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jueves, 2 de febrero de 2012

Darse cuenta {Minisierial completo}



Título: Darse Cuenta
Autora: Felina
Estado: Completo
Parejas: YunJae, YooSu, HayaMin

Género: Romance

miércoles, 1 de febrero de 2012

Darse Cuenta Cap Final

Bueno, de antemano agradeciendo la oportunidad que le brindaron a un proyecto corto que hoy conoce su desenlace final. No sé si llenará expectativas, a mí me ha dejado un buen sabor de boca, porque es sobre algo que casi no me gusta escribir, los dramas y las angustias me resultan suficientes con mi vida personal xD pero me ha gustado el curso que tomó esto desde su inicio, espero encuentren algo nuevo en este fic, no soy de compartir literalmente nada sobre mí, pero sin duda encuentro que con cada nueva historia otro trozo de mi alma se queda plasmado entre líneas.


DARSE CUENTA
PARTE FINAL

*****
“And I just wanna hold you close
Feel your heart so close to mine
And just stay here in this moment
For all the rest of time”
******

Fragmento de “I Don’t Wanna miss a thing” song by Aerosmith


*****


Y sabía que ése algo que se hacía pedazos en su interior era su corazón herido por aquella afirmación, por aquella frialdad, por aquella indiferencia, por esa actitud que no era, sin embargo, nueva. Porque hacía días que Yoochun le evitaba así, que se comportaba diferente y le hacía extrañar demasiado los días esos en los que ser amigos lo era todo y suficiente.

¿Qué es lo que cambió?
Tal vez nada, tal vez todo.

La verdad es que los sentimientos no nacen de la noche a la mañana, no existe el amor a primera vista sino ocasionalmente la atracción inmediata. Aquellas dos cosas le habían sucedido a él, solo que hasta hace poco se daba cuenta de la magnitud de tal. Gustar no es solo una cuestión física, es también de personalidad, de empatía y diferencias. Gustar es el primer paso al enamoramiento, y éste el peldaño que puede llevar al amor. Junsu lo sabe, empero no puede explicarlo.

¿Duele? Sí, duele demasiado, no solo ese tono frío y distante con que le habla ahora. Duele también saber que no le culpa, que hasta cierto punto le entiende. Que justifica su actitud porque si él fuera otro reaccionaría de la misma manera, no por ser mala persona, sino por el peso de los temores y las inseguridades, de todo eso que no puede nombrar en aquel preciso instante pero que permanece en sus recuerdos, en la verdad etérea del pasado mismo.

Al notar el silencio y la mirada ausente del castaño, Yoochun continuó su camino pasándole por un lado, lo suficientemente lejos para no tener el mínimo roce, lo suficientemente cerca para sentir un poco de su calor porque todavía extraña demasiado los días en que compartir el mismo espacio no era una tortura o maximizaba sus más oscuros miedos.

Una mano en el picaporte de la puerta principal y aquella golpeando con fuerza el costado evitando que se abriera. Ese cuerpo delgado demasiado cerca del suyo, ese aroma a colonia juvenil y aquella respiración pesada que de una comparte exaltándose así sin más cuando cae en cuenta de que Junsu le detiene.

- ¿Qué es lo que te molesta, Yoochun ah? ¿Es esto? ¿Tenerme cerca y saber que tu corazón late tan rápido que temes que se te salga del pecho o lo escuche cualquiera? ¿Te molesta saber que parece demasiado tarde para evitar sentir algo que parece irreal pero se siente con demasiada claridad cada segundo?... – el castaño cuestiona con esa voz ronca que le nace de la respiración laboriosa, del control de un llanto que amenaza con emerger desde el fondo de su garganta… del dolor que le punza en el pecho…

- Déjalo Junsu, no sigas… - susurra y cierra los ojos negándose en absoluto a dar media vuelta y enfrentar a ese chico que casi parece listo para arriesgarlo todo por nada… porque nada puede ofrecerle, no es lo suficientemente fuerte ni valiente para aceptar su corazón y cuidarle…

- ¿Por qué no?

- ¡No es correcto!... – explota y golpea la puerta con su mano empuñada…

- ¿Crees que no lo sé?... – traga hondo y se lleva un sollozo en aquella acción encerrándole en el nudo formado en su garganta…

- Entonces porqué… porqué simplemente no me dejas en paz, porqué no dejas de buscarme, porqué insistes en estar presente hasta en mis sueños… - tiembla de frustración y deja caer su frente contra la madera de la puerta apretando inconscientemente el picaporte que no ha soltado desde antes…

- Porque… Yoochun…

- No sigas…

- Pero…

- No lo hagas, nos hacemos daño, le haremos daño a las personas que queremos, a tu familia y a la mía; tus padres jamás aceptarán que tengas algo con otro hombre, son conservadores y se apegan a su religión, tu religión castiga esto que sentimos, no lo olvides; ni me dejes olvidar tampoco que mi madre o mi hermano verán esto con los mismos ojos que lo verá la sociedad, inmoral, impúdico, repugnante…

- Si hacemos eso… si hacemos eso y seguimos destruyéndonos así, ¿Qué vamos a hacer con nuestros corazones, Yoochun?... – cuestiona con miedo y cierra los ojos sabiendo de antemano la respuesta que vendrá de aquellos labios que nunca ha probado, que tal vez  nunca probará… pero que ama, tanto como a ese chico que susurra aquel…

- matarlos… - como si fuese tan sencillo como respirar.

Junsu da un paso atrás y baja la mirada, las lágrimas han comenzado a resbalar sin que pueda o quiera retenerlas más. Yoochun ha sentenciado lo que fue enjuiciado tan solo por sus propios miedos e inseguridades, por los prejuicios encadenados a la historia de sus vidas, esa que es moldeada por sus familias y la sociedad. Fantasmas que nunca se irán.

*****

Se ha perdido la noción del tiempo, los días han transcurrido, el peso y el dolor que producen las decisiones pasan factura y mellan todo en los jóvenes corazones. No hay felicidad, no hay esperanza; queda la soledad, enemiga del amor y la alegría, aliada de los pesares y los sueños rotos.

…………………………………

Es Jaejoong quien camina en absoluto silencio aquella mañana cuando el alba amenaza con permanecer oculta tras el horizonte dejando en su lugar esa neblina pesada que se aglomera en los Jardines y calles de la ciudad. La sudadera no es suficiente para calmar esa sensación de escalofrío que viene acompañada de soledad, se abraza a sí mismo y camina entre los árboles del amplio jardín trasero de la casa. Está el deseo de confundirse con la neblina, con ese rocío pesado que moja sus ropas y su cabello, el que comienza a formar pequeñas perlas de agua en su rostro…

- como si lloviera en mi corazón… - susurra y detiene sus pasos en medio de la nada, de un espacio muerto que no le significa nada aunque hubiera querido tener historias que memorar; tal vez un grabado en la corteza de aquel cerezo que se encuentra a unos pasos más allá, o un arcoíris de sonrisas compartidas alrededor de aquel estanque artificial en el que nadan peces multicolores… un simple beso que inmortalizado hubiera quedado en algún rincón de aquel nuevo sitio al que no ha conseguido sentir como hogar. No, no hay nada de aquello.

