PROHIBIDO SACAR LOS FANFIC DE ESTE BLOG Image and video hosting by TinyPic
Mostrando entradas con la etiqueta survivor. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta survivor. Mostrar todas las entradas

miércoles, 1 de septiembre de 2010

Epílogo SURVIVOR

Hola!

Pues acá trayendo el epílogo prometido xD espero les guste y de antemano un sincero agradecimiento por el apoyo a su servidora, recuerden que los comentarios tbn son bienvenidos xD


ADVERTENCIA: Lemon

EPÍLOGO

*****
Policía Local de Seúl
Departamento de Investigaciones Especiales


ChangMin observó a su novio estirarse alzando sus extremidades superiores al máximo… definitivamente cerrar el caso Kim-Park resultaba un total alivio… Kellen Beich no saldría vivo de prisión… los cargos habían aumentado y con ellos la condena. Algo sobre pena de muerte se había rumorado, pero el Tribunal lo había descartado… Kohei se preparó un café y su novio le imitó, ambos sentados en ese improvisado comedor en una pequeña sala del departamento policial…

- ¿crees que cuando Kellen muera de anciano, las víctimas y sus familias estarán más tranquilas?... – el morocho cuestionó aprovechando el breve descanso que se habían tomado…

- no sé, Minnie… - respondió sinceramente mirándole a los ojos… - normalmente solo buscan justicia, y ésa llegó cuando Kellen cayó en prisión…

- no todas las víctimas parecieron del todo satisfechas… - un sorbo de café… y la incertidumbre de pensar si en verdad hacían lo suficiente…

- eso es porque muchas de las víctimas aún están enojadas, si la condena hubiera sido pena de muerte o tortura te aseguro que les habrías visto incluso sonreír…

- la brutalidad como castigo solo refleja nuestro instinto asesino, por decirlo de un modo…

- las víctimas en fase de enojo y negación solo piensan en una cosa: que mi agresor sufra mil veces lo que me hizo…

- pero eso no sana la herida… - reflexionó ChangMin…

- no se trata de sanar heridas; es más sed de venganza… hasta cierto punto es una respuesta natural y entendible… - Kohei sorbió de su taza de café observando la expresión de su novio, quien en silencio parecía meditar sus palabras… - lo que las víctimas no saben es que Kellen Beich sufrirá más de mil veces lo que ellas estando en prisión, no se escapará de las “necesidades” de muchos prisioneros que no pueden “saciar su propia sed” de otro modo que experimentando “el acto”…

- ¿Que lo violen tal como ultrajó es su castigo por mérito?

- no… una violación como cualquier otro tipo de maldad no se le desea a nadie; y sin embargo será su realidad…

Silencio.

- ¿tú te sientes mejor?

- ¿Por que Beich vaya a sufrir mientras paga sus culpas?... el morocho asintió… - tal vez… pero pienso más que nada en la tranquilidad de sus víctimas… sobre todo de Junsu y Yoochun… - sonrió… - verles poder disfrutar de sus hijos es la mejor recompensa por encerrar al malo…

ChangMin sonrió ante su respuesta… le agradaba mucho más eso que pensar en que su novio disfrutara del dolor ajeno, así fuera alguien como Kellen… siguieron platicando algunos minutos más mientras terminan su café…

- ¿duermes esta noche en mi departamento?... – el morocho preguntó mordiendo su labio…

- ¿solo dormir?... – el japonés le sonrió con cierta picardía… aunque en realidad ambos estaban sonrojados…

- luego de una buena ducha de agua tibia… - respondió mordiendo su labio inferior sugestivamente… Kohei rió más avergonzado no sabiendo bien de dónde es que su novio sacaba esa faceta sensual que antes de aquella primera cita parecía haber estado reprimida…

El móvil sonó y tuvieron que marcharse por un nuevo caso… esa parte de sus vidas no cambiaba; pero al menos les agradaba saber que cada tanto tenían el tiempo y el deseo de intimar sin que las desagradables escenas que presencian aparezcan en sus pensamientos…

*****
Residencia Park-Kim

Yoochun veía a Junsu cómo cambiaba a la pequeña Haneul, prestaba atención porque el pelirrojo siempre le decía que la bebita era demasiado pequeña para que quisiera colocarle atuendos de modelo; entiéndase, el pelinegro pasaba demasiado tiempo eligiendo un simple conjunto, y si aparecía la mínima discrepancia de combinación, probaba con otro. El pequeño Chung Hee ya estaba listo en la carriola doble esperando por su hermanita. Con seis meses de edad, ya se la pasaba moviendo piernas y manos e inclinando su cuerpo o moviendo su cabeza en todas direcciones mirando detenidamente todo a su alrededor.

- lista… - el pelirrojo sonrió a su bebé alzándola con cuidado simulando que permanecía de pie sobre el cambiador…

- pero Su… - el pelinegro calló inmediatamente cuando su esposo le miró frunciendo el ceño… ni hablar, de eso se trataba; Haneul lucía preciosa, aunque para su gusto el tono de la rosa que adornaba la cinta en su cabecita, no combinaba con el bordado de las calcetitas…

- bebé, Chunnie, BEBÉ… - recalcó el pelirrojo sonriendo luego a su bebita mientras la acomoda junto a su hermano en la carriola y ajusta el cinturón de seguridad… - listo, hora de salir a pasear… - dijo todo emocionado haciéndoles caritas graciosas a sus gemelos, ahí de cuclillas frente a ellos…

Yoochun entonces sonrió divertido, algo más enamorado de su esposo y feliz por tener tan preciosos gemelitos. Junsu se levantó y le miró, sonrojándose apenas esos profundos ojos negros cobijaron su alma y aquella mano entrelazó la suya cuando esos labios toparon los suyos en un corto beso cargado de dulzura… cada uno tomó un extremo del mango de la carriola empujando finalmente para salir de casa y emprender esa amena tarde familiar…

*****
Residencia Jung-Kim

Estando en el jardín de la casa, Jaejoong y Yunho jugaban con sus hijos a perseguirse… naturalmente, el moreno siempre perdía… su esposo terminaba derribándole sobre el pasto y sus hijos en su estómago riendo divertidos por la graciosa victoria del pelioscuro…

- ¡Sí! Umma es el mejor… - el pequeño Ahnjel agitaba sus manitas…

- ¡shiii! – imitado por la pequeña Iseul…

- ¡yah! Tres a uno no vale… - se quejaba el moreno entre sonrisas…

- nada, nada; todo es perfectamente legal… - el pelioscuro le hacía cosquillas aprovechándose de la obvia desventaja de su esposo…

Era así como el juego de persecución terminaba en una guerra de cosquillas en la que Yunho era el blanco y sus hijos las armas más certeras, Jaejoong por ratos le dejaba para solo observarles, tirado en el piso con el rostro girado hacia ellos…

¡Cuánto amaba su familia!

Cada día aún los detalles más simples les hacían darse cuenta de que tenerse era lo más hermoso de sus vidas… porque Yunho era el pilar firme que les proporcionaba seguridad, mientras Jaejoong era el pilar frondoso que inspiraba ternura y calor… y juntos fundamentaban su hogar con todo su amor…

- me rindo… me rindo… - el moreno dijo entre risas al tiempo que se sentaba en el pasto y atrapaba a sus hijos en un abrazo de oso… - ahora es mi turno… - amenazó levantando sus manos en forma de araña…

- ¡nooo!... – y sus hijos salieron corriendo lejos de su alcance sin parar de reír…

Yunho se puso de pie persiguiéndoles completamente divertido. Jaejoong aguardó sentado en el pasto hasta que sus hijos finalmente dieron con él buscando “refugio” entre sus brazos…

- me los comeré a los tres… - sonriendo, el moreno se lanzó sobre ellos atacándolos a besos… risas era todo lo que se escuchaba…

Una hora más tarde los pequeñines tomaban la siesta en su habitación.

- viéndolos así tan tranquilos ni parece que den batalla… - el moreno abrazó a su esposo por la espalda rodeando su cintura, estaban en la puerta del cuarto asegurándose de que estuvieran bien dormidas y nada perturbara el sueño de sus pequeñitos…

- lo sé; pero igual amo que nos den batalla… - el pelioscuro sonrió…

- por supuesto, también yo… - Yunho le soltó la cintura pero entrelazó sus dedos mientras salen de la recámara cerrando cuidadosamente la puerta… - Jaejoong ¿has pensado en que tengamos más hijos?... – cuestionó al tiempo que tomaban asiento en la estancia y encendía el televisor…

- ¿ver a Junsu y Yoochun te han dado ganas?... – el pelioscuro se sentó al medio de sus piernas recargándose en la espalda de su esposo…

- supongo que en parte… - le besó la sien, dejándole el mando del televisor para que cambiara de canal a donde quiera, sus manos se habían apoyado en el vientre del pelioscuro y ahora le acariciaba tiernamente… - no sé, quiero tener muchos, muchos hijos contigo…

- ¿muchos?... – Jaejoong atinó a reír entre nervioso y divertido…

- sí; once, para formar el equipo… - Yunho siguió bromeando… o tal vez no del todo… se imaginaba con el montón de pequeños corriendo por la casa y le hacía emoción…

- ¿once?... – el pelioscuro enarcó una ceja preocupado… - Yunho, ¿cómo crees que me pondré luego de darte once hijos?...

- hermoso… - respondió al instante llenándole de besos el rostro… Jaejoong respingó inconforme pero se dejó hacer… No, definitivamente aquella palabra no encajaba en la imagen que se formó en su mente…

De pronto los besos cayeron sobre su largo cuello, algo más calmados y húmedos, y las caricias en su vientre se colaron bajo su camisa palpando sus pectorales…

- ¿Yunho…? – jadeó el pelioscuro…

- tengo ganas de hacerte el amor, Boo… - murmuró con voz ronca en su oído antes de morder su lóbulo…

- ahh… los… los niños duermen… - dijo con poca convicción, cerrando sus ojos y ladeando la cabeza dándole mayor acceso a su cuello…

- prometo no dejarte gritar… - aseguró al tiempo en que su mano ascendía debajo de la prenda hasta su pecho sin dejar de acariciarle sugestivamente…

Jaejoong lo pensó un segundo… era imposible negarse, sobre todo porque ya hacía mucho calor… y días desde la última vez que intimaron… el trabajo y el tiempo con sus hijos les absorbía por completo, y no se quejaban… pero tampoco desaprovechaban oportunidades como esa para hacer el amor. Yunho le instó a pararse siguiéndole luego, un dulce beso cariñosamente abrazados y después de una mirada a sus pequeños se encerraron en su habitación; el sistema de escucha activado para mantenerse alerta de Ahnjel e Iseul.

Entre besos y suspiros fueron apartando las prendas del otro, Jaejoong cayó suavemente sobre el colchón, Yunho sobre su cuerpo repartiendo caricias por todo su cuerpo mientras sigue disfrutando de esos besos que tiernos van cobrando el dulzor de la pasión.

Jaejoong jadeó quedito revolviéndose inquieto bajo el cuerpo de su esposo cuando Yunho succionó en su clavícula, descendiendo luego a sus pezones degustándolos con parsimonia, lamiendo delicadamente y golpeteándolos con la punta de su lengua…

- Yunho… - gimió bajito cerrando los ojos, la respiración algo más elaborada y su corazón palpitando más fuerte… el moreno movía sus caderas friccionando las de él, sus erecciones pegadas iban ganando tamaño y el calor entre sus cuerpos subía unos cuantos grados más…

- ahh, JaeBoo… - el moreno se movió con algo más de intensidad, casi como si pretendiera hacerle correrse en ese mismo instante…

- aahhh Yunho… - gimió algo más alto y al segundo la boca de su esposo cubrió la suya besándole con frenesí y ahogando esos nuevos gemidos que nacían en su garganta…

Yunho se corrió hacia abajo abandonando su boca, nuevos besos cubrieron su cuerpo conforme el moreno descendía marcando toda su piel. Jaejoong notó que su pecho subía y bajaba con mayor velocidad mientras su esposo se acercaba más a su entrepierna…

- ahhh… - gimió amortiguado cubriendo su boca con el antebrazo… el moreno había lamido toda su extensión…

Y no fue lo único que hizo… comenzó a besar su virilidad con deseo, lamiendo el tronco y chupando la punta… el pelioscuro se alteraba más y revolvía las piernas sintiéndose más excitado… su antebrazo no era suficiente para acallar los gemidos, buscó con su otra mano uno de los cojines mordiendo con fuerza una de las esquinas al momento en que finalmente todo su miembro fue ocupado por la boca del moreno.

La lengua de Yunho le recorrió de arriba abajo acompañando el ritmo de las succiones que entregaba… le abandonó del todo para rodear la base con una de sus manos y comenzar a jugar con la cabeza de su miembro con la punta de su lengua, enredándola cada tanto en ella y soplando su aliento cálido sintiéndole estremecerse algo más.

La otra mano del moreno terminó estimulando su propia erección para aliviar su excitación, mientras su esposo simplemente se dejaba hacer… unos instantes después fue el propio Jaejoong quien se giró inclinando su cuerpo de modo tal que su cabeza y hombros quedaron apoyados en el colchón y sus caderas elevadas pues estaba de rodillas. Yunho humectó sus dedos con su propia boca, dejó un poco de saliva en la entrada del pelioscuro y luego deslizó el primer dígito dentro…

- nhh… - volvió a escucharse un gemido amortiguado…

Yunho llevó la mano libre a la espalda de su esposo acariciándosela suavemente en movimientos sin sentido, la piel bajo su tacto ardía y podía sentir a Jaejoong respirar agitado contra la almohada cuando comenzó a mover su dedo dentro y fuera…. El moreno descendió besando los glúteos del pelioscuro, mordisqueándolos gentilmente, escuchándole jadear más inquieto, comenzó a llevar una línea de besos desde el cóccix y hacia arriba por toda la columna vertebral… el segundo dígito entró y Jaejoong se estremeció de placer al reconocer aquellos movimientos algo más rápidos contra su intimidad…

- JaeBoo… - jadeó el moreno cerca de su rostro al tiempo que agregaba el tercer dedo y sentía su entrepierna doler un poco de lo excitado que estaba…

- Yunho… - gimió alzándose apenas y girando el rostro para fundirse en un apasionado beso con su esposo… ahogando así esos nuevos gemidos que nacían al sentir aquellas corrientes eléctricas que se extienden desde su intimidad por todo su cuerpo…

Jung sacó sus dedos y metió su lengua en la dilatada entrada de Kim mojándole más antes de invadirle… de rodillas entre las piernas del pelioscuro y sujetándose de sus caderas, perfiló su erección ingresando primero la punta y lentamente toda su extensión hasta que desapareció dentro de aquella cavidad y se sintió algo mareado por la deliciosa presión de sus estrechas paredes. Volvió a descender sobre la espalda de su esposo besándole de nuevo muchas veces más mientras ambos se acostumbran a tan preciada unión e inician el vaivén de caderas.

- ahh, mhh… así Yunhho mhh… - el pelioscuro volvió a morder la almohada para no gemir alto ahora que las estocadas de su esposo eran más profundas y constantes…

- mhh Boo… ahh ahh… - el moreno mordió sus labios para no gritar… sus ojos fuertemente cerrados, el sudor corriendo por su rostro como perlado estaba en su cuerpo y el de su esposo…

Tomó más impulso golpeando más fuerte las caderas del pelioscuro, los roncos gemidos atorados quedaron en su garganta… el calor rodeando sus cuerpos y las oleadas de placer más marcadas corriendo libres por sus cuerpos. Yunho salió de su interior instándole a girarse, Jaejoong rodeó con sus piernas la cintura del moreno atrayéndole luego entre sus brazos para besarle y ahogar el gemido que lanzó cuando su esposo volvió a invadirle profundamente…

El vaivén se volvió frenético y las estocadas intensas, cada nueva embestida les hacía sentir algo más de calor y placer llevándolos al límite de la excitación. Jaejoong se encorvó pegándose al pecho de Yunho al sentir aquella embestida tocar su punto máximo de placer… el grito ahogado apenas contenido por un beso tembloroso de esos labios calientes de un Yunho que colapsaba… Jaejoong gozaba también del roce de su erección presa entre sus torsos, sus sentidos abnegados en placer no tardarían demasiado en sucumbir e intentó avisarle a su esposo… pero entre el mareo y los gemidos ahogados como los besos intermitentes nada pudo decir…

La semilla del pelioscuro se derramó manchando sus cuerpos, y el moreno al sentir aquella sustancia caliente y el modo en que su esposo contraía su interior al temblar por el orgasmo, terminó corriéndose también inundando aquel pasaje que tan uno les hacía ser… los espasmos que sacudieron sus cuerpos pasaron instantes después de terminar… había una sonrisa más que satisfecha adornándoles la expresión, y sus miradas enamoradas se encontraron felices para luego besarse con ternura.

- nada como hacer el amor… - Yunho susurró cariñoso acariciando esas blancas mejillas moteadas de rubor…

- deberíamos ducharnos… - Jaejoong suspiró al momento de sentir cortos besos en sus mejillas…

- vamos… - el moreno se puso de pie jalándolo para internarse a la ducha entre besos más dulces…

*****
Meses después…

Yoochun y Junsu festejaban el primer año de nacimiento de sus gemelitos. La fiesta había sido más bien sencilla, solo sus familias y amigos más cercanos estaban presentes. El pasado ya ni siquiera se recordaba, sonrisas y felicidad era todo cuanto reinaba en el ambiente.

Los abuelos (Sres. Park y Sres. Kim) andaban para arriba y para abajo cuidando a sus nietos, como ya daban esos primeros pasos tambaleantes pero eran un torbellino agarrados de algún adulto; ellos estaban más que fascinados yendo de aquí para allá con ellos explorando todo; acompañándoles en la travesía estaban Ahnjel e Iseul, que tanto más ágiles en movimiento pues caminan y corren en libertad, no paraban y reían mucho más.

El YooSu como el YunJae les veían divertirse, y de vez en cuando en sus paseos exploradores llegaban con ellos en busca de algún abrazo y mimos, pero pronto volvían a la expedición… ningún infante se resiste a la aventura de conocer lo nuevo y redescubrir lo ya visto mientras imaginan y construyen sus propios mundos.

ChangMin y Kohei también estaban ahí, y el japonés no perdía oportunidad de insinuarle a su novio lo bello que sería poder tener hijos también como sus amigos. El morocho le miraba entre sorprendido y preocupado pero pronto lo olvidaba cuando las risas infantiles atraían su atención… no, tal vez justo en esos momentos no se imaginaba con familia; pero definitivamente quería tenerla… con Uchimura, de eso estaba completamente seguro pues estaban profundamente enamorados y aunque con algunas diferencias, han sabido complementarse muy bien en su noviazgo…

*****
Residencia Park-Kim

- Su, ¿te gustaría tener más hijos?... – el pelinegro preguntó esa noche antes de dormir, abrazados bajo las cobijas dándose calor pues el invierno estaba algo más frío ese año…

- ¿tú quieres?... – el pelirrojo sonrió suavecito buscando la mirada de su esposo…

- solo si tu quieres… - respondió jugando con los lacios mechones pelirrojos acomodándolos tras la oreja…. Estaba nervioso y no sabía porque… no era como si fuera la primera vez que hablan del tema… tal vez se trataba del solo hecho de verle tan precioso y sentir que muere de amor cada que se pierde en sus pupilas chocolate…

- me encantaría… dejemos que Chung Hee y Haneul cumplas dos años y entonces dejaré de tomar los anticonceptivos… - sonrió emocionado el pelirrojo… sobre todo porque de fondo sabía que esa vez podría disfrutar en absoluta plenitud cada minuto de su embarazo apenas sepa que lo está…

- Te Amo, Su… - Yoochun atinó a murmurar mientras le atrae en el abrazo dejándole sobre su cuerpo y besándole dulcemente…

- yo también Te Amo, Chunnie… - Junsu correspondió sintiendo ese conocido calorcito apoderarse de sus sonrojadas mejillas…

*****

Los meses se fueron volando para las tres parejas…

ChangMin y Kohei se habían comprometido en matrimonio hace no demasiado tiempo… el moreno todavía se sonrojaba como adolescente al recordar la romántica proposición…

Había sido una noche a la luz de las velas en su departamento; la habitación adornada con velas de colores iluminando a media luz, pétalos de rosas rojas regadas por el suelo, muebles y la cama, una botella de champagne en un recipiente con hielo sobre una charola de plata y acompañada de dos dopas de fino cristal. Música suave con saxofón de fondo y ese Kohei atractivo vestido con un sencillo pantalón de vestir y una camisa de algodón en tono claro.

Una cajita de terciopelo en su mano estirada, una rodilla en el piso y la pierna flexionada… aquellas palabra que se clavaron en su corazón con la suavidad de los pétalos rojos y una afirmación instantánea mientras se sonríen ampliamente buscándose en un fuerte abrazo que culmina con el más dulce de los besos…

Aquella noche hacer el amor había sido diferente, el anillo en su dedo anular lo había cambiado todo… y ChangMin y Kohei solo podían ser un poco más felices mientras se aman y sueñan con un futuro por venir…

*****

Yunho y Jaejoong también estaban más que contentos, el pelioscuro tenía cinco meses de embarazo y tenía ya un enorme vientre… el moreno estaba emocionado porque serían gemelos… dos varoncitos según la eco… el pelioscuro por su parte se preguntaba cómo Junsu se había visto (a pesar de las circunstancias) tan tranquilo y él muere de cansancio y sueño todos los días.

- ves, para la próxima encargamos trillizos, luego gemelos y otra vez gemelos al final y listo, tendremos al equipo… - el moreno relató su “gran plan” de embarazos como si solo estuviera hablando de las compras de la semana…

- Yunho, si quieres seguir casado más te vale no decir tal cosa… - el pelioscuro le miró con el ceño fruncido, sentado en el sofá realmente enfadado de no poder hacer casi nada porque el vientre le estorba y aún le falta el último trimestre para dar a luz…

- vale, vale, no te alteres… - temiendo por su vida (con un embarazado del carácter de su esposo y las hormonas alteradas, le valía más tomarse todo con la debida seriedad; por lo mínimo no le deja ni acercársele unos días si lo hace enojar) el moreno se acercó por detrás del sofá masajeando sus hombros…

- mhh que rico… - el pelioscuro echó su cabeza hacia el frente inclinándola, así el moreno pudo masajear también su nuca y ayudarle a relajarse y descansar…

Los meses siguientes, probablemente ello sería parte de la rutina… mimarle y consentirle…

*****

Yoochun besaba dulcemente la boca de Junsu mientras continuaba con el delicado vaivén de caderas, sabía que estaban cerca de alcanzar el orgasmo, y aunque le hubiera encantado alargar mucho más tan precioso momento… la excitación y el calor les fue en contra arrastrándolos al éxtasis… los roncos gemidos que sonaron cuando sus semillas se liberaron resonaron en aquella habitación que tantos encuentros de amor ha presenciado… esa tarde sus pequeñines estaban en casa de los abuelos paternos… y ellos no habían evitado aprovechar la ocasión para hacer el amor…

- muero por empezar a tener síntomas… - el pelirrojo susurró con dulzura luego de haberse recuperado del orgasmo… su rostro apoyado en el pecho del pelinegro mirándole cariñosamente…

- pues hace dos semanas que dejaste te tomar las pastillas, así que en una de esas ya le atiné… - sonrió el pelinegro jugando con sus sudados cabellos, acariciando sus mejillas o delineando sus suaves labios…

- lo peor que puede pasar es que tengamos que esforzarnos más… - el pelirrojo rió de su propia ocurrencia, tapándose luego hasta la cabeza con la sábana completamente avergonzado…

- pues mira, que no me importará practicar y practicar constantemente… - el pelinegro levantó la sábana para mirarle, el rostro de su esposo enterrado en su pecho… le encantaba… saber que las cosas, habían vuelto a su cauce…

Que la felicidad era todo lo que podían tener ya…
Que como el sobreviviente en altamar o la más fiera de las tormentas de arena…
Junsu había recuperado su jovialidad y su actitud infantil…

Que volvían a amarse sin restricción alguna…
Mientras sueñan otra vez con mundos de colores y fantasías…




**FIN**

domingo, 22 de agosto de 2010

Capítulo final SURVIVOR

Hola!

Pues bien, como dije antes, acá el último capi de este fic, por supuesto habrá epílogo, pero acá presento el cierre de la historia, sé que quedarán dudas respecto al comportamiento de Kellen, no se esfuercen por entenderlo, la realidad con las personas que ultrajan es que no hay justificación suficiente, si él estaba enfermo o no, la culpa será pagada.... bueno, eso en relación al fic xD

Les agradezco el apoyo, sus comentarios y a todo quien se pasó a leerlo, me es grato dar fin a un pedido que tomé hace tiempo para Esthela10, lamento haber demorado tanto en terminarlo, pero espero que a ti, como a todo quien lea, les sea de total agrado y en alguna medida les satisfaga...

Nos seguimos leyendo gente *3*




ADVERTENCIA: Lemon

CAPÍTULO 10. SURVIVOR

*****

Kohei le dirigió la mirada ciertamente sorprendido… ChangMin sintió que sus mejillas, no, no solo sus mejillas, todo su rostro, ardía de vergüenza… evadió la mirada y tomó de ese vaso que recién colocara el mesero en la mesa… Uchimura le vio preocupado cuando notó que tomaba un trago largo, bien que la bebida que había pedido era suave, pero de todas maneras no sabía cuánto aguante tenía Shim. El morocho fácilmente tomó la mitad del contenido del vaso… y ya sentía que sus mejillas ardían de un modo diferente…

- la fiscalía ha dicho al departamento que Biech tiene pocas posibilidades ésta vez…

- ¡al diablo en este momento! ¡no escuchaste que acabo de decir que también me gustas!... – elevó la voz… y eso no fue precisamente lo que tenía planeado… maldita intolerancia al alcohol que parecía venir descubriendo ahora… vamos, a alguien o algo tenía que culpar por no haber podido evitar aquella prácticamente a pulmón abierto… - ¡qué mierda están mirando!... – bufó entre dientes al darse cuenta de que varias personas alrededor miraban hacia ellos con curiosidad y cuchicheando por lo bajo…

- creo que sería bueno salir a caminar un poco, ChangMin ah… - el japonés sacó la cartera listo para pagar…

- ah no, no te me vayas ahora por la tangente, ¿qué acaso crees que es fácil para mí venir y quedar como idiota para que quieras simplemente “salir a caminar”?... – notoriamente, el morocho comenzaba a frustrarse…

- en primera… - el japonés le miró con una sonrisa que a ojos del morocho, lucía nada más que cariñosa… - no me estoy yendo por la tangente, se te ha subido la bebida y la gente no parará de murmurar por lo bajo mientras estemos aquí, y no quería que te sintieras incómodo por eso; en segunda, te escuché perfectamente y sé que no es fácil, caminar un poco juntos también puede servir para platicar con más tranquilidad, ¿no crees?...

ChangMin se quedó sin argumentos… y eso de algún modo también le frustraba… ¡es que no está acostumbrado! De pronto no había podido evitar tener una imagen en su cabeza de él caminando, tomado de la mano (punto importante que NO quería tener en sus pensamientos porque era demasiado gay para su gusto) con Kohei… vamos, denle una oportunidad al joven detective que se enamora por primera vez tan profundamente, y para gracia divina… justo de alguien de su mismo sexo.

- ¿vamos?... – el japonés cuestionó mirándole de esa manera en que solo conseguía que el morocho se sintiera… completamente gay…

- ni se te ocurra tratar de sobrepasarte conmigo… - amenazó… o eso fue quizá lo que intentó al hablarle con tono serio… y ese rostro encendido de rubor que solo acentuó otro poco la vergüenza y el anhelo inconsciente de llegar tan lejos como medio vaso de licor dulce le diera valor a su cuerpo y a su mente algo mareada…

Kohei solo había atinado a sonreír sintiéndose también azorado… es que no era que él realmente tuviese pensado nada de eso… vale que tal vez hubiera esperado un beso antes de despedirse fuera del departamento del morocho… ¿Qué? ¿Demasiado romántico y de película cursi? Pues vamos, el detective Uchimura está enamorado hasta la médula de su compañero de trabajo, no nieguen además que una vez en la vida se tiene esa clase de sueños…

Al final salieron en silencio del bar y caminaron un rato sin destino fijo por las calles de la capital, uno a lado del otro, con las manos en los bolsillos y no muy seguros de qué seguía ahora que de algún modo se habían confesado… ok, no es que se hubieran dicho un te amo o que hubiese sido romántico ese simple “me gustas” que cada uno dijera a su modo… pero era algo, ¿no? De una manera u otra, la atracción que sentían por el otro se había transformado en enamoramiento y tarde o temprano tendrían que dejar de ser más bien tímidos y dar algún paso…

Llegaron a un Parque… ¿por qué siempre ha de ser en un parque?... sí, esa fue la pregunta que atravesó los pensamientos del morocho, quien algo más nervioso al notar varias parejas sentadas en las bancas o pasarles por un lado tomados de la mano o con la chica recargada en el hombro del chico; solo esperaba que a su acompañante no se le ocurriera querer quedarse por ahí, porque era capaz de saltar inconforme y arrastrarle a cualquier otra parte…

- ¿y por qué tengo que esperar a que decida a dónde vamos?... – autoformuló para sí en un susurro…

- ¿qué?... – esa vez el japonés en verdad no le había escuchado… demasiado concentrado en fijar un destino para ambos le había distraído…

- vayamos a un antro, tengo ganas de bailar… - el morocho propuso entonces… lo primero que le había venido a la mente en realidad… aún sentía un ligero mareo por causa del poco licor ingerido, y al parecer su cuerpo y su mente decidieron que era pretexto suficiente para desinhibirse un tanto…

- vale… - el japonés accedió más que contento… por un momento pensó que esa noche, su primer cita inconsciente, se iba a ir por la borda…

No tuvieron que andar mucho, en el centro de la ciudad también había muy buenos antros donde pasar un momento de absoluta diversión. Entraron a uno que sabían tenía un ambiente de lo mejor, las miradas femeninas se posaron de inmediato en ellos dos, sonrisas tontas y miradas coquetas les siguieron hasta la barra, donde ChangMin terminó por pedir otra bebida aunque Kohei pensó que no era buena idea y optó por acompañarle nada más…

El morocho tomó un sorbo… pequeño esa vez… miró alrededor y prestó atención al sonido estridente de la música mezclada que tenía a muchos bailando apasionadamente en la pista de baile. A decir verdad él no era precisamente de los que salían a bailar, honestamente no le gustaba mucho, le daba más bien vergüenza aunque sabía que no lo hacía tan mal; sin embargo, esa noche con Kohei quería soltarse un poco más… otro trago de bebida para tomar algo más de valor (su mente se la creía), luego tiró del japonés arrastrándole a la pista sin importarle que les mirara más de una persona en el camino, y una vez en medio del tumulto de gente bailando, comenzó a moverse al ritmo de la contagiosa melodía.

Al principio Uchimura se tensó, no sabía si estaba bien seguirle el juego cuando iba tomado… pero luego pensó que en realidad su compañero no estaba ebrio aunque llevara las mejillas ligeramente ruborizadas; ahí estaba algo apretado y se sentía calor… y luego de unos minutos bailando juntos, haciendo caso omiso de esas chicas que se acercaban alrededor de ellos pretendiendo atraer su atención; el calor se sintió más… así como la cercanía y el roce de cuerpos que no ayudaba a la claridad de pensamientos. La mano del japonés cobró vida propia y sigilosa se enredó en la cintura del morocho atrayéndole solo un poco más; en ese momento sus miradas se encontraron y la respiración del otro les golpeó el rostro… rostros que se iban acercando lentamente…

Hasta que un par de chicas que riendo tontamente chocaron contra el japonés de lado sacándoles de ese momento casi mágico… las muchachitas se disculparon y siguieron a tropezones pasando entre las personas que seguían bailando; en tanto que ellos se miraban y sin demasiado acuerdo continuaban bailando algo más separados pero sonriéndose suavemente…

El beso llegaría… tarde o temprano…

Un par de horas después, cansados y algo más relajados, decidieron que era momento de volver a sus departamentos, el amanecer estaba cerca y ellos tenían que presentarse al trabajo; ese no daba demasiado espacio para los descansos, con suerte esa noche no habían sido interrumpidos por una repentina llamada para solicitar su presencia en alguna escena criminal.

Como cada uno había llegado por separado, sus autos les esperaban en un estacionamiento seguro cerca del bar en el que habían estado primero…

- nos vemos en unas horas más… - el japonés sonrió mientras buscaba sus llaves en el bolsillo de su pantalón…

- claro, no llegues tarde… - bromeó el morocho, mordiendo su labio y esperando a que el japonés le diera de una buena vez ese primer beso que llevan días prometiéndose en silencio…

Pero Kohei solo se había reído agitando la mano en señal de despedida mientras busca con la mirada la ubicación de su automóvil, unos metros más allá de donde lo había estacionado ChangMin. Él también moría por besarlo, pero… ok, ok, tenía algo de vergüenza y otro tanto de temor a que no fuera el momento y todas esas cosas que le llegan a pasar a los enamorados por la mente cuando esperan un primer beso con la persona por la que se sienten hasta mariposas en el estómago.

ChangMin resopló al verle dar la vuelta… ni hablar, tendría que dar el primer paso; pero esa noche no terminaba sin su beso. Dio un paso grande para alcanzar a tomar la mano de Kohei por la muñeca, girándole y llevando la otra hasta la nuca del japonés para acercarle y unir sus labios… delicioso contacto tibio con sabor a licor…

Uchimura se vio tomado por sorpresa, eso ni siquiera tiene lugar a dudas, pero apenas su boca topó con la de Shim, todo lo demás que pudiera estar en su mente se fue al olvido. Movió sus labios haciendo que calzaran a la perfección con los del morocho, jugando con ellos una y otra vez, acariciándoles y probándolos; la mano del morocho que sostenía su muñeca resbaló hasta que entrelazaron sus dedos, y la otra libre del japonés se había adueñado de su cintura. Era un beso tranquilo, como si quisieran que durara para siempre; se separaron apenas un segundo para tomar aire y volvieron a unir sus labios con algo más de ansiedad, la lengua del japonés pidió permiso para invadir su interior, y el morocho le dio acceso entreabriendo sus labios, suspirando contra la piel ajena al enredar sus lenguas y sentir en ese beso húmedo que se le erizaba el vello de la nuca. Maldito oxigeno que escaseaba obligándoles a separarse… respiración agitada y mejillas teñidas de carmesí, miradas brillantes, un beso corto…

- hasta más tarde, Minnie… - y ese tono cariñoso del japonés al despedirse…

- hasta mañana… - junto con ese suspiro enamorado del morocho que finalmente sube a su auto complacido con el final de esa noche…

Dicho o no… esa había sido su primer cita…

*****
6º mes de embarazo, Día de Ecografía

- son gemelitos… - le pelinegro sonrió emocionado cuando en la pantalla el Dr. les mostró, finalmente, a sus hijos en el vientre del pelirrojo…

- niña y niño, Sres.… - el Dr. aclaró…

- son preciosos… - el pelirrojo derramó unas lágrimas de felicidad… lágrimas que su esposo se apuró en limpiar con cariño regalándole dulces besos en sus rosadas mejillas…

- preciosos, Junsu ah; tanto como tú… - susurró entrelazando sus dedos y besando repetidas veces su rostro… - Te Amo…

- Chunnie… - murmuró sonrojado al ver a su esposo todo cariñoso con él delante del Dr.… - también Te Amo… - susurró robándole un corto beso de labios…

- bueno, eso es todo; les entregaré una copia de la eco y les haré las recomendaciones para este último trimestre…

- hay que comenzar a pensar en nombres para nuestros bebés, Su ah… - el pelinegro dijo todavía emocionado luego de agradecer al Dr. por su tiempo…

- nombres bonitos, y que no sea ninguna de esas chicas que en la escuela siempre andaban tras de ti… - el pelirrojo formó de esos pucheros celosos que ¡Dios! También había extrañado horrores el pelinegro…

- ninguno de niña tonta… - aseguró besándole de nuevo al salir de la consulta…

*****

Durante semanas el caso de Kellen Beich ocupó las primeras notas en televisión y prensa escrita. Los rumores acerca de una posible fractura económico-política entre la capital y sus inversionistas extranjeros fueron noticia también; sin embargo, conforme el juicio se desarrollaba y más a colación salían otros detalles, se le fue restando importancia y al mismo tiempo haciendo justicia.

El padre de Kellen se había visto obligado a retirarse del medio, sus influencias no eran más suficientes puesto que en aquel ambiente de negocios sucios cada movimiento era peligroso y se ocupaba de mantenerse primero que nada vivo a sí mismo. De modo que, pronto Kellen quedó prácticamente abandonado a su suerte y su abogado no encontró argumentos suficientes para defenderle…

Sentenciado fue a décadas tras las rejas; más demandas en su contra fueron impuestas por nuevas víctimas que aparecieron luego de la primer noticia de su investigación por violación. Chicas pelirrojas que llegaron a salir con él años atrás. Todo en el análisis conductual de Kellen apuntaba su clara obsesión por Kim Junsu, como la tenía por Park Yoochun; durante años había intentado tener al amor de su vida, incluso emulándole; luego todo en su mente había sido caos y anhelos imposibles, llevándole a una especie de locura que le orilló a cometer de los peores crímenes contra la humanidad, atentar contra la dignidad y la autoconfianza.

El día final del juicio, donde se dictó la sentencia; Yoochun estuvo presente… su corazón se tranquilizó de sobremanera al escuchar ese “culpable de todos los cargos”. Y sin esperar por más ni hacer caso de esas palabras que Kellen gritaba a pulmón abierto diciéndole que todo había sido por él, porque le amaba y más incoherencias que salían de su mente enferma mientras luchaba con esos guardias que le retenían y le llevaban de nuevo a su celda para ser procesado definitivamente; Yoochun salió de la sala evadiendo medios de comunicación que ya estaban ahí.

Corrió… corrió al único lugar donde quería estar… a lado de su esposo…

Junsu le esperaba impaciente en casa de Jaejoong y Yunho.

- bueno, nosotros también tenemos que irnos… - Kohei le dijo a ChangMin una vez que vieron a Kellen desaparecer tras aquella puerta que le llevaba a donde pertenecía, una celda…

- sí, aún tenemos investigaciones que concretar con todo lo que se reveló… - ChangMin suspiró… una parte de él hubiera preferido que no aparecieran más víctimas…

- ¿quieres venir esta noche a mi departamento?... – el japonés propuso de pronto…

- ¿esta vez no solo cocinarás para mí?... – el morocho enarcó una ceja divertido… desde que se habían hecho formalmente novios hace un mes, al día siguiente de ese primer beso, Kohei le invitaba a menudo a su departamento a cenar, cocinaba deliciosos platillos para él; pero ChangMin quería más que cena…

- ¿eh?... – el detective Uchimura se sonrojó violentamente… y su compañero solo pudo sonreír con cierta coquetería mientras salen del Tribunal de Justicia…

*****
Residencia YunJae

- Chunnie… - el pelirrojo casi corrió a brazos de su esposo cuando le vio entrar por la puerta de la casa de sus amigos…

- no te esfuerces, baby… - el pelinegro sonrió abrazándole con cuidado, acariciando su tripa y besándole despacio…

- ¿terminó al fin?... – Yunho cuestionó, mientras que Jaejoong terminaba de dormir a sus pequeños, que agotados de tanto jugar esa mañana finalmente habían querido la siesta…

- sí… - enmarcó el rostro de su esposo luego de sonreírle en agradecimiento al moreno… - ya terminó…

- gracias al cielo… - el pelirrojo suspiró sintiendo que todo su cuerpo se relajaba como si le sacaran toneladas de peso de encima…

Si bien Kellen no había podido meterse más con ellos, saber que todo podía cambiar de un momento a otro en el juicio les tenía algo inquietos. Pero ahora, parecía que nuevamente se les regalaba la dicha de la tranquilidad.

- gracias por todo, Yunho… - el pelinegro se acercó para abrazarle, sabiendo que su amigo seguro también se sentía mucho mejor ahora…

- no tienes que agradecer, somos amigos, Yoochun… - el moreno le palmeó la espalda… aún él podía notar lo relajado de su cuerpo ahora…

- ¿yo también puedo celebrar?... – Jaejoong apareció por el pasillo sonriendo maternalmente…

Yoochun sonrió y fue a abrazarle también; aunque Jaejoong no hubiera dicho mucho en ese tiempo, había sido para él y Junsu el sustento emocional durante esos meses, en Yunho habían encontrado más la figura paterna de fortaleza. Como quiera que fuera, estaban sumamente agradecidos con ambos…

- Chunnie… - el pelirrojo le llamó sentándose de nuevo en un sofá con una mano en el vientre…

- ¿estás bien?... – el pelinegro se apresuró a él, mirándole preocupado…

- tranquilo, solo que se la han pasado pateando desde que llegaste y nos ha dado hambre… - Junsu sonrió enternecido y ligeramente avergonzado…

- del hambre me encargo ya mismo… - Jaejoong jaló a Yunho a la cocina para que le ayudara a preparar algo rico para Junsu… además, quería darles un poco de privacidad…

- Te Amo, Chunnie… - el pelirrojo entonces se sintió más confiado de abrazarle y besarle dulcemente…

- y yo a ti… a los tres… - acarició su tripa y la besó, luego unas pataditas más como si le respondieran sus palabras y cariño… aunque a Junsu aquello llegaba a dolerle un poco… pateaban fuerte…

Tan fuerte como lo eran sus padres…

Y es que esos bebés que aún estaban en crecimiento, habían aprendido de la supervivencia de sus progenitores, la fortaleza y el amor…

*****
Departamento de Kohei Uchimura

La cena había sido exquisita… sobre todo cuando ChangMin en un arranque de ansiedad y pasión, se había lanzado sobre su novio devorando sus labios y pegándose a su cuerpo; las manos de Kohei atraparon su cintura al instante mientras le respondía con la misma intensidad. En medio de la cocina en el olvido quedó la intención de lavar los trastos sucios de una vez, amarse finalmente había pasado a ser prioridad para los dos.

Entre suspiros y besos apasionados fueron desnudándose mientras andaban fuera de la cocina, la camisa de ChangMin quedó solo desabotonada, la de Kohei había resbalado ya al piso quedando detrás. El japonés le empujó contra el filo de la mesa del comedor, no había tiempo para llegar más lejos, necesitaba acariciarle ya; sus labios resbalaron casi con prisas por su cuello, degustando la piel que ya estaba caliente…

- ahh, mhh… - el morocho comenzó a jadear sintiendo en su cuerpo corrientes eléctricas que le hacían tener ligeros estremecimientos…

Los labios de Kohei siguieron su camino hasta llegar a sus pezones, les lamió y chupó de ellos por minutos, al mismo tiempo sus manos se encargaban de desabrochar el cinto y sus pantalones abriéndose paso entre las prendas para encontrar su erección semidespierta, frotando con una mano con suavidad…

ChangMin comenzó a gemir bajo, sus ojos se cerraban contra su voluntad al sentirse embargado por tantas sensaciones deliciosas al recibir aquellas atenciones. La boca de Kohei torturó sus pezones golpeteándolos con la punta de su lengua, chupándole y soplando contra sus montecitos… su entrepierna despertó entonces por completo y clamaba por algo más de toque… pero también quería tocar… empujó a su novio hasta que llegaron a un sofá, donde le sentó montándose luego a horcajadas en sus caderas…

- mhh, Minn…ahh… - fue su turno de lanzar jadeos y gemir por lo bajo, la lengua del morocho iba marcando toda piel en su camino mientras descendía…

Presionó entre sus dedos los pezones del japonés, los lamió y chupó e incluso mordió suavemente cada uno de ellos; le gustaba escuchar los gemidos roncos que iban escapando de la garganta de su novio; le encantaba saber que era por él por quien estaba así, sentir sus dedos enredándose en sus cabellos mientras sus ojos permanecen más bien cerrados y el calor sube más y más en ambos…

Las manos del morocho se filtraron entre sus pantalones desajustados y la ropa interior, las puntas de sus dedos rozaron la erección del japonés y éste gimió ronco al estremecerse por su contacto; ChangMin sonrió contento mientras su boca seguía ocupada en su pecho… luego su trasero fue apretado y empujado de modo tal que su erección chocó contra la de Kohei haciéndoles gemir a ambos… Uchimura repitió el movimiento y ChangMin terminó por semi-incorporarse apoyando sus manos en el respaldo del sofá mientras su boca es devorada en fogosos besos por la de Kohei.

Gemidos murieron entre sus labios durante un rato; pero querían aún más del otro… Kohei se impulsó hacia arriba poniéndose en pie, ChangMin enredó sus piernas en su cintura sin despegar sus labios salvo para tomar aire… no estuvo del todo consciente del camino hasta que fue depositado en una blanda y suave cama, desenredó sus piernas solo porque su novio parecía ansioso por sacarle la ropa; los pantalones y ropa interior de ambos terminó en el suelo y ellos volvieron a buscarse abrazándose y tocando ávidamente toda piel a su alcance… sus erecciones volvieron a rozarse y frotarse una con la otra…

El calor había ascendido a niveles impresionantes… juntos eran como un volcán en erupción… ardían y luchaban por liberar toda esa pasión que en semanas contuvieron… Kohei tocaba su cuerpo a su antojo, acariciaba sus costados y volvía a su torso y pecho o se perdía por sus brazos y resbalaba por sus piernas hasta rozar en la ingle… ChangMin se dejaba hacer y sus manos no perdían oportunidad de memorizar los músculos de su ancha espalda, o aferrarse a sus fuertes brazos cuando una oleada de placer le hacía perder algo más de control sobre sus sentidos…

Era tanto el deseo y la necesidad, que casi sin darse cuenta ChangMin lamió los dedos de Kohei, respingó medio perdido cuando uno de ellos presionó contra su entrada, pero sus piernas se abrieron entregadas y se relajó tanto como pudo para recibirle…

El japonés atendió su erección masajeándole con calma para distraerle de lo que sabía debía ser incómodo y doloroso… susurró dulces palabras en su oído y le besó el rostro con cariño mientras sus dedos se iban haciendo de más espacio en su interior dilatándole con cuidado y sin prisas… cuando apartó sus dedos, ChangMin le empujó sentándole en el colchón y se posicionó sobre sus caderas, Kohei le dejó hacerlo a su manera si eso le hacía sentir más tranquilo o dolía menos… el morocho perfiló la punta de la erección de su novio en su entrada y comenzó a descender autopenetrándose… cerró los ojos con fuerza y aguantó la respiración y el dolor como la incomodidad… estaba duro e hinchado y él sentía que era demasiado estrecho aún; se convenció en ese momento que era por ser la primera vez…

De cualquier manera, lo estaba disfrutando… porque entregaba todo de sí a la única persona en toda su vida que le hacía sentir genuinamente enamorado.

Kohei le sujetó de las caderas aguantando su ritmo porque él moría por estar completamente dentro y moverse… se sentía tan rico la presión que sus paredes iban haciendo en su caliente miembro… y gimió ronco cuando de pronto ChangMin se dejó caer dejando que su erección se enterrara de golpe y hasta el fondo…

- no… debiste… hacer eso… - jadeó demasiado excitado, pero consciente de que a su novio debía dolerle…

- cállate y… mímame, me duele… - sonrió contra su mejilla… aunque en verdad le dolía… se sentía feliz de ser uno con su novio…

Kohei le besó la nariz, las mejillas, los labios, mordió su lóbulo y le estremeció al meter su lengua ahí; luego se dedicó a humedecer de nuevo su cuello, quedándose con el sabor salado de esas perlas de sudor que les cubría el cuerpo entero… una de sus manos pasó entre sus cuerpos para masturbarle y favorecer así que se acostumbrara a su intromisión…

Luego cuando ChangMin comenzó a moverse de arriba abajo, los gemidos roncos de Kohei inundaron la habitación, mientras que los suyos algo más bajos e incómodos resonaron por algunos instantes aún… pasados algunos minutos y una vez que el japonés le sintió más relajado y que su miembro se perdía con mayor facilidad moviéndose dentro y fuera, le empujó de nuevo dejándole contra el colchón, tomando entonces él el control de las embestidas…

- ahh, Kohei… ahh mhhh… ¡ahh!... – el japonés no tardó en encontrar el punto más placentero y no dudó en golpear cada vez mientras aumentaba el ritmo de sus estocadas profundas y certeras…

Las piernas del morocho volvieron a enredarse en su cintura, y sus caderas fueron elevadas un poco dándole al japonés mayor apertura y profundidad… el ritmo se tornó casi frenético y el sonido húmedo del chocar de sus caderas junto con sus gemidos hacían un concierto erótico que quedaría guardado para siempre entre las cuatro paredes de la habitación de Uchimura…

Se dieron algunos besos mientras el vaivén ocupaba todas sus fuerzas y el deseo, y sus cuerpos ardientes en placer se abrazaron al sentirse cerca del final… tocaron la puerta de los cielos y entraron al paraíso al momento en que sus cuerpos fueron arropados por el orgasmo…

- ChangMin ah, Te Amo… - el japonés murmuró sonriendo plácidamente mientras peina sus húmedos cabellos…

- creo que… Te Amo también, Kohei… - correspondió dejándose mimar…

Si tal vez había faltado ternura en esa su primera vez, nada quitaba que habían hecho el amor…

*****
Residencia Park-Kim

Ahora que todo había vuelto a la normalidad, que no habían más preocupaciones que les quitara el sueño salvo asegurarse de que Junsu se alimentara bien y descansara; el YooSu esperaba impaciente que ese noveno mes transcurriera y llegara la fecha programada para la cesárea del pelirrojo…

- bueno, al menos la lista se redujo… - el pelinegro sonrió besándole la sien con cariño, estaban sentados en la estancia, su esposo con una libreta en mano y esa hoja en la que ya solo quedaban unos pocos nombres que a ambos les gustaban para sus retoños…

- sí, no pensé que fuera tan difícil elegirles nombres… - el pelirrojo formó pucheros que llenaban de ternura a Yoochun, no evitando besárselos y acariciarle la tripa…

Es que después de todo…
Volvían a ser felices y sonreír…

- ¿te he dicho hoy que Te Amo?... – el pelinegro preguntó contra sus labios…

- creo que no… - y el pelirrojo sonrió demasiado enamorado de su esposo…

- Te Amo, Susu ah… - y unir sus labios como tantas veces desde que respiraran de nuevo paz y tranquilidad…

……………………………

Un par de días antes de la fecha programada, Junsu comenzó a tener fuertes dolores… eran las famosos contracciones que anunciaban la llegada de sus hijos. Yoochun había sido un manojo de nervios pero los había controlado bastante bien mientras le llevaba a la Clínica donde ya el Dr. esperaba pues el pelinegro se había encargado también de llamarle y decirle que YA era el momento del nacimiento de sus gemelos…

El YunJae, incluso ChangMin y Kohei quienes se habían vuelto amigos de los cuatro; estaban ahí acompañando a Yoochun en la sala de espera mientras Junsu era intervenido…

Los padres de pelirrojo y pelinegro llegaron poco tiempo después…. Y así la Sala de Espera se había llenado de amigos y familiares que esperaban ansiosos al Dr. o alguna enfermera que les diera la noticia…

Yoochun se desmayó cuando le dijeron que todo estaba bien, que sus bebés estaban bien y que Junsu había sido un umma perfecto… la emoción le había debilitado las piernas y el cansancio que durante meses enteros desde aquel día que no recordaban más le pasó finalmente factura… cuando el pelirrojo se enteró de eso, solo pudo sonreír dulcemente y mimarle con cariñosos besos…

- tu Chunnie es fuerte, no creas que me desmayé porque sí, es que…

- shh… - el pelirrojo colocó un dedo en sus gruesos labios haciéndole callar… - gracias mi amor, por estar siempre conmigo… - una sonrisa se curvó bajo su dedo… y luego solo pudieron besarse de nuevo con paciencia mientras esperan a que las enfermeras les lleven a sus bebés…

El corazón se les abnegó de amor y ternura cuando instantes después les fueron depositados esas pequeñas y hermosas criaturitas en sus brazos… Junsu se veía radiante a pesar de estar cansado por el dolor de las contracciones previas y medio entumecido por la anestesia de la operación…

- son tan hermosos… - el pelirrojo murmuró mientras veía a uno de sus bebés con los ojitos cerrados…

- claro que sí, se parecen a ti, Su… - el pelinegro se sentó a su lado para que pudiera ver mejor a la bebita que tenía en sus brazos, que como su hermanito, aún tenía sus ojos cerrados…

- no solo a mí, ves, tiene la forma de tu boca… - el pelirrojo tocó con uno de sus dedos la boquita del nene… - y ella tiene tu nariz… - sonrió feliz…

- aún así, yo les veo hermosos como tú… - besó la frente de su bebita y luego la de su bebito…

Al fin lo tenían…
El cuadro perfecto de la familia soñada…

Un par de minutos después se le permitió el acceso en la habitación a familiares y amigos; naturalmente, todos querían estar dentro y Junsu y Yoochun recibieron felicitaciones y presentes… y todo fue alegría y sonrisas, sobre todo cuando los pequeñines del YunJae treparon en la camilla saludando a sus primitos y besándoles cariñosos, hablándoles del montón de cosas que harían juntos desde ese día y en adelante…

La escena más bella de una familia estaba ahí, con todas las personas importantes presentes entregando buenos deseos y sonrisas…

Así; Chung Hee, que significa justo, y Haneul, que significa cielo; habían sido finalmente los nombres con que bautizaran a sus bebés, el primero era el niño y la segunda la niña. Preciosos angelitos que habían llegado para devolverles la alegría, la felicidad…

El motivo por el cual luchar y seguir adelante…
Seguir sobreviviendo con la mejor cura y arma de todas…

El amor compartido…



**FIN**


PD. Se que el YunJae no tomó un papel que le hiciera aparecer mucho en este fic, aunque sin duda fueron importantes para el YooSu... finalmente el pedido era ese, la pareja principal era YooSu, e hice lo posible por darles su lugar, lamento si para alguien quedé a deber en ese aspecto, igual en el epílogo les dará su tierno lemon xDD




miércoles, 18 de agosto de 2010

Capítulo 9. SURVIVOR

Hola!!

Acá con capi de este fico que sí, se acerca al final, les dejo el penúltimo capítulo *O* espero les guste....



ADVERTENCIA: Lemon

CAPÍTULO IX. OTRO TROZO DE FELICIDAD

*****

ChangMin por primera vez en toda su vida experimentó la sensación que debía venir cuando se pensaba en la frase “trágame tierra” al momento que Kohei le dijo aquellas palabras… se había quedado mudo con el corazón a mil por hora y solo había atinado a voltear hacia el frente esperando que arrancara el automóvil… el japonés sonrió de medio lado entendiendo que debía ser difícil para su compañero escuchar una declaración de tal naturaleza de labios de otro hombre… aún y cuando tenía esa comprensión, nada pudo evitar que se le instalara en la boca del estómago aquella sensación de decepción al no recibir mínima respuesta del otro. Arrancó y prefirió no volver a decir nada por lo menos hasta que encontrara él mismo suficiente valor para confesarse de nuevo… por lo pronto, concentrarse del todo en el caso era la única opción que quedaba…

*****

Cuando Yoochun y Junsu recibieron la noticia de que Kellen Beich estaba detenido y que había suficiente evidencia para procesar el caso y llevarlo a juicio, ambos sintieron algo parecido al alivio; aunque aún estaba la inquietud de que las influencias del padre del ojiazul fueran lo suficientemente poderosas como para liberarle… querían creer en que todo saldría bien, que se haría justicia y que podrían volver a sus días de absoluta tranquilidad sin que nada les perturbe.

- Yunho y Jaejoong dijeron que nos esperarán en el centro comercial… - el pelinegro dijo mientras le atrae por la espalda dándole un dulce beso en la mejilla mientras su esposo termina de abrochar esos pantalones que ya no le quedaban muy bien por causa de ese vientre que notaban algo más abultado que dos semanas atrás…

- estoy nervioso… - murmuró de pronto dejándose mecer en el abrazo y que fuese el mismo pelinegro quien ajustara sus pantalones…

- por qué…

- hace tiempo que no salía sintiéndome tranquilo de hacerlo, eso me pone nervioso… - sonrió sintiéndose de pronto algo bobo por decir aquello… el pelinegro le devolvió la sonrisa y girándole en medio del abrazo aprovechó de posar sus manos en su tripa y regalarle cortos besos en los labios…

- está bien, también me siento nervioso… - vio a su esposo mirarle con las mejillas ruborizadas… - es casi como una cita, ¿sabes?... – una de sus manos subió a enredarse en sus mechones pelirrojos que en aquellos momentos lucían algo más largos, lacios y sedosos, brillantes incluso, casi como los rayos del sol… - amo que vuelvas a sonreír así, que te sientas tranquilo… no dejaré por nada que pierdas de ninguna manera todo esto, Su… es una promesa…

- Chunnie… - el pelirrojo murmuró… con cierto tono preocupado por la seriedad con que su esposo murmuraba aquellas palabras… conmovido hasta el alma por el amor que ve reflejado en esas orbes negras que tiempo atrás también habían perdido vida, esas que brillaban de nuevo con algo más que solo culpa, dolor o arrepentimiento…

Volvía a sentirse tan amado y seguro, que las sensaciones que le envolvían le mareaban un poco… y solo podía abrazarse a su esposo y sentir cómo incluso cuida el no apretarse demasiado a su cuerpo para no lastimar el vientre donde siguen creciendo el o los frutos de su amor… que aunque muera por apresarle con fuerza, solo puede hacerlo con cuidado y cariño… con devoción.

*****

Yunho y Jaejoong les esperaban ya como habían quedado, con sus pequeñines a su lado jugueteando con esos peluches que desde que Junsu se los regalara hace unas semanas, les seguían a todas partes…

El obsequio de tío Junsu era sagrado para los chiquitos y de algún modo parecían saber también que la alegría le volvía al cuerpo al pelirrojo, y quizá parte de la “medicina” que estaba curando todo el daño en Junsu eran también sus sonrisas, sus juegos y aventuras contadas entre palabras mochas y aspavientos exaltados de esos pequeños que queriendo relatar todo lo que hay en su imaginación se emocionan y terminan por jugar con él y Yoochun aunque éstos aún les entiendan poco y sonrían mucho por el simple hecho de verles tan contentos… de a su manera ayudarles… y entonces Jaejoong y Yunho también se unían a los juegos que culminaban de manera algo cómica con todos tirados en el piso o en inocentes guerras de almohadas o harina cuando la cocina se convierte en el campo de batalla.

- ¿podemos pomparle piluches a tío Junsu?... – el pequeño Anhjel cuestionó mientras miraba detenidamente su peluche con esa radiante sonrisa que a Jaejoong y Yunho les hinchaba el corazón de amor y ternura…

- claro que sí, Anhjel… - Yunho sonrió enternecido, desordenándole su largo cabello lacio, igualito al de su umma según el moreno le veía…

- estoy seguro que le encantará recibir algunos, a sus bebés les hará compañía al dormir… - Jaejoong agregó sonriéndoles con esa expresión maternal que siempre se ganaba un cariñoso beso en la mejilla de cada uno de sus pequeños…

- jo, ¿appa no merece beso también? Yo pagaré los obsequios saben… - el moreno infló las mejillas e inmediatamente sus hijos se bajaron de sus asientos para ir a abrazarle y plantarle un sonoro beso en cada mejilla… - así mejor, appa también quiere sus mimos…

Jaejoong simplemente sonrió… tenía una familia hermosa… y le hacía algo más feliz saber que Junsu y Yoochun finalmente la tendrían también… veía a Yunho jugar con Iseul y Ahnjel y entendía más que nunca lo afortunado que era.

Un par de minutos después vio a Junsu y Yoochun llegar, se les veía muy bien… tranquilos y contentos… hacía realmente tanto que no les veía el semblante tan relajado o la mirada tan brillante, que casi sintió que volvían en el tiempo a los momentos aquellos en que sus amigos andaban agarraditos de la mano radiantes por ser novios.

- ¡tío!... – los dos pequeñines habían gritado joviales y corrido a abrazarles… más bien a abrazarse a las piernas de ambos, Yoochun sujetaba a Junsu por la cintura así no corría ningún riesgo de llegar a perder el equilibrio…

- Ahnjel, Iseul, recuerden que no deben ser tan efusivos con tío Junsu ahora que está embarazado… - Jaejoong les llamó la atención con suavidad…

- no te preocupes Jae, estoy bien… - el pelirrojo sonrió, y apenas se sentó en una de las sillas los pequeños se acercaron para besarle las mejillas pintadas de tenue rubor… le ponía contento cada recibimiento de los hijos del YunJae, que siempre parecían llenarle también otro poquito de energía y vitalidad… una mueca se dibujó en su expresión…

- ¿estás bien?... – Yoochun de inmediato se había acercado…

- patada… - murmuró el pelirrojo sonriendo con cariño… - y estoy seguro, que fueron dos patadas…

- ya deberían desmentirnos y dejarse ver… - el pelinegro le acarició la tripa con absoluto cariño…

Resultaba que en la última ecografía que le habían hecho a Junsu, no se habían dejado ver con claridad; el doctor les había dicho que a veces el o los bebés se llegaban a ocultar casi hasta la fecha de parto… Yoochun y Junsu se quedaban tranquilos porque todos los signos indicaban que estaba todo tranquilo, además de que, como acababa de decir el pelirrojo, se movían en su vientre y le daban guerra incluso por las noches no dejándole dormir sino se acomodaba en la postura que quisieran…

- tendlemos plimitos… - sonreían Iseul y Ahnjel besándole la tripa al pelirrojo, haciéndole algo de cosquillas con su respiración…

- pues será que comienzan a comprar para gemelos… por si las dudas… - el moreno les dijo medio en broma…

Y Jaejoong le veía y también se sentía más tranquilo, porque su esposo ya no memoraba tanto como en los primeros meses la experiencia que él mismo tuvo cuando fuera quien les viera en aquella desastrosa mañana… sonrió y disimuladamente tomó la mano de Yunho, éste le miró y al verle sonreír de aquella manera lo supo… le devolvió la sonrisa y apretó su mano con cariño… ellos también dejaban atrás fantasmas de ese ayer… sobre todo el propio Yunho…

Y casi parecía que volvían a comenzar… como si lo hicieran de cero… pero sin tener que olvidar todo ese amor, el cariño, las alegrías, las sorpresas y las gratas experiencias de los años anteriores… era más como dejar esa amarga experiencia en una cápsula enterrada en lo más profundo de sus memorias.

………………………

Mientras Yoochun y Yunho jugaban con Iseul y Ahnjel en el parque de juegos, Jaejoong había llevado a Junsu a comprarse ropa, que ya no le quedaba muy bien la que tenía…

- de no ser por Iseul y Ahnjel, Yoochun no te habría dejado venir solo conmigo… - el pelioscuro sonrió maternalmente mientras veían algunas prendas en una de las tiendas por ahí cerca…

- me gusta que me cuide así… - el pelirrojo susurró avergonzado… porque le hacía sentir muy bien que le cuidara tanto, que no le dejara solo, que estuviera siempre ahí…

- ya lo sé; me gusta que cuide tan bien de ti… - Jaejoong pensaba que todavía les faltaba recuperar seguridad y confianza… pero que iban por el mejor camino posible… - ¡pruébate esta!... – todo emocionado, el pelioscuro comenzó a tomar prendas para el pelirrojo…

…………………………

- ¿aún estás tomando esas clases de defensa personal?... – Yunho le preguntó de pronto a su amigo… mientras sus hijos iban y se metían en la alberca de pelotas y ellos les cuidaban desde fuera…

- sí… no dejaré que vuelvan a lastimar a mi Junsu o a nuestros bebés nunca más… - Yoochun respondió con seriedad…

Hace cosa de un mes había comenzado con esas clases de defensa personal en las que incluso tendría una etapa en la que le enseñarían a manejar un arma legal… podría sonar extremo… pero él estaba dispuesto a todo por su familia.

- pero aún no se lo dices, ¿verdad?...

- no necesita saberlo…

- también comenzaré a tomarlas…

- por qué… - el pelinegro le miró asustado…

- tranquilo… - el moreno le palmeó el hombro sonriéndole para calmarle… - no es que haya pasado algo, pero quiero sentirme aún más seguro y confiado al cuidarles…

- comprendo… - Yoochun sonrió entonces entendiendo el punto de su amigo…

Aunque en el fondo ambos sabían también que contar con algo más de preparación o la máxima seguridad tecnológica incluso, no les exentaba de una desagradable experiencia… les ofrecía la confianza interna de saber que siempre harían todo cuanto pudieran por evitar nuevos tragos con sabor a hiel.

*****
Residencia Park-Kim

Con varias bolsas más llenas de ropa nueva para Junsu e incuso para sus bebés, pelirrojo y pelinegro volvieron a casa al atardecer. Se habían divertido y pasado un rato muy agradable con Jaejoong, Yunho y sus pequeños…

- se parece a ti… - el pelinegro murmuró en su oído abrazándole por la espalda…

- ¿a mí?... – el pelirrojo sonrió dejándose hacer sin dejar de mirar ese grandote cachorro de peluche sobre su cama que Iseul y Ahnjel le habían regalado… cortesía de Yunho claro está…

- sí, a ti… se ve igual de tierno que tú… - el pelinegro le besó la sien meciéndole un poco entre sus brazos, acunando en sus manos el vientre de su esposo…

- yo creía que me parecía a los delfines… - el pelirrojo sonrió colocando sus manos sobre las de su esposo…

- también, de hecho eres un delfín precioso de sonrisa eterna y muy inteligente y carismático… - le dijo entre sonrisas besándole las mejillas y el hombro… y por primera vez en mucho tiempo le sintió estremecerse… no por miedo o renuencia a su contacto…

- Chunnie… - el pelirrojo se giró quedando de frente a él… porque también lo había sentido… - hazme el amor, Chunnie… - porque luego de tanto tiempo el dolor finalmente se había alejado lo suficiente como para quererle de nuevo de aquella manera a su lado…

Porque le necesitaba…

- Su… ¿estás seguro?... – una cálida mano cayó sobre una de esas rosadas mejillas… el pelirrojo asintió cerrando los ojos para disfrutar de ese tibio contacto…

- quiero… volver a sentir tu calor… - abrió los ojos y el pelinegro solo pudo perderse en el dulce brillo de sus pupilas chocolate… - quiero cicatrizar cada herida que aún pueda quedar abierta… - sintió las manos de su esposo tomarle las mejillas con cariño… - quiero que vuelvas a marcar cada palmo de mí, ser tuyo de nuevo…

- nunca dejaste de serlo, Junsu ah… - el pelinegro aseguró sin dejar de sonreírle ni mirarle con todo su amor… acercándose despacio para posar un tierno beso en sus labios…

- pero yo lo sentí… no pude evitar sentir que… que no te pertenecía más… - dijo a media voz, sus ojos se cristalizaron pero no lloró…

No cuando Yoochun volvió a besarle con cariño, probando delicadamente sus labios sin dejar de acariciar sus mejillas con los pulgares para luego abrazarle por la cintura y susurrar en su oído ese “Te Amo” con infinita ternura que otro poco curó su corazón…

Junsu cerró los ojos entregado del todo a su cariño, a la forma en que comenzó a deslizar su camiseta luego de haberla desabotonado con total tranquilidad, desnudando luego lentamente sus hombros, repartiendo dulces besos por toda esa piel suave que iba dejando al descubierto, acariciándole suavemente con las yemas de los dedos. Yoochun le sentía estremecerse y comenzar a suspirar… no parecía molestarle y eso le alegró de sobremanera… no quería que en ningún momento recordara aquella amarga y cruel experiencia…

Quería que otra vez sintiera solamente su calor, su amor, su confianza y ternura…

La camiseta finalmente cayó al piso… las manos del pelinegro volvieron a acunar el vientre de su esposo, mientras sus labios repartían nuevos besos por su cuello y pecho, siempre procurando ser cariñoso, que sintiera solo su propia necesidad de hacerle suyo de nuevo mucho más allá del simple anhelo carnal…

Porque le amaba y ante todo quería que recordara sobre su cuerpo aquel sentimiento que solo él puede entregarle… y borrar con todas esas caricias que le fue entregando aquellas huellas que pudieran quedar del ayer. Le guió despacio hasta la cama, sentándole con cuidado en el borde y arrodillándose luego ante él, su boca fue directo al vientre del pelirrojo depositando infinidad de besos dulces, susurrando palabras cariñosas para sus bebés… haciéndole sentir nuevamente especial, único… tan amado que volvió a sentir aquel calor del deseo…

- Chunnie… - susurró tomándole el rostro para que subiera a sus labios y le besara así tan dulce como solo él sabía…

Y con cuidado Yoochun le recostó en el colchón sin dejar de besarle… redescubriendo juntos lo que es enredar de nuevo sus lenguas con esos tintes de pasión que mucho habían extrañado pero que por miedo no se habían animado en entregar. Las manos de Junsu se filtraron entonces debajo de la camiseta de su esposo… el pelinegro se estremeció al sentir su delicado tacto, la forma en que casi tímidamente acariciaba los costados de su cintura sin parecer atreverse tocar más allá..

- Te Amo, Su… - el pelinegro suspiró contra sus labios húmedos y volvió a bajar con cariño por su torso, lamió despacio uno de sus pezones temiendo espantarle de pronto…

- ahh, Chunnie… - pero el pelirrojo jadeó quedito cerrando los ojos y sintiendo que tiembla de nuevo…

Que tiembla y se estremece esa vez no por pesadillas o miedos… sino por esas sensaciones que Yoochun siempre le ha inspirado, a las que él mismo huyó durante meses sin querer realmente hacerlo… recuperando así lentamente otro trozo de la felicidad que nunca les debió ser arrebatada… esa por la que iban luchando de nuevo con todo ese amor que se tienen y que ni la mente más enferma pudo destruir.

Yoochun besó y lamió gentilmente sus pezones, sin atreverse aún a succionar ni una sola vez de ellos… bajó un poco más hasta su vientre, besando castamente cada tramo de piel a su paso… Junsu soltaba pequeñas risitas cuando la boca de su esposo se deslizó a los costados haciéndole cosquillas…

Y el pelirrojo casi no se dio cuenta de que aquello era intimar, mostrarse al desnudo nuevamente para el pelinegro…
Porque eso era hacer el amor…

Amarse en la espontaneidad de un acto que se entrega con el corazón enamorado y el alma abnegada en ternura y devoción…

Cuando el pelinegro volvió a su boca para besarle, las manos del pelirrojo finalmente se decidieron en deshacerse de la camiseta de su esposo… Yoochun sonrió contra sus labios ayudándole a apartarla… la prenda cayó al piso y ellos solo pudieron mirarse con sumo cariño antes de unir sus labios en nuevos besos cortos atisbados de amor.

Yoochun dejó que una de sus manos resbalara con cariño por el contorno de su figura hasta dejarla en el borde de los pantalones de Junsu… con una mirada le cuestionó si estaba bien retirar aquella prenda también… el pelirrojo asintió sonriendo, y sus miradas no se apartaron ni un instante mientras las manos del pelinegro se encargaban de desabrocharlo y deslizarlo despacio hacia abajo… las mejillas de Junsu volvieron a colorearse con la vergüenza y timidez que solo le mostraba al hacer el amor…

Segundos después los pantalones de ambos descansaban en el suelo junto a sus camisetas… el pelinegro siguió besándole aquí y allá redescubriendo esos recovecos que se sabía de memoria pero que por largo tiempo no había vuelto a explorar… se iba haciendo otra vez de esos linderos de piel suave que tan suyos eran… besó con especial cariño aquellas finas líneas que aún se veían aunque borrosas… esas cicatrices que cubrió con su amor y que esperaba nunca más volvieran a recordarle a su esposo otra cosa que su sentimiento puro y sincero, tan profundo como el abismo del universo en sus ojos negros.

- Te Amo, Su… - volvió a murmurarle al momento en que su mano se posó respetuosa sobre la entrepierna de su esposo aún por encima de la ropa interior…

Y es que parecía que eran necesarios todos esos Te Amo que no se cansaría nunca de decir para que escuchara en su dulce voz que no mentía, que nunca lo ha hecho ni lo haría… que está ahí para amarle con el alma…

- y yo a ti, Chunnie… - el pelirrojo corresponde mirándole con esa ternura que irradia , siendo él mismo quien toma los lados de su ropa interior para deslizarle un poco hacia abajo haciéndole entender que también está listo para eso…

Que una vez más quiere mostrarse para él al desnudo listo para entregarse y recibir absolutamente todas y cada una de sus atenciones… Yoochun subió para besarle nuevamente en tanto termina por sacarle la ropa interior y siente que Junsu le ayuda a bajar la suya… sonríen entre besos y casi parece que nada pasó antes, que apenas ayer se amaron y el tiempo no pasó…

Porque les vuelven las ganas y el deseo de entregarse en cuerpo y alma como siempre debió ser… solos los dos… sin nada más que ese sentimiento que les une de por medio…

Caricias cayeron sobre sus entrepiernas haciéndoles despertar de a poco en medio de la música tierna que se forma de los sonidos que nacen en sus gargantas. Rostros pintados de carmín, ojos brillantes y sonrisas sinceras… sudor cálido cubriendo sus pieles… todo el amor…

Junsu abrió sus piernas al tiempo que tomaba una mano de Yoochun y llevaba tres de sus dedos a su boca para humectarles con su saliva. El pelinegro le mimó mientras tanto con dulces besos y tiernas caricias… una vez que su mano fue liberada, coló una almohada bajo la cintura de su esposo para que su cadera quedara más elevada y no se sintiera incómodo ahora que lleva el vientre abultado. El pelirrojo se dejó hacer sintiendo que moriría de amor por su esposo, y que él mismo le haría nacer entre silenciosas promesas de un para siempre que con el aliento de un suspiro enamorado le eran entregadas.

Yoochun tanteó con sus dedos la intimidad de Junsu, pero antes de colar el primer dedo, llevó su lengua a ese pequeño espacio llenándole de saliva… el pelirrojo jadeó inquieto, su mente estaba tan entregada a ese momento que ni un solo recuerdo del pasado pasó por sus pensamientos… aquello le dio más confianza al pelinegro al ver que no se quejaba o respingaba temeroso. Subió con una línea de besos pasando por su ingle, su erección, su vientre abultado y más arriba hasta sus labios mientras el primer dígito finalmente ingresaba y se iba haciendo de espacio en su interior. Junsu se removió inquieto y cerró los ojos… era casi como una primera vez, solo que no dolía tanto… era quizá que le había extrañado demasiado… o simplemente que el amor le cubría por completo que solo podía sentirse amado…

Más tarde, cuando estuvo dilatado; Yoochun apartó sus dedos y se perfiló entre sus piernas, apoyó una mano en su vientre mirándole con infinita ternura y lentamente comenzó a entrar en él… Junsu gimió quedito a ojos cerrados, una gota de sudor recorrió el contorno de su perfil y se perdió por su cuello…

- solo mío, Su… - murmuró con cariño mientras empujaba más sus caderas y sentía la deliciosa presión de las estrechas paredes de su esposo cobijando su erección…

- Chunnie… - gimió suavecito mientras la mano del pelinegro abandonaba su vientre para entrelazarla con la suya…

Tocó el fondo y aguardó como siempre lo haría, a que Junsu se acostumbrara a su invasión, dedicándose entonces a mimarle otro poco con caricias y besos, sin que en ningún momento sus manos se soltaran… y luego el vaivén lento… Yoochun se deslizaba con sumo cuidado dentro y fuera… gemidos quedos escaparon de sus labios y todo su mundo quedó reducido al placer y la ternura… a esas estocadas tiernas que precisas y profundas iban dejándole la sensación más exquisita de hacer el amor…

- siempre mío, Junsu… - el pelinegro aumentó solo un poco el ritmo golpeando con un poco más de fuerza pero el mismo cariño…

El pelirrojo le miró sonriendo suavemente en tanto de sus labios entreabiertos seguían escapando esos suspiros y gemidos bajos que dejaba al descubierto una entrega de amor puro…

Yoochun continuó con sus estocadas por un rato más, el mismo ritmo… hasta que Junsu rodeó su cintura con sus piernas y gimió algo más alto su nombre… le hizo tan feliz poder obtener de nuevo esa pasión, que sintió desfallecería en su interior en cualquier momento… aceleró sus embestidas encontrando ese punto sensible en lo más profundo del pasaje de Junsu y ambos gimieron algo más ronco… Yoochun tomó entonces la erección de su esposo masturbándole despacio…

Era la gloria volver a compartir un momento así…

Volver a ser uno y entregarse toda la pasión y el amor contenido en sus corazones por largas semanas de angustia, de espera y de lucha.

Y casi fue mágico el momento en que minutos después sintieron nuevamente ese calor centrarse en el bajo vientre, aquella corriente eléctrica correrles por la columna vertebral y ese espasmo central que les deja temblorosos al alcanzar el orgasmo…

Un orgasmo que también extrañaran en meses…

Y Junsu se siente otra vez pleno y completo al sentir aquella húmeda calidez en su intimidad…
Y Yoochun muere de amor al sentirle tembloroso entre sus brazos, acunando entre sus manos ese vientre que les dará en unos meses más…

Otro trozo de felicidad…
Como el que acaban de recuperar…

*****
Tribunal Superior de Justicia

- lo siento abogado, pero el fiscal tiene un muy buen argumento; así que no le daré la autorización para llamar al Sr. Kim al estrado como testigo…

- pero jueza, mi cliente tiene derecho a…

- el Sr. Kim está embarazado, más de seis meses de embarazo, así que no se le expondrá de ningún modo a una experiencia que pueda afectarle; el Sr. Kim ha presentado ya su denuncia, se tienen todas las evidencias requeridas y su presencia no resulta indispensable para el curso de este juicio, abogado. La fiscalía y usted han armado el caso, ahora preséntenlo y no se le ocurra poner mi tolerancia en el medio porque verá que no es muy alta…

El abogado de Kellen Beich salió enfadado… pero sobre todo preocupado… aquella era una jugada que no había previsto… parecía que ni toda la influencia políticoeconómica del padre de su cliente habían sido efectivas esa vez…

*****
Departamento de Uchimura Kohei

El detective Uchimura sonrió complacido al recibir la noticia del fiscal que había tomado el caso ante los tribunales. Tomó su móvil y sin pensarlo llamó a ChangMin invitándole a tomar un trago para festejar el buen curso que parecía haber tomado el caso desde que presentaran todas las evidencias que en esas semanas lograron recabar… Shim había accedido a verle en un bar del centro de la ciudad… aunque admitía que se sentía nervioso…

Kohei se había esmerado en arreglarse para salir… de algún modo sentía que aquella era una cita o algo muy parecido y cercano a ello… se duchó casi con prisas demasiado ansioso, varias veces se cambió el jean o la camiseta cuando al mirarse en el espejo se sentía demasiado soso o provocativo… al final unos sencillos jeans desgastados y una camiseta de manga tres cuartos en tono claro, chaqueta de piel y calzado boleado fue su vestimenta.

- en serio, me siento como adolescente… - sonrió al reflejo en el espejo y exhalando el aliento una última vez finalmente salió rumbo al bar en que habían quedado…

………………………

ChangMin solo esperaba que al llegar su compañero ya estuviera ahí dentro esperándole… de lo contrario se sentiría algo más bobo y vulnerable siendo él quien tuviera que esperar…

- gracias… - susurró como si lo dijera para un ente divino al ver al japonés sentado en una mesa para dos al fondo del bar… se acercó notando que aún iba algo nervioso… - hola… - saludando casi atropelladamente…

- hola… - el japonés sonrió…

- se nota que estás contento por lo que dijo el fiscal…

- sí… pero también estoy contento porque estás aquí… - el japonés dijo sinceramente…

- ¿eh?... – el morocho sintió que se sonrojaba… y la respiración se le alteró un poco más cuando un mesero se acercó para preguntar qué iban a tomar… Kohei pidió algo suave para los dos y luego volvió su atención hacia él…

- ¡quieres que lo repita?... – cuestionó sin dejar de sonreír, mirándole de un modo tan diferente que ChangMin casi sale corriendo… no porque le tuviera miedo a ese sentimiento que había nacido en él o le desagradara… es que era muy nuevo para él gustar de… otro chico… - me gustas ChangMin…

- yo… - instintivamente el morocho se había corrido hacia atrás en la silla, retirando también sus manos de la pequeña mesa… vio a su compañero sonreírle y solo se sintió tonto…

- vamos a festejar por los avances logrados… si luego decides que tal vez también pueda gustarte… - le miró profundamente… - podrías solo decir “a mí también” o algo por el estilo…

ChangMin entonces estuvo seguro de haber enrojecido furiosamente…

- a mí tú también… - susurró entonces… tan bajo, que tal vez su compañero no le habría escuchado…


Continuará……

lunes, 9 de agosto de 2010

Capítulo 8 SURVIVOR

Este capítulo es corto, pero lo consideré necesario así para que tuvieran una perspectiva más amplia; sin embargo, aún cuando queden dudas, y se que quedarán, la realidad será eso aún cuando este fic termine, lo cual dicho sea de paso, será pronto... Es un tema delicado y con muchas cosas que podrían contarse pero que no me tendré en bien abordar, pues en los capítulos finales pretendo retomar nuevamente la ternura y el deseo de vivir y soñar...

CAPÍTULO VIII. LO ÚNICO IMPORTANTE

*****

Los detectives del caso Kim-Park se habían visto en la necesidad de pedir apoyo extra… entender la conducta y el proceder de Kellen Beich resultaba algo más complejo ahora que habían descubierto en su departamento aquel cuarto con fotografías y otras cosas tanto de Junsu como de Yoochun, entender el comportamiento del ojiazul podía sin duda apoyar al caso y su consecuente condena ante la ley.

- les diré una cosa importante, este sujeto, siente amor por ambos jóvenes… - el especialista en análisis de conducta les dijo una vez que echó una mirada al cuarto aquél…

Las fotografías que tapizaban los muros no era todo lo que le ofrecía información acerca de la conducta de Kellen, había también vitrinas con objetos que tenían una fecha y un motivo por el cual haber sido guardados, desde servilletas hasta rosas secas que seguro fueron recogidas de la basura…

- cómo puede… estar enamorado de ambos… - Kohei cuestionó no queriendo sonar incrédulo… pero aquello era prácticamente una locura…

- los rasgos obsesivos se presentan de variadas maneras, comúnmente escuchamos hablar de obsesiones por la limpieza y el orden, pero en sujetos como Kellen incluso pudo haberse presentado inicialmente un trastorno de orientación sexual que fue definiendo su personalidad con el pasar de los años… - ChangMin dijo casi en automático…

- está usted en lo correcto, detective; ahora, respecto a amar a sus dos víctimas también es altamente probable, observen detenidamente las fotografías, verán importantes variantes en ellas, nos están haciendo referencia de cómo evolucionó “el afecto” de Kellen por cada uno de ellos… podemos ver que de hecho tiene dos muros… - los laterales… - dedicados en exclusiva a cada uno de ellos, luego el frontal, donde tiene fotografías mezcladas de ambos, y ahí… - tras de ellos en los espacios que quedan a los lados de la puerta principal… - de ellos como pareja, si me lo preguntan, no eran de su agrado por eso las tiene ahí, porque tendría que mirar hacia atrás para verlas, pero de algún modo le eran importantes que no podía evitarlas…

- éste tipo en verdad está enfermo… - Kohei apartó la mirada queriendo simplemente salir de ahí… ¿so ha visto cosas peores en el departamento? Tal vez sí… pero ello no evitaba que todas y cada una de ellas le dejaran una peculiar sensación de extrañeza e incomodidad… - tomen fotografías del lugar y empaqueten todo como evidencia…

ChangMin le observó (como últimamente menos podía evitar) y le siguió fuera, mientras el especialista se quedaba mirando analíticamente aquel cuarto sin interrumpir al resto de los oficiales que se iban encargando de cumplir la orden del detective Uchimura.

- ¿qué hacemos ahora?... – el morocho le preguntó siguiéndole fuera del departamento de Kellen al pasillo del piso en donde el japonés parecía necesitar tomar algunos respiros…

- arrestar a Kellen, tenemos suficiente evidencia ahora… - cerró los ojos y se recargó en el muro…

- ¿te encuentras bien?... – el morocho le miró preocupado…

- no puedo evitar preguntarme siempre… ¿pude ser algo como ellos?...

- ¿aún te cuestionas eso? No eres igual que ninguno de ellos…

Kohei no dijo más nada, siguió el camino hasta las escaleras de emergencia y comenzó el descenso de esos cuantos pisos hasta el parking, un poco de ejercicio le venía bien para controlar la ansiedad que sentía y que parecía venirle con más fuerza en esos últimos meses. ChangMin le siguió de cerca sin mencionar más palabras, respetando sus silencios y lo que sea que trata de comprender de su propia existencia.

Una vez llegaron al parking, subieron al auto y partieron de ahí, ChangMin pensó que irían directo a la Unidad… pero Kohei condujo más allá por varios minutos más hasta que llegaron a una zona de los barrios del sur de la capital… frenó fuera de una casa sencilla que daba cierto aspecto a antiguo, pero ninguno de los dos bajó del auto…

- era la casa de mi madre… antes de lo que le pasó… antes de que volviera a casa con mi abuela y temiera hasta de las sombras de los árboles al anochecer… a veces no puedo evitar venir aquí y… mi madre fue feliz entonces… nunca más volvió a serlo cuando llegué a su vida… si arruiné su existencia con la mía, ¿cómo puedes asegurar que de ningún modo soy como mi padre?

- no fuiste en esencia tú, quien pudo borrar la alegría de los días de tu madre…

- pero el recuerdo de lo que me concibió sí…

- haces lo correcto, Kohei… - el morocho tomó una de sus manos apretándosela con cariño… - estás del lado indicado, luchas cada día por expiar una culpa que ni siquiera es tuya…

- no lo entiendo… - dijo de pronto volviéndose para mirarle de frente… - no logro entender porqué ahora parece afectarme más todo esto… creo que eso es lo que más miedo me da… ¿y si comienzo a cambiar?

- no…

- ¿cómo puedes asegurar que no lo haré? ¿cómo puedo saber que un día no despertaré del lado contrario?

- ¿es que acaso has pensado en lastimar a alguien inocente?...

- jamás… - respondió sin dudar…

- entonces no temas, Kohei… - el morocho tomó su mano cobijándola entre las suyas… - no hay nada malo en ti, no importa de dónde venga parte de ti, tú ya tomaste tu decisión… tú ya elegiste quién ser…

Sus miradas se conectaron una vez más con algo más de profundidad, casi como si con aquel gesto pudieran decirse más de lo que las palabras pudieran. Tal vez Uchimura aún tendría miedo de ser quien es por no saber de hecho, quién fue aquél que destruyó la vida de su madre y formó parte en su existencia; pero en momentos como esos, la mirada de Shim y sus palabras calmaban su interior diluyendo lentamente su ansiedad.

¿Era eso lo que le había enamorado?
¿Lo que tal vez les unía?

- Kohei… - el morocho suspiró acercándose lentamente al japonés… no era que se tratara solo de sentirse hipnotizado por su mirada, o que quisiera ofrecerle algún tipo de consuelo o comprensión…

Simplemente deseaba besarle…
Besarle y entregarle en un dulce beso un cariño que tal vez ambos necesitaban, recibir y compartir…

Porque ChangMin se enamoraba de verdad por primera vez en toda su vida. Y Kohei necesitaba ese cariño que le afianzara a esa realidad que en ocasiones incluso a él le asustaba…

El móvil de Kohei sonó y ellos se separaron casi sobresaltados, mirándose de reojo con nervio y sin atinar a decir en ése instante nada…

*****
Policía Local de Seúl
Departamento de Investigaciones Especiales

Una vez que llevaron toda evidencia a la Unidad, Kohei y ChangMin optaron por seguir escuchando la experta opinión del especialista… en algunos paneles colocaron las fotografías del mismo modo en que estaban en el cuarto del departamento de Kellen…

- si observamos las primeras fotografías… - el especialista señaló un conjunto de lado de las que pertenecían a Yoochun… - se darán cuenta de que, en comparación con las tomadas del joven Kim, su objeto de deseo era el joven Park, capturó los momentos en que luce más atractivo, mientras que del Sr. Kim tomó escenas más bien oscuras o desde ángulos poco favorables…

- tomaba los aspectos agradables del Sr. Park pero lo… ¿malo? Del Sr. Kim… - Kohei trató de comprender…

- en términos generales… ahí estaba, según Kellen lo sentía, enamorado del Sr. Park, su rival en su mundo de amor, era el Sr. Kim; pero era incapaz de acercarse y hacer algo para separarlos, así que lo más probable es que en sus fantasías al momento de ir construyendo esta especie de altar, es que intentaba convencerse de que el joven Kim jamás tendría lo suficiente para permanecer juntos…

- ¿es posible que haya estado siempre al pendiente de ellos pero haber soportado nunca acercarse? Ellos no lo recuerdan, no en acercamientos directos…

- lo es, la mayoría de los que se obsesionan con una persona suelen ser incapaces de acercarse directamente a sus objetos de deseo, los pueden perseguir y vigilar a escondidas, pero rara vez establecen contacto personal; es parte del miedo a ser rechazado cuando se dan cuenta de que no son o no tienen lo que su objeto de deseo querría…

- ¿qué pasó entonces que luego cambió su objeto de deseo por su propio rival?... – esa vez fue ChangMin quien preguntó al observar en la misma línea de fotografías que invertía el sentido de éstas…

- hay varias opciones, tal vez se dio cuenta de que no podía apartar al joven Kim del joven Park y comenzó a ver sus cualidades…

- ¿hasta que terminó enamorándose de él y cambiando su objeto de deseo?... – Kohei no imaginaba cómo era posible eso…

- detective Uchimura, lo vemos más a menudo de lo que pensamos, ¿cuántas parejas no le dirán si les pregunta cómo es que se conocieron, que al inicio incluso no se llevaban del todo bien? En la fantasía del Sr. Beich, ambos comenzaron a resultarle atrayentes, llenaban con su sola presencia ese vacío que suele referirse cuando se espera a la pareja ideal… sin embargo, algo debió pasar que en algún punto su todo fue el Sr. Park que tuvo el valor de dañar de la forma más dolorosa al Sr. Kim…

- ¿está diciendo que a fin de cuentas Kellen ama al Sr. Park?...

- así es detective Uchimura…

- no es lo que pareció cuando tuvieron un careo, el Sr. Beich le hablaba al Sr. Kim como si fuera su pareja, como si lo amara…

- detective Shim, lo que yo veo en todas esas fotografías es lo contrario; el joven Kim pudo ser objeto de su deseo, pudo amarlo… podrá decir que lo ama, pero su máxima expresión de amor sigue reservada para el joven Park… - su mirada se quedó en una de las fotografías, se trataba del rostro relajado del pelinegro descansando en una especie de camilla, tal vez la había tomado en un spa luego de una sesión de masaje o algo por el estilo, la fotografía en sí no revelaba demasiados elementos para ubicar el lugar exacto… pero sin duda, como muchas otras imágenes ahí, revelaban lo hábil que había sido para seguirles durante años…

- ¿máxima expresión de amor?...

- no tiene hijos, no se ha casado, y solo paseaba por ahí con chicas o chicos que tuvieran algún parecido con el joven Kim; se perturbó tanto que trató de emularlo, convertirse en su primer objeto de deseo teniendo a su lado a alguien parecido a su segundo objeto de deseo, pero una tras otra vez se dio cuenta de que no era lo que quería, de que no llenaba su vacío… sigue esperando el momento indicado para ser quien se ofrezca al Sr. Park… una violación destruye y muchos no lo superan… el Sr. Beich perseguía eso, destruir al Sr. Kim y suplantarle, pero al mismo tiempo aún le quiere… es una parte importante en la vida de su primer objeto de deseo, por lo tanto en la suya también; está tan confundido en su propia fantasía que aún si tuviera que elegir entre uno de sus objetos de deseo, no podría deshacerse de ninguno de ellos, pero el primero siempre sería el Sr. Park…

Kohei pensó que eso era demasiado complejo como para comprenderlo en ese instante….

- cómo lo metemos a la cárcel… - eso era lo único que a fin de cuentas le importaba a los detectives…

- en primer lugar, sabiendo manejar toda ésta evidencia, el abogado del Sr. Beich podría usarlo para defenderlo bajo la consigna de enfermedad mental…

- entonces tendremos que conseguir también al mejor fiscal para éste caso, no quiero darle la mínima oportunidad a esa malnacido de salirse con la suya… - Kohei tomó su chaqueta mientras ChangMin ya contactaba con la misma jueza que les había dado la orden de cateo…

*****
Residencia Park-Kim

- Chunnie, ¿y si nunca encuentran las pruebas suficientes para encarcelarle? ¿viviré siempre con miedo a que vuelva a aparecer?... – los ojos del pelirrojo miraron a su esposo con esa opacidad propia del temor, de la angustia y las dudas que la incertidumbre genera…

- no baby… - le cobijó en sus brazos meciéndole suavemente y besando sus cálidas mejillas… - no importa lo que tenga que hacer, no dejaré que se vuelva a meter más, que nos intimide o nos haga encerrarnos en la oscuridad por miedo a su simple existencia…

- tampoco querría que hicieras cosas peligrosas Chunnie… - el pelirrojo se enterró más contra su cuerpo dejándose abrazar con ese cariño que le hacía sentir casi seguro, como si en verdad mientras esté con él nada ni nadie pudiera acercarse más y hacerle daño… a él y a su bebé… o bebés…

- no te preocupes Susu ah… confía en mí, te cuidaré como nunca lo he hecho… - le atrajo más en el abrazo hasta que finalmente el pelirrojo quedó sentado en su regazo cuidando de no presionar su precioso vientre abultado, apoyado en su pecho con su rostro escondido en el hueco que une su cuello y su hombro… - no dejaré que nos quite lo más importante que tenemos…

- ¿nuestro amor, Chunnie?... – el pelirrojo murmuró apartándose un instante para poder ver a esas profundas orbes oscuras que brillaban más que nunca brindándole calidez y fuerza…

- nuestro amor, Susu… nuestro… - el pelinegro aseguró acortando despacio la distancia y besándole con todo ese sentimiento que puro y sincero les ha unido desde hace mucho tiempo…

Y que más que nunca saben es el arma más poderosa que tienen…
Porque es del amor que se tienen de donde proviene la fuerza y la determinación que necesitan para no caer ni dejarse intimidar… para seguir luchando y levantarse con la frente en alto aún cuando una sola persona intente pisotear lo que son y lo que han sido…

Porque de ese amor que se tienen y que consideran lo más importante en sus vidas tienen también esa otra maravillosa realidad…

La oportunidad de ser padres de hijos propios…
El llamado fruto de amor; la máxima expresión de tal sentimiento en su pureza sinigual…

*****

Una vez salieron de la Unidad en busca de nuevas evidencias que esperaban obtener de entrevistas que quedaban por hacer ahora que habían obtenido nueva información del propio Kellen Beich pues ya le habían arrestado con suficiente causa probable como para evitar que cualquier juez le dieran libertad condicional, Kohei y ChangMin se sentían casi más confiados…

Nada estaba perdido aún…

- gracias… - dijo de pronto el japonés…

- no he sido yo, sino trabajo de equipo… - Shim respondió sonriendo suavemente…

- no me refiero a eso… lo de antes… realmente quería hacerlo…

- ¿eh?... – las mejillas del morocho se colorearon tenuemente…

- quería besarte porque… me gustas, ChangMin ah…


Continuará……

domingo, 1 de agosto de 2010

CAPÍTULO 7. SURVIVOR

CAPÍTULO VII. OBSESIÓN

*****

La investigación en el caso estaba arrojando nueva información pero una y otra vez encontraban trabas en su propia legislación. El abogado de Kellen Beich estaba haciendo demasiado bien su trabajo, y los detectives solo se iban dando cuenta de cuán grueso era el muro de corrupción que tenían que atravesar.

…………………………
Departamento de Uchimura Kohei

- ¡estoy harto de ese maldito abogado!... – Uchimura aventó su chaqueta al sofá y luego fue directo a golpear ese bolso de arena que colgaba en un rincón de la estancia…

ChangMin no recordaba haber visto a su compañero tan molesto como en ese instante… la forma en que golpeaba con todo su coraje y la frustración hacía que sus músculos resaltaran endurecidos y que los movimientos de sus golpes sonaran con zumbidos provocados por la fuerza en el aire y luego esos sonoros cuando impactaba contra el bolso. Aguardó en silencio y de pie hasta que el japonés abrazó el bolso respirando agitado y con algunas gotas de sudor resbalando por su rostro, el morocho se mordió el labio y evadió la mirada al darse cuenta de que la imagen le había resultado atractiva.

- aún no hemos terminado de usar nuestras cartas, Kohei… - intentó animarle… aunque de antemano sabía que aún las opciones que tenían eran tan inservibles como cada intento anterior si es que volvían a toparse con autoridades corrompidas por el dinero y los favores entre mafias.

- ese desgraciado debería de irse a la cárcel con todo y abogado y fundirse en una celda haciéndose compañía… - espetó sintiéndose impotente… casos como esos ha tenido antes ya y cada que se topa con ellos solo puede frustrarse y maldecir por no poder hacer realmente nada por ofrecer tranquilidad a las víctimas o sus familias.

- relájate un poco, si ellos ven que nos desesperamos más saborearán la victoria, y no debemos perder la fe aún…

- ¿fe?... – dijo con ironía… - esto no se trata ya de fe ni de esperanza, sino de corrupción y poder…

- esto sí se trata aún de fe y esperanza…

- ¡no! No lo entiendes aún, Min… - se acercó al morocho plantándose delante suyo con esa personalidad arrebatada que muy pocas veces muestra pero que sin duda también posee… - las personas con las que lidiamos no se tentarán el corazón ni por broma, incluso si han de eliminar testigos o a nosotros, lo harán, si nos damos el lujo de pensar en fe y esperanza…

- si nos damos el lujo de abandonar aquello en lo que las víctimas y sus familias confían entonces nosotros seremos solo un par de detectives que toman esto como algo personal y no de manera objetiva… - interrumpió hablándole con seriedad y mirándole directamente a los ojos…

- ¿crees que actúo así porque lo tomo personal?...

- sí…

- no me conoces, no tienes ni idea de cómo trabajo o lo que me motiva a hacerlo…

- Tal vez tengas razón, Kohei; pero te he observado y sé que este caso te ha significado mucho más que los anteriores, he visto cada esfuerzo tuyo irse por el caño y la forma en que te afecta; he visto que esto ha logrado llegar a las fibras sensibles de tu propia existencia…

- no te atrevas a relacionar esto con quién soy o de dónde vengo… - se apartó negándose a sí mismo a escucharle… pero prestando total atención cuando la mano del morocho tomó su muñeca instándole a oír…

- no lo relaciono yo, lo has hecho tú mismo. Sé que cada víctima te recuerda a tu madre y que por cada caso que ganas sientes que un poco más de tranquilidad le ofreces a ella; pero en el fondo también lo haces porque tratas de expiar tu sola existencia, porque sientes que más te alejes de lo que pudiste ser por la herencia de tu padre…

Kohei le miró entre sorprendido por lo bien que parece conocerle a pesar del poco tiempo que llevan como compañeros de trabajo, y lo acertado de sus palabras pues son pensamientos que no ha compartido nunca con nadie.

- no todo en las personas es cuestión de genética, Kohei…

- pero tiene que ver, eso lo sé…

- eres un gran detective… pero creo que sobre todo eres una gran persona, de sentimientos nobles y eso no viene solo de herencia; sino de ti mismo… de aquí… - llevó una de sus manos a la altura del pecho de Uchimura… y sintió bajo su tacto el corazón del japonés latir con ritmo, no era normal pero tampoco demasiado aprisa… después de todo se había agitado antes… y sin embargo; le parecieron latidos diferentes…

- gracias, Minnie… - sonrió al tiempo que posaba una de sus manos sobre la que descansaba en su pecho… la mirada del morocho se inquietó pero ninguno se movió…

Y solo entonces ChangMin se percató de que su corazón latía al mismo ritmo que el de su compañero… pero el suyo lo hacía intranquilo y emocionado…

Tuvo que aceptar con temor…
Que se había enamorado…

*****

Yoochun y Junsu habían salido esa mañana a la consulta del mes, tenía ya cinco meses y un vientre abultado que lucía demasiado precioso a ojos de un pelinegro que no cabía de felicidad desde que el pelirrojo lloraba menos y sonreía más… desde que le escuchaba platicar con su bebé diciéndole cuánto le amaba y lo mucho que sentía no habérselo dicho antes…

Una vez que salieron de la consulta pasaron por aquel parque en donde se dieran su primer beso y se declaran sus sentimientos. Cuando se hicieran novios y hubieran ganado un trozo más de felicidad al saber que la persona más importante en sus vidas complementaba esa parte de uno que invita a la plenitud y la gloria. Tomaron asiento en uno de esos columpios que todavía tenían en sus cadenas un poco de nieve escarchada…

- vaya, sí que he ganado peso… - el pelirrojo sonrió al percatarse de que apenas cabía en el columpio…

- pues ni vayas a querer pensar en dietas, eh; te ves precioso… - estando a sus espaldas comenzó a mecerle muy despacio, robándole uno que otro beso mientras le paseaba…

- ay Chunnie, dices tonterías… - murmuró sonrojado y casi sintiendo que el doloroso pasado quedaba atrás desde que todos sus pensamientos han sido solo para su bebé y el amor que le tiene por ser de su esposo también…

- no son tonterías, Su; te ves hermoso… - y quiso decirle que no era solo porque ahora supieran que el bebé era de los dos, que de cualquier manera le hubiera parecido hermoso porque es él…

Él y su aura brillante, sus cristalinas sonrisas como sus lindas miradas; todo eso que antes casi perdieron como se va el agua entre los dedos, pero que hoy nuevamente sentían tan suyo y parecía que no había modo alguno de que el dolor volviera y les arrebatara esa felicidad que bañaba sus días otra vez.

- Chunnie… - una de sus manos fue cobijada por la de su esposo mientras se sujetaba aún de la cadena del columpio… - gracias, por no dejarme nunca… - susurró y recibió con emoción ese beso que el pelinegro le entregó inclinándose para tomar sus labios con tal delicadeza que en esos segundos el resto del mundo desapareció dejándole sentir solamente su amor…

- no hay modo de que quiera dejarte nunca, Su; eres mi vida, tú y nuestro bebé lo son… - aseguró con tono cariñoso mientras le abraza aún inclinado rodeando sus hombros y besando sus mejillas; para luego llevar sus manos a ese abultado vientre en donde una patadita les hizo sonreír emocionados…

- le gusta que lo toques, te siente más cerca aún… - el pelirrojo murmuró enternecido, mientras otra patadita en su vientre parecía afirmar sus palabras…

- me gusta tocarlo, sentirlo dentro de ti… - el pelinegro susurró en su oído besándole despacio y esperando que así como en ese momento, el pasado no vuelva nunca más…

*****
Residencia Park-Kim

Luego de una semana, llegó una fecha que celebrar. Hacía un año que le había propuesto matrimonio, y quizá no muchas parejas celebran fechas como esa, pero para ellos es tan especial como cuando cumplen años de haberse convertido en novios o de la primera vez que hicieron el amor. Cada gran paso en su relación era significativo para ellos y merecía celebrarse…

Junsu se dejó ayudar a la hora del baño esa mañana, la forma en que Yoochun tocaba su cuerpo con sumo respeto al pasar la esponja por cada recoveco le hacía sentir querido y especial, y entonces desaparecía todo vestigio de repudio hacia su propio cuerpo que aún hace casi un par de meses sentía al ducharse… era como si las profundas heridas de su violación fueran sanando finalmente…

Yoochun le dejó limpio y fresco, un beso dulce le regaló antes de ayudarle a salir de la tina y envolverle en una bata de baño, le llevó a la cama y mientras su esposo se cambiaba con tranquilidad, el pelinegro volvió al baño para ducharse también.

Junsu sonreía tranquilamente mientras se observaba el vientre en el espejo de cuerpo entero (ése mismo que en largas semanas permaneció cubierto por una sábana pero que ahora volvía a devolverle una imagen de su agrado), se había remangado la playera para poder verse el bulto desnudo y acariciarse despacio…

- te amo, bebé; mucho, mucho… y appa Chunnie te ama también, ¿has sentido el cariño con que nos bañaba? Así es como él dice que nos ama… - platicaba con su vientre con esa sonrisa feliz y tranquila que recién retomara en sus días en el último mes…

Entonces el timbre sonó y acomodándose la playera caminó a la puerta asomándose antes por la merilla… era un repartidor que llevaba un ramo de rosas rojas. Sonrió de medio lado pensando que Yoochun tenía esa sorpresa con él y por ello las recibió con gusto andando con el ramo hasta el comedor y acomodándolo antes de tomar la tarjetita que llevaba…

- ¡Chunnie!... – y llamar a su esposo aterrado de pronto al leer la tarjeta y saber que no venía de él.

Yoochun salió corriendo con apenas un pantalón puesto…

- qué sucede baby… - apenas cuestionó cuando le vio temblar frente a aquel ramo de rosas…

- no son tuyas, son… de él, lo sé, Chunnie… - sollozó tembloroso dejándose envolver por los brazos de su esposo…

- tranquilo baby, tranquilo… - trató de confortarle…

…………………………………
Policía Local de Seúl
Departamento de Investigaciones Especiales

- vamos, el Sr. Kim recibió un presente, al parecer de Beich… - el japonés tomó su chaqueta pensando que tal vez el ojiazul pudiera haberse equivocado y darles suficiente para ir tras él…

- ¿qué clase de presente?... – el morocho le siguió apenas, dejando la taza de café que acababa de servirse sobre su escritorio…

- un ramo de rosas; el Sr. Park sonaba inquieto pero que no había sido Beich en persona, su esposo recibió el ramo pensando que era de él…

…………………………………
Residencia Park-Kim

Una vez que llegaron los detectives…

- el repartidor era un chico normal, no sospeché y pensé que tal vez mi Chunnie lo habría mandado… - el pelirrojo aún temblaba ligeramente y se negaba en apartarse de su esposo pues se sentía seguro abrazado por él…

- ¿era él?... – el morocho le enseñó una fotografía en su móvil…

ChangMin se había puesto a hacer su investigación de manera inmediata apenas Junsu le dijo el nombre de la florería que había visto en el uniforme del repartidor. Un par de llamadas habían sido suficientes para que le enviaran información acerca del repartidor que efectivamente había sido enviado a ese domicilio para hacer entrega del ramo. Por suerte ese local tenía información de sus empleados en versión electrónica…

- sí, era él… - el pelirrojo apartó la mirada del móvil del detective Shim… - ¿por qué no me deja en paz?... – sollozó nuevamente enterrando su rostro contra el pecho del pelinegro…

- ¿es probable que alguien más se haya tomado la libertad de enviarle un presente?... – Kohei preguntó…

- no… - Yoochun se apuró en responder, no quería que su esposo tuviera que recordar más o decir nada, era su turno de cuidar de él por lo menos afrontando ese interrogatorio en ese instante… - hace un año pasó exactamente igual, y pude recordar algo que no había recordado antes… - los detectives prestaron atención… - hace un año cuando le propuse matrimonio, también cumplíamos cuatro años de noviazgo, esa mañana Junsu recibió un ramo de rosas rojas también, y una tarjeta igual a ésta… - en la tarjeta estaba inscrito con letras doradas la frase “Juntos Para Siempre, mi Junsu”… - entonces Junsu pensó también que yo se las había enviado, pero cuando volví a nuestro departamento y le dije que no eran mías, me puse celoso y terminé botándolas a la basura… podría decirse que no lo tomamos demasiado en serio… Junsu siempre ha tenido pretendientes que le envían obsequios, bueno, hasta antes de salir de la Universidad era bastante común que le enviaran cartas, rosas o peluches, de chicas y chicos… pero esa noche, en el restaurante donde le pedí matrimonio, recuerdo que ese sujeto…

- ¿Beich?... – el japonés indagó…

- él… - el pelinegro respiró profundo… - estaba ahí… a unas cuantas mesas de la nuestra…

- ¿está usted seguro?... – el morocho cuestionó…

- lo estoy… llevaba un traje oscuro, y una mujer pelirroja estaba con él… no lo recordé hasta hoy y lo siento, pero les aseguro que era él, en realidad solo lo vi una vez porque estaba demasiado contento cenando con Junsu y nervioso porque le iba a proponer matrimonio, pero… el mesero que nos atendió también atendía su mesa…

- eso puede ser circunstancial… no tenemos suficiente para relacionar el ramo de rosas con su presencia en el mismo restaurante aquél día o con el ramo de hoy… - ChangMin aventuró…

- pero podemos usarlo para confundirlo y lograr que hable… - Kohei sugirió…

- no me importa lo que tengan que hacer o cómo, si cualquier cosa vuelve a perturbar a mi esposo, yo mismo me encargaré de ser necesario… - Yoochun dijo con firmeza… y los detectives temieron que luego intentara tomar justicia por mano propia… Junsu le abrazó más fuerte incapaz de contradecir las palabras de su esposo… solo quería seguridad de nuevo en su vida…

…………………………………

Un encuentro “casual” entre los detectives y Beich les dio los elementos necesarios para obtener lo que más necesitaban en esos momentos para que el caso siguiera adelante por las vías de la justicia…

Kohei y ChangMin llegaron a aquél restaurante que mencionaran Junsu y Yoochun, pero cuando vieron que Kellen casualmente estaba ahí, aprovecharon la visita para confrontar al ojiazul… tomaron asiento en una mesa fingiendo una salida informal solo a comer como amigos, ni siquiera como detectives en una investigación… por si luego intentaban echar abajo sus argumentos…

- detectives, ¿me siguen aún?... – Kellen se acercó a la mesa, que estaba a un par de la suya, sonriendo casi con altanería y confianza… por supuesto, ChangMin le había dicho a Kohei que por lo que había podido darse cuenta mientras investigaba al sujeto, es que era un tanto ególatra… sabían entonces que al verlos pensaría que todo era por él… y aunque de hecho era así, tendrían que fingir que no…

- no… en realidad no, solo venimos a comer, qué coincidencia, ¿no?... – el japonés respondió…

- sí… - la mirada del ojiazul vagó de una a otro como inspeccionándolos… - así que, son pareja, más que compañeros de trabajo, ¿verdad?... – sonrió divertido y terminó sentándose con ellos…

ChangMin enrojeció y Kohei pensó que esa era la pantalla perfecta… fingir ser novios.

- no creo que sea cómodo para nosotros hablar de nuestra vida personal contigo, Kellen… - el japonés dijo…

- porqué no, por haber sido parte de una absurda investigación… - rió casi como si ellos fueran amigos y estuvieran bromeando… Kohei tuvo que aguantarse las ganas de molerlo a golpes ahí mismo por mofarse así de la ley…

- no solo por eso, no a cualquiera le agrada hablar con dos chicos que salen como pareja… - y ChangMin optó por retomar la repentina idea…

- yo no tengo problema alguno con las relaciones gay…

- ¿por eso le enviaste un ramo de rosas hoy a Junsu?... – Kohei soltó casi por casualidad… - supe que le habían encantado…

- ¿de verdad?... – Kellen pescó la trampa… - Junsu y yo somos almas gemelas, solo que él está molesto todavía…

- ¿por qué crees que está molesto?... – ChangMin cuestionó…

- ya sabes… solo malos entendidos que no vale la pena recordar… - y casi como si acabara de caer en cuenta de que había estado por irse de lengua larga; el ojiazul se puso de pie… - bueno, mi cita seguro ya debe estar molesto, nos vemos en otra ocasión chicos… - agitó la mano despidiéndose y volviendo a su mesa…

Entonces ChangMin pudo ver que el acompañante del ojiazul era un chico joven, quizá máximo 20 años, de cabellos pelirrojos y un corte muy parecido al que lleva Junsu, además de que sus facciones también tenían cierto parecido, aunque a la primera se notaba que no eran la misma persona… sin embargo…

- este chico está obsesionado con el Sr. Kim, Kohei… - murmuró instándole a mirar detenidamente al acompañante del ojiazul…

- creo que ahora tenemos otra carta que jugar…

- ¿pedirán ya su orden?... – un mesero se acercó sonriendo con amabilidad…

- eh sí, la especialidad de la casa para los dos, por favor… - Kohei ordenó…

- creí que ahora iríamos a…

- iremos con el juez saliendo de aquí, antes tenemos que mantener nuestra pantalla… - el morocho no pudo evitar sonrojarse otra vez, pero el japonés no dijo nada al respecto, solo siguió hablando… - o Kellen sospechará más de la cuenta… comemos, salimos y regresamos por la puerta trasera, necesitamos información de aquella noche y encontrar algún lazo entre ese ramo de rosas de hace un año, la coincidencia en el restaurante y el hecho de que él aceptó hace unos momentos que envió el de esta mañana…

- ok… - ChangMin se concentró entonces en respirar… no podía desconcentrarse con pensamientos de índole personal en esos instantes… aunque de pronto tenía ganas de tomarle la mano y fingir un beso de novios… - ¡mierda!... – maldijo por lo bajo sintiéndose acalorado…

Kohei le miró de reojo pero no dijo nada… él tenía claro que su compañero le gustaba, pero dejaría que ChangMin descubriera a su tiempo si la relación de trabajo podía llegar a más…

…………………………………

Una vez que terminaron de comer, y tal como Kohei lo había propuesto, los detectives volvieron para hacer investigación respecto a aquella noche de hace un año…

- me temo que quien trabajaba para nosotros hace un año ya no está aquí… - el gerente del restaurante les dijo una vez que le explicaron lo que buscaban… - si recuerdo bien, hace un año hubo un incidente con un cliente, se quejó de mal servicio por parte del mesero que le atendía, y antes de que pudiéramos siquiera llamarle la atención, él ya había renunciado…

- ¿no le pareció extraño?... – ChangMin preguntó…

- entonces yo era subgerente, el gerente de entonces fue quien se encargó de la situación…

- ¿supo quién fue el cliente que se quejó?... – el morocho volvió a cuestionar…

- por supuesto, el Sr. Beich, es bastante quisquilloso si me lo preguntan, e hijo de un hombre importante, si Kellen Beich dice que alguien le ha mirado siquiera feo, ese alguien es inmediatamente despedido…

- ¿aún usted tiene que cumplir todos los mandatos del Sr. Beich?... – el japonés intervino…

- por supuesto… tal vez olvidé mencionar que este restaurante es propiedad de la esposa del padre del Sr. Beich, su madrastra…

- ¿tiene alguna información de aquél empleado?... – Kohei indagó… tomando en cuenta ese dato importante que investigar a detalle…

- los datos que teníamos de hace un año, con suerte su domicilio es el mismo… - buscó en una gaveta archivos muertos que estaba capturando en versión electrónica como medida exigida por la ley en los últimos meses… - es esto… - les extendió una carpeta…

- tomaremos algunos datos si no le importa… - ChangMin comenzó a leer…

- adelante… en realidad creo que ese engreído merece alguna especie de lección, un susto por parte de la ley que le haga ver que no es intocable o todopoderoso…

- ¿tiene usted alguna queja en particular con el Sr. Beich?... – Kohei preguntó curioso…

- conmigo no se ha metido directamente, pero basta con ver con quién se junta para saber que es de esos junior que creen que todo lo pueden; si el caso que llevan lo pone como el malo, entonces debe ser el malo, Beich no es de ningún modo una blanca palomita, y sí perfectamente capaz de los extremos con tal de obtener lo que quiere…

- listo, Sr…. – el morocho le devolvió la carpeta… - gracias por su ayuda…

- de nada…

- si necesitamos saber algo más, esperamos contar nuevamente con su cooperación… - el japonés señaló…

Y luego ambos salieron de aquella oficina…

- bien, hora de averiguar si el mesero de aquella noche aún vive donde mismo…

- no es necesario ir, no vive ahí…

- ¿eh?

- tengo su nuevo domicilio… - el morocho le mostró su móvil…

- cómo haces eso… - el japonés preguntó con admiración…

- si hay cualquier información en la red, ten por seguro que la veré… - sonrió el morocho…

…………………………………

Horas más tarde…

- ese imbécil amenazó con despedirme cuando no quise hacer lo que me pidió… - el mesero que un año atrás atendiera a Junsu y Yoochun en el restaurante recordaba perfectamente el suceso de aquella noche…

- ¿y eso era…? – el detective Uchimura inquirió…

- llevarle una nota con una rosa a un cliente de otra mesa… la verdad es que no habría tenido problema si me lo hubiera pedido para dárselo a alguna chica, pero ese imbécil dijo que se la llevara a otro chico… un chico que estaba acompañado de otro, si me entienden a lo que me refiero…

- una pareja gay…

- exacto… y no es que sea homofóbico ni nada, pero prefiero mantenerme lejos de esas parejas, así que me negué, no iba a formar parte de una especie de triángulo amoroso entre tres gays… - claramente al sujeto en cuestión le desagradaba del todo el tema…

- ¿recuerda cómo eran los chicos que menciona como pareja?... – Kohei indagó…

- uno era pelirrojo y muy sonriente, el otro de cabellos negros, corte normal…

- como ellos… - el morocho le mostró una fotografía de Junsu y Yoochun que llevaba en el móvil…

- sí, eran ellos de hecho… oigan, exactamente qué están investigando… - el sujeto se mostró entonces inquieto y curioso…

- ¿recuerda quién acompañaba al Sr. Beich esa noche?... – el detective Shim preguntó… el sujeto les miró algo más curioso…

- una linda chica de cabellos pelirrojos, como el color del fuego, hermosa sin duda… por esa razón me pareció aún más molesto que a escondidas quisiera no sé, ¿cortejar? A ese chico… le dije que no, se enfadó, me amenazó y yo renuncié antes que ser humillado…

- gracias por su cooperación…

- esperen, ¿no me dirán que es lo que investigan en realidad?

- eso no es de su incumbencia, Sr.

…………………………………

Luego de haber reunido pruebas suficientes, los detectives Shim y Uchimura consiguieron convencer a una jueza para obtener una orden de cateo para el departamento de Beich…

- este sujeto no está loco… está obsesionado… - ChangMin había encontrado un cuarto en el departamento de Kellen… estaba tapizado de fotografías…

- la pregunta es con quién… - Kohei no se esperó aquello… porque ahí había fotos tanto de Junsu… como de Yoochun…


Continuará……