Bueno, de antemano agradeciendo la oportunidad que le brindaron a un proyecto corto que hoy conoce su desenlace final. No sé si llenará expectativas, a mí me ha dejado un buen sabor de boca, porque es sobre algo que casi no me gusta escribir, los dramas y las angustias me resultan suficientes con mi vida personal xD pero me ha gustado el curso que tomó esto desde su inicio, espero encuentren algo nuevo en este fic, no soy de compartir literalmente nada sobre mí, pero sin duda encuentro que con cada nueva historia otro trozo de mi alma se queda plasmado entre líneas.
¿Qué es lo que cambió?
Tal vez nada, tal vez todo.
La verdad es que los sentimientos no nacen
de la noche a la mañana, no existe el amor a primera vista sino ocasionalmente
la atracción inmediata. Aquellas dos cosas le habían sucedido a él, solo que
hasta hace poco se daba cuenta de la magnitud de tal. Gustar no es solo una
cuestión física, es también de personalidad, de empatía y diferencias. Gustar es
el primer paso al enamoramiento, y éste el peldaño que puede llevar al amor. Junsu
lo sabe, empero no puede explicarlo.
¿Duele? Sí, duele demasiado, no solo ese
tono frío y distante con que le habla ahora. Duele también saber que no le
culpa, que hasta cierto punto le entiende. Que justifica su actitud porque si
él fuera otro reaccionaría de la misma manera, no por ser mala persona, sino
por el peso de los temores y las inseguridades, de todo eso que no puede
nombrar en aquel preciso instante pero que permanece en sus recuerdos, en la
verdad etérea del pasado mismo.
Al notar el silencio y la mirada ausente
del castaño, Yoochun continuó su camino pasándole por un lado, lo
suficientemente lejos para no tener el mínimo roce, lo suficientemente cerca
para sentir un poco de su calor porque todavía extraña demasiado los días en
que compartir el mismo espacio no era una tortura o maximizaba sus más oscuros
miedos.
Una mano en el picaporte de la puerta
principal y aquella golpeando con fuerza el costado evitando que se abriera. Ese
cuerpo delgado demasiado cerca del suyo, ese aroma a colonia juvenil y aquella respiración
pesada que de una comparte exaltándose así sin más cuando cae en cuenta de que
Junsu le detiene.
- ¿Qué es lo que te molesta, Yoochun ah? ¿Es
esto? ¿Tenerme cerca y saber que tu corazón late tan rápido que temes que se te
salga del pecho o lo escuche cualquiera? ¿Te molesta saber que parece demasiado
tarde para evitar sentir algo que parece irreal pero se siente con demasiada
claridad cada segundo?... – el castaño cuestiona con esa voz ronca que le nace
de la respiración laboriosa, del control de un llanto que amenaza con emerger
desde el fondo de su garganta… del dolor que le punza en el pecho…
- Déjalo Junsu, no sigas… - susurra y
cierra los ojos negándose en absoluto a dar media vuelta y enfrentar a ese
chico que casi parece listo para arriesgarlo todo por nada… porque nada puede
ofrecerle, no es lo suficientemente fuerte ni valiente para aceptar su corazón
y cuidarle…
- ¿Por qué no?
- ¡No es correcto!... – explota y golpea la
puerta con su mano empuñada…
- ¿Crees que no lo sé?... – traga hondo y
se lleva un sollozo en aquella acción encerrándole en el nudo formado en su
garganta…
- Entonces porqué… porqué simplemente no me
dejas en paz, porqué no dejas de buscarme, porqué insistes en estar presente
hasta en mis sueños… - tiembla de frustración y deja caer su frente contra la madera
de la puerta apretando inconscientemente el picaporte que no ha soltado desde
antes…
- Porque… Yoochun…
- No sigas…
- Pero…
- No lo hagas, nos hacemos daño, le haremos
daño a las personas que queremos, a tu familia y a la mía; tus padres jamás
aceptarán que tengas algo con otro hombre, son conservadores y se apegan a su
religión, tu religión castiga esto que sentimos, no lo olvides; ni me dejes
olvidar tampoco que mi madre o mi hermano verán esto con los mismos ojos que lo
verá la sociedad, inmoral, impúdico, repugnante…
- Si hacemos eso… si hacemos eso y seguimos
destruyéndonos así, ¿Qué vamos a hacer con nuestros corazones, Yoochun?... –
cuestiona con miedo y cierra los ojos sabiendo de antemano la respuesta que
vendrá de aquellos labios que nunca ha probado, que tal vez nunca probará… pero que ama, tanto como a ese
chico que susurra aquel…
- matarlos…
- como si fuese tan sencillo como respirar.