Y se arrepiente de nuevo por no haber tenido el coraje, por haber sido torpe y no haber tomado el camino que su corazón le gritaba andar a lado de Yunho. Porque aquella noche, la decisión que tomara había sido la correcta para el mundo, la devastadora para su corazón.

……flashback……

- espera… - y le escucha… esa voz quebrada que sacude su corazón… - no te vayas aún, Yunho… - ese frío contacto de una mano que atrapa la suya cobijándole en algo parecido a un saludo, le tiembla el corazón… Yunho teme las palabras que puedan venir ahora…

Pero Jaejoong no encuentra las palabras adecuadas, desconecta su mirada y se queda ahí sin más, sosteniendo una mano que espera la razón de su contacto. Yunho le mira ansioso, disfrazando apenas aquella sensación inquietante por el temple que le caracteriza como líder. Pero sigue temblando, su interior se sacude violentamente cuando el pelioscuro suelta de nuevo su mano y da un paso dentro volviendo a la oscuridad de su habitación.

- seamos amigos, Yunho ah… porque tengo un corazón débil que es incapaz de arriesgarse por el todo, porque aunque esto que siento por ti es demasiado grande no es lo suficientemente fuerte para que mis pasos te acompañen por un camino en el que seguramente los dos perderemos demasiado y sufriremos otro tanto. No lo mereces, y no pienso arrastrar a los demás, a tu familia y a la mía en esto.

Aquellas palabras habían salido de su boca con fluidez, pero le titubeaba el corazón y se le afligía el alma. Yunho le contempló por instantes, casi como si quisiera guardar en su memoria la figura de Jaejoong parado en el umbral de su propia habitación con aquellos rayos de luna que bañan el contorno de su cuerpo y chispean apenas la blanca piel.

- tengo ante mis ojos la escena más triste de mi vida, pero todavía está coronada por el ser más hermoso del mundo…. – sonrió con cariño y agitando apenas la mano en una especie de despedida, el moreno se alejó desapareciendo entre las penumbras del pasillo.

Aceptando así la decisión de ese Jaejoong que se derrumba y llora de nuevo en la oscuridad de la noche.

……flashback……

- Te Amo, Yunho. Pero no soy capaz de decírtelo a los ojos, ni de pedirte una oportunidad porque de hacerlo no solo hablamos de ti y de mí… - pronuncia con pesar y emprende el camino de regreso al interior de la casa.

…………………………………

ChangMin se sienta a la mesa como sus cuatro hyungs. Hay silencio, Yunho toma la palabra rara vez y solamente para hablar de trabajo, el resto asiente como autómatas. Se pregunta a dónde se ha ido el grupo de amigos, la familia que se consideraban. Dónde ha quedado el lazo que les unía más allá de la concordancia como artistas. Se pregunta, si es que han madurado o se han vuelto solo un poco más cobardes.

- No hemos madurado, tampoco es que seamos cobardes solo porque sí. Las decisiones que tomamos no las hacemos solo pensando en nosotros porque no somos egoístas, pero pensar tanto en los demás puede convertirse en el verdugo que aniquile nuestros verdaderos deseos, la espada letal que corte nuestras alas. El miedo que socave nuestro amor… - medita y piensa si sería adecuado hablar de aquello, si es que en algo podría ayudar el que externaran más allá del otro involucrado lo que a obviedad ha deteriorado la relación entre los cinco.

Pero calla y pronto desecha aquella idea. Es en cosas del amor donde los terceros salen sobrando, donde los involucrados son los únicos con el poder de cambiar el curso de sus vidas como una pareja que se apoya y complementa, o como dos extraños que pueden o no continuar su camino. Él lo sabe porque ha tomado su propia decisión y no ha sido sencillo.

Porque vive un amor en el anonimato.
Pero Hayami es su más grande fortaleza.

*****

Se siente cansado pero ya no le extraña, se ha sentido así desde hace tanto tiempo que no encuentra motivo para preocuparse por ello. Es terrible cuando tu cuerpo y tu mente se acostumbran a la soledad y a la tristeza, pero tu corazón todavía grita desesperado porque hagas algo. Es ahí donde radica el verdadero hastío de la vida.

Yoochun lo sabe mejor que nunca.

Hace tanto que no conversa con Junsu, que se ve obligado a fingir cada sonrisa, cada palabra, cada mirada, cada gesto. Fingir más allá de la hipocresía de un acto consciente que pretende mofarse de alguien. Fingir para no dejar emerger la culpa, el remordimiento, el dolor… el amor.

Está al borde del abismo de la locura, la desesperanza que se provocó él mismo por sus anteriores decisiones pesan demasiado y le persiguen día y noche. Siente que no podrá más, que en cualquier momento lo abrazará con fuerza y llorara en su hombro, que suplicara que vuelva a su lado, al amigo que era… al amante que no debe ser pero tanto anhela.

Las sombras se alejan despacio, un rayo de luz clarifica la figura del castaño a la distancia, hacía días que no le veía porque habían tenido trabajo en ciudades diferentes. Pero está ahí, tan guapo como siempre, sonriente y gentil saludando a todos a su paso por el lobby mientras se apresura hacia el ascensor. El mismo que Yoochun espera. Se pone nervioso, la boca se reseca y hace calor. Es la ansiedad, es el deseo, es la locura.

- Hola, Yoochun ah… - y casi le parece irreal, una treta perversa de su mente cuando le escucha saludarle con aquel antiguo tono chillón que le hizo merecedor (entre otros gestos) de su apodo delfín… - han sido largos días, ¿No crees?... – y le sonríe con algarabía, con aquellas mejillas rosadas que no pueden ocultar la vergüenza de su gesto. Y le enamora de nuevo en un santiamén.

¿Es un sueño?
¿La más dulce de sus pesadillas?

No lo sabe, una parte de él no quiere saberlo. La otra simplemente actúa, porque casi parece que se le da otra oportunidad para hacer esa vez no lo correcto, sino lo que le dicta su corazón. Entran juntos al ascensor y se siente extraño cuando las puertas se cierran dejándoles solo a ellos dos dentro.

¿Tendría esto alguna relación con aquella frase acerca de que el universo confabula para que tus sueños se hagan realidad?

Yoochun no lo sabe, pero no puede tampoco detener su cuerpo cuando ha enmarcado el rostro de Junsu por sus mejillas y robado de sus labios el primer beso. No lo sabe, pero se siente maravillosa la respuesta que recibe cuando el beso le es devuelto no con ansia ni torpeza, sino con dulzura y ahínco. Como si el momento hubiese sido simplemente el perfecto para decirse con aquella sublime caricia lo que no pudieron en meses de dolor, confusiones y discusiones.

Que se aman.
Que hay disposición.
Y que no.
Que saben que no será sencillo ni un camino fácil.
Que lo mejor será por ahora, y quizá para siempre –a menos que la sociedad cambie lo suficiente– esconderse, amarse en secreto.

Pero amarse.
Y eso por sí mismo, vale el precio más alto de todos.

*****

Ya todo se trata solamente de ellos dos, Yunho no ha vuelto a mencionar nada, ni a realizar acción alguna que le haga sentir que todavía le ama. Le trata como un compañero de trabajo, a veces incluso como amigo. Pero para Jaejoong nunca nada de eso es suficiente. Se muerde los labios y ahoga los gritos de desesperación o el llanto que oculta en su gélida mirada.

Aún piensa demasiado y no se anima en dar aquel paso que sabe ambos quieren desde el fondo de sus almas.

Es difícil, pero no imposible.
Es eso lo que reza algún proverbio mundialmente aceptado.
¿Él debería seguir su consejo?

- Aquí estás, te he estado buscando por toda la casa, Jaejoong… - la voz del moreno le interrumpe y hace que su corazón se dispare a mil por hora con su sola presencia. Como si aquello se tratase de alguna especie de señal.

- Yo te he buscado a través de la oscuridad de mis miedos e inseguridades… - Jaejoong piensa apenas levantándose de su sitio, aquel mismo espacio desde el que se aprecia el cerezo y el estanque de peces multicolores… - lo siento, creí que teníamos descanso…

- también yo y lo lamento, pero ya sabes, el trabajo llama… - Yunho le sonríe y el pelioscuro se siente de pronto ligero, libre de culpas y temores… capaz de dar ese paso… - vamos, los chicos esperan en el auto…

- espera… no te vayas aún, Yunho ah… - sabe a Deja vu pero es real y no una evocación del pasado. El moreno le mira curioso y sorprendido, Jaejoong sujeta su mano con firmeza… - tengo algo que decirte…

Pero sobran las palabras cuando Yunho le jala y estrecha su cuerpo en un cálido abrazo mientras sus labios se funden en un beso sinigual. Jaejoong tiembla y sabe que el camino apenas comienza, que habrá espinas dolorosas que le harán sangrar, pero sabe también, que cuando se trata de amor, no hay lágrimas, ni miedos ni pesares suficientes que maten los latidos de su corazón enamorado.


*****
Sólo quiero tenerte cerca
Sentir tu corazón muy cerca del mío,
Y permanecer aquí, en este momento
Por el resto del tiempo
*****

Cuando caes, te levantas y sigues adelante.
Cuando tocas fondo, no puedes ir más abajo, buscas la salida para emerger como fénix de sus cenizas.
Cuando eres abandonado, sufres y lloras, te lamentas y pierdes en algún punto la fe; luego renuevas los votos no con un Dios, sino con el alma que él te ha dado.
Cuando amas, te ilusionas y puedes temer porque es incierta la correspondencia, pero eso no significa que dejas de amar.

No es cuestión de utopías, es cuestión de arriesgarse por lo que deseas.


**FIN**

martes, 31 de enero de 2012

Darse Cuenta, cap 5

DARSE CUENTA
PARTE 5

*****

Se burla de ti.
Se regocija.
Mira por encima de tu hombro con superioridad.
Crees que no es nada, pero es más de lo que puedes soportar.
Le evades, le huyes, le insultas vociferando en silencio.
Le temes, te asusta.
Te sobrepasa y vuelve agitándose como mariposa en tus narices, se posa ante tus ojos y sonríe, y es más que una criatura alada rondando a tu alrededor, es más que una simple criatura brillante de colores vibrantes.
Lo representa…

Ese amor que tanto temes pero se agita con más fuerza cada vez.

……………………………

Volvió a despertar sobresaltado, el frío sudor perlado en su pálido rostro, las finas facciones resplandecieron a la luz de la luna que se colaba por el amplio ventanal de su habitación. Se cubrió el rostro con la mano y tragó hondo sin saber claramente qué era lo que se atoraba en su garganta. Si se trataba solo de las confusiones y los miedos, lo también la añoranza y la cobardía.

Jaejoong apartó las mantas y abandonó el cálido lecho de su cama, sus pies descalzos probaron el frío del piso de mármol y su cuerpo el que se colaba por la ventana cuando se sentó en el alféizar y dejó que las cortinas delgadas rozaran su rostro o sus brazos al agitarse por causa de aquel viento externo que de pronto parecía agitarse más.

Ha perdido la cuenta de los días que han transcurrido en aquella misma situación tan insoportable ya. Yunho ignorándole, evitándole, dirigiéndose a todos solo para dar nuevas indicaciones, fingiendo sonrisas y compañerismo ante los demás… siendo frío como nunca imaginó que el joven de tez morena pudiera ser.

Lo ha intentado, varias ocasiones ha dado ese paso que le acerca a su amigo con la intención de ofrecer alguna palabra, alguna explicación o tal vez una disculpa… pero cada vez, las palabras se quedan atoradas en su garganta, le tiemblan las manos y da media vuelta dejando de nuevo aquella tensión flotando en el aire.

Y está ahí de nuevo, incapaz de continuar durmiendo porque últimamente sus noches solo parecen plegadas de pesadillas y malos sueños. De frío y soledad.

- Incluso si admitiera esto que siento, ¿Qué futuro puede esperarnos, Yunho?... – cuestiona a la nada sin esperanza alguna de una respuesta, porque sabe de sobra que aquella no puede venir por voluntad propia, que debe ser buscada y luchada.

Pero sabe también que no es cosa de simplemente ir y decir “me gustas” o “te amo”; porque las palabras dulces o las confesiones de atracción entre chicos no son correctas, no es normal, no es aceptable. Y es difícil ir contra la marea de un océano enfurecido en que las sociedades se transforman cuando una relación de aquella naturaleza es revelada. ¿Guardarla en secreto? ¡Claro! ¿Por cuánto tiempo? ¿Ante quienes? ¿Qué caso tiene una relación que no puede mostrarse a la luz? ¿No es entonces mejor seguir siendo amigos?

Cómo podría ocultar después de un beso las ansias de otro más, cómo podría esconder la alegría o disfrazarla por mera amistad ante el resto del mundo, cómo evitar las ganas de entrelazar sus manos o sonreírle enamorado si aquél fuera el caso.

Jaejoong lo piensa cada día, lo medita y llega siempre a las mismas interrogantes sin conclusiones claras. No se trata solo de razón o cobardía, se trata de realidad, de aceptar que el amor no va a ser suficiente, que habrá demasiado dolor, que los prejuicios llegarán a destruir y socavar todo lo hermoso que pueda ser el amor. Y él no está preparado para aquella ruptura, así parece mejor evitar el momento crucial en que pueda darse. Ahorrarse la desazón y la penuria.

¿Puede Yunho entenderlo?
¿Ha pensado así?
¿Lo tuvo en mente cuando le abordó aquella mañana diciendo esas palabras que no puede sacarse de la cabeza?

- No creo realmente que hubieras pensado en ello, Yunho…

- Me juzgas con demasiada facilidad, Jaejoong… - voz seria, firme, dura… hiriente y herida…

El pelioscuro miró hacia la puerta de su habitación con sorpresa, miedo y ansiedad. No le había escuchado, no le esperaba. Pero era así, Yunho estaba ahí, parado en el umbral de su puerta mirándole fijamente… tan fijamente que dolió su mirada, dolió ver el rencor y los reclamos mudos que sabe el moreno se guarda para sí pero que pueden venir en cualquier momento como el estallido de un volcán y derrumbar un poco más su ya empobrecida defensa emocional.

- No sé exactamente lo que has pensado pero creo que todavía te conozco lo suficiente para entender tus silencios y soledades. Me extraña sin embargo, que me conozcas tan poco… ¿Quieres que te haga otro favor y desaparezca de tu vida? - el moreno inquirió  con frialdad…

- Yunho…

- ¿Me consideras estúpido Jaejoong? ¿Crees en verdad que eres el único que lo está pasando mal?

- Jamás he dicho eso…

- No necesitas decirlo, me basta con ver que no haces nada, que huyes a diario…

- ¿Qué quieres de mí, Yunho? ¿Qué vaya a tus brazos y te diga que está bien, que también me gustas, que lo que siento por ti había cambiado desde hace mucho pero hacía un gran trabajo para ocultarlo? ¿Que desarmaste mis defensas aquella mañana con un solo roce? ¿Qué quieres, Yunho? ¿Que hagamos de cuenta que esto puede tener un final feliz, que un mundo de ensueño se abrirá ante nosotros solo para cobijar nuestro amor? Dudo que seas tan ingenuo para creer algo así…

Yunho tragó hondo, tembló y apretó las manos tal como hace cada que se contiene, cada que mantiene bajo control su temperamento y evita gritar lo que retumba en sus pensamientos. Respira hondo y vuelve a tragar hondo al tiempo que suaviza un poco la expresión y trata vagamente ordenar la revolución en su mente.

- ¿Sabes? Pierdo mi tiempo y te hago perder el tuyo… hagamos las paces, Jaejoong… - el moreno camina dentro y se detiene a unos pasos del mayor… la oscura mirada le atiende con algo parecido a la sorpresa y la confusión ante el repentino cambio de actitud… - no sé si lo que siento por ti es algo “para toda la vida” o efímero, y no vamos a averiguarlo porque no es correcto… seamos amigos entonces, como lo éramos antes, enterremos en el ayer lo que en el ayer está… ¿Quieres?... – extiende la mano sonriendo suavemente, pero con firmeza en su mirar…

Jaejoong lo conoce aunque Yunho haya dicho lo contrario. Lo conoce lo suficiente para ver que es en serio, que si toma su mano ahora y acepta, no habrá modo alguno de volver el tiempo atrás. Él sabe, que el pasado debe dejarse atrás tarde o temprano cuando éste solo lastima. Pero duda, Jaejoong titubea y evade de nuevo la mirada, busca el cielo estrellado y traga hondo, resbala una lágrima y quema el pecho. Es como si doliera más esto, tener que estrechar una mano amiga que comprende quiere como mucho más que aquello.

Es egoísta y cobarde, tiene miedo y espera a que decida Yunho por él. Que sujete su mano contra su voluntad como ha tomado su corazón. Que pacte una amistad imposible y entierre un amor incomprendido.

Pero aquello no sucede.

- He dado dos pasos, Jaejoong ah… ¿Cuándo decidirás en cuál de ellos acompañarme?... – Yunho dijo con cuidado, volvió la mano al costado de su cuerpo y dio media vuelta emprendiendo la retirada.

Le golpetea el corazón con fiereza contra el pecho, se le atora de nuevo ese nudo en la garganta, quiere llorar pero se traga el llanto porque no quiere derrumbarse ahí. quiere correr hasta que las piernas se le paralicen de cansancio pero no lo responde el cuerpo, camina despacio hasta la puerta, da un paso fuera de la habitación con el picaporte de la puerta en su mano… se siente como una despedida, siente que no tiene más fuerza para callar o para intentar lo que le ha sido rechazado…

- espera… - y le escucha… esa voz quebrada que sacude su corazón… - no te vayas aún, Yunho… - ese frío contacto de una mano que atrapa la suya cobijándole en algo parecido a un saludo, le tiembla el corazón… Yunho teme las palabras que puedan venir ahora…

……………………………

Ha despertado temprano, como últimamente se ha convertido en cotidiano. Yoochun suspira y se frota los ojos consciente de que ha dormido demasiado poco otra vez. Mira al frente como es costumbre, pero descubre de nuevo que no está ahí, que ya Junsu no comparte habitación con ChangMin y él, que no es lo primero que ver al despertar ni lo último al dormir. Es extraño y le hace sentir solitario. Da la vuelta y se enreda en sus cobijas sin sentirlas realmente cálidas, hace frío pero duda que sea solo por el clima del exterior.

Es su corazón que añora las cálidas sonrisas matutinas de aquel delfín juguetón que solía despertarle con voz chillona y una ronda de guerra de almohadones que terminaba con los dos desparramados perezosamente en la cama.

- ¿Cómo es que hemos terminado así, Junsu ah?... – se pregunta, como cada mañana desde hace semanas… desde el primer amanecer que despertó en la soledad de aquella habitación que no consigue sentir como propia en esa casa que no parece de familia.

Lanza las cobijas lejos y entierra el rostro contra la almohada ahogando un grito de desesperación. Yoochun es sensible y todos lo saben, llora cada noche aunque haya un motivo diferente cada vez, si es la añoranza, el miedo, la frustración o el amor. Tiempo atrás la fuente de sus sensibilidades fueron muchas, variadas… hace unas semanas solo es una. Junsu.

Lo ha comprendido, no sabe bien cómo, no hay explicación, tal vez ni siquiera un motivo. Pero lo ha comprendido. Está enamorado de su mejor amigo. Eso se ha clarificado en sus pensamientos pero todavía hay un montón de cosas que le detienen de hacer cualquier confesión. Está su madre, su hermano y lo que ellos podrían decir, pensar o hacer si supieran que es así. Está la sociedad, la que no escatimará en prejuicios y condenará a la primera ese amor que podría profesar con vehemencia por el castaño.

Ése es Yoochun, quien piensa quizá demasiado en la opinión de otros y deja en segundo lugar a su propio corazón.

……………………………

ChangMin se ha levantado temprano y salido de casa antes de que iniciara movimiento alguno en casa. Ha conducido por horas con un solo destino en su cabeza. El aeropuerto de la ciudad. Ha caminado lentamente por las salas hasta aquella en la que tenía que recibir a su amigo japonés. Se siente demasiado nervioso e inquieto, temeroso quizá. La gente ha comenzado a aparecer, rostros desconocidos y figuras apresuradas que continúan su camino… y le ve. Hayami aparece en su campo de visión, mira a todos lados como quien busca a alguien, naturalmente le busca a él, pero ChangMin se ha quedado paralizado en su sitio con el corazón palpitándole en la garganta… y es que de pronto siente las repentinas ganas de dar media vuelta y correr.

Pero se contradice con aquel otro deseo de correr.
Correr a su encuentro y abrazarle como si se tratase de un salvavidas que le socorrerá en aquella tormenta. Porque es todavía el mejor amigo, el confidente con el que charló por horas al teléfono y quien soportó cada uno de sus arranques de humor agrio y personalidad sarcástica. Porque es también… el que hace latir su corazón como nunca nadie.

- hola… - y es solo cuando la voz del japonés se escucha que parece recuperar la noción de tiempo y espacio. Le tiene ahí ante él con una amplia sonrisa y esa mirada tan suya que le hace sentir algo débil y vulnerable… - necesitas anteojos, ¿sabías? Ya que no me habías visto, ChangMin-kun…

- ¡No estoy ciego!... – refunfuñó de inmediato… - te estaba esperando aquí porque no había necesidad alguna de ir por ti, ni que no tuvieras piernas para caminar, baka… - gruñendo por anticipado y mero mecanismo de defensa ante aquel sentimiento que se instaló en la boca de su estómago.

Hayami río divertido y asintió sin dar mayor importancia a esa personalidad impetuosa del morocho. Comenzó a andar jalando su maleta e indicándole que aún tendría que terminar algún papeleo antes de ir en busca de su nuevo departamento. Y ChangMin le siguió sin decir más nada, demasiado concentrado en la voz del mayor de los dos, de su caminar seguro y su humor tan alegre y despreocupado.

¿Es que Hayami no sentía nada cuando le tenía así de cerca?

……………………………

Es cerca de mediodía, Junsu espera en la estancia por Yoochun, se le ha vuelto a hacer tarde por despertar tan tarde. Jaejoong y Yunho se han marchado ya –incluso él debía haberlo hecho, pero contradiciendo las palabras del líder decidió aguardar–

- sigues aquí…

- Yunho y Jaejoong no querían que todos llegáramos tarde, y ChangMin llamó para decir que nos alcanzaría allá…

- ¿Por qué sigues aquí?... – el pelinegro cuestionó con tono seco… no lo pretendía, pero es que era incómodo. Lo que menos quería era pasar tiempo a solas con el castaño.

- quise esperarte, no pensé que te molestara que lo hiciera… - el delfín respondió con la expresión ensombrecida por aquella actitud de quien era su mejor amigo, su persona más importante en el mundo…

- me molesta… - Yoochun dijo con frialdad…

Y Junsu sintió algo romperse en su interior.



Continuará……

lunes, 30 de enero de 2012

Darse Cuenta cap 4

DARSE CUENTA
PARTE 4

*****

¿Aún me quieres?
Qué clase de pregunta era tal.

Lo primero que atravesó el pensamiento del pelinegro fue si es que había hecho algo que hiciera sentir a Junsu que no le quiere. Admite que es verdad que no han sido los mismos, que se vuelve un poco difícil y hasta incómodo estar demasiado cerca o a solas, que incluso estando con otros alrededor cruzar una mirada resulta casi inapropiado porque tal vez haya algo en sus ojos que delate aquello que todavía no pueden nombrar con claridad pero que hace estragos en sus mentes.

Pero… ¿Dejar de quererle? Jamás, está completamente fuera de límites. Es decir, hace unos días casi se besaron después de que sus celos se dispararan en contra de su voluntad, o acaso Junsu piensa que él es de los que van por ahí teniendo aventuras con cualquiera.

Metido en aquellos pensamientos Yoochun no respondió y los segundos continuaban haciendo aquel molesto tic tac en la habitación. Junsu finalmente había espabilado la pereza y despertado totalmente, por supuesto que estuvo consciente de lo que preguntó, y aguarda por su respuesta, esperando estar listo para cualquier palabra que venga como tal. Su corazón palpitaba inquieto y sentía un vacío en el estómago que nada tenía que ver con hambre aunque se hubiera ido a dormir sin nada en el estómago y hubiese dado a las justas una comida en todo el día de ayer.

Es que no le gustaba. Esa es la verdad.

No le gustaba sentir que lentamente se va distanciando de Yoochun, que la amistad parece desquebrajarse de la aparente nada con demasiada facilidad… que puede perder a alguien demasiado importante como para cerrar los ojos y dejar que simplemente pase.

Junsu no es tonto, sabe perfectamente que hay un sentimiento diferente asentado en su corazón y que ha sido Yoochun quien lo ha sembrado ahí muy probablemente sin haberse dado cuenta, sin haberlo planeado, sin intención alguna de por medio. Él tampoco hubiera creído que aquel calorcito agradable en el cuerpo fuera a convertirse en algo tan hermoso y a la vez tan peligroso. Él lo sabe, que no es correcto sentir mariposas en el estómago porque tu mejor amigo sonríe mirándote a los ojos, sabe también que no es correcto sentirse algo más nervioso o torpe cuando de pronto es su mano la que sujeta la propia o sus susurros los que le persiguen de noche cuando su canto romántico y varonil se queda atorado en sus oídos aunque haya sido una grabación más y no algo dedicado en exclusiva para él.

No es tonto.
Ninguno de los dos.
Pero todavía es demasiado grande el miedo a esas sensaciones, a aquellos pensamientos… a tan confusos sentimientos.

Porque aquello tan multifacéticamente encantador como tormentoso no podría…
No debía…
Tratarse de amor.

Así, sumidos en sus pensamientos el tiempo les consumió sin percatarse de ese ChangMin que entra de puntitas creyendo que aún dormían pues el silencio era raro cuando el castaño despertada de buen humor y se iba sobre el acostumbrado dormilón pelinegro… sin embargo, cuando les vio en absoluto silencio simplemente mirándose entre sí con el pijama aún puesto, tuvo la más extraña de las sensaciones. No sabría decir qué fue, si se trata de algo bueno, malo, incómodo o desagradable… simplemente algo le hizo carraspear y anunciar con la voz demasiado seria que el desayuno estaba listo…

Junsu y Yoochun salieron de su ensoñación, se miraron unos instantes y asintiendo al aviso del menor se dispusieron a salir de ahí evitándose de pronto la mirada como si de conectarla nuevamente un apocalipsis fuera a caer sobre ellos.

Cuando los cinco se sentaron a la mesa el silencio era tal que fácilmente podía diferenciarse el ritmo de respiración de cada uno. Había incluso tensión e incomodidad, miradas evasivas y una clara línea divisoria de espacio personal que cada uno levantó cual muralla irrompible dispuesta a someterse a prueba.

- gracias… - Yunho fue el primero en terminar… - estén listos en una hora, tenemos ensayo.

Yoochun, Junsu y ChangMin asintieron en automático y casi como si hubiera sido el ejemplo de una orden inconsciente de un padre, los tres dejaron sus platos y se levantaron de la misma manera, agradeciendo apenas con voz baja a Jaejoong por la comida.

Jaejoong.
El chico que cuando llega la seriedad plasmada en el rostro deja entrever ese aire de indiferencia y frialdad que solo viene a colación por el instinto humano a la protección propia. Él, quien se queda ahí sentado sin encontrar la valentía para enfrentar ese error que ha provocado sin querer pero que pesa demasiado.

Porque sí, le extraña.
Extraña todos esos momentos en que Yunho era su escape de la presión o simplemente el amigo con el cual platicar de todas aquellas cosas que no compartía ni siquiera con Yoochun a pesar de ser su soulmate.

Extraña poder conversar sin sentirse inquieto, incómodo o inseguro.
Extraña poder sonreírle o que le sonría.
Extraña que le abrace cuando el cansancio le vence y se queda dormido en cualquier sitio.
Extraña que lo soporte, física y emocionalmente.

Extraña.
Al hombre que es su amigo, al que no le dice aquellas palabras que descolocaron y sacudieron por completo todo en su vida.
Al hombre que le hace sentir confiado de todo, incluso de sus expresiones más ridículas o los errores más ingenuos.
Al hombre…
Que no confunde sus sentimientos, que era al natural sin ningún tipo de circunstancia que haga temblar el suelo bajo sus pies o le tenga perdido en sus pensamientos buscando el inicio de todo aquel entramado de sentimientos que de pronto se entremezclan más y complican sus días sin razón alguna.

- Jaejoong, date prisa. O nos iremos sin ti… - el moreno le dice con voz dura.

Él lo sabe, está enojado, frustrado tal vez. Contenido porque tampoco está ahí para escucharle, para recibir su carácter con temple, para dejarle hablar, o supervisar sus jornadas de hapkido cuando tenía simplemente la necesidad de desahogar el estrés o cualquier problema personal.

El mayor suspiró y aún sin demasiadas ganas o energías se preparó para continuar el día. Aquél era el pensamiento de los cinco muchachos. Trabajar por responsabilidad aunque esa vez no hubiera una pizca de deseo por hacerlo.

*****

Estaba ahí, el día en que pudieron cambiarse de lugar de residencia. No había demasiada efusividad, no había un intento de festejo ni nada parecido. Todo se había convertido en algo meramente formal y necesario. La amplia casa les dio la impresión de mayor soledad, las habitaciones individuales parecían de pronto demasiado grandes y cada espacio increíblemente extraño.

Y no había el confidente de siempre con el cual conversar.

Es así de difícil comunicarse cuando no salen las palabras, cuando se niegan las simples y sencillas miradas, cuando evitas todo tipo de contacto con otra persona. Lo es sobre todo cuando esa persona es todavía el mejor amigo en tus pensamientos… pero ha cambiado de título en tu corazón.

Ese músculo que no se encarga solo de bombear la sangre que mantiene con vida todo tu cuerpo. Ése mismo que metafórica y espiritualmente alberga también los sentimientos. Esas emociones de diversas intensidades que sobreviven a las experiencias y se alimentan de ellas. Esos estados de ánimo que pueden perdurar una eternidad y se clavan con tal fuerza en tu interior que los haces parte de tu alma.

Es difícil comunicarse cuando no se encuentra el valor ni la voluntad para enfrentar esas nuevas palpitaciones que vibran en el pecho y gritan por la oportunidad de la libertad que viene con la expresión de la verdad.

La verdad.
¿Qué es sin embargo la verdad cuando todavía se siente confusión y miedo?

Incluso ChangMin carece de una respuesta para un cuestionamiento de tal naturaleza. Porque, qué es en situaciones como aquella su razón sino un paliativo innecesario para las justificaciones de un estado mental que subyace y se rinde lenta e inconscientemente a la más precaria de las razones humanas. Las emociones.

Hayami Mokomichi finalmente se había mudado a Seúl…
Por petición propia del morocho.

……flashback……

- ¿Qué quieres decir con que lo pospondrás?... – el morocho cuestionó con seriedad aquella tarde mientras terminaba de empacar sus cosas…

- Estuve pensando y creo que tal vez deba hacerlo…

- dame un buen motivo, dijiste que querías venir, lo has estado planeando desde hace tanto, Hayami no baka…

- Cómo es que siempre estás tan listo para insultarme, ¿ah?... – le sonrió la voz del otro lado del teléfono…

- Si quieres averiguarlo entonces más te valdrá no volver a llamarme para decir alguna tontería como “posponer” tu mudanza…

- Es probable que complique tu vida si me mudo, ChangMin ah…

- Incluso si lo haces, quiero que vengas…

- ChangMin…

- Quiero que vivas cerca de mí…

……flashback……

- Cómo fue que terminé diciéndole eso… - el morocho aún se recriminaba cada tanto aquella decisión…

………………………………

- Con su ausencia el sol parece escapárseme como agua entre los dedos… - Jaejoong susurró a la nada mientras observa el color blanco de la pared de la nueva sala de composición…

Todavía se debate mentalmente, todavía lucha contra su corazón, contra el orgullo y los prejuicios sociales tan grabados en su mente. Contra todo eso que no puede resultar tan sencillo como simple y llanamente dar el paso y abrir su corazón…

Después de todo, ¿Qué más hay en su corazón sino dudas, incertidumbres y miedos?

- ¿Amor?... – el pelioscuro formuló sorprendiéndose a sí mismo…

Porque en ése preciso instante la sensación que le embargó ante el recuerdo nítido de aquel roce de labios emergía desde el fondo de su corazón, desnudaba su alma y se exponía con libertad.



Continuará……


Aclarando que estos caps son cortos porque es un miniserial... no pretendo tampoco alargarlo demasiado así que es probable que en dos partes más esté culminando esto.

jueves, 26 de enero de 2012

Darse Cuenta. Cap 3.


DARSE CUENTA
PARTE 3

*****
Tokio, Japón

Mokomichi Hayami continuó con su rutina tratando de no prestar atención al hecho de que ChangMin le había colgado esa tarde sin siquiera despedirse e inmediatamente después de que le comentara sobre su mudanza a Seúl.

- disculpe… disculpe…. – una señorita le tocó tímidamente el hombro esperando tener su atención… - su cuenta está lista… - le indicó una vez que la mirada del apuesto muchacho se posó sobre ella.

- perdone usted mi distracción… - avergonzado, el joven de tez morena hizo una reverencia y extendió su tarjeta de crédito a la cajera de aquel supermercado al que llegó a comprar sus últimos víveres en la capital nipona.


Cuando volvía a su departamento se tomó con suma paciencia el camino, andar por las iluminadas calles en aquella noche fresca parecía necesario. La sensación del aire frío golpeando sus mejillas, meciendo suavemente sus cabellos y los copos de nieve cayendo sobre su ropa le ayudaba a pensar.

Pensar en ChangMin y en su decisión para cambiar su lugar de residencia había sido finalmente una buena elección. Ahora tenía la impresión de que la noticia no le había sentado bien pero no podía comprender el motivo. Después de todo nunca le ha dicho directamente nada que haga que el morocho sospeche de sus sentimientos. Porque sí, Hayami está enamorado de ChangMin pero no pretende hostigarle haciéndoselo saber. Sobre todo sabiendo que no tiene oportunidad.

¿O sí?

- parece que desde las cosas sucedidas entre sus amigos él también está más alterado. No sé si tiene miedo de llegar a sentir como ellos, o qué es realmente lo que le preocupa… - meditó al tiempo que llegaba a su Edificio e ingresaba al ascensor… - Tal vez no sea lo mejor partir ahora, tal vez deba posponer mi mudanza, tal vez… - las puertas de metal se abrieron y el japonés en automático salió, sus pies le llevaron hasta la puerta de su departamento y su mano por sí sola pareció saber que era momento de abrir.

Su cuerpo actuaba por reflejo porque su mente divagaba.
Era la paradoja de ser o no ser. Partir… o no partir.

*****
Seúl, Corea

ChangMin no podía creer que le había cortado la llamada a su amigo de forma tan maleducada. Pero es que no podía explicarse a sí mismo qué había motivado a su mano a colgar el teléfono, o porqué por instantes su respiración fue irregular y el corazón le bombeó con mayor fuerza. Estaba confundido pero desconoce la raíz de tal estado.

Busca pero al mismo tiempo aparece una sensación de miedo irracional que trunca sus pensamientos. Es un remolino constante que no le deja pensar con claridad.

Hay un sentimiento que baila cual fantasma anclado a la amistad. Parece una criaturita alada que ríe y se divierte, que salta de un lado a otro como hada por los bosques y se burla de su incapacidad para atraparla. Le reta y se regocija en cada fracaso, le hace sentir frustrado y susurra en su cabeza que aún no está listo.

Que todavía no le merece.

………………………

Si hubiera modo de describir la actual situación del departamento de los cinco chicos habría que recalcar una sola palabra: Silencio.

Ese silencio que va acompañado de dudas e incertidumbres. De una constante tormenta de pensamientos confusos que despiertan vagos temores y sucumben despacio a la tentación de deseos dormidos en lo profundo de su corazón.

Ya no es solo Yunho el de aura taciturna que evade los momentos de compañía. Ya no es solo Jaejoong desvelando a Yoochun con una taza de café frío con la esperanza de encontrar un aliado que apoye su idea del “mejor amigo que merece saberlo todo”. Ya no es solo Junsu escribiendo a su hyung con inquietudes sobre su percepción de su relación con Yoochun. Ya no es solo ChangMin molestándolos por cualquier cosa.

Ya no es lo mismo.
Simple y llanamente esa es la realidad.
Y el silencio, realza el sentimiento, profundiza la sensación.
Cimbra las dudas.

………………………

Jaejoong despertó con más cansancio del que recordara haber experimentado en los últimos años. Se frotó los ojos con pereza y aún aletargado salió de su cama rumbo al baño como era su costumbre. Por primera vez en semanas ni siquiera había volteado hacia la cama de su compañero de habitación, sortear las cajas a medio llenar de sus cosas para la próxima mudanza hacia su nueva casa, era más importante considerando que sus sentidos todavía están medio dormidos y la mañana anterior un pequeño incidente con una torre de libros y otros triques le hizo maldecir adolorido porque golpeó su pie descalzo. Lo peor es que todo había terminado desperdigado por el suelo y tuvo que reacomodar con esmero.

- quizá por eso me siento cansado… - dijo para sí tratando de convencerse de que no se debía a otro tipo de estrés. Aquel que viene de los sentimientos reprimidos.

Somnoliento, el pelioscuro ingresó al baño sin percatarse del ocupante medio desnudo que ya está dentro y le observa interrogante pero en silencio con el torso desnudo. Jaejoong se acercó al lavabo y abrió el grifo metiendo sus manos bajo el chorro de agua tibia y largando un bostezo, pestañeando con demasiada pereza y las ganas de volver a la cama y quedarse ahí toda la mañana.

- me encantarían unas vacaciones lejos de todos y de todo… - murmuró espabilando un poco más de sueño y agachándose para lavar su cara. Cuando volvió a levantar el rostro y miró en el reflejo del espejo a Yunho detrás mirándole con tranquilidad, él dio un salto en su lugar por la sorpresa… - ¡Lo siento! ¿Estabas aquí?... – cuestionó dándose la vuelta para encarar a su amigo, el moreno asintió… - pero qué torpe no haberme fijado, venía medio dormido y…

- ¿Estás cansado de nosotros?... – el moreno interrumpió…

- ¿Qué?

- Dijiste que te encantarían unas vacaciones lejos de todos y de todo, pienso que es porque estás cansado de nosotros ya que somos con quienes vives a diario…

- ah… yo… no… solo lo dije por decirlo, no es que esté cansado, bueno un poco sí, pero no precisamente de ustedes… - intentó explicarse y por algún motivo se dio cuenta de que ahora le era difícil sostenerle la mirada a su amigo.

¿Qué tanto había cambiado en ellos?
¿A dónde se había ido la confianza de años de amistad?
¿Por qué todavía recuerda casi a diario lo que aquella noche Yunho le dijera en medio de una fiebre?
¿Por qué hay aún la curiosidad de saber si era verdad, o solo una treta de la fiebre y los pensamientos incoherentes del líder?

- hemos estado muy apartados ¿No crees, Jaejoong ah?...

- mh… - el pelioscuro asintió…

- es incómodo, sabes… - Yunho murmuró no sabiendo cómo continuar, notando aquel nuevo asentimiento y la evasiva de los hermosos ojos del otro… - ¿Extrañas que seamos como antes?

- Debes tener buenos motivos para no tratarme como antes. Tal vez te hice enfadar o… no sé… - Jaejoong susurró sintiéndose algo más torpe y nervioso. Él quería algo de sinceridad, pero no tenía el valor para preguntarlo directamente. No en ese momento.

- No estoy enfadado… - el moreno aseguró esperando que aquellos grandes ojos oscuros volvieran a mirarle. Y así fue…

Se miraron largo rato sin emitir una sola palabra más, pero demasiado asustados de ese latir apresurado que comenzó a palpitar contra sus pechos, de ese calor subiendo por el estómago y concentrándose rápidamente en sus mejillas pintándolas de un rubor que solo creían posible ante situaciones vergonzosas de otra naturaleza y no el simple hecho de estar ocupando el mismo espacio o respirar el mismo aire.

- dejaré que tomes tu ducha… - susurró el pelioscuro despertando de su letargo y su cuerpo se movió en la inercia de su pensamiento.

Pero antes de que pudiera abandonar la sala de baño, Yunho le sostuvo el brazo deteniendo su retirada…

- es incómodo, es extraño, me confunde demasiado y hasta cierto punto me ha molestado, Jaejoong. Esto que siento en mi pecho, que me persigue día y noche, las sensaciones que despiertan en mi cuerpo, todo lo que ocasiona en mí y no puedo explicar pero que tampoco creía poder aceptar siquiera como propias. No cuando eres tú el causante de todo.

Yunho dijo cerca de su oído, negándose a encararle porque ya era demasiado el esfuerzo siquiera de atreverse a decirlo. Jaejoong se había paralizado desde el instante en que la mano del moreno sostuvo su brazo, y algo retumbaba en sus oídos ante cada palabra escuchada.

Aquello era una confesión.
Al menos hasta cierto punto. Por supuesto que no había palabras románticas ni ninguna escena a media luz ni nada de aquello que en cualquier situación de una naturaleza del tipo romántica podría imaginarse o esperarse.

Pero todavía era una confesión.
Porque estaban ahí palabras claras mezcladas con reclamos mudos y confusiones ciegas.

- Jaejoong ah… - susurro que se pierde suavemente entre el murmullo de sus respiraciones agitadas, del roce de la piel que entra en contacto cuando el pelioscuro se deja llevar por la inercia y su cuerpo es girado enfrentando al moreno… - Jaejoong ah…

Se pierde de nuevo, hay ansiedad y temores ocultos, hay necesidad de algo desconocido pero inherente a la realidad que les rodea cuando sus rostros se acercan despacio y es el aliento compartido el que les conecta como nunca antes. No es fanservice, no es un juego, no hay cámaras ni miradas curiosas, no hay más trampas que las del propio corazón confundido y arrebatado que exige expresar lo que late violentamente dentro de sí y les sacude el alma.

Cerca.
Tan cerca que es imposible saber si es que el corazón se les ha detenido o es el tiempo mismo el que se ha congelado en el momento exacto en que sus labios se han tocado. Apenas un roce inocente que lejos está de un beso de aquellos que se atesoran en las memorias como fragantes de un amor incondicional y mutuo que es entregado sin reserva.

Un roce.
Una caricia.
Un suspiro.

El miedo a lo que puede venir después hace que Jaejoong reaccione y despierte del letargo embriagador que la cercanía, el calor y el aroma de Yunho le produjo en aquellos segundos inmortalizados para siempre en un recuerdo infinito que sin embargo se niega a guardar. Da un paso atrás y le empuja con los brazos escondiendo la mirada.

- esto no está bien, Yunho… no lo está… - intenta decir con firmeza pero le traiciona la voz, ha sonado demasiado inquieto.

Espera una réplica, casi suplica internamente por más palabras, por más confesiones, por promesas que le hagan construir una ilusión aunque todavía crea que es incorrecto, que va contra sus creencias y todo aquello que aprendió de sus padres. Espera una petición sincera que venga del corazón del moreno si es que aquel casi beso ha significado más que simple arrebato y confusión. Espera…

Espera lo que solo puede esperarse de las relaciones utópicas con el perfecto final feliz.

Pero aquello no llega. Yunho retrocede también y guarda silencio. Suspira y se mete a la ducha cerrando la puerta corrediza y abriendo el grifo. Parece que da por terminada aquella escena y Jaejoong siente la decepción correrle por el cuerpo entero. De pronto tiembla y se muerde el labio a punto de dejarle blanquecino. Tiene ganas de llorar y gritar, de exigir algo más de delicadeza, de confianza o de valor. ¡Demonios! ¡Si iba a confesarle amor que lo hiciera como el hombre que es!

Pero así de rápido como aquellas sensaciones y pensamientos llegaron, se fueron. No podía exigir nada, no cuando él fue el primero en levantar la primera barrera con aquella negativa tan lógica y refleja. No cuando fue él quien marcó los límites de un intento de contacto tan personal e íntimo como un beso.

Jaejoong suspiró y salió despacio del cuarto de baño. Jura que se siente mucho más cansado ahora. Y piensa que es probable que todo empeore un poco más. Porque conoce a Yunho, ve venir que le evadirá mucho más, que no intentará buscarle de nuevo, que se cerrará como lo hizo antes.

Comprendió, que tal vez después, sea él quien tenga que dar el paso con la intención de acercarse y tocar las puertas…

Del corazón de Yunho.

………………………

Yoochun dio vuelta por enésima vez en su cama. Junsu dormía aún al frente y ChangMin hace rato que salió –posiblemente rumbo a la cocina, como es muy su costumbre– se siente intranquilo y sabe que la razón de aquella sensación es ese chico de personalidad algo juguetona y dulce que descansa como angelito hecho un ovillo en su cama. No ha dejado de pensar en lo que sucede con Jaejoong y Yunho, le asalta el miedo de descubrir que le pase lo mismo, que así como sus hyungs se han ido distanciando demasiado rápido en las últimas semanas, Junsu comience a alejarse de él. Lo sabe, lo admite, no ha ayudado a que las cosas fluyan como siempre con el castaño, pero se siente encerrado, prisionero de sus temores y descubrimientos, de los fantasmas de los prejuicios sociales y todo lo que conlleva la posibilidad de enamorarse de alguien de tu mismo sexo.

- ni siquiera podría confesarme si es que así fuera el caso… - susurró para sí cubriendo su rostro con el antebrazo, mirando casi de inmediato al frente cuando escuchó el rumor de las cobijas siendo movidas por ese Junsu somnoliento que abre sus ojos y le mira entre pestañeos regalándole la más hermosa de las imágenes que decide guardar en sus memorias.

- Yoochun ah, ¿Aún me quieres?


Continuará……