junsu necesita es nuestro amor, no que lo alejemos…
- se ha alejado solo, JunHo… - explota el Sr. Kim… - yo ya no lo soporto, si tu hermano no quiere que lo ayudemos estando en casa, no nos deja otra alternativa…
- me mudaré… - suelta de pronto, su madre le mira entre asustada y sorprendida… - con Junsu… nos mudaremos a un departamento, algo sencillo… si ya se ha cerrado no tenemos que rematar internándolo en una clínica que puede ser peor que una prisión…
……………………………………………
Yoochun le había estado visitando todos los días, cuando los padres del pelirrojo no se encontraban en casa. A veces Junsu simplemente gritaba, golpeaba con sus puños el pecho del pelinegro mientras derramaba nuevas lágrimas y seguía preguntando por qué a él. Pero luego se tranquilizaba rodeado por sus brazos, en ocasiones terminaban recostados en la cama del pelirrojo, largos minutos en los que Park le cobijaba permitiendo que humedeciera su ropa con su llanto, en tanto él solo puede acariciar sus pelirrojos mechones y proporcionarle su calor.
Más cuando JunHo le informa que buscará un departamento para mudarse con su hermano y evitar que le internen en una clínica; el pelinegro no duda en ofrecer el suyo para que se queden con él si lo desean. Después de discutirlo y darse cuenta de que el espacio no es óptimo para los tres, terminan rentando un nuevo departamento al que se mudan juntos, porque Yoochun se niega a abandonar a Junsu.
Los Sres. Kim le apoyan con un porcentaje de la renta, y JunHo y Yoochun consiguen un empleo de medio tiempo para cubrir el resto de los gastos, ambos tienen la esperanza de que Junsu mejore lo suficiente como para que acepte por cuenta propia ayuda profesional.
Los días pasan y no hay cambios importantes en el comportamiento del pelirrojo, pero notan que ahora su reacción ya no es violenta, aunque si salta en su lugar siempre que alguno se le acerca. Los muchachos han hecho de todo con sus trabajos para conseguir que no se crucen con sus estudios y que no obliguen a dejar solo a Junsu, aunque inevitablemente aquello sucede en ocasiones… como ésta…
Yoochun llegó una hora después de lo acostumbrado por la tarde, no era de extrañar que el departamento estuviera impecable; tampoco que el pelirrojo no anduviera por ahí, solía estar en su habitación escribiendo en lo que se había convertido en su Diario; y que a pesar de que generaba curiosidad en el pelinegro y el gemelo, respetaban sin siquiera atreverse a echarle una mirada…
Pero cuando Park se asomó a su recámara y no lo vio, suspiró porque sabía bien cuál era el otro lugar en que se encontraría. Llevó sus pasos al baño y llamó suavemente…
- ¿Junsu?... - pero sabía que el pelirrojo no respondería… - Junsu ah, ¿hace cuánto estás ahí?... – porque solía durar largos minutos bajo la ducha, tal vez buscando purificar su cuerpo… - Junsu, si no sales en un par de minutos, voy a entrar, ¿de acuerdo?... – porque no quería darle tiempo de volver a lastimarse como la última vez, de tallar con tal fuerza su piel que se hizo pequeñas heridas aquí y allá…
Se recarga en el muro junto a la puerta, contando mentalmente los segundos, esperando que en cualquier momento su amigo salga de la ducha (¿podía llamarlo amigo? Después de todo han estado compartiendo mucho desde aquél cruel día, pero realmente no han hablado. No le conoce más que esa faceta herida y enojada con la vida por su despiadada experiencia… entonces, agregando el hecho de que viven bajo el mismo techo, ¿se pueden llamar amigos?)
Han pasado ya dos minutos y no deja de escuchar el sonido del agua cayendo sobre aquel cuerpo, algunos sollozos llegan a sus oídos y no puede evitar entrar sin anunciarse otra vez…
- Junsu… - murmura con tristeza al verlo ahí, con la esponja tallando fuertemente sus brazos, otras partes de su cuerpo tienen zonas rojizas… - no sigas… - el pelinegro se le acerca para quitarle la esponja al pelirrojo, pero…
- no, Yoochun ah, aún estoy sucio… - replica con la voz entrecortada, sin siquiera reparar en el hecho de que está desnudo y forcejea con el pelinegro por no soltar la esponja…
- basta, Junsu ah, te haces daño… - poco importaba empaparse la ropa, le partía el alma verlo así y escucharlo decir aquello… pero no lo podía culpar tampoco, ¿cierto?
- estoy sucio, sucio, no importa cuánto me bañe, el hedor no se va, huelo a ellos, a esos despreciables hombres que tocaron y tomaron mi cuerpo… - gimoteó con rencor, golpeando al pelinegro porque le había quitado la esponja… - nunca volveré a ser el mismo de antes, nunca podré estar con nadie… no merezco que tú me trates así… - pierde fuerza y sus manos se quedan solo en los hombros del pelinegro…
- de qué hablas… - cuestiona contrariado…
- porque eres atento y tierno conmigo, porque me cuidas y me cobijas siempre entre tus brazos, y yo estoy sucio, y no debo… no quiero sentir esto… - evade la mirada y mira el suelo, el agua aun cae sobre ellos, mojándolos con sus tibias gotas…
- Junsu… - le insta a mirarle a los ojos… - lo que esos malditos te hicieron no tiene nada qué ver con lo que tú eres, mereces que te cuide, que te… que te abrace y te proteja… - y por primera vez desde aquella noche, ve en los ojos marrón del pelirrojo un brillo donde antes solo había vacío… y siente un calorcito nacer en la boca de su estómago… - tú no estás sucio, Junsu ah… - susurra con dulzura, acariciando las pálidas mejillas del pelirrojo, delineando con suavidad el contorno de ese rostro cansado de sufrir… - te quiero, Junsu ah… - el pelirrojo abre los ojos de par en par y retrocede chocando contra el azulejo…
- no me digas eso… - su voz se desliza con temor y un dejo de timidez, un rubor casi imperceptible cubre sus mejillas…
- lo digo porque es lo que siento, y definitivamente lo mereces… - se apresura a decir cuando nota que el pelirrojo abre la boca para replicar… - eres un chico maravilloso, tenías brillo propio, tus sonrisas iluminaban el día de muchos, los chicos en la clase reían por tus chistes aunque no fueran los mejores… - sonríe sin atisbo de burla, solo buscando animar a su amigo; una ligera sonrisa se curva en labios del pelirrojo, porque recuerda que así era, que a veces, cuando más confianza tomaba, se le ocurría contar algún chiste y terminaba riendo más por su incapacidad para ser cómico que el chiste en sí… - eres inteligente y muy joven, Junsu ah, no dejes que esta amarga experiencia te consuma… - sus miradas se cruzan y ninguno es capaz de discernir lo que los ojos del otro le transmite… pero es agradable… - déjame ayudarte…
- tengo miedo… - acepta, bajando una vez más la mirada… pero es un temor nuevo… uno que no puede definir con claridad…
- eso no es malo, pero no dejes que el miedo domine tus acciones, domínalo a él para actuar, no estarás solo, a pesar de las circunstancias, sabes que cuentas con tus padres; y definitivamente tienes a JunHo… me tienes a mí… - el pelirrojo levanta la mirada y le observa con sus castañas pupilas… - apóyate en nosotros y enfréntalo para que lo puedas dejar atrás, Junsu ah, por favor… - el pelirrojo se siente tocado por la calidez de esas orbes oscuras que le miran con profundidad…
- eres un sol, Yoochun… - escapa de sus labios lo que creía solo haber pensado, y en ese momento en verdad se sonroja, no solo por lo que ha dicho, sino también al ser consciente de su desnudez, del pelinegro frente a él empapado de pies a cabeza, sonriéndole con suavidad; el agua aún cayendo sobre ellos…
- vamos, ya has estado lo suficiente aquí… - sin realmente reparar en la vergüenza del pelirrojo, cierra el grifo de la regadera, toma la toalla y envuelve a su amigo en ella…
- puedo solo, Yoochun ah, gracias… - murmura con timidez cuando entran en su habitación…
- por supuesto, te espero en la sala, hay que limpiar esa irritación de tu piel, Junsu ah… - el pelirrojo asiente y minutos mas tarde se sienta a lado del pelinegro en el sofá; el pelirrojo lleva una camisa de resaque y pants, calcetas gruesas para caminar por el departamento sin necesidad de calzado… - es alcohol, puede arder un poco…
Junsu se deja hacer, porque solo en los momentos en que Yoochun está con él se siente tranquilo, casi feliz… como si pudiera olvidar el dolor de su experiencia. Pero al mismo tiempo se asusta, porque le agradan las atenciones del pelinegro, porque piensa que ya no podría vivir sin él, que si le deja, volverá a derrumbarse, y se siente un egoísta al pensar así, porque abusa de los cuidados de Yoochun al atesorarlos; y no, tampoco es que busque solo llamar su atención, el pelirrojo en verdad se siente fatal, le resulta imposible frenar cuando se ducha y termina friccionando su piel, porque basta con ver su desnudez para que los recuerdos de aquella noche golpeen con furia su mente, para que sienta sobre su cuerpo aquellas lujuriosas manos acariciándole bruscamente, profanando todo su ser…
Siente los dedos del pelinegro en sus mejillas, y solo entonces se da cuenta de que ha vuelto a llorar; de que las lágrimas han vuelto a brotar de sus ojos sin que él pueda retenerlas… porque aún duele… quema su interior… le sigue consumiendo la vida…
- está bien, Junsu ah, estoy aquí, contigo… - abre sus brazos y deja que una vez más el pelirrojo se oculte en su pecho y derrame ese amargo dolor… - está bien, Su, solo déjalo fluir, es mejor que guardártelo… - acaricia suavemente su espalda, besa su coronilla y espera… sin ser capaz de hacer ni decir mas nada que simplemente permanecer ahí… a su lado… para él…
……………………………………………
Los días siguen avanzando y el estado de ánimo de Junsu parece mejorar, ha dejado de bañarse con la misma frecuencia, aunque aún lo hace dos o tres veces por día; pero sí ha dejado de irritarse la piel por tanto friccionar la esponja. A poca más de un mes de haber dejado de acudir a la universidad, hoy finalmente el pelirrojo ha decidido volver; después de hablar con el Rector y mentir respecto al verdadero motivo de su ausencia durante tantas semanas, consigue su aprobación para continuar, con la condición de que se ponga al corriente en un par de semanas y pueda salvar el semestre…
Semanas que pasan rápidamente, tiempo en que Yoochun y JunHo sienten que lo peor finalmente ha pasado a notar que vuelve a sonreír, sino con la misma jovialidad de antes, sí con esa sinceridad propia de la inocencia. Y sus ojos ya no lucen ausentes ni opacos, el brillo ha vuelto a sus pupilas marrón, ha recuperado peso y el color de su piel… el ángel está esperanzado en tener nuevas alas y emprender otra vez el vuelo…
- ¿cansado?... – le pregunta su hermano al ver que sale de su habitación con los ojos semicerrados y un caminar perezoso… pero es sorprendente verlo así…
- no creo poder leer una sola página más… - camina hasta la cocina y toma un vaso de agua fresca, JunHo está en la sala viendo un partido de béisbol… - oochun ah no ha llegado?
- no… - bastante más concentrado en el deporte que en su gemelo, ni siquiera nota el murmullo decepcionado de su hermano, quien se sienta a su lado… -
- ya debería de estar aquí, ¿no crees?… - mira el reloj de pared, hace 20 minutos que el pelinegro habría llegado normalmente… y por un momento se asusta, piensa en lo peor, pero se niega rotundamente a formarse esas imágenes en la cabeza…
- no te preocupes, seguro está por ahí haciendo el vago, o tal vez se encontró con una chica… - señala con un poco de picardía, el pelirrojo siente un vuelco en el estómago y no sabía porqué incluso le daba náuseas el solo pensar en que Yoochun esté con una chica… - podemos llamarle y preguntar si todo esta bien si eso te hace sentir más tranquilo… - su hermano niega con la cabeza…
- solo me extrañó que no llegue aún, pero tienes razón, debe estar por ahí distrayéndose… - “a lo mejor ha comenzado a sentirse cansado de estar aquí, o tal vez ahora que ya me encuentro mejor ha decidido volver a su vida antes de mí”… baja la mirada y mira sus manos, examinándolas como si algo en ellas pudiera hacer que olvide la repentina tristeza que lo invadió…
Algunos minutos después Yoochun llegó, se le veía el semblante iluminado, como cuando algo grandioso e inesperado sucede. JunHo sonrió distraídamente, el partido de su deporte favorito era su mundo en ese instante; Junsu… salió disparado a su habitación sin siquiera saludar…
- ¿qué le pasa a Junsu?... – confundido por esa reacción, el pelinegro trató de que el gemelo pudiera ayudarlo a comprender…
- estaba preocupado por ti… - mirándolo con una sonrisa divertida, el gemelo le palmeó el hombro… - pero veo que no tenía motivo alguno para estarlo, ¿a quién conociste, Yoochun?... – claro que, JunHo sabía que el pelinegro y su hermano tenían una relación muy fuerte, como amigos… pero no era tonto, sabía también que algo más había entre ellos, surgido definitivamente de la forma que uno menos desearía, pero estaba ahí, un sentimiento más fuerte que una amistad… falta ayudarles un poco a averiguar si es amor…
- yo no… ¿estaba preocupado por mí?... – sin esperar respuesta, fue hacia la habitación del pelirrojo, llamó suavemente, entrando cuando se le permitió el acceso… - hola… - saludó… ¿porqué saludaba?