Junsu da un paso atrás y baja la mirada,
las lágrimas han comenzado a resbalar sin que pueda o quiera retenerlas más. Yoochun
ha sentenciado lo que fue enjuiciado tan solo por sus propios miedos e
inseguridades, por los prejuicios encadenados a la historia de sus vidas, esa
que es moldeada por sus familias y la sociedad. Fantasmas que nunca se irán.
*****
Se ha perdido la noción del tiempo, los días
han transcurrido, el peso y el dolor que producen las decisiones pasan factura
y mellan todo en los jóvenes corazones. No hay felicidad, no hay esperanza;
queda la soledad, enemiga del amor y la alegría, aliada de los pesares y los
sueños rotos.
…………………………………
Es Jaejoong quien camina en absoluto
silencio aquella mañana cuando el alba amenaza con permanecer oculta tras el
horizonte dejando en su lugar esa neblina pesada que se aglomera en los
Jardines y calles de la ciudad. La sudadera no es suficiente para calmar esa
sensación de escalofrío que viene acompañada de soledad, se abraza a sí mismo y
camina entre los árboles del amplio jardín trasero de la casa. Está el deseo de
confundirse con la neblina, con ese rocío pesado que moja sus ropas y su
cabello, el que comienza a formar pequeñas perlas de agua en su rostro…
- como si lloviera en mi corazón… - susurra
y detiene sus pasos en medio de la nada, de un espacio muerto que no le
significa nada aunque hubiera querido tener historias que memorar; tal vez un
grabado en la corteza de aquel cerezo que se encuentra a unos pasos más allá, o
un arcoíris de sonrisas compartidas alrededor de aquel estanque artificial en
el que nadan peces multicolores… un simple beso que inmortalizado hubiera
quedado en algún rincón de aquel nuevo sitio al que no ha conseguido sentir
como hogar. No, no hay nada de aquello.
Y se arrepiente de nuevo por no haber
tenido el coraje, por haber sido torpe y no haber tomado el camino que su
corazón le gritaba andar a lado de Yunho. Porque aquella noche, la decisión que
tomara había sido la correcta para el mundo, la devastadora para su corazón.
……flashback……
-
espera… - y le escucha… esa voz quebrada que sacude su corazón… - no te vayas
aún, Yunho… - ese frío contacto de una mano que atrapa la suya cobijándole en
algo parecido a un saludo, le tiembla el corazón… Yunho teme las palabras que
puedan venir ahora…
Pero Jaejoong no encuentra las palabras
adecuadas, desconecta su mirada y se queda ahí sin más, sosteniendo una mano
que espera la razón de su contacto. Yunho le mira ansioso, disfrazando apenas
aquella sensación inquietante por el temple que le caracteriza como líder. Pero
sigue temblando, su interior se sacude violentamente cuando el pelioscuro
suelta de nuevo su mano y da un paso dentro volviendo a la oscuridad de su
habitación.
- seamos amigos, Yunho ah… porque tengo un
corazón débil que es incapaz de arriesgarse por el todo, porque aunque esto que
siento por ti es demasiado grande no es lo suficientemente fuerte para que mis
pasos te acompañen por un camino en el que seguramente los dos perderemos
demasiado y sufriremos otro tanto. No lo mereces, y no pienso arrastrar a los
demás, a tu familia y a la mía en esto.
Aquellas palabras habían salido de su boca
con fluidez, pero le titubeaba el corazón y se le afligía el alma. Yunho le
contempló por instantes, casi como si quisiera guardar en su memoria la figura
de Jaejoong parado en el umbral de su propia habitación con aquellos rayos de
luna que bañan el contorno de su cuerpo y chispean apenas la blanca piel.
- tengo ante mis ojos la escena más triste
de mi vida, pero todavía está coronada por el ser más hermoso del mundo…. –
sonrió con cariño y agitando apenas la mano en una especie de despedida, el
moreno se alejó desapareciendo entre las penumbras del pasillo.
Aceptando así la decisión de ese Jaejoong
que se derrumba y llora de nuevo en la oscuridad de la noche.
……flashback……
- Te Amo, Yunho. Pero no soy capaz de
decírtelo a los ojos, ni de pedirte una oportunidad porque de hacerlo no solo
hablamos de ti y de mí… - pronuncia con pesar y emprende el camino de regreso
al interior de la casa.
…………………………………
ChangMin se sienta a la mesa como sus
cuatro hyungs. Hay silencio, Yunho toma la palabra rara vez y solamente para
hablar de trabajo, el resto asiente como autómatas. Se pregunta a dónde se ha
ido el grupo de amigos, la familia que se consideraban. Dónde ha quedado el lazo
que les unía más allá de la concordancia como artistas. Se pregunta, si es que
han madurado o se han vuelto solo un poco más cobardes.
- No
hemos madurado, tampoco es que seamos cobardes solo porque sí. Las decisiones
que tomamos no las hacemos solo pensando en nosotros porque no somos egoístas,
pero pensar tanto en los demás puede convertirse en el verdugo que aniquile
nuestros verdaderos deseos, la espada letal que corte nuestras alas. El miedo
que socave nuestro amor… - medita y piensa si sería adecuado hablar de
aquello, si es que en algo podría ayudar el que externaran más allá del otro
involucrado lo que a obviedad ha deteriorado la relación entre los cinco.
Pero calla y pronto desecha aquella idea. Es
en cosas del amor donde los terceros salen sobrando, donde los involucrados son
los únicos con el poder de cambiar el curso de sus vidas como una pareja que se
apoya y complementa, o como dos extraños que pueden o no continuar su camino. Él
lo sabe porque ha tomado su propia decisión y no ha sido sencillo.
Porque vive un amor en el anonimato.
Pero Hayami es su más grande fortaleza.
*****
Se siente cansado pero ya no le extraña, se
ha sentido así desde hace tanto tiempo que no encuentra motivo para preocuparse
por ello. Es terrible cuando tu cuerpo y tu mente se acostumbran a la soledad y
a la tristeza, pero tu corazón todavía grita desesperado porque hagas algo. Es ahí
donde radica el verdadero hastío de la vida.
Yoochun lo sabe mejor que nunca.
Hace tanto que no conversa con Junsu, que
se ve obligado a fingir cada sonrisa, cada palabra, cada mirada, cada gesto. Fingir
más allá de la hipocresía de un acto consciente que pretende mofarse de
alguien. Fingir para no dejar emerger la culpa, el remordimiento, el dolor… el
amor.
Está al borde del abismo de la locura, la
desesperanza que se provocó él mismo por sus anteriores decisiones pesan
demasiado y le persiguen día y noche. Siente que no podrá más, que en cualquier
momento lo abrazará con fuerza y llorara en su hombro, que suplicara que vuelva
a su lado, al amigo que era… al amante que no debe ser pero tanto anhela.
Las sombras se alejan despacio, un rayo de
luz clarifica la figura del castaño a la distancia, hacía días que no le veía
porque habían tenido trabajo en ciudades diferentes. Pero está ahí, tan guapo
como siempre, sonriente y gentil saludando a todos a su paso por el lobby mientras
se apresura hacia el ascensor. El mismo que Yoochun espera. Se pone nervioso,
la boca se reseca y hace calor. Es la ansiedad, es el deseo, es la locura.
- Hola, Yoochun ah… - y casi le parece
irreal, una treta perversa de su mente cuando le escucha saludarle con aquel
antiguo tono chillón que le hizo merecedor (entre otros gestos) de su apodo delfín… - han sido largos días, ¿No
crees?... – y le sonríe con algarabía, con aquellas mejillas rosadas que no
pueden ocultar la vergüenza de su gesto. Y le enamora de nuevo en un santiamén.
¿Es un sueño?
¿La más dulce de sus pesadillas?
No lo sabe, una parte de él no quiere
saberlo. La otra simplemente actúa, porque casi parece que se le da otra
oportunidad para hacer esa vez no lo correcto, sino lo que le dicta su corazón.
Entran juntos al ascensor y se siente extraño cuando las puertas se cierran
dejándoles solo a ellos dos dentro.
¿Tendría esto alguna relación con aquella
frase acerca de que el universo confabula para que tus sueños se hagan realidad?
Yoochun no lo sabe, pero no puede tampoco
detener su cuerpo cuando ha enmarcado el rostro de Junsu por sus mejillas y
robado de sus labios el primer beso. No lo sabe, pero se siente maravillosa la
respuesta que recibe cuando el beso le es devuelto no con ansia ni torpeza,
sino con dulzura y ahínco. Como si el momento hubiese sido simplemente el
perfecto para decirse con aquella sublime caricia lo que no pudieron en meses
de dolor, confusiones y discusiones.
Que se aman.
Que hay disposición.
Y que no.
Que saben que no será sencillo ni un camino
fácil.
Que lo mejor será por ahora, y quizá para
siempre –a menos que la sociedad cambie lo suficiente– esconderse, amarse en
secreto.
Pero amarse.
Y eso por sí mismo, vale el precio más alto
de todos.
*****
Ya todo se trata solamente de ellos dos,
Yunho no ha vuelto a mencionar nada, ni a realizar acción alguna que le haga
sentir que todavía le ama. Le trata como un compañero de trabajo, a veces
incluso como amigo. Pero para Jaejoong nunca nada de eso es suficiente. Se muerde
los labios y ahoga los gritos de desesperación o el llanto que oculta en su
gélida mirada.
Aún piensa demasiado y no se anima en dar
aquel paso que sabe ambos quieren desde el fondo de sus almas.
Es difícil, pero no imposible.
Es eso lo que reza algún proverbio
mundialmente aceptado.
¿Él debería seguir su consejo?
- Aquí estás, te he estado buscando por
toda la casa, Jaejoong… - la voz del moreno le interrumpe y hace que su corazón
se dispare a mil por hora con su sola presencia. Como si aquello se tratase de
alguna especie de señal.
- Yo
te he buscado a través de la oscuridad de mis miedos e inseguridades… -
Jaejoong piensa apenas levantándose de su sitio, aquel mismo espacio desde el
que se aprecia el cerezo y el estanque de peces multicolores… - lo siento, creí
que teníamos descanso…
- también yo y lo lamento, pero ya sabes,
el trabajo llama… - Yunho le sonríe y el pelioscuro se siente de pronto ligero,
libre de culpas y temores… capaz de dar ese paso… - vamos, los chicos esperan
en el auto…
- espera… no te vayas aún, Yunho ah… - sabe
a Deja vu pero es real y no una
evocación del pasado. El moreno le mira curioso y sorprendido, Jaejoong sujeta
su mano con firmeza… - tengo algo que decirte…
Pero sobran las palabras cuando Yunho le
jala y estrecha su cuerpo en un cálido abrazo mientras sus labios se funden en
un beso sinigual. Jaejoong tiembla y sabe que el camino apenas comienza, que
habrá espinas dolorosas que le harán sangrar, pero sabe también, que cuando se
trata de amor, no hay lágrimas, ni miedos ni pesares suficientes que maten los
latidos de su corazón enamorado.
*****
Sólo quiero tenerte cerca
Sentir tu corazón muy cerca del mío,
Y permanecer aquí, en este momento
Por el resto del tiempo
*****
Cuando caes, te levantas y sigues adelante.
Cuando tocas fondo, no puedes ir más abajo, buscas la
salida para emerger como fénix de sus cenizas.
Cuando eres abandonado, sufres y lloras, te lamentas y
pierdes en algún punto la fe; luego renuevas los votos no con un Dios, sino con
el alma que él te ha dado.
Cuando amas, te ilusionas y puedes temer porque es
incierta la correspondencia, pero eso no significa que dejas de amar.
No es cuestión de utopías, es cuestión de arriesgarse
por lo que deseas.
**FIN**