- hola… - de pie frente al pelinegro, el pelirrojo se sintió culpable por ya no ver el semblante iluminado de su amigo… pero, ni él entendía porqué había corrido a encerrarse en su habitación, era solo que no había querido quedarse y escuchar algo que tal vez lastime su corazón…
- siento haber llegado tarde… - porque supuso que su amigo pudo pensar que algo malo le hubiera pasado… algo tal vez como a él… - me encontré con una amiga y…
- está bien… - interrumpió con el corazón apretujado; era eso lo que no quería escuchar… - solo… - miró al suelo, no sabía qué decir… pero le asaltaba un miedo irracional de solo imaginar que él se vaya, que de alguna manera ya no esté con él como antes…
- ¿Junsu?... – le habló suavemente, intrigado por el repentino silencio del pelirrojo…
- Te Quiero, Yoochun ah… - soltó con voz temblorosa, levantó la mirada asustado por lo que dijo… por lo que su amigo pudiera decir y pensar…
- yo también Te Quiero, Junsu ah… - correspondió con una sonrisa limpia y cristalina, el pelirrojo se sonrojó ligeramente…
… Porque el fantasma del miedo hiere más que la experiencia en sí, es solo cuestión de tiempo y amor para que las alas de un ángel vuelvan a surgir…
Continuará……
CAPÍTULO 4. TOCANDO FONDO
*****
Han pasado ya dos semanas desde que un “Te Quiero” saliera de labios de ambos muchachos, pero en realidad nada ha cambiado entre ellos, siguen siendo amigos…
- y yo un egoísta que solo quiere tenerlo a su lado… porqué… porqué sólo con él puedo sentirme seguro, porque sólo su presencia y el calor de sus brazos me hace olvidar todo el dolor de la despiadada experiencia que me tocó vivir…
Acostado en su cama, en medio de la oscuridad de la madrugada, el pelirrojo dejó que sus pensamientos se perdieran en debrayes mentales que insistentemente acudían a su cabeza… sobre todo desde que Yoochun comenzara a pasar tiempo con aquella amiga que ya antes mencionara, una chica a la que no veía desde sus años en Estados Unidos, y que ahora se encontraba de vacaciones (bastante largas para gusto de Junsu) en Seúl.
Y así, sus días y noches siguieron transcurriendo sin que el pelirrojo pudiera evitar sumirse otra vez en la soledad… y se agudizó cuando una tarde en que ni Yoochun ni JunHo pudieron acompañarle de regreso al departamento, como han estado haciendo desde hace algunos días, al volver por cuenta propia tuvo la impresión de haber visto a uno de aquéllos despreciables sujetos que lo violaron… literalmente, corrió asustado a casa, encerrándose en su habitación temblando de miedo… acurrucado en un rincón entre una modesta cómoda y la esquina del muro…
Y una vez más, el dolor lo rebasó, no pudo contenerlo en su pecho, sus pensamientos o su alma, herida invisible que desgarraba su ser… y tocó fondo… dejó que sus lágrimas corrieran, que el cuerpo le doliera y las palabras fluyeran en murmullos de su boca… se permitió reclamarle a Dios su destino, el que JunHo y Yoochun no estuvieran con él…
Se permitió ser débil, un niño asustado, derrumbarse nuevamente por sus miedos… y deseó desaparecer… ni siquiera fue consciente del momento en que se puso de pie y corrió a la cocina, trastabillando en el camino porque no ha encendido una sola luz y la noche ya cubrió con su manto la ciudad… abrió uno de los cajones y tomó un cuchillo… solo quería que el dolor parara, que despareciera, que se evaporara y se fuera con el viento…
Y ahí… cuando pensó que ya no podría más, sumergido en el dolor y empapado por el llanto… que se rendiría sin importar más nada… Él, su rayo de luz… el dueño de su corazón, apareció. Yoochun no habló para no sacarlo del obvio ensimismamiento en que el pelirrojo se encontraba, puesto que ni siquiera había reparado en el ruido de la puerta al abrirse y cerrarse cuando llegó; ni cuando el pelinegro le llamó suavemente al escuchar sus sollozos… Park siguió su sonido pero al encontrarlo en la cocina con aquél cuchillo demasiado cerca de su muñeca izquierda, sintió que el alma le abandonaba el cuerpo por el susto de la impresión; ya con la luz encendida se cercó lentamente al pelirrojo, colocado a su lado, una de sus manos fue a la izquierda de Junsu para apartarla del filo del cuchillo, mientras que a la vez, con su otra mano alejaba la portadora del utensilio…
- suéltalo, Junsu ah, por favor… - murmuró con angustia, sus propias lágrimas amenazaban con desbordarse en cualquier momento… ¿en qué momento le había perdido de nuevo?
- ¿Yoo…chun?... – parpadea sorprendido, como quien acaba de despertar de un sueño y no recuerda no el momento en que se quedó dormido…
- suelta el cuchillo, Junsu, por favor… - suplica ya con lágrimas resbalando por sus mejillas, temblando sin querer por el simple miedo que lo corrompe destrozando sus nervios…
El pelirrojo mira hacia sus manos y solo entonces se da cuenta de lo que estuvo a punto de hacer, suelta el cuchillo e inmediatamente es abrazado con fuerza por el pelinegro, que solloza y le acaricia el cabello…
- ¡dios! Junsu, no vuelvas a darme un susto así, me muero si a ti te pasa algo… - hablaba con la voz quebrada, abrazándolo con recelo, como si temiera que al soltarlo se le fuerza a ir o intentar otra estupidez…
- lo siento… - atinó a decir el pelirrojo, sintiéndose culpable por el llanto del pelinegro… - yo no…
- Te Quiero, Junsu, demasiado, no podría vivir sin ti... – seguía diciendo, las manos del pelirrojo en su pecho, porque lo tenía tan fuertemente abrazado que no le dejaba mucho espacio para moverse…
- yo… lo siento, Yoochun, yo no, yo solo… - piensa y recuerda la razón por la que llegó a eso… - me aterré, Chunnie…
- porqué… - controla su llanto y lo mira preocupado; y solo entonces cae en cuenta de que Junsu está solo… - ¿JunHo no pasó por ti?
- estaba ocupado y dijo que lo esperara, pero no quise, pensé, pensé que podría volver a andar solo sin que ustedes tengan siempre que pasar por mí, y… - siente que su amigo se tensa, sus lágrimas resbalan fluidamente por sus mejillas, seguramente está pensando lo peor… - creí, creí ver a uno de esos sujetos que me… - evade la mirada y siento el escozor de sus ojos, tanto llanto derramado, tanto dolor… ¿acaso no desaparecería nunca?
- oh, Junsu… - no necesita que diga más y comprende, lo vuelve a abrazar pero ya no con fuerza sino con cariño, cálidamente… - te prometo que no volveré a dejarte solo, dios, Junsu, no me importa pasar por ti, cuidarte…
- gracias…. – murmura sintiéndose más tranquilo, esta vez si puede devolver el abrazo y deja sus manos en los hombros del pelinegro pasándolas por su espalda…
- pero Junsu, lo que intentabas…- titubea y siente al pelirrojo tensarse entre sus brazos… - prométeme que no lo volverás a hacer, te lo ruego… - suplica, su voz sonando angustiada, sus ojos rojos y sus mejillas aun húmedas…
- yo… te lo prometo… - el pelinegro le besa la mejilla y lo vuelve a abrazar, sin darse cuenta de que el pelirrojo se ha sonrojado por su gesto, todavía podía sentir la suave tibieza de esos labios sobre su piel…
……………………………………
JunHo no se enteró de ese incidente, pero si llegó preocupado al departamento apenas Junsu y Yoochun se habían recuperado del momento, el gemelo suspiró aliviado cuando le dijeron (mintiendo claro está, porque el pelirrojo sentía que era suficiente con haber causado problemas al pelinegro como para rematar y hacer sentir también culpable a su hermano) que Park había pasado por él, y que le habían mandado un texto para explicarle, pero que seguramente el sistema había fallado y no le había llegado.
Y tal como lo prometiera Yoochun, desde entonces nunca por ningún motivo dejaba de acompañar al pelirrojo a donde fuera; y aunque Junsu se sentía seguro y cómodo con la compañía del pelinegro, también se fue dando cuenta de que era injusto y egoísta de su parte porque sacaba provecho de sus miedos y debilidades para que su amigo no le dejara solo…
Así que en realidad su estado de ánimo ya no mejoraba, ni tampoco podría decirse que estaba feliz… a pesar de los intentos de Yoochun por hacerlo sonreír… ¿porqué teniendo todo lo que necesitaba, no paraba de sentirse triste?
- ¿Junsu?... – escuchó la voz del pelinegro llamarle…
- hola, Yoochun… - el pelirrojo curvó una sonrisa, pero sus ojos marrón han vuelto a perder brillo…
- ¿viniste a ver a JunHo practicar?… - sentados en una pequeña elevación del Parque Deportivo donde el gemelo entrena su deporte favorito, el pelinegro llegó recién y por casualidad…
- sí, era eso o quedarme en el departamento sin tener nada que hacer…
Silencio.
- sabes, he notado que desde aquél día, cuando tú, bueno… - el pelinegro no está seguro de cómo debe abordar el tema ahora… se siente nervioso y teme decir algo inapropiado…
- ¿lo primero o lo segundo?... – ayuda el pelirrojo, porque ninguno quiere volver a pronunciar esas palabras… violación, intento de suicidio…
- lo segundo… te he visto decaído y… tal vez, y es solo una opinión, tal vez deberías considerar el apoyo profesional…
- lo sé…
Porque él sabe que no avanza ni retrocede, que ha llegado a un punto en el que se puede decir que se ha estancado en un bache rutinario de emociones que solo sirven para no derrumbarse de nuevo; pero sabe que no tiene deseos de caminar hacia delante, que no piensa en el futuro y se niega a pensar en el pasado, que nada le interesa realmente, que llega la noche y solo quiere llorar, no importa si está con JunHo o Yoochun, o alguien más, al final del día termina sintiéndose solo, y cuando cierra los ojos, aún recuerda aquélla noche, y cuando ve su cuerpo desnudo al ducharse, todavía siente que está sucio y huele a ellos… porque marcaron su piel, y con ello su alma misma…
………………………………….
Algunos días después, Junsu se integra en un Programa de tratamiento psicológico y farmacológico, porque un estado depresivo como el que había terminado por alcanzar al pelirrojo necesitaba de aquello. Han pasado ya un par de meses, y es poco a poco que el pelirrojo verdaderamente siente que va superando el impacto de su violación…
- qué es lo que te preocupa, Yoochun?... – cuestiona el gemelo, ambos van de camino a la consulta donde el pelirrojo se atiende una vez por semana…
- porqué…
- porque parece que tienes miedo de que mi hermano avance un paso para retroceder dos…
- ¿no fue eso lo que ya pasó? Junsu estaba bien y bastó con que creyera haber visto a uno de esos malditos para que terminara por deprimirse… - omitió el hecho del incidente, así que el gemelo se enteró a medias…
- Yoochun, el terapeuta no lo explicó, fue como un proceso de duelo para Junsu, era normal que pasara por todas estas etapas, la negación, el shok, el reclamo, la melancolía, la mezcla de todo, la aceptación consciente de su dolor, el tocar fondo, el comprender que lago se ha desestructurado en su interior, ahora eso es lo que le permitirá superarlo, dejarlo atrás y seguir adelante sin esos miedos…
……………………………………
Algunas semanas después, el pelirrojo comienza a sentirse genuinamente tranquilo… aún trabaja en superar los miedos que su experiencia dejaran, pero ahora él mismo siente que avanza…
Ha llegado época de lluvias, y con ella tormentas de estruendosos truenos que logran que Junsu no quiera dormir solo esa noche. Se ha ido la luz y no sabe porqué tiene que ser tan infantil para algunas cosas, porque esto no tiene que ver con lo que le pasó… desde pequeño no le ha gustado dormir solo en una noche de tormenta. Abre la puerta de la recámara de su gemelo y lo piensa dos veces antes de decidir meterse a la cama de JunHo, porque recuerda cuán inquieto es y no tiene ganas de amanecer en el suelo… se muerde el labio y mira a su izquierda, hacia la habitación del pelinegro…
- ¿estoy buscando pretextos?... – cierra la puerta de con su hermano y camina a la de Park…
Salta en su lugar cuando un relámpago resuena con furia en el exterior, suspira y abraza su cuerpo tallando un poco sus brazos, tiene frío y tiembla un poco. Se siente patético y continúa su camino, abre la puerta de la habitación del pelinegro y entra sigilosamente; distingue la silueta de Yoochun y escucha claramente su parsimonioso respirar. Se queda de pie pensando en si será bueno llamarle para despertarlo y pedir permiso para dormir con él, o simplemente acostarse a su lado…
- no puedo hacer ni una cosa ni otra, no debería estar aquí… - se arrepiente y da la vuelta listo para irse a dormir con su hermano…
- ven, Junsu ah… - escucha la voz somnolienta del pelinegro…
- yo, perdón… no quería despertarte… - murmura sinceramente arrepentido y avergonzado…
- no importa, ven, acuéstate, hace frío… - todavía más dormido que despierto, el pelinegro abre las cobijas esperando por su amigo. El pelirrojo acepta y se mete a la cama, inmediatamente siente que es cubierto por las cobijas y los brazos de Yoochun lo abrazan… - buenas noches, Junsu ah…
- buenas noches, Chunnie ah… - susurra tímidamente, pero ahora puede aceptar sin reserva alguna que le gusta ese calor que lo cobija, sentir esos brazos rodeándole con cariño…
Cierra los ojos y apenas unos segundos después vuelve a saltar en su lugar al escuchar un fuerte relámpago, el viento soplando con ímpetu y la lluvia cayendo copiosamente en las calles…
- vele el lado positivo… - escucha en su oído… - son fuente de electricidad… y también dormimos más calientitos… - el pelinegro sonríe suavemente y le abraza más cerca… sabe que al pelirrojo aquellos contactos no le incomodan, y él lo hace sin morbo alguno de por medio…
- pero se escucha muy feo allá afuera… - murmura como un niño pequeño…
- solo duerme, Su, nada va a pasar…
……………………………………
Yoochun despierta y se encuentra con la cabeza del pelirrojo sobre su pecho, aún duerme plácidamente y eso le alegra, aún cuando se siento fresco por la pasada lluvia y hay un delicioso aroma a tierra mojada viniendo desde fuera. Es como la escena perfecta despertando a lado de quien se ama…
Abre los ojos con sorpresa al darse cuenta de la intensidad de sus pensamientos, lleva sus manos a las sienes y talla presionando un poco, desde cuándo ese tipo de sentimientos está ahí, porqué no le resulta nuevo… siente al pelirrojo moverse y murmurar somnoliento, abriendo sus ojos pausadamente…
- buenos días… - saluda tímidamente cuando ya se ha apartado del pelinegro, avergonzándose al darse cuenta de la posición en que se encontraba…
- buenos días… - corresponde el gesto, apreciando ese carmesí en las mejillas del pelirrojo. Pero piensa que vale más que nada en el mundo…y que quiere despertar muchas mañanas más así… - Junsu ah, ¿quieres ser mi novio?
…Porque la esperanza del amor es tan cálido como un rayo de sol en invierno, y los ángeles se regocijan en cantos armónicos cuando son protegidos…
Continuará…
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felinayoosu
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sábado, 13 de marzo de 2010
SOLO CONTIGO capítulos finales
CAPÍTULO 5. CICATRIZACIÓN
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El pelirrojo abre los ojos con sorpresa al escuchar tan pregunta, se queda paralizado en la misma posición, sentado en la cama a lado del pelirrojo; quien le mira con expectación, muy consciente de lo que acaba de preguntar. Todo hilo de pensamientos fue cortado de tajo cuando JunHo abrió la puerta sin siquiera llamar…
- Junsu no está en su… - el gemelo había llegado a la habitación del pelinegro un poco preocupado porque al despertar y asomarse a la habitación de su hermano había visto la cama vacía y al buscarlo por el resto del departamento, no lo encontró… por eso entró tan abruptamente a la de Yoochun… parpadeó confundido varias veces antes de que su cerebro procesara lo que estaba viendo…
Incapaz de decir nada, JunHo cierra la puerta y vuelve a la estancia, se sienta en el sofá y piensa otra vez en lo que acaba de ver. Su hermano y Yoochun durmiendo juntos! Mueve la cabeza como tratando de espabilar esos pensamientos subidos de tono que se formaron en su mente, se pone de pie, va a la cocina y toma un vaso de agua. Lo imaginaba, sí, pero… de ahí a darse cuenta así, tan de pronto, en un momento tan íntimo (ok, no que los hubiera pillado en plena faena, ni siquiera besándose… vaya, ni abrazados o tomados de la mano). Mínimo que le hubieran avisado de su noviazgo, no?... porque eso es lo que el gemelo piensa ahora de ellos…
…………………………………….
Junsu bajó de la cama y salió de la habitación de Yoochun sin darle una respuesta… no sabía cómo sentirse o qué pensar… en realidad sí que sentía algo. Temor. Otra vez estaba asustado… de todo y de nada… del simple hecho de que el pelinegro le quisiera tanto como para pedirle tal cosa.
Aunque, no se supone que era lo que podía pasar cuando deseaba que aquél Te Quiero que el entregara significara algo más fuerte? Entonces, porqué huyó asustado, porqué le teme al cariño de Yoochun?... era tal vez el hecho de ser un hombre… no, eso exactamente no, porque al pelirrojo ya le gustaba desde antes de aquélla terrible noche, porque la atracción por el pelinegro fue justamente la razón por la que más vergüenza sintió al despertar en su auto, al ser apoyado incondicionalmente por él… al ser cuidado con tal ternura, alimentado con ese cariño que ya le tenía y que ahora latía presuroso en su pecho…
Encerrado en su propia habitación, Junsu caminaba de una lado a otro con la ansiedad circulando por cada fibra de su ser…
- ¿y si solo es por lástima?... – paró de golpe, al mismo tiempo en que escuchaba al pelinegro llamando a su puerta…
- Junsu ah, ¿podemos hablar?... – el pelinegro se había quedado en su cama pensando en la mejor forma posible de explicarle al pelirrojo lo que motivó que le pidiera noviazgo. No quería dar la mínima oportunidad de que pensara mal… - Su, por favor… - la puerta abriéndose dejándole ver a un sonrojado pelirrojo que evadía su mirada…
…………………………………….
JunHo alcanzó a escuchar cuando su hermano se encerró en su habitación para un par de minutos después ver al pelinegro encaminarse hacia ahí llamando a su gemelo. Claramente algo no andaba bien, quiso quedarse a escuchar, pero prefirió dejarles a solas para que arreglaran cualquier aspecto necesario. Tomó su chaqueta y salió del departamento…
…………………………………….
Yoochun dio un paso dentro de la habitación de Junsu, viendo como éste retrocedía como si huyera de su cercanía, aún no le miraba pero era evidente su sonrojo…
- Junsu ah, lo que te pedí, fue en serio… - comenzó, hablando con suavidad, deteniéndose a apenas un par de pasos dados, automáticamente el pelirrojo también frenó, pero se negaba a mirarlo… - yo, convivir contigo este tiempo me permitió conocerte y… - ahora comenzaba a ponerse nervioso, nunca se le había declarado a un hombre… - me gusta estar contigo…
- cómo puede gustarte alguien que se la pasaba llorando por los rincones, que se lastimaba, que…
- no fue lo único que vi en ti… - interrumpió, el pelirrojo finalmente le miró, con esos brillosos ojos marrón, con su rostro colorado… - al principio fue tu dolor lo que me motivó a permanecer al tanto de ti, pero cuando comenzaste a sonreír de nuevo, cuando ten sentía entre mis brazos, respirando tranquilamente, cuando retomaste los estudios… – un paso más, el pelirrojo de pie donde mismo, la distancia acortándose… - cuando comenzaste a vivir de nuevo, comprendí que me había enamorado de ti, de todo lo que eres, supe que quiero estar contigo siempre, cuidarte y amarte…
- no lo dices por lástima, verdad Chunnie ah… - cuestionó cuando ya el pelinegro estaba frente a él, mirándose con ese dulce cariño que los unió de la forma menos pensada, naciendo del dolor entrañable de una experiencia cruel, purificando de a poco ese insano sentimiento, dejando esto en su lugar…
- claro que no, lo digo sinceramente, de corazón… - una de sus manos fue a la mejilla del pelirrojo… - por amor, Junsu ah… Te Amo… - confesó sonriendo nerviosamente, el carmesí cubriendo su rostro, aún así, no tan intenso como el sonrojo del pelirrojo…
Junsu bajó la mirada, se sentía avergonzado, feliz, nervioso. Sabía que ese era uno de sus sueños hechos realidad (no como lo hubiera imaginado), pero… ahí, en su mente y en su corazón estaba instalado ese “pero”, las dudas, los temores… Yoochun en verdad le amaba? Se habría enamorado de él en otras circunstancias?... sintió la mano del pelinegro tomando su mentón, levantándolo suavemente para que sus miradas se cruzaran otra vez…
- yo… - el pelirrojo notó el temor en las pupilas oscuras del pelinegro… temor de que lo rechazara… algo así no puede ser mostrado por una persona que no ama, ¿cierto?
- no tienes que responder ahora, puedes pensarlo si quieres… - murmuró el pelinegro, porque prefería que lo pensara, a que le fuera a decir “no” ahora… apartó su mano del rostro de Junsu…
¿Pensarlo? ¿Él necesitaba realmente eso? No, lo único que necesitaba era poder dejar el pasado atrás, dejar de temer… qué importaba el cómo o porqué Yoochun se había enamorado de él, el hecho era que lo estaba, que acababa de decírselo… que se lo ha estado demostrando día a día desde que lo salvó de aquéllos hombres… Tal vez al principio fue solo por acto de buena voluntad, cuidar de él, apoyarlo y protegerlo… pero no puede negar que de un tiempo para acá sus cuidados y atenciones eran más tiernas y espontáneas, que su relación era más que solo de amigos… que aquel Te Quiero finalmente había mutado…
Yoochun ya había salido de la habitación, dejándole a solas cuando le notó sumido en sus pensamientos, no queriendo confundirlo o incomodarlo. Sentía incluso una punzada de arrepentimiento, a lo mejor había sido imprudente y mal momento para pedirle tal cosa… pero, al descubrir una verdad tan hermosa como amar a una persona tan maravillosa como Junsu, simplemente no lo había podido evitar; porque una parte de su corazón le había hecho sentir que era correspondido…
Resopló inconscientemente, entró a la cocina y sacó una cerveza de la nevera, pero inmediatamente cambió de idea y la dejó por un vaso de jugo de mango…
- es mi favorito… - escuchó decir al pelirrojo, que ya había tomado un vaso en el que se servía un poco del mismo jugo…
- lo sé… - porque siempre le había observado, incluso antes de aquélla noche; cuando estando en la universidad el pelirrojo pedía ese sabor como su bebida en los almuerzos o comidas…
Se quedaron en silencio unos instantes más, mientras terminaban su jugo y lavaban los vasos utilizados. Luego Junsu le tomó una mano, su corazón comenzó a latir más de prisa, le ardían las mejillas y sentía como mariposas revoloteando en su estómago haciéndole cosquillas. Y ahí estaban los dos, uno frente al otro de pie en el centro de la cocina, el pelirrojo acariciando la mano que tenía sujeta del pelinegro, como quien explora un terreno desconocido, admirando cada línea, su textura, no eran suaves ni demasiado toscas, pero le hablaban de alguien que siempre ha luchado por lo que quiere sin importar los trabajos a los que tenga que enfrentarse. Y le gustaban esas manos, esos brazos que tantas veces le han cobijado, y en ningún otro lugar se sintió tan seguro como en ese pecho que lo resguardaron días y noches… y no hay ojos como esas orbes que le hayan transmitido tanto cariño, tanta dulzura, tanto amor…
- si quiero, Chunnie ah… - consigue murmurar tímidamente, el pelinegro esboza una sonrisa limpia y siente sus mejillas arder nítidamente…
- gracias… - porque siente que de otra manera su vida ya no tendría sentido…
Y le abraza nuevamente, sintiendo las delicadas manos del pelirrojo posarse en su espalda mientras apoya su mentón en el hombro del pelinegro… de su novio, y de solo pensarlo siente que algo explota en su interior… se siente el hombre más feliz del mundo…
Yoochun se separa un poco, aún le abraza y aún es abrazado… se pierde en los ojos marrón de Junsu, en la inocencia cálida que se esconde en sus pupilas y es demarcada con ese castaño brillo que resplandece en ellas. Se acerca lentamente, quiere besarlo por primera vez, sentir sus labios y sumergirse en ellos, como un buzo a la mar, descubrir su belleza natural y saber que siempre habrá algo nuevo aún más hermoso que lo anterior. El pelirrojo siente la respiración de su novio en sus labios, luego su suave roce al hacer contacto; tiembla y no puede evitar sentirse extraño; el pelinegro atrapa la boca de su novio haciendo sutiles movimientos para probarse… apenas siente que comienza a flotar en una nube de emociones… cuando el pelirrojo se separa…
- perdón, yo no… - baja la mirada y sus ojos se cristalizan… tenía miedo… otra vez, a pesar de saber que Yoochun nunca le haría daño alguno, era demasiado pronto volver a sentir unos labios masculinos cubriendo los suyos…
- está bien, Junsu ah…. – comprende y no le culpa… sabe que debe darle tiempo, que aún tendrán que trabajar en esto. Le abraza de nuevo, besando su frente y susurra con cariño… - está bien, no te disculpes…
…………………………………….
Cuando le dijeron la verdad a JunHo y éste comprendió que lo primero que vio fue malinterpretado de su parte, se sintió un poco avergonzado; pero caray, que a su gusto era obvia la atracción y el amor que sentían el uno por el otro, y aunque en ocasiones se acostaban juntos, nunca amanecían en la misma cama. En fin, les dio su apoyo cuando le dijeron que efectivamente acababan de hacerse novios… en una mañana fresca con olor a tierra mojada después de una escandalosa noche de tormenta, en la cocina, en pijama y con el cabello alborotado… nada romántico a decir verdad, pero sin duda especial y único… un corto primer beso con sabor a mango.
Los días siguieron avanzando, y JunHo ya no se extrañó, en realidad ya no se molestaba en mirar la recámara de su hermano por las mañanas, porque durante las noches de tormenta, Junsu no dudaba en dormir con Yoochun, simplemente dormir abrazados; aunque el pelinegro quería volver a besarlo, e intentaba no presionarlo, no cometer ninguna tontera, porque sabe que después de lo que sufrió y aunque ha superado parte de su trauma gracias al apoyo profesional; en torno a demostraciones de afecto más íntimas sabe que deben ir con calma…
Dos semanas de noviazgo… hasta sonaba a nada, pero eran días de espera impaciente para Yoochun, porque inconscientemente varias veces ha buscado los labios de Junsu, y éste acepta de a poco algunas caricias pero luego se separa murmurando disculpas; el pelinegro comprende entonces y se reprende mentalmente por sus acciones, porque no quiere que su novio llegue a pensar que es lo único que quiere de él…
Claro que Junsu sabía que no era solo eso, porque comparten otras cosas, ven televisión, leen, charlan, salen a caminar, al cine, a tomar un café, asisten a los entrenamientos de JunHo, van en la misma clase, cocinan, hacen quehaceres juntos, cantan, tocan el piano en el aula de música de la universidad, bailan… en fin, son grades amigos siendo pareja; y el pelirrojo aún va a terapia una vez por semana, e iba despejando esos sutiles velos que aún le impedían dejarse llevar en mimos con su novio…
- Chunnie, basta… - el pelirrojo reía escandalosamente mientras el pelinegro le hacía cosquillas, ambos en la alfombra del piso de la estancia, donde habían terminado cuando el pelirrojo comenzara a retorcerse por las carcajadas que las traviesas manos de su novio generaran al jugar en sus costados… - ya Chunnie…
Yoochun paró, había sido suficiente, aunque si por él fuera escucharía esas estruendosas y peculiares risas de su novio toda la vida. Junsu se limpió las lágrimas que por reflejo salieran de sus ojos, respiraba agitadamente y tenía las mejillas sonrojadas… el pelinegro se apresuró a salir de encima suyo, porque estar sobre las caderas del pelirrojo no era nada bueno para sus hormonas…
- eres malo, Chunnie… - reclamó haciendo un puchero, ya recuperado se sentó a lado del pelinegro en el sofá…
- no es cierto, yo soy muy bueno… - se defendió haciéndole morritos, ambos sonriendo…
- sí, es verdad, eres muy bueno… - suspiró y recargó su cabeza en el hombro de su novio… - Chunnie… - llamó después de minutos de cómodo silencio…
- dime… - atendió, con los ojos cerrados, porque sentía que así disfrutaba más de ese estar juntos sin hacer nada, de sentir la calidez de sus manos entrelazadas, de escuchar la tranquila respiración de su novio acomodado en su hombro…
- Te Amo… - era la primera vez que confesaba sus sentimientos… la primera que decía tan bellas palabras… y era como volar en un cielo y tocar las esponjosas nubes de un día soleado de primavera…
Yoochun abrió los ojos al tiempo que una enorme sonrisa cruzaba su boca, realmente era una felicidad rebosante escuchar esa declaración en voz de su novio, sintió que Junsu se apartaba de su hombro e inmediatamente buscó su mirada, sus castañas pupilas brillaban como nunca antes, tenía las mejillas teñidas en carmesí y sonreía ampliamente…
- gracias… - murmuró para luego estrecharlo entre sus brazos, se separó y besó una de sus mejillas…
- no Chunnie… - el pelinegro le miró confundido… - bésame en la boca… - porque sabía que no huiría más… no de un beso…
Yoochun sonrió (aliviado a decir verdad), luego acarició sus mejillas, sus orbes tan profundas y cálidas prendadas de la mirada de Junsu, acercándose a su rostro… uniendo sus labios suavemente, con movimientos pausados y un compás dulce de caricias… y por primera vez el pelirrojo le permitió el acceso al interior de su boca, sus lenguas se encontraron y ambos suspiraron en medio del beso, era tan cálida la humedad de su encuentro, tan tierna y apasionada la forma en que se enredaban, tan perfecto el acople… tan lleno de amor… que esta vez cuando se separaron fue solo por falta de oxigeno, porque los temores encadenados a esas muestras de cariño ya habían sido superados…
… Cuando el dolor se va desvaneciendo, solo queda espacio para volver a sonreír, para soñar de nuevo y agitar las alas en busca de emprender el vuelo con alas nacidas del amor…
Continuará……
CAPÍTULO 6. ÁNGEL
*****
Se dice que no hay mejor cura que el amor… un paciente amor…
*****
Hay distintos tipos de besos, los que depositados en una mejilla pueden significar un saludo o un cariño de amigos; los que dejados sobre la frente demuestran protección y apoyo… los que como un roce de labios señalan timidez y cariño; los que se limitan a suaves caricias denotan ternura y devoción; aquéllos que son más confiados e incluyen húmedos encuentros revelan una atracción pasional… los que dejan sin aliento y dan la sensación de flotar en una nube… esos, son de amor puro…
Y a veces, cuando se está con la persona amada que te corresponde el mismo sentimiento, una serie de besos de distintas sensaciones, intensidades y emociones son entregados por el gusto de experimentar todo aquello aunado a éstos… pero en ocasiones, sentirlos puede no ser la sensación más gratificante aún cuando se desea vivirlas…
***
Yoochun y Junsu venían de la Universidad, eran cerca de las siete de la tarde, el sol cayendo en el horizonte, el cielo bordeado por tonos nacarados, algunas esponjosas nubes danzando aquí y allá… una romántica tarde para pasear por el parque. Caminaban juntos, lo suficiente para sentir cómo sus manos se rozan, se tomarían de ellas, pero ninguno quería que las personas comenzaran a hablar, limitan su noviazgo a los momentos a solas, y las cuatro paredes del departamento. Pasaron largos minutos simplemente conversando del día, el pelirrojo reía cada que su novio relataba un vergonzoso accidente que un compañero de clases tuviera en el aula…
- eres realmente gracioso para contar osos ajenos, Chunnie… - las últimas risas suaves saliendo de su boca, mientras se sienta en una banca y su novio le imita sentándose a su lado…
- lo gracioso es lo que sucede… - pocas personas alrededor, una pareja heterosexual a unos metros se demostraba su amor con besos que a la distancia le decían al pelinegro que no tardarían en irse a otro lugar…
- Yoochun ah… - llamó el pelirrojo, consciente de lo que su novio puede pensar cada que ve a una pareja así…
- dime… - atendió, mirándole con una dulce sonrisa…
- hará un mes que… - se sonroja y mira hacia el frente, donde las orbes de su novio no lo hagan temblar de emoción por su profundidad… - bueno, ya sabes… - noviazgo… - y, yo no… nosotros no… - estruja sus manos y suspira… - y si nunca puedo…
- Junsu ah… - murmura, sintiéndose un tonto por hacer que su novio piense en eso… - si soy sincero, creo que llegará el día que podrás, pero sé que tomará tiempo, y no llevo prisa por ello…
- ¿y si te cansas de esperar?... – siente que el pelinegro le toma las manos, obligándolo a mirarle por la inercia del movimiento…
- así sea toda la vida, así tenga que esperar una eternidad… - besa los nudillos de las manos de su novio, colocando un intenso sonrojo en sus mejillas, por su gesto y sus palabras… - lo haré, Junsu ah…
……………………………………
Unas semanas han transcurrido desde esa tarde, a veces Junsu piensa que JunHo pasa gran parte del tiempo fuera para dejarles a solas en el departamento… y hasta para él es inevitable fundirse con los labios de Yoochun en dulces besos que le hacen sentir especial… pero cada día se da cuenta de que para el pelinegro aquéllas muestras de afecto mutan más fácilmente y cobran tintes de pasión, sabe que es normal, que su novio no busca solo el placer carnal… pero resulta tan complicado simplemente dejarse llevar…
Yoochun se apartó de la boca del pelirrojo, sus labios se movieron cariñosos besando sus mejillas, sus párpados… bajando lentamente a su cuello; Junsu suspiraba comenzando a excitarse… pero bastó con que las manos de su novio se filtraran por debajo de su camisa para que se asustara y el temor acudiera a su cuerpo…
- espera… - murmuró, ya los labios de su novio se encontraban lamiendo su cuello con pasión… - Chunnie espera… - intentó con un tono más fuerte, aún así su novio continuaba en lo suyo, chupando ahora su piel… - ¡no!... – por lo que termina empujándolo con sus manos, ambos sentados en el sofá, el pelinegro le mira con las mejillas coloradas y los labios húmedos… - perdón… - baja la mirada, respira agitadamente, pero ya toda excitación lo había abandonado…
- no Junsu ah, discúlpame tú a mí… - porque sus hormonas lo han traicionado… - me estaba… yo… - se avergüenza de sí mismo, de haberse excitado y no haberlo escuchado pidiéndole que parara…
- siempre será así, Yoochun ah, no puedes evitar querer llegar a eso, yo también quiero pero… - sus ojos se cristalizan… - no puedo… deberíamos terminar… - el pelinegro abre los ojos de par en par…
- Junsu… - intenta interrumpirlo, pero…
- puedes encontrar a alguien que no tema intimar como yo, que no te haga esperar, que no te aleje cuando quieras tocarlo… - los brazos de su novio abrazándolo con cariño… - no quiero que te ates a mí… - solloza…
- no digas tonterías, Junsu ah, perdóname por hacerte sentir así, te juro que procuraré controlarme más, no quiero presionarte, tampoco quiero que pienses que no intimar determina nuestro noviazgo…
- pero es importante, es algo necesario…
- pero no único, Junsu ah… - limpió con sus pulgares esas rebeldes lágrimas que surcaron las mejillas del pelirrojo… – no vuelvas a decir que deberíamos terminar, Te Amo…
- eres un ángel, Chunnie… - susurra, un calor cubre su cuerpo y sabe que es el amor que su novio le profesa…
- te equivocas, Junsu ah, tú eres un ángel… - besa su mejilla y luego enmarca su rostro con sus manos, mirándole con toda la ternura de la que es capaz…
- pero eres tú quien ha cuidado de mí todos éstos meses, cobijándome con tus alas, brindándome la seguridad de tus brazos, salvaste mi vida sustentándome en mis peores momentos, basta con que me mires para que sienta tu ternura, que estés a mi lado para sentir la dulzura de tus atenciones, eres mi ángel guardián, Chunnie, y agradezco a dios por haberte puesto en mi camino… - sonríe agradecido y lo abraza otra vez, el pelinegro no sabe qué decir, se siente tocado por esas palabras y solo es capaz de permanecer abrazado a su novio…
……………………………………
Toma un par de sesiones terapéuticas para que Junsu se anime a hablar de su “dificultad” para intimar con su novio; más tarde, a unos días después de hablar con su terapeuta, Yoochun y el pelirrojo toman asesoría profesional con un sexólogo, que los ayude a ir descubriendo y superando los temores específicos que impiden el inicio de su vida sexual como pareja… y no es fácil, porque lo primero que tienen que enfrentar es la sola vergüenza de hablar de aquello y mostrarse como pareja ante un perfecto desconocido….
Pero conforme las semanas transcurren, ellos van aprendiendo más de sí mismo, de sus necesidades como pareja e individuales, de las “restricciones” normales que quedan después de haber vivido una violación… de la resistencia a ser acariciado, de miedo inconsciente asociado a la experiencia pasada… y comprenden que lo único que puede despejar todo aquello es el amor que se tienen…
……………………………………
Hace ya cerca de siete meses desde su cruel ultraje, poco más de cinco desde que es novio de Yoochun, y unos tres desde que iniciaron terapia de pareja. Ahora todo es cuestión de amarse con paciencia, de ir paso a paso en esa nueva etapa de sus vidas… de darle tiempo a la cicatriz de ser aceptada y no vista como un recordatorio de la brutalidad humana… de darse tiempo… para dejarse llevar…
Los días fríos de otoño se deslizan sobre la ciudad, Junsu en definitiva ha decidido dormir con su novio, porque su calor y los latidos de su corazón lo arrullan y descansa mucho mejor que estando solo en su habitación… pero no pueden evitar los besos de buenas noches… muestras de afecto que se prolongan, que son acompañados por suaves caricias que el pelinegro comienza a dejar en sus costados por encima del pijama... siendo respetuoso y sutil, dejando que el pelirrojo se de cuenta día adía de que no es por morbo, sino por un deseo romántico de tocarlo, de sentirlo… de amarlo…
Junsu sentía esas caricias, la forma en que su novio tocaba suavemente sus costados, delineando con sus dedos figuras sin sentido, a veces le quedaba claro que escribía su nombre o dibujaba un corazón, siempre respetando el límite del pijama, sin pasar por debajo de esas prendas que indudablemente el pelinegro quisiera borrar para sentir su cuerpo y rozar su dulce piel. Yoochun estaba recostado de medio lado junto a su novio, y éste se lo agradecía mentalmente porque cree no está listo para sentirlo sobre su cuerpo… como no lo está aún para algo más que solo caricias en su torso, costados o brazos, o esos labios gentiles que acarician su cuello con besos cálidos…
- Chunnie… - murmura tímidamente, tomando la mano del pelinegro que había bajado a su entrepierna después de largos minutos de dulces besos y tiernas caricias…
- lo siento… - entrelaza su mano con la del pelirrojo… - ya me quedaré quieto… - sonríe tratando de ignorar el ligero dolor en su entrepierna porque inevitablemente se había excitado, besa los nudillos de la mano de su novio para luego recostarse e instar al pelirrojo a que se acueste en su pecho para dormir…
Junsu ya no dijo nada, era consciente del estado del pelinegro y lamentaba no poder continuar… pero era un acuerdo que ya habían establecido, ir poco a poco en sus acercamientos íntimos, y por ello el pelirrojo más se enamoraba de su novio; porque sacrificios como ése, solo un ángel.
……………………………………
A una semana de cumplir su octavo mes de noviazgo, JunHo había anunciado su mudanza a otro departamento para vivir en independencia con su pareja, por lo que ahora igual era para Junsu y Yoochun. Hace un mes aproximadamente que el pelirrojo comenzó a tomar clases de defensa personal, porque descubrió que la seguridad que le faltaba era la propia, la que estando consigo mismo le podía inspirar; y fue esa la forma en que consiguió hacerse de ese sentimiento, siempre apoyado por Yoochun. Ahora se sentía mucho mejor, reconociendo que nunca iba ser el mismo de antes de su violación, pero que merecía la felicidad que tenía en su vida familiar, de pareja y personal… se sentía, capaz de alcanzar ese trozo de felicidad que hasta ahora no han podido, hacer el amor.
Diciembre olía a felicidad, se sentía esa calidez de fin de año, de la esperanza naciente en los corazones, de la renovación de deseos y la búsqueda de nuevos sueños. Los dos se habían encargado de arreglar el departamento con adornos coloridos, un árbol cubierto de espuma nieve, esferas, luces, heno y otras figurillas colgando de sus ramas, tenía aroma a pino y había ya algunos regalos en sus faldas. Aún faltaban cerca de dos semanas para las navidades, pero ya se preparaban para celebrar sus primeras fiestas juntos…
- éste platillo no se ve tan complicado… - el pelinegro señaló la hoja de uno de los recetarios que han estado revisando, planean cocinar su cena de navidad…
- pero hay nombres de ingredientes que ni siquiera sé cómo se pronuncian… - hizo un puchero y dio la vuelta a la hoja. Están acostados en el suelo, ambos apoyados en sus manos cruzadas sobre el piso, les gustaría tener una chimenea, pero se conforman con estar cerca del árbol y sobre todo, juntos…
- ése se ve rico… - señaló otro platillo, muy concentrado en elegir un menú exquisito…
- sí, hagamos éste… - coloca un separador y cierra el recetario dejándolo al frente de ellos, se da la vuelta quedando boca arriba y suspira…
- ¿te pasa algo?... – el pelinegro aparta con sus dedos los mechones pelirrojos de la frente de su novio, acariciando luego su mejilla… tan suave…
- no… - murmura sonriendo con tibieza, coloca su mano sobre la que se encuentra en su mejilla… - quiero intentarlo, Chunnie… - dice, y un sonrojo enciende su rostro…
- ¿seguro?... – cuestiona con voz dulce, su novio asiente, y recibe los labios del pelinegro uniéndose en un beso suave, lento, sin ninguna prisa por separarse o perder el aliento…
Pausadas caricias de labios abnegadas de ternura, cortos besos que prolongan muestras de un afecto compartido y el deseo de fundirse en uno dejando atrás las ataduras que los miedos encadenaran a su alma. Se ponen de pie y se dirigen a su habitación tomados de la mano, Junsu sonriendo nerviosamente, esperando no parar esta vez; Yoochun simplemente quiere hacerle sentir tranquilo y amado… como ha sido siempre su intención.
Yoochun cerró las cortinas de la habitación y es suficiente para quedar en la semioscuridad, tal vez así Junsu no se sienta tan expuesto. El pelirrojo le espera sentado en el borde de la cama, su novio se sienta a su lado, le toma la mano y lleva la otra a una de las mejillas del pelirrojo…
- sabes que pararé si me lo pides, ¿verdad?… - porque nunca más se permitió equivocarse como aquélla primera vez que se “emocionó” y terminó asustándolo…
- lo sé… - se miran a los ojos y Junsu puede sentir que es envuelto por la calidez de esos profundos ojos de su novio…
Se unen en un beso más, tan tierno y tranquilo que no hay espacio para dudas o miedos, porque la sensación de sus labios unidos es como volar en un cielo despejado con un resplandeciente sol en lo alto. El pelinegro le saca la playera, atento a cualquier signo de inconformidad o titubeo en su novio; pero el pelirrojo ésta vez sí se abandonó a las sensaciones… a permitir que su pareja lo tocara, porque el tacto de sus manos era delicado y solo le dejaba sentir su cariño.
Yoochun lo recostó sobre la cama, besando cálidamente su boca mientras desliza sus manos por su torso, siente sus estremecimientos pero sus besos continúan siendo correspondidos con calma, lo que le indica que el pelirrojo quiere seguir, que se está dejando llevar. Se separa de su boca y reparte nuevos besos por todo su rostro, percibe las nerviosas manos del pelirrojo tomando su playera por el borde de los costados, le mira a esas pupilas castañas y ve por primera vez el brillo del deseo en ellas, levanta las manos permitiendo que su prenda sea retirada…
- me gustas tanto… - murmura con dulzura, el pelirrojo se sonroja y busca los labios del pelinegro nuevamente, porque de alguna forma se siente más cómodo así…
Después de un tiempo, Park decide bajar a los jeans de su novio, desabrochándoselos lentamente, y no es solo por el juego de seducción, sino por si Junsu quiere parar, él tener tiempo de asimilarlo sin involucrarse en la excitación hasta un punto de no retorno. El pelirrojo se muerde el labio inferior, se siente excitado pero todavía un poco temeroso; sin embargo, se deja hacer, percibiendo las yemas de los dedos de las manos del pelinegro resbalar por toda su piel desde los costados de su cintura, pasando por sus muslos hasta el final de sus piernas cuando el pantalón finalmente es retirado de su cuerpo. Tiembla inconscientemente cuando la mano del pelinegro roza su entrepierna por sobre la ropa interior…
- Junsu ah… - susurra Yoochun, apartando inmediatamente su mano…
- no pares… - su voz suena temerosa, y su novio no sabe exactamente porqué…
- no tienes que presionarte, Su… - busca la mirada del pelirrojo, aún está ahí ese brillo de deseo que notara instantes atrás…
- no lo hago, Chunnie, quiero hacerlo… - asegura, toma la mano de su novio y la coloca él mismo sobre su entrepierna, se sonroja y estremece, pero… - quiero que borres con tus caricias todo el daño que ellos dejaron sobre mi cuerpo, que impregnes mi piel con tu aroma, que me cubras de besos para olvidar la lujuria pecaminosa, que arranques gemidos de mi boca y dejar atrás los gritos lastimeros… hazme tuyo para poder pertenecerme otra vez…
El pelinegro incapaz de decir palabra alguna, solo pudo besarle con todo su amor, enredando su lengua con la del pelirrojo en sutiles movimientos resbaladizos mientras comienza a acariciar la entrepierna de su novio, aun sobre su ropa interior, pero detectando cómo va creciendo al tiempo que suspira con ese tono excitado que tanto añoraba poder escuchar. Se separa de su boca para poder sacarle la ropa interior y tocar piel a piel la erección del pelirrojo, que una vez más se sonroja al saberse completamente desnudo ante él… por primera vez le muestra su desnudez más allá de la necesidad de ser curado… por primera vez, es para amarse. Jadeó tímidamente cuando las manos del pelinegro comenzaron a masajear su erección con delicadeza…cerró los ojos, por vergüenza y excitación… ¡dios! Se excitaba y el miedo no lo asaltaba, eso en verdad era maravilloso para él, poder sentir otra vez, cada movimiento sobre su entrepierna, cada caricia suave entregada por aquéllos labios que no desestimaban besar cada palmo de su piel… y se sumieron en una danza de caricias y besos que son como un rito de devoción, porque en esta primera vez en la intimidad solo hay cabida para el amor, el respeto y la ternura.
Junsu no estuvo del todo seguro del momento en que Yoochun se desnudó a sí mismo, pero cuando fue consciente del roce de sus pieles escondió su rostro ruborizado a más no poder bajo el mentón del pelinegro… tan solo para sentir las manos de su novio acariciando con la misma dulzura cada recoveco de su cuerpo, susurrando palabras de amor que nada tenían que hacer contra el miedo, todos esos temores que se rendían desvaneciéndose como un castillo de arena arrasado por el viento o una traviesa ola en el mar. Y cuando Yoochun preparó su intimidad, dilatando su pasaje con venerada dedicación, besando con parsimonia romántica sus labios, Junsu solo podía sentirse amado como nunca imaginó siquiera que fuera posible, porque el pelinegro se ocupaba de hacer que fuera él quien disfrutara, quien sienta el placer regocijado de hacer el amor, de sentir la plenitud de ser uno por el tierno deseo que los une en un sentimiento profundo que solo puede ser vivido con la entereza de los latidos de su corazón y el esplendor de sus almas.
Y se introduce en su interior con paciencia, haciendo lo posible por no lastimarlo, detectando su estrechez rodeando su virilidad, escuchando esos gemidos de incomodad escapar de labios del pelirrojo… labios que se apresura en cubrir con los suyos transmitiéndole todo su querer… y siente un sabor salado inmiscuirse en el beso, subiendo entonces a sus ojos para beber sus lágrimas lamiéndolas con cariño; las manos de Junsu descansan en su espalda, respira agitadamente y siente la punzada en su pasaje, pero ahora no le teme a ese dolor, porque sabe que pronto pasará y será reemplazado por un pacífico placer. El pelinegro descansa sobre el cuerpo del pelirrojo, sosteniendo su peso para no aplastarlo, pero lo suficientemente cerca para que sienta su calor, besándole una y otra vez con infinita ternura.
Mas tarde Yoochun comienza a moverse pausadamente, nota que Junsu mantiene sus ojos cerrados, que gime con el dolor mezclado en la incomodidad de sus facciones. Va lento y busca el ritmo apropiado, es después de todo su primera vez también. Pasados unos momentos, el pelirrojo se ha acostumbrado ya a sus lentas estocadas, a la profundidad de sus movimientos, a la erección de su novio penetrándolo, a escucharle gimiendo por lo bajo con un tono que endulza sus oídos…
- Junsu ah… - lo llama, esperando que el pelirrojo abra sus párpados, que le muestre esos preciosos ojos color marrón… sigue embistiéndole, con un poco más de fogosidad pero sin perder el toque de devoción… su novio abre los ojos, encontrándose al instante con las orbes oscuras del pelinegro… - Te Amo… - y solo por esos segundos para, pero el calor que los cubre mientras permanecen unidos en cuerpo y alma es indescriptiblemente avasallador…
- y yo a ti, Chunnie… - se sonríen, y cuando el pelinegro retoma el vaivén de caderas ya no cierra los ojos, se siguen mirando con ese amor que trasluce como si pudieran verse el alma, y el pelirrojo realmente se siente amado…
Se les perla la piel en sudor, sus cuerpos ardientes se abrazan con ternura apasionada, gimiendo quedito, fundiéndose en nuevos besos… porque dos ángeles haciendo el amor es como un milagro divino, una muestra efímera de la eternidad de un sentimiento expresado desde el alma y experimentada en cuerpo… y cuando alcanzan el éxtasis solo pueden pronunciar el nombre del ser amado en un ronco gemido que los transporta al orgasmo… al delicioso culmen de su entrega…
- gracias… - murmura el pelirrojo, recostado en el pecho de su novio; y después de tantos meses, hoy por primera vez puede jurar que se siente tranquilo, puro y pleno…
- a ti… - su mano derecha acaricia el cabello de Junsu, ambos sonríen suavemente, llenos de dicha y felicidad… - por haber emprendido el vuelo otra vez…
… Ángel, tú que con tus alas viajas por mundos de sueños, tú que con tu amor infinito bañas de ternura y cariño cada corazón, tú que proteges en tu regazo a toda criatura lastimada, tú que curas con tu palabra… Tú, Ángel de luz, gracias por tu canto eterno que con su armonía sana todas las heridas… Porque Solo Contigo mis propias alas nacieron de nuevo y ahora puedo agitarlas para volar a tu lado en un mundo de amor…
Rezaba aquélla hoja que el pelinegro encontrara en la almohada correspondiente al lado donde se suponía debería haber estado su novio a primera hora del día. La letra era preciosa, escrita con cuidado, y en el borde del papel estaba la firma del pelirrojo… Yoochun sonrió contento, volvió a doblar la hoja y la guardó en un lugar especial de la habitación… antes de salir a la cocina, desde donde podía escuchar a Junsu cantar alegremente una canción de amor…
- volaremos juntos por la eternidad, Junsu ah… - pensó, y supo que ese no era ni el principio ni el final… era simplemente el momento en que ambos se sentían plenos estando juntos… pero que aún habría mucho camino por recorrer, muchos cielos que recorrer, muchos sueños por tener y deseos que cumplir…
**FIN**
****
El pelirrojo abre los ojos con sorpresa al escuchar tan pregunta, se queda paralizado en la misma posición, sentado en la cama a lado del pelirrojo; quien le mira con expectación, muy consciente de lo que acaba de preguntar. Todo hilo de pensamientos fue cortado de tajo cuando JunHo abrió la puerta sin siquiera llamar…
- Junsu no está en su… - el gemelo había llegado a la habitación del pelinegro un poco preocupado porque al despertar y asomarse a la habitación de su hermano había visto la cama vacía y al buscarlo por el resto del departamento, no lo encontró… por eso entró tan abruptamente a la de Yoochun… parpadeó confundido varias veces antes de que su cerebro procesara lo que estaba viendo…
Incapaz de decir nada, JunHo cierra la puerta y vuelve a la estancia, se sienta en el sofá y piensa otra vez en lo que acaba de ver. Su hermano y Yoochun durmiendo juntos! Mueve la cabeza como tratando de espabilar esos pensamientos subidos de tono que se formaron en su mente, se pone de pie, va a la cocina y toma un vaso de agua. Lo imaginaba, sí, pero… de ahí a darse cuenta así, tan de pronto, en un momento tan íntimo (ok, no que los hubiera pillado en plena faena, ni siquiera besándose… vaya, ni abrazados o tomados de la mano). Mínimo que le hubieran avisado de su noviazgo, no?... porque eso es lo que el gemelo piensa ahora de ellos…
…………………………………….
Junsu bajó de la cama y salió de la habitación de Yoochun sin darle una respuesta… no sabía cómo sentirse o qué pensar… en realidad sí que sentía algo. Temor. Otra vez estaba asustado… de todo y de nada… del simple hecho de que el pelinegro le quisiera tanto como para pedirle tal cosa.
Aunque, no se supone que era lo que podía pasar cuando deseaba que aquél Te Quiero que el entregara significara algo más fuerte? Entonces, porqué huyó asustado, porqué le teme al cariño de Yoochun?... era tal vez el hecho de ser un hombre… no, eso exactamente no, porque al pelirrojo ya le gustaba desde antes de aquélla terrible noche, porque la atracción por el pelinegro fue justamente la razón por la que más vergüenza sintió al despertar en su auto, al ser apoyado incondicionalmente por él… al ser cuidado con tal ternura, alimentado con ese cariño que ya le tenía y que ahora latía presuroso en su pecho…
Encerrado en su propia habitación, Junsu caminaba de una lado a otro con la ansiedad circulando por cada fibra de su ser…
- ¿y si solo es por lástima?... – paró de golpe, al mismo tiempo en que escuchaba al pelinegro llamando a su puerta…
- Junsu ah, ¿podemos hablar?... – el pelinegro se había quedado en su cama pensando en la mejor forma posible de explicarle al pelirrojo lo que motivó que le pidiera noviazgo. No quería dar la mínima oportunidad de que pensara mal… - Su, por favor… - la puerta abriéndose dejándole ver a un sonrojado pelirrojo que evadía su mirada…
…………………………………….
JunHo alcanzó a escuchar cuando su hermano se encerró en su habitación para un par de minutos después ver al pelinegro encaminarse hacia ahí llamando a su gemelo. Claramente algo no andaba bien, quiso quedarse a escuchar, pero prefirió dejarles a solas para que arreglaran cualquier aspecto necesario. Tomó su chaqueta y salió del departamento…
…………………………………….
Yoochun dio un paso dentro de la habitación de Junsu, viendo como éste retrocedía como si huyera de su cercanía, aún no le miraba pero era evidente su sonrojo…
- Junsu ah, lo que te pedí, fue en serio… - comenzó, hablando con suavidad, deteniéndose a apenas un par de pasos dados, automáticamente el pelirrojo también frenó, pero se negaba a mirarlo… - yo, convivir contigo este tiempo me permitió conocerte y… - ahora comenzaba a ponerse nervioso, nunca se le había declarado a un hombre… - me gusta estar contigo…
- cómo puede gustarte alguien que se la pasaba llorando por los rincones, que se lastimaba, que…
- no fue lo único que vi en ti… - interrumpió, el pelirrojo finalmente le miró, con esos brillosos ojos marrón, con su rostro colorado… - al principio fue tu dolor lo que me motivó a permanecer al tanto de ti, pero cuando comenzaste a sonreír de nuevo, cuando ten sentía entre mis brazos, respirando tranquilamente, cuando retomaste los estudios… – un paso más, el pelirrojo de pie donde mismo, la distancia acortándose… - cuando comenzaste a vivir de nuevo, comprendí que me había enamorado de ti, de todo lo que eres, supe que quiero estar contigo siempre, cuidarte y amarte…
- no lo dices por lástima, verdad Chunnie ah… - cuestionó cuando ya el pelinegro estaba frente a él, mirándose con ese dulce cariño que los unió de la forma menos pensada, naciendo del dolor entrañable de una experiencia cruel, purificando de a poco ese insano sentimiento, dejando esto en su lugar…
- claro que no, lo digo sinceramente, de corazón… - una de sus manos fue a la mejilla del pelirrojo… - por amor, Junsu ah… Te Amo… - confesó sonriendo nerviosamente, el carmesí cubriendo su rostro, aún así, no tan intenso como el sonrojo del pelirrojo…
Junsu bajó la mirada, se sentía avergonzado, feliz, nervioso. Sabía que ese era uno de sus sueños hechos realidad (no como lo hubiera imaginado), pero… ahí, en su mente y en su corazón estaba instalado ese “pero”, las dudas, los temores… Yoochun en verdad le amaba? Se habría enamorado de él en otras circunstancias?... sintió la mano del pelinegro tomando su mentón, levantándolo suavemente para que sus miradas se cruzaran otra vez…
- yo… - el pelirrojo notó el temor en las pupilas oscuras del pelinegro… temor de que lo rechazara… algo así no puede ser mostrado por una persona que no ama, ¿cierto?
- no tienes que responder ahora, puedes pensarlo si quieres… - murmuró el pelinegro, porque prefería que lo pensara, a que le fuera a decir “no” ahora… apartó su mano del rostro de Junsu…
¿Pensarlo? ¿Él necesitaba realmente eso? No, lo único que necesitaba era poder dejar el pasado atrás, dejar de temer… qué importaba el cómo o porqué Yoochun se había enamorado de él, el hecho era que lo estaba, que acababa de decírselo… que se lo ha estado demostrando día a día desde que lo salvó de aquéllos hombres… Tal vez al principio fue solo por acto de buena voluntad, cuidar de él, apoyarlo y protegerlo… pero no puede negar que de un tiempo para acá sus cuidados y atenciones eran más tiernas y espontáneas, que su relación era más que solo de amigos… que aquel Te Quiero finalmente había mutado…
Yoochun ya había salido de la habitación, dejándole a solas cuando le notó sumido en sus pensamientos, no queriendo confundirlo o incomodarlo. Sentía incluso una punzada de arrepentimiento, a lo mejor había sido imprudente y mal momento para pedirle tal cosa… pero, al descubrir una verdad tan hermosa como amar a una persona tan maravillosa como Junsu, simplemente no lo había podido evitar; porque una parte de su corazón le había hecho sentir que era correspondido…
Resopló inconscientemente, entró a la cocina y sacó una cerveza de la nevera, pero inmediatamente cambió de idea y la dejó por un vaso de jugo de mango…
- es mi favorito… - escuchó decir al pelirrojo, que ya había tomado un vaso en el que se servía un poco del mismo jugo…
- lo sé… - porque siempre le había observado, incluso antes de aquélla noche; cuando estando en la universidad el pelirrojo pedía ese sabor como su bebida en los almuerzos o comidas…
Se quedaron en silencio unos instantes más, mientras terminaban su jugo y lavaban los vasos utilizados. Luego Junsu le tomó una mano, su corazón comenzó a latir más de prisa, le ardían las mejillas y sentía como mariposas revoloteando en su estómago haciéndole cosquillas. Y ahí estaban los dos, uno frente al otro de pie en el centro de la cocina, el pelirrojo acariciando la mano que tenía sujeta del pelinegro, como quien explora un terreno desconocido, admirando cada línea, su textura, no eran suaves ni demasiado toscas, pero le hablaban de alguien que siempre ha luchado por lo que quiere sin importar los trabajos a los que tenga que enfrentarse. Y le gustaban esas manos, esos brazos que tantas veces le han cobijado, y en ningún otro lugar se sintió tan seguro como en ese pecho que lo resguardaron días y noches… y no hay ojos como esas orbes que le hayan transmitido tanto cariño, tanta dulzura, tanto amor…
- si quiero, Chunnie ah… - consigue murmurar tímidamente, el pelinegro esboza una sonrisa limpia y siente sus mejillas arder nítidamente…
- gracias… - porque siente que de otra manera su vida ya no tendría sentido…
Y le abraza nuevamente, sintiendo las delicadas manos del pelirrojo posarse en su espalda mientras apoya su mentón en el hombro del pelinegro… de su novio, y de solo pensarlo siente que algo explota en su interior… se siente el hombre más feliz del mundo…
Yoochun se separa un poco, aún le abraza y aún es abrazado… se pierde en los ojos marrón de Junsu, en la inocencia cálida que se esconde en sus pupilas y es demarcada con ese castaño brillo que resplandece en ellas. Se acerca lentamente, quiere besarlo por primera vez, sentir sus labios y sumergirse en ellos, como un buzo a la mar, descubrir su belleza natural y saber que siempre habrá algo nuevo aún más hermoso que lo anterior. El pelirrojo siente la respiración de su novio en sus labios, luego su suave roce al hacer contacto; tiembla y no puede evitar sentirse extraño; el pelinegro atrapa la boca de su novio haciendo sutiles movimientos para probarse… apenas siente que comienza a flotar en una nube de emociones… cuando el pelirrojo se separa…
- perdón, yo no… - baja la mirada y sus ojos se cristalizan… tenía miedo… otra vez, a pesar de saber que Yoochun nunca le haría daño alguno, era demasiado pronto volver a sentir unos labios masculinos cubriendo los suyos…
- está bien, Junsu ah…. – comprende y no le culpa… sabe que debe darle tiempo, que aún tendrán que trabajar en esto. Le abraza de nuevo, besando su frente y susurra con cariño… - está bien, no te disculpes…
…………………………………….
Cuando le dijeron la verdad a JunHo y éste comprendió que lo primero que vio fue malinterpretado de su parte, se sintió un poco avergonzado; pero caray, que a su gusto era obvia la atracción y el amor que sentían el uno por el otro, y aunque en ocasiones se acostaban juntos, nunca amanecían en la misma cama. En fin, les dio su apoyo cuando le dijeron que efectivamente acababan de hacerse novios… en una mañana fresca con olor a tierra mojada después de una escandalosa noche de tormenta, en la cocina, en pijama y con el cabello alborotado… nada romántico a decir verdad, pero sin duda especial y único… un corto primer beso con sabor a mango.
Los días siguieron avanzando, y JunHo ya no se extrañó, en realidad ya no se molestaba en mirar la recámara de su hermano por las mañanas, porque durante las noches de tormenta, Junsu no dudaba en dormir con Yoochun, simplemente dormir abrazados; aunque el pelinegro quería volver a besarlo, e intentaba no presionarlo, no cometer ninguna tontera, porque sabe que después de lo que sufrió y aunque ha superado parte de su trauma gracias al apoyo profesional; en torno a demostraciones de afecto más íntimas sabe que deben ir con calma…
Dos semanas de noviazgo… hasta sonaba a nada, pero eran días de espera impaciente para Yoochun, porque inconscientemente varias veces ha buscado los labios de Junsu, y éste acepta de a poco algunas caricias pero luego se separa murmurando disculpas; el pelinegro comprende entonces y se reprende mentalmente por sus acciones, porque no quiere que su novio llegue a pensar que es lo único que quiere de él…
Claro que Junsu sabía que no era solo eso, porque comparten otras cosas, ven televisión, leen, charlan, salen a caminar, al cine, a tomar un café, asisten a los entrenamientos de JunHo, van en la misma clase, cocinan, hacen quehaceres juntos, cantan, tocan el piano en el aula de música de la universidad, bailan… en fin, son grades amigos siendo pareja; y el pelirrojo aún va a terapia una vez por semana, e iba despejando esos sutiles velos que aún le impedían dejarse llevar en mimos con su novio…
- Chunnie, basta… - el pelirrojo reía escandalosamente mientras el pelinegro le hacía cosquillas, ambos en la alfombra del piso de la estancia, donde habían terminado cuando el pelirrojo comenzara a retorcerse por las carcajadas que las traviesas manos de su novio generaran al jugar en sus costados… - ya Chunnie…
Yoochun paró, había sido suficiente, aunque si por él fuera escucharía esas estruendosas y peculiares risas de su novio toda la vida. Junsu se limpió las lágrimas que por reflejo salieran de sus ojos, respiraba agitadamente y tenía las mejillas sonrojadas… el pelinegro se apresuró a salir de encima suyo, porque estar sobre las caderas del pelirrojo no era nada bueno para sus hormonas…
- eres malo, Chunnie… - reclamó haciendo un puchero, ya recuperado se sentó a lado del pelinegro en el sofá…
- no es cierto, yo soy muy bueno… - se defendió haciéndole morritos, ambos sonriendo…
- sí, es verdad, eres muy bueno… - suspiró y recargó su cabeza en el hombro de su novio… - Chunnie… - llamó después de minutos de cómodo silencio…
- dime… - atendió, con los ojos cerrados, porque sentía que así disfrutaba más de ese estar juntos sin hacer nada, de sentir la calidez de sus manos entrelazadas, de escuchar la tranquila respiración de su novio acomodado en su hombro…
- Te Amo… - era la primera vez que confesaba sus sentimientos… la primera que decía tan bellas palabras… y era como volar en un cielo y tocar las esponjosas nubes de un día soleado de primavera…
Yoochun abrió los ojos al tiempo que una enorme sonrisa cruzaba su boca, realmente era una felicidad rebosante escuchar esa declaración en voz de su novio, sintió que Junsu se apartaba de su hombro e inmediatamente buscó su mirada, sus castañas pupilas brillaban como nunca antes, tenía las mejillas teñidas en carmesí y sonreía ampliamente…
- gracias… - murmuró para luego estrecharlo entre sus brazos, se separó y besó una de sus mejillas…
- no Chunnie… - el pelinegro le miró confundido… - bésame en la boca… - porque sabía que no huiría más… no de un beso…
Yoochun sonrió (aliviado a decir verdad), luego acarició sus mejillas, sus orbes tan profundas y cálidas prendadas de la mirada de Junsu, acercándose a su rostro… uniendo sus labios suavemente, con movimientos pausados y un compás dulce de caricias… y por primera vez el pelirrojo le permitió el acceso al interior de su boca, sus lenguas se encontraron y ambos suspiraron en medio del beso, era tan cálida la humedad de su encuentro, tan tierna y apasionada la forma en que se enredaban, tan perfecto el acople… tan lleno de amor… que esta vez cuando se separaron fue solo por falta de oxigeno, porque los temores encadenados a esas muestras de cariño ya habían sido superados…
… Cuando el dolor se va desvaneciendo, solo queda espacio para volver a sonreír, para soñar de nuevo y agitar las alas en busca de emprender el vuelo con alas nacidas del amor…
Continuará……
CAPÍTULO 6. ÁNGEL
*****
Se dice que no hay mejor cura que el amor… un paciente amor…
*****
Hay distintos tipos de besos, los que depositados en una mejilla pueden significar un saludo o un cariño de amigos; los que dejados sobre la frente demuestran protección y apoyo… los que como un roce de labios señalan timidez y cariño; los que se limitan a suaves caricias denotan ternura y devoción; aquéllos que son más confiados e incluyen húmedos encuentros revelan una atracción pasional… los que dejan sin aliento y dan la sensación de flotar en una nube… esos, son de amor puro…
Y a veces, cuando se está con la persona amada que te corresponde el mismo sentimiento, una serie de besos de distintas sensaciones, intensidades y emociones son entregados por el gusto de experimentar todo aquello aunado a éstos… pero en ocasiones, sentirlos puede no ser la sensación más gratificante aún cuando se desea vivirlas…
***
Yoochun y Junsu venían de la Universidad, eran cerca de las siete de la tarde, el sol cayendo en el horizonte, el cielo bordeado por tonos nacarados, algunas esponjosas nubes danzando aquí y allá… una romántica tarde para pasear por el parque. Caminaban juntos, lo suficiente para sentir cómo sus manos se rozan, se tomarían de ellas, pero ninguno quería que las personas comenzaran a hablar, limitan su noviazgo a los momentos a solas, y las cuatro paredes del departamento. Pasaron largos minutos simplemente conversando del día, el pelirrojo reía cada que su novio relataba un vergonzoso accidente que un compañero de clases tuviera en el aula…
- eres realmente gracioso para contar osos ajenos, Chunnie… - las últimas risas suaves saliendo de su boca, mientras se sienta en una banca y su novio le imita sentándose a su lado…
- lo gracioso es lo que sucede… - pocas personas alrededor, una pareja heterosexual a unos metros se demostraba su amor con besos que a la distancia le decían al pelinegro que no tardarían en irse a otro lugar…
- Yoochun ah… - llamó el pelirrojo, consciente de lo que su novio puede pensar cada que ve a una pareja así…
- dime… - atendió, mirándole con una dulce sonrisa…
- hará un mes que… - se sonroja y mira hacia el frente, donde las orbes de su novio no lo hagan temblar de emoción por su profundidad… - bueno, ya sabes… - noviazgo… - y, yo no… nosotros no… - estruja sus manos y suspira… - y si nunca puedo…
- Junsu ah… - murmura, sintiéndose un tonto por hacer que su novio piense en eso… - si soy sincero, creo que llegará el día que podrás, pero sé que tomará tiempo, y no llevo prisa por ello…
- ¿y si te cansas de esperar?... – siente que el pelinegro le toma las manos, obligándolo a mirarle por la inercia del movimiento…
- así sea toda la vida, así tenga que esperar una eternidad… - besa los nudillos de las manos de su novio, colocando un intenso sonrojo en sus mejillas, por su gesto y sus palabras… - lo haré, Junsu ah…
……………………………………
Unas semanas han transcurrido desde esa tarde, a veces Junsu piensa que JunHo pasa gran parte del tiempo fuera para dejarles a solas en el departamento… y hasta para él es inevitable fundirse con los labios de Yoochun en dulces besos que le hacen sentir especial… pero cada día se da cuenta de que para el pelinegro aquéllas muestras de afecto mutan más fácilmente y cobran tintes de pasión, sabe que es normal, que su novio no busca solo el placer carnal… pero resulta tan complicado simplemente dejarse llevar…
Yoochun se apartó de la boca del pelirrojo, sus labios se movieron cariñosos besando sus mejillas, sus párpados… bajando lentamente a su cuello; Junsu suspiraba comenzando a excitarse… pero bastó con que las manos de su novio se filtraran por debajo de su camisa para que se asustara y el temor acudiera a su cuerpo…
- espera… - murmuró, ya los labios de su novio se encontraban lamiendo su cuello con pasión… - Chunnie espera… - intentó con un tono más fuerte, aún así su novio continuaba en lo suyo, chupando ahora su piel… - ¡no!... – por lo que termina empujándolo con sus manos, ambos sentados en el sofá, el pelinegro le mira con las mejillas coloradas y los labios húmedos… - perdón… - baja la mirada, respira agitadamente, pero ya toda excitación lo había abandonado…
- no Junsu ah, discúlpame tú a mí… - porque sus hormonas lo han traicionado… - me estaba… yo… - se avergüenza de sí mismo, de haberse excitado y no haberlo escuchado pidiéndole que parara…
- siempre será así, Yoochun ah, no puedes evitar querer llegar a eso, yo también quiero pero… - sus ojos se cristalizan… - no puedo… deberíamos terminar… - el pelinegro abre los ojos de par en par…
- Junsu… - intenta interrumpirlo, pero…
- puedes encontrar a alguien que no tema intimar como yo, que no te haga esperar, que no te aleje cuando quieras tocarlo… - los brazos de su novio abrazándolo con cariño… - no quiero que te ates a mí… - solloza…
- no digas tonterías, Junsu ah, perdóname por hacerte sentir así, te juro que procuraré controlarme más, no quiero presionarte, tampoco quiero que pienses que no intimar determina nuestro noviazgo…
- pero es importante, es algo necesario…
- pero no único, Junsu ah… - limpió con sus pulgares esas rebeldes lágrimas que surcaron las mejillas del pelirrojo… – no vuelvas a decir que deberíamos terminar, Te Amo…
- eres un ángel, Chunnie… - susurra, un calor cubre su cuerpo y sabe que es el amor que su novio le profesa…
- te equivocas, Junsu ah, tú eres un ángel… - besa su mejilla y luego enmarca su rostro con sus manos, mirándole con toda la ternura de la que es capaz…
- pero eres tú quien ha cuidado de mí todos éstos meses, cobijándome con tus alas, brindándome la seguridad de tus brazos, salvaste mi vida sustentándome en mis peores momentos, basta con que me mires para que sienta tu ternura, que estés a mi lado para sentir la dulzura de tus atenciones, eres mi ángel guardián, Chunnie, y agradezco a dios por haberte puesto en mi camino… - sonríe agradecido y lo abraza otra vez, el pelinegro no sabe qué decir, se siente tocado por esas palabras y solo es capaz de permanecer abrazado a su novio…
……………………………………
Toma un par de sesiones terapéuticas para que Junsu se anime a hablar de su “dificultad” para intimar con su novio; más tarde, a unos días después de hablar con su terapeuta, Yoochun y el pelirrojo toman asesoría profesional con un sexólogo, que los ayude a ir descubriendo y superando los temores específicos que impiden el inicio de su vida sexual como pareja… y no es fácil, porque lo primero que tienen que enfrentar es la sola vergüenza de hablar de aquello y mostrarse como pareja ante un perfecto desconocido….
Pero conforme las semanas transcurren, ellos van aprendiendo más de sí mismo, de sus necesidades como pareja e individuales, de las “restricciones” normales que quedan después de haber vivido una violación… de la resistencia a ser acariciado, de miedo inconsciente asociado a la experiencia pasada… y comprenden que lo único que puede despejar todo aquello es el amor que se tienen…
……………………………………
Hace ya cerca de siete meses desde su cruel ultraje, poco más de cinco desde que es novio de Yoochun, y unos tres desde que iniciaron terapia de pareja. Ahora todo es cuestión de amarse con paciencia, de ir paso a paso en esa nueva etapa de sus vidas… de darle tiempo a la cicatriz de ser aceptada y no vista como un recordatorio de la brutalidad humana… de darse tiempo… para dejarse llevar…
Los días fríos de otoño se deslizan sobre la ciudad, Junsu en definitiva ha decidido dormir con su novio, porque su calor y los latidos de su corazón lo arrullan y descansa mucho mejor que estando solo en su habitación… pero no pueden evitar los besos de buenas noches… muestras de afecto que se prolongan, que son acompañados por suaves caricias que el pelinegro comienza a dejar en sus costados por encima del pijama... siendo respetuoso y sutil, dejando que el pelirrojo se de cuenta día adía de que no es por morbo, sino por un deseo romántico de tocarlo, de sentirlo… de amarlo…
Junsu sentía esas caricias, la forma en que su novio tocaba suavemente sus costados, delineando con sus dedos figuras sin sentido, a veces le quedaba claro que escribía su nombre o dibujaba un corazón, siempre respetando el límite del pijama, sin pasar por debajo de esas prendas que indudablemente el pelinegro quisiera borrar para sentir su cuerpo y rozar su dulce piel. Yoochun estaba recostado de medio lado junto a su novio, y éste se lo agradecía mentalmente porque cree no está listo para sentirlo sobre su cuerpo… como no lo está aún para algo más que solo caricias en su torso, costados o brazos, o esos labios gentiles que acarician su cuello con besos cálidos…
- Chunnie… - murmura tímidamente, tomando la mano del pelinegro que había bajado a su entrepierna después de largos minutos de dulces besos y tiernas caricias…
- lo siento… - entrelaza su mano con la del pelirrojo… - ya me quedaré quieto… - sonríe tratando de ignorar el ligero dolor en su entrepierna porque inevitablemente se había excitado, besa los nudillos de la mano de su novio para luego recostarse e instar al pelirrojo a que se acueste en su pecho para dormir…
Junsu ya no dijo nada, era consciente del estado del pelinegro y lamentaba no poder continuar… pero era un acuerdo que ya habían establecido, ir poco a poco en sus acercamientos íntimos, y por ello el pelirrojo más se enamoraba de su novio; porque sacrificios como ése, solo un ángel.
……………………………………
A una semana de cumplir su octavo mes de noviazgo, JunHo había anunciado su mudanza a otro departamento para vivir en independencia con su pareja, por lo que ahora igual era para Junsu y Yoochun. Hace un mes aproximadamente que el pelirrojo comenzó a tomar clases de defensa personal, porque descubrió que la seguridad que le faltaba era la propia, la que estando consigo mismo le podía inspirar; y fue esa la forma en que consiguió hacerse de ese sentimiento, siempre apoyado por Yoochun. Ahora se sentía mucho mejor, reconociendo que nunca iba ser el mismo de antes de su violación, pero que merecía la felicidad que tenía en su vida familiar, de pareja y personal… se sentía, capaz de alcanzar ese trozo de felicidad que hasta ahora no han podido, hacer el amor.
Diciembre olía a felicidad, se sentía esa calidez de fin de año, de la esperanza naciente en los corazones, de la renovación de deseos y la búsqueda de nuevos sueños. Los dos se habían encargado de arreglar el departamento con adornos coloridos, un árbol cubierto de espuma nieve, esferas, luces, heno y otras figurillas colgando de sus ramas, tenía aroma a pino y había ya algunos regalos en sus faldas. Aún faltaban cerca de dos semanas para las navidades, pero ya se preparaban para celebrar sus primeras fiestas juntos…
- éste platillo no se ve tan complicado… - el pelinegro señaló la hoja de uno de los recetarios que han estado revisando, planean cocinar su cena de navidad…
- pero hay nombres de ingredientes que ni siquiera sé cómo se pronuncian… - hizo un puchero y dio la vuelta a la hoja. Están acostados en el suelo, ambos apoyados en sus manos cruzadas sobre el piso, les gustaría tener una chimenea, pero se conforman con estar cerca del árbol y sobre todo, juntos…
- ése se ve rico… - señaló otro platillo, muy concentrado en elegir un menú exquisito…
- sí, hagamos éste… - coloca un separador y cierra el recetario dejándolo al frente de ellos, se da la vuelta quedando boca arriba y suspira…
- ¿te pasa algo?... – el pelinegro aparta con sus dedos los mechones pelirrojos de la frente de su novio, acariciando luego su mejilla… tan suave…
- no… - murmura sonriendo con tibieza, coloca su mano sobre la que se encuentra en su mejilla… - quiero intentarlo, Chunnie… - dice, y un sonrojo enciende su rostro…
- ¿seguro?... – cuestiona con voz dulce, su novio asiente, y recibe los labios del pelinegro uniéndose en un beso suave, lento, sin ninguna prisa por separarse o perder el aliento…
Pausadas caricias de labios abnegadas de ternura, cortos besos que prolongan muestras de un afecto compartido y el deseo de fundirse en uno dejando atrás las ataduras que los miedos encadenaran a su alma. Se ponen de pie y se dirigen a su habitación tomados de la mano, Junsu sonriendo nerviosamente, esperando no parar esta vez; Yoochun simplemente quiere hacerle sentir tranquilo y amado… como ha sido siempre su intención.
Yoochun cerró las cortinas de la habitación y es suficiente para quedar en la semioscuridad, tal vez así Junsu no se sienta tan expuesto. El pelirrojo le espera sentado en el borde de la cama, su novio se sienta a su lado, le toma la mano y lleva la otra a una de las mejillas del pelirrojo…
- sabes que pararé si me lo pides, ¿verdad?… - porque nunca más se permitió equivocarse como aquélla primera vez que se “emocionó” y terminó asustándolo…
- lo sé… - se miran a los ojos y Junsu puede sentir que es envuelto por la calidez de esos profundos ojos de su novio…
Se unen en un beso más, tan tierno y tranquilo que no hay espacio para dudas o miedos, porque la sensación de sus labios unidos es como volar en un cielo despejado con un resplandeciente sol en lo alto. El pelinegro le saca la playera, atento a cualquier signo de inconformidad o titubeo en su novio; pero el pelirrojo ésta vez sí se abandonó a las sensaciones… a permitir que su pareja lo tocara, porque el tacto de sus manos era delicado y solo le dejaba sentir su cariño.
Yoochun lo recostó sobre la cama, besando cálidamente su boca mientras desliza sus manos por su torso, siente sus estremecimientos pero sus besos continúan siendo correspondidos con calma, lo que le indica que el pelirrojo quiere seguir, que se está dejando llevar. Se separa de su boca y reparte nuevos besos por todo su rostro, percibe las nerviosas manos del pelirrojo tomando su playera por el borde de los costados, le mira a esas pupilas castañas y ve por primera vez el brillo del deseo en ellas, levanta las manos permitiendo que su prenda sea retirada…
- me gustas tanto… - murmura con dulzura, el pelirrojo se sonroja y busca los labios del pelinegro nuevamente, porque de alguna forma se siente más cómodo así…
Después de un tiempo, Park decide bajar a los jeans de su novio, desabrochándoselos lentamente, y no es solo por el juego de seducción, sino por si Junsu quiere parar, él tener tiempo de asimilarlo sin involucrarse en la excitación hasta un punto de no retorno. El pelirrojo se muerde el labio inferior, se siente excitado pero todavía un poco temeroso; sin embargo, se deja hacer, percibiendo las yemas de los dedos de las manos del pelinegro resbalar por toda su piel desde los costados de su cintura, pasando por sus muslos hasta el final de sus piernas cuando el pantalón finalmente es retirado de su cuerpo. Tiembla inconscientemente cuando la mano del pelinegro roza su entrepierna por sobre la ropa interior…
- Junsu ah… - susurra Yoochun, apartando inmediatamente su mano…
- no pares… - su voz suena temerosa, y su novio no sabe exactamente porqué…
- no tienes que presionarte, Su… - busca la mirada del pelirrojo, aún está ahí ese brillo de deseo que notara instantes atrás…
- no lo hago, Chunnie, quiero hacerlo… - asegura, toma la mano de su novio y la coloca él mismo sobre su entrepierna, se sonroja y estremece, pero… - quiero que borres con tus caricias todo el daño que ellos dejaron sobre mi cuerpo, que impregnes mi piel con tu aroma, que me cubras de besos para olvidar la lujuria pecaminosa, que arranques gemidos de mi boca y dejar atrás los gritos lastimeros… hazme tuyo para poder pertenecerme otra vez…
El pelinegro incapaz de decir palabra alguna, solo pudo besarle con todo su amor, enredando su lengua con la del pelirrojo en sutiles movimientos resbaladizos mientras comienza a acariciar la entrepierna de su novio, aun sobre su ropa interior, pero detectando cómo va creciendo al tiempo que suspira con ese tono excitado que tanto añoraba poder escuchar. Se separa de su boca para poder sacarle la ropa interior y tocar piel a piel la erección del pelirrojo, que una vez más se sonroja al saberse completamente desnudo ante él… por primera vez le muestra su desnudez más allá de la necesidad de ser curado… por primera vez, es para amarse. Jadeó tímidamente cuando las manos del pelinegro comenzaron a masajear su erección con delicadeza…cerró los ojos, por vergüenza y excitación… ¡dios! Se excitaba y el miedo no lo asaltaba, eso en verdad era maravilloso para él, poder sentir otra vez, cada movimiento sobre su entrepierna, cada caricia suave entregada por aquéllos labios que no desestimaban besar cada palmo de su piel… y se sumieron en una danza de caricias y besos que son como un rito de devoción, porque en esta primera vez en la intimidad solo hay cabida para el amor, el respeto y la ternura.
Junsu no estuvo del todo seguro del momento en que Yoochun se desnudó a sí mismo, pero cuando fue consciente del roce de sus pieles escondió su rostro ruborizado a más no poder bajo el mentón del pelinegro… tan solo para sentir las manos de su novio acariciando con la misma dulzura cada recoveco de su cuerpo, susurrando palabras de amor que nada tenían que hacer contra el miedo, todos esos temores que se rendían desvaneciéndose como un castillo de arena arrasado por el viento o una traviesa ola en el mar. Y cuando Yoochun preparó su intimidad, dilatando su pasaje con venerada dedicación, besando con parsimonia romántica sus labios, Junsu solo podía sentirse amado como nunca imaginó siquiera que fuera posible, porque el pelinegro se ocupaba de hacer que fuera él quien disfrutara, quien sienta el placer regocijado de hacer el amor, de sentir la plenitud de ser uno por el tierno deseo que los une en un sentimiento profundo que solo puede ser vivido con la entereza de los latidos de su corazón y el esplendor de sus almas.
Y se introduce en su interior con paciencia, haciendo lo posible por no lastimarlo, detectando su estrechez rodeando su virilidad, escuchando esos gemidos de incomodad escapar de labios del pelirrojo… labios que se apresura en cubrir con los suyos transmitiéndole todo su querer… y siente un sabor salado inmiscuirse en el beso, subiendo entonces a sus ojos para beber sus lágrimas lamiéndolas con cariño; las manos de Junsu descansan en su espalda, respira agitadamente y siente la punzada en su pasaje, pero ahora no le teme a ese dolor, porque sabe que pronto pasará y será reemplazado por un pacífico placer. El pelinegro descansa sobre el cuerpo del pelirrojo, sosteniendo su peso para no aplastarlo, pero lo suficientemente cerca para que sienta su calor, besándole una y otra vez con infinita ternura.
Mas tarde Yoochun comienza a moverse pausadamente, nota que Junsu mantiene sus ojos cerrados, que gime con el dolor mezclado en la incomodidad de sus facciones. Va lento y busca el ritmo apropiado, es después de todo su primera vez también. Pasados unos momentos, el pelirrojo se ha acostumbrado ya a sus lentas estocadas, a la profundidad de sus movimientos, a la erección de su novio penetrándolo, a escucharle gimiendo por lo bajo con un tono que endulza sus oídos…
- Junsu ah… - lo llama, esperando que el pelirrojo abra sus párpados, que le muestre esos preciosos ojos color marrón… sigue embistiéndole, con un poco más de fogosidad pero sin perder el toque de devoción… su novio abre los ojos, encontrándose al instante con las orbes oscuras del pelinegro… - Te Amo… - y solo por esos segundos para, pero el calor que los cubre mientras permanecen unidos en cuerpo y alma es indescriptiblemente avasallador…
- y yo a ti, Chunnie… - se sonríen, y cuando el pelinegro retoma el vaivén de caderas ya no cierra los ojos, se siguen mirando con ese amor que trasluce como si pudieran verse el alma, y el pelirrojo realmente se siente amado…
Se les perla la piel en sudor, sus cuerpos ardientes se abrazan con ternura apasionada, gimiendo quedito, fundiéndose en nuevos besos… porque dos ángeles haciendo el amor es como un milagro divino, una muestra efímera de la eternidad de un sentimiento expresado desde el alma y experimentada en cuerpo… y cuando alcanzan el éxtasis solo pueden pronunciar el nombre del ser amado en un ronco gemido que los transporta al orgasmo… al delicioso culmen de su entrega…
- gracias… - murmura el pelirrojo, recostado en el pecho de su novio; y después de tantos meses, hoy por primera vez puede jurar que se siente tranquilo, puro y pleno…
- a ti… - su mano derecha acaricia el cabello de Junsu, ambos sonríen suavemente, llenos de dicha y felicidad… - por haber emprendido el vuelo otra vez…
… Ángel, tú que con tus alas viajas por mundos de sueños, tú que con tu amor infinito bañas de ternura y cariño cada corazón, tú que proteges en tu regazo a toda criatura lastimada, tú que curas con tu palabra… Tú, Ángel de luz, gracias por tu canto eterno que con su armonía sana todas las heridas… Porque Solo Contigo mis propias alas nacieron de nuevo y ahora puedo agitarlas para volar a tu lado en un mundo de amor…
Rezaba aquélla hoja que el pelinegro encontrara en la almohada correspondiente al lado donde se suponía debería haber estado su novio a primera hora del día. La letra era preciosa, escrita con cuidado, y en el borde del papel estaba la firma del pelirrojo… Yoochun sonrió contento, volvió a doblar la hoja y la guardó en un lugar especial de la habitación… antes de salir a la cocina, desde donde podía escuchar a Junsu cantar alegremente una canción de amor…
- volaremos juntos por la eternidad, Junsu ah… - pensó, y supo que ese no era ni el principio ni el final… era simplemente el momento en que ambos se sentían plenos estando juntos… pero que aún habría mucho camino por recorrer, muchos cielos que recorrer, muchos sueños por tener y deseos que cumplir…
**FIN**
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felinayoosu
